ENURESIS
ENURESIS
• Es la persistencia de Micciones incontroladas más allá de la edad en la que se
alcanza el control vesical (de cuatro a seis años como edad extrema)
• La Enuresis Infantil es la emisión repetida de orina en la
cama o en la ropa, de forma involuntaria o intencionada.
La conducta es clínicamente significativa y se manifiesta
con una frecuencia de 2 veces por semana durante un
tiempo de 3 meses consecutivos. La edad cronológica a
partir de la que se considera problema es de cinco años,
en el caso de las niñas y de seis en el de los niños, o un
nivel de desarrollo equivalente. Son edades aproximadas
ya que se considera que la madurez orgánica para el
control de esfínteres está en torno a los tres años
• La mayoría de los niños consigue el control diurno entre los dos y
tres años; el nocturno puede tardar bastante más: uno de cada
diez no lo logra antes de los seis años de edad. A partir de esta
edad, si el niño sigue orinando en la cama, se debe buscar una
orientación medica. Según algunas investigaciones,
aproximadamente un 15% de los niños mayores de los 3 años se
orinan en la cama mientras duermen. Y son los niños, más que
las niñas, los que se encuentran en esta situación.
• La enuresis puede tener un sin número de causas que pueden
estar relacionadas con un desorden del dormir, con un desarrollo
más lento que lo normal del control de la vejiga, o con el
resultado de emociones y tensiones que requieren especial
atención. Raramente significa que el niño tiene un problema de
los riñones o de la vejiga.
• Los niños no se orinan en la cama a propósito.
• https://youtu.be/GPoB2k-5ptA
FISIOLOGIA DE LA ORINA
• La Orina se elabora en los riñones y alcanza la vejiga a través de
los uréteres. La vejiga desemboca en la uretra que vierte la orina
directamente al exterior. Los haces musculares de la vejiga que se
sitúan en las cercanías de la uretra se extienden por el cuello de
la vejiga y el fragmento proximal de la uretra constituyendo el
esfínter interno, que abre y cierra a este nivel la vía de salida de la
orina. Como la musculatura es lisa no puede haber control
voluntario. El área muscular que se extiende por el cuello de la
vejiga y las desembocaduras de los uréteres constituye el trígono.
Rodeando la uretra e inmediatamente después del esfínter
interno se sitúa el esfínter externo, constituido por fibras
musculares estriadas que sí están sometidas a control voluntario.
• Para que el llenado de la vejiga se produzca con normalidad, la vejiga debe
estar relajada, adaptando su tono muscular a las progresivas cantidades de
orina que a
• El vaciado voluntario es más complejo. Habitualmente la micción
voluntaria se inicia tras la experimentación de las ganas de orinar. Estas
ganas corresponden a la percepción de ciertas sensaciones que parten
sobre todo del órgano vesical. Cuando la presión de la orina alcanza una
cierta intensidad, el detrusor se contrae de modo intermitente, estas
contracciones aumentan a su vez la presión intravesical. La sensación de
ganas de orinar depende de la estimulación de distintos receptores
sensoriales. Así las ganas aumentan con la contracción del detrusor en
respuesta a la distensión de la vejiga producida por el aumento de presión
de la orina. Estas ganas se pueden aguantar con la activación voluntaria del
esfínter externo y de parte de la musculatura pelviana. Cuando se decide a
orinar se relaja voluntariamente el esfínter externo. El control voluntario
también se manifiesta a través de actos como iniciar la micción sin tener
ganas o interrumpir la emisión de orina. ella van llegando
permanentemente.
ADQUISICIÓN DEL CONTROL VESICAL
• Toda adquisición o aprendizaje, requiere dos condiciones:
un sustrato biológico, somático, capaz de la adquisición y
las experiencias o interacciones con el medio susceptibles
de propiciar el aprendizaje en cuestión.
• A los tres años el niño promedio suele ir solo al lavabo, y
suele anunciarlo antes. Muchas veces no «llega a tiempo»
sobre todo si está jugando. A los cuatro años puede ir a
cualquier lavabo sin problemas, y empieza a cerrar la
puerta. Hacia los cinco, hacer pis es una actividad privada,
a esta edad es capaz de iniciar el vaciado de la vejiga
independientemente de la cantidad de orina que contenga.
Esta es una actividad limitada al perro y al hombre
exclusivamente.
• En ambos sexos, a los 18 meses de edad alrededor del 60%
de la población ya ha adquirido control intestinal durante el
sueño. Casi la mitad controla la micción durante el día.
Cerca del 20% controla la defecación de día Y un 10%
mantiene la cama seca por la noche. Hacia los dos años el
control nocturno y diurno sobre el esfínter anal ha sido
alcanzado por casi toda la población. Hacia los tres años y
medio no se dan tasas semejantes de control vesical, pero
sólo de día.
• Lo primero que se adquiere es el control rectal nocturno,
después de día, luego el vesical diurno y finalmente el
nocturno.
Epidemiología de la Enuresis
• Rutter y Cols. hallaron que la prevalencia de enuresis en varones y
mujeres de cinco y siete años de edad pasaba de 13’4% a 21’9% en los
chicos y de 13’9% a 15’5% en las chicas. Estos incrementos se explican
por la aparición alrededor de los siete años de un cierto n° de recaídas,
es decir, de enuresis secundaria.
• La disminución experimentada entre los cuatro y los seis años es de un
71% en las niñas y tan solo de un 16% en los niños. Hasta los ocho años
de edad los varones no alcanzan el nivel aproximado que ostentan las
niñas a los cinco. Estos datos reafirman la mayor frecuencia general de
enuresis en niños, pero los cambios de prevalencia específicos de sexo y
edad que describen (Verhulst y cols., 1985) no aparecen en los
restantes trabajos revisados. Aún así todo esto es importante ya que
seguramente deberíamos retrasar la edad para el diagnóstico de
enuresis siendo de ocho años para los niños y de cinco para las niñas.
• La enuresis diurna es mucho menos frecuente que la nocturna (1-2 versus 7-8), se da mucho
menos en la adolescencia que en la niñez, suele acompañar a la enuresis nocturna con cierta
asiduidad (entre el 2% y el 17% de los casos).
CLASIFICACION
• Enuresis diurna:
• Su prevalencia es notablemente inferior a la nocturna, dándose en el 10 % de la
población infantil entre cuatro y seis años. La padecen el doble de niñas que de
niños, al contrario que en la nocturna.
• Enuresis nocturna:
• La enuresis nocturna es la pérdida involuntaria de orina que sucede durante el
sueño. Esta enfermedad, al igual que el sonambulismo y los terrores nocturnos,
es otra parasomnia que se produce durante el sueño de ondas lentas.
• Enuresis nocturna primaria
• En la enuresis nocturna primaria, los trastornos psicológicos casi siempre son el resultado de una
enuresis y solo raramente son la causa.
• Según la Asociación Americana de Psiquiatría, las posibles etiologías de la enuresis nocturna primaria
consisten en un retraso del desarrollo, un factor genético, desórdenes del sueño y alteraciones de los
niveles de hormona antidiurética (ADH). Por otra parte, siempre se deben excluir causas secundarias
como alteraciones neurológicas, infecciones urinarias y malformaciones anatómicas de ureteres, vejiga y
uretra. Otra causa de enuresis nocturna es la neuroglucopenia, una hipoglucemia que afecta al sistema
nervioso central, producida por un exceso de insulinización en paciente diabético, quien normalmente
presenta poliuria dentro de su enfermedad.
• Antes de los cinco o seis años de edad, la enuresis nocturna debe considerarse probablemente como
una característica normal del desarrollo. Suele mejorar de forma espontánea en la pubertad, con una
prevalecencia del 1 al 3 % en la adolescencia tardía, siendo poco frecuente en la edad adulta. La edad
umbral para el inicio del tratamiento depende de la preocupación de los padres y del paciente con
respecto al problema.
• Enuresis nocturna secundaria
• En los individuos de mayor edad con enuresis se debe establecer una distinción
entre la enuresis primaria y la secundaria; esta última se define como la enuresis en
pacientes que han sido completamente continentes durante seis a doce meses. A
diferencia de la enuresis nocturna primaria, en la secundaria casi siempre la causa
es psicológica. Entre las causas más importantes de enuresis secundaria hay que
citar los trastornos emocionales, las infecciones del aparato urinario, las lesiones de
la cauda equina, la epilepsia, la apnea del sueño y las malformaciones del aparato
urinario. En los pacientes con enuresis secundaria, se debe descartar la presencia de
alguna causa subyacente.
CLASIFICACION:
• Según el momento del día de su manifestación:
• Diurna: cuando la pérdida involuntaria de orina ocurre durante
las horas del día.
• Nocturna: cuando sucede durante el sueño (la más frecuente).
• Según el control de la micción:
• Primaria: cuando el niño no ha llegado a controlar la micción
durante un periodo continuado de al menos seis meses. El 80 %
de las enuresis son primarias.
• Secundaria: cuando ha existido un periodo previo de control de
la vejiga.
CAUSAS DE LA FALTA DE CONTROL DE LA ORINA EN
NIÑOS
• - Excesiva ingestión de líquidos por la noche, antes de acostarse.
• - El niño/a todavía no ha aprendido a relacionar el llenado de la
vejiga urinaria con la necesidad de orinar.
• - El control de los esfínteres comienza a partir de los 3 años, pero
es frecuente que muchos niños no posean los músculos lo
suficientemente fuertes como para ello.
• - Causas hereditarias. Si los padres también padecieron enuresis,
los hijos tienen una gran predisposición a padecerlo.
• - Ritmos del sueño alterados. Si los niños no duermen bien,
suelen llegar cansados a la noche, por lo que les resulta difícil
despertarse para orinar.
CAUSAS:
• Causas emocionales: Cuando un niño pequeño comienza otra vez a orinarse
en la cama después de meses o años de no hacerlo, se sospecha que estos
síntomas puedan ser causados por nuevos temores o inseguridades. Esto
puede suceder después de que niño presencie algunos cambios en su vida,
por ejemplo, el traslado de la familia a un nuevo ambiente, la pérdida de un
miembro de la familia o de un ser querido, la llegada de un nuevo bebé en la
familia, el cambio de escuela, situaciones de estrés, etc.
• - Enfermedades físicas. Es el factor menos corriente, pero algunas de ellas
son la diabetes, el estreñimiento, las enfermedades en los riñones o los
gusanos intestinales.
• La enuresis puede estar relacionada con algún conflicto psicológico y afectivo
del niño, con la necesidad del niño de llamar la atención. También se produce
por cansancio o estrés emocional. Otra posible causa puede estar en el
ambiente familiar en que vive el niño, en una familia que lo sobreprotege o
que ofrece poco cariño a sus hijos. Hay padres que creen que si el niño no
controla el pis es porque es perezoso y no presta mayor atención al tema, y
así les aplican castigos y los provocan con burlas, lo que hará con el problema
crezca aún más
EVALUACIÓN DE LA ENURESIS
• Entendemos por enuresis la emisión repetida de orina durante el día o la noche, en la cama o
en la ropa, de manera involuntaria o en ocasiones, intencionada; que haya ocurrido por lo
menos dos veces por semana durante un mínimo de tres meses o que siendo la frecuencia
menor, provoque un malestar clínicamente significativo al sujeto; con una edad cronológica
igual o superior a cinco años o, cuando se trate de niños con Déficit Cognitivo. con una edad
mental equivalente.
• Cuando se recibe a un niño que responde a las características de posible enurético lo primero
que debemos hacer es descartar un posible fallo funcional. Para esto normalmente remitimos al
niño a su pediatra para que descarte cualquier patología médica.
• Una vez que vuelve el niño a consulta con un diagnóstico médico
vemos lo que podemos hacer en función de las conclusiones
médicas. Así sólo sería correcto el diagnóstico de enuresis (por
nuestra parte) si el componente orgánico no fuera tan importante
como para explicar por sí solo la existencia del trastorno. Es decir, se
diagnosticaría como tal sólo si la incontinencia estuviera presente
antes de la aparición de la enfermedad o persistiese tras la
aplicación del tratamiento adecuado.
• De todas formas, lo normal es que la patología orgánica no esté presente
pero siempre hay que descartar porque hay veces que sí aparece.
• Habitualmente y a no ser que existan indicios para realizar un examen más
riguroso, será suficiente con una exploración médica general del tracto
urinario. A veces se utilizan técnicas muy invasivas que si es posible es
mejor evitárselas al niño, pueden ser: pielografía, cistouretrografía,
electromiografía de esfínteres y cistoscopia.
• Una vez que tenemos todos los datos médicos y hemos visto que se trata
de un caso que podemos abordar nosotros, pasamos a realizar la entrevista
clínica, que en estos casos es absolutamente imprescindible.
ENTREVISTA CLÍNICA
Evolución histórica y estado actual del problema enurético: cuándo
se dan los episodios (de día, de noche, en ambos). Los niños que sólo lo
tienen por la noche tienen un mejor pronóstico al igual que los que solo
presentan enuresis diurna También necesitamos saber si el niño había
controlado anteriormente, al menos durante seis meses, o si el control
estuvo siempre ausente. En el primer caso tenemos que indagar las
circunstancias que han rodeado la aparición de los episodios como cambios
de colegio, separación de los padres, nacimiento de un hermano, muerte de
un familiar… También nos interesa saber si el niño ha sido capaz de
controlar fuera de casa como cuando sale de vacaciones o duerme
en casa de un amigo, o si el control está totalmente ausente. También
queremos saber si la enuresis es continua u ocasional, pues puede que sólo
se de ante determinados acontecimientos como exámenes o vacaciones.
• En cuanto al estado actual del problema tenemos que recoger información
diferente según el tipo de enuresis.
• Si presenta enuresis nocturna:
• Si llega a detectar el inicio de la micción durante la noche pero no se levanta
para ir al baño.
• Intensidad de los episodios, lo podemos medir a través de la mancha de
orina.
• Frecuencia de las noches que moja la cama, así como si se da más de un
episodio en la misma noche.
• Si presenta enuresis diurna:
• Si tiene sólo una pequeña pérdida de orina antes de hacerlo en el baño o si
moja toda su ropa sin que le dé tiempo.
• Si vacía completamente la vejiga cuando orina o si sólo lo hace parcialmente.
• En ambos casos:
• El número de episodios por día/semana.
• La habilidad del niño para retrasar su visita al baño.
• Si siente la necesidad de ir al baño.
• La urgencia con la que siente esta necesidad.
• Si experimenta dolor cuando orina.
• Qué tipo de sueño presenta el niño.
• No podemos olvidar en esta parte de la entrevista que si el niño presenta dificultad para
despertarse por la noche puede influir en el caso de usar alarma nocturna en la
intervención.
• Tomaremos nota también de las habilidades de autocuidado que presente el niño vestirse y
desnudarse solo, ir al baño sin que le acompañen.
• Posible presencia de otros problemas en el niño: la enuresis puede verse acompañada de la
existencia de otros problemas en el niño tales como: trastornos del sueño, ansiedad,
impulsividad, déficit de atención, hiperactividad, baja autoestima, desajuste social, etc. En el
caso de que tenga asociado otro trastorno deberá tratarse también pues la eficacia de)
tratamiento quedaría reducida y aumentaría la posibilidad de recaídas.
• Historia familiar de enuresis: entorno al 75% de los niños enuréticos tienen un familiar de
primer grado que padeció el problema. Desde la orientación conductual pensamos que esto se
produce por la facilitación de pautas de aprendizaje deficientes por parte de los padres.
TRATAMIENTO DE LA ENURESIS
• La historia de la enuresis es larga y los métodos utilizados para corregirla son muchos,
• Pegar y golpear a los niños, obligarles a beber su propia orina, ridiculizarlos ante sus compañeros,
atarles el pene, hacerles llevar el pijama mojado alrededor del cuello, exponer las sábanas mojadas
en público, infligirles quemaduras, hacerles dormir a la intemperie; esto los padres, y en la medicina
las intervenciones fueron las siguientes: pociones de orina de cerdo y carcomas, cocciones de erizo,
tráqueas de gallo y pezuñas de cabra, dormir en superficies incómodas, aplicar un alfiler de acero en
la espalda del niño para evitar que duerma sobre ella, clavar agujas hipodérmicas en el sacro,
inyecciones salinas o de parafina, intervenciones quirúrgicas reales o simuladas (cauterizar el cuello
vesical o circuncidar), neutralizar químicamente la orina, sellar el orificio urinario, poner hielo sobre
los genitales externos.
• Es importante señalar antes de llevar a cabo extraños y macabros métodos, que la enuresis tiende a
remitir con el paso del tiempo, tanto la primaria como la secundaria; por lo tanto para que nuestro
tratamiento sea exitoso tiene que «curar más» que el paso del tiempo
TRATAMIENTOS CONDUCTUALES
• La intervención de la/el psicóloga/o está indicada cuando se ha descartado patología física y en los casos en los que los factores contextuales son determinantes.
• Bragado (2009) plantea que el tratamiento conductual de la enuresis se puede realizar a través de tres procedimientos:
• El método de alarma (Mowrer y Mowrer, 1938).
• Consiste en la colocación de un dispositivo llamado pipi-stop en la cama del niño/a. El aparato es sensible a la humedad y se activa con un intenso sonido ante las
primeras gotas de orina. Este sonido provoca que la orina se interrumpa y el niño se despierte. La repetición de esta secuencia produce que el niño asocie las
señales corporales del inicio de orina con la acción de despertarse y al cabo de una cantidad de noches el niño se despertará antes de que el aparato suene,
evitando así, mojar la cama y adquiriendo el habito de control del reflejo de micción.
• Para disminuir la tasa de recaídas se incluyen dos variantes: el sobreaprendizaje y el reforzamientos intermitente. Cuando el niño alcanza el criterio inicial de éxito,
se entiende que ha aprendido a controlar el reflejo de la orina, pero para reforzar este aprendizaje se realizan ensayos de sobreaprendizaje donde se incrementa la
ingesta de líquidos una hora antes de acostarse (aumento de consumo de líquidos gradual y ajustado a la edad y a las características del caso) permitiendo un
cierto margen de error frente a la extinción y la recaída. El sobreaprendizaje incrementa la capacidad funcional de la vejiga y mejora la confianza del niño al darse
cuenta de que puede mantenerse seco a pesar de beber más. Por otro lado, el refuerzo intermitente tiene por objetivo de fortalecer el aprendizaje (respuestas de
contracción del esfínter o interrupción de la micción-despertar). Consiste en reforzar de manera intermitente los episodios enuréticos, programando la alarma
para que suene una noche sí y otra no, o activarla aleatoriamente solo para el 70 % de las noches o cualquier otro porcentaje que se considere conveniente.
• Este método ha recibido el criterio de tratamiento eficaz y bien establecido según la Agrupación para la Promoción y la Difusión de los Tratamientos Psicológicos
(Task Force on Promotion and Dissemination of Phsychological Procedures; Chambless et al., 1998). Tiene una tasa de eficacia alta, con un éxito del 75% tras
finalizar el tratamiento (Glazener, Evans y Peto, 2004).
• A pesar de tener una alta eficacia, su utilización puede ser poco indicada en algunos casos (Sinha y Raut, 2016):
• Baja frecuencia en los episodios enuréticos nocturnos (1 o 2 veces por semana)
• El niño o los padres no parecen aceptar este método
• para ir a orinar al baño) y el entrenamiento en limpieza (cambiar pijama, sábanas, limpiar los detectores del dispositivo de alarma) que hacen referencia a la
instauración de hábitos adecuados.
La alarma
• Actualmente podemos encontrar un PIPÍ-STOP con rejilla de 3 x 1 ‘5, que se introduce en un salva slip entre la celulosa y el
algodón evitando el contacto directo con la piel. Es el detector de humedad más pequeño.
• También hay a la venta el WET-STOP que tiene un sensor que se introduce en una funda de algodón y se coloca en la parte
exterior de la ropa interior. El sonido se detiene secando el sensor.
• Cuando utilizamos estos métodos nos basamos en la consecución de un número de noches secas consecutivas, lo normal
es unas 14 noches consecutivas sin enuresis. El uso de la alarma consigue el éxito (14 noches consecutivas secas) en el
70% de los casos, para prevenir las recaídas lo mejor es utilizar la alarma de modo intermitente manteniendo el sistema
encendido algunas noches y otras no. También, una vez conseguido el éxito le pedimos a los niños que vayan ingiriendo
cada vez mayores cantidades de líquido antes de acostarse para conseguir un aumento del control vesical con cantidades
mayores de líquido.
• Procedimiento:
• Después de 14 noches consecutivas sin hacerse pis se mantiene la alarma.
• El niño debe beber dos, tres o cuatro vasos de agua durante la hora previa a acostarse.
• Esto se repite cada noche
B) ENTRENAMIENTO EN CAMA SECA
• Aquí vamos a utilizar primero la alarma y luego un programa de despertar sistemático consistente en:
• La primera noche se hace un entrenamiento intensivo, por lo que se elige la noche anterior a un día festivo.
Despertamos al niño después de una hora durmiendo, insistiendo lo menos posible. Luego le llevan al baño donde
practica retención voluntaria que consiste en que el niño beba de dos a cuatro vasos de su bebida favorita antes de
acostarse, cuando le despiertan para ir al baño tienen que preguntarle si cree que podría aguantar otra hora más, si
dice que sí se le elogia y se le vuelve a acostar, si dice que no, se le pide que aguante unos minutos y se le elogia
por ello, luego se le devuelve a la cama y bebe otro vaso de líquido. Este procedimiento se repite cada hora durante
esa primera noche. En la noche siguiente sólo tienen que despertar al niño tres horas después de haberse
dormido o antes de que sus padres se acuesten. Después de cada noche sin enuresis, los padres despiertan al niño
media hora antes que la noche anterior; si se hace pis en la cama la noche siguiente se le despierta a la misma
hora, y dejaremos de despertarle cuando el intervalo entre acostarse y despertarse sea de media hora. Este
entrenamiento lo podemos hacer durante el día, el niño tiene que ser reforzado según vaya dejando transcurrir
periodos de tiempo más largos entre las ganas de hacer pis y el momento de ir al baño. En principio se le pide que
aplace la micción voluntaria durante cinco minutos. Cada día vamos incrementando el tiempo de espera en dos o
tres minutos. En 15 ó 20 días suele llegar a 45 minutos de demora y a partir de ahí se finaliza el entrenamiento.
• Además en esta primera noche de la que hablábamos antes, haremos práctica positiva en despertar rápidamente y hacer pis.
Esto lo hacemos una hora antes de ir a dormir durante la primera noche de entrenamiento. El niño acostado y con la luz
apagada, cuenta hasta 50, se levanta, va al baño e intenta hacer pis, y vuelve a su cama. Esto lo repite 20 veces. Si sonara la
alarma durante la noche, después de cambiarse de ropa, el niño tiene que hacer la práctica positiva 20 veces más. A partir de la
segunda noche sólo hará práctica positiva durante una hora antes de acostarse si la noche anterior mojo la cama.
• Y por supuesto utilizaremos sobrecorreción tras cada episodio enurético, el niño tendrá que levantarse, ir al baño, terminar de
hacer pis, cambiarse de pijama, cambiar las sábanas, secar las alfombrillas de la alarma, dejar las prendas mojadas en el cesto
de la ropa sucia y rehacer su cama.
• El entrenamiento en cama seca se suspende tras siete noches consecutivas sin mojar la cama. Desde entonces si se producen
dos o más accidentes en una semana se reinstaura el procedimiento omitiéndose la primera noche intensiva.
• A la vez que realizamos todo esto incorporaremos reforzamiento positivo que va a consistir simplemente en llevar un registro
semanal en el que el niño deberá ir pegando pegatinas de su agrado cada día que no haya mojado la cama.
• Entrenamiento en cama seca (Azrin, Seed y Fox, 1974)
• Ha sido considerado un tratamiento eficaz y bien establecido por la Agrupación para la
Promoción y la Difusión de los Tratamientos Psicológicos (Task Force on Promotion and
Dissemination of Phsychological Procedures; Chambless et al., 1998). La tasa media de éxito
es del 75,3%, y ha sido considerado un procedimiento más rápido para lograr resultados
eficaces y con menor tasa de recaídas que la alarma.
• Es un programa multicomponente donde se incluye el dispositivo de alarma, el entrenamiento
en despertares (despertar programado), ingesta extra de líquidos (sobreaprendizaje),
entrenamiento en retención, consecuencias positivas de permanecer seco (sobre todo refuerzo
social), la práctica positiva (entrenamiento en el hábito de levantarse de la cama rápidamente
• Entrenamiento en retención voluntaria (Kimmel y Kimmel, 1970)
• Este procedimiento enseña al niño a retener la micción ante una necesidad imperiosa de orinar, posponiendo
intencionadamente la evacuación por periodos de tiempo paulatinamente más largos. Este método incluye el
refuerzo positivo en la respuesta de retención, la ingesta extra y progresiva de líquidos y la ejercitación y
fortalecimiento de los músculos del esfínter que controlan la retención de orina.
• Es el método más sencillo de aplicar y barato, pero también es el menos eficaz, dado que la tasa de éxito es incluso
menor que la de remisión espontánea (curación con el simple paso del tiempo, sin ningún tipo de intervención), por
lo que no es la técnica más indicada para solucionar la enuresis nocturna.
• Este tipo de intervenciones requiere que haya una implicación activa durante el proceso por parte de los niños,
padres y profesionales, lo que requiere un mayor esfuerzo que en otros tratamientos, como en el farmacológico. El
tipo de tratamiento elegido dependerá de la disposición de los padres y el niño hacia el método, de la edad del niño,
y de las características del caso. Es preciso tener en cuenta que se pueden realizar adaptaciones de los
procedimientos a conveniencia del profesional y paciente.
• Otros datos
• Recomendaciones para los padres
• La enuresis es un trastorno benigno que tiende a desaparecer a
medida que el niño va creciendo. Sin embargo, existen una serie
de pautas que pueden ayudar a reducir su intensidad:
• Reducir el consumo de líquidos antes de ir a la cama.
• No regañarle cuando se orine en la cama y evitar que se sienta
culpable para impedir que desarrolle problemas emocionales.
• Reforzar positivamente al niño para que aumente su autoestima.
EVALUACIÓN CONDUCTUAL
• La enuresis nocturna con mucha frecuencia es diagnosticada y tratada por el pediatra en Atención primaria. No
obstante, muchos de los casos son directamente tratados por un/a psicólogo/a clínico/a especialista en infanto-
juvenil o derivados a los/las psicólogos/análisis situacional cuando el médico no tiene éxito en su primera
intervención. La evaluación que se lleva a cabo debe ser médica y psicológica, puesto que se trata de un problema
psicofisiológico, y por lo tanto hay que descartar prioritariamente la presencia de posibles anomalías urológicas o
neurológicas responsables del trastorno y determinar las circunstancias ambientales que pueden estar manteniendo
el problema.
• En primer lugar, el médico realiza una anamnesis detallada, sobre la posible existencia de patología orgánica e
infecciones. Lleva a cabo una exploración física donde examina diferentes partes del cuerpo como la zona lumbar
para excluir signos de afección medular (alteraciones del color de la piel, fistulas, etc), la parte abdominal para
descartar masas renales que pueden obstruir las vías urinarias o los genitales para evaluar la presencia de fimosis o
sinequias en los labios menores entre otras afecciones que pueden estar causando el problema. De manera
complementaria, se realizan cultivos y análisis de orina para determinar posibles alteraciones en la densidad urinaria
o la presencia de infecciones en el tracto urinario.
• Una vez realizadas las pruebas médicas y descartada la existencia de problemas
orgánicos, se procede a realizar una evaluación conductual por la/el psicóloga/o,
que tiene por objetivo determinar los factores antecedentes y consecuentes
funcionalmente asociados con el problema, para diseñar un tratamiento
individualizado y ajustado al caso. En esta exploración se incluye la entrevista
clínica, los registros conductuales y los cuestionarios.
• La entrevista clínica se realiza con los padres y el/la niño/a, donde se exploran
las posibles áreas relacionadas con la naturaleza del problema (Bragado, 2009).
¿QUÉ MEDICAMENTOS SE RECOMIENDAN?
• Entre los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de la enuresis se encuentra el
acetato de desmopresina (DDAVP) y los antidepresivos tricíclicos como la imipramina.
• La DDAVP (acetato de desmopresina) es un análogo sintético de la hormona llamada
vasopresina u hormona antidiurética, que ayuda en el tratamiento de la enuresis, ya que
disminuye el volumen urinario durante el sueño. Existe en spray nasal y en comprimidos. Se
debe dar de 30 a 60 minutos antes de ir a la cama y se debe restringir la ingesta de líquidos
desde la tarde. El tratamiento con acetato de desmopresina DDAVP disminuye el número de
noches que el niño se moja, pero al suspender el medicamento el problema vuelve a
presentarse. El tratamiento con acetato de desmopresina DDAVP tiene costo alto: Un mes de
tratamiento cuesta aproximadamente $90 (100 euros).
• La imipramina es un antidepresivo tricíclico. Su mecanismo de acción en la
enuresis incluye cambios en la profundidad del sueño, su propio efecto
antidepresivo y la estimulación secundaria de la producción de la hormona
antidiurética. No es eficaz por mucho tiempo al descontinuar el medicamento. Un
problema de este medicamento es que ocasiona muchos efectos colaterales, y
puede llegar a causar intoxicaciones. Es de coste más bajo.
CIE -10
• F98 Otros trastornos de conducta y emociones cuyo inicio se presenta
habitualmente en infancia y adolescencia
• F98.0 Enuresis no debida a sustancia ni afección fisiológica conocida
• F98.1 Encopresis no debida a sustancia ni afección fisiológica conocida
R32 Enuresis
F98.0 Enuresis funcional de origen no orgánico
R32 Enuresis nocturna
F98.0 Enuresis nocturna psicógena
F98.0 Enuresis psicógena
• Según el DSM-5 (APA, 2014) podemos hablar de enuresis cuando el niño cumple los
siguientes criterios diagnósticos:
• Emisión reiterada de orina en la cama o en la ropa (involuntaria o intencional)
• La conducta es clínicamente significativa cuando se presenta dos veces a la semana
durante por lo menos tres meses consecutivos o por la manifestación de un malestar
clínicamente significativo o por el deterioro en el área social, académico (ocupacional) y
otras áreas de funcionamiento relevantes.
• La edad cronológica es de por lo menos 5 años ( o un nivel de desarrollo equivalente)
• La conducta no puede asociarse a un efecto fisiológico directo de una sustancia (por
ejemplo, un diurético) o a una afección médica (por ejemplo, anomalía vesical o
anatómica). Cuando hablamos de enuresis nos referimos a un aspecto funcional y no
orgánico.