FILOSOFÍA; 5º AÑO – FICHA Nº2 Prof.
Ariel Rodríguez Arbelo
Liceo Nº55 - NOCTURNO
Caracterización del CONCEPTO.
Con el tema del concepto nos introduciremos en el estudio de las formas del pensamiento que, como ya hemos
visto, constituye el objeto de investigación de la lógica formal.
Aristóteles -el padre de la lógica- distinguió tres operaciones fundamentales que nos permiten conocer. La
primera es la de aprehensión (conceptualización), a la que se llega por medio del intelecto y que produce el concepto. La
segunda es el juicio, gracias al cual relacionamos y estructuramos los conceptos, y la tercera es el razonamiento o raciocinio, que
estructura juicios para obtener una conclusión. Así, el conocer es como una marcha o un proceso en el cual el concepto es el
punto de partida y el elemento más simple y primordial del pensamiento.
Por ser el concepto el elemento más simple de esta "marcha del conocer", dedicaremos esta primera unidad a su
estudio y caracterización. La palabra “concepto” proviene de concipio, voz latina que significa “abarcar o recoger con la mente”.
El concepto es, como dijimos, el punto de partida del conocimiento y nos permite referirnos a aquellas
características esenciales o importantes de un objeto; por ejemplo, cuando pensamos el concepto “libro” nos referimos a las
notas esenciales que son indispensables para pensar ese objeto, como son: carátula, hojas escritas con tema y secuencia unidas,
cosidas, etc. Así, cuando expresamos la palabra "libro", no pensamos sino en el objeto con éstas y otras características que lo
identifican.
Pongamos el siguiente ejemplo: Juan, Pedro y María tienen el mismo pensamiento que les es transmitido por su
profesor. Tal vez Juan piense en un libro de biología, pedro en su libro de lógica y María en su novela favorita; sin embargo,
todos tienen un pensamiento común, independiente de lo que se llama características "accidentales" o contingentes, ya que lo
que estrictamente forma un concepto son sus notas o rasgos esenciales. Al formar un concepto, ya sea el concepto de un libro,
mesa, pizarrón, hombre, ciencia, etc., no afirmamos ni negamos nada de él, simplemente lo pensamos o expresamos
aprehendiendo sus características esenciales.
Los conceptos, en cuanto ideas, presentan un carácter genérico y abstracto, pues el concepto "libro" que hemos
puesto como ejemplo no se refiere únicamente al libro de biología, de lógica o a la novela de María, sino a todos los libros
existentes y posibles que se encuentren en el universo.
Además, para expresar y comunicar conceptos necesitamos forzosamente valernos, de palabras, en este caso, de
la palabra “libro” (en español), “book” (en inglés) y de otros vocablos correspondientes a otros idiomas. Las palabras que nos
sirven para expresar conceptos se llaman términos, y es preciso advertir que no debemos confundir el término o palabra con el
concepto mismo. La palabra “libro” en cuanto expresión gramatical, sólo representa el pensamiento de las notas esenciales
características básicas del objeto que se designa.
Recuerda entonces que se llama término a la forma de expresión de un concepto, y viene a ser la palabra o
conjunto de palabras por medio de las cuales se expresa un concepto.
Por otra parte, si lo analizas detenidamente, no podemos pensar en un concepto si no lo acompañamos, en
determinados momentos, de imágenes o vivencias; posiblemente Juan, al pensar en el libro de biología, evocó las células y
tejidos que ilustran su portada, Pedro pensó en su libro de Lógica, recordando el color rojo con que está forrado, mientras que
María se remontó nostálgicamente a los personajes de Jorge Isaacs en la novela que lleva su nombre.
De la misma manera, la imagen o imágenes que acompañan al pensamiento de un objeto tampoco son el
concepto, aunque se requieran para que el concepto mismo se forme. En otras palabras: no se debe confundir el concepto con
las imágenes que suscita, ya que estas imágenes de carácter sensible (como las percepciones, sensaciones, etc.) son estudiadas
por la psicología y no por la lógica, así como las palabras o términos que nos permiten expresarlo son estudiados por la
gramática, la lingüística y otras ciencias afines.
Si bien los conceptos se apoyan muchas veces en representaciones, al emitir conceptos sumamente generales o
abstractos no podemos sino atender sólo a la mera comprensión de las palabras que nos permiten expresar la idea. Tal es el
caso, por ejemplo, de los conceptos "vacío” "nada”, "ser", "infinito" y otros parecidos, si no, intenta representar estos conceptos
por medio de un dibujo y verás lo difícil que es.
Otra cosa que es preciso observar es que todo concepto, para que sea tal y tenga "sentido”, debe referirse a un
objeto. Por ejemplo, si en este momento lees la palabra "teluga", no podrías formar ningún concepto, sencillamente porque no
tiene significado; pero si inventamos una palabra (un neologismo) y le damos un significado preciso, una referencia, entonces sí
se trataría de un concepto.
Precisamente por el hecho de referirse a un objeto y tener un significado, el concepto es
susceptible de ser definido y explicado. Pues bien, aquello que desarrolla, define o explica a un concepto
se llama contenido del concepto. Por ejemplo, el concepto "automóvil" contiene en sí una serie de
conceptos: "motor" “chasis", "parabrisas", "frenos", etc. De esta manera, el concepto contiene un
conjunto de conceptos. Se dice que la ciencia o el conocimiento progresa gracias a esta cualidad o
característica del concepto: su capacidad para generar nuevos conceptos y cambiar sus contenidos de
acuerdo con los avances de las ciencias. Así, por ejemplo, el concepto que hoy tenemos del átomo es
diferente al que tuvieron los filósofos antiguos, lo que sucede con otros muchos conceptos.
Otra característica relevante del concepto, que sin duda ayuda a identificarlo y distinguirlo
de las otras formas de pensamiento consiste en que, a diferencia del juicio, por ejemplo, no afirma ni niega nada, simplemente
señala, indica o hace referencia a un objeto.
Es posible utilizar varias palabras o términos para expresar un concepto siempre que no se afirme o niegue. Por
ejemplo: "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha", "Las amenas páginas del libro de lógica", etc. Estas expresiones son
consideradas como conceptos porque no afirman ni niegan, simplemente hacen referencia a ciertos objetos o personajes como
el célebre Don Quijote.
En el mismo sentido, las frases admirativas, como "¡re cáspita!” o la pregunta: “¿Vienes a comer?", no son
consideradas conceptos.
En resumen, las principales características del concepto son:
a) El concepto es la primera forma o estructura del pensamiento estudiada por la lógica.
b) Mediante el concepto pensamos o aprehendemos las características esenciales de un objeto. Las características esenciales
son las que definen al objeto y son indispensables o forzosas Para que un objeto sea lo que es; en cambio, las llamadas notas
accidentales o accesorias no son necesarias para que el objeto sea lo que es. Veamos un ejemplo:
Concepto: silla.
Notas esenciales: mueble para sentarse.
Notas accidentales: grande, cómoda, de color blanco, de plástico.
c) Mediante el concepto Pensamos un objeto sin afirmar ni negar nada de él (la afirmación o negación son
características de otra forma de pensamiento llamada juicio y que se estudiará más adelante).
d) El concepto tiene un carácter general que no se refiere a un objeto en particular, sino a todos los
existentes y posibles. Esto ocurre con los conceptos: “libro”, “lápiz”, “hombre”, “gato”; etcétera.
El concepto “libro” envuelve o comprende a todos los libros, y en eso consiste su carácter genérico. Ahora
bien, según veremos, también es posible hablar de conceptos individuales.
e) El concepto también tiene un carácter abstracto porque en cuanto idea o representación intelectual de los objetos no es algo
tangible, no se toca, ni se siente o huele, sino que sólo es un pensamiento captado por la mente.
f) Todo concepto se expresa por un término o palabra; sin embargo, no se confunde, ya que las palabras sólo representan al
concepto. Podemos decir que la palabra, por su esencia, está vinculada orgánicamente al concepto y si sirve para expresar
también las nociones generales, no es más que un factor necesario, tanto lógica como históricamente en el desarrollo del
pensamiento humano, en su vinculación indisoluble con el lenguaje articulado.
g) Asimismo, al formarse todo concepto, comprende imágenes o representaciones sensibles, pero los conceptos mismos no se
reducen a estos datos sensibles.
h) Otra característica del concepto consiste en que siempre se refiere a un objeto o clase de objetos y por ello constituye una
unidad de significación.
i) Por último, el concepto puede ser considerado como algo susceptible de ser definido o desarrollado por medio de otros
conceptos. Todo concepto tiene un contenido formado por otros conceptos que nos ayudan a caracterizarlo y gracias a ellos, se
amplía o enriquece nuestro conocimiento.
Las propiedades lógicas del concepto: extensión y comprensión.
Para continuar con nuestro estudio del concepto, veremos ahora que tiene dos propiedades lógicas
fundamentales: la extensión y la comprensión.
Extensión.
La extensión es un aspecto cuantitativo del concepto que indica el número o cantidad de individuos o elementos
que pertenecen a una clase de objetos. Por ejemplo, el concepto "hombre" comprende o se refiere a todos los hombres; en
cambio, el concepto "hombre americano' se refiere s6lo a algunos hombres, aquellos que han nacido en el continente
americano (mexicanos, cubanos, argentinos, etcétera).
Si comparamos los dos conceptos de nuestro ejemplo, observamos que el primero (el concepto "hombre") tiene
una mayor extensión que el concepto "hombre americano". Es decir, en el concepto "hombre" caben más seres (nada menos
que todos los hombres del planeta) que en el concepto "hombre americano".
A esta propiedad lógica llamada extensión también se le conoce como denotación, porque se refiere precisamente
a los objetos o entes que el concepto denota o comprende.
Comprensión.
Además de una extensión o denotación, el concepto tiene una comprensión o aspecto cualitativo que consiste en
todas las otras propiedades o características que contiene. Por ejemplo, al concepto "hombre" se le puede adjudicar un
sinnúmero de propiedades o contenidos, algunos esenciales y otros accidentales.
Ahora bien, todas estas notas esenciales y accidentales son las que constituyen la comprensión del concepto (en
este caso del concepto "hombre"). A la comprensión también se conoce -en lógica- con los nombres de intensión o connotación.
"Intensión'', porque se trata de la "intensidad" que logra tener un concepto de acuerdo con sus contenidos, y 'connotación',
porque alude a aquello que connota o significa.
Como en el caso de la extensión, la comprensión o contenido también admite grados; así, por ejemplo, el
concepto "libro azul de lógica" tiene mayor contenido que "libro azul" y, a Su vez, este concepto tiene mayor contenido con
respecto al concepto "libro” Relación entre extensión y comprensión.
La lógica formal ha advertido una relación inversamente proporcional entre la extensión y la comprensión, lo cual
significa que si a un concepto le aumentamos el contenido tendrá menor extensión, y viceversa, si a un concepto le damos
mayor extensión se reduce su contenido, de tal manera que cuanto mayor contenido tenga un concepto, menor será su
extensión, y cuanto mayor extensión, menor su contenido.
El contenido o comprensión de los conceptos permite tener una mayor significación y concreción de los mismos.
Es como si enfocáramos cada vez mejor una lente para tener una imagen menos abstracta y borrosa de las cosas.
Por ejemplo, en esta escala de conceptos:
Ser vivo (concepto más abstracto y de menor contenido, pero de mayor extensión)
Animal
Vertebrado
Perro
Pluto (concepto más concreto, de mayor contenido, pero de menor extensión)
En el terreno del conocimiento y de la investigación, los conceptos no son para Aristóteles sino el único modo en
que se manifiesta y se hace cognoscible la realidad.
Importancia del concepto en el proceso del conocimiento:
El concepto científico es el elemento lógico central en la construcción de los sistemas de cada
ciencia. Con forma del razonamiento lógico, el concepto científico es el reflejo concentrado de las propiedades y
nexos internos, esenciales y determinantes, regulados por leyes, entre los objetos del mundo material. Al surgir como
producto de una labor de abstracción activa del raciocinio humano, el concepto científico se convierte en el ulterior
desarrollo del conocimiento de la esencia del mundo que nos rodea, lo que determina la extraordinaria importancia de
su valor cognoscitivo y práctico.
Fuente: G. A. Kursanov, El materialismo dialéctico y el concepto, México, Grijalbo, 1966, p.9.
Caracterización del JUICIO:
Su expresión verbal y su estructura.
Con el tema del juicio llegamos a la segunda forma de pensamiento estudiada por la lógica. Vimos que en la
“marcha del pensar” el concepto, como el elemento más simple, apenas era una representación mental de carácter intelectual
(carácter representativo); mientras que el juicio, que ahora veremos, tiene un carácter eminentemente enunciativo. En efecto,
el juicio consiste en una conexión o enlace enunciativo de conceptos. Debemos tener en cuenta que no todo enlace de
conceptos forma un juicio. Si decimos: “química”, “experimental", “ciencia”, no hicimos un juicio, pues necesitamos darle una
forma de enunciado de afirmación o negación.
En cambio, si decimos: "La química es una ciencia experimental", hemos expresado una enunciación; por lo tanto,
hemos emitido un juicio.
Ahora bien, todo juicio, al adoptar la forma de una enunciación, es susceptible de ser verdadero o falso. Esto
significa que una característica esencial del juicio es que por necesidad sea verdadero o falso. El problema de lo verdadero y lo
falso encuentra en el juicio su lugar más propicio.
Los ruegos, los mandatos, las preguntas, las exclamaciones, aunque son expresiones, no son en sí verdaderas ni
falsas. Tomemos, por ejemplo, las siguientes expresiones:
"Te suplico que vengas."
"Come tu sopa."
“¿Hoy es viernes?"
"¡Qué buen partido!"
No son juicios, ya que no afirman ni niegan; por tanto, no expresan algo verdadero o
falso. En cambio, veamos ahora los siguientes ejemplos:
a) "Carlos Fuentes fue un escritor."
b) "La biología es ciencia natural."
c) "La sangre es azul."
d) “Todos los hombres son sabios.”
Estas frases son juicios, ya que enuncian o dicen algo que puede ser verdadero o falso. Así, en nuestro ejemplo
tenemos que los juicios a y b son verdaderos, mientras que los juicios cy d son falsos.
Lo verdadero, como lo concibió Aristóteles, consistiría en que hay una adecuación o correspondencia entre 1o que
enunciamos y la realidad o hechos a que hace referencia el juicio; en cambio, lo falso sería lo contrario: la no correspondencia
entre lo que enunciamos y la realidad a la que se refiere.
Cuando expresamos un juicio (que, como ya vimos, puede ser verdadero o falso) es necesario acudir a un
elemento llamado cópula, representada generalmente por el verbo “ser”. Por ejemplo: "La biología es una ciencia natural" o "La
biología no es una ciencia natural". En estos ejemplos la afirmación o la negación (que son funciones de todo juicio) se llevan a
cabo con la partícula es, que, como ya explicamos, recibe el nombre de cópula, precisamente por ser el elemento relacionante
con lo que se llama un concepto-sujeto y un concepto-predicado. Pero esto nos lleva a la estructura del juicio, que veremos más
adelante.
Juicio y enunciado.
Al caracterizar el juicio debemos hacer una distinción muy importante entre el juicio propiamente dicho y los
enunciados o proposiciones. Según la lógica tradicional, los enunciados o proposiciones que se utilizan como sinónimos para
referirse al juicio, no son más que la expresión o vehículo que nos sirve para expresarlo.
Como vimos al hablar de factores del pensamiento, todos los pensamientos se transmiten por el lenguaje, por las
palabras. También vimos que el concepto se expresa por el término o palabras; de la misma manera, el juicio se expresa, desde
el punto de vista gramatical, por medio de enunciados o proposiciones. Pero las palabras, en sí mismas, no constituyen lo que la
lógica llama “juicios” por la sencilla razón de que las palabras no son pensamientos, sino signos con que se traduce un
pensamiento (en este caso, una forma de pensamiento llamada juicio).
Una prueba de que el juicio no se identifica con su expresión gramatical (el enunciado o proposición) es que
podemos expresar el mismo juicio en diferentes idiomas y aun en un mismo idioma con palabras diferentes. Por ejemplo:
"Sor Juana escribió: 'Primero sueño”
"La Décima Musa escribió: 'Primero sueño”
"La monja jerónima escribió: “Primero sueño”
Por otra parte, tampoco debemos confundir el juicio como estructura lógica (que es la que aquí no interesa), con
el juicio psicológico o actividad de juzgar. El psicólogo investiga en qué consiste la operación de juzgar, qué formas tiene, qué
factores intervienen en ella. En otras palabras: investiga qué ocurre, de hecho, en el seno de nuestra conciencia cuando
juzgamos las cosas, cuando atribuimos que algo pertenece a algo.
En cambio, la lógica estudia al juicio considerándolo como una estructura o forma del pensamiento y analiza sus
funciones lógicas así como sus modalidades.
Recordemos que el juicio es un concepto ideal, es una forma de pensamiento, es una aserción, una enunciación,
una afirmación, es una estructura judicativa. Es una conexión enunciativa de conceptos. Mediante el juicio no se limita a
exponer una situación captada, sino que la exponemos enunciativamente, lógicamente elaborada: afirmativamente o
negativamente, el juicio es una conexión de conceptos: una conexión enunciativa de conceptos, referidas a los correspondientes
objetos. Finalmente hay que señalar que lo fundamental en el juicio lógico es su carácter aseverativo, porque si no hay
aseveración, no hay juicio; esto debemos tenerlo presente pues cuando se estudia gramática se nota que existen proposiciones
llamadas interrogantes, optativas e imperativas, donde no hay aseveración.
La estructura del juicio.
Como vimos, el juicio es una conexión enunciativa de conceptos. Ahora bien, en esta conexión o enlace vamos a
encontrar los elementos fundamentales que constituyen la estructura o forma con que se presentan. El juicio es la estructura
fundamental de la lógica y que en la estructura de todo juicio debemos seguir 3 conceptos fundamentales que lo integran; los
tres elementos son: el concepto-sujeto, la cópula y el concepto predicado.
a) El primer elemento que encontramos es el concepto sujeto o sujeto del juicio, el cual es el concepto al que el juicio se refiere.
El concepto-sujeto es el objeto del juicio. Es la persona u objeto de quien se asevera en el juicio, viene a ser el objeto de quien se
afirma algo, se considera como un ejemplo los juicios siguientes.
Dos excursionistas...................................................van a la montaña
(Concepto-Sujeto) (Concepto-Predicado)
b) El concepto-predicado: Es todo cuanto se asevera, es decir, lo que se afirma o se niega del concepto-sujeto. Desde el punto
de vista gramatical puede constar de varias palabras o de una combinación de éstas, por ejemplo cuando decimos:
Luis............................................................................es Médico
(Concepto-Sujeto) (Concepto–Predicado)
c) La cópula: Es la que nos va a indicar la relación afirmativa o negativa entre el concepto-sujeto y
el concepto predicado, en lógica se usa preferentemente el verbo ser, porque siempre se puede
expresar nuestros juicios lógicos en la forma de lo que en gramática se llama una oración
copulativa. Por Ejemplo “Yo soy Ingeniero”, Yo no soy Ingeniero” la cópula no sólo debe unir, sino
que debe tener el carácter de aseveración, de acuerdo con esto la cópula tiene dos funciones.
Funciones de la Cópula.
La función de la cópula es atribuir el predicado al sujeto: precisar que aun
determinado sujeto le conviene o no un determinado sujeto para establecer así una nueva
aseveración, la función de la cópula es declarativa, de atribución, de aseveración positiva o
negativa, la cópula siempre es el verbo ser en su modo indicativo, en sentido estrictamente
lógico, toda expresión debe ser reducida a este verbo y a ese modo.
a) Función Esencial:
Que sirve para darle carácter aseverativo al juicio, cuando decimos: “Noche Negra”, aquí no hay juicio, porque encontramos
sólo dos conceptos sin ninguna aseveración, pero si colocamos el verbo ser, como enlace y decimos: “La Noche es negra”, aquí si hay un juicio
porque hay aseveración; allí está presente la función esencial de la cópula dándole carácter aseverativo al juicio. De tal manera que se
denomina juicios típicos, los que están constituidos en el verbo ser o también con el verbo estar, y juicios atípicos los constituidos con los otros
verbos, ejemplo: La Tarde comienza a caer.
b) La Función Auxiliar:
Cópula en latín significa unión o enlace, por lo tanto tiene función auxiliar cuando realiza un enlace entre el concepto-sujeto y
el concepto-predicado, pudiéndose omitir muchas oportunidades, por ejemplo: “Bolívar el Libertador de cinco naciones”, si quiero emitir un
juicio enunciativo debo decir: “Bolívar es el libertador de cinco naciones”.
Clasificación de los juicios.
Los juicios según su cualidad: Se ha dicho que la cualidad o propiedad esencial de un juicio son la afirmación y la negación de
ideas. De acuerdo con su cualidad, habrá juicios afirmativos, es decir, aquellos que predican una relación de identidad entre el
sujeto y el predicado (S es P; Algunos S son P), y juicios negativos, aquellos que predican una relación de exclusión entre el
sujeto y el predicado (S no es P; Ningún S es P; Algunos S no son P). Ej.
Los juicios según la cantidad: La cantidad del juicio depende de la extensión con que entre en el juicio el concepto contenido en
el sujeto. Así, los juicios pueden ser:
a) Universales: Cuando el predicado se extiende a toda una clase entera de objetos. Por ejemplo: "Todos los humanos son
mortales".
b) Particulares: Cuando el predicado se refiere a una parte de una clase de objetos. Por ejemplo: “Algunos hombres son
filósofos”
c) Individuales – o singulares. Cuando se aplican a un solo individuo de una clase de objetos. Por ejemplo: "Kant es filósofo”.
Juicios analíticos y sintéticos.
El conocimiento, la ciencia general, se establece por medio de juicios, que son enlaces enunciativos de conceptos
que afirman o niegan algo. Kant hace una distinción de los juicios entre analíticos y sintéticos. Esta distinción ha sido discutida y
retomada por diversas corrientes epistemológicas.
a) Los juicios analíticos. Son aquellos cuyo predicado (o sea los contenidos o notas significativas que lo componen) se encuentra
contenido en el concepto sujeto. En este tipo de juicios el predicado no hace sino analizar el conjunto de notas o características
que se refieren al sujeto, de ahí su nombre.
Dicho de esta manera, en los juicios analíticos el predicado es una parte o desdoblamiento del sujeto. Por ejemplo, es el caso del
juicio: "El triángulo es una figura de tres lados", en la que se observa que el predicado "figura de tres lados", ya está, de
antemano, contenido o implícito en el sujeto “triángulo” Por el hecho de repetir lo que ya forma parte del sujeto, a este tipo de
juicios se les ha caracterizado como juicios tautológicos.
b) Los juicios sintéticos. A diferencia de los juicios analíticos, los sintéticos son aquellos cuyo predicado no forma parte del sujeto
o no se encuentra contenido necesariamente en el concepto sujeto. Aquí el predicado surge a partir de una síntesis o reunión de
conceptos diferentes o ajenos al sujeto, y por eso su nombre. Por ejemplo, si decimos: "El cielo está nublado”, se trata de un
juicio sintético, ya que la idea de "nublado" no está contenida, en forma necesaria, en el sujeto “cielo” Ello significa que en este
momento el cielo puede, en efecto, estar nublado; pero en otro momento la situación podría cambiar. En otras palabras: la idea
de "nublado" no es inherente a la idea de “cielo”, no le pertenece de manera necesaria (es meramente contingente).
Al estudiar estos dos juicios (los analíticos y los sintéticos), Kant advertía que los juicios analíticos son todos
verdaderos y que, por lo tanto, llevan la máxima garantía de cientificidad, pero que, no obstante, tienen la desventaja de ser
tautológicos, es decir, de ser meramente explicativos y no aumentar nuestros conocimientos, mientras que los juicios sintéticos,
a pesar de proporcionarnos un conocimiento contingente o inseguro por descansar en las percepciones (percibir, por ejemplo,
que "El cielo está nublado'), sí aumentan o enriquecen nuestro conocimiento.
Clasificación de los juicios combinando la cantidad y la calidad.
Tomando en cuenta los juicios que hemos distinguido según la categoría dela cantidad: particulares y universales, según la
categoría dela cualidad: afirmativos y negativos, podernos obtener otra clasificación de los juicios en la que ambas categorías se
conjugan:
a) juicios universales afirmativos. En estos juicios, el predicado se extiende a toda una clase de objetivos o seres, en
términos afirmativos. Por ejemplo: "Todos los mexicanos son americanos". Estos juicios tienen la siguiente forma:
“Todo S es R”, es decir, todo sujeto x, tiene x predicado.
b) juicios particulares afirmativos. En estos juicios, el sujeto se extiende a parte de una clase de objetivos o seres, en
términos afirmativos. Por ejemplo: “Algunos políticos son honestos”. Estos juicios tienen la siguiente forma: “Algunos S
son P”.
c) juicios universales negativos. En estos juicios, el predicado niega que determinado atributo pertenezca a toda una clase
de objetos, o sea, que el predicado no conviene o es diverso de todos los casos del sujeto. Por ejemplo: "Ningún
mexicano es europeo". Estos juicios presentan la siguiente forma: “Ningún S es P”.
d) juicios particulares negativos. Indican que ciertas características o atributos no pertenecen a algunos miembros de una
clase de objetos o seres. Por ejemplo: “Algunos alumnos no son aplicados”.
Símbolos de estos juicios.
Con el fin de abreviarlos y poder manejarlos simbólicamente, la lógica tradicional (en la Edad Media) identificó a
estos juicios con las vocales A, E, I, O, extraídas de las palabras latinas affirmo y nego. De esta manera, las primeras dos vocales
de la palabra AFFIRMO (A, I) servirán para designar juicios afirmativos, mientras que las dos vocales de la palabra NEGO (E, O)
servirán para referirse a juicios negativos.
Así, los juicios antes vistos quedan simbolizados de la siguiente manera:
juicios universales afirmativos “Todo S es P” = A
juicios universales negativos “Ningún S es P” = E
juicios particulares afirmativos “Algunos S son P” = I
juicios particulares negativos “Algunos S no son P”= O