IMPACTOS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
Nuestro planeta se está calentando. Desde la Revolución Industrial, que impulsó el uso de
combustibles fósiles en todos los sectores, desde las centrales eléctricas hasta el transporte, la
Tierra se ha calentado 1 grado Celsius.
Puede parecer insignificante, pero 2023 fue el año más caluroso registrado, y los 10 años más
calurosos de la historia se han producido en la última década.
Calentamiento global y cambio climático suelen utilizarse indistintamente como sinónimos, pero,
desde hace años, los científicos prefieren utilizar "cambio climático" para describir los complejos
cambios que afectan actualmente a los sistemas meteorológicos y climáticos de nuestro planeta.
El cambio climático engloba no sólo el aumento de las temperaturas medias, sino también las
catástrofes naturales, los cambios en los hábitats de la fauna y la flora, la subida del nivel del mar
y otros muchos efectos. Todos estos cambios se están produciendo a medida que el ser humano
sigue añadiendo a la atmósfera gases de efecto invernadero que atrapan el calor, como el dióxido
de carbono y el metano.
Uno de los impactos más preocupantes del calentamiento global es el efecto que las temperaturas
más elevadas tendrán sobre las regiones polares de la Tierra y los glaciares de montaña. El
Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del planeta.
Este calentamiento reduce el hábitat crítico del hielo e interrumpe el flujo de la corriente en
chorro, creando patrones meteorológicos más impredecibles en todo el mundo.
Un planeta más cálido no sólo aumenta las temperaturas. Las precipitaciones son cada vez más
extremas a medida que el planeta se calienta. Por cada grado que sube el termómetro, el aire
retiene un siete por ciento más de humedad. Este aumento de la humedad en la atmósfera puede
producir inundaciones repentinas, huracanes más destructivos e incluso, paradójicamente,
tormentas de nieve más fuertes.
Temperaturas más elevadas. Desde mediados de la década de 1980, las temperaturas del aire
de la superficie del Ártico se han calentado al menos dos veces más rápido que la media mundial,
mientras que el hielo marino, la capa de hielo de Groenlandia y los glaciares han disminuido en
el mismo período y las temperaturas del permafrost han aumentado.
En casi todas las zonas terrestres se ven más días calurosos y olas de calor; el año 2020 fue uno
de los más calurosos registrados. Las temperaturas más elevadas aumentan las enfermedades
relacionadas con el calor y pueden dificultar el trabajo y los desplazamientos. Los incendios
forestales se producen con mayor facilidad y se propagan más rápidamente cuando las
temperaturas son más altas.
Más tormentas intensas. Los cambios de temperatura provocan cambios en las precipitaciones.
Esto da lugar a tormentas más intensas y frecuentes. Provocan inundaciones y corrimientos de
tierra, destruyendo hogares y comunidades, y costando miles de millones de dólares.
El cambio climático y los fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, han provocado un
aumento de las catástrofes naturales en los últimos 50 años impactando de forma
desproporcionada en los países más pobres, según han declarado este miércoles la Organización
Meteorológica Mundial (OMM) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del
Riesgo de Desastres (UNDRR).
Según el Atlas de Mortalidad y Pérdidas Económicas por Fenómenos Meteorológicos,
Climáticos e Hídricos de los organismos, entre 1970 y 2019, estos peligros naturales
representaron el 50% de todos los desastres, el 45% de todas las muertes reportadas y el 74% de
todas las pérdidas económicas reportadas.
Se registraron más de 11.000 desastres atribuidos a estos peligros en todo el mundo, con algo
más de dos millones de muertes y 3,64 billones de dólares en pérdidas. Más del 91% de las
muertes se produjeron en países en desarrollo.
Aumento de la sequía. El agua escasea en cada vez más regiones. Las sequías pueden provocar
tormentas de arena y polvo destructivas que pueden desplazar miles de millones de toneladas de
arena por los continentes. Los desiertos se están expandiendo, reduciendo la tierra para el cultivo
de alimentos. Actualmente, muchas personas se enfrentan a la amenaza de no disponer de
suficiente agua de forma regular.
El fenómeno de la sequía es más severo, más intenso y con mayores impactos donde hay menos
agua. La sequía se magnifica en la mayoría del territorio nacional, sobre todo en el norte donde
se encuentran nuestros sistemas productivos, porque dos tercios del país son áridos o semiáridos.
Diversos estudios pronostican que para el 2025 sólo dos entidades, Tabasco y Chiapas, tendrían
la disponibilidad necesaria, las demás es probable que sufran de stress hídrico, desde moderado
hasta muy grave.
Ante la sequía, como ante cualquier otro fenómeno meteorológico, es necesario adaptarse y el
mejor camino para lograrlo es la prevención. Como no sabemos cuándo se va a presentar y cuál
será su duración, sobre todo cuando ya ha pasado la temporada de lluvias y estas han sido
insuficientes o escasas, es cuando verdaderamente comienzan los problemas serios.
Esto nos lleva a reflexionar acerca de nuestro grado de vulnerabilidad que varía según la región,
la demanda de agua, los cultivos y las tecnologías aplicadas; también en función de las
modificaciones en los regímenes pluviales y de vientos, de la incidencia de fenómenos ciclónicos
más intensos y de la mayor variación en las temperaturas; todo esto incide en aumentar la
vulnerabilidad de los ecosistemas y comunidades humanas ante la ocurrencia del fenómeno.
De acuerdo con la más reciente información relacionada con las condiciones climáticas futuras,
se anticipan variaciones a la alza en las tasas de degradación del suelo: cambio de uso,
deforestación, erosión, desertificación, salinización y pérdida de fertilidad, lo que puede conducir
a mayores
pérdidas por siniestros (superficies incendiadas, afectadas por sequías o inundaciones) y cambios
en patrones de producción, principalmente por temperatura y disponibilidad del agua.
Algunos efectos del cambio climático pronosticados para México, en su mayoría están
intrínsecamente relacionados con los periodos de lluvia:
Incremento en la vulnerabilidad y stress hídrico, sobre todo para la agricultura, en
especial en el norte del país.
Las áreas más vulnerables son los pastizales, los matorrales xerófilos y los bosques de
encino.
Efectos positivos iniciales en algunas regiones (ganancia en suelos agrícolas) que se
invierten posteriormente.
Pérdida en rendimientos de los cultivos (sin tomar en cuenta factores externos como el
desarrollo tecnológico).
Consecuencias para la biodiversidad.
Las consecuencias son cambios radicales en la distribución de ecosistemas y especies, aumento
en el nivel del mar, desaparición de glaciares y de grandes extensiones de corales, climas
impredecibles y extremos como sequías y tormentas. El cambio climático afecta a todos los
organismos del planeta, muchos de ellos ya están respondiendo a esta nueva dinámica a través de
cambios en su distribución y sus migraciones. En México se publicó la Ley General de Cambio
Climático en 2012. A nivel mundial existe la Convención sobre Cambio Climático (1994).
El cambio climático ha transformado los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce en todo
el mundo. Ha provocado la pérdida de especies locales, el aumento de enfermedades y ha
impulsado la mortalidad masiva de plantas y animales, dando lugar a las primeras extinciones
provocadas por el clima.
En la tierra, las temperaturas superiores han obligado a animales y plantas a desplazarse a zonas
más elevadas o a latitudes más altas, muchos de ellos hacia los polos de la Tierra, con
consecuencias de gran envergadura para los ecosistemas. El riesgo de extinción de las especies
aumenta con cada grado de calentamiento.
En el océano, las crecientes temperaturas aumentan el riesgo de pérdida irreversible de los
ecosistemas marinos y costeros. Los arrecifes de coral vivos, por ejemplo, se han reducido casi a
la mitad en los últimos 150 años, y el mayor calentamiento amenaza con destruir casi todos los
restantes.
En general, el cambio climático afecta a la salud de los ecosistemas, influyendo en los cambios
de distribución de las plantas, los virus, los animales e incluso los asentamientos humanos. Esto
puede generar más oportunidades para que los animales propaguen enfermedades y los virus se
transmitan a los humanos. La salud humana también puede verse afectada por la reducción de los
servicios que ofrecen los ecosistemas, como la pérdida de alimentos, medicinas y medios de vida
naturales.
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%20clima.
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soluciones
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%20extremo%20y%20la,tanto%20en%20las%20zonas%20urbanas