BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE
PUEBLA
COMPLEJO REGIONAL MIXTECA
LICENCIATURA EN PROCESOS EDUCATIVOS
INVESTIGACIÓN
Investiga sobre: La hormona de crecimiento, la hormona
26-8-2024 tiroidea, la hormona suprarrenal y gonadales.
ASIGNATURA: PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO DE PROCESOS
COGNITIVOS
DOCENTE: SELENE ORTIGOZA MEDINA
ALUMNA: ASTRID AYELEN AGUILAR ARRIAGA
Además del sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico, existe otro
sistema que se relaciona con la forma en que manifestamos nuestra conducta, el
sistema endocrino. El sistema endocrino es responsable de la secreción de
diversas hormonas que viajan a través de nuestro sistema circulatorio. La
diferencia entre el sistema nervioso y el sistema endocrino está en la forma de
enviar mensajes; mientras el primero envía impulsos nerviosos de un tejido a otro,
el endocrino envía sustancias químicas llamadas hormonas a diferentes órganos
del cuerpo, para así regular el metabolismo, el crecimiento y las emociones.
El término hormonas deriva del griego hormaein que significa excitar o provocar.
Una hormona se define como sustancia química biológicamente activa, producida
y liberada por una glándula endocrina al torrente circulatorio, la cual regulará
funciones celulares en uno o varios órganos “blanco” (diana) a través de la unión
con receptores hormonales específicos para activar diferentes mecanismos de
acción dentro de la célula.
Las glándulas que segregan estas hormonas:
Hipófisis
Tiroidea
Las glándulas que
segregan estas
hormonas:
Paratiroidea
Suprarrenal
Timo
Gonodales
Hipófisis
Localización: Base del cráneo (sobre silla turca del esfenoides).
Funciones: En forma general regulan una gran cantidad de actividades
corporales, desde el crecimiento hasta la reproducción; estimulan hormonas
liberadoras e inhibidoras de origen hipotalámico, las cuáles son un enlace
importante entre los sistemas nervioso y endocrino.
Los impulsos nerviosos son rápidos y de corta duración, en cambio, los efectos
hormonales son generalmente lentos y de larga duración. El exceso o la
deficiencia de algunas hormonas puede ser la diferencia entre la salud y la
enfermedad; por ejemplo, cuando la hipófisis segrega
demasiada somatotropina antes del final de la adolescencia, puede
provocar gigantismo, pero si el exceso ocurre después de la adolescencia puede
provocar el crecimiento exagerado de manos, pies y cara, lo cual se
denomina acromegalia. Las hormonas tienen la importante misión de conservar la
homeostasis del organismo.
La hipófisis es seguramente la glándula más versátil del organismo y por eso
durante mucho tiempo fue llamada “glándula maestra” entre las hormonas que
produce tenemos la adrenocorticotrópica, la estimulante del folículo,
la luteinizante, la somatotropina, la estimulante de la glándula tiroides,
la estimulante de los melanocitos, la oxitocina, la prolactina y la antidiurética.
Vamos a conocer sus funciones.
Adrenocorticotrópica: Estimula la secreción de glucocorticoides (cortisol) por parte
de la glándula suprarrenal.
Estimulante del folículo: En el hombre producción de espermatozoides, en la mujer
desarrollo de ovocitos y secreción de estrógenos.
Luteinizante: En el hombre produce testosterona y favorece el desarrollo de las
células intersticiales, en la mujer favorece la ovulación, formación del cuerpo lúteo
y la secreción de estrógenos y progesterona.
Somatotropina: Hormona del crecimiento.
La somatotropina (STH) u hormona de crecimiento (GH por sus siglas en inglés)
es una proteína relativamente pequeña producida a nivel de la adenohipófisis e
involucrada en los procesos de desarrollo, crecimiento longitudinal del organismo y
en el control de varios procesos metabólicos.
Se trata de una hormona no glandotropa. Las hormonas glandotropas de
la hipófisis ejercen sus efectos a través de la modificación en la síntesis y
liberación de otras hormonas producidas en otras glándulas endocrinas de la
periferia del organismo.
Figura 1. Modificación de hormonas en la hipófisis (Fuente: Dubaele / Public domain, vía Wikimedia Commons).
Hormonas glandotropas son, por ejemplo la adrenocorticotropina (ACTH), las
gonadotropinas (FSH y LH) y la hormona estimulante del tiroides (TSH).
Las hormonas no glandotropas, por su parte, y entre las cuales se incluyen la
prolactina y la hormona de crecimiento, actúan sin el concurso de cualquier otra
glándula endocrina, ya que ejercen sus acciones de manera directa sobre las
células blanco cuyas actividades regulan.
Estructura
La hormona de crecimiento es una proteína relativamente pequeña que se
presenta en varias isoformas. La isoforma principal está compuesta de unos 191
aminoácidos, tiene un peso molecular de 22 kDa y proviene de un péptido
precursor más largo (pre-GH) de 28 kDa, que también se secreta pero que carece
de funciones fisiológicas.
En su estructura, la somatotropina parece
evolutivamente homóloga a la prolactina y a la
somatomamotropina coriónica (CS), producida
esta última en la placenta. Tal es la similitud,
que se considera que las tres forman una
familia hormonal.
La estructura secundaria de la somatotropina
muestra 4 hélices alfa estabilizadas con dos
puentes disulfuro, cuya configuración es
necesaria para la interacción de la hormona
con su receptor.
Un dato en relación con la estructura, y digno
de ser resaltado, lo representa el hecho de que
a pesar de que las hormonas de crecimiento
de diferentes especies poseen remarcables Figura 2. Estructura aproximada de la hormona de
crecimiento (Fuente: Роман Беккер, vía Wikimedia
similitudes con la humana, solo esta última, y la Commons)
de los primates, ejercen efectos significativos en
humanos.
Funciones
Las funciones de la somatotropina usualmente se describen como aquellas
asociadas al desarrollo y crecimiento del organismo. También las asociadas al
metabolismo, que incluyen las modificaciones en el metabolismo lipídico y el de la
glucosa promovidas por la hormona.
Las funciones de crecimiento, sin embargo, pueden también considerarse de tipo
metabólico, puesto que implican funciones anabólicas asociadas a la síntesis de
proteínas, lo cual no excluye algunas otras funciones sin asociación directa con el
metabolismo como la proliferación celular.
Algunas de las funciones o acciones desplegadas por la somatotropina las ejerce
esta hormona de manera directa sobre sus tejidos blancos, pero muchas de ellas
son ejecutadas por algunas otras sustancias cuya síntesis y liberación son
estimuladas por la hormona de crecimiento.
Estimulante de la glándula tiroides: Síntesis y secreción de hormonas tiroideas
Estimulante de los melanocitos: Estimula la producción de melanina, pigmento de
la piel y tegumentos.
Oxitocina: Estimula la contracción uterina durante el parto.
Prolactina: Estimula la secreción de leche de las glándulas mamarias después del
parto.
Antidiurética: Controla la pérdida de líquidos sobre todo en el riñón, en la
transpiración.
El síndrome de déficit de GH en el adulto es una afección clínica por una
disminución de la masa magra corporal y un descenso de la densidad mineral
ósea (DMO), con aumento de la adiposidad visceral y un perfil lipídico alterado. Se
observa también una disminución de la fuerza muscular y de la resistencia al
esfuerzo, y un empeoramiento de la calidad de vida. Algunos datos señalan un
aumento de la morbilidad y la mortalidad asociado al déficit de GH secundario a
una enfermedad cerebral o cardiovascular, así como fracturas óseas. Se ha
demostrado que la restitución de la hormona resuelve muchas de estas
alteraciones.
Tiroidea
Localización: En la parte anterior de cuello, delante de la tráquea.
Funciones: Libera hormonas:
Tiroideas (tiroxina y triyodotironina), aumentan el metabolismo basal,
la síntesis de proteínas, incrementan el consumo de glucosa,
excreción de colesterol en la bilis, aceleran el crecimiento corporal y contribuyen al
desarrollo del sistema nervioso.
Calcitonina, reducen la concentración de calcio y fosfato en la sangre al aumentar
su captación en hueso.
Las hormonas tiroideas son esenciales para el desarrollo normal del Sistema
Nervioso. Durante el embarazo la función tiroidea materna es determinante para el
desarrollo adecuado del cerebro ya que la glándula tiroidea fetal no es capaz de
producir tiroxina (T4) antes de la semana 12-14 de gestación. En algunas áreas
deficitarias en yodo se han descrito importantes alteraciones del desarrollo
neurológico de los bebes. En la actualidad no se sabe aún la importancia que
puede tener la presencia de niveles moderadamente bajos de los niveles de T4
libres durante el embarazo en mujeres sanas. Durante el primer trimestre de
gestación se forman la mayoría de las neuronas del SNC, alrededor de la semana
30 es cuando el SNC experimenta un ritmo mayor de crecimiento y desarrollo,
este periodo se caracteriza por la formación de contactos, crecimiento de
dendritas y por el inicio de la mielinización. También durante este periodo se
desarrollan estructuras cerebrales que serán necesarias para procesar las señales
auditivas y visuales entre otras. Los periodos críticos para el desarrollo del
Sistema Nervioso Central (SNC) en relación al sistema hormonal, se limitan a la
última semana de gestación y el periodo de lactancia (Schantz and Widholm,
2001) en los roedores. En humanos, la glándula tiroidea fetal no es funcional hasta
las semanas 12-14 de gestación, hasta entonces el feto depende casi por
completo de la hormona producida por la madre. A partir de la semana 12 la
glándula fetal asume de forma progresiva una mayor funcionalidad, de manera
que las hormonas maternas ejercen un papel crucial en el desarrollo temprano
pre- natal. Las hormonas tiroideas regulan muchos aspectos del desarrollo del
SNC, incluyendo los procesos de proliferación, migración, sinaptogénesis,
diferenciación neuronal y procesos de mielinización. El hipotiroidismo neonatal
provoca retrasos en la mielinización, alteraciones en la migración celular, retraso o
alteraciones en la diferenciación neuronal, alteraciones en la sinaptogénesis y en
los sistemas de neurotransmisión. Las alteraciones de las hormonas tiroideas
durante este periodo provocan cambios que pueden ser permanentes que se
manifestarán a largo plazo, como alteración de los reflejos, trastornos motores,
emocionales, alteraciones en la audición y el lenguaje y déficit de aprendizaje y
memoria. Una de las estructuras más afectadas por el déficit de hormonas
tiroideas durante el desarrollo es el hipocampo, donde los mayores cambios
estructurales a nivel de remodelación dendrítica se dan en el área CA3 y ocurren
coincidiendo con los niveles más altos de hormonas tiroideas. Los niveles bajos de
hormonas tiroideas durante el embarazo dan lugar a sujetos con un coeficiente
intelectual (CI) menor.
Paratiroideas
Localización: Por detrás de la glándula tiroidea.
Funciones:
Aumentan las concentraciones de calcio y magnesio en
sangre y disminuyen en los niveles de fosfatos en sangre.
Estimula la formación de calcitrol, que es la forma activa de la vitamina D.
Suprarrenales
Localización: Por arriba de los riñones.
Funciones: Secretan:
Mineralocorticoides: aldosterona aumenta los niveles de
sodio y agua en sangre, disminuye los niveles de potasio.
Glucocorticoides: aumentan el desdoblamiento de enlaces de proteínas,
favorece la formación de glucosa, proporciona resistencia al estrés, disminuyen
procesos inflamatorios e inhiben respuestas inmunológicas.
Andrógenos: participan en la aparición de algunos caracteres sexuales
secundarios (crecimiento de pelo en pubis, en axila), en la mujer participan en la
respuesta sexual (líbido) y proporcionan estrógenos en etapas posmenopáusicas.
Las glándulas suprarrenales constan de dos partes diferenciadas: la corteza y la
médula (Fig. 3). En la corteza distinguimos tres capas de células que producen
dis- tintos esteroides (desde el exterior al interior): Glomerular, fasciculada y
reticular. La zona glomerular sintetiza mineralcorticoides (aldosterona). La
secreción de esta hormona es estimulada por la deprivación de sodio (Na+) y
cuando se libera, favorece la reabsorción del Na+ en el riñón. Se halla bajo el
control del sistema renina-angio- tensina. La zona fasciculada sintetiza
glucocorticoides (cortisol y corticosterona). Los GC son controlados por la ACTH y
modulan el metabolismo de los carbohidratos (incrementan los niveles de glucosa
en sangre). Son liberados por los estímulos estresantes y tienen propiedades
antiinflamatorias e inmunosupresoras, es decir, inhiben las reacciones alérgicas e
inflamatorias, así como la producción de linfocitos por parte del sistema inmune (el
efecto inmunosupresor ocurre bajo estrés crónico).
FIGURA 3. Glándula suprarrenal.
La zona reticular sintetiza principalmente esteroides sexuales que influyen sobre la
diferenciación sexual y los cambios corporales que ocurren durante la pubertad.
Tam- bién ejercen un papel importante en el mantenimiento del estatus afectivo y
cognitivo. La médula suprarrenal, por la naturaleza de las células que la componen
(células cromafines) es más un tejido nervioso que una glándula. Las células
cromafines se comportan como neuronas y la secreción de sus hormonas está
controlada por el sistema nervioso simpático (es como un ganglio simpático
modificado). La médula secreta catecolaminas, principalmente adrenalina y
noradrenalina. Cuando se da una situación de estrés crónico intenso, hay
hiperactividad tanto de la médula como de la corteza suprarrenal. El eje
hipotálamo-hipofiso-adrenal (HHA) se activa siguiendo un patrón circadiano (pico
de cortisol entre la 6 y las 8 de la mañana) pero también en respuesta a estresores
de distinta naturaleza (físicos o psicológicos). Los estresores son aquellos
estímulos que rompen o amenazan el equilibrio interior u homeostasis. La
respuesta de estrés consiste en la puesta en marcha de los mecanismos
fisiológicos y estrategias conductuales destinadas a reestablecer dicha
homeostasis. La respuesta psicobiológica de estrés es adaptativa y se caracteriza,
en primer lugar, por la rápida activación del sistema nervioso simpático que origina
entre otras acciones, la liberación de adrenalina por parte de las neuronas y de las
células cromafines de la médula suprarrenal. La acción de estas catecolaminas
conduce a un incremento de la alerta, la vigilancia, el arousal y la atención. En
segundo lugar, se activa el eje HHA, y como consecuencia de la activación, la
concentración de cortisol en sangre (cortisolemia) va aumentando hasta alcanzar
un pico a los 15-30 minutos. Después los niveles disminuirán hasta alcanzar el
estatus basal a la hora u hora y media. Los cambios fisiológicos asociados con la
respuesta de estrés están al servicio de facilitar una respuesta rápida, eficaz y
adaptativa. Por un lado, estos cambios suponen la movilización de energía para
mantener la función de la musculatura esquelética y del sistema nervioso. En este
sentido, aumentan los niveles de glucosa en sangre, así como la tasa
cardiorrespiratoria y se redistribuye el flujo sanguíneo para aumentar el aporte de
sustratos y energía a músculos y cerebro. De forma complementaria, aumenta la
tasa de perfusión cerebral y de utilización de glucosa a nivel central. Como parte
de la acción sobre sistema nervioso, la atención sobre la amenaza percibida se
agudiza y focaliza, incrementándose la alerta. Por otro lado, se modula la función
inmune (efectos bifásicos) y se inhiben todas aquellas otras conductas y funciones
asociadas que consumen energía: la conducta sexual y la fisiología reproductiva
(eje gonadal) o la ingesta, y el apetito. Se reducen, asimismo, los procesos de
digestión, la circulación sanguínea en el tracto gastrointestinal, la continencia
urinaria, el crecimiento (inhibición de la GH con estresores crónicos), el sueño y la
percepción del dolor (en relación con la liberación de endorfinas).
Timo
Localización: Anterior superior y anterior del tórax.
Funciones: Es más voluminosos en la infancia, pubertad y
adolescencia, después involuciona quedando restos de tejido
adiposo (grasa), liberan hormonas como la timosina, el factor
tímico humoral y timopoyetina, que estimulan la proliferación
y maduración de las células T (un tipo de leucocitos, o glóbulos blancos), que
destruyen agentes patógenos y sustancias extrañas y además retrasan el
envejecimiento celular.
Gonadales
Localización:
Femeninas (ovarios) a los lados del abdomen.
Masculinas (testículos) por debajo del abdomen.
Funciones:
Producen gametos sexuales: Óvulos y espermatozoides. Liberan hormonas
relacionados con el ciclo menstrual de la mujer y para definir las características
morfológicas de hombres y mujeres. (Dimorfismo sexual).
Las hormonas gonodales, andrógenos, estrógenos y progesterona, son hormonas
sexuales que tienen un papel esencial en la organización cerebral. Ejercen su
influencia no sólo en áreas que intervienen en la conducta reproductiva sino
también en otras relacionadas con otras funciones como la actividad motora, la
conducta afectiva y la cognición. Hasta hace relativamente poco tiempo se
consideraba que la acción de las hormonas sexuales sobre el cerebro se centraba
especialmente en la regulación neuroendocrina y su subsiguiente efecto sobre la
conducta. Actualmente se mantiene que estas hormonas esteroides, aunque
tienen un papel crítico durante el desarrollo del Sistema Nervioso induciendo la
diferenciación sexual del mismo, actúan además durante la etapa adulta
ejerciendo amplias e importantes acciones neurales. Como ya se ha comentado
anteriormente la presencia de hormonas esteroides en el cerebro se debe tanto a
la afluencia de esteroides por vía sistémica como a la capacidad que tiene el pro-
pio cerebro de sintetizar estas hormonas a partir del colesterol.
El hecho de que las hormonas gonadales, además de su función sobre la
reproducción y las conductas relacionadas con ella, tengan una clara influencia
cognitiva ha suscitado diferentes hipótesis. Desde una perspectiva evolucionista,
una posibilidad es que un mejor funcionamiento cognitivo podría tener
consecuencias positivas para la reproducción. Por ejemplo, si la testosterona
mejora la memoria espacial es posible que los machos de algunas especies
puedan establecer, delimitar y defender su territorio con más facilidad, lo que
favorece su conducta reproductiva. También esta mayor capacidad espacial de los
machos atribuible a las hormonas gonadales, les podría ayudar a aprender y
recordar los lugares donde hay comida.
Otra posibilidad es que la mejora cognitiva asociada a las fluctuaciones
hormonales sea un reflejo de su influencia sobre la actividad neural. Existe
evidencia que demuestra que estos esteroides intervienen en muchos procesos
neurales que podrían afectar a diversas áreas cerebrales y tener consecuencias
sobre el funcionamiento cognitivo. Por ejemplo, la administración prenatal de
estrógenos y andrógenos afecta a la morfología del hipocampo y al aprendizaje
espacial durante la edad adulta. Del mismo modo, las hormonas gonadales
pueden tener importantes acciones neuroprotectoras frente a daños cerebrales
causados por traumatismos o accidentes cerebrovasculares. Además, tienen la
capacidad de actuar como potentes moduladores de la función cognitiva
organizando circuitos neurales cerebrales tanto en las etapas críticas de desarrollo
como a lo largo de la vida, pudiendo desempeñar un papel crítico en los déficit
cognitivos asociados al envejecimiento. Aunque la información disponible sobre la
influencia de las hormonas sexuales en la cognición todavía es limitada, los
resultados obtenidos plantean la posibilidad de su uso clínico y suscitan el interés
por establecer su papel como potenciadores cognitivos. A continuación, se
expondrán los efectos cognitivos de las hormonas gonadales y los cambios
neurales que producen, enfatizando aquellos aspectos que han recibido mayor
respaldo científico.
Estrógenos y progesterona
Los estrógenos incluyen al estradiol, la estrona y el estriol, siendo el primero el
más potente de estos esteroides. La hormona gonadal y neuroesteroide
progesterona se deriva de la pregnenolona y, comparada con el estradiol, su
influencia sobre la cognición es más limitada. Tanto desde la investigación básica
como desde la clínica existe evidencia de la implicación de las hormonas ováricas
en diferentes procesos cognitivos, aunque el mecanismo por el cual estos
esteroides pueden afectar al funcionamiento cognitivo y su potencial papel
neuroprotector todavía no está claramente establecido. Tal como se muestra en la
figura 4, los efectos cognitivos de los estrógenos no son debidos a un solo factor,
sino que responden a la variedad de acciones que los estrógenos tienen en el
cerebro a través de las cuales estas hormonas pueden potenciar el
funcionamiento cognitivo. Algunos datos relevantes apuntan hacia la implicación
de los estrógenos en el funcionamiento cognitivo, entre los cuales caben citar:
• La localización de receptores para los estrógenos en áreas cerebrales (como la
neocorteza, el cerebro anterior basal, el hipocampo o la amígdala, entre otras) que
participan en diferentes aspectos de la cognición.
• La capacidad que tiene el cerebro de sintetizar in situ los estrógenos mediante la
actividad de la aromatasa, enzima clave en el control de la biosíntesis de
estrógenos al catalizar la conversión de testosterona a estradiol y que puede
ejercer un efecto neuroprotector incrementando el nivel local de estrógenos.
• El incremento que provocan en el flujo sanguíneo cerebral, el transporte de
glucosa y la utilización de glucosa por el cerebro, lo que podría facilitar el
procesamiento de la información.
ESTRÓGENOS Y COGNICIÓN
Fig. 4 Ejemplos de las acciones de los estrógenos sobre el cerebro que directa o indirectamente pueden modular la función cognitiva.
• Los cambios morfológicos, neuroquímicos y funcionales promovidos por los
estrógenos podrían facilitar la actividad neural y tener un efecto beneficioso sobre
el funcionamiento cognitivo. La relación entre estrógenos y capacidad cognitiva ha
sido abordada desde diferentes perspectivas tanto en humanos como en
animales. Un gran número de investigaciones se han centrado en el estudio de las
fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual. Esta aproximación es una
valiosa fuente de información debido a que de forma natural se producen cambios
hormonales importantes en un plazo relativamente corto. Dentro de este campo de
estudio los resultados obtenidos en diferentes investigaciones ponen de relieve
que las fluctuaciones hormonales ejercen una notable influencia sobre la actividad
cerebral. Los estrógenos y la progesterona podrían afectar a la plasticidad cortical
mediante sus propiedades neuromoduladoras, al inhibir o activar específicamente
un hemisferio cerebral, lo que modificaría la organización funcional del cerebro.
• Los cambios morfológicos, neuroquímicos y funcionales promovidos por los
estrógenos podrían facilitar la actividad neural y tener un efecto beneficioso sobre
el funcionamiento cognitivo. La relación entre estrógenos y capacidad cognitiva ha
sido abordada desde diferentes perspectivas tanto en humanos como en
animales. Un gran número de investigaciones se han centrado en el estudio de las
fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual. Esta aproximación es una
valiosa fuente de información debido a que de forma natural se producen cambios
hormonales importantes en un plazo relativamente corto. Dentro de este campo de
estudio los resultados obtenidos en diferentes investigaciones ponen de relieve
que las fluctuaciones hormonales ejercen una notable influencia sobre la actividad
cerebral. Los estrógenos y la progesterona podrían afectar a la plasticidad cortical
mediante sus propiedades neuromoduladoras, al inhibir o activar específicamente
un hemisferio cerebral, lo que modificaría la organización funcional del cerebro.
Resultados obtenidos en otras investigaciones sobre la relación entre
lateralización de funciones cognitivas y ciclo menstrual demuestran también que
las fluctuaciones hormonales afectan a la asimetría cerebral funcional. Habilidades
como el lenguaje, la capacidad espacial y la discriminación de caras están más
lateralizadas cuando los estrógenos y la progesterona llegan a los niveles más
bajos del ciclo. Estas fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual pueden
afectar a la interacción entre hemisferios modulando la asimetría cerebral
funcional vía cuerpo calloso. La progesterona parece tener un efecto inhibitorio
sobre la asimetría cerebral funcional, ya que niveles altos de progesterona se
asocian con una reducción de la lateralización. Sin embargo, la influencia de los
estrógenos sobre la lateralización funcional no es tan unidireccional, ya que los
niveles altos de estrógenos pueden incrementar o reducir la asimetría hemisférica.
En este sentido, mediante técnicas de neuroimagen funcional, se ha observado
que el estradiol incrementa de forma similar la actividad del hemisferio derecho y
del izquierdo.
Por otra parte, los trabajos experimentales que han evaluado en mujeres la
relación entre estrógenos y habilidades cognitivas durante el ciclo menstrual
señalan que los cambios hormonales deberían ser un factor a tener en cuenta en
la ejecución de tareas donde normalmente hay diferencias entre hombres y
mujeres, como la capacidad espacial y la verbal y las habilidades motoras. El
grupo de investigación de Doreen Kimura (2004) ha estudiado exhaustivamente la
relación entre niveles hormonales y capacidad cognitiva; los resultados obtenidos
por este grupo, y otros laboratorios, indican que niveles altos de estrógenos
mejoran la ejecución en tareas en las que las mujeres obtienen puntuaciones
mejores que los hombres (por ejemplo, la fluencia verbal y la velocidad de
articulación y la destreza motora fina), mientras que sus efectos o bien no son tan
claros o empeoran la ejecución de pruebas en las que los hombres obtienen
puntuaciones más altas que las mujeres (por ejemplo, pruebas espaciales de
rotación mental de un objeto o la tarea de figuras ocultas en las que se debe
encontrar una figura simple dentro de otra más compleja). Por el contrario, si las
mujeres son evaluadas cuando sus niveles de estrógenos son bajos presentan
mejor ejecución en tareas espaciales pero empeoran la realización de tareas
verbales. En hombres, el incremento exógeno de estrógenos mejora el
aprendizaje de pares asociados, una tarea de memoria verbal. No obstante, no
todos los estudios confirman la asociación entre estrógenos y habilidades
cognitivas a causa posiblemente de las diferencias metodológicas entre los
distintos trabajos (variables como la heterogeneidad de la muestra, la utilización
de pruebas cognitivas sensibles a las diferencias de género y a los cambios
hormonales, entre otras) y a la dificultad de obtener medidas precisas que
permitan identificar la fase del ciclo menstrual. Gran parte de la literatura existente
se centra en la influencia que las fluctuaciones de estradiol tienen sobre la
cognición, pero las variaciones en el nivel de progesterona también pueden alterar
el funcionamiento cognitivo. Aunque la relación positiva entre niveles altos de
estrógenos y mejora en diferentes aspectos cognitivos, apoyaría de forma
indirecta que son los estrógenos en mayor medida que la progesterona los
responsables de estos beneficios, es posible que los cambios cognitivos inducidos
por los estrógenos puedan estar mediados por su interacción con la progesterona.
Durante la menopausia se produce una alteración muy importante en la secreción
de esteroides, descendiendo drásticamente los niveles de estrógenos y apenas
existiendo progesterona. Este descenso de hormonas esteroides, en particular de
los estrógenos, puede ir acompañado de déficit cognitivos notables.
Es conocido que hay una mayor incidencia de la enfermedad de Alzheimer (EA) en
mujeres que, en hombres, lo que puede ir asociado a que en la menopausia el
descenso importante de estrógenos incremente la vulnerabilidad a la demencia.
Los estrógenos podrían tener la capacidad de desarrollar una acción
neuroprotectora frente a esta patología, aunque no todos los estudios avalan esta
conclusión.
El enzima aromatasa, al controlar la biosíntesis de estrógenos, podría tener un
papel clave en los efectos neuroprotectores incrementando la cantidad de
estrógenos ante el daño neuronal. Los estrógenos protegerían al cerebro de los
cambios patológicos que contribuyen al desarrollo de la EA, impidiendo la
oxidación y acumulación de la proteína beta-amiloide e interaccionando con el
metabolismo de la apolipoproteína E.
Evidencia científica muestra que los esteroides ováricos tienen un amplio rango de
efectos cognitivos. Los estudios realizados en humanos y animales sugieren que
los cambios en el nivel de estrógenos y/o progesterona pueden influir en el
procesamiento de la información espacial y no espacial. Además, los resultados
hallados sobre la influencia cognitiva de la terapia con estrógenos solos o
combinados con progestágenos en mujeres menopáusicas conducen al debate
que existe hoy día sobre la conveniencia o no de su uso para compensar las
consecuencias de la menopausia. Este tratamiento podría ser una herramienta
terapéutica útil para este grupo de mujeres no sólo por sus efectos cognitivos sino
también por otros beneficios sobre la salud, aunque los riesgos a largo plazo
parecen superar a sus beneficios. Por ello, uno de los retos de la ciencia
actualmente es encontrar nuevas estrategias terapéuticas que recojan las
propiedades positivas de los esteroides, como neuroprotectores y como activa-
dores cognitivos, sin los riesgos que su uso prolongado pueda tener.
Testosterona
Las investigaciones realizadas con personas de diferentes edades sugieren que la
testosterona influye en el funcionamiento cognitivo. En hombres jóvenes el nivel
de testosterona se ha relacionado positivamente con la inteligencia fluida, aunque
niveles hormonales muy altos pueden tener un efecto negativo. Los tests que
miden este tipo de inteligencia contienen matrices, series, clasificaciones que
requieren capacidad de adaptación y flexibilidad para resolver problemas. En las
mujeres jóvenes tener un nivel bajo de testosterona puede inducir a peores
puntuaciones en este tipo de tareas. Un dato a considerar es que en niños
prepuberales también se ha descrito una relación entre inteligencia fluida y nivel
de testosterona.
La asociación entre testosterona y funcionamiento cognitivo indica que el
progresivo declive en la secreción de testosterona que acompaña al
envejecimiento puede contribuir al deterioro cognitivo asociado a la edad, incluso
un nivel bajo de testosterona puede predisponer a desarrollar enfermedades
neurodegenerativas como la EA o la enfermedad de Parkinson. Por el contrario, el
mantenimiento de un nivel elevado de testosterona durante el envejecimiento
puede atenuar el declive cognitivo asociado a la edad y reducir el desarrollo de
patologías neurodegenerativas. Estos datos apoyarían el uso terapéutico de
suplementos de testosterona en esta etapa de la vida, aunque estudios clínicos
centrados en la potencial acción cognitiva de la administración exógena de
testosterona arrojan resultados que no son totalmente concluyentes.
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