Diagnóstico de Patologías Renales en Veterinaria
Diagnóstico de Patologías Renales en Veterinaria
Jan Bouda,
Jaroslav Doubek,
Gerardo F. Quiroz Rocha
Función renal
E
l riñón es un órgano multifuncional e importante para mantener la homeostasis.
Como tiene una alta reserva funcional, los signos cĺnicos de una insuficiencia renal
se observan cuando no funciona más de 75% de las nefronas. El riñón recibe aproxi-
madamente 25% del gasto cardiaco total. La composición de la orina cambia a causa de
ciertos mecanismos fisiológicos, enfermedades del aparato urinario, enfermedades gene-
ralizadas, trastornos metabólicos o alteraciones en otros órganos, por lo que, con base en
el análisis de la orina y el examen f́sico de los animales, se pueden identificar muchas
patoloǵas. La unidad funcional del riñón que produce la orina es la nefrona, la cual está
constituida por el glomérulo, la cápsula de Bowman, el asa de Henle, los túbulos
contorneado proximal, contorneado distal y colector. La nefrona está cubierta por mu-
chos capilares donde se realiza la reabsorción de sustancias del filtrado glomerular. El
filtrado que sale del túbulo colector a los uréteres es la orina. La tasa de filtración en los
glomérulos es grande. Un perro de 20 kg produce 2.6 litros de filtrado glomerular/h.
Este ultrafiltrado del plasma está concentrado y modificado por los túbulos que conser-
van agua, electrólitos, glucosa y el volumen final de orina es de 25 a 40 mL/kg/h.
Las funciones más importantes de los riñones son:
✦ Filtración selectiva del plasma
✦ Secreción de metabolitos y desechos
✦ Reabsorción de metabolitos del filtrado tubular
✦ Regulación h́drica
✦ Regulación electroĺtica
✦ Regulación ácido-base
✦ Depuración renal (creatinina)
✦ Termorregulación
✦ Función endocrina (renina, eritropoyetina)
La producción y composición de la orina están determinadas por tres mecanismos
primordiales de intercambio renal:
1. Filtración glomerular (figura 1)
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Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
2. Secreción tubular
3. Reabsorción tubular (figura 2)
El buen funcionamiento renal depende del volumen y presión adecuados durante la
perfusión sangúnea. Estas condiciones promueven un correcto flujo sangúneo renal y
velocidad de filtración glomerular. La regulación renal se lleva a cabo principalmente por
la hormona antidiurética o la vasopresina (ADH), la aldosterona, la angiotensina, la renina
y la hormona adrenocorticotropa (ACTH).
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Cuadro 1. Indicaciones para la aplicación de pruebas de función renal
1. Poliuria/polidipsia
2. Enfermedades renales (sospecha de enfermedades renales)
3. Emaciación, letargia o apat́a de origen desconocido
4. Disurias
5. Edema
6. Deshidratación
7. Inflamaciones multiorgánicas
8. Hematuria evidente
9. Diagnóstico de alteraciones en otros órganos y sistemas (corazón, h́gado,
páncreas, aparato genital)
10. Dolor abdominal
11. Evaluación prequirúrgica
12. Monitoreo en recuperación de cualquier padecimiento
13. Control general
14. Animales longevos
Urea
Es el principal producto del catabolismo de las proténas, es filtrada por los glomérulos.
No es un indicador óptimo, la especificidad es limitada, ya que de 25% a 40% de urea se
reabsorbe en los túbulos. Los valores de referencia en suero (mmol/L) son: perro 3.9-8.9,
caballo 3.8-7.6, vaca 2.5-6.6.
El nitrógeno ureico sangúneo se correlaciona con la siguiente fórmula:
NUS mg/dL X 2.14 = Urea (mg/dL)
Alteraciones en los valores de urea
Disminución:
a) Insuficiencia hepática
b) Proténas bajas en la dieta
c) Puentes portosistémicos
Aumento:
a) Insuficiencia renal (hiperazotemia renal)
b) Obstrucción de los uréteres o uretra, uroperitoneo (hiperazotemia posrenal)
c) Disminución del flujo sangúneo renal y reducción de filtración glomerular
(hiperazotemia prerrenal)
hemoconcentración (deshidratación)
insuficiencia cardiaca
choque
d) Exceso de proténas en la dieta
e) Catabolismo
por enfermedades (inanición, infecciones, fiebre, hipertiroidismo)
fármacos (glucocorticoides, tetraciclinas)
f) Hemorragia intestinal
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Creatinina
Se forma de la creatina muscular y la fosfocreatina. No se afecta por la proténa de la dieta,
catabolismo proteico, edad, sexo o ejercicio. Se excreta en la orina después de haber sido
filtrada por los glomérulos, no se reabsorbe en los túbulos renales, es un buen indicador
del ritmo de filtración glomerular. La creatinina se elimina con más facilidad que la urea y
generalmente se eleva después de la urea, por eso, para evaluar la función renal es impor-
tante determinar en el suero las concentraciones de urea y creatinina.
Hiperazotemia. Es el aumento de urea y creatinina en el suero, mientras que la uremia
incluye hiperazotemia junto con signos cĺnicos (poliuria-polidipsia, oliguria, anemia, úl-
ceras en mucosas de boca, etc.). Hay factores extrarrenales que pueden modificar los
valores de urea. En ocasiones se presentan neuropat́as, como proteinurias sin hiperazo-
temia; por eso es importante hacer un análisis de orina.
Valor es de cr
alores eatinina aumentados durante enfermedad renal primaria - hiperazotemia
creatinina
renal, hiperazotemia prerrenal y posrenal. Valor aumentado en perro: >126 µmol/L; en
caballo y bovino: >156 µmol/L. Existe una somera correlación entre el grado de elevación
y el tipo de hiperazotemia. Valores séricos de creatinina de 130 a 250 µmol/L sugieren,
con una buena probabilidad, hiperazotemia prerrenal, mientras que los valores mayores
de 250 µmol/L, una hiperazotemia renal o posrenal. La concentración sérica de creatinina
en los potros, en los primeros tres d́as de vida, se puede encontrar aumentada, especial-
mente en los prematuros.
Urea
Filtración
Sangre Creatinina
glomerular
Fosfatos
disminuida
Sulfatos
Figura 1. En las enfermedades con filtración glomerular disminuida, las concentraciones séricas de urea,
creatinina, y otras, se encontrarán incrementadas.
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Reabsorción Bicarbonato
disminuida Sodio
Sangre Potasio
UREA ALTA, CREATININA NORMAL O BAJA CREATININA ALTA, UREA NORMAL O BAJA
Hiperazotemia prerrenal temprana Insuficiencia hepática
Dieta hiperproteica Dieta hipoproteica
Hemororragia gastrointestinal
Tetraciclinas o corticosteroides
Fiebre, caquexia pronunciada
Densidad urinaria
Los valores en animales domésticos sanos van de 1.001 a 1.060, los valores más frecuen-
tes están entre 1.015 y 1.050 (figura 5).
El punto cŕtico de densidad urinaria (PCDU) en el perro es de 1.030; en el caballo, de
1.020; en la vaca, de 1.025 y en el gato, de 1.035; estos valores se utilizan para diferenciar
las hiperazotemias.
Los valores de isostenuria (1.008-1.012) sin hiperazotemia indican que el riñón es
capaz de concentrar la orina.
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Hiperazotemias
Cuadro 3. Elevación de las concentraciones sanguíneas de urea y creatinina
Hiperazotemia >1.030
prerrenal
Hiperazotemia ≤1.030 N N
renal - IRA
Hiperazotemia ≤1.030
renal -IRC
Hiperazotemia Variable N N
posrenal (anuria)
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Cuadro 6. Guía de monitoreo de insuficiencia renal crónica
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revisar signos de hidratación
pesar al animal
determinar hematocrito y proténas plasmáticas
vaciar totalmente la vejiga urinaria
medir la densidad urinaria
restringir el acceso al agua y dar alimento seco
Durante la prueba es necesario:
hacer evaluación cĺnica y pesar al animal cada 2 horas (o cada 30 min en poliuria
severa)
evaluar la densidad urinaria cada 2-4 horas, vaciando completamente la vejiga (en
cada ocasión se recomienda determinar hematocrito y proténas plasmáticas para
evaluar el grado de deshidratación)
suspender la prueba si se presenta una correcta capacidad para concentrar la orina
La densidad urinaria debe ser mayor de 1.030 en perro, generalmente durante 24
horas de privación de agua. La prueba debe ser suspendida si aparecen signos de deshi-
dratación o se pierde 5% de peso corporal.
Valores de EF en caballos:
EF de Na+
Valores < 1% en caballos sanos
Valores > 1% en caballos con hiperazotemia renal
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EF de K+
Valores 15 - 65% en caballos sanos
Valores < 15% en caballos deficientes de K
Relación de creatinina sérica/creatinina urinaria:
Los valores normales son desde 1:10 hasta 1:30, valores menores a 1:10 indican insu-
ficiencia renal.
Urianálisis
La orina se forma a partir del plasma que circula por los riñones al entrar en función los
tres mecanismos de intercambio de las nefronas, que son: la filtración glomerular, la se-
creción y la reabsorción tubular. Si alguno de los mecanismos antes mencionados se ve
afectado, habrá una variación en la composición de la orina. El examen de orina (f́sico y
qúmico) es rápido, sencillo, económico en comparación con otras pruebas y es una he-
rramienta básica. Por medio de una tira reactiva (prueba de campo) se puede mejorar el
diagnóstico, especialmente de enfermedades en estadios subcĺnicos. El examen del sedi-
mento por lo general se realiza en el laboratorio.
Indicaciones para urianálisis
✦ Ayuda en el diagnóstico, diagnóstico diferencial de enfermedades renales y otras en-
fermedades.
✦ Diagnóstico de varias enfermedades y trastornos en etapas subcĺnicas.
✦ Monitoreo de enfermedades.
✦ Monitoreo de eficacia y seguridad de tratamientos.
✦ Control de alimentación o raciones alimentarias (in vivo).
✦ Parte del examen prequirúrgico.
✦ Se realiza en todos los animales enfermos, con PU/PD y con pérdida de peso corporal.
Obtención de la muestra
Es recomendable que la muestra sea obtenida de la primera orina de la mañana, ya que es
concentrada y refleja mejor el estado general del paciente. En medicina veterinaria, a ve-
ces es dif́cil cumplir con esta condición. La forma de obtención de la muestra influye
sobre las observaciones de las pruebas correspondientes, por ello es muy importante que
se tenga en cuenta el método de colección que fue empleado. Los métodos más comunes
de obtención de muestras son:
1. Colección directa. Estas muestras pueden obtenerse durante la micción espontánea o
mediante alguna estimulación manual o auditiva, como son la presión ligera a través
de la pared abdominal, masaje perineal o vulvar, hipoxia momentánea (en ovejas),
sonido de agua corriente, etc. Es recomendable que se tome la parte media del cho-
rro, ya que la primera fracción puede arrastrar componentes de la uretra o del tracto
genital.
2. Cateterización. Es la técnica de colección mediante el empleo de una sonda o catéter
a través de la uretra hasta la vejiga urinaria.
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3. Cistocentesis. Se practica en animales pequeños, es la punción de la vejiga urinaria
con una jeringa a través de la pared abdominal. Esta técnica se considera la idónea
para obtener una muestra de orina, sin embargo, para realizarse debe sentirse, por
palpación, que la vejiga contiene orina en su interior, de otro modo se dificulta el
desarrollo de la técnica y se corre el riesgo de causar algún daño.
Los recipientes para colectar y transportar las muestras deben estar qúmicamente
limpios; de ser posible, estériles, con cierre hermético y de preferencia que impidan el
contacto de la muestra con la luz.
Conservación de la muestra
Una vez que se ha obtenido, la muestra de orina debe ser analizada lo más pronto posi-
ble. Existen diferencias de criterio entre autores, pero en ningún caso se recomienda que
se analice después dos horas cuando se dispone a temperatura ambiente; si no se va a
cumplir esta condición, es necesario refrigerarla y realizar el análisis antes de cuatro horas.
Si se requiere mantener la muestra por más tiempo, se deberá dividir en dos porciones, y
conservar cada una de la siguiente forma:
✦ Formalina amortiguada al 40%. Se agrega 1 gota por cada 20 mL de orina. Se utiliza
para el examen del sedimento, con el fin de conservar las células y otros componen-
tes del sedimento; produce cambios pequeños en el pH, sin embargo, interfiere con
algunas determinaciones qúmicas.
✦ Congelación. Se emplea para llevar a cabo los exámenes f́sico y qúmico. Este méto-
do es útil cuando se van a hacer determinaciones fotométricas o colorimétricas como
urea, creatinina y minerales.
Es muy importante que cuando se vaya a analizar una muestra que ha estado en
refrigeración, se permita que ésta alcance nuevamente la temperatura ambiente (15 - 25
°C) para que se redisuelvan los solutos que se precipitaron con la baja temperatura. Antes
de implementar cualquier tipo de terapia, es necesario realizar un urianálisis o cualquier
otra prueba de laboratorio.
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✦ azul - azul de metileno
✦ azul verdoso - infección por Pseudomona aeruginosa
✦ verde - fenoles
✦ blanco lechoso - piuria, ĺpidos
Varios fármacos y medicamentos pueden tener efecto sobre el color de la orina.
Olor
Olor.. El olor de la orina está dado por la presencia de ácidos orgánicos volátiles y deriva-
dos de la urea. Es un valor muy subjetivo, ya que depende mucho de la experiencia y la
agudeza olfativa de quien está analizando la muestra. El olor amoniacal puede deberse a
alcaluria, o a la presencia de bacterias que han transformado la urea en amoniaco. El olor
de acetona o afrutado se percibe en casos de cetonurias.
Aspecto. Normalmente la orina debe ser transparente. La turbidez de la orina puede aso-
ciarse a la presencia de solutos que inician su precipitación, cantidades elevadas de célu-
las, bacterias, moco o grasa. En los caballos sanos el aspecto de la orina es turbio debido
a la presencia de cristales de carbonato de calcio y moco secretado por la pelvis renal.
Volumen. Generalmente se menciona en la anamnesis. En promedio, el volumen de ori-
na producido por kg de peso en 24 horas es de 25 a 40 mL en el perro, 10 a 20 mL en el
gato, 16 a 40 mL en el bovino, 5 a 15 mL en el caballo, 5 a 30 mL en el cerdo y 10 a 35 mL
en la cabra y el borrego. El aumento de volumen de orina, llamado poliuria, se asocia a
diferentes causas patológicas y/o iatrogénicas, enfermedades o un incremento en el con-
sumo de agua.
La disminución del volumen urinario denominada oliguria se observa por causas fi-
siológicas o patológicas.
Osmolalidad. Pocas veces se realiza en los laboratorios de diagnóstico, debido a que casi
ninguno cuenta con equipos para su medición, el método más utilizado es el punto de
congelamiento. La medición indica la cantidad de part́culas en suspensión. Una alterna-
tiva es estimar este valor con base en la medición de la densidad urinaria; para calcular la
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osmolalidad aproximada se toman los dos últimos d́gitos de densidad y se multiplican
por 32.
Densidad. Es importante para el diagnóstico diferencial de hiperazotemias, aś como
para una correcta interpretación de los resultados del examen qúmico y f́sico en la orina.
En orinas con densidad baja tendrán una significancia mayor los analitos de los exámenes
f́sico y qúmico, que en los casos de orinas con densidad alta. Por ejemplo, la proteinuria
de 0.3 g/L (1+) en la orina con la densidad de 1.010 corresponde a 0.6 g/L (2+) en la orina
con densidad de 1.020. La medición de la densidad puede realizarse por refractometŕa, la
cual es un método que se basa en la refracción de la luz por parte de los componentes
sólidos de la orina, tiene las ventajas de que su reproducibilidad es alta, requiere una
cantidad muy pequeña de orina y el aparato puede corregir la determinación por com-
pensación de temperatura. Otra forma de determinar la densidad es con el uso de un
urinómetro, que se basa en el fundamento de la densitometŕa, sin embargo, su inconve-
niente mayor es que requiere volúmenes relativamente grandes de orina, por lo cual es
impráctico en los casos de animales oligúricos o en pequeñas especies, además de que es
necesario tener la muestra de orina a temperaturas de entre 16 y 28 °C.
Cuando el aspecto de la orina es transparente puede hacerse la determinación de la
densidad en una muestra sin centrifugar, pero si se observa turbidez, será necesario
centrifugar primero la muestra para reconocer solamente los componentes que estén di-
sueltos en el ĺquido, y no aquellos que se encuentren suspendidos. Esa misma situación
debe observarse en la orina de caballo, debido al moco presente.
La densidad puede tener valores desde 1.001 hasta 1.060, en algunos casos, hasta
1.080. Normalmente, la orina de las especies domésticas se encuentra entre 1.015 y 1.045.
En los casos de isostenuria, 1.008 a 1.012 sin hiperazotemia; esto indica que el riñón está
siendo capaz de diluir la orina. En casos de hiperazotemia, con una densidad mayor al
PCDU (1.030 en perros, 1.020 en caballos, y en bovinos 1.025). El riñón tiene capacidad
para concentrar la orina y esto se observa en casos de hemoconcentración. Densidades
inferiores a estos valores indican algún grado de insuficiencia renal cuando existe
hiperazotemia. La isostenuria permanente es un signo de IRC. Una densidad inferior de
1.006 se observa en diabetes inśpida. En los animales jóvenes la densidad urinaria es
menor (isostenuria) que en los adultos por consumo alto de leche y menor capacidad de
concentración en algunas especies. También en cerdos adultos se observa frecuentemen-
te isostenuria.
Espuma. En una orina normal se puede hacer un poco de espuma al ser agitada, pero ésta
se deshace rápidamente. En casos de bilirrubinuria puede formarse una espuma un poco
más espesa, de un color amarillo-verdoso y que se disuelve lentamente.
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cuadro de comparación de colores el tiempo que requiere cada una de las reacciones,
pero, en términos generales, la lectura puede hacerse al minuto de reacción. Cuando se
examinan orinas turbias se sugiere una lectura de la tira reactiva antes de centrifugar la
muestra y otra después de la centrifugación, para comparar los resultados y aś poder
hacer una interpretación más objetiva.
pH. La concentración de los hidrogeniones presentes en la orina está dada por varias
sustancias, entre las que se encuentran el bicarbonato, carbonatos, radicales amonio,
fosfatos y sulfatos, entre otras. El pH está altamente influido por el tipo de dieta, los
herb́voros tienen orina alcalina, mientras que los carńvoros tienen orina generalmente
ácida. Los valores aproximados de pH son de 7.8 a 8.4 en vacas lecheras, de 7.5 a 8.5 en
caballos y de 5.5 a 7.0 en pequeñas especies. El cerdo, como es omńvoro, tendrá un pH
urinario dependiente del tipo de dieta. El intervalo máximo posible de pH en perros es
4.5-8.5, en bovinos 5.0-9.0. El pH puede medirse mediante tiras reactivas o un
potenciómetro, el cual es más confiable.
El aumento en el pH urinario puede observarse en infecciones urinarias (degradación
de la urea por parte de bacterias a amoniaco) y en acidosis tubular renal. Una disminución
del pH puede asociarse a acidosis metabólica o respiratoria, catabolismo, administración
preparto de sales acidificantes como cloruro de amonio o sales anionicas usadas en la
prevención de paresia posparto en vacas lecheras.
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ténas en orina. El más simple es el que utiliza las tiras reactivas, que principalmente
detecta la presencia de albúmina. Con el uso de esta técnica existe la limitante de que
orinas alcalinas (>7.5) pueden dar resultados falsos positivos, en estos casos se recomien-
da utilizar la determinación de proténas con ácido sulfosalićlico. Esta prueba se basa en
la precipitación de las proténas por parte del ácido; se realiza mezclando una parte de
ácido sulfosaĺcilico al 20% con 5 partes de orina en un tubo y comparándola (turbidez)
contra otro tubo que contenga una muestra de la misma orina sin agregación de ácido. En
el caso de usar ácido sulfosalićlico al 5%, se mezclan volúmenes iguales de orina y ácido.
La turbidez se ve mejor contra un fondo oscuro. Otra ventaja de la prueba con ácido
sulfosalićlico es que detecta tanto albúmina como globulinas e incluso las proténas de
Bence Jones, por lo cual, comparándola con el método de tira reactiva, puede hacerse la
diferenciación de algunas proténas.
La tira reactiva y la prueba con ácido sulfosalićlico dan reacción positiva para proté-
nas en orinas que contienen eritrocitos, hemoglobina y mioglobina. Mediante la determi-
nación de proténas en la muestra de orina mezclada y en el sobrenadante urinario se
puede determinar proteinuria causada por eritrocitos.
Para evaluar la turbidez con ácido sulfosalićlico, es útil poner cualquier escrito (letras
negras en fondo claro) en la parte posterior del tubo y observar a través del tubo proble-
ma, y compararla además contra una muestra testigo del propio animal sin reactivo.
RESULTADO SIGNIFICADO
Negativo No hay turbidez
+ (0.3 g de proténas/L) Turbidez ligera (letra legible a través del tubo)
++ (1.0 g de proténas/L) Turbidez moderada (letra ilegible a través del tubo)
+++ (3.0 g de proténas/L) Precipitación de proténas (suspensión)
++++ (10 g de proténas/L) Coagulación inmediata
Diagnóstico de cuerpos extraños relacionados con reticuloperitonitis. El examen f́sico de una vaca,
junto con el analisis de la intensidad de proteinuria, es muy importante para un diagnós-
tico diferencial, tratamiento y pronóstico, cuando existen cuerpos extraños asociados a
reticuloperitonitis.
Intensidad de proteinuria:
+ Reticuloperitonitis traumática local crónica
2+ Reticuloperitonitis traumática local aguda (rumenotoḿa indicada)
3+ Hepatitis traumática
1+ a 3+ Pericarditis traumática
1+ a 2+ Neumonia traumática
4+ Peritonitis difusa
La mayoŕa de las proteinurias tienen origen renal o posrenal, pero existen también
proteinurias prerrenales.
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Causas de proteinurias
✦ Prerrenal: hemoglobinuria, mioglobinuria, proténas de Bence Jones (cadenas ligeras
de inmunoglobulinas presentes en los casos de sarcoma de plasmocitos (antes cono-
cido como mieloma múltiple).
✦ Renal: en lesiones glomerulares escapan proténas, tubular o parenquimatosa con
leucocitos, eritrocitos, cilindros o células en la orina.
a) Proteinuria marcada (>3 g/L): glomerulonefritis avanzada, śndrome nefrótico,
amiloidosis.
b) Proteinuria ligera a moderada (1 g/L): IRA, IRC (nefritis, pielonefritis), enfermeda-
des infecciosas (leptospirosis, hepatitis infecciosa canina, leucemia felina, mastitis
aguda en vacas lecheras) peritonitis local o difusa, hepatitis traumática, pericardi-
tis traumática en bovinos asociadas con reticuloperitonitis traumática (cuerpos
extraños - clavos, etc.).
✦ Posrenal: Inflamaciones del tracto urogenital (uretritis, cistitis, metritis, etc.). En el diag-
nóstico diferencial nos puede apoyar el examen f́sico del animal, cistocentesis y
cateterización.
Glucosuria. La determinación de glucosa con tira reactiva o con Clinitest® debe ser nega-
tiva en orinas de animales sanos. Observar glucosuria puede deberse a dos causas genéri-
cas: el sobrepasar el umbral de la capacidad de reabsorción tubular proximal por
hiperglucemia (> 12 mmol/L), o el daño renal tubular proximal, que impide una apropia-
da reabsorción. Existen glucosurias con hiperglucemia y sin hiperglucemia. La glucosuria
indica la determinación de glucosa plasmática, excepto en los animales estresados. Se
observan disminuciones falsas de glucosuria (con tira reactiva) por administración de áci-
do ascórbico, tetraciclinas, salicilatos o cuerpos cetónicos.
Glucosuria con hiperglucemia: Diabetes mellitus, hiperadrenocorticismo, estrés en gatos.
Muy frecuentemente se determina glucosuria durante y después de infusión IV de glucosa.
Glucosuria con normoglucemia: Śndrome de Fanconi (raza Basenji), IRA, administra-
ción de aminoglucósidos.
Cetonuria. En la orina de los animales sanos no se detectan cetonas con tira reactiva ni
con Acetest®. Los diferentes métodos de determinación de cuerpos cetónicos se basan en
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la reacción con nitroprusiato de sodio. Todas las técnicas determinan acetoacetato (20%)
y acetona (1%), y no pueden detectar el betahidroxibutirato (79%), que es el cuerpo
cetónico más abundante. Se pueden emplear tiras reactivas que reaccionan a base del
nitroprusiato y amortiguadores, en ocasiones pueden tener una sensibilidad baja, por lo
que se recomienda probar una o dos tiras con orina y agregación de acetona (5 mL de
orina + 1 mL de acetona) cada vez que se utilice un nuevo frasco. Otras determinaciones
más confiables son el Acetest® tabletas (determina cuerpos cetónicos en orina y en plas-
ma) o la prueba de Lestradet, que utiliza una combinación de nitroprusiato de sodio,
carbonato de sodio y sulfato de amonio.
Causas de cetonurias:
✦ Cetosis en vacas lecheras (incidencia de 15 a 30%)
✦ Lipidosis hepática (especialmente en vacas lecheras)
✦ Cetoacidosis diabética (especialmente en perros)
✦ Toxemia de la preñez en ovejas
✦ Cetonuria en vacas de engorda antes del parto (especialmente con gemelos)
✦ Desplazamiento del abomaso en bovinos
✦ Inanición, ayuno, anorexia, fiebre, catabolismo, lipólisis
✦ Hipertiroidismo
✦ Intoxicación con aspirina (artefacto)
Para el diagnóstico diferencial es necesario relacionar las cetonurias con el examen
cĺnico del animal. Por ejemplo, se puede presentar cetonuria durante una mastitis
sobreaguda.
Bilirrubinuria. La bilirrubina no se detecta en la orina con tira reactiva ni con Ictotest® en
animales domésticos sanos, excepto en los perros, donde se acepta una cruz de bilirrubina
con una densidad urinaria ≥1.025. En las demás especies siempre es significativa la
bilirrubinuria. La prueba de Ictotest® es un tanto más sensible y por ello, de mayor
confiabilidad. Es muy importante que las mediciones de bilirrubina se hagan en muestras
que no han sido expuestas a la luz, ya que la sustancia es fotosensible y su descomposi-
ción produce metabolitos que no detecta la tira, tales como la biliverdina. Si se detectan
bilirrubinas en orina es necesario revisar las posibles causas de ictericia, aun cuando
cĺnicamente no se observe este signo. En los casos de hemoglobinuria puede existir
bilirrubinuria en perros (machos), debido a la posible conjugación de la bilirrubina no
conjugada en los túbulos renales.
Causas de bilirrubinuria:
✦ Ictericia hepática en perros, gatos, rumiantes, cerdos (frecuentemente: 2+ bilirrubinuria
con 2+ urobilinógeno en la orina)
✦ Ictericia poshepática u obstructiva (bilirrubinuria > 2+ sin urobilinógeno en la orina)
✦ Ictericia hepática y obstructiva en caballos: + bilirrubinuria sin urobilinógeno en la
orina)
Urobilinógeno. Se determina traza a + (0.1 a 1.0 U Ehrlich) en la orina con una tira
reactiva o con la prueba de Ehrlich en animales domésticos sanos. En perros, generalmen-
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te existe una eliminación de bajas cantidades de urobilinógeno. Su diagnóstico es útil
principalmente para dar apoyo si se sospecha de una ictericia prehepática importante y
para la detección de obstrucciones biliares totales.
Causas de aumento de urobilinógeno
✦ Ictericia prehepática u hemoĺtica (sin aumento de bilirrubina en orina)
✦ Ictericia hepática (aumento de urobilinógeno y bilirrubina en la orina)
Causas de falta de urobilinógeno en orina
✦ Obstrucción biliar total
✦ Inhibición de bacterias por antibióticos en el intestino (la bilirrubina en intestino no
se reduce a urobilinógeno).
Hemoglobina/sangre oculta. En los animales sanos no se determina con tira reactiva,
sólo en orina obtenida durante la micción espontánea de hembras en celo, o en presencia
de metritis y vaginitis; en estos casos se hace cateterización o cistocentesis que es una
reacción inespećfica para distinguir entre hemoglobina, eritrocitos intactos o mioglobina,
por esta razón es muy importante confrontar este resultado con los datos obtenidos en el
examen de sedimento. Algunas tiras reactivas sugieren la distinción de hematuria y
hemoglobinuria de acuerdo con el esquema presente en el cojinete de reacción, sin em-
bargo, esto no es muy espećfico, la hematuria sólo se comprueba con la observación de
eritrocitos o restos de estas células en el sedimento. En cuanto a la distinción de hemog-
lobina y mioglobina se sugiere que añadiendo 2.8 g de sulfato de amonio a 5 mL de orina
se produce la precipitación de la mioglobina.
Hematuria. La macrohematuria puede detectarse desde el examen f́sico, ya que la orina
se observa turbia y una vez en reposo, pueden detectarse los eritrocitos sedimentados. Si
la toma de la muestra fue directa es conveniente tratar de distinguir si fue del principio,
del final o de toda la micción; generalmente la hematuria de inicio esta relacionada con
afección de la uretra, una hematuria de término puede sugerir hemorragia a nivel de veji-
ga, y si la hematuria es durante toda la micción el daño seguramente pueda estar a nivel
de riñón. La microhematuria sólo se percibe al observar el sedimento urinario, es común
que las muestras obtenidas por cistocentesis o cateterización tengan una cantidad peque-
ña de eritrocitos.
Causas de hematuria:
✦ Hemorragias del tracto urinario debido a infecciones (pielonefritis, glomerulonefritis,
cistitis)
✦ Traumatismo por urolitos o cateterización
✦ Inflamación del tracto urinario
✦ Leptospirosis aguda
✦ Trastornos de la coagulación
✦ Neoplasias renales
✦ Prostatitis
✦ Metritis, vaginitis
115
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
✦ Nefritis embólica
✦ Hematuria vesical crónica
✦ Hematuria enzoótica en bovinos (helecho macho).
Hemoglobinuria. La causa genérica es una hemólisis intravascular, aunque puede detec-
tarse si existe hematuria y la orina ha tardado en ser analizada.
Causas de hemoglobinuria
✦ Anemias hemoĺticas intravasculares (babesiosis)
✦ Anemias hemoĺticas inmunomediadas
✦ Hemoglobinuria (bacilar) por Clostridium haemolyticum
✦ Intoxicación con cobre
✦ Intoxicación con agua
✦· Hemoglobinuria puerperal en la vaca lechera por hipofosfatemia
✦ Coagulación intravascular diseminada
✦ Transfusión sangúnea incompatible
✦ Hemólisis del recién nacido
✦ Posible en hematurias si la densidad urinaria es < 1.007
Mioglobinuria
Mioglobinuria. La causa general de dicho proceso es la destrucción de masas musculares
por ejercicio intenso o agentes mioĺticos. Más frecuente en caballos (enfermedad de los
lunes). Para el diagnóstico diferencial entre mioglobinurias y hemoglobinurias se utiliza la
actividad de CK en suero y otros analitos.
Existen tiras reactivas que miden concentración de nitritos, presencia de leucocitos y
densidad, sin embargo, éstas tienen mayor difusión en medicina humana, y carecen de
utilidad en medicina veterinaria. En el caso de los nitritos, se detectan dependiendo del
consumo de estos o de nitratos en la dieta. La determinación de leucocitos se da con base
en la detección de una enzima estearasa espećfica de humanos, para el caso de la densi-
dad no se ha observado una buena confiabilidad de los resultados.
116
Jan Bouda • Jaroslav Doubek • Gerardo Quiroz Rocha
componentes, sobre todo de tipo celular, aunque, puede haber alteración en la cantidad o
forma de otros componentes, como son los cilindros o los cristales.
Leucocitos. Los conteos considerados como normales son 0-3/campo (400X) por
cistocentesis, 0-5/campo (400X) por cateterización y micción espontánea. El aumento en
estas cantidades sugiere un proceso inflamatorio en uno o varios puntos del tracto geni-
tal; puede también sugerir contaminación a partir del tracto genital. Se debe correlacionar
con la presencia de bacterias, hongos u otros tipos celulares, aś como con la densidad
urinaria y, de ser posible, con un hemograma del paciente.
Eritrocitos. Esta es la forma más contundente de diferenciar entre una hematuria y una
hemoglobinuria. Los valores aceptados para los eritrocitos son los mismos que para
leucocitos. Las causas de presencia de eritrocitos ya se han descrito.
Células epiteliales. Estas se dividen en escamosas, transitorias y renales. Es variable el
número de células a 400X; las células escamosas provienen de la última porción uretral, la
vagina o el prepucio, y se consideran de poco valor diagnóstico. Las células transitorias
son las más comúnmente observadas, provienen de la pared del tracto urinario, desde la
pelvis renal hasta la parte proximal de la uretra; pueden estar presentes por daño directo a
la mucosa durante procesos inflamatorios o debido al desarrollo de neoplasias. Las célu-
las renales son muy dif́ciles de observar, pueden presentarse cuando ha habido un daño
severo al parénquima renal, especialmente de los túbulos; por su morfoloǵa pueden con-
fundirse con leucocitos si no se tiene suficiente experiencia.
Cilindros (C). En general se desarrollan a nivel de los túbulos distales, por lo que adquie-
ren esta forma; tienen una matriz proteica formada por una mucoproténa (Tamm -
Horsfall), que es secretada por las células tubulares. Existen diferentes tipos de cilindros,
son las únicas estructuras del sedimento que se evalúan en 100X.
C. hialinos. Se aceptan 0-2/campo (100X), están formados por material proteico, muy re-
fringente y poco aparente; se necesita una iluminación muy baja para poder identificarlos,
se ven como cuerpos transparentes. Pueden sugerir proteinuria, con densidad >1.030 o el
reinicio de la actividad diurética de nefronas que pudieran haber estado sin función du-
rante cierto periodo.
C. granulares. El valor normal es de 0/campo (100X), se dividen en granulares finos y
granulares gruesos, están conformados por un centro de proténa al que se le han adheri-
do restos celulares. El aumento de éstos se relaciona principalmente con una degenera-
ción tubular lenta. En forma secundaria puede deberse a situaciones similares a lo descrito
para cilindros hialinos; en los casos de recuperación después de una hipoperfusión renal,
su aparición es favorable, ya que indica que el proceso de diuresis se ha reiniciado.
C. celulares. Pueden estar formados por eritrocitos, leucocitos o células epiteliales; cuando
no han sufrido mucho daño en la muestra, es posible diferenciar el tipo celular que los
conforma. Su interpretación es semejante a la que se hace al observar las células rojas,
blancas o epiteliales sueltas en el sedimento.
C. céreos. Se considera que son cilindros granulares que han degenerado, sus bordes son
toscos o se ven rotos, a diferencia de los hialinos, y bien redondeados. Pueden sugerir un
daño renal donde hubo diuresis interrumpida por un tiempo prolongado.
C. grasos. En el caso de los gatos pueden indicar la presencia de algún problema renal.
117
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
Cristales. La forma de los cristales depende del tipo de sal que lo constituye, es común
asociarlos a la presencia de urolitos; sin embargo, puede existir cristaluria sin urolitiasis, o
también urolitiasis sin cristaluria. La presencia de los diferentes tipos de cristales está
influida por el pH urinario, ya que algunos aparecen en orinas ácidas (a), otros en neutras
(n) y otros en alcalinas (k).
1) Estruvita (fosfato de magnesio y amonio). Común en orinas alcalinas, puede asociar-
se a urolitos, pero no a infección urinaria.
2) Oxalato de calcio monohidratadoa,n. Indicativo de intoxicación con etilenglicol.
3) Oxalato de calcio dihidratadoa,k,n. Puede ser normal, asociado a urolitos, también se
observa en intoxicación con etilenglicol.
4) Fosfato de calcio y amorfosk. Puede ser normal, asociado a urolitos.
5) Urato de amonio (biurato)a,k,n. Normal en dálmatas, asociado a daño hepático y a
puentes portosistémicos.
6) Carbonato de calciok. Común en caballos, raro en perros y gatos.
7) Ácido úricoa. Común en dálmatas, asociado a urolitos.
8) Cistinan. Asociado a alteración en el metabolismo de proténas.
9) Leucinaa,k. Frecuente en intoxicación por tetracloruro de carbono.
10) Tirosinaa. Sugiere daño hepático.
11) Colesteroln. Puede ser normal en perros y gatos, puede asociarse a hipercolesterolemia,
sin embargo, no existe relación directa.
12) Bilirrubinaa. Común en orina concentrada de perros, puede existir bilirrubinuria sin
presencia de cristales o presencia de cristales sin bilirrubinuria.
Bacterias. En orina de animales sanos no se observan. En caso de bacteriurias es muy
importante relacionarlo con el método de colección, el tiempo transcurrido entre la toma
y el análisis de la muestra y las condiciones del recipiente en que fue enviada. Si existe
abundancia de bacterias puede ser indicativo de infección, en este caso se recomienda
repetir el examen a partir de una muestra tomada por cistocentesis. Una causa de prolife-
ración bacteriana sin proceso inflamatorio es la glucosuria.
Hongos. Los agentes más comúnmente observados son las levaduras, éstas pueden ser
contaminantes a partir de tracto genital, o estar presentes directamente en tracto urinario
bajo. También se requiere revisar las condiciones de la toma y el tiempo transcurrido
antes del análisis.
Espermatozoides. No tienen el valor diagnóstico, ya que habitualmente están presentes
en muestras de machos y de hembras recién servidas.
Fases evolutivas de parásitos. Principalmente se puede diagnosticar la infección con
Capillaria plica en el perro, Stephanurus dentatus en el cerdo y Dioctophyma renale en perros y
visones, si hay huevos de estos parásitos. En ocasiones se observan microfilarias de Dirofilaria
immitis. Si se encuentran huevos de otros parásitos, es muy factible que se haya contami-
nado la muestra con heces.
Grasa. Tiene relación con animales lipémicos. Es frecuente que cuando se toma la mues-
tra por cateterización se observen glóbulos de grasa del lubricante empleado. Pueden
118
Jan Bouda • Jaroslav Doubek • Gerardo Quiroz Rocha
confundirse con eritrocitos, aunque se diferencian en que pueden tener tamaños varia-
bles, además de tinción positiva con Sudán III.
119
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
PATOLOGÍA CLÍNICA DE HÍGADO
Generalidades fisiológicas
E
l h́gado es un órgano multifuncional con un alto grado de reparación; su reserva
funcional es muy grande, entre 75 y 80%. Por lo tanto, los signos cĺnicos aparecerán
cuando exista un daño agudo grave o un daño crónico muy extendido (funciona
menos de 20% de hepatocitos).
Entre las diversas funciones del h́gado se encuentran:
✦ Metabólicas y de detoxificación: gluconeogénesis, metabolismo de glucosa y glucógeno,
oxidación de ácidos grasos; śntesis de urea, albúmina, globulinas (excepto de
γ-globulinas), de factores de la coagulación; formación de lipoproténas, colesterol y
fosfoĺpidos; śntesis de algunas vitaminas, metabolismo de ácidos (regulación ácido-
base).
✦ Secretoras y excretoras: hormonas, bilirrubinas, fármacos, ácidos biliares.
✦ Almacenamiento: glucógeno, minerales (Fe, Cu, Zn, etc.), sangre, vitaminas.
✦ Reservorio hematopoyético y fagocitario.
* Indispensables
120
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
Existen más de 100 pruebas de laboratorio para evaluar el h́gado; sin embargo, la
mayoŕa es obsoleta o insensible. Las pruebas que actualmente tienen mas utilidad se
dividen en dos grupos principales: aquellas que se emplean para identificar la integridad
celular del órgano y las que manifiestan el funcionamiento de éste. Ninguna de las prue-
bas de laboratorio que se describen en este caṕtulo deben interpretarse en forma aislada;
para reconocer una alteración espećfica es muy conveniente realizar un conjunto de de-
terminaciones y relacionarlas siempre con la anamnesis y los datos cĺnicos para, enton-
ces, emitir un diagnóstico, pronóstico y seguimiento apropiados del problema.
Los signos cĺnicos son de suma importancia al interpretar pruebas relacionadas con
el h́gado, ya que existen con frecuencia resultados indicativos de alteración hepática que
en realidad son secundarios a una enfermedad no hepática.
Entre los signos descritos de enfermedad hepática se encuentran: depresión, hiporexia,
letargia, pérdida de peso o desarrollo inadecuado, vómito, diarrea, heces pálidas, polidip-
sia, poliuria, ascitis, ictericia, tamaño anormal del h́gado (ver cuadro 1), tendencia a he-
morragias, dolor abdominal (no frecuente), encefalopat́a.
Hepatomegalia generalizada
✦ Infiltración grasa
Diabetes mellitus
Lipidosis hepática
✦ Inflamación
✦ Procesos congestivos
Cardiovascular
Biliar
✦ Neoplasia
Metástasis
Linfosarcoma, carcinomas
✦ Hepatopat́a esteroide
✦ Hiperplasia nodular
✦ Anemia severa
✦ Enfermadades de almacenaje de glucógeno
121
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
✦ Amiloidosis
Hepatomegalia localizada
✦ Neoplasia primaria
✦ Quistes
✦ Abscesos
✦ Hematoma
Actualmente las pruebas utilizadas como indicadores de la integridad celular del sis-
tema hepatobiliar son enzimas; éstas tienen diferentes grados de especificidad, pero rela-
cionándolas con otros datos cĺnicos y de laboratorio dan información adecuada sobre el
estado de los animales.
Enzimas
Para realizar su gran cantidad de funciones, el hepatocito produce y emplea una diver-
sidad de enzimas, algunas de ellas son espećficas, es decir, sólo son producidas por
éste, y otras son inespećficas, ya que otros tejidos también las producen. El aumento
de actividades de varias enzimas se utiliza como indicador de integridad celular y necrosis
hepática.
122
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
Análisis. Normalmente se determina en suero, puede emplearse también plasma
heparinizado, mediante espectrofotometŕa o métodos de reacción seca. La ALT es estable
en suero separado, al menos un d́a a 22 °C, y hasta siete, a 4 °C.
123
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
Durante las alteraciones hepatocelulares que afectan a la membrana celular o al citosol,
el incremento de la actividad de AST es menos marcado con respecto a la ALT, sin embar-
go, este es notable si involucra daño o destrucción de organelos como la mitocondria,
donde normalmente se encuentra en altas concentraciones. En grandes especies es la en-
zima más sensible para identificar lesiones hepatocelulares, en pequeñas especies es de
utilidad para reconocer el grado de lesión o el curso de una afección hepática. La interpre-
tación debe ir siempre acompañada de anamnesis y examen cĺnico exhaustivos, para no
caer en errores. Esta enzima se ve menos afectada por fármacos, los corticosteroides cau-
san incrementos ḿnimos.
Debido al aumento de la AST durante actividad o lesión muscular, se debe interpretar
en conjunto con la determinación de CK, esta enzima ś es espećfica de músculo.
Análisis: La estabilidad aproximada de la AST es de tres d́as, a 25 °C; de siete d́as, a
20 °C y de hasta un mes en refrigeración. La hemólisis y la lipemia causan incremento de
los valores. También puede ser medida en suero y en plasma heparinizado.
Causas de aumento de actividad de AST
Caballo
✦ Glucocorticoides, salicilatos
✦ Daño hepático
✦ Daño muscular
✦ Ejercicio
✦ Complicaciones intestinales
✦ Septicemia
Bovino
✦ Daño hepático
✦ Necrosis hepática
✦ Lipidosis hepática
✦ Necrosis muscular
✦ Miodistrofias
Perro
✦ Daño muscular
✦ Degeneraciones o necrosis miocárdicas
124
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
Glutamato deshidrogenasa (GDH)
En los rumiantes la GDH se considera un marcador altamente espećfico de necrosis
hepatocelular, pero es de útil para cualquier especie; se encuentra en mayor proporción
en las mitocondrias. Al igual que la SDH, esta enzima tiene una disponibilidad reducida en
México, sin embargo, de tener acceso a ella, debe ser de primera elección en vacunos,
cabras y borregos.
Para el diagnóstico de necrosis hepática y el diagnóstico diferencial en animales do-
mésticos es común utilizar en el suero estas enzimas:
Perro: ALT
Gato: ALT
Caballo: AST, CK
Bovino: AST, CK
125
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
que la FA hepática es termolábil. Primero se determina la FA total, posteriormente se some-
te el suero o plasma a calentamiento para desnaturalizar la FA hepática; con una segunda
medición, y por diferencia, se puede reconocer la cantidad que corresponde a una y otra.
El no incremento de FAIE puede influir para descartar hiperadrenocorticismo, pero la in-
ducción de FAIE es muy inestable en cuanto a valores.
Gamaglutamiltransferasa (GGT)
También llamada gammaglutamiltranspeptidasa, es otra enzima de utilidad para evaluar
v́as biliares. Es una glucoproténa que está presente en las membranas mitocondriales y
de los canaĺculos biliares. En el perro y el gato presenta incrementos ligeros, a diferencia
del caballo y los rumiantes, en los que es muy útil para identificar colestasis. En el caso del
perro, también puede aumentar por est́mulo de corticosteroides, pero no por
anticonvulsivos como la FA.
Otros órganos y tejidos que producen GGT son el páncreas, el intestino, el corazón,
los pulmones, el músculo, además de los eritrocitos, pero es insignificante el incremento
asociado a ellos. Mención particular requiere el riñón, ya que se producen grandes canti-
dades de GGT en los túbulos. Sin embargo, no se observan aumentos en la actividad de
GGT durante lesiones renales, debido a que esta enzima es eliminada a través de la orina.
Existen estudios donde se ha observado una relación entre la cantidad de GGT en orina y
daño tubular, particularmente en intoxicación con aminoglicósidos.
Debido a las múltiples interferencias que deben considerarse al interpretar FA en el
perro, hacer la medición de GGT y FA en forma simultánea puede ayudar a identificar
mejor colestasis. También es conveciente hacer la doble medición en el caso de gatos. Se
considera que en el perro, la GGT es más espećfica, pero menos sensible que la FA; en el
gato es al contrario. Particularmente en la lipidosis hepática idiopática del gato los incre-
mentos de GGT son más notables que los de FA.
Otro sitio de actividad elevada de GGT es el calostro, esto causa que en becerros
lactantes se determinen valores altos de la enzima, incluso puede utilizarse como indica-
dor de adecuada calostración, particularmente en el becerro.
126
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
Existen varias sustancias para identificar alteraciones en la función hepática, éstas
pueden ser productos que sintetizan los hepatocitos o producto del metabolismo de otras
sustancias.
Bilirrubinas
Las bilirrubinas son productos de la degradación de sustancias pirrólicas, 85% a partir de
la hemoglobina liberada por la destrucción de eritrocitos, 15% de citocromos hepáticos y
mioglobina.
Los eritrocitos que cumplieron su vida media son retenidos por el bazo, su hemoglo-
bina es captada por el sistema mononuclear fagocitario y es fragmentada en globina, Fe y
el anillo pirrólico Heme. Este último es inicialmente transformado en el pigmento verde
biliverdina y posteriormente en el pigmento amarillo bilirrubina no conjugada. Esta sus-
tancia es hidrofóbica, por lo cual se une a la albúmina del plasma para ser transportada al
h́gado. Dentro de los hepatocitos se conjuga con ácido glucurónico, y aś se convierte en
bilirrubina conjugada; ésta es hidrosoluble. Bajo condiciones normales, el hepatocito la
elimina por medio de la bilis; una pequeña fracción es vertida a la circulación. Cuando la
bilis alcanza la luz intestinal, las bacterias ah́ presentes convierten la bilirrubina en
urobilinógeno y, subsecuentemente, en urobilina y estercobilina, pigmentos que partici-
pan en la coloración de las heces. El urobilinógeno que no fue puede ser reabsorbido por
la mucosa intestinal y de ah́ pasar a la circulación sangúnea. Éste, al ser hidrosoluble, es
eliminado a través de la orina (figura 1).
El perro tiene, además de la conjugación hepática, capacidad de conjugar bilirrubina
en la nefrona, por lo que es normal observar bilirrubinuria ligera en esta especie (ver
caṕtulo sobre función renal).
A la bilirrubina conjugada en el pasado se le conoća como bilirrubina directa, y a la
bilirrubina no conjugada, como libre o indirecta.
Ictericia
Es la coloración amarilla de los tejidos (piel, mucosa, tejido subcutáneo, músculo, etc.)
causada por un estado de hiperbilirrubinemia.
Fisiopatológicamente tiene tres oŕgenes:
✦ Ictericia prehepática o hemoĺtica
✦ Ictericia hepática
✦ Ictericia poshepática u obstructiva
Ictericia prehepática o hemoĺtica
hemoĺtica. Por excesiva degradación de hemoglobina, causada
por destrucción de glóbulos rojos.
127
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
Figura 1. Ciclo de las bilirrubinas
128
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
✦ Nitrofuranos
✦ Aspirinas
✦ Algunas sulfonamidas
✦ Intoxicación por cobre
Deficiencias de fósforo posparto en vacas lecheras
Intoxicación por agua
Anemias hemoĺticas inmunomediadas
✦ Isoeritrólisis neonatal
✦ Enfermedad inmunohemoĺtica del recién nacido
Ictericia hepática
hepática. Degradación de Hb normal. Depuración de bilirrubinas afectada.
Daño al hepatocito, proceso de conjugación disminuido.
La bilirrubina conjugada pasa a la circulación (plasma o suero ictérico) y luego a la
orina (orina ictérica) y heces.
Causas de ictericia hepática
Parásitos
✦ Fasciola hepatica
✦ Toxoplasma gondii (gatos)
Bacterias
✦ L. icterohemorragiae (ictericia en <75%)
✦ L. canicola (ictericia en 15%)
Virus
✦ Hepatitis infecciosa canina (ictericia en 40% de los casos)
✦ Peritonitis infecciosa felina
Toxinas, agentes qúmicos, medicamentos
✦ Aflatoxinas
✦ Lantana camara
✦ Intoxicaciones por cobre, mercurio, plomo, selenio, fósforo
✦ Antibióticos
✦ Fenobarbital
✦ Hidrocarburos halogenados (cloroformo, tetracloruro de carbono)
✦ Rodenticidas
Colestasis intrahepática
Enfermedades hepáticas
✦ Colangitis
✦ Cirrosis
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Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
✦ Hepatitis crónica activa
✦ Necrosis hepática
✦ Neoplasias
✦ Lipidosis hepática
Ictericia poshepática
Causas de ictericia poshepática
✦ Colelitiasis
✦ Colecistitis
✦ Neoplasias
Ácidos biliares
El principal constituyente de la bilis son los ácidos biliares, los cuales tienen participación
importante en la digestión de los ĺpidos al emulsificar las sustancias grasas presentes en
el alimento y favorecer su absorción en el intestino. Existe un ciclo normal de los ácidos
biliares, donde son producidos por los hepatocitos y secretados hacia los canaĺculos
biliares; por medio de la bilis alcanzan la luz intestinal; después de tener su efecto sobre la
grasa de los alimentos, son reabsorbidos casi en su totalidad por el intestino delgado,
particularmente en el ́leon. Una vez que llegan a la circulación portal, vuelven a ser cap-
tados por el h́gado y se reinicia el proceso; esto hace que exista una concentración baja
en la circulación constantemente.
130
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
En general, los ácidos biliares son indicadores del funcionamiento del h́gado, pero su
mayor utilidad diagnóstica es en casos de puentes portosistémicos (PPS) y hepatitis cróni-
ca /cirrosis hepática previo al desarrollo de ictericia. La medición de ácidos biliares du-
rante ayuno (ABA) son un reflejo de su circulación enterohepática. La mayor sensibilidad
de esta determinación se tiene si se realiza además una muestra obtenida dos horas des-
pués de la alimentación (ABPA).
Interpretación: Normalmente, los valores de los ABA son < 10 µmol/L y de los ABPA son > 20
µmol/L. Los valores superiores a 25 µmol/L son indicativos de lesión hepática. En los
casos de PPS es frecuente encontrar valores de ABA dentro de la referencia, pero los ABPA
están por encima de 800 µmol/L. Se considera que los valores > 30 µmol/L de ABA, usual-
mente, indican disfunción hepática, pero valores de entre 20 y 30 µmol/L marcan una
zona gris. En esta situación se recomienda buscar otros indicadores de enfermedad hepá-
tica, repetir la prueba y esperar a que los ABPA sean de, al menos, dos veces los valores de
ABPA; repetir las determinaciones de dos a cuatro semanas después o recurir a otras prue-
bas como la biopsia hepática. Existe poca relación entre los valores de ABA y la severidad
de la lesión, sobre todo con valores < 100 µmol/L.
Albúmina
Esta proténa se sintetiza sólo en el h́gado y la disminución en su concentración sérica
puede reflejar muchas enfermedades.
Causas de hipoalbuminemia
✦ Disminución en la śntesis-insuficiencia hepática
✦ Pérdidas: por v́a renal, enteropat́as, hemorragias
✦ Malnutrición-deficiencia de proténas en la dieta
✦ Secuestro a espacio tercero (ascitis, etc.)
✦ Inflamación crónica
Una hipoalbuminemia significativa se observa en enfermedades hepáticas y puentes
portosistémicos. No hay un exceso de śntesis de albúmina relacionado con h́gado. Si
existe hiperalbuminemia, ésta es el resultado de una hemoconcentración debida a deshi-
dratación.
Urea
El h́gado es el único órgano que convierte amoniaco en urea. En una disfunción hepática
grave, en puentes portosistémicos, pero también en una dieta pobre en proténas, la con-
centración sérica de urea está disminuida.
131
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
Amoniaco
Es producido por las bacterias intestinales y debe ser eliminado de la sangre portal (con-
centración hasta 350 µmol/L) por el h́gado y mantener su concentración plasmática infe-
rior a 60 µmol/L. La hiperamoniemia se observa generalmente en la insuficiencia hepática
(puentes portosistémicos).
Colesterol
El metabolismo del colesterol está centrado principalmente en el h́gado, el cual lo sinte-
tiza, esterifica y elimina a través de los conductos biliares. El colesterol es el precursor de
los ácidos biliares que son importantes para la digestión y absorción de ĺpidos de la dieta
en el intestino. Además, el colesterol es parte integral de las lipoproténas que funcionan
en el transporte de los ĺpidos. El colesterol total está aumentado en la obstrucción biliar y
cualquier forma de colestasis. Para el diagnóstico diferencial es importante conocer las
alteraciones en la colesterolemia.
Causas de hipercolesterolemia
✦ Hiperlipidemia posprandial
✦ Hiperlipidemia secundaria
✦ Hipotiroidismo
✦ Diabetes mellitus
✦ Hiperadrenocorticismo
✦ Colestasis, obstrucción biliar
✦ Śndrome nefrótico
✦ Corticosteroides
Causas de hipocolesterolemia
✦ Maldigestión-malabsorción (pancreatitis crónica)
✦ Enteropat́as con pérdida de proténas
✦ Hepatopat́as (cirrosis)
✦ Aminoglicósidos orales
✦ Azatioprina
Triglicéridos
Las obstrucciones biliares provocan hipertrigliceridemia. En la hepatitis crónica se obser-
va hipotrigliceridemia.
Ácidos grasos libres (AGL)
AGL séricos (o ácidos grasos no esterificados - NEFA) indican la movilización de grasa
(lipomovilización) y su determinación es importante en vacas lecheras, de dos a siete d́as
antes del parto. Los valores séricos de referencia son inferiores a 0.4 mmol/L para vacas
antes del parto; los valores aumentados indican predisposición para lipidosis hepática y
enfermedades posparto.
132
Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
ß-hidroxibutirato (BHB)
Es un cuerpo cetónico que en el plasma de los animales aumenta cuando existe deficien-
cia de enerǵa. El nivel óptimo para vacas en las primeras semanas posparto es ≤ 1.4
mmol/L.
Glucosa
Es la principal fuente de enerǵa de los tejidos de animales monogástricos y su concentra-
ción en sangre está controlada por la insulina, el glucagón, la adrenalina y el cortisol. La
determinación de glucosa en suero o plasma es indicada en animales con poliuria, poli-
dipsia, debilidad, depresión, convulsiones, colapso, coma, pérdida de peso, anorexia,
vómito, diarrea, septicemias, glucosurias, diabetes mellitus, hiperadrenocorticismo, en-
fermedades hepáticas y casos de urgencia. La glucosa no es un buen analito para evaluar
la función hepática ni para diagnóstico hepático, sólo en los casos más severos de enfer-
medad hepática se observa una hipoglucemia significativa. Los valores de glucosa sérica o
plasmática se deben incluir siempre en la evaluación inicial del paciente. En rumiantes, el
intervalo de referencia de glucosa sérica es más bajo que en animales monogástricos.
Valor de rrefer
eferencia de glucosa (suer
eferencia o, plasma)
(suero,
Perro: 3.5-5.5 mmol/L
Gato: 3.5-6.5 mmol/L
Caballo: 3.5-5.5 mmol/L
Vaca: 2.8-4.0 mmol/L
Cerdo: 3.5-5.5 mmol/L
Valores cŕticos de concentración de glucosa sérica (excepto de rrumiantes)
alores umiantes)
< 3.0 mmol/L pueden aparecer colapso y convulsiones
< 1.7 mmol/L en enfermedades crónicas puede bajar antes de que aparezcan signos cĺnicos
< 0.5 mmol/L coma
> 50 mmol/L coma o diabetes mellitus hiperosmótica
Causas de hipoglucemia (marcada < 2 mmol/L)
✦ Iatrogénica (insulina)
✦ Insulinoma
✦ Hipoadrenocorticismo
✦ Septicemia
✦ Cetosis en vacas lecheras
✦ Toxemia de la preñez en ovejas
✦ Hipoglucemia neonatal o juvenil (en perros: razas toy)
✦ Hipoglucemia en lechones (hipotermia)
✦ Inanición prolongada
133
Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica
✦ Insuficiencia hepática
✦ Hipoglucemia del «perro cazador»
Artefactos: El suero y el plasma deben ser separados del coágulo o de los eritrocitos y
leucocitos dentro los 30 minutos siguientes a la obtención de la muestra sangúnea. Las
células consumen glucosa y su concentración baja entre 10 y 20% por hora, dependiendo
de la temperatura ambiental o del laboratorio.
Causas de hiperglucemia
✦ Diabetes mellitus (perro, gato)
✦ Hiperadrenocorticismo (perro, raro en gato)
✦ Posprandial
✦ Pancreatitis aguda (perro, gato)
✦ Estrés (especialmente en gatos)
✦ Iatrogénica (glucosa, glucocorticoides, progesterona)
Pruebas de coagulación
Existe gran cantidad de pruebas de laboratorio para evaluar la coagulación sangúnea, sin
embargo, los cĺnicos utilizan con mayor frecuencia el tiempo de protrombina (TP) y el
tiempo de tromboplastina parcial (TTP). La mayoŕa de las proténas que actúan en la
cascada de la coagulación se sintetizan en el h́gado, a excepción del factor VIII. Cuando
ocurre daño hepático grave, la śntesis de los factores proteicos de coagulación está dismi-
nuida, por eso, los TP y TTP son prolongados, la hemostasia secundaria está alterada y se
presentan hemorragias generalizadas. La determinación de pruebas de coagulación se
recomienda en enfermedades hepáticas graves y es obligatoria antes de realizar una biop-
sia hepática.
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Gerardo Quiroz Rocha • Jan Bouda
La acumulación de grasas en el h́gado ocurre por una remoción de ĺpidos acumula-
dos en el tejido adiposo en forma súbita, generalmente asociada a un cuadro de balance
energético negativo o a un periodo de inanición causado por alguna otra enfermedad
(particularmente en gatos). Durante ese balance negativo, el organismo utiliza las grasas
como fuente de enerǵa, desdoblando los triglicéridos, donde el glicerol entra a rutas
metabólicas para producir enerǵa y los ácidos grasos libres se van acumulando en el
h́gado. Parte de esos ácidos pueden ser desdoblados también en cuerpos cetónicos. Por
el motivo anterior, es muy frecuente que las vacas lecheras padezcan de h́gado graso y
cetosis simultáneamente.
Prueba de flotación
Mediante la evaluación de la capacidad de precipitarse en ĺquidos con diferente densidad
es posible estimar semicuantitativamente la proporción de grasa acumulada en una frac-
ción de tejido hepático.
Biopsia hepática percutánea.
Prueba de flotación para determinación de grasa en h́gado. La muestra de h́gado se
fracciona en tres partes.
Solución de CuSO4 al 50% (50 g de sulfato en 100 mL de H20).
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Patología Clínica Veterinaria • Bioquímica clínica