Módulo 4
Módulo 4
y en el proyecto institucional
Introducción 2
Objetivos 2
Contenidos 3
La evaluación como práctica pedagógica y como proyecto institucional 3
¿A qué nos referimos cuando hablamos o pensamos en la evaluación? 3
La evaluación en el marco del proyecto pedagógico institucional 10
La evaluación valorativa y el sistema de calificación 13
Más escuela, más aprendizajes: Intensificación y profundización de la enseñanza y el
estudio según las trayectorias educativas 17
Evaluación, trayectorias educativas y el RITE como herramienta pedagógica 20
Aprobación y acreditación de materias 23
Acerca del recursado 26
Consideraciones para la implementación 27
A modo de cierre 28
Licencia Creative Commons 30
1
Introducción
Desde el inicio del curso hemos recorrido distintos temas vinculados a la actualización
del Régimen Académico para la educación secundaria. Este caminar de los módulos
anteriores implicó la lectura reflexiva, la profundización de los sentidos y empezar a
pensar las prácticas educativas que habilita y promueve el nuevo RA. Por un lado,
presentamos una perspectiva histórica y normativa de la educación secundaria
bonaerense; por otro, estudiamos los principios y definiciones generales, la
organización pedagógica institucional e hicimos foco en la centralidad de la
enseñanza. En este módulo les proponemos detenernos en la evaluación como
práctica pedagógica y como parte fundamental del proyecto institucional.
Objetivos
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● Apropiarnos de la propuesta del Régimen Académico 2024 en lo que respecta a
evaluación, aprobación y acreditación de materias.
Contenidos
3
requerirá concentrarnos en cómo evaluaremos y qué instrumentos serán los más
adecuados para ello. Pero también habrá otras preguntas relevantes: “¿qué
beneficios persigue? ¿a qué personas ayuda? ¿a qué valores sirve?” (Santos
Guerra, 1998).
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múltiples y variadas dan elementos al cuerpo docente para hacer más crítica y
reflexiva su práctica de enseñanza y la mediación de los procesos de aprendizaje: ¿Qué
aprenden? ¿Cómo aprenden? ¿Qué resulta de lo que aprenden? ¿Cómo conectan lo
que aprenden? Etc.
Entonces, desde el punto de vista del docente, la evaluación funciona para regular el
proceso de enseñanza, apreciar las adquisiciones de las y los estudiantes, revisar y
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ajustar sus estrategias, su planificación, etc. Es por ello que decimos que la evaluación
está íntimamente ligada a la enseñanza.
Asimismo, para que una evaluación sea integral, también debería fusionarse con el
aprendizaje de las y los estudiantes para: convalidarlo, reorientarlo, permitir a las y los
estudiantes reconocer qué aprendieron, cómo lo hicieron, cuál es la significatividad
social y vital de lo aprendido, qué capacidades y miradas nuevas les otorga, etc. Será,
entonces, “el momento de recuperar los saberes y otorgar poder al estudiante en un
acto que recupera el lugar de la justicia al reconocer que quien mejor sabe cuánto
sabe, es el mismo que aprendió” (Litwin, 1998, 29).
Por otro lado, como decíamos anteriormente, toda noción de evaluación lleva de
forma implícita una de aprendizaje (además de otras concepciones que la
sustentan). El tipo de actividades y consignas que se incluyen en la evaluación definen
el tipo de proceso cognitivo que se solicita que las/os estudiantes pongan en juego. Si
las actividades propuestas para la evaluación piden que repita información,
implícitamente estaremos considerando que aprender es memorizar información o
datos. En ese sentido muchas veces, la evaluación se sostiene como una estrategia de
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las y los estudiantes para la aprobación y no para el aprendizaje. Por el contrario, si en
la evaluación se propone analizar, discutir, criticar o comparar, el aprendizaje pone en
juego esos otros procesos cognitivos.
Por último, volviendo a la idea inicial, la evaluación en tanto emisión de juicios de valor
sobre el objeto evaluado, implica reconocer que esos juicios se hacen en base a ciertas
preferencias (valores) que se establecen como criterios y se configuran en modos
de mirar. En este sentido, se vuelve fundamental la elaboración de criterios
compartidos, explícitos, conocidos por docentes y estudiantes que permitan otorgar
claridad, orientar el aprendizaje, mostrar las metas, y permitir convertir el acto
evaluativo en una herramienta para tomar decisiones sobre cómo seguir, tanto para
las y los estudiantes como para las y los docentes. Democratizar la educación implica
todo este proceso de socializar lo que se va a evaluar, los por qué, los cómo, los modos
en que se va a corregir, qué tipo de decisiones se toman en función de eso, qué
valores se sustentan, etc.
En este sentido, resulta necesario identificar con claridad cuáles son las concepciones
desde las que se afirma el nuevo Régimen Académico para la Educación Secundaria en
relación a la evaluación. Más allá de las pautas con respecto a otros procesos
relacionados (acreditación, calificación) partimos de analizar la siguiente definición
sobre evaluación de la enseñanza y de los aprendizajes que se incluye en el Anexo 1
del RA:
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marcha de los procesos grupales e individuales, de las producciones de las/os
estudiantes y de sus avances. La valoración de las situaciones pedagógicas incluye
los resultados alcanzados y los contextos y condiciones en los cuales los
aprendizajes tienen lugar (Resolución CFE N 93/09). Por tanto, no se evalúan los
aprendizajes descontextualizados de las situaciones de enseñanza que los
organizaron. La evaluación debe tener en cuenta la heterogeneidad de condiciones
materiales y socioafectivas de las/os estudiantes, así como también, las disímiles
formas de acompañamiento por parte de las personas adultas/os responsables y las
instituciones educativas. La valoración pedagógica conceptualiza los logros
alcanzados por las/os estudiantes, a partir del registro del recorrido realizado.
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desarrolla la enseñanza, habitualmente se establecen momentos para observar y
analizar dichos procesos de enseñanza y de aprendizaje, para poder recoger
información sobre los resultados. Los instrumentos pueden ser variados:
observación, trabajos escritos, pruebas, presentaciones orales, portafolios,
producciones artísticas, proyectos colectivos y de investigación, entre los más
frecuentes.
Pero también brinda herramientas para que equipos directivos y docentes construyan
información sobre los modos de concebir la enseñanza en esta institución, los modos
de vivenciar los aprendizajes por parte de los estudiantes, los modos en que se han
apropiado del oficio de estudiante y lo que implica, cada uno y cada una de las y los
adolescentes y jóvenes, la valoración que se le da al conocimiento y al estudio en esta
cultura en particular, etc. Es muchísima la información que se puede construir en
torno a las evaluaciones, y las decisiones que se pueden tomar, para procesos de
mejora institucional.
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Para leer
En el marco institucional la evaluación implica, entre otras cuestiones, que los equipos
de conducción y docentes anticipen y proyecten condiciones que propicien
experiencias de enseñanza y de aprendizaje para el conjunto de las y los sujetos de la
educación. La planificación de la enseñanza y la evaluación es una labor compartida,
una herramienta abierta y flexible orientada siempre al logro de propósitos
educativos. Problematizar la enseñanza y la evaluación en el marco de la
reorganización de los modelos pedagógicos de la escuela secundaria implica tomar
decisiones en un enfoque situado, institucional y colaborativo.
El enfoque situado permite que el equipo directivo junto con el equipo docente
analicen los modos de aprender de las y los estudiantes para poder diseñar
propuestas que las y los incluyan y acompañen en sus trayectorias educativas. Para
ello, es necesario prever un espacio para el trabajo docente compartido, donde
reflexionar sobre cómo se van desarrollando los encuentros con las y los estudiantes
y, si es necesario, revisar las estrategias y buscar nuevas formas de comunicación y de
acompañamiento.
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El trabajo docente en pandemia implicó revisar los modos de evaluar a partir de las
formas de planificar y proyectar el trabajo cotidiano en las escuelas. Tales
características supusieron que los y las docentes, a la hora de planificar sus prácticas
pudieran multiplicar sus búsquedas y desarrollos creativos para que las y los
estudiantes aprendan, y también, pudieran conectarse aún más con las culturas y los
conocimientos que les pertenecen por derecho. En otras palabras, el trabajo en tiempo
de pandemia nos ayudó a desaprender ciertas lógicas hegemónicas que reproducen
las profecías del fracaso: el “ya se sabe, nació aquí o allá…”, “ya se sabe, su familia…”,
“ya se sabe, en matemática le va mejor que en…”.
Evaluar nos pone de frente a la pregunta por los supuestos que tenemos
acerca de lo que consideramos saber en tanto garantes y creadoras y
creadores de condiciones para la transmisión de una herencia social y
cultural.
¿Qué esperamos que sepan las y los estudiantes? ¿Qué relación tienen las y los
estudiantes con los saberes? ¿Qué debemos tener en cuenta las y los docentes al
momento de evaluar?
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- implementación de estrategias para poner de manifiesto ideas, miradas y
valoraciones que necesitan ser re-enseñadas, re-pensadas, re-dialogadas,
re-aprendidas (a esto llamamos intensificación de la enseñanza);
- posibilidad para que cada docente, y de modo colaborativo con otras y otros
colegas, atienda las maneras de aprender y de enseñar, los intereses, los
saberes previos, las capacidades del “oficio de aprender” que deben ser
trabajadas, etc. En este sentido, la práctica evaluativa bien entendida es una
manera permanente de profesionalización del “oficio de enseñar”, y
también una manera para que los y las estudiantes, profundicen en su “oficio
de estudiantes”.
Pensar la evaluación como parte del proyecto institucional, implica, sobre todo
para los equipos directivos (y no solamente para ellos):
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Para visitar
Las y los invitamos a ver un fragmento del video de Tramar escuela en el que se
plantea el tema de la promoción y la evaluación.
Tramar escuela es un dispositivo de la Dirección Provincial de Educación Secundaria
que busca promover la participación de las y los estudiantes en la escuela.
¿Qué piensan las y los adolescentes sobre la manera de evaluar? ¿De qué manera las
y los interpela la frase “No somos un número”?
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evaluación; sin embargo, si nos preguntamos cuánta información expresa el número
en sí mismo, sabemos que es poca e insuficiente para conocer procesos complejos
como lo son la enseñanza y el aprendizaje.
Veremos, entonces, cuáles son las definiciones que sustentan y sostienen al nuevo
Régimen Académico para la Educación Secundaria y que están todos vinculados a la
evaluación: la calificación del cuatrimestre, calificación final de la materia, la
valoración preliminar y la acreditación.
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entregada a las/os estudiantes y sus familias, y que comunica los avances en los
aprendizajes de los primeros dos meses de cada cuatrimestre. Da cuenta de la
trayectoria educativa de cada estudiante hasta el momento de su elaboración, no es
promediable y no sustituye la valoración final del cuatrimestre. La misma se expresa
de acuerdo a tres categorías: Trayectoria Educativa Avanzada (TEA), en el caso de
las/os estudiantes que han alcanzado los aprendizajes correspondientes y
sostuvieron una buena vinculación pedagógica; Trayectoria Educativa en Proceso
(TEP), en el caso de las/os estudiantes que no han alcanzado de forma suficiente los
aprendizajes correspondientes, pero que mantienen una buena vinculación
pedagógica; Trayectoria Educativa Discontinua (TED), en el caso de las/os
estudiantes que no han alcanzado los aprendizajes correspondientes y que tuvieron
una escasa vinculación pedagógica, ya que los registros de los avances respecto a
los contenidos enseñados han tenido interrupciones o son de baja intensidad.
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En este sentido, será relevante llevar a cabo instancias de retroalimentación
formativa, devoluciones que les permita al estudiante mejorar sus aprendizajes: una
devolución en tanto diálogo con el estudiante, un modo de ofrecer sugerencias,
ofrecer preguntas, valorar producciones con las y los estudiantes.
Desde este enfoque, las correcciones y las devoluciones son una de las
oportunidades para fortalecer el vínculo pedagógico mediante correcciones
genuinas, que pueden transformar a la evaluación en un diálogo. Como plantea
Edith Litwin (et. al 2005): “la práctica de la corrección conforma un lugar de
entrecruzamiento donde las marcas de las correcciones procuran encauzar los
procesos de enseñanza y de aprendizaje hacia espacios de encuentro. Por ello, estos
mensajes didácticos muestran un género evaluativo (símbolos, palabras) específico
que permite a los alumnos establecer diferentes criterios valorativos respecto de
ellos” (2005:48).
En este marco que venimos planteando las y los invitamos a pensar, ¿cómo acercar
la evaluación al aprendizaje? ¿De qué modo la evaluación nos permite no sólo
reflexionar sobre la enseñanza sino comunicar y fortalecer el aprendizaje?
¿De qué manera la evaluación y sus prácticas asociadas posibilitan tensionar
y modificar los formatos escolares hegemónicos? Ciertamente, la evaluación
tiene una contraparte que está invisibilizada y resulta poco explorada: la corrección
y la devolución que las y los docentes realizan a sus estudiantes. ¿Qué dicen y qué
no dicen estas otras prácticas de la evaluación? ¿De qué modo interpelan a
las y los estudiantes?
En este punto, es importante explicitar las pautas que establece el Régimen Académico en
relación a la evaluación y la acreditación de las materias en el Anexo 5.
El Régimen Académico reconoce que las asignaturas aprobadas no deben ser recursadas. Este
reconocimiento se constituye en un estímulo para continuar, al mismo tiempo que exige más
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esfuerzo, más compromiso y más tiempo de estudio para intensificar y alcanzar los
aprendizajes no logrados. Lo que no se aprobó se deberá continuar enseñando, estudiando,
aprendiendo y evaluando hasta tanto se alcance la aprobación, planteando diversas formas
de acceder a ese conocimiento, que puede incluir el recursado de la materia. De esta forma,
este Régimen Académico establece la aprobación y acreditación por materias en lugar de la
promoción por año.
El objetivo principal de cada práctica evaluativa debería ser que cada estudiante
pueda afirmar y profundizar lo aprendido y aprender lo que antes no pudo, sin que
esto conduzca en forma alguna a resignar el esfuerzo y la perseverancia necesarios
que se requiere para hacerlo. En otras palabras, aquello que se valora como que “no se
aprobó” se debe continuar enseñando, estudiando, aprendiendo y evaluando hasta
tanto se alcance, planteando diversas formas de acceder a ese conocimiento. Esto
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implica un trabajo de fortalecimiento de la enseñanza, que nos desafía a buscar,
ensayar y construir estrategias necesarias para que todas/os las y los estudiantes
puedan desarrollarse y aprender. Es por ello que la intensificación y la profundización
de la enseñanza se constituyen herramientas que permiten retomar los aprendizajes,
volver sobre los contenidos ya trabajados, para afirmar y enriquecer los ya logrados y
para poder aprender los no alcanzados, en síntesis, para ofrecer estrategias de
enseñanza y un acompañamiento que se ajusten a la trayectoria de las y los
estudiantes.
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fundamental pensar las funciones que cada actor institucional cumpliría en este
sentido ¿Cómo pueden equipos directivos, equipos de orientación, equipos de
preceptores y tutores acompañar colaborativamente en el diseño y puesta en
marcha de propuestas de intensificación de la enseñanza y el estudio? ¿Cómo
lo hacen actualmente? ¿Qué estrategias suelen emplear?
Para leer
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el primer cuatrimestre, la intensificación deberá ser incluida en el segundo
cuatrimestre en los períodos dispuestos a tal fin, a partir de propuestas de
enseñanza que contengan saberes trabajados en el primer cuatrimestre y
que se deban intensificar. Luego de la participación en el período de
intensificación de la enseñanza y el estudio, cuando la/el estudiante hubiera
logrado la aprobación de los saberes pendientes del primer cuatrimestre y en
el caso de que tuviera una calificación mayor a 7 (siete) en el segundo
cuatrimestre, la materia se encontrará aprobada y acreditada y deberá
consignarse en el RITE en la columna destinada a tal fin. En cambio, si
durante el segundo cuatrimestre, no lograra la aprobación de los saberes
pendientes del primer cuatrimestre y, por lo tanto, la materia no haya sido
aprobada y acreditada, continuará la intensificación durante los períodos de
diciembre y febrero/marzo, si así correspondiere.
b. En el caso de que la/el estudiante tenga una calificación menor a 7 (siete) en
el segundo cuatrimestre y, por lo tanto, la materia no haya sido aprobada y
acreditada, deberá participar de los períodos de intensificación de la
enseñanza y el estudio durante diciembre y, si correspondiera, febrero/marzo
a los fines de aprobar la misma.
c. En el caso que tenga una calificación menor a 7 (siete) en los dos
cuatrimestres, la/el estudiante deberá participar de los períodos de
intensificación de la enseñanza y el estudio durante diciembre y/o
febrero/marzo a los fines de aprobar la misma.
20
acompañamiento e intensificación de la enseñanza y del estudio, y la forma de
registrar las trayectorias educativas de las y los estudiantes en aquellas circunstancias
de gran excepcionalidad.
21
aula para que nuevas apropiaciones tengan lugar. Esta devolución contribuye al
fortalecimiento de la confianza en sus posibilidades de aprender, a través de prácticas
evaluativas que también construyan conocimiento sobre la propia biografía de
aprendizaje. Es, también, un instrumento de comunicación con las familias sobre los
procesos de aprendizaje y la situación en cada una de las materias.
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● El RITE contempla el uso de valoraciones cualitativas con calificaciones
numéricas: al momento de finalización del ciclo escolar, las materias
aprobadas se expresan con una calificación entre 7 y 10 puntos, al cierre del
segundo cuatrimestre. En el caso de las materias que son aprobadas dentro
de los períodos de intensificación de la enseñanza y el estudio (instancias de
diciembre y/o febrero/marzo), la escala de calificación numérica para las/os
estudiantes es de 4 a 10 puntos.
Un criterio distintivo del Régimen Académico es el que establece que una materia que
fue aprobada y acreditada no tiene que volver a ser cursada bajo ninguna
circunstancia, estableciendo así la aprobación y acreditación por materias en lugar de
la promoción por año.
¿Y qué sucede con las materias que no se aprueban? En principio, retomamos aquí el
concepto de intensificación de la enseñanza y el estudio. Cuando finaliza el ciclo
lectivo, si un/a estudiante no ha logrado aprobar (y, por ende, acreditar) alguna o
algunas materias, las mismas se constituyen como materias pendientes de aprobación
y acreditación y el/la estudiante tendrá que intensificar dichas materias en los
períodos de intensificación a lo largo del siguiente ciclo lectivo. Esto hace referencia a
la intensificación de un máximo de cuatro materias pendientes de aprobación y
acreditación.
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lo que el RA explica en el apartado III del Anexo 5.
¿Y qué sucede, entonces, si un/a estudiante tiene más de cuatro materias pendientes
de aprobación y acreditación al cierre del ciclo lectivo? En este caso se avanza con el
recursado de algunas de esas materias pendientes: recursará la cantidad de materias
pendientes que excedan el límite de cuatro materias que deberá intensificar. Tal como
se verá en el próximo módulo, en estas situaciones debe intervenir el Equipo de
Definición de Trayectorias Educativas para realizar un análisis y proponer un Plan de
Acompañamiento en el que se establece qué materias se intensificarán y cuáles serán
recursadas.
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Para leer
La/el estudiante podrá cursar y acreditar las materias establecidas en los diseños
curriculares vigentes para cada año del Nivel Secundario, pudiendo tener hasta
cuatro materias pendientes de aprobación y acreditación al finalizar el periodo de
intensificación de la enseñanza y el estudio de febrero/marzo del ciclo lectivo, las
cuales deberá intensificar durante el ciclo lectivo siguiente, de acuerdo a los
modelos que la escuela haya definido (Capítulo III del presente Anexo). A lo largo de
su trayectoria educativa, sólo podrá tener un máximo de cuatro materias
pendientes de aprobación y acreditación para intensificar al año siguiente.
13. En los casos que una/un estudiante registre cinco o más materias pendientes de
aprobación y acreditación, cuatro materias podrán aprobarse y acreditarse en los
períodos de intensificación de la enseñanza y el estudio y la/s restante/s se deberá/n
recursar. El Equipo de Definición de las Trayectorias Educativas en comunicación
con la/el estudiante y su familia, definirán cuáles serán las cuatro materias que se
intensificarán y cuál/es serán recursadas.
14. Para cada ciclo lectivo, una/un estudiante no podrá cursar y recursar más de doce
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materias en total, en correspondencia con el máximo de materias establecidas en un
año en los diseños curriculares.
15. Para las/os estudiantes que se encuentren cursando de 2° a 5° año, si se
superponen horarios de materias por cursadas y recursadas, deben priorizarse las
materias a recursar. En caso que la organización institucional lo permita, la/el
estudiante puede recursar materias a contraturno y avanzar con la cursada del año
siguiente, siempre que no exceda las doce materias en un mismo año.
El recursado de la materia se desarrollará durante el año completo,
independientemente de que cambie la situación de otra/s materia/s pendiente/s de
aprobación y acreditación durante el ciclo lectivo en los períodos de intensificación
de la enseñanza y el estudio. La calificación de las materias recursadas se regirá por
lo establecido en los incisos 3, 4, 5, 6, 7 y 8 del presente Anexo.
16. Para las/os estudiantes que se encuentren cursando en 6° o 7° año se priorizarán
las materias que deban ser cursadas por primera vez. Tras finalizar 6° o 7° año las
materias pendientes de aprobación y acreditación tendrán períodos de
intensificación de la enseñanza y el estudio en diciembre y febrero/marzo siguiente
y luego deberán presentarse en Comisiones Evaluadoras a partir del mes de abril del
año siguiente al egreso, según el cronograma pautado en el Calendario de
Actividades Docentes. (Ver inciso 20 del presente Anexo).
17. Recursado del año completo: las/os estudiantes que, al finalizar el período de
intensificación de la enseñanza y el estudio de febrero/marzo, tengan todas las
materias pendientes de aprobación y acreditación, deberán recursarlas todas.
26
intensificación.
● Recursado del año completo: las/os estudiantes que tengan todas sus
materias pendientes de aprobación y acreditación de un mismo año al finalizar
el período de intensificación de febrero/marzo, deberán recursarlas todas.
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A modo de cierre
Enseñar, aquí, ahora, a éstos y éstas estudiantes, con lo que ya saben, desde lo que
viven, construyendo juntas/os aprendizajes, es la clave para pensar, diseñar y llevar
adelante propuestas de evaluación de la enseñanza y de los aprendizajes. La
comprensión de los procesos educativos en tanto trayectorias educativas, lleva
a sostener la propuesta de que lo aprendido y aprobado no se recursa,
considerado esto una cuestión de justicia educativa.
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retroalimentar los procesos de enseñanza, para intensificar saberes que faltan
aprender, para validar saberes aprendidos.
Referencias
29
Litwin, E. [Link] (2005), “La evaluación desde la perspectiva de la corrección de los
trabajos de los alumnos” en Novedades Educativas Nº 170.
Normativa:
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0
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