MOD 4 LEC 1 La Parte ‘Orgánica’ I Aclaración
Recordemos que la distinción entre “Parte Dogmática” y “Parte Orgánica” es una mera
clasificación que nos ayuda a abordar ambas secciones de la Constitución. La parte
“orgánica” es la materialización de la doctrina de división de poderes, en tanto esta se
recepta a través de competencias para cada órgano, que funcionan como “frenos y
contrapesos”, al estilo del constitucionalismo clásico. Nos ocuparemos, en primer
lugar, del órgano encargado de sancionar las leyes: el Congreso.
El Poder Legislativo El Congreso Nacional se compone de dos cámaras, una de
diputados de la Nación y otra de senadores de las provincias y de la Ciudad de Buenos
Aires (Art.44). Mientras la Cámara de Diputados representa al pueblo de la nación, la
de Senadores, representa a las provincias. Cada Cámara del Congreso Nacional
representa distintos sujetos políticos, el bicameralismo equilibra la representación
proporcional del pueblo con la paridad de las instituciones provinciales. Por ello es
que, en la Argentina, esta discusión se concentró en la estructura de las legislaturas
provinciales. Hoy coexisten las unicamerales y las bicamerales. En la Provincia de
Buenos Aires, los senadores provinciales representan también al pueblo de la
Provincia, y son elegidos por el pueblo, tomando como base la población y las mismas
divisiones territoriales (Secciones) que son utilizadas para la elección de los diputados.
Elección de legisladores Actualmente, y debido a la reforma de 1994, tanto Diputados
como Senadores, son elegidos en forma directa, por el pueblo, tomándose cada
Provincia como distritos electorales (Arts. 45 y 54). - La diferencia fundamental que
subsiste –consagrada en la propia Constitución es que mientras el número de
diputados nacionales que elige el pueblo de cada provincia está relacionado
directamente con su cantidad de habitantes, en el caso de los Senadores, se establece
un número igual, que representa a cada una de aquellas. La otra diferencia es la
relacionada con la forma en que se asignan las bancas entre las listas competidoras, si
bien cabe destacar que mientras para los Senadores, la misma tiene rango
constitucional, para los diputados está establecida legalmente.
Elección de senadores Antes de la reforma de 1994, la elección de los dos senadores
nacionales por cada provincia era realizada por la respectiva legislatura provincial.
Luego de la mencionada reforma, la elección de los tres senadores nacionales por cada
provincia y por la Ciudad de Buenos Aires se realiza por el pueblo, en forma “directa y
conjunta, correspondiendo dos bancas al partido político que obtenga el mayor
número de votos, y la restante al partido político que le siga en número de votos...” El
Código Electoral Nacional – en sus artículos 156 y 157- complementa la norma
Elección de Diputados El sistema electoral para la elección de Diputados Nacionales,
éste se encuentra en Código Nacional Electoral (Arts. 158- 164) que regla la elección de
los Diputados Nacionales. Para la asignación de las bancas se adoptó una de las
variantes del sistema proporcional -el conocido por el nombre de su creador, el
matemático D´hondt- con un piso del 3% del padrón electoral del distrito
Requisitos para ser electo Senador: tener la edad de treinta años, haber sido seis años
ciudadano de la Nación, disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una
entrada equivalente, y ser natural de la provincia que lo elija, o con dos años de
residencia inmediata en ella. (Art 55). La prescripción constitucional relativa a la renta
anual, ha caído en desuetudo.
Requisitos para ser diputado: se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años,
tener cuatro años de ciudadanía en ejercicio, y ser natural de la provincia que lo elija, o
con dos años de residencia inmediata en ella”. Notemos la diferencia de redacción
respecto de la edad, que, a diferencia de los senadores, pareciera que debe exigirse en
el momento de la asunción. Es decir que la autoridad electoral deberá admitir a aquél
candidato que no cuente al día de la elección con la edad requerida, siempre que la
tenga para la fecha de su asunción.
La formación y sanción de las leyes La función legislativa es atribuida al
Congreso de la Nación, que ejerce el Poder Legislativo y sanciona las leyes de acuerdo
al procedimiento fijado en la Constitución. El dictado de una ley supone un
procedimiento complejo con intervención del Congreso y también del Presidente sin
perjuicio del artículo 40 de la Constitución Nacional, sobre consulta popular vinculante
que limita la intervención del Presidente en cuanto a la promulgación de leyes. El
proceso de formación y sanción de leyes comienza en el artículo 77, primera parte,
cuando nos dice que “las leyes pueden tener principio en cualquiera de las Cámaras
del Congreso por proyectos presentados por sus miembros o por el Poder Ejecutivo...”,
de tal manera que los proyectos de ley pueden ser promovidos por Diputados o por
Senadores (dentro de sus respectivas Cámaras) o por el mismo Presidente de la Nación
que remite el proyecto a alguna de las Cámaras.
_La iniciativa sobre leyes relativas a contribuciones y reclutamiento de tropas es
exclusividad de la Cámara de Diputados. Ley sobre Coparticipación debe originarse en
la Cámara de Senadores. Los proyectos sobre desarrollo humano y crecimiento
armónico de la Nación deben iniciarse en el Senado.
_Volviendo al trámite de formación y sanción de las leyes, el artículo 78 de la
Constitución, diseña el esquema básico de tramitación legislativa, ya que aprobado un
proyecto de ley por la Cámara de su origen, pasa para su discusión a la otra Cámara.
Aprobado por ambas, pasa al Poder Ejecutivo de la Nación para su examen; y si
también obtiene su aprobación, lo promulga como ley.
La promulgación es una manifestación del Presidente dando su consentimiento para la
entrada en vigencia del proyecto de ley sancionado por el Congreso. También la
promulgación es tácita cuando el Presidente deja vencer un plazo de 10 días útiles y no
devuelve el proyecto con observaciones al Congreso (a la Cámara de origen).
Por su lado, el artículo 81, segunda parte regula el caso en que la Cámara revisora
introduzca adiciones o correcciones al proyecto que le llega de la Cámara de origen. En
ese caso éste vuelve a la Cámara de origen. Si el proyecto modificado y vuelto a la de
origen es aprobado con esas reformas por la mayoría absoluta de los miembros
presentes de la originaria, el proyecto queda sancionado (con dichas reformas) y va al
Poder Ejecutivo. Pero puede ocurrir que la Cámara de origen insista con la redacción
original del proyecto, puesto que no está de acuerdo con las reformas hechas por la
Cámara revisora. Frente a este caso, se abren dos situaciones: 1. si la Cámara de origen
no alcanza la misma mayoría (absoluta o de dos tercios de los presentes) con que la
revisora hizo las modificaciones, el proyecto queda sancionado con las modificaciones
y pasa al Poder Ejecutivo; 2. Si la Cámara de origen alcanza la mayoría absoluta o los
dos tercios, esto es empata la votación con que la revisora modificó el proyecto
original, caen las reformas y el proyecto queda sancionado tal como fue redactado
originalmente, pasando directamente al Poder Ejecutivo. (Sola)
_Habiendo analizado en parte el artículo 81, debemos abordar las dos prohibiciones en
materia de tratamiento de proyectos de ley establecidas en su primera parte. En
efecto, este artículo comienza diciendo:
1) “Ningún proyecto de ley desechado totalmente por una de las Cámaras puede
repetirse en las sesiones de aquel año...” ¿A qué sesiones y a qué año se refiere? Son
sesiones ordinarias, a las prorrogadas y a las extraordinarias y se entiende que se
refiere al año actual y que entonces deberá esperarse al siguiente período de
ordinarias. Lo que no se permite es la suspensión sin plazo, pues de ser permitirlo, la
Cámara revisora tendría la potestad de frenar la labor de la otra. No obstante, podría
ocurrir que la revisora opte por no tratar el proyecto que llegó de la originaria y
obtiene así el mismo resultado.
2) La otra prohibición de la primera parte del mismo artículo 81 dice: “ninguna de las
Cámaras puede desechar totalmente un proyecto que hubiera tenido origen en ella y
luego hubiese sido adicionado o enmendado por la Cámara revisora...”. Es decir que,
llegado a la Cámara iniciadora el proyecto con modificaciones hechas por la revisora, la
Cámara de origen puede: insistir con su redacción original (empatando la votación con
que la revisora introdujo las reformas) o aceptar (con mayoría absoluta) las reformas.
No obstante, aunque no está escrito, la Cámara de origen puede directamente no
tratar el proyecto reformado y provocar que éste pierda “estado parlamentario” pues
no existe sanción tácita, es decir que su silencio no importa aprobación de las
correcciones. (Sola)
Las competencias del Congreso El Congreso tiene sus competencias claramente
establecidas en el texto constitucional. Tiene una importante lista de funciones
expresamente enumerada en la Constitución y podríamos decir que una de las
competencias fundamentales recae en el manejo financiero, que proviene de la
aprobación del presupuesto y de la aprobación de impuestos. El Congreso tiene una
autoridad limitada, sus límites provienen de la protección constitucional de los
derechos y libertades individuales, pero también de la distribución de competencias
entre la Nación y las provincias.
Dentro de los límites a la legislación, están: 1. Las acciones privadas, artículo 19. 2. La
imposibilidad de alterar los principios, garantías y derechos reconocidos en la
Constitución, artículo 28. Los límites en materia de distribución de competencias son:
1. La prohibición de conceder facultades extraordinarias, ni la suma del poder público,
artículo 29. 2. Las competencias reservadas por las provincias, artículo 121.
En nuestra práctica constitucional, surge además el conflicto con las competencias
ejercidas por el poder Ejecutivo, muchas de las cuales tienen contenido legislativo. Las
competencias del Congreso son expresas o implícitas. El principio básico del gobierno
en la división de poderes es que el Congreso solo puede actuar si existe una
autorización expresa o implícita para actuar dentro de la Constitución. Las provincias,
sin embargo, pueden legislar a menos que la Constitución lo prohíba.
Sobre las competencias de las provincias dice el artículo 121 “Las provincias conservan
todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno federal, y el que
expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su corporación.”
Las provincias conservan el poder no delegado el problema comienza al determinar
que es lo no delegado y que lo conservado. Por lo tanto, al evaluar la
constitucionalidad de una ley dictada por el Congreso se plantea siempre dos
preguntas.1. La primera es saber si es que el Congreso está dentro de las competencias
establecidas en la Constitución para legislar.
2. La segunda es si es así, si la ley viola otra disposición constitucional (como es la de
infligir la separación de poderes o si interfiere con las libertades individuales.
La diferencia fundamental entre el gobierno nacional y los gobiernos provinciales es
que solamente los gobiernos locales poseen el poder de policía, porque el poder de
policía es lo que permite a los gobiernos locales adoptar cualquier ley que no está
prohibida por la Constitución. A partir de 1936, la Corte Suprema ha concedido al
Congreso una autoridad amplia para regular múltiples actividades, fundamentalmente
de regulación económica.
_En suma, existen dos visiones para ver la competencia del Congreso: el conflicto con
el federalismo, es decir, la competencia de las provincias para legislar sobre el mismo
tema; y, por otra parte, el conflicto por el respeto de la división de poderes y por las
limitaciones en materia de derecho y libertades individuales.
¿Qué tipo de leyes puede sancionar el Congreso?
El Congreso sólo puede legislar sí existe una competencia expresa o implícita en la
Constitución, en cambio los gobiernos de las provincias sólo están limitados por las
prohibiciones expresas de la Constitución.
MOD 4 LEC 2 La Parte ‘Orgánica’ II Introducción
Habiendo abordado las competencias centrales del Poder Legislativo, debemos
continuar con las correspondientes al Poder Ejecutivo. Artículo 87.- El Poder Ejecutivo
de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de “Presidente de la
Nación Argentina”. La reelección del Presidente fue el tema central en la reforma de
1994, finalmente fue establecido un mandato de cuatro años y una reelección
inmediata. En esto se sigue el modelo de los Estados Unidos.
Artículo 90. El presidente y vicepresidente duran en sus funciones el término de cuatro
años y podrán ser reelegidos o sucederse recíprocamente por un solo período
consecutivo. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente no pueden ser
elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el intervalo de un período. El
Presidente es el Jefe de Estado en cuanto a la representación exterior de la Nación. Es
también el jefe de la administración, pero con una terminología extraña.
Competencias inherentes del Poder Ejecutivo
La pregunta que plantea el análisis de las competencias del Poder Ejecutivo es saber si
existe un poder presidencial inherente. Es decir, si el presidente, como el Congreso,
tiene competencias fuera de las que están asignadas en el artículo 99. Sabemos que el
Congreso cuenta con poderes inherentes, la pregunta es saber si el Poder Ejecutivo
también cuenta con ellos.
Poderes concurrentes entre el Presidente y el Congreso ¿Existen poderes
concurrentes entre el Poder Ejecutivo y el Congreso? Podría existir una competencia
que puede ser considerada como concurrente, aunque en general la iniciativa será del
Presidente, ya que por la rapidez que caracteriza al Ejecutivo en la toma de decisiones
será sin duda más inmediato en la respuesta. Pero la iniciativa no le estará en estos
casos vedada al Congreso. Podemos suponer que si el Ejecutivo actúa y el Congreso se
mantiene en silencio existe una presunción razonable que este último ha prestado su
aquiescencia o aún un consentimiento tácito a lo que el Presidente ha hecho.
La Constitución ha previsto esta situación en la prohibición de la aprobación ficta. Dice
el Artículo 82; “La voluntad de cada Cámara debe manifestarse expresamente; se
excluye en todos los casos, la sanción tácita o ficta”. El poder reglamentario Artículo
99.- El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones: 1. Es el jefe supremo
de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del
país. El presidente con refrendo del jefe de Gabinete de Ministros y del Ministro de
competencia en el tema ejerce el poder reglamentario. Dice el artículo. 99: 2. Expide
las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la
Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias.
La promulgación de las leyes En efecto, recibido por el PE un proyecto sancionado
“con fuerza de ley” por el Congreso, el PE tiene la facultad de observar- como dice la
DE LA CONSTITUCIÓN- o vetar ese proyecto.
El veto supone una manifestación del Presidente en contra de la vigencia de la ley que
le llega del Congreso. El veto puede ser: *absoluto que ejercían los monarcas
absolutos prohibiendo al órgano legislativo (dieta o duma) insistir con un proyecto.
Hoy no rige. *Suspensivo que es el que en general tiene vigencia y que impide la
entrada en vigencia de un proyecto sancionado por el PL en forma inmediata pues
vuelve al PL y recomienza su tratamiento.
El veto suspensivo puede ser a su vez *veto suspensivo simple o de bolsillo (en los
términos de la Constitución estadounidense) y que opera cuando habiendo el
Congreso sancionado una ley en los últimos días del período de sesiones impidiendo al
Presidente su devolución, el proyecto igualmente no será ley y no opera la
promulgación tácita y *veto suspensivo condicional que rige en nuestro ámbito, pues
el Congreso puede insistir con su sanción y vencer el veto presidencial y el proyecto así
queda promulgado. Lógicamente si no hubiera insistencia del Congreso, el proyecto
queda sin efecto.
MOD 4 LEC 3 La Parte ‘Orgánica’ III El Poder Judicial El poder judicial es el
encargado de la administración de justicia y la Constitución diseña un reparto de
competencias al respecto, dividiendo el ámbito de ejercicio de la Justicia Nacional y la
Justicia Local. En este sentido, debemos distinguir las competencias que ejerce cada
ámbito de justicia.
Jurisdicción Local: Su fundamento es resguardar y asegurar las autonomías
provinciales. Como reza el artículo 5 de la Constitución, las provincias deben asegurar
su propio régimen de justicia. La competencia de la justicia local u ordinaria es más
amplia que la de la justicia Federal, por lo cual la primera (justicia local) es la regla y la
segunda (justicia Federal) la excepción.
Jurisdicción Federal: como ya señalamos, es de excepción. Las fuentes de la
competencia específica de la justicia Federal, es taxativa al determinarse por la CN y la
ley únicamente en cuáles casos debe intervenir. Estos casos se pueden clasificar según
la materia, las personas o las cosas, como lo afirma la Constitución en sus arts.
La competencia compartida de las provincias o de la Nación: la aplicación de los
Códigos Civil, Comercial, de Minería, del Trabajo y la Seguridad social que fueron
dictados por la nación, pero, dice el art. 75, inc. 12, “sin que tales códigos alteren las
jurisdicciones locales, correspondiendo su aplicación a los tribunales federales o
provinciales, según que las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas
jurisdicciones”. Las provincias tienen competencias jurisdiccionales para aplicar los
códigos de fondo cuando las cosas o las personas estén en su jurisdicción y para las
demás causas que no sean de competencia federal.
Características de la jurisdicción federal como se establece en Bidart Campos:
+Es limitada y de excepción, la jurisdicción provincial es la regla. Ello quiere decir que
sólo se ejerce en los casos que la Constitución y las leyes reglamentarias señalan.
+Es privativa y excluyente, lo que significa que, en principio, no pueden los tribunales
provinciales conocer de las causas que pertenecen a la jurisdicción federal.
+Es improrrogable si surge por razón de materia o de lugar. No obstante, es
prorrogable, es decir que las partes pueden elegir ser juzgados por la justicia federal o
la local.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación La Constitución ha establecido una
Corte Suprema de Justicia, órgano colegiado y titular del poder Judicial y cuya
composición no fija directamente, dejando esta competencia al Congreso. La
Constitución, en el artículo 111, fija las condiciones que debe reunir un/a ciudadano/a
para ser miembro de ella: a) ser abogado/a de la Nación, con ocho años de ejercicio. b)
reunir las condiciones requeridas para ser Senador: tener 30 años y 6 años de ejercicio
de la ciudadanía.
“La Corte Suprema no fue establecida hasta 1863 –entonces por iniciativa del
presidente Bartolomé Mitre- y en su primera composición, contó con nueve miembros,
y para sostener los gastos que esta organización demandará creó los impuestos de
exportación.” (Sagüés)
En lo relativo a la duración en el cargo de los jueces, el principio básico es que habrán
de permanecer en el mismo "mientras dure su buena conducta". La designación de los
miembros de la Corte se efectúa por el Poder Ejecutivo, con acuerdo del Senado con el
voto de los 2/3 de los miembros presentes, en sesión pública. Una vez designados, los
miembros de la CSJN "... prestarán juramento en manos del presidente de la Nación,
de desempeñar sus obligaciones...” debiendo luego "En lo sucesivo lo prestarán ante el
presidente de la misma Corte. Cada vez que se renueve totalmente debe volver a
prestarse ante el presidente de la Nación.” Actualmente la CSJN está conformada por
cinco magistrados.
Composición interna de la Corte Suprema: la Presidencia. El presidente de la
CSJN surge de una votación entre sus miembros y también se elige el vicepresidente
primero y segundo. El presidente puede ser reelecto. Dura en su cargo tres años. Su
renuncia se debe elevar a la propia Corte y resuelta por ella.
Funcionamiento interno. La Corte Suprema está integrada por una serie de secretarías
que constituyen su apoyatura institucional y administrativa fundamental, ya sea para
realizar un análisis pormenorizado de las cuestiones a dirimir, como para proveerla de
la asistencia necesaria para cumplir esos fines. De allí que entre las dependencias a su
cargo se encuentre la Morgue Judicial, la Secretaría de Investigaciones de Derecho
Comparado, la Biblioteca, el Servicio de Informática, así como de los Cuerpos de
Peritos Calígrafos y Tasadores, entre otros. Las resoluciones de la CSJN se toman
siempre en acuerdo de sus ministros en votos de mayoría y minoría.
Autonomía funcional: los poderes de reglamentación y de administración. La Corte,
en tanto supremo tribunal del país, tiene facultades constitucionales como para
organizarse internamente, por medio del dictado de la reglamentación
correspondiente. Todo ello conforme lo preceptúa el artículo 113, de la Constitución
Nacional, al establecer que "La Corte Suprema dictará su reglamento interior y
nombrará a sus empleados".
Importancia institucional de la Corte Suprema. La Corte es el órgano supremo y
máximo del Poder Judicial. Es titular de ese poder, como el presidente lo es del
Ejecutivo y el Congreso del legislativo. Pero, como afirma Bidart Campos, que mientras
el Ejecutivo es unipersonal monocrático y el Congreso es un órgano complejo, la Corte
es: a) un órgano colegiado; b) un órgano en el cual (no obstante la titularidad) . La Corte
Suprema es tribunal de última instancia en el país, es decir que sus decisiones están
exentas de control de constitucionalidad por tribunales inferiores, incluso cuando el
derecho provincial discrepa con la constitución asignándole un papel relevante en el
diseño de las políticas estatales juzgando su constitucionalidad y conciliando las
diferencias entre competencias federales y locales Es, como hemos dicho, intérprete
final de la CN, de los tratados internacionales y de todo el derecho argentino. Da
desarrollo a la doctrina constitucional con sus sentencias al interpretar, integrar los
vacíos normativos y aplicar la constitución.
La discusión de la “cuarta instancia” ¿puede un fallo de la Corte Interamericana
dejar sin efecto una sentencia de nuestra Corte Suprema? De aceptarse lisa y
llanamente lo propuesto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, perdería –en la
materia de la mencionada Convención- carácter de Suprema, al existir otra posibilidad
de juzgamiento. Ahora bien, no debemos caer en la confusión que parte de la doctrina
ha sostenido, entendiendo lisa y llanamente los efectos de los fallos de la Corte
Interamericana. La Corte Suprema sostuvo que revocar dicha sentencia iba en contra
de los principios de derecho público consagrados en el artículo 27 de la Constitución
Nacional, puesto que la misma se encontraba firme y tenía autoridad de cosa juzgada.
Al respecto, se sugiere consultar el trabajo de Hitters (2017), llamado “Control de
convencionalidad ¿Puede la Corte Interamericana de Derechos Humanos dejar sin
efecto fallos de los tribunales superiores de los países?
Estabilidad, inamovilidad se extendieron sobre los miembros del Poder Judicial las
garantías de inamovilidad e intangibilidad. La primera, para impedir la remoción de
jueces cuando cambiaran los aires políticos, quedando solo las causales para su
remoción en casos de mal ejercicio; la segunda, para que su dependencia económica
no se vea afectada por intereses que pudieran vulnerar la imparcialidad de sus
decisiones. Llegada la reforma de 1994, la garantía de inamovilidad tuvo algunas
limitaciones en torno a la edad de los magistrados y la forma de designación y
remoción de los jueces del Poder Judicial de la Nación que no fueran los miembros de
la Corte Suprema se convirtió en competencia de un órgano nuevo, creado por la
misma reforma.
La competencia federal al es la facultad de actuación de los todos los órganos
jurisdiccionales de orden federal (es decir, los juzgados federales y la Corte Suprema
de Justicia de la Nación) Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores
de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos
regidos por la Constitución. Sus características son: Es de excepción: las provincias
deben administrar ordinariamente la justicia dentro de sus respectivos territorios y la
Nación lo hará en los casos de excepción que surgen de las facultades delegadas por
las provincias al poder central. Es expresa: sólo actúa cuando el caso está
expresamente atribuido al fuero federal por la ley con fundamento en la C.N. Es
limitativa o restrictiva: las leyes que la prevén no pueden ser extendidas a casos
análogos ni ampliadas por vía de interpretación. Es suprema y privativa: las
resoluciones dictadas por la justicia federal no pueden ser revisadas por un tribunal
provincial. Sólo los tribunales federales pueden entender en las causas a ellos
asignadas por las leyes. Es inalterable: no puede variar por las modificaciones que sufra
la materia o los elementos objetivos o subjetivos del hecho del proceso.
La competencia de la Corte Suprema La competencia de la Corte Suprema de la
Nación Argentina puede ser ordinaria o extraordinaria. Cuando entiende en virtud de
su competencia ordinaria, lo hace como tribunal con jurisdicción plena exclusivamente
en algunas causas de competencia de la justicia federal pudiendo, como cualquier
tribunal, examinar los hechos, la prueba y resolver sobre el derecho aplicable. Por otro
lado, cuando la Corte ejerce competencia extraordinaria, su jurisdicción se extiende a
toda clase de causas en su carácter de guardián final de la Constitución, pero su
competencia se encuentra limitada a la decisión sobre el derecho aplicable y ello en la
medida del recurso en virtud del cual el asunto llega a su conocimiento.
La competencia “originaria” Entendemos por competencia originaria a la situación que
lleva a tramitar una causa determinada en los estrados de la CSJN, sin pasar
previamente por otra instancia. La CSJN solamente puede asumir su competencia
originaria y exclusiva sobre una causa en ciertos casos determinados, los cuales
abordaremos a continuación. Asimismo, la Corte ha dicho que por provenir la
competencia originaria de la Corte de una norma constitucional de carácter
excepcional que no es susceptible de ampliarse, modificarse, ni restringirse, una
provincia no está legitimada para requerir su aplicación cuando son sus magistrados
los que deben dirimir la contienda; de lo contrario, sin razón legal suficiente, se
excluirá de la causa a los jueces naturales por la sola voluntad del Poder Ejecutivo
provincial.
En consecuencia, conforme lo dispuesto por la Carta Magna, la Corte entiende con
competencia originaria y exclusiva en los siguientes supuestos:
I. Todos los asuntos en que una provincia sea parte:
a) De las causas que versan entre dos o más Provincias, o una Provincia y el Estado
Nacional; b) Las causas civiles que versen entre una Provincia y algún vecino o vecinos
de otra o ciudadanos o súbditos extranjeros; c) De aquellas que versen entre una
Provincia y un Estado extranjero
II. De las causas concernientes a Embajadores u otros Ministros diplomáticos
extranjeros, a las personas que compongan la Legación, a los individuos de su
familia, o sirvientes domésticos, del modo que una Corte de Justicia puede proceder
con arreglo al derecho de gentes
III. De las causas en que se versen los privilegios y exenciones de los Cónsules y
Vicecónsules extranjeros en su carácter público.
MOD 4 LEC 3 La Parte ‘Orgánica’ IV Introducción
Habiendo abordado las competencias centrales del Poder Legislativo, Ejecutivo y
Judicial, nos resta examinar los demás órganos con jerarquía constitucional. Para ello,
partiremos de la clasificación –desde la críticaefectuada por Germán Bidart Campos,
que denomina a todos los órganos por fuera de los tres poderes tradicionales, como de
tipo “extra poder”
Sola, quien sostiene que En un sistema de gobierno de división de poderes, cada
funcionario, órgano, o agencia de gobierno integran algunas de las ramas en que se
divide el poder.
El origen de esta falacia es imaginar que los tres poderes son jerárquicos, es decir, que
dentro de cada rama existe un orden de rango con una cabeza visible del cual depende
toda la organización. Cada rama está integrada por los organismos que la Constitución
menciona y no es posible separarlos de ella.
El Consejo de la Magistratura La sanción del artículo 114 en la Constitución,
receptó las bases para la conformación del nuevo órgano constitucional encargado,
entre otras cuestiones, de seleccionar a los magistrados para ejercer la judicatura y de
promover los mecanismos para su remoción. La redacción de dicho artículo, dejaba la
distribución de funciones y la composición del órgano, reservada al Congreso Nacional
en un plazo de 360 días posteriores a la modificación de la Constitución. Artículo 114
de la Constitución Nacional: El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley
especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada
Cámara, tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder
Judicial.
Serán sus atribuciones: 1. Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a
las magistraturas inferiores. 2. Emitir propuestas en ternas vinculantes, para el
nombramiento de los magistrados de los tribunales inferiores. 3. Administrar los
recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia. 4.
Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados. 5. Decidir la apertura del
procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar la suspensión, y
formular la acusación correspondiente. 6. Dictar los reglamentos relacionados con la
organización judicial y todos aquellos que sean necesarios para asegurar la
independencia de los jueces y la eficaz prestación de los servicios de justicia.
Cuestiones de conformación del Consejo Esta ley apuntó a la reducción de sus
miembros de veinte a trece, unificando las viejas Comisiones de Disciplina y de
Acusación, fijado por ley de la composición de cada comisión, creando un plazo
prudencial para la decisión de abrir un proceso disciplinario contra un magistrado y la
exclusión de los consejeros abogados de la Comisión de Selección de Magistrados. Más
recientemente, se sancionó la Ley 26855 que operaba sendas reformas al Consejo,
entre las cuales se modifica no solo la composición y número de los diferentes
estamentos, sino que también se establecía una nueva manera de elección de los
mismos. No obstante, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la
inconstitucionalidad de los artículos de la ley que hacían referencia a la modificación
en la integración y forma de elección de los miembros del Consejo de la Magistratura.
En relación con la modificación al número de integrantes, la reducción de miembros
generó la exclusión del órgano del Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación, de un juez inferior, de dos abogados, un académico y dos legisladores. La Corte
Suprema de Justicia de la Nación entendió que la reducción del número de integrantes
del órgano no contravenía el principio constitucional de equilibrio.
La selección de Magistrados El principal objeto de esta modificación recae en
recortar facultades del Ejecutivo y podemos leer esta situación en concordancia con
una de las principales ideas que llevaron a modificar la Constitución: la atenuación del
presidencialismo. Para entender la importancia de esta modificación, observemos el
procedimiento para designar a un ciudadano en el cargo de juez.
El Consejo de la Magistratura es el encargado de convocar a concurso público para
cubrir el cargo de Juez de la Nación cuando se produce alguna vacante, publicando la
convocatoria en el Boletín Oficial, en un diario de circulación nacional y también en
medios de comunicación.
El procedimiento comienza con la inscripción al concurso público de los aspirantes que
cumplan con las exigencias legales (se requieren 30 años de edad y 6 de ejercicio o 25
de edad y 4 de ejercicio según se trate de Juez de Cámara o de Juez de Primera
Instancia). Dicho concurso tiene tres etapas: un examen escrito y oral; una evaluación
de antecedentes; y una serie de entrevistas personales. Con el examen escrito y la
evaluación de antecedentes se elabora una orden de mérito provisoria de los
candidatos y se abre a impugnaciones de los restantes postulantes. Luego de cumplida
la etapa impugnativa se convoca, como mínimo, a los seis primeros puntajes a la
entrevista personal y, posteriormente, se elabora un dictamen con los resultados y un
nuevo orden de mérito. La terna vinculante pasa a la órbita del Poder Ejecutivo
Nacional, quien tiene la potestad de elegir a uno de los tres candidatos.
¿En qué sentido es vinculante la terna? Ejemplifiquemos: conformada la terna, los
puntajes más altos del orden de mérito resultaron ser el del juez p, quien obtuvo un
puntaje de 9 puntos; el juez q con uno de 8; y, en tercer lugar, el juez r, que apenas
obtuvo 6 puntos. Elevada la terna, el Poder Ejecutivo, ¿debe elegir al juez p por ser el
que más puntaje obtuvo? Es un error común pensar que el Poder Ejecutivo debe
respetar el orden de mérito. Es aquí donde este posee facultad discrecional de elegir a
cualquiera de los tres postulantes elevados por el Consejo.
Distingamos entonces, que, en caso de jueces inferiores, los actores son tres: el Poder
Ejecutivo, El Consejo de la Magistratura y el Senado. En cambio, en caso de candidatos
a jueces de la Corte Suprema, el Consejo no interviene y el acuerdo del Senado
deberá ser votado con los dos tercios de los miembros presentes .
El jurado de Enjuiciamiento artículo 115 de la Constitución Nacional crea un
nuevo órgano especial encargado de la remoción de aquellos magistrados que han sido
acusados por el Consejo de la Magistratura. La Constitución se limita a fijar los sectores
que lo componen (legisladores, magistrados y abogados de la matrícula federal) y
remite a la ley especial (la del Consejo de la Magistratura) para determinar su número,
designación, duración, remoción. Los sectores que componen este órgano se
diferencian de los del Consejo de la Magistratura, no sólo por ser tres sino también
porque el artículo 115, párrafo primero, en lugar de referirse a "la representación" de
cada uno de los sectores, señala que los integrantes del Jurado deberán ser
legisladores, magistrados y abogados. En este caso, el Poder Ejecutivo -uno "de los
órganos políticos resultantes de la elección popular"- no lo integra. El proceso de
remoción a los magistrados es un proceso netamente político, que debe respetar el
principio del debido proceso, la garantía de la defensa en juicio y del debido proceso
debe ser respetada en los procesos de remoción de magistrados.
Observemos los fundamentos de la naturaleza política del Jurado de enjuiciamiento:
1) Las causales del enjuiciamiento son las mismas de la Constitución de 1853, y son de
naturaleza política; 2) Se analiza la conveniencia de la continuidad o no de un
magistrado, conforme a la conducta que ha desarrollado, reprochable o no; 3) El
procedimiento se inicia con un órgano acusador, el cual desaparece, en cambio todo
Tribunal de Justicia tiene permanentemente un órgano o una parte específica que
ejerce la acción; 4) La falta de tipicidad es una demostración de la naturaleza política.
En conclusión, la finalidad política del proceso surge de su objeto: proteger la función
del juez.
En resumen, la remoción de los magistrados no tiene como objetivo el castigo del
funcionario, sino la separación del magistrado para la protección de los intereses
públicos contra el riesgo u ofensa que puedan derivar del abuso del poder.
El Ministerio Público Fiscal Este órgano es parte fundamental en la administración
de justicia, compuesta por el Poder Judicial (integrado por jueces, juezas, funcionarios,
funcionarias, empleados y empleadas) y los Ministerios Públicos Fiscal y de la Defensa.
En su conjunto, conforman las tres partes fundamentales en un proceso judicial.
Asimismo, el Ministerio Público Fiscal es un órgano independiente dentro del sistema
de administración de justicia. Se encuentra a cargo del Procurador/ra General, que es
propuesto o propuesta por el Poder Ejecutivo y aprobado por el Congreso de la
Nación.
El rol que les corresponde a los y las fiscales que conforman el MPF tiene fines y
objetivos muy claros: defender los intereses generales de la sociedad. ¿Por qué? En
primer lugar, está determinado en nuestra Constitución, en el artículo 120. Pero,
además, porque al Estado y a la sociedad les interesa particularmente que se persigan
todos los delitos. Por otra parte, en las cuestiones no penales, el interés general reviste
en la necesidad de asistir a toda la comunidad en la defensa de sus derechos. En
relación con la parte penal, el Procurador o la Procuradora a cargo del Ministerio
tienen la facultad de definir cómo se persiguen determinados delitos que pueden
tener una relevancia mayor en la defensa de los intereses generales de la sociedad. Por
ejemplo, aquellos que atentan contra la vida, contra la humanidad, los vinculados al
narcotráfico, a la violencia institucional. Por eso es que en la estructura del MPF se
conformaron unidades especializadas, que tienen como fin mejorar el desempeño en
el trabajo.
Los y las fiscales, en los procesos penales, son quienes llevan adelante la investigación
de los delitos. Esa dinámica (fiscal que investiga y juez que decide) se corresponde con
un sistema llamado “acusatorio”, donde es el fiscal quien debe realizar la acusación
durante todo el proceso. En nuestro ordenamiento jurídico, ese sistema se ve limitado.
A los fiscales les corresponde la iniciativa en la investigación en determinados casos;
por ejemplo, cuando no hay un autor del delito identificado o cuando el juez le
“delega” la causa para que la investigue. Les corresponde emitir dictámenes en
algunas causas. Los dictámenes son una parte esencial del proceso que elabora el o la
fiscal para que el juez o jueza decida la cuestión que están tratando. En este sentido,
un dictamen es mucho más que una simple opinión fundamentada: en ese documento,
el fiscal representa el interés general de perseguir delitos -en materia penal- o de
tutelar los intereses generales.
¿Cuáles son las áreas en las que interviene el MPF? Lo que se conoce como fueros,
son aquellas áreas del derecho sobre las que se trabaja en la administración de justicia.
Estas son: penal, civil, comercial, administrativo, del trabajo, de la seguridad social y de
menores. ¿El Ministerio Público Fiscal de la Nación interviene siempre, en cualquier
causa, en cualquier lugar del país? La respuesta es no. El MPF tiene a su cargo las
causas federales en todo el país y, además, las “locales” de la Capital Federal. Es por
eso que los fiscales federales sólo se ocupan de determinadas causas: aquellas que
versan sobre cuestiones tratadas en nuestra Constitución y en leyes federales.
En suma, el Ministerio Público Fiscal interviene siempre que el ordenamiento jurídico
estime que es necesario que una parte del Estado actúe en favor de los intereses de la
sociedad.
La Auditoría General de la Nación Es el organismo que asiste técnicamente al
Congreso de la Nación en el control del estado de las cuentas del sector público, el
desempeño de la Administración Pública Nacional y la situación de la hacienda pública.
La Auditoría General de la Nación tiene status constitucional y autonomía funcional.
Composición Según lo dispuesto por el artículo 85 de la Constitución Nacional el
presidente de la AGN es designado a propuesta del partido político de oposición con
mayor número de bancas en el Poder Legislativo Nacional. Los restantes 6 miembros
del Colegio de Auditores Generales –2 por la mayoría y 1 por la minoría de ambas
cámaras del Congreso– se eligen según lo estipulado por la Ley 24.156 de Entidades
Financieras. La composición resultante hace que, cuando prevalecen las mayorías
afines al Poder Ejecutivo, quede disminuida la efectividad de sus tareas de control.
Funciones La Reforma Constitucional de 1994 confirió a la AGN el control de
legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la Administración Pública,
centralizada y descentralizada, cualquiera que fuera su modalidad de organización.
Estableció su intervención necesaria en el trámite de aprobación o rechazo de las
Cuentas de Percepción e Inversión de los Fondos Públicos y confirió al Congreso la
facultad de ampliar –pero no de reducir– el alcance de sus competencias.
El Defensor del Pueblo de la Nación La reforma constitucional del año 1994
introdujo, mediante el artículo 86, un órgano independiente, en el ámbito del
Congreso, cuya actividad se centra en la defensa y protección del derecho ambiental,
el derecho consumidor, entre otros, y las garantías y derechos tutelados por la
Constitución y leyes ante la actividad de la Administración cuando ésta lesiona los
intereses de los ciudadanos, como así también controla el ejercicio de las funciones
administrativas públicas.
Su naturaleza jurídica lo presenta como un órgano independiente y en términos
generales puede definirse como una institución unipersonal, cuyo titular es elegido por
los representantes del pueblo para prevenir, controlar, mediar, proteger y defender al
ciudadano del ejercicio del poder arbitrario, ilegal o injusto al que se lo puede someter
desde el Estado. “No se trata de un órgano jurisdiccional: tiene la facultad de
investigar, criticar y publicitar las acciones administrativas que violen los intereses de
los ciudadanos, pero no el poder de revocarlas”. (Maraniello)