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11 Imprescindibles en Aranjuez, Madrid

Guía turistica para visitar Aranjuez en un día.
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11 Imprescindibles en Aranjuez, Madrid

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Denominada Real Sitio y Villa de Aranjuez, apenas unos 50

minutos separan esta madrileña localidad del centro de la


capital, una distancia ideal para hacer una escapada de un día a
una de las ciudades más bonitas de la Comunidad de Madrid. El
municipio aúna historia -pero mucha, mucha-, cultura a
raudales, naturaleza en estado puro y, por supuesto, una
excelente gastronomía, cortesía de sus reconocidas huertas,
alimentadas en buena medida por las aguas del río Tajo.
Fuentes, plazas y edificios históricos son parte del paisaje arancetano.

El hecho de que muchos de sus encantos estén reunidos en su


céntrico casco antiguo nos lo pone fácil para que sea posible
recorrerlos -a pie o en bici- en una encantadora e interesante
jornada. Para ayudarte a hacer tu plan de viaje, aquí te
proponemos los once lugares imprescindibles que, sí o sí, tienes
que ver en Aranjuez si vas de visita. Toma nota
1. Palacio Real

Arrancamos la visita por todo lo alto adentrándonos nada menos


que en el Palacio Real. Comenzada su construcción en el siglo
XVI, con Felipe II, y concluida en el XVIII, con Carlos III, este
palacio ha sido -a lo largo de la historia- la residencia oficial de
primavera de la Familia Real, que acostumbraba a tener una
morada en un lugar diferente para cada estación del año. Si por
fuera llaman tu atención las tonalidades roja y blanca del ladrillo
y la piedra de Colmenar con la que está construido, por dentro lo
harán sus lámparas, sus pinturas, su mobiliario y, claro está, sus
suntuosas estancias.
El Palacio Real de Aranjuez fue concebido como casa de retiro de los monarcas.

La visita, que dura unos 40 minutos, incluye algunos espacios


tan especiales como el tocador de la Reina, con sus paredes
recubiertas de seda; el Salón de Baile; los exóticos gabinetes
Árabe y Chinesco; el Comedor de Gala, o el singular Gabinete de
Porcelana, quizá la estancia más famosa por su impresionante
ornamentación de porcelana en relieve, presente allá donde
mires. La entrada general al Palacio Real cuesta 9 euros y,
aunque se dejan disponibles algunas entradas para comprar allí,
es recomendable adquirirla previamente a través de la web
de Patrimonio Nacional.

La perspectiva del palacio desde los jardines muestra las dimensiones del inmueble.

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Chapuzones de agua dulce

2. Jardines

El Palacio Real está rodeado por más de 110 hectáreas de


preciosos jardines históricos a los que, a diferencia del palacio
en sí, es posible acceder de forma libre y gratuita. Cuentan que
el maestro de la música Joaquín Rodrigo encontró la inspiración
caminando por estos jardines junto a su mujer para componer su
universal Concierto de Aranjuez. Como puedes imaginar, con
semejante dato poco más hace falta añadir para que te hagas
una idea de su belleza. Y así es. Perderte por ellos es una
auténtica delicia. Y decimos “ellos” porque son varios, cada uno
de una época y un estilo.

La entrada es libre a los jardines adyacentes al palacio.


El más cercano al Palacio Real es el Jardín del Parterre, de estilo
inglés. Le sigue a un lado el de Isabel II, también conocido como
el de la Princesita; y al otro, el Jardín de la Isla, de época de
Felipe II y llamado así por su localización, en una suerte de isla
rodeada por el río Tajo. Este último, bastante más grande que
los dos anteriores, es de estilo renacentista y está lleno de
árboles centenarios, avenidas y fuentes de temática mitológica.
Junto a ellos están el Jardín del Rey -único que no es visitable,
aunque se puede ver desde el Jardín del Parterre- y el del
Príncipe, que por su extensión y características merece capítulo
aparte.

El agua juega un papel fundamental en la belleza de Aranjuez.

El jardín de las delicias de Carabanchel


Ruta histórica por La Quinta de Vistalegre (Carabanchel, Madrid)

3. Jardín del Príncipe

Este verde y florido jardín, el más extenso del Real Sitio -con
unas 150 hectáreas-, se llama así porque fue idea de Carlos IV
cuando aún ostentaba el título de Príncipe de Asturias. Además
de destacable por sus dimensiones, lo es por todo lo que puedes
admirar si te das un paseo por él. Hablamos, por un lado, de lo
que tiene que ver con su flora y su fauna, ya que cuenta con
especies botánicas procedentes de muy diferentes lugares del
mundo, pero también del hermoso conjunto de construcciones
distribuidas a lo largo y ancho del mismo, que te recomendamos
no perderte cuando te des una vuelta por allí.

La Fuente de Apolo es una de las más famosas del Jardín del Príncipe.
Entre ellas están las puertas de entrada, realizadas en estilo
neoclásico por el célebre arquitecto de la época Juan de
Villanueva, quien también es artífice allí mismo de un pequeño
templo de estilo neogriego, ubicado en el precioso Estanque de
los Chinescos. Son reseñables, asimismo, los pabellones, las
fuentes de Narciso o de Apolo, así como el embarcadero, desde
donde partían las embarcaciones de paseo de los Reyes para
sus travesías por el Tajo. Allí también se encuentran un castillo
de inicios del siglo XIX, algún que otro palacete y hasta un
museo -del que te hablamos más detenidamente a
continuación-.

Las puertas, de estilo neoclásico, son una de las joyas de este espacio.
Embellecen, relajan y dan frescor
Fuentes de Madrid en las que refrescarse

4. Museo de Falúas Reales

En las inmediaciones del Embarcadero Real, dentro del Jardín


del Príncipe, existe este museo dedicado a las falúas reales, es
decir, a las embarcaciones de recreo que utilizaban los Reyes -
en sus respectivas épocas- para sus salidas de relax por el río.
Además de otros enseres y artefactos para la navegación,
exhibe una buena colección de falúas que, por cierto, ya fueron
expuestas anteriormente en la antigua Casa de Marinos.

La familia real era aficionada a navegar por los diversos estanques del entorno.
En el actual museo, que fue construido en los años 60, se puede
ver la de Isabel II, la de Carlos IV, la de Alfonso XII o la del
reinado de Fernando VII. Como todo el mundo coincide, la que
se lleva la palma -y la embarcación de recreo más antigua de las
que conserva Patrimonio Nacional- es la de Carlos II: una
góndola dorada, barroca y de lo más rimbombante, realizada en
Nápoles allá por el siglo XVII. Aparte de por la importancia e
historia de la colección en sí, este museo resulta curioso por
ofrecer la posibilidad de ver de cerca estos barcos y conocer
anécdotas y detalles interesantes de todos ellos. Dicho sea de
paso, la entrada está incluida en el ticket del Palacio Real, de
modo que no tendrás que pagar aparte.

El Museo de Falúas Reales acoge exposiciones que describen esta tradición.

¡Al abordaje!... de los ríos y rías de la península


Paseos en barco por ríos y mares de España

5. Casa del Labrador

También dentro del Jardín del Príncipe se ubica esta otra joya.
Se trata de una construcción de finales del siglo XVIII que mandó
construir Carlos IV a modo de “casa de campo” cercana al
Palacio Real, aunque el resultado final fue un auténtico palacete
en el que cada detalle arquitectónico y ornamental embelesan.
Tal es el caso de las escaleras, las lujosas piezas de mobiliario,
las lámparas de cristal, los frescos, el gran salón para las
recepciones, el Gabinete de Platino o hasta el patio, decorado
elegantemente con bustos de emperadores romanos. El diseño
original de la Casa del Labrador fue obra de Juan de Villanueva,
aunque posteriormente participó también Isidro Velázquez.

La Casa del Labrador es uno de los edificios más icónicos del complejo.

A diferencia del Museo de Falúas, en este caso la entrada va por


separado -el ticket cuesta 5 euros-. No obstante, debes tener en
cuenta que actualmente está cerrado por reforma -“hasta nuevo
aviso”, según indica la web de Patrimonio Nacional-, de modo
que si vas a Aranjuez próximamente no podrás acceder a él. Eso
sí, no te olvides de ponerlo en la lista para tu próxima visita al
Real Sitio.

Los caminos que rodean la Casa del Labrador arropan a los transeúntes.

El Botánico te sumerge en las profundidades del océano


Así es el espectáculo de luces de navidad del Jardín Botánico este 2021 (Madrid)

6. Plaza de San Antonio

En pleno casco antiguo, al lado del Jardín del Parterre y del de


Isabel II, nos encontramos con esta enorme plaza rectangular,
considerada el corazón de Aranjuez. Aparte de la oficina de
Turismo -allí ubicada-, a un lado de la plaza verás una famosa
fuente conocida popularmente como la Mariblanca y cuya
estatua representa a la Venus del Jarro, diosa protectora de la
ciudad.
La Plaza de San Antonio, visita imprescindible.

Si caminas hacia el otro extremo de la plaza verás la Real


Capilla de San Antonio, proyectada por Santiago Bonavía en
1750. Como la capilla del Palacio Real no tenía demasiada
capacidad, la de San Antonio fue usada en bastantes ocasiones
por los Reyes en el pasado. En la actualidad continúa dando
misas y, dado que abre sus puertas media hora antes de cada
una, es el momento que puedes aprovechar para curiosear un
poco por dentro. La entrada es gratuita.

Casi cualquier destino parte de los soportales de la Plaza de San Antonio.

"En Aranjuez voy a 'Aguatinta' a comer espárragos verdes"


Donde come Rodrigo de la Calle ('El Invernadero')
7. Estación del ferrocarril

Si tu medio de transporte para ir a Aranjuez no ha sido el tren,


te sugerimos que, al menos, te acerques a echar un vistazo a su
estación, no solo por su historia, sino también por su riqueza
ornamental. Realizada en estilo neomudéjar, comenzó su
actividad en 1851 y lo que más destaca es el vestíbulo principal
por sus altos techos y las grandes lámparas de hierro forjado
que cuelgan de ellos. También merecen un vistazo los azulejos y
los mosaicos de Mario Maragliano.

La estación de ferrocarril mantiene el estilo neomudéjar del siglo XIX.


Como ocurriera con otras construcciones, esta estación sufrió
bastantes daños durante la Guerra Civil, de manera que tuvo
que ser restaurada a finales del siglo XX. Hoy en día luce
perfecta y sigue en funcionamiento. De hecho, cada día presta
servicio a los trenes de Cercanías y, entre junio y noviembre -del
actual 2021-, también al conocido Tren de la Fresa.

El Canfranero, esencia del ‘slow travel’


Viaje a bordo del tren Canfranero (Huesca)

Si tu visita al Real Sitio es entre dichos meses -ojo, los meses de


funcionamiento pueden variar de un año a otro-, este tren
histórico puede ser una buena manera de llegar hasta allí. Sale
del Museo del Ferrocarril -en la madrileña estación de Delicias-,
llega a esta estación y, durante el trayecto, podrás disfrutar de
un regreso al pasado gracias a su ambientación, que simula los
primeros viajes en tren que unían Madrid con la localidad.
8. Mercado de abastos

No hay duda de que uno de los atractivos cuando se visita otra


ciudad es su faceta gastronómica, algo en lo que este municipio
madrileño tiene mucho que decir. No por casualidad es conocido
a menudo como la “huerta de Madrid” por las estupendas frutas
y verduras de sus vegas. Y, claro, para hacerse con los
productos más ricos de esta tierra, ¿qué mejor sitio que
su mercado tradicional?

El mercado de abastos sigue siendo una referencia para los vecinos de Aranjuez.

El de Aranjuez es histórico, otro aliciente más para la visita. Data


del siglo XIX y es obra del arquitecto Enrique Sánchez Cedeño,
que lo proyectó en hierro combinado con ladrillo y piedra de
Colmenar, materiales habituales de la arquitectura de la ciudad.
Como reza su lema, es “El nuevo mercado de siempre”, algo que
resume a la perfección esa faceta histórica de la que
hablábamos, pero adaptada a los nuevos tiempos, ya que sigue
a pleno rendimiento.

El mercado sigue al pie del cañón tal y como cuando se inauguró hace más de un siglo.

Se encuentra en el casco antiguo, muy cerca del Ayuntamiento


de Aranjuez, y es el sitio ideal al que no deberías dejar de
acercarte si quieres aprovechar para llevarte a casa algunos de
sus deliciosos manjares locales como espárragos, tomate rosa,
habas, guisantes, alcachofas, manzanas o, por supuesto, sus
famosísimas fresas.

El mercado que aúna historia y multiculturalidad


Mercado de los Mostenses (Madrid)

9. Otros emblemas céntricos

Aunque hasta ahora hemos hablado de localizaciones dentro del


casco antiguo que son de obligada visita, hay otras que, quizá
algo menos famosas, tampoco te deberías perder, ya sea por su
carácter histórico, por su arquitectura, por su popularidad o por
una mezcla de todo ello. En este sentido, es reseñable la Casa
de Oficios y Caballeros, al lado de la Plaza de San Antonio y
construida durante el reinado de Felipe II (siglo XVI) para acoger
al séquito.

A día de hoy, cientos de ribereños cruzan la plaza en el día a día.

También destaca la Casa del Gobernador, un edificio funcional


obra de Juan de Villanueva en el siglo XVIII, que alojaba las
oficinas administrativas del Real Sitio. Junto a ellas, existen
asimismo otros palacios -hoy edificios civiles, por lo que solo es
posible verlos desde fuera- como el de Godoy, donde viviera el
ministro de Carlos IV; el de Osuna, residencia del Ducado de
Osuna; o el de Medinaceli, construido por los duques del mismo
nombre.

Aranjuez desprende belleza en todos sus rincones.

Algo que también suele resultar curioso del centro de Aranjuez


son las corralas típicas, que datan del siglo XVIII. Eso sí, en su
mayoría son privadas y están habitadas, así que visitarlas puede
resultar complicado, a excepción de la del ‘Hostal
Castilla’ (Carrera Andalucía, 98), donde sí suele ser posible
asomarse a echar un vistazo, ya que también hay una cafetería.
No nos olvidamos de otros lugares de la ciudad, como el Real
Cortijo de San Isidro, el antiguo Hospital de San Carlos, la Iglesia
de Alpajés y así un largo etcétera de valiosos emplazamientos
que son dignos de visita.

Vallecas, orgullo de barrio


Ruta por Vallecas (Madrid)

10. El río Tajo


Una de las principales señas de identidad de Aranjuez y que, con
certeza, ha influido en el desarrollo de la propia ciudad es la
presencia del río Tajo. Tanto es así que el gentilicio de Aranjuez,
aparte de arancetano, es ribereño, por aquello de la ribera del
río. ¡Hasta ahí llega su importancia! Además de poder recorrer
dichas riberas a pie -por dentro de los jardines-, quizá te
interese saber que es posible surcar las aguas del río al más
puro estilo de los antiguos monarcas a bordo de sus falúas
reales, pero en versión siglo XXI.

El Tajo es una parte fundamental de la evolución histórica del municipio.

Esta versión es justamente la que ofrece el Curiosity, un barco


totalmente cubierto con placas de metacrilato -o sea,
transparentes-, gracias a las cuales podrás gozar durante unos
45 minutos de travesía de una perspectiva diferente del río y de
la ciudad. Ahora bien, si lo tuyo es un plan fluvial con algo más
de movimiento, te gustará saber que a orillas del río se ubica
el Club-Escuela de Piragüismo de Aranjuez, donde, si las
condiciones atmosféricas acompañan, organizan distintas rutas
para hacer descensos en piragua por las aguas del Tajo.

Es habitual encontrar piragüistas practicando en el río.

Bajo el encanto de las hayas


Visita al Hayedo de Montejo (Sierra del Rincón, Madrid)

11. Huertas históricas


Ya decíamos que, en muchas ocasiones, se hace referencia a
Aranjuez como la “huerta de Madrid” por la magnífica calidad de
las frutas y verduras que se cultivan en sus huertas históricas. Y
más allá de mencionarlas por la excelencia de sus productos, lo
hacemos porque, además, son súper recomendables para una
ruta 100 % natural entre plantaciones de fresones y bonitos
paseos arbolados, tan emblemáticos del paisaje ribereño. Lo
mejor es hacer la ruta en bici -hay que precisar que actualmente
no existe alquiler de bicicletas en Aranjuez, de manera que
deberás llevarla tú-. Entre las huertas más famosas están
Legamarejo, el Rebollo, Las Tejeras…

'Casa José' es una de las referencias gastronómicas de Aranjuez.


Pero, si más que explorar el producto lo que quieres es
comértelo, el restaurante más famoso de Aranjuez -histórico,
céntrico, de cocina típica y con unas fantásticas vistas del río-
es ‘El Rana Verde’ (Reina, 1), aunque también lo son el
clásico ‘Casa Pablo’ (Almíbar, 42) o, algo más chic, ‘Casa
José’ (Abastos, 32). Y para un plan más tipo pícnic, te sugerimos
los gangos, una especie de quioscos o merenderos tradicionales
de Aranjuez que ofrecen la opción de comer y/o beber allí -el
más cercano al casco antiguo es el de la zona de Las Calabazas-
para disfrutar al aire fresco del rico producto local

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