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Análisis de "El capote" de Gógol

Análisis de "Capote".

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Provincia de Buenos Aires


Dirección General de Cultura y Educación
Literatura
Profesoras Claudia S. de Laluz y Rocío S. Gotta
Año 2009

“El capote” de Gógol

Análisis

“El capote” apareció en 1842, después de la crisis religiosa donde Gógol


quemó la continuación de su obra anterior Las almas muertas. Ambas escritas
en la ciudad de Roma.

El capote es considerado un gran relato en el que está de nuevo presente


una irónica versión de la Rusia corrupta. Aquí el protagonista es un hombre
insignificante, dedicado en cuerpo y alma a su trabajo de funcionario, al que
sus compañeros observan con desagrado y malicia. Su vida gira en torno a las
tareas que ejerce y en las que pone un empeño reverencial, sin prestar
atención a las miserables condiciones de su existencia. Todo esto cambia
cuando descubre que su viejo capote, el único abrigo frente al frío reinante, no
puede ser remendado y debe adquirir uno nuevo. La compra de la prenda se
convierte en su particular redención vital: por primera vez tiene un objetivo
hacia el que dirigir sus anhelos y sobre el que depositar esperanzas de
felicidad. Sin embargo, su posesión será el origen de otras desgracias mucho
peores…
2

Gogol expone de manera descarnada la situación de un hombre en mitad


de la vorágine social y la confronta con la propia percepción de su personaje.
Akaki se presenta como un ser desvalido y asocial, pero en cierto modo feliz: la
dedicación a su trabajo de copista, aunque dura, le reporta una satisfacción
humilde. Su solitaria existencia le priva de la compañía de otros, pero le
permite unas rutinas apacibles.

Será precisamente su inmersión en el mundo que le rodea lo que le depare


desgracias irreparables. El capote que encarga a su sastre encarnará de forma
metafórica su peculiar ascenso social y su posterior caída en desgracia; no
deja de ser irónico que su viejo abrigo, raído hasta quedar casi inutilizable, sea
la prenda que mejor le haya protegido frente al frío exterior, mientras que el
nuevo, flamante y exquisito, apenas le sirva como objeto de burla y pronto
desaparezca. Cuando Akaki se reúne al fin con sus compañeros funcionarios,
que celebran una fiesta “en honor” a su nuevo capote, se encuentra
desubicado («Sencillamente no sabía cómo comportarse, qué hacer con las
manos, con los pies y con toda su figura.»), aunque se siente alegre ante las
nuevas experiencias que se le ofrecen. Esa ilusión pronto desaparecerá
cuando le roben el capote e intente recuperarlo acudiendo a un alto cargo, que
le rechaza por insolente. De nuevo situado “en su lugar”, Akaki muere, sin
embargo, ajeno a toda jerarquía, fuera de cualquier círculo social: nadie sabe
de su deceso y apenas hay noticia del óbito. No es de extrañar, pues, que
Gogol lo resucite como fantasma que atormenta a los peterburgueses para
pedirles sus capotes. El frío de Akaki va más allá de lo físico: es el frío de la
injusticia y la sinrazón popular.

La impresión que causó la publicación de El capote fue grande; se dijo


que quedaba fundada la escuela realista rusa. La crítica posterior, aún
admitiendo la notable vivacidad del tono realista de la primera parte del relato,
llamó la atención sobre su final fantástico, arguyendo que en el fondo Gógol se
había propuesto escribir un cuento de naturaleza entre grotesca y fantástica.
Sea como fuere, lo cierto es que fue la cualidad realista y humanitaria del
cuento la que mayor influencia tuvo en los narradores que siguieron a Gógol,
3

con inclusión de Dostoievski, quien, en todo caso, quedó impresionado por la


utilización de lo grotesco, tan eficaz en Gógol.

Tipología textual de “El capote1”

según el modelo propuesto por Lauro Zabala

El cuento “El capote” tiene características del cuento clásico,


caracterizado por la presencia de un narrador omnisciente o impersonal; por
presentar la historia de manera secuencial, y por obedecer a determinadas
reglas de verosimilitud que llamamos reglas del realismo genérico.

Además, posee una unidad de acción, y la sorpresa final: la ruptura de la


veracidad de la historia, y la repentina aparición fantasmal de un empleado.

Por otro lado, siempre hay simbolismos presentes, y estos pueden ser el
elemento central: el capote aquí representa la importancia que la sociedad rusa
de la época daba a lo material; simboliza “lo aparente”, lo que se “encubre”
detrás de los rostros de los funcionarios públicos: la corrupción, la injusticia, el
silencio de los desposeídos –Akaki Akakievich es uno de ellos-. Y a esto se le
puede llamar efecto microcósmico: producir un efecto intenso en el lector a
partir de un incidente trivial. Aquí se manifiesta esto, a partir de cómo el
protagonista le da un tremendo matiz de importancia a la adquisición y luego,
al robo de su capote.

También posee características del cuento moderno: se cuenta la


presentación de atmósferas –el “clima externo” de la ciudad de Petersburgo; el
departamento de funcionarios y el “clima interno” del lugar; ambos hostiles para
el protagonista-; la presentación de conflictos morales con personajes
marginales –cómo es maltratado Akaki Akakievich por los demás funcionarios,
y por el mismo Petrovich-; y el final abierto, incierto y problemático: pareciera
que el fantasma que aparece al final de la historia “era mucho más alto, tenía
bigotes inmensos. “ fuese el de la “alta personalidad”, el antagonista. Lo que
estaría dejando una especie de moraleja de que, después de la muerte, no
1
El capote y otros cuentos. Biblioteca Básica Universal. Centro Editor de América Latina S.A. Bs. As.
Argentina. 1969.
4

existen las distinciones sociales. Es decir que, a menor dramatismo –llegando


al final del texto, sólo se explicita que la “alta personalidad” estaba pálido-
mayor revelación: lo más importante no se cuenta, sólo se alude –el
antagonista también muere-.

Y, por último, el personaje en el cuento moderno, es un estado


emocional: “El capote” da una descripción detallada de los estados anímicos
que van variando en Akaki Akakievich, y en menor explicitud, en el antagonista.

¿Qué sugiere el título de este relato?

Sugiere la idea de algo gigante (por el sufijo “-ote”), masculino –es decir, sólo
utilizado por los caballeros- y oscuro –porque podría “cubrir” ciertas verdades,
en un nivel simbólico-.

Podría tratarse de un elemento que se destaca en un ambiente señorial,


de la “alta sociedad” rusa, de donde proviene el autor de la obra. Y que por su
tamaño y función, no todas las personas estarían en posición de adquirirlo. O
sea, que vendría a representar a una minoría.

¿Qué relación se puede establecer entre el inicio y el final del cuento?

Tanto en el principio como en el final de la historia, el narrador omite


datos referenciales:

-la identidad del departamento ministerial, que es el lugar clave donde se


van gestando los períodos de deterioro para el protagonista, por la división de
poderes existentes, y dentro de la cual él está en la posición más baja de la
jerarquía, por lo que él se permite (y los demás) ser el blanco de las burlas.

-la identidad del fantasma con bigotes grandes, que es justamente, la


“alta personalidad”, personaje clave que predispone la muerte del protagonista.

Esta omisión de datos podría tener relación con la censura a la que fue
sometida la obra anterior de Gógol, “Las almas muertas”. Ya que tanto esta
5

como “El capote” conllevan una señal de protesta hacia la realidad rusa de
mediados del siglo XIX, época en la que las autoridades estatales –que
incluyen funcionarios públicos- tenían mucho poder.

La figura del narrador

En cuanto a su naturaleza, el narrador no se presenta como un


personaje, sino como una “voz narrativa”, cuya persona gramatical va
fluctuando. Por ejemplo:

-Primera persona del singular: “pero creo que será preferible no nombrarlo (...)”
(P. 1 Op. Cit.)

-Impersonal: “Conviene saber que el capote de Akaki Akakievich también era


blanco de las burlas (...)” (P. 12 Op. Cit.)

-Primera persona del plural: “Ya que hemos mencionado a su mujer (...)” (P. 13.
Op. Cit.)

-Tercera persona del singular: “-No-decía Akaki Akakievich-;” (P. 18. Op. Cit.).

Se trata de un narrador omnisciente, extradiegético y heterodiegético;


que se focaliza en la descripción de caracteres y estados emocionales de los
personajes:

“Era bajo de estatura, algo picado de viruelas, un tanto pelirrojo y


también algo corto de vista (...)” (Con respecto a Akaki Akakievich. (En P. 1
Op. Cit.)

“(...) y hasta llegó a sonreírse varias veces de íntima satisfacción.”


(Sobre Akakievich, en P. 23 Op. Cit.)
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“Volvió a casa en un estado de ánimo de lo más feliz (...)” (P. 24)

Y en el clima de San Petersburgo –ciudad donde ocurre la historia- y de


sus calles:

“Pasada las ocho (...) el frío punzante intenso ataca de tal forma las
narices sin elección de ninguna especie (...)”. (P. 12 Op. Cit.)

“Al principio tuvo que caminar por calles solitarias escasamente


alumbradas; pero a medida que iba a cercándose a la casa del funcionario,
las calles se veían más animadas y mejor alumbradas.” (P. 24 Op. Cit.)

“Akaki Akakievich se acercaba a un punto donde la calle


desembocaba en una plaza muy grande, en la que apenas si se podían ver
las cosas del otro extremo, y daba la sensación de un inmenso y desolado
desierto.” (P. 27 op. Cit.)

El narrador destaca al clima, porque este, al combinarse con el estado


emocional y material deplorable del protagonista, figura como excelente
potenciador de la enfermedad que lo lleva a la muerte. Además, el temporal en
Petersburgo no sólo aparece como una imagen desgarradora para quienes no
poseen el preciado “capote”, sino que es también potenciador de la
delincuencia: a Akaki Akakievich le roban la prenda en una plaza sombría,
mientras el policía, bajo los efectos del frío, se regocija durmiendo en una
garita.

Además, los contrastes que se dan entre el centro y la periferia de la


ciudad tiene correspondencia con el nivel socioeconómico de sus habitantes:
en las zonas iluminadas viven los “altos funcionarios”, en oposición a la casa de
Akakievich, que siendo un copista marginado, se encuentra en una zona
oscura.
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Se centra también, en cuanto al tiempo, en los seis meses que llevó la


confección del capote. Esto, porque para el protagonista significa un cambio de
estado emocional que va in crescendo, y paralelamente, un cambio de estado
de salud, que se va deteriorando (por dejar de cenar, de tomar té...en fin, lo
básico para mantener un estado físico saludable).

En cuanto al elemento principal, el capote, el narrador focaliza los


efectos que causan el viejo y el nuevo, en Akaki Akakievich y en los demás
personajes. Pero deja a un lado las transformaciones físicas del protagonista,
que no se ha estado permitiendo la alimentación adecuada. Es decir que la
focalización en el objeto “que cubre” el cuerpo, realza aún más la
“insignificancia” del ser humano ante lo material: Akaki Akakievich ante el
nuevo capote.

El narrador, además, deja a un lado la descripción exhaustiva del


departamento ministerial, ya que la intención es, justamente, no dar detalles del
lugar.

Con respecto al tono que utiliza, en varias partes de la obra éste es


irónico. Por ejemplo:

“Existe en Petersburgo un enemigo terrible de todos aquellos que no


reciben más de cuatrocientos rublos anuales de sueldo. Este enemigo no es
otro que nuestras heladas nórdicas, por lo demás, se dice que son muy
sanas.” (P. 12 Op. Cit.)

En este caso, habla de los pobres que están propensos a enfermar y en


las peores condiciones, a morir, por las inclemencias del clima. Es una anticipo
de lo que le ocurrirá al copista.

Además, presenta el monólogo interior de Akaki Akakievich:

“¡Qué cosa!-decía para sí-. Jamás hubiera pensado que iba a


terminar así... ¡Vaya!- exclamó después de unos minutos de silencio-. ¡He
aquí al extremo que hemos llegado! La verdad es que yo nunca podía
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suponer que llegara a esto...-y después de otro largo silencio terminó


diciendo-; ¡Pues así es! ¡Esto sí que es inesperado!... ¡Qué situación!...” (P.
17 Op. Cit.)

Este pertenece a la situación en que Akaki Akakievih sale del domicilio


de Petrovich, luego de ser informado del costo del nuevo capote. El efecto que
intenta crear en el lector es el de mostrar a un personaje absolutamente
abatido, y de recalcar lo importante que es para él este acontecimiento, que
como mencionamos anteriormente, tiene que ver con la caracterización del
cuento clásico, de realzar acontecimientos aparentemente triviales.

Evolución psicológica del personaje de Akaki Akakievich (cambio en


valores, motivos, objetos, creencias)

El personaje de Akaki Akakievich se presenta como plano en el cuento,


hasta el momento en que padece el primer acontecimiento: confirma que su
capote es irreparable, entonces empieza a ahorrar para poder comprarse uno
nuevo. Esto marca en principio, un ciclo de deterioro en sus valores: le resta
importancia a los manuscritos, fuente del conocimiento –de la intelectualidad-,
dándole más espacio en su vida a la ideación del capote –fuente material-. El
motivo de dicha traslación de intereses es que la adquisición de la nueva
prenda le permite al personaje una movilidad social aparentemente mayor: por
primera vez asiste a una reunión social, después de varios años.

El segundo acontecimiento importante para el personaje es la pérdida


del capote: el deterioro de su posición social se agudiza cuando, al acudir a las
autoridades judiciales para recuperarlo, comprueba que siendo un pobre
copista, la justicia no existe para él.

Pero este valor se invierte al final de la historia: junto a la significancia


que adquiere la “trascendencia” más allá de la vida, el fantasma de Akaki
Akakievich, logra hacer justicia “por mano propia” y colocarse en una posición
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desde la cual puede vengarse de la “alta personalidad”, al arrebatarle la prenda


a éste.

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