Trabajo práctico depresión
Profesor: Dachary Gustavo
Estudiante:
Darriba Marcela Marisol
Trabajo práctico depresión
Depresión y Suicidio:
Bibliografía: El acompañamiento terapéutico en las patologías graves
Responda:
1. Según DSM V y CIE 10 clasifique los trastornos depresivos y por otro lado para los
trastornos depresivos mayores.
2. Defina el estado de ánimo deprimido según el autor.
3. Defina trastorno distímico
4. Explique cuáles son las características del paciente depresivo
5. Explique el concepto de duelo freudiano
6. ¿Cuál sería el trabajo del duelo según el autor y sus etapas?
7. Defina duelo normal y duelo patológico
8. ¿Qué dice Freud del duelo y la melancolía?
9. ¿Y sobre la manía qué dice Freud?
10. Defina suicidio según la OMS
11. ¿Cómo afecta el suicidio al ámbito familiar?
12. ¿Cómo sería la relación entre el paciente suicida y el AT? contacto inicial y las indicaciones
terapéuticas
13. ¿Cómo sería la contención del AT y el armado de un proyecto de vida, el fortalecimiento
de la autoestima, intereses y motivaciones?
14. Explique la importancia de la planificación de actividades en conjunto
15. ¿Cómo describiría la importancia en un paciente con riesgo suicida del trabajo en equipo?
16. ¿Puede ocurrir en el medio del acompañamiento el acto suicida?
17. ¿Qué impacto considera que ocurriría en Ud. como AT la contratransferencia de este acto?
18. ¿Por qué es tan importante en estos casos la supervisión y cuáles son los cuidados en la
salud mental del AT?
19. ¿Quiénes armar la estrategia de intervención en estos casos?
20. ¿Comprende la importancia de retransmitir la información de la cotidianeidad al equipo
tratante? ¿Por qué?, desarrolle
21. La mirada del AT que le puede brindar al paciente, desarrolle
22. Ver Caso de Estudio: Lucia – Edad 15 años
Respuestas:
1. Clasificación de los Trastornos Depresivos según DSM-V y CIE-10
DSM-V:
Trastorno Depresivo Mayor: Este trastorno se caracteriza por la presencia de uno o más
episodios depresivos mayores. Un episodio depresivo mayor es un período de al menos
dos semanas durante el cual hay un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés
o placer en casi todas las actividades. Además, el individuo experimenta otros síntomas
como cambios significativos en el peso o apetito, insomnio o hipersomnia, agitación o
retraso psicomotor, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o culpa
excesiva, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, e ideación suicida
recurrente. Estos síntomas deben causar un malestar clínicamente significativo o deterioro
en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
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Trastorno Depresivo Persistente (Distimia): Se caracteriza por un estado de ánimo
crónicamente depresivo, que persiste durante la mayor parte del día, la mayoría de los
días, por un periodo de al menos dos años. Los síntomas son menos severos, pero más
crónicos que los observados en el Trastorno Depresivo Mayor, y pueden incluir cambios en
el apetito, sueño, energía, autoestima, y sentimientos de desesperanza. Aunque los
síntomas no son tan incapacitantes como en la depresión mayor, su persistencia
prolongada puede llevar a un deterioro significativo en el funcionamiento diario.
Trastorno Disfórico Premenstrual: Este trastorno se manifiesta con síntomas afectivos
severos como cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, disforia, y síntomas físicos que
ocurren repetidamente durante la fase lútea del ciclo menstrual (la semana antes de la
menstruación) y que desaparecen con el inicio del ciclo. Estos síntomas interfieren
significativamente con la vida cotidiana y el funcionamiento de la persona.
Trastorno Depresivo Inducido por Sustancias/Medicamentos: Se caracteriza por la
aparición de síntomas depresivos como resultado directo del uso de sustancias, como
drogas o medicamentos. Estos síntomas aparecen durante o poco después de la
intoxicación, el síndrome de abstinencia o la exposición a un medicamento.
Trastorno Depresivo Debido a Otra Condición Médica: Aquí, los síntomas depresivos son
una consecuencia directa de los efectos fisiológicos de una condición médica subyacente.
Ejemplos incluyen trastornos neurológicos como la enfermedad de Parkinson o
condiciones endocrinas como el hipotiroidismo.
CIE-10:
Episodio Depresivo: La clasificación distingue entre episodio depresivo leve, moderado y
grave. En un episodio leve, el individuo experimenta algunos síntomas, pero puede
continuar con sus actividades diarias con cierta dificultad. En un episodio moderado, los
síntomas son más pronunciados y afectan significativamente la capacidad del individuo
para funcionar. En un episodio grave, los síntomas son extremadamente incapacitantes, y
puede haber presencia de síntomas psicóticos como delirios o alucinaciones.
Trastorno Depresivo Recurrente: En este trastorno, el individuo experimenta repetidos
episodios depresivos mayores, sin antecedentes de episodios maníacos, lo que lo
diferencia del trastorno bipolar. Los episodios depresivos pueden ser leves, moderados o
graves.
Distimia: Similar al trastorno depresivo persistente en el DSM-V, la distimia en el CIE-10 se
caracteriza por un estado de ánimo crónicamente depresivo que persiste durante al
menos dos años, con síntomas que son menos severos, pero más duraderos que los
observados en la depresión mayor.
Trastorno Afectivo Bipolar: Aunque este trastorno incluye episodios depresivos, se clasifica
por separado en el CIE-10 debido a la presencia de episodios maníacos o hipomaníacos.
Este trastorno se caracteriza por cambios cíclicos entre estados de ánimo elevados (manía
o hipomanía) y estados de ánimo depresivos.
2. Definición del estado de ánimo deprimido según los autores
El estado de ánimo deprimido, según diversos autores, se describe como una sensación
persistente de tristeza profunda, desesperanza, y falta de interés o placer en casi todas las
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actividades diarias. Este estado de ánimo no es simplemente un sentimiento pasajero, sino
una condición que afecta significativamente la vida del individuo, limitando su capacidad para
funcionar en situaciones sociales, laborales o familiares. Freud, en su obra "Duelo y
Melancolía" (1917), describe la melancolía como una forma extrema de estado de ánimo
deprimido, donde el individuo se identifica con el objeto perdido, lo que provoca una intensa
autocrítica y desvalorización personal. Este estado lleva al individuo a sentirse atrapado en un
ciclo de desesperanza y culpa, que es difícil de superar sin intervención terapéutica.
3. Definición de Trastorno Distímico
El trastorno distímico, también conocido como trastorno depresivo persistente, se caracteriza
por un estado de ánimo depresivo crónico que persiste la mayor parte del día, la mayoría de
los días, durante al menos dos años. Este trastorno es menos severo que un episodio
depresivo mayor, pero su persistencia prolongada hace que los síntomas sean altamente
discapacitantes a largo plazo. Los síntomas incluyen baja energía, fatiga, baja autoestima,
dificultad para concentrarse, cambios en el apetito y el sueño, y sentimientos de
desesperanza. La distimia suele comenzar en la adolescencia o la adultez temprana y puede
durar varios años si no se trata adecuadamente, afectando significativamente la calidad de
vida del individuo.
4. Características del paciente depresivo
El paciente depresivo presenta una serie de características distintivas que afectan tanto su
vida personal como su entorno social y laboral. Según Mauer y Resnizky (1985), el paciente
depresivo tiende a aislarse, se siente frecuentemente engañado o impotente, y mantiene una
dependencia extraordinaria de las personas a su alrededor. La comunicación con los demás es
interpretada en términos de reconocimiento o descalificación, lo que refuerza sus
sentimientos de inutilidad o falta de valor. Freud describe al paciente depresivo como alguien
que, en lugar de enfrentar sus conflictos internos, se retira a un estado de inactividad y
rumiación, lo que disminuye aún más su confianza en sí mismo y lo sumerge en un ciclo de
desesperanza. Esta rumiación constante impide que el paciente tome medidas activas para
mejorar su situación, perpetuando así el estado depresivo.
5. Concepto de Duelo Freudiano
El duelo, según Freud, es un proceso psicológico natural que ocurre tras la pérdida de un ser
querido o de un objeto significativo. En su obra "Duelo y Melancolía" (1917), Freud diferencia
el duelo de la melancolía, señalando que el duelo es una respuesta normal a la pérdida que
permite al individuo, con el tiempo, aceptar la pérdida y redirigir su energía (líbido) hacia
nuevos objetos o relaciones. Durante el proceso de duelo, el individuo atraviesa una serie de
etapas en las que enfrenta la realidad de la pérdida, experimenta un profundo dolor
emocional, y finalmente se adapta a la vida sin el objeto perdido. El duelo es un proceso
doloroso, pero necesario para la recuperación psicológica.
6. Trabajo del duelo y sus etapas
El trabajo del duelo es un proceso necesario para superar la pérdida de un objeto amado. Este
proceso implica varias etapas:
1° Etapa: Reconocimiento de la Pérdida: El individuo debe aceptar la realidad de que el
objeto amado ya no está presente. Este reconocimiento es el primer paso hacia el duelo,
donde la negación inicial da paso a la aceptación.
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2° Etapa: Desligamiento Libidinal: El siguiente paso implica la retirada gradual de la
energía emocional (líbido) que estaba vinculada al objeto perdido. Esta etapa es dolorosa,
ya que el individuo se enfrenta a la necesidad de dejar ir emocionalmente al objeto.
3° Etapa: Incorporación del Objeto al Yo: Durante el proceso de duelo, el individuo puede
incorporar aspectos del objeto perdido en su propia identidad, lo que puede llevar a una
identificación con el objeto.
4° Etapa: Resolución del Duelo: Finalmente, el individuo logra desligarse emocionalmente
del objeto perdido y es capaz de reinvertir su energía en nuevas relaciones u objetivos,
completando así el proceso de duelo.
7. Definición de duelo normal y duelo patológico
Duelo normal: Se refiere a un proceso de adaptación emocional ante la pérdida de un ser
querido o un objeto significativo. En el duelo normal, aunque el proceso es doloroso, el
individuo eventualmente logra aceptar la pérdida y reintegrarse emocionalmente, lo que
le permite continuar con su vida. El duelo normal implica una serie de reacciones
emocionales que incluyen tristeza, anhelo, y a veces culpa, pero estas emociones tienden
a disminuir con el tiempo.
Duelo patológico: Ocurre cuando el proceso de duelo se detiene o se complica,
impidiendo que el individuo acepte la pérdida y avance en su vida. El duelo patológico
puede manifestarse de diversas formas, como una tristeza profunda y prolongada, la
incapacidad para reintegrarse a la vida diaria, o la aparición de síntomas depresivos
severos. En algunos casos, el duelo patológico puede dar lugar a trastornos como la
depresión mayor o la melancolía, donde el individuo queda atrapado en un ciclo de dolor
y desesperanza sin poder avanzar.
8. Freud sobre el duelo y la melancolía
En "Duelo y Melancolía" (1917), Freud establece una comparación entre el duelo y la
melancolía, señalando que ambos comparten síntomas como el estado de ánimo deprimido,
la pérdida de interés en el mundo exterior y la inhibición de la capacidad para amar. Sin
embargo, Freud destaca una diferencia clave: mientras que el duelo es un proceso consciente
de aceptación de la pérdida que eventualmente permite al individuo recuperarse, la
melancolía se caracteriza por una autocrítica severa y una pérdida de autoestima. En la
melancolía, el individuo no solo lamenta la pérdida del objeto amado, sino que también se
siente indigno, como si hubiera perdido una parte de sí mismo. Este proceso puede llevar a un
estado de autoagresión y desesperanza que es difícil de superar sin intervención terapéutica.
9. Freud sobre la manía
Freud considera la manía como el estado opuesto a la melancolía. Mientras que la melancolía
está marcada por una intensa autocrítica y tristeza, la manía se manifiesta como una
liberación eufórica de estos sentimientos. El individuo maníaco parece haber superado la
pérdida y exhibe una energía excesiva, hiperactividad, y una tendencia a tomar decisiones
impulsivas sin considerar las consecuencias. Sin embargo, Freud advierte que la manía puede
ser una defensa superficial contra la melancolía subyacente, y que el alivio que experimenta el
individuo maníaco es a menudo temporal y no refleja una verdadera resolución del conflicto
emocional.
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10. Definición de suicidio según la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el suicidio como el acto deliberado de
quitarse la vida. Este acto es el resultado de una compleja interacción de factores psicológicos,
sociales, culturales y biológicos, y es a menudo precedido por un estado de sufrimiento
emocional profundo. La OMS subraya la importancia de la prevención del suicidio a través de
la identificación temprana de los factores de riesgo, la intervención oportuna y el apoyo
adecuado a las personas en riesgo.
11. Impacto del suicidio en el ámbito familiar
El suicidio de un ser querido tiene un impacto devastador en el ámbito familiar. Los familiares
y amigos suelen experimentar una mezcla de emociones intensas, como culpa, ira, tristeza
profunda, confusión y, en muchos casos, un sentimiento de abandono. La culpa es
especialmente común, ya que los sobrevivientes a menudo se cuestionan si podrían haber
hecho algo para prevenir el suicidio. La ira puede estar dirigida tanto hacia la persona que se
suicidó como hacia otros miembros de la familia o incluso hacia uno mismo. El duelo por
suicidio suele ser más complicado y prolongado que otros tipos de duelo debido a la
naturaleza traumática y repentina de la pérdida. Además, el estigma social asociado al suicidio
puede aumentar el aislamiento y la angustia de los sobrevivientes, dificultando su proceso de
duelo y recuperación. Las familias pueden necesitar apoyo especializado, como terapia
familiar o grupos de apoyo, para enfrentar las secuelas del suicidio y comenzar a sanar.
12. ¿Cómo sería la relación entre el paciente suicida y el AT? Contacto inicial e indicaciones
terapéuticas
La relación entre un paciente suicida y el acompañante terapéutico (AT) se fundamenta en la
creación de un vínculo de confianza y seguridad. En el contacto inicial, el AT debe abordar al
paciente con una actitud de empatía, respeto y sin juicios, mostrando una genuina disposición
para escuchar y comprender sus sentimientos y pensamientos. Es fundamental que el AT
establezca un ambiente donde el paciente se sienta valorado y comprendido, lo cual puede ser
clave para que este se sienta seguro al expresar sus pensamientos suicidas. Desde el primer
encuentro, el AT debe trabajar en la creación de una alianza terapéutica sólida, basada en la
confianza mutua, lo que ayudará a reducir la sensación de aislamiento que el paciente puede
estar experimentando.
Las indicaciones terapéuticas para un paciente con riesgo suicida incluyen:
Evaluación continua: El AT debe estar atento a los cambios en el estado emocional y
conductual del paciente. Identificar señales de alerta, como un incremento en la
desesperanza, aislamiento o verbalizaciones directas o indirectas sobre suicidio, es crucial.
Plan de seguridad: Junto con el equipo de salud, el AT participa en la elaboración y
ejecución de un plan de seguridad, que puede incluir la reducción de acceso a medios
letales, identificación de personas de apoyo y estrategias específicas para manejar las
crisis.
Comunicación con el equipo multidisciplinario: La coordinación con psicólogos, psiquiatras
y otros profesionales es vital para asegurar una intervención oportuna y ajustada a las
necesidades del paciente.
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Apoyo y contención: El AT debe ofrecer un soporte constante, asegurando que el paciente
no se sienta solo en su lucha contra las tendencias suicidas, y debe fomentar la expresión
emocional de una manera segura y constructiva.
13. ¿Cómo sería la contención del AT y el armado de un proyecto de vida, el fortalecimiento
de la autoestima, intereses y motivaciones?
El AT desempeña un papel esencial en la contención emocional del paciente, especialmente
en momentos de crisis. La contención implica la capacidad de estar presente, escuchar
activamente y ofrecer un soporte emocional que ayude al paciente a sentirse comprendido y
acompañado. La función del AT no es solo contener el malestar, sino también ayudar al
paciente a encontrar sentido y dirección en su vida.
Armado de un proyecto de vida:
Identificación de intereses: El AT trabaja con el paciente para identificar sus intereses y
habilidades, lo cual es clave para la construcción de un proyecto de vida. Esto puede
incluir actividades que el paciente disfrutaba antes de la aparición de la depresión o
exploración de nuevos intereses que podrían ofrecer una sensación de logro y propósito.
Fortalecimiento de la autoestima: A través de pequeños logros y reconocimiento
constante de los esfuerzos del paciente, el AT ayuda a fortalecer la autoestima. La
validación de los sentimientos y progresos del paciente es fundamental para restaurar la
autoconfianza.
Motivaciones y metas: El AT ayuda al paciente a establecer metas a corto y largo plazo,
promoviendo un sentido de dirección y propósito. Estas metas deben ser realistas y
alcanzables, para evitar frustraciones, y siempre adaptadas a las capacidades actuales del
paciente.
14. Importancia de la planificación de actividades en conjunto
La planificación de actividades en conjunto es de suma en el acompañamiento terapéutico,
especialmente cuando se trabaja con pacientes con riesgo suicida. Estas actividades
proporcionan estructura y sentido al día a día del paciente, lo que es esencial para combatir la
desesperanza y el sentimiento de vacío que suelen acompañar a la ideación suicida.
Beneficios de la planificación conjunta:
Participación activa del paciente: Involucrar al paciente en la planificación de sus
actividades diarias le otorga un sentido de control y autonomía, lo que puede ser
terapéutico en sí mismo.
Reducción del aislamiento: Las actividades planificadas pueden incluir interacciones
sociales que ayudan a reducir el aislamiento, uno de los factores de riesgo más
importantes en el suicidio.
Estructura y rutina: La rutina diaria establecida a través de la planificación reduce la
incertidumbre y la ansiedad, proporcionando un marco de referencia que ayuda a
estabilizar el estado emocional del paciente.
15. Importancia del trabajo en equipo en pacientes con riesgo suicida
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El trabajo en equipo es vital en el manejo de pacientes con riesgo suicida. Un enfoque
multidisciplinario permite abordar las múltiples facetas del problema, desde el aspecto
psicológico hasta el médico, social y familiar. La colaboración entre los diferentes profesionales
asegura que el paciente reciba una atención integral y coherente.
Aspectos clave del trabajo en equipo:
Coordinación y comunicación: El equipo debe estar en constante comunicación,
compartiendo información relevante sobre el estado del paciente, sus avances, y cualquier
cambio en su situación.
Intervenciones complementarias: Cada miembro del equipo aporta una perspectiva
diferente y habilidades específicas, lo que permite un abordaje más completo y efectivo
del riesgo suicida.
Supervisión y apoyo: El AT debe contar con supervisión y apoyo continuo del equipo para
manejar la carga emocional del trabajo con pacientes suicidas y para asegurar que las
intervenciones sean efectivas y seguras.
16. ¿Puede ocurrir en el medio del acompañamiento el acto suicida?
Sí, lamentablemente, el acto suicida puede ocurrir en medio del acompañamiento
terapéutico, a pesar de todas las intervenciones y precauciones tomadas. El suicidio es un
fenómeno complejo, influido por múltiples factores, algunos de los cuales pueden ser
imprevisibles.
Consideraciones Importantes:
Vigilancia constante: El AT debe estar constantemente atento a cualquier cambio en el
comportamiento o estado emocional del paciente que pudiera indicar un aumento del
riesgo suicida.
Preparación para la crisis: Es esencial que el AT y el equipo tengan un plan de acción claro
en caso de que el riesgo de suicidio aumente, incluyendo procedimientos de emergencia y
contactos de apoyo inmediato.
Supervisión y apoyo profesional: Dada la carga emocional que implica trabajar con
pacientes suicidas, el AT debe contar con supervisión regular y apoyo psicológico para
manejar sus propias reacciones y para asegurar que el acompañamiento sea lo más seguro
y efectivo posible.
Aunque se pueden tomar muchas medidas para prevenir el suicidio durante el
acompañamiento terapéutico, siempre existe un riesgo inherente, y es crucial que el AT esté
preparado para manejar situaciones de crisis con la mayor eficacia posible.
17. La contratransferencia se refiere a las reacciones emocionales inconscientes que un
profesional, en este caso un acompañante terapéutico (AT), experimenta en respuesta a las
emociones, comportamientos y circunstancias de su paciente. Cuando ocurre un acto suicida
en medio del acompañamiento, la contratransferencia puede tener un impacto significativo y
potencialmente traumático en el AT.
Reflexión: La contratransferencia es un fenómeno inevitable en el trabajo terapéutico,
especialmente en situaciones extremas como el suicidio de un paciente. Es fundamental
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reconocer y trabajar mis propias reacciones emocionales a través de la supervisión, el
autocuidado y el apoyo profesional. Hacerlo no solo es necesario para mi bienestar emocional
y profesional, sino también para mantener la calidad y eficacia del acompañamiento que
brinde a otros pacientes en el futuro. Imagino que pasaré por las etapas del duelo, ya que
seguramente habría tenido un vínculo sólido con el paciente y además estaría pensando o
rumiando si hice todo correcta y éticamente, lo hablaría mucho en mi terapia personal,
buscaría apoyo y consuelo en mis colegas/amigas cercanas y además buscaría consuelo en lo
espiritual, pienso que podría encontrar refugio en todo ello hasta que vayan disminuyendo
todas esas emociones tan fuertes y traumáticas. De todas formas, no elegiría un caso de este
tipo para trabajar ya que mis intereses son otros, hay otras áreas que me motivan mucho más.
18. Importancia de la supervisión:
La supervisión en el acompañamiento terapéutico es imprescindible, especialmente en casos
donde el paciente presenta un riesgo suicida, por varias razones clave:
1. Procesamiento Emocional y Manejo de la Contratransferencia: La supervisión permite al
AT reflexionar sobre sus reacciones emocionales y la contratransferencia que puede surgir
durante el acompañamiento de un paciente en riesgo de suicidio. Sin una supervisión
adecuada, estas reacciones pueden quedar sin procesar, afectando la objetividad y la
eficacia del AT.
2. Prevención del Burnout: Acompañar a un paciente con riesgo suicida es emocionalmente
demandante. La supervisión regular proporciona un espacio para descargar el estrés y la
tensión acumulados, reduciendo el riesgo de burnout y fatiga compasiva, condiciones que
pueden deteriorar la salud mental del AT.
3. Orientación y Apoyo Profesional: La supervisión brinda la oportunidad de recibir
orientación sobre cómo manejar situaciones complejas, tomar decisiones informadas y
mejorar las habilidades de intervención. Esto es especialmente vital en casos de alto
riesgo, donde las decisiones del AT pueden tener un impacto directo en la vida del
paciente.
4. Resiliencia y Crecimiento Profesional: A través de la supervisión, el AT puede desarrollar
resiliencia, aprendiendo a manejar mejor las dificultades emocionales y profesionales que
surgen en el trabajo. Además, fomenta un crecimiento continuo, ya que el AT puede
reflexionar sobre su práctica, recibir feedback y mejorar su abordaje terapéutico.
Cuidados en la salud mental del AT:
1. Autocuidado: El AT debe implementar prácticas de autocuidado que incluyan actividades
para el bienestar físico, emocional y mental, como ejercicio, meditación, hobbies y
mantener una vida social saludable. Estas prácticas ayudan a mantener un equilibrio entre
el trabajo y la vida personal.
2. Supervisión regular: Como se mencionó, la supervisión es fundamental para procesar
emociones y evitar el desgaste. El AT debe asegurarse de participar en supervisiones
regulares con un supervisor calificado, especialmente después de encuentros difíciles o
situaciones de alto riesgo.
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3. Red de apoyo: Contar con una red de colegas, amigos o familiares que puedan brindar
apoyo emocional es esencial. Compartir experiencias y sentimientos con personas de
confianza ayuda a aliviar la carga emocional del trabajo.
4. Educación continua: Mantenerse actualizado sobre las mejores prácticas en
acompañamiento terapéutico y en el manejo de pacientes con riesgo suicida es clave para
fortalecer la confianza y la competencia profesional, lo cual también protege la salud
mental del AT al reducir la incertidumbre y el estrés.
5. Psicoterapia Personal: Participar en psicoterapia puede ser beneficioso para el AT, ya que
le proporciona un espacio seguro para explorar sus propias emociones y reacciones, lo
que contribuye a un mejor manejo del estrés y la prevención de problemas de salud
mental a largo plazo.
19. ¿Quiénes arman la estrategia de intervención en estos casos?
Equipo Multidisciplinario:
La estrategia de intervención en casos de pacientes con riesgo suicida debe ser diseñada por
un equipo multidisciplinario, que puede incluir:
1. Psiquiatra: Es responsable del diagnóstico, la medicación y el monitoreo del estado mental
del paciente. El psiquiatra juega un papel clave en la evaluación del riesgo suicida y en la
decisión sobre las intervenciones médicas necesarias.
2. Psicólogo: El psicólogo trabaja en el tratamiento psicoterapéutico del paciente, utilizando
diversas técnicas para abordar los pensamientos suicidas, mejorar la regulación emocional
y fortalecer los mecanismos de afrontamiento del paciente.
3. Acompañante terapéutico (AT): El AT es fundamental en la implementación de la
estrategia de intervención diaria, proporcionando apoyo emocional continuo,
monitoreando cambios en el estado mental del paciente y transmitiendo información
relevante al equipo tratante.
4. Trabajador social: El trabajador social se encarga de evaluar y gestionar los aspectos
sociales que pueden influir en el riesgo suicida del paciente, como problemas familiares,
económicos o legales, y trabaja en la mejora del entorno social del paciente.
5. Familiares y cuidadores: La inclusión de la familia y los cuidadores en la planificación y
ejecución de la estrategia es crucial, ya que son una fuente importante de apoyo para el
paciente y necesitan estar informados y preparados para responder adecuadamente a las
crisis.
6. Otros especialistas: Dependiendo de las necesidades específicas del paciente, otros
profesionales como terapeutas ocupacionales, enfermeros y consejeros espirituales
pueden ser incluidos en la estrategia de intervención.
Proceso de planificación:
Evaluación inicial: Se realiza una evaluación exhaustiva del riesgo suicida y de las
necesidades del paciente, considerando factores biológicos, psicológicos y sociales.
Diseño de la estrategia: Con la información recolectada, el equipo diseña una estrategia
de intervención personalizada, que puede incluir terapia farmacológica, psicoterapia,
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acompañamiento terapéutico, intervenciones familiares y modificaciones en el entorno
del paciente.
Implementación: El AT y otros miembros del equipo implementan la estrategia en
coordinación, asegurando que todas las intervenciones estén alineadas y que se mantenga
una comunicación constante.
Reevaluación continua: La estrategia debe ser evaluada y ajustada regularmente según la
respuesta del paciente y cualquier cambio en su situación.
20. Importancia de la retransmisión de información: Retransmitir la información de la
cotidianeidad del paciente al equipo tratante es fundamental por varias razones:
1. Monitoreo del progreso: La información diaria sobre el comportamiento, estado de ánimo,
y reacciones del paciente permite al equipo monitorear el progreso del tratamiento.
Cambios sutiles en la conducta o en la expresión emocional pueden ser indicativos de
mejoras o deterioros en el estado mental del paciente, lo que requiere ajustes en la
intervención.
2. Prevención de crisis: La comunicación constante de eventos cotidianos puede ayudar a
identificar señales tempranas de crisis, como pensamientos suicidas emergentes o
cambios en el patrón de sueño. Esta información es vital para tomar medidas preventivas
antes de que la situación se agrave.
3. Coherencia en el tratamiento: Cuando todos los miembros del equipo están informados
sobre el estado actual del paciente, se puede asegurar una intervención coherente y
alineada. Esto significa que las intervenciones terapéuticas, farmacológicas y de
acompañamiento están sincronizadas y trabajan en conjunto hacia los mismos objetivos.
4. Mejora en la relación terapéutica: El AT, al transmitir información relevante, contribuye a
construir una relación de confianza no solo con el paciente, sino también con el equipo
tratante. Esto fomenta un ambiente de trabajo colaborativo y asegura que las decisiones
se basen en una comprensión completa de la situación del paciente.
5. Empoderamiento del paciente: Mantener al equipo informado también implica que el
paciente se siente comprendido y respaldado. Saber que sus experiencias cotidianas se
valoran y se tienen en cuenta en su tratamiento puede mejorar la adherencia al
tratamiento y el compromiso con su proceso de recuperación.
Consecuencias de la falta de comunicación: La falta de retransmisión de información puede
llevar a intervenciones contradictorias o descoordinadas, lo que podría confundir al paciente y
reducir la eficacia del tratamiento. Si el equipo no está al tanto de los cambios en la condición
del paciente, puede haber un riesgo aumentado de crisis no detectadas, lo que podría llevar a
intentos de suicidio o autolesiones. También puede generar desconfianza entre los miembros
del equipo y afectar negativamente la relación con el paciente.
21. La Mirada del AT en el Contexto de Acompañamiento Terapéutico:
El acompañante terapéutico (AT) juega un papel único y valioso en la vida de un paciente,
especialmente en aquellos que están en riesgo suicida. La “mirada” del AT no se refiere solo a
la observación, sino a la manera en que percibe, entiende, y responde a las necesidades del
paciente. Esta mirada es multidimensional y tiene varias características importantes:
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1. Mirada empática: El AT ofrece una presencia empática, que valida los sentimientos y
experiencias del paciente sin juzgarlos. Esto crea un espacio seguro donde el paciente
puede expresar sus miedos, angustias y pensamientos suicidas, sabiendo que será
escuchado y comprendido.
2. Mirada de contención: Ante un paciente en crisis, la mirada del AT debe ser de
contención, es decir, brindar un soporte emocional que ayude al paciente a sentirse
contenido y sostenido. Esta contención no solo es emocional, sino también física en
algunos casos, ayudando a estabilizar al paciente en momentos de alta vulnerabilidad.
3. Mirada integral: El AT debe considerar al paciente como un ser completo, donde su estado
mental, físico y social están interconectados. La mirada holística implica que el AT se
preocupa por todos los aspectos de la vida del paciente, desde sus relaciones familiares
hasta su entorno social, y cómo estos influyen en su bienestar mental.
4. Mirada atenta y observadora: El AT debe ser un observador atento de las señales no
verbales, cambios de comportamiento y expresiones emocionales del paciente. Estas
observaciones pueden proporcionar información valiosa sobre el estado mental del
paciente y la eficacia de las intervenciones, y deben ser compartidas con el equipo
tratante.
5. Mirada facilitadora: La función del AT también es facilitar que el paciente recupere su
sentido de agencia y autonomía. La mirada del AT debe estar orientada a identificar y
fortalecer los recursos internos y externos del paciente, promoviendo la creación de un
proyecto de vida y el fortalecimiento de su autoestima.
6. Mirada reflexiva: La mirada del AT debe ser reflexiva, siempre considerando cómo sus
propias reacciones, emociones y actitudes afectan la relación terapéutica. Esta
autorreflexión es clave para evitar la contratransferencia negativa y para mantenerse
centrado en las necesidades del paciente.
7. Mirada de esperanza: En el contexto de acompañar a un paciente con riesgo suicida, la
mirada del AT debe ser una fuente de esperanza. A través de palabras, gestos y acciones,
el AT transmite la convicción de que la situación puede mejorar y que el paciente tiene la
capacidad de superar sus dificultades.
Impacto en el paciente: La mirada del AT ayuda al paciente a sentirse seguro y comprendido,
lo que es esencial para la construcción de una relación terapéutica efectiva. Saber que alguien
lo está observando con cuidado y empatía puede aliviar el sentimiento de soledad que a
menudo acompaña a los pensamientos suicidas. Igualmente podría inspirar al paciente a
encontrar la fuerza y el valor para enfrentar sus desafíos, apoyándolo en el proceso de
recuperación y fortalecimiento de su bienestar emocional.
22. Caso clínico: Caso de Lucía
Datos Generales:
Nombre: Lucía
Edad: 15 años
Acompañante al Ingreso: Abuela
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Ocupación: Estudiante de secundaria
Motivo de Ingreso: Lucía fue internada por un cuadro depresivo severo. Se presenta con síntomas
de depresión que incluyen llantos frecuentes, sentimientos de culpa, sentimientos de inutilidad,
dificultades cognitivas, baja concentración, ideación suicida sin planificación, y autolesiones. La
paciente se encuentra en la clínica debido a la intensificación de su estado emocional y
comportamientos autodestructivos.
Historia Clínica:
Estado Actual: La paciente muestra un aspecto general ordenado y una integración social inicial.
Se presenta emocionalmente estable y orientada en tiempo y espacio, pero con dificultades para
hablar, inhibición y vergüenza. Exhibe altos niveles de ansiedad cognitiva y algunos rasgos de
impulsividad.
Habilidades Intelectuales: Conservadas.
Aspecto General: Emocionalmente estable en el contexto de la clínica. Presenta dificultades para
verbalizar sus emociones y experiencias.
Historia Familiar:
Abuso sexual infantil: Lucía reporta haber sido víctima de abuso sexual por parte de su padre a los
4-5 años y por un primo de su padre a los 10 años.
Violencia Familiar: Ha sido testigo de violencia doméstica, observando cómo su padre golpeaba a
su madre.
Relaciones con el padre: La paciente se angustia mucho debido al desinterés de su padre hacia ella
y sus exigencias. Ella ha intentado ganarse su aprobación con buenas notas escolares, pero esto ha
aumentado su sensación de fracaso y desesperación.
Síntomas Reportados:
Autolesiones: La paciente ha realizado cortes superficiales en sus brazos, describiéndolos como
raspones. Asegura que, de haber querido realmente suicidarse, lo habría hecho con mayor
intensidad en sus muñecas. Durante las visitas de su madre y abuela, Lucía mostró inicialmente
rechazo, luego aceptó por obligación. Se angustió significativamente al hablar sobre su padre y sus
actitudes hacia ella. Presenta baja autoestima, sintiéndose una "mala hija" y criticando su propio
desempeño a pesar de sus altas calificaciones.
Observaciones Durante la Internación:
Lucía ha mostrado resistencia a las visitas familiares, manifestando desinterés por la interacción
con su abuela y su madre. Aunque tiene conciencia de sus síntomas, no reconoce completamente
la gravedad de su enfermedad, manifiesta intención de ser dada de alta.
Análisis del Caso de Lucía Según Sáliche
El autor señala que el caso de Lucía presenta características melancólicas. En este contexto, la
melancolía se manifiesta por una profunda disminución del amor propio, reproches y acusaciones
hacia uno mismo. Se observa:
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Trabajo práctico depresión
Intensa culpa y persecución: Lucía siente una culpa intensa y persecutoria, que se manifiesta en su
autolesión y en sus pensamientos suicidas. Su autovaloración está gravemente afectada,
creyéndose una "mala hija" y desviando el odio hacia su padre hacia sí misma.
Baja autoestima: La paciente muestra una autoestima extremadamente baja, que es característica
de la melancolía. Su sentimiento de inutilidad y sus autocríticas son predominantes.
Conflicto interno y relación con el padre: El análisis destaca cómo el conflicto con su padre se ha
transformado en un conflicto interno, la relación de Lucía con su padre está marcada por
sentimientos de amor y odio. La decepción que siente en su vínculo con él no está completamente
consciente para ella. Aunque sabe que fue abusada, no comprende completamente el impacto
traumático en su interior, ella ha dirigido sus impulsos homicidas hacia sí misma en lugar de hacia
su padre, lo que indica una internalización del conflicto y el odio hacia sí misma.
Sáliche también señala que los síntomas de Lucía reflejan un sistema familiar patológico con
conductas destructivas, el entorno familiar está lleno de comportamientos destructivos, que han
contribuido al estado emocional y psicológico de Lucía.
Recomendaciones Terapéuticas del Acompañante Terapéutico (AT):
A. Precauciones Iniciales: El AT debe ser cauteloso para evitar cualquier decepción en la paciente,
cumpliendo horarios y siendo claro en sus palabras y actitudes, es esencial un seguimiento
cercano para detectar señales de ideación suicida y mantener al equipo terapéutico informado.
B. Actividades de Interés y Motivación: Se recomienda fomentar el interés de Lucía en la literatura,
dado que le gusta leer y escribir. Esto puede incluir actividades como leer libros y discutirlos, o
explorar cómo podría aplicar su interés en un futuro trabajo, implementar actividades que
mantengan a Lucía activa y en movimiento para evitar el estancamiento emocional.
Escucha y Apoyo: es imperativo escuchar a la paciente sin juzgarla, para construir una relación de
confianza, se debe evitar crear frustraciones relacionadas con tareas o encuentros, ya que esto
puede ser percibido como un abandono intolerable.
D. Transferencia y Apoyo Emocional: Trabajar para establecer una transferencia positiva con la
paciente, permitiendo que comparta su desesperanza sin que se minimicen sus sentimientos,
asegurar una presencia constante y apoyo emocional para prevenir sentimientos de abandono.
E. Planificación y Modificaciones: Proponer y planificar actividades que permitan a Lucía
mantenerse activa, mantener una comunicación constante con el equipo terapéutico para ajustar
el enfoque según la respuesta de la paciente, registrar y comunicar inmediatamente cualquier
indicio de suicidio al equipo tratante.
F. Estimulación de Motivaciones y Vínculos: Fomentar el desarrollo de intereses y proyectos vitales
que sean significativos para la paciente, ayudar a Lucía a establecer vínculos gratificantes y
mantenerla alejada de situaciones autodestructivas.
El análisis de Sáliche ofrece un marco comprensivo para abordar el caso de Lucía, subrayando la
importancia de una intervención cuidadosa y estructurada que considere tanto los aspectos
emocionales como los contextos familiares de la paciente. Las recomendaciones incluyen la
implementación de estrategias para fortalecer el vínculo terapéutico, fomentar intereses
personales, y asegurar una comunicación constante con el equipo de tratamiento para adaptar las
intervenciones a las necesidades cambiantes de Lucía.
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Trabajo práctico depresión
Análisis Personal:
Noté que en la descripción del caso se menciona el abuso que Lucía sufrió por parte de su padre, y
me preguntaba cómo esta información podría influir en su estado emocional actual.
Estoy tratando de entender mejor cómo diferentes factores, como el trauma en la infancia,
pueden influir en el diagnóstico y tratamiento.
Este caso me genera muchos interrogantes.
BIBLIOGRAFÏA:
El acompañamiento Terapéutico en las patologías graves (Sergio F. Sáliche, Susana Turati-
(2018) Capítulo II.
Manual Diagnóstico Y Estadístico De Los Trastornos Mentales 5° edición
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