0% encontró este documento útil (0 votos)
46 vistas5 páginas

Suicidio

Analisis sobre suicidio

Cargado por

Ayrin Alvarez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
46 vistas5 páginas

Suicidio

Analisis sobre suicidio

Cargado por

Ayrin Alvarez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Suicidio

Se entiende por suicidio el acto por medio del cual una persona se quita
la vida deliberadamente; en otras palabras, una muerte autoinfligida.
Por su parte, un acto suicida es cualquier acción intencional que pudiera
llevar a una persona a morir; mientras que el intento de suicidio se refiere
a todo comportamiento suicida que no causa la muerte. Este último se
refiere, por ejemplo, a intoxicación autoinfligida o a lesiones intencionales
que pueden o no tener una intención o resultado mortal.
El suicidio representa la principal causa de mortalidad de las
enfermedades psiquiátricas, siendo los síndromes depresivos los
responsables de la mayoría de los suicidios consumados e intentos de
suicidio. Casi todas las enfermedades psiquiátricas conllevan un
aumento del riesgo de suicidio respecto al de la población general.
Los factores de riesgo implicados en el suicidio son:
Factores sociodemográficos:
 Sexo. El suicidio consumado es 2-3 veces más habitual en
hombres que en mujeres en todos los grupos de edad; en los
intentos de suicidio la proporción se invierte y las mujeres lo
intentan hasta cuatro veces más.
 Edad. Las tasas de suicidio van aumentando con la edad, sobre
todo a partir de los 70 años; sin embargo, el suicidio no es una
causa frecuente de muerte en ancianos, que fallecen por diversas
enfermedades médicas. En adolescentes y en jóvenes, en donde
la mortalidad por causas "naturales" es muy baja, el suicidio se
convierte en una de las tres principales causas de muerte (junto
con otras muertes "no naturales": accidentes y homicidios), aunque
su frecuencia absoluta sea muy inferior a la de los ancianos.
 Religión. Las tasas de suicidio en creyentes y practicantes (sobre
todo católicos y musulmanes) son menores frente a ateos o
agnósticos.
 Estado civil. Los separados/divorciados y los viudos se suicidan
más que los solteros, y éstos más que los casados; los casados
con hijos tienen las cifras más bajas. En los intentos de suicidio
estas diferencias no son tan marcadas, aunque siguen siendo más
habituales en personas que carecen de pareja.
 Situación laboral. Aumentan las tasas en desempleados,
jubilados (en los primeros años) y en aquéllos que llevan a cabo
trabajos altamente estresantes y tienen acceso a medios letales
(médicos, policías, militares).
 Nivel sociocultural. En clases altas crece la tasa de suicidio
consumado; en clases bajas los intentos de suicidio.
 Otros. Mayores tasas en situaciones de aislamiento social (sobre
todo en zonas deprimidas de las grandes ciudades, pero también
en áreas rurales despobladas); en países multirraciales hay un
riesgo más alto en el grupo racial mayoritario (en Estados Unidos,
caucásico/blanco) y menor en minorías étnicas.
Factores psicopatológicos. La enfermedad psiquiátrica es el factor de
riesgo más importante para el suicidio. Se estima que el 90-95% de los
suicidios se produce en personas con una enfermedad psiquiátrica
definida, y es la de mayor riesgo el trastorno depresivo (hasta el 80% de
todos los casos), seguido de las toxicomanías (incluido el alcoholismo) y
la esquizofrenia:
 Trastornos depresivos. El 10-15% de los pacientes con episodios
depresivos se suicida. El suicidio es más probable en las formas
bipolares que en las unipolares, y mucho menor en las formas
crónicas (distimia). El riesgo aumenta en las formas más graves
(depresiones psicóticas, depresión con síntomas
endógenos/melancólicos) y con la edad (depresiones en ancianos).
 Alcoholismo y otros trastornos por abuso de drogas. Algo
menos del 5% de los alcohólicos se suicida pero el alcohol está
implicado (como facilitador) en casi una cuarta parte de los
suicidios; son fundamentalmente varones y, con gran frecuencia,
hay además otra enfermedad psiquiátrica, sobre todo depresión.
 Esquizofrenia. Un 5-10% de los pacientes se suicida. El riesgo
mayor es al comienzo de la enfermedad, en los jóvenes varones y
con síntomas depresivos tras el primer brote (cuadro que se
conoce como depresión postpsicótica)
 Trastornos de la personalidad. Es un factor de riesgo importante
porque, además, con gran frecuencia coexisten otras
enfermedades psiquiátricas como el alcoholismo o la depresión, y
porque son personas con problemas de relación con los demás.
Los de mayor riesgo son el tipo antisocial (hasta el 5% de los
suicidios son pacientes con trastornos de personalidad antisocial) y
el borderline!límite (suicidios impulsivos o por "paso al acto", en
donde una alteración emocional brusca conduce a la autolesión sin
que medie la planificación).
 Anorexia nerviosa. El suicidio es la segunda causa de muerte en
estos pacientes (5%), tras la mortalidad por causas médicas
(complicaciones de la desnutrición extrema o de las conductas
purgantes).
Otros factores de riesgo:
 Enfermedades físicas. Aumentan el riesgo, especialmente si
producen dolor crónico resistente a los tratamientos, son
terminales o causan incapacidad, aunque siempre hay que
considerar los posibles efectos depresógenos de muchas
medicaciones.
 Antecedentes familiares de suicidio. Que suelen indicar una
enfermedad psiquiátrica con componente hereditario.
 Acceso a medios de alta letalidad (armas de fuego, medicación
de alta toxicidad).
 Conductas suicidas previas. El 40% de los depresivos que se
suicidan habían hecho un intento de suicidio previo.
Según las cifras más recientes de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), cerca de 800 000 personas se suicidaron en el mundo en 2016
(OMS 2020). Ello se traduce en una tasa de 10, 6 suicidios por cada 100
000 habitantes
En Venezuela se documentaron 2.173 muertes por suicidio en 2022, un
promedio de 7,7 muertes por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con el
informe de Violencia Autoinfligida 2022 del Observatorio Venezolano de
Violencia (OVV).
Se extrae que el contexto nacional está presente como factor de riesgo
interviniente y componente clave explicativo del probable aumento de los
suicidios. La principal conclusión es que la crisis podría haber actuado
como detonante de un cúmulo de sentimientos y pensamientos
negativos, y de trastornos de depresión y ansiedad, los cuales, a su vez,
podrían haber impulsado a venezolanos de distintas edades hacia actos
suicidas.
Los índices elevados de pobreza que se mantienen en el país y el
incremento de la desigualdad social, combinados con el aumento de
casos de depresión, ansiedad y desesperanza; la disfuncionalidad y
desestructuración familiar; conflictos sentimentales; casos de bullying; la
elevada inflación y pérdida del poder adquisitivo, son algunas de las
hipótesis que, según el OVV, se ubican entre los principales factores de
riesgo que conducen a “un buen número de individuos, de diferentes
edades a comportamientos suicidas”
El Observatorio Venezolano de Violencia advierte que hasta tanto no
haya cambios estructurales que frenen la crisis en el país, “difícilmente”
se conseguirá estabilidad emocional y salud mental en la mayoría de la
población.
En 2022 ocurrieron 21 suicidios en el estado Lara. El 62%
correspondieron a hombres y el 38% a mujeres, y en todos los casos,
fueron personas de edades variadas, entre los 17 y 93 años.
Las formas de violencia autoinfligida fueron asfixia mecánica por
ahorcamiento, salto al vacío, uso de armas de fuego y sustancias
venenosas. Los hechos ocurrieron en los municipios Torres, Iribarren,
Palavecino, Jiménez y Crespo.
El estado Lara ocupa el séptimo lugar en los casos de suicidio por
entidad en Venezuela desde 2022, con 6,8%. Entre los primeros se
encuentran: Mérida 16,4 %; Aragua, 11,1%; Trujillo 8,2 %; Táchira, 7,9%;
y Falcón y Zulia, con 7,5% cada uno.
En los datos aportados por el OVV, destaca que el 100% de los casos
ocurridos en Lara, se deben a problemas de depresión.
Signos de alarma de conducta suicida:
 Presencia de pensamientos o planes de autolesión en el último
mes o acto de autolesión en el último año
 Alteraciones emocionales graves
 Desesperanza
 Agitación o extrema violencia
 Conducta poco comunicativa
 Aislamiento social
Prevención de la conducta suicida
La Organización Mundial de la Salud realiza estas recomendaciones:
 Restricción del acceso a los medios más frecuentemente utilizados
para el suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos
medicamentos).
 Información responsable por parte de los medios de comunicación.
 Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con
problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores
crónicos y trastorno emocional agudo
 Capacitación de personal de salud no especializado, en la
evaluación y gestión de conductas suicidas
 Seguimiento de la atención prestada a personas que intentaron
suicidarse y prestación de apoyo comunitario
 Apoyar a quienes han perdido a seres queridos que se han
suicidado
 Introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de
alcohol.
Para el coordinador del OVV Lara, el suicidio es un fenómeno social que
demanda atención de la sociedad y del Estado, ya que es un problema
de salud pública relevante, aunque siga estando rodeado de estigmas y
tabús. “Es necesario centrarse y hacer todos los esfuerzos para la
prevención a través de un trabajo en conjunto entre autoridades,
familiares y comunidad para ofrecer bienestar que permita salvar vidas”
Es necesario promover capacidades y proyectos de vida, con desarrollo
de habilidades para la productividad, los logros, la sana convivencia y
especialmente, la realización personal y colectiva.
También es importante el rol del Estado en crear políticas públicas para
dar espacios, libertades y oportunidades psicosocioeconómicas,
culturales, legales y diseñar políticas que favorezcan la vida y la salud
integral de las personas

También podría gustarte