MÓDULO 4.
LOS SECTORES ECONÓMICOS DEL MERCADO HALAL
En este módulo vas a conocer los distintos sectores de la economía islámica
mundial:
1. Finanzas y banca islámicas
2. Alimentación y bebidas
3. Productos cosméticos y farmacéuticos
4. Turismo y viajes
5. Moda y complementos
6. Industria audiovisual y ocio
El pasado 2019, DinarStandard, en esta ocasión con el apoyo del Centro Dubaití
para el Desarrollo de la Economía Islámica, elaboró el Informe sobre el Estado de
la Economía Islámica Mundial (séptima edición) y el foco está más que nunca
sobre los 1,800 millones de consumidores musulmanes en todo el mundo.
El informe de este año indica que los musulmanes se gastaron 2,2
billones de dólares durante 2018 en los sectores de alimentos, fármacos
y otros productos de consumo (englobados en el concepto “estilo de
vida”), gracias al impacto de las necesidades de consumo basadas en
una ética inspirada en la fe.
Este gasto representa un fuerte crecimiento (interanual) de un 5,2% y se
prevé que alcance 3,2 billones de dólares en 2024, con una tasa
compuesta de crecimiento anual media (TCCA) del 6,2%. Además, se
estima que los activos financieros islámicos llegaron a los 2,5 billones de
dólares en 2018.
NOTA: A lo largo de este módulo haremos mención frecuente de este Informe
sobre el estado de la economía islámica mundial. Impulsando la revolución de la
economía islámica 4.0, elaborado por DinarStandard, con el apoyo de Dubai
capital de la economía islámica y la colaboración de SalamGateway, al que nos
referiremos con las siglas de su título en inglés: State of the Global Islamic
Economy Report (Informe SGIE). En su edición de 2019/2020, Instituto Halal
ha patrocinado su traducción al español.
El aspecto más destacado de los sectores de la economía halal es que están en
plena expansión y tienen un elemento común: todos están basados en la elección
de los consumidores musulmanes de elegir determinados productos o servicios
según las indicaciones de la fe islámica.
Ello tiene impacto en todos los sectores económicos, pero en este caso
analizaremos sólo algunos, con especial atención al sector de alimentos y bebidas
y al de turismo, dos de los más importantes para las economías europea y
americana, ya que son exportadores de productos certificados halal y receptores
de visitantes y turistas que proceden de países islámicos.
El sector de la banca y las finanzas islámicas es el más importante de la economía
halal teniendo en cuenta tanto su volumen de negocio como el hecho de que este
sector es el que sustenta la creación y desarrollo de empresas y negocios en el
resto de sectores. Sin embargo, las operaciones de banca islámica son muy
minoritarias en el contexto europeo y americano, por los que se dedicará menos
detalle a este sector.
El informe SGIE menciona 10 elementos tractores que están fomentando la
expansión y el crecimiento de la economía islámica. Son los siguientes:
1. Creciente población: 2,2 billones de musulmanes en 2030.
2. Mayor poder adquisitivo: PIB per capita en países OIC creciendo al 4,3%
interanual, proyección hasta 2024.
3. Afinidad religiosa: el 76% de los musulmanes consideran su religión “muy
importante”.
4. Conectividad digital: los países OIC incluyen 15 de los 50 países más
conectados por smartphone.
5. Consumo ético: el 66% de los consumidores pagarían un plus por productos
más éticos.
6. Crecimiento internacional: el 58% de los empresarios consideran el
escenario internacional y diferentes modelos de negocio indispensables para el
crecimiento.
7. Diversificación y desarrollo económico: Solo 2 de las economías de la OIC
están en el grupo de las 25 más desarrolladas, con 224 millones de personas que
sufren desnutrición en los países de la OIC.
8. Comercio halal: los países de la OIC importaron 184,000 millones de dólares
en alimentos y bebidas, de los que sólo 34,000 procedían de otros países de la
OIC.
9. Marco regulatorio: el marco regulatorio es desigual y no existe una única
norma halal
10. Inversiones: más de 2,000 billones de dólares de inversiones privadas
buscan las mejores oportunidades de inversión.
Varios países optan al liderazgo en el establecimiento de ecosistemas robustos,
con Malasia a la cabeza en el Indicador de Economía Global Islámica
(IEGI) de este informe, por quinto año consecutivo, seguida de Emiratos Árabes
Unidos (EAU), Bahréin y Arabia Saudí. Entre las grandes novedades este año
destaca Indonesia, que ha pasado del décimo puesto en 2018 al quinto este año,
gracias a las sólidas iniciativas tomadas para impulsar el crecimiento económico
mediante el desarrollo de una estrategia para la economía islámica. Asimismo,
Turquía ha ascendido dos posiciones en el ranking general.
Las estrategias nacionales están consolidando importantes desarrollos en la
economía islámica; entre ellas cabe destacar la Visión 2030 de Arabia Saudí, el
nuevo logotipo halal creado por Filipinas para promover las exportaciones, el
apoyo del gobierno Surcoreano al desarrollo de productos cosméticos y
farmacéuticos halal, o el lanzamiento del Plan Maestro Económico Indonesio
(MEKSI) 2019-2024, que va a representar un punto de inflexión para los productos
halal, ya que este país, de 270 millones de habitantes, va a exigir que la
certificación halal sea obligatoria. Aunque todavía no parece que vaya a
materializarse una única norma halal aceptada globalmente, se ha continuado
avanzando en este sentido, en la mejora de la certificación y los estándares,
especialmente en lo relativo a alimentos, fármacos y cosméticos, además de
algunos acuerdos bilaterales de reconocimiento mutuo de estándares halal.
El informe de este año destaca el impacto social actual y potencial de cada uno
de los sectores de la economía islámica en relación a los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030 promovidos por la Organización
de las Naciones Unidas (ONU). La financiación en el islam de proyectos
sociales, mediante el Zakat y la Sadaqa (formas de filantropía islámica) han sido
objeto de gran atención por parte de instituciones globales multi-laterales,
incluyendo el Banco Mundial, el Alto Comisionado para los Refugiados (UNHCR) y
la UNESCO. Ciertamente, todavía falta mucho para lograr los objetivos marcados,
pero el alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible es un importante
avance para la economía islámica, y para el crecimiento basado en parámetros
proactivos y éticos.
Las inversiones han representado un destacado papel en el importante
crecimiento de la economía islámica y durante el pasado año hemos podido ver
avances considerables. La inversión global de las empresas en la economía
islámica ascendió a 1,200 millones de dólares, lo que supone un crecimiento de
un 399%, con respecto al año anterior, en transacciones económicas en lo
sectores que representan el estilo de vida islámico, incluyendo productos halal y
financieros.
La palabra clave es la relación entre la espiritualidad islámica y el estilo de vida.
Un vistazo a la web Aladdin Street (Singapur), la Amazon de Asia, nos da una idea
del tipo de productos de que hablamos: https://aladdinstreet.com.sg/
Los milenials también recurren a las apps. Por ejemplo, la aplicación “MuslimPro”
permite llevar un control de las obligaciones espirituales del musulmán.
Otras ofrecen más prestaciones, como “Salaam Planet”, que ofrece restaurantes
halal, eventos (música, cultura, exposiciones, ocio) de estilo aceptable o atractivo
para los musulmanes, de modo que pueden generar una comunidad y sentirse
conectados.
Este artículo de Halapop lo explica con más detalle (Nota: de momento muchas
de las publicaciones relacionadas con novedades en el mundo de los negocios
están sólo en inglés): https://halalop.com/apps/10-best-islamic-apps-muslim-must-
have/
Las finanzas islámicas han mantenido el ritmo a pesar de los rápidos cambios
del mercado incorporando elementos como Fintech, las criptomonedas o la banca
digital, mientras que las empresas y los gobiernos emiten cada vez más sukuk
(bonos financieros islámicos), incluyendo “sukuk verdes”. A pesar de que las
finanzas islámicas están apostando por las tecnologías financieras, el crecimiento
de los últimos meses todavía se basa de manera firme en los servicios y
productos de banca tradicional. La industria de las finanzas islámicas se valoró en
2,5 billones de dólares en 2018, con una expectativa de crecimiento hasta los 3,5
billones en 2024.
Las finanzas islámicas también siguen a buen ritmo los vertiginosos cambios
del mercado, habiendo incorporado las tecnologías financieras (Fintech), las
criptomonedas, y la banca digital. Cada vez más empresas y gobiernos lanzan
emisiones de sukuk (bonos financieros islámicos), incluyendo “bonos verdes”. El
desarrollo de las Finanzas Sociales Islámicas es un desarrollo particularmente
importante, con la creación de un Fondo de Zakat creado por UNHCR y cada vez
mayor introducción del criterio de sostenibilidad en los productos financieros
islámicos. Todo ello hace que esta industria sea capaz de maximizar el impacto
social y promover la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Los alimentos y bebidas halal han experimentado una importante evolución
durante el año pasado, debido a la tecnología y al desarrollo de los hubs halal.
Existen apps que unen a consumidores con restaurantes y marcas halal, mientras
que una nueva plataforma para la trazabilidad conecta toda la cadena de valor,
desde los productores hasta los auditores y entidades de certificación. A nivel
macro, los EAU y China han firmado un acuerdo por valor de 1,000 millones de
dólares destinados a una planta de producción y procesado de alimentos en
Dubai, mientras que Indonesia tiene planeado lanar un Distrito de Estilo de Vida
Islámico valorado en 18 millones de dólares. La población musulmana gastó 1,4
billones de dólares en alimentos y bebidas en 2018 y está previsto que esta cifra
alcance 2 billones en 2024.
La categoría de alimentos halal se ha expandido rápidamente más allá del
concepto de “carne sacrificada de forma permisible”. El sector ha tenido que
aumentar su oferta de productos con certificación halal, en consonancia con
la naturaleza global de la cadena de producción alimentaria, ya que los
ingredientes ya no se obtienen de forma local sino desde múltiples orígenes.
A medida que la cadena de producción alimentaria ha ido cambiando, los
musulmanes han tenido que prestar una atención especial al etiquetado de los
productos en toda la cadena de valor. Especial atención han merecido la carne
que no ha sido sacrificada según el ritual islámico, la gelatina de origen porcino,
los aditivos y colorantes. Con el doble objetivo de tranquilizar a los consumidores
musulmanes y mejorar el nivel de ventas, los fabricantes mundiales de golosinas
como Haribo, Nestlé y Ferrero-Rocher consiguieron la certificación halal. Cada vez
más, los musulmanes, y los no-musulmanes, prestan atención a las etiquetas y al
origen de los alimentos mientras seleccionan productos en los lineales de todo el
mundo. El sector de la alimentación halal está bien posicionado para dar
respuesta a las exigencias en cuestiones de etiquetado y trazabilidad. La
confianza, la ética y la trazabilidad son cuestiones clave cuando se trata de
alimentos halal, que además de ser permisibles, deben ser saludables, puros y
limpios. Consecuentemente, cada vez más empresas se certifican halal, al tiempo
que optan por otros certificados, como el biológico, y por publicitar sus
compromisos éticos, como la empresa británica Pronto Eat.
Las empresas alimentarias con certificación halal se están adaptando a la realidad
cambiante del mercado, aunque todavía queda mucho por hacer. La certificación
halal sigue estando fragmentada en el mundo, y todavía no se ha incluido la
sostenibilidad como un elemento central del proceso de certificación. Existen, no
obstante, varias iniciativas para conseguir un comercio halal mundial más
unificado como, por ejemplo, el Foro Internacional de Acreditación Halal (IHAF)
impulsado por Dubai o la Junta Directiva Internacional Halal (IHAB) promovida por
Malasia. Malasia e Indonesia están trabajando más de cerca en normativa halal,
en parte debido a la decisión de Indonesia de exigir que todos los productos y
servicios de su mercado, tanto alimentarios como de consumo, incluyendo las
importaciones, tengan certificado halal.
La tecnología también está ayudando a este sector en su crecimiento, atrayendo
importantes inversiones y acuerdos comerciales. Por ejemplo, la empresa
singapurense WhatsHalal lanzó una plataforma de trazabilidad halal para conectar
a toda la cadena alimentaria, desde los productores hasta los auditores y
entidades de certificación. Los consumidores conectan con restaurantes y marcas
halal a través de apps como Salam Planet, con cerca de 200,000 usuarios
registrados en Dinamarca, Pakistán y Reino Unido, o como Halal Dining Club, una
app para reservar restaurantes halal con sede en Reino Unido.
También los gobiernos están apoyando el desarrollo de hubs halal. Los Emiratos
Árabes Unidos y China han llegado a un acuerdo por valor de 1 millón de dólares
para la creación de una planta de fabricación y procesado de alimentos halal en
Dubai; Indonesia, por su parte, tiene prevista la creación de un Distrito del Estilo
de Vida Halal, con un valor de 18 millones de dólares. Elite Partners Capital, de
Singapur, firmó una alianza estratégica con la Cámara de Comercio e Industria
Singapur-Malasia para desarrollar unas instalaciones avanzadas de producción
alimentaria valoradas en 57$-72$ millones.
En resumen, a pesar de las iniciativas gubernamentales, las fusiones,
adquisiciones y salidas a bolsa en este segmento, la alimentación halal es una
oportunidad que todavía no ha desarrollado todo su potencial.
Con respecto a la certificación halal, los grandes retos siguen siendo:
- Falta de estándares armonizados
- Falta de estructuras homogéneas en los mercados receptores
- Falta de profesionalización del sector
A pesar de estas divergencias, propias de las fases iniciales de los sectores en
expansión, se han visto algunos logros:
- Consolidación de la acreditación – certificación y estandarización como
sistema a adoptar.
- Mix de capacidades técnicas e islámicas de los auditores, supervisores y
expertos.
- Más interés de los gobiernos de países emisores para facilitar que sus
empresas puedan acceder a los mercados islámicos (con Tailandia y Nueva
Zelanda a la cabeza, que han diseñado, y financiado, planes nacionales halal para
sus diversos sectores productivos).
Según el informe SGIE, los sectores con mayor previsión de crecimiento 2020 son:
- Ingredientes halal
- Piensos halal
- Tecnología de alimentos halal
- Platos y snacks cárnicos halal
- Concepto de minorista
- Venta online de productos halal
Los productos farmacéuticos halal van a experimentar un importante
crecimiento, a medida que las empresas más visionarias van invirtiendo en
desarrollos en este sector y consiguen la certificación halal, especialmente en
Malasia, Indonesia y Corea del Sur. Por otro lado, los gobiernos de la OIC están
promoviendo la creación de vacunas y medicamentos halal. El gasto en productos
farmacéuticos halal en 2018 fue de 92,000 millones de dólares, con previsión de
alcanzar los 134,000 en 2024.
Actualmente, la medicina halal está lejos de sus días de esplendor. Los países
musulmanes son importadores netos de fármacos y existe muy poca
investigación y desarrollo (I+D) para obtener nuevos fármacos o tratamientos, al
tiempo que la producción de medicamentos halal es limitada.
Incluso el concepto de fármaco halal no está todavía muy extendido en los países
islámicos, ya que el sector no ha conseguido el mismo impulso que otros sectores
de la economía islámica, como los alimentos halal o la moda islámica. Ello se
debe, en parte, a la alta visibilidad de la moda islámica en los medios y en la
calle, y a las etiquetas halal cada vez más habitual en los productos alimentarios.
A pesar de ello, los musulmanes son cada vez más conscientes de la importancia
de los fármacos halal; de que no sólo la comida que se consume debería ser halal
(permisible), sino que también los fármacos deberían serlo. Este desarrollo ha ido
en paralelo con la evolución de una tendencia hacia la personalización de los
tratamientos: los pacientes deben estar bien informados y poder elegir
tratamientos acordes con sus creencias y principios éticos.
De hecho, es la falta de alternativa halal la que ha impulsado el fenómeno del
rechazo a las vacunas en muchos países de la OIC: los padres están preocupados
de que las vacunas contengan gelatina porcina. Esta situación ha llevado a la OIC
a crear un grupo de trabajo dedicado a la fabricación de vacunas y medicamentos
halal.
El desarrollo de fármacos halal, por tanto, tiene un gran impacto social, si
consideramos su importancia en la incidencia de contagio de enfermedades,
mucho más alta en países de la OIC que en aquellos no-OIC en desarrollo.
Los productos farmacéuticos requieren de grandes inversiones y de largos
periodos de pruebas antes de que puedan ser comercializados.
De media, un nuevo fármaco requiere al menos 10 años, desde su concepción
hasta su comercialización. Es por ello que este sector experimenta un crecimiento
más lento que el de alimentos y bebidas.
No obstante, hay notables desarrollos en el ámbito de las vitaminas, suplementos,
insulina, heparina y otros.
Por otro lado, la cosmética halal también se ha convertido en un sector en
crecimiento. Hemos sido testigos del lanzamiento de nuevas marcas, y de la
inclusión de estos productos en la oferta de las plataformas de venta minorista
online, al tiempo que se canalizan inversiones. La marca de cosmética halal
SimplySiti planea entrar en la bolsa de Malasia, mientras que Boutiqaat, con sede
en Kuwait, una start-up dedicada a la venta online de moda y cosméticos, ha
duplicado su valor hasta los 500 millones de dólares tras recibir inversiones de
una firma del Golfo. El gasto en cosméticos halal por parte de los consumidores
musulmanes se estimó en 64,000 millones de dólares para 2018, y para 2024 se
espera que alcance la cifra de 95,000.
La limpieza de cuerpo y alma son partes esenciales de la fe musulmana. Dichos
requisitos fueron el punto de partida de la creación de la barra de labios a base de
gelatina halal, en sustitución de la gelatina de cerdo, así como de gamas enteras
de productos de belleza y cuidado corporal certificados halal. En los últimos años
hemos asistido a un crecimiento en la producción de cosméticos halal a medida
que había una mayor disponibilidad de ingredientes en el mercado. Sin embargo,
la entrada en el mercado multimillonario de los cosméticos no ha sido fácil.
Las empresas emergentes de cosméticos halal han tenido que competir en los
lineales con marcas mucho más conocidas, así como con multinacionales, algunas
de las cuales ya tenían certificación halal. Las nuevas marcas, además, han tenido
que adaptarse a las últimas tendencias cosméticas – desde la gama de colores al
perfume, diseño y presentación – y también demostrar su eficacia para ganarse la
lealtad de las consumidoras.
La creciente demanda de cosmética natural, biológica y vegana ha representado
un reto añadido a las marcas de cosmética halal parar retener o expandir su
cuota de mercado. Como consecuencia, las marcas halal han optado por obtener
otros certificados de calidad para mejorar sus ventas, y viceversa; las marcas
biológicas, veganas o naturales están optando por la certificación halal para tener
un mayor atractivo en el mercado. Prueba de ello es que las exportaciones de
cosméticos de base vegetal surcoreanos hacia países OIC casi se duplicó en 2018;
alrededor de una docena de empresas cosméticas surcoreanas se certificaron
halal en el último año para poder exportar su marca propia y también para
fabricar para marcas malasias.
Los consumidores cada vez más exigen la trazabilidad de los ingredientes, lo que
ha dado pie a que las empresas cosméticas destaquen la naturaleza halal de sus
productos para tratar de destacar en un mercado cada vez más saturado. La
marca de cosmética malasia Miss Elwani se ha posicionado en este sentido
mediante el registro con la aplicación Verify Halal, integrada en un registro global
halal mediante tecnología blockchain.
La tecnología está jugando un papel destacado en la expansión de los productos
cosméticos halal. Las nuevas marcas realizan su lanzamiento online, mucho antes
de tener presencia en los lineales de las tiendas; por otro lado, las plataformas de
ecommerce están aumentando su oferta y captando inversiones.
Aunque las iniciativas privadas están llevando la cosmética halal al siguiente
nivel, el sector no ha recibido suficiente apoyo por parte de los gobiernos de la
OIC, lo cual resulta significativo si se compara con el caso de Corea del Sur, donde
el Ministerio de Seguridad Alimentaria y Farmacéutica ofrece formación gratuita
sobre la certificación de cosméticos halal.
En turismo halal, basado en las necesidades de los viajeros musulmanes en
aspectos relacionados con la práctica de su fe, se ha extendido más que nunca,
con una oferta que aglutina desde resorts de playa hasta hoteles para familias, y
desde agencias de viajes a apps para realizar reservas o valorar las vacaciones.
Durante el pasado año se crearon nuevas agencias de viaje online, dedicadas
sobre todo al turismo de Umrah [1] y al mercado turístico general, consiguiendo
atraer a gran parte de las inversiones en los mercados turísticos “muslim-
friendly”. Los gobiernos de la Organización de Cooperación Islámica (OIC) tienen
planes para aumentar los ingresos del sector turismo mediante las inversiones en
el sector, ya sea en Malasia, Indonesia, Turquía o Arabia Saudí. El gasto de los
turistas musulmanes se situó en 189,000 millones de dólares en 2018, y se prevé
que llegue a los 274,000 en 2024.
[1 La umrah o peregrinación menor consiste en una visita a la mezquita sagrada
de Meca, en Arabia Saudí, durante cualquier fecha del año excepto en los diez
días dedicados a la peregrinación mayor o Hajj. Esta visita suele tener varios días
de duración y se puede extender para incluir la ciudad de Medina.]
En turismo muslim-friendly es más popular que nunca, con ofertas que van desde
resorts de costa hasta hoteles para familias, pasando por agencias de viajes y
apps para reservar o puntuar las vacaciones. Se han habilitado piscinas
segregadas y restaurantes halal, lo que ha permitido el desarrollo del turismo
muslim-friendly en muchos mercados. Las soluciones digitales han sido esenciales
para permitir el despliegue de todo el potencial de este sector.
Durante el año pasado se han creado numerosas agencias de viaje online,
incluyendo UmrahMe, o Rihaala, la nueva agencia de viajes online de la británica
Serendipity Tailormade, y la malasia HalalHoliday.
Las peregrinaciones anuales a Meca, la mayor o hajj y la menor o umrah, a Arabia
Saudí, han conseguido atraer 10 millones de peregrinos al año, que han generado
unos ingresos de 8,000$ millones. El reino saudí tiene planes para atraer más de
30 millones de peregrinos al año para la Umrah, bajo el programa marco Visión
2030, lo que implica el desarrollo de soluciones digitales para conseguir este
objetivo. El Ministerio Saudí de Hajj y Umrah ha firmado acuerdos de colaboración
con varias agencias de viajes, incluyendo los portales generalistas Agoda y
Booking.com. Por su parte, HolidayMe, una agencia de viajes online con sede en
el Golfo, lanzó UmrahMe, que facilita a los peregrinos paquetes de viaje
personalizados para la Umrah.
Los gobiernos de la OIC tienen planes para aumentar los ingresos del sector
turismo, lo que está atrayendo más inversiones a este sector. Arabia Saudí desea
atraer 20,000$ millones de inversión hasta 2035 a través de su proyecto Al-Ula.
Turquía, Malasia e Indonesia están promocionando la expansión del turismo
Muslim-Friendly. A finales del 2018, el Índice de Viajeros Musulmanes de
Indonesia (IMTI), que califica las provincias de cada país según su capacidad para
atraer turistas musulmanes, firmó un acuerdo con Mastercard y CrescentRating;
por su parte, el Centro de Turismo Islámico de Malasia lanzó una iniciativa para
reconocer los hoteles muslim-friendly en julio de 2019.
Los países que no tienen mayorías musulmanas también están haciendo
importantes esfuerzos de marketing para atraer musulmanes a sus países. Un
buen ejemplo es Japón, que se ha comprometido a crear un ambiente muslim-
friendly para las Olimpiadas de Tokio 2020 (en la imagen puede verse una
“Mezquita Móvil”, creada especialmente para este evento).
Muslim-friendly tourism
Actualmente se utilizan 2 denominaciones cuando nos referimos al turista
musulmán:
· Muslim Friendly Tourism (MFT)
· Halal Tourism (HT)
Ello incluye la creación de productos y servicios turísticos para servir a l@s
client@s musulman@s, que pueden incluir:
· Opciones parciales (Muslim-Friendly)
· Todos los productos y servicios ofertados son halal (Halal)
Nuestro establecimiento o servicio debe conocer las expectativas y necesidades
del turista musulmán, así como los diversos tipos de cliente.
Las obligaciones del musulmán incluyen:
• Ablución y oración
• Oración comunitaria en viernes
• Ayuno
• Alimentación halal
Que afectan a:
• Horarios
• Alimentos y bebidas halal
• Instalaciones relacionadas con la alimentación (restaurante, corner, vending,
etc)
• Disponibilidad de Corán y sayyda (alfombra de rezo)
• Instalaciones para la ablución y oración
En algunos casos, las preferencias pueden incluir:
• Espacios de alojamiento en formato familiar
• Espacios de ocio con opciones segregadas por sexo (diferentes horarios o
instalaciones)
• Opciones para niños
• Espacios exclusivos halal (sin riesgos)
• Visitas patrimonio islámico
• Actividades significativas para los musulmanes
• Shopping Luxury Retail
España, como segundo destino turístico del mundo, está, sin embargo, en puestos
bajos en el ranking de países preferidos por los musulmanes. Ello se debe a los
prejuicios contra el islam y los musulmanes y a la falta de opciones halal o
muslim-friendly.
Existe una importante oportunidad para el sector turístico español,
siempre que sepa adaptar su oferta a este tipo de cliente.
Con respecto a la certificación Muslim-Friendly, hay que tener en cuenta:
• Los clientes musulmanes prefieren establecimientos halal.
• No obstante, si no lo encuentran, recurren a alternativas que ofrezcan
opciones Muslim-Friendly (MF).
• También prefieren que dichas opciones estén normalizadas, ya que así saben
exactamente lo que van a encontrar en destino.
• La existencia de diversos estándares lleva a la confusión.
• Halal es una cuestión de confianza. Es conveniente que además de la oferta,
el personal del establecimiento esté bien formado.
• Algunos de los requisitos exigidos son difíciles de implementar en países de
minoría musulmana.
• En algunos casos los empresarios prefieren entrar en el negocio de forma
gradual.
• Es posible ofrecer algunas opciones halal, siempre de forma honesta y con
información clara y específica al cliente, además de formar al personal del
establecimiento.
• La disponibilidad de alimentos certificados halal es, en la mayoría de los
casos, el factor más crítico, que puede inclinar la balanza a favor o no de un
destino o alojamiento.
• Ocio adaptado
El sector de la moda islámica ha vivido un año estelar, con desfiles de moda
islámica en todo el mundo, la emergencia de nuevas marcas, y una mayor
inversión en portales online. El portal de moda online Modanisa vendió una
participación minoritaria valorada en 15 millones de dólares a Goldman Sachs y
Wamda Capital para financiar su expansión, mientras que el portal minorista The
Modist, con sede en Dubai, también atrajo inversores y la marca neoyorkina
Haute Hijab se aseguró capital para crear la primera marca mundial de estilo de
vida islámico enteramente digital. Durante 2018, los musulmanes gastaron en
moda y calzado un valor de 283,000 millones de dólares, y se estima que en 2024
este gasto representará cerca de 402,000.
La moda islámica es más visible que nunca, ya sea en la calle, en los medios, en
internet o sobre la pasarela. También está marcando tendencia, y sus diseños son
populares tanto entre los musulmanes como los no-musulmanes en todo el
mundo, que quieren un estilo modesto, pero elegante.
En los últimos años hemos asistido a una proliferación de eventos de moda
islámica que por primera vez se celebraban en diversas ciudades de todo el
mundo, de Miami a Accra, pasando por Moscú y Milán. En San Francisco se
celebró una exposición de moda islámica contemporánea que mostró la obra de
53 diseñadores, marcas y tiendas.
La revista estadounidense Sports Illustrated presentó por primera vez una modelo
en “burkini” y velo, Halima Aden. Dos ferias internacionales, Gallery Dusseldorf y
Collection Premier Moscow incluyeron moda islámica. Aden se ha convertido en la
embajadora de la moda islámica, con apariciones durante el pasado año en
diversas sesiones fotográficas, ha lanzado su propia firma de velos junto con la
plataforma de venta online Modanisa y. ha diseñado una muñeca Barbie que luce
velo.
Por otro lado, las marcas convencionales de moda han lanzado líneas específicas
de moda islámica, como la japonesa Uniqlo, que ha querido capitalizar el éxito de
su línea para mujeres con velo de 2015, o la marca deportiva Nike, que lanzó Pro
Hijab.
La visibilidad en medios y el auge de la moda islámica no han pasado
desapercibidos a los inversores. La plataforma de ventas online Modanisa vendió
un paquete minoritario de acciones valorado en 15$ millones a Goldman Sachs y
Wamda Capital para financiar su expansión. La dubaití The Modist consiguió
inversiones de la tienda online británica Farfetch y Annabel Investment Holding.
La firma de moda islámica neoyorkina Haute Hijab consiguió 2,3$ millones para
financiar la primera marca del mundo íntegramente digital dedicada al estilo de
vida islámico.
Estos movimientos son claros indicadores de que la moda islámica se mueve en la
dirección correcta. Sin embargo, la falta de estándares y de una guía clara ha
tenido algunas consecuencias: una firma estadounidense sufrió el enfado de los
consumidores al no haber utilizado modelos que vistieran de forma apropiada en
el lanzamiento de su colección de hijabs.
Las marcas y tiendas convencionales tampoco son conscientes de que la moda
islámica no exige colecciones completamente diferentes para atraer a los
consumidores. La ropa puede adaptarse para conseguir un aspecto más modesto:
ha de ser suelta y larga, de forma que cubra totalmente brazos y piernas.
Con el objetivo de asesorar al sector, Think Fashion puso en marcha el Consejo de
la Moda Islámica, en Indonesia, con capítulos a lo largo del mundo, para
promocionar una moda inclusiva, prácticas sostenibles, dar apoyo a diseñadores y
promocionar el crecimiento de la industria de la moda islámica.
Los gobiernos de los países OIC también están apoyando el sector, especialmente
en Turquía e Indonesia. El Consejo de Diseño Islámico de Moda (IDFC) sigue
promoviendo el sector, por ejemplo, durante la Torino Fashion Week, y en
Emiratos se ha celebrado la Pret-A-Cover Buyers Lane, un evento para presentar
la moda y el diseño islámicos en Dubai.
El sector del ocio y los audiovisuales tiene una creciente oferta, que incluye
películas, mini-series y otros contenidos online, así como apps diseñadas para
cubrir las necesidades diarias del estilo de vida islámico. Los principales estudios
y plataformas de streaming, como Netflix, se están adaptando y creando
contenidos atractivos para el público musulmán, al tiempo que otras plataformas
desarrollan valores culturales islámicos dirigidos al público infantil. Los
musulmanes gastaron 220,000 millones de dólares en 2018 en este sector, cuyas
previsiones para 2024 llegan a los 309,000.
Los audiovisuales de contenido islámico, que incluyen películas, mini-series y
contenidos online, siguen ganando terreno y presencia. Las apps dedicadas al
estilo de vida islámico también se han multiplicado, así como el desarrollo de
contenidos islámicos para niños, en diversas plataformas.
En la gran pantalla, se han presentado numerosas películas de temática islámica,
con especial mención para el Festival de Cine Mosquers en Canadá, que proyectó
40 títulos realizados en todo el mundo, y para el aumento de personajes
musulmanes en películas de Hollywood.
Aun queda mucho por hacer en términos de cambio de mentalidad en los medios,
pero ya hemos visto que los estudios y medios de comunicación no especializados
están creando o adaptando contenidos para el público musulmán, tanto en países
musulmanes como no-musulmanes. Netflix tiene previsto el lanzamiento de una
serie original de Oriente Próximo, titulada “Al Rawabi Escuela Femenina” y ha
lanzado la serie española “Elite”, que presenta algunos de los retos a los que se
enfrentan los musulmanes.
Se están produciendo películas de animación tanto para niños como para adultos,
con importantes producciones en Oriente Próximo. Unos estudios de Arabia Saudí
se han inspirado en la popularidad del Anime Japonés para lanzar una serie y
películas basadas en personajes y folklore árabe. Otra productora, ésta omaní,
produjo “Tawasel”, que obtuvo en premio a la mejor Serie de Animación en el
Foro Internacional de la Animación del Cairo 2019.
La industria cinematográfica también está cobrando impulso gracias a los
festivales de cine, y ya se han abierto cadenas de salas de cine en Arabia Saudí
después de que se levantar la prohibición.
Se han realizado importantes inversiones en apps dedicadas al estilo de vida
islámico. No hace mucho fue la adquisición de Muslim Pro, que superó los 70
millones de descargas a nivel global y MuzMarch, la app dedicada al matrimonio,
fundada por un consorcio inversor, consiguió financiación por valor de 7$
millones, y superó el millón de descargas.
A medida que aumenta la disponibilidad de ingresos para gastar en ocio en los
países de la OIC, y considerando que más de la mitad de los musulmanes tendrá
menos de 30 años en 2030, el sector tiene un amplio horizonte para desarrollar
productos de ocio y multimedia con contenidos islámicos.
Además del sector audiovisual, otros nichos de mercado relacionados con el ocio
incluyen:
- Literatura
- Arte
- Juegos de mesa
- Juguetes
- Artículos de papelería
- Artículos para fiesta y celebraciones
- Etc.
En resumen, los sectores económicos presentados son sólo el comienzo de un
nuevo mercado, basado en las preferencias de millones de consumidores
musulmanes.
Cualquier producto puede ser adaptado para el público de la Generación M.
Como ejemplo, esta firma canadiense que lanzó “Halal Socks”, inspirada en los
calcetines multicolor que usa el primer ministro Justin Trudeau.
Halal socks presenta calcetines con mensajes positivos acerca del islam y los
musulmanes. Su publicidad refleja claramente el público objetivo: jóvenes
musulmanes y sus familias, que disfrutan de una vida sana de valores positivos y
globales
Para introducirse en el mundo de la economía islámica, un consejo final es asistir
a las numerosas ferias comerciales y otros eventos que se celebran con
regularidad en todo el mundo en torno al concepto halal.
En la foto, la Cumbre Mundial Halal (World Halal Summit) que se celebra en
Estambul cada otoño.