Introducción al Islam y su Diversidad
Introducción al Islam y su Diversidad
INTRODUCCIÓN AL ISLAM
En este módulo vas a aprender:
2. Una introducción a aspectos históricos, sociológicos, culturales y cotidianos del mundo islámico.
4. El significado de "halal" para los musulmanes. Un tema que podrás profundizar en los siguientes módulos de
este curso
Aunque muchos consideran el islam una religión, se trata de una cosmovisión que es, a su vez, fuente de los códigos civil
y penal en muchas sociedades (es decir, de documentos o acuerdos que regulan las relaciones entre personas y
organizaciones dentro de una sociedad).
Desde la perspectiva secular de la Europa contemporánea, podría pensarse que el Islam es una filosofía anticuada. Sin
embargo, sus premisas humanistas han permanecido válidas a lo largo de la historia, y siguen siéndolo para un 25% de la
población mundial.
¿QUÉ ES EL ISLAM?
El islam es una revelación de origen abrahámico, es decir, proviene del mismo tronco común que el judaísmo y el
cristianismo.
Se consideran revelaciones abrahámicas porque descienden del profeta Abraham (Ibrahim para los musulmanes) y que
es el padre de Isaac e Ismael, fundadores de los linajes judeocristiano y musulmán respectivamente. El Islam comparte
numerosas figuras históricas con las otras dos religiones reveladas, incluyendo a Adán (Adam), Jesús (Isa), María
(Maryam), *Salomón (Suleyman) y todos los profetas.
Siguiendo el orden cronológico, el islam es la tercera y última revelación de la secuencia monoteísta, después de la
contenida en la Torá y el Inyil.
El término islam proviene de la raíz árabe “s-l-m” que significa paz, bienestar, obediencia y entrega. Normalmente se
traduce como sumisión, aunque este significado no es del todo correcto. El concepto de “aceptación” sería más preciso.
Ser musulmán, por tanto, significa que aceptas la revelación contenida en el Corán, que declara que existe un solo
creador (Allah, literalmente “el dios”), que ha creado todo lo que existe, y que ha dado a los seres humanos el
discernimiento (Al Furqan, en árabe, la capacidad de distinguir el bien del mal), y por tanto, la responsabilidad sobre sus
actos.
El islam es una religión poliédrica, es decir, no hay una sola manera de verla ni de practicarla, ni siquiera de interpretarla.
La experiencia del islam es muy diversa, tal y como os intentaremos mostrar a continuación, a lo largo de este curso.
En los siguientes módulos conocerás los países de mayoría musulmana, también llamados países islámicos o de la OIC,
en los que los musulmanes representan más del 50% de la población (como Bosnia, Egipto o Indonesia). También los
países que contienen minorías musulmanas, donde este grupo representa menos del 50% (como Montenegro o España).
Incluso en el mismo país, la diversidad del islam es formidable, y ello queda reflejado en la arquitectura, la gastronomía,
la moda, el arte, las tradiciones y las costumbres. Es necesario además añadir que en muchos países, el islam se
superpone a otras culturas o tradiciones contrarias al mismo, por lo que desde la perspectiva de una persona no experta
puede parecer que existe una mezcla confusa.
Las bases del islam son la experiencia coránica, por una parte, y la experiencia del Profeta Muhammad, que se denomina
sunnah (tradición). Esta está recogida en sus dichos y hechos, llamados hadith. Estos dichos y hechos se recopilan en
varias colecciones. Hay que tener cuidado ya que existen muchos hadith apócrifos o débiles, que no se aceptan como
auténticos, aunque son ocasionalmente mencionados a nivel popular. Solo un experto jurista puede interpretarlos y
obtener de ellos la sabiduría o la legislación pertinente.
El Corán, más allá de su imagen de libro sagrado, es para los musulmanes palabra de Dios revelada. Es un texto que fue
comunicado gradualmente al Profeta Muhammad. Se preservó de forma oral a lo largo de una generación hasta que el
Califa Othman, tercero en la sucesión política del Profeta, ordenó su recopilación por escrito y su disposición en el
formato en que lo conocemos hoy en día. Al igual que los hadithes, la interpretación del Corán solo puede hacerse
conociendo exactamente las circunstancias en que cada verso fue revelado, así como su relación con otros versos, lo
cual solo puede hacer un experto jurista. Para la persona que quiere acercarse a este texto desde la inexperiencia se
recomienda un Corán comentado o Tafsir.
Muhammad es el Profeta de los Musulmanes. Nació en Meca en el siglo VI y vivió en el VII de nuestra era, y –según la
tradición islámica– pertenece a la cadena profética, que comenzó con Adam. Los musulmanes tienen los mismos
profetas que otras religiones del libro como los cristianos y los judíos: Moisés, David, Salomón o Jesús. Todos ellos son
muy importantes en la tradición islámica.
En el caso del profeta Muhammad, su figura es contemplada con gran reverencia por los musulmanes. Él es el personaje
fundamental para comprender no solo el nacimiento, sino el desarrollo del islam. A él le fue revelado el Corán en el año
610, según la tradición islámica. Muhammad, tras una primera etapa como comerciante, se convirtió en el líder de la
comunidad lo que le granjeó poderosos enemigos., entre ellos parte de su antigua familia, descontenta con el nuevo
orden social que promulgaba. Por ello, tuvo que huir para salvar su vida de Meca a Medina en el año 622. A este evento
se le llama en árabe hégira (al- Hijra), que significa “huida” en español. Este hecho determina el comienzo temporal del
islam, de hecho, el calendario islámico (o de la Hégira) comienza con este evento.
Tras la huida de la Meca (a la ciudad que fue bautizada por el mismo profeta como Medina al Munawara “La ciudad de
las luces” y que antes se llamaba Yatrib), Muhammad creó la primera comunidad musulmana y proclamó la Constitución
de Medina, un pacto entre diferentes comunidades para la convivencia, aceptando el mensaje de que hay sólo un único
dios.
Para los musulmanes el Corán es palabra de Allāh revelada a Muhammad por el ángel Gabriel (Yibril, el conocido como
“Ángel de la Anunciación” en la tradición cristiana). Se lo reveló, por primera vez, en la cueva de Hira en Meca tras una
experiencia iniciática.
Los primeros versos revelados dicen: “En el nombre de dios, el más compasivo y misericordioso. [Q 96:1-5] Lee, en el
nombre de tu señor, el creador. Creó al hombre de un coágulo de sangre. Lee, tu señor es munífico. Enseñó al ser
humano la escritura, le enseñó lo que no sabía.”
El Corán es una experiencia intertextual que une información nueva y revelada al Profeta Muhammad. Esta corresponde
a eventos propios de su época según los iba experimentando. Pero, a la vez, remite a textos sagrados anteriores como la
Torah, los Salmos o los Evangelios. Así como a otros eventos históricos anteriores, pues en el Corán aparecen figuras
como Alejandro Magno.
Su transmisión es en árabe clásico, el cual se convirtió en la lengua vehicular de los musulmanes. Su mensaje no puede
ser alterado, aunque a menudo se somete a interpretación.
El texto está organizado en capítulos (suras) y versos (aleyas o ayas), y trata de numerosos temas: la creación, el
universo, el medio ambiente, el ser humano, la sociedad, la familia, el comercio, la justicia, etc.
La figura de Allāh es muy compleja. Allāh es una entidad única, fuente de la vida y el universo. Representa una fuerza y
no una persona. Eso lo aleja de la habitual imagen antropomórfica proveniente de la tradición greco-latina. Los
musulmanes no conciben a Allāh como un ser personal, sino como una inteligencia, energía, con capacidad creadora,
pero cuya naturaleza no nos es posible conocer. De hecho, la tradición islámica le otorga cualidades (“Los hermosos
nombres de Allah”). Se trata de atributos que representan sus capacidades sin restringirlo en forma o concepto.
Parte del conocimiento que Él quiere otorgar a su creación –según la teología islámica– llega a través de la revelación a
los mensajeros y profetas.
La base del conocimiento es la capacidad de establecer diferencia entre las cosas (el mencionado discernimiento) que
acaban concretándose en ética, moral o conocimiento del mundo conocido. Los aspectos éticos del islam son de la
máxima importancia en halal, y en general, en todo el ámbito de los negocios.
Allāh se revela al Profeta Muhammad, pero no lo hace directamente. Esto es algo importante, la tradición islámica no
recurre al personalismo. Así, el Profeta Muhammad no es un ser divino, sino un transmisor, un mensajero (como se
llama, Rasul-al-lah. El Mensajero de Dios). Ningún profeta en el islam se considera “hijo” de Dios, sino una persona
escogida, pero mortal, como el resto de los seres humanos. El elemento central del culto en el islam es Allāh, no
Muhamad ni ningún otro profeta.
El isIam como creencia es holístico, es decir, atañe a todos los aspectos cotidianos de la vida de los creyentes. La vivencia
cotidiana está mediada por la creencia. El musulmán vive influido constantemente por sus prácticas religiosas. Todos
estos aspectos están regulados por la sharia (ley islámica). La ley islámica incluye disposiciones que afectan al individuo,
la familia, la sociedad, el medio ambiente o el universo. Regulan las actividades cotidianas, que se realizan a diario,
mensualmente, en cada estación o etapa de nuestras vidas. Regula la sociedad y establece el principio del bien común
por encima de las aspiraciones individuales, un aspecto que puede contrastar con las tendencias contemporáneas de
algunas sociedades.
“Sharia” significa, simplemente, “camino”. Es el camino por donde transitar para llegar a Allāh desde nuestras acciones.
Su objetivo es discernir lo positivo de lo negativo y llegar a una sociedad más justa, el principal objetivo de los
musulmanes.
La sharia es la conjunción de la sabiduría del Corán, de la sunna (o tradición de las acciones del profeta Muhammad) y de
las opiniones autorizadas de la tradición a través de los sabios, que crean jurisprudencia (fiqh).
Aunque el islam nació en Arabia, no todos los musulmanes son árabes ni todos los árabes son musulmanes. De hecho,
esta es una de las confusiones más comunes que hay. Cualquier persona puede ser musulmana, bien por nacimiento o
por conversión y aceptación del mensaje. La edad, raza, sexo, estatuto socioeconómico o nacionalidad no son factores
que determinen que una persona sea musulmana.
Las influencias del marco cultural islámico (islamicate) ha sido importantísima. Muchísimas culturas le deben al islam
parte de su identidad. Este ejemplo es el caso de la identidad española, la cual no solo tiene patrimonio material sino un
importante conjunto de elementos de su patrimonio inmaterial. Es decir, influencia en la lengua española, topónimos,
gastronomía, indumentaria, juegos o costumbres cotidianas.
Por otra parte, el contexto del marco cultural islámico no se circunscribía únicamente a la religión musulmana. Pues
dentro de ella convivían diversas culturas y religiones, a menudo, en un clima de pluralismo como ocurrió en la época
dorada de Al-Andalus.
Por último, cabe mencionar que el Islam tiende a fundirse y superponerse con la cultura existente, por lo que a menudo
vamos a encontrar diferencias entre los musulmanes, según donde vivan o de dónde sean originarios. Muchas
tradiciones locales pueden estar en abierta contradicción con el islam, pero en ocasiones perviven durante
generaciones. Es también importante considerar que la mayoría de la población, tanto musulmana como de otras
religiones, sólo conoce su fe de forma superficial, y no tienen categoría de teólogos. Esta expresión la denominaremos
“islam popular”.
El texto que os presentamos, a continuación, es el famoso hadith de Gabriel. Un hadith, como hemos dicho, es una
narración sobre el profeta Muhammad y validada por la tradición. Este hadith es muy conocido porque en él se asientan
las bases doctrinales del islam.
>>También Omar nos contó, “Estábamos sentados con el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le de la paz, cuando
un hombre se acercó. Sus ropas eran de un blanco deslumbrante, y no tenían traza de de que había estado viajando.
Ninguno de nosotros le conocía. Se sentó junto al Profeta, que Allah le bendiga y le dé la paz, de modo que sus rodillas
tocaban las de él, y colocó sus dos manos sobre sus muslos y dijo: “Muhammad, háblame del islam”. El Mensajero de
Allah, que Allah le bendiga y le dé la paz, dijo “Islam es que testifiques que no hay más dios sino Allah, que realices la
oración, que des limosna y que ayunes durante el mes de Ramadan, y que realices la peregrinación a la Casa [de Dios] si
te es posible y tienes medios”. Él dijo: “Has dicho la verdad”. Quedamos sorprendidos. Entonces preguntó: “Háblame de
la fe [al-Iman]”. Él respondió: “Es afirmar a Allah, sus ángeles, sus revelaciones, sus profetas y el último día, y afirmar que
crees en el Decreto y en lo bueno y lo malo que haya en él”. Él dijo: “Has dicho la verdad”. Entonces preguntó: “Háblame
de la adoración [al-Ihsan]”. Respondió: “Que adores a Allah como si lo vieras, porque, aunque tú no lo veas, ciertamente
él sí que te ve a tí […]
Si habéis leído con detenimiento el hadith, os habréis dado cuenta que en él se nos narra como el Profeta les explica a
sus compañeros qué es el islam, ante las preguntas de un personaje que resulta ser el ángel Gabriel.
El segundo que sería el iman y son las creencias. Es decir, creer en Allāh, en sus ángeles, sus libros y sus
mensajeros, además de otros conceptos teológicos.
El último nivel es el ihsan es la excelencia y se refiere a la práctica del islam. El islam no lo reserva para una élite
o elegidos, sino que es accesible para todo el mundo siempre que cumpla con las dos categorías anteriores.
La práctica del islam se fundamenta en cinco pilares, que se denominan en árabe arkan al-islam. El primero es la
shahada: Atestiguar que no hay más dios que Allah y que Muhammad es su Mensajero. El segundo es hacer la salat
(oración), que se realiza cinco veces al día. El tercero el sawn, ayunar y controlar el comportamiento y los modales desde
la salida hasta la puesta del sol durante el mes de Ramadán. El cuarto es pagar la zakat (la redistribución de la riqueza),
no es simple caridad sino un 2,5% de la riqueza acumulada en el último año. Y por último, el quinto es el hajj peregrinar
a Meca, al menos si es posible una vez en la vida.
Estos cincos pilares son obligatorios a todos los musulmanes adultos en pleno uso de razón, sean hombres o mujeres,
jóvenes o ancianos, ricos o pobres, vivan donde vivan. Como en todas las sociedades y grupos humanos, existen muchos
grados de compromiso con la fe: algunas personas cumplen todos los preceptos a rajatabla mientras que otras no lo
hacen, o lo hacen parcialmente. El islam es muy diverso, incluso en este aspecto.
¡Oh gentes! Ciertamente, os hemos creado a todos de varón y hembra, y os hemos hecho naciones y tribus, para que os
reconozcáis unos a otros. Realmente, el más noble de vosotros ante Dios es aquel que es más profundamente
consciente de Él. Ciertamente, Dios es omnisciente, consciente de todo. (Corán, 49:13)
Por tanto: la unión del hombre y la mujer es necesaria para perpetuar la especie (por lo que el modelo tradicional de
familia y la protección de la función reproductiva del ser humano se considera esencial en el islam); este texto también
hace una referencia a la diversidad, y al hecho de que conocer otras personas y culturas es obligatorio y valioso (el Hajj o
peregrinación es una buena ocasión para ello); y por último, afirma que la mejor de las personas es la más observante de
la religión, no aquella que pertenece a una raza, sexo o nivel social determinados.
Este fragmento del Corán marca la pluralidad y que musulmán es aquel que es plenamente consciente de Dios. Hoy en
día, consideramos musulmán a aquella persona que reconoce y se reconoce en la creencia y praxis de los cinco pilares,
aunque puedan existir diferencias doctrinales (diferencias tal como se señalan en los acuerdos o Mensaje de Amán de
2004). Este es un texto que busca el consenso entre las diferentes escuelas del islam, guardando la pluralidad de
tradiciones que conforma el islam y el mundo musulmán. Todas con sus particularidades pero que convergen en la
creencia básica que antes mencionábamos.
La proclamación o mensaje de Amán recoge las opiniones de los más reputados expertos del mundo islámico, más de
500 personas de referencia. Declararon que existen en el Islam 8 escuelas de jurisprudencia islámica: sunni, shia, ibadi y
ashari, del islam sufí y la tradición auténtica salafí.
Por último, establece las condiciones necesarias para determinar qué personas pueden emitir fatwas (fatuas), para
exponer y denunciar cualquier opinión legal emitida de forma ilegítima en nombre del islam.
El mensaje de Amán busca el consenso entre las diferentes escuelas de pensamiento y tradiciones islámicas. Todas sus
particularidades y diferencias convergen en estos tres puntos.
En términos de población
musulmana, hay que mencionar la
India (no es un país musulmán, aunque los musulmanes conforman una importante minoría, con unos 190 millones),
Bangladesh, Nigeria, Egipto, Irán y Turquía, todos con más de 80 millones de musulmanes.
Los países islámicos más pequeños son la República Islámica de Maldivas (en Asia) y Suriname (en Sudamérica). Los
datos demográficos pueden consultarse en Pew Research Centre, un think tank especializado en las religiones del
mundo (https://www.pewresearch.org/).
Si algo representa bien lo que es el islam, es el concepto de “Unidad en la Diversidad”. Los musulmanes tienen una
conciencia muy presente de su unidad, relacionada con el concepto de “ummah” o comunidad de creyente
s. En cualquier lugar en que residan, y particularmente los más jóvenes, los musulmanes sienten que tienen una
conexión con el resto de creyentes a los que pueden recurrir con diversos fines: relaciones, familia, negocios, etc.
Por ejemplo, la primera foto empezando por la izquierda es una mezquita en Indonesia. Esta mezquita situada en
Yakarta es una de las más grandes del mundo. Se aprecia cómo hombres y mujeres comparten la misma sala, aunque
levemente separados. Es algo casi excepcional esta forma de distribuir el espacio en la mezquita, pero, sin embargo, está
bastante aceptado en Indonesia.
La siguiente foto es de una mezquita en el barrio neoyorkino del El Bronx. Con un estilo que recuerda al mundo oriental,
esta mezquita está integrada dentro del paisaje urbano y parecería un edificio de negocios si no fuese por la cúpula. El
islam es una religión en alza en Estados Unidos, y en concreto en Nueva York ha ayudado a muchos jóvenes a salir de la
droga y el alcohol.
La siguiente foto muestra la peregrinación a Meca. En ella vemos la Ka’aba (cubierta con una tela negra o kiswa) es decir,
la casa que construyó el profeta Abraham junto a su hijo Ismael para honrar a Allāh. Es uno de los iconos más visibles del
mundo islámico y es la referencia geográfica hacia donde los fieles se dirigen para rezar. También es un punto a
considerar en otros rituales, como los entierros o el sacrificio de animales.
Las dos fotos inferiores nos muestran la comunidad. La primera, la de unos africanos compartiendo la comida después
de la oración del viernes en Senegal. África es uno de los lugares donde el islam se ha desarrollado con más fuerza y con
gran influencia sobre el territorio, construyendo redes sociales e identidades locales. La última foto corresponde a
Rumi’s Cave (La cueva de Rumi), un espacio cultural islámico que rompe la idea de mezquita para integrarlo en el mundo
londinense. Si os fijáis con detalle, encontrara que en la pared verde de la izquierda está escrito en caracteres chinos el
primer capítulo del Corán: la fātiha. Este es un regalo de un musulmán chino a la comunidad que le acogió durante sus
estudios. Una muestra más de la diversidad del mundo islámico.
Todas estas visiones del islam hacen que sea uno en su creencia pero diverso en su expresión cultural. El mundo islámico
es diverso. Esto es algo bastante interesante y que, a menudo, no se conoce.
¿Dónde viven los musulmanes? Seguramente, nos sorprendería ver donde viven los musulmanes, pues lo hacen a lo
largo del mundo. No existe una “musulmania” o un “musulmanistán”.
En este pequeño gráfico podéis ver que el país con mayor número de musulmanes no es un país árabe, sino Indonesia
con cerca de 203 millones de musulmanes y con un 88% de población musulmana dentro del país. Le siguen los países
del subcontinente indio –Pakistán (un país creado ex profeso para los musulmanes a mediados del siglo XX), India
(donde los musulmanes son la primera minoría, y representan un 13% de su población total) y Bangladesh– con gran
tradición islámica. Egipto es el primer país árabe con 79 millones, y Nigeria, el país con más musulmanes de África
Occidental, con 78 millones de habitantes.
Como veis, el sudeste asiático es la región que más musulmanes tiene, y no Oriente Medio y el Norte África como se
esperaría. Estas cifras demográficas son, cuanto menos interesantes para el mercado halal.
Esta otra foto, una ruptura de estereotipo ante la
mujer musulmana. No todas las mujeres
musulmanas son iguales, aunque parezca una
obviedad. Esta foto nos enseña como las malayas
han adaptado la indumentaria islámica a su
propio estilo, muy alejado al riguroso color negro
de países como Arabia Saudí.
En este gráfico que os ofrecemos podéis comprobar la expansión y desarrollo de las distintas creencias y confesiones.
Los tonos azules representan a los diferentes tipos de cristianismo, que es la religión con mayor número de fieles en la
actualidad. Los tonos rojizos, por su parte, corresponden al islam.
Esta distribución no es estática, sino dinámica y en constante cambio. Las personas emigran y se instalan en otros
lugares del planeta, llevando con ellos su cultura y religión, y creando nuevas comunidades.
En este nuevo gráfico podemos apreciar la distribución de los diferentes tipos de islam. En verde el sunnismo,
mayoritario, que se distribuye por África y Sudeste Asiático. El shi’ismo, marcado con el color rojo, se concentra en Irán,
Irak y otros territorios. Por último, los ibadies, en color morado, se localizan en Omán y en algunos lugares del norte de
África.
Hay que señalar que el islam se expandió, fundamentalmente, a través de rutas comerciales y, posteriormente consolidó
su geografía en periodo postcolonial, con las fronteras y estados de países contemporáneos, como los conocemos
actualmente, y que ejercen su poder religioso en torno a sus periferias. Por ejemplo, es el caso del shi‘isimo que se
expandió, minoritariamente, a través de la proyección de las misiones diplomáticas y político-religiosas a países como
Nigeria o el sur de la India tras el éxito de la Revolución Iraní.
Por otra parte, en países de gran presencia islámica como Bosnia-Herzegovina, Indonesia o Nigeria no declaran el islam
como parte del estado o la constitución. También están aquellos países, que, al contrario, son confesionales en su
definición de estado como Mauritania, Pakistán Arabia Saudí o Irán. Por último, hay países que son seculares, es decir, el
islam no es contemplado como algo público tal es el caso de las ex-repúblicas soviéticas, Mali o Senegal, si bien el peso
del islam sea fundamental para comprender estas sociedades. El ejemplo más paradigmático es Turquía. Turquía es uno
de los países más significativos en el mundo islámico si bien su ley es laica y está construida al margen del islam.
Es interesante ver en este gráfico el rol que tiene el islam en los diferentes estados que a menudo asociamos con el
mundo islámico.
Asimismo, se espera un aumento de población musulmana, y en muchos casos ya es patente en países que no son,
tradicionalmente, considerados no-islámicos como Rusia, Francia, India, Reino Unido donde el islam ya supera el 7% de
la población. Países como Estados Unidos o grandes regiones de la Unión Europea (España, Italia o Alemania) se mueven
en una horquilla de entre un 2% y un 6%.
Para ser conscientes de este cambio social y demográfico deberíamos referirnos a la Generación M, los llamados
Muslims Millenials. La generación M, según los sociólogos, es una generación que viene a cambiarlo todo. Este término
ha sido conceptualizado por la periodista británica Shelina Janmohamed, quien ha escrito un libro sobre el tema,
titulado “Generación M. Jóvenes Musulmanes que van a cambiar el mundo”.
La generación M es importante porque gran parte del mercado halal se dirige hacia ellos. Es una generación muy joven,
apenas llegan a los treinta años. Son dinámicos y totalmente integrados en sociedades post-industriales y de consumo.
La generación M también se caracteriza por llevar a la esfera contemporánea el islam, adaptando viejos esquemas a
nuevos espacios estéticos, como el meme: “Smile it’s a Sunnah!” (Sonríe, es una tradición del Profeta). También se ha
incrementado el estudio de las fuentes antiguas, el uso de retiros o los círculos de apoyo religioso a estos jóvenes ávidos
de conocimiento en un tiempo de inmediatez digital.
Este cambio de mentalidad ha llevado a abrir nuevas tendencias de cara a esta nueva generación como es el marketing o
la moda halal, haciendo que se incremente el interés por ofrecer servicios que no demandaban generaciones anteriores
de musulmanes.
Las sociedades islámicas contemporáneas son mucho menos tradicionales de cómo se quiere hacer creer en occidente,
que sigue una óptica orientalista (véase el famoso libro de Edward Said “Orientalismo”). En muchas de sus expresiones,
ya sea arte, ciencia, educación o política, las cosas están cambiando a gran velocidad. También están cambiando el
modelo de familia y la urbanización, lo que conlleva la aparición de nuevos fenómenos. El islam nunca ha sido tan
diverso.
La Generación M, que aprecia la diversidad como un elemento positivo, seguirá transformando las sociedades
musulmanas, hasta que esos cambios lleguen al corazón de las sociedades, impulsando la transformación de costumbres
y leyes, al igual que ocurre en el resto de sociedades. Los musulmanes ya no siguen patrones anticuados ni visiones
rígidas de la vida, sino que integran su fe en el mundo contemporáneo y se guían por ella, de formas que nunca antes se
habían visto.
En este gráfico extraído de un informe del Centro de Investigaciones Pew Research, podemos ver que hoy en día de toda
la población adulta de Estados Unidos, el 30% son “millennials”. En la comunidad musulmana del mismo país, éstos
representan el 52%, lo cual demuestra la juventud de la comunidad y nos da idea del potencial de esta joven generación.
Así, aunque el islam nos parezca extraño y lejano está más presente de lo que creemos.
Tal es el caso del islam en España. El islam es una de las tres religiones de notorio arraigo en el estado español, dándole
la misma categoría administrativa a la que ostenta la Iglesia Católica, en virtud del artículo 16 de la Constitución
Española. Este garantiza la libertad de culto y la aconfesionalidad del Estado.
Los musulmanes españoles consiguieron estos derechos y reconocimiento en 1992. La ley que lo regula es la ley
26/1992, el llamado “Acuerdo de Cooperación entre la Comisión Islámica de España y el Estado Español”. Si queréis leer
el texto completo de los acuerdos, que regula los ámbitos públicos y privados (lugares de culto, líderes, halal, educación,
matrimonios, etc.) de los musulmanes en España, está disponible en internet.
El islam en España tiene dos focos fundamentales: El islam periférico o de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y
el islam peninsular. Del primero es población española autóctona musulmana, del segundo lo conforman inmigrantes
desde los años noventa y conversos.
El islam es la primera minoría religiosa de España. Si tuviéramos que hablar de su distribución veríamos como hay una
mayor presencia en Cataluña. Murcia y el Levante, además de en Andalucía y Castilla la Mancha, según los datos del
Ministerio de Justicia. El islam en España es diverso: El primer grupo social es el marroquí, seguido por pakistaníes,
bangladeshíes o senegaleses, junto con personas de origen en los países árabes (argelinos, sirios, iraquíes, libaneses,
etc.). Igualmente hay una comunidad de conversos que ronda las 80.000 personas. Estos datos se pueden consultar en el
informe de pluralismo religioso que elaboró el Ministerio de Justicia el pasado 2017.
Tendríamos que hablar de la lógica de lo cotidiano, de los espacios y sentidos del islam. En ellos se desarrolla el concepto
holístico que impregna todos los aspectos de la vida.
El elemento central de la vida de una persona es la persona misma. Existen obligaciones claras para cada individuo en
tanto que es creyente. Los alimentos y bebidas halal son una de estas obligaciones.
El siguiente nivel de importancia es la familia. Existen obligaciones para con los familiares, especialmente los padres, y
más específicamente, las madres. Ello incluye el respeto, la hospitalidad y el intercambio de visitas. Aunque las familias
musulmanas son cada vez más pequeñas en cuanto al número de individuos, siguen observando estas obligaciones. Los
eventos y efemérides religiosos son de gran importancia en las sociedades musulmanas.
El siguiente nivel de responsabilidad es la sociedad. Como ciudadanos, los musulmanes deben participar en los
acontecimientos políticos y sociales, y no permanecer pasivos como meros espectadores, dejando que otros tomen
decisiones en su nombre. En los últimos años hemos visto como algunos musulmanes han llegado a las primeras filas de
la política europea, como en caso de Sadiq Khan, alcalde de Londres.
Por último, es un deber en el islam cuidar del medio ambiente, por lo que los temas relacionados con la ecología y
cambio climático son de gran interés para la Generación M, algo que también influye en sus decisiones de consumo.
Cuando pensamos en el islam, una filosofía que descansa sobre las palabras más que sobre las imágenes, es difícil elegir
iconos visuales islámicos. Pero una de las imágenes que sin duda se repite en todas las sociedades musulmanas es la
mezquita.
El primer espacio para un musulmán suele ser la mezquita. Al-Masjid. Allí realiza la adoración (la salat). Este es un
espacio muy importante. Mezquitas hay muchas, aunque el espacio es simplemente un lugar que cotidiana y
momentáneamente se destina al rezo. No es un lugar sacralizado, sino de encuentro. Suele estar siempre abierto y debe
estar limpio, con un ambiente acogedor. Su tipología podría fluctuar desde una casa hasta esta impresionante mezquita
de adobe en Tumbuctú.
Las mezquitas son uno de los elementos más conocidos del islam. Los musulmanes acuden a ellas cinco veces al día, y el
viernes se celebra la oración del juma’a o de la comunidad. En esta oración se reúne la comunidad y se escucha el
sermón, también llamado khutba que realiza el imam que guiará la oración. Este sermón tratará de temas de
importancia de la comunidad. Algunas mezquitas permanecen abiertas durante todo el día, otras sólo durante el horario
de las oraciones, y otras sólo para algunas oraciones.
Si la mezquita es importante, de igual modo la fuente, an-nafura, es un elemento clave. En el islam, desde su
nacimiento, el agua es muy importante porque representa la pureza. El agua marca todos los momentos de importantes
en la vida del creyente desde el nacimiento hasta la tumba, pero también las limpiezas rituales (wudu) que se realizan
antes de cada oración. El estado de pureza es muy importante, y éste se extrapolará, posteriormente, al concepto halal.
Del mismo modo, y debido a su escasez en el desierto, el agua se convirtió en un elemento muy codiciado. Así, el
desarrollo cultural se hizo en torno a la protección del agua como concepto. De todo esto nos ha quedado en España
instituciones como los Tribunales de Aguas en Andalucía y Levante o toda la obra hidráulica andalusí que puede
apreciarse en diversas regiones españoles.
Junto con las fuentes, el hammam o spa es otro de los espacios que los musulmanes dedican a la higiene, y que se
encuentran fácilmente en las ciudades musulmanas. El hammam es un espacio para el relax y la socialización, además de
la limpieza corporal.
Ramadán termina con la fiesta del Eid al-Fitr. Ese día se felicitar diciendo “Eid Mubarak” (Bendito día) y se va a la
mezquita a rezar en comunidad. La gente hace un donativo especial para que los musulmanes menos pudientes puedan
celebrar un día como éste. Se celebran comidas y visitas familiares, y se intercambian regalos.
La otra gran fiesta islámica es el Eid Al-Adha, la fiesta del sacrificio. Conmemora el momento en que el Profeta Ibrahim
(Abraham) recibe la orden de sacrificar a su hijo Ismael y como Dios lo sustituyó por un cordero. Es una fiesta de la
conciencia de la vida y de la responsabilidad ante el mundo en la adoración de Dios. Es una fiesta simbólica, en ella se
sacrifican los corderos y esta fiesta está íntimamente ligada al final de la peregrinación a Meca, el Hajj. El mismo Hajj,
también es la vivencia de la familia de Abraham ya que representa el sufrimiento y salvación en el desierto de su esposa
Hajar y su hijo Ismael. El Eid Al-Adha es una fiesta muy importante para los musulmanes y que a menudo tiene mucha
relevancia familiar.
La última gran fiesta islámica es el mawlid an-nabi o natividad del Profeta Muhammad. Esta es celebrada con gran
devoción por millones de musulmanes que se reúnen para cantar alabanzas y poemas sobre él y, sobre todo, recordar su
vida. Es un día de alegría y encuentro en la comunidad.
Todas estas fiestas se celebran, como en todas las culturas, comiendo. La comida es un elemento central, pero algo
importante que distingue la comida de los musulmanes es el concepto halal.
Halal representa según la shari‘a lo permitido, saludable y beneficioso para el individuo en todos los ámbitos de la vida
de los musulmanes. Este va íntimamente ligado al concepto de pureza del que hablábamos antes en el apartado de la
fuente. En el Corán se dice:
“Hoy se os hacen lícitas las cosas buenas. Y es lícito para vosotros el alimento de los que recibieron el Libro, así como el
vuestro lo es para ellos” (Corán, 5: 5).
Es un concepto holístico y global. Se divide en tres ámbitos de actuación: religioso (definición), jurídico (legislación) y
sociedad (implementación)
Hay que señalar que desde un punto de vista empresarial si bien tiene un desarrollo mayor en la industria agro-
alimentaria no es el único ámbito de aplicación del concepto halal; también se está desarrollando la moda, en la
cosmética y la farmacia, las finanzas, el ocio o el turismo.
Y esto se debe a que el cliente/consumidor busca cumplir con lo lícito -según la ley islámica- en todos los aspectos de su
vida, por ello desea implementarlo. Así, se convierte más que en una norma religiosa en un estilo de vida y en una ética
personal, porque muchos musulmanes quieren una vida conforme a los dictámenes islámicos aunque vivan en un
mundo globalizado.