0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 4K vistas958 páginas5 Si Me Ves Llorar Por Ti? Angellyna Meridacompleto 3
5 si me ves llorar por ti
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Si me ves llorar por ti (Serie
Romance)
Angellyna Merida
Introduccién: ¢Qué sera de ti?
Santiago Vidal, observaba a través de los grandes
ventanales de su imponente oficina como la iluvia
caia con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo
atormentaba. Le recordaba esa fatidica noche en la
que todo terminé cinco afios atras. @
Resoplé con un sentimiento de congoja anidado en
su pecho, con sus tristes ojos azules miré el agua
golpear el vidrio, de la misma forma en que los
recuerdos martillaban su corazon.
Colocé sus manos sobre la cornisa, y suspiré. Divisé
como una bruma de neblina cubria los grandes
rascacielos, tornando el cielo gris, tal cual su vida
se transformé desde aque] instante. De nuevo
aquella sensacién de soledad cubrié su corazén, los
remordimientos, no lo dejaban en paz hace ya un
largo tiempo, en especial en las tardes Iluviosas que
tanto le recordaban a ella. &
No comprendia por qué ese dia los recuerdostaladraban su cabeza. Quizas se debia a que su boda
estaba muy préxima, 0 tal vez larespuesta a sus
dudas era tan simple: Aun la amaba, a pesar del
tiempo, de la distancia, y de sus mentiras, su
corazon era tan necio que se negaba a olvidarla.
Sus ojos se llenaron de lagrimas al rememorar
aquella noche.
ae
Afios atras
—P- Por favor esctichame —suplicé ella.
—No tengo nada que escucharte, no quiero volver a
saber de ti —enfatizo arrastrando las palabras de la
furia que sentia—. No me incumbe lo que hagas o
dejes de hacer con tu vida. Si alguna vez te ame,
ahora te odio por falsa, mentirosa e interesada —
espeté con la mirada lena de resentimiento y el
semblante cubierto de decepcién-—. Todo fue por
mi dinero, verdad? —La zaranded. —{jContesta! —
vociferd. @
La joven, lloraba sin tener que decir. El no deseaba
escucharla, la trataba tal cual a una cualquiera,
como una aprovechada.
—Todo lo hice por amor a ti... Por favor déjameexplicarte. —El joven no crey6 en sus palabras, la
rechazo. Lleno de ira, sin medir su fuerza, la
empuja, y ella cayo ai suelo de rodillas ante él—.
Perdéname, mi amor por favor, déjame explicarte
—rog6 sin calmar su llanto.
—jLevantate! — ordené él enfurecido. No podia
contener su enojo, se habia enamorado de ella, y
confiado en sus palabras, era la mujer de su vida,
con quien pensaba casarse y formar una familia, se
sentia decepcionado, herido, burlado, y humillado.
Los des lloraban al mismo tiempo, mientras la
incesante Iluvia caia sobre sus cuerpos.
—Por favor —susurré bajito la joven.
El la agarré con fuerza de los brazos, y la levantd
del piso.
—No vuelvas a llamarme: mi amor —vociferd
tensando la mandibula—. Esa palabra te queda
grande a ti. No me busques, no me hables,
desaparece de mi vida, haz cuenta que estoy muerto
para ti. @
OK
Actualidad.
El timbre de su IPhone lo sacé de sus cavilaciones,
3/9respiré profundo al ver que era su futura esposa
Eliana, la que lo llamaba.
—Amor, no olvides que hoy en la tarde tienes cita
con el disefiador —expresé la chica—. Espero no
faltes, deben hacer la ultima prueba de tu traje.
—Ahi estaré —respondi6é, quedandose pensativo.
—Pero qué carifioso estas hoy —reclamé Eliana.
—Estoy un poco atareado, tengo junta directiva en
diez minutos.
—Lo comprendo, carifio. Solo recuerda que después
de esa reunion, te estaremos esperando.
—No lo olvidaré —concluy6 la llamada y resopld.
Tomé asiento en su mullido sillén de cuero, y sacd
de uno de los cajones de su escritorio un estuche de
terciopelo, lo abrid, observando el anillo que ibaa
entregarle, su corazén tembl6 al recordarla. ®
Tres golpes secos lo regresaron al presente, limpié
con su mano un par de lagrimas que rodaron por
sus majillas.
—Adelante.
Los labios de Santiago, perfilaron una amplia
4/9sonrisa, se puso de pie y camino en direccion al
hombre que acababa de ingresar. @®
—Alteza real —bromeé, tratando de disimular su
tristeza, estrecho en un abrazo a su mejor amigo.
Joaquin correspondid el gesto.
—Sigo siendo un Duque. —Carcajeo divertido.
—éQué haces aqui en New York?
El joven colombiano suspiré profundo al recordar el
motivo por el que se encontraba en la ciudad.
—Volvi por un asunto importante —enfatizé
clavando sus azules ojos en los de Santy.
La mirada de Santiago se cubrié de tristeza, inclind
su rostro.
—Suerte con eso —expres6 con sinceridad. @D
El joven Duque noté como el semblante de su amigo
se desencajo.
—Me llegé la invitacion a tu boda —menciond
aclarandose la garganta. — Estas seguro de lo que
vas a hacer
Santiago se puso de pie y caminé en direccién hacia
la ventana, su mirada se perdié en el horizonte.
5/9—Eliana ha estado conmigo en mis peores
momentos —expuso pensativo—. Es una buena
mujer.
—Pero no la amas —habl6 Joaquin, con seguridad
—. Vos seguis enamorado de Alba. Te conozco, no
me podés mentir. @®
—No he vuelto a saber nada de ella. Recuerda que la
busqué sin descanso, y todo lo que sufri. Fuiste
testigo —expreso con dolor respirando agitado.
E] joven Duque se puso de pie y se acercé a su
amigo, colocd su mano en el hombro de él.
—No pretendas llenar el vacio que la ausencia de
Alba dej6, cometiendo el error de casarte con
Eliana, no seran felices ninguno de los dos, ese
matrimonio esta condenado al fracaso.
El rostro de Santiago se lleno de confusién, inclind
su mirada, y resopl6.
—No puedo suspender la boda a estas alturas.
—Si podés hermano, hablale con Ia verdad atu
novia, si vos decis que es una buena mujer, no se
merece que la engafiés de esa manera, vos no sos
asi, hombre. &®
6/9El joven Vidal regresé a su sill6n y recargé su
cuerpo en el espaldar, dubitativo,
—Tampoco puedo esperar que un dia Alba aparezca
por esa puerta. —Sefal6é con su mano—. Ella se
olvidé de mf —expresé con dolor. @®
—... “Olvidala mejor olvidala” ...—entoné el joven
colombiano. @®
—éPiensas que no lo intenté? {No recuerdas por
qué nos hundimos en el alcohol? —cuestiono
tirando de su cabello—. Traté de borrarla de ia
memoria, sacarla de mi alma, sin embargo, no se
puede, suena absurdo, pero asi es. — Resopld.
—Yo mas que nadie te comprendo —recalcé
Joaquin. — Vos creés que fue facil para mi? —
cuestiondé—, pensé que jamas saldria del centro de
rehabilitacién, y al igual que vos, mis pensamientos
solo estaban dedicados a una sola mujer: Maria Paz
Vidal. @
—La diferencia entre tu y yo, es que mi hermana te
esperd, ella no te olvid6...
La mirada del joven Duque, se cubrié de esperanza,
si habia regresado a New York, era tan solo con un
prop6sito, y era el de convertir a Maria Paz, en su
esposa y llevarla a Colombia. @®
7g—Tu situacién es complicada, hermano —hablé
Joaquin —, pero no hay mal que dure cien aitos, ni
cuerpo que lo resista, mas bien vine a que vayamos
a tomarnos...un café. —Sonrid.
+-Gracias —respondié Santiago, mirando su Rolex
—.En diez minutos tengo junta de directorio.
—Entonces no te quito mas tiempo. Pensa en lo que
hablamos. Haceme caso hombre —sugiri6,
poniéndose de pie para despedirse de su amigo.
Una vez que Joaquin abandoné la oficina. Santiago
llevé sus dedos hacia su computador, abrio una
carpeta en la que guardaba recuerdos de Alba.
—Debi darte la oportunidad de explicarme —Se
reproché hablando solo, mientras las yemas de sus
dedos acariciaban el rostro de la chica, recordando
aquellas noches en las que se amaban, y se hacian
uno. —{Qué sera de ti? {En dénde estaras? {Me
recordaras? —averigus casi sollozando, embargado
en una profunda tristeza. ®
aeaOK
Queridos lectores espero disfruten de esta historia
llena de dolor y lagrimas, pero también de
esperanza, y mucho amor.
éQué serd lo que sucedié entre Alba y Santiago? Si lo
8/9quieren descubrir, sigan leyendo.
No olviden dejar sus comentarios, siempre estoy
presta a responder. @D
Si desean conocer a les personajes, mis redes
sociales estan a su disposicion. @®
F*: Si me ves llorar por tiby Angellyna Mérida, @
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9/9Introduccién: Marcas del ayer.
Afios atras.
Los dedos de los mUsicos rasgaron las cuerdas de
las guitarras entonando las notas de «Sabor a mi by
Luis Miguel» El sonido de los violines estremecié el
corazon de Alba. Santiago, la envolvio con sus
brazos. En la proa del yate sus cuerpos danzaban
con lentitud al ritmo de la melodia. La brisa les
acariciaba el rostro y agitaba el castafio cabello de la
chica.
.. “Pasaran mas de mil anos, muchos mas. Yo no sé
si tenga amor la eternidad. Pero alla, tal como aqui.
En la boca llevaras. Sabor a mi” .. @
La letra de la legendaria cancién estremecia sus
almas, al finalizar la melodia Santiago tomé el
delicado rostro de su novia, y lo acercé a él, sus
labios se apoderaron con urgencia de los de su
chica.
La joven se deshizo ante aquel mimo. Esa magica
noche se estaba convirtiendo en la mejor de toda su
corta existencia, a sus veinte afios, jamas pensd
vivir una experiencia como esa. Santiago no habia
escatimado en detalle alguno: exquisita cena, buen
vino, musica en vivo, y el yate recorriendo la bahia
12neoyorquina.
Cuando Santiago dejo de besarla, ella se reflejé en la
clara mirada de é1, un escalofrio recorriéd su
columna ante el nerviosismo que ia abordé, pero ya
no pedia dar marcha atras. El frenético palpitar de
su corazon no se hizo esperar, inhalé profundo,
decidida a darle su regalo de aniversario.
—jHazme tuya Santiago! —exclamé en un susurro,
escondiendo su cabeza en el pecho de él, sintiendo
como su rostro ardia.
La propuesta tomé por sorpresa al joven, su
corazon se agits en su interior. Sus principios y
convicciones habian aplacado en anteriores
ocasiones el fuego que ella despertaba en su ser, no
habia querido precipitar las cosas, pero ya llevaban
cuatro meses de novios, y con la peticién de ella
todo era diferente, no existian barreras entre
ambos, tan solo el anhelo de demostrar que su
amor duraria una eternidad.
E] joven Vidal volvié a tomarla de la cintura y la
atrajo hacia él, la miré a los ojos, y buscé sus labios,
la besé con vehemencia.
Con las manos entrelazadas y el corazon de ambos
temblando, llegaron hasta el camarote. Alba abrié
sus ojos con sorpresa al contemplar el lujo de
2/2aquella habitacién en la cual no solo entregaria su
cuerpo, sino su alma, al hombre que tanto amaba.
Santiago la abrazé por la espalda, y ella sintio un
corrientazo recorrer su piel al percibir el aliento con
sabor a menta de él, muy cerca de su oido. Suspiré
profundo y cerré sus ojos cuando la lengua de su
chico acaricié su cuello. Se aferré alas manos de é]
porque sintié sus piernas fallarle y el piso temblar
bajo sus pies. @
—éEstas segura? —inquirié Santiago hablando con
suavidad a su oido.
Ella gird, inhalé profundo, centro sus hermosos
ojos celestes en los azules de él, bajé el cierre de su
vestido y lo hizo caer al suelo, dejando ver el
elegante conjunto de encaje blanco que lucia. @®
La garganta de Santiago se le secé. Con la mirada
cargada de fuego recorrié la delgada y delicada
figura de su chica, sonrio al comprender el]
mensaje, entonces se acercé a ella, la tomd de las
manos y la ayudé a salir por completo de su vestido.
Las mejillas de Alba se tornaron carmin al darse
cuenta como él la miraba, respiré profundo y se
sintié complacida.
3/12Santiago la toméd de las manos y la condujo hasta la
cama, con delicadeza la colocéd encima del suave
lecho. Volvié a barrerla con sus ojos. Se deleité con
la imagen de ella tendida sobre la cama, lista para
él, entonces inclin6 su rostro y Ja cubrié de besos.
Alba cerré sus ojos y se dejé atiborrar de esas
caricias, correspondié con la misma pasién que él
despertaba en ella, con timidez posé sus manos en
el fuerte torso de su chico.
Santiago cerro sus ojos al sentir las delicadas
caricias de su novia. Sonrio al ver como se enredaba
los dedos al querer quitarle la camisa.
—Creo que necesitas ayuda —dijo él, ladeando una
sonrisa coqueta.
Alba presioné sus labios, y asintié.
El se incorporé y sin dejar de observarla un solo
segundo se despojo de todas las prendas.
El estémago de Alba, se contrajo. Lo contemplé con
los ojos bien abiertos, dandole una ojeada al
musculoso cuerpo de su novio. Desed tanto
palparlo, elevé sus parpados y se cruzé con ta
ensombrecida mirada de él. Ella sonrio con timidez,
y cuando él se acercé y se acomodé encima de su
cuerpo, todo su ser se estremecié y su coraz6n
afi2amenazé con salir de su pecho.
Santiago se reflejé en la celestial mirada de su
novia. Le retiré varios mechones de su cabello,
contempl6 el rostro de su chica, guardandolo en su
memoria.
—Nunca olvides lo mucho que te amo —aseguré él.
—Tu tampoco lo hagas —solicit6é, entonces su vista
se cristalizo al recordar que no habia sido sincera
con él, se armé de valor, decidida a confesar—. Hay
algo que debo decirte, es importante. —Lo miré
suplicante.
Santiago !lev6 sus dedos a los labios de ella.
—Lo que sea, puede esperar, no rompas la magia de
esta noche —susurr6, y antes de que Alba pudiera
replicar, 6] tom sus labios y la bes6 con intensidad,
su lengua fue al encuentro con la de ella, y sus
manos recorrieron el talle de su novia.
Alba se olvidé de pensar, y se dedicd solo a sentir.
Los labios y los dedos de su chico la recorrieron por
completo, llevandola a mundos desconocidos
haciéndola percibir sensaciones jamas imaginadas.
Gimié una y otra vez cuando él tomo en su boca uno
5/12de sus pezones, y la elevo a la cima del cielo. Enredé
sus dedos en el cabello de Santiago, su centro
humedecido palpitaba por ser Ilenado, un fuego
abrasador le recorria las entrafias,
—Por favor.,.—suplicd.
Santy volvis a ladear su sonrisa, elevé su rostro, y la
contempld.
—Tus deseos son érdenes para mi —asever6, y
regres6 a besarla.
Mientras Alba correspondia a cada una de esas
caricias, él se abrid paso en medio de las piernas de
su chica, lleg6 a su humedecida entrada.
Alba descubri6 sus ojos y lo mird. Santiago se
perdid en esos profundos pozes celestes, con
lentitud la fue colmando con su gran ereccién,
lenandola de él. La chica se sintiéd sofiada,
agradecié en su mente por la paciencia con la que su
novio la amaba, y cuando aquella barrera se
rompid, percibié un ligero dolor que luego de unos
minutos se fue disipando.
—{Estas bien? —averigué Santiago, susurrando
cerca de sus labios.
—Mejor que nunca —respondid ella, observando a
su chico, con un destello de luz en sus ojos.
6/12Elle sonrié y su mirada también se lend de brillo,
entonces volvi6 a besarla, empezando por sus
calidos labios, recorriendo luego su delicado cuello,
bajando hasta sus senos, y cuando el fuego de
nuevo los envolvid, y ella restreg6 sus caderas en su
virilidad, la pasién se apoderé de ambos.
Santiago la amo despacio, sin prisa, disfrutando de
cada momento, deleitandose con aquella dulzura
con la que ella se entregaba a él.
Alos lejos: «Te Prometi by Mijares» sonaba en los
exteriores del yate, La melodia se mezclaba con los
gemidos y jadeos que inundaba la alcoba, se
convirtieron en uno solo, se amaron a plenitud: con
el cuerpo y el alma, con la mente, y el corazon. ©
1
Actualidad.
«,..Te prometi. Que si amenazaba la soledad ibaa
abrazarte a mi. No voy a dejarte de amar...»
La melodia retumb6 en el interior de Alba
Rodriguez. La chica abrio sus ojos cristalinos
regresando al presente, arrugé con todas sus
fuerzas las hojas de aquella revista que le
ordenaron botar en la b****a, mientras hacia la
limpieza de esa enorme oficina. @
WieSus labios temblaban y su sangre hervia en su
interior, al ver las dos paginas dedicadas ala
préxima boda de Santiago Vidal.
—Mentiroso —grufié derramando varias lagrimas,
hablando sola~-. Prometiste que me amarias por
siempre —solloz6 mientras la herida volvia abrirse
en su interior—. Le creiste a ella, y a mi no me diste
la oportunidad de defenderme. —Resoplé—, vas a
unir tu vida a esa maldita mujer...—cerré sus pufios
con fuerza, sin importarle las ampollas que sus
manos lastimadas mostraban. Entre tantos
dolorosos recuerdos bombardeaban su cerebro.
Volvié a mirar la pagina, y lo observé radiante,
sonriente, mientras ella no era nila sombra de la
chica llena de suefios e ilusiones que conocido. Pasé
saliva con dificultad, en tanto que sus ojos se
cubrian de rencor—. Nunca sabras de él —
sentencid, sin imaginar que su secreto estaba a
punto de ser descubierto.
soe
E! sonido del teléfono de la oficina sacé a Santiago
de sus cavilaciones. @®
—Diga.
—Sefor, lo estan esperando en la sala de juntas —
informd su asistente.
a/12—Gracias, en cinco minutos, estoy ahi.
Cuando su secretaria se marché, él se dirigié al
bafio de su despacho, se moj6 el rostro, tratando de
borrar los recuerdos impregnados en su alma,
acomodé sus rubios rizos, y luego arreg]6é el cuello
de su impecable camisa gris que combinaba con el
traje azul marino, que hacian juego con el color de
SUS Ojos.
Con su elegancia y distincién se dirigié a la sala de
juntas, saludo a las demas personas, sentadas
alrededor de la mesa, entonces tomé asiento en su
sitio, encabezando la reunién, al ser el presidente
del banco. @
Taciturno y con su mente divagando en el pasado,
no prestaba mucha atenci6én a esa asamblea, hasta
que la estridente voz de una mujer, lo sacé de sus
cavilaciones.
—jSantiago Vidal! |Infeliz! (Desgraciado! |Da la
cara! @&®
—Economista: {Qué escandalo es ese? —averiguéd
uno de los accionistas, observando al hombre con
seriedad.
El joven presidente parpaded, arrugé el cefio, sin
comprender nada.
9/12—Debe ser un malentendido —expres6,
aclarandose la garganta. Enseguida se puso de pie y
salié a recepcion.
—¢Qué significa este escandalo? — hablé,
caminando con profunda seriedad hacia donde su
asistente discutia con esa mujer. Se detuvo en seco
abriendo sus ojos de golpe al mirar a Angélica,
gritando un monton de improperios en contra de él.
—Hasta que por fin nos volvemos a ver las caras,
infeliz —gruié abarrotada de ira, al observarlo a él
tan campante, lleno de opulencia, mientras su
amiga Alba, y su nifio, pasaban carencias. @®
—Yo no voy a permitir que vengas a mi trabajo a
insultarme —reclamé agitado, — Estas loca? @®
—Yo no lo estoy, queride —buf6 con ironia la joven
—. El que va a enloquecer eres tu —afirmd
presionando sus labios—. Yo solo vine a
presentarte a alguien.
Santiago la observé confundido, no comprendia
nada, giré su rostro buscando con la mirada side
pronto Alba se encontraba ahi, pensé por unos
instantes en verla a ella, sin embargo, no fue asi.
—No entiendo. —Se aclar6 la garganta—, estoy en
1o/12una reunion importante, no estoy para juegos.
Angélica bufé, se hizo a un lado, descubriendo al
nifio, que se escondia detras de ella, lo tomé de la
mano.
—Te presento a Alex, es hijo de mi amiga Alba —
confeso sosteniéndole la mirada. — {La recuerdas?
—pregunto la joven de cabello oscuro con ironia—.
Supongo que no, por eso vine a refrescarte la
memoria, porque ti y yo sabemos que conoces al
padre del nino. @
Los labios de Santiago temblaron, la garganta se le
secé, sus ojos se clavaron en el pequefio, quién lo
observaba parpadeando. Se recargo tambaleando en
una de las columnas de ja sala de espera, no podia
pronunciar una sola palabra. Entrecerré sus ojos
respirando agitado, creyendo que todo era un
suefio. Los volvid a abrir, y ahi seguia el infante,
entonces camind despacio hacia él. Lo examiné con
la mirada, degluti6 la saliva con dificultad al verlo
luciendo unos pantalones desgastados y zapatos
viejos. Su rostro se reflejé en el del nifio, era
idéntico a él. De la impresién su pulso cardiaco se
aceleré. Se llevé las manos a la cabeza, mientras
varias lagrimas brotaban de sus ojos. @®
—jEs mi hijo! —exclaméd.
1/12El pequefio se estremecié, y retrocedié, del susto
dejé caer a los pies de su padre un auto de plastico
viejo y sin dos ruedas, @®
Santiago cay6 de rodillas, se cubrié el rostro con
ambas manos, desbord6 su llanto. @
@ Angellyna Merida
Manhattan - New York, Usa.
Santiago Vidal, acompafiado de su galante mejor
amigo: Joaquin Duque, se abrieron paso en medio
del pasillo en direccién al aula de clases, saludaron
sonrientes a las chicas que coqueteaban con ellos.
Antes de ingresar al salon se dirigieron al bafio.
—Qué vaina hombre —refuté el joven colombiano
—. Con estos trajes, estamos listos para hacer la
primera comuni6n, otra vez. —Carcajed divertido.
Santiago ladeé la cabeza, fue inevitable no reir ante
las ocurrencias de su compafiero.
—Sabes bien que para estas exposiciones, debemos
venir con traje —aclaro—. Por cierto, espero que
hayas estudiado tu parte. —Lo miré a través del
espejo.
Joaquin acomod6 sus rizos castaiios, y luego se
arreg!6 la corbata.
—Haré lo que pueda —murmur6 observando a su
amigo.
3/8Santiago resoplé colocando sus manos en el lavabo.
—Eres incorregible —reproch6é—. Espero que tu
papé no se entere de que estas por perder el
semestre.
El chico colombiano colocé su mano en el hombro
del joven Vidal.
—No invoques a la mala fortuna —solicito—. Las
amigas con las que sali a noche...—suspiré
elevando sus cejas—. Divinas —sonrié.
El joven Vidal lade6 su cabeza al escucharlo, a veces
ni é] mismo entendia las razones por las cuales
tenia de mejor amigo a un ser tan irresponsable
come Joaquin, bufé sin decir mas. @®
aeKK GD
Alba, acompafiada de su compafiera Angélica,
legaron casi corriendo al salon. Se disculparon con
el profesor al ingresar cinco minutos tarde,
entonces ambas, observaron a Joaquin y Santiago,
listos para empezar a exponer su proyecto.
La joven Rodriguez tomé asiento, al fondo de la
clase, suspiré al mirar lo atractivo que se veia
Santy, ese dia.
4/8—Cierra la boca —regané Angélica, sonriendo.
—jCallate! —exclamé Alba, sonrojada. — Se nota
que me fascina?
La joven Zambrane se Ilevé la mano a la boca para
ahogar las risotadas que estuvieron a punto de salir
de sus labios.
—La préxima vez, tendré que traer conmigo una
cubeta. —Carcaje6 bajito.
—Haz silencio —chist6 Alba.
—Sejiorita Rodriguez, veo que esta muy interesada
en intervenir en la exposicion de los sefiores Vidal,
y Duque —irrumpis el profesor de Macroeconomia.
Alba enrojecié, conocia las normas de educacién,
era consciente que era una falta de respeto hablar,
mientras sus compaiieros exponian, por suerte ella
sabia bien cémo salir librada de ese bochomoso
asunto.
—Eh...— pronuncié con nerviosismeo al esquivar la
atenta mirada de Santiago sobre ella—. Solo estaba
comentando acerca de la exposicién de mis
compaiieros, y noté un pequerio error.
Santiago sacudié su cabeza, y ladeé una sonrisa.
5/8Incrédulo la observé, pudiendo por primera vez
reflejarse en la celestial mirada de ella.
—Eso es imposible —refuté.
Alba, con timidez pasé al frente, las piernas le
temblaron al estar tan cerca del joven Vidal, con
recelo tomo el marcador y empez6 a corregir la falla
de sus compafieros.
Santiago, y su amigo Joaquin, hablaban entre ellos,
esperando la intervencidn de Alba.
—Chicos su balanza de pagos tiene una
equivocacion.
Santiago la observa, atonito.
— Error? —cuestioné, frunciendo el cefio. @
—£¢Cual es Ja falla, sefiorita Rodriguez? —inquirid
el docente.
Alba se aclaré la garganta y empezé a disertar sobre
todo lo que ella investigé para su tarea, haciéndoles
notar que estaba muy bien preparada.
Santiago acariciaba con sus dedos su quijada, ese
gesto lo ejecutaba cuando se ponia tense c nervioso.
Joaquin se llevaba la mano a la cabeza y se la pasaba
6/8por el cabello.
—jQué problema, hombre! —exclamé en voz baja
el joven colombiano mientras Alba, terminaba de
explicarles el errer.
—Al elaborar la balanza de pagos, los fletes y los
seguros tienen que ser tomados como servicios y no
en forma de mercancias —explicé—. Los
compafieros contabilizaron esos valores de manera
equivocada.
Santiago miraba el pizarrén una y otra vez,
deslizaba su mano por el rostro sin comprender,
como se le habia pasado ese detalle. Observé,
perplejo a Alba, ella inclino la cabeza, y evité su
mirada.
—Por esa raz6n sefiorita Rodriguez, usted es la
mejor alumna que tengo —felicito el profesor—.
Sefiores Vidal y Duque, para ia préxima clase
corrigen el error. Eso es todo, hemos terminado.
8Capitulo 2: Mentira Piadosa.
Alba en vez de sentir regocijo por las palabras del
docente, sintié pesar por sus compaiieros, sobre
todo por Santiago. «Me debe estar odiando» pensé
ella. Cuando se disponia a ir a su lugar fue
interceptada por Joaquin.
—Vea pues, épara dénde crees que vas, vos? —
cuestion6 el joven colombiano, observandola con el
entrecejo arrugado, melesto.
Ella colocé las manos alrededor de su cintura, lo
miré a los ojos.
—La clase terminé —expres6 enojada.
Santiago sonrefa al ver la discusién entre su amigo,
y la joven que los dejé en ridiculo. Cruzé sus brazos
para contemplar a Alba, y su delicado rostro de
finas facciones, su piel clara. Ella era delgada, no
muy alta, su cabello oscuro contrastaba con el
celeste de sus ojos.
Angélica, al ver el semblante de su amiga, se acercé
aellos.
—éPor qué estan discutiendo? —inquiri6 la chica
venezolana.
viJoaquin giré su rostro, elevé una de sus cejas,
examin6 a la joven de pies a cabeza, notando su
gran altura, y sus curvas bien pronunciadas,
ademas de su hermoso y largo cabello oscuro, y sus
brillantes ojos negros, y su piel lozana y triguemia.
—Princesa, vos y yo deberiamos de salir un dia de
estos — expresé con una gran sonrisa Joaquin.
Angélica lade6 los labios, observé al joven
colombiano. Notando su atractivo, su
impresionante altura, sus ojos azul claro, su cabello
castafio, y esa sonrisa coqueta, sin embargo, ella
sabia de la fama de mujeriego de Joaquin.
—Yo jamas saldré contigo. —Lo mir6 de pies a
cabeza con desdén.
Alba y su compafiera se carcajearon en frente de él.
—Vea pues, ni que estuvieras tan divina.
La joven Zambrano iba a responder, cuando la voz
de Santiago, interrumpié aquella discusién.
—Joaquin deja de molestar a las sefioritas, nosotros
cometimos el error y debemos corregirlo.
Las dos muchachas observaron embelesadas a
2/1Santiago, él si, era caballeroso.
—Al menos atin quedan hombres gentiies en este
siglo —comenté Angélica.
Alba, no pronunciaba palabra, era algo timida
cuando estaba en frente de los chices.
—Imagino que ustedes nos conocen, de todos
modos, me presentaré: Santiago Vidal, y es un
gusto compartir la clase con personas como
ustedes. —Se refirié a Alba, observandola con esos
ojos azules que a ella le tenian encantada. @®
La muchacha sintio un leve ardor en sus mejillas, el
color rojo se le subié al rostro. Santiago le sonri6 y
ella advirtio que le temblaron las piernas de la
emocion.
—Angélica Zambrano, mucho gusto —respondié la
otra mujer con una gran sonrisa.
Santiago como todo un caballero extendié su mano
ala senorita, y luego le dio un beso en la mejilla.
—El gusto es mio.
Angélica quedé encandilada con Santiago. «Es un
principe» dijo en su mente. Mientras tanto su
amiga no pronunciaba palabra, todos esperaban
3/nque ella se presentara.
—jAlba! —exclamé su compaiiera.
—Lo siento —se disculpo—. Alba Rodriguez,
mucho gusto.
La joven sintié el frenético palpitar de su corazén
cuando Santiago, tomé su mano y bes6 su mejilla.
—Es un verdadero placer conocerte — dijo sin dejar
de mirarla.
Alba, sentia que el corazon se le iba a salir del
pecho, jamas en esos dos afios que Hevaba de
conocerlo, se imaginé hablando con él.
«Debo estar sofiando» pensé ella.
De pronto la voz de Joaquin, la hizo volver ala
realidad.
—Bueno pues, acaso estoy pintado aqui —reclamé,
a Santiago.
—Perdén sefioritas les presento a mi amigo:
Joaquin, Duque de Manizales. —Bromes6 divertido
—; les pido disculpas por su comportamiento,
como tiene sangre azul, desea no pasar inadvertido.
—Presion6 sus labios para no refrse.
4/uLas dos muchachas no pudieron evitar soltar un par
de carcajadas, sin embargo, él encogié sus hombros
sin darles importancia.
—¢¥ ustedes de dénde son? —averigué el joven
Duque.
—Yo soy de Maracaibo Venezuela —contesté
Angélica.
—Ya decia yo, con raz6n dicen que es la tierra de las
mujeres mas bellas del planeta. Ahora compruebo
que es cierto. {Verdad Santy? —Codeé a su amigo.
—Yo creo que la belleza de una mujer no esta en el
fisico, de nada sirve una cara y un cuerpo bonito si
no se tiene inteligencia y principios.
Joaquin neg6 con su cabeza, en sefial de
discordancia.
—Disculpen, mi companiero es algo anticuado.
—{Anticuado? —recriminé Alba. — jEstas loco! —
exclamé defendiendo a Santiago—. Tu amigo es un
hombre sensato que si piensa, no como tu que por
lo visto...—Dirigié su mirada con recelo a la
entrepierna del joven colombiano—, prefiero
guardarme mis comentarios, @
5/1Joaquin, fruncié los labios, cruz6 sus brazos para
escuchar a Santiago.
—Es verdad que el fisico atrae, sin embargo, la
inteligencia enamora, prefiero a una mujer
intelectual que a una bonita —expresé con firmeza
—. Claro que eso no significa que uno no aprecie la
belleza femenina, ustedes dos son muy hermosas,
considero que toda y cada una de Jas mujeres tiene
su propio encanto.
Alba suspiré bajito al escucharlo hablar, su corazon
se estremeci6 por completo, al percibir que
Santiago, a mas de poseer un gran atractivo fisico,
era un chico muy inteligente.
—Este es un romantico, en cambio yo soy practico
—intervino Joaquin—. Mamacita...—se dirigié a
Angélica. — {Vos y yo cuando concretamos una
cita?, vamos a pasar bien rico, mufieca, tengo un
licor muy exquisito que me envié mi papa de
Medellin — insistié el joven colombiano en salir con
Angélica.
Ella lo ignoraba enojada.
—Asi que eres paisa —comenté la morena.
—Si mamacita, soy de la tierra del café, y todo tuyo
—respondié con una gran sonrisa.
6/1—No me gustan las arepas colombianas —asevero,
Angélica con suficiencia.
El joven Duque puso cara de pocos amigos. Santiago
y Alba compartian leves miradas, y sonreian muy
divertides.
—Alba, disculpa la indiscrecién —hablé Santy—.
Tu nombre és muy bonito éTiene algun significado?
—inquirié.
—Mi mama dice que significa: la iluminacién, el
conocimiento, el despertar ala vida. @
Santiago sonrio complacido de la explicacion.
—Tu madre es muy sabia entonces, no se equivocd
en escoger ese nombre, me consta que eres muy
inteligente, aparte de hermosa.
Alba mordi6 su labio inferior, su rostro se volvio
carmin.
«jCalmate! {Qué va a pensar de ti?» repetia en su
mente, cada vez que el joven Vidal, le hablaba.
—{Y viven con sus padres aqui en New York? —
indag6 Joaquin.
—Nuestra familia reside en Venezuela, mi papa es
un importante empresario, duefio de un resort en la
costa del pais —mintié Angélica. Alba la observd
F/Maténita, no comprendia de donde su amiga
inventaba tales cosas. Ella se disponia a comentar
que solo tenia a su madre y que trabajaba de mesera
en las tardes en un restaurante, y en las noches en
un club nocturno, sin embargo, su compafiera
hablo—. Los padres de m! amiga, son socios de los
mios, duefics de una cadena hotelera en nuestro
pais, ella es de Caracas la capital.
Alba negé con la cabeza, sin poder creer lo que su
amiga acababa de inventar.
«jEsta loca!» decia en su mente, en ese momento
no le dio impertancia al asunto, era muy posible
que Santiago, y ella no volvieran a cruzar palabra,
asi que, para Alba lo que invento su compajiera fue
algo inofensivo.
—Entonces somos medio paisanos, aunque mi
camarada Santy es gringo, sus padres son
ecuatorianos —mencioné—. Y si vos querés
podemes unir a Venezuela, con Colombia,
mamacita. —Siguid cortejando Joaquin, a Angélica.
—Ni asi fueras el ultimo hombre sobre Ia faz de la
tierra —contest6é ella.
—Ya veremos pues, vos no tienes idea de lo que te
perdés.
astAngélica volvi6 a inspeccionar a Joaquin de pies a
cabeza.
—La verdad no me pierdo de nada bueno.
Alba tom6 del brazo a su amiga.
—Ya deja de armar escandalo— aconsejé a Angélica
—. Fue agradable conversar con ustedes.
—Espero que esta no sea la ultima vez que
charlemos —intervino Santiago—. Si tienes tiempo
disponible, me gustaria que nos ayudaras con
nuestro trabajo de exposicién, no queremos
cometer los mismos errores, por favor —solicité
Santiago.
Alba elevé su cabeza y apreci6 en el rostro de él
aquel hoyuelo en la barbilla que a ella le fascinaba, y
que lo hacia lucir muy atractivo. Enfocd su vista en
los azules y serenos ojos del joven, no podia
negatse, pero tampoco contaba con tiempo, apenas
le alcanzaban los minutos para almorzar y dirigirse
a su trabajo.
—Maiiana en la tarde tiene espacio Alba —contesto
Angélica, ya que su amiga no recordaba que era su
dia libre, que lo dedicaba a lavar !a ropa, limpiar la
casa, en fin, un sin nimero de tareas en el hogar.
s/t—Entonces majiana después de clases te espero en
ia biblioteca de la facultad. ¢Te parece? —inquirié
Santiago.
Alba que pensaba no volver a hablar con él, no
entendia en qué momento el hombre de sus suefios,
estaba ahi frente a ella, concretando una cita, no
era romantica, pero para la joven era un encuentro
importante.
—Mafiana después de clases estaré en la biblioteca
—prenuncid con timidez.
Las dos muchachas recogieron sus cosas. Angélica
se despidio de Santiago, con un beso en la mejilla, a
Joaquin lo miré mal.
—Adiés galan, espero no volver a verte.
El esbozé una gran sonrisa, el joven era bastante
atractivo y del gusto de la chica, que se hacia la dura
con él.
—Yo voy a sofar con vos, mamacita.
Angélica sonrié al disimulo y salié del salén de
clases.
—Nos vemos maiiana, Santiago.
Alba, no sabja cémo despedirse de él, estiré su
mano, é! la tomé- con delicadeza, la jalé con
10/11suavidad, y le dio un beso en la mejilla.
—Te estaré esperando, Alba.
@ Angellyna Merida 3 Author
“
Queridos lectores tes pregunto: gExisten fas mentiras
piadosas? Yo créo que no, las mentiras no conducen a
Nada bueno, y aqui lo descubriremos. No dejen de
comentar. Gracias.
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1/1Capitulo 3: Me encantas.
Horas después
Alba como siempre salié corriendo del salén de
clases, contaba con el tiempo justo para llegar al
restaurante. Angélica, caminaba de prisa tras de
ella. La chica laboraba en una exclusiva boutique,
ambas tomaron el mismo autobis. En el recorrido
la joven Rodriguez reproché a su amiga por el
comportamiento con sus compajieros. @®
—éTe volviste loca Angélica? {Cémo se te ocurre
inventar que nuestros padres tienen dinero? —
recriminé a su amiga—. Cuando esos chicos se
enteren de la verdad, no me quiero imaginar lo que
puede suceder... Te excediste —refunfuné
cruzandose de brazos, mirando la ciudad por las
ventanas.
—No va a pasar nada —respondié con naturalidad
la joven Zambrano—. Para que hombres como
Santiago Vidal, y Joaquin Duque, se fijen en
nosotras necesitamos que nuestros padres tengan
cuentas de ahorro en Suiza, acciones en las
principales empresas del pais, debemos lucir ropa
exclusiva de disefiador —enumeré con sus dedos—.
Para ese par nosotras somos nulas, estudiamos ya
dos afios con ellos y nunca nos ha regresado ni a ver
wny con lo papasitos que estan les condenados. —
Mordié sus labios.
Alba gird su rostro, miré a Angélica, y las dos
carcajearon.
—Santiago si es todo un caballero, no como el
patan de Joaquin —comenté Angie.
—Bien que te gusta ese resbaloso, yo te conozco —
advirtid Alba.
—Amiga, los ojos se hicieron para ver, y hay que
reconocer que aparte de atrevido, patan, y ofrecido
esta guapisimo.
—jLo sabia!, Te gusta! —exclamé6 Alba.
—jNo! —enfatizé con seriedad la chica—. Ain no
llega a mi vida, el hombre con el que suefio —
suspiré cerrando sus ojos—. Tiene que ser muy
atractivo, elegante, refinado, muy educado —
murmuré, frunciendo los labios—, esos ya no
existen —resopl6—, pero tl si que eres boba,
amiga, tuviste a tu amado Santiago, ahi frente a tus
narices, y no actuaste.
—éY qué querias que hiciera? —inquirio Alba,
molesta.
—Sonreirle un poquito, mostrar interés en él, te
2/nquedaste paralizada —reclamé—. Majiana que
tienes una cita con él, espero no desaproveches ja
oportunidad.
—No pienso asistir al encuentro con Santiago. —
Encogidé sus hombros.
Angélica se atraganté con su saliva ante el
comentario de Alba.
— Tienes fiebre?, ¢Estas loca amiga?, éCémo se te
ocurre dejar plantado a Santiago Vidal?
—Que te agradezca a ti —respondié con simpleza
Alba. —iCémo me voy a presentar ante él? —
indagé. —¢En estas fachas que ando? —cuestioné
mirando a su amiga—. Se supone que somos hijas
de unos millonarios venezolanos, no sé como fuiste
capaz de inventar semejante mentira.
Angélica sonrié con picardia.
—Si es por eso mi querida amiga, no te preocupes,
aqui tienes a tu hada madrina, mafiana dejaras de
ser la cenicienta para convertirte en una princesa y
conquistaras a tu amado principe —afirmé
observando a los ojos a Alba. @
—{Cémo...
—Nos vemos en la noche, aqui me quedo.
3/ilAngélica no avanzo a responder la pregunta de su
compafiera, salié por medio de la gente y se bajé del
autobis.
Alba, no entendia en que locura le iba a meter su
amiga, en el bus se iba haciendo toda una pelicula
en su mente, imaginando que iba a estar a solas con
el hombre de sus sueiios. Suspiraba y sonreia,
flotaba en una burbuja, que no se dio cuenta del
momento que se pas6 la parada del autobis dos
calles del lugar donde tenia que quedarse.
ae
East Hampton- New York, Usa. @
Santiago estacioné su BMW frente a la entrada
principal de su amplia mansion, tras de él lo hizo el
Lamborghini de Joaquin ambos quedaron en
reunirse para corregir el error de su presentacién.
Al ingresar al amplio salén de la casa, la hermana
menor del joven Vidal, aparecié con su particular
sonrisa.
Santiago se acercé a la chica y la saludé con un beso
en 1a mejilla.
—Mamacita vos cada dia estas mas, hermosa —
expres6 Joaquin guifiandole un ojo a la joven.
anSantiago golped en el brazo a su amigo.
—Deja en paz a las mujeres de esta casa Joaquin.
El chico colombiano arrugé el cefio y se sobé el
hembro.
— Yo solo estoy halagando la belleza de tu hermana.
—Ya basta, chicos —intervino ella, entonces miré
los azules ojos del joven colombiano —. Duquecito
no necesito que me halagues, yo sé que soy
hermosa —expres6 con orgullo, ladeando una
amplia sonrisa—. Y tu tan solo eres un mujeriego
que piensa que todas van a caer rendidas ante ti por
ser un nifio bonito, pero Maria Paz Vidal, no —
afirmé mordiendo sus labios evitando reir. —Se
acercé a él para saludarlo—. En el lugar de siempre
—susurré a4 su oido, tomé sus libros y se retiré a su
habitacién.
Joaquin presioné sus labios, y disimulé muy bien.
—Tu hermana me da miedo —brome6 bufando—.
Si no fuera porque se parece a vos, pensaria que no
es de la familia. —Carcaje6—. Tu mama es toda
educacién y dulzura, y esa nifia...—ladeé su cabeza.
5/11—Aleja tus manos de mi hermana —advirtid—, ella
no es mujer para ti —aclaré—. Vamos al comedor
—solicitd.
Joaquin no hizo ningun comentario con respecto a
Maria Paz, la afirmacion de su amigo, le dolié, era
consciente que no era hombre para una chica como
ella.
—Arreglemos esta vaina, que tengo el tiempo
limitado.
— Ahora quién es la victima? —inquirié Santiago.
—No la que yo quisiera —suspiro profundo—. La
chica esta muy guapa, hombre —informdé—. Claro
que a la que me gustaria en mi cama es a Angélica
{Donde estaba metida esa mamacita? —averigué
mojando sus labios —. Viste ese rostro, ese cuerpo,
esos ojos, el cabello... Justo como me recomendé el
médico —mintio para que el joven Vidal, y su
familia, no sospecharan nada.
Santiago negé con la cabeza al escucharlo; su amigo
jamés iba a madurar. Sacé su laptop para corregir la
presentacién, y que al dia siguiente Alba, lo ayudara
con una revision.
6/11—Revisemos bien los datos Joaquin, no vaya a ser
que Aiba, de nuevo nos haga quedar en ridiculo—
comento Santiago, ladeande los labios,
recordandola.
Joaquin se llevo las manos a !a cabeza, se recargé en
el espaldar de la silla del comedor.
—éA vos te gusta esa chica?
Santiago se hizo el que no puso atenci6n a su
amigo, siguié digitando en su computadora.
Joaquin, cogio y cerré la pantalla, remordiendo los
dedos de su compaiiero.
—éTe volviste loco? —inquirié Santiago enojado,
mientras se sobaba sus manos.
—Yo a vos te pregunté algo, no respondés. —
Encogié sus hombros—. Me tocé tomar medidas
drasticas— contesté esperando respuesta.
—No tengo idea de que preguntaste —mintié
Santiago.
Joaquin resopl6é con molestia, odiaba tener que
repetir las cosas.
— Deseo averiguar sia vos te interesa Alba. —
Observé con atencion a su amigo.
—Es bonita, inteligente, necesito conocerla para
WMCUOpluo s Me encands
saber si me gusta o no, yo no me dejo llevar por las
apariencias.
—Vos si que sos pendejo, a esa chica se le nota que
se muere por vos, yo no perderia el tiempo.
Santiago resoplé con molestia, aunque Joaquin era
su gran amigo, a él no le gustaba que se refiriera a
las mujeres como una mercancia.
—Yo no soy igual a ti, respeto alas damas, jamas
me aprovecharia de una muchacha como Alba,
ademas se ve que es dedicada a sus estudios, asi que
dudo que ella ande tras de mi, siendo compafieros
jaméas nos hemos visto.
—Si hombre, que desperdicio, hace rato que ya me
hubiera comido ese manjar venezolano— comenté
Joaquin mordiéndose los labios pensando en
Angélica.
—Al fondo a la derecha queda ei bao amigo. —
Bromeé Santiago.
—No es necesario, esta noche me desquitaré muy
bien —comenté Joaquin con una gran sonrisa—.
Hermano, tengo una duda — menciond arqueando
una de sus espesas cejas.
Santiago guardé el documento en la laptop y centré
su atencién en su amigo.
Qi— {Qué duda tienes?
Joaquin se llevé la mano a la quijada.
—Si vos ya enmendaste el proyecto... {Para qué
necesitas a Alba?
Santiago no pudo evitar sonreir.
—No es por lo que estas pensando, yo corregi el
error, quiero que ella lo revise, eso es todo.
—Si claro, vos dijiste que este pendejo se comié el
cuento —rebatié el joven Duque. — {Vos pensas que
naci ayer?
Santiago se empezé a reir de su amigo y su singular
forma de hablar.
—Te estoy diciendo la verdad —aseverd.
—Me estas metiendo cuento, a vos te gusta esa
mujer —aseguré Joaquin, observando a Santiago—.
Eso me conviene amigo, asi cuadramos una cita los
cuatro, vos con Alba y yo con la mamacita de
Angélica.
—Si quieres salir con ella, conquistala hermano,
deja de ser tan impertinente con las mujeres.
—Yo no deseo que se enamore de mi, lo unico que
me interesa es pasar rico con ella —enfatizé—. Yo
9/no soy hombre de una sola mujer. Que quede claro.
En ese instante el movil del joven colombiano
empezé6 a sonar, el chico palidecié era su padre
desde Manizales, se puso de pie para contestar la
llamada.
—jMaldita sea! —exclamé furioso Joaquin, después
de charlar con su papa.
— Qué pas? —averigud Santy.
El joven Duque se llevo las manos al cabello,
resoplando agitado.
-—Mi viejo se enteré de mis excesivos gastos, me
canceld las tarjetas de crédito hasta segunda orden.
éTe das cuenta? —gruiie tirando de los rizos de su
castafio cabello—. Adiés mujeres, trago y diversion
—expresé con pesar.
—Me alegro de que te den una leccién, gastas
demasiado dinero en tus fiestas, con las mujeres
que sales, no tomas la vida en serio —reclamo
Santiago. Qué va a ser de ti mas adelante?
joaquin no dijo nada, abandons contrariado de la
casa de su amigo, entonces a la mente de Santy el
rostro lleno de dulzura de Alba, se le vino ala
memoria, suspiré profundo. «Me encanta» ]
10/11Capitulo 4: La impostora.
Jackson Heights- New- York, Usa.
Alba cubrio con una almohada sus oidos, arrugé el
cefio al no saber quién tocaba tan temprano a su
puerta, estiré sus brazos y bajé de la cama para ira
abrir, Angélica con su amplia sonrisa paso al
apartamento con varias bolsas en sus manos.
—Buenos dias, cenicienta, tu hada madrina lleg6 —
expuso con orgullo—. Voy a convertirte en
princesa.
Angélica tomé del brazo a su amiga y se la llevé ala
habitacién, el invierno se aproximaba en Ia ciudad,
y por lo tanto el clima era algo frio, es asi que
Angélica se habia traido de la boutique donde ella
laboraba, varios jeans y camisetas, bolsos, abrigos,
y otras prendas mas, todas de las mejores marcas.
—jTe volviste loca! —exclam6 llevandose las
manos a la boca Alba, al mirar aquel vestuario que
ni en sus mejores suefios imaginé lucir, tan solo lo
admiraba desde lejos cuando acompafiaba a su
amiga a la boutique en la cual laboraba, —{De
dénde sacaste toda esa ropa?
Angélica, negé con la cabeza, bufé mirando a su
wnamiga.
— De donde crees? —cuestion6—. De la boutique,
todo es prestado, por favor no vayas a ensuciar la
ropa, nite pongas perfume, porque no tienes idea
del costo de cada una de estas prendas.
~—Yo no pienso usar nada de eso, tengo mi ropa, si
ese joven quiere algo conmigo, tiene que
conocerme tal como soy. @®
—Si seras ingenua amiga, un tipo de esos jamas se
fijaria en una chica como nosotras. El dinero llama
al dinero, asi se mueve el mundo en esas esferas.
—Me voy a sentir disfrazada Angélica, no es buena
idea.
—Ta disfruta del momento y que suceda lo que
tenga que pasar, pero ten cuidado —advirti6—. Los
hombres como Santiago Vidal, son los mas
peligrosos, porque con su galanteo y caballerosidad
conquistan corazones, y luego los rompen —
aseguré la joven.
—Santiago se ve buena persona —aclar6 Alba—.
Muy distinto al mujeriego de Joaquin.
—Por eso te lo digo amiga, ten cuidado, disfruta,
pero no te enamores —aconsejé Angélica—. Has
2/nidealizado durante afios a Santiago, y te aseguro
que es igual de coqueto que su amigo, la diferencia
es que el ofrecido ese, no oculta sus intenciones —
expuso la joven mientras tomaba en sus manos un
par de prendas, y se las extendia ala chica—.
Habria que estar loca, para enamorarse de alguien
como el Duque de Manizales. —Carcajeé.
Alba no pudo evitar reir ante el comentario de su
amiga, tomé la ropa y dudo en ponérsela.
—Traje algunas tallas, pero creo que eres cuatro —
aseguro Angie—. Aprestrate que se nos hace tarde.
Alba suspiré profundo, mordid su labio inferior, sin
embargo, su amiga insistié que no pasaria nada
malo, que tan solo era un juego inocente, asi que
procedieron a seguir con la mentira, y sobre todo
hacerle creer a Santy, que en verdad ellas eran hijas
de unos millonarios. @
Minutos después Ilegaron a la universidad. Las
chicas caminaban captando la atencién de los
caballeros. Alba tropez6 algunas veces debido a los
stilettos rojos que calzaban sus pies y a los cuales
no estaba acostumbrada, sin embargo,
acompafiaban a la perfeccién al pantalén de
mezclilla negro que le quedaba entallado a su
delgada figura. Detuvo su andar y el corazén dio un
antbrinco al ver pasar a Santiago en su BMW, suspiré
profundo.
—Santy se va a derretir cuando te vea —expuso
Angélica, entonces se acercé a su amiga y acomodé
el escote de la camiseta gris con cuello V que lucia
Alba—. Levanta la barbilla, y haz los hombros hacia
atras —solicito mientras ella caminaba con
coqueteria contoneando sus caderas, modelando
orgullosa aquel vestido de lino verde.
Alba aproveché la distraccién de Angie, para cerrar
los botones de la chaqueta blanca, y asi no verse tan
atrevida, se sentia demasiado expuesta con ese
escote, que, aunque era discreto, no era de su
agrado.
Cuando ilegaron al salén, noté las miradas de los
chicos en ella, se estremeci6, estaba acostumbrada
a pasar desapercibida, y entonces cruzé sus ojos
con los de Santy, quien entreabrié la boca,
sorprendido.
La joven se ruboriz6, mordié sus labios, creyé
entonces que aquella frase: Como te vistes, te
juzgan, era cierta. Se convencié de que, si ese dia
hubiera vuelto a vestir sus jeans desgastados, su
camiseta destefida y sus viejos tenis Santiago no la
habria regresado nia ver, pero ahora que llevaba
ropa de disefiador, todo era distinto. ®
amaR
Horas después.
Alba recogia sus libros con prisa, como si estuviera
tratando de huir, justo cuando giré su silueta chocé
con el fuerte cuerpo de Santiago, una gran O, se
form6 en los labios de la joven al tenerlo tan cerca
de ella. Las piernas le temblaron y las palabras no
salieron de su boca.
—Hoia —saludé Santiago, sonriendo, se acercé, y
besé su mejilla,
Ej coraz6n de Alba dio un brinco en su pecho, cerré
sus ojos, suspiro bajito al sentir en su piel, aquella
caricia. El aroma de Santiago, inund6 sus fosas
nasales, su cuerpo se estremecio, las mejillas se le
pusieron carmin, y la respiracion se le tornd
irregular.
—Buenas tardes, Santiago —pronuncié con
timidez, entonces elevé con discrecién sus ojos a él.
«Dios es perfecto» dijo en su mente al observar sus
rizos alborotados, su encantadora sonrisa, y esa
mirada que la hacia derretir.
—Espero que ne se te haya olvidado, lo de mi
proyecto. —Frunci6 los labios con pesar.
Alba sonri6 ante ese gesto, parecia un nifio pequefio
S/ithaciendo morritos para conseguir algo.
—No tengo mucho tiempo— respondié Alba muy
nerviosa—, pero soy de palabra, asi que te ayudaré.
—Gracias —contesté él, entonces Santiago no pudo
evitar notar lo diferente que se veia aquel dia, sin
esa simplicidad y sencillez que le gustaba a él.
Frunci6 el cefio algo extrafiado, porque en el tiempo
que levaba admirandola, nunca la habia visto tan
elegante, y maquillada, y no era que se veia mal, ni
él un machista, pero si existia algo que al joven
Vidal le fascinaba era la naturalidad de ella. @
Los dos caminaron por los pasillos de la facultad,
salieron del edificio cruzando, a la biblioteca.
Una vez ahi, Santiago como todo un caballero sacé
la silla de su lugar para que su amiga tomara
asiento.
— Me puedo sentar atu lado? —inquirié con una
sonrisa Santiago.
Alba asintié con la cabeza. El joven se acomodé
junto a ella y la chica sintié su estomago encogerse.
Santiago sac6 su laptop, mientras el artefacto se
encendia, observé que la bibliotecaria hacia un gran
B/N
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