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5 Si Me Ves Llorar Por Ti? Angellyna Meridacompleto 3

5 si me ves llorar por ti

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Si me ves llorar por ti (Serie Romance) Angellyna Merida Introduccién: ¢Qué sera de ti? Santiago Vidal, observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la iluvia caia con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba esa fatidica noche en la que todo terminé cinco afios atras. @ Resoplé con un sentimiento de congoja anidado en su pecho, con sus tristes ojos azules miré el agua golpear el vidrio, de la misma forma en que los recuerdos martillaban su corazon. Colocé sus manos sobre la cornisa, y suspiré. Divisé como una bruma de neblina cubria los grandes rascacielos, tornando el cielo gris, tal cual su vida se transformé desde aque] instante. De nuevo aquella sensacién de soledad cubrié su corazén, los remordimientos, no lo dejaban en paz hace ya un largo tiempo, en especial en las tardes Iluviosas que tanto le recordaban a ella. & No comprendia por qué ese dia los recuerdos taladraban su cabeza. Quizas se debia a que su boda estaba muy préxima, 0 tal vez larespuesta a sus dudas era tan simple: Aun la amaba, a pesar del tiempo, de la distancia, y de sus mentiras, su corazon era tan necio que se negaba a olvidarla. Sus ojos se llenaron de lagrimas al rememorar aquella noche. ae Afios atras —P- Por favor esctichame —suplicé ella. —No tengo nada que escucharte, no quiero volver a saber de ti —enfatizo arrastrando las palabras de la furia que sentia—. No me incumbe lo que hagas o dejes de hacer con tu vida. Si alguna vez te ame, ahora te odio por falsa, mentirosa e interesada — espeté con la mirada lena de resentimiento y el semblante cubierto de decepcién-—. Todo fue por mi dinero, verdad? —La zaranded. —{jContesta! — vociferd. @ La joven, lloraba sin tener que decir. El no deseaba escucharla, la trataba tal cual a una cualquiera, como una aprovechada. —Todo lo hice por amor a ti... Por favor déjame explicarte. —El joven no crey6 en sus palabras, la rechazo. Lleno de ira, sin medir su fuerza, la empuja, y ella cayo ai suelo de rodillas ante él—. Perdéname, mi amor por favor, déjame explicarte —rog6 sin calmar su llanto. —jLevantate! — ordené él enfurecido. No podia contener su enojo, se habia enamorado de ella, y confiado en sus palabras, era la mujer de su vida, con quien pensaba casarse y formar una familia, se sentia decepcionado, herido, burlado, y humillado. Los des lloraban al mismo tiempo, mientras la incesante Iluvia caia sobre sus cuerpos. —Por favor —susurré bajito la joven. El la agarré con fuerza de los brazos, y la levantd del piso. —No vuelvas a llamarme: mi amor —vociferd tensando la mandibula—. Esa palabra te queda grande a ti. No me busques, no me hables, desaparece de mi vida, haz cuenta que estoy muerto para ti. @ OK Actualidad. El timbre de su IPhone lo sacé de sus cavilaciones, 3/9 respiré profundo al ver que era su futura esposa Eliana, la que lo llamaba. —Amor, no olvides que hoy en la tarde tienes cita con el disefiador —expresé la chica—. Espero no faltes, deben hacer la ultima prueba de tu traje. —Ahi estaré —respondi6é, quedandose pensativo. —Pero qué carifioso estas hoy —reclamé Eliana. —Estoy un poco atareado, tengo junta directiva en diez minutos. —Lo comprendo, carifio. Solo recuerda que después de esa reunion, te estaremos esperando. —No lo olvidaré —concluy6 la llamada y resopld. Tomé asiento en su mullido sillén de cuero, y sacd de uno de los cajones de su escritorio un estuche de terciopelo, lo abrid, observando el anillo que ibaa entregarle, su corazén tembl6 al recordarla. ® Tres golpes secos lo regresaron al presente, limpié con su mano un par de lagrimas que rodaron por sus majillas. —Adelante. Los labios de Santiago, perfilaron una amplia 4/9 sonrisa, se puso de pie y camino en direccion al hombre que acababa de ingresar. @® —Alteza real —bromeé, tratando de disimular su tristeza, estrecho en un abrazo a su mejor amigo. Joaquin correspondid el gesto. —Sigo siendo un Duque. —Carcajeo divertido. —éQué haces aqui en New York? El joven colombiano suspiré profundo al recordar el motivo por el que se encontraba en la ciudad. —Volvi por un asunto importante —enfatizé clavando sus azules ojos en los de Santy. La mirada de Santiago se cubrié de tristeza, inclind su rostro. —Suerte con eso —expres6 con sinceridad. @D El joven Duque noté como el semblante de su amigo se desencajo. —Me llegé la invitacion a tu boda —menciond aclarandose la garganta. — Estas seguro de lo que vas a hacer Santiago se puso de pie y caminé en direccién hacia la ventana, su mirada se perdié en el horizonte. 5/9 —Eliana ha estado conmigo en mis peores momentos —expuso pensativo—. Es una buena mujer. —Pero no la amas —habl6 Joaquin, con seguridad —. Vos seguis enamorado de Alba. Te conozco, no me podés mentir. @® —No he vuelto a saber nada de ella. Recuerda que la busqué sin descanso, y todo lo que sufri. Fuiste testigo —expreso con dolor respirando agitado. E] joven Duque se puso de pie y se acercé a su amigo, colocd su mano en el hombro de él. —No pretendas llenar el vacio que la ausencia de Alba dej6, cometiendo el error de casarte con Eliana, no seran felices ninguno de los dos, ese matrimonio esta condenado al fracaso. El rostro de Santiago se lleno de confusién, inclind su mirada, y resopl6. —No puedo suspender la boda a estas alturas. —Si podés hermano, hablale con Ia verdad atu novia, si vos decis que es una buena mujer, no se merece que la engafiés de esa manera, vos no sos asi, hombre. &® 6/9 El joven Vidal regresé a su sill6n y recargé su cuerpo en el espaldar, dubitativo, —Tampoco puedo esperar que un dia Alba aparezca por esa puerta. —Sefal6é con su mano—. Ella se olvidé de mf —expresé con dolor. @® —... “Olvidala mejor olvidala” ...—entoné el joven colombiano. @® —éPiensas que no lo intenté? {No recuerdas por qué nos hundimos en el alcohol? —cuestiono tirando de su cabello—. Traté de borrarla de ia memoria, sacarla de mi alma, sin embargo, no se puede, suena absurdo, pero asi es. — Resopld. —Yo mas que nadie te comprendo —recalcé Joaquin. — Vos creés que fue facil para mi? — cuestiondé—, pensé que jamas saldria del centro de rehabilitacién, y al igual que vos, mis pensamientos solo estaban dedicados a una sola mujer: Maria Paz Vidal. @ —La diferencia entre tu y yo, es que mi hermana te esperd, ella no te olvid6... La mirada del joven Duque, se cubrié de esperanza, si habia regresado a New York, era tan solo con un prop6sito, y era el de convertir a Maria Paz, en su esposa y llevarla a Colombia. @® 7g —Tu situacién es complicada, hermano —hablé Joaquin —, pero no hay mal que dure cien aitos, ni cuerpo que lo resista, mas bien vine a que vayamos a tomarnos...un café. —Sonrid. +-Gracias —respondié Santiago, mirando su Rolex —.En diez minutos tengo junta de directorio. —Entonces no te quito mas tiempo. Pensa en lo que hablamos. Haceme caso hombre —sugiri6, poniéndose de pie para despedirse de su amigo. Una vez que Joaquin abandoné la oficina. Santiago llevé sus dedos hacia su computador, abrio una carpeta en la que guardaba recuerdos de Alba. —Debi darte la oportunidad de explicarme —Se reproché hablando solo, mientras las yemas de sus dedos acariciaban el rostro de la chica, recordando aquellas noches en las que se amaban, y se hacian uno. —{Qué sera de ti? {En dénde estaras? {Me recordaras? —averigus casi sollozando, embargado en una profunda tristeza. ® aeaOK Queridos lectores espero disfruten de esta historia llena de dolor y lagrimas, pero también de esperanza, y mucho amor. éQué serd lo que sucedié entre Alba y Santiago? Si lo 8/9 quieren descubrir, sigan leyendo. No olviden dejar sus comentarios, siempre estoy presta a responder. @D Si desean conocer a les personajes, mis redes sociales estan a su disposicion. @® F*: Si me ves llorar por tiby Angellyna Mérida, @ 4 Comments Vote (473) 9/9 Introduccién: Marcas del ayer. Afios atras. Los dedos de los mUsicos rasgaron las cuerdas de las guitarras entonando las notas de «Sabor a mi by Luis Miguel» El sonido de los violines estremecié el corazon de Alba. Santiago, la envolvio con sus brazos. En la proa del yate sus cuerpos danzaban con lentitud al ritmo de la melodia. La brisa les acariciaba el rostro y agitaba el castafio cabello de la chica. .. “Pasaran mas de mil anos, muchos mas. Yo no sé si tenga amor la eternidad. Pero alla, tal como aqui. En la boca llevaras. Sabor a mi” .. @ La letra de la legendaria cancién estremecia sus almas, al finalizar la melodia Santiago tomé el delicado rostro de su novia, y lo acercé a él, sus labios se apoderaron con urgencia de los de su chica. La joven se deshizo ante aquel mimo. Esa magica noche se estaba convirtiendo en la mejor de toda su corta existencia, a sus veinte afios, jamas pensd vivir una experiencia como esa. Santiago no habia escatimado en detalle alguno: exquisita cena, buen vino, musica en vivo, y el yate recorriendo la bahia 12 neoyorquina. Cuando Santiago dejo de besarla, ella se reflejé en la clara mirada de é1, un escalofrio recorriéd su columna ante el nerviosismo que ia abordé, pero ya no pedia dar marcha atras. El frenético palpitar de su corazon no se hizo esperar, inhalé profundo, decidida a darle su regalo de aniversario. —jHazme tuya Santiago! —exclamé en un susurro, escondiendo su cabeza en el pecho de él, sintiendo como su rostro ardia. La propuesta tomé por sorpresa al joven, su corazon se agits en su interior. Sus principios y convicciones habian aplacado en anteriores ocasiones el fuego que ella despertaba en su ser, no habia querido precipitar las cosas, pero ya llevaban cuatro meses de novios, y con la peticién de ella todo era diferente, no existian barreras entre ambos, tan solo el anhelo de demostrar que su amor duraria una eternidad. E] joven Vidal volvié a tomarla de la cintura y la atrajo hacia él, la miré a los ojos, y buscé sus labios, la besé con vehemencia. Con las manos entrelazadas y el corazon de ambos temblando, llegaron hasta el camarote. Alba abrié sus ojos con sorpresa al contemplar el lujo de 2/2 aquella habitacién en la cual no solo entregaria su cuerpo, sino su alma, al hombre que tanto amaba. Santiago la abrazé por la espalda, y ella sintio un corrientazo recorrer su piel al percibir el aliento con sabor a menta de él, muy cerca de su oido. Suspiré profundo y cerré sus ojos cuando la lengua de su chico acaricié su cuello. Se aferré alas manos de é] porque sintié sus piernas fallarle y el piso temblar bajo sus pies. @ —éEstas segura? —inquirié Santiago hablando con suavidad a su oido. Ella gird, inhalé profundo, centro sus hermosos ojos celestes en los azules de él, bajé el cierre de su vestido y lo hizo caer al suelo, dejando ver el elegante conjunto de encaje blanco que lucia. @® La garganta de Santiago se le secé. Con la mirada cargada de fuego recorrié la delgada y delicada figura de su chica, sonrio al comprender el] mensaje, entonces se acercé a ella, la tomd de las manos y la ayudé a salir por completo de su vestido. Las mejillas de Alba se tornaron carmin al darse cuenta como él la miraba, respiré profundo y se sintié complacida. 3/12 Santiago la toméd de las manos y la condujo hasta la cama, con delicadeza la colocéd encima del suave lecho. Volvié a barrerla con sus ojos. Se deleité con la imagen de ella tendida sobre la cama, lista para él, entonces inclin6 su rostro y Ja cubrié de besos. Alba cerré sus ojos y se dejé atiborrar de esas caricias, correspondié con la misma pasién que él despertaba en ella, con timidez posé sus manos en el fuerte torso de su chico. Santiago cerro sus ojos al sentir las delicadas caricias de su novia. Sonrio al ver como se enredaba los dedos al querer quitarle la camisa. —Creo que necesitas ayuda —dijo él, ladeando una sonrisa coqueta. Alba presioné sus labios, y asintié. El se incorporé y sin dejar de observarla un solo segundo se despojo de todas las prendas. El estémago de Alba, se contrajo. Lo contemplé con los ojos bien abiertos, dandole una ojeada al musculoso cuerpo de su novio. Desed tanto palparlo, elevé sus parpados y se cruzé con ta ensombrecida mirada de él. Ella sonrio con timidez, y cuando él se acercé y se acomodé encima de su cuerpo, todo su ser se estremecié y su coraz6n afi2 amenazé con salir de su pecho. Santiago se reflejé en la celestial mirada de su novia. Le retiré varios mechones de su cabello, contempl6 el rostro de su chica, guardandolo en su memoria. —Nunca olvides lo mucho que te amo —aseguré él. —Tu tampoco lo hagas —solicit6é, entonces su vista se cristalizo al recordar que no habia sido sincera con él, se armé de valor, decidida a confesar—. Hay algo que debo decirte, es importante. —Lo miré suplicante. Santiago !lev6 sus dedos a los labios de ella. —Lo que sea, puede esperar, no rompas la magia de esta noche —susurr6, y antes de que Alba pudiera replicar, 6] tom sus labios y la bes6 con intensidad, su lengua fue al encuentro con la de ella, y sus manos recorrieron el talle de su novia. Alba se olvidé de pensar, y se dedicd solo a sentir. Los labios y los dedos de su chico la recorrieron por completo, llevandola a mundos desconocidos haciéndola percibir sensaciones jamas imaginadas. Gimié una y otra vez cuando él tomo en su boca uno 5/12 de sus pezones, y la elevo a la cima del cielo. Enredé sus dedos en el cabello de Santiago, su centro humedecido palpitaba por ser Ilenado, un fuego abrasador le recorria las entrafias, —Por favor.,.—suplicd. Santy volvis a ladear su sonrisa, elevé su rostro, y la contempld. —Tus deseos son érdenes para mi —asever6, y regres6 a besarla. Mientras Alba correspondia a cada una de esas caricias, él se abrid paso en medio de las piernas de su chica, lleg6 a su humedecida entrada. Alba descubri6 sus ojos y lo mird. Santiago se perdid en esos profundos pozes celestes, con lentitud la fue colmando con su gran ereccién, lenandola de él. La chica se sintiéd sofiada, agradecié en su mente por la paciencia con la que su novio la amaba, y cuando aquella barrera se rompid, percibié un ligero dolor que luego de unos minutos se fue disipando. —{Estas bien? —averigué Santiago, susurrando cerca de sus labios. —Mejor que nunca —respondid ella, observando a su chico, con un destello de luz en sus ojos. 6/12 Elle sonrié y su mirada también se lend de brillo, entonces volvi6 a besarla, empezando por sus calidos labios, recorriendo luego su delicado cuello, bajando hasta sus senos, y cuando el fuego de nuevo los envolvid, y ella restreg6 sus caderas en su virilidad, la pasién se apoderé de ambos. Santiago la amo despacio, sin prisa, disfrutando de cada momento, deleitandose con aquella dulzura con la que ella se entregaba a él. Alos lejos: «Te Prometi by Mijares» sonaba en los exteriores del yate, La melodia se mezclaba con los gemidos y jadeos que inundaba la alcoba, se convirtieron en uno solo, se amaron a plenitud: con el cuerpo y el alma, con la mente, y el corazon. © 1 Actualidad. «,..Te prometi. Que si amenazaba la soledad ibaa abrazarte a mi. No voy a dejarte de amar...» La melodia retumb6 en el interior de Alba Rodriguez. La chica abrio sus ojos cristalinos regresando al presente, arrugé con todas sus fuerzas las hojas de aquella revista que le ordenaron botar en la b****a, mientras hacia la limpieza de esa enorme oficina. @ Wie Sus labios temblaban y su sangre hervia en su interior, al ver las dos paginas dedicadas ala préxima boda de Santiago Vidal. —Mentiroso —grufié derramando varias lagrimas, hablando sola~-. Prometiste que me amarias por siempre —solloz6 mientras la herida volvia abrirse en su interior—. Le creiste a ella, y a mi no me diste la oportunidad de defenderme. —Resoplé—, vas a unir tu vida a esa maldita mujer...—cerré sus pufios con fuerza, sin importarle las ampollas que sus manos lastimadas mostraban. Entre tantos dolorosos recuerdos bombardeaban su cerebro. Volvié a mirar la pagina, y lo observé radiante, sonriente, mientras ella no era nila sombra de la chica llena de suefios e ilusiones que conocido. Pasé saliva con dificultad, en tanto que sus ojos se cubrian de rencor—. Nunca sabras de él — sentencid, sin imaginar que su secreto estaba a punto de ser descubierto. soe E! sonido del teléfono de la oficina sacé a Santiago de sus cavilaciones. @® —Diga. —Sefor, lo estan esperando en la sala de juntas — informd su asistente. a/12 —Gracias, en cinco minutos, estoy ahi. Cuando su secretaria se marché, él se dirigié al bafio de su despacho, se moj6 el rostro, tratando de borrar los recuerdos impregnados en su alma, acomodé sus rubios rizos, y luego arreg]6é el cuello de su impecable camisa gris que combinaba con el traje azul marino, que hacian juego con el color de SUS Ojos. Con su elegancia y distincién se dirigié a la sala de juntas, saludo a las demas personas, sentadas alrededor de la mesa, entonces tomé asiento en su sitio, encabezando la reunién, al ser el presidente del banco. @ Taciturno y con su mente divagando en el pasado, no prestaba mucha atenci6én a esa asamblea, hasta que la estridente voz de una mujer, lo sacé de sus cavilaciones. —jSantiago Vidal! |Infeliz! (Desgraciado! |Da la cara! @&® —Economista: {Qué escandalo es ese? —averiguéd uno de los accionistas, observando al hombre con seriedad. El joven presidente parpaded, arrugé el cefio, sin comprender nada. 9/12 —Debe ser un malentendido —expres6, aclarandose la garganta. Enseguida se puso de pie y salié a recepcion. —¢Qué significa este escandalo? — hablé, caminando con profunda seriedad hacia donde su asistente discutia con esa mujer. Se detuvo en seco abriendo sus ojos de golpe al mirar a Angélica, gritando un monton de improperios en contra de él. —Hasta que por fin nos volvemos a ver las caras, infeliz —gruié abarrotada de ira, al observarlo a él tan campante, lleno de opulencia, mientras su amiga Alba, y su nifio, pasaban carencias. @® —Yo no voy a permitir que vengas a mi trabajo a insultarme —reclamé agitado, — Estas loca? @® —Yo no lo estoy, queride —buf6 con ironia la joven —. El que va a enloquecer eres tu —afirmd presionando sus labios—. Yo solo vine a presentarte a alguien. Santiago la observé confundido, no comprendia nada, giré su rostro buscando con la mirada side pronto Alba se encontraba ahi, pensé por unos instantes en verla a ella, sin embargo, no fue asi. —No entiendo. —Se aclar6 la garganta—, estoy en 1o/12 una reunion importante, no estoy para juegos. Angélica bufé, se hizo a un lado, descubriendo al nifio, que se escondia detras de ella, lo tomé de la mano. —Te presento a Alex, es hijo de mi amiga Alba — confeso sosteniéndole la mirada. — {La recuerdas? —pregunto la joven de cabello oscuro con ironia—. Supongo que no, por eso vine a refrescarte la memoria, porque ti y yo sabemos que conoces al padre del nino. @ Los labios de Santiago temblaron, la garganta se le secé, sus ojos se clavaron en el pequefio, quién lo observaba parpadeando. Se recargo tambaleando en una de las columnas de ja sala de espera, no podia pronunciar una sola palabra. Entrecerré sus ojos respirando agitado, creyendo que todo era un suefio. Los volvid a abrir, y ahi seguia el infante, entonces camind despacio hacia él. Lo examiné con la mirada, degluti6 la saliva con dificultad al verlo luciendo unos pantalones desgastados y zapatos viejos. Su rostro se reflejé en el del nifio, era idéntico a él. De la impresién su pulso cardiaco se aceleré. Se llevé las manos a la cabeza, mientras varias lagrimas brotaban de sus ojos. @® —jEs mi hijo! —exclaméd. 1/12 El pequefio se estremecié, y retrocedié, del susto dejé caer a los pies de su padre un auto de plastico viejo y sin dos ruedas, @® Santiago cay6 de rodillas, se cubrié el rostro con ambas manos, desbord6 su llanto. @ @ Angellyna Merida Manhattan - New York, Usa. Santiago Vidal, acompafiado de su galante mejor amigo: Joaquin Duque, se abrieron paso en medio del pasillo en direccién al aula de clases, saludaron sonrientes a las chicas que coqueteaban con ellos. Antes de ingresar al salon se dirigieron al bafio. —Qué vaina hombre —refuté el joven colombiano —. Con estos trajes, estamos listos para hacer la primera comuni6n, otra vez. —Carcajed divertido. Santiago ladeé la cabeza, fue inevitable no reir ante las ocurrencias de su compafiero. —Sabes bien que para estas exposiciones, debemos venir con traje —aclaro—. Por cierto, espero que hayas estudiado tu parte. —Lo miré a través del espejo. Joaquin acomod6 sus rizos castaiios, y luego se arreg!6 la corbata. —Haré lo que pueda —murmur6 observando a su amigo. 3/8 Santiago resoplé colocando sus manos en el lavabo. —Eres incorregible —reproch6é—. Espero que tu papé no se entere de que estas por perder el semestre. El chico colombiano colocé su mano en el hombro del joven Vidal. —No invoques a la mala fortuna —solicito—. Las amigas con las que sali a noche...—suspiré elevando sus cejas—. Divinas —sonrié. El joven Vidal lade6 su cabeza al escucharlo, a veces ni é] mismo entendia las razones por las cuales tenia de mejor amigo a un ser tan irresponsable come Joaquin, bufé sin decir mas. @® aeKK GD Alba, acompafiada de su compafiera Angélica, legaron casi corriendo al salon. Se disculparon con el profesor al ingresar cinco minutos tarde, entonces ambas, observaron a Joaquin y Santiago, listos para empezar a exponer su proyecto. La joven Rodriguez tomé asiento, al fondo de la clase, suspiré al mirar lo atractivo que se veia Santy, ese dia. 4/8 —Cierra la boca —regané Angélica, sonriendo. —jCallate! —exclamé Alba, sonrojada. — Se nota que me fascina? La joven Zambrane se Ilevé la mano a la boca para ahogar las risotadas que estuvieron a punto de salir de sus labios. —La préxima vez, tendré que traer conmigo una cubeta. —Carcaje6 bajito. —Haz silencio —chist6 Alba. —Sejiorita Rodriguez, veo que esta muy interesada en intervenir en la exposicion de los sefiores Vidal, y Duque —irrumpis el profesor de Macroeconomia. Alba enrojecié, conocia las normas de educacién, era consciente que era una falta de respeto hablar, mientras sus compaiieros exponian, por suerte ella sabia bien cémo salir librada de ese bochomoso asunto. —Eh...— pronuncié con nerviosismeo al esquivar la atenta mirada de Santiago sobre ella—. Solo estaba comentando acerca de la exposicién de mis compaiieros, y noté un pequerio error. Santiago sacudié su cabeza, y ladeé una sonrisa. 5/8 Incrédulo la observé, pudiendo por primera vez reflejarse en la celestial mirada de ella. —Eso es imposible —refuté. Alba, con timidez pasé al frente, las piernas le temblaron al estar tan cerca del joven Vidal, con recelo tomo el marcador y empez6 a corregir la falla de sus compafieros. Santiago, y su amigo Joaquin, hablaban entre ellos, esperando la intervencidn de Alba. —Chicos su balanza de pagos tiene una equivocacion. Santiago la observa, atonito. — Error? —cuestioné, frunciendo el cefio. @ —£¢Cual es Ja falla, sefiorita Rodriguez? —inquirid el docente. Alba se aclaré la garganta y empezé a disertar sobre todo lo que ella investigé para su tarea, haciéndoles notar que estaba muy bien preparada. Santiago acariciaba con sus dedos su quijada, ese gesto lo ejecutaba cuando se ponia tense c nervioso. Joaquin se llevaba la mano a la cabeza y se la pasaba 6/8 por el cabello. —jQué problema, hombre! —exclamé en voz baja el joven colombiano mientras Alba, terminaba de explicarles el errer. —Al elaborar la balanza de pagos, los fletes y los seguros tienen que ser tomados como servicios y no en forma de mercancias —explicé—. Los compafieros contabilizaron esos valores de manera equivocada. Santiago miraba el pizarrén una y otra vez, deslizaba su mano por el rostro sin comprender, como se le habia pasado ese detalle. Observé, perplejo a Alba, ella inclino la cabeza, y evité su mirada. —Por esa raz6n sefiorita Rodriguez, usted es la mejor alumna que tengo —felicito el profesor—. Sefiores Vidal y Duque, para ia préxima clase corrigen el error. Eso es todo, hemos terminado. 8 Capitulo 2: Mentira Piadosa. Alba en vez de sentir regocijo por las palabras del docente, sintié pesar por sus compaiieros, sobre todo por Santiago. «Me debe estar odiando» pensé ella. Cuando se disponia a ir a su lugar fue interceptada por Joaquin. —Vea pues, épara dénde crees que vas, vos? — cuestion6 el joven colombiano, observandola con el entrecejo arrugado, melesto. Ella colocé las manos alrededor de su cintura, lo miré a los ojos. —La clase terminé —expres6 enojada. Santiago sonrefa al ver la discusién entre su amigo, y la joven que los dejé en ridiculo. Cruzé sus brazos para contemplar a Alba, y su delicado rostro de finas facciones, su piel clara. Ella era delgada, no muy alta, su cabello oscuro contrastaba con el celeste de sus ojos. Angélica, al ver el semblante de su amiga, se acercé aellos. —éPor qué estan discutiendo? —inquiri6 la chica venezolana. vi Joaquin giré su rostro, elevé una de sus cejas, examin6 a la joven de pies a cabeza, notando su gran altura, y sus curvas bien pronunciadas, ademas de su hermoso y largo cabello oscuro, y sus brillantes ojos negros, y su piel lozana y triguemia. —Princesa, vos y yo deberiamos de salir un dia de estos — expresé con una gran sonrisa Joaquin. Angélica lade6 los labios, observé al joven colombiano. Notando su atractivo, su impresionante altura, sus ojos azul claro, su cabello castafio, y esa sonrisa coqueta, sin embargo, ella sabia de la fama de mujeriego de Joaquin. —Yo jamas saldré contigo. —Lo mir6 de pies a cabeza con desdén. Alba y su compafiera se carcajearon en frente de él. —Vea pues, ni que estuvieras tan divina. La joven Zambrano iba a responder, cuando la voz de Santiago, interrumpié aquella discusién. —Joaquin deja de molestar a las sefioritas, nosotros cometimos el error y debemos corregirlo. Las dos muchachas observaron embelesadas a 2/1 Santiago, él si, era caballeroso. —Al menos atin quedan hombres gentiies en este siglo —comenté Angélica. Alba, no pronunciaba palabra, era algo timida cuando estaba en frente de los chices. —Imagino que ustedes nos conocen, de todos modos, me presentaré: Santiago Vidal, y es un gusto compartir la clase con personas como ustedes. —Se refirié a Alba, observandola con esos ojos azules que a ella le tenian encantada. @® La muchacha sintio un leve ardor en sus mejillas, el color rojo se le subié al rostro. Santiago le sonri6 y ella advirtio que le temblaron las piernas de la emocion. —Angélica Zambrano, mucho gusto —respondié la otra mujer con una gran sonrisa. Santiago como todo un caballero extendié su mano ala senorita, y luego le dio un beso en la mejilla. —El gusto es mio. Angélica quedé encandilada con Santiago. «Es un principe» dijo en su mente. Mientras tanto su amiga no pronunciaba palabra, todos esperaban 3/n que ella se presentara. —jAlba! —exclamé su compaiiera. —Lo siento —se disculpo—. Alba Rodriguez, mucho gusto. La joven sintié el frenético palpitar de su corazén cuando Santiago, tomé su mano y bes6 su mejilla. —Es un verdadero placer conocerte — dijo sin dejar de mirarla. Alba, sentia que el corazon se le iba a salir del pecho, jamas en esos dos afios que Hevaba de conocerlo, se imaginé hablando con él. «Debo estar sofiando» pensé ella. De pronto la voz de Joaquin, la hizo volver ala realidad. —Bueno pues, acaso estoy pintado aqui —reclamé, a Santiago. —Perdén sefioritas les presento a mi amigo: Joaquin, Duque de Manizales. —Bromes6 divertido —; les pido disculpas por su comportamiento, como tiene sangre azul, desea no pasar inadvertido. —Presion6 sus labios para no refrse. 4/u Las dos muchachas no pudieron evitar soltar un par de carcajadas, sin embargo, él encogié sus hombros sin darles importancia. —¢¥ ustedes de dénde son? —averigué el joven Duque. —Yo soy de Maracaibo Venezuela —contesté Angélica. —Ya decia yo, con raz6n dicen que es la tierra de las mujeres mas bellas del planeta. Ahora compruebo que es cierto. {Verdad Santy? —Codeé a su amigo. —Yo creo que la belleza de una mujer no esta en el fisico, de nada sirve una cara y un cuerpo bonito si no se tiene inteligencia y principios. Joaquin neg6 con su cabeza, en sefial de discordancia. —Disculpen, mi companiero es algo anticuado. —{Anticuado? —recriminé Alba. — jEstas loco! — exclamé defendiendo a Santiago—. Tu amigo es un hombre sensato que si piensa, no como tu que por lo visto...—Dirigié su mirada con recelo a la entrepierna del joven colombiano—, prefiero guardarme mis comentarios, @ 5/1 Joaquin, fruncié los labios, cruz6 sus brazos para escuchar a Santiago. —Es verdad que el fisico atrae, sin embargo, la inteligencia enamora, prefiero a una mujer intelectual que a una bonita —expresé con firmeza —. Claro que eso no significa que uno no aprecie la belleza femenina, ustedes dos son muy hermosas, considero que toda y cada una de Jas mujeres tiene su propio encanto. Alba suspiré bajito al escucharlo hablar, su corazon se estremeci6 por completo, al percibir que Santiago, a mas de poseer un gran atractivo fisico, era un chico muy inteligente. —Este es un romantico, en cambio yo soy practico —intervino Joaquin—. Mamacita...—se dirigié a Angélica. — {Vos y yo cuando concretamos una cita?, vamos a pasar bien rico, mufieca, tengo un licor muy exquisito que me envié mi papa de Medellin — insistié el joven colombiano en salir con Angélica. Ella lo ignoraba enojada. —Asi que eres paisa —comenté la morena. —Si mamacita, soy de la tierra del café, y todo tuyo —respondié con una gran sonrisa. 6/1 —No me gustan las arepas colombianas —asevero, Angélica con suficiencia. El joven Duque puso cara de pocos amigos. Santiago y Alba compartian leves miradas, y sonreian muy divertides. —Alba, disculpa la indiscrecién —hablé Santy—. Tu nombre és muy bonito éTiene algun significado? —inquirié. —Mi mama dice que significa: la iluminacién, el conocimiento, el despertar ala vida. @ Santiago sonrio complacido de la explicacion. —Tu madre es muy sabia entonces, no se equivocd en escoger ese nombre, me consta que eres muy inteligente, aparte de hermosa. Alba mordi6 su labio inferior, su rostro se volvio carmin. «jCalmate! {Qué va a pensar de ti?» repetia en su mente, cada vez que el joven Vidal, le hablaba. —{Y viven con sus padres aqui en New York? — indag6 Joaquin. —Nuestra familia reside en Venezuela, mi papa es un importante empresario, duefio de un resort en la costa del pais —mintié Angélica. Alba la observd F/M aténita, no comprendia de donde su amiga inventaba tales cosas. Ella se disponia a comentar que solo tenia a su madre y que trabajaba de mesera en las tardes en un restaurante, y en las noches en un club nocturno, sin embargo, su compafiera hablo—. Los padres de m! amiga, son socios de los mios, duefics de una cadena hotelera en nuestro pais, ella es de Caracas la capital. Alba negé con la cabeza, sin poder creer lo que su amiga acababa de inventar. «jEsta loca!» decia en su mente, en ese momento no le dio impertancia al asunto, era muy posible que Santiago, y ella no volvieran a cruzar palabra, asi que, para Alba lo que invento su compajiera fue algo inofensivo. —Entonces somos medio paisanos, aunque mi camarada Santy es gringo, sus padres son ecuatorianos —mencioné—. Y si vos querés podemes unir a Venezuela, con Colombia, mamacita. —Siguid cortejando Joaquin, a Angélica. —Ni asi fueras el ultimo hombre sobre Ia faz de la tierra —contest6é ella. —Ya veremos pues, vos no tienes idea de lo que te perdés. ast Angélica volvi6 a inspeccionar a Joaquin de pies a cabeza. —La verdad no me pierdo de nada bueno. Alba tom6 del brazo a su amiga. —Ya deja de armar escandalo— aconsejé a Angélica —. Fue agradable conversar con ustedes. —Espero que esta no sea la ultima vez que charlemos —intervino Santiago—. Si tienes tiempo disponible, me gustaria que nos ayudaras con nuestro trabajo de exposicién, no queremos cometer los mismos errores, por favor —solicité Santiago. Alba elevé su cabeza y apreci6 en el rostro de él aquel hoyuelo en la barbilla que a ella le fascinaba, y que lo hacia lucir muy atractivo. Enfocd su vista en los azules y serenos ojos del joven, no podia negatse, pero tampoco contaba con tiempo, apenas le alcanzaban los minutos para almorzar y dirigirse a su trabajo. —Maiiana en la tarde tiene espacio Alba —contesto Angélica, ya que su amiga no recordaba que era su dia libre, que lo dedicaba a lavar !a ropa, limpiar la casa, en fin, un sin nimero de tareas en el hogar. s/t —Entonces majiana después de clases te espero en ia biblioteca de la facultad. ¢Te parece? —inquirié Santiago. Alba que pensaba no volver a hablar con él, no entendia en qué momento el hombre de sus suefios, estaba ahi frente a ella, concretando una cita, no era romantica, pero para la joven era un encuentro importante. —Mafiana después de clases estaré en la biblioteca —prenuncid con timidez. Las dos muchachas recogieron sus cosas. Angélica se despidio de Santiago, con un beso en la mejilla, a Joaquin lo miré mal. —Adiés galan, espero no volver a verte. El esbozé una gran sonrisa, el joven era bastante atractivo y del gusto de la chica, que se hacia la dura con él. —Yo voy a sofar con vos, mamacita. Angélica sonrié al disimulo y salié del salén de clases. —Nos vemos maiiana, Santiago. Alba, no sabja cémo despedirse de él, estiré su mano, é! la tomé- con delicadeza, la jalé con 10/11 suavidad, y le dio un beso en la mejilla. —Te estaré esperando, Alba. @ Angellyna Merida 3 Author “ Queridos lectores tes pregunto: gExisten fas mentiras piadosas? Yo créo que no, las mentiras no conducen a Nada bueno, y aqui lo descubriremos. No dejen de comentar. Gracias. 9 233 / Comments @ Vote (4738) 1/1 Capitulo 3: Me encantas. Horas después Alba como siempre salié corriendo del salén de clases, contaba con el tiempo justo para llegar al restaurante. Angélica, caminaba de prisa tras de ella. La chica laboraba en una exclusiva boutique, ambas tomaron el mismo autobis. En el recorrido la joven Rodriguez reproché a su amiga por el comportamiento con sus compajieros. @® —éTe volviste loca Angélica? {Cémo se te ocurre inventar que nuestros padres tienen dinero? — recriminé a su amiga—. Cuando esos chicos se enteren de la verdad, no me quiero imaginar lo que puede suceder... Te excediste —refunfuné cruzandose de brazos, mirando la ciudad por las ventanas. —No va a pasar nada —respondié con naturalidad la joven Zambrano—. Para que hombres como Santiago Vidal, y Joaquin Duque, se fijen en nosotras necesitamos que nuestros padres tengan cuentas de ahorro en Suiza, acciones en las principales empresas del pais, debemos lucir ropa exclusiva de disefiador —enumeré con sus dedos—. Para ese par nosotras somos nulas, estudiamos ya dos afios con ellos y nunca nos ha regresado ni a ver wn y con lo papasitos que estan les condenados. — Mordié sus labios. Alba gird su rostro, miré a Angélica, y las dos carcajearon. —Santiago si es todo un caballero, no como el patan de Joaquin —comenté Angie. —Bien que te gusta ese resbaloso, yo te conozco — advirtid Alba. —Amiga, los ojos se hicieron para ver, y hay que reconocer que aparte de atrevido, patan, y ofrecido esta guapisimo. —jLo sabia!, Te gusta! —exclamé6 Alba. —jNo! —enfatizé con seriedad la chica—. Ain no llega a mi vida, el hombre con el que suefio — suspiré cerrando sus ojos—. Tiene que ser muy atractivo, elegante, refinado, muy educado — murmuré, frunciendo los labios—, esos ya no existen —resopl6—, pero tl si que eres boba, amiga, tuviste a tu amado Santiago, ahi frente a tus narices, y no actuaste. —éY qué querias que hiciera? —inquirio Alba, molesta. —Sonreirle un poquito, mostrar interés en él, te 2/n quedaste paralizada —reclamé—. Majiana que tienes una cita con él, espero no desaproveches ja oportunidad. —No pienso asistir al encuentro con Santiago. — Encogidé sus hombros. Angélica se atraganté con su saliva ante el comentario de Alba. — Tienes fiebre?, ¢Estas loca amiga?, éCémo se te ocurre dejar plantado a Santiago Vidal? —Que te agradezca a ti —respondié con simpleza Alba. —iCémo me voy a presentar ante él? — indagé. —¢En estas fachas que ando? —cuestioné mirando a su amiga—. Se supone que somos hijas de unos millonarios venezolanos, no sé como fuiste capaz de inventar semejante mentira. Angélica sonrié con picardia. —Si es por eso mi querida amiga, no te preocupes, aqui tienes a tu hada madrina, mafiana dejaras de ser la cenicienta para convertirte en una princesa y conquistaras a tu amado principe —afirmé observando a los ojos a Alba. @ —{Cémo... —Nos vemos en la noche, aqui me quedo. 3/il Angélica no avanzo a responder la pregunta de su compafiera, salié por medio de la gente y se bajé del autobis. Alba, no entendia en que locura le iba a meter su amiga, en el bus se iba haciendo toda una pelicula en su mente, imaginando que iba a estar a solas con el hombre de sus sueiios. Suspiraba y sonreia, flotaba en una burbuja, que no se dio cuenta del momento que se pas6 la parada del autobis dos calles del lugar donde tenia que quedarse. ae East Hampton- New York, Usa. @ Santiago estacioné su BMW frente a la entrada principal de su amplia mansion, tras de él lo hizo el Lamborghini de Joaquin ambos quedaron en reunirse para corregir el error de su presentacién. Al ingresar al amplio salén de la casa, la hermana menor del joven Vidal, aparecié con su particular sonrisa. Santiago se acercé a la chica y la saludé con un beso en 1a mejilla. —Mamacita vos cada dia estas mas, hermosa — expres6 Joaquin guifiandole un ojo a la joven. an Santiago golped en el brazo a su amigo. —Deja en paz a las mujeres de esta casa Joaquin. El chico colombiano arrugé el cefio y se sobé el hembro. — Yo solo estoy halagando la belleza de tu hermana. —Ya basta, chicos —intervino ella, entonces miré los azules ojos del joven colombiano —. Duquecito no necesito que me halagues, yo sé que soy hermosa —expres6 con orgullo, ladeando una amplia sonrisa—. Y tu tan solo eres un mujeriego que piensa que todas van a caer rendidas ante ti por ser un nifio bonito, pero Maria Paz Vidal, no — afirmé mordiendo sus labios evitando reir. —Se acercé a él para saludarlo—. En el lugar de siempre —susurré a4 su oido, tomé sus libros y se retiré a su habitacién. Joaquin presioné sus labios, y disimulé muy bien. —Tu hermana me da miedo —brome6 bufando—. Si no fuera porque se parece a vos, pensaria que no es de la familia. —Carcaje6—. Tu mama es toda educacién y dulzura, y esa nifia...—ladeé su cabeza. 5/11 —Aleja tus manos de mi hermana —advirtid—, ella no es mujer para ti —aclaré—. Vamos al comedor —solicitd. Joaquin no hizo ningun comentario con respecto a Maria Paz, la afirmacion de su amigo, le dolié, era consciente que no era hombre para una chica como ella. —Arreglemos esta vaina, que tengo el tiempo limitado. — Ahora quién es la victima? —inquirié Santiago. —No la que yo quisiera —suspiro profundo—. La chica esta muy guapa, hombre —informdé—. Claro que a la que me gustaria en mi cama es a Angélica {Donde estaba metida esa mamacita? —averigué mojando sus labios —. Viste ese rostro, ese cuerpo, esos ojos, el cabello... Justo como me recomendé el médico —mintio para que el joven Vidal, y su familia, no sospecharan nada. Santiago negé con la cabeza al escucharlo; su amigo jamés iba a madurar. Sacé su laptop para corregir la presentacién, y que al dia siguiente Alba, lo ayudara con una revision. 6/11 —Revisemos bien los datos Joaquin, no vaya a ser que Aiba, de nuevo nos haga quedar en ridiculo— comento Santiago, ladeande los labios, recordandola. Joaquin se llevo las manos a !a cabeza, se recargé en el espaldar de la silla del comedor. —éA vos te gusta esa chica? Santiago se hizo el que no puso atenci6n a su amigo, siguié digitando en su computadora. Joaquin, cogio y cerré la pantalla, remordiendo los dedos de su compaiiero. —éTe volviste loco? —inquirié Santiago enojado, mientras se sobaba sus manos. —Yo a vos te pregunté algo, no respondés. — Encogié sus hombros—. Me tocé tomar medidas drasticas— contesté esperando respuesta. —No tengo idea de que preguntaste —mintié Santiago. Joaquin resopl6é con molestia, odiaba tener que repetir las cosas. — Deseo averiguar sia vos te interesa Alba. — Observé con atencion a su amigo. —Es bonita, inteligente, necesito conocerla para WM CUOpluo s Me encands saber si me gusta o no, yo no me dejo llevar por las apariencias. —Vos si que sos pendejo, a esa chica se le nota que se muere por vos, yo no perderia el tiempo. Santiago resoplé con molestia, aunque Joaquin era su gran amigo, a él no le gustaba que se refiriera a las mujeres como una mercancia. —Yo no soy igual a ti, respeto alas damas, jamas me aprovecharia de una muchacha como Alba, ademas se ve que es dedicada a sus estudios, asi que dudo que ella ande tras de mi, siendo compafieros jaméas nos hemos visto. —Si hombre, que desperdicio, hace rato que ya me hubiera comido ese manjar venezolano— comenté Joaquin mordiéndose los labios pensando en Angélica. —Al fondo a la derecha queda ei bao amigo. — Bromeé Santiago. —No es necesario, esta noche me desquitaré muy bien —comenté Joaquin con una gran sonrisa—. Hermano, tengo una duda — menciond arqueando una de sus espesas cejas. Santiago guardé el documento en la laptop y centré su atencién en su amigo. Qi — {Qué duda tienes? Joaquin se llevé la mano a la quijada. —Si vos ya enmendaste el proyecto... {Para qué necesitas a Alba? Santiago no pudo evitar sonreir. —No es por lo que estas pensando, yo corregi el error, quiero que ella lo revise, eso es todo. —Si claro, vos dijiste que este pendejo se comié el cuento —rebatié el joven Duque. — {Vos pensas que naci ayer? Santiago se empezé a reir de su amigo y su singular forma de hablar. —Te estoy diciendo la verdad —aseverd. —Me estas metiendo cuento, a vos te gusta esa mujer —aseguré Joaquin, observando a Santiago—. Eso me conviene amigo, asi cuadramos una cita los cuatro, vos con Alba y yo con la mamacita de Angélica. —Si quieres salir con ella, conquistala hermano, deja de ser tan impertinente con las mujeres. —Yo no deseo que se enamore de mi, lo unico que me interesa es pasar rico con ella —enfatizé—. Yo 9/ no soy hombre de una sola mujer. Que quede claro. En ese instante el movil del joven colombiano empezé6 a sonar, el chico palidecié era su padre desde Manizales, se puso de pie para contestar la llamada. —jMaldita sea! —exclamé furioso Joaquin, después de charlar con su papa. — Qué pas? —averigud Santy. El joven Duque se llevo las manos al cabello, resoplando agitado. -—Mi viejo se enteré de mis excesivos gastos, me canceld las tarjetas de crédito hasta segunda orden. éTe das cuenta? —gruiie tirando de los rizos de su castafio cabello—. Adiés mujeres, trago y diversion —expresé con pesar. —Me alegro de que te den una leccién, gastas demasiado dinero en tus fiestas, con las mujeres que sales, no tomas la vida en serio —reclamo Santiago. Qué va a ser de ti mas adelante? joaquin no dijo nada, abandons contrariado de la casa de su amigo, entonces a la mente de Santy el rostro lleno de dulzura de Alba, se le vino ala memoria, suspiré profundo. «Me encanta» ] 10/11 Capitulo 4: La impostora. Jackson Heights- New- York, Usa. Alba cubrio con una almohada sus oidos, arrugé el cefio al no saber quién tocaba tan temprano a su puerta, estiré sus brazos y bajé de la cama para ira abrir, Angélica con su amplia sonrisa paso al apartamento con varias bolsas en sus manos. —Buenos dias, cenicienta, tu hada madrina lleg6 — expuso con orgullo—. Voy a convertirte en princesa. Angélica tomé del brazo a su amiga y se la llevé ala habitacién, el invierno se aproximaba en Ia ciudad, y por lo tanto el clima era algo frio, es asi que Angélica se habia traido de la boutique donde ella laboraba, varios jeans y camisetas, bolsos, abrigos, y otras prendas mas, todas de las mejores marcas. —jTe volviste loca! —exclam6 llevandose las manos a la boca Alba, al mirar aquel vestuario que ni en sus mejores suefios imaginé lucir, tan solo lo admiraba desde lejos cuando acompafiaba a su amiga a la boutique en la cual laboraba, —{De dénde sacaste toda esa ropa? Angélica, negé con la cabeza, bufé mirando a su wn amiga. — De donde crees? —cuestion6—. De la boutique, todo es prestado, por favor no vayas a ensuciar la ropa, nite pongas perfume, porque no tienes idea del costo de cada una de estas prendas. ~—Yo no pienso usar nada de eso, tengo mi ropa, si ese joven quiere algo conmigo, tiene que conocerme tal como soy. @® —Si seras ingenua amiga, un tipo de esos jamas se fijaria en una chica como nosotras. El dinero llama al dinero, asi se mueve el mundo en esas esferas. —Me voy a sentir disfrazada Angélica, no es buena idea. —Ta disfruta del momento y que suceda lo que tenga que pasar, pero ten cuidado —advirti6—. Los hombres como Santiago Vidal, son los mas peligrosos, porque con su galanteo y caballerosidad conquistan corazones, y luego los rompen — aseguré la joven. —Santiago se ve buena persona —aclar6 Alba—. Muy distinto al mujeriego de Joaquin. —Por eso te lo digo amiga, ten cuidado, disfruta, pero no te enamores —aconsejé Angélica—. Has 2/n idealizado durante afios a Santiago, y te aseguro que es igual de coqueto que su amigo, la diferencia es que el ofrecido ese, no oculta sus intenciones — expuso la joven mientras tomaba en sus manos un par de prendas, y se las extendia ala chica—. Habria que estar loca, para enamorarse de alguien como el Duque de Manizales. —Carcajeé. Alba no pudo evitar reir ante el comentario de su amiga, tomé la ropa y dudo en ponérsela. —Traje algunas tallas, pero creo que eres cuatro — aseguro Angie—. Aprestrate que se nos hace tarde. Alba suspiré profundo, mordid su labio inferior, sin embargo, su amiga insistié que no pasaria nada malo, que tan solo era un juego inocente, asi que procedieron a seguir con la mentira, y sobre todo hacerle creer a Santy, que en verdad ellas eran hijas de unos millonarios. @ Minutos después Ilegaron a la universidad. Las chicas caminaban captando la atencién de los caballeros. Alba tropez6 algunas veces debido a los stilettos rojos que calzaban sus pies y a los cuales no estaba acostumbrada, sin embargo, acompafiaban a la perfeccién al pantalén de mezclilla negro que le quedaba entallado a su delgada figura. Detuvo su andar y el corazén dio un ant brinco al ver pasar a Santiago en su BMW, suspiré profundo. —Santy se va a derretir cuando te vea —expuso Angélica, entonces se acercé a su amiga y acomodé el escote de la camiseta gris con cuello V que lucia Alba—. Levanta la barbilla, y haz los hombros hacia atras —solicito mientras ella caminaba con coqueteria contoneando sus caderas, modelando orgullosa aquel vestido de lino verde. Alba aproveché la distraccién de Angie, para cerrar los botones de la chaqueta blanca, y asi no verse tan atrevida, se sentia demasiado expuesta con ese escote, que, aunque era discreto, no era de su agrado. Cuando ilegaron al salén, noté las miradas de los chicos en ella, se estremeci6, estaba acostumbrada a pasar desapercibida, y entonces cruzé sus ojos con los de Santy, quien entreabrié la boca, sorprendido. La joven se ruboriz6, mordié sus labios, creyé entonces que aquella frase: Como te vistes, te juzgan, era cierta. Se convencié de que, si ese dia hubiera vuelto a vestir sus jeans desgastados, su camiseta destefida y sus viejos tenis Santiago no la habria regresado nia ver, pero ahora que llevaba ropa de disefiador, todo era distinto. ® am aR Horas después. Alba recogia sus libros con prisa, como si estuviera tratando de huir, justo cuando giré su silueta chocé con el fuerte cuerpo de Santiago, una gran O, se form6 en los labios de la joven al tenerlo tan cerca de ella. Las piernas le temblaron y las palabras no salieron de su boca. —Hoia —saludé Santiago, sonriendo, se acercé, y besé su mejilla, Ej coraz6n de Alba dio un brinco en su pecho, cerré sus ojos, suspiro bajito al sentir en su piel, aquella caricia. El aroma de Santiago, inund6 sus fosas nasales, su cuerpo se estremecio, las mejillas se le pusieron carmin, y la respiracion se le tornd irregular. —Buenas tardes, Santiago —pronuncié con timidez, entonces elevé con discrecién sus ojos a él. «Dios es perfecto» dijo en su mente al observar sus rizos alborotados, su encantadora sonrisa, y esa mirada que la hacia derretir. —Espero que ne se te haya olvidado, lo de mi proyecto. —Frunci6 los labios con pesar. Alba sonri6 ante ese gesto, parecia un nifio pequefio S/it haciendo morritos para conseguir algo. —No tengo mucho tiempo— respondié Alba muy nerviosa—, pero soy de palabra, asi que te ayudaré. —Gracias —contesté él, entonces Santiago no pudo evitar notar lo diferente que se veia aquel dia, sin esa simplicidad y sencillez que le gustaba a él. Frunci6 el cefio algo extrafiado, porque en el tiempo que levaba admirandola, nunca la habia visto tan elegante, y maquillada, y no era que se veia mal, ni él un machista, pero si existia algo que al joven Vidal le fascinaba era la naturalidad de ella. @ Los dos caminaron por los pasillos de la facultad, salieron del edificio cruzando, a la biblioteca. Una vez ahi, Santiago como todo un caballero sacé la silla de su lugar para que su amiga tomara asiento. — Me puedo sentar atu lado? —inquirié con una sonrisa Santiago. Alba asintié con la cabeza. El joven se acomodé junto a ella y la chica sintié su estomago encogerse. Santiago sac6 su laptop, mientras el artefacto se encendia, observé que la bibliotecaria hacia un gran B/N

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