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Oseas Mcarthur

comentarios del libro del profeta

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1674

El libro de OSEAS
Título
El título se deriva del personaje principal y autor del libro. El significado de su nombre, “salvación”, es el
mismo del de Josué (cp. Nm. 13:8, 16) y Jesús (Mt. 1:21). Oseas es el primero de los doce profetas menores.
“Menor” se refiere a la brevedad de las profecías, en comparación con la longitud de las obras de Isaías,
Jeremías y Ezequiel.

Autor y fecha
El libro de Oseas es la única fuente de información acerca del autor. Poco se conoce de él y aún menos
acerca de su padre, Beeri (1:1). Probablemente, Oseas fue oriundo del reino norteño de Israel, debido a que
muestra familiaridad con la historia, circunstancias y topografía del norte (cp. 4:15; 5:1, 13; 6:8, 9; 10:5;
12:11, 12; 14:6). Esto haría que él y Jonás fueran los únicos profetas del reino del norte que escribieron.
Aunque él se dirigió tanto a Israel (el reino del norte) como a Judá (el reino del sur), identificó al rey de Israel
como “nuestro rey” (7:5).

Oseas tuvo un período extenso de ministerio, profetizando ca. 755–710 a.C., durante los reinados de Uzías
(790–739 a.C.), Jotam (750–731 a.C.), Acaz (735–715 a.C.) y Ezequías (715–686 a.C.) en Judá, y Jeroboam II
(793–753 a.C.) en Israel (1:1). Su larga carrera cubrió a los últimos seis reyes de Israel desde Zacarías (753–
752 a.C.) hasta Oseas (732–722 a.C.). El derrocamiento de Zacarías (el último de la dinastía de Jehú) en el 752
a.C. es mostrado como aún futuro (1:4). De esta manera siguió a la predicación de Amós en el norte, y
también fue un contemporáneo de Isaías y Miqueas, quienes profetizaron en Judá. 2 Reyes 14–20 y 2
Crónicas 26–32 registran el período histórico del ministerio de Oseas.

Contexto histórico
Oseas comenzó su ministerio a Israel (también llamado Efraín, de acuerdo a su tribu más grande) durante los
días finales de Jeroboam II, bajo cuya guía Israel estaba disfrutando tanto de paz política y prosperidad
material, como también de corrupción moral y bancarrota espiritual. No obstante, después de la muerte de
Jeroboam II (753 a.C.), la anarquía prevaleció e Israel declinó rápidamente. Hasta su derrocamiento por parte
de Asiria veinte años más tarde, cuatro de los seis reyes de Israel fueron asesinados por sus sucesores.
Profetizando durante los días que rodearon a la caída de Samaria, Oseas se enfoca en la desviación moral de
Israel (cp. El libro de Amós) y su rompimiento de la relación de pacto con el Señor, anunciando que el juicio
es inminente.
Las circunstancias no estaban mucho mejor en el reino del sur. Usurpando la función sacerdotal, Uzías había
sido azotado por la lepra (2 Cr. 26:16–21); Jotam toleró las prácticas idólatras, abriendo el camino para que
Acaz alentara la adoración de Baal (2 Cr. 27:1–28:4). El avivamiento de Ezequías únicamente sirvió para
reducir la aceleración de Judá hacia un destino similar al de su hermana del norte. Reyes débiles en ambos
lados de la frontera repetidamente buscaron alianzas con sus vecinos paganos (7:11; cp. 2 R. 15:19; 16:7) en
lugar de buscar la ayuda del Señor.

Temas históricos y teológicos


El tema de Oseas es el amor leal de Dios por su pueblo de pacto, Israel, a pesar de su idolatría. De esta
manera Oseas ha sido llamado el San Juan (el apóstol del amor) del AT. El verdadero amor del Señor por su
pueblo no tiene fin y no tolerará rival alguno. El mensaje de Oseas contiene mucha condenación, tanto
nacional como individual, pero al mismo tiempo, él retrata incisivamente el amor de Dios hacia su pueblo con
emoción ferviente. Oseas fue instruido por Dios a casarse con cierta mujer y experimentar con ella una vida
doméstica la cual era una dramatización del pecado e infidelidad de Israel. La vida matrimonial de Oseas y su
esposa, Gomer, proveen la rica metáfora que aclara los temas del libro: Pecado, juicio y amor perdonador.
Retos de interpretación
El hecho de que la esposa infiel, Gomer, es simbólica de la Israel infiel es indudable; pero quedan preguntas.
En primer lugar, algunos sugieren que las escenas matrimoniales en los caps. 1–3 deben ser tomadas
únicamente como alegoría. Pero no hay nada en la narración, presentado en prosa simple, que cuestione su
ocurrencia literal. Mucho de su efecto se perdería si no fuera literal. Cuando elementos no literales dentro
del libro son introducidos, son presentados con “verá” (5:13; 9:10, 13), la forma hebrea normal de introducir
escenas no literales. Además, no hay relato alguno de un profeta que se haya hecho a sí mismo el sujeto de
una alegoría o parábola.
En segundo lugar, ¿cuáles son las implicaciones morales del mandato de Dios para Oseas de casarse con una
prostituta? Parece mejor ver a Gomer como pura al tiempo del matrimonio con Oseas, para volverse más
tarde una mujer inmoral. Las palabras “tómate una mujer fornicaria” deben entenderse prolépticamente,
esto es, viendo el futuro. Una mujer inmoral no podía servir como el retrato de Israel saliendo de Egipto
(2:15; 9:10), quien más tarde se alejó de Dios (11:1). El capítulo tres describe a Oseas retomando a su mujer,
quien había sido rechazada debido a adulterio, un rechazo que era injustificable si Oseas se hubiera casado
con una prostituta con conocimiento total de su condición.
Una tercera pregunta surge con respecto a la relación entre el cap. 1 y el cap. 3 y si la mujer del cap. 3 es
Gomer u otra mujer. Hay varios factores que sugieren que la mujer del cap. 3 es Gomer. En el 1:2, el
mandato de Dios es: “Ve, tómate”; no obstante, en el 3:1, su mandato es: “Ve, ama”, sugiriendo que el amor
de Oseas tenía que ser renovado con la misma mujer. Además, dentro de la analogía del cap. 1, Gomer
representa a Israel. Conforme Dios renueva su amor hacia la Israel infiel, así Oseas debe renovar su amor
hacia la infiel Gomer. Si Oseas tres denotara a una mujer diferente confundiría la analogía.

Bosquejo
I. Mujer adúltera y esposo fiel (1:1–3:5)
A. Oseas y Gomer (1:1–11)
B. Dios e Israel (2:1–23)
C. Ambas partes reconciliadas (3:1–5)
II. Israel adúltera y el Señor fiel (4:1–14:9)
A. Israel adúltera hallada culpable (4:1–6:3)
B. Israel adúltera desechada (6:4–10:15)
C. Israel adúltera restaurada al Señor (11:1–14:9)

1:1 Palabra de Jehová. Cp. 6:5. Esta clase de introducción en la que se ratifica la autoridad del profeta y el
origen divino de su mensaje, también aparece en Joel 1:1; Miqueas 1:1; Sofonías 1:1; Zacarías 1:1; Malaquías
1:1. Declaraciones similares aparecen en Amós 1:3; Abdías 1; Juan 1:1; Hageo 1:2.
1:2 mujer fornicaria. Vea la Introducción: Retos de interpretación. hijos de fornicación. Con esto se anticipa
la infidelidad futura de la madre. Es posible que esos hijos no hayan sido engendrados por Oseas. El
matrimonio del profeta con Gomer sirvió para ilustrar el matrimonio de Dios con Israel, el tema central del
libro que se establece con claridad desde el principio.
1:4 Jezreel. Significa “Dios esparcirá” (cp. Zac. 10:9), y este nombre dado al hijo de Oseas es una predicción
de juicio (cp. 2 R. 9:7–10:28).
la sangre de Jezreel. Fue en la ciudad de Jezreel que Jehú sometió a muerte a todos los hijos, parientes y
allegados de Acab (cp. 2 R. 9:7–10:28).
haré cesar. Anticipa el exilio de Israel hacia Asiria en 722 a.C., del cual nunca regresó.
1:5 quebraré yo el arco. El arco era un símbolo de fortaleza militar y el arma principal de guerra en Israel. El
cumplimiento vino en 722 a.C. con la invasión de los asirios. el valle de Jezreel. Jezreel, llamado también
Esdraelón, se extiende 16 km desde el Jordán hasta el Mar Mediterráneo, cerca del Carmelo. Fue un gran
campo de batalla (vea Ap. 16:14–16) que es contiguo al valle de Meguido, el cual se convertirá en un
instrumento de bendición (cp. v. 11) cuando Cristo regrese triunfante.
1:6 Lo-ruhama. El significado literal es “no compadecida”. Esta hija es nombrada así para simbolizar el juicio
que vendría sobre Israel, porque Dios dejaría de extender sobre esta nación su favor especial.
1:7 de la casa de Judá tendré misericordia. Dios decidió intervenir a favor de Ezequías durante el asedio de
Jerusalén a manos de los asirios en 701 a.C. (cp. 2 R 19; Is. 37).
1:9 Lo-ammi. El nombre significa “no pueblo mío” y simboliza el rechazo de Israel por parte de Dios. ni yo
seré vuestro Dios. La traducción literal es “yo no seré ‘yo soy’ para ti”. Es una frase que señala el
rompimiento del pacto, como una declaración de divorcio que se diferencia de la expresión de pacto
matrimonial dada en Éxodo [Link] “YO SOY EL QUE SOY”.
1:10–2:1 A pesar del descarrío de Israel, Dios preservó para sí un remanente tanto de Israel como de Judá. Al
hablar sobre las bendiciones del milenio, Dios prometió el engrandecimiento de la nación (cp. Is. 54:1), la
conversión y reagrupación de la nación (cp. Ez. 37:15–23), el liderazgo de la nación (3:5) y la restauración
nacional (2:23).
1:10 número. Ratificación del pacto con Abraham que no se cumplirá en esta generación, sino en la futura
(cp. Gn. 22:17).
no sois pueblo mío. Citado por Pablo en Romanos 9:26.
1:11 un solo jefe. Se refiere al Mesías (cp. 3:5).
día de Jezreel. Se emplea aquí en el sentido positivo de la bendición divina (cp. 2:22).

2:2 Contended con vuestra madre. Aunque el lenguaje se puede aplicar a Gomer, corresponde a una escena
en un juzgado donde el Señor, como fiscal, presenta denuncias en contra del acusado. Los individuos del
pueblo de Israel, identificados como hijos, reciben la orden de traer acusaciones contra su madre, la nación
de Israel.
La inmoralidad física de Gomer ilustra la idolatría espiritual de Israel.

La misericordia de Dios hacia Israel


OSEAS y GOMER DIOS e ISRAEL
DESPOSAMIENTO Os. 1:2 Dado por sentado; Jer. 2:2; Ez. 16:8

UNA CARNE Os. 1:3 Dado por sentado; Jer. 3:1; Ez. 16:9–14

ADULTERIO Os. 2:2; 3:1 Os. 2:5; 4:12; Jer. 3:6; 5:7; Ez. 16:15–34

DIVORCIO Os. 3:1 Os. 2:2; Jer. 3:8–10, 20; Ez. 16:35–59

CASADOS DE NUEVO Os. 3:3–5 Os. 1:10, 11; 2:14–23; 14:4–9; Jer. 3:22–4:2; Ez. 16:60–63

2:5 Iré. La traducción literal es “déjame ir” y denota un deseo fuerte, una inclinación resoluta. Israel atribuyó
su prosperidad a los ídolos de sus vecinos paganos que fueron sus “amantes” (cp. los vv. 7, 10, 12). La nación
saltaría cualquier obstáculo para ir en pos de ellos.
2:8–13 Dios suspendió la lluvia y la productividad para mostrar a Israel que el dios cananeo Baal no era el
dios de la lluvia y la fertilidad.
2:8 ofrecían a Baal. El culto a Baal (dios fenicio que se identificaba con el sol) ya estaba presente durante el
tiempo de los jueces (cp. Jue. 2:17; 3:3; 8:33), y quedó establecido en Israel a partir del matrimonio del rey
Acab con Jezabel, quien trató de eliminar la adoración al Dios verdadero en todo Israel (cp. 1 R 19). Las
ofrendas a Baal eran tomadas de la dote y las bendiciones que Dios dio a Israel (cp. Ez. 16:10–14).
2:10 descubriré yo su locura. Dios juró que expondría la maldad de Israel. Esta frase se conecta con el
arrebato forzoso hacia el cautiverio en Ezequiel 16:37–40.
sus amantes. Aunque los ídolos son personificados aquí como si pudieran ver, en realidad no podían ayudar
a sus adoradores.
2:11 fiestas. Desde el éxodo de Egipto, Israel había mezclado la adoración al Señor con el culto a dioses falsos
(cp. Am. 5:26; Hch. 7:43).
2:13 se olvidaba de mí. Cp. 2 Reyes 17:7–18, una descripción detallada de lo que incluyó su abandono de
Dios.
2:14 hablaré a su corazón. Una frase que alude al proceso de galanteo y enamoramiento (Gn. 34:3; Jue. 19:3;
Rt. 2:13). Dios restaurará a Israel para que vuelva a estar con Él.
2:15 valle de Acor. El significado literal es “valle de tribulación” y estaba cerca de Jericó, donde Acán y su
familia fueron juzgados (Jos. 7:24). Esta alusión recuerda a Israel que su disciplina y juicio no durarán para
siempre ya que existe una “puerta de esperanza”.
2:16 Ishi… Baali. El primero también puede ser “mi esposo” y denota amor e intimidad, mientras que el
segundo también puede ser “mi amo” y alude a dominio. “Ishi” y “Baali” literalmente son “Mi Ishi” y “Mi
Baali”.
2:17 En el v. 13, Israel olvidó a su Dios verdadero y Dios dijo que la nación olvidaría a sus dioses falsos. Lo que
no pudo hacer la conformidad externa al pacto mosaico, Dios lo hace a través de un corazón nuevo y
regenerado en el nuevo pacto (Jer. 31:31–34; Zac. 13:1, 2).
2:18 pacto. Esta escena corresponde al milenio (cp. Is. 2:4; 11:6–9; Mi. 4:3), cuando el pueblo de Dios se
sujetará a Dios y la creación le será sujeta.
2:19–20 te desposaré. Se reitera en tres ocasiones para recalcar la intensidad del amor restaurador de Dios
por la nación. En aquel día, Israel dejará de ser considerada una adúltera y prostituta espiritual. Israel no trae
nada al matrimonio. Dios hace todas las promesas y suministra toda la dote. Estos versículos son recitados
por todo judío ortodoxo mientras se coloca las filacterias en su mano y su frente (cp. Dt. 11:18). La
regeneración y conversión de la nación se asemeja a la de un individuo (cp. 2 Co. 5:16–19).
2:22, 23 Una reversión de las circunstancias (cp. 1:4, 6, 9).
2:22 Jezreel. Al igual que en 1:1, usado aquí en el sentido positivo de esparcir semilla para sembrarla.
2:23 Citado por Pablo en Romanos 9:25.
3:1 Ve, ama. Tras una separación previa, Oseas recibió el mandato de buscar de nuevo a Gomer su esposa
descarriada (cp. Introducción: Retos de interpretación).
De esta manera, ilustró el amor inextinguible de Dios por Israel a pesar de su infidelidad. tortas de pasas.
Estas se comían en ciertas ocasiones especiales (cp. 2 S. 6:19) y pudieron haber sido utilizadas en ceremonias
idólatras, tal vez como afrodisíaco (cp. Cnt. 2:5).
3:2 La compré. Referencia probable a una subasta de esclavos en la que Oseas compró a Gomer por quince
siclos de plata y un homer y medio de cebada, lo cual equivalía a unas treinta monedas de plata, el precio
pagado por un esclavo común (cp. Éx. 21:32). La cebada era la ofrenda que debía ofrecerse por una persona
acusada de adulterio (Nm. 5:15).
3:3–5 A Gomer no se le permitiría tener relaciones conyugales “durante muchos días”, ni siquiera con Oseas.
Como elemento adicional de la representación del trato de Dios con el pueblo de su pacto durante la era
presente, esto significa que Israel no contará con sus relaciones políticas y religiosas existentes (tanto
verdaderas como falsas), hasta el regreso del Mesías en su segunda venida para establecer su reino milenario
(cp. Ez. 40–48; Zac. 12–14).
3:4 sin efod y sin terafines. Artículos del culto idólatra, tanto en la vestimenta de los sacerdotes como en los
objetos de adoración.
3:5 David. Cp. 1:11. Esta debe ser una referencia al Mesías durante el milenio, como lo especifica “en el fin de
los días” (cp. Is. 55:3, 4; Jer. 30:9; Ezequiel. 34:23, 24; 37:24, 25). Los judíos no buscaron a Cristo en su primer
advenimiento. Esto alude al cumplimiento del pacto con David (cp. 2 S. 7:12–17; Sal. 39, 132).
4:1 Jehová contiende. El profeta pasa de la analogía de su propio matrimonio a la acusación sumarial que
Dios presenta en contra de Israel.
4:2 Note las múltiples infracciones de los Diez Mandamientos (cp. Éx. 20:3–17).
4:3 El pecado ocasiona trastornos en la creación y la naturaleza (cp. Jl. 1:17–20; Ro. 8:19–22).
4:4 hombre no contienda. Con la justificación y la negación de sus desvaríos, el pueblo protestó que era
inocente, como aquellos que no quieren aceptar con humildad la decisión de los sacerdotes (cp. Dt. 17:8–
13).
4:5 tu madre. La nación israelita cuyos hijos son los individuos del pueblo (cp. 2:2).
4:6 te echaré del sacerdocio. Puesto que había rechazado la instrucción del Señor, Israel ya no podía servir
como su sacerdote para bendecir a las naciones (cp. Éx. 19:6; Stg. 3:1).
4:7–10 Su posición de poder y gloria, de la cual abusaron en generaciones sucesivas con el consumo de
ofrendas pecaminosas, sería convertida en vergüenza. Los sacerdotes que debieron ser fieles, se
comportaron igual que el pueblo y recibieron el mismo castigo (cp. Is. 24:1–3).
4:11 Esta es una verdad moral que se aplica a todas las personas en todos los tiempos. Los versículos 12 y 13
son ilustraciones de la esclavitud de Israel al pecado.
4:12 espíritu de fornicaciones. Una mentalidad que se inclina con obstinación y persistencia a la inmoralidad
espiritual y la mundanalidad, esto es, idolatría (cp. 5:4).
4:13 Sin enseñanza y entendimiento en la justicia, el pueblo ofreció sacrificios a los ídolos. Las cimas de los
montes y las arboledas frondosas eran lugares preferidos para el culto idólatra (cp. Dt. 12:2; Jer. 2:20; Ez.
6:13), el cual incluía la prostitución religiosa.
4:14 Aunque todos los que pecan serán juzgados, Dios impidió el castigo de las adúlteras mientras se dejaba
en libertad a los hombres que patrocinaban la prostitución. El castigo más fuerte no caería sobre las mujeres
pecadoras, sino sobre los padres y los esposos que dieron tan mal ejemplo al relacionarse con prostitutas. sin
entendimiento. Cp. 4:6.
4:15 Gilgal. En Samaria, entre el río Jordán y Jericó se encontraba este lugar que antes había sido santo y
dedicado solo a Dios (Jos. 5:10–15; 1 S. 10:8; 15:21), pero después fue profanado con la adoración de ídolos
(cp. 9:15; 12:11; Am. 4:4; 5:5). Bet-avén. Judá debía mantenerse alejada de los centros de idolatría en Israel,
incluido Bet-avén (“casa de maldad y engaño”). Este nombre era una sustitución deliberada del nombre
asignado a Betel (“casa de Dios”), un lugar que también había sido consagrado a Dios (Gn. 28:17, 19) pero
Jeroboam lo convirtió en un sitio para la adoración de becerros de oro (cp. 1 R. 12:28–33; 13:1; Jer. 48:13;
Am. 3:14; 7:13).
4:16 Debido a que Israel era como una novilla indomable y reacia, Dios no quiso más mantenerla en su corral
y la abandonó como un cordero en la vastedad del desierto.
4:17 Efraín… déjalo. Como la tribu más grande e influyente de las diez tribus del norte, el nombre de Efraín se
usaba con frecuencia para representar a toda la nación de Israel en el norte. Este versículo es una expresión
de la ira de Dios a través del abandono. Si los pecadores lo rechazan y se empecinan en hacer realidad sus
propósitos malvados, Dios quita de en medio su gracia que obstaculiza el mal y los abandona a los resultados
de sus propias decisiones perversas. Esta es la clase de ira que aparece en Romanos 1:18–32 (cp. Jue. 10:13;
2 Cr. 15:2; 24:20; Sal. 81:11, 12).
5:1 Oseas se dirigió a los sacerdotes, el pueblo y la familia real. Los tres imperativos demandan atención
inmediata. Los líderes religiosos y civiles habían hecho caer al pueblo en sus trampas (cp. 6:9; 7:7). Mizpa…
Tabor. Es probable que Mizpa de Galaad, al E del Jordán (Jue. 10:17; 11:29), y Tabor al SO del Mar de Galilea,
hayan sido lugares de adoración a los ídolos.
5:5 La soberbia de Israel le desmentirá en su cara. El propio orgullo que sentía Israel en su idolatría se
constituyó en la prueba máxima de su culpabilidad (cp. 7:10).
5:6, 7 Los sacrificios religiosos y las fiestas mensuales ya no atraían el favor divino, sino solo su juicio, porque
Dios “se apartó de ellos”. Vea la nota sobre 4:17.
5:8 El enemigo ya había caído sobre ellos y los atalayas tenían que hacer sonar la alarma (cp. Nm. 10:9).
Gabaa… Ramá. Ubicadas en la frontera norte de Judá con Israel. Bet-avén. (Betel), situada en la parte sur de
Israel (cp. 4:15). Estas tres ciudades eran puntos estratégicos para la defensa de Israel. Benjamín. Aquí se
emplea para hacer referencia a todo el reino del sur.
5:10 traspasan los linderos. Los límites eran marcados con piedras que podían quitarse con facilidad por la
noche, pero su traslado era equivalente al robo de tierras (cp. Dt. 19:14; 27:17; Pr. 22:28; 23:10). Peor
todavía, los líderes de Israel quitaban de su lugar los parámetros espirituales establecidos por Dios (cp. v. 11).
5:12 polilla… carcoma. Dios traerá destrucción sobre Israel.
5:13 rey Jareb. “Jareb” significa “guerrero” y se refiere al rey de Asiria, a quien Israel (cp. 2 R. 15:19, 20) y
después Judá (cp. 2 R. 16:5–9) acudieron para recibir ayuda.
5:14, 15 La ayuda extranjera carecería de valor porque el Señor había determinado el castigo a manos de los
asirios. Tal como dijo, Él se apartaría de ellos “hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro” (cp.
3:5).
6:1–3 Aquí Oseas registra las palabras de arrepentimiento que Israel dirá en el futuro, al comienzo del reino
milenario de Cristo (cp. Zac. 12:10–13:1; Is. 43:1–6).
6:2 después de dos días… en el tercer día. No es una referencia a la resurrección de Cristo porque el contexto
es de enfermedad y no de muerte. Se refiere a la rapidez de la sanidad y la restauración (cp. la rapidez con la
que los huesos secos de Ezequiel 37 responden al mandato divino de restauración). Estos números se
emplean de manera similar en otros pasajes (p. ej. Job 5:19; Pr. 6:16; 30:15, 18; Am. 1:3).
6:4–7 Puesto que el compromiso de Israel con el Señor fue pasajero y superficial, Él tuvo que enviar profetas
con palabras severas (vv. 4, 5) y hacer un llamado serio a la lealtad en el pacto como es debido en una
relación de matrimonio (v. 6). Sin embargo, el pueblo transgredió sus votos matrimoniales (v. 7).
6:6 misericordia quiero… no sacrificio. Cp. Mateo 9:13; 12:7.
6:7 Adán… pacto. Una referencia al pacto mosaico. “Adán” puede traducirse “los hombres” (cp. 8:1; Éx. 19:5,
6).
6:11 Para que Judá no cometiera el error de sentirse confiada ante la caída de su vecino, el profeta le
recuerda que también le espera un día en el que habrá de rendir cuentas a Dios (cp. Jer. 51:13; Jl. 2:1–3).
7:1 Samaria. Como ciudad capital, Samaria representa a todo el reino del norte.
7:4–7 La lujuria maligna de los líderes civiles ardía con tal frenesí durante toda la noche, que el profeta la
describió de forma reiterada como un horno encendido que todo lo consumía (cp. vv. 4:6, 7), tanto así que el
hornero no tenía que atender el fuego durante toda la noche y a la mañana siguiente el horno seguía listo
para hornear.
7:7 cayeron todos sus reyes. Cuatro de los últimos seis reyes de Israel murieron a manos de varios
usurpadores.
7:8, 9 Por invitación de Israel, naciones extranjeras tuvieron acceso a ella y debilitaron su vida nacional y
religiosa. Esta intrusión la convirtió en algo parecido a una “torta no volteada”, quemada por un lado y cruda
por el otro. Como pago por esta asistencia foránea, ni siquiera se dio cuenta de que “devoraron extraños su
fuerza” (v. 9), a tal punto que la hicieron envejecer.
7:11, 12 Como una paloma que se deja atraer y capturar con facilidad (cp. Mt. 10:16), Israel fue cautiva por
Egipto y Asiria que en últimas la hicieron caer en sus trampas.
7:13 los redimí. De Egipto y otros enemigos.
7:14 gritaban sobre sus camas… se congregaron. La primera frase puede ser una referencia a las invocaciones
de dioses paganos de fertilidad por medio de actos de prostitución religiosa, mientras que la segunda, puede
aludir al encuentro de Elías con los profetas de Baal en el Monte Carmelo (cp. 1 R. 18:28).
8:1 Como águila. La traducción literal es “buitre” y se refiere a las acciones de Asiria que ya se disponía a
arremeter contra Israel para devorarla con rapidez (cp. Dt. 28:49). traspasaron mi pacto. Vea la nota sobre
6:7.
8:2 te hemos conocido. El culto sincretista de Israel en el que practicaba la idolatría al mismo tiempo que
clamaba a Dios y afirmaba conocerlo.
8:5 Tu becerro… te hizo alejarte. La adoración de ídolos en forma de becerro era la religión nacional del reino
del norte (cp. 1 R. 12:25–33; Éx. 32).
8:7 sembraron viento, y torbellino segarán. Esto indica la inutilidad absoluta de la religión falsa.
8:9 subieron a Asiria. Como lo indica el contexto, esta no es una referencia al cautiverio, sino a la alianza que
establecieron con Asiria. La frase “como asno montés” muestra que Israel procuró con terquedad la ayuda
forastera en lugar de depender del Señor.
8:12 Israel ha recibido advertencias oportunas y suficientes, así que no tiene excusa alguna (cp. 6:7; 8:1).
8:13 volverán a Egipto. Oseas les recuerda el lugar de su servidumbre anterior para que sepan que Asiria será
su “Egipto” futuro (cp. 9:3; 11:5; Dt. 26:6–8). De hecho, algunos refugiados fueron a Egipto (cp. 2 R. 25:26).
Isaías utilizó a “Sodoma” en una representación similar (Is. 1:9, 10).
8:14 Judá… ciudades fortificadas. Aunque fue menos idólatra que Israel, Judá mostró falta de confianza en
Dios al confiar más en las fortalezas físicas. En lugar de acercarse a Dios, Judá multiplicó sus defensas
humanas (cp. Is. 22:8; Jer. 5:17).
9:1–17 Oseas enumera las características del exilio a Asiria determinado por el Señor: pérdida del gozo (vv. 1,
2), pérdida del discernimiento espiritual (vv. 7–9), disminución de la natalidad (vv. 10–16) y abandono por
parte de Dios (v. 17).
9:1, 2 era… lagar. Estos eran los lugares donde se practicaba el culto idólatra por medio de la prostitución,
con el fin de hacer que Baal trajera prosperidad.
9:3 la tierra de Jehová. Cp. Levítico 25:23. Egipto. Vea la nota sobre 8:13 (cp. 11:3).
9:4 pan de enlutados… inmundos. La comida que se consumía durante el tiempo de luto se consideraba
impura y contaminaba a cualquier persona que la comiera (cp. Dt. 26:12–15).
9:6 Menfis. Una capital antigua de Egipto conocida por sus tumbas y pirámides.
9:7, 8 Los profetas eran los mensajeros inspirados y los vigías de Dios (cp. Ez. 3:17; 33:1–7), pero Israel
consideraba que eran necios y dementes.
9:9 Gabaa. Cp. 10:9. El pecado de Israel se asemeja a la gran maldad de los hombres de Gabaa, en referencia
a su violación infame de la concubina (Jue. 19:22–25), un delito que pasó a la historia como una atrocidad
execrable (cp. Jue. 19:30).
9:10 uvas en el desierto. Una sorpresa inusual y refrescante (cp. Dt. 32:10). Baal-peor. Antes de entrar a la
Tierra Prometida, Israel cayó en el culto a Baal en Baal-peor (Nm. 25:3–18).

9:11–14 En una oración que recuerda los salmos imprecatorios, Oseas pidió que la bendición de Dios fuera
quitada, tal como se quita la capacidad de concebir y criar hijos, lo cual representa la máxima bendición en la
tierra.
9:15 Gilgal. Como centro de la adoración de ídolos (cp. 4:15), este lugar representa el adulterio espiritual de
Israel, razón por la cual fue rechazado por Dios y perdió la comunión íntima con Él.
9:17 errantes. Dios prometió la dispersión por todo el mundo a causa de la desobediencia (cp. Lv. 26:33; Dt.
28:64, 65).
10:1 La prosperidad agrícola resultó en corrupción espiritual (cp. Ez. 16:10–19).
10:3, 4 Los últimos cinco reyes de Israel fueron usurpadores. Como eran pusilánimes y no merecían ser
respetados, fueron incapaces de hacer cumplir las leyes de la nación.
10:5 las becerras de Bet-avén. Vea las notas sobre 4:15; 8:5.
10:8 Cubridnos… Caed sobre nosotros. El cautiverio sería tan cruento que las personas rogarían que los
montes y los collados cayeran sobre ellas, de manera similar a los últimos días (cp. Lc. 23:30; Ap. 6:16).
10:10 doble crimen. Israel recibiría una doble porción de juicio por su iniquidad multiplicada (cp. Is. 40:2; Jer.
16:18).
10:11 novilla domada, que le gusta trillar. Este era un trabajo mucho más fácil que el arado, ya que no
requería que los animales fueran unidos por un yugo, sino que trillaban por sí solos y se les permitía comer
todo el grano que quisieran, puesto que la ley ordenaba que no se les pusiera bozal para esa labor (Dt. 25:4;
1 Co. 9:9).
10:14 destruyó Salmán a Bet-arbel. Lo más probable es que Salmán haya sido Salmanasar V, rey de Asiria
(727–722 a.C.), quien tuvo una actuación decisiva en el sometimiento de Israel (cp. 2 R. 17:3–6). Aunque es
incierta la ubicación de Bet-arbel, el recuerdo de los delitos espantosos cometidos allí quedó arraigado en la
memoria colectiva.
10:15 rey. Oseas, ca. 732–722 a.C.
11:1 Con palabras tiernas que recuerdan el éxodo de Egipto (cp. Éx. 4:22, 23), el Señor confirmó a Israel su
amor intenso por esa nación. Su compasión por ella fue reavivada (cp. Is. 12:1; 40:1, 2; 49:13; Jer. 31:10–14;
Zac. 1:12–17). Vea en Mateo 2:15 la analogía que Mateo establece aquí en relación con Jesucristo.
11:3, 4 Las expresiones de cariño del Señor también se reflejan en las descripciones conmovedoras de los
primeros años de Israel que encontramos en Ezequiel (cp. Ez. 16).
11:5–7 A pesar de su cuidado tierno, Israel fue desagradecido y se hizo merecedor del castigo divino (cp. Ro.
1:21).
11:5 No volverá a tierra de Egipto. Vea las notas sobre 8:13.
11:7 adherido a la rebelión. Vea la nota sobre Proverbios 14:14.
11:8 Adma… Zeboim. A causa del gran amor del Señor hacia Efraín, para Él fue doloroso castigarla como lo
hizo con estas dos ciudades que fueron destruidas junto a Sodoma y Gomorra (cp. Gn. 10:19; 19:23–25; Dt.
29:23).
11:9 ni volveré para destruir a Efraín. Se refiere a la destrucción infligida por el rey asirio Tiglat-pileser, quien
privó a Israel de Galaad, Galilea y Neftalí (2 R. 15:29). En últimas, se refiere a la promesa de que después de
la dispersión prolongada, Dios en su misericordia restauraría a su pueblo en el reino, para que no fuera
destruido nunca más.
11:10 rugirá como león. Aunque el Señor rugiría como un león en su juicio sobre Israel (cp. Am. 1:2), también
rugiría con el propósito de llamar, proteger y bendecir (cp. Jl. 3:16). desde el occidente. Al regresar de los
cautiverios en Asiria y Babilonia, los judíos se desplazaron hacia el oriente, así que esta es una referencia
indudable al regreso de Cristo en su segunda venida para establecer su reino milenario y eterno (cp. Is.
11:11, 12), cuando llame a Israel de su dispersión por todo el mundo y revierta el juicio de 9:17.
12:1 Las alianzas que Israel intentó establecer con sus vecinos paganos carecían de valor. Esta profecía fue
dada alrededor del tiempo en el que Israel procuró obtener ayuda del rey egipcio.
12:2 Jacob. Con frecuencia es un término que equivale a “Israel” (cp. 10:11; Gn. 32:28).
12:3–6 El profeta los exhortó a seguir el ejemplo de su padre Jacob que oraba con perseverancia y trajo el
favor de Dios en su vida. Como Dios nunca cambia, Él mostraría el mismo favor a la posteridad de Jacob si
ellos lo buscaban como lo hizo su antepasado.
12:7 Mercader. O “cananeo”, ya que los habitantes de Canaán eran conocidos como comerciantes y su
gentilicio llegó a ser sinónimo de “mercader” (cp. Ez. 16:29; 17:4; Sof. 1:11). Aunque Israel lo negara (v. 8), se
había vuelto materialista, se había llenado de avaricia y le apetecían las ganancias deshonestas.
12:9 En el tiempo de la fiesta anual de los tabernáculos (cp. Nm. 29:12–38), el pueblo de Israel habitaba en
tabernáculos o tiendas para conmemorar sus cuarenta años de peregrinación en el desierto. En cautiverio, se
vería forzada a vivir en ellos de manera permanente.
12:10 he hablado. Por este motivo su culpa fue agravada, ya que no habían pecado por ignorancia, sino en
contradicción abierta de la Palabra revelada de Dios.
12:11 montones en los surcos. Así como los montones de piedras abundaban en los campos agrícolas, Israel
multiplicó sus altares de piedra por todo el territorio. Este es un juego de palabras en el original, ya que
“Gilgal” significa “montón de piedras”.
12:12–14 La referencia a las jornadas de Jacob en Siria y el traslado de Israel a Egipto debería llevar a Efraín a
confesar su orgullo, reconocer su origen humilde y aceptar que solo por el poder y la gracia de Dios había
llegado a convertirse en una nación.
13:1 temor. En la historia de Israel, la tribu más poderosa había sido Efraín, que siempre hablaba con
autoridad e inspiraba temor. murió. A causa de sus pecados y a pesar de ser temido, Efraín murió tanto en
sentido espiritual como nacional.
13:2 que besen los becerros. Un acto de devoción a sus ídolos (cp. 1 R. 19:18).
13:4–6 Al entrar en un pacto matrimonial con el Señor, Israel debía permanecer fiel a Él de manera única y
exclusiva (cp. Éx. 20:2, 3). No obstante, Israel se olvidó de Él.
13:7, 8 El león, el leopardo y el oso eran oriundos de Israel, pero su protector ahora se volvería para esta
nación como un animal salvaje que despedaza y devora (cp. Lv. 26:21, 22; Dt. 32:24; Ez. 14:21).
13:12 Atada… guardado. Los pecados de Israel están bien documentados y preservados para el día en el que
tendrá que rendir cuentas (cp. 7:2; Dt. 32:34, 35; Job 14:17).
13:13 al punto mismo de nacer. Esto se refiere al alumbramiento, y el Señor dice que Efraín no es sabio
porque no quiere pasar por el canal maternal para nacer. Al retrasar por tanto tiempo el nuevo nacimiento
que viene como resultado del arrepentimiento, la nación era como un bebé que se queda atascado y que se
niega a dar a luz, lo cual pone su vida en grave peligro (cp. 2 R. 19:3; Is. 37:3; 66:9).
13:14 Esta afirmación contundente de liberación que irrumpe en medio de la inculpación, hace más
impresionante la maravilla de su amor constante (cp. 11:8, 9; Lv. 26:44). Esto se puede aplicar a la restitución
que Dios obra en Israel tras su exilio en Asiria, así como a su restauración en tiempos futuros de todos los
territorios donde haya sido dispersado, a fin de preservarlos y llevarlos de regreso a su tierra para el reino del
Mesías (Ez. 37). También alude al tiempo de la resurrección de los creyentes individuales como en Daniel
12:2, 3. Los israelitas que se arrepientan serán restaurados en la Tierra Prometida e incluso levantados de
entre los muertos para su glorificación eterna. Pablo emplea este texto en 1 Corintios 15:55 (citado de la
Septuaginta) para celebrar la resurrección futura de la iglesia. La gran victoria del Mesías sobre la muerte y la
tumba se constituye en primicias de la cosecha total que habrá de venir, cuando todos los creyentes también
experimenten el poder de su resurrección.
13:15 el solano, viento. Este viento del E es una referencia a Asiria.
13:16 Las atrocidades horrendas que se mencionan aquí se relacionan con las brutalidades que
caracterizaban a los asirios (cp. 2 R. 17:5; Is. 13:6; Am. 1:13; Nah. 3:10).
14:1, 2 Israel es invitada a regresar con palabras de arrepentimiento acompañadas de obediencia, como una
respuesta apropiada a la gracia con la que Dios les ha aceptado al recibir “la ofrenda de nuestros labios”.
14:3 huérfano. En repetidas ocasiones Dios exigió que se demostrara misericordia a los huérfanos (cp. Éx.
22:22; Dt. 10:18). En consecuencia, Israel también podía esperar que Él fuera compasivo hacia ellos (cp. Lc.
15:17–20).
14:4–8 El cumplimiento definitivo de estas bendiciones debe ser durante el milenio, puesto que Israel no se
ha arrepentido ni lo hará en la forma descrita en los vv. 2, 3 hasta el final de la gran tribulación (cp. Zac.
12:10–13:1). El amor del Señor se presenta en metáforas bellas tomadas del lirio, los cedros del Líbano y el
olivo.
14:4 rebelión. Vea la nota sobre Proverbios 14:14.
14:7 su olor será como de vino del Líbano. La traducción literal de “olor” es “recuerdo” y alude a fama y
admiración a escala mundial.
14:8 El Señor, no los ídolos, cuidará de Israel. Él, no Israel, es el ciprés (“haya verde”) que le suministra abrigo
y prosperidad, el árbol que garantizará su fructificación y bienaventuranza.
14:9 El epílogo de Oseas es representativo del tema de todo el libro y concluye la profecía con la
presentación al lector de dos maneras de vivir (cp. Dt. 30:19, 20; Sal. 1). El profeta llama a todos los lectores
de la profecía a que sean sabios y elijan el camino del Señor, porque sus caminos siempre son rectos (cp. Sal.
107:43; Ec. 12:13, 14).

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