Así es el TLP
Las principales características del TLP son: la inestabilidad en las
relaciones interpersonales, en la propia identidad, un alto nivel de ansiedad
e impulsividad, ideación crónica de suicidio, sufrimiento emocional y
disminución de la motivación en las habilidades de resolución de
problemas.
La elevada ansiedad puede conducir a crisis en las que experimentan
emociones intensas y dispares que les conduzca a realizar actos autolesivos.
Estas crisis son la expresión de su dolor emocional. El inicio de las mismas
suele ser la reacción emocional a una situación concreta y tienen una
naturaleza subjetiva.
Conductas auto lesivas para frenar la ansiedad
En esta situación, las personas inician una escalada de ansiedad que puede
alcanzar niveles insoportables y, en muchos casos, recurren a la
autolesión como método para frenar la ansiedad intensa.
Paradójicamente, las conductas autolesivas tienen por objetivo reducir o
finalizar la escalada de ansiedad y, como sentido, autolimitar la intensa
ansiedad o angustia extrema. Sin embargo, pueden tener consecuencias tan
graves como el suicidio. El TLP es uno de los trastornos psiquiátricos con
mayor prevalencia de suicidio, con un ratio de entre el 3 % y el 9 %.
La atención a las personas con este trastorno se realiza desde los equipos de
salud mental comunitarios que cuentan con profesionales especializados en
salud mental como psiquiatras, psicólogos/as/ con experiencia clínica,
enfermeras/os de salud mental y trabajadores/as sociales.
Los 9 criterios para reconocer una mejoría
La remisión de síntomas supone la reducción en el cumplimiento de los
criterios diagnósticos. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico DSM 5,
estos criterios son:
1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.
2. Patrón de relaciones interpersonales inestables, intensas y turbulentas,
caracterizado por los extremos de idealización y devaluación.
3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la
autoimagen y del sentido del yo.
4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas.
5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes o
comportamientos de automutilación.
6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo.
7. Sensación crónica de vacío.
8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira.
9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas
disociativos graves.
Cumplir menos de 5 criterios se entiende como una mejora del trastorno, lo
que significa una evolución positiva.
La relación de confianza entre terapeuta y
paciente
Tanto la remisión de síntomas como la recuperación total significan un reto
para las personas con TLP. Por otro lado, el estigma que arrastra la persona
diagnosticada tanto a nivel social como desde algunos profesionales de la
salud no facilita que el terapeuta y la persona con TLP consigan construir
una relación terapéutica para plantear objetivos de tratamiento.
Esta relación es una acción interactiva entre paciente y
terapeuta/enfermera basada en la confianza establecida entre ambas partes
y que tiene por objetivo ayudar al paciente a desarrollar y trabajar su
bienestar.
Un elemento clave en el tratamiento señala que el equipo de terapeutas
debe tener confianza en la posibilidad de recuperación evitando prejuicios y
actitudes estigmatizadoras.
De la misma manera, para algunos enfermeros/as de salud mental es un
reto responder terapéuticamente a las necesidades de las personas con TLP
debido a la influencia de la perspectiva estigmatizadora en la práctica
asistencial que, mayormente, está relacionada con las conductas
autolesivas, suicidas y la falta de vinculación de estas personas a los
tratamientos.
No obstante, enfermeros/asoas/as con formación especializada en este
trastorno, que conocen que en el fondo de las conductas autolesivas y/o
suicidas hay una angustia desbordada, tienen mejores resultados para
establecer la relación terapéutica.
La perspectiva de las personas con TLP sobre su propia evolución ha
permitido conocer cuáles son los indicadores conductores de la relación
terapéutica: aprender sobre su trastorno, confiar en el enfermero/a y
empoderarse a través de la validación.
Aprender a gestionar la ansiedad
Para las personas que padecen TLP es importante aprender a aplicar en su
día a día técnicas de gestión de la ansiedad, la impulsividad y las crisis
aprendidas en el grupo psicoterapéutico y conocer a otras personas con el
mismo trastorno con quienes compartir el aprendizaje.
Para ellas es fundamental porque lo perciben como un soporte que les
ayuda a seguir el camino de la recuperación.
Otro factor positivo es la familia, ya que esta puede aprender sobre el
trastorno y a las personas con TLP les ayuda a mejorar su posibilidad de
recuperación.
Finalmente, es importante destacar la relación que las personas con TLP
establecen con su enfermera. Si se genera un estado de confianza, a partir
de la escucha activa y la empatía, se refuerza la relación terapéutica. Las
personas necesitan sentirse emocionalmente reconocidas, respetadas y
valoradas. También es importante que se sientan partícipes de su propio
tratamiento.
Es necesario centrar el cuidado de estas personas en los indicadores que
acabamos de ver. Esto permitirá crear una relación terapéutica óptima
entre la persona y el equipo de salud mental que pueda alcanzar el objetivo
de recuperación.
Factores de riesgo
Ciertos factores relacionados con el desarrollo de la personalidad pueden aumentar
el riesgo de sufrir trastorno límite de la personalidad. Algunos de ellos son los
siguientes:
Predisposición genética. Es posible que tengas un riesgo más elevado si un
familiar cercano (tu madre, padre, hermano o hermana) tiene el mismo
trastorno o uno similar.
Una infancia con episodios de estrés. Muchas personas con este trastorno
informan que han sido maltratadas sexual o físicamente, o desatendidas
durante la infancia. Algunas personas perdieron a sus padres o fueron
separadas de ellos o de una persona responsable de su cuidado muy allegada
cuando eran pequeñas, o sus padres o las personas responsables consumieron
sustancias en forma indebida o tuvieron problemas de salud mental. Otras
estuvieron expuestas a conflictos hostiles y relaciones familiares inestables.
Causas
Tal como sucede con otros trastornos mentales, las causas del trastorno límite de la
personalidad no se comprenden del todo. Además de los factores ambientales (como
los antecedentes de abuso o negligencia durante la infancia), el trastorno límite de la
personalidad se puede asociar con lo siguiente:
Genética. Algunos estudios llevados a cabo con gemelos y familias indican que
los trastornos de la personalidad pueden ser hereditarios o se pueden asociar
estrechamente con otros trastornos de la salud mental que ocurren entre los
miembros de la familia.
Anomalías cerebrales. En algunas investigaciones se ha demostrado la
presencia de cambios en ciertas áreas del cerebro relacionadas con la regulación
de las emociones, la impulsividad y la agresión. Además, algunos químicos
cerebrales que ayudan a regular el humor (como la serotonina) quizás no
funcionen de manera adecuada.
Complicaciones
El trastorno límite de la personalidad puede dañar muchos aspectos de tu vida.
Puede afectar negativamente las relaciones íntimas, el trabajo, el estudio, las
actividades sociales y la imagen que tienes de ti mismo y dar como resultado lo
siguiente:
Cambios o pérdidas del puesto de trabajo frecuentes
No finalizar tu formación educativa
Múltiples problemas legales, por ejemplo, ser condenado a prisión
Relaciones conflictivas, problemas en tu matrimonio o divorcio
Causarte daño a ti mismo, como cortes o quemaduras, y hospitalizaciones
frecuentes
Involucrarte en relaciones abusivas
Embarazos no planificados, infecciones de transmisión sexual, accidentes
automovilísticos y peleas debido a una conducta impulsiva y riesgosa
Intento de suicidio o suicidio logrado
Además, podrías sufrir otros trastornos mentales, por ejemplo:
Depresión
Consumo inadecuado de alcohol u otras sustancias
Trastornos de ansiedad
Trastornos de la alimentación
Trastorno bipolar
Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
Otros trastornos de la personalidad