Módulo 1
CLASE 4
Distintos enfoques de educación sexual
¡Llegamos a la cuarta clase y estamos muy contentas de los intercambios y aprendizajes que vamos desarrollando!
En esta unidad comenzamos pensando cómo atravesamos cada une de nosotres, como estudiantes y luego como
docentes, de modo explícito o implícito, distintos acercamientos a la educación sexual. En esta clase, profundizaremos el
análisis identificando de qué manera esas experiencias están vinculadas a una determinada concepción sobre la
sexualidad.
Como planteamos desde la Clase 1, resulta fundamental comenzar esta Diplomatura pensándonos a nosotres mismes,
analizando las marcas que fueron dejando nuestras trayectorias educativas y ponerlas en debate para dejar fluir las
tensiones con las que tendremos que enfrentarnos a la hora de enseñar Educación Sexual Integral y, de ese modo,
repensar qué docente queremos ser.
Sería interesante volver a hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué ideas sobre la sexualidad estuvieron presentes en
nuestro recorrido por el jardín de infantes, la primaria, la secundaria y la formación docente? ¿Qué enfoques de la
educación sexual se relacionan con nuestras experiencias? ¿Qué nociones vinculadas a la sexualidad predominan hoy
en nuestra escuela?
De ese modo, pensando nuestras trayectorias y visualizando cuáles son los sustentos que sostienen cada una de esas
prácticas, les proponemos analizar distintas miradas sobre la sexualidad ligadas al ámbito educativo, es decir, articuladas
con enfoques pedagógicos. Para ello, trabajaremos con el texto de Morgade, Baez, Zattara y Villa: “Pedagogías, teorías
de género y tradiciones en ‘educación sexual’”, publicado como Capítulo 1 del libro compilado por Graciela
Morgade Toda educación es sexual (2011).
La sexualidad siempre fue tratada en el ámbito educativo, ya sea de manera directa o indirecta, pues tanto les educandes
como les docentes son sujetos sexuades. Sin embargo, durante mucho tiempo, el currículum escolar no incluyó
explícitamente esta dimensión, por lo que quedaba a criterio de cada docente su abordaje, incluso desde la supuesta
omisión.
A lo largo de la historia de nuestras escuelas, fueron dos los principales enfoques desde los que se abordó la educación
en sexualidad: el enfoque moralizante y el biomédico. La ESI, de la mano de las pedagogías críticas y los feminismos,
emergerá luego como alternativa frente a estos. Según Graciela Morgade (2011), cada uno de los enfoques está ligado a
una determinada concepción sobre la sexualidad y presenta una perspectiva distinta sobre cómo es el proceso de
enseñanza-aprendizaje y cuál es el rol tanto de docentes como estudiantes, e inclusive de las familias.
A continuación, describiremos en líneas generales cuáles son las características de cada uno de estos enfoques, no sin
antes remarcar que estos son modelos teóricos que sirven para analizar las prácticas educativas, pero que en las
instituciones suelen superponerse entre sí en una misma escuela e incluso en une misme docente. Esta superposición
puede darse también con los enfoques más cercanos a la ESI e incluso con la ESI misma.
Enfoque moralista
Este enfoque, como lo indica su nombre, se basa en la moralización de la sexualidad. ¿Y qué entiende por sexualidad?
Pues la reduce a la genitalidad y al coito heterosexual. De ese modo, no sólo queda la sexualidad acotada al acto sexual,
sino que deja por fuera cualquier otra expresión que no esté vinculada a lo que se supone que la naturaleza requiere de
los varones y de las mujeres. Se define así al orden natural como algo opuesto y superior al orden social, quedando la
sexualidad vinculada únicamente a la reproducción.
Asimismo, este enfoque se centra en calificar lo que es correcto y lo que no, lo que se debe hacer y lo que no, lo que está
bien y lo que está mal, basándose siempre en los valores morales vinculados al matrimonio y la familia tradicional. La
sexualidad se aborda desde una mirada cis-heteronormativa que subraya el peligro y silencia el placer, sobre todo para
las mujeres. Es importante recordar que durante mucho tiempo, la Iglesia católica fue la única institución encargada de
educar en sexualidad en nuestro territorio. Por lo tanto, en las escuelas, en las parroquias, en la misa del domingo, en el
trabajo barrial y en todos los lugares posibles se transmitió, y aún se sigue haciendo, una moral sexual sostenida sobre
tres principios básicos: abstinencia pre-matrimonial, fidelidad y heterosexualidad (Faur, 2019).
Cualquiera que haya transitado las aulas habrá notado que estos principios no siempre se comparten, pero como desde
este enfoque son considerados como valores universales, será tarea de quienes enseñan intervenir en la razón y moral
de les niñes y adolescentes para mostrarles qué es lo correcto. El rol de les docentes entonces estará vinculado con
conducir la moral basándose en una pedagogía mecanicista, donde hay que enseñar el ejemplo y les educandes
aprenden y lo llevan a la práctica. Es importante aclarar que, por lo general, en las escuelas estos no son conocimientos
que están plasmados en una materia, sino que pertenecen más a lo que se denomina currículum oculto. Serán en los
actos, los discursos, las intervenciones docentes o de autoridades con los estudiantes frente a los conflictos que emerjan,
diálogos en las diversas materias y otras situaciones de intercambio dentro de la escuela, donde se reproducirá esta
moral sexual.
Les compartimos el siguiente video del grupo cómico Les Luthiers que con mucho humor representan este enfoque.
Reproducir Vídeo
[Link]
¿Les gustó? Notarán cuál es la visión de les adultes respecto a les jóvenes de hoy en día, qué esperan de elles y
también, por qué no, que lo que les transmiten no tiene por qué estar del todo vinculado a sus propios deseos o sus
actitudes individuales en la intimidad, siempre ocultas a la sociedad.
Esto último se basa en que la expresión de deseos contrarios a esta moral será considerada como antinatural y anormal,
lo que conllevará fuertes juzgamientos y discriminaciones. Además, con el rol asignado a varones y mujeres, se
reproduce también la desigualdad entre ambos géneros, se perpetúa el binarismo, se cristalizan estereotipos, se valida la
discriminación a lo diferente y se silencian abusos y violencias.
Un ejemplo de quienes sostienen este enfoque es el movimiento gestado en Perú en el 2016 que ha llegado a nuestro
país y se autodenomina “Con mis hijos no te metas”. Movimiento antiESI por excelencia que se generó en oposición a la
implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas con la premisa de ir en contra de lo que denominan
“ideología de género”. De este modo, dejan en claro su resistencia a la perspectiva de género y al proyecto político de
construcción de una sociedad con igualdad de derechos, configurando un movimiento que, al contrario de lo que expresa,
es de carácter fuertemente ideológico y político.
Enfoque biomédico
Este enfoque, como su nombre lo indica, está formado por una combinación de un modelo biologicista con uno médico.
El primero implica concebir a la sexualidad únicamente desde el punto de vista reproductivo. Esto reduce a la misma, al
igual que el enfoque moralista, solo a la genitalidad y a las relaciones heterosexuales.
Desde este modelo, se suele enseñar en Ciencias Naturales en la escuela primaria y en Biología en la escuela
secundaria el sistema reproductor, quedando por fuera una multiplicidad de aspectos vinculados a la sexualidad, como
por ejemplo la afectividad y el placer. En ese sentido, es común ver en algunos manuales de esta temática o láminas que
se utilizan para estas clases, a los órganos sexuales femeninos que no incluyen al clítoris, ya que no tiene ninguna
función específica directa en la reproducción. Es común aún encontrarse con personas adultas que no conocen la función
del clítoris o confunden las distintas partes de su propia vulva.
Asimismo, desde el modelo biologicista, la sexualidad se vivencia como un hecho natural universal, asignando roles de
mujer y varón según los genitales con los que se nace e invisibilizando a las personas intersexuales (que nacen con
alguna combinación anatómica genital, cromosómica u hormonal que no se ajusta a lo que tradicionalmente la medicina
considera masculino o femenino).
Por otro lado, este modelo se complementa con el médico, lo que implica que la educación sexual esté vinculada a
prevenir riesgos asociados al ejercicio de la sexualidad como son los embarazos adolescentes no intencionales o las
enfermedades de transmisión sexual. Mientras que el enfoque biologicista hace hincapié en la anatomía de la
reproducción, el médico pone el acento en los riesgos y las amenazas que aparecen al comenzar con las relaciones
sexuales.
Con respecto a lo pedagógico, este enfoque estará sustentado en la transmisión de conocimientos científicos que son
considerados objetivos y universales, donde les estudiantes sólo son receptores de información. Dialogar sobre las
emociones, el deseo, la forma de habitar los cuerpos, la construcción de la identidad y los vínculos no formará parte de
este enfoque. Por el contrario, en general estas temáticas serán silenciadas.
Un ejemplo del enfoque biomédico son las clases donde se les muestra a les estudiantes personas deterioradas por tener
sífilis o HIV/sida, con la intención de generar un impacto que produzca miedo.
Asimismo, este enfoque se basa en que esa información “confiable” sea transmitida por expertos del área de salud,
desvalorizando el saber docente. Esto tiene como consecuencia desresponsabilizar a la escuela de su tarea educativa.
En ese sentido, en algunos casos, médiques, enfermeres y/o psicólogues - considerades como las únicas personas con
autoridad para hablar sobre temas vinculados a la sexualidad-, son invitades a dar talleres o charlas especiales a las
escuelas sobre los cambios biológicos en la pubertad, ciertos temas vinculados a la reproducción y/o métodos
anticonceptivos. En muchas instituciones esta era la única instancia en que la educación sexual se explicitaba.
Ni hablar de la experiencia que tuvieron muchas niñas, donde estos talleres llevados a cabo por profesionales de la salud
estaban promocionados por empresas de higiene femenina, cuyo objetivo principal era cooptar un mercado importante y
se les regalaba toallitas femeninas al terminar la charla destinada únicamente a las mujeres para invitarlas a su consumo.
Más allá de esta experiencia particular, este enfoque basado en la prevención suele estar destinado a las adolescentes
mujeres, a quienes se considera que tienen mayor exposición a los riesgos en su iniciación en la vida sexual (por
ejemplo, embarazo adolescente), desvinculando a los varones de sus responsabilidades.
Es innegable que éste ha sido un enfoque relevante desde el punto de vista sanitario, pero será importante preguntarnos
si cuando prevenimos lo hacemos asociándolo a algo bueno o a algo malo, para entonces comprender el lugar donde
queda la sexualidad. En ese sentido, desde la ESI se trabajará en la promoción de la salud, más que en la prevención.
De ese modo, estará presente enseñar los métodos anticonceptivos y visualizar las implicancias, por ejemplo, de un
embarazo adolescente; pero no desde el miedo, sino explorando las emociones, sentimientos, proyecciones, etc.
Ahora que ya hicimos un breve resumen de los enfoques tradicionales, les proponemos que lean la introducción del
libro Toda educación es sexual de Graciela Morgade y el primer capítulo titulado “Pedagogías, teorías de género y
tradiciones en educación sexual”.
Este texto desarrollará los enfoques tradicionales que se diferencian de los lineamientos de la ESI, pero también otros
enfoques que se aproximan a la propuesta de la educación sexual integral. Les invitamos a leerlo y ampliar lo expuesto
en esta clase.
Luego, les pediremos que realicen una actividad en el foro de dabate.
¡Les leemos!
Para citar el texto de la clase: Almirón, Alejandra y Perez, Luciana (2023), “Distintos enfoques de educación sexual”,
Clase 4 Módulo 1, Diplomatura en Educación Sexual Integral, UNAJ.
Foro “Teorizando nuestros recuerdos”
Vencimiento: viernes, 12 de mayo de 2023, 18:59
Toda educación es sexual. Introducción y cap. 1Archivo