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Unidad 3

Unidad 3 antología derecho civil
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UNIDAD III: MODALIDADES DE LAS OBLIGACIONES

INTRODUCCIÓN

En la presente unidad se hará distinción de las obligaciones puras y simples, y las obligaciones condicionales, las modales
y las sujetas a plazo.

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE
Exámenes parciales................................. (x)
Exámenes finales..................................... (x)
Trabajos y tareas fueras del aula............. (x)
Participación en clase.............................. (x)
Asistencia a Prácticas.............................. ( )
Solución de casos prácticos por alumnos (x)
Asistencia a clase.................................... (x)
Otras: a criterio del profesor……..………. (x)

OBJETIVOS PARTICULARES

Diferenciar entre las obligaciones puras y simples, y las obligaciones condicionales, las modales y las sujetas a plazo.

CONTENIDO

3.1. Obligaciones puras y simples. Noción. Obligaciones sujetas a modalidades. Noción.

3.2. Obligaciones condicionales. La condición. Su definición y elementos. La condición suspensiva y la resolutoria.


Efectos de la condición suspensiva. Cumplimiento. No realización. Efectos de la condición resolutoria.
Cumplimiento. No realización. Casos en que debe tenerse por no cumplida. La condición combinada con el
término. La condición casual. La potestativa y la mixta. La condición positiva y negativa. La condición
imposible. La condición ilícita. La obligación modal o con carga, su diferencia con la condición.

3.3. Obligaciones sujetas a plazo. El plazo. Su definición y elementos. El inicial o suspensivo y el final o extintivo.
Efectos. El cierto o determinado y el incierto o indeterminado. El pago anticipado. El vencimiento anticipado.

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3.1. OBLIGACIONES PURAS Y SIMPLES. NOCIÓN.

2. LAS OBLIGACIONES PURAS Y SIMPLES.Son aquellas cuyo cumplimiento o ejecución no está sujeto a algún
acontecimiento externo. Las partes quedan obligadas desde el momento en que se produce o nace el acto jurídico del
que dichas obligaciones toman nacimiento. Es la regla general por virtud de la cual, producido el acto o el hecho
jurídico generador de obligaciones (voluntario o involuntario), nacen las relaciones jurídicas. Podríamos decir que la
obligación es pura y simple cuando el vínculo no está sujeto a ninguna modalidad, ya consista ésta en un plazo
determinado o en un acontecimiento futuro y de realización incierta (Borja Soriano)1

En suma, se entienden por obligaciones puras y simples aquellas cuyo nacimiento o efectos no están sujetos a una
condición o a un término.

OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES. NOCIÓN.

OBLIGACIONES SUJETAS A MODALIDADES. Noción.

2.- CONCEPTO DE MODALIDAD.- Es el modo o forma de ser de la obligación, que viene a constituir una limitación o
determinación de la voluntad, para indicar que ha quedado afectada su eficacia.

Debemos aclarar, que cuando se presente cualquier modalidad, no se está afectando la validez del acto jurídico que la
contiene, pues al ser considerada la modalidad como elemento accidental, inclusive puede no presentarse y en nada se ve
afectada la invalidez del acto jurídico. La modalidad se refiere a la substancia misma de la obligación, pero sin modificarla.

Gutiérrez y González1 opina que una cosa son las modalidades de las obligaciones y otra las formas de las mismas, según
dicho autor, las modalidades tienen la característica de generalidad, lo que quiere decir que se pueden aplicar a cualquier
clase de hecho o acto jurídico, y que las formas de las obligaciones, se refieren a una especial institución. Nosotros
reconocemos, que efectivamente existen modalidades generales y otras específicas o singulares, con la connotación ya
mencionada. Como modalidades generales vamos a estudiar a la condición, al término y al modo. Algunas de las
modalidades específicas, las estudiaremos posteriormente en el capítulo de la complejidad de las obligaciones, y que
desde luego constituyen y pertenecen al grupo de las modalidades.

3.2. OBLIGACIONES CONDICIONALES.

4. OBLIGACIONES CONDICIONALES, CONCEPTO.- Nuestro Código Civil en su artículo 1938 nos ofrece el concepto, al
decir: “la obligación es condicional cuando su existencia o su resolución dependen de un acontecimiento futuro e
incierto”, efectivamente la condición es un acontecimiento, evento o hecho futuro y de realización incierta; es decir, que
todavía no se ha verificado y que además, se ignora si se verificará alguna vez.

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5. ESPECIES DE CONDICIÓN.-Puede ser suspensiva o resolutoria, la primera se encuentra reglamentada por nuestro
Código Civil en el artículo 1939, que a la letra dice: “la condición es suspensiva cuando de su cumplimiento depende la
existencia de la obligación, aspecto muy discutido, pues de ser observado literalmente, resultaría que la obligación misma
mientras no se presente la condición no ha nacido, cosa que desde luego se ha catalogado como errónea, pues la
condición no suspende el nacimiento de la obligación, sino única y exclusivamente su eficacia, así pues, la condición
suspensiva será el acontecimiento futuro e incierto, que de verificarse, hará eficaz y exigible a la obligación misma.
Coincidimos con la postura sostenida por Gutiérrez y González.2

Como ejemplo de un contrato sujeto a condición suspensiva, pensamos en la compraventa de mil metros cuadrados de
terreno, sujetando dicho contrato al evento futuro y de realización incierta, consistente en que las autoridades
correspondientes otorguen los permisos necesarios para fraccionar y urbanizar.

Por su parte el artículo 1940, dispone: “La condición es resolutoria cuando cumplida resuelve la obligación, volviendo las
cosas al estado que tenían, como si esa obligación no hubiere existido”. Este concepto lo consideramos aceptable, Sin
embargo, trataremos de dar un concepto que vaya de acuerdo con el ofrecido para la condición suspensiva.

La condición resolutoria será un acontecimiento futuro e incierto que de verificarse cesará la eficacia de la obligación.

Para ser más explícitos, vamos a imaginar la misma compraventa del terreno, pero ahora sujeta a condición resolutoria.

Se realiza la compraventa sobre mil metros cuadrados de terreno, pero sujetando dicho contrato, a la condición
resolutoria, de que las autoridades correspondientes otorguen los permisos para urbanizar y fraccionar.

Debemos recalcar, que la condición no compromete el perfeccionamiento y la validez del acto jurídico, por tanto, el
acreedor al cerrarse la operación le corresponde un verdadero y propio derecho y no simplemente una expectativa, pues
la voluntad contractual, si es que esta es la fuente, nace compenetrada con la condición, de modo que el efecto no puede
decirse querido, sino en cuanto se verifique el evento (condición suspensiva) y no es querido ya, si se verifica al evento
(condición resolutoria).

6. OTRAS CLASES DE CONDICIÓN.- Por la substancia del evento se distingue, entre condición casual, potestativa y mixta.
Entendiéndose por casual, cuando el evento fortuito obedece a sus propias leyes y no está en poder de ninguna de las
partes hacer que se verifique o no. Será protestativa cuando la realización del acontecimiento puede depender de alguno
de los contratantes. Con relación a esta condición, nuestro Código ha establecido la siguiente regla, en el artículo 1944:
“Cuando el cumplimiento de la condición dependa de la exclusiva voluntad del deudor, la obligación condicional será
nula”. El principio se justifica porque si el deudor (aquél a cargo de quien se encuentra el cumplimiento de la obligación)
pudiese a su gusto dejar de querer la asunción de la obligación, el contrato existiría y no existiría, es decir, el deber de
cumplimiento carecería de consistencia, sería como si el contrato hubiese sido estipulado en broma. Del propio artículo,
desprendemos, que si es posible aceptar a la condición como dependiendo de la voluntad del acreedor (aquél a favor del
cual se asume el deber), pues aquí no se encuentra en juego la severidad del contrato porque el deber de cumplimiento
es indiscutible, y por otra parte, nada impide que la adquisición de un derecho dependa de la voluntad del acreedor.

Ejemplo del primer caso, A le va a donar a B un equipo de fútbol, sujeto a la condición de que el propio A vaya al partido
de fútbol que se celebrará en 10 días. Esta condición es nula, pues queda al arbitrio única y exclusivamente del deudor, no

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así; segundo caso, si en el mismo ejemplo, A le dice a B que le donará el equipo de fútbol si éste último asiste al partido,
aquí el contrato adquiere seriedad al quedar la condición dentro de la voluntad del acreedor.

Dentro de las potestativas, tenemos por último a la condición mixta; se presenta cuando ese evento al mismo tiempo es
fortuito e interviene la voluntad de una de las partes. Ejemplo, una promesa de compraventa de cosas que se acostumbran
gustar, aquí el evento no es del todo casual pues además de que el objeto sea de buena calidad (fortuito) deberá de
gustarle al comprador (voluntad).

El Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Primera Sala, ha interpretado debidamente el artículo 1944 en la
siguiente ejecutoria: “OBLIGACION CONDICIONAL.-PROCEDE LA DECLARACIÓN DE NULIDAD DE
LA ESTIPULACIÓN QUE LA CONTIENE, CUANDO EL CUMPLIMIENTO DE LA CONDICION DEPENDE DE LA
EXCLUSIVAVOLUNTAD DEL DEUDOR, CON FUNDAMENTO EN EL ARTICULO 1944 DEL CODIGO CIVIL.-Resulta inexacto
que con la sentencia definitiva apelada, el inferior haya infringido, por incorrecta aplicación, los artículos 1944, 1947 y 1955
del Código Civil, pues por el contrario, dichos preceptos aparecen haber sido aplicados en debida forma, toda vez que la
misma recurrente reconoce en el apartado segundo de su escrito de expresión de agravios, que la obligación contraída
por ella, “tiene un término que es el que se pactó en el hecho cuatro del escrito de demanda de la actora”, en cuyo hecho,
ésta hizo referencia al plazo de dos años que se convino para el pago de la cantidad reclamada, y que fue objeto del
reconocimiento llevado a cabo por la enjuiciada, a través de la escritura notarial base de la acción, cuya manifestación de
la impugnante, viene a reafirmar la validez de la declaración de nulidad que a solicitud de la actora, efectuó el inferior en
su sentencia, respecto a lo indebidamente estipulado en la cláusula I, de la escritura notarial de reconocimiento de adeudo
que hizo la enjuiciada, en el sentido de que el cumplimiento de la obligación, tendría un plazo de dos años, el cual podría
ser “prorrogable por uno o más voluntario para el deudor”, habiéndose apoyado el Juez para tal declaración, en lo que en
forma expresa establece el articulo 1944 del Código Civil, en relación con los artículos 1947 y 1955 del mismo
Ordenamiento, en el sentido, de que, “Cuando el cumplimiento de la condición dependa de la exclusiva voluntad del
deudor, la obligación condicional será nula”, cuya hipótesis se surte en la especie, atenta la facultad que conforme a dicha
cláusula se concedió a la enjuiciada, de prorrogar a su entera voluntad y en forma indefinida el plazo básica de dos años
para el cumplimiento de su obligación, lo que obviamente hace procedente la declaración de nulidad en lo que respecta a
la respectiva estipulación, que como se dijo, consiste en hacer prorrogable el plazo de dos años, “por uno o más
voluntario para el deudor”, debiendo establecerse como único plazo válido, el que señaló el inferior en su sentencia, o sea
el de dos años, el cual aparece haber transcurrido con exceso en la fecha de presentación de la demanda en el Juzgado.
México, Distrito Federal, a diecinueve de abril de mil novecientos setenta y siete. Toca número 691176.
Anales de Jurisprudencia, Tomo 170. Año 46. Enero-febrero-marzo 1979.

7. REQUISITOS DE EXISTENCIA Y LICITUD EN LA CONDICIÓN.

A) Requisitos de Existencia.-La condición debe ser posible física y jurídicamente.

La imposibilidad física, implica que existan obstáculos insuperables por una ley de la naturaleza. Ejemplo: Que el
acontecimiento futuro y de realización incierta, fuese el hecho de tocar el cielo con un dedo o adquirir la inmortalidad.

La imposibilidad jurídica implica como obstáculo-insuperable la existencia de una norma jurídica que impida su
verificación, ejemplo: que el acontecimiento futuro y de realización incierta estribe en la adquisición de una cosa que ya es
de la propiedad de la persona.

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La obligación qué esté sujeta a cualquiera de las dos condiciones anteriores deberá entenderse como pura y simple. Sin
embargo, nuestro Código Civil en su artículo 1943 habla de nulidad, cuando en realidad debió haber hablado de
inexistencia.

B) Licitud.-La condición no debe ser ilícita, y lo es, por las mismas razones por las cuales es ilícito el objeto, motivo o
fin del contrato; es decir, cuando la condición sea contraria a normas imperativas, prohibitivas, al orden público o a las
buenas costumbres. Como ejemplo de condición ilícita podemos citar, el caso de una donación, con la condición de que el
donatario cometa un hecho ilícito de carácter delictuoso. En caso de estipularse una condición ilícita, nuestro Código Civil
en el ya mencionado artículo 1943 establece que la obligación que de ella dependa será nula.

8. PERIODOS DE LA CONDICIÓN.-Seguiremos la exposición de Messineo.3 La condición está sujeta a pasar por dos de
tres periodos distintos y que son, la pendencia y la verificación o la falta, con distintos efectos según sea suspensiva o
resolutoria. Pendencia: Se dice que la condición está pendiente mientras el evento no se ha verificado aún y se ignora si
se verificará o no. Si la condición es suspensiva, el contrato queda en suspenso, es decir, que por de pronto carece de
eficacia en lo que es su contenido obligatorio y, si tiene por contenido la adquisición de un derecho, el derecho mismo se
adquiere también condicionadamente; el titular no está investido aún de él ni puede ejercitarlo. Sin embargo, en este
caso el adquiriente está habilitado para ejecutar actos conservativos en vista del eventual cumplimiento de la condición
(la llamada eficacia preliminar del contrato suspensivamente condicionado). Nuestro Código Civil en su artículo 1942,
permite al acreedor antes de que la condición se cumpla, la ejecución de todos los actos conservatorios de su derecho.
Como tales actos podemos imaginar, todos aquellos tendientes a impedir que el contenido del derecho quede
disminuido, pensamos que en un momento dado, se puede exigir una fianza, o inclusive, hasta una garantía real.
Pendiente la condición, si ésta es resolutoria el contrato, tiene eficacia mientras tanto como si fuera puro y simple, de
modo que si tiene por contenido la adquisición de un derecho, el adquiriente está investido del mismo y puede sin más
ejercitarlo entre tanto; pero el enajenante por su parte, está habilitado para ejercitar también los actos conservativos, en
vista de la eventual verificación de la condición.

En resumen, siguiendo el pensamiento de Messineo, perfectamente aplicable a nuestro Derecho Positivo vigente, decimos,
quien ha enajenado un derecho bajo condición suspensiva y quien ha adquirido un derecho bajo condición resolutoria,
deben mientras esté pendiente la condición, comportarse según la buena fe, a fin de conservar íntegros los derechos de la
contraparte, conduciéndose como buenos padres de familia y respondiendo de sus culpas, según se ha establecido por el
Legislador Mexicano para la condición suspensiva en el artículo 1948.

Verificación o Falta.- La verificación se da, cuando el evento positivo o negativo ha sobrevenido enteramente; en este caso
si la condición es suspensiva se vuelve pura y simple, la obligación (se purifica) es decir, se actuará como si nunca se
hubiese estipulado ninguna condición, se torna plenamente eficaz y producirá todos sus efectos. Si la condición fuese
resolutoria, se desvanecen todos los efectos producidos y la obligación queda resuelta.

Si el evento no se verifica, es decir, viene a faltar y además, se tiene certeza de que no se ha realizado y de que tampoco
se podrá ya realizar; en tratándose de la condición suspensiva, puede considerarse como si quedara perpetuamente
pendiente, y el contrato no podrá ser nunca eficaz; la condición resolutoria debe considerarse como no puesta en el
contrato y éste deberá considerarse como puro y simple, sus efectos perduran mientras el contenido del contrato lo
permita.

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9. RETROACTIVIDAD DE LA CONDICIÓN VERIFICADA.- La verificación de la condición (suspensiva o resolutoria) produce el
característico efecto de obrar sobre el pasado (retroactuar), es decir, de obrar desde el tiempo en que se formó la
obligación. Pero existen excepciones, en las cuales la condición verificada no tiene efectos retroactivos y se encuentran
consagradas en nuestro artículo 1941 y son: la voluntad de las partes y la naturaleza del contrato mismo. Como ejemplo
de la primera, un contrato de compraventa sujeto a condición resolutoria en donde las partes pactan, que al producirse la
condición, el vendedor se quedará con parte del precio y el comprador con parte de la cosa. De la segunda, podemos
citar, el caso típico del contrato de arrendamiento de casa habitación en donde su uso y goce se agotan a medida que va
transcurriendo el tiempo y cuya devolución es imposible, pues las prestaciones al ejecutarse quedan plenamente
consumadas y se vuelven intocables aunque se verifique la condición.

LA CONDICIÓN COMBINADA CON EL TÉRMINO.

Diversas clasificaciones de las condiciones: condiciones potestativa, casual y mixta

La clasificación atiende al hecho de que dependa o no de la voluntad del obligado la realización del hecho incierto que se
concibió como condición.

Es potestativa si su acaecimiento depende de la voluntad de una de las partes. La doctrina las clasifica en simplemente
potestativas y puramente potestativas. Aquéllas provienen de la realización de un hecho que decide voluntariamente el
obligado (por ejemplo, te vendo mi automóvil si voy a radicar a Nuevo Laredo). Las puramente potestativas dependen
sólo de la decisión del deudor (por ejemplo, te vendo mi automóvil si quiero hacerlo). Éstas anulan la obligación sometida
a ellas, conforme al art. 1944: “Cuando el cumplimiento de la condición depende de la exclusiva voluntad del deudor, la
obligación condicional será nula.”

Es casual la que depende de circunstancias ajenas a la voluntad de las partes: por ejemplo, le prestaré mi impermeable si
no llueve mañana por la tarde; y es mixta aquella cuya realización depende de la voluntad de una de las partes y de un
hecho ajeno a ellas; por ejemplo, le amueblaré la casa si contrae nupcias con María.

Condición positiva y negativa

La condición positiva consiste en que un hecho se realice. La negativa estriba en que el hecho no se efectúe. Estas
condiciones suelen combinarse con el término y así las hay que establecen que un hecho se efectúe (positiva) dentro de
cierto plazo. A su respecto, el art. 1946 dispone: ‘La obligación contraída bajo la condición de que un acontecimiento
suceda en un tiempo fijo, caduca si pasa el término sin realizarse o desde que sea indudable que la condición no puede
cumplirse.”

Y hay también condiciones que suponen que un hecho no se realice (negativas) en determinado lapso. De ellas dice el art.
1947:

La obligación contraída bajo la condición de que un acontecimiento no se verifique en un tiempo fijo será exigible si
pasa el tiempo sin verificarse.
Si no hubiere tiempo fijado, la condición deberá reputarse cumplida transcurrido el que verosímilmente se
hubiere querido señalar, atenta la naturaleza de la obligación.

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Condiciones imposibles e ilícitas

Es condición imposible la que consiste en un hecho o abstención irrealizable por obstáculo de orden físico o natural o por
impedimentos jurídicos. El hecho incierto que difiere o extingue la eficacia del acto es impracticable al impedirlo una ley
natural o jurídica, la cual constituye un valladar insalvable para su realización; por ejemplo, le hago una donación a
condición de que detenga la rotación de la Tierra. Le doy en comodato mi departamento en la Riviera francesa, durante un
año, a condición de que me instituya irrevocablemente como su heredero. El art. 1943 del Código Civil dispone.- “Las
condiciones imposibles de dar o hacer... anulan la obligación que de ellas dependa. La condición de no hacer una cosa
imposible se tiene por no puesta.”

Las condiciones ilícitas son las que consisten en conductas contrarias a la ley o a las buenas costumbres. El mismo
precepto -1943- impone la nulidad del acto que las contenga; el derecho nunca debe fomentar ni prestar su fuerza para la
realización de comportamientos antisociales y antijurídicos. Si para dar eficacia a un acto jurídico es indispensable efectuar
un hecho contrario a la ley o a la moral colectiva, ese acto nunca debe ser válido. Privando de valor jurídico a esas
condiciones indeseables, se disuade a las partes de su formulación y no se propicia su verificación. El art. 2225 dispone al
respecto: “La ilicitud en el objeto, en el fin o en la condición del acto produce su nulidad, ya absoluta, ya relativa, según lo
disponga la ley.”

Modalidad de los actos gratuitos: modo o carga

Llámase modo a la obligación excepcional creada a cargo del adquirente de un derecho a título gratuito.

El modo -apunta GALINDO GARFIAS- sólo tiene lugar en los actos de liberalidad (herencia, legado, donación) ya
sean por causa de muerte o intervivos, es una manera de limitar la liberalidad que grava al heredero donatario o
legatario, con determinadas cargas.

Quien recibe un regalo, una liberalidad, el beneficiario de un acto gratuito, no tiene normalmente obligación alguna que
cumplir. Los contratos o actos gratuitos sólo obligan al que concede el beneficio y regularmente no crean compromiso
alguno a quien lo recibe, por ello suelen ser, también, unilaterales. Sin embargo, y por excepción -y en ello estriba la razón
de que el modo sea una modalidad o forma de ser de las obligaciones- se impone al adquirente favorecido por el acto
alguna prestación a su cargo, o mejor dicho, una contraprestación cuyo valor no es equivalente al valor de la que recibe y
debe ser cumplida.

Dicha contraprestación es el modo o carga, y el acto gratuito por él afectado está sujeto a modalidad. En efecto, si lo
normal en un acto de beneficencia es que el favorecido con el mismo esté exento de toda obligación, cuando
insólitamente engendra alguna a su cargo se presenta una situación excepcional que imprime al acto una fisonomía
distinta, esto es, una forma de ser o de manifestarse diferente de la habitual, que es lo que caracteriza precisamente a la
modalidad.

Ejemplo
El beneficiario de una renta vitalicia gratuita se obliga frente a su benefactor a publicar en primera plana de
determinado periódico, y por una sola vez, un aviso para agradecer el beneficio recibido. Esta obligación excepcional
es la carga o modo.

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El autor de un testamento le trasmite a usted en legado una casa y le impone la carga de conceder en la misma un
derecho real de habitación a favor de un tercero. Al aceptar usted el legado está comprometiéndose a cumplir con la
obligación insólita que se le impone, a pagar la carga o modo.

Las afirmaciones anteriores ponen de manifiesto que no comparto la opinión de ROJINA VILLEGAS, quien afirma que la
carga no es una modalidad; ni el juicio de GUTIÉRREZ Y GONZÁLEZ, quien pretende extenderla a los actos o contratos
onerosos.

Diferencias entre la carga y la condición.

Son las siguientes:


1. La carga no es un acontecimiento futuro e incierto como la condición.
2. La carga no suspende ni extingue la eficacia del acto, como la condición. Si la carga no se cumple, puede ser
exigida coactivamente y obtener su cumplimiento por ejecución forzada, o puede dar lugar a una demanda de
rescisión del contrato, en su caso.

Por ello ha dicho justamente GIORGI: “El modo es una carga impuesta al que recibe una liberalidad. No suspende ni
resuelve el vínculo contractual, pero constriñe y obliga al aceptante a efectuar las cargas que se le imponen.”

El Código Civil no la define, aunque sí la regula a propósito de los legados, en los arts. 1418, 1419 y 1420. El 1419, por
ejemplo, dice: “Si la carga consiste en la ejecución de un hecho, el heredero o legatario que acepte la sucesión queda
obligado a prestarlo.”

3.3. OBLIGACIONES SUJETAS A PLAZO.

ARTÍCULO 1953. Es obligación a plazo aquella para cuyo cumplimiento se ha señalado un día cierto.

Este capítulo se encuentra ubicado dentro del título segundo denominado “Modalidades de las Obligaciones”; así,
después de haber regulado la condición en el capítulo anterior, va a referirse a la segunda modalidad o sea el término y
que en este caso el legislador denomina “De las Obligaciones a plazo”.

El artículo qué estamos comentando principia por definir la obligación a plazo como aquella para cuyo cumplimiento se
ha señalado un día cierto, puntualizándose en el artículo siguiente que se entiende por día cierto aquel que
necesariamente ha de llegar.

Tradicionalmente se clasifica el término en inicial y final, según que se estime como el momento a partir del cual
comenzarán a verificarse los efectos jurídicos del acto o aquel en que acabarán dichos efectos; en el primer caso estamos
en presencia del término inicial y en el segundo del término final.

En otras palabras, el plazo o término puede significar una limitación temporal de la eficacia del acto jurídico (plazo
extintivo o final) o bien puede ser el instrumento que determina el momento en que comienza a ser exigible una
prestación (plazo inicial).

150
El término se distingue de la condición en que consiste en una fecha o se refiere a un acontecimiento que se producirá
con toda seguridad, en cambio las obligaciones condicionales sujetan su eficacia a una incertidumbre en la realización del
suceso.

ARTÍCULO 1954. Entiéndase por día cierto aquél que necesariamente ha de llegar.

El legislador después de haber dicho que es obligación a plazo aquella para cuyo cumplimiento se ha señalado un día
cierto, define en este artículo el contenido conceptual de día cierto indicando que es aquel que necesariamente ha de
llegar.

Por eso concluimos en el comentario al artículo anterior, que el término se diferencia de la condición y que consiste en
una fecha o en un acontecimiento natural o voluntario que se producirá seguramente. La condición se caracteriza por
hacer depender la existencia o resolución de una obligación, de un acontecimiento incierto (a. 1938); por esa razón, si no
se sabe si sucederá el hecho, estaremos en presencia de una condición y no de un término y por esas circunstancias el
legislador dice en el artículo que comentamos que se entiende por día cierto aquel que necesariamente ha de llegar. Si no
se sabe si sucederá el hecho se dará una condición y no un plazo.

El término, sin embargo, admite una incertidumbre en el “cuando”; por eso la frase “ cuando muestras” no es una
condición sino un término: se sabe que ha de llegar pero no se sabe cuándo.

ARTÍCULO 1955. Si la incertidumbre consistiere en si ha de llegar o no el día, la obligación será condicional y se regirá por
las reglas que contiene el capitulo que precede.

Consecuencia de lo que llevamos comentado a propósito de los artículos anteriores, es la regla consagrada en esta
disposición. En efecto si la incertidumbre afecta no sólo el cuándo sino la posibilidad de que ha de llegar o no el
acontecimiento, la obligación ya no sería a plazo sino que será condicional y se regirá por las reglas establecidas en el
capítulo anterior.

ARTÍCULO 1956. El plazo en las obligaciones se contará de la manera prevenida en los artículos del 1176 al 1180.
En esta disposición el legislador remite al capítulo sexto del título séptimo del libro segundo de este código.

Recuérdese que el tiempo al igual que el espacio ejerce influencia sobre los derechos.

A la luz de la clasificación del plazo o término dijimos que puede ser inicial o final según se considere como momento a
partir del cual se exige una obligación o como aquel que cesa o se extingue.

El tiempo se mide aplicando el calendario común que en nuestro país es el calendario gregoriano y los artículos a los que
remite la disposición que comentarnos señalan períodos de tiempo o plazo que pueden expresarse en años, meses o días
a partir de un determinado momento y en consecuencia, se computarán no de momento a momento sino por años; ni de
día a día, sino por meses, ni de hora a hora, sino por días; lo que quiere decir que el momento se entenderá al finalizar el
año, sin importar si éste es bisiesto o al finalizar el mes, sin tomar en cuenta que algunos meses tienen más días que otros
y los días se computarán de veinticuatro horas naturales contadas de las veinticuatro a las veinticuatro.

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Una segunda regla nos indica que el día que comienza a computarse el término, se cuenta siempre entero aunque no lo
sea, pero aquel en que termina será completo.

Por ejemplo, la mayoría de edad cuenta a partir del día en que se nace sin importar que se nazca cerca del día siguiente,
veintitrés horas cincuenta minutos, pero cuando el término concluye debe computarse completo, como si digo al tercer
día después del lunes, el término concluirá a las veinticuatro horas del miércoles.

De ahí la última regla: cuando el último día sea feriado el vencimiento lo será hasta el primero que le siga si fuere útil.

ARTÍCULO 1957. Lo que se hubiere pagado anticipadamente no puede repetirse. Si el que paga ignoraba, cuando
lo hizo, la existencia del plazo, tendrá derecho a reclamar del acreedor los intereses o los frutos que éste hubiese
percibido de la cosa.

Como el término o plazo consiste en una fecha o en un acontecimiento cierto es que necesariamente no puede repetir lo
pagado porque la obligación existe y es perfecta desde el momento en que se contrajo; en cambio se ha visto que en las
condiciones la regla es lo contrario, porque el que cumple una obligación antes de que acaezca el acontecimiento incierto,
lo hace sin que se pueda afirmar que estará obligado, pudiendo por lo tanto repetir lo pagado.

Se dice en consecuencia que el plazo produce efecto “desde ahora”, esto es, de inmediato y no “desde entonces”, por lo
que no quedaran sin efecto las consecuencias producidas antes de su vencimiento.

No facultándose al deudor para repetir lo pagado antes de la llegada del término, el legislador solo otorga al deudor que
paga ignorando la existencia del plazo, un derecho a reclamar del acreedor los intereses o los frutos que este hubiese
percibido de la cosa.

152
Documento Ficha

3. A. GALINDO, Garfias Ignacio.

TEORÍA GENERAL DE LAS OBLIGACIONES.

Edit. Porrúa, México 2000

Págs. 148

3. B. QUINTANILLA, García M. Ángel

DERECHO DE LAS OBLIGACIONES ACTUALIZADO


CON JURISPRUDENCIA Y EJECUTORIAS.

CardenasEditor Distribuidor, 3ª edi.México 1993.

Pág. 185-186, 186-193.

3. C. BEJARANO, Sánchez Manuel.

OBLIGACIONES CIVILES 5ª EDICIÓN.

Colección Textos Jurídicos Universitarios Oxford


University Press, 2002.

Págs. 417-419, 421-422.

3. D. CÓDIGO, Civil Comentado.

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS.

UNAM. T IV, 1993

Págs.

(Footnotes )

1
BORJA SORIANO MANUEL, Teoría General de las Obligaciones, Ed. Porrúa, México, 1982, Pág. 389, No. 768 1 Op. cit., pág.
681 y 682 números 964 y 965.
2 Ob cit., ver página 684 número 967.
3 Doctrina General del Contrato, Ob. Cit., Tomo I, pág. 202 y sig.

153

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