GRUPO 5 -
Marginación Social
La DRAE define: Marginal dice, en su 4ª acepción: Dicho de una persona o de un grupo, que
vive o actúa, de modo voluntario o forzoso, fuera de las normas sociales comúnmente
admitidas, y Marginalidad: Falta de integración de una persona o de una colectividad en las
normas sociales comúnmente admitidas.
Marginación social: Es un proceso por el que una sociedad aparta o priva a unos individuos o
grupos, de la normal satisfacción de las necesidades básicas de la sociedad. Entonces significa
falta de participación en los beneficios y recursos sociales, en la red de decisiones sociales, sus
grupos carecen de integración interna, el hombre marginal no puede superar su condición por
sí mismo.
Visiones teóricas acerca de la marginalidad
La teoría estructural-funcionalista - visión no-crítica. La teorización clásica de la
marginalidad de la década del 60 se construyó en torno a dos vertientes principales: la vertiente
cultural y la vertiente económica estructural. La teoría emergió en el campo de disputa de dos
paradigmas en conflicto. Teoría de la modernización –que prevaleció en la década del 50– y,
por el otro lado, la ascendente teoría de la dependencia que desplazó a la anterior (Ward, 2004).
Así, en los comienzos, el concepto de marginalidad se desenvuelve de la mano de la teoría
desarrollista o teoría de la modernización. En términos generales, para esta tradición de
pensamiento las sociedades “subdesarrolladas” se caracterizan por la coexistencia de un sector
moderno y otro tradicional. La característica central de este último sector es constituir un sector
marginal aún no integrado al sector moderno, vale decir, a la propia sociedad.
La marginalidad emerge en el proceso de transición hacia la sociedad moderna e industrial y es
el producto de la coexistencia de valores, actitudes y conductas pertenecientes a la etapa
anterior, es decir a la etapa tradicional. En este sentido, son las prácticas económicas, sociales
y culturales “tradicionales”, y la falta de integración a las instituciones y a los valores modernos
los que permiten definir al sujeto “marginal”. En este marco, y para Germani (1980).
En efecto, para la teoría de la modernización, la marginalidad constituye un estado, la
integración no alcanzada de ciertos grupos poblacionales en el proceso de desarrollo y
participación. En este esquema, las altas tasas de crecimiento y la profundización de las políticas
de desarrollo por parte del Estado deben constituir las vías a partir de las cuales será superado
el subdesarrollo (Bennholdt-Thomsen, 1981).
Con base a esta perspectiva el Estado tiene la responsabilidad de generar acciones destinadas a
lograr el pasaje de lo “tradicional a lo “moderno” ayudando a los “marginados” a “integrarse”
a la modernidad. La “marginación” era considerada un fenómeno transitorio que podía
resolverse en cuestión de tiempo, ya que sólo era necesario integrar los sectores marginales a
la sociedad, con una gestión eficiente del Estado que apunta hacia el bienestar de todos-
La perspectiva crítica - La visión histórico-estructural
La “marginalidad” está inserta en la estructura productiva de la sociedad; consideran que esta
problemática, debe ser entendida como un fenómeno estructural y estable de la sociedad
capitalista, en donde un sector importante de la población está ‘al margen’ o ‘en el margen’ del
sistema social ‘a causa’ del capitalismo. Entonces para la tradición critica en su versión
dependentista, la marginalidad no se entiende ya como un estado, sino como un proceso, y ese
proceso de marginalización de amplias capas de la población se atribuye a las leyes de la
acumulación capitalista.
Desde esta perspectiva, la explicación de la marginalidad se encontraría en la creciente
inhabilidad del proceso de industrialización sustitutiva para absorber la creciente fuerza de
trabajo. En ese sentido se acuña la noción de “masa marginal”, noción clave para caracterizar
las relaciones existentes entre la población excedente y el sector dominante de la economía en
un mercado de trabajo de carácter dependiente.
Esta noción viene a indicar un bajo grado de “integración del sistema”, debido a un desarrollo
capitalista desigual y dependiente que, al combinar diversos procesos de acumulación en el
contexto de un estancamiento crónico, genera un sistema no funcional respecto a las formas
productivas hegemónicas. Esta población excedente es, en el mejor de los casos, irrelevante
para el sector hegemónico de la economía y, en el peor de los casos, se puede convertir en un
peligro para su estabilidad.
Esta situación social no permite que esa población que queda al margen, pueda gozar
plenamente de los beneficios que genera la riqueza social: tales como: educación, vivienda,
salud, seguridad y otros servicios imprescindibles. Para esta perspectiva, es equivocado
entender, esta situación como una sociedad en transición de lo “tradicional a lo moderno”.
Por el contrario, considera que la “marginalidad” se origina en la estructura de relaciones entre
capital y trabajo como resultado de la desigual distribución de la riqueza y es una situación
estable. En términos generales, es posible señalar que las críticas al concepto de marginalidad
se centraron en la idea de separación radical con respecto a la sociedad, y en la imagen de
dualismo en el medio urbano entre dos economías y dos sociedades, una central e integrada y
la otra marginal.
Desde la perspectiva o visión crítica (2000 y 2006), el criterio es de corte diferente: en la
perspectiva de la modernización se trata de un sector tradicional y uno moderno con diferencias
básicas en las matrices de valores sociales, en tanto que, en la perspectiva de la dependencia,
se trata de actividades centrales o marginales en relación con la acumulación del polo capitalista
dominante.
Entonces se puede decir que esa diferenciación es estable, estructural. Posiciones en torno al
lugar en donde se ubica a la marginalidad social. Reconociendo la débil barrera o frontera que
divide la marginación de la inclusión, los investigadores sociales han asumido diversas
posiciones en torno a los grupos marginados o excluidos, a si la exclusión implica estar “dentro”
o “fuera” del sistema social. A continuación, se describen sumariamente dos posiciones
distintas en torno a este tema:
Los grupos marginados
Existen varias perspectivas respecto a la idea de que la marginalidad, una de ellas ha estado
asociada a Procesos de integración social y cultural, de dos culturas, en donde una de ellas es
la dominante o superior y por otro lado la está la cultura dominada que tendería a la
desaparición. Por ejemplo, la tensión civilización y barbarie y el patrón cultural de su origen.
Desde los inicios de la conquista de América se asistió a un proceso histórico en el que se
produjeron dos identidades de manera relacional: la del colonizador y la del colonizado. El
colonizador construyó su identidad a partir de fundamentar su dominación sobre el colonizado,
en tanto este último fue entendido como un otro diferente con una cualidad fundante de esa
diferencia: su inferioridad en el marco de la cultura del colonizador.
Es decir, el colonizador construye su identidad y encuentra su límite en la figura del colonizado,
a quien necesita negar y excluir y quien encarna la figura del dominado y oprimido (“los sin
historia”, etc.).
Grupos marginales, de acuerdo a la ubicación geográfica (Centro –Periferia), ubicados dentro
del mismo espacio nacional. Esto visibiliza ciertos problemas relacionados a algunas áreas
desarrolladas que están en el centro y otras que no le alcanza el desarrollo pleno, que se ubican
en la periferia, es decir que los sujetos que componen la primera sociedad están integrados al
Sistema social y, por lo tanto, gozan de todos los derechos y beneficios que les otorga esa
sociedad; los sujetos de la segunda sociedad quedan relegados y están fuera del
sistema o como se prefiere llamar en este trabajo “están al margen de la sociedad”.
Según Fassin (1996), la marginalidad supone una topología dualista que implica la existencia
de un mundo partido en dos categorías, una de las cuales tiene su lugar en la sociedad y la otra
está ubicada en el exterior de ella
Marginalidad y Exclusion social
Rodgers, Gore y Figueiredo (1995) señalan que la exclusión se estructura alrededor del mercado
laboral, los bienes productivos, la capacidad de trabajar productivamente y de obtener un
ingreso adecuado. Se refieren en detalle al tema y plantean los siguientes tipos:
• Bienes y servicios: exclusión del consumo como resultado de un bajo poder de compra,
debido a su vez a un precario poder adquisitivo. Se excluye así a las personas con bajos ingresos
de una forma de vida de alto consumo. Aquí también se incluye lo referente a la vivienda, en
tanto se segrega a los pobres hacia determinadas áreas carentes de condiciones sanitarias, agua
potable, facilidades de recreación, electricidad y otros servicios.
• Mercado laboral: contempla el desempleo abierto y persistente, que incide en el incremento
de la violencia y la inseguridad, en el crecimiento de las formas marginales e improductivas de
ingreso, en la anomia individual, etcétera. Acoge además la exclusión dentro del mercado
laboral, lo que signifi ca estar incluido de manera general, pero al mismo tiempo excluido de
sus mejores ofertas.
• Derechos humanos: dada la intrínseca relación entre derechos sociales y bienestar, la
obtención de lo primero puede ser una precondición para vencer la exclusión económica.
• Exclusión de la seguridad: se refiere a la desprotección del individuo con respecto a la
violencia física, la seguridad de vida y las eventualidades, accidentes, enfermedad, etcétera.
Tales exclusiones se deben enfrentar mediante la seguridad y la asistencia social.
• Exclusión de la tierra: aun en los casos de abundancia de tierra, la creciente concentración
de ésta en manos de algunos individuos y la degradación de la misma hace que la población
rural no disponga de sufi ciente tierra productiva. La intervención del Estado no siempre
conduce a menor exclusión.