“AÑO DE LA UNIDAD, LA PAZ Y EL
DESARROLLO”
INTEGRANTES DE GRUPO
Apellidos y Nombres: Código:
Mayta Figuera, Kiara Verenice
23100557
Marín Munguía, Dennis Oswaldo
23200452
Asignatura: Habilidades Actitudinales
Ciclo: I
Actividad: Resumen de Maravillosamente Imperfecto
y Escandalosamente Feliz
Número de páginas: 11
Docente del curso: Paredes Buenaño, María Ángela
Lima, 30 de agosto del 2023.
MAYTA FIGUEROA, Kiara VERENICE Y MARIN MUNGUIA DENISS oswaldo 1
RESUMEN
MARAVILLOSAMENTE
IMPERFECTO, ESCANDALOZAMENTE FELIZ
Premisa liberadora i
“MALTRATARTE A TI MISMO PORQUE NO ERES COMO «DEBERÍAS
SER», ES ACABAR CON TU POTENCIAL HUMANO”
El autor nos explica que la mayoría de las personas confundimos el
esfuerzo inteligente y racional con el trabajo cruel y autoexigente que
nos auto ponemos para “endurecernos”, sin embargo, creer que solo
así se mejoraremos las capacidades y habilidades es un maltrato
ignorante que nos asecha, lo cual conlleva a caer en depresión por el
constante autocastigo, solo para alcanzar la dichosa “perfección” ya
sea en lo social, laboral, académico o entre otros.
Desde niños empiezan en creer en superhéroes y cuentos perfectos,
instalando un sistema de creencias inalcanzables en la base de datos
del cerebro, dañando la capacidad de permitirte fallar y aprender de
ello. Aquella creencia nos dice a cada segundo “No debo permitirme
ninguna falla, si quiero triunfar. El menor error debe ser
drásticamente sancionado y removido”, una necesidad que cada vez
va en aumento.
Asimismo, la mejor manera de revertir ese proceso autodestructivo es
revelarnos, contra esa manera de pensar, aceptando que como ser
humanos somos tan perfectos e imperfectos.
Tres maneras de «darse duro», de las cuales no siempre
somos conscientes.
Otro punto importante que nos menciona es, que somos
inconscientes de cómo nos tratamos, solemos estar constantemente
enumerando aspectos negativos, volviéndose un círculo vicioso,
como:
1. INSULTARSE Y CRITICARSE EXAGERADAMENTE
Al decir frases negativas de nuestra persona como “No sirvo para
nada” o “Soy muy tonta” causa que nuestro potencialidades y
capacidades se bloquen y disminuya nuestra motivación, es como
MAYTA FIGUEROA, Kiara VERENICE Y MARIN MUNGUIA DENISS oswaldo 2
poner una “Una piedra gigante en el camino que no te deja avanzar,
en cada insulto que te haces la piedra sigue creciendo”: cuanto más
te castigues, más ansioso y deprimido estarás. Por ende, es de vital
importancia que nosotros mismos empecemos por cambiar el
lenguaje interno por uno más amable y compasivo, debes de darte
ánimos, besos y aplausos invisibles alentándote, aun cuando nadie lo
haga.
2. SOBREGENERALIZAR ASPECTOS NEGATIVOS DE UNO MISMO
Es triste ver como el pensamiento esta tan distorsionada que
llegamos a conclusiones erróneas de uno mismo o que va
mucho más de lo que la situación amerite. Tendemos a
globalizar todo el panorama negativamente, por ejemplo: Al
desaprobar el examen de cálculo, decimos “soy un inútil para
los números”. Si queremos hacer uso de la crítica, refiérete a tu
conducta y no a tu esencia, también tienes que entender que
como humanos aprendemos por ensayo/error, y en vez de
lamentarte y darte duro, identifica las causas y encuentra una
solución realista que vallen acorde a tus valores y principios.
3. FABRICARSE Y COLOCARSE ETIQUETAS EMOCIONALES
DESTRUCTIVAS
Nos encanta definir a la gente para poder predecir sus
comportamientos o a quien nos enfrentamos, estos estereotipos
psicológicos y sociales van definiendo a la otra persona de aquí
para allá, como por ejemplo: si en tu infancia tus padres y
profesores dudaban de tus capacidades intelectuales, es
probable que te hayan tratado como una persona poco
inteligente y ese trato haya limitado algunas de tus
potencialidades o si observamos a una chica que está leyendo
un libro deducimos que debe ser “culta e inteligente” y por
ende tiene que sacar buenas calificaciones , presionándola
muchas veces a ser perfecta, en otras palabras sacamos una
conclusión ERRONEA, de cómo realmente es la personalidad de
aquel individuo.
Recuerda que TÚ por solo ser un ser humano ya eres valioso, y
empieza a valorarte no por el “título” que te han impuesto, si no
por el contenido de tus pensamientos, conductas y
sentimientos. Tú puedes cambiar y volver a cambiar las veces
que consideres necesarias, ya que todos estamos en constante
evolución.
El arte de sentirse fracasado, sin serlo
Por otro lado, se explica que los humanos establecemos
atribuciones sobre las posibles causas de lo que nos acurre los
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cuales pueden ser hechos positivamente “liberadores” o
negativamente causando que te sientas” fracasado”.
La primera es causas EXTERNA, INESTABLE Y ESPECÍFICA, por
ejemplo;” una persona que desaprobó un examen” y aplicas
estas atribuciones: piensas que el profesor exigió
demasiado(externa) y sabes que no tiene que volver a ocurrir
(inestable) y que esta falla no afectara a otras materias
(especifica). Una persona que piensa así es honesta, realista y
asume su responsabilidad.
La segunda es causas INTERNA, ESTABLE Y GLOBAL,
supongamos ahora el caso opuesto, que ante a ver
desaprobado el examen la persona piensa “el error dependió
totalmente de mí” (interna),
“Siempre me ocurrirá lo mismo” (estable), “seguiré fallando en
todas las materias” (global), esta manera de pensar conlleva a
sentirte miserable y profundamente imperfecto sin serlo.
El mejor antídoto contra el autocastigo: la
autoaceptación por encima de todo
El autor nos propones un trípode, tres aspectos fundamentales
para la autoaceptación, es importante reflexionar sobre estas
recomendaciones.
Primero empieza por ¡LA AUTOACEPTACIÓN RADICAL!, es decir
aceptarse en su totalidad sin poner excusas, aunque tengas
defectos o cosas negativas que cambiar, reconoce que tienes
un valor invaluable, que puedes superar las dificultades y
fortalecer tus virtudes y que tu valía personal no radica en sí
“triunfas o fracases”.
Lo importe es que te ames tanto como puedas y no te odies
por lo que la gente diga o por lo que haces o dejes de hacer,
trátate con respeto en las “buenas” y en las “malas”.
Segundo decide desde “TU CIUDADELA INTERIOR” es aquel
lugar en donde tú decides si te afecta o no te afecta la
información que recibes de afuera, donde te recreas inventas y
juegas, por ejemplo; si alguien te hace un comentario negativo
de tu cuerpo o personalidad “eres fea”, tú, podrías no aceptar
esa crítica por que la consideras dañina para tu autoestima,
nadie te puede obligar a aceptar en tu pensamiento lo que no
quieres aceptar, por lo tanto tu eres quien decide en última
instancia si te dejas a afectar o no.
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Y por último EL CUIDADO DE SÍ; EL AMOR PROPIO EN ACCIÓN,
es decir tratarse con cuidado emocional y psicológico, cuidarse
como un amigo o amiga, con compasión, cortesía y amabilidad,
que tu dolor no solo te duela y lo comprendas, sino que hagas
algo por remediarlo.
Cada vez que te estes tratándote mal habla contigo mismo,
pídete disculpas, invítate a salir, cuéntate chistes, ten en
cuenta que el cuerpo escucha y la mente asimila.
Revisa como puedes mejorar, pero sin autocastigarte y
criticarse negativamente, la autocrítica no es malo ya que es tu
brújula interior, pero debe ser positiva, razonable y empática
recuerda que,
“TÚ ACTITUD DE COMO ENFRENTES LAS SITUACIONES ES TU
VOS INTERIOR”. Solo así encontraras la tranquilidad y un
equilibro con tu yo interior.
PREMISA LIBERADORA II
«No te compares con nadie: la principal referencia
eres tú mismo»
MIRAR MÁS A DENTRO QUE HACÍA FUERA
Nos han programado, entrenado y educado para compararnos:
quién es más inteligente, más alto, menos lindo que uno, y así.
Somos víctimas de una educación orientada a la «grandeza»,
que nos incita para que busquemos a alguien superior y nos
identifiquemos con él. El mandato irracional perfeccionista nos
dice: compárate con los «fuera de serie» y trata de imitarlos.
Esta consigna divide, genera conflicto, frustración, envidia, ira o
falsa consolación. Compararse es competir, es poner la valía
personal en los resultados y no en la satisfacción de ser como
uno es. Si tu realización personal es parecerte al grupo de los
elegidos, perderás el rumbo interior, ya que pondrás tu esencia,
tu verdadero ser, fuera de ti.
Nos señalan modelos que se acercan, supuestamente, a la
perfección y a la excelsitud, incrustados en una sociedad de
consumo. Nuestra mente está condicionada a buscar
desesperadamente prototipos a quienes parecernos y fijar
metas de «crecimiento» prestadas. Esta manera de pensar
copia la conducta de los mejores y genera dos consecuencias
catastróficas para tu salud mental: la primera, el desengaño de
no poder llegar al supuesto nirvana de los iconos de la fama; y
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la segunda, el descuido de quién eres en realidad, porque si tu
atención anda por las nubes, perderás autobservación y
autoconocimiento. Y desengañado y sin conocimiento de ti
mismo, la cosa se pone difícil. Ya que no te reconocerás,
aunque te mires al espejo, así, como le paso al león que había
sido criado con corderos que creía ser igual a ellos, envidió
tanto el porte de su propio reflejo, sin saberlo, que se echó a
morir del desconsuelo.
LA COMPARACIÓN QUE INSPIRA VERSUS LA COMPARACIÓN
QUE PLAGIA
Ciertas comparaciones pueden ser herramientas motivadoras,
pero deben ser inspiradoras y no simplemente fuentes de
imitación. Aunque reproducir la conducta de un modelo adulto
es uno de los principales métodos de aprendizaje en la niñez, la
imitación obsesiva en los que ya no son niños tiende a
corromper el verdadero «yo». En estos casos, la conducta no se
produce desde dentro, ni se desprende de los propios talentos o
de las convicciones más profundas, sino que es una mera copia
y un comportamiento sin sustento.
La «buena comparación», no es «copiar», sino adaptarse a las
conductas y los pensamientos del modelo a tu realidad única e
intransferible. No se trata de plagiar, sino de transitar por la
senda que te suscitan, según tu modo y parecer. El referente
inspirador debe ser un horizonte que entusiasma y no un
proceso para convertirse en un clon o un triste identikit.
Clonarse es reconocer que uno ya no tiene identidad propia,
que se ha vendido a alguien «especial». Por ello, lo idóneo es
apoyarse en las musas que generan la gente que admiras y a
partir de ahí reinventarse sin ser la sombra de nadie. Así, como
lo hizo Isaac Newton, al inspirarse en los científicos que le
precedieron. La comparación que inspira es descrita muy bien
en la siguiente frase Newton: «si he visto más lejos, es porque
estoy sentado sobre los hombros de gigantes».
ESCULPIR TU PROPIA ESTATUA
Nuestra sociedad es una máquina de crear gente insegura,
porque el «yo verdadero» casi siempre tiene que competir con
un «yo prestado». El crecimiento personal puede verse como
una estética de la existencia: recrearte a sí mismo como una
obra única, en la que eres arte y parte. De modo, que, si no te
ves bello, haz como el escultor de una estatua que debe llegar a
ser hermosa: quita, raspa, pule y limpia, hasta que hagas
aparecer un bello rostro en la estatua. También se debe retirar
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todo lo superfluo, enderezar todo lo que sea tortuoso, limpiar
todo lo que esté oscuro.
La idea de aprendizaje implica «agregar» algún tipo de
conocimiento, más que eliminar y/o depurar el que ya
poseemos y no sirve. La pregunta clave es: «¿Qué le sobra a mi
mente y qué debería echar a la papelera de reciclaje?». Es
importante desaprender para aprender. Duplicar a otra persona
es perderse en un espacio psicológico que no nos pertenece,
tratando de hallar alguna similitud que calme la ansiedad de no
ser tan «imperfectos». No es lo mismo ser un pintor muy bueno
que falsifique La Gioconda que ser Leonardo da Vinci, al menos
en lo que a originalidad se refiere. Esculpir la estatua propia, se
debe hacer a partir del mármol de cada uno.
APROPIARSE DE UNO MISMO
Si supiéramos a ciencia cierta qué y quiénes somos y
contactáramos con nuestro verdadero ser, estaríamos
satisfechos con nosotros mismos. No se debe negar esa
posibilidad de ensayar y experimentar, y explorar en uno
mismo. El descubrimiento de uno empieza poniéndose a prueba
y ejecutando una serie de conductas nuevas que nunca
imaginamos llevar a cabo. Hay que equivocarse muchas veces
hasta vislumbrar una luz al final del túnel. Se debe empezar a
mirar hacia dentro, hacia las propias potencialidades, acercarse
a los talentos naturales y no a los ajenos.
La comparación excesiva y ambiciosa te aleja de tu ser
auténtico. Se debe ser como el «roble» en el relato, cerrar los
ojos y los oídos, abrir el corazón, y escuchar la voz en el interior
y entender que se puede brillar siendo lo que en el fondo se es.
Se debe preguntar qué cosas de las que hago me apasionan de
verdad. ¿Qué me nace? ¿Cuáles son los atributos o las
cualidades que poseo y que casi siempre me han acompañado?
Cuando esas preguntas tengan respuestas todo fluirá sin tanto
esfuerzo; no habrá inseguridad, sino se sentirá un profundo
deseo de agradecer lo que se es, pues no hay nada mejor ni
nada más intenso que ser fiel a uno mismo.
Cuando se plantea un modelo de perfección a seguir, hay una
autoridad implícita que se impone: el «más», el «especial», el
«que sí sabe». Los gurús inducen instintivamente a la
genuflexión, al respeto reverencial, casi sagrado, que en
muchas ocasiones castra el derecho a la discrepancia y a
ejercer como librepensador. Por ello, se debe rechazar e3sta
relación de dominancia-sumisión, aunque sea sutil. Con ello no
se está negando la importancia de contar con buenos líderes,
sino se está señalando lo peligroso que es la imposición de
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algunos modelos «ideales» y la sanción social que llega
inclemente si te resistes a ellos. A esto se refiere el maestro
budista en el relato al afirmar: «un líder inspira, no legisla».
Algunos antídotos para evitar la comparación injusta e
innecesaria
Los «antídotos» tienen el objetivo de reducir la vulnerabilidad a
los efectos devastadores de la comparación excesiva o injusta.
Asimismo, podrían ayudar a disminuir la tendencia a «copiar a
los mejores». Estos antídotos son: la seguridad en uno mismo;
reconocer el valor personal; ser auténtico; y defender la propia
naturaleza.
LA SEGURIDAD EN UNO MISMO
La seguridad personal se logra cuando tú «yo idealizado»
coincide con tu «yo real». Es decir, cuando existe sincronía
entre ambos. Lamentablemente la cultura de la perfección que
sostiene que eres valioso si eres el mejor en algo, no favorece a
lograr la equidad entre ambos «yos», por el contrario, esta
genera distanciamiento entre el «yo idealizado» y «yo real».
Cuanto mayor sea la distancia entre lo que percibes que eres y
lo que te gustaría o ansías ser, mayores serán tus sentimientos
de inseguridad. Esta discrepancia no te servirá de motivación,
por el contrario, te hundirá cada vez más en una percepción
insufrible de incapacidad. No se trata de ser mediocre, sino de
avanzar con un crecimiento razonable y propio. Ir hacia
adelante con lo que en realidad se tiene y se es, con el lado
bueno y el malo.
RECONOCER EL VALOR PERSONAL
«No amas a alguien porque es valioso, lo ves valioso porque lo
amas». Esta frase sintetiza el concepto del valor personal. Una
persona segura de sí misma no sólo se acepta como es,
también tiene claro que su valía individual está más allá de
cualquier precio. No se considera mercancía y se niega a ser
cosificado. Es importante sentirse orgulloso de lo que se es, sin
miedo, sin excusas, sin disculpas. Las «imperfecciones» de cada
uno no deben mermar el valor intrínseco. Por ello, es
importante ubicarse más allá de las apariencias y del temor que
a veces invade por no ser como te indican los preceptos
sociales. Reconocer el valor personal es conocer las propias
fortalezas y los talentos que posees y pones a trabajar sin
comparaciones absurdas y sin esperar el visto bueno de nadie.
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SER AUTÉNTICO
Ser auténtico es ser bellamente imperfecto e íntegro, digan lo
que digan. La gente que se traiciona a sí misma queriendo
adoptar una personalidad o una condición que no le
corresponde, tarde o temprano mostrará problemas de
identidad. Ser auténtico es pensar y actuar de acuerdo con lo
que verdaderamente eres, de manera honesta y sin disfraces.
Una persona auténtica es genuina y, por lo tanto, confiable, y
es fiel a su propia identidad en cada acto de su vida,
sencillamente porque le nace. La persona auténtica no
responde a modas o patrones externos establecidos, sino a la
concordancia interior. Cuando se es auténtico las cosas fluyen
sin tanto esfuerzo porque no hay nada que ocultar.
DEFENDER LA PROPIA NATURALEZA
La identidad de cada uno no debe negociada, sino debe ser
cuidada y potenciada. Cada uno tiene una naturaleza que
comparte con su especie, pero también tiene una que le es
propia y se personaliza en su verdadero ser. Los atributos que
cada persona posee y su carácter son su identidad. Es verdad
que no es inmutable y que puede ser moldeada por uno mismo,
pero existen dos núcleos, que siempre estarán: la capacidad de
amar y la capacidad de pensar en lo que se piensa. La
humanidad radica en ellas, esa es la naturaleza de cada uno y
debe ser defendida.
PREMISA LIBERADORA III
LAS PERSONAS NORMALES DUDAN Y SE CONTRADICEN: LAS
<<CREENCIAS INAMOVIBLES>> SON UN INVENTO DE LAS
MENTES RÍGIDAS.
SIN DUDA RAZONABLE NO HAY CRECIMIENTO PERSONAL
A los que piensan que las creencias están relacionada y
definidas con la realidad que los rodea, están totalmente
equivocados, entonces pregúntate ¿para que esforzarse, si ya
todo está escrito y es inmovible? ¡No tendría sentido cierto! El
dudar, cuestionar o sospechar no son defectos, forman parte de
una mente examinadora, critico naturalmente suspicaz e
inconformista. Es cierto que, si dudas todo el tiempo en cada
decisión o cosa que vas a hacer perjudique la personalidad
volviéndose una inseguridad crónica, se trata de dudar de
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forma inteligente que te permita a alzar vuelo a abrir nuevas
posibilidades, ideas, soluciones, etc.
El mandato social que nos inculcan de manera directa o
indirecta dice:
<< la gente segura de sí misma siempre sabe lo que
quiere y jamás duda>>
El mandato irracional perfeccionista, ¡que consigna tan errónea!
La duda te permite cuestionar la verdad, en comprender, en
saber cuáles son los problemas sobre lo que debemos
reflexionar, es el reflejo de nuestra manera de ser, no se puede
dudar sin ser una persona abierta y reflexiva.
Pareciera que la sociedad quiere gente <<perfectamente>>
amoldada a creencias de mentes rígidas, nos asusta la
innovación a lo nuevo, como decía el psicólogo Edward de Bono
“No hay nada más peligroso que una idea, cuando es la única
que se tiene”.
LA DUDA RETARDATARIA Y LA DUDA MOTIVADORA
Hay una duda retardataria que te inmoviliza, que te impide a
tomar decisiones y te generan miedo a equivocarte. Aquellas
personas que buscan <<certeza>> absoluta en su decisión,
suelen quedarse sin saber que hacer, quieren una solución con
0 % margen de error lo cual es imposible de alcanzar, como el
ejemplo del perro de los dos monasterios que no se pudo decir
a qué lugar ir en busca de su comida y termino ahogándose en
el rio que separa a los monasterios.
Por el contrario, existe una duda motivadora y progresista que
es inspiradora, motivadora y poderosa. Te empuja a conocer,
investigar o explorar el mundo y la realidad estimulando la
capacidad cognitiva, es como un motor que te da la
fuerza/energía que necesitas para emprender un nuevo camino
de conocimientos y oportunidades.
Tres postulados contra la duda razonable, que
debes evitar
Si uno se quiere mover con soltura, es necesario cuestionar la
validez de las 3 afirmaciones siguientes: No cambies de opinión;
Debes tomar partido siempre; y Nunca digas, no sé.
1. NO CAMBIES DE OPINIÓN
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Cuando la evidencia empírica o la lógica indican que se está
equivocado, lo más honesto y racional es cambiar de opinión.
Sin embargo, este mandato anti-duda vulnera el derecho a
revisar las propias creencias y opiniones. La coherencia no es
testarudez, es una virtud; por esa razón, sin flexibilidad se
convierte en fundamentalismo crónico. La coherencia no puede
defenderse per se, sin tener en cuenta hacia dónde apunta. Ya
que hay coherencias buenas, constructivas, positivas, y las hay
malas, destructivas y negativas.
La gente que te rodea, aunque no te des cuenta, está pendiente
de lo que piensas y de lo que sientes, y si cambias de opinión,
es probable que te recuerden la fecha y las palabras exactas
que dijiste en otras ocasiones, y de qué manera aquello
contradice lo que hoy estás afirmando. No importa que tras
revisar un tema o por alguna experiencia vital hayas modificado
tu parecer racionalmente, la exigencia implícita que suele
hacerse desde la rigidez es que deberías seguir pensando como
antes.
Las experiencias límite sacuden nuestros paradigmas, los ponen
patas arriba y, aunque hacemos todo lo posible para mantener
a raya los cambios en nuestro sistema de procesamiento de la
información, si el impacto es muy fuerte, ocurre una
reestructuración cognitiva y las ideas se revuelcan. Por ende,
debes preguntarte a ti mismo, poner a prueba tus creencias y
confróntalas. No te conformes con una verdad transmitida por
los siglos. Si en ese examen a fondo se confirman los esquemas
que ya tienes, abrázalas con la tranquilidad de no ser un
dogmático sordo, ciego y mudo. Y si no se confirman, procede a
una transformación radical.
2. DEBES TOMAR PARTIDO SIEMPRE
No te dejes influenciar por los que te presionan a decidir. Por el
contrario, debes elegir por qué luchar, aunque esto sea no
pelear. Es decir, cuando toquen la vena de tus convicciones
más profundas, cuando tus principios se vean atacados o tus
valores mancillados, debes ser una fiera defendiendo lo que
consideres afín a ti. No tomar partido no implica
necesariamente «lavarse las manos» o mirar hacia otro lado y
hacerse el desentendido.
Mucha gente no toma partido porque, tras analizar todas las
opciones disponibles, las considera irrelevantes o contrarias a
sus intereses. No es escapismo, sino una convicción individual
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que no encuentra referente externo: «Nada me agrada, nada
me convence, nada llena mis expectativas, por lo tanto, no
tomaré partido». Por ejemplo, para eso está el voto en blanco,
que no es lo mismo que no votar, y aunque se parezcan en la
manera de actuar, sus implicaciones políticas son distintas.
El mandato social establece, sin excepción: «debes elegir», en
lo que sea y como sea. No obstante, a veces lo que hay que
hacer es dar un paso atrás y no comprometerse con nada si no
se está convencido, aunque la mayoría te señale y te tache de
cobarde. Por eso válido, ser indiferente hacia las cosas que no
te convencen: indiferencia sana y honesta, y esto no implica
moverse en el limbo de los que no saben nunca qué quieren ni
adónde van.
3. NUNCA DIGAS, “NO SÉ”
Mucha gente se avergüenza de decir «no sé», ya que corre el
riesgo de ser evaluada por los demás como «inculta», «poco
informada» o «no leída». El miedo a decir «no sé» o «no sabía»
es inculcado por los amantes de la erudición, que confunden
información con conocimientos. Por ello, hay que ejercer el
derecho a la ignorancia lúcida («sé que esto no lo sé») y no
sentirse una escoria intelectual por no saber algo en especial.
No vales por lo que tienes, ni vales por lo que sabes.
Los expertos son necesarios y buenos en una acotada área de
su desempeño, pero si quieren dar lecciones de vida, deben
salir del saber ultra específico, pisar la calle, sentir y respirar la
existencia en una dimensión más real y cotidiana. No se quiere
negar la importancia de la ciencia, pues gracia a ella se han
logrado cosas significativas para la humanidad. Sin embargo,
todos tenemos experiencias de vida, conocimientos y vivencias
esenciales que nos mueven el alma y salpican la razón.
Sobrevalorar un tipo de acceso a la realidad y devaluar otro no
tiene ningún sentido. Por eso, es importante acercarse más a la
sabiduría que a la erudición. La primera sabiduría está en cada
uno; la segunda está en las universidades y en los libros
técnicos. En conclusión, se debe centrar en lo que se dice y no
en quién lo dice. El «no sé» te libera, te quita de encima la
responsabilidad del ilustrado, dejas de competir y alimentas la
humildad.
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