LOS DERECHOS
HUMANOS Y LA
CONSTITUCIÓN
ARGENTINA
REFORMADA
Carlos I. Massini
LAS PERSONAS Y LOS DERECHOS HUMANOS
Los derechos humanos son inherentes a todas las personas, por el hecho de ser seres humanos, sin
distinción alguna de nacionalidad, lengua, sexo, religión o cualquier otra condición. A través del
ejercicio de estos derechos las personas pueden lograr una vida digna.
Ahora bien, ser persona es un concepto que se puede entender de diversos modos. Para muchas
religiones, por ejemplo, la palabra "persona se ha utilizado para diferenciarla de "individuo'. y
connotar con ella a un ser con valores espirituales o con "alma". En el caso del pensamiento
filosófico, desde Aristóteles (siglo IV a. C.) en adelante, para pensar el término "persona" y sus
alcances se le ha dado importancia a la dimensión social del ser humano, Como ser social, el ser
humano desarrolla su lenguaje, su capacidad creadora y de simbolización, superando así a otros
seres vivos. Sin embargo, independientemente de las diferentes perspectivas que pueden surgir al
respecto, existe un acuerdo universal: para vivir bien y para ser felices, las personas necesitan que
se respete su vida, su autonomía o libertad, y recibir un trato igualitario y justo. Esto se logra a
través de los derechos humanos, que protegen integralmente a todas las personas en sus aspectos
individuales (físicos y psíquicos) y colectivos (sociales). desestimando diferencias, sean estas de
nacionalidad, residencia, género, origen étnico, religión, lengua o clase social, entre otras.
Esta definición de los derechos humanos, además de ser un programa de objetivos a cumplir, es
un punto de llegada actual que tiene una larga historia de luchas con avances y retrocesos para
lograr su reconocimiento formal en leyes, tratados, convenciones y en el derecho internacional. Por
ser el resultado de luchas sociales, su formulación no está cerrada, es dinámica. y en el futuro podría
ampliarse.
CARACTERISTICAS DE LOS DH
RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA CONSTITUCIÓN NACIONAL:
Una mención aparte merecen los Derechos Humanos en nuestro país. Desde 1948 Argentina
suscribió a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y fue en 1994 cuando le otorgó a este
compromiso rango constitucional a partir de la incorporación a la Constitución Nacional (en el artículo 75,
inciso 22). Asimismo, resulta central el papel de los organismos de Derechos Humanos que en plena
dictadura se conformaron como un actor social fundamental para nuestra sociedad con alta visibilidad en la
escena internacional.
A su vez, las políticas educativas de Derechos Humanos poseen un importante grado de desarrollo y
reconocimiento tanto en el plano nacional como en el internacional. La protección y garantía de los
derechos civiles, aquellos que atañen a toda la población en general, se encuentran enunciados en la
Constitución Nacional mediante los artículos:
Art. 14.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que
reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de
peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus
ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de
profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.
Art. 14 bis.- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al
trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados;
retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las
ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el
despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida
por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios
colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes
gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas
con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter
de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de
entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los
interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y
pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación
económica familiar y el acceso a una vivienda digna.
Art. 16.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros
personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos
sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.
Art. 20.- Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano;
pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar
los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados a
admitir la ciudadanía, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalización
residiendo dos años continuos en la Nación; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que lo
solicite, alegando y probando servicios a la República.
Art. 41.- Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo
humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de
las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la
obligación de recomponer, según lo establezca la ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos
naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información
y educación ambientales.
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a
las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales.
Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los
radiactivos.
Art. 42.- Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a
la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la
libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno.
Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos, a la educación para el consumo, a la defensa
de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los monopolios naturales
y legales, al de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, y a la constitución de asociaciones de
consumidores y de usuarios.
La legislación establecerá procedimientos eficaces para la prevención y solución de conflictos, y los marcos
regulatorios de los servicios públicos de competencia nacional, previendo la necesaria participación de las
asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias interesadas, en los organismos de control. En
cuanto a los derechos políticos, aquellos detentados solo por los ciudadanos (argentinos mayores de 18
años o extranjeros también mayores de 18 años, residentes en nuestro país que, por propia voluntad,
hicieron los trámites para ser naturalizados), y que están relacionados con la participación en la vida política
del país, se encuentran expresamente mencionados en el capítulo referido a los nuevos derechos y
garantías, particularmente en los artículos:
Art. 37.- Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio
de la soberanía popular y de las leyes que se dicten en consecuencia. El sufragio es universal, igual, secreto
y obligatorio.
La igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios se
garantizará por acciones positivas en la regulación de los partidos políticos y en el régimen electoral.
Art. 39.- Los ciudadanos tienen el derecho de iniciativa para presentar proyectos de ley en la Cámara de
Diputados. El Congreso deberá darles expreso tratamiento dentro del término de doce meses.
El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara,
sancionará una ley reglamentaria que no podrá exigir más del tres por ciento del padrón electoral nacional,
dentro del cual deberá contemplar una adecuada distribución territorial para suscribir la iniciativa. No serán
objeto de iniciativa popular los proyectos referidos a reforma constitucional, tratados internacionales,
tributos, presupuesto y materia penal.