Travesías. De Babilonia a Israel.
Desarrollo espiritual
Génesis 12:1-9, 19
1 El Señor le había dicho a Abram: «Deja tu patria y a tus parientes y a la familia
de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. 2 Haré de ti una gran nación; te
bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros. 3 Bendeciré a
quienes te bendigan y maldeciré a quienes te traten con desprecio. Todas las
familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti».
4 Entonces Abram partió como el Señor le había ordenado, y Lot fue con él.
Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5 Tomó a su esposa
Sarai, a su sobrino Lot, y todas sus posesiones —sus animales y todas las
personas que había incorporado a los de su casa en Harán— y se dirigió a la
tierra de Canaán. Cuando llegaron a Canaán, 6 Abram viajó por tierra hasta
Siquem. Allí estableció el campamento, junto al roble de More. En aquel tiempo,
los cananeos habitaban esa región.
7 Entonces el Señor se le apareció a Abram y le dijo: «Daré esta tierra a tu
descendencia». Y Abram edi có allí un altar y lo dedicó al Señor, quien se le
había aparecido. 8 Después Abram viajó hacia el sur y estableció el campamento
en la zona montañosa, situada entre Betel al occidente, y Hai al oriente. Allí
edi có otro altar y lo dedicó al Señor, y adoró al Señor. 9 Entonces Abram
continuó viajando por tramos en dirección sur, hacia el Neguev.
Abraham era hijo de Terán, tenía dos hermanos (Haran y Nabor), descendientes
de Sem (Génesis 9:26), uno de los tres hijos de Noé. Abraham nació cerca de 4
mil años atrás, en una ciudad que se llamaba Ur de los Caldeos, en la región de
Mesopotamia que actualmente sería Irak.
Este territorio fue ocupado por diversas civilizaciones en el pasado, dentro de
ellas los Babilónicos.
Después de la muerte de uno de sus hermanos (papá de su sobrino Lot), toda la
familia se va a vivir a Harán y ahí Abraham tiene un encuentro poderoso con
Dios.
Abraham venía de una cultura en la que se adoraba a diversos dioses, el dios
del sol, la diosa de la fertilidad por mencionar algunos, en pocas palabras era
politeísta. Abraham era alguien que ofrecía sus ofrendas a dichos dioses, lo que
nos deja ver que era alguien comprometido espiritualmente, pero el Señor tenía
un plan diferente para la vida de Abraham y descubriría que era vivir debajo de
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una alianza de gracia y establecer a través de Abraham un pacto para toda la
humanidad y así poder recibir de las promesas de Dios.
Romanos 5:20
20 La ley de Dios fue entregada para que toda la gente se diera cuenta de la
magnitud de su pecado, pero mientras más pecaba la gente, más abundaba la
gracia maravillosa de Dios.
El Señor estaba llamando a Abraham a una forma de relacionarse de manera
única y darle acceso a todo lo que era desconocido hasta ese entonces.
Para vivir esa transformación y desarrollo, como ejemplo tomemos a Abraham,
necesitamos:
1. Cortar todos los lazos espirituales con el pasado para
vivir lo nuevo de Dios
Josué 24:2-3
2 Josué le dijo al pueblo:
—Esto dice el Señor, Dios de Israel: Hace mucho, tus antepasados, entre ellos
Taré, el padre de Abraham y Nacor, vivían del otro lado del río Éufrates y
rindieron culto a otros dioses. 3 Pero yo tomé a tu antepasado Abraham de la
tierra que está al otro lado del Éufrates y lo guié a la tierra de Canaán. Le di
muchos descendientes por medio de su hijo Isaac.
Abraham necesitó cortar con todas las cosas que traía para alcanzar la
promesa.
El Señor le dió 3 órdenes
- Sal de tu tierra, Esto signi ca abandonar las costumbres y características
mundanas y babilónicas.
Efesios 4:22-24
22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir,
que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 En cambio, dejen que el
Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. 24 Pónganse la nueva
naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente
justo y santo.
- Salir de su parentela, Esto signi ca cortar con todos los lazos espirituales y
familiares
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Éxodo 20:5-6
5 No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy
Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo
los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me
rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación.
6 Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y
obedecen mis mandatos
- Salir de la casa de su padre, Esto signi ca que había que recibir una nueva
identidad espiritual
Lucas 14:25-27
25 Una gran multitud seguía a Jesús. Él se dio vuelta y les dijo: 26 «Si quieres ser
mi discípulo, debes aborrecer a los demás —a tu padre y madre, esposa e hijos,
hermanos y hermanas— sí, hasta tu propia vida. De lo contrario, no puedes ser
mi discípulo. 27 Además, si no cargas tu propia cruz y me sigues, no puedes ser
mi discípulo.
Es demasiado fuerte lo que Abraham hizo al cortar con lazos espirituales, pues
esto signi caba aceptar vivir de una forma diferente a lo que había hecho por 75
años. Tenía que mudar todo, ser transformado pues llegó el punto en el que aun
su nombre cambio de Abram a Abraham que signi ca “PADRE DE NACIONES”
2 Corintios 5:16-17
16 Así que hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano. En
un tiempo, pensábamos de Cristo sólo desde un punto de vista humano. ¡Qué
tan diferente lo conocemos ahora! 17 Esto signi ca que todo el que pertenece a
Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una
nueva vida ha comenzado!
2. Desarrollar un caminar de fe.
Hebreos 11:8-10
8 Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su
tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba.
9 Incluso cuando llegó a la tierra que Dios le había prometido, vivió allí por fe,
pues era como un extranjero que vive en carpas de campaña. Lo mismo hicieron
Isaac y Jacob, quienes heredaron la misma promesa. 10 Abraham esperaba con
con anza una ciudad de cimientos eternos, una ciudad diseñada y construida
por Dios.
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Santiago 2:23
23 Y así se cumplió lo que dicen las Escrituras: «Abraham le creyó a Dios, y Dios
lo consideró justo debido a su fe». Incluso lo llamaron «amigo de Dios»
Abraham fue el primer hombre en recibir el don de la FE, con 75 años el creyó
en la palabra de un Dios que hasta entonces era desconocido para el. Partió
con una palabra debajo de un envío de fe. El Señor lo sacó de Harán para
llevarlo a Canaan donde pasa a habitar y recorrer la tierra que un día seria
ocupada por sus descendientes.
Abraham levantó altares y descubrió el poder de la entrega y la consagración,
comprendió el poder de las ofrendas, el va marcando su caminar con hechos
de fe y dentro de esos propios actos y ofrendas el hecho de entregar a su
propio hijo Isaac en un altar donde demuestra toda su obediencia, sacri cio y
convicción de fe.
Hebreos 11:6
6 De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a
Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con
sinceridad.
3. En Cristo tenemos acceso a todas las promesas de
Abraham y somos elegidos como pueblo de Dios
Gálatas 3:7-14
7 Así que los verdaderos hijos de Abraham son los que ponen su fe en Dios.
8 Es más, las Escrituras previeron este tiempo en el que Dios declararía justos a
los gentiles por causa de su fe. Dios anunció esa Buena Noticia a Abraham hace
tiempo, cuando le dijo: «Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti».
9 Así que todos los que ponen su fe en Cristo participan de la misma bendición
que recibió Abraham por causa de su fe.
10 Sin embargo, los que dependen de la ley para hacerse justos ante Dios están
bajo la maldición de Dios, porque las Escrituras dicen: «Maldito es todo el que
no cumple ni obedece cada uno de los mandatos que están escritos en el libro
de la ley de Dios». 11 Queda claro, entonces, que nadie puede hacerse justo ante
Dios por tratar de cumplir la ley, ya que las Escrituras dicen: «Es por medio de la
fe que el justo tiene vida». 12 El camino de la fe es muy diferente del camino de la
ley, que dice: «Es mediante la obediencia a la ley que una persona tiene vida».
13 Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue
colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está
escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero». 14 Mediante Cristo
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Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a
Abraham, a n de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al
Espíritu Santo prometido.
Abraham vivió antes de la ley y el Señor pre-anunció en el el poder de la gracia
en Jesús. Esa gracia transforma al pueblo “común” que carga la marca de una
descendencia humana por un pueblo distinto, un pueblo “elegido”, un “real
sacerdocio”, “nación santa”, “llamados a la luz admirable”.
Ahora como pueblo de Dios somos bendecidos y somos:
- Elegidos
- Fértiles
- Prósperos en donde andamos
- Tenemos derecho a una familia bendita
- Tenemos un buen futuro en Dios.
Salmos 112:1-3
1 ¡Alabado sea el Señor!
Qué felices son los que temen al Señor
y se deleitan en obedecer sus mandatos.
2 Sus hijos tendrán éxito en todas partes;
toda una generación de justos será bendecida.
3 Ellos mismos serán ricos,
y sus buenas acciones durarán para siempre.
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