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LORENZ

Federico Lorenz es un historiador y escritor argentino conocido por su trabajo en temas de memoria, historia reciente y educación. En su texto "Elogio a la docencia", Lorenz ofrece una reflexión profunda sobre la importancia de la labor docente en el contexto argentino y en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos.

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Federico Lorenz es un historiador y escritor argentino conocido por su trabajo en temas de memoria, historia reciente y educación. En su texto "Elogio a la docencia", Lorenz ofrece una reflexión profunda sobre la importancia de la labor docente en el contexto argentino y en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos.

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FEDERICO LORENZ Como mantener viva la llama GUERRILLEROS Toda pedagogia cigna de tal nombre [Link] eericio de ingenia una discipline del corazén precisamenteen un [Link] que lingenio vel corazén se hallan en un estado de extrema vunerabiidad. ‘CECILE LADJALi "Elio dela transmision”. Los profesores somos gueriilleros. Somos combatientes irre- gulares contra el tiempo con dos objetivos principales: romper la idea de que una nube se ha posado sobre nosotros de modo permanente y, a la vez, enfrentar lo efimero compensando con sustancia el tiempo que pasamos en dilogo con los demas. Elclima efimero instala la idea de que todo es a cara o cru: Sigoa tal o cual candidato, soy tal ocual cosa, aborrezco estoolo otro, Estoy solo frentea mi suerte? Es una idea tramposa:es una moneda falsa que solo en apariencia tiene dos caras, arrojada al aire por un tahir, Lo conereto es queen el clima de un mundo que ya alcanz6 su tope, caiga cara o cruz, el resultado es el mismo: la pardlisis. Nuestro trabajo es mantener la moneda en elaire. Alimentarla curiosidad, mantener el suspenso y el deseo. Avivar la esperanza, Fortalecer la agencia Recuerdo la fascinacién de mis alumnos de primer afio prime- roundiaen que leimos un cuento. Un general reunia a su ejército frente las tropas enemigas,evidentemente mas ee ae i t tuna moneda y la arrojé al aire. Antes habia dicho que si salfa cara, vencerian, y que en caso de mostrar la cruz, serian derrotados, Sali6 cara, y vencieron. Pero el truco es que las dos caras dela moneda eran inal 6 A bien ~salté uno de los —iPero, profe, los engafid! Eso no esta bier chicos. Por qué? —pregunté, mientras saltaba del escritorio al =a suelo. —Porque hizo trampa. Sabfa que siempre iba a salir el lado correcto. ; -S{-acoté una chica. {Pero quiénes ganaron? La moneda Ee fan. ele. Ellos pelearon. Ellos tenian un poder que no conoci 7 luestras clases y el vinculo con nuestros alumnos y nuestros ncia pares deben estar destinados a recuperar la idea de la age! le y de la historicidad de la vida humana: debemos ser capaces oe separar el pasado del futuro, reconstruir la arena del presente, para reinstalar alguna perspectiva. simeccadona = En nuestra época somos vigjeros a los que condenado a la insatisfaccién permanente: En el mundo que habitamos la distancia no parece ser ce siado importante. A veces, da la impresién de que solo oF : para ser cancelada; como sil espacio fuese una ee constante al desdén, al rechazo y ala negacién. Dejé de ss un obstéculo desde que se necesita menos de un segun para conquistarlo. 1, Baumann, ob. cit, p. 108. 54 ogi de docancia Enesa anulacisn del vie como experiencia y aprendizaje esa Victoria de a posverdad. No importa recorer sino legar No construimos oxperencise No saboreamos la comida a bordo, ni Nos asombramos ante la sonoridad de los idiomas desconocidos Talvez el extremo de esta idea sea nuestra relacion con el mar, segiin o expresa Philip Hoare Cuando volamos sobre sus llanuras, pensamos en él —si es que le dedicamos algtin pensamiento- meramente como &n una distancia que hay que salvar. En nuestra arrogancia, Consideramos que hemos domesticado al océano igual que hemos conquistado la tierra? Nuestra tarea, en la pelea por revalorizar la escala humana, €8 recuperar el placer del viaje como ejercicio y como proceso de acumulacién. El "viaje", metaforicamente, es la construccién del conocimiento, Pero desde una mirada mercantil es inutile tanto la l6gica de mercado necesita del descarte instantaneo ue permite la demanda de un nuevo objeto de deseo. Descarte de las mercancias, pero también de los mismos consumidores, mercancia ellos también, Los profesores, en consecuencia, somos anacréni bemos desentonar, marcar la diferencia, instalar la idea él tiempo transcurre de otra forma. Parar la pelota. Tirarla a la tribuna, para que, mientras la van a buscar o alcanzan otra, los jugadores, perplejos, tengan tiempo de mirarse entre si No somos iconoclastas, sino: ‘viajeros perezosos. Nos toma- mos nuestro tiempo, distraemos a los visitantes de un museo Feral Hoare, Leviatén ole ollena, Barcelona, Atico de Libros, 2014, pp 18-19, con nuestra charla, No somos destructores de maquinas, SO domesticadores de robots. No creemos que haya que los ojos ante el espanto de la cistopia, sino entrenar [a ira pars que encuentre ls fsuras en la hornogeneidad dees pantallas Somos, auizds, sobrevivientes de otra época. No nostalgioos decadentistas, sino actores conscientes de quee! tiempo pase, Hay un cuento de tao Calvino en el que Offa, alguien au stiene la edad del Universo", evoca sus tiempos como dinosau- fo. Laclave de lahistoriaes que termina siendo el Utimo | su especie, y debe convivir con “os nuevos” (Por ejemplo, nuestros alumnos): ‘También yo, en cierto periodo, fui inosaurio: digamos du- rante unos cincuenta millones de aftosiy nome arrepiento: tentonces, siendo dinosaurio se tenia conciencia de estar en ie (ar. lo justo, y uno se hacia respet : Después la situacién cambid es intl que es cuente os deta lles,empezaron dficultades de todo género, devotes. rrore®, ddudas, treiciones, pestilencias, Una nueva poblacion creois la Tier enemiga nuestra. Nos calanencima de todas partes, no acertébamos niuna? Afwig se refugié en la soledad, pero eso n° podfa ser eterno: Habla sobrevivido a las emboscadas, alas epiderias, 2a inanicin, al hielo, pero estaba solo. Seguir all aan teno podia, Me puse en camino para bajar. El mundo habia cosricmicas, Buenos Ares Minotau- alo Cano, os dnosours"La8 cos Aes Mri 2a Can es gs las cas qe gwen corespanden a e5e Mata ge ndiqu i conraro cambiado: no reconocia ni los montes ni el rio nilas plantas. La primera vez que vi seres vivientes me escondi; era una manada de los Nuevos, ejemplares pequefios pero fuertes. Los “nuevos” son nuestros alunos, con los que nos hemos reunido en un aula. Qfwfg tenia miedo, temia ser reconocido. Pero eso no sucedié, habia pasado demasiado tiempo. Toda su expe- riencia, lo vivido, lo sabido, eran de él. Siastlo deseaba, podia pasar desapercibido entre esos seres nuevos, pero estaba condenado ala extincién. Como contrapartida, estaba la posibilidad de que, desde su experiencia, pudiera ser parte de los nuevos, Nuestro presente permanente se parece bastante a la si- tuacién de Qfwfg en ese momento: gcémo trascender, cém: hacer lazo, qué hacer con nuestro mandato de transmisién? eCémo vinculamos con los nuevos sin desaparecer, pero con la comprensién de que el munda ha cambiado? Hay una escena, de una melancolfa embriagadora, que me remite con frecuencia al lugar de la educacion hoy. Un dia, los Nuevos y Ofwfa descubren los restos de un dinosaurio, uno de los de la estirpe del protagonista Dejando atras una morena de quijarros, troncos arrancados, barro y osamentas de péjaros, se abria un pequefo valle en forma de concha. Un primer velo de liquenes verdecia las rocas liberadas del hielo. En el medio, tendido como si dur- a, con el cuello estirado por los intervalos de las vérte- bras, la cola desplegada en una larga linea serpentina, yacta un esqueleto de Dinosaurio gigantesco. La caja tordcica se arqueaba como una vela y cuando el viento golpeaba contra los listones chatos de las costillas pareota que atin le latiera dentro un corazén invisible El eréneo habia girado hasta que- dar torcido, la boca abierta como en un tiltimo grito, curlers 57 ye habia sido Ofwta, en el presente eratan solo une novedad venida desde el pasado. 2como desplegarioen una can- tidad de preguntas, en un proceso de reconocimientoaun en algo tan diferente como una especie extinta? extinia solo en aparien- ia, pues all estaba elnarrador para desmentr oO? suexistencia Ie fragilidad del pasado. Pero tan diferente av Jos Nuevos eran inoapaces de relacionar la osamenta que yacis ante ellos con su compafiero: Aquelloq Los Nuevos correron hasta alfdando vooes ublose® frente aloréneo sesintievon mirados fiamente Por l8s érbitas vacias: permanecieron a unos pasos de distancia silenciosos; des- pues se volvierony reanudaron sunecio jolgorio .]. Aquellos huesos, aquellos colmillos, aquellos mieribros exterminado- res, hablaban una lengua ahora legible ya n° decian nadaa ragie, salvo aquel vago nombre que habia perdido relacion ron les experiencia det presente (.) Yo seguia mirando el esqueleto, el Padre, el Hermano, el igual am Yo Mismo; re- sonoefa mis miemibros descarnados, mis rasao® grabados enaroca, odo lo que habiamos sidoy yanoerames: nuestra majestad, nuestras culpas, nuestra ruina solo afwig podia saber historia deesos restos dignos. Pero joémo transmitita? Asumiendo el Pas del tiempo, que lo habia dejado atrés,y delatandose, Para recuerer laescala humana, la revindicacidn de esta medida pasa, en gran medida, por aceptar Taexposicon. Tenerla valentia del contacto, de socializarlo propio, como una invitacign més a aoercarse a fuego, Pores sielaula te un lugar de encuentro, un lugar para conspira Uh luger para de ese ritual tenemos que todos los que participamos ve no estamos ante una efimeraimagen més: No somos un contenido que sed jescarga, sino qui a que estamos escribiendo una Setrat west ita de poner la mente, si. Pero el cuerpo también. Exponer seo propia historia y cotidianeidad. Saber que luego del pasaje, el aula nilos alumnos ni los docentes seremos los me or ej ‘] vec sjemplo, zcémo hablar de las derrotas de algunos pro: \s historicos, sin ser cay 5 a paces de asumiir los proy cosh propios errores q ietemos como profesores, a escala humana, oe en el nivel Recuerd ic a a dia en el que, de puro enojo, frente a un curso que fe lo que yo le proponia, reaccioné 1, reaccioné dela hice un “cont ea rol de lecture’, lo. Jo quea veces es un eu desatar una “ ni Scien ‘pequefia matanza’. Pract icamente todos las hojas en bl ore dots janco, alo sumo con , una disculpa. Per 6 particularmente que Ana é ee tambien lo hiciera, Ar 6 na era una cémpli- ce, una de las armadora s de la hoguera con | la que yo intentabs convocar en las clases, y habi : habia entregado en bl pte lanco. No le puse : sscribi, en rojo, un gigantesco y humillante “increible”, An \oy, mientras tipeo, lo veo, escrito casi con safia, Pienso pes quesienese momento hubiera tenido més claras as que ahora propongo, habrri ), habria reaccionado di nera, Pero no pude. Po ee que tampoco tenemos ue perder d a q evista q oe humana existe para medimos a nosotros también. Fr a por Z mirada al devolverle as hojas, que la habia per- ue me habia equivocado. Habi J labia roto su confiat confirms meses despué: eee pués, cuando ya egresad , lame laen enlacalley lerecordé hom rdé el incidente. Semi Ye quedé mirando tuna mirada muy seria, y me dijor “een —Esy peraba cualquier cosa menos ese comentario. Espera- ba que me preguntara: ; 7 : peaven por ejemplo, por qué no habia podido | (

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