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Analco Un Barrio en La Historia

Historia del barrio de Analco
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Alteridades

ISSN: 0188-7017
alte@[Link]
Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Iztapalapa
México

CASTILLO RAMÍREZ, MARÍA GRACIA


Analco: un barrio en la historia
Alteridades, vol. 8, núm. 15, 1998, pp. 25-33
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
Distrito Federal, México

Disponible en: [Link]

Cómo citar el artículo


Número completo
Sistema de Información Científica
Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en [Link] Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
ALTERIDADES, 1998
8 (15) Págs. 25-33

Analco: un barrio en la historia1

MARÍA GRACIA CASTILLO RAMÍREZ*

Analco es un barrio de Guadalajara. Fue fundado pero a éstas se les denomina colonias y fracciona-
al otro lado del río que se llamó de San Juan de mientos dado que su establecimiento responde a
Dios —hoy Calzada Independencia— simultánea- formas de crecimiento urbano moderno, por lo que
mente con el traslado de la ciudad a su cuarto y sus funciones, arquitectura y diseño tienen carac-
último asentamiento en el valle de Atemajac. In- terísticas nuevas y su carga histórica, así como
serto en una ciudad que se diversifica en los más tradicional es menor (Moreno e Ibarra, 1996; Arias
vanados aspectos, y a pesar de las transformacio- y Vázquez, 1996).
nes que lo han afectado a lo largo de la historia, Diferentes estudiosos sociales han analizado la
de la coexistencia en su seno de lo novedoso y lo identidad vecinal a través de la etnografía o de sus
tradicional, ha logrado conservarse como una en- manifestaciones en momentos de conflicto (cf. Ro-
tidad donde, pese a la confusión provocada por la sales, 1996). Independientemente de la forma en
modernidad y posiblemente para enfrentarla, los que se revele, la identidad barrial está ligada a la
seres humanos que lo habitan se siguen sintiendo organización del espacio, la cual, como producto de
hermanados por costumbres, normas y valores, las relaciones sociales de dominio prevalecientes en
por esa cultura tan particular que crea la vida los sucesivos tiempos de una región, requiere expli-
comunitaria de barrio. caciones integradoras que contextualicen históri-
El término barrio es polisémico. Su significado y camente el lugar que se aborde; que den cuenta de
carga simbólica difiere si lo utilizan los habitantes la forma en que la gente ha construido y usado su
de una de esas zonas, personas que viven en otras espacio tanto material como simbólicamente (cf.
partes de la ciudad o estudiosos que pretenden Moreno Toscano y Florescano, 1976).
explicarlo como fenómeno social. En algunas oca- Partiendo de dichas consideraciones este trabajo
siones se usa para hacer alusiones exclusivamen- pretende un acercamiento al fenómeno sociourbano
te espaciales, en otras su acepción incluye aspec- que constituyen los barrios desde el punto de vista
tos: culturales, económicos, sociales e histórico, tomando a Analco como caso y poniendo
identitarios. especial atención en procesos que se gestaron en
El punto de referencia más obvio para ubicar los últimos años del siglo pasado y primeros del
un barrio es el espacio que ocupa. Sin embargo es presente, ya que las bases materiales modernas
importante identificarlo por su desarrollo históri- que se establecieron durante el porfiriato fueron el
co, por la conciencia que de éste tengan sus habi- cimiento de muchas costumbres y formas de vida
tantes, así como por símbolos y aspectos cultura- actuales. Para ello se destacarán algunos aspectos
les particulares, no compartidos con el resto de la de los que son conscientes los analquenses y otros,
ciudad. Lo mismo puede suceder con otras zonas tal vez poco
de la ciudad,

1 Este trabajo recoge avances de una investigación que será presentada como tesis de maestría en El Colegio de Mi-
choacán.
* Centro INAH Jalisco.
Analco: un barrio en la historia

perceptibles pero que de alguna manera han deja- En Guadalajara, como en muchas otras añosas
do huella; se señalarán las diferencias entre las re- ciudades, la mayoría de los antiguos barrios han
laciones vecinales y ciudadanas, así como las mo- sido absorbidos por la urbanización. En algunos
dalidades que los barrios adoptan ante el papel casos pasaron prácticamente al olvido; en otros,
jugado por el ayuntamiento en el control de la ciu- aunque la función habitacional y consecuentemen-
dad. te los vínculos y la cultura vecinal prácticamente ya
La diversidad e imprecisión del término barrio no existen, su imagen ha sido rescatada como parte
también está vinculada a su evolución histórica. del patrimonio histórico cultural del conjunto de la
En el transcurso del tiempo y del espacio, cambios urbe. Tal es el caso en la capital jalisciense de “La
económicos, sociales, políticos, administrativos y Merced”, “El Carmen”, “El Pilar”, antiguos barrios
culturales han influido en las va- que actualmente forman parte
riaciones de su significación, pues del llamado centro histórico, en
no quiere decir lo mismo si se apli- los que se conservan templos y
ca a las villas medievales, a la dis- edificaciones de valor arquitec-
tribución del espacio prehispánico tónico, casas y lugares de reu-
en América, a la época colonial o nión de jaliscienses ilustres y
las ciudades decimonónicas y ac- con ello algunas tradiciones y le-
tuales. Sin embargo, en casi todos yendas.
los casos hay una característica Caso excepcional lo constitu-
común, generalmente son habita- yen sus barrios fundadores, los
dos por gente trabajadora, en ma- cuales no han perdido por com-
yor o menor escala de escasos re- pleto su función habitacional y
cursos. por tanto ciertas relaciones veci-
Analco es un caso típico en el nales todavía son palpables en
que se pueden observar las transformaciones his- ellos. Mexicaltzingo y Mezquitán en menor medida,
tóricas del término. Originalmente fue un pueblo el primero debido a que los comercios lo han inva-
de Indios —a los que en las crónicas de la época se dido gracias a su cercanía del centro de la ciudad; y
les suele llamar también arrabales o barrios—; una el segundo porque ha sido atravesado por diferen-
entidad política delimitada, dependiente de la Au- tes arterias viales.
diencia neogallega, pero con autoridad propia, Analco resulta verdaderamente singular pues a
aunque compartida con Mexicaltzingo, otro barrio pesar de las explosiones del 22 de abril de 1992, de
indígena. A solicitud del cabildo tapatío, por moti- las transformaciones impuestas por la modernidad
vos de justicia y económicos, en 1671 la Corona y de ocupar un sitio céntrico en la actualidad,
española dispuso que pasara a depender adminis- aproximadamente tres cuartas partes de su espacio
trativamente de Guadalajara y en 1825 se incorpo- siguen desempeñando funciones habitacionales.2
ró formalmente a esa ciudad como uno de sus ba- Gracias a que los analquenses han sido capaces
rrios. Cuando en 1790 se había implementado la de adecuarse a los cambios y actualizar el signifi-
división administrativa y policial de la ciudad en cado de los símbolos que comparten, alimentando
cuarteles. Analco se convirtió en uno de ellos y a así sus formas culturales propias, este barrio cons-
pesar de los cambios en la nomenclatura y territo- tituye un caso único en Guadalajara para observar
rialidad de esa división, el cuartel que comprendía desde una perspectiva histórica las relaciones so-
el barrio, a diferencia de lo que ocurrió con otros, ciales y vecinales que se dan en estos conglomera-
no varió en su extensión. Fue hasta la segunda dos urbanos.
década del siglo XX, con la nueva división de la Analco fue fundado con quinientos naturales
urbe en sectores, cuando quedó incluido en el Re- que, a solicitud de los propios españoles, se trasla-
forma, al cual se incorporaron nuevas colonias. A daron de Tetlán a las inmediaciones de Guadalaja-
partir de entonces su distinción como barrio res- ra. Conforme al principio de la separación de las
pondió exclusivamente a características sociocul- repúblicas de españoles e indios, los naturales no
turales y ya no concordó con ninguna división de podían incorporarse a la ciudad, por lo que se esta-
tipo político-administrativo. blecieron al oriente del río

2 Dato proporcionado por la Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco con base en el catálogo de
fincas en barrios tradicionales que realiza.

26
de San Juan de Dios, de donde derivó el nombre funciones y etnias se fortaleció. Si bien administra-
del poblado indígena, el cual quiere decir “al otro tiva y judicialmente Analco dependía de Guadalaja-
lado del río”. En el cumplimiento de las funciones ra y estaba representado en el cabildo por un alcal-
desempeñadas por la capital neogallega, los anal- de de barrio, se le seguía llamando pueblo de
quenses fueron la mano de obra que realizó labo- indios. Fue hasta 1825 cuando se declaró formal-
res tendientes a sustentar la actuación de los gru- mente barrio de la ciudad.
pos dirigentes y dominantes de la sociedad tapatía Así pues, en sus primeros tiempos y a lo largo de
durante la colonia. En sus primeros tiempos tuvo buena parte de su desarrollo el barrio aparece como
autoridades propias, funciones bien delimitadas y una reproducción de la ciudad, tanto estructural,
pobladores fundamentalmente indígenas. como funcional y fenomenológicamente. Al quedar
La existencia del río de San Juan de Dios entre incluido dentro de Guadalajara, la antigua separa-
Guadalajara y el barrio sirvió como límite y a la ción socioespacial establecida por la división en dos
vez como lugar de actividades comunes. El río, repúblicas fue sustituida por un nuevo tipo de es-
después El Paseo y hoy la Calzada Independencia, pacialidad urbana: barrios citadinos, cuarteles y
está estrechamente vinculado a la historia de demarcaciones policiales.
Analco y ha influido de maneras diversas en la vi- Debido a las epidemias y a los movimientos mi-
da de sus habitantes. Durante la época colonial gratorios, el número de pobladores de Analco des-
también recibió el nombre de calle industrial, ya cendió paulatina y alarmantemente entre los siglos
por los molinos que desde temprana época se ins- XVI y XVII. Sin embargo, a fines del XVIII, cuando
talaron aprovechando el cauce de sus aguas, ya se recuperó demográficamente, su población inició
por los lavaderos y baños que en él se establecie- un proceso de franco crecimiento. Fue entonces
ron o porque sus orillas eran utilizadas por diver- cuando, con el objetivo de lograr una mejor admi-
sos ciudadanos para plantar hortalizas. Esta fron- nistración y control de los recursos, la Corona es-
tera que separó los barrios de San Juan de Dios y pañola impulsó las Reformas Borbónicas. A raíz de
Analco de la ciudad sólo podía ser cruzada a tra- ellas se reforzó el papel que las ciudades habían
vés de puentes y durante el día, pues por la noche desempeñado como centros organizadores del en-
sus riberas eran centro de reunión de maleantes. torno rural, incorporándolas a la dinámica de tipo
La presencia de ese tipo de gente en esa parte pa- mercantilista. Estos cambios requirieron de una in-
rece ser una constante en la historia de Analco y fraestructura y control urbano adecuados; de ahí
ha dado lugar a diferentes tipos de organización que Guadalajara, como muchas otras ciudades, se
y denuncias para enfrentar el problema.3 dividiera administrativa y judicialmente en cuarte-
Dada la cercanía del conglomerado indígena a les, uno de los cuales, como ya se dijo, lo constitu-
la ciudad, su adaptación a la cultura europea fue yó Analco; se mejoraron los caminos que comuni-
relativamente rápida, pues el contacto frecuente caban a la capital neogallega con otras regiones con
con los peninsulares facilitó, en mayor o menor lo que se incrementó el tránsito de arrieros; se co-
medida, la asimilación de sus hábitos, lenguaje, menzaron a construir grandes edificios civiles, asis-
religión y demás elementos socioculturales. A esa tenciales —Casa de Misericordia y Hospital de San
aculturación contribuyó el que, no obstante su ca- Miguel de Belén— y eclesiásticos —conventos, Co-
lidad de pueblo de indios, desde temprana época legio Jesuita de Santo Tomás y Seminario Conciliar.
colonial mestizos y españoles, así como negros y Esa especialización a su vez repercutirá en una
mulatos fueran a vivir a esa parte, unos buscando nueva estimación del suelo y por tanto en la delimi-
mantenerse como intermediarios en el comercio tación de territorios con diferentes valores y funcio-
que se establecía entre la ciudad y los indígenas, nes vinculados también con la estratificación social.
otros porque, amantes de los placeres y del fácil Los cuatro lotes en que originalmente estaban divi-
vivir, de esa manera se salían de la jurisdicción de didas sus manzanas, se empezaron a subdividir pa-
Guadalajara, situándose en la del corregidor de ra dar cabida a mayor número de construcciones.
Analco y Mexicaltzingo que se distinguía por des- Las casas de españoles y criollos, diseminadas en
cuidar sus funciones. En 1671, a solicitud del ca- diversos rumbos de la ciudad, se distinguieron por
bildo tapatío, y precisamente por razones de Jus- su tamaño y ornamentación, y contrastaban con lo
ticia y económicas, Analco dejó de ser
corregimiento y pasó a ser jurisdicción de la ciu-
dad, con lo que la mezcla de

3 Por ejemplo, en 1896 los analquenses formaron una liga con el fin de “inquirir las guaridas de los hijos de caco, y
una vez comprobada la vida que éstos llevan, entregarlos a la Policía” (El Noticiero, 23 de agosto de 1896).

27
Analco: un barrio en la historia

precario y pequeño de las viviendas de indios y llegados se quedaban allí para buscar ubicarse en la
mestizos ubicadas en barrios corno Mexicaltzingo, urbe.
Mezquitán y Analco. Se impulsaron los servicios Durante el porfiriato, como consecuencia del in-
públicos, las calles se terraplenaron y en algunos greso de México en la órbita del capitalismo, se ini-
casos, como la Alameda y las orillas del río de San ció en el país el proceso de modernización, mismo
Juan de Dios, se empedraron. En los primeros que alteraría el ambiente provinciano y determinaría
años del siglo XIX fueron hechos dos puentes so- el crecimiento de algunas ciudades, aunque adoptó
bre el río y se arreglaron el de Mexicaltzingo, así diversas modalidades dependiendo de la zona y del
como el de Medrano que correspondía a Analco y grupo social al que llegaba.
era donde desembocaba el camino que venía de El reordenamiento del espacio citadino delimitó
México.4 La vida citadina se fue haciendo más nuevos espacios para la vivienda, la diversión, las
compleja, por lo que el cabildo tuvo que tomar las escuelas, la industria, el comercio. La construcción
medidas necesarias para controlarla y regularla. de colonias —modernas, mejor dotadas de servicios,
La transformación de las ciudades se desacele- con nueva traza y arquitectura— así como la pujan-
ró por la lucha independentista y las guerras pos- za del comercio por espacios propios, hizo que mu-
teriores. No obstante, el crecimiento demográfico, chos ricos trasladaran sus residencias del centro de
espacial y económico de Guadalajara fue significa- la ciudad a la periferia, mientras sus antiguas casas
tivo. Entre 1777 y 1868 la ciudad aumentó sus fueron habilitadas para establecer comercios y ne-
habitantes en 48 por ciento (de 22, 140 a 45, 947) gocios, o para funcionar como vecindades. La gente
en tanto que la de Analco creció en un 60.23 por de escasos recursos —artesanos, trabajadores,
ciento (de 1,167 a 7,029),5 contribuyendo al in- obreros— habitó el oriente y los extremos norte y
cremento poblacional de la ciudad en un 24.62 sur de la ciudad, donde los servicios públicos o no
por ciento aunque durante ese periodo los anal- existían o dejaban mucho que desear.
quenses sólo fueron en promedio el 12.03 por Los servicios públicos modernos, el acercamiento
ciento del total citadino. Por su parte la mancha con las formas de vida europeas, las nuevas mer-
urbana se expandió notablemente entre 1800 y cancías, las maneras de comerciar, negociar y co-
1850, especialmente hacia el oriente y el poniente municarse a que dio lugar la industrialización, el
(cf. López Moreno, 1992: 88, croquis L). continuo progreso en los avances tecnológicos, así
Para 1822 el cuartel que correspondía a Analco como otros muchos cambios que se iniciaron enton-
ocupaba el tercer lugar en cuanto a población ces, incidieron en la transformación de las formas
económicamente activa. La industria que emplea- de vida de los mexicanos.
ba a más analquenses era la textil, seguida por la La imagen de la ciudad se transformó y presen-
talabartería, la confección de ropa y las ocupacio- taba nuevos y diversos aspectos dependiendo, entre
nes relacionadas con la construcción. Existían otras cosas, de los tiempos de sus habitantes, pues
también pequeñas empresas familiares. Además, con el disfrute de los nuevos servicios, los horarios
no pocos habitantes de Analco se emplearon en de la comunidad también fueron cambiando. Con la
los obrajes que se establecieron en las orillas del instalación de las tomas domiciliarias de agua ya no
río de San Juan de Dios, aprovechando la energía era necesario acarrear agua de las fuentes públicas,
hidráulica que éste proporcionaba. o ir a lavar al río; el alumbrado público permitió
A mediados del siglo XIX, con la instalación de realizar por la noche actividades que antes sólo se
los primeros centros fabriles en las inmediaciones podían hacer de día; el traslado de unas partes a
de Guadalajara, el barrio se convirtió en una de otras de la ciudad fue más rápido con el estableci-
las zonas de la ciudad con mayor número de in- miento de los tranvías eléctricos.
migrantes campesinos que llegaban en busca de La variedad de formas en que los diferentes sec-
alternativas para mejorar sus condiciones de vida. tores de la ciudad enfrentaron la modernidad porfi-
Dada su situación al oriente de la ciudad y en las rista pusieron de manifiesto que la ciudad no era un
inmediaciones del camino que pasando por los Al- conjunto integrado, sino un conglomerado de gru-
tos de Jalisco llegaba de la capital del país, no po- pos con distinta manera de ver las cosas e incluso
cos de los recién

4 Archivo Histórico Municipal: H/5/795 AP 14, leg. 12; OP/11/773-777 AP 4, leg. 7; OP/13/1795 AP 14, leg. 13;
OP/11/1821 AP 37, leg. 179; OP/11/1788 AP 9, leg. 31; OP/2/841 AP 35, leg. 88; OP/3/794; OP/11/765 AP 2,
leg. 63.
5 Archivo Histórico de Jalisco. Ramo: estadísticas, sin catalogar.

28
María Gracia Castillo Ramírez

con intereses disímiles si no encontrados. “La so- el 45 por ciento; había además en el barrio doscien-
ciedad urbana que comenzaba a ser multitudina- tas vecindades que constituían el 40 por ciento de
ria provocaba la quiebra del viejo sistema común las que existían en la ciudad.6
de normas y valores... y el conjunto comenzó a Si bien esto nos da cuenta de la solidaridad ve-
ofrecer un típico cuadro de anomia” (Romero, cinal, también nos habla del hacinamiento en que
1976: 317). vivían estas casi veinte mil personas. Los inquilina-
Ante el continuo cambio en sus formas de vida tos hundieron en formas de vida infrahumanas a
cotidiana, las clase populares desarrollaron una no pocos analquenses. Rentas caras, en casas se-
creciente tendencia hacia la integración y un mar- midestruidas y en ocasiones sin agua; sin embargo
cado propósito de cada uno de sus miembros de albergaban a los que lo necesitaban.
afirmar su personalidad en medio de la transfor- Una tendencia de la época fue la construcción de
mación de la ciudad. La fisonomía de los sectores grandes edificios y apertura de avenidas centrales.
marginales se modificó. Crecieron en número y Aunque al interior del barrio no se realizó ninguna
cambiaron de modalidad. Aumentó el número de obra de envergadura, esa política edilicia afectó
mendigos y la mala vida tomó un aire áspero y grandemente la vida de los analquenses. El río de
cruel, corno la miseria urbana (Romero, 1976: San Juan de Dios se había convertido en un foco
317). de insalubridad por lo que se decidió entubarlo. En
La reacción del barrio de Analco ante el proceso su lugar se construyó una calzada paseo. Con el río
por el cual la sociedad tapatía quedó situada entre desaparecieron oficios y fuentes de trabajo, horas
lo nuevo y lo viejo, lo moderno y lo tradicional, re- de chismorreo en los lavaderos y baños públicos.
vistió modalidades diferentes a las de otros secto- Con la calzada se mejoró la salud pública a la vez
res tapatíos. Los analquenses, como muchos de que llegaron nuevas formas de ganarse la vida, di-
los desposeídos y/o con antecedentes indígenas, versiones y una forma de comunicación más esta-
enfrentaron los cambios “desenterrando el espíritu ble y segura entre el oriente y poniente de la ciu-
comunal de sus antepasados y reivindicando la dad.
fraternidad universal de los evangelizadores cató- Los oficios desempeñados por los habitantes de
licos” (Hart, 1992: 52), imprimiéndoles particula- Analco ascendían a más de doscientos en 1907. Po-
ridades significativas, no necesariamente planea- cos eran los que se dedicaban a labores agropecua-
das, que contribuyeron a recrear y a seguir rias, aunque menos aún obreros industriales. Mu-
construyendo su identidad. Al actuar así optan chos continuaban desempeñando oficios
por el ejercicio de una democracia, entendida có- artesanales tradicionales. La mayoría se empleaban
mo capacidad de vivir de la forma en que están en labores vinculadas a los servicios públicos o pri-
acostumbrados o ellos quieren hacerlo. vados, no necesariamente de planta, sino por jor-
Durante ese periodo, la estructura demográfica nada. Si en el conjunto de la ciudad se advertía
de Analco se alteró cuantitativa y cualitativa- cierta tendencia a la secularización, los sectores
mente. Entre 1888 y 1907 el número de sus habi- vernáculos de áreas marginales se mantuvieron
tantes se incrementó en un 114 por ciento (de 8 adheridos a sus viejas ideas y creencias. El culto
200 a 19 710). Este aumento se debió en buena popular a la Virgen del Rosario, a San Juan Bautis-
medida a la constante llegada de inmigrantes ta, a San Sebastián, así como la participación en
atraídos por las posibilidades de movilidad social las peregrinaciones a las basílicas de las Vírgenes
que ofrecían las nuevas ocupaciones. En este sen- de Zapopan o de Talpa seguían teniendo un fuerte
tido es significativo el hecho de que el incremento arraigo entre los analquenses.
de adultos fuera mayor que el de menores y el Los cambios que afectaban en diferentes aspec-
porcentaje de hombres superara a las mujeres, tos a la ciudad, propiciaron la formación de agru-
asimismo, el número de solteros aumentó. paciones para dar respuesta a los problemas colec-
El incremento de población en Analco se vio tivos. Los pudientes se asociaron para
aparejado por un aumento del territorio ocupado, embellecerla, establecer instituciones de beneficen-
el número de manzanas permaneció siendo el cia, impulsar servicios o solicitar prebendas y
mismo (cf. planos de Guadalajara de 1880 a exenciones de impuestos; la gente de escasos re-
1908). Sin embargo, un gran número de viviendas cursos, como la de Analco, sin carácter formal, se
del barrio eran habitadas por varias familias o por reunió vecinalmente para solicitar el establecimien-
grupos extensos en los que es difícil establecer la- to de escuelas de adultos y de niños,
zos de parentesco. Las unidades domésticas sim-
ples constituían el 55 por ciento en tanto que las
complejas

6 Libro de la Visita Parroquial realizada por el presbítero Jaime Anesagasti, 1907. Archivo Parroquial de San José de
Analco.

29
para apoyar en su gestión ante las autoridades a buscó apoderarse de todas las capas sociales, e in-
algún vecino o para quejarse por los perjuicios que tentando ocultar las diferencias aparenta igualar a
ciertos establecimientos o hechos les ocasionaban. todo el mundo bajo la categoría de ciudadanos (cf.
En Analco la preocupación por la instalación y Weber, 1985 y Romero, 1976: 307-319).
mantenimiento de canales de agua, del drenaje, En algunas zonas citadinas se fortaleció la soli-
alumbrado, abastecimiento, vigilancia, transporte, daridad vecinal entendida como una práctica coti-
limpieza, ornato, implicó diversos tipos de relación, diana en la satisfacción de las necesidades huma-
donde la suma de preocupaciones e intereses cul- nas y basada en la cercanía de residencia,
minó en no pocas ocasiones en agrupaciones in- mientras que en el conjunto de la ciudad se gene-
formales que intentaron ver por la buena organiza- ralizaron las relaciones basadas en el hecho de que
ción y funcionamiento del barrio y por la en el funcionamiento citadino intervienen un gran
preparación de sus habitantes para enfrentar las número de personas independientemente de que
necesidades y problemática que les planteaba la haya o no vínculos personales. Entonces, la activi-
vida moderna. La delincuencia y los problemas dad comunitaria ya no es espontánea, sino formal,
causados por la prostitución eran el pan nuestro y su funcionamiento requiere que el ayuntamiento
de cada día en Analco, y también fueron motivos ejerza sus funciones como organismo regulador de
de agrupación para solicitar que las autoridades los comportamientos públicos y de algunos priva-
hicieran algo al respecto.7 dos que afectan a la comunidad.
Con el surgimiento de la modernidad, la socie- En ese contexto, los términos ciudadano
dad urbana se convirtió en un conjunto heterogé- —tapatío— y vecino —analquense— tendrán dife-
neo en el que paulatinamente se despersonaliza- rentes significados. El primero se referirá a la per-
ban las relaciones, se perdía el antiguo trato tenencia a una ciudad, a un país, y por lo tanto
directo de unos con otros y se fomentaba el indivi- tendrá una connotación más política, que no nece-
dualismo. Los actos y sentimientos de colabora- sariamente va acompañada de convivencia con los
ción vecinal fueron cada vez más escasos; el salu- que habitan los espacios circunvecinos. Las rela-
do, la fiesta, el juego y el comadreo popular ciones de vecindad en cambio se basan en la cer-
tendieron a desaparecer, a la par que la vida coti- canía física de residencia, en la convivencia mutua
diana se transformaba con la introducción de ser- y ayuda; el sentimiento de pertenencia al barrio, a
vicios que acabaron las colas en las fuentes públi- la colonia, a la localidad será fuerte y fuente de or-
cas o con caminatas grupales; las relaciones gullo, independientemente que apareje o no una
personales se volvieron menos estrechas y las dis- conciencia política.
tancias se agrandaron, la identidad individual ten- Como ya se mencionó, en Analco la modernidad
dió a confundirse con la masa. Como en las fábri- provocó, entre otras cosas, un crecimiento demo-
cas, la modernidad des- gráfico exorbitante. La
personalizaba las relacio- reacción de sus habi-
nes sociales en las gran- tantes fue la de buscar
des ciudades y suscitaba albergue para todos sin
tensiones antes descono- importar el hacinamien-
cidas. A medida que la to y no despersonaliza-
ciudad se fue haciendo ban las relaciones con
más compleja y requirió los que arribaban. Esta
una especialización de reacción, en la que se
funciones, se hizo nece- manifiesta una particu-
sario ejercer un control lar cultura de los habi-
urbano centralizado por tantes de esa parte de la
parte de las autoridades ciudad, se vio reforzada
municipales. El espíritu por la política
del capitalismo en plena
expansión mundial

7 Archivo Histórico Municipal. Ramo Obras Públicas: exps. 7 de 1897; 34 y 59 de 1904; 37 de 1905; 8 de 1906. Ramo
Policía, cárceles y alumbrado: exps. 53 de 1899: 67 de 1900: 13 de 1902; 33 y 57 de 1908. Ramo Paseos, beneficen-
cia y salubridad: exps. 60 de 1907. Ramo Fuentes, acueductos y saneamiento: exps. 92 y 9 de 1905; 32 y 36 de
1906; 17 y 67 de 1908. Ramo Aguas y saneamiento: exps. 2, 16, 31 y 48 de 1908, 13, 18, 30, 32, 35, 52, 67 y 70 de
1909. Ramo Miscelánea: exp. 105 de 1900. Ramo Hacienda: exp. 100 de 1908.

30
adoptada por el gobierno. Si bien el establecimiento interior de las ciudades han existido núcleos de
de servicios buscó generalizarse, éstos, así como habitantes en los que el avance de la “civilización”
las obras públicas y suntuarias, se establecieron está lejos de “enfriar” los vínculos vecinales y la
primordialmente en los lugares habitados por pu- amabilidad de las relaciones interpersonales. Esto es
dientes. Con ello y con el establecimiento de las posible porque las relaciones vecinales se van mode-
nuevas colonias a las que sólo los económicamente lando dependiendo de las características culturales
poderosos tenían acceso, los referentes espaciales de las personas entre las que se den, en las cuales
de determinados grupos —no necesariamente vin- influyen su condición social, económica, religiosa o
culados a la cultura— se reforzaron. Esto ponía al política, estableciéndose por ello diversos tipos de
descubierto que aunque todos los habitantes de la vínculos. De ahí la importancia del cura, del maes-
ciudad fueran considerados ciudadanos por el tro, del curandero que, al igual que en las comuni-
ayuntamiento, tal planteamiento no significaba en dades rurales, se presenta en los barrios de la ciu-
los hechos que todos fueran tratados de la misma dad. De ahí el uso de la calle como lugar de juego y
manera, se trataba de una democracia nominal, no chisme en horas de esparcimiento, del jardín como
real, pues había distintos tipos de privilegios para centro de reunión de jóvenes y señores, o del merca-
determinados grupos. De ahí que ante la imposibi- do como medio de comunicación y de compartir co-
lidad de ser tratados como a otros, los habitantes nocimientos domésticos y preocupaciones para las
de los barrios al mantener y recrear una serie de señoras.
prácticas de convivencia y colaboración vecinal, al Desde otra perspectiva se puede observar que,
vivir como ellos han decidido y quieren vivir, esta- para contrarrestar los efectos de la anomia urbana,
blecen una práctica democrática cotidiana, aunque la modernidad introdujo innovaciones técnicas y
ellos no tengan conciencia de ello. Su resistencia administrativas tendientes a facilitar la existencia,
no es pasiva, sino creativa. con lo que propició la formación de agrupaciones y
Es por eso que en los barrios el sentido de per- espacios no necesariamente vinculados al lugar de
tenencia a un conglomerado citadino específico de- habitación, en los que el individuo puede encontrar
riva de que sus habitantes comparten tiempo, cos- nuevos referentes de identidad. Sin embargo, no to-
tumbres, símbolos y tradiciones, características dos los sectores sociales pueden acceder a esos nue-
laborales y educativas, recursos materiales, formas vos referentes identitarios, especialmente los grupos
de vida con ciertas particularidades culturales. Es- de escasos recursos.
to facilita el sentimiento de arraigo al espacio habi- Para los instruidos, los políticos o de los econó-
tado, ya que constituye el escenario donde su cul- micamente poderosos el arraigo espacial no es signi-
tura se desarrolla y enriquece. ficativo, ya que sus recursos les permiten obtener
Desde esta perspectiva, son muchos los estudio- honor, prestigio y sentido de pertenencia o identifi-
sos que con diferentes enfoques teóricos y metodo- carse grupalmente por otros medios. A diferencia de
lógicos han reconocido la existencia de la diversi- ellos, los moradores de los barrios incrementan su
dad e interrelación cultural tanto entre el campo y riqueza, su patrimonio, sus recursos, fortaleciendo
la ciudad, como en el interior de una misma socie- sus lazos vecinales a través de los cuales comparten
dad, no sólo en lo que se refiere a clases o grupos tristezas y preocupaciones, pero también tradicio-
dominantes, subalternos y marginales, sino tam- nes, alegrías y hasta la vida familiar; no pierden el
bién se plantean particularidades culturales rela- gusto por los aspectos campiranos, ni dejan de re-
cionadas con la vida material, oficios y profesiones, conocer, valorar y conservar viejas costumbres que
religión, política, familia, educación, gusto, genera- les ayudan a mantener su identidad personal como
ciones, etcétera (cf. Romero, 1976; Castells, 1976; miembros de una comunidad con raíces en la histo-
Lefevbre, 1976; Signorelli, 1987; Molino, 1987, en- ria.
tre otros). A diferencia de los viejos oficios que se ven obli-
El caso de Analco nos acerca a la consideración gados a competir desigualmente con las nuevas for-
de la diversidad cultural en el seno de las socieda- mas productivas, la cultura barrial no busca resistir
des urbanas. Frente a la masificación de la vida ci- los avances tecnológicos y organizativos, sino el
tadina provocada por la modernidad y a la tenden- nuevo tipo de relaciones citadinas a que dan lugar,
cia del capitalismo a imponer un ascetismo y hacer en las que ellos por su posiciones económico-social
frías, calculadoras y anémicas las relaciones ciu- quedan marginados.8 Lo que pretenden al conservar
dadanas, al

8 Las fábricas y los sindicatos que serían referentes para los pobres aparecerán más tarde y cuando lo hagan, de todas
manera quedarán excluidos las mujeres, los hijos o la familia del trabajador.

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ciertas tradiciones o establecer formas de relación cargadas de significados particulares, que hacen que
nuevas —pero diferentes a las que se imponen corno los habitantes del resto de la ciudad también les
tendencia general— es recrear una identidad que no asignen esa identidad. Una muestra de ello es que,
los haga quedar o sentirse marginados de la vida por disposición municipal, recientemente se hayan
social. colocado en la plaza de San Sebastián las estatuas
El proceso comunitario que adoptan para resistir de Cuauhtémoc y Tenamaxtli, que se encontraban
el nuevo tipo de relaciones que se busca generalizar en otros lugares de la ciudad.
incide en la formación de culturas locales que se Como en otros barrios y colonias, en Analco lo di-
distinguen por imprimir sellos particulares a la for- námico y multifacético de la realidad adquirirá una
ma de enfrentar y asimilar la novedad social. Y su gran viveza: frente a la tendencia de unificación ci-
forma de relacionarse constituye un verdadero pa- tadina ellos refuerzan con un matiz particular un ti-
trimonio cultural y una forma de ejercer la demo- po de diferenciación espacial en la urbe; frente a la
cracia (cf. Bontempo y Amerlinck, 1993). democracia política impuesta desde arriba, ellos
En Analco se realizaron a lo largo del siglo XX practican una democracia cotidiana voluntaria; fren-
una serie de obras que han transformado no sólo las te a la tendencia cada vez mayor a los referentes
formas de ocupación del espacio, sino también las identitarios virtuales, ellos reafirman los referentes
relaciones sociales y personales de los analquenses. espaciales y concretos, ya sean tangibles o intangi-
Tal es el caso del establecimiento, en su límite sur, bles.
de la antigua central camionera a mediados de siglo, Del 22 abril de 1992 a la fecha, Analco atraviesa
que dio lugar a un considerable número de talleres, por la más difícil de las pruebas a las que se haya
casas de asistencia, hoteles, restaurantes y comer- enfrentado para conservar su identidad. Las tre-
cios, muchos de los cuales permanecen aún debido mendas explosiones a que graves errores de la ad-
a la función que como estación de autobuses para ministración pública dieron lugar en esa zona de la
poblados cercanos sigue desempeñando; la amplia- ciudad, han desintegrado dolosa y dolorosamente su
ción, en 1966, de la calle Catalán a la que se le comunidad. Algunos de sus habitantes se han dado
cambió el nombre por el de Avenida Revolución, por vencidos, otros continúan en la lucha porque la
obra que al destruir muchas vecindades acabó no reconstrucción culmine con la recuperación de su
sólo con lugares comunes para los que las habita- particular y significativo modo de vida, de su coti-
ban, sino también con las relaciones vecinales parti- diana democracia, es decir de su patrimonio cultu-
culares que estos multifamiliares propician (lugares ral.
comunes de esparcimiento, trabajo doméstico, cui-
dado de los menores, comunicación y discusión de
problemas locales, etcétera); o la construcción del Bibliografía
Colector Oriente a lo largo de la calle de Gante y
partes de las de 20 de Noviembre y Aldama, que in- ARIAS, PATRICIA Y DANIEL VÁZQUEZ
1996 “El fraccionamiento popular en Guadalajara. Cró-
terrumpió durante su realización la vida cotidiana
nica de una transformación acelerada”. Ponencia
de sus habitantes. También durante esta centuria
presentada en el Coloquio de Historia Urbana ce-
Analco ha visto desaparecer viejos edificios de tradi- lebrado en Lagos de Moreno, Jal., del 12 al 14 de
ción histórica como El Palacio de la Audiencia, tam- septiembre de 1996.
bién llamado de Medrano o de la Ahorcada, del que BONTEMPO, JUAN FERNANDO Y MARI JOSÉ AMERLINCK
se conservan algunas leyendas. 1993 “La restitución del patrimonio cultural”, en Padi-
No obstante estas y otras transformaciones los lla, Cristina y Rossana Reguillo, ¿Quién nos lo iba
habitantes de Analco se siguen reivindicando anal- a decir?, Guadalajara, Instituto Tecnológico y de
quenses, conservan festividades religiosas tradicio- Estudios Superiores de Occidente.
nales —San José, San Sebastián, Nuestra Señora de CASTELLS, MANUEL
los Dolores, Nuestra Señora de la Soledad, el Señor 1976 La cuestión urbana, México, Siglo XXI editores.
de las Maravillas—, pugnan por sus espacios de HART, JOHN M.
convivencia particulares —Plaza de San Sebastián, 1992 El México revolucionario. Gestación y proceso de la
Revolución Mexicana, México, Alianza Editorial (3a.
Jardín de San José, Patio de Los Ángeles—, cuentan
edición).
con una “Sociedad Histórica”, celebran el aniversa-
LEFEBVRE, HENRI
rio de su establecimiento, se sienten orgullosos de
1976 La revolución urbana, Madrid, Alianza Editorial.
su origen indígena y de los personajes importantes LÓPEZ MORENO, EDUARDO
para la ciudad que han nacido o vivido entre ellos, 1992 La cuadrícula en el desarrollo de la ciudad hispa-
así como otras muchas características históricas y noamericana, Guadalajara, Universidad de Guada-
cotidianas, lajara.
LÓPEZ MORENO, EDUARDO Y XÓCHITL I BARRA I.
1996 Barrios, colonias y fraccionamientos: diferentes
formas de habitar el espacio urbano en la historia
de Guadalajara, mecanoescrito.

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María Gracia Castillo Ramírez

MOLINO, JOSÉ ROSALES, HÉCTOR


1987 “¿Cuántas culturas?”, en Giménez, Gilberto 1996 “Los Barrios”, en Sevilla, Amparo y Miguel Ángel
(comp.), La teoría y el análisis de la cultura. Aguilar D. (coords.), Estudios recientes sobre cul-
México, Secretaría de Educación Públi- tura urbana en México, México, Instituto Nacional
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MORENO TOSCANO, ALEJANDRA Y ENRIQUE F LORESCANO SIGNORELLI, AMALIA
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ROMERO, JOSÉ LUIS WEBER, MAX
1976 Latinoamérica: las ciudades y las ideas, México, 1985 La ética protestante y el espíritu del capitalismo,
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