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Democracia Fraudulenta

historia argentina

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DEMOCRACIA FRAUDULENTA 1930-1943

Golpe de Estado de 1930

El 6 de setiembre de 1930 un grupo de militares y numerosos civiles presididos por el General Uriburu tomaron el
poder llevando a cabo “el primer golpe militar de nuestra historia nacional”. Comienza así el período conocido como
“Restauración Oligárquica” o “República Conservadora”, también se lo ha denominado “Década Infame” ya que es
una etapa marcada por el fraude, la miseria y la corrupción. La ausencia de la participación popular, la persecución a
la oposición, la creciente dependencia económica de nuestro país y la proliferación de los negociados son algunas
características del periodo.

En la madrugada del 6 de septiembre un grupo de unos cincuenta civiles, entre los que se encuentran diputados
conservadores y dirigentes del Partido Socialista Independiente, concurre al cuartel de Campo de Mayo, el mayor
acantonamiento militar del país, para incitar a los militares a salir a la calle. No obtienen resultado.

A partir de las 7:40 hs algunos aviones con base en El Palomar sobrevolaron Buenos Aires arrojando volantes llamando
a la insurrección. La columna atravesó la ciudad sin encontrar resistencia con excepción de un tiroteo cerca de la Plaza
del Congreso que ocasionó dos cadetes muertos y llegó a la Casa Rosada. Yrigoyen enfermo de gripe, fue llevado a La
Plata, donde firmó su renuncia y luego fue llevado prisionero a la isla Martín García. Con la amenaza de bombardear
el Arsenal y el Departamento de Policía sede de la Policía Federal, Uriburu obtuvo que el vicepresidente Martínez
también firme su renuncia y los nuevos gobernantes se instalaron en la Casa Rosada.

El movimiento militar triunfo fácilmente. No cabe duda que lo sucedido era una usurpación del poder legítimo
por medio de la fuerza y la instalación de una dictadura que absorbía los poderes de gobierno.

El derrocamiento de Yrigoyen abrió una nueva etapa en la vida política argentina ya que, este golpe, sería el primero
de varios que sufriría la democracia argentina a lo largo de poco más de 50 años, durante los cuales, los avances hacia
la legitimación de gobiernos democráticos, se vieron frenados por la reinstalación del fraude y la represión.
Luego del golpe de 1930, el Gral. Uriburu no llego a gobernar dos años completos. El periodo fue difícil, ya que la
Argentina sufría las consecuencias de la crisis económica de los Estados Unidos en 1929. Este gobierno se caracterizó
por la persecución y represión de los disidentes. Con grupos nacionalistas, antidemocráticos y antiliberales. Se disolvió
el Congreso Nacional, se intervinieron las universidades y se intentó la derogación de la ley Sáenz Peña. Por otra parte,
Uriburu pretendía llevar adelante, un proyecto nacionalista, del tipo del fascismo italiano, que incluía la reforma de la
Constitución Nacional. Sus aspiraciones no tuvieron buena recepción y Uriburu fue perdiendo apoyos.

La situación reinante llevó a Uriburu a buscar una salida electoral que le permitiera retirarse de la presidencia. Los
conservadores, los radicales antipersonalistas y los socialistas independientes se aliaron para sostener la candidatura
de Agustín P. Justo y el Dr. Julio A Roca. Estos partidos formaron La Concordancia y obtuvieron el triunfo en las
elecciones de 1932. Los radicales se abstuvieron luego de que el gobierno vetara a su candidato, Marcelo Torcuato de
Alvear, y encarcelara a sus principales dirigentes.

El fraude patriótico

El gobierno de Justo se sustentó en el apoyo de las fuerzas armadas, la iglesia y los grupos políticos tradicionales.
Recurrió a mecanismos fraudulentos “por el bien de la Patria” para imponerse en las elecciones, sobre todo a partir
de 1935 cuando la UCR levantó su abstención electoral.

En 1938, en las elecciones presidenciales, La Concordancia impuso la fórmula Roberto Ortiz –Ramón Castillo. Ortiz
trató de erradicar el fraude e integrar a la oposición pero no terminó su mandato porque muere y es sucedido por el
vicepresidente Castillo .Al mismo tiempo en el Ejército ansiaban abandonar la neutralidad adoptada por el gobierno
cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y Castillo apoyó a Patrón Costas candidato a la presidencia y partidario de
la ruptura con el EJE ( formado por Alemania. Italia. Japón). Esto dio lugar a un nuevo golpe de Estado el 4 de junio de
1943 por el GOU (Grupo de Oficiales Unidos); quienes vieron con malos ojos al candidato salteño favorable a la causa
aliada (integrada por Gran Bretaña ,Francia y Rusia).

Pacto Roca – Runciman


En 1932 los dominios integrantes del Imperio Británico (Commonwell) se reunieron en la Conferencia de Ottawa y
exigieron a la metrópoli un mayor intercambio comercial. En esta reunión Inglaterra firmo acuerdos con Canadá y
Australia con el fin de otorgar preferencia a la compra de carne proveniente de esos dos países. Esta situación produjo
un fuerte impacto económico en los centros ganaderos argentinos ya que los precios de sus exportaciones de carne
se desmoronaron, poniendo en crisis el tradicional modelo agroexportador que, desde fines del siglo XIX, había
impulsado el desarrollo económico argentino.
El presidente Justo envió una delegación a Inglaterra, encabezada por el vicepresidente, que culminó con la firma del
Tratado Roca – Runciman en 1933 por el cual se otorgaban importantes concesiones al comercio británico. Este
tratado consolidó la dependencia de nuestro país con Gran Bretaña.
Establecía que Argentina podía exportar a Inglaterra una cuota de carne de calidad sin pago de gravámenes, a cambio
de beneficiar la introducción de productos industriales británicos (como el carbón) y las inversiones del mismo origen.
Se pudo comprobar que por este tratado los frigoríficos extranjeros evadían los impuestos y eludían los controles
cambiarios, que existía una pasividad y complicidad del gobierno con los intereses británicos y también la existencia
de un monopolio frigorífico.
Este tratado también tuvo consecuencias políticas, que llegaron al Parlamento Nacional a través del prestigioso
senador Lisandro de la Torre. Éste denunció en 1935 las irregularidades de la implementación del mismo y actuó en
defensa de los pequeños productores oponiéndose a los poderosos intereses que se beneficiaban con este acuerdo.
En una de las sesiones del Senado sonaron disparos en el recinto y se vio caer muerto al senador electo por el Partido
Demócrata Progresista, Enzo Bordabehere, amigo de De la Torre.
Gracias a la labor de la Torre se pudo probar que los frigoríficos extranjeros evadían impuestos, realizaban
ocultamiento de contabilidades y eludían los controles cambiarios.

Un Estado Interventor
El rol del estado poco a poco se transforma en un estado más activo e interventor. Frente a la crisis cayeron los precios
y las exportaciones primarias y el gobierno intentó que el Estado se convirtiera en una herramienta que permitiera la
regulación de la economía. Para ello creó la Junta reguladora de la Producción por la cual el estado garantizaba un
precio mínimo a los granos, carnes y yerba mate, algodón etc. a cambio de que se limitara la producción y así no
cayeran los precios. Con el objetivo de aumentar los recursos del Estado nacional, se crearon nuevos impuestos y se
organizó la recaudación a través de la Dirección General Impositiva. Otra de las medidas fue la creación del Banco
Central en 1935 para controlar la emisión del papel moneda.
También se limitaron las importaciones, esta política alentó la producción interna de determinadas industrias
(alimentos, textiles, artefactos eléctricos, vehículos, derivados del caucho, productos químicos y farmacéuticos), las
cuales empezaron a producir bienes que sustituían a los que, hasta el estallido de la crisis, llegaban desde el exterior.
Este proceso de industrialización limitado se lo conoce como industrialización por sustitución de importaciones.

Un país que crece y cambia


Este desarrollo industrial, a su vez, estimuló las migraciones internas del campo a la ciudad por la crisis de las
actividades agrícolas. Miles de migrantes se trasladaban desde diversos lugares del interior del país hacia los centros
urbanos, especialmente a la ciudad de Buenos Aires y su periferia y, en menor medida, a Rosario, Córdoba y Santa Fe.
Esto acentuó la urbanización de la población argentina y el crecimiento del Gran Buenos Aires que, en 1936,
representaba casi el 27% de la población total del país.
La infraestructura de las ciudades no alcanzó para albergar la enorme cantidad de trabajadores que venían del interior
de país. Esto se vio reflejado en los problemas de vivienda y se aceleró el proceso de crecimiento de las “villas miseria”,
que ya había comenzado con la crisis. Éstas se encontraban cerca de las estaciones ferroviarias y de las fábricas. Las
casillas se construían con materiales de escaso costo o de desecho. Por lo general, los baños estaban fuera de las
viviendas y el agua se acarreaba en baldes o se extraía de pozos excavados.
Los migrantes que llegaban del interior fueron descalificados por los sectores medios y altos de la Capital, tanto por el
color de su piel como por sus costumbres. De este modo, podía percibirse una fuerte exclusión que no pasaba
únicamente por el plano socioeconómico sino que también era una exclusión cultural. La situación de estos grupos
desprotegidos se reflejó con fuerza en el tango como así en las pinturas del artista rosarino Antonio Berni.
En la década del 30 el Estado argentino se abocó a la construcción de obras públicas de gran envergadura con el
propósito de mostrar a Buenos aires como una ciudad caracterizada por el progreso y la modernización. Dentro de
este programa se abrió la avenida 9 de Julio, se completó la red de subterráneos y se trazó la avenida General Paz (que
separa la ciudad de Buenos Aires de la provincia de Buenos Aires). Pero la obra más emblemática fue, sin duda, la
construcción del Obelisco en la Plaza de la República en 1936 en sólo de 60 días.
El cine sonoro llegó en esta época desde París, la radio se fue expandiendo y, poco a poco, se instala en todos los
hogares. Aumentaron las tiradas de los diarios y los periódicos.

Bibliografía:
ARRASCAETA, Eliana y otros, Historia 3. Buenos Aires, Aique, 2010.
ANDÚJAR, Andrea y otros, Historia. Argentina y el mundo. La primera mitad del siglo XX. Serie Nuevo saber es clave. Buenos Aires, Santillana,
2016.

Manifestación, de Antonio Berni, 1934.


EL TANGO COMO REFLEJO DE UNA ÉPOCA

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