TEMA 1.
LA COLONIZACIÓN FENICIA Y TARTESO
TEMA 1. LA COLONIZACIÓN FENICIA
Y TARTESO
Contenido:
1.1. La colonización fenicia. 1.1.1. Los fenicios. 1.1.2. Fases de la colonización fenicia en la
Península Ibérica. 1.1.3. El espacio geográfico de la colonización fenicia. 1.1.4. Gadir.
1.1.5. Las aportaciones del mundo fenicio al sudoeste peninsular. 1.2. Tarteso. 1.2.1.
Cronología de la cultura tartésica. 1.2.2. Espacio geográfico y poblamiento tartésicos.
1.2.3. La economía de Tarteso. 1.2.4. Organización social y política. 1.2.5. La cultura
tartésica del valle medio del Guadiana.
1.1. La colonización fenicia
La llegada y posterior asentamiento de los fenicios 1 cambiará por completo el panorama
cultural del sudoeste peninsular. El contacto y la interacción con la población autónoma
promoverán importantes cambios que darán forma a culturas de fuerte personalidad.
1.1.1 Los fenicios
La historia del pueblo fenicio comienza con la convulsión que sufrió toda la cuenca
mediterránea a causa de los denominados “Pueblos del Mar” hacia el 1200 a.C. y que no
pareció afectar a la franja costera del actual Líbano, donde comienza el mayor desarrollo de las
ciudades fenicias en el siglo X a.C.
Nunca existió una formación estatal fenicia, se trataba de ciudades-estado independientes
entre sí (con puntuales alianzas y pactos) gobernadas por monarquías hereditarias con un
fuerte sentimiento de adscripción y pertenencia. Las más importantes fueron Tiro, Sidón,
Biblos, Arwad, Sarepta y Beirut. Estas ciudades estado estaban situadas estratégicamente en la
costa, en promontorios que permitían dominar una bahía o ensenada donde se ubicaba el
puerto. Los productos llegaban por mar y se distribuían al interior mediante las rutas de
caravanas. Era un mundo urbano y comercial
A partir de los siglos X y IX y, especialmente, en el VIII, protagonizaron una gran expansión
comercial y colonial por las costas mediterráneas y atlánticas. Probablemente a través de rutas
marítimas ya conocidas en el Bronce Final. La motivación fue económica. Por un lado, la
obligación de pagar el tributo impuesto por Assurnasirpal II hacia el 875 a.C. una vez
recuperado el mundo asirio. Por otro, la necesidad de mantener las ciudades como los grandes
centros del comercio internacional para poder mantener el nivel de vida de reyes y círculos
aristocráticos fenicios. Se buscaban materias primas, especialmente metales en bruto.
Inicialmente, la apertura de nuevas rutas solo conllevó el establecimiento de puestos de
control. Pero la intensificación de los contactos y el descubrimiento de nuevas fuentes de
aprovisionamiento de bienes de interés en los lugares que iban conociendo hicieron necesaria
una presencia estable de gentes fenicias para una negociación permanente en estos
territorios. Estas expediciones llevaron a los fenicios a Chipre, el Egeo, Creta (fundaron Kitión,
la primera colonia fenicia, en el siglo IX), Malta, Sicilia, las costas el mar Tirreno, Cerdeña, norte
1 Fenicios: proviene de Phoînix, púrpura en griego. Hace referencia al color de sus apreciados tintes rojo intenso.
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de África (fundaron Cartago en 840 a.C.) y el sur y la costa atlántica de la Península Ibérica (PI).
La ciudad más importante de esta empresa fue Tiro.
1.1.2. Fases de la colonización fenicia en la Península Ibérica
Los fenicios entraron en contacto con el territorio del sur peninsular y con la población
indígena de forma gradual.
La precolonización (siglo IX a.C.) es una fase de tanteo y exploración marcada por viajes de
reconocimiento con contactos ocasionales con las poblaciones locales para realizar
intercambios. Heródoto nos describe cómo se realizaba el llamado “comercio silencioso” o
“comercio invisible” con los cartagineses y suponemos que aquí sería similar (se dejaban los
objetos para el intercambio en un punto neutral, los nativos los recogían y dejaban otros
objetos a cambio, si se consideraban insuficientes se esperaba a que dejaran más hasta que se
fijaba el precio). Con el tiempo, el establecimiento de contactos permanentes implica la
creación de un lugar específico para llevar a cabo relaciones comerciales continuadas. Podría
bastar una estructura para almacenar los productos y alguna construcción para residencia de
quienes realizaban los intercambios, con un carácter urbano y, como mucho, alguna actividad
artesanal o de transformación. En todo caso, eran factorías y no colonias.
La “colonización” (finales del siglo IX y la primera mitad del VI a.C.) se inicia con la fundación
de Gadir a la que siguen otros establecimientos a partir del siglo VIII a.C. primero en la costa
meridional y más adelante en la atlántica peninsular. Fueron tanto colonias como factorías. La
presencia fenicia se consolida en el siglo VII a.C., motivada en parte por una eclosión
demográfica que algunos autores vinculan a la llegada de gentes del levante mediterráneo que
se desplazan como consecuencia del expansionismo imperialista neoasirio. A partir del siglo VI
a.C. debido a varios factores los establecimientos tipo factoría tienden a desparecer e
integrarse en los esquemas del mundo indígena. Tradicionalmente, esto se explicaba en
relación con la caída de Tiro en el 573 a.C., pero hoy se considera que la repercusión en la PI
debió de ser mínima. Hay que tener en cuenta que Gadir incrementó su poder y su actividad
comercial a partir de ese momento y que además se detecta un cambio en la estrategia
económica y comercial con el surgimiento del dominio cartaginés en la PI.
1.1.3. El espacio geográfico de la colonización fenicia
La obtención del metal es lo que empuja a los fenicios a establecerse en la PI. El cinturón
pirítico del SO (especialmente Riotinto y Aznalcóllar) les proporcionaron metal, sobre todo
plata. Los fenicios se establecieron cerca de estos puntos y siempre en la costa para poder
tener fácil salida comercial. Además, elegían zonas con buenos cultivos para abastecer a la
población. Principalmente, eligieron tres zonas.
1. Costa mediterránea: Tras la fundación de Gadir (siguiente apartado), se multiplicaron los
asentamientos fenicios de carácter permanente en la costa que va desde el Estrecho de
Gibraltar hasta Almería, todos fundados a partir del VIII a.C. Al encontrarse todos ellos al este
de Gadir y a poca distancia, se ven como puntos estratégicos de apoyo a la navegación y
control comercial. Destacan por provincias:
• En Málaga: Cerro del Villar, Malaka, Cerro de Alarcón, Toscanos, Morro de Mezquitilla
(necrópolis de Trayamar) y Chorreras
• Granada: Sexi (actual Almuñecar, con la necrópolis de Laurita)
• Almería: Adra y Baria (necrópolis de Villaricos)
Hay que tener también en cuenta la presencia fenicia en las costas orientales de la península,
contemporáneas a las anteriores: Zona del Bajo Segura: La Fonteta (que se ha relacionado con
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los pecios del Bajo de la Campana y Mazarrón). Y en Ibiza, en Sa Caleta, también hay indicios
de frecuentación fenicia.
2. Costa atlántica: La fundación de enclaves fenicios se documenta desde finales del siglo VIII
a.C. con una doble intención: control territorial de los recursos naturales (metalúrgicos,
principalmente estaño) y la expansión de los conocimientos adquiridos en el sudoeste de la
península. Castro Marim, Tavira, Abul, Quinta do Almaraz, Olisipo (actual Lisboa) y Santa Olaia,
junto al estuario de Mondego, el más alejado de Gadir que se conoce hasta la fecha. También
se documenta su presencia en diferentes enclaves de África, concretamente en Marruecos, y
Argelia.
3. Tarteso (se trata en el apartado 1.2.)
Los poblamientos fenicios fueron de diversa índole, desde ciudades como Gadir (colonias)
hasta asentamientos de proyección limitada (factorías)
Se produjeron situaciones híbridas, como barrios fenicios en asentamientos indígenas y
también la presencia de población indígena en las ciudades fenicias, vinculada a las actividades
económicas de la ciudad.
Muchos de estos centros contaban con templos como base para futuras transacciones. Los
templos tenían una gran importancia tanto religiosa (era necesario el beneplácito de los dioses
para viajes y actividades importantes) como económicas (lugares de transacción comercial)
Las necrópolis se solían ubicar al otro lado del cauce del río, no lejos del lugar de ocupación.
Los datos que aportan indican que había un ordenamiento social similar al de las ciudades
metropolitanas, con aristocracias diferenciadas del resto de la población. Destaca la necrópolis
de Villaricos con más de 2000 tumbas excavadas.
Las factorías y colonias siguen patrones homogéneos:
• Se localizan en lugares elevados o promontorios costeros (incluso islas) localizados
junto a las desembocaduras de los ríos.
• A ser posible, rodeados de zonas llanas y fértiles
• Con buenos fondeaderos naturales
• Fáciles de proteger
Por la calidad de las viviendas y los ajuares sabemos que los colonos debían de recibir buenos
lotes de tierra que les garantizaban una holgada existencia
Se desarrollaba el comercio, la agricultura, ganadería, alfarería, pesca y salazón. Se documenta
actividad metalúrgica en algunos enclaves y casos puntuales de elaboración de púrpura.
1.1.4. Gadir
Gadir fue, según la tradición que recogen los autores clásicos, la primera colonia fenicia en el
extremo occidental del Mediterráneo. Patérculo recoge una leyenda local que sostenía que
había sido fundada por habitantes de Tiro en el 1103 aC, pero no hay evidencias arqueológicas
anteriores a finales del siglo IX a.C.
Estrabón recoge el testimonio de Posidonio sobre la fundación de Gadir. Tras varios viajes
(enumera tres pero se cree que pudieron ser más) se evalúan las posibilidades económicas del
territorio. Se busca también el favor de la divinidad, por lo que al viaje le habría precedido un
oráculo, fundando el lugar en donde los sacrificios fueron favorables.
Los estudios geomorfológicos nos dicen que hacia el año 1000 a.C. Cádiz era un archipiélago
formado por tres islas:
• Erytheia, donde se localiza el hábitat
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• Kotinoussa, de mayor tamaño y donde se localiza el templo a Melqart (actual Sancti
Petri)
• Antípolis (actual San Fernando)
La posición era ventajosa con una bahía amplia, cerrada por una isla que permitía dos accesos
y que enlazaba con el estuario del río Guadalete que daba acceso al interior. Zona apta como
puerto, con gran riqueza pesquera y potencial agrícola y a buena distancia de centros como
Onuba (plata de Riotinto), golfo tartésico y otros poblados indígenas con los que interesaba
interactuar. No obstante, el primer emplazamiento no fue en la actual Cádiz sino en el
yacimiento de Castillo de Doña Blanca, en la cabecera de la bahía junto al antiguo estuario del
Guadalete en la costa. Allí se fundó Gadir en el VIII a.C.
La ciudad estaba rodeada por una muralla, contaba con unas
500 viviendas y entre 2000-2500 habitantes. En el
yacimiento se ha encontrado material de origen oriental y
escorias de plata, plomo y litargirio. Los niveles más antiguos
de la actual Cádiz se fechan en el VIII aC con una ocupación
de cierta intensidad entre la segunda mitad y finales del VII
a.C.
Estrabón hace referencia al santuario de Melqart, protector
de la ciudad de Tiro. A este santuario viajaban sacerdotes
capaces de interpretar los signos y se convirtió en un centro
económico regulador de los intercambios. Existieron además
otros dos santuarios, el de Astarté en Punta del Nao y el de
Baal-Cronos en la isla de San Sebastián. Existen también
áreas residenciales con zonas de habitación y otras para
actividades artesanales y necrópolis, algunas tumbas de personajes importantes como los
sarcófagos antropomorfos conservados en el Museo de Cádiz. Son muestra de una sociedad
enriquecida por el comercio con presencia de aristocracia local. En Puerto Real se encontraba
la zona portuaria.
1.1.5. Las aportaciones del mundo fenicio al sudoeste peninsular
Los fenicios introdujeron en el sur y suroeste peninsular nuevos elementos que dinamizaron el
desarrollo cultural de la población indígena. Estas aportaciones nos ayudan a entender el
impacto de la presencia fenicia en la PI:
• Producción minero-metalúrgica: introdujeron el hierro, probablemente al principio ya
elaborado y posteriormente incorporaran nuevas técnicas al repertorio indígena.
Aportaron también tecnología metalúrgica más sofisticada, como técnicas de
extracción más eficientes o técnicas de refinado y copelación que facilitaron el
comercio de la plata.
• Producción cerámica: introdujeron el torno de alfarero, que dio paso a la producción
industrial y nuevas formas (ánforas de saco) y técnicas (engobe rojo) de cerámica
• Agricultura: introdujeron el cultivo de vid y olivo, así como algunas leguminosas.
Llevaron a cabo la explotación sistemática del esparto (sogas y cordeles para
navegación). Nuevos útiles y técnicas agrícolas traídas de oriente.
• Ganadería: nuevas especies como la gallina o el asno.
• Pesca: nuevas técnicas de pesca que permiten grandes capturas. Esto, junto con la
explotación de las salinas da lugar a las factorías conserveras (salazones)
• Urbanismo y arquitectura: aportaron la planta rectangular de las casas, lo que
permitió construir edificios con planos complejos y unir las casas para proyectar calles.
También introdujeron nuevos materiales como mármol, pizarra, basalto, piedra
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pómez, arcillas y cal que traen consigo nuevas técnicas como el encalado o la
construcción con adobes.
• Industria de la púrpura: el famoso tinte que da lugar al nombre por el que conocemos
a los fenicios y que se elaboraba a partir de varios moluscos, se producía también en la
PI. de manera puntual
• Desarrollo de circuitos comerciales: tanto en la zona costera como en el interior
(precedente de la Vía de la Plata). Fueron un incentivo para la población indígena, que
proveía de metales preciosos a cambio de cerámica, conservas y objetos de prestigio.
• Orfebrería: nuevas técnicas y motivos decorativos en bronce.
• Alfabeto.
Desde la fundación de Gadir, y posteriores enclaves, el mantenimiento y duración de los
contactos entre indígenas y fenicios pasaron de contactos iniciales esporádicos y meramente
comerciales a un sistema de control territorial con influencias hacia el interior, dinamizando a
la población autóctona y dando lugar a la cultura tartésica.
1.2. Tarteso
Los primeros en hablar de Tarteso fueron los griegos, situándolo en el extremo occidental del
mundo como escenario de algunos de sus mitos. Esto ha llevado a que todo lo relacionado con
Tarteso se trate de modo legendario. Pero esta cultura es una realidad histórica.
La primera referencia al topónimo viene de mano de Heródoto en relación al viaje de Coleo de
Samos (S. VII aC), mencionando también al rey Argantonio, personaje de leyenda. La referencia
más completa la debemos a Rufo Festo Avieno, más centrada en aspectos filológicos. A partir
de los años 60 los estudios sobre Tarteso se centran en el estricto plano arqueológico.
Aunque no hay unanimidad sobre muchas cuestiones, Tarteso se puede definir como una
cultura de raíz atlántica que se originó y desarrolló en el cuadrante suroeste de la PI como
resultado de la interacción y confluencia entre la población indígena y los fenicios, quienes
crearon una corriente orientalizante en las formas de vida de estas comunidades. Sebastián
Celestino afirma que Tarteso es un término de compromiso que responde a un mito pero nos
sirve para definir un periodo cultural.
1.2.1. Cronología de la cultura tartésica
La cultura tartésica se desarrolló en tres fases:
1. Precolonización (siglos XII-IX aC): También denominada “Bronce Final Tartésico”. Se define
la raíz indígena que recibirá la influencia oriental en la siguiente etapa. Se caracteriza por la
presencia de materiales orientales junto a elementos propios del Bronce Final Atlántico
(diversos hallazgos en Huelva y Ría de Huelva).
Es una época oscura caracterizada por la ausencia de poblados y con una constatada actividad
minera previa a los fenicios. Aparecen depósitos de armas de forma descontextualizada y las
expresiones más singulares de este periodo: las “estelas de guerrero tartésicas” o “estelas
decoradas del sudoeste”. Estos hallazgos nos hacen pensar en sociedades seminómadas
basadas en la explotación ganadera, organizadas en jefaturas, con gran importancia el rol del
guerrero para defenderse de las razias para robar ganado, controlar las vías de comunicación y
vigilar los medios de producción (minería).
2. Cultura tartésica (siglos VIII- primera mitad del siglo VI a.C.): Tradicionalmente,
denominada “Orientalizante”. Se inicia con la llegada de los fenicios y evoluciona
paulatinamente a medida que crece la interacción. Su momento de fuerza es en el siglo VII a.C.
cuando se documentan las primeras estructuras urbanas con las innovaciones y diseños
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arquitectónicos de filiación oriental. La vida sedentaria impulsa la agricultura intensiva, la
creación de nuevos núcleos de población y la generalización de un nuevo rito funerario.
El final de la cultura tartésica se produce a mediados del siglo VI a.C. Se ha fechado el final de
Tarteso en el 535 aC, fecha de la batalla de Alalía que enfrentó a cartagineses y etruscos contra
griegos por el control del Mediterráneo. Las teorías sobre el final de Tarteso son variadas y,
posiblemente, la crisis se debiera a la sumad de todos o varios de estos factores:
• Cartago habría terminado con Tarteso para apoderarse de la plata peninsular.
• Las invasiones célticas de la Meseta.
• El abandono de las colonias fenicias tras la caída de Tiro en el siglo VI aC
• Crisis en el sector agropecuario que llevaría a ocupar las tierras del interior, unido a
agotamiento de filones de mineral
• Estudios geomorfológicos han detectado actividad sísmica en el siglo VI aC, de modo
que pudieran producirse terremotos y tsunamis con la consecuente destrucción de
puertos y crisis económica
3. Auge de la periferia (mediados del siglo VI-siglo IV aC): Se produce el colapso de Tarteso y
la esencia de la cultura tartésica se proyecta hacia el interior. Las tierras medias del Guadiana
viven un desarrollo propio y un fuerte crecimiento demográfico.
1.2.2. Espacio geográfico y poblamiento tartésicos
Denominamos territorio de Tarteso a un especio que guarda una relativa homogeneidad
cultural entre los siglos IX y VI a.C. Este territorio se extiende por la costa entre la
desembocadura del Guadiana hasta el Estrecho de Gibraltar; el límite septentrional lo marca
Sierra Morena prolongándose por la meseta de Los Pedroches hacia la comarca de la Serena
extremeña. La depresión del Guadalquivir es el eje principal de comunicación hacia el interior.
Diferenciamos el núcleo tartésico y la periferia.
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Núcleo tartésico: es el espacio primigenio de esta cultura. Ocupa la costa suroccidental de la PI
entre los ríos Guadiana y Guadalete (grosso modo, Huelva, Sevilla y Cádiz)2. Esta zona vive un
rápido desarrollo desde el siglo VIII a.C. Se diferencian tres focos de asentamiento principales:
• Zona de Huelva: La capital, con ocupación anterior a la llegada de los fenicios, se
convirtió en uno de los centros tartésicos más importantes. La posición ventajosa de
Huelva junto a la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel y frente a un amplio golfo, le
permitió tener un puerto que centralizara la salida de los productos del interior. Su
topografía caracterizada por elevaciones o “Cabezos” permitía establecer zonas de
hábitat. En la parte baja de la ciudad se han documentado áreas de viviendas,
almacenes y santuarios que indican que hubo un importante emporio visitado por
diferentes poblaciones del Mediterráneo, lo que se refleja también en La Joya, su
necrópolis más importante. La adopción de técnicas de construcción orientales se
observa a partir de la primera mitad del siglo VIII a.C.
La gran riqueza de la zona radica en la explotación metalúrgica, especialmente plata,
destacando las minas de Río Tinto y Tharsis. Dentro del territorio controlado por
Huelva destacan los asentamientos de Niebla, San Bartolomé de Almonte y Tejada la
Vieja. Contaron con bosques de encina y alcornoque para conseguir el combustible
para fundir el metal, pero la ausencia de suelos fértiles debió causar la rápida
colonización de las vegas del Guadalquivir.
• Desembocadura del Guadalquivir: Hacia finales del siglo VIII a. C. se concentraba aquí
la mayor densidad de población tartésica. Esta región destaca por la fertilidad de sus
tierras. El centro más importante era Spal, el punto más al interior al que se accedía en
barco, frente a él se alzaba el santuario de El Carambolo consagrado a los dioses Baal y
Astarté (Tesoro de El Carambolo). De este yacimiento procede la característica
cerámica tipo Carambolo decorada con motivos geométricos de pintura rojiza sobre
superficie bruñida o engobada. Otros asentamientos son Carmona, Montemolín, Vico,
Mesa de Setefilla, Coria del Río y Cerro Macareno.
• Área en torno a Cádiz: No contamos con muchos datos sobre esta zona. Los
yacimientos más importantes son la necrópolis de las Cumbres (al norte del yacimiento
fenicio del Castillo de Doña Blanca) y Mesas de Asta (Jerez de la Frontera), próximo al
estuario del Guadalete y con gran importancia estratégica por su ubicación que le
permitía controlar la actividad costera y la de tierras del interior.
Periferia tartésica: es el área de influencia de Tarteso, que comprende las zonas del
interior que no se integraron en el sistema cultural tartésico hasta finales del siglo VII a.C.:
• A través de la cuenca media del Guadiana, por el pasillo natural que une este río con el
Guadalquivir a través de la provincia de Córdoba, siendo Medellín el centro
aglutinador de este territorio, se perciben ciertas influencias de la colonización oriental
a través de manifestaciones materiales muy puntuales.
• A mediados del siglo VII a.C. comunidades tartésicas se asientan en Baja Extremadura y
la parte más occidental de la Meseta sur. Se trata de poblados en llano, carentes de
defensas que aplican técnicas arquitectónicas tartésicas.
2 Debemos de tener en cuenta que el paisaje se ha modificado mucho en los últimos 3.000 años. En esa época la desembocadura
del Guadalquivir estaría a la altura de Coria del Río (cerca de Sevilla) donde el río formaba un estuario al desaguar en una albufera
que hoy llamamos golfo tartésico. La boca del estuario se extendía desde Matalascañas hasta Sanlúcar de Barrameda.
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• Desde finales del siglo VII, principios del VI a. C. la influencia llega al valle medio del
Tajo, siendo los lugares más significativos Aliseda, Talavera la Vieja, Torrejón de Abajo
o Cerro de la Mesa.
• La vía de comunicación más importante de la época parece ser el corredor formado
por Los Pedroches (Córdoba) que comunicaba con el valle de La Serena (Badajoz) que,
a su vez, a través de los ríos Zújar y Guadiana, comunicaba a la periferia con el núcleo
tartésico. Por estas vías circularían productos y personas que transformaron la
economía y aceleraron los procesos sociales hasta el cambio cultural.
• A mediados del siglo VI a.C. la periferia alcanzó su máximo desarrollo económico y
cultural.
Los asentamientos de época tartésica se ceñían principalmente a la línea de costa y a las
riberas del Guadalquivir. Previos a la colonización encontramos escasos poblados de pequeño
tamaño, ubicados en suaves elevaciones, carentes de muralla y formados por cabañas
redondeadas u ovaladas fabricadas en material perecedero (posible carácter itinerante de la
población). A partir del siglo VIII a.C., con el aumento de la población y la explotación de los
recursos ya mencionados, los poblados se hacen más complejos. Destaca la construcción de
murallas con valor protector pero que también permitían alcanzar el estatus de ciudad al
modo mediterráneo. Adoptan el patrón urbano oriental que permite racionalizar los espacios,
con viviendas de planta cuadrangular que permite adosar las viviendas y trazar calles que
serán posteriormente pavimentadas y dotadas de infraestructuras como los desagües. Se
realizan edificios de mayor envergadura técnica con la única finalidad de asentar el poder,
como los santuarios, con elementos como los altares con forma de piel de toro o los
pavimentos de conchas que marcan la ideología de las élites indígenas.
1.2.3. La economía de Tarteso
Tarteso contaba con riqueza minera, recursos marinos y fértiles tierras en una posición
estratégica en el tránsito comercial entre el Mediterráneo y el Atlántico, con acceso a las
tierras de interior gracias a los ríos. Se produjo una auténtica revolución económica que no
solo benefició a los colonos fenicios, sino que repercutió especialmente en las jefaturas
indígenas que demandaban productos de lujo y prestigio. Tomar conciencia de su importancia
como intermediarios contribuyó a reforzar su organización política.
• Minería y metalurgia: Las zonas mineras más importantes fueron Riotinto y
Aznalcóllar. A estos se asociaron poblados mineros como Cerro Salomón y
Quebrantahuesos a Riotinto y Tejada la Vieja y San Bartolomé de Almonte a
Aznalcóllar. Se extraía principalmente plata y también cobre y se abastecían de estaño
del interior para la elaboración de bronce (armas y otros objetos)
Estos poblados fueron generalmente pobres, con una organización simple del trabajo,
donde pervivió la producción doméstica (encontrados útiles de extracción y metalurgia
en espacios de habitación). Se han encontrado en ellos hornos, toberas, escorias etc.
Un buen ejemplo es Tejada la Vieja, poblado estructurado en trama urbana con calles y
fortificado con una muralla construida con técnicas orientales, que hacen evidente la
intervención fenicia. En la metalurgia es donde vemos cómo la colaboración entre
indígenas y fenicios es más evidente, con intereses mutuos: los indígenas controlaban
los centros de producción de la plata, pero necesitaban del plomo y de las innovadoras
técnicas de extracción traídas por los fenicios.
• Comercio: La actividad metalúrgica sería inútil sin una estrategia para exportar el
producto. Las jefaturas indígenas se encargaban del transporte a los puertos costeros
del Atlántico y allí los fenicios se encargaba de su exportación. También se exportaban
pieles, carne o lana (se han encontrado almacenes para guardar excedentes). A cambio
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se recibían manufacturas y artículos de lujo del Mediterráneo oriental o de las colonias
occidentales (joyas, cerámicas finas, marfil, perfumes...)
Además de las rutas marítimas controladas por los fenicios existía el comercio por vía
terrestre y fluvial hacia las tierras del interior.
• Agricultura y ganadería: La economía del suroeste peninsular se basaba en la
agricultura y la ganadería. La mitología sobre el origen de Tarteso hace hincapié en la
importancia de la agricultura como paso previo a la civilización. El aumento de
población estimuló la actividad agropecuaria, aprovechando para esto las tierras
fértiles de las vegas de los ríos, especialmente las riberas del Guadalquivir y la región
de los Alcores que vieron incrementada su población desde el siglo VIII a.C.
Los fenicios introdujeron medios tecnológicos que permitieron una agricultura más
intensiva. Introdujeron las leguminosas, nuevas variedades frutícolas, hortícolas y de
cereales que permitieron diversificar la dieta. Destaca la introducción de la vid y el
olivo. Desconocemos las formas de propiedad y explotación de la tierra, pero se
considera que fue la ocupación de tierras agrícolas lo que propició el nacimiento del
Estado en Tarteso, inspirado seguramente por la estructura llevada por los fenicios.
La multiplicación de asentamientos destinados a la actividad agrícola propició la
estabulación ganadera, con nuevas especies como la gallina y el burro, el aumento de
la explotación de cabras y ovejas y la introducción del cerdo en la alimentación.
En las zonas costeras la dieta se completaba con la pesca y en el interior la caza debió
de jugar un papel importante.
• Pesca y salazones: Especial relevancia la explotación, producción y comercialización de
la sal marina y de los recursos del mar (atún, bonito y corvina). La industria de la
salazón fue una de las más pujantes y es posible que la que se documenta en época
púnica sea continuación de la tartésica (difícil detectar porque los antiguos puertos
hoy son zona de interior)
• Artesanía: La introducción del torno de alfarero hizo posible el aumento de la
producción cerámica con temas y tipos orientales e indígenas. Se realizaron
recipientes para la comercialización de los productos destinados a la exportación y
útiles para la población. También vajillas de lujo.
En orfebrería se sustituyen los adornos de oro macizo por los de oro hueco con
técnicas y decoraciones orientales, pero con formas e imágenes propias del mundo
indígena. Se trabaja también el bronce (orfebrería toréutica) y el marfil (orfebrería
eboraria).
Con el aumento del tráfico marino también se presupone aumento de la mano de obra
destinada a la industria naval, tanto trabajando la madera para los barcos como el lino
para las velas.
1.2.4. Organización social y política
Obtenemos información de los yacimientos y la cultura material. La aparición de murallas pone
de manifiesto la necesidad de preservar los recursos económicos y los espacios residenciales
mejor estructurados indican una sociedad más compleja capaz de construcciones de más
envergadura. En la sociedad indígena del Bronce Final predominan las relaciones sociales
basadas en el parentesco. La acción fenicia favoreció el incremento de la desigualdad al
monopolizar los individuos y familias mejor situadas los contactos y relaciones con los recién
llegados. Las necrópolis son una gran fuente de información.
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Conocemos muy bien el ritual de la muerte en Tarteso gracias a la gran cantidad de necrópolis
bien conservadas: La Joya (Huelva), Setefilla (Lora del Río, Sevilla), Medellín (Badajoz), Las
Cumbres (El Puerto de Santa María, Cádiz) y La Angorilla (Alcalá del Río, Sevilla).
Estas necrópolis proporcionan información sobre el cambio social entre los siglos VIII y VII a.C.
En el siglo VIII a.C. Se documenta un tipo de enterramiento tumular, consistente en un
conjunto de cremaciones en urna con el correspondiente ajuar cubiertas por un túmulo de
planta circular. Estas estructuras sugieren la existencia de linajes o grupos de parentesco cuyos
miembros se entierran en la misma zona sin diferencias de riqueza entre sus ajuares.
Desde finales del VIII a.C. e inicios del VII a.C. se pone en manifiesto la jerarquización de la
sociedad con la aparición de tumbas principescas, con cámaras funerarias de mampostería con
corredores de acceso cubiertos por túmulos visibles a larga distancia. Alrededor de estos
túmulos existen tumbas de cremación en urna que se suponen de familiares y clientes de la
aristocracia. El resto de la población se enterraba en estructuras simples de escasa visibilidad,
en urnas crematorias en hoyos, agrupados en conjuntos con poca o nula señalización.
Los ajuares pueden ser de extraordinaria riqueza, como el encontrado en la tumba 17 de La
Joya, donde aparece un carro, armas, marfiles etc. En Medellín encontramos copas como el
Kylix3 de Eucheriros que atestiguan la importancia del consumo de vino en el ritual funerario
en las élites de Tarteso, alto practicado por los fenicios y los griegos pero no en la PI en la Edad
de Bronce. Estos rituales conllevan la aceptación de las ideas sobre la vida en el más allá, lo
que atestigua que las novedades económicas y tecnológicas contribuyeron a desarrollar
novedades ideológicas.
Aunque en la sociedad indígena previa a la colonización podemos imaginar que había una
estratificación social dentro de un sistema de linajes o clanes, las necrópolis tartésicas nos
hablan de una sociedad claramente estratificada y desigual, con una minoría aristocrática a la
cabeza que si bien se diferenciaba claramente del resto, no conocemos sus características.
Seguramente, no fuera una casta guerrera sino que sus privilegios vendrían del control de los
recursos, concretamente de los metales. Además del poder económico se supone que tendrían
un poder político para imponer su voluntad sobre el resto de la población local e incrementar
la producción.
La orientalización de las élites no implica la de la base de la población, que sería una masa
poco articulada en proceso de estratificación pero de la que no sabemos si tenía acceso a la
riqueza, a la titularidad de la tierra o si existió la esclavitud.
En cuanto a la organización política, los primeros investigadores pensaron en Tarteso como
una gran ciudad, capital de un reino, pero desde los años 60 se aboga por la existencia de
diferentes ciudades, similares a las ciudades-estado del Mediterráneo oriental, que podían
formar ligas o comerciar entre ellas, pero sin un poder centralizado tipo monárquico. Se
trataría de jefaturas complejas encargadas del control de la explotación de las minas y del
desplazamiento del metal hasta los puertos.
1.2.5. La cultura tartésica del valle medio del Guadiana
Hemos visto como a mediados del siglo VI a.C. se produce la decadencia de Tarteso y la cultura
tartésica se proyecta hacia el valle medio del Guadiana. Esta zona es testigo de un fuerte
crecimiento demográfico y de un desarrollo propio que se materializa con el surgimiento de
grandes construcciones de adobe (los conocidos como edificios tartésicos ocultos bajo túmulo)
que controlarán el tramo medio del Guadiana y sus principales afluentes. Los tres ejemplos
3 Vaso de cerámica griego, normalmente decorado con pinturas figuradas del que deriva la palabra cáliz.
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TEMA 1. LA COLONIZACIÓN FENICIA Y TARTESO
paradigmáticos son Cancho Roano (Zalamea de la Serena), La Mata (Campanario) y Casas de
Turuñuelo (Guareña). Estos edificios tienen varios rasgos en común:
1. Por lo general se ubican en uno de los márgenes del Guadiana, en la
confluencia con alguno de los principales afluentes (excepto Cancho
Roano), lo que responde al deseo de control de las arterias fluviales y
sus fértiles tierras.
2. Se trata de grandes edificios exentos (no adosados) de planta
cuadrangular orientada al sol. La planta se articula a partir de un patio
que da a un pasillo redistribuidor. Con muros de adobe sobre
cimientos de piedra con pavimento de arcilla apisonada; paredes
enlucidas con cal o forradas con lajas de pizarra, decoradas; techos
planos con vigas de madera, ramajes y barro y presencia de bancos
corridos, hogares o altares de adobe.
(Imagen obtenida de “EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ” de SEBASTIÁN CELESTINO PÉREZ y ESTHER RODRÍGUEZ
GONZÁLEZ)
3. A comienzos del siglo IV todos estos edificios fueron incendiados, amortizados y cubiertos
por una gruesa capa de arcilla que les da la apariencia de túmulo. La hipótesis más aceptada es
la llegada de los pueblos beligerantes de la meseta.
4. Todos los edificios desempeñaron funciones relacionadas con las actividades agropecuarias.
En Cancho Roano hay una gran carga cultural documentándose tres altares; en Casas de
Turuñuelo ha aparecido un altar en forma de piel de toro extendida entre otros objetos; en La
Mata gran cantidad de molinos de mano y ánforas (posible almacén de excedentes).
Todas estas construcciones controlarían un territorio político, explotando sus recursos
naturales y aprovechando quizás las actividades del resto. No es posible determinar quién o
quiénes ejercían el control social, político y económico de estos edificios de poder,
monumentales y con ricos objetos en el interior, sin duda, una parte de la sociedad con
grandes recursos.
Cronología básica
1103 a.C. Fundación de Gadir según Veleyo Patérculo
900-770 a.C. Presencia de materiales fenicios en Huelva
s. IX a.C. Fundación de Gadir
875 a.C. Assurnasirpal II impone un tributo a algunas ciudades fenicias
s. VIII a.C. Inicio de la cultura tartésica
s. VI a.C. Crisis de Tarteso. Desarrollo de la cultura tartésica en el valle medio del
Guadiana.
573 a. C. Caída de Tiro
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES
EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES
DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
2.1. Los griegos en la PI. 2.1.1. La colonización griega en el Mediterráneo. 2.1.2.
Características generales de la presencia griega en Iberia. 2.1.3. Fases y espacios de la
colonización griega. 2.1.4. El comercio griego en la PI. 2.1.5. Ampurias. 2.2. Iberia en la órbita
de Cartago. 2.2.1. El imperialismo cartaginés en el Mediterráneo. 2.2.2. Las ciudades púnicas
del sur peninsular antes de 237 a.C. 2.2.3. Ibiza feno-púnica. 2.2.4. Llegada de los Barca y la
presencia en Iberia hasta 218 a.C. 2.2.5. Fundación de Carthago Nova.
2.1. Los griegos en la Península Ibérica
2.1.1. La colonización griega en el Mediterráneo
El siglo VIII a.C. es un momento clave en el mundo griego antiguo. Tres elementos serán los
motores fundamentales de las transformaciones:
• El alfabeto griego (vehículo de comunicación)
• La moneda (como consecuencia del desarrollo del comercio y el artesanado)
• La polis (como ordenación del territorio en comunidades de ciudadanos organizados
políticamente)
En este contexto se inicia un fenómeno de expansión por el Mediterráneo que se prolongó
desde el siglo VIII al VII a.C. que salpicó de ciudades griegas amplios territorios costeros del
Mediterráneo y del Mar Negro, con las consecuentes consecuencias ideológicas, económicas y
sociales. A esto se le denomina colonización griega, si bien no hay que confundir el término con
la idea de colonialismo del siglo XIX y XX. Los griegos usaban el término apoikía, que implicaba
el traslado de la casa a otro lugar. Las nuevas comunidades mantenían lazos sentimentales y
religiosos con su metrópolis, pero eran independientes.
El colonialismo griego estuvo causado por tres problemas en las tierras de origen:
• La estonokhoría o escasez de tierras, motivada por el crecimiento demográfico unido al
método de herencia tradicional que propiciaba la división del terreno en partes iguales
entre los herederos y por la escasez general de tierras fértiles en Grecia.
• El creciente desarrollo de la artesanía y del comercio en las poleis hizo necesarios
nuevos mercados tanto para conseguir materias primas como para vender excedentes.
• El stasis o tensión social, causada por el auge de nuevos grupos sociales formados por
artesanos y comerciantes enriquecidos que veían como la aristocracia monopolizaba
las tierras e instituciones.
Este proceso colonizador se producía de la siguiente manera:
• Se iniciaba cuando la metrópoli decidía organizar una expedición, tras recibir la sanción
religiosa en el oráculo de Delfos
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
• El oikistés o fundador, proporcionaba los medios y prefiguraba el aparato institucional,
transmitiendo los cultos religiosos. También marcaba el número de colonos, unos 200
por lo general.
• Se establecía una navegación de cabotaje y se elegía un lugar fértil, con buena posición
defensiva y un fondeadero adecuado para los barcos.
• Los asentamientos podían ser apoikía1 o emporion2
La colonización se produce en dos fases:
• Entre el 775-675 a.C. se constatan fundaciones en la península Calcídica, Sicilia y la
Magna Grecia
• Entre el 675-550 a.C. además de afianzar lo anterior se dirigen al mar de Mármara, Mar
Negro, sur de Egipto, costa Azul francesa y la costa levantina de la PI.
2.1.2. Características generales de la presencia griega en Iberia
Al igual que sucedió con los fenicios, la llegada de los griegos a la PI no conllevó conflicto
armado. Se trató de una presencia muy limitada a la costa con asentamientos de tipo
comercial, sin relaciones muy profundas con los indígenas. Los intercambios se basaron en la
reciprocidad sin que en un principio tuviera un papel importante la moneda, introducida en la
PI por los griegos.
De nuevo hay distorsión entre las fuentes escritas y los restos arqueológicos. Se han hallado
cerámicas en Huelva del siglo IX a.C. y algunas posteriores pero son restos poco abundantes
que podrían provenir del comercio con los fenicios. La presencia griega en la PI no puede
fecharse más allá del siglo VII a.C., relacionada directamente con Tarteso. Tras su colapso el
interés griego se fue desplazando del suroeste peninsular al sureste y al Levante mediterráneo.
2.1.3. Fases y espacios de la colonización griega
1. Primeros contactos con Tarteso (ca. 630 a.C.): Es muy probable que los griegos tuvieran
conocimiento de Tarteso a través de los fenicios ya en el siglo VIII a.C. Pero el primer contacto
del que tenemos noticia es a través de Heródoto, en el viaje de Coleo de Samos, quién por
accidente acaba recalando en Tarteso, que es descrito como un emporio desconocido por los
griegos del que sacan grandes beneficios. Por los datos del escrito podemos datar el suceso en
el 630 a.C. y desconocemos si tuvo continuidad. En ese momento los griegos enviaban plata a
Egipto a cambio de cereales, lino o papiro, por lo que posiblemente pudieran estar buscando
este metal. La llegada de los griegos a la península se produjo siguiendo la red de
establecimientos fenicios, como indican los restos de sus cerámicas datados en el siglo VII a.C. y
los griegos solo tuvieron que adaptarse a las normas de intercambio existentes.
2. Colonización focea3 (siglos VI-V a.C.): Desde el siglo VII las ciudades jonias sufrían la presión
del reino de Lidia, en proceso de expansión. Focea sentía esto especialmente debido a su
pequeño territorio, lo que fue estímulo para arriesgar empresas económicas en ultramar.
Diferenciamos dos fases según las áreas de interés:
1 Apoikía: Era una ciudad nueva con toda su estructura
2 Emporion: Centros exclusivamente comerciales
3 Focea: ciudad griega de la Jonia (en la costa de la actual Turquía) que fue importante puerto comercial
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
• 1ª Sur peninsular (ca. 580-540 a.C.): Este periodo se caracteriza por el comercio con
Tarteso. Nuestra principal fuente de información es Heródoto4 que narra las relaciones
entre los foceos y Argantonio, un rey Tarteso mítico que se cree puede simbolizar el
largo periodo de tráfico comercial entre Focea y Tarteso. Por estos escritos conocemos
las buenas relaciones entre los comerciantes griegos y las élites de Tarteso y también la
posible ayuda de Tarteso a Focea para construir su muralla (las dimensiones y
características de la misma apoyan la tesis de súbita afluencia de riquezas).
El centro neurálgico del comercio fue Huelva, con un área para comerciar utilizada ya
por los fenicios. Se establecieron también relaciones con otros lugares, como Cerro del
Villar, Malaka y La Fonteta. Los restos cerámicos datados en la época confirman esto.
Las relaciones comerciales no derivaron en la fundación de nuevas ciudades ni
establecimientos comerciales. No se basó pues en establecimientos permanentes y por
tanto no tuvo influencia cultural de impacto en la población indígena. A cambio de la
plata ofrecían seguramente aceite, vino y productos de lujo como manufacturas,
tejidos y bronce.
• 2ª SE y levante peninsular (ca. 600/550-400 a.C.): Hacia mediados del s. VI a.C. se
producen una serie de cambios que tienen su impacto en la actividad comercial griega
en la península:
▪ Tiene lugar el colapso de Tarteso y la consecuente disolución de los lazos
económico-comerciales de los fenicios
▪ La conquista de Focea por los persas en el 546 a.C. hace que más foceos y
jonios en general se muevan hacia Occidente, bien en nuevas colonias bien en
las ya existentes
▪ Las consecuencias de la derrota griega en la guerra de Alalía (537 a.C.) impulsó
otro movimiento de gentes hacia costas galas y peninsulares
Ante la falta de rentabilidad del mercado tartésico los comerciantes griegos desplazan
sus intereses comerciales al sureste y levante de la PI. Ya desde el inicio, los griegos
habrían ido realizando viajes por las costas orientales y meridionales con negocios
puntuales, tal como atestiguan los restos (escasos) de cerámicas.
Los restos, principalmente de cerámica, no fueron muchos durante la segunda mitad
del siglo VI a.C pero a partir de la primera mitad del V a.C. aumenta, constantando el
afianzamiento del comercio griego, que aprovecha las redes de distribución iniciadas
por los fenicios. Usaron puertos de escala o atranque y pequeños emporia con los que
negociaban con la población indígena, deseosa de objetos de lujo. En algunos puntos,
los comerciantes contaron con muchas ventajas. La influencia de los mismos se ve
también en la escultura íbera, influenciada por los prototipos helénicos ya desde
finales del s. VI a.C.
La principal zona de interés fue la costa gerundense, principalmente el golfo de Rosas,
donde establecieron la Palaia polis, primer enclave de Emprion hacia el 600 a.C.
Cuando la población pasó a tierra firme fue cuando se produjo el desarrollo urbano.
Más tarde fundaron Rhode (Rosas) cuyos restos más antiguos datan del s. V a.C.
Destaca el papel jugado por Massalia en el comercio levantino, siendo sustituida por
Ampurias a partir del 500 a.C.
La costa entre Cartagena y el río Júcar también es de gran atractivo porque hay muchas
bahías, cultivos de interés, posibilidad de obtener sal y porque cuenta con ríos
4 Heródoto: historiador griego que vivió entre el 484 y el 425 a.C.
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
navegables hacia el interior. Aparecen tres enclaves mencionados, uno que muchos
autores sitúan en torno a Denia, otro en Santa Pola y el último por determinar.
3. A partir del siglo IV a.C.
El núcleo principal del comercio griego seguía siendo Emporio, punto principal de llegada de
barcos desde el Mediterráneo y también de productos procedentes de la península y de
redistribución de los mismos. Se han constatado contactos de Emporio con Gadir y Ebusus. El
registro arqueológico demuestra la intensidad de las relaciones entre griegos ampuritanos y los
distintos territorios peninsulares, coincidiendo además con un momento clave en el desarrollo
de la cultura ibérica.
Junto a Emporio también continúa la actividad de los emporios costeros más pequeños, lo que
sabemos por haber encontrado en los yacimientos un porcentaje alto de importaciones
griegas. Podemos citar los poblados ibéricos de Los Nietos (Murcia), Illeta dels Banyets (playa
de El Campello, cerca de Alicante), Grau Vell (En Sagunto) o Burriac (Barcelona). Los barcos
descargaban sus mercancías y cargaban materias primas como metales o esparto. Cástulo es
considerado por algunos autores un emporion en el interior porque se dedicaba a la
redistribución de cerámica griega en la Alta Andalucía.
En la primera mitad del siglo IV a.C. hay un incremento extraordinario en la distribución de
productos griegos en los centros indígenas pero la cerámica ática desaparece por completo a
partir del 375 a.C. siendo sustituida por otras producciónes ibéricas que van llenando el hueco.
A lo largo del siglo III el proceso se ve interrumpido por la llegada de los cartagineses primero y
de los romanos después.
2.1.4. El comercio griego en la PI
La actividad comercial griega en la PI tuvo gran éxito y esto se relaciona con el desarrollo
político y económico del mundo ibérico. Características:
• Un comercio de intermediación. La mayoría de los emporios acogían productos del
gran comercio internacional y servían como puntos de intercambio entre productos
exóticos y los producidos in situ o en lugares cercanos. El éxito de los foceos no radica
en sus propios productos, sino en encargarse del transporte e intercambio.
• Los productos griegos que se comercializaban. Tuvieron mucho éxito las cerámicas de
barniz negro (sobre todo platos) y de figuras rojas (cráteras y copas). Gran parte han
aparecido en tumbas ibéricas. También se importó vino y aceite y gracias a las ánforas
sabemos que su origen era Quíos, Samos, Mileto, Corinto, Atenas y, más adelante,
Massalia.
• Los productos peninsulares que se intercambiaban. El objetivo principal eran los
minerales y productos alimenticios que soportaban el transporte, especialmente
salazones, tal vez cereales y, sobre todo, vinos y aceite. También productos
manufacturados como tejidos. Los griegos transportaban lo que mejor podían vender.
• La intervención de los indígenas. El comercio estuvo en manos, sobre todo, de
comerciantes ampuritanos. Pero con el paso del tiempo contaron con cada vez más
colaboradores indígenas que se encargaban de la distribución hacia el interior (no hay
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
indicios de navegaciones indígenas) y de llevar los productos del interior hacia los
puertos.
• El impacto sobre el mundo indígena. Los ibéricos asumieron de los griegos la escultura
en piedra y la escritura. También tuvieron mucha repercusión las creencias. Las
cráteras, como contenedores de cenizas de difuntos, tuvieron mucho aprecio en el
mundo ibérico pero también los platos y copas de los ajuares funerarios indican alguna
función ritual durante los funerales. Los productos se integraron en los usos y ritos de
la población indígena y remodelaron sus creencias.
2.1.5. Ampurias
Ampurias fue la fundación griega más importante de la península. Nació como una ciudad con
vocación comercial y continuó siendo relevante en época romana. Gracias a las fuentes
literarias y a las excavaciones arqueológicas conocemos bien la historia de su urbanismo.
Emporion es uno de los pocos casos conocidos en el mundo griego en el que un enclave que
surge como punto de comercio acaba convertido en una polis.
Diferenciamos varias fases:
• Palaia polis (ciudad antigua): Hacia el 600 a.C. se instaló una pequeña factoría de
foceos en un islote junto a tierra firme identificado como San Martín de Ampurias (en
la actualidad unido al continente) que recibía importaciones fenicias y etruscas que,
tras el establecimiento del emporion griego, desaparecen casi totalmente suplantadas
por las de tipo heleno. Hacia el 580 a.C. se observa un cambio en las estructuras de
habitación que pasan a ser de planta rectangular y en la cultura material con más
producciones tipo griego. Hay huellas de actividad artesanal y actividad metalúrgica.
• Neapolis (nombre dado que no aparece en ninguna fuente). Hacia mediados del siglo
VI a.C. la población se trasladó a tierra firme y ocupó el área al sur del primer
establecimiento. No se sabe si hubo una intención de crear una ciudad nueva o fue una
ampliación del emporion. Pudo estar relacionado con la llegada de población que huyó
de Focea tras la conquista persa. Sabemos poco de su desarrollo hasta la creación de la
muralla (tercer cuarto del siglo V a.C.), cuando se va dotando de todos los elementos
característicos de la polis (ágora, mercado, templos, lugares habitacionales y la chora o
terreno agrícola). Aparecen entonces las acuñaciones de moneda. El siglo IV a. C. es el
periodo de máximo esplendor antes de la llegada de los romanos, con una
remodelación urbanística y muchas construcciones.
Fuera de las murallas se han constatado edificios de culto, pero se desconoce a qué
divinidades fueron dedicados. Se sabe que había un poblado de indiketes (indígenas)
con los que tuvo que haber buena relación. Estrabón y Tito Livio aseguran que en un
momento la ciudad llegó a ser doble conviviendo griegos e indígenas separados por la
muralla, lo que es confirmado por los restos arqueológicos.
• Praesidium. La siguiente fase tuvo lugar tras la llegada de los romanos que
establecieron primero un paresidium 5 en el 179 a.C. y hacia el 100 a.C. una ciudad que
adquirió el estatuto municipal con Augusto.
5 Praesidium: campamento militar romano
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
2.2. Iberia en la órbita de Cartago
2.2.1. El imperialismo cartaginés en el Mediterráneo
Cartago fue fundada por fenicios de Tiro en el siglo IX a.C. (la tradición señala el año 814). Su
riqueza agrícola y su potencial comercial, de la mano de sus progresos en las técnicas de
navegación, lo consolidaron como un Estado fuerte a mediados del siglo VI a.C., cuando
comenzó a mostrar su voluntad imperialista y de expansión comercial con la conquista de
Cerdeña en la segunda mitad del s. VI a.C. y sus intereses en Sicilia a partir de finales del s. V
a.C.
Los primeros enfrentamientos que protagonizó fueron contra griegos y etrusco, concretándose
en la batalla de Alalia. Sicilia fue otro punto conflictivo que terminó con el control de casi la
totalidad de la isla por Cartago en el siglo V.
En este momento el ejército cartaginés pasa de ser un ejército ciudadano a estar conformado
en gran medida por mercenarios. Los territorios occidentales de África y la PI se vieron
afectados pues aportaron contingentes de tropas.
En el s. III a.C. solo Roma podía rivalizar con Cartago. El primer conflicto entre ambos Estados,
la Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.) acabó con la derrota de Cartago y la imposición de
duras condiciones militares y económicas, en el armisticio firmado por C. Lutacio Catulo y
Amílcar Barca. Cartago cae, pero idea un plan para recuperarse. Para ello, necesita de una gran
fuente de recursos y se dirigen entonces a la PI, que terminará siendo el escenario del segundo
gran conflicto entre cartaginenses y romanos.
2.2.2. Las ciudades púnicas del sur peninsular antes de 237 a.C.
La transición entre la etapa colonial fenicia y el periodo formativo de las ciudades-estado
púnicas en Iberia no está bien definida ni desde el punto de vista cronológico ni del
sociopolítico. El cambio se ubica a mediados del S. VI. a.C. Tradicionalmente, se ha explicado
como consecuencia de la toma de Tiro por Nabucodonosor II, siendo la metrópoli sustituida
por Cartago que integra el sur peninsular como una provincia.
En la actualidad esto está descartado porque los datos apuntan a otra imagen. Si bien Cartago
tenía un interés en la zona que se traduce en exploraciones y provisión de mercenarios, plata y
salazones, esto no implicaría un control directo. Algunos autores apuntan a una estrategia
cartaginense basada en la mediación comercial, la vigilancia de rutas y el sostenimiento de un
complejo de infraestructuras.
Lo más seguro es que la paralización del mundo colonial fenicio fuera consecuencia en parte de
la toma de Tiro, pero también de otros factores como la colonización focense, la decadencia
producida por la falta de demanda de plata o el agotamiento de los filones y recursos
tecnológicos que llevaron a la desestructuración de las sociedades colonial e indígena.
Todo esto se enmarca en un contexto en el Mediterráneo donde a lo largo del s. VI a.C. se
percibe un proceso de regionalización caracterizado por el fraccionamiento político, la
decadencia de las metrópolis y la aparición de nuevos estados. Todo esto tuvo efectos
indirectos en las colonias fenicias de Iberia que vieron como su área de influencia se contrajo o
incluso desapareció totalmente.
La herencia fenicia pervivió en algunas comunidades que mantuvieron sus identidades como
ciudad-estado tras la transición del s. VI a.C. Estas ciudades autónomas son nombradas en las
fuentes como poleis u oppida. Desde el punto de vista arqueológico se observan más
enterramientos (más población y más ciudadanos con derecho a ser enterrados) y la
adscripción a la cultura púnica es evidente por material de origen púnico, por las costumbres
funerarias o por las monedas cuando comienzan a acuñarse.
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
Las dos ciudades más dinámicas fueron Gadir y Ebusus (Ibiza), las únicas que acuñaron moneda
previamente a la Segunda Guerra Púnica. La riqueza de Gadir provenía del comercio, la pesca
de atunes y la industria salazonera. Estrabón nos cuenta que tenía al menos una asamblea
ciudadana. En la costa Mediterránea destaca Malaca, consolidada como ciudad-estado en el s.
VI a.C. cuando se constata la construcción de la muralla. Otras ciudades importantes fueron
Seks (Sexi), Abdera y Baria.
Se ha hablado de una “Liga púnico-gaditana” en la que Gadir estaría en el epicentro político y
habría articulado las relaciones políticas de las ciudades-estado púnicas mediante pactos, en
relación de igualdad (no subordinación) con Cartago. Pero esta idea se descarta actualmente,
ya que si bien Gadir tuvo peso estratégico y económico en el Círculo del Estrecho nunca lo tuvo
político y no hay datos para pensar que ese extenso territorio formara alguna vez una liga. Al
contrario, lo que hay son micro-estados denominados como poleispor las fuentes griegas y de
las que desconocemos la relación política respecto a Gadir o entre ellas.
2.2.3. Ibiza feno-púnica
Ebusus surge como subcolonia de otras fundaciones fenicias peninsulares. Es un caso único por
dos motivos:
• La isla no estaba prácticamente poblada antes de la llegada de los fenicios
• Es uno de los espacios más conocidos de la cultura feno-púnica en España
Los primeros asentamientos se fechan en el 630 a.C. en Sa Caleta y la propia Ibiza, que quedará
como único centro urbano a partir del 590-580 a.C.
La ciudad se encontraba en Puig de Vila y contaba con entre 15 y 20 ha y una población entre
2500 y 6000 habitantes. La necrópolis se encontraba en Puig del Molins y se han encontrado
entre 3.000 y 4.000 hipogeos excavados en roca. El rito mayoritario fue la inhumación hasta el
s. II a.C.
Fue junto a Gadir la primera ciudad en emitir moneda, en bronce, para agilizar el comercio. Su
posición la convirtió en pieza clave del tráfico comercial panmediterráneo y su radio de acción
comprendió el archipiélago balear y la costa oriental de la PI llegando al nordeste ibérico. Fue
puerto de escala y redistribución de mercancías y creó factorías y establecimientos de
individuos en lugares estratégicos como Mallorca y la costa alicantina. Entre los productos con
los que comercializaba destaca el vino ebusitano, de gran demanda y prestigio.
2.2.4. Llegada de los Barca y presencia en Iberia hasta 218 a.C.
Las duras condiciones impuestas a Cartago por Roma al final de la PGP hicieron que el interés
de Cartago se dirigiera a la PI. El senado cartaginés aprobó una expedición que ya no sería
exploratoria, sino con fines de explotación y ocupación del territorio para reunir los recursos
suficientes para pagar la indemnización a Roma.
La expedición llegó a Gadir en el 237 a.C. y al frente estaba Amílcar Barca, considerado el
mejor general de su época tras participar en la PGP y la Revuelta de los Mercenarios. El
desembarco se llevó a cabo con un ejército no muy numeroso y, según parece, sin presiones ni
violencia, lo que indica las buenas relaciones entre Gadir y Cartago y su posible alianza. La
conquista no afectó a las ciudades púnicas, sino a las turdetanas, celtas e íberas.
El objetivo principal era el control de las explotaciones metalíferas de los distritos de Cástulo y
Carthago Nova, controladas por la aristocracia oretana. Para ello, Amílcar desplegó una doble
vía:
• Militar: centrada en las tierras del interior, del valle del Guadalquivir, Alta Andalucía y
Levante. Sus primeras acciones fueron contra una coalición de turdetanos, íberos y
celtíberos que ofrecieron dura resistencia, pero a los que venció por su superioridad
táctica.
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TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
• Diplomática: consistente en negociaciones con reyezuelos y jefes indígenas que le
daban acceso a las riquezas metalúrgicas.
Estos movimientos de Cartago en la PI despertaron la sospecha de Roma que envió una
embajada. Cartago los justificó como necesarios para pagar la deuda contraída.
Amílcar murió en el campo de batalla en el 229/228 a.C. y le sucedió su yerno Asdrúbal cuya
primera misión fue castigar con dureza a los implicados en la muerte de Amílcar. Se aseguró el
control efectivo de los territorios de la Meseta suroriental y la Alta Andalucía. Desplegó una
gran labor diplomática y solo recurrió a la fuerza cuando era necesario. Firmó alianzas con
numerosos reyes ibéricos y se casó con la hija de uno de ellos, siendo aceptado por muchos
pueblos del sur como jefe supremo. Consolidó el dominio cartaginés hasta más allá del río
Segura, organizó el territorio, sistematizó la explotación de los recursos y logró que las tribus
aceptaran el pago de impuestos. Hacia el 221 a.C. fundó QartHadasht, la actual Cartagena, la
más importante fundación cartaginesa en España. A Asdrúbal se debe también la firma del
Tratado del Ebro con Roma en el 226 a.C. Murió asesinado por un esclavo de origen celta en el
221 a.C. y fue sustituido por Aníbal, hijo de Amílcar y que ya había actuado como su
lugarteniente.
Aníbal fue partícipe de la política de alianzas de Asdrúbal, se casa con Imilce, noble de Cástulo,
pero también recupera la política militarista de su padre. Su primera campaña militar fue
contra losolcades6 y avanza conquistando la actual Salamanca hacia Zamora derrotando a los
carpetanos. Gran parte de la península queda así sometida a los cartaginenses. En la primavera
del 219 a.C. y con el objetivo de ampliar el dominio cartaginés, pone sitio a Sagunto, lo que
provocaría al cabo de ocho meses una nueva declaración de guerra por parte de Roma.
Los Barca no tuvieron aspiraciones dinásticas ni pretendieron crear un estado independiente.
Fueron designados jefes por sus ejércitos y ratificados por las instituciones cartaginenses,
actuando siempre bajo la autoridad de las mismas. Firmaron pactos con los pueblos ibéricos y
fueron aclamados como caudillos y jefes valiéndose de mecanismos como la fides7, la devotio8
y la hospitalidad9 para ocupar la cúspide de la estructura política y aristocrática, pero no para
crear una dinastía. La organización política de las ciudades púnicas, por su parte, no debió de
sufrir cambios al ser aliadas.
A partir del 237 a.C. con la llegada de los cartagineses, Iberia se integró en la dinámica
geopolítica del Mediterráneo. La cuestión de Sagunto y el desembarco de Escipión en el 218 a.
C. en Ampurias, convirtió a la PI en el escenario del segundo gran enfrentamiento entre las
potencias del momento.
2.2.5. Fundación de Carthago Nova
QartHadasht, o Ciudad Nueva en lengua púnica, Nova Carthago para los romanos, fue fundada
hacia el 227 a. C. por Asdrúbal en el marco de su política de consolidar y organizar el dominio
cartaginés de la península.
Era un territorio poco habitado pero muy estratégico: contaba con uno de los mejores puertos
naturales del Mediterráneo, estaba en las cercanías de un importante distrito minero, contaba
con cinco colinas que facilitaban la defensa y era rica en esparto, material fundamental para la
navegación y el comercio.
6Olcades: Tribu celtíbera o ibera localizada posiblemente en la provincia de Cuenca
7Fides:Pacto o juramento establecido entre dos personas, generalmente de distinto rango jurídico (uno
superior al otro), de ahí que se considere una variante de la clientela.
8Devotio: Forma extrema de fides. Pacto de vida, fidelidad y sumisión de un hombre, generalmente un
guerrero, a su señor, por el que promete dar la vida. A cambio, el señor adquiere el deber de protección.
9 Hospitalidad: Institución propia de las comunidades célticas indoeuropeas consistente en establecer
vínculos o pactos (con valor jurídico) entre individuos, entre individuos y una colectividad, o entre
grupos familiares. Los romanos la usaron como forma de control de las comunidades aún no
romanizadas.
19
TEMA 2: GRIEGOS Y CARTAGINESES EN LA PENÍNSULA IBÉRICA ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
Fue poblada con población procedente de Cartago y Ebusus (los restos cerámicos indican un
asentamiento cartaginés diferente a las ciudades púnicas ibéricas y un comercio con Cartago y
costa africana así como con Ibiza y no con tanto con el Círculo del Estrecho) y solo 18 años
después de su fundación, ya debía de estar densamente poblada a juzgar con la gran cantidad
de rehenes capturados por Escipión.
Polibio nos habla de supuestos palacios reales de Asdrúbal, un templo dedicado a Asclepio y
una fortificación. Sabemos que la muralla llegó a medir tres metros y es de los pocos restos
defensivos púnicos conservados. Cuenta con indicios de un incendio que podría ubicarse en el
momento del asedio romano. Los restos arqueológicos hablan de un gran proyecto urbanístico
que, sin duda, demuestra el empeño por convertir la ciudad en la capital de los dominios
peninsulares cartaginenses.
Cronología básica
Ca. 580 a.C. Primer asentamiento en Ampurias (Palaia polis)
546 a.C. Conquista persa de Focea
537 a.C. Batalla de Alalía
237 a.C. Desembarco de Amílcar en Gadir
Ca. 231 a.C. Fundación de Akra Leuké
Ca. 227 a.C. Fundación de Qart Hadasht
226 a.C. Firma del tratado del Ebro entre Roma y Cartago
218 a.C. Visita de Aníbal al santuario de Melkart. Inicio de la Segunda Guerra Púnica
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
TEMA 3: LOS PUEBLOS
PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS
IBÉRICOS
3.1. Etnogénesis de los iberos. 3.2. Cronología de la cultura ibera. 3.3. Área ibera: espacio
geográfico, pueblos y modelos de ocupación territorial. 3.3.1. Área ibérica meridional. 3.3.2.
Sureste y levante peninsular. 3.3.3. Noreste. 3.4. El desarrollo urbano. 3.5. La sociedad en el
mundo ibérico. 3.5.1. Grupos privilegiados: reyes y aristocracia. 3.5.2. Los grupos no
privilegiados: campesinos y siervos. 3.5.3. Las relaciones de dependencia. 3.5.4. El mundo
funerario. 3.5.5. La mujer en el mundo ibérico. 3.6. Formas e instituciones de gobierno. 3.7.
La vida económica. 3.8. La religiosidad ibera. 3.9. Manifestaciones artísticas.
3.1. Etnogénesis de los iberos.
El concepto de íberos o iberos no responde a una realidad étnica unitaria, sino a una realidad
cultural de la que formaban parte varios pueblos, posiblemente sin conciencia de pertenecer a
un tronco común. Esta realidad fue resultado de un proceso formativo y evolutivo que se
conoce como etnogénesis1 y que afectó en diferentes grados y épocas distintas a un conjunto
de poblaciones autóctonas del sur y oriente de la PI.
Tradicionalmente, existían dos teorías:
• Las puramente invasionistas o difusionistas que consideraba que el desarrollo de las
sociedades autóctonas solo se produjo por el contacto directo con sociedades más avanzadas.
• Las evolucionistas, que minimizaban estos aportes y atribuían a la capacidad interna de
una comunidad su propio desarrollo social y cultural.
Hoy, se ha superado la dicotomía y se unen ambas ideas, valorando el peso de las
particularidades del sustrato local y del impacto de la colonización en el mismo. Esta
etnogénesis se explica por las dinámicas internas no ya de una población, sino de múltiples
poblaciones que viven en ecosistemas variados con tradiciones culturales diferentes. Y por el
impacto con fenicios y griegos o, en la zona del norte del Ebro, de gentes relacionadas con los
Campos de Urnas.
Las diferencias regionales hacen que el proceso de cambio no sea homogéneo. En las zonas
costeras, con mayor contacto y cercanía con los pueblos orientales, fue más brusco; en el
interior los procesos fueron más lentos y graduales. Incluso las distintas poblaciones
autóctonas tuvieron reacciones diferentes a los estímulos ajenos, por lo que el desarrollo fue
diverso.
Todo ello contribuyó a modelar rasgos propios en las múltiples étnicas y culturas resultantes no
siendo los íberos un grupo homogéneo (no hubo unidad política, étnica ni lingüística) pero
compartían elementos de cultura material (telares con pesas de telar prismáticas, armas,
fíbulas, tipos de decoración cerámica, urbanismo o actividad edilicia).
3.2. Cronología de la cultura íbera.
Es complejo establecer una cronología por la imposibilidad de fijar periodos temporales válidos
para todo el ámbito territorial. Aproximadamente, podemos decir que el comienzo arranca en
1Etnogénesis: Proceso mediante el cual un grupo de seres humanos pasa a considerarse una etnia
distinta y que implica la aparición y difusión de rasgos culturales, sociales y políticos específicos que los
diferencian de otros grupos étnicos relacionados.
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
Andalucía oriental, sureste y el Levante hacia el 600 a.C. Se puede convenir una periodización
en cuatro fases:
• Preibérico o protoibérico (600-500 a.C.) Periodo en el que va surgiendo y
conformándose la cultura ibérica. Caracterizado por la tendencia de concentración de
la población en núcleos cada vez mejor urbanizados, eclosión de nuevos
asentamientos y reconstrucción de otros ya existentes. Para el año 500 a.C. se puede
hablar de cultura ibérica en todo el territorio implicado.
• Ibérico antiguo (500-400 a.C.). Se produce el desarrollo de la cultura, caracterizada por
los oppida asociados a necrópolis de incineración.
• Ibérico Pleno o clásico(siglo IV-250 a.C.). Fase de esplendor.
• Ibérico final, tardío o Iberorromano (250 a.C.-poco después del cambio de era). Tras
la expansión púnica y la guerra púnico-romana la cultura ibérica se fue diluyendo en el
proceso de romanización.
3.3. Área ibera: espacio geográfico, pueblos y modelos de ocupación
territorial.
El área de la cultura ibérica abarca la mayor parte de Andalucía, franja mediterránea hasta el
Sistema Ibérico, cuenca media-baja del Ebro y parte occidental de Languedoc. Algunos
especialistas diferencian entre un área nuclear (Alicante, sur de Valencia y este de Murcia)
desde donde el iberismo se habría extendido hacia el norte o el oeste a partir del s. VI a.C.
Otros amplían más ese núcleo a Castellón, Valencia y Alicante y parte de Albacete y la mayoría
incluyen también Alta Andalucía. Otros incluso más. Es complejo por tanto concluir dónde se
originó la cultura ibérica.
Como se ha dicho, los substratos culturales diferentes sobre los que se desarrolló esta cultura y
la distinta intensidad de las influencias exteriores explican las variaciones internas y los
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
numerosos grupos regionales en los que se escinde, que hemos dividido en tres áreas para
facilitar el estudio. Cada una de estas áreas caracterizada por un modelo de ocupación
territorial bastante homogéneo.
No podemos olvidar que hay fuentes que mencionan pueblos de los que no podemos asegurar
su existencia, por lo que se hacen solo las referencias más seguras.
Nota: los pueblos los nombro, pero sin comentar su zona ni sus yacimientos. Remito mapa para
zonas.
3.3.1. Área ibérica meridional.
Es el área más extensa ocupando casi toda Andalucía y el sur de Castilla-La Mancha. Es la que
recibió una mayor y más temprana influencia del Mediterráneo oriental, que se observa en
mayor y más temprana influencia del torno de alfarero asociado a viviendas de planta
cuadrangular, extensión del uso de hierro e imitaciones cerámicas fenicias.
El territorio se articuló en torno a grandes oppida que absorbieron a la población de anteriores
núcleos dispersos, bien defendidos, situados estratégicamente dominando valles y ríos y
separados entre sí unos 30-35 km. En ocasiones había en un valle un núcleo principal y algunos
dependientes de este (típico de la campiña de Jaén)
• Turdetanos. Herederos de Tarteso. Hay cierta resistencia a incluirlos entre los Íberos
porque no hablaban una lengua ibérica, pero su arqueología y cultural material
permiten hacerlo.
• Túrdulos. Para algunos, son el mismo pueblo que los turdetanos y Estrabón no los
diferencia.
• Bastetanos. Destacan sus santuarios extraurbanos al aire libre y el empleo de cajas de
piedra como contenedor funerario.
• Oretanos. Destacan los exvotos de bronce característicos del santuario natural de
Despeñaperros, así como la escultura funeraria zoomorfa.
3.3.2. Sureste y levante peninsular.
Es la región que nos da más información para conocer la estructura y evolución de los distintos
pueblos ibéricos por la abundancia de información arqueológica, citas clásicas y epigrafía
ibérica. Abarca la franja levantina desde Alicante hasta Tarragona.
El modelo de ocupación se caracteriza por la jerarquización de los asentamientos: un oppidum
que alcanzaba un notable desarrollo demográfico y urbano y que ejercía la capitalidad sobre
una serie de asentamientos menores repartidos por el territorio, supeditados a él. Estos
asentamientos menores, a su vez, se jerarquizaban en tres categorías, ordenadas de mayor a
menor tamaño: 1) enclaves escasamente amurallados (pueblos o aldeas) junto a tierras de
labor 2) Caseríos y granjas fortificadas, explotaciones agropecuarias. 3) Atalayas, pequeños
asentamientos fortificados repartidos por puntos elevados con buena visibilidad y control del
territorio
• Contestatanos. Ocupan una de las regiones de mayor relevancia cultural
• Edetanos. De esta zona es la cerámica tipo Olivia-Lliria y el uso de pilares-estelas para
marcar los enterramientos.
• Ilercavones
• Turboletas. Tito Livio los define como enemigos de Sagunto.
3.3.3. Noreste.
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
Zona de Cataluña, Bajo Aragón y zonas costeras del Rosellón y Languedoc francés. En el Valle
del Ebro es complicado diferenciar entre Ibérico y Celtíbero. Se da una clara influencia de los
Campos de Urnas desde el 1100 a.C. que se manifiesta en el rito de la incineración, aunque las
poblaciones autóctonas continúan con la inhumación.
Esta zona estuvo habitada por poblaciones más pobres y menos desarrolladas que mantenían
jefaturas guerreras en una sociedad menos articulada que la del mundo ibérico meridional.
Esto es así porque la iberización afectó fundamentalmente a la costa a partir de la fundación de
Emporion. Predominó el hábitat rural frente al urbano, asentamientos de reducido tamaño. En
la costa de Cataluña encontramos más de un núcleo importante en un mismo territorio, siendo
el mayor el que actuaba como capital del mismo.
• Kessetanos
• Laietanos
• Ausetanos
• Lacetanos
• Indiketes
• Ilergetes
• Sedetanos
• Ausetanos del Ebro. Dudosa existencia
Al otro lado de los Pirineos, hasta el valle del río Herault, los pueblos eran partícipes del mundo
ibérico.
3.4. El desarrollo urbano.
Se trata de una cultura eminentemente urbana, siendo una de sus características el número y
esplendor de sus ciudades, a imagen de las griegas y fenicias y cuyas élites imitaron a su modo
las formas y estructuras sociales de sus vecinos.
El territorio íbero se organizó en torno al oppidum donde residían las élites que ostentaban el
poder y desde el cual se controlaba un terreno subordinado de desigual extensión dedicado a
pastos y cultivos cuyos límites solían estar marcados por elementos geográficos como ríos o
montañas. En el sur eran de mayor tamaño y más cercanos entre sí (hasta 30 ha) y el norte más
dispersos y pequeños (pocos de más de 10 ha).
Los oppida contaban con una serie de características:
1. Eran ciudades autónomas independientes que funcionaban como auténticas ciudades-
estado.
2. Eran el foco de una zona con asentamientos menores dependientes de los oppida
administrativamente y para otros servicios.
3. Su posición elevada facilitaba la visión y la defensa.
4. Tenían fácil acceso a fuentes y ríos.
5. Las necrópolis se ubicaban cerca, generalmente en zonas más bajas.
6. Contaban con fortificaciones (murallas, torres, puertas y fosos) que eran elementos
defensivos y de prestigio para las élites.
7. Mostraban una clara planificación del conjunto con calles y casas en el tramado
urbano.
8. Contaban con una calle principal que conectaba con calles secundarias, en ocasiones
pavimentadas.
9. Modelo constructivo cuadrangular que facilitaba el aprovechamiento del espacio y el
desarrollo urbanístico.
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
Algunos ejemplos: Yacimiento de Cabezo de Alcalá (Azaila, Teruel), Puig Castellar (Santa Coloma
de Gramanet, Barcelona), Edeta (Lliria, Valencia), Ullastret o Puig de la Nao (Benicarlo,
Castellón)
Parte esencial del poblado eran las viviendas, muy bien documentadas. Solían ser de una
planta, en ocasiones con una escalera exterior que daba a una segunda plata o más
comúnmente a una terraza practicable; generalmente, de no más de 50 m2; escasa
cimentación partiendo de un zócalo de piedras unidas con barro y mortero con muros de
adobe. Se dividían, generalmente, en una sala principal en la que estaba el hogar
(frecuentemente con bancos corridos adosados a la pared) y una más pequeña que servía de
almacén; sin pavimentar; se conocen casas complejas de las élites con hasta 15 estancias. Se
han documentado canales de desagüe y sabemos que tenían las cubiertas planas, con tejado
de troncos y ramas.
En muchas viviendas es frecuente la presencia de sacrificios animales bajo pavimento o en
muros, así como los fetos o recién nacidos que podrían ser sacrificios al fundar el hogar o tras
una reparación.
La existencia de núcleos de población organizados implica una ideología de poder, un poder
centralizado capaz de construir y mantener el poblado y de organizar las distintas actividades
de la población. Se presume una división del trabajo que permitía liberar a una parte de la
población de los trabajos productivos para dedicarse a otras funciones, como las defensivas o
artísticas.
3.5. La sociedad en el mundo ibérico.
Tres ideas generales:
• Sociedad jerarquizada con grupos diferenciados cualitativa y cuantitativamente
• Surgen aristocracias encabezadas a veces por una figura destacada que puede revestir
características de monarquía.
• En la Edad de Bronce el principio de ordenación social eran la familia y el grupo
gentilicio. Ahora se imponen nuevas relaciones basadas en el sistema de clientelas.
3.5.1. Grupos privilegiados: reyes y aristocracia.
En lo más alto de la pirámide social se encontraban familias destacadas con variaciones en
tiempo y espacio. En el sur y sureste peninsular existía una clase aristocrática unida por lazos
de sangre, muy probablemente con poder unipersonal y totalitario, con transmisión hereditaria
del poder y control de las bases productivas y los excedentes, que gestionaban y redistribuían
dentro de la comunidad y con el exterior. Consolidaban el estatus mediante presión coercitiva
y/o fuerza militar legitimándose a través de vincularse a un pasado mítico o la identificación
con héroes.
Liberados de los trabajos productivos se encargaban de la dirección del oppidum y de la guerra,
defensa y protección de la ciudad. Esto se refleja en sus tumbas con panoplias de armas,
aparejos para équidos (símbolo de autoridad) y el uso de una iconografía de poder donde se
les veía practicando guerra y caza (pinturas sobre cerámicas y esculturas de piedra). Se ha
considerado un papel religioso, pero es difícil de acreditar.
Por debajo de la aristocracia, pero dentro del grupo privilegiado, estaban los guerreros,
comerciantes y tal vez los sacerdotes (la existencia de estos aún hoy se pone en duda).
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
3.5.2. Los grupos no privilegiados: campesinos y siervos.
Por debajo de las clases privilegiadas estaba la mayoría de la población, en torno al 80-90%
distribuida en familias y gentilidades con diferentes grados y posiciones. Podían ser
propietarios y contaban con derechos como acceso al ritual funerario y a la necrópolis colectiva
o estar incluidos en el reparto de producción. Pero también tenían obligaciones y estaban
sujetos a la minoría dirigente por lazos de dependencia civil o militar. Tenían que contribuir a la
guerra si eran requeridos, realizar prestaciones laborales a favor de la comunidad (murallas,
monumentos funerarios, vigilar caminos, trasladar cosechas…)
La existencia o no de esclavos es un tema polémico y no hay nada concreto sobre su existencia.
Algunos autores sospechan la existencia de esclavos que podrían ser cautivos de guerra, lo que
argumentan con la inscripción del Bronce de Lascuta, en la que se dice que los habitantes de la
Turris Lascutana habían sido servei (esclavos) de la ciudad de Asta Regia.
3.5.3. Las relaciones de dependencia.
La contraparte de los aristócratas la encontramos en los clientes, personal dependiente de
aquellos. Existen dos formas de sistema clientelar: Fides y devotio. Ambas implicando la
dependencia personal o colectiva hacia un líder:
• Cliente: Estaría obligado a ofrecer ciertas prestaciones al aristócrata en forma de
productos agrícolas o ganaderos, además de trabajos en beneficio de la comunidad y
del particular. A cambio, recibían propiedades como miembros de la comunidad.
Existían diferentes grados de complejidad en estas relaciones, desde los grupos más
básicos, unidades familiares que habitaban caseríos o factorías agrarias o barrios
enteros de un gran oppidum, hasta los más complejos, estructura piramidal compuesta
por varios linajes sencillos que se supeditarían a otros superiores, dependientes a su
vez de un linaje dominante. Los más complejos incluirían linajes de varios oppida
repartidos por un territorio político, caso del régulo de Culchas que llegó a dominar 28
oppida.
• Fides: Pacto o juramento establecido libremente entre dos o más personas,
generalmente de diferente rango jurídico. Implicaba la dedicación de una personal al
servicio de otra a cambio de una serie de obligaciones. Podían extenderse a
comunidades enteras.
• Devotio: forma extrema de fides, con fuerte componente religioso. El cliente
consagraba su vida para proteger la de su jefe jurando no sobrevivirlo en combate y
llegando al suicidio en caso de su muerte. Si el líder fallecía por otra causa el devotio
era liberado de su juramento. En teoría era una obligación unipersonal pero en
realidad era frecuente que incluyera a toda la clientela de un aristócrata. Los romanos
se valieron de la devotio para asegurarse la fidelidad de las élites indígenas.
3.5.4. El mundo funerario.
El estudio del mundo funerario es fundamental para el conocimiento de la sociedad íbera. Las
formas de enterramiento nos dan información sobre sus creencias y también sobre su
organización social, ya que el ritual de muerte es un claro indicador de estatus.
Los íberos hicieron uso de la inhumación de forma excepcional, en enterramientos infantiles y
dentro casi siempre de un contexto doméstico. La cremación fue lo general y los restos se
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
introducían en una urna siendo enterrados junto al ajuar. Las urnas de orejetas fueron las más
usadas, pero también hay recipientes de bronce, piedra, arcilla y hasta esculturas femeninas de
tamaño real como la Dama de Baza. Los ajuares consistían en brazaletes, amuletos, armas,
fíbulas, cinturones, juguetes infantiles etc. También se han documentado restos de vajillas
cerámicas con bebidas y alimentos y contenedores con ungüentos y perfumes. Se diferencian 6
tipos de enterramientos:
• Torres de carácter monumental: monumentos turriformes definidos por un cuerpo
cuadrangular de sillares sobre un podio escalonado que puede rematarse con
elementos arquitectónicos o escultóricos. Son exponentes de las estructuras
unipersonales del poder. Un ejemplo es el monumento de Pozo Moro, en Chinchilla
(Albacete).
• Pilares-estela: pilares lisos o decorados sobre bases escalonadas. Se conocen más de
200. Su elemento más distintivo es el capitel con escultura zoofomorfa (raramente
personaje heroizado). Se representan animales reales como leones o toros y también
seres fantásticos como sirenas, esfinges, grifos etc. Se cree que tenían una función
protectora como guardianes de la tumba.
• Tumbas de cámara: se construían bajo tierra, excavadas en roca natural (hipogeo) o a
medio enterrar. Sus muros se cubrían con mampostería o adobe y se cubrían con un
túmulo de piedra y tierra. Su tamaño variaba.
• Estructuras tumulares: es la más representada. Se trata de empedrados con sillares de
caliza o adobes revocados en su cara exterior en cuyo interior había un nicho o
pequeño foso donde se depositaba la sepultura. Pertenecían a las aristocracias locales.
• Las estelas: en madera o piedra, debieron de ser una de las formas más habituales de
señalizar tumbas.
• Hoyos, fosos y cistas simples: modelos de enterramiento de los grupos no
privilegiados, sin cubriciones ni esculturas u otros elementos ornamentales. Se
señalaban con una laja o con amontonamientos de piedra y solían ocupar posiciones
periféricas en las necrópolis.
3.5.5. La mujer en el mundo ibérico.
Siendo un sistema de parentesco patrilineal, la mujer desempeñaba un rol secundario y
dependiente del varón. Llegaron a ocupar cargos políticos y religiosos en sus comunidades,
pero solo aquellas que por nacimiento o matrimonio formaban parte de los grupos
privilegiados y aristocráticos. Lo sabemos por los ajuares de las tumbas, como la famosa Dama
de Baza con su rico ajuar, fechado en el s. IV a.C. (se cree que es una princesa fundadora de un
linaje de la antigua Basti).
Las mujeres de los círculos aristocráticos se ensalzaron en imágenes de poder desde el s.V a. C.
tanto en esculturas como exvotos de bronce o piedra. Las mujeres aparecen con elaborados
atuendos y ricas joyas, a veces con atributos femeninos como abanicos, husos o rosetas. La
Dama de Elche es un ejemplo.
La mujer era vehículo de enlace dinástico en matrimonios mixtos mediante los que adquiría la
identidad jurídica incorporándose al grupo de parentesco del marido. En los exvotos se
representan juntos el marido y la mujer como eje de la estructura familiar, en la que ella era el
elemento fundamental en la reproducción, al transmitir el linaje o vínculo sanguíneo.
La mayor parte de las mujeres, las que no eran de la élite, desarrollarían una existencia
anónima en un marco rural, dedicada a las labores domésticas, agropecuarias y artesanales.
7 27
TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
Parece que estuvieron implicadas en labores como molienda, procesado de alimentos, tejido,
cestería, alfarería y apicultura.
3.6. Formas e instituciones de gobierno.
1. Poderes de carácter unipersonal (monarquías). A juzgar por las fuentes escritas, la
forma de gobierno más extendida entre los íberos se basaba en los poderes
unipersonales de carácter monárquico. Parece que eran monarquías hereditarias con
fuerte componente guerrero. En el sur, se trataba de un poder urbano que se ejercía
básicamente sobre ciudades mientras que en Levante muestra un carácter más
territorial. En el noreste los sistemas autocráticos responden a jefaturas guerreras
basadas en el mantenimiento de estructuras tribales.
Pudieran tener un carácter religioso y desarrollar cultos dinásticos, pues en ocasiones
los líderes aparecen asimilados a los dioses y héroes en la iconografía de los
monumentos funerarios. Esto no solo garantizaría la sucesión dinástica sino que sería
referente ideológico para la comunidad.
2. Poderes de carácter ciudadano (instituciones cívicas). Sabemos que, sobre todo en el
norte, los íberos contaban con dos instituciones de carácter ciudadano: Consejos (un
selecto grupo formado por ancianos respetables o grandes propietarios) y Asambleas
(varones adultos de pleno derecho). Se desconoce su funcionamiento, pero debatirían
sobre cuestiones y decisiones concernientes al funcionamiento y ordenamiento de la
comunidad.
3.7. La vida económica.
• Agricultura: La agricultura es la base de la sociedad íbera y la mayor parte de su
población estaba relacionada con esta actividad. Se dio fundamentalmente, una
agricultura de secano favorecida por los instrumentos de hierro, especialmente los
arados. Se basó en la triada mediterránea de cereal, olivo y, en menor medida, vid.
• Ganadería: La ganadería complementaba a la agricultura proporcionando fuerza de
trabajo, medios de transporte y materias primas. Su base fueron los ovicaprinos (oveja
y cabra) y, en segundo lugar los cerdos y bóvidos. A esto se suma, con un peso menor,
la caza, la pesca y el marisqueo en las zonas de mar.
• Producción artesanal: Muy variada (carpintería, curtidos, tejido, cordelería, espartería
y, especialmente, alfarería). El trabajo artesanal tenía ámbito familiar y doméstico a
excepción de la alfarería que tenía producción a gran escala alcanzando homogeneidad
de estilos en amplias regiones. En cuanto a la metalurgia, las pequeñas forjas fueron la
fuente habitual de utensilios y armas de hierro, bronce y plomo. La minería fue
importante pilar de la economía en Alta Andalucía y el Sureste, aunque se desconoce el
sistema de producción. Se trabajaba hierro y bronce para broches, fíbulas, arreos de
caballo o para armas como las famosas espadas curvas ibéricas.
• Comercio: Fue una actividad importante, de carácter local y regional en su mayor
parte. Pero también entablaron comercio exterior con los griegos como vimos en tema
2. Los íberos vendían esparto, metales preciosos, plomo, grano y salazones entre otros
y recibían productos manufacturados como cerámica, vajillas o perfumes. Este
comercio estaba canalizado por rutas terrestres, fluviales y marítimas bien definidas
desde la prehistoria.
• Moneda: Las primeras emisiones de moneda en la PI se deben a los griegos de
Emporion a finales del s. VI o inicios del V a.C. Entraron en contacto con la moneda
8 28
TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
griega llegando a acumularla, lo que demuestra que le dieron valor para intercambios.
Las primeras acuñaciones propiamente ibéricas se producen a mediados del s. IV a.C.
primero en Sagunto y a partir de finales del siglo III a. C. en Saetabi, con inspiración
griega acuñadas en plata y bronce. Fue de circulación reducida y limitada al entorno y
área de influencia emisora.
3.8. La religiosidad ibera.
Los investigadores cuestionan la existencia de una religión ibera, entendida como una
estructura o esquema único y prefieren hacer referencia a un amplio abanico de
manifestaciones religiosas identificables en los distintos territorios del mundo íbero. Ante la
ausencia de textos que nos expliquen sus creencias, los testimonios arqueológicos nos
permiten acercarnos a una fuerte religiosidad con substrato indígena, expresada mediante
lenguaje orientalizante o heleno (sincretismo).
• Las divinidades: Sabemos que tenían diferentes divinidades que, por influencia
mediterránea adquirieron forma humana. Pero solo hemos podido diferenciar a dos,
junto a los que habría todo un conglomerado de dioses y seres sobrenaturales e
intermediarios (representaciones en cerámica, estatuas y objetos de metal), con una
mitología que se nos escapa. Divinidades conocidas:
o la Gran Diosa Madre: divinidad femenina protectora de la naturaleza,
vegetación y animales. De la fecundidad, del día y la noche y del inframundo,
guía y acompañante de los difuntos y receptora del Más Allá. Posiblemente,
una asimilación con Astarté o Deméter
o Un dios de la guerra: identificado con Marte o Hércules que se conoce también
como Señor de los Caballos
• Santuarios: Distinguimos cuatro tipos:
o Capillas domésticas: espacios en el interior de la vivienda para el ritual
religioso
o Templos urbanos: estructuras con finalidad de culto dentro de los oppida
o Santuarios extraurbanos y de frontera: con carácter de demarcación territorial
o Santuarios naturales: en plena naturaleza, generalmente cuevas o lugares
escarpados. Se reconocen por la gran cantidad de ofrendas votivas que han
aparecido en ellos.
• Prácticas rituales: La presencia de copas rituales y páteras en los yacimientos indica
que como parte de los ritos se realizaban libaciones o derramamiento de líquidos
(Pátera de Tivissa, Tarragona, con escena de ritual). Otro ritual muy practicado fue la
deposición de exvotos de diferente tipología y materiales: Cerro de los Santos
(Albacete), El Cigarralejo (Mula, Murcia) o El Collado de los Jardines. Pudo practicarse
el sacrificio de animales por la aparición de depósitos faunísticos en entornos no
domésticos y también por algunos objetos rituales. Llama la atención la figura de El
Sacrificador, procedente del oppidum de Bujalamé fechada en el s. V a.C. que puede
representar a un guerrero-sacerdote sacrificando una cría de carnero.
Se ha planteado la posibilidad de que existiera un sacerdocio basándose en
vestimentas de personajes representados en los exvotos, pero hoy siguen siendo
meras conjeturas.
1.9. Manifestaciones artísticas.
En el arte íbero tienen gran influencia las corrientes orientales fenicias o griegas, que ellos
supieron sintetizar en una manifestación cultural propia.
9 29
TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS I. LOS PUEBLOS IBÉRICOS
• Escultura: Es la manifestación más importante, vinculada sobre todo al ámbito religioso
y funerario. Se han encontrado esculturas en piedra de bulto redondo que representan
figuras humanas o de animales con un modelado naturalista y de formas redondeadas
y suaves. Los mejores ejemplos son las Damas y los animales del ámbito funerario, con
un marcado carácter apotropaico 2. Destacan también las figurillas que parecen
producciones en serie para fieles que acudían a los santuarios.
• Cerámica: Con una producción muy variada y alto nivel técnico. Los rasgos distintivos
de sus formas y decoraciones permiten establecer diferentes escuelas regionales. En
los territorios turdetanos y bastetanos se da una sencilla decoración geométrica de
bandas horizontales de tradición fenicio-púnica. En levante es así hasta que de forma
tardía aparecen originales estilos figurativos con arte decorativo propio desarrollado
bajo dominio romano en dos grupos diferenciados: el estilo simbólico propio de
Contestania (dibujo caligráfico muy cuidado, líneas onduladas, espirales, vegetales
estilizados…) y el estilo narrativo de Oliva-Lliria (dibujo muy expresivo con escenas de
caza y guerra, temas de la vida cotidiana y festivos, con alfabeto íbero)
• Orfebrería: Han llegado pocos ejemplares pero que debieron de ser de uso frecuente y
que nos permiten comprobar el alto nivel de las técnicas de repujado, granulado y
filigrana.
2Apotropaico:Dicho de un rito, de un sacrificio, de una fórmula, etc que, por su carácter mágico, se cree que aleja el mal
o propicia el bien.
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
TEMA4: LOSPUEBLOS
PRERROMANOS II. EL ÁREA
INDOEUROPEA
4.1. Etnogénesis de los pueblos del área indoeuropea. 4.2. Cronología de los pueblos del área
indoeuropea. 4.3. Los pueblos del área. 4.3.1. Meseta norte y tierras altas del Sistema
Ibérico. 4.3.2. Occidente y fachada atlántica. 4.3.3. Meseta sur. 4.3.4. Pueblos del norte.
[Link] y formas de hábitat. 4.5. Las sociedades del área indoeuropea. 4.5.1.
Unidades organizativas indígenas: el sistema gentilicio. 4.5.2. Sociedades jerarquizadas con
elites guerreras. 4.6. Formas de organización política. 4.7. Bases económicas. 4.8. La religión
de los pueblos del área.
4.1. Etnogénesis de los pueblos del área indoeuropea.
Encontramos una situación diferente a la del caso íbero. Mientras que en la franja meridional y
levantina son partícipes de las corrientes mediterráneas orientalizantes, en el centro, norte y
occidente peninsular el peso de los sustratos prehistóricos es mayor. Se desarrollan procesos
bastante regionalizados, con ritmos desiguales y que dan lugar a pueblos de acusada
personalidad con un denominador común: el uso de una lengua de ascendencia indoeuropea.
Si atendemos al sustrato autóctono, el punto de partida en la mayor parte del interior
peninsular está en la cultura de Cogotas I (desarrollada en la meseta en el I milenio a.C.) y en el
horizonte Soto de Medinilla (desarrollado en la zona mesetaria de la cuenca del Duero entre
los siglos IX y V a.C).
Junto a esta raíz autóctona, el segundo elemento clave fueron las influencias llegadas por la vía
continental y atlántica:
• La cultura de los Campos de Urnas (1200-750 a.C.), horizonte arqueológico1que se
extendió por buena parte del centro de Europa y que penetró en la PI por los Pirineos a
comienzos del I milenio a.C. Tuvo especial incidencia en la Cataluña interior, valle del
Ebro y las Mesetas. Antiguamente, se hablaba de invasiones, oleadas violentas, pero
en la actualidad se prefiere hablar de infiltraciones paulatinas de gentes que
interactuaron con la población autóctona. No es pues un proceso roturista, sino
paulatino. Estos son los indicadores de esta cultura:
o Nuevas formas de espiritualidad: marcadas por el rito de incineración del
cadáver y su depósito en una urna dentro de un hoyo o bajo una estructura
tumular.
o Los poblados con viviendas de planta rectangular dispuestas en torno a un eje
o calle central. A estos se asociaron necrópolis colectivas de incineración
o Formas nuevas y más complejas de organización social y explotación del
territorio.
1Horizonte arqueológico: Expresión que hace referencia a un periodo de cultura material ampliamente
difundido en un yacimiento o en una gran área geográfica.
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
o Un tronco lingüístico indoeuropeo del que derivaron diversas hablas como el
celtíbero y el lusitano.
• El Bronce Final Atlántico (2.000-700 a.C.), que abarca las Islas Británicas, costas
septentrionales y occidentales de Francia y noroeste y occidente de la PI. Con especial
incidencia en el litoral cantábrico, noroeste y franja atlántica desde Finisterre a
Gibraltar y extensiones hacia Extremadura y el occidente de la Meseta. Es una cultura
difícil de analizar por la falta de enterramientos y la escasez de lugares de habitación
identificables. Sus características:
o Ocupan zonas ricas en materiales y tiene vocación de navegantes.
o Depósitos de materiales en bronces que aparecen en lugares fuera de contexto
o inusitados, como ríos o pasos de montaña.
o Objetos característicos como espadas de lengua de carpa, fíbulas de codo,
regatones, aperos, bridas o bocados.
4.2. Cronología de los pueblos del área indoeuropea.
-Primera Edad de Hierro (850/800-500/450 a.C.) Tiene lugar el periodo de formación de las
diferentes etnias, con diferencias cronológicas regionales.
-Segunda Edad de Hierro (500/450 a.C.-Cambio de Era) Las diferentes culturas arqueológicas
van experimentando una serie de transformaciones, aunque a ritmos diferentes, que se
cristalizan en un conjunto de pueblos cuyos nombres nos transmiten las fuentes clásicas y que
habitan en territorios más o menos definidos.
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
4.3. Los pueblos del área.
4.3.1. Meseta norte y tierras altas del Sistema Ibérico.
• Celtíberos: El pueblo más extendido y mejor conocido del área, así como el más
renombrado en fuentes clásicas y modernas. Pero, en realidad, es un conglomerado de
al menos cinco pueblos (arévacos, pelendones, belos, titos y lusones). Ocupaban un
territorio extenso y su principal ciudad fue Numancia. Riquísima cultura material en la
que se diferencian cinco fases:
o Protoceltibérico (750-600 a.C.)
o Celtibérico Antiguo (600-450 a.C.)
o Celtibérico Pleno (450-300 a.C.)
o Celtibérico Tardío (300-133 a.C.)
o Celtibérico-romano, desde la caída de Numancia hasta el principado de
Augusto.
• Vacceos: Entre los siglos VIII y V a.C. se consolida una extensa red de poblados
agropecuarios plenamente sedentarios, germen del posterior poblamiento vacceo que
ubicamos entre el siglo IV a.C. hasta el cambio de Era. Destacan Rauda, Amallobriga,
Pintia o Septimanca.
• Turmogos: Se supone que participaban de los rasgos de organización social, formas
económicas y costumbres poco complejos y característicos del área celta peninsular. Se
levantaron ciudades como Segisamo, Pisoraca y Lacobriga.
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
4.3.2. Occidente y fachada atlántica.
• Vetones:Se identifican con la cultura Cogotas II a partir del siglo V a.C. Pueblo de
pastores y guerreros. Los castros más conocidos son los de Ulaca y el de Yecla la vieja.
Las representaciones más características son las de esculturas zoomorfas de toros,
cerdos y jabalíes (verracos) de tamaño variable. Toscas, realizadas en granito, con
featura basta se cree que deliberada, para lograr abstracción al servicio del
simbolismo. Se fechan entre los siglos V y II a.C. y se conocen más de 200 ejemplares.
• Lusitanos: Son, junto a los celtíberos, los más nombrados en las fuentes griegas y
romanas a causa de sus enfrentamientos con los romanos. Eran una etnia que
englobaba a un conjunto de tribus en una región rica en ganados, cultivos, oro y
estaño, lo que explica la temprana llegada fenicia a sus costas. La cultura lusitana
comienza a definirse a comienzos de la Edad de Hierro con poblados fortificados tanto
en altura como en llano. Su proceso evolutivo se resume en tres fases:
o Formación (1000-650 a.C.)
o Consolidación (500-200 a.C.)
o Reordenamiento territorial en el contexto de la romanización (138 a.C- siglo I
d.C.)
Hablaban una lengua indoeuropea denominada lusitano y eran famosos por su fuerza
guerrera y sus razias en territorios vecinos prósperos, como el turdetano.
• Célticos: Por su situación, recibían influencias mediterráneas del mundo ibérico. Su
nombre denuncia origen celta, aunque no se puede precisar la procedencia concreta ni
la época de asentamiento. Es una denominación genérica que comprende varios
grupos cuyos nombres desconocemos. Algunos yacimientos son El Castrejón de
Capote, Los Castillejos o Mesas dos Castelihos.
• Conios: Situados por las fuentes en el bajo Alentejo y el Algarve, pero poco sabemos
de ellos.
4.3.3. Meseta sur
• Carpetanos: Son el grupo étnico más importante de la Meseta sur, una de las zonas
menos conocidas. No podemos trazar límites geográficos ni tampoco conocemos sus
características. Recibían influencias de los iberos desde oriente y por el sur, celtibérica
por el norte y de la cultura de los verracos por el oeste. Su poblamiento dio inicio a
comienzos del I milenio a.C. y se define por asentamientos agrícolas de pequeño
tamaño en terrazas fluviales y poblados fortificados en los escarpes de montaña. A
partir del siglo IV a.C. surgieron grandes poblados fortificados, en lugares estratégicos
de control de rutas. Destacan el Cerro del Gollino, El Cerrón o Llano de la Horca,
también Toletum o Complutum (Toledo y Alcalá de Henares).
4.3.4. Pueblos del norte.
Estos pueblos manifiestan una acusada personalidad debido a su lejanía de las corrientes
mediterráneas y continentales. Mayor pervivencia de los substratos y tradiciones de la Edad del
Bronce. En época tardía se abren a estímulos de áreas vecinas poniendo en marcha procesos
que la conquista romana interrumpió.
• Galaicos: El nombre fue creado en época de Augusto para dar unidad administrativa y
espacial a los territorios conquistados. Engloba a una multiplicidad de tribus y
unidades organizativas que habitaban en el cuadrante noroccidental de la península y
cuya cultura se desarrolló en la Edad de Hierro hasta la conquista romana. El territorio
estaba densamente poblado y se caracterizaron por la homogeneidad en sus
asentamientos: los castros. La cultura castreña vivió una etapa de formación entre los
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
siglos IV-II a.C. convirtiéndose a continuación en castros más romanizados. Santa Tecla,
Viladonga, Bracara Augusta y Lucus Augusti son algunos.
• Astures y cántabros: Son un conglomerado de tribus o populi, como los definen las
fuentes romanas. Los astures presentan castros similares a los galaicos en las zonas
más cercanas a la cultura castreña, como San Chuís o El Chao de San Martín. Los
cántabros presentan ocupación en castros que se inicia en el Hierro I y a partir del siglo
III a.C. se aprecia una homogeneización cultural muy vinculada al mundo celtibérico.
Monte Bernorio, Monte Cildá o Las Rabas.
• Vascones y vecinos (autrigones, berones, caristios y várdulos): A parte de estos
nombres poco más podemos concretar de estas etnias divididas en diferentes populi
antes de la llegada de los romanos debido a su escaso desarrollo urbano. Su
etnogénesis remonta al horizonte de los Campos de Urnas del Bronce Final.
[Link] y formas de hábitat.
Las formas de ocupación territorial varían notablemente entre unos grupos y otros por las
particularidades regionales y también por los diferentes ritmos. En líneas generales hablamos
de una evolución durante la Edad del Hierro desde un modelo de aldeas a un sistema de
ciudades, especialmente en el ámbito celtibérico. Esto coincide con la conquista romana pero
no es un proceso homogéneo ni se da en todo el territorio. Algunos pueblos pasan, con
diferencias cronológicas, del poblado de tipo castro en altura a la concentración en grandes
oppida.
Castro
Es un poblado fortificado en altura de pequeño o mediano tamaño que se erige como cabeza
de un pequeño territorio. Cuenta con las siguientes características:
• Se ubica en posiciones resguardadas de difícil acceso como estrategia defensiva:
laderas de montaña, cerros, colinas… con amplio control visual dominando ríos y
valles.
• Contaba con defensas artificiales
• Constituía una unidad de producción económica. Por ello se ubicaba cerca de recursos
naturales que le aseguraban la producción y abastecimiento.
• Su distribución interior no estaba muy planificada, ajustándose a una realidad
autárquica: además de viviendas podían contar con corrales o talleras.
• Las viviendas de planta circular estaban construidas en piedra.
• Sus habitantes estaban unidos por lazos de parentesco.
El asentamiento castreño del Noroeste tiene una fuerte personalidad y fue el único hábitat
conocido de la zona. Era, además, el espacio jurídico de referencia de las personas que lo
habitaban (los romanos indicaban al lado del nombre de la persona su castro de referencia con
una C invertida) Los lusitanos tuvieron también hábitat castreño hasta la llegada de los
romanos. Otras culturas castreñas son los castros sorianos, los celtibéricos y los del Occidente
de la Meseta.
En momentos más avanzados de la Edad de Hierro, algunos castros se transforman en Oppida.
Oppida
Grandes poblados amurallados, nuclearizados y complejos con extensos dominios bajo su
control. Surgen a consecuencia del incremento demográfico, la intensificación económica sobre
el paisaje, el avance tecnológico y el desarrollo político y militar, motivado en parte por la
presión de cartaginenses y romanos. Características:
• Eran unidades políticas independientes, como ciudades-estado. Cabecera del territorio
circundante en el que podía haber otros pequeños grupos de población dependientes.
• Ordenamiento urbanístico: mucho mayor en el interior peninsular, con esquema de
calle o plaza central con viviendas alineadas distribuidas en manzanas que se ajustaban
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
a un trazado urbano previamente planificado. En las regiones occidentales y
septentrionales el ordenamiento es menor y las casas se distribuyen de manera
irregular y dispersa.
• La casa era el espacio económico y familiar básico.
• Viviendas de planta rectangular, de forma alineada y adosadas entre sí. Se construían
sobre zócalos de mampostería de no más de un metro sobre los que se alzaban muros
de tapial o adobe con techumbre de madera y cobertura vegetal. Suelos de tierra
apisonada. En zonas de la Meseta y Lusitania conviven los modelos de vivienda
rectangular y redonda.
• En los más grandes se distinguen ámbitos públicos y privados, con talleres, almacenes
o zonas de servicio. Incluso mercados o santuarios urbanos.
• En ocasiones hay viviendas que por su mayor envergadura y tipología pudieran
corresponder con viviendas de élite o centros de representación política.
• Las necrópolis se situaban cerca de los poblados, juntoa caminos de acceso y arroyos,
en lugares abiertos de fácil control desde el hábitat.
✓ Es un tipo de poblamiento representativo de los territorios de la Meseta ocupados por
celtíberos, Vacceos y Vetones, siendo los celtíberos los que se pasaron antes por el
gran aumento demográfico que protagonizaron durante el I Milenio a.C.
✓ Se pasaron a los poblamientos en Oppida entre los siglos V y III a.C. cuando tuvo lugar
un proceso de concentración social y preeminancia cultural, convirtiéndose en grandes
centros protourbanos con organización urbanística interna y viviendas de planta
rectangular.
✓ Entre los oppida celtíberos los cementerios se ubicaban fuera de los núcleos
poblacionacionales pero cerca.
✓ También protagonizaron el hábitat vacceo entre los siglos IV-II a.C. con necrópolis en
las laderas bajas de los cerros en los que se levantaban los poblados. Las necrópolis
estaban articuladas en varios sectores separados por grupos sociales o familiares.
✓ En el caso del hábitat carpetano este era más disperso y se organizaba en llano o en
altura, sin jerarquización o influencia entre unos y otros.
✓ A este tipo de poblamiento hay que sumar un poblamiento rural en pequeños
poblados abiertos, alquerías y granjas dispersas, que serían centros subsidiarios de los
centros mayores. Pero son difíciles de reconocer arqueológicamente porque carecen
de estructuras importantes.
4.5. Las sociedades del área indoeuropea.
El estudio de estas sociedades es complejo debido a la heterogeneidad de pueblos, la
fragmentación interna de cada uno de ellos y las fuentes de estudio que nos dan datos tardíos.
Dos ideas generales:
A. Algo en común en todas las sociedades del área indoeuropea es el arraigo de lazos de
parentesco en su organización interna. Son sociedades compuestas por familias,
grupos suprafamiliares y grupos gentilicios con un antepasado común.
B. A partir del I milenio a.C. con la implantación de oppida, en enraizamiento de la
población y el desarrollo de actividades económicas, estos lazos de parentesco se
fueron debilitando como base de las relaciones sociales y se introdujeron nuevas
formas de cohesión social, creciendo la jerarquización especialmente en los grupos
más abiertos al contacto exterior como los celtíberos. No obstante, no se abandonan
los antiguos lazos gentilicios.
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
4.5.1. Unidades organizativas indígenas: el sistema gentilicio.
Las formas organizativas de las sociedades del área indoeuropea se basan en el sistema
gentilicio, que se apoya en tres categorías:
• La familia: la unidad básica
• Clan familiar: la unión de varias familias con un vínculo consanguíneo
• Gentilitas: conjunto de clanes familiares
• Gens: unidad superior cuyos miembros se unen por lazos de parentesco y ascendencia
de un antepasado común.
Además del parentesco, la adscripción al territorio y la pertenencia a una comunidad política,
urbana o no, también operaban en la articulación de estas poblaciones.
El mejor testimonio de este tipo de organización social básica lo representan las inscripciones
latinas de tradición indígena, en su mayor parte textos funerarios fechados entre los siglos I-III
d.C. que incluyen la unidad de parentesco o grupo gentilicio expresada en diferentes formas. Se
transmiten en latín, en época romana, por lo que se trata de una interpretatio romana de viejas
formulaciones indígenas. Se diferencian dos categorías:
• Los términos latinos gentilitas y gens: Hacen referencia a agrupaciones suprafamiliares
extensas. Las gentes eran unidades de carácter superior integradas por varias
getilitates, grupos menores en los que aparte del parentesco se unían elementos como
la residencia o territorialidad. Suelen aparecer en los pactos de hospitalidad,
especialmente entre los astures, vacceos y carpetanos.
• Los genitivos del plural terminados en la forma latina –orum/-arum o la céltica ca-
con/-com o –cun/-cum: Corresponde a grupos familiares más o menos reducidos. Es
posible encontrarlos precedidos de gens o gentilitas. Se han contabilizado más de 250
diferentes y el nombre derivaría del fundador o ancestro del grupo. Están presentes
sobre todo en cántabros, celtíberos, vetones y autrigones. También aparecen en pactos
de hospitalidad celtibéricos y latinos. Es posible que equivalgan al concepto latino de
cognatio o familia sanguínea.
Mención aparte merece el caso de los galaicos cuya organización social estaba basada en los
catella. La información nos llega a través de los romanos que en las inscripciones hacían
constar una C invertida, abreviatura de castellum, seguida de un topónimo antes del nombre
personal. De esto se deduce una fuerte vinculación al territorio, en concreto al castro.
4.5.2. Sociedades jerarquizadas con elites guerreras.
Según avanza el tiempo, sobre todo a partir del s. V a.C. en algunos pueblos se observa una
jerarquización de la sociedad y el surgimiento de aristocracias de carácter guerrero. Esto
sucede sobre todo con los celtíberos y en menor medida en vetones y lusitanos, quienes
continúan teniendo una sociedad poco articulada, con fuertes rasgos de carácter tribal,
basadas en gobiernos de jefatura militar.
De manera genérica, teniendo en cuenta variantes espaciales y temporales, podemos
diferenciar tres grupos sociales:
• Aristocracia: A la cabeza de cada poblado. Un grupo reducido, de estatus privilegiado y
que tenían el liderazgo. Propietarios de los mejores ganados y tierras, estarían
liberados de las tareas de producción. Formaban la élite guerrera y su prestigio
aumentaba en el campo de batalla. También se caracterizaban por la hospitalidad, los
regalos, caballos, caza y banquetes. Para ellos tendría gran importancia el culto a los
ancestros y la celebración de rituales. Tendrían poder político y jurídico.
En cuanto a los enterramientos, en el área indoeuropea desconocemos casi todo sobre
la franja atlántica, pero en el caso de los celtíberos, con una sociedad muy
jerarquizada, el poder de la aristocracia dejó huella en las necrópolis, especialmente
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
con los ajuares funerarios en los que encontramos armas (espadas, puntas de lanza,
escudos y hasta panoplias completas), arreos de caballos (que nos informan de la
importancia del mismo) y objetos personales (broches, calderos de bronce y, sobre
todo, fíbulas).
• Campesinado: Eran aproximadamente el 80% de la población, familias campesinas que
habitaban los castros, aldeas y granjas. Eran libres, pero sin privilegios. Vivían de su
trabajo y estaban sujetas a la élite por prestaciones de carácter militar o laboral.
Pertenecen a este grupo los artesanos, mineros, orfebres o mercaderes además de los
mercenarios. Al campesinado pertenecen las tumbas con ajuares más modestos.
• Servidumbre: Eran personas sometidas a una fuerte relación de dependencia y puede
que algunos privados de libertad. Sabemos poco sobre ellos, solo que debían de ser
prisioneros de guerra, más numerosos a partir de la Segunda Guerra Púnica.
4.6. Formas de organización política.
Sabemos que los pueblos del área evolucionaron de maneras diferentes, pero que, pese a no
haber un único modelo de autoridad, no parece haber realezas hereditarias ni soberanías
autocráticas. Las fuentes no mencionan a reges, aunque entre los celtíberos sí se mencionan
algunos príncipes con hegemonía territorial, como Retógenes, que lideró la defensa de
Numancia.
Podría decirse que eran jefaturas militares de carácter electivo, ocupadas por miembros de los
grupos aristocráticos, elegidos por los órganos competentes por su prestigio, valor y carisma.
Estos jefes centralizaban las funciones rectoras ocupándose del control y la redistribución de la
producción y los recursos sirviéndose de la presión coercitiva, la acción guerrera o el
ascendiente ideológico sobre la comunidad. En las fuentes grecorromanas se les llama
hegoumenos(conductor de pueblos),strategos(comandantes) odux (caudillo, guerrero).
Para afianzar su estatus y supremacía, los jefes se servían de dos fórmulas:
• Clientela: Las clientelas militares eran comitivas constituidas en torno a los individuos
más importantes de la comunidad mediante compromisos de fidelidad personal, a
veces llegando a la devotio. Estos individuos, generalmente aristócratas, y sus
seguidores mantenían una relación contractual basada en la desigualdad de riqueza y
posición social entre las partes: el jefe les debía alimentación y vestido y ellos apoyo
incondicional. Seguramente, tuvieron su mayor desarrollo en el periodo de las guerras
civiles de la República tardía.
• Hospitalidad: Fue una costumbre muy extendida entre los pueblos del Mediterráneo
antiguo (xenia para los griegos, hospitium para los latinos) y también en el área
indoeuropea hispánica. Consistía en acoger a un extranjero como huésped en una
unidad política, castro o grupo familiar, reconociéndole ciertos derechos y
estableciendo con él y a veces con su comunidad de origen, una relación de
reciprocidad y amistad que podía renovarse y hasta ser heredada por los
descendientes. Esta práctica se materializaba en los acuerdos que quedaban
plasmados en pequeñas piezas de bronce, las téseras de hospitalidad2. Podían
establecerse entre personas, grupos de parentesco o comunidades o entre partes de
cualquier categoría, permitiendo construir redes sociales y abrir lazos políticos.
La hospitalidad estaba ritualizada y se acompañaba de una ceremonia con sacrificios
animales, posiblemente en la frontera.
2 Téseras de hospitalidad: pequeñas placas de bronce entre 3 y 5 cm que identificaban a quienes sellaban
el pacto. Se elaboraban por duplicado para que cada parte tuviera una. Los textos se recogían en la cara
interior y eran muy parcos, indicando solo los contrayentes, procedencia y algún detalle del pacto. Las
hay de diferentes tipos y pueden incluso tener formas de animales.
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
Otros órganos de gobierno que se documentan entre los pueblos indoeuropeos son :
• Los Consejos de ancianos: Eran consejos reducidos de notables o senados de carácter
oligárquico compuestos de ancianos y otros habitantes respetables. Sus funciones eran
dirimir asuntos como declaraciones de paz o guerra, firmar alianzas o actuar como
tribunal de justicia.
• Las Asambleas: Asambleas populares de ciudadanos varones en las que tenían gran
peso la voz de los jóvenes guerreros. No están claras sus funciones, que pueden variar
según lugares y épocas. Podrían contar con magistrados u otros cargos unipersonales o
colectivos.
En las ciudades vacceas los consejos restringidos de ancianos gobernaban las ciudades y solo
se recurría al liderazgo individual para la guerra; entre los astures, para la época de la
conquista, se documenta un consilium gentis que tomaba las decisiones en tiempos de guerra,
pero no se sabe si existía antes de la llegada de Roma.
4.7. Bases económicas.
La actividad económica y las estrategias productivas variaban de unos pueblos a otros en
función de sus recursos, el espacio que habitaban y el resto de sus particulares circunstancias.
Pero en todas las zonas se daba un aprovechamiento intensivo del medio a través de la
explotación de tierras y recursos, un aprovechamiento que era en todos los casos autárquico.
Las principales diferencias respecto al área ibérica son de carácter estructural y residen en el
impacto del medio físico, generalmente más montañoso, húmedo y frío. Sectores:
• Ganadería: El pastoreo fue una actividad esencial para la mayoría de estos pueblos
hasta el punto de que muchos fueron recordados como sociedades pastoriles y
guerreras. La ganadería extensiva fue el recurso básico, lo que sabemos por la
abundancia de restos relacionados con esta actividad (cardadores, cencerros, tijeras de
poda…) En muchos pueblos se distinguen espacios interiores cercados destinados a la
estabulación del ganado. En estas economías ganaderas, el poder de la élite se basaba
en la posesión del ganado, estando los guerreros pastores a la cabeza.
o Tal es el caso de los celtíberos.
o Las esculturas de verracos de los vetones también son prueba de la
importancia de la ganadería para ellos, y algunos autores creen que podrían
ser usados como marca de pastizales y ganados, aunque el alto número de
ellos hace suponer que tendrían también otras funciones.
o Para los lusitanos fue también su principal fuente de economía destacando la
cría del caballo (excelentes jinetes), ganado ovino y porcino.
o Cántabros y astures también se perfilan con un patrón de base ganadera
o Mención especial la cría de razas especiales de caballos entre los pueblos del
norte, muy populares en el mundo romano.
• Agricultura: Donde no había tierras aptas, la agricultura era subsistencial. Solo en el
caso de carpetanos y vacceos la actividad agrícola fue la principal.
o Para los vacceos la tierra cultivable tenía carácter colectivo, repartiéndose cada
año las tierras por sorteo y distribuyendo luego los productos en común, bajo
pena de muerte para quién no cumpliera esta norma. La riqueza en cereales
los convirtió en objetivo de las razias de pueblos menos ricos.
o En el caso de los vetones no se excluye la posibilidad de que practicaran
agricultura de secano de cereales, a juzgar por los molinos de mano y el
material agrícola encontrado.
• Recursos complementarios: caza, pesca, marisqueo, madera, recolección de frutos
silvestres…
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
o En el caso de los galaicos y pueblos del norte, la economía era principalmente
recolectora, completada seguramente por algún tipo de actividad agrícola.
• Explotación metalúrgica: Galaicos, astures, cántabros o lusitanos explotaron sus
minerales (cobre, estaño, plomo, plata y hierro) pero para sus necesidades, realizando
las actividades metalúrgicas en los propios castros. Destaca la orfebrería de oro, con
torques y brazaletes de origen galaico.
• Artesanía: Destaca la sofisticación y especialización que alcanzó la artesanía del metal
en estos pueblos: orfebería por parte de los celtíberos; técnicas de repujado,
estampado, filigrana y granulado por parte de pueblos del norte y lusitanos (torques,
brazaletes, fíbulas, diademas…) Destaca también la producción alfarera celtíbera,
moldeada a torno a partir del siglo V a.C. con mezcla de estilos orientales y célticos.
• Comercio: Algunos pueblos fueron capaces de producir excedentes que destinaban a
intercambios regionales. Los celtíberos sí desarrollaron un comercio con la costa
mediterránea, las regiones ultrapirenaicas y el sur peninsular, importando desde
materiales de subsistencia hasta artículos de prestigio para las aristocracias. A partir
del siglo I a.C. por influencia romana, los celtíberos conocieron el uso de la moneda.
• Bandidaje, bandolerismo y mercenariado: Estas prácticas se daban allí donde las tierras
eran más pobres, había menos recursos o las desigualdades económicas eran mayores.
La marginalidad de algunas regiones dio lugar a cuadrillas guerreras dedicadas al
bandidaje y a la captura de botines. En el caso de los lusitanos se apunta a que pudiera
estar relacionado con prácticas de iniciación de jóvenes para adquirir el estatus de
guerreros más que por necesidades económicas.
4.8. La religión de los pueblos del área.
Reconstruir el mundo de las creencias religiosas de estos pueblos es complejo porque la
información que tenemos se limita a restos de cultura material que remiten a ciertas prácticas
y rituales; algunas noticias e informaciones de los autores clásicos que son sesgadas y
estereotipadas y teónimos presentes en las inscripciones de la época romana, escritos en latín
pero de raíz indoeuropea que responden a una reelaboración de cultos indígenas ancestrales
en el proceso de romanización.
Aunque desconocemos dogmas y credos la información aportada por fuentes arqueológicas,
literarias y epigráficas nos permiten delimitar una religión naturalista, animista y politeísta que
estudiaremos a través de sus divinidades, santuarios y prácticas rituales.
• Divinidades: Frente al desconocimiento de los nombres de las divinidades del mundo
ibero, en el indoeuropeo sí conocemos un buen repertorio de teísmos que ponen en
manifiesto el carácter politeísta de la religión. Pero poco más conocemos que sus
nombres, desconociendo su naturaleza, características o formas de devoción.
Diferenciamos tres categorías:
o De carácter pancéltico: comunes a otros ámbitos celtas como Galia o Britania.
Lugus, divinidad solar y de la soberanía, de carácter heroico y guerrero; las
Matres o diosas madres, representadas en tríadas, símbolos de la fecundidad
de aguas y tierra y en algunos lugares con propiedades curativas; Epona, diosa
asociada a los équidos y valedora de la caballería, protectora de los difuntos.
o De carácter regional: sus nombres se acompañan de epítetos que remiten a
lugares, poblados o grupos familiares. (Cusus, Nemedo, Bormanico –agua y
manantiales- ;Trebaruna, Arentio, Arentia –territorios y clanes-; Bandua-
pactos y lazos-; Ataecina-agrícola y funeraria-; Endovélico-principal dios
lusitano- etc)
o De carácter local: Cabe esperar de ellos funciones protectoras y propiciatorias
sobre espacios y colectividades. (Bodo, Irbi, Neto, Palantico, Selu…)
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TEMA 4: LOSPUEBLOS PRERROMANOS II. EL ÁREA INDOEUROPEA
• Santuarios: En estos pueblos hay una percepción simbólica del paisaje y los santuarios
respondían a la idea celta del németon3. Los rituales se desarrollaban en claros de
bosques, cuevas, montaña, ríos y, en definitiva, en escenarios que denotaban la
presencia invisible de la divinidad que se manifestaba en elementos de la naturaleza,
en lugares con especial fuerza. Es por tanto una religión animista o naturalista (el culto
no es a los elementos en sí, sino a la divinidad que se manifiesta a través de ellos). Por
ser en la naturaleza, los santuarios son difíciles de identificar aunque se han
identificado santuarios rupestres como el Altar de castro de Ulaca (Ávila), excavado en
una roca en el que se hicieron dos escalinatas y varias cavidades unidas por un canal y
que se ha interpretado como un altar para sacrificios y libaciones. O el santuario
celtíbero de Peñalba de Villastar (Teruel) dedicado al dios Lugus.
• Prácticas rituales: Son difíciles de rastrear, aunque es posible discernir algunas en las
fuentes de las que disponemos. Lugares como el mencionado Altar de Ulaca hacen
pensar en sacrificios, que se constatan en contextos diplomáticos y de guerra (antes de
la batalla, a la hora de firmar la paz…) Los banquetes comunales también serían una
práctica constatada. En Castro Capote (Higuera de la Real, Bajadajoz) se ha encontrado
un altar con una mensa y tres bancos corridos, encontrando en este espacio más de
300 juegos de copa y cuenco y 30 pebeteros cerámicos. Contamos también con los
rituales funerarios, las libaciones, las danzas, la ingesta de sangre de caballo o los
baños de vapor en saunas rupestres (destacan las de algunos castros galaicos a los que
se accede atravesando una “pedra fermosa” que comunica con dos estancias cerradas.
Se desconoce si hubo o no sacerdotes, aunque podemos suponer que estos rituales
estarían dirigidos por una persona en particular.
3 Németon: Lugar específico en que los celtas practicaban el culto, espacio natural y generalmente al aire
libre donde los miembros de la comunidad se comunicaban con lo sobrenatural.
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TEMA 5: HISPANIA, ESCENARIO DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA. LOS PRIMEROS ROMANOS EN HISPANIA
TEMA 5: HISPANIA, ESCENARIO DE LA
SEGUNDA GUERRA PÚNICA. LOS
PRIMEROS ROMANOS EN HISPANIA
5.1. Introducción. 5.2. La toma de Sagunto por Aníbal y la reacción romana. 5.3. Momentos clave
de la actuación romana en Iberia. 5.4. El final de la guerra contra los cartagineses en la Península
Ibérica. 5.5. Últimos problemas y últimas soluciones. 5.6. Los protagonistas principales.5.6.1.
Cartagineses: la familia Barca de Cartago. 5.6.2. Romanos. Cronología básica.
5.1. Introducción.
La Segunda Guerra Púnica fue, si no la mayor guerra, si la más transcendental de la Historia de
Roma y marcó también el futuro de Europa y de la PI. Tras la derrota de Cartago en la Primera
Guerra Púnica, este estado orgulloso optó por reamarse y acumular recursos, preparándose para
un nuevo enfrentamiento y resarcirse.
La segunda mitad del siglo III a.C. está marcado por el enfrentamiento entre Roma y Cartago,
destacando esta segunda Guerra que comienza con el asedio y conquista de Sagunto en el 218 a.C.
y acaba con la batalla librada en Zama (cerca de Cartago) en el 210.
Dos castas de generales protagonizan esta guerra: por parte de Roma, la familia de los Escipiones y
por parte de Cartago, la de los Barca. Conocemos muy bien el desarrollo y acontecimientos gracias
a Polibio y a Tito Livio que describen tanto la gesta romana como la grandeza de los generales
cartaginenses.
La PI fue solo el prólogo de los primeros episodios de la SGP y luego un escenario secundario
respecto a la lucha de Aníbal en Italia. Pero fue muy trascendente ya que supuso la apertura del
mundo Ibérico a la llegada de los romanos y la obligada participación de los pueblos ibéricos en un
conflicto a priori ajeno, pero ineludible.
5.2. La toma de Sagunto por Aníbal y la reacción romana.
Son muchas las teorías propuestas tanto por historiadores antiguos como modernos para explicar
por qué estalló la SGP. El asedio y caída de Sagunto (210 a.C.) fue el pretexto (muy confuso) para
dar por finalizada una paz que ya no interesaba a ninguno de los dos bandos. Cartago había
comenzado una política de expansionismo en la PI que, no sin motivos, hacía desconfiar a Roma y
Sagunto fue una excelente excusa para enviar una expedición con el propósito de ver las cosas
sobre el terreno y entrevistarse con Aníbal. Pero para cuando Escipión quiere pasar a las armas,
Aníbal ya está camino de Italia con un ejército de 100.000 hombres con los que cruza Hispania por
el norte, más allá del Ebro, el sur de la Galia y penetra en Italia por el Norte.
Escipión desembarca en Emporio con dos legiones para enfrentarse a los cartaginenses. El primer
enfrentamiento se produjo a la altura de Cesse o Cissa (quizás la posterior Tarraco/Tarragona),
fundada en ese momento como base de operaciones de Roma. Meses más tarde llega Publio
Escipión, tras fracasar en su intento de contener a Aníbal entre el Tesino y el Trebia, tratando de
asegurar la retaguardia y taponar los movimientos de las tropas cartaginesas que quedaban en
Iberia.
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TEMA 5: HISPANIA, ESCENARIO DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA. LOS PRIMEROS ROMANOS EN HISPANIA
5.3. Momentos clave de la actuación romana en Iberia.
Los hermanos Escipión intentaron tomar Sagunto. No tuvieron éxito pero sí lograron mantener
ocupadas a las tropas púnicas que no pudieron acudir en auxilio de Aníbal en Italia. En el 211 a.C.
mueren ambos dejando las tropas romanas al norte del Ebro, descabezadas y abandonadas por sus
aliados ibéricos.
P. Cornelio Escipión (futuro Africano) acudió a vengar a su padre y a su tío acompañado de M.
Junio Silano como propretor. Su nombramiento fue irregular porque no cumplía con la edad
mínima ni con el rango exigido. Pero en el 212 a.C. logra un poder proconsular cum imperio y
legiones a su cargo. Una jugada arriesgada pero exitosa. Estará combatiendo en Hispania hasta el
206 a.C.
Durante este tiempo los romanos se apoderaron de todo el territorio peninsular dominado por los
cartaginenses, comenzando por Qart Hadasht. La toma de la capital, en el 209 a.C., le permite
hacerse con el puerto y anular la comunicación marítima con Cartago.
La capital es saqueada y Roma venga así la destrucción de Sagunto, además de conseguir un
fantástico botín. Pero lo más importante es que la capacidad militar de Cartago queda anulada
tanto para reactivar la guerra desde las costas ibéricas como para enviar suministros a las tropas de
Aníbal en Italia. Las tropas púnicas que quedaron en la península tuvieron que moverse al interior,
donde aun contaban con aliados ibéricos.
Escipión hace llamar a las legiones de Tarragona y cerca primero a Iliturgi y a continuación a
Cástulo, saqueándolas y destruyéndolas en castigo por haber transferido su lealtad del lado
romano al de Cartago. Tras esto, Escipión celebra unos juegos fúnebres gladiatorios en memoria de
su padre y de su tío. Tras esto, Gadir es el siguiente objetivo y, en su avance hacia allí, se produce la
destrucción de la ciudad de Astapa (Estepa), con una actuación por parte de la población similar a
la de los habitantes de Sagunto y a la que tendrán los de Numancia.
5.4. El final de la guerra contra los cartagineses en la Península Ibérica.
Tras pacificar esta zona interior, el objetivo de los romanos era ocupar Gadir antes de que acabara
el año 206 a.C. Era necesario hacerlo para evitar un rearme ya que allí se había refugiado Magón y
había logrado reunir en sus muelles una flota de guerra con los barcos dispersos por el
Mediterráneo. Acosado por tierra y mar, Magón se ve obligado a escapar a Baleares, donde pasa el
invierno. En el verano del 205 parte al frente de guerra itálico dejando Iberia sin generales
cartagineses y fuera del control de Cartago.
Gadir cae ya en el 206 a.C. Los sufetes, abandonados a su suerte, deciden pactar con Marcio,
lugarteniente de Escipión en el Sur. Logran un foedus muy favorable que reconocía la autonomía
plena de la ciudad y la eximía de toda tributación económica al erario romano.
Ese mismo año, Escipión estableció a los heridos en una ciudad a la que llamó Italica en el enclave
del actual Santiponce y cerca de donde se fundaría mucho más adelante Hispalis (Julio César en el
45). Desconocemos la fórmula jurídica de esta fundación, pero sí que fue una comunidad de
itálicos que dependían de las atenciones del pretor provincial y que posteriormente adquirió la
condición de colonia. Pasará totalmente inadvertida hasta la época imperial, algo que es difícil de
entender siendo un bastión romano en el corazón de uno de los escenarios de las innumerables
guerras que vinieron después de la segunda mitad del siglo I a.C.
5.5. Últimos problemas y últimas soluciones.
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TEMA 5: HISPANIA, ESCENARIO DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA. LOS PRIMEROS ROMANOS EN HISPANIA
Tras desalojar a los cartagineses, la PI no estaba ni mucho menos pacificada. Los primeros en
empuñar las armas fueron los ilergetes, uno de los pueblos más belicosos del norte, que querían
reivindicar su independencia (abocada al fracaso) y evitar el pago de los tributos impuestos a
Roma. Ya durante la guerra habían cambiado de bando siendo un ejemplo de infidelidad política y
traición a las alianzas contraídas. Comenzaron siendo aliados de Cartago para pasar a apoyar a
Escipión contra a Asdrúbal y, ya en el 206, rebelarse contra los romanos aliándose con pueblos
celtíberos para luchar contra otros pueblos íberos aliados de Escipión (suessetanos y sedetanos). Al
frente, estaban los caudillos Indíbil y Mandonio que, con la excusa del fin de la guerra, rompieron
el compromiso de fidelidad con los romanos, albergando la esperanza de dominar Hispania. Por
toda Iberia comenzaron las rebeliones y sediciones encabezadas por los ilergetes.
Pero a ojos de los romanos este problema era menos grave que la situación bélica en Italia con los
púnicos y por eso Escipión marcha a Italia. Pero los generales que quedan al mando en Hispania se
enfrentan con los rebeldes hispanos en un lugar no determinado de la región catalana en el año
205 a.C. Los rebeldes cayeron por miles en la batalla, entre ellos Indíbil. Los romanos tuvieron muy
pocas bajas y, en la rendición, exigieron que les fuera entregado Mandonio, ejecutado como
escarmiento de todos.
5.6. Los protagonistas principales.
5.6.1. Cartagineses: la familia Barca de Cartago.
• Amílcar Barca: Llega a Iberia en el 237 donde muere en el 229 luchando contra los vetones.
Le sucede su yerno, Asdrúbal Maior. Tuvo tres hijos: Aníbal, Asdrúbal Minor y Magón.
• Asdrúbal Maior: Junto a Aníbal, consolida el poder púnico en Iberia. Funda Quart Hadasht
en el 228 a.C.
• Aníbal Barca: Nacido en el 247 a.C. marcha a Iberia a la muerte de su padre junto con
Asdrúbal Maior. A la muerte de este toma el mando de los ejércitos cartaginenses en Iberia
y dirige la guerra a partir del 221 a.C. Tras la toma de Sagunto en el 219 a.C., marcha hacia
Italia.
• Magón: Hijo de Amílcar y hermano de Aníbal, luchó junto a este último en Italia. Luego es
enviado a Iberia donde combate junto a Asdrúbal Gisgón. Tras varios éxitos comienzan las
derrotas, siendo la más importante en el 207 a.C. en Ilipa. Tras esta se retira a Gadir/
Gades y, finalmente, huye a Baleares.
• Asdrúbal Minor: Hijo de Amílcar y hermano de Aníbal. Combate en Iberia entre los años
218-208, cuando parte a Italia para reforzar a su hermano, pero es capturado y muerto en
Metauro en el 207 a.C.
• Asdrúbal Gisgón (o Hijo de Gisgón): Lucha en la PI hasta el final de la guerra misma en el
206 a.C.
5.6.2. Romanos. Cronología básica.
• Publio Cornelio Escipión: Cónsul en el 218, enviado a Iberia para contrarrestar las acciones
de Aníbal. Muere en el 212. Gemelo de Gneo Cornelio Escipión Calvo.
• Gneo Cornelio Escipión Calvo: Cónsul en el 222 y promagistrado de Hispania con prórroga
en su mandato. Muere en el 212.
• Publio Cornelio Escipión Africano (235-183 a.C.): Llega a Hispania tras la muerte de su
padre. Destaca la toma de Qart Hadasht (Carthago Nova) en 209 a.C.
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TEMA 5: HISPANIA, ESCENARIO DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA. LOS PRIMEROS ROMANOS EN HISPANIA
• C. Claudio Nerón. Promagistrado en Hispania en el 212 cuando llegan el joven Escipión y
Silano.
• M. Junio Silano. Propretor enviado junto al joven procónsul P. Cornelio Escipión en el 210
a.C. para suceder a C. Claudio Nerón.
• L. Marcio Septimio. Legado que lucha junto a Escipión en Iberia desde el 211 a.C.
• Gayo Lelio. Amigo de Cornelio Escipión Africano, le acompañó en la toma de Carthago
Nova (209 a.C.) y Carmona. Tras la guerra tuvo una brillante carrera política en Roma
siendo cónsul, procónsul y diplomático en Grecia. Murió en el 160 a.C. pero antes entregó
a Polibio los escritos que había realizado sobre sus experiencias en la guerra y en la
política.
Cronología básica
348 a.C Cartago y Roma firman un tratado para delimitar las áreas de influencia en el
Mediterráneo occidental. Polibio afirma que los romanos no podían transitar,
comerciar ni fundar más allá del Kalón Akrotérion.
237 a.C Amílcar desembarca en Gadir con un ejército cartaginés
237-230 a.C. Los cartaginenses avanzan por la PI sometiendo a las poblaciones indígenas del
valle del Guadalquivir y toman puntos estratégicos del Mediterráneo.
231 a.C. El Senado envía una embajada para conocer los movimientos cartaginenses en la
PI
229 a.C. Amílcar muere durante el asedio de Heliké.
228-221 a.C Asdrúbal sucede a Amílcar, afianza las conquistas y comienza un acercamiento a la
nobleza ibérica. Funda Qart Hadasht.
226 a.C. Roma y Cartago firman el Tratado del Ebro, siendo este río el límite que los
cartaginenses no debían de traspasar.
221 a.C. Muere Asdrúbal y toma el poder Aníbal que comienza una campaña contra los
olcades.
220 a.C. Los cartaginenses penetran en el interior de la PI y luchan contra los vacceos. La
batalla del Tajo es la más conocida.
219 a.C. Aníbal asedia y toma Sagunto, aliada de Roma
218 a.C. Tras Sagunto, Aníbal decide marchar a Italia
217 a.C. Batalla en el Ebro. Escipión derrota a Asdrúbal. El senado manda tropas de
refuerzo y una flotilla a cargo de Publio Cornelio Escipión.
215 a.C. Nuevo enfrentamiento en el Ebro.
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TEMA 5: HISPANIA, ESCENARIO DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA. LOS PRIMEROS ROMANOS EN HISPANIA
214-212 a.C. La guerra se desarrolla en la costa oriental de la PI sucediéndose asedios y ataques.
Los romanos se desdoblan y tratan de tomar Sagunto por su valor estratégico y
simbólico.
211 a.C. Magón y Asdrúbal Gisgón luchan contra P. Escipión y este muere. Poco después
también muere Gneo Escipión. Descabezado el ejército de Roma, pierden la mayor
parte de los territorios conquistados y la confianza de los aliados indígenas.
210 a.C. Para remediar la situación llega P. Cornelio Escipión (futuro Africano) con nuevas
tropas.
209 a.C. Escipión toma la capital cartaginesa asediando la ciudad desde el mar.
208 a.C. Caída la capital, Escipión marcha por el interior hasta el Alto Guadalquivir y obtiene
una importante victoria en Bailén.
207 a.C. Asdrúbal Barca abandona la PI acudiendo en auxilio de Aníbal en Italia. En la PI
Hanón trata de reclutar mercenarios celtíberos y pide refuerzos a Cartago.
206 a.C. Batalla decisiva de los romanos en Ilipa (Alcalá del Río, Sevilla) entre Escipión y
Asdrúbal Gisgón. Fundación de Itálica. Los cartagineses se retiran a Gadir, que
también acaban perdiendo.
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TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
TEMA6:HISPANIA EN EL SIGLO II A.C.
LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y
LUSITANAS
6.1. Introducción. 6.2. Los primeros años de gobierno regular romano. 6.3. Catón. 6.4. El
gobierno conciliador de Tiberio Sempronio Graco. 6.5. Carteia. 6.6. Los lusitanos vuelven a
las armas. 6.7. Guerras Lusitanas (155-136 a.C.) 6.8. Las Guerras Celtibéricas (154-133 a.C.)
6.9. La caída del símbolo de la resistencia, Numancia. 6.10. Junio Bruto y la Callaecia.
[Link] y las Baleares. Cronología básica.
6.1. Introducción.
El siglo II a.C. es sumamente conflictivo. La presencia romana en la PI tras la guerra contra los
cartagineses significó que habían decidido no irse y mantener lo conquistado. Y, para lograrlo,
tuvieron que realizar guerras de expansión durante un proceso que duraría dos siglos.
El siglo II a.C. está marcado por la Guerra Lusitana, que finalizará con la muerte de su líder
Viriato y por la Guerra Celtibérica, que finaliza con la caída de Numancia. Casi todo lo que
conocemos de estos conflictos proviene de la perspectiva romana. Las fuentes son ricas y
también la arqueología, sobre todo en lo referente a Numancia.
A partir del 133 a.C. la Península gozará de cierta tranquilidad, sobre todo comparado con lo
que antecedió. Esa tranquilidad permitió explorar el territorio (expedición de Junio Bruto a la
Callaecia) o emprender la toma y pacificación de las Baleares.
6.2. Los primeros años de gobierno regular romano.
Una vez desaparecida la amenaza púnica tras la victoria romana en Zama, parece que el
Senado vaciló en cómo administrar los territorios de las Hispanias. Roma tenía que mirar a
Occidente, pero también a Oriente donde pronto entraría en conflicto con los reinos
helenísticos.
A Roma le interesaba, sobre todo, asegurar las zonas estratégicas militarmente: puertos
mediterráneos y valles del Betis y del Ebro. A partir del año 197 se enviaban magistrados
anualmente, un gobernador para la provincia Citerior y uno para la Ulterior. Pero no se puede
considerar esta política inicial como imperialista, sino que tendría como finalidad seguir
controlando los territorios ocupados, evitar los levantamientos indígenas y sacar el mayor
provecho de los terrenos y minas conocidos. Pero las actuaciones de los primeros pretores
fueron ineficaces y entre el 197 y el 195 a.C. se produjeron diferentes levantamientos. En el
197 fue Carmo (Carmona) que fue seguida otros pueblos como Sexi (Almuñecar), Malaca o
Abdera.
6.3. Catón.
Las constantes batallas debidas a sublevaciones tanto en la Citerior como en la Ulterior, tenían
como consecuencia que los gobernadores pudieran conseguir honores en Roma. Pero el
Senado deseaba evitar la generalización de las revueltas por lo que en el 195 a.C. deciden
enviar junto a los dos pretores al cónsul Marco Porcio Catón (más adelante conocido como “el
Censor”) con las legiones que le correspondían.
Catón es una figura política que ha trascendido, y ya en su época fue así considerado, como
modelo de conducta moral y de ecuanimidad política. Para muchos, fue también el
representante del conservadurismo más rancio. Pero su política en Hispania dista mucho de
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TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
esa ética amable, siendo expeditiva con los focos de resistencia. Contó con un ejército
impresionante al que se sumaron las tropas de los pretores de ese año (Apio Claudio Nerón
para la Ulterior y P. Manlio para la Citerior). A las tropas terrestres se unieron más de una
veintena de barcos de guerra. Catón llegó por mar a las costas del noreste y fijó su
campamento cerca de Ampurias. Desde allí, realizó viajes a otras partes de la Península con el
fin de conocer las zonas mineras del sureste y establecer nuevos tributos derivados de la
explotación de las minas de plata y de hierro.
Más que proceder a la pacificación, Catón sometió a las tribus del valle del Ebro, si bien estas
seguirían protagonizando levantamientos durante dos decenios más. Pero la pretensión de
Catón fue la de crear nuevas estructuras administrativas sólidas.
Otro rasgo que caracterizó al gobierno de Catón fue el interés por mantener el territorio en un
continuo estado de guerra que permitía el saqueo de los pueblos vencidos, logrando así
acumular un espectacular tesoro, que lleva a Roma para su gloria personal. Una política que no
fue ejemplar ni eficaz.
En el 194 a.C. bandas de lusitanos se lanzan a efectuar incursiones de saqueo en el valle del
Betis que se vuelven endémicas durante los años siguientes. En el 190 a.C., en uno de estos
enfrentamientos, los romanos llegan a perder 6.000 soldados en su intento de pacificar la
provincia.
Poco después, en el 188-187 a.C., el pretor Gayo Atinio vence a los lusitanos en ese mismo
lugar (Hasta), a costa de su vida. Al mismo tiempo, el pretor de la región Citerior vencía a los
celtíberos en sucesivas batallas. Y esta fue la tónica de los siguientes decenios, con lusitanos y
celtíberos en creciente oposición a los romanos.
6.4. El gobierno conciliador de Tiberio Sempronio Graco.
La política de mano dura de Roma podía venir de su inexperiencia e inseguridad a la hora de
administrar un territorio colonial alejado. La consecuencia fue la guerra. Esto beneficiaba la
codicia de los sucesivos gobernadores.
En el 180 a.C. llega un nuevo gobernador de la Citerior: Tiberio Sempronio Graco. Este no dejó
de lado la política bélica y, coordinado con el gobernador de Ulterior, cosechó múltiples
victorias hasta el punto de difundirse la idea de que conquistó pueblos con la simple presencia
de sus legiones. Pero complementó su política bélica con una novedosa política de pactos tanto
con los pueblos derrotados como con otros que decidieron pactar en lugar de enfrentarse.
Graco fue deductor1 de varias colonias. Presentó como benevolente una política que consistía
en el reparto (cierta devolución) de las tierras arrebatadas a los enemigos y que habían pasado
a ser propiedad de Roma por derecho de guerra.
Prefirió imponer tributos a hacer esclavos y concedió a los varones de los pueblos vencidos el
honor de servir como auxiliares. Les impuso también una condición que venía impuesta por el
Senado romano: la prohibición absoluta de que los pueblos indígenas pudieran ampliar los
recintos, más o menos amurallados, de sus ciudades o construir ciudades nuevas sin el explícito
permiso del Senado de Roma.
Esta política resultó muy efectiva y prueba de eso es que entre los años 170-168 a.C. se unificó
el mando de las dos provincias en manos de un solo gobernador y que entre el 165 y el 156
a.C. no conocemos los nombres de los gobernadores. Roma estaba concentrando sus fuerzas
en Macedonia y, por fortuna, no tuvo que afrontar conflictos graves en la PI de forma
simultánea.
1 Deductor: Fundador de una colonia romana en provincias. La fundación la lleva a cabo un magistrado
romano cum imperio, y la dota de soldados licenciados, a los que reparte parcelas de tierras en el
entorno inmediato de la ciudad.
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TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
6.5. Carteia.
La zona del extremo sur peninsular siempre tuvo mucho valor para la política romana en
Hispania. El valle del Baetis y el propio curso del río, que en esa época mezclaba aguas dulces y
saladas hasta Hispalis, era una entrada a la península a través de una arteria navegable que
aportaba vida a las ciudades de sus riberas.
Por estas costas seguían transitando mercancías por las antiguas rutas marítimas fenicias desde
Rosas hasta Gades. Pero no tenían ninguna ciudad en la costa con sello propio y con
instituciones plenamente romanas. La primera sería Carteia, un antiguo enclave marinero en el
Mediterráneo, al lado del Estrecho, fundada en el 171 a.C (Durante el 171-170 a.C. no se
constata ni un solo episodio bélico, algo muy inusual). Se trata de la primera colonia latina
fundada por los romanos fuera de Italia, junto al mar. Había sido territorio aliado y estratégico
en el pasado y fue siempre un centro económico de gran importancia que acuñaba sus propias
monedas con símbolos alusivos a la industria pesquera. Por su situación estratégica, sería un
punto clave para los ejércitos como puerto de embarque o desembarque de tropas y como
arsenal de armas.
6.6. Los lusitanos vuelven a las armas.
Tras veinte años de relativa paz, siguieron otros veinte de constantes enfrentamientos: en
Ulterior contra los lusitanos, que ocuparon parte de Citerior liderados por un caudillo llamado
Púnico; en Citerior contra los celtíberos.
Los lusitanos, todavía en la parte bárbara de occidente, se sentían una nación libre y soberana
y defendían con las armas su territorio, sus costumbres y creencias. También su forma de vida,
que no era popular entre sus vecinos ya que consistía en constantes razias de rapiña y robo en
las tierras meridionales del valle del Betis.
6.7. Guerras Lusitanas (155-136 a.C.)
Púnico acaba con la vida de 6.000 romanos, incluido el cuestor provincial, en el 155 a.C.
Envalentonado por su éxito logra llegar a la costa atlántica (del actual Portugal) y hasta Gades.
A su muerte, le sucede Césaro que logra ampliar los márgenes hasta el Tajo por el norte y hasta
el mar por el Sur. En el 153 a.C. se sabe que llegaron incluso a cruzar el estrecho para saquear
una ciudad llamada Ocila.
Los años siguientes continuaron las guerras y guerrillas. Destaca el triste episodio de Galba,
cuando convoca a la flor y nata de los lusitanos con Viriato a la cabeza, para ofrecerles tierras y
una tregua. En lugar de eso, una vez reunidos y desarmados, procede al degüello de la mayoría.
Viriato y otros logran escapar. Galba fue muy recriminado en Roma por su acción,
especialmente por un Catón ya anciano. Este episodio llevó a Viriato y sus hombres a una
guerra abierta, una guerra de guerrillas, sembrando el terror con victorias y derrotas para
ambos bandos entre los años 149-140 a.C.
En el 147, siendo pretor Vetilio, este escucha la petición de tierras de los lusitanos. Pero Viriato
los convence de no confiar en Roma, que ya los traicionara hacía poco. Viriato finge querer
negociar con Vetilio pero falta a su palabra: se enfrenta a Vetilio e inicia una huída siendo
perseguido hasta conseguir que los romanos se dirijan a un bosquecillo donde les tiende una
trampa y asesinan, lanzándolos por los precipicios, a muchos de los 10.000 hombres que este
pretor tenía. El mismo Vetilio es vejado y achuchillado. Se calcula que unos 6.000 romanos
logran escapar y refugiarse en una ciudad que se piensa que era Carteia.
Estando así las cosas, llega en el año 145 a.C. como gobernador de Ulterior el cónsul Q. Fabio
Máximo Emiliano. Fabio Máximo llega con el encargo de reclutar un ejército y así lo hace, con
jóvenes sin experiencia, hasta completar dos legiones. Se dice que antes de iniciar la guerra
Fabio navega a Gades para hacer un sacrificio a Heracles (antes lo hizo Aníbal y más tarde lo
hará también Julio César).
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TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
En el 141-140 llega el procónsul Máximo Serviliano con un gran ejército y pide ayuda al rey de
Numidia, que le envía jinetes y diez elefantes. Estos son usados de refuerzo en la batalla contra
Viriato. Pero cuando ya tenía a Viriato prácticamente vencido, Serviliano firma un armisticio
que solo logra prolongar la guerra. Será su hermano Cepión quién al año siguiente, tras
impugnar el acuerdo firmado y con la autorización del Senado, vuelve a hostigar a Viriato. Este
devuelve la trampa al tramposo urdiendo una conjura que acabará con el asesinato del
carismático caudillo, apuñalado mientras dormía.
Viriato fue víctima de algo frecuente en la guerra: el espionaje y la traición. Su muerte puso
punto final a la guerra y se le rindieron honores por parte de Roma que, en su descripción,
parecen dignos de un emperador romano. Cabe señalar que la famosa frase que
supuestamente dijo Cepión a los asesinos de Viriato de “Roma no paga a traidores”, no figura
en ninguna fuente y es apócrifa.
6.8. Las Guerras Celtibéricas (154-133 a.C.)
Las Guerras Celtibéricas fueron coetáneas de las Guerras Lusitanas y también resultaron largas
y correosas. Polibio la definió como “guerra de fuego” (ver texto en pag. 145). Nunca en un
periodo bélico tan largo los romanos perdieron tantas batallas contra un mismo enemigo ni fue
tan grande la ignominia que sufrieron algunos generales.
Los celtíberos recibieron el apoyo de otros pueblos hispanos como los vacceos o cántabros. Los
romanos se apoyaron en los númidas, que a través del mar enviaron jinetes y elefantes.
Curiosamente, los elefantes africanos no pueden domesticarse, como sucede con los indios, lo
que hizo que les causaran muchos disgustos como en la batalla de Numancia, cuando
asustados por los gritos de un elefante herido, el resto huyen en estampida aplastando todo a
su paso. Numancia sería el centro de estas batallas.
6.9. La caída del símbolo de la resistencia, Numancia.
Escipión Emiliano, que ya había estado en Hispania en el 140, regresa en el 134 salvando la
prohibición de iterar el consulado dos años seguidos. Su misión es acabar definitivamente con
el problema de Numancia. Con 50 años, en el 135 a.C., comienza los preparativos para su viaje.
Renuncia a una nueva leva y se lleva a voluntarios enviados por reyes aliados (4.000 hombres) y
a un selecto grupo de amigos (500 hombres). Con este grupo de amigos se adelanta por mar
mientras el resto son conducidos por tierra por Buteón. Reorganizado el ejército en el 134 a.C.,
se dirigen a la zona del Ebro a realizar maniobras de entrenamiento. Atacan Pallantia y Cauca y
marchan hacia Numancia. Durante parte del 134 y del 133 a.C. comienza su estrategia de
asedio a la ciudad. Esta consistía, a grandes rasgos, en construir fosos de circunvalación, sellar
el Duero para que no les llegara agua y levantar campamentos en lugares estratégicos. Los
numantinos atacaban durante la noche destrozando las estructuras que los romanos creaban
durante el día. Pero tras reforzar la vigilancia, Numancia queda totalmente sitiada. Tras varios
intentos infructuosos de romper el sitio, la ciudad se rindió a los romanos y Escipión arrasa la
ciudad y reparte sus tierras entre los pueblos vecinos.
Para los romanos, la caída de Numancia fue consecuencia lógica y colofón de sus operaciones
militares; para los numantinos una desgracia múltiple: acosados por el hambre, la sed y la
enfermedad acabaron comiendo hierba y practicando canibalismo. Finalmente, se dieron
muerte unos a otros y prendieron fuego a la ciudad. Numancia caía en el 133 a.C.
La caída de Numancia fue narrado con tintes heroicos por Apiano y otros autores y ha pasado
a la historia de España como un episodio épico. Pero, en realidad, podría calificarse de tráfico,
cuanto más cuando podría haberse evitado pactando antes una deditio, una rendición
incondicional y honrosa.
Concluida la guerra, Escipión vuelve a Roma y en el 132 a.C. se envía a Hispania una comisión
de diez senadores para organizar a los pueblos de la Hispania conquistados por Escipión.
50
TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
6.10. Junio Bruto y la Callaecia.
Tras el fin de la guerra celtíbera y el sometimiento de los vacceos y arévacos, los romanos
pudieron por fin explorar los territorios del noroeste peninsular. Y esto vendría de la mano de
Décimo Junio Bruto, quien ocupó diversos cargos en la Hispania Ulterior entre el 138 y el 133
a.C.
Este fue enviado a Hispania cuando todavía se pensaba que vivía Viriato y a su llegada se
dedica junto a sus tropas a recorrer las cuencas de los ríos Tajo y Duero. Pero destaca su viaje a
tierras de la actual Galicia, la Callaecia romana. Este territorio era un puzle de pueblos mal
conocidos que, si bien se habían mantenido generalmente al margen de las luchas contra
roma, habían ayudado de forma ocasional a los lusitanos, lo que sirvió de excusa para lanzar
una campaña militar contra ellos.
La descripción de estas tierras nos llega de mano de Estrabón, que nos cuenta que más arriba
del estuario del Tajo no había ni puertos ni poblaciones y describe las costas de los ártabros al
norte, en el extremo occidental. Sus textos nos describen a pueblos con un estilo de vida
práctico pero muy rudimentario. Pomponio Mela menciona a los pueblos célticos de la costa y
a los que se sitúan entre el Limia (también conocido como Río del Olvido) y el Miño.
6.11. Metelo y las Baleares.
La ocupación de las Baleares (Mallorca y Menorca) tuvo lugar en los años 123-122 a.C. Fue el
cónsul Q. Cecilio Metelo, enviado a la Citerior ese mismo año. Se barajan varias razones para la
conquista de Baleares:
• Acabar con la piratería: Una razón evidente.
• Aprovecharse de su economía: Pero parece que esta tuvo un impacto irrelevante.
• Aprovecharse de la capacidad militar de los honderos: Es una razón débil pues su
utilización en los ejércitos romanos fue muy limitada.
Cronología básica.
197 a.C. Expulsados los cartagineses y sofocadas las revueltas de los ilergetes, el Senado
divide las tierras en dos provincias: Citerior y Ulterior, a las que envía dos
pretores que, anualmente, se hacen cargo del gobierno.
Se inicia un gran levantamiento en las poblaciones indígenas que comienza en
la Ulterior y que se extiende rápidamente a la Citerior.
195 a.C. Preocupado, el Senado decide enviar grandes ejércitos con marco Porcio Catón
que recién llegado se enfrenta a una colación de pueblos del Valle del Ebro en
una batalla cerca de Emporio. Vence y los pueblos derrotados entregan
rehenes como gesto de sumisión, pero Catón ordena la destrucción de todas
sus murallas en un mismo día. Se dirige a la provincia Ulterior y trata de pactar
con los celtíberos sin éxito, por lo que realiza una expedición a su territorio. De
regreso a Roma vuelve con un gran botín.
194 a.C. Se reanudan y generalizan los desórdenes en Hispania. El pretor de la Citerior
es derrotado y el de la Ulterior logra algunos triunfos.
193-180 a.C. Primeros enfrentamientos con los lusitanos. Los romanos toman Toletum en el
192 a.C. y otras poblaciones.
189 a.C. El propretor de la Ulterior, tras una actuación punitiva, emite un decreto por el
que declara libres a los servi de Hasta entregándoles en usufructo las tierras de
cultivo.
180-178 a.C. El pretor de la Citerior somete a varios pueblos indígenas y logra un pacto con
los celtíberos y con diferentes pueblos. En ellos se puntualiza que los celtíberos
proporcionarán tropas auxiliares al ejército romano y el pago de tributos.
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TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
177-154 a.C. Las fuentes no hablan de Hispania, lo que denota ausencia de conflictos.
Incursiones de rapiña de los lusitanos en tierras del sur.
171 a.C. Se funda Carteia (próxima a Algeciras), como primera colonia libertinorum del
derecho latino fuera de Italia. Se puebla con aportación de hijos de mujeres
indígenas y soldados romanos. Los nuevos colonos denuncias abusos de los
gobernadores provinciales y envían una embajada a Roma sobre el asunto.
PERIODO DE GUERRAS CELTÍBERO-LUSITANAS
154-152 a.C. Los lusitanos saquean algunas ciudades meridionales logrando algunas
victorias contra los romanos.
154 a.C. La ciudad de Segela rompe los acuerdos de no ampliar su recinto y Roma
reacciona militarmente contra la ciudad.
153 a.C. El cónsul Fulvio Nobilio penetra en la Celtiberia con un ejército de unos 30.000
hombres. Es derrotado y ayudado por los númidas con jinetes y diez elefantes,
ataca Numancia siendo también derrotado.
152 a.C. El cónsul M. Claudio Marcelo asedia con éxito algunas ciudades y establece
relaciones diplomáticas con pueblos celtíberos, en contra de las directrices del
Senado, con el fin de dividir sus coaliciones.
151 a.C. Los lusitanos derrotan severamente al pretor de la Ulterior, Servio Sulpicio
Galba y este se une al cónsul Lúculo para saquear tierras lusitanas, obligando a
estos a pedir la paz. Galba les promete tierras y los reúne en un lugar concreto
para masacrarlos. Solo escapan unos pocos entre los que está Viriato. Lúculo
regresa con tropas desde Roma y, sin respetar los pactos de sus antecesores,
ataca a los vacceos, no hostiles. A pesar de esto, los celtíberos mantuvieron sus
acuerdos con el anterior cónsul.
147-145 a.C. Viriato endurece y multiplica las acciones de guerrilla contra los romanos. Sus
éxitos los animan a extender la acción de sus correrías a tierras carpetanas. El
Senado envía a Fabio Máximo Emiliano (hermano de Escipión) a Lusitania con
dos legiones. Se toman varios enclaves lusitanos.
144-140 a.C. La guerrilla lusitana continúa con su acoso y Viriato solicita firmar un pacto que
reconozca la autonomía de los territorios conquistados por los lusitanos. Varias
ciudades lusitanas son asediadas. Se trata sin éxito de tomar Numancia y
Termancia. Se establecen conversaciones de tregua entre Numancia y Quinto
Pompeyo, que este negará más adelante.
139 a.C. Viriato, acosado se refugia en Carpetania. Se lleva a cabo, con éxito, un complot
para asesinarlo. Se fracasa en un nuevo intento de tomar Numancia.
138-135 a.C. Las tropas lusitanas son derrotadas por los romanos y Lusitania pasa a formar
parte de la Hispania Ultierior. En la Citerior, Gayo Hostilio Mancino sitúa a sus
tropas frente a Numancia y es derrotado. Los numantinos, crecidos por la
victoria, y con Mancino preso, proponen a los romanos un pacto entre iguales
que es rechazado por el Senado, que deja a Mancino a merced de Numancia.
Se realizan campañas de saqueo contra los vacceos y Décimo Junio Bruto, tras
haber pacificado la Lusitania, realiza una expedición de reconocimiento al
territorio galaico cruzando el Miño.
134 a.C. Publio Cornelio Escipión Emiliano es enviado a solucionar el problema de
Numancia. Reúne a un consejo de notables y restablece la disciplina del
ejército romano en el entorno numantino.
133 a.C. Sitio y caída de Numancia.
123-122 a.C. Se procede a la eliminación de los nidos de piratas de las islas Baleares.
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TEMA 6: HISPANIA EN EL SIGLO II A.C. LAS GUERRAS CELTIBÉRICAS Y LUSITANAS
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TEMA 7: EL SIGLO I A.C.: SERTORIO Y POMPEYO EN HISPANIA
TEMA 7: EL SIGLO I A.C.: SERTORIO Y
POMPEYO EN HISPANIA
7.1. Introducción. 7.2. Las causas de la guerra, esta vez en Roma. 7.3. Primeros contactos de
Sertorio con los celtíberos, indecisiones y huída. 7.4. Regreso a Iberia; comienzo de la guerra.
7.5. Éxitos y fracasos. 7.6. Hacia el final de la guerra. 7.7. Tesorillos sertorianos. 7.8. Piratas.
7.9. Julio César en Hispania. 7.9.1. La cuestura del 69-68 a.C. 7.9.2. La (pro)pretura del año 61
a.C. 7.9.3. La expedición atlántica. Cronología básica
7.1. Introducción.
Durante el siglo I a.C. Hispania se convertirá en escenario de muchos y cruentos episodios de
las guerras civiles que dirimirán el destino del Estado romano y, por ende, de Occidente. En
ellas combatieron los generales más importantes de ese siglo, excepto Gayo Mario y Cornelio
Sila. La primera guerra civil tuvo lugar en la Península entre los años 82-72 a.C. y tuvo lugar
aquí por decisión de Sertorio, del partido de los populares, que vino a la Península para formar
un ejército propio.
Sertorio formó parte del bando perdedor contra Sila. Se opuso al nombramiento realizado por
un Senado que había sido creado a media para y por el dictador, por lo que se le ha
considerado un personaje idealista y defensor de la libertad. No obstante, no podemos obviar
que era parte del sistema. El gobierno de Sila lo considera traidor a la República y Sertorio se
refugia en Hispania, convirtiéndola en escenario de una guerra fratricida que durará diez años,
hasta el asesinato de Sertorio víctima de un complot.
7.2. Las causas de la guerra, esta vez en Roma.
Gayo Mario era el líder popular y existía una fuerte corriente a su favor tras su victoria contra el
príncipe númida Yugurta. Los conservadores vieron en Sila al hombre capaz de contrarrestar su
figura, pero necesitaba de una victoria equivalente. Decidió iniciar una campaña contra
Mitrídates del Ponto en el 87 a. C, pues conocía bien las provincias orientales y estaba al
corriente de los problemas políticos de la zona.
Los populares se oponen al nombramiento de Sila quién, desposeído del mando, vuelve sus
tropas contra Roma, tomándola por la fuerza y causando la huída de Mario. Tras esto, retoma
sus planes de guerra y, volviendo victorioso, se autoproclama dictador.
Inicia una campaña contra quienes apoyaron a Mario, desposeyéndoles de sus cargos e
impidiéndoles el acceso a las Magistraturas. Era el caso de Sertorio que acababa de ser
nombrado pretor para la Citerior en Hispania y que aspiraba a un consulado. Sila nombra en su
lugar a Gayo Valerio Flaco, que ya ejercía de procónsul en la provincia desde el 93 a.C.
Sertorio huye de Roma y llega a Hispania a finales del 83 a.C. esperando aun poder ejercer la
magistratura, pero viéndose desposeído de autoridad reúne un pequeño ejército de fieles con
los que planea enfrentarse a los ejércitos consulares que Sila había puesto a disposición de
Valerio Flaco.
7.3. Primeros contactos de Sertorio con los celtíberos, indecisiones y
huída.
Sertorio ya había estado con anterioridad en Hispania. Se mostró prudente en los contactos
que mantuvo con los indígenas y ofreció pactos y alianzas. Por su parte, el Senado envió
refuerzos a través de los Pirineos, que se toparon con Salinator, el lugarteniente de Sertorio y
sus hombres. Pero estos cayeron y las tropas romanas continuaron hacia el sur. Sertorio decide
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TEMA 7: EL SIGLO I A.C.: SERTORIO Y POMPEYO EN HISPANIA
entonces ir junto con sus hombres, unos tres mil, hacia Carthago Nova donde abandona la
Península realizando un periplo por las costas mediterráneas y atlánticas, visitando alguna isla
y contactando con algunos pueblos africanos.
7.4. Regreso a Iberia; comienzo de la guerra.
En el año 80, Sertorio regresa a la Península desde Mauritania junto a sus hombres, que habían
doblado su número entre simpatizantes romanos y soldados mauritanos. Cruza el Estrecho y a
lo largo del 80-79 a.C. se suceden diferentes batallas exitosas para su causa, siendo las más
significativas las obtenidas contra Quinto Cecilio Metelo Pío, experimentado general. En el 77
a.C. continúa cosechando victorias y las noticias llegan a Roma. El Senado envía a Gneo
Pompeyo a Hispania. Desde Cerdeña, también llega pero en apoyo de Sertorio, Marco
Perperna Ventón junto a 20.000 infantes y 1.500 jinetes.
7.5. Éxitos y fracasos.
En el 76 a.C. Pompeyo tomó Ampurias como base de operaciones. Perperna es incapaz de
frenarlo en su marcha hacia Laurón (Norte de Valencia) sitiada por Sertorio. A Sertorio le
interesaba el control del sureste ibérico por su valor estratégico y por la posibilidad de tomar la
importante plaza de Carthago nova.
En Laurón tiene lugar una batalla de la que sale victorioso Perperna. El bando de Sertorio se
hace pues con la llanura valenciana y marchan hacia el valle del Ebro. Carthago Nova queda
aislada del frente bélico.
La guerra es conocida en todo el Mediterráneo y Mitrídates, rey del Ponto, ofrece su ayuda a
Sertorio. Pero los problemas que tiene en su propio país hacen que esta ayuda no se haga
realidad y los legados que Sertorio envía con la esperanza de que vuelvan con refuerzos, no
regresan nunca.
Metelo y Pompeyo unen sus fuerzas en la primavera del 75 y cambian el curso de la guerra. Los
sertorianos estaban cerca del Sucro (Júcar) y se ven atenazados por tierra por Pompeyo y por
mar por Metelo. Se luchó en Carthago Nova y el resultado fue una masacre en ambos bandos.
Los sertorianos se retiraron y ese mismo año vuelven a enfrentarse contra Pompeyo en
Valencia, muriendo de nuevo miles de hombres y dejando la ciudad arrasada hasta los
cimientos. Muy tocados, los sertorianos se refugian en Sagunto y tratan de negociar con
bandas piratas en la costa para recomponer sus fuerzas de cualquier forma.
7.6. Hacia el final de la guerra.
En el 73 a.C. Pompeyo Magno continuó avanzando en sus conquistas y Sertorio se concentró en
la Celtiberia, su campo de operaciones. Aunque fue atacado por Pompeyo y Metelo en
Calagurris, su base de operaciones, no lograron vencerle. Llegado el invierno, Pompeyo se
retiró a la Galia y Metelo a Ulterior. Pompeyo continuaría sus ataques sin terminar de dar la
estocada definitiva a un mermado ejército sertoriano.
Pero parece ser que la personalidad de Sertorio se agrió a consecuencia de las derrotas y
comenzó a vengar sus fracasos de manera injustificada con algunos caudillos íberos a los que
mandó asesinar bajo acusación de deserción. También apresó y convirtió en esclavos a muchos
jóvenes guerreros. La desconfianza anidó entre sus colaboradores y, finalmente, sería
Perperna, posiblemente movido por la envida, quién lo asesinara durante un banquete. Pero
muerto Sertorio, Perperna fue incapaz de continuar su movimiento fracasando tanto en lo
político como en lo militar.
Llegó la paz y la provincia Citerior quedó estabilizada. Pompeyo comenzó entonces una
campaña de atracción de los indígenas iberos estableciendo pactos de hospitalidad y creando y
desarrollando núcleos urbanos, como Pompelo (actual Pamplona). De regreso a Italia, mandó a
sus hombres erigir un trofeo conmemorativo de sus victorias en el paso habitual de los Pirineos
donde habría una inscripción en la que se hacía recuento de los pueblos sometidos.
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TEMA 7: EL SIGLO I A.C.: SERTORIO Y POMPEYO EN HISPANIA
7.7. Tesorillos sertorianos.
Tras la caída de Numancia en el 133 a.C. proliferan las acuñaciones de moneda de tipo
plenamente romano, salvo alguna excepción. Pero con el inicio de la guerra sertoriana se
recuperan las emisiones monetales en lengua ibérica o bilingües. El denario romano es imitado
por el ibérico, de igual peso, pero diferente ceca.
En Osca y su región abundan los talleres de monedas, una razón importante por la que Sertorio
hizo de Osca su capital en la Citerior. El 90% de emisiones ibéricas procedían de aquí y crece su
producción en la época sertoriana. Esta abundante circulación de moneda se conoce como
argentum oscense.
Durante las Guerras Sertorianas (80-72 a.C.) se documentan una gran cantidad de
enterramientos de monedas de plata en vasijas selladas y ocultadas, fruto de la inestabilidad
política. Son los llamados tesorillos sertorianos.
7.8. Piratas.
Los éxitos de Pompeyo en Hispania le valieron un triumphus en el 71 a.C. En el 69 a.C. el
Senado de Roma le otorga un poder especial y una misión específica: limpiar el mar de piratas
“hasta las Columnas de Hércules”. Para esta misión nombra dos legados: Tiberio Claudio Nerón
en el fretum Gaditanum (Estrecho de Gades). Seguramente, le correspondió desde Carthago
Nova hasta el extremo suroccidental de la Península. L. Manlio Torcuato en el fretum
Balearicum (Espacio entre las islas y la Península) Seguramente, hasta Carthago Nova.
La misión es un éxito y las fuerzas navales cumplen su objetivo disuasorio.
7.9. Julio César en Hispania.
Antes de la llegada de César a Hispania durante la Guerra Civil, ya había estado en la PI con
diversos puestos y misiones menores, pero no por ello carentes de relevancia.
7.9.1. La cuestura del 69-68 a.C.
En el año 69 a.C. César llega a la Ulterior como cuestor (encargado de las finanzas provinciales)
y se le encarga recorrer la provincia y administrar justicia en asuntos menores, seguramente
relacionados con las finanzas. En el 68 a.C. visita el famoso templo de Hércules (dice la leyenda
que el Oráculo le dice que la divinidad le reta a alcanzar la gloria de Alejandro Magno). Pero lo
importante realmente de esta época son los contactos y lazos de amistad que inicia con
importantes familias de la aristocracia local de Gades. Su puerto y sus naves serán muy
importantes para César tanto en el 61 a.C. como en la Guerra Civil.
7.9.2. La (pro)pretura del año 61 a.C.
En el año 61 a.C. César vuelve a Hispania, esta vez como gobernador de la Ulterior. Para
algunos, lo más probable, como propretor, otros dicen que como procónsul. En cualquier caso,
eran magistraturas cum imperio que le permitían llevar la dirección de la guerra. Pronto
comienza campañas contra jefes lusitanos de reconocida fama para emular las hazañas de
Pompeyo en Oriente. Ataca con éxito el corazón de la Lusitania y obliga a sus gentes a
trasladarse a las llanuras, como era costumbre de Roma, e iniciar una vida como agricultores
creando ciudades.
Muchos huyeron hacia el norte, en la zona bracarense entre el Duero y el Miño. Muchos
lusitanos y sus familias, entre ellos jóvenes guerreros, se refugiaron en una isla a 45 km de
Lisboa y masacran a los legionarios que tratan de llegar. César consigue que sus amistades en
Gades le proporcionen una flota de ochenta o noventa barcos de comerciantes, que podían
transportar a muchos guerreros. Con estos refuerzos, toman la isla y dejan a los lusitanos sin
comida ni fuerzas.
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TEMA 7: EL SIGLO I A.C.: SERTORIO Y POMPEYO EN HISPANIA
7.9.3. La expedición atlántica.
Llegados a este punto, César da orden de seguir navegando hacia el norte bordeando la actual
costa portuguesa hasta llegar a Brigantium (A Coruña), donde no encontraron resistencia
alguna. Pero el peligro de las aguas y la falta de objetivos concretos o importantes hacen lógico
el regreso.
César se dedica entonces al gobierno civil de la Ulterior con una campaña intensa entre los
pueblos íberos a los que rebaja impuestos e invita a salir de la barbarie, poniéndoles como
ejemplo el progreso de Gadir. Estas campañas le valieron para celebrar un triunfo al año
siguiente en Roma. A la PI regresaría diez años más tarde, ya para librar una Guerra Civil contra
los pompeyanos.
CRONOLOGÍA BÁSICA
98-83 a.C. Actuaciones militares romanas contra las nuevas rebeliones de arévalos,
vacceos y celtíberos. El cónsul Tito Didio, toma Termancia. Toma de colenda,
por rendición. El cónsul Valerio Flaco realiza una matanza de celtíberos.
83 a.C. Sertorio, nombrado pretor de Citerior, inicia su actividad en Hispania (no
nombrado legalmente) y expulsa a su antecesor, partidario de Sila.
82-81 a.C. Sertorio cierra el paso de los Pirineos para impedir la entrada de las tropas de
Sila. Tras su derrota se refugia en Carthago Nova y huye al continente africano.
80 a.C. Nueva sublevación lusitana, que busca que Sertorio se ponga al frente. Vuelve
a la península con un gran número de mauritanos y se le unen los lusitanos.
79-78 a.C. Sila envía un ejército a la Ulterior para tratar de neutralizar los movimientos de
Sertorio en la Citerior.
77 a.C. Tras ocupar Sertorio gran parte de la Citerior y junto con refuerzos llegados de
Roma, se instala en Osca (Huesca) y trata de formar una especie de Senado en
el exilio estableciendo magistraturas con los notables romanos y fundando una
escuela política para enseñar las leyes romanas a las aristocracias indígenas.
76 a.C. Llega a Hispania Geo Pompeyo, con poderes proconsulares, para contrarrestar
a Sertorio. Sertorio sufre derrotas y pide apoyo al rey del Ponto, Mitrídates.
75 a.C. Los sertorianos acumulan más derrotas, pero logran un repliegue de las tropas
pompeyanas hacia el norte peninsular. Enfrentamiento cerca de Sagunto.
Pompeyo avanza hacia la Celtiberia, escenario de batallas en siguientes años.
74-73 a.C. Enfrentamientos constantes en Celtiberia y asedios a ciudades fieles a Sertorio.
Consecutivas derrotas y abandono de fieles de Sertorio.
72 a.C. Generales partidarios de Sertorio cambian de bando y urden una conspiración.
Sertorio es asesinado y Pompeyo acaba con los últimos partidarios. Somete y
arrasa las ciudades claves sertorianas.
71-62 a.C. En la Ulterior y la Hispania meridional, los lusitanos protagonizan episodios de
guerrilla.
69 a.C. Julio César, cuestor en la Ulterior
61-60 a.C. Julio César, gobernador en la Ulterior (quizás pretor) inicia campaña contra los
lusitanos para obligarlos a instalarse en la llanura y abandonar los refugios
desde los que protagonizaban sus razias. César realiza una campaña marítima
por el Atlántico y llega hasta Brigantium (Betanzos, A Coruña)
56 a.C. Las tribus vacceas del interior se rebelan contra los romanos y son
neutralizadas por el cónsul de la Citerior, Q. Cecilio Metelo Nepote.
55 a.C. Gneo Pompeyo Magno es nombrado gobernador de las dos provincias
hispanas, pero gobierna desde Roma, a través de sus legados.
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TEMA 8: LA GUERRA CIVIL EN HISPANIA, CÉSAR Y AUGUSTO. HISPANIA SOMETIDA.
TEMA 8: LA GUERRA CIVIL EN
HISPANIA, CÉSAR Y AUGUSTO.
HISPANIA SOMETIDA.
8.1. Antecedentes políticos. 8.2. Ilerda. 8.3. Ocupación de la Ulterior. 8.4. Los hijos de
Pompeyo en Hispania. 8.5. César llega. 8.6. Circulación de dinero. 8.7. La gran batalla de
Munda (17 de marzo del 45 a.C.). 8.8. Caesar victor toma las primeras medidas. 8.9. Hispania,
de Munda a las primeras escaramuzas cantábricas. 8.10. El decenio cantábrico: guerras. 8.11.
Post bellum.
8.1. Antecedentes políticos.
La Guerra Civil que tuvo lugar entre el 49 y 45 a.C. tuvo Hispania como escenario de sus
batallas iniciales en el entorno de Ilerda y su final en Munda. Pero no puede desligarse del
contexto político de Roma.
Tras los enfrentamientos entre optimates y populares en tiempos de Sila y Mario La división en
facciones políticas lideradas por hombres fuertes y carismáticos se prolongó entre el 72 y el 49
a.C. que entran en escena dos de las figuras más importantes de la historia de la Roma
republicana: Gn Pompeyo Magno y Julio César que acabarán en una Guerra Civil entre
romanos, algo que iba en contra de los mores1 y de la propia moral. Tanto es así, que en
combates ganados contra otro romano estaba negado el honor del triumphus2.
Pompeyo había luchado exitosamente en Oriente contra los reyes del Ponto y regresó a Roma
en el 61 exigiendo reconocimiento y tierras para sus soldados. Julio César, recién llegado de su
gobierno en Hispania, lo apoyó. Se les une Craso y forman un falso “primer triunvirato”.
Muerto Craso, el Estado queda en manos de los otros dos generales, cada vez más enfrentados
entre sí. Repartido el territorio entre ambos, César consuma en pocos años la conquista de las
Galias. Pompeyo decide quedarse en Roma y jugar a la política interna, logrando un consulado
extraordinario que levanta los celos de César. El Senado apoya a Pompeyo y revoca los poderes
proconsulares a César, todavía en la Galia, a finales del año 50 a.C. En el 49 a.C. César cruza el
Rubicón no para devolver las legiones, como le habían ordenado, sino para enfrentarse a
Pompeyo. Sonaban trompetas de guerra y esa guerra habría de iniciarse en Hispania, a donde
Pompeyo había enviado a tres de sus legados con formidables ejércitos.
8.2. Ilerda.
Los legados pompeyanos contaban en Hispania con siete legiones distribuidas
estratégicamente por la península, así como un gran número de auxiliares locales reclutados
como mercenarios entre celtíberos, cántabros y otros pueblos norteños. Julio César también
contaba con un impresionante ejército formado por quienes le habían servido en las Galias y
otros reclutados en Aquitania.
En Massalia (Marsella), camino de Hispania en el año 49 a.C., Julio César recibe la noticia de
que sus legados están pasando apuros cerca de Ilerda (Lérida) y marcha en su auxilio. Es el
propio Julio César quién nos narra la batalla de Ilerda en su obra Guerra Civil. La estrategia de
1 Mos, Moris: en plural mores. Término que alude al conjunto de tradiciones y normas romanas de uso
común, respetables y honorables, heredadas de los patres, que constituyen un código ético no escrito.
2 Triumphus. Triunfo: Ceremonía que tenía lugar en Roma, consistente en un desfile del general
victorioso subido en un carro tirado por una cuadriga. Tenía carácter honorífico-político y religioso. En la
pompa triunfal se exhibían prisioneros y tesoros tomados al enemigo, que debía ser siempre extranjero.
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TEMA 8: LA GUERRA CIVIL EN HISPANIA, CÉSAR Y AUGUSTO. HISPANIA SOMETIDA.
César y la efectividad de sus tropas se mostraron superiores y los pompeyanos, derrotados,
huyeron hacia Ilerda acosados por la caballería de cesariana.
8.3. Ocupación de la Ulterior.
Marco Varrón, legado de Pompeyo en la Ulterior, contaba con dos legiones y, enterado de la
derrota de los pompeyanos en la Citerior decide acudir a las ciudades que consideraba
partidarias de César, extorsionándolas recaudando primero dinero y provisiones y más tarde
reclutando hombres. Forma la llamada legio Vernacula, con ciudadanos romanos o itálicos
residentes.
César, airado especialmente por el trato dado a Gades, envía dos legiones al mando de Quinto
Casio y él mismo se dirige hacia Corduba convocando a las ciudades a una reunión urgente allí.
Enterado Varrón de la situación, va él mismo a Corduba donde se rinde sin luchar y se
compromete a devolver lo espoliado. En el 49 a. C. César abandona tierras hispanas dejando a
Quinto Casio como propretor de la Ulterior. Su gobierno estará marcado por abusos y
extorsiones.
César viaja desde Gades a Massalia para concluir el asedio a esta ciudad y a continuación se
dirige a las costas griegas donde estaba Pompeyo. El 9 de agosto, en Farsalo3, el ejército
cesariano aplastó al pompeyano. Muchos murieron, otros se dispersaron por la región y el
propio Pompeyo huyó a Egipto donde fue asesinado ese mismo año.
8.4. Los hijos de Pompeyo en Hispania.
En el año 46 a.C., Gneo Pompeyo, hijo mayor del Magno, estaba en África. Se dirige por mar a
Hispania para reanudar la guerra, pero se detiene primero en las Baleares, que toma sin
apenas resistencia, salvo Ebusus. Tras permanecer un tiempo enfermo, ya restablecido se dirige
a la Península, donde muchos pueblos se le unieron por el recuerdo que tenían de su padre.
Solo Carthago Nova tiene que ser sometida por las armas. Los generales pompeyanos
derrotados en África también ponen rumbo a Hispania, entre ellos Sexto Pompeyo, hermano
menor de Gneo.
Las fuerzas se concentran en la Península. El propósito de los pompeyanos es ganarse la
voluntad de los autóctonos para conseguir librar la guerra en Hispania y ganar a Roma. Plan
similar al que había tenido Sertorio.
El avance de las tropas pompeyanas desde el suroeste hispano hacia el interior atemoriza a los
legados de César que mandan mensajeros que le cuenten la situación. Los emisarios que
acuden en respuesta difunden el rumor de que César está en camino, lo que hace que Gneo
pierda la confianza y se retire a la Ulterior. Hay una gran batalla en Caretia, donde los
cesarianos vencen. La fuerza que los pompeyanos habían mostrado por mar no parece
replicarse en tierra.
8.5. César llega.
César tardó 27 días en llegar a Hispania por mar. En la Ulterior se habían acumulado ejércitos
colosales. En ambos bandos se habían sumado ciudadanos y también íberos que se habían
unido a ambas facciones. Los dos reyes de Mauritania enviaron a sus hijos, uno a favor de cada
facción, junto con hombres.
8.6. Circulación de dinero.
Ejércitos de aproximadamente 40.000 hombres por cada bando precisaban de dinero para ser
pagados, no solo de promesas de botín. Los procuestores que había enviado Pompeyo
contaban con talleres de acuñación de moneda, realizada en las instalaciones militares bajo
3 Farsalo: actualmente Farsala, en Tesalia. Suele emplearse erróneamente el término Farsalia para indicar
este lugar, pero Farsalia es el territorio de Farsalo y el nombre de un poema épico “Farsalia”, que significa
la Guerra de Farsala, igual que “Ilíada” significa Guerra de Ilión.
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TEMA 8: LA GUERRA CIVIL EN HISPANIA, CÉSAR Y AUGUSTO. HISPANIA SOMETIDA.
supervisión provincial. En las acuñaciones de Pompeyo Magno figuran iconografías marinas,
relacionadas con Neptuno al que el propio Magno se asimilaba.
8.7. La gran batalla de Munda (17 de marzo del 45 a.C.).
La batalla de Munda fue la última en la que participó Julio César, en la que se implicó
personalmente. El fortín de Munda se había convertido en el último refugio de los
pompeyanos. Tras varias semanas de guerra y asedios, ambos bandos estaban exhaustos. César
situó su campamento a siete kilómetros de la ciudad e hizo un amago de acercamiento que
desconcertó a la guarnición de la misma, que se lanzó al ataque sin darse cuenta de que César
había pensado en todos los escenarios. La batalla duró desde primeras horas de la mañana
hasta que la falta de luz acabó de decidir el combate. Fue una gran carnicería para las tropas
pompeyanas, que perdieron todos sus estandartes y a miles de hombres.
Gneo Pompeyo, junto a un grupo de fieles, trató de alcanzar el mar para huir, pero fue
alcanzado por un grupo de perseguidores que le dieron muerte.
8.8. Caesar victor toma las primeras medidas.
Munda fue el punto final de una serie de batallas menores y de un rosario de pactos que César
se había encargado de establecer en la provincia. Duelo de la Ulterior y con ella del resto de la
península sometida, César convoca a los representantes de las comunidades provinciales en
Hispalis. Allí, concede privilegios a las ciudades que le apoyaron, recalificándolas y poniéndolas
en la mejor posición desde el punto de vista jurídico-administrativo para poder progresar
económica y socialmente. A quienes consideraba traidores, les estableció fuertes tributos y no
fue indulgente siquiera con el tesoro de Hércules en Gades. Confiscó las tierras de quienes
lucharon en su contra o se aliaron con sus enemigos.
Sexto Pompeyo se había refugiado en Corduba, pero fue destruida y, aunque queda como
comandante de las tropas pompeyanas, tiene que huir de la Ulterior, ahora cesariana.
8.9. Hispania, de Munda a las primeras escaramuzas cantábricas.
Tras la derrota de Munda, Sexto Pompeyo acaba refugiado en Celtiberia donde encuentra
simpatizantes ente las clientelas o amistades de su padre, además de reunir en torno a sí
mismo a los que se sentían agraviados por la política de César y a los indígenas de la Lacetania,
que tenían interés en el posible botín. En el año 44 llegaron los primeros éxitos en la Ulterior
aprovechándose de que la guarnición militar dejada por César era débil.
La noticia del asesinato de César llega a Hispania y Roma teme que Sexto pueda unir fuerzas
con Bruto, uno de los cesaricidas. El Senado toma medidas y ofrecen a Sexto Pompeyo que
abandone las armas a cambio de restituir muchos bienes paternos y darle el mando supremo
de la flota de guerra romana y de las costas. Se restituye así una dignidad que él, gran marino,
creía olvidada, la de praefectus orae maritimae. Sexto Pompeyo acepta y deja Hispania en
segundo plano. Orgulloso como su padre, hace se hace llamar “dueño del mar” ya acuña
monedas con su efigie y la de su padre con símbolos marinos.
8.10. El decenio cantábrico: guerras.
En el año 29 a.C. se documentan fricciones interterritoriales entre los pueblos del norte, tanto
entre vecinos como por su competición en realizar incursiones en territorio romano. Roma
estaba preocupada y envía a uno de los cónsules de ese año. Son años de luchas continuas en
los que llegan buenos y experimentados generales que logran importantes victorias, pero que
no logran cerrar el problema.
Augusto pensaba acudir a Britania a sofocar una revuelta, pero decide enviar a uno de sus
hombres y centrarse en un plan general de conquista y pacificación de Occidente en el que
estaría incluida la pacificación completa de la Galia y de la Transalpina y el dominio de los
pueblos más recalcitrantes de la P.I.
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TEMA 8: LA GUERRA CIVIL EN HISPANIA, CÉSAR Y AUGUSTO. HISPANIA SOMETIDA.
Augusto llega a Hispania en el 27 a.C., a Tarragona y en el 26 acude en apoyo de sus hombres a
Cantabria. Será en el año siguiente cuando tome en persona el mando de la guerra contra
cántabros y astures. Toma enclaves en el cantábrico, en territorio astur y también en territorio
galaico, pero las características de estas zonas tan montañosas y complicadas favorecían la
guerra de guerrillas y las emboscadas. Era pues, incómoda para las legiones romanas.
A los pocos meses, el emperador cae enfermo por la dinámica de la guerra y su salud siempre
precaria, por lo que regresa a Tarragona. Sabemos que durante su estancia en Cantabria hubo
apoyos logísticos o de tropas por mar (viajes combinados por mar, tierra, río y de nuevo mar)
pero fueron aportaciones reducidas y nunca definitivas para la guerra.
En el 25 a.C. se funda la colonia romana Emerita Augusta, con veteranos de las legiones. Fue,
pues, una consecuencia civil de la misma, que llevó al asentamiento de soldados en la
Península.
La última fase de la guerra tuvo lugar entre los años 24 y 19 a.C. siendo los acontecimientos de
este último año los más conocidos por su importancia.
El 1 de septiembre del 22 a.C. Augusto dedicó a Júpiter Tonante un templo en recuerdo de su
estancia en Cantabria y por haber salido indemne a la caída de un rayo. Se avivó el recuerdo
del conflicto del que llegaban noticias de actos de represión que provocaban la ira de los
autóctonos. Con la intención de cerrar definitivamente la herida abierta, envía al General
Marco Agripa, su yerno. Este se encuentra con un panorama muy hostil y con un ejército
indisciplinado dedicado al pillaje, que debe de volver al redil en primer lugar.
Agripa no aplicó paños calientes, dio paso a la que era la política habitual de Roma en estos
casos: Eliminar de forma brutal a todos los enemigos en edad de empuñar armas y obligar al
resto a dejar las armas y dejar el monte para establecerse en las llanuras. Las imágenes que nos
han llegado de ese momento están repletas de tópicos como los de Sagunto o Numancia, con
familias matándose entre ellos para no renunciar a la libertad.
Los humildes tesoros conseguidos fueron llevados a Roma para ser depositados en el templo
de Marte Vengador y en el de Júpiter, como era constumbre.
8.11. Post bellum.
Este periodo ha sido calificado como de “Paz Armada” (19-15 a.C.). Los conflictos son meras
escaramuzas sin continuidad, reprimidas por las guarniciones legionarias que aún quedaban en
campamentos estratégicos en puntos fronterizos clave.
Cronología
49 a.C. Estalla la Guerra Civil entre César y Pompeyo Magno. Hispania será escenario
de los primeros combates sangrientos. César llega a Hispania para neutralizar a
los generales pompeyanos. César concentra frente Ilerda seis legiones y
refuerzos auxiliares. Los pompeyanos cinco legiones y refuerzos. Tras la victoria
del César el legado de Pompeyo en la Ulterior se rindió sin establecer combate.
48 a.C. Sublevación de los pueblos de la Ulterior contra el gobernador cesariano
47 a. C. Cneo Pompeyo, hijo mayor de Pompeyo Magno, marcha a Hispania para
capitanear la rebelión y es proclamado imperator por los hispanos.
46 a.C. César vuelve a Hispania para contrarrestar a los pompeyanos.
45 a.C. Batalla de Munda. Victoria de César que marca el final de la Guerra Civil.
45-44 a.C. Sexto Pompeyo, segundo hijo del Magno, emprende acciones de guerrilla
contra las tropas cesarianas en Hispania. César es asesinado el día de Idus de
Marzo. Sexto, acosado, huye de Hispania.
44-30 a.C. Hasta las nuevas rebeliones en la zona cántabro-astur al final de la década de
los 30, no hay noticias importantes sobre Hispania, salvo algunas escaramuzas
de los pueblos íberos.
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TEMA 8: LA GUERRA CIVIL EN HISPANIA, CÉSAR Y AUGUSTO. HISPANIA SOMETIDA.
43-29 a.C. Conflictos internos de poca importancia, siendo Hispania ajena a los graves
acontecimientos tras la muerte de César.
29-26 a.C. Surgen focos de sublevación en el noroeste hispano que obligan a la
intervención armada romana.
26-25 a.C. Augusto en Hispania. En el 25 a.C. funda la colonia Emerita Augusta con
veteranos de las legiones que lucharon en Hispania en los últimos años.
19 a.C. Final de la guerra que reduce a los cántabros.
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TEMA 9: HISPANIA CON AUGUSTO Y LOS JULIO-CLAUDIOS
TEMA 9: HISPANIA CON AUGUSTO Y
LOS JULIO-CLAUDIOS
9.1. Principado de Augusto (27 a.C.-14 d.C.) 9.1.1. La construcción del régimen imperial.
9.1.2. La obra de Augusto en Hispania. 9.2. Tiberio (14-37 d.C.) 9.2.1. La muerte de
Germánico y la Tabula Siarensis. [Link]ígula (37-41 d.C.). 9.4. Claudio (41-54 d.C.) 9.5. Nerón
(54-68 d.C.) 9.6. El año de los cuatro emperadores (68-69 d.C.)
9.1. Principado de Augusto (27 a.C.-14 d.C.)
9.1.1. La construcción del régimen imperial.
Tras la victoria contra Marco Antonio y Cleopatra en Accio en el año 31 a.C., Octavio se dedicó a
construir una nueva forma de gobierno unipersonal sobre los preceptos constitucionales y con
el apoyo de la República romana. De manera ingeniosa, acabó ejerciendo el poder monárquico
que tanto detestaban los romanos.
Su primer movimiento fue devolver el control del Estado al Senado y al Pueblo de Roma en los
años 28 y 27 a.C., años de su sexto y séptimo consulado (lo ejerció entre el 31 y el 23 a.C.). Esto
suponía, a priori, que el Senado recuperaba su autoridad y se restauraba la Res publica. Pero, a
cambio, pidió el control durante diez años de una gran provincia que comprendía Siria, Cilicia,
Chipre, Galia, Hispania y Egipto. El motivo fue el supuesto peligro de invasión o revuelta, por lo
que dejó acuarteladas a la mayor parte de las legiones que estaban bajo control directo del ya
Augusto1. En el año 22 devuelve Chipre, la Galia Narbonense y la Bética que consideraba
seguros, pero en el resto se le renovó el imperium proconsulare en periodos de diez y cinco
años, a la par que acumulaba nuevos territorios conquistados a orillas del Rin y Danubio.
Augusto ejercía sus poderes en la más estricta legalidad, conferidos por el Senado y Pueblo
romanos. Pero la realidad era que estaba por encima de otros promagistrados, contando con
más guarniciones militares y la lealtad de las provincias occidentales. Su gran riqueza personal
le permitía trabajarse una imagen de salvador de la patria y restaurador de la República,
pagando a los veteranos de guerra con tierras, repartiendo comida o sufragando obras
públicas.
Su “consulado ininterrumpido” no era del gusto de todos y por eso renuncia al cargo en el año
23 a.C., pero recibe a cambio la tribunicia potestas anualmente y a perpetuidad. Esto no
despertó suspicacias al considerarse un magistratura menor, pero en realidad el daba derecho
de veto sobre las proposiciones de cualquier magistrado o del Senado. Lograba así ejercer su
autoridad y a la par presentarse como pater familias que se preocupaba por el Estado y sus
gentes. Este título lo asumirían todos sus sucesores.
El Senado también le permite mantener para siempre el imperium proconsulare que le confería
autoridad sobre el ejército incluso residiendo en Roma y que prevalecía sobre cualquier otro
gobernador provincial.
Augusto tuvo la habilidad de dejar que la Res publica siguiera funcionando pero adquiriendo
prerrogativas que le convertían, de hecho, en el rector del juego político. El resultado fue que
recayeron sobre él todo el poder militar y el gobierno directo de la mayor parte de las
provincias, que fueron gobernadas y administradas por cargos que él nombraba.
1 Augusto: título otorgado por el Senado en el 27 a.C. y que hasta ese momento se asociaba solo a
Júpiter, principal divinidad del panteón romano.
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TEMA 9: HISPANIA CON AUGUSTO Y LOS JULIO-CLAUDIOS
9.1.2. La obra de Augusto en Hispania.
Augusto fue el artífice de la completa conquista y pacificación de la PI y asumió después su
completa organización. Dedicó mucho tiempo a los asuntos hispanos y sentó las bases que se
mantendrían los tres siglos siguientes:
• División administrativa y territorial: Implicó la creación de una nueva provincia,
Lusitania, y la reorganización de los territorios.
• Reorganización del ejército: Aun permanecían en la Citerior tres legiones, siendo una
de las provincias más militarizadas del Imperio.
• Fundación de colonias y promoción de centros indígenas al estatuto municipal:
Augusto continuó la política de fundación de colonias romanas y concesiones de
derecho de ciudadanía, así como la urbanización de núcleos indígenas. Obligó a los
habitantes de los castros (cántabros y astures) a habitar las llanuras, aunque
continuaron existiendo castros. En el noroeste, impulso urbanizador de la mano de tres
centros: Asturica, Bracara y Lucus, todos con el sobrenombre Augusta.
• Fomento de las obras públicas: Unido a lo anterior. Las ciudades copian el modelo de
Roma.
• Creación de una red viaria bien articulada: lo que evidencia la preocupación por crear
una red de comunicaciones que permitiera el acceso a todos los territorios: creación
de nuevas calzadas, mejora de las existentes, señalizaciones.. Destacan la arteria
principal que iba desde Cádiz hasta la costa meridional y levantina y que pasa a
llamarse Via Augusta. Y la Vía de la Plata entre Emerita Augusta y Asturica Augusta.
• Medidas económicas: continúan explotándose los recursos mineros. Se impulsan las
emisiones monetarias.
• Implantación del culto imperial: en el año 26 a.C. se erigió el Templo de Augusto en
Tarraco y en vida de él se extendió su culto por las tres provincias. El y su familia
gozaron de especial predilección en Hispania.
9.2. Tiberio (14-37 d.C.)
El régimen de Augusto tenía una debilidad, el tema de la sucesión. ¿Quién debía marcar a ese
sucesor para evitar que lo que era una monarquía encubierta se viera como tal abiertamente?
Tras ensayar varias posibilidades, Augusto adopta al hijo de su mujer, Tiberio que fue
reconocido princeps por el Senado y cuya subida al trono se vio respaldada por sus méritos
militares y su prestigio ante la aristocracia y el ejército. Llevó a cabo una política prudente y
austera, especialmente en Hispania, buscando siempre el apoyo y colaboración del Senado.
Mejoró el régimen financiero del Estado y al final de su mandato el erario estaba en orden y
bien fiscalizado.
Se apoyó en la estructura impositiva de Augusto para incrementar los ingresos del Estado y
mejoró el sistema fiscal basándose en:
• Impuestos directos: tributa en las provincias imperiales y stipendia en las senatoriales.
En Hispania esto se hacía recaudando una suma fija en las ciudades. Para fijarla, se
realizaba previamente un censo, de lo cual se encargaba el gobernador provincial.
Posiblemente, se agruparan las civitates en conventus para facilitarlo. De la
recaudación se encargaba el quaestor y los procuratores provinciae.
• Impuestos indirectos: Eran de diverso tipo:
o Portorium (sobre mercancías)
o Vicesima libertatis (manumisión esclavos)
o Vicesima hereditatum (herencias ciudadanos romanos)
o Centesima rerum venalium (bienes vendidos en subasta)
Tiberio intensificó el culto imperial y promovió y extendió la devoción a Augusto como divus en
Hispania. También continuó su política de construcción de calzadas.
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TEMA 9: HISPANIA CON AUGUSTO Y LOS JULIO-CLAUDIOS
Por las fuentes, conocemos diferentes acontecimientos sucedidos en la península durante el
gobierno de Tiberio, pero el más recordado por la abundante documentación y el debate
historiográfico levantado es la crisis del año 19 a.C. por la muerte de Germánico.
9.2.1. La muerte de Germánico y la Tabula Siarensis.
Germánico era un general joven y muy popular, casado con una nieta de Augusto y sobrino de
Tiberio. Muchos veían en él un nuevo Augusto, lo que parece que preocupaba a Tiberio. Muere
en Antioquía en el 19 a.C. en extrañas circustancias, lo que resulta muy traumático para el
imperio. Su viuda difunde la idea de que fue envenenado por orden del Emperador. Se pone en
juego la posible complicidad del gobernador de Siria, [Link]ón, y su esposa, amigos de Tiberio
y se abre una investigación. Esto se conocía por Tácito hasta que se descubren tres documentos
epigráficos hispanos que dan detalles del escándalo: la tabula Siarensis, la tabula Ilicitana y el
senadoconsulto sobre Gn. Pisón. Este último transmite la sentencia que declaró culpable a
Pisón y exime de toda culpa a Tiberio. Se han encontrado varias copias porque el gobernador
de la Bética lo mando exponer en las ciudades bajo su jurisdicción para enturbiar la imagen del
emperador. De hecho, fue acusado de abuso de poder por Tiberio y desterrado.
9.3. Calígula (37-41 d.C.)
Gayo Julio César Germánico, conocido como Calígula, era hijo de Germánico y el recuerdo de
su padre pesó para que el Senado lo apoyara en su ascenso al trono. Pero su personalidad
trastornada hizo que el gobierno durara poco, siendo derrotado por un golpe militar que acabó
con su vida.
En lo que se refiere a Hispania solo destaca la marca la la legio IV Macedonica a Germania, sin
vuelta y un documento que se conserva, procedente de Santarém (Portugal) que recoge el
juramento de fidelidad al emperador que debían de realizar los habitantes de la ciudad.
9.4. Claudio (41-54 d.C.)
La guardia pretoriana, tras la conjura que acabó con Calígula, impuso a Claudio (último
pariente vivo de Augusto) como emperador. Lo hicieron porque lo tenían por tonto y
fácilmente maleable. Pero resultó asumir el gobierno con gran sentido de la responsabilidad:
• Creo una administración independiente del Senado con una burocracia centralizada
con departamentos especializados (officinae)
• Reguló la función de los funcionarios imperiales extraídos del ordo ecuestre y aumentó
su número
• Reguló la duración del servicio militar y dio la ciudadanía romana a los veteranos al
acabar el servicio.
• Amplió las concesiones de ciudadanía permitiendo el acceso a muchos provinciales, lo
que está bien documentado en las provincias hispanas.
• Tradicionalmente se le atribuía la articulación de las provincias hispanas en conventus
iuridici, pero ahora se considera que esto se remonta a la época de Augusto. Lo que sí
se pudieron organizar estas circunscripciones en la zona del norte peninsular al dejar
de estar ocupado militarmente y se pudieron promover los conventus de la parte
occidental de la Citerior, lo que se materializó en el crecimiento de las ciudades del
área y alguna nueva fundación, así como en la mejora de la red viaria.
• La municipalización en Hispania fue escasa y tampoco se llevaron a cabo aquí
asentamientos coloniales de veteranos.
Su última esposa, Agripina la Menor (hija mayor de Germánico) consiguió que adoptara a su
hijo Nerón y que, a la muerte en extrañas circunstancias de Claudio, este fuera ascendido al
trono.
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TEMA 9: HISPANIA CON AUGUSTO Y LOS JULIO-CLAUDIOS
9.5. Nerón (54-68 d.C.)
Nerón llega al poder con solo 17 años, por lo que inicialmente el poder está controlado por
quienes lo promocionan. Pero con su emancipación, Roma vuelve a estar gobernada por una
persona incompetente con la que degeneró en una espiral de locura y violencia.
En lo que se refiere a Hispania, apenas podemos señalar acontecimientos. Solo la marcha de
otra legión hacia el Danubio, que deja en 8000 los hombres del ejército en Hispania y una
revuelta de los astures, que conocemos por un epitafio y de la cual desconocemos el alcance.
9.6. El año de los cuatro emperadores (68-69 d.C.)
Durante este año tuvo lugar la primera crisis del Imperio y los asuntos hispanos saltaron a
primer plano. Había mucho malestar por las negligencias de Nerón y el hecho de que algunos
de sus generales fueran eliminados de forma arbitraria. Además, la presión fiscal aumentaba el
descontento de los provinciales. Vindice, gobernador de la provincia gala Lugdenensis trató de
convencer a Servio Suplicio Galba, gobernador de la provincia Citerior Tarraconensis de que
liderara una rebelión, proponiéndolo como emperador. Pero la revuelta de Vindice fue
aplastada por tropas leales a Nerón. Galba, sabiendo que el emperador planeaba su asesinato,
se pronunció en Clunia donde el ejército le proclamó imperator. Tras labrarse algunos apoyos y
antes de partir para enfrentarse a Nerón, Galba acuñó grandes cantidades de moneda y
prometió premios a los senadores y pretorianos que lo apoyasen.
Nerón, pronto se encontró aislado y fue declarado enemigo público. Desesperado, se suicida y
Galba entra en Roma donde es reconocido como emperador por el Senado. Pero a los pocos
meses de gobierno se gana la oposición de los pretorianos, del pueblo y de las legiones
germánicas que se sublevaron a las órdenes de Vitelio en el 69. Otón, que había sido su
colaborador y al que Galba no nombra sucesor, convence a los pretorianos descontentos para
matar a Galba y así sucede, siendo el mismo convertido en Emperador. Pero trata de llevar una
política de conciliación con la que no contenta a nadie y al poco tiempo es derrocado por
Vitelio, pero se pronuncian las tropas estacionadas en Siria con Vespasiano al frente. Hispania
queda al margen de estos enfrentamientos, pero no de sus consecuencias:
• Galba licenció a los veteranos de la legión VI antes de ir a Roma y fundó las colonias de
Clunia y Anticaria.
• Otón concede familias adicionales a algunas colonias y a algunas ciudades les concede
el dinero de los impuestos. Refuerza con nuevos contengentes Emerita Augusta e
Hispalis
• Vitelio envía la legio I Adiutrix, aumentando los efectivos de la guarnición hispana a los
de la época augustea, pero las provincias hispanas apoyaron mayoritariamente a
Vespasiano.
El enfrentamiento entre Vitelio y Vespasiano tuvo lugar en Cremona y la victoria fue para el
último, que finalmente asesina a Vitelio y es proclamado emperador por el Senado. Se inicia la
dinastía Flavia.
Cronología básica
27 a.C. El Senado romano otorga el título honorífico de Augustus a Octavio César
26 a.C. Se erige el tempo de Augusto en Tarraco
23 a.C. El Senado concede a Augusto la tribuncia potestas anualmente a perpetuidad
14 d.C. Muerte de Augusto y ascenso al poder de Tiberio
19 d.C. Muerte de Germánico
37 d.C. Muerte de Tiberio y ascenso al poder de Calígula
39/40 d.C. La legio IV Macedonica abandona Hispania
41 d.C. Asesinato de Calígula y ascenso al poder de Claudio
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TEMA 9: HISPANIA CON AUGUSTO Y LOS JULIO-CLAUDIOS
43 d.C. Conquista de Britania
54 d.C. Muerte de Claudio y ascenso al poder de Nerón
63 d.C. La legio X Gemina abandona Hispania
68 d.C. Muere Nerón. Rebelión de Víndice en la Galia y de Servio Sulpicio Galba en la
Tarraconense. Creación de la legión VII con soldados hispanos. Guerra Civil.
69 d.C. Sigue la Guerra Civil. Otón y Vitelio se disputan la púrpura. Triunfo final de
Vespasiano que toma el poder como emperador único.
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TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA DE LOS FLAVIOS, DE LOS ANTONINOS Y LOS SEVEROS
TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA
DE LOS FLAVIOS, DE LOS
ANTONINOS Y LOS SEVEROS
10.1. Dinastía Flavia. 10.1.1. Vespasiano (69-96 d.C.) 10.1.2. Tito (78-81 d.C.) 10.1.3.
Domiciano (81-96 d.C.) 10.2. Dinastía Antonina. 10.2.1. Nerva (96-98 d.C.) 10.2.2. Trajano (98-
117 d.C) 10.2.3. Adriano (117-138 d.C.) 10.2.4. Antonio Pío (138-161 d.C.) 10.2.5. Marco
Aurelio (161-180 d.C.) 10.2.6. Cómodo (180-192 d.C.) 10.3. Hispania bajo la dinastía de los
Severos (193-235 d.C.)
10.1. Dinastía Flavia.
La guerra de los años 68-69 d.C. puso de manifiesto los problemas del régimen de Augusto y su
fragilidad. Los ejércitos provinciales podían nombrar y deponer emperadores fuera de Roma y
sin necesidad de pertenecer a la familia julio-claudia. A la vez, quedo en evidencia la
importancia de un dirigente capaz de dirigir con firmeza y gestionar los intereses contrapuestos
del ejército, la sociedad y las provincias. Vespasiano contaba con el apoyo del ejército y de las
provincias y tenía dos hijos varones que aseguraban la línea dinástica. En el 69 d.C. asume la
púrpura por la lex de Imperio Vespasiani que formula las bases de su poder: se le concede el
imperium maius y la tribunicia potestas, pilares del poder desde Augusto. Se le confieren
privilegios pero también límites a su poder.
10.1.1. Vespasiano (69-96 d.C.)
El gobierno de Vespasiano replica el estilo de Augusto y supone una gran estabilidad.
Emprende un programa de restauración del Estado desde una óptica tradicional y asegura la
paz social. Vespasiano fue el primer dirigente no originario de Roma, sino que procedía de la
burguesía municipal itálica. Su restauración tuvo repercusión en:
• Gobierno: nombra herederos a sus hijos. Tito es asociado al trono y Domiciano recibe
los títulos de Caesar y Princeps iuventutis. La casa imperial pasa a denominarse divina y
los miembros difuntos divi.
• Senado: Expulsa a los senadores no dignos y nombra a otros nuevos, procedentes de la
burguesía de las ciudades italianas y de las élites provinciales más romanizadas.
• Administración: Sustituye a los libertos imperiales por miembros del orden ecuestre de
similar procedencia que los senadores en la recaudación de impuestos de las
provincias. Las élites hispanas se ven muy beneficiadas y muchos hispanos
promocionan a las órdenes senatoriales y ecuestres. Aunque ya habían empezado a
promocionarse con Augusto, ahora crecen en influencia.
• Finanzas públicas: Implantó una política fiscal más estricta y controlada. En el caso de
Hispania se centra en los recursos mineros (oro y plata principalmente) que puso bajo
el control del Estado. Para eso crea la figura del procurator metallorum y mantuvo
fuerzas militares cerca de las zonas mineras para vigilar y para reforzar la extracción. Se
ocupa también de los poblados cercanos a las minas. Todas estas medidas logran
mejorar el rendimiento de las minas.
• Obras públicas: Realizó grandes inversiones en obras. En Hispania se hace patente,
sobre todo, en la red viaria. De la época Flavia son la mayor parte de los puentes
romanos, pero también los foros, tempos, teatros y anfiteatros, lo que deja ver el
interés de esta dinastía por Hispania y la prosperidad de sus ciudades.
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TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA DE LOS FLAVIOS, DE LOS ANTONINOS Y LOS SEVEROS
• Ejército: Durante el conflicto del 68-69 d.C. el ejército demostró su poder e influencia.
El emperador incluyó en las legiones a soldados procedentes de las provincias más
romanizadas y continuó formando cuerpos auxiliares a los que se concedía la
ciudadanía romana una vez superado el servicio. En Hispania, retiró a las tres legiones
que habían estado durante el conflicto y mandó regresar a la creada por Galba,
renombrada como Gemina, que situó en la región astur. Desde entonces, muchos
hispanos serían reclutados y formarían parte del ejército romano.
• Provincias: Las provincias pasan a ser consideradas parte fundamental del Imperio y se
ven favorecidas con la urbanización y la promoción jurídica de las ciudades,
especialmente en Occidente. En Hispania, la medida más importante fue la concesión
del ius Latii o derecho Latino. Las comunidades que cumplían una serie de requisitos
podían solicitar que se les reconocieran los derechos y privilegios que conllevaba el
estatuto de municipio. La municipalización tuvo que ser un proceso largo y, desde que
se promulgó el edicto hasta la regulación concreta de las ciudades pasó un tiempo,
pero cada vez, más comunidades hispanas se fueron organizando de acuerdo con las
formas del derecho Romano y, consecuentemente, con su estilo de vida. Eso
conllevaba la desaparición de los modelos locales de organización indígena. Se ha
estimado que unas 350 poblaciones pudieron beneficiarse de esta ley. Esta medida era
claramente política y pretendía atraerse el favor de las élites locales ya que una vez
organizadas las ciudades en municipios, quienes ocupaban un puesto municipal podían
obtener el estatus de ciudadano romano.
• Plena articulación de los conventus iuridici que pasan a estar bajo la dirección de los
legati iuridici, encargados de la administración fiscal y de justicia. También tiene lugar
una renovación del culto imperial, dándoles un papel fundamental a las capitales
conventuales con sacerdotes especializados: los flamines.
10.1.2. Tito (78-81 d.C.)
Había colaborado en el gobierno de su padre y lo continúa durante dos años continuando su
buena gestión. En lo que se refiere a Hispania sabemos que continuó la política viaria de su
padre con la construcción de la via Nova (Vía XVIII del Itinerario de Antonino 1) entre los años 79
y 80 d.C. que unía los conventos bracarense y asturicense.
10.1.3. Domiciano (81-96 d.C.)
Asciende al poder a la muerte de su hermano. No había participado de modo tan activo como
éste en el gobierno de su padre. Como administrador, es eficaz y continúa la política de su
padre y de su hermano de romanización de las provincias. Referente a Hispania, solo destaca el
proceso contra el procónsul de la Bética que nos ha llegado a través de Plinio el Joven.
Pero como emperador, su figura es despótica, violenta y autoritaria. Se enfrenta al Senado y
llega a perseguir a algunos de sus miembros. Llega a proclamarse dominus et deus. Una
conspiración en el año 96 d.C. acaba con su vida.
10.2. Dinastía Antonina.
La dinastía Antonina abarca todo el siglo II d.C., periodo de máximo esplendor del Imperio: la
estructura administrativa funcionaba; había estabilidad en las fronteras; nuevas conquistas
alimentaron las arcas; se cambia el proceso sucesorio de sangre por el de adopción, buscando
que el poder pase al mejor candidato.
Es también el periodo de pujanza económica y social de las ciudades hispanas. La exportación
de aceite, vino, ganado y el oro y la plata llevaron al enriquecimiento de ciertas familias. De
hecho, excepto Nerva, todos los emperadores antoninos están vinculados con Hispania por
1Itinerario de Antonino: documento que se considera que fue redactado en la época de Caracalla en el
que se recopilan todas las rutas del Imperio Romano. Se conserva una copia del siglo IV d.C.
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TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA DE LOS FLAVIOS, DE LOS ANTONINOS Y LOS SEVEROS
nacimiento, sangre, matrimonio o filiación legal. Se ha llegado a hablar de una facción hispana
en el Senado que sería la responsable de aupar a Trajano. Pero no se trata en ningún caso de
un clan endogámico ya que estas familias emparentaban no solo entre sí, sino también con
otras de Italia y otras provincias. En realidad, las conexiones siempre se forjaban en Roma, en
donde estas familias acababan residiendo.
10.2.1. Nerva (96-98 d.C.)
El mismo día que Domiciano fue asesinado se proclamó emperador a Nerva, un viejo senador
sin prestigio entre los generales. La idea era que a partir de ese momento el trono lo ocupara
un senador, elegido por sus iguales y obediente al Senado. Pero la realidad era que el Senado
no controlaba al ejército, que estaba en manos de sus generales.
Por eso, aconsejado por su hombre de confianza (originario de Hispania), nombra sucesor a
Trajano, en ese momento Gobernador en la Germania superior. Poco después, Nerva muere.
De su gobierno destaca una ley agraria que proporcionó tierras de cultivo a los campesinos
desposeídos y la institución de los alimenta para socorrer a los niños de familias humildes.
10.2.2. Trajano (98-117 d.C)
Con la llegada al poder de Trajano, por primera vez ocupa el trono imperial alguien que no
había nacido en Italia. Trajano era originario de Itálica, la primera ciudad fundada por los
romanos en Hispania, aunque su influente familia llevaba tiempo establecida en la Bética. Su
padre había sido un prestigioso militar que había llegado a senador.
Fue un emperador recto e íntegro, modelo de gran administrador y que ha pasado a la historia
como uno de los mejores emperadores. Gracias a su política imperialista, con la que amplía la
frontera oriental del Imperio y crea las provincias de Arabia, Mesopotamia y Armenia, el
Imperio romano consigue prosperidad económica. Esto le permite enriquecer las ciudades.
Trajano tuvo especial preocupación por controlar a los funcionarios provinciales y prevenir que
las ciudades se debilitaran por una excesiva actividad constructiva y por la corrupción. Para
evitarlo multiplicó el envío de curatores rei publicae o curatores civitatis a las provincias, que se
encargaban de controlar las finanzas de los municipios. Esto se refleja en el caso de Hispania en
el proceso contra un gobernador de la Bética acusado de un delito de consusión2 en el 103 d.C.
También reforzó la organización del correo imperial.
A pesar de su origen no parece haber mostrado especial inclinación por Hispania, aunque sí
destacan algunas de las obras públicas por la influencia que han tenido sobre el paisaje: puente
de Alcántara, faro de La Coruña (Torre de Hércules), arcos de Martorell, Torre de los Escipiones
y, posiblemente, el acueducto de Segovia.
10.2.3. Adriano (117-138 d.C.)
Trajano murió de forma inesperada en Mesopotamia en el año 117 d.C. No está muy claro
cómo lo sustituye Adriano, pues podría no haber sido la persona designada. Pero el Senado
acepta su sucesión y Trajano, originario de Itálica y procedente de una familia romana
emigrada a Hispania, fue proclamado emperador por las tropas en Antioquía. Fue un hombre
de gran capacidad intelectual, refinada educación y pasión por la cultura griega. Tenía además
talento para la administración y una sólida carrera militar.
No tuvo buenas relaciones con el Senado debido a que: desarrolló una gran actividad viajera;
llevó a cabo una política exterior defensiva sin nuevas conquistas, abandonando incluso
algunos de los últimos territorios anexionados para asegurar las fronteras; aumentó el número
de ecuestres y procuradores, quitando peso al Senado; convirtió a su círculo privado de
consejeros en un órgano estable que asistía al emperador en materia jurídica, el consilium
2 Consusión: La concusión es un concepto legal que se utiliza para describir una situación en la cual un funcionario hace uso de su cargo para
hacer pagar a una persona una contribución que no le corresponde. La concusión también implica exigir un pago más alto del estipulado por ley
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TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA DE LOS FLAVIOS, DE LOS ANTONINOS Y LOS SEVEROS
principis. Se le considera, después de Claudio, el auténtico organizador de la administración
imperial.
Entendía la importancia del mundo provincial y se preocupó de establecer las bases
económicas y la prosperidad en las provincias. Visitó todas las provincias del Imperio. En
Hispania solo hay constancia de su visita a Tarraco, donde recibe la visita de delegados de las
ciudades de las tres provincias hispanas y, según la Historia Augusta3, restauró el templo de
Augusto a su costa y sufrió un intento fallido de asesinato.
Como consecuencia de su política la carga de reclutamiento fue mayor sobre las provincias más
antiguas. Aparece la conscripción regional: tendencia a completar los efectivos legionarios y
auxiliares con hombres de la misma región de acuartelamiento de las tropas. Para aumentar la
base de recluta, Adriano extiende la ciudadanía romana plena al introducir el ius Latii a muchos
municipios que se regían según el esquema de Flavio (no eran de derecho latino). Como
consecuencia, el ejército se regionalizó y las guarniciones quedaron identificadas
permanentemente con una provincia o un campamento. Caso de la legio VII, llamada Legio
(actual León). A partir de este momento los reclutas procederán cada vez más del entorno del
acuartelamiento, es decir, del noroeste. La contribución de efectivos militares para las legiones
por parte de Hispania fue alta, lo que se reconoció en monedas en las que se ensalza al ejército
hispano o se muestra la imagen de Hispania como una mujer vestida de legionario (ya presente
en las monedas de Galba) o una matrona con un ramo de olivo.
Otros aspectos de su política afectaron también a Hispania:
• Lex Hadriana de rudibus agris: concedía la propiedad e importantes exenciones fiscales
a quienes pusieran en explotación tierras abandonadas o incultas, ya fueran imperiales
o propiedad privada. Favorece así el aumento de la producción. Aceite, vino y grano
aumentan la producción.
• Muchas ciudades fueron promovidas al estatuto municipal o recibieron el rango de
colonia, como Itálica, ciudad natal del emperador, que es construida de nueva planta.
• Nuevo impulso de la red viaria
• Promoción de hispanos a puestos senatoriales o ecuestres. Se calcula que un 25% de
los senadores eran hispanos.
Adriano no tuvo hijos y, tras nombrar un sucesor que falleció, adoptó y nombró heredero a un
senador, Tito Aurelio Arrio (futuro Antonino Pio) e hizo que este adoptara a M. Anio Vero
(futuro Marco Aurelio) y al futuro Lucio Vero.
10.2.4. Antonio Pío (138-161 d.C.)
Llega al trono a los 51 años, pero aun así tiene un mandato largo. Hombre de estado, con
buenas cualidades personales, continúa la línea de sus antecesores con una política exterior
preventiva en lugar de agresiva. Se aprecia una cierta recesión, como es el caso del comercio
de aceite en Hispania, que aun así continuaba siendo muy importante y enriquecía a muchas
ciudades béticas.
Adriano le había impuesto la adopción de su sobrino político, de estirpe bética, M. Anio Vero
que toma el nombre de Marco Aurelio al ser adoptado y es asociado al trono desde el 146 d.C.
10.2.5. Marco Aurelio (161-180 d.C.)
Cuando muere Antonio Pío, Marco Aurelio llevaba ya 15 años asociado al poder, por lo que
accede sin dificultad. Comparte el poder con su hermano adoptivo Lucio Vero, que muere en el
160 d.C., posiblemente en la epidemia de peste.
3 Historia Augusta: La "Historia Augusta" es quizá la obra más desconcertante de toda la literatura clásica. No sabemos
quién la escribió. Ni cuándo. Ni con qué fin. Nos confunde su vaivén constante entre el rigor histórico y la más descarada
fabulación. Pese a todo, este conjunto de biografías imperiales constituye una fuente de información fundamental para
reconstruir la historia del imperio romano en los siglos II y III.
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TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA DE LOS FLAVIOS, DE LOS ANTONINOS Y LOS SEVEROS
Sin nuevas conquistas, el Imperio romano estaba obligado a vivir de sus propios recursos lo que
supuso un problema. Se estacan la producción de bienes y a la vez aumenta el consumo
improductivo. Además, en las fronteras, comienzan a aparecer conflictos siendo los frentes
más problemáticos el oriental, con los partos y la frontera norte con las tribus germanas.
Marco Aurelio logra rechazar las amenazas, pero a un alto coste. Además, la epidemia de peste
que se origina en Mesopotamia y asoló gran parte del Imperio, se convierte en un problema
añadido.
La vasta burocracia obliga a subir los impuestos a las burguesías y la consecuencia es que
muchos propietarios ricos abandonan las ciudades para irse a las fincas rústicas. Esto deja en
mala situación a las ciudades y supone el inicio de una ruralización que marcará los siglos
sucesivos.
Aunque la situación es complicada, Marco Aurelio logra manejarla gracias a su cuidada
administración y al control de las finanzas (debe cuadriplicar el número de curatores)
En Hispania, los mauri ocasionan problemas por dos veces en la Betica. En el 171 d.C. gentes
bereberes de Mauritania cruzan Gibraltar y atacan la Bética llegando al valle del Guadalquivir.
Hay poca información, pero sabemos que hubo devastaciones en casi todas las provincias
hispanas. La Betica es puesta bajo la autoridad del gobernador de la Citerior y logra controlarse
hacia el 173 d.C. Pero en el 176-177 d.C. hay una nueva oleada, rechazada por el procurador de
Lusitania en un breve espacio de tiempo.
Como hemos mencionado, al practicarse una política exterior no invasiva dejan de entrar
recursos, pero continúa la práctica social de realizar gastos suntuosos. Las ciudades se habían
sostenido de manera artificial gracias a la generosidad de las élites municipales que para ganar
prestigio y reconocimiento costeaban obras públicas, juegos etc. Además, cuando un
magistrado o sacerdote accedía al cargo, también ofrecía todo tipo de dispendios. Ante la
nueva situación financiera, Marco Aurelio opta por limitar esta costumbre. Una de las medidas
es la de aprobar una tarifa de precios para los juegos del anfiteatro. Estos se habían disparado
en los últimos tiempos lo que había llevado a aspirantes a las magistraturas o a puestos
sacerdotales a desvincularse del nombramiento, haciendo que los erarios públicos incurrieran
en déficit. Con esta medida, se pretendía aliviar las cargas de las aristocracias municipales.
Las importaciones de aceite bético también disminuyen, tal vez por la competencia de los
aceites africanos más baratos. Se aprecia también un menor cuidado o interés por las obras
públicas.
10.2.6. Cómodo (180-192 d.C.)
Es asociado al poder por su padre en el 177 d.C. Resulta ser un tirano cruel y depravado que
dejó el gobierno en manos de personajes de dudosa fiabilidad. Se deshacía de sus hombres
cuando había algún escándalo y pronto quisieron acabar con su vida, lo que sucedió finalmente
en el 192 d.C.
Poco se puede decir en Hispania, solo hay constancia de un desertor llamado Materno que
inició una protesta por las condiciones de vida de los humildes en la vecina Galia. Junto a su
cuadrilla de salteadores pudo actuar en Hispania, pero sin sobrepasar la línea del Ebro.
10.3. Hispania bajo la dinastía de los Severos (193-235 d.C.)
Este es un periodo lleno de problemas para el Imperio: problemas económicos, militares (las
fronteras son cada vez más débiles) y también políticos. Tras el asesinato de Cómodo varios
candidatos se disputan el poder y, finalmente, Septimio Severo logra neutralizar a sus
enemigos y sentarse en el trono. Estos son los emperadores de la dinastía Severa:
• Septimio Severo (193-211 d.C.): Originario de África, constituyó un régimen
típicamente militar con una política exterior convulsa, especialmente por los conflictos
con los Partos. Aumentó las tropas y forjó un ejército mejor entrenado y más legal
gracias a que aumentó sus pagas y les dio ciertas ventajas, como las de poder contraer
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TEMA 10: HISPANIA EN LA ÉPOCA DE LOS FLAVIOS, DE LOS ANTONINOS Y LOS SEVEROS
matrimonio durante el servicio. Designó Augusto a Caracalla y César a Geta, ambos
hijos suyos.
• Caracalla (211-217 d.C.): Llega al poder y al poco tiempo se produce el asesinato de
Geta. Lo más relevante de su gobierno fue que concede la ciudadanía universal a todos
los habitantes libres del Imperio. Lo hace para poder cobrar más impuestos, pero es
una medida popular porque también implicaba privilegios. En Hispania es posible que
no tuviera gran repercusión porque ya gran parte de la población contaba con la
ciudadanía. Caracalla muere asesinado por su Prefecto del Pretorio.
• Heliógabalo (217-222 d.C.): Impuesto en el poder, crea un gran descontento al tratar de
imponer algunas costumbres sirias y desplazar a Júpiter a favor de El Gabal, una
divinididad siria. Su abuela Julia Maesa, mujer de gran influencia, logra que adopte a su
primo Alejandro Severo como heredero.
• Alejandro Severo (222-235 d.C.): Llega al trono con solo 14 años tras el asesinato de
Heliógabalo. En las fronteras, presionan los persas sasánidas en Oriente y los pueblos
germanos en el Rin. Las restricciones económicas y el intento de negociación con los
germanos hacen que reine el descontento y sea asesinado junto a su madre y su
círculo más íntimo en Maguncia (Alemania).
Tenemos poca información de Hispania, territorio pacificado que no causaba problemas,
durante este periodo tan convulso donde los focos de atención estaban en otros puntos. Por la
Historia Augusta sabemos que muchos nobles galos e hispanos fueron asesinados y sus bienes
confiscados como consecuencia de las políticas de Septimio Severo que, además, declaró
propiedad imperial gran parte de los recursos de Hispania, como las minas del noroeste (ya del
Estado desde el punto de vista administrativo). Se ha constatado la intervención de Septimio
Severo y de sus descendientes en los circuitos comerciales del aceite. Tras Alejandro Severo,
estos vuelven a manos privadas.
Cronología básica
69 d.C. Vespasiano asciende al poder por la vía de la lex de Imperio Vespasiani
73 d.C. Plinio el Viejo, procurator en la provincia Tarraconense
78 d.C. Muerte de Vespasiano y ascenso al poder de su hijo Tito
81 d.C. Muerte de Tito y ascenso al poder de su hermano Domiciano
96 d.C. Asesinato de Domiciano. M. Coceyo Nerva es declarado Emperador
98 d.C. Muerte de Nerva y ascenso al poder de Trajano
117 d.C. Muerte de Trajano y ascenso al poder de Adriano
122/123 d.C. Adriano visita Hispania
138 d.C. Muerte de Adriano y ascenso al poder de Antonino Pío
146 d.C. Antonino Pío asocia al poder a Marco Aurelio
161 d.C. Muerte de Antonino Pío. Marco Aurelio asciende al poder con Lucio Vero
169 d.C. Muerte de Lucio Vero
171 d.C. Primera incursión de los mauri en la Bética
176-177 d.C. Segunda oleada de invasiones mauritanas en la Bética. Se realiza la Tabula
Gladiatora de Itálica.
177 d.C. Marco Aurelio asocia al poder a su hijo Cómodo
180 d.C. Muerte de Marco Aurelio y ascenso al poder de Cómodo
192 d.C. Asesinato de Cómodo
193 d.C. Septimio Severo se hace con el poder
212 d.C. Constitutio Antoniana del emperador Caracalla
235 d.C. Asesinato de Alejandro Severo en Mogontiacum.
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TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-
ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO
DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
11.1. Introducción 11.2. Periodo 218-198 a.C. 11.3. Época Republicana (197 a.C.- 15 a.C.)
11.3.1. Concepto romano de provincia. 11.3.2. Imperium y potestas 11.3.3. Magistrados y
pro-magistrados. 11.4. Gobernadores, provincias y políticas republicanas. 11.5. Balance.
11.6. Época Altoimperial: La división provincial de Augusto y sus gobernantes. 11.7.
Provincias “temporales”. 11.8. Conventos jurídicos (conventus iuridici) 11.9. Arbitrajes
imperiales.
Durante el primer periodo de presencia romana en Hispania (218-198), de guerra contra los
cartaginenses y postguerra, el Senado no se plantea establecer un gobierno estable en la
Península de la que solo controlaba una pequeña parte. A partir del 187 a.C. se decidió a enviar
magistrados regularmente para gobernar los territorios hasta que Augusto somete todo el
territorio a Roma y procede a un nuevo reparto territorial (provincial) y establecer el tipo de
magistrados (gobernadores) que había de tener cada territorio a partir de ese momento y
durante los tres siglos siguientes.
11.1. Introducción
Desde la llegada de los romanos en el 218, Hispania fue un proyecto político en continuo
proceso de construcción y destrucción, y de volver a construir sobre lo anterior mediante la
política en Roma y con los políticos que Roma enviaba a la Península.
La política cercana, la que se hacía en Hispania, a veces era respetuosa con el Derecho y a
veces era traicionado o tergiversado por los intereses de los gobernadores: masacres, expolios,
abusos… que sobrepasaban los límites del Derecho de guerra y de la sensatez humana.
Se ha escrito mucho sobre el continuo enfrentamiento entre los pueblos bárbaros y los
romanos. Muchos de estos enfrentamientos tienen nombres propios, como el de Viriato, quien
no trató nunca con senadores o cónsules romanos, sino con el representante de Roma en
Lusitania.
Pero este personalismo político no impide que cuando creen ser objeto de abusos, los pueblos
hispanos acudan a Roma enviando embajadas. Una de las primeras documentadas fue en el
199 a.C. cuando la ciudad de Gades, que había firmado un tratado con el propretor, presentó
quejas ante el Senado por no respetarse los acuerdos. Hay otros casos, generalmente de
ciudades de la Ulterior y con resultados desiguales.
Los romanos no solo trajeron a Iberia sus armas, también trajeron sus leyes y la diplomacia.
11.2. Periodo 218-198 a.C.
(Dados los lazos familiares y los nombres coincidentes de los Escipiones, me refiero a ellos tal
como lo hace Sabino Perea en el texto, explicando entre paréntesis la relación con el más
conocido, el Africano, para evitar equívocos. También es importante señalar que una de las
fuentes de este capítulo, a la que remite en varias ocasiones al explicar los cargos y la forma en
que se proveían, es Mommsen, historiador alemán especializado en Roma)
P. Cornelio Escipión (padre de el Africano): En el 218 a.C. viaja a Hispania como procónsul junto
con su hermano, legado, Cneo Cornelio Escipión Calvo con el fin de frenar a Aníbal, pero éste
ya estaba camino de Italia. Se enfrentará con Aníbal en la batalla de Trebia (Italia), donde cae
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TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
derrotado. En el 217 vuelve a Hispania y permanecerá junto a su hermano hasta la muerte de
ambos luchando contra los cartagineses.
Tras la muerte de su padre y de su tío, Escipión (este sí, el Africano) es enviado a Hispania con
la autoridad del procónsul de 211 a. C. hasta 206 a. C. No cumplía las reglas para poder ser
magistrado y se le relega a promagistrado con poderes proconsulares. No tenía competencias
domi (en la urbe) pero sí militae y es el general en jefe de los ejércitos hispanos, en solitario,
del 210 al 206.
Tras la derrota de Cartago, Roma se plantea qué hacer con los territorios dominados en
Hispania, temiendo que los pueblos peninsulares se rebelaran contra sus precarias estructuras
de gobierno en la zona. Se decide seguir enviando dos magistrados, legados proconsulares,
para gobernar las zonas norte y sur. Esto sucede entre 205-198 a.C. Estos legados
proconsulares (legati proconsulare potestate) son pseudo magistraturas que complementan a
las magistraturas ordinarias. El procedimiento para su elección era el siguiente:
• Se convocaba a los Comicios por tribus en Roma
• Éstos elegían a un privatus y lo declaraban legan mediante un decreto plebiscitario con
el poder de procónsul
• Se consideraban magistraturas irregulares porque eran ajenas a la directiva del Senado
y al requisito de los auspicios. No tenían competencias en Roma y se utilizaba este
procedimiento cuando el cuadro magistraturial para el año ya estaba cubierto y se
necesitaba a alguien para ser enviado a una misión especial fuera de Roma y de Italia,
normalmente de tipo militar o diplomático.
• No están sujetos al plazo anual de las magistraturas ordinarias, aunque sí al refrendo
de los comicios que les dieron la confianza.
Estos legados-gobernadores son nombrados y destinados a Hispania por última vez en el 198
a.C. A partir del año siguiente comenzarán los gobiernos regulares con magistrados ordinarios
con los nuevos conceptos territoriales de “Hispania Citerior” e “Hispania Ulterior” que durarán
más de dos siglos.
11.3. Época Republicana (197 a.C.- 15 a.C.)
Somos renuentes a usar el concepto “provincialización” de Hispania durante este periodo
porque no existen procesos abiertos e inacabados de provincialización ya que:
• Los territorios eran inestables, no dominados políticamente y carecían de fronteras
fijas y reconocibles.
• El Senado romano era consciente de la situación y no había una programación política
cuyo fin fuera conquistar territorios ignotos para implantar gobiernos estables.
La expansión romana por la vieja Iberia fue un proceso largo, con muchas dificultades a causa
de los enfrentamientos con los pueblos indígenas, más atrasados culturalmente, pero
orgullosos de su forma de vida. Hasta Augusto no se produciría la verdadera provincialización
de Hispania.
11.3.1. Concepto romano de provincia.
El término provincia para el Senado republicano era un concepto amplio que incluía varios
ejercicios del poder:
• La aplicación del imperium que poseen los magistrados. Esto es el poder de conducir
un ejército y declarar justa una guerra contra un Estado extranjero.
• Ejercer jurisdicción en el territorio adquirido sobre las personas, esto es, aplicar la ley
romana. Apropiarse y administrar los bienes arrebatados, incluidos los núcleos urbanos
y los campos.
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TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
• Establecer las condiciones de rendición y establecer pactos o tratados, así como
marcos de relaciones amistosas recíprocas.
• El Derecho a explotar los recursos del territorio tomado, que pasaba a ser propiedad
del pueblo y del Senado romanos.
Este poder lo ejercían los magistrados romanos enviados por el Senado a los territorios
hispanos con diferentes rangos, p ero con una misión común: defender estos territorios
mediante el imperium (ejército) y la potestas (la diplomacia y el Derecho romano) que les
confiere el Estado romano para su misión fuera de Italia.
11.3.2. Imperium y potestas
Imperium y potestas son dos formas romanas de definir el poder público:
• Imperium: Es el poder máximo, incluyendo jurisdicción y mando militar. Existe ya en la
Roma de los reyes, concentrado en la mano del rey y en la Roma de la república les
corresponden a los cónsules o a los que están investidos de poder consular (dictador,
cónsules y pretor)
• Potestas: Tiene un sentido más amplio. Todos los que tienen imperium gozan también
de potestas (dictador, cónsules y pretor) y se consideran magistrados mayores, pero
hay magistrados menores que tienen potestas y no tienen imperium (los tribunos de la
plebe, censores, ediles y cuestores)
11.3.3. Magistrados y pro-magistrados.
El gobierno de los territorios hispanos se asigna, por lo general, a magistrados mayores:
cónsules y pretores. Pero también encontramos pro-magistrados: pro-cónsules y pro-pretores.
Estos, técnicamente no son magistrados (bien por no haber sido elegidos con el voto del
pueblo, bien por haber caducado su mandato) pero están investidos de las facultades de los
magistrados. En sentido jurídico, la pro-magistratura es una prórroga o una delegación de
funciones otorgada por otro magistrado superior, en caso indispensable para la República.
Características generales de los Magistrados Mayores Republicanos que gobiernan las provincias
CÓNSULES PRETORES
ORIGEN Desde inicios de la República En el 197 se crea la pretura provincial
(para Hispania)
DURACIÓN Un año. A partir del 153, los cónsules Un año
entran en funciones el 1 de enero
PODERES Auspicios mayores domi y militae hasta Auspicios mayores, imperium militae
el año 80. Derecho de actuar con el (hasta el 80).
pueblo y de informar al Senado. Jurisdicción civil. Derecho de promulgar
un edicto. Derecho de actuar con el
pueblo y de informar al Senado.
COMPETENCIAS Generales y superiores. Militares (hasta Hasta Sila: Competencia judicial y
el 80), y políticas. Jurisdicción militar. política en Roma, mando de los
ejércitos, gobierno de las provincias en
el mismo año.
Después de Sila: competencia
exclusivamente judicial en Roma durante
el año del cargo. Al año siguiente,
propretor de una provincia.
DESIGNACIÓN Elegidos por los Comicios centuriados Elegidos por los comicios centuriados
presididos por el cónsul o por un presididos por un cónsul.
dictador, pero no por un pretor.
CONDICIONES Pretorianos (desde 197 con seguridad) Haber desempeñado la cuestura (al
menos desde la lex Cornelia del 80)
EDAD MÍNIMA REQUERIDA 42 años mínimo desde el 180 39 años (desde 180)
NÚMERO Dos (excepcionalmente uno en el año Dos, cuatro, seis, finalmente ocho
52, Pompeyo, consul sine collega) (desde el 80)
INVESTIDURA Lex de imperio curiata propuesta por él Lex de imperio curiata propuesta por él
mismo mismo
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TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
11.4. Gobernadores, provincias y políticas republicanas.
Roma nunca se había enfrentado a administrar un territorio tan grande, tan potencialmente
rico y tan diverso como Hispania. Era una experiencia nueva para quienes dirigían el Estado en
Roma y la política exterior. Por eso, la Constitución romana no escrita, que se construyó a
través de los siglos al hilo de su pragmatismo, tuvo a veces que acudir a la improvisación en
este territorio.
• En el 197 a.C. se produce en la Península una gran rebelión. El Senado aprueba ampliar
el número de pretores de cuatro a seis para que estos dos nuevos fueran asignados a
los territorios de la península. Se trata de evitar el nombramiento irregular de enviados
que se había realizado en años anteriores y evitar la tentación del poder cuando el
mandato se prorrogaba en varios años sucesivos en contra de la tradición de los
magistrados romanos (lo que había sucedido con los escipiones, especialmente con el
Africano).
• Estos primeros gobernadores recibieron el descontento de algunas ciudades como
Gades, que fue la mecha que inició una protesta general que alcanzó el grado de
revuelta cuando pasó de las palabras a las armas.
• El sentimiento anti-romano aumentó y la solución fue enviar a un cónsul con un gran
ejército para aplicar mano dura (M. Porcio Catón). Pero la experiencia demostró que
esta medida era equivocada.
• En el 179-178 a.C. en Celtiberia gobierna Tiberio Sempronio Graco que aplica una
política de entendimiento con los pueblos ibéricos y de reparto de las tierras
conquistadas. Esta política demuestra ser la adecuada, pero por desgracia es una
excepción ya que la mayoría de gobernantes llevan a cabo acciones bélicas para
defender sus intereses.
• Este estado de cosas, mediando las Guerras Celtibéricas y las Lusitanas, se mantuvo
hasta la reforma de Sila. Tras esto, las dos provincias hispanas quedaron asignadas a
gobernadores ex cónsules o ex pretores enviados como pro-magistrados (procónsules
o propretores) con el poder de hacer la guerra fuera de Roma y de Italia. Las funciones
de estos gobernadores eran mantener el orden en los territorios, más que expandirse o
explorar innecesariamente los del occidente peninsular.
• Pero el gobierno se centraba más en el aspecto militar y poco o nada en la
administración territorial, que quedaba a la improvisación. El marco jurídico era laxo.
Los gobernadores tenían la opción de publicar un edicto general al comienzo de su
magistratura con la programación general. Pero era más un desiderátum (aspiración o
deseo) que un programa realista de gobierno.
• Se conoce mal el equipo de gobierno que acompañaba a los gobernadores. Debía ser
un número limitado de asesores, por ejemplo militares, un consilium restringido
elegido entre los altos oficiales del ejército o lo buenos conocedores del terreno.
Podía/debía haber peritos en Derecho que ayudar, por ejemplo, a redactar un foedus o
una d (rendición). Al margen de este consejo, habría personal administrativo como
escribas, pregoneros o intérpretes.
11.5. Balance.
A lo largo de dos siglos de historia, algunas familias nobles romanas repiten sus nombres en las
listas de gobernadores en Hispania, teniendo aquí la ocasión de promocionar sus carreras. Pero
no era un destino placentero. Los gobernadores eran, ante todo, generales con el imperium y la
fama de región conflictiva disuadió a algunos de aceptar el gobierno.
77
TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
La guerra proporcionaba a los romanos botín y prestigio. El mayor honor era añadir su nombre
a la lista de los Fasti Triumphales1 pero la estadística es elocuente: entre el 195 y 178 a.C.
fueron designados 22 pretores a las provincias hispánicas; la mitad murieron en combate y de
los 11 restantes, 7 celebraron el triumphus.
11.6. Época Altoimperial: La división provincial de Augusto y sus
gobernantes.
Estrabón es quién nos describe la reorganización provincial de Hispania realizada por Augusto:
• La Bética es atribuida al pueblo y al Senado y se le envía un pretor, con un cuestor y un
legado
• El resto de Hispania pertenece al emperador que envía dos legados, uno pretorio y
otro consular.
• El pretorio gobierna Lusitania.
• El resto de Hispania (Citerior) está regida por el legado consular que dispone de un
ejército compuesto por tres legiones y tiene a sus órdenes tres legados, uno de los
cuales, con dos legiones, guarnece la región del norte del Duero (Callaecia). La parte
septentrional es la que contiene astures y cántabros. Y el tercer legado administra la
parte interior, que son los togados o pacificados, los celtíberos.
La capital de la Citerior Tarraconense era Tarraco; la de Lusitania, Emerita Augusta y la de la
Bética era Corduba.
Sobre este texto puede haber diferentes debates y es necesario aclarar algunas cosas:
A. La provincia asignada al “pueblo y al Senado” era la Bética, la más asentada y había
adoptado el estilo de vida romano. Estaba administrada por el Senado y enviar allí a
sus gobernadores era un honor y una culminación a una carrera política como senador.
Este gobernador, ex cónsul o ex pretor, se enviaba tras realizar un sorteo sin tener en
cuenta el rango que los que se proponían. Entre sus acompañantes estaba el quaestor
provinciae Baeticae, que rendía cuentas al gobernador en primera instancia y luego al
aerarium2 en Roma. El emperador, que también tenía allí intereses, enviaba a un
legado para administrar aquellos bienes o explotaciones que no devengaban rédito al
erario, sino al fisco, la Caja imperial. Por tanto, la Bética estaba gobernada
teóricamente por el Senado, pero realmente era intervenida por los hombres del
emperador en cuestiones relevantes.
B. Las otras dos provincias de las que habla el texto son la Citerior Tarraconense y la
Lusitana, siendo la Tarraconense la de mayor rango y por tanto gobernada por
consulares, ex cónsules, como legados de Augusto, por tanto, cum imperio, en una
provincia con ejército. Lusitania, sin guarnición, tenía un rango menor, consular pero
pretorio.
C. La diferenciación que se hace de la Callaecia, de astures y de cántabros no es
caprichosa. Estas tierras fueron las últimas en ser conquistadas, tenían personalidad
propia y el emperador pensaba que merecían una atención especial dentro del
gobierno general de la Citerior. Por ese motivo se las separa de la Lusitania, a donde
correspondían inicialmente, para unirse a la Citerior, con ejército.
1 Fasti Triunphales: Los Fastos Triunfales enumeran a todos los magistrados que celebraron un triunfo desde la legendaria fundación de la
ciudad por Rómulo hasta el año 19 a.C. Los Triunfales fueron grabados originalmente en tablillas de mármol, que decoraban una de las estructuras
del foro romano.
2 Aerarium: Erario, el tesoro público. Durante la República romana, las cajas donde ee depositaban los fondos públicos,
que eran administradas por los cuestores. En la época imperial, el tesoro del pueblo romano también, a diferencia del personal
del emperador. El "aerarium" era administrado entonces por los pretores o prefectos del erario, y según las disposiciones del
Senado
78
TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
D. Estrabón nos dice que el gobierno residía en Tarraco y en Cartagho Nova. Disponemos
de muchas evidencias de que sí hubo gobierno en Tarraco, pero no en Cartagho Nova.
Basándonos en Estrabón, se ha elaborado el siguiente esquema que resume los tipos de
gobierno provincial en razón de la categoría jurídica asignada.
Lusitania Citerior Betica
(prov. Imperial)
([Link]) (prov. Senatorial)
Rango Consular
Rango Pretorio Sin ejército
Con ejército
Sin ejército
Legatus augusti Legatus augusti
propraetore. propraetore Proconsul o pretor
Rango pretorio (en Terraco) (En Corduba)
Funciones civiles Funciones civiles y Funciones civiles y jurídicas
principalmente militares
Auxiliados por
procuratores
ecuestres para
asuntos
económicos
Auxiliado por un
legatus Augusti
propraetore (en
Corduba?) para
Legatus asuntos de
legionis gobierno
(En Legio
desde época
Flavia)
Rango consular
Funciones Auxiliados por
militares procuratores
ecuestres y
quaestores para
asuntos
económicos
4 conventus
7 conventus
3 conventus Legati iuridice
Iudices o iuridici
(no legados imperiales)
Legati iuridice (de rango pretorio o
(de rango pretorio) Funciones
consular) jurisdiccionales
Funciones Funciones
jurisdiccionales jurisdiccionales
Teóricamente. Hasta
ahora no
documentadas.
11.7. Provincias “temporales”.
La provincia Transduriana se conoce solamente por el documento del año 15 a.C. conocido
como Bronce del bierzo.
79
TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
Más tarde se encuentra documentada una efímera provincia Provincia Hispania Nova Citerior
Antoniniana, en época de Caracalla, ocupando un territorio que más tarde, desgajada la
Ulterior, se convertiría en Callaecia en época de Diocleciano en el 293 d.C.
11.8. Conventos jurídicos (conventus iuridici)
Se da por aceptado que ya en la época de Augusto se introdujo este concepto de conventus.
Plinio los define como junta tenida por un gobernador provincial con el fin de celebrar juicios.
La situación descrita por Plinio respondería a una situación según la cual las tres provincias
quedarían divididas en regiones, con un centro en cada una de ellas en el que el gobernador o
su legado celebraban sus audiencias. como una
unidad sub-provincial más operativa y ágil a
efectos de impartición de justicia. Estos nuevos
distritos con sus legados o iudices, descargaban
de trabajo a los gobernadores provinciales y a las
reuniones provinciales, donde también se
dirimían conflictos. Demostraron ser muy útiles
y se perfeccionaron en época de Claudio,
quedando fijados definitivamente con
Vespasiano.
A partir del siglo I la justicia ordinaria de carácter
local se dirimía en los propios municipios
siempre que afectara a ciudadanos y cosas de la
propia ciudad. Cuando no eran resueltos, se
recurría a instancias superiores, las reuniones
conventuales periódicas en las capitales de cada
conventus. Las distancias eran siempre menores
que desplazarse hasta la capital provincial, lo
que podría hacer desistir a los demandantes por
los gastos que ocasionaba.
Otro tipo de asamblea provincial son los concilia,
de carácter religioso y de los que se hablará en el
tema dedicado a la religión romana.
11.9. Arbitrajes imperiales.
Cuando los conflictos entre ciudades o entre particulares y la administración local no se
resolvían satisfactoriamente para una de las partes, se podía recurrir a instancias jurídicas
superiores:
• La primera era el gobernador provincial, el legado autusteo en las provincias imperiales
y el procónsul o pretor en la Bética.
• En última instancia el asunto podía llegar al emperador que actuaba como “Tribunal
Supremo”. La cancillería imperial, experta en derecho, preparaba una respuesta que el
propio emperador firmaba. Esto se pasaba a una tabula de bronce con el nombre del
juez (emperador), el resumen del problema y del procedimiento y la sentencia final o
sanctio. Este documento era inapelable, era ley. Se enviaba desde Roma a las partes
en conflicto y era expuesto al público en el municipio o colonia afectada. Así, creaba
jurisprudencia. En España, se han encontrado varios documentos de este tipo.
Cronología básica
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TEMA 11: ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA Y EL GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS HISPANAS
27 a.C. Fecha probable de la nueva configuración política territorial de Hispania en tres
provincias: una asignada al Senado y dos al Emperador.
15 a.C. Mención de la provincia Transduriana en el Edicto del Bierzo
13 a.C. Posible fecha efectiva del reparto provincial hispano por Augusto
s.I d.C. Creación de los conventus iuridici
211-214 (ca.) Creación de la Provincia Nova Citerior Antoniniana en el noroeste
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TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES,
COLONIAS Y MUNICIPIOS
12.1. La ciudad. 12.2. La ciudadanía. 12.3. ¿Qué es una colonia? 12.4. Colonias y municipios
en la Península Ibérica antes de César. 12.5. La política reformadora de César. 12.6. La ley
colonial de Urso. 12.7. Mecanismos. 12.8. Colonias de época cesariana, augustea y post
augustea. 12.9. Municipios. 12.10. Principales municipios y ciudades privilegiadas post
augusteas. 12.11. La municipalización flavia. 12.12. Organización de las ciudades
privilegiadas. 12.12.1. El senado local. 12.12.2. Los magistrados. 12.12.3. El populus. 12.13.
Las ciudades no privilegiadas.
Hasta mediados del siglo I a.C. el fenómeno colonial y municipal en la PI fue escaso. Pero tras el
fin de la Guerra Civil en el 45 a.C., Julio César ideó un programa de fundación de colonias para
los soldados que habían intervenido en ella. La muerte de César al año siguiente no permitió
finalizar el plan. Augusto continuaría con un plan más ambicioso y hasta comienzos del siglo I
d.C. se crearían ciudades o se recalificarían otras preexistentes. A lo largo del siglo I ya con los
Flavios, se completaría el panorama de ciudades privilegiadas (colonias y municipios) en las
provincias hispanas.
(Nota: tema de gran complejidad por la gran cantidad de notas y textos que se incorporan. Por
ejemplo, listados de todas las colonias, municipios o de las legiones que hubo en las colonias.
He omitido todas estas listas que me parecen imposibles de memorizar y todo está
especialmente resumido)
12.1. La ciudad.
La ciudad (civitas) comprende un espacio delimitado por la acción humana o por la naturaleza
en el que están las construcciones públicas y privadas, claramente diferenciadas por su uso o
función (viviendas familiares, templos, administración, plazas…) También el campo circundante
y los caminos que la conectan con las villas o instalaciones del perímetro urbano que
proporcionan algunos recursos.
Precisa de una organización política que ordene la actividad de los ciudadanos y para ello se
dota de instituciones políticas y religiosas y de unas leyes y normas de convivencia no siempre
escritas y que pueden ser más o menos complejas. Todo esto es señal de civilización y
progreso.
12.2. La ciudadanía.
En la civilización romana, ciudadanía no es un sustantivo genérico que pueda usarse al modo
que se hace en nuestra sociedad. Se debe hablar de derecho de ciudadanía. Este derecho lo
tiene el civis (ciudadano, en plural, cives). Ser ciudadano comporta unos privilegios, pero exige
unas condiciones. La ciudadanía se adquiere de distintas maneras:
Por nacimiento: varón hijo de madre romana libre y casada legalmente.
Por voluntad o favor de una alta autoridad mediante decreto o edicto que puede ser
específico (para una persona) o para una colectividad.
Por honor: a los magistrados que habían ejercido dignamente su año de mandato
Manumisión de esclavos (que solían quedar unidos al antiguo amo en una especie de
clientela)
Los derechos de la ciudadanía plena (civis Romanus) son:
82
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
Votar en las asambleas y comicios
Presentarse como candidato a las elecciones para ser magistrados en su ciudad de
nacimiento
Contraer matrimonio pleno y formar una familia. Sus hijos varones eran ciudadanos
romanos.
Tomar la palabra en los tribunales y actuar en defensa propia
Emprender actividades comerciales
Existían también los cives Latini, que eran los ciudadanos que habían nacido libres en ciudades
a las que se había concedido la condición jurídica de municipios de derecho Latino. Tenían el
derecho a propiedad y comercio y el derecho a libre movimiento y asentamiento en Roma y en
las colonias romanas (ius migrationis), pero no a casarse con ciudadanos romanos.
Por último, están los peregrini, que son extranjeros, que poseen su propio gentilicio, libres,
pero que viven en ciudades sometidas por Roma. Sus derechos están menguados y
condicionados a la forma en que se incorporaron a la política general romana.
12.3. ¿Qué es una colonia?
Las colonias eran ciudades con el estatuto jurídico más alto con respecto del gobierno central
de Roma, con la que están relacionadas. Roma otorga la condición de colonia y también
proporciona el reglamento que regirá su vida social y política, dotándola de instituciones
similares a las romanas. Cicerón asegura que las colonias eran imitaciones de Roma a pequeña
escala.
La fundación de colonias se hacía de la siguiente manera: se confiscaban tierras a las
poblaciones vecinas que eran repartidas entre veteranos o ciudadanos que fueran a instalarse
en el momento de la fundación de la ciudad, mediante la adsignatio. Los lotes se medían para
que fueran idénticos. Estos colonos son ciudadanos de pleno derecho y pueden poseer el
derecho romano o el latino. Más tarde pueden trasladarse personas a la nueva ciudad, esto se
denomina deductio y no hay que confundirlo con la fundación.
Para la fundación se llevaba a cabo un ritual sagrado en el cual, el pontífice trazaba el
perímetro del pomerium1y el augur consultaba los auspicios. Si eran favorables, se excavaba un
pozo en la tierra donde se colocaban ofrendas vegetales y animales sacrificados (mundus) a
imitación de la acción de Rómulo en el Palatino en la fundación de Roma. Tras esto y tomando
como centro geométrico el mundus, los gromáticos2 procedían al trazado de los ejes cardinales
de la ciudad y al urbanismo, siguiendo un trazado cuadrangular regular, similar al de los
campamentos romanos. En la orientación de la ciudad también se tenían en cuenta los astros.
12.4. Colonias y municipios en la Península Ibérica antes de César.
La colonia de Itálica “escipiónica” (cerca de Sevilla): fundada en el 206 con soldados
romanos combatientes de Ilipa (finales Segunda Guerra Púnica). Posiblemente,
estatuto de colonia latina.
Carteia (provincia de Cádiz) primera colonia latina fundada fuera de Italia en el 171 a.C
con libertos, lo que es una excepción y presenta problemas jurídicos aún no resueltos.
12.5. La política reformadora de César.
La obra política de César en el 45 a.C. tiene como escenario la Ulterior ya que esta provincia
fuera escenario del final de la Guerra Civil. Se concedieron muchos privilegios y se realizaron
1
Pomerium: circuito sagrado que conforma el perímetro sagrado de la Roma primitiva. El surco
fundacional (sulco primigenius) trazado por el arado alrededor del Palatino.
2
Gromáticos (gromatici) Topógrafos que usan la groma o péndulo con el que trazaban líneas rectas entre
dos puntos distantes hasta donde alcanzaba el ojo humano.
83
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
reformas estatutarias de ciudades que iban más allá de lo hasta ese momento ensayado
(improvisado incluso).
César conocía la situación de Hispania, donde coincidían en ciudades y campos muchos itálicos
residentes en la Península que habrían de convivir con autóctonos (aliados y vencidos) y de los
conflictos que esto podría llegar a generar. Se dio cuenta de que podría tener éxito la misma
herramienta usada en Italia durante la llamada Guerra Social: la ciudadanía romana.
Concederla podría ser (y fue) una forma de limar las asperezas entre personas que debían
convivir, a la fuerza, acabada la guerra.
Conseguir la ciudadanía y todo lo que conllevaba jurídicamente, debía de ser un anhelo para
los autóctonos de condición peregrina y conseguirla por motivos extraordinarios era muy
excepcional. Además, los iberos habían visto a través de las clientelas o los pactos de
fides/devotio los beneficios de adherirse a Roma, a los romanos, mediante un acto legal, esto
es, contemplado por el derecho Romano.
Para poner en marcha su plan de integración jurídica de la población, César utilizó un elemento
clave: la ciudad como unidad de convivencia donde las leyes romanas pudieran aplicarse
dentro de un esquema social y administrativo reconocible y aceptado por todos. Para esto
buscó ciudades que cumplieran una serie de condiciones que resultaban más sencillas de
encontrar en la Ulterior que en la Citerior:
Que tuviesen un urbanismo avanzado y cierto grado de desarrollo económico.
Que tuvieran un considerable número de ciudadanos, con una élite local
medianamente instruida que conociera los rudimentos jurídicos y las costumbres
romanas.
Que tuviesen un historial de lealtad a su política en los decenios anteriores.
Unas veces, llevó a una simple agrupación humana más o menos organizada a la categoría de
municipio. Otras veces, incorporó a una ciudad ya organizada contingentes de soldados
licenciados, repartiéndoles dotes de tierras y recalificando la urbe con estatuto de colonia.
Alcanzar un rango privilegiado era importantísimo porque liberaba a la ciudad de ser deudora
con Roma en el plano jurídico y económico pasando a tener mucha autonomía de gestión,
magistrados propios, senado local, sus jueces etc. Esto hacía que también fuera un foco de
atención para todos los habitantes del entorno indígena.
En resumen, hay varios tipos de estatutos de ciudades privilegiadas:
Colonias: Con inmunidad impositiva y concesión de lotes de tierra a los colonos
fundadores (ciudadanos romanos, civiles o militares retirados)
Municipios:
o Municipia civium Romanorum: Son los que reciben la ciudadanía romana como
un honor a título individual. Es el caso de Gades, que recibió de César este
estatuto privilegiado.
o Municipios de derecho Latino: Algunas ciudades de la Ulterior recibieron de
César este privilegio, pero con el Edicto de Vespasiano se generalizó en
Hispania. Respetaba la autonomía de las comunidades y otorgaba a sus
ciudadanos una serie de derechos, como el de contraer matrimonio legal
válido o de negociar con ciudadanos romanos.
Era cuestión de tiempo que todas las personas se fueran integrando en esa realidad viva que
era la ciudad romana, motor de la romanización, que no es otra cosa que la integración y
armonización de todos los habitantes de la PI en las formas políticas romanas y en su cultura.
12.6. La ley colonial de Urso.
Es la ley colonial más antigua y completa que ha llegado a nosotros. Urso se corresponde con la
actual Osuna, en la provincia de Sevilla. Fue escenario de muchas guerras, siendo de gran
84
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
importancia las libradas por César contra los hijos de Pompeyo en Hispania. César, como
vencedor, procedió a fundar (deductio) la colonia Genetiva Iulia (44 a.C.) confiscando a tal fin
las tierras de los habitantes de Urso, que se habían distinguido por su apoyo a la causa
pompeyana. La ley de la colonia Genetiva Iulia del año 44 a.C. se plasmó en tablas de bronce
que se expusieron en la ciudad. Fragmentos de estas tablas se han encontrado y si bien no está
entera, tenemos gran parte y nos permite conocer, desde la perspectiva del Derecho, el
proceso de romanización y de urbanización de la Ulterior (luego Bética)
12.7. Mecanismos.
César era consciente de que al multiplicarse las colonias por las provincias hispanas, el Estado
tenía a su disposición una especie de reserva de soldados experimentados, aunque ahora
estuvieran dedicados a la vida agrícola como privados.
El desarrollo de la política colonial en Hispania fue exitoso por diferentes razones:
Larga presencia romana en el territorio peninsular
Su tradición colonizadora (aunque no muy estable)
El conocimiento por parte de Roma de los pueblos indígenas, con los que mantuvieron
pactos y, ocasionalmente, relaciones clientelares.
Gran disponibilidad de tierras que pasaban a ser propiedad del Estado
La proximidad con Italia y la facilidad de comunicaciones entre ambas penínsulas por
vía marítima.
12.8. Colonias de época cesariana, augustea y post augustea.
El plan de César de desarrollar en Hispania un proceso de urbanización generalizada y de
multiplicación de ciudadanos romanos, se truncó con su muerte. Pero fue continuado por
Augusto. Los territorios de la Ulterior y los costeros de la Citerior fueron los más favorecidos
por tener lazos más fuertes con los romanos y en algunos casos relación de simpatía con César.
Eran además, regiones de gran prosperidad económica por sus suelos, sus cultivos y por ser
puntos de comercio marítimo. A estos se suman las zonas del Valle del Ebro, también rica en
regadío y vía fluvial muy importante para el tráfico de personas y mercancías hasta la costa
mediterránea. Después de Augusto, son pocas las ciudades promocionadas al estatuto de
colonias.
12.9. Municipios.
El modelo de municipio que llega a las provincias romanas nace en el siglo IV a.C. en Italia,
como una forma de integración de las comunidades itálicas preexistentes en la organización
política romana. En algunos casos otorgaba la ciudadanía plena y en otros la ciudadanía sin
sufragio. A diferencia de las colonias, no hay aportación de gentes nuevas.
Los municipios no gozaban de un estatuto jurídico único. El superior correspondía a los
municipios romanos que estaban equiparados por su composición social a las colonias romanas
y a los municipios itálicos en derechos políticos y jurídicos. Tenían una administración
autónoma, magistrados anuales y un senado [Link] regían por normas romanas a las
que se podían añadir tradiciones consuetudinarias siempre que no fueran en contra de las
normas romanas, que tenían mayor rango.
El municipio hispano cuenta con un origen urbano autóctono, con un perímetro o recinto
urbanizado y unas instituciones elementales, a modo de oppidum o castro. Los romanos, que
ocupan este territorio militar y políticamente, otorgan privilegios y derechos a los ciudadanos
que allí habitan y a la propia ciudad le otorgan un nombre que expresa su nueva situación
jurídica oficial privilegiada.
César quiso premiar a las ciudades indígenas fieles a su causa con una ley común básica, la lex
iuliaMunicipalis, publicada tras su muerte, que pretendía establecer una nueva ordenación
85
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
jurídica de los municipios romanos provinciales, empezando por los hispanos. En ella se
establecen los procedimientos electorales, las competencias jurídicas de los magistrados y
decuriones y las reglas que debían regir al senado municipal.
Poco a poco se fueron concediendo privilegios y honores a diversas ciudades hispanas, pero
siempre fueron más los núcleos urbanos no privilegiados o peregrinos. Es posible que, tras
varias generaciones, la vida de las colonias y municipios fuera muy parecida.
12.10. Principales municipios y ciudades privilegiadas post augusteas.
Durante el mandato de Tiberio continuaron emitiéndose monedas de las cecas de ciudades
anteriores, pero no se conocen ciudades nuevas o recalificaciones de estatutos de ciudades de
esta época ni tampoco de la de Calígula. Claudio sí fue más activo en el proceso de
municipalización, dándole este estatuto a tres núcleos siendo el más importante Baelo Claudia
en la actual Bolonia. Las otras dos estaban en Portugal y en tierras ártabras en el NO.
Con Nerón se paraliza la municipalización y Galba reactiva el proceso de colonización, siendo la
más significativa la otorgada a la ciudad de Clunia, bajo el nombre de Sulpicia.
12.11. La municipalización flavia.
La concesión universal para toda Hispania del ius Latii por parte de Vespasiano fue el impulso
definitivo para el desarrollo urbano de toda la PI. Esto sirvió de acelerador de la economía y de
consolidación de las instituciones políticas. Unos 300 núcleos urbanos se beneficiaron de esta
ley. De algunas leyes municipales hispanas se conocen sus estatutos conservados en planchas
de bronce. Todas estas leyes derivarían en un modelo o lex Flavia municipalis que se aplicaría a
todos los municipios con ligeras variaciones para adaptarse a las circunstancias de cada uno.
12.12. Organización de las ciudades privilegiadas.
12.12.1. El senado local.
Teóricamente eran 100, pero en la práctica este número no era un requisito imprescindible.
Eran hombres libres y ex magistrados. También estaban representados los incolae (ciudadanos
libres de otras ciudades) y sus representantes eran los llamados inscritos o admitidos.
Las decisiones se tomaban por mayoría simple, salvo que en sus leyes locales se pusiera otra
cosa, como en Irni que imponía los ¾ partes de los asistentes.
Sus funciones eran el control de las acciones de los magistrados, nombrar jueces, aprobar
arrendamientos públicos y otros asuntos de interés para la ciudad.
12.12.2. Los magistrados. (Omito casi todos los nombres en latín por ser excesivos)
Gracias a las leyes coloniales y municipales se conoce perfectamente el organigrama político de
las ciudades privilegiadas. Las autoridades querían dejar constancia de sus actividades públicas
y con frecuencia sus nombres y cargos se encuentran en inscripciones en piedra.
Un distintivo de los magistrados romanos, también municipales, era el uso de toga en los actos
públicos y siempre que quisieran hacer exhibición de autoridad.
Los candidatos a magistrados sabían que tenían grandes responsabilidades:
No podían contratar obras y servicios para la ciudad mientras estuvieran en el cargo
para evitar sospechas de trato de favor
Sus bienes estaban bajo caución para garantizar el arqueo de su gestión y cuentas. Tras
la misma se hacía balance y este podía ser revisado en los cinco o seis años posteriores
por el Senado.
Pero también tenían privilegios. Trato de honor que les permitía presidir tribunales, fiestas,
ceremonias, tener los mejores puestos en teatro y anfiteatro y poder exhibir sus nombres en
todas las acciones públicas a las que hubieran contribuido en calidad de magistrados. Eso sí,
con su dinero y previa aprobación del senado local.
86
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
A. Duunviros: Eran dos ciudadanos que, de forma colegiada (asentimiento de ambos) y
por un año, gestionaban los asuntos públicos más importantes de la ciudad.
Podían vetarse entre ellos, en cuyo caso decidía el senado local. Entre sus
prerrogativas estaban vigilar el cumplimiento de las leyes en la ciudad y su
territorio. En algunos casos, esto exigía una interpretación, que creaba una
jurisprudencia de ámbito local. Por este motivo se consideraban fuentes de
derecho.
Cada cinco años debían hacer un censo de la población, registrando lazos
familiares, bienes y patrimonio (el realizar esta función quedaba registrado en
las inscripciones).
Sus funciones eran básicamente civiles, pero en ocasiones y de forma
preventiva podían reclutar una milicia local de emergencia, pero tenemos poca
información sobre esto.
Si uno de los duunvirios se ausentaba, se nombraba un prefecto que lo
sustituía durante la ausencia y que solía ser alguien importante e influyente de
la ciudad. En ocasiones, en las colonias hispanas se nombraba como duunviros
a romanos residentes en Roma. Su ausencia era constante y era el prefecto el
que gobernaba.
Para acceder al cargo había que tener una biografía limpia y digna: ser
ciudadanos libre, autóctono, mínimo de 25 años y no haber ejercido el cargo
en los últimos cinco años (podían ser laxos si no había candidatos ya que no se
les pagaba por ejercer este cargo, por el contrario, se les exigía un depósito en
garantía de su buena gestión o a modo de contribución a la ciudad)
B. Ediles: Eran también dos, pero no colegiados. Eran nombrados por un año y sus
competencias eran variadas: cuidado del urbanismo (edificios y mobiliario público),
conducción de aguas y cloacas, vigilancia de los mercados (que no hubiera fraude en
pesos y medidas), ejercían como “policía local” (controlaban los desórdenes públicos) y
debían costear los banquetes públicos que se realizaban en las fiestas oficinales y en
las locales.
C. Cuestores: Realizaban en las ciudades privilegiadas la función de administrar la caja
local de las colonias o municipios. Aparecen poco representados en la epigrafía
muncipal, posiblemente porque no fuera un puesto de duración anual. A parte de los
impuestos, las ciudades tenían otras fuentes de financiación:
Aportaciones personales de los magistrados
Donaciones de hombres importantes que querían hacerse notar
Donaciones de mujeres y libertos que no podían acceder a las magistraturas
pero que hacían esto como forma de integración cívica
Multas: una gran variedad de multas para quienes no cumplían las normas de
convivencia o faltaban al respeto a los bienes públicos o privados. Podían ser
cuantiosas y eran una importante forma de engrosar la caja pública.
D. Sacerdocios: En las colonias y, en menor media, los municipios, disponían de cuerpo
sacerdotal estable formado por pontífices y augures. Unos y otros formaban colegios
profesionales y su número era variable según la ciudad.
Los pontíficeseran los guardianes del derecho sagrado y velaban por la pureza ritual en
las ceremonias públicas y por el cumplimiento del calendario de los sacra, conjunto de
actos religiosos públicos que ellos mismos oficiaban.
Los augureseran los encargados de interpretar los prodigios o avisos divinos que
pudieran emitir los arúspices. Este cargo no era incompatible con otra magistratura.
Los flamines, sacerdotes del culto imperial, eran nombrados por un año. (tema 16)
87
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
E. Subalternos: Conjunto de personal auxiliar que ayuda a los magistrados en sus tareas
(escribas, pregoneros, heraldos, mensajeros e incluso arúspices3) Como funcionarios
públicos tenían que hacer un juramento solemne y tenían derecho a un sueldo público,
bastante modesto.
12.12.3. El populus.
Formaban parte de él aquellos varones que poseían derechos políticos plenos en la ciudad. El
régimen de ciudadanía se regía por el censo, los censados eran los cives (ciudadanos),
normalmente varones nacidos libres.
Un caso particular eran los incolae, ciudadanos forasteros que fijaban su residencia en la
ciudad por negocios o compra de tierras. Se les permitía participar en la vida pública como
electores exclusivamente y tenían obligaciones fiscales.
Los que pertenecían al populus eran inscritos en una de las 35 tribus romanas y aparecían en
las inscripciones como indicativo de ciudadanía plena y de haber sido censados y admitidos en
la ciudad.
Al margen de estos grupos sociales, pero conviviendo con ellos estaban las clases inferiores.
Individuos que estaban fuera del esquema social institucional romano, pero no necesariamente
marginados sociales. De hecho, muchos libertos hábiles en los negocios, se enriquecieron
precisamente por estar libres de cargas impositivas.
También estaban los autóctonos de condición jurídica peregrina, que no se habían adaptado a
las instituciones y normas romanas y que, sin participar en la vida política, mantenían sus
costumbres ancestrales y cultos primitivos.
3
Arúspices: adivinos especializados en disciplina etrusca, que interpretaban los prodigios que pudieran
acontecer.
88
TEMA 12: CIUDADANOS, CIUDADES, COLONIAS Y MUNICIPIOS
Estructura política y gobierno de una ciudad romana
Pueblo (populus) organizado en 11 curias
Los ciudadanos libres(que superan el umbral de rentas)son electores yelegibles
Senado (Senatus) local Magistrados (Magistratus) locales
Forma el ordo Decurionum Poder ejecutivo
Competencias Características comunes a todos los magistrados
-Órgano de representación de la ciudad -Elegidos anualmente, para un año de gobierno no renovable al siguiente
-Puede emitir decretos relativos al gobierno de -Son instituciones colegiadas
su ciudad -Entre magistrados iguales existe derecho de veto
-Ratifica a los magistrados anuales elegidos por -No se puede simultanear más de una magistratura
votación
-Aprueba el presupuesto anual y realiza Funciones específicas
presupuestos de gasto DUNVIROS, DUUMVIRI O DUOVIRI (Ilviri)
-Fiscaliza gastos de urbanismo y ordenación de -Jurisdicción contenciosa. Pueden iniciar un proceso de tipo general
su territorio -Nombran a los jueces (iudices) y vigilan sus actuaciones
-Vigila la gestión de los magistrados -Elaboran el censo cada cinco años
-Dirige la política exterior nombrando a los -Organizan las elecciones
legados y embajadores de la ciudad -Convocan al senado local y presiden las sesiones
-Otorga honores -Cuidan el orden público y organizan la defensa de la ciudad cuando hay amenaza
-Nombra a los funcionarios subalternos y externa.
sacerdotes -Organizan el calendario, las fiestas y espectáculos
- Decide sobre la admisión o no de patrones EDILES (AEDILES)
que se proponen como protectores de la ciudad -Jurisdicción dentro de sus competencias
-Vigilancia “policial” de los mercados, control de precios, presos y medidas.
Abastecimiento en general
-Urbanismo: limpieza, reparación y construcción de calles y vías extraurbanas
-Pueden participar en las sesiones del Senado local pero sin voto
CUESTORES (QUAESTORES)
-Finanzas. Administradores de la Caja pública local.
12.13. Las ciudades no privilegiadas.
Se trata de núcleos urbanos autóctonos, prerromanos, poco desarrollados. Mezclan la
organización gentilicia tradicional con instituciones de imitación romana, donde aparece el
término magistrati para designar a los magistrados anuales. Son los vici (sing. vicus) y los pagi
(sing. pagus) equiparables en muchos casos a los castros o aldeas prerromanas.
Se dan sobre todo en las áreas peninsulares de cultura céltica del interior y algunos llegan a
desarrollarse y latinizarse consiguiendo cierto progreso económico y social. Incluso algunos
fueron promocionados a municipios de derecho Latino con el edicto de Vesapasiano.
Cronología básica
206 a.C. Fundación de Itálica por Escipión finalizada la Segunda Guerra Púnica
89 a.C. Concesión de la ciudadanía a los jinetes de la turma Sallvitana por Cn.
Pompeyo Estrabón padre.
44 a.C. Promulgación por Marco Antonio de la Lex coloniae Genetivae Iuliae, de
inspiración cesariana.
25 a.C. Fundación de Emerita Augusta
74 d.C. Concesión por parte del emperador Vespasiano del derecho Latino (ius Latií) a
todas las ciudades hispanas que tenían rango inferior a éste.
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TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN
HISPANIA REPUBLICANA Y
ALTOIMPERIAL
13.1. Introducción. 13.2. Durante la República. 13.3. Época Imperial. 13.3.1. Las élites. a) Los
gobernadores y altos cargos con autoridad en el ámbito provincial. b) Las clases altas de las
ciudades. b.1) La clase política, las oligarquías urbanas b.2) Los ricos “no ciudadanos” b.3)
Evergetismo: el mecenazgo cívico b.4) Patronato b.5) Mujeres b.6) Fundaciones 13.3.2. Las
clases sociales inferiores a) Esclavos en época republicana b) Esclavos y libertos en época
imperial c) Gladiadores y prostitutas. 13.4. Fides, devotio, hospitium. 13.5. Las asociaciones,
instituciones de cohesión social.
Durante los siglos II-I a.C., República Romana, no puede hablarse propiamente dicho de una
sociedad romana, pues la presencia romana es muy pequeña. Se encuentra en plana
integración siendo los motores de la aculturización los colonos, los soldados, los comerciantes
y los funcionarios de la administración romana. El proceso político de integración se consigue
al final de la Guerra Civil, en el 45 a.C. cuando César crea las primeras estructuras que se
consolidan en el 19 a.C. cuando la PI pasa íntegramente bajo la administración romana. Una
nueva ciudad, cada vez más romanizada en sus formas políticas y culturales se va forjando con
la ciudad como célula viva que contiene una sociedad cada vez más culta y más rica, pero
también rígidamente estructurada a imagen de la romana.
13.1. Introducción.
Solo los pueblos que habitaban la franja costera mediterránea tenían una tradición secular de
contactos con otros pueblos que llegaban por mar (fenicios primero y griegos después), razón
por la que estas sociedades fueron siempre más adelantadas que las de interior, más cerradas
a las influencias foráneas que eran más progresistas y que interconectaban a gente de
diferentes culturas, religiones y lenguas. Todo ello contribuyó al modelo social.
Los pueblos dominantes van imponiendo de forma paulatina sus modelos sociales y la
sociedad romana era estamental, jerarquizada y con una pirámide social muy bien definida que
veremos a continuación.
13.2. Durante la República.
Durante la República se hace patente el deseo de obtener la ciudadanía romana por parte de
las clases aristocráticas de los pueblos indígenas. Obtenerla suponía una forma de distinción,
un estatus privilegiado que les hacía destacar entre sus iguales ya que solo unos pocos
lograban obtenerla. Un ejemplo de esta importancia es la inteligente maniobra del general
Sertorio, que en el 80 a.C. crea una escuela para los hijos de las élites locales, donde se podrían
educar en las costumbres y lengua romanas.
Seguramente, durante la República fueron muchas las familias que establecieron relaciones de
amistad con los romanos, un ejemplo son los pactos de hospitalidad que tienen, además, valor
jurídico. Son menos los casos de familias que demuestran fidelidad y apoyo a los magistrados
romanos generación tras generación. Un ejemplo son los Balbos de Gades, ricos armadores
romanos que establecieron una estrecha relación con César desde su pretura en la Ulterior en
el 61 a.C. Esta familia no solo abogó por privilegios para ellos, sino también para toda la ciudad.
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TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
13.3. Época Imperial.
13.3.1. Las élites.
Aunque es a finales de la República cuando se produjeron los primeros reconocimientos por
parte de Roma a familias ilustres, se trata de excepciones. No será hasta la época imperial, con
los Julio-Claudios, cuando las élites hispanas avancen consolidándose como clase social en las
ciudades provinciales, pero con muy poca representación en las magistraturas ejercidas en
Roma. Con los Flavios en el siglo I d.C. esta presencia se acelera y se consolida en el siglo II
cuando dos emperadores de origen hispano, Trajano y Adriano, llegan al poder. No obstante,
estas familias que prosperan no proceden de los clanes indígenas romanizados sino de las
antiguas familias de itálicos asentadas en la Península durante la época republicana.
a) Los gobernadores y altos cargos con autoridad en el ámbito provincial.
La aristocracia hispana que aspiraba a carrera política, se instalaba en Italia pero también
encontramos ejemplos contrarios, de hombres de la orden senatorial o ecuestre que se
desplazaban a Hispania para ejercer cargos temporales, como parte de su carrera política.
Pero los gobernadores o legados que acudían a Hispania se movían en círculos cerrados y no
formaban parte de la sociedad hispano-romana. Vivían en las capitales de provincia, dentro de
su edificio de gobierno y rodeados de su personal militar y civil, con poco contacto social. La
percepción que se tenía de ellos era de autoridad, no de conciudadanos.
Esto no quita que se realizaran todo tipo de actividades propagandísticas y participaran en
actos sociales solo como forma de promocionarse. También practicaban actividades de
prestigio, como la caza. Esta actividad era vista como semi-deportiva y semi-militar y estuvo
muy de moda entre los aristócratas de mediados del siglo II, que emulaban a Adriano, del que
se conservan escenas de caza. Hay ejemplos epigráficos que ilustran este hecho, como un altar
hallado en Córdoba dedicado a Ártemis, con un poema escrito en griego (lengua de cultura)
donde se habla de una batida en la que participa una autoridad local. O el altar levantado por
el legado Tulio Máximo dedicado a Diana en el que alaba la caza y que tal vez estuvo situado en
el campamento de la legión VII Gemina.
b) Las clases altas de las ciudades.
En la alta sociedad romana el prestigio y el honor adquirido a la vista de sus conciudadanos es
un valor moral. Los varones adultos de esta clase aspiraban a ser honorables, honrados y
valorados positivamente por la sociedad. La llamada “carrera de los honores” (cursus honorum)
era una forma de alcanzar este objetivo.
Aunque en teoría solo por ser representantes del pueblo deberían de sentirse recompensados,
lo habitual era que los altos cargos quisieran plasmar en monumentos sus buenas acciones.
91
TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
Pero a esta carrera de los honores solo podían acceder hombres que reunieran los requisitos
de ciudadanía, buena reputación y poder adquisitivo.
En las élites, además de la clase política, también había hombres y mujeres ricos que jugaban
importantes papeles como vamos a ver.
b.1) La clase política, las oligarquías urbanas : La pequeña nobleza de las ciudades
hispanas imitaba en sus rasgos generales a la itálica. Basaban su riqueza y prestigio en
la explotación de la tierra, la posesión y arrendamiento de inmuebles y el préstamo de
dinero a bajo interés. Estos ciudadanos (poseían la ciudadanía) podían presentarse a
las magistraturas regulares de la ciudad. Tras ocupar el cargo durante un año, sin tacha,
pasaban a formar parte de un grupo privilegiado, el de los decuriones del senado local,
un prestigio otorgado por su sociedad.
b.2) Los ricos “no ciudadanos”: En la ciudad también convivían hombres notables que
no hacían carrera política, bien porque no querían, bien porque no podían. En muchos
casos tenían empleos muy lucrativos como artesanos o comerciantes que les permitían
realizar generosas donaciones a la ciudad u ofrendas de carácter religioso. A cambio, se
les permitía poner su nombre en monumentos que ellos mismos pagaban. Un buen
ejemplo son los libertos ricos que, gracias a su poder económico, llegaban a ocupar
cargos de tipo religioso.
b.3) Evergetismo: el mecenazgo cívico: Hemos visto lo importante que era para los
romanos poder poner su nombre en placas y monumentos. El honor público era muy
importante y, consecuentemente, perder el honor una gran desgracia.
Por eso, muchos ciudadanos públicos practicaban el evergentismo. Este término deriva
de un vocablo griego que significa benefactor. Se trata de hombres adinerados o
familias, ciudadanos o no, que viviendo habitualmente en la ciudad o no, realizaban
actos de generosidad llegando incluso a presentarse como benefactores o patronos de
la misma. Y lo hacían a cambio de ver su nombre en un monumento público.
Melchor Gil ha diseccionado las causas de este mecanismo romano en Hispania:
Por obtener gloria o prestigio. Esto podía permitir acceder a puestos
honoríficos o religiosos, lo máximo a lo que podían aspirar los no ciudadanos y
una forma de promoción para puestos políticos para ciudadanos que querían
seguir esta carrera.
Por perpetuar su memoria. Algo muy valorado en la antigüedad, llegando a
gastar fortunas a fin de lograrlo.
Deseo de control del poder político. Una manera de poder influir en los círculos
políticos.
Deseo de promoción social. Muy importante, especialmente entre libertos.
La carrera de los honores, que se estableció entre importantes familias que
competían entre ellas.
Orgullo cívico. Una forma de manifestar el orgullo de pertenencia a una ciudad
y de honrar a los antepasados.
Deber moral. La ciudad era considerada el espacio común de todos y quienes
podían permitírselo tenían el deber moral de mejorarla.
Aunque el evergetismo no tenía la finalidad de ayudar a los más necesitados, en
ocasiones sí lo hacían. Estas eran algunas de las actuaciones:
El evergetismo frumentario. Cuando se ayudaba a las autoridades a
abastecerse de trigo para que no aumentara el precio del grano.
92
TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
Alimenta. Instituciones pensadas para que los niños no pasaran hambre.
Trajano alentó esta institución en Roma y en las ciudades provinciales lo
emularon.
Banquetes públicos. Los más ricos invitaban a banquetes públicos en
determinadas fiestas.
Subvenciones para higiene pública. Repartos gratuitos de aceites o
subvenciones para la entrada a los baños públicos.
Sportulae. Que eran repartos de dinero contante y sonante a todos excepto a
los incolae.
Ludi. Subvención de juegos deportivos o combates de gladiadores
Financiación de edificios y obras públicas.
Ornato o donación de estatuas. Era menos costosa que un edificio pero igual
de efectiva.
Financiación a interés reducido o cero de deudas públicas o de gastos
extraordinarios.
Al margen de la utilidad que tuvieran para quién lo hacía, estos actos fueron
extraordinariamente útiles para la sociedad y complementaron a las arcas públicas o
suplieron sus carencias.
b.4) Patronato: En la época imperial tiene un carácter civil, por oposición al militar y a
la relación patrón/cliente de la época republicana, basada en la fides y la devotio.
Se trataba de un varón rico que asumía algunos gastos suntuarios de una ciudad o
colectividad, pero a diferencia del acto evergético, se creaban lazos y obligaciones no
escritas, aunque seguramente sí pactadas de palabra. En la Bética, estos patrones son
con frecuencia altos funcionarios imperiales y hombres prestigiosos de la política. En la
Citerior, solían ser personajes de la aristocracia local que establecían con su ciudad un
pacto de intercambio de honores recíprocos a largo plazo, que no solo le confería
prestigio a él, también a su familia.
b.5) Mujeres: Cabe señalar que civis/cives (ciudadano, ciudadanos) es una palabra
masculina sin su correspondiente femenino. Las mujeres no podían ser ciudadanos y
carecían de derechos políticos, aunque sí tenían algunos privados relativos a la familia,
como el de tener bienes propios. El patrimonio le venía dado por el testamento del
marido, a modo de donación en vida. Fallecido este, la mujer podía administrar los
bienes y transmitirlos en herencia. En ocasiones, podían ser grandes fortunas.
Estas mujeres ricas hacían exhibición de sus fortunas pagando banquetes o
monumentos públicos, siempre con la aprobación del senado. También podían
ostentar el sacerdocio de flaminica1.
b.6) Fundaciones: Se trataba de un legado testamentario efectuado cuando el pater de
una familia notable, o la mater si era viuda, estaban próximos a morir. De compleja
elaboración y realizado ante testigos, estipulaban que una cantidad de dinero de la
herencia se utilizaría para causas benéficas para la sociedad. A veces, el alcance era
familiar y daba libertad a los esclavos o permitía que los miembros humildes de la
familia fueran incluidos en el monumento funerario del señor/a de la casa. Siempre
reflejaban la voluntad de hacer el bien a grupos desfavorecidos.
1
Flaminicae: sacerdotisas que en el culto al Emperador, se encargaban del culto a la emperatriz. El
flamen era su homólogo masculino. Era el cargo más importante al que podía optar una mujer.
93
TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
13.3.2. Las clases sociales inferiores
a) Esclavos en época republicana
La esclavitud es un fenómeno común a todas las sociedades antiguas. En la PI existía antes de
la llegada de los cartagineses y romanos como consecuencia de las guerras entre pueblos
autóctono o por degradación social pero será cuando las potencias imperialistas ocupen la
península y comiencen a explotar sus recursos cuando la esclavitud crezca exponencialmente.
Los prisioneros de guerra eran tratados como mercancía y cuando Polibio visita las minas de
Carthago Nova ya calcula que habría allí unos 40.000 esclavos.
Desde el principio de la conquista romana se documenta la venta de esclavos procedentes de
las guerras, pero también algunas liberaciones. Uno de los ejemplos más importantes es la
fundación de la colonia de Carteia fundada en el 171 con un gran número de libertos.
b) Esclavos y libertos en época imperial
Los libertos eran esclavos que habían logrado la libertad. Esta era una aspiración de muchos
esclavos que podían así dedicarse legalmente a los negocios. Muchos eran de origen griego y
tenían una cuidada educación, lo que hacía que tuviera más valor su trabajo.
A partir de la época de Augusto, cuando llegan a la capital muchos libertos y esclavos que se
convierten pronto en libertos, estos pasaron a formar parte de los órganos administrativos
centrales, los llamados libertos imperiales. A lo largo del siglo I destacaron en puestos clave de
la administración en Italia y en aquellas provincias donde los negocios de gran envergadura
revertían en beneficios para el fisco imperial, como es el caso de las minas hispanas.
En las colonias y municipios hispanos hubo libertos que progresaron y llegaron a ejercer cargos
de carácter religioso y se integraron en las asociaciones o en la industria local. Algunos, de
origen griego, también destacaron en la escultura, mosaicos o en la orfebrería, apareciendo
piezas firmadas con sus nombres.
Muchos también, eran esclavos porque habían nacido de madre esclava en las numerosas
familias de clase baja de las ciudades. Si tenían pericia trabajaban como peones en la industria
o en el comercio, pero la mayoría se dedicarían a la agricultura. Estos eran ignorantes e
iletrados pero aun así, a veces son mencionados en inscripciones en votos a dioses.
La manumisión de los esclavos mayores de 20 años era solicitada ante los duunviros por los
munícipes que poseyeran el derecho Latino y fueran mayores de edad. Se les otorgaba la
condición de latini optimo iure. Si no superaban dicha edad, sería el ordo decurial quién
decidiera su libertad.
Otra forma de obtener la libertad era a través del testamento legal. En algunas inscripciones
hacen referencia a estos testamentos en los que se explicaba el motivo de la manumisión.
Algunos esclavos, tras ser liberados, se ocupaban de levantar un monumento en honor del
legatario.
No siempre las relaciones entre el patrón y el esclavo o los libertos eran buenas. Las leyes
romanas regulaban estos conflictos.
c) Gladiadores y prostitutas.
Ambas profesiones suelen describirse como de los bajos fondos ya que estas gentes, calificadas
a veces con infames, vivían al margen de lo que era la sociedad clasista y de roles bien
definidos propia de Roma. Esta sociedad se vertebraba sobre un eje principal, la familia.
En el caso de las prostitutas, algunas llegaban a tener gran fama por su belleza o por su
atrevimiento y, como en todas las profesiones, había categorías que venían determinadas por
el éxito obtenido. Algunas, con mucha fortuna, llegaron a realizar anuncios o a esculpir en su
tumba su retrato, desnudo, con la misma dignidad que una dama de la alta sociedad.
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TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
Solían relacionarse con cantantes y gente del espectáculo. Existía prostitución en torno al
ejército, en las canabae 2 de los campamentos pero en las grandes ciudades había casas de
diversas categorías. Tenemos referencia de cómo eran, por las encontradas en Pompeya.
En cuanto a los gladiadores, estos eran admirados por su valor y fuerza. Su profesión era
itinerante y se los contrataba para ciudades de diversa importancia, por lo que no solían echar
raíces en ciudades concretas. Solían ser libertos o esclavos que murieron jóvenes y cuyos
epitafios recuerdan sus victorias deportivas.
13.4. Fides, devotio, hospitium.
La devotio y la fides eran instituciones bien arraigadas en la Hispania prerromana. La devotio,
bien conocida también en el mundo romano, era un pacto de por vida, casi una consagración a
a una persona. La fides ibérica se daba entre romanos y estos pueblos y establecía lazos entre
patrono y cliente que se extrapolaron al pacto entre comunidades, estableciéndose lazos de
colaboración amistosa y lealtad. Fue importante el carisma personal y el poder político de los
patronos.
El hospitium (pacto de hospitalidad) es una institución indoeuropea, por tanto conocida en
Roma y, por otra vía cultural, también por los pueblos ibéricos. Es una forma evolucionada y
colectiva de fides entre individuos o entre individuos y una colectividad. Se realizaba entre
indígenas, entre indígenas y romanos y entre romanos. El individuo de mayor rango actúa
como patrón y proporciona protección jurídica al huésped, sea un individuo o una colectividad.
13.5. Las asociaciones, instituciones de cohesión social
Collegium: institución de Derecho público. Se pueden designar también como sodalitas o
corpus, de ahí el término corporaciones. En Hispania se documentan desde los primeros siglos
del Imperio hasta Alejandro Severo. Los más frecuentes son los religiosos, funeraticios, los de
jóvenes y los profesionales. En Hispania también encontramos los militares, aunque son
menos numerosos que en otros sitios.
Estos colegios tenían sus propias normas, unos estatutos con carácter de ley y solían estar
auspiciados por algún emperador. Muchos se organizaban como si se tratara de municipios,
con un equipo directivo formado por magisti en lugar de magistrados y sus propios cuestores,
que controlaban las cajas o curatores. Incluso sacerdotes que solo oficiaban dentro del propio
colegio.
La sede recibía el nombre de schola, por un banco típico de los auditorios de filosofía. Por eso,
en el contexto educativo, schola equivale a collegium.
No había numerus clausus para entrar en un colegio, pero había que aceptar los estatutos y
pagar las cuotas. En el caso de los funeraticios, por ejemplo, el dinero de la caja servía para
pagar funerales dignos a los socios.
Cronología
133 a.C. Caída de Numancia, tomada por los romanos. Se abre un periodo de medio
siglo de relativa paz en la Península.
80-72 a.C. Sertorio crea una escuela en Osca para la educación de los aristócratas
indígenas.
2
Canabae: cabañas eventuales que se solían ubicar extramuros de los campamentos romanos, con
tiendas y otros servicios.
95
TEMA 13. LA SOCIEDAD ROMANA EN HISPANIA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
40 a.C. Nombran al primer cónsul “no itálico”: L. Cornelio Balbo, nacido en Gades
74 d.C. Vespasiano concede el derecho latino a todas las ciudades que tenían rango
inferior a este.
96
TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA
HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y
ALTOIMPERIAL
I. EPOCA REPUBLICANA (siglos II-I a.C.) 14.1. Las minas y su explotación. 14.2. Comercio e
industria. 14.3. Sector agropecuario. II. ÉPOCA IMPERIAL (siglos I-III d.C.) 14.4. El servicio
imperial de la annona y la Bética. 14.5. Las ánforas olearias Dressel y el Monte Testaccio.
14.6. Legislación económica. 14.7. Fiscalidad. 14.8. La agricultura. 14.9. Ganadería. 14.10. Las
minas y su administración. 14.11. Canteras. 14.12. El trabajo femenino. 14.13. Monedas y
talleres. 14.14. Puertos y red viaria.
I. EPOCA REPUBLICANA (siglos II-I a.C.)
Fueron tiempos convulsos de guerras, con la presencia constante de ejércitos que tenían que
ser pagados y alimentados. Roma dejaba una parte de la financiación de las tropas al albur de
los botines de guerra o de la explotación de los recursos primarios de Hispania. Se consideraba
que los gobernadores podrían obtener recursos de las comunidades sometidas a tributo o,
directamente, del saqueo. Era un método falto de planificación, totalmente improvisado
incluso, que acabó derivando en abusos hacia los autóctonos y levantamientos.
14.1. Las minas y su explotación.
La extraordinaria riqueza metalífera peninsular ya había sido explotada por los colonos fenicios
y griegos, más tarde por los cartagineses en sus tres decenios de ocupación y fue corroborada
por los romanos, comenzando por las minas argentíferas de plata de Carthago Nova.
Otros autores, como Plinio, nos hablan también de las minas de Plata de Sisapo e Ilipa y
sabemos que las de Río Tinto fueron explotadas desde épocas remotas, conociendo incluso las
técnicas usadas para la extracción y lavado de tierras.
Los ríos cantábricos eran ricos en oro, también los gallegos, como el Sil donde el oro ya era
recogido por los indígenas para utilizarlo en la joyería. En el noroeste había también plata,
hierro y plomo.
En el libro podemos ver un texto de Posidonio1, a través de Dionirio, en el que narra cómo se
explotaban estas minas por parte de los itálicos que emigraron en masa a Hispania,
contribuyendo al desarrollo económico de la zona, pero también de Roma. Las técnicas eran
adelantadas, con el uso de máquinas, pero con miles de esclavos trabajando en condiciones
muy duras, mal alimentados y sin la más mínima atención médica.
A través de diversos autores conocemos el trabajo que se realizaba en las minas y también la
importancia de los esclavos en el mismo. Estos esclavos eran, en su mayoría, prisioneros de
guerra autóctonos y su esperanza de vida era muy corta ya que trabajaban incluso desde niños.
Podemos ver restos de las explotaciones mineras de la época en diferentes lugares de España,
como en Sisapo, en la Provincia de Ciudad Real o La Fortuna, cerca de Murcia.
Por la PI circulaban grandes cantidades de plata, una parte de la cual quedaba aquí para el
pago a los soldados, mientras que otra iba a Roma.
1
Posidonio visitó la PI, especialmente la Ulterior y dejó bastantes noticias sobre Iberia y sus costas, las
cuales las conocemos por otros autores pues su obra original está perdida.
97
TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
14.2. Comercio e industria.
La circulación monetaria en época republicana da una idea general de la actividad comercial.
En la PI había gran cantidad de itálicos desplazados que negociaban entre ellos y también con
los indígenas. Las cecas en las que se acuñaron monedas ibéricas con símbolos y leyendas
indígenas competían en un mismo mercado con las monedas romanas, de las cuales tomaban
los tipos.
Las monedas sustituyeron a la costumbre más antigua del intercambio. El flujo de negocios que
incluía metales, plomo, pieles, cerámica o sal entre otras cosas se realizaba también con gente
del norte de África y no cesó hasta finales de la República. Estrabón nos cuenta que los
enclaves costeros de la provincia Ulterior eran los más activos en el comercio, pero tierra
adentro, siguiendo el curso del Betis, había multitud de ciudades de economía destacada.
La costa mediterránea carecía de buenos puertos con la excepción de Carthago Nova y las
Baleares. Ampurias es especialmente importante por su comercio con el sur de la Galia y con
Italia. Los barcos salían cargados de vino y aceite principalmente y regresaban con productos
manufacturados, cerámicas finas etc.
A pesar de estar muy bien documentada por las fuentes, frecuentemente se ha subestimado la
industria de construcción de barcos en los puertos hispanos de los siglos II-I a.C. También se
tienen noticias de la industria textil. El lino era muy apreciado en algunas zonas de Levante.
Otra industria importante era la del arte, como deja en evidencia la gran cantidad de estatuas
encontradas. Algunas eran de poca calidad, fabricadas de forma local para clientes poco
exigentes, pero también se encuentran otras itálicas y que podrían servir de muestra para
talleres locales.
Las armas hispanas, especialmente las espadas, eran muy temidas y por eso mismo muy
deseadas, por lo que había talleres especializados en la fundición del hierro y la fabricación de
armas. Los expertos en fundición también dejaron su huella en las estatuas de bronce
encontradas, algunas de gran nivel.
14.3. Sector agropecuario.
El suelo agrícola y los bosques servían de sustento y modo de vida a la sociedad prerromana.
Estrabón ya habla de la abundancia de animales salvajes que daban alimento a estas gentes, el
cual completaban con recolección y agricultura. Además, contaban con la pesca en ríos y mares
y con una industria del salazón que había sido introducida por los púnicos y que, por tanto
destacaba sobre todo en la zona de Gades a Carthago Nova.
La PI poseía muchos bosques que producían madera y frutos. Se sabe que había almendros,
manzanos, higueras, ciruelos etc. La vid y el olivo eran cultivos destacados y el aceite bético
muy apreciado.
Fueron los púnicos los que introdujeron las nuevas técnicas de cultivo con arados y las trillas
para pisar las mieses. El regadío natural era otra técnica muy utilizada con éxito. Los cultivos y
recolección tenían carácter familiar y solo los excedentes se usaban para intercambiar por
otros productos o para su venta, una vez que se introdujo la moneda.
En las grandes planicies de la meseta se cultivaba cereal y se criaba ganado lanar, básicos
ambos en estas economías primarias. Se usaban las pieles de animales domesticados y de la
caza para hacer vestidos o cubrir cabañas. La transacción de animales está bien documentada,
siendo los caballos los más demandados.
Los pueblos prerromanos no solo proporcionaron hombres a los ejércitos de Roma, también
alimentos, tan apreciados que a menudo eran exigidos como pago para liberar rehenes o como
tributo a los derrotados.
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TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
II. ÉPOCA IMPERIAL (siglos I-III d.C.)
En los últimos decenios del siglo I a.C. y durante la paz augustea se mantiene el crecimiento y la
riqueza en Hispania. Las instituciones se consolidan y los numerosos soldados que
permanecieron en el territorio se encargaron de mejorar las estructuras públicas. Las vías y
puertos mejoran y, en un ambiente de paz, el latín aumenta su difusión de forma natural. Se
aceptan los dioses romanos, que no entran en conflicto con los indígenas, sino que permiten su
asimilación. En resumen, la economía se benefició de una coyuntura social en transformación y
crecimiento.
14.4. El servicio imperial de la annona y la Bética.
Julio Cesar creó los primeros puestos oficiales administrativos relacionados con el reparto de
trigo a la plebe de Roma, pero fue Augusto quién lo desarrolló y estableció instituciones sólidas
para este fin. Entre el 8 y el 14 a.C. se crea la prefectura annonae. La annona era una
institución a cuyo frente estaba un prefecto, del orden ecuestre y nombrado por el propio
emperador, con una oficina con empleados especializados en controlar la entrada del grano en
Roma. El grano era la materia prima de la dieta humana. El prefecto se encargaba de controlar
la producción en las provincias y de su traslado a Italia, así como de regular su precio. Ya en
Roma, otro prefecto entregaba el grano al ciudadano.
Las provincias que surtían de grano a Roma eran Egipto, las de norte de África y también
Hispania. Hispania enviaba también importantes cantidades de vino o aceite que, junto al
grano, también eran enviadas para el mantenimiento del ejercito en la frontera (limes)
septentrional.
La vega del Betis, actual Guadalquivir, era el espacio donde se concentraba la producción
agrícola en Hispania. El río era una gran arteria comercial por el que se transportaba la
mercancía corriente abajo. En Hispalis, actual Sevilla, se abría al mar aun más que ahora, por lo
que era fácil continuar la travesía en barco hasta Gades donde pasaba a barcos de mayor
calado que navegaban hasta Roma.
Las ánforas de barro eran los recipientes elegidos para el transporte del vino y del aceite
porque no alteraban su sabor y sus restos nos permiten saber en qué cantidad y hasta dónde
llegaban. Se enviaba también salmuera y garum, una pasta de pescado (vísceras fermentadas)
de sabor intenso y muy popular.
La calidad y cantidad del aceite de la Bética hicieron de esta una zona muy rica y con gran
concentración humana. Destacaron algunas colonias cesarianas y augusteas, como Corduba,
Hispalis o Astigi (Écija). Los investigadores no se han puesto de acuerdo sobre si los centros de
producción estaban en manos de grandes propietarios (latifundios) o una gran cantidad de
medianos propietarios. Esto último se considera lo más probable, sin descartar que hubiera
algunos potentados con su grupo de administradores propios.
14.5. Las ánforas olearias Dressel y el Monte Testaccio.
Las ánforas tenían forma globular y pesaban vacías unos 30 kg. Podían contener 70 kg de
aceite. Llevaban unas marcas que se grababan en el barro que hacían referencia al propietario
o transportista, a la tara y peso del contenido y un sello de control fiscal.
Eran lo que hoy llamaríamos envases no retornables, no se reutilizaban y acababan
acumulándose cascotes hasta el punto de formar una colina artificial, el monte Testaccio, que
todavía puede verse hoy en día. Estos restos fueron fundamentales para estudiar la
importancia de la exportación de aceite entre la Bética y Roma. Cabe señalar que el aceite no
se usaba solo para cocinar, también para la elaboración de fármacos, cosméticos o para el
alumbrado.
Se ha calculado que cada ánfora de vino o aceite exportada tendría un valor de entre 20 y 40
seistercios, lo que suponía grandes réditos para productores, transportistas y distribuidores.
99
TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
14.6. Legislación económica.
Era frecuente regular el precio, distribución y tráfico de los productos importantes cuando el
exceso de producción de unas regiones desestabilizaba a otras. Adriano es un buen ejemplo
con dos leyes, la De rubidus agris, o ley sobre los campos yermos, que afectaba a tierras
africanas y la lex Olegaria o ley sobre el aceite, que regulaba la provisión de aceite a Atenas.
14.7. Fiscalidad.
El Estado romano había desarrollado un complejo sistema de fiscalidad para muchas de las
operaciones económicas frecuentes. Ya se ha hablado de los tributos sobre la explotación de
las minas, así que veamos otros.
Stipendium: es el más antiguo. Se recaudó desde el 206 a.C. y lo regularizan Catón y
Sempronio Graco. Se fija en un 5% por lo que se conocía como vigésima (la mitad de lo
que se cobraba en Sicilia). En época republicana los gobernadores fijaban el precio de
los productos sometidos a tributación, de modo que esta vigésima podía ser abusiva.
Vectigalia: nombre genérico bajo el que se recogen los impuestos indirectos que se
pusieron durante la época imperial y que en Hispania eran, entre otros:
o Vigesima hereditatum: 5% sobre las herencias
o Vigesima libertatis: 5% por la manumisión de un esclavo
o Quinquagesima: 2% sobre productos de explotación
o Centesima rerum venalium: 1% sobre ventas de subastas
o Portorium: Porcentaje variable, entre el 2 y el 2,5% que se cobraba por los
pasos de aduana, arbitrio y peaje, especialmente en puertos de mar y sobre
todo a productos de lujo.
o Bona damnatorum: No es un impuesto sino una confiscación por parte del
Estado de los bienes de un individuo condenado en un procedimiento legal. Iba
acompañado de ostracismo y estigmatización social.
El control de rentas y transmisiones se revisaba por las autoridades cada cinco años, en el
lustrum o censo.
Los cuestores o procuradores de las provincias se encargaban de recaudar los impuestos. En la
Bética, que era provincia senatorial, la caja del erario estaba en Corduba y los impuestos se
enviaban al aerarium Saturni en Roma, controlado por el Senado. En las provincias imperiales,
los impuestos se centralizaban en la caja del fisco imperial.
Desde las capitales provinciales se establecían subdirecciones tributarias, que eran atendidas
por un cuerpo de funcionarios muy diverso: cuestores, procuradores etc, ayudados por
empleados de oficina que eran, generalmente, libertos expertos en escritura y cálculo.
14.8. La agricultura.
En la época de augusto se calcula que se instalaron en Hispania más de 200.000 hombres entre
soldados veteranos y emigrantes itálicos, que se sumaron a los 50.000 que ya se habían
trasladado en época de César y a los que acudieran previamente. Augusto pagó de su bolsillo
tierras para repartir a los veteranos en las provincias para que pudieran vivir como agricultores
una vez licenciados.
El régimen agrario no cambió sustancialmente en Hispania, aunque se introdujeron mejoras,
como nuevas técnicas de cultivo más extensivo o la optimización del regadío. Estrabón nos
habla de la fertilidad de los campos hispanos y Plinio lo corrobora. Además de los cultivos ya
mencionados, cereales, vid y olivo, también había una gran producción de hortalizas entre las
que destacan las alcachofas.
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TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
14.9. Ganadería.
Eran famosas las ovejas hispanas por la cantidad y calidad de su lana. Se atribuía esta a la
bondad de los pastos, la calidad de las aguas y el clima, pero en realidad era el fruto de un
cuidado proceso de selección.
El toro era un animal totémico en la cultura de la Iberia prerromana, como indican las famosas
esculturas de verracos o toros de piedra que se encuentran en diferentes provincias. En algún
momento, estas esculturas pasaron del campo a la ciudad y los romanos respetaron tanto las
estatuas como las creencias asociadas a ellas, en caso de que tuvieran algún significado
religioso (aquí Sabino se pregunta si podrían ser marcas de delimitación territorial).
Los caballos hispanos eran famosos y se exportaban para carreras. Para labores de campo se
usaban asnos y mulas. Los cerdos eran de gran importancia en la alimentación junto con la
carne procedente de la caza de aves.
14.10. Las minas y su administración.
Las minas continuaron con su actividad en los siglos del Imperio. Unas eran exploJutadas
mediante máquinas que horadaban la tierra. Otras, como las Médulas, con sofisticados
sistemas como el ruina montium que consistían en subir agua mediante acueductos de madera
hasta los puntos más elevados de la explotación. Una vez allí, abrían las compuertas y la
dejaban caer en una red de galerías que recorría el interior de la montaña hasta reventarlas. En
los laterales se habilitaban galerías de decantación donde se recogían las pepitas de oro, que
eran sometidas a un segundo cribado.
En las minas solía haber inscripciones en las que figuraba el nombre de los administradores. El
emperador era el propietario de las minas de oro que eran administradas por prefectos o
procuradores ecuestres y, a veces, libertos imperiales. La procúratela especial de los metales se
ejercía en una oficina con la asistencia de personal subalterno, contables y escribas. En
ocasiones, como en la época de Vespasiano, esta figura se reforzaba con un procurador
regional, inmediato superior del anterior.
14.11. Canteras.
Eran muy importantes las canteras de mármol, utilizado para la arquitectura y la escultura. Las
encontramos en Macael (Almería), Estremoz (Portugal) o Medol (Tarragona).
La piedra especular, que era un yeso transparente que se usaba para las ventanas a modo de
cristal, se obtenía en Segobriga, cerca de Cuenca. También eran importantes las minas de sal
de roca. Aunque hay constancia de extracción de piedras preciosas, no eran abundantes en
Hispania.
14.12. El trabajo femenino.
El trabajo femenino era poco relevante en la economía hispano-romana. Realizaban labores
domésticas y algunas manufacturas textiles (hilanderas o encargadas de teñir telas) o de
conserva de alimentos que se consideraban complementos de su labor como madres y
esposas. En el campo realizan tareas poco pesadas y relacionadas con la familia.
Los trabajos más habituales al margen de estos eran:
Ornatrix: Normalmente eran esclavas que vivían en la casa y se encargaban de las
necesidades de la esposa. Eran la doncella que les ayudaba a peinarse, vestirse etc.
Nutrix: Eran nodrizas que vivían en la casa y se encargaban de ayudar a criar a los
niños, amamantándolos si la madre no podía y cuidando de su salud. Estaban muy bien
valoradas y se creaban afectuosos lazos entre los niños y ellas.
Comadronas: Atendiendo partos y, en ocasiones, realizando trabajos como médicas
Maestras o pedagogas: Ya fuera de un niño o de un pequeño grupo a modo de clases
particulares.
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TEMA 14. LA ECONOMÍA DE LA HISPANIA ROMANA REPUBLICANA Y ALTOIMPERIAL
14.13. Monedas y talleres.
En la época republicana, a fin de poder pagar a los soldados, se establecieron talleres
monetarios en las zonas de conflicto, cuadrantes noreste y Valle del Ebro, así como en la zona
meridional que ya había sido zona comercial fenicia, púnica o griega y contaba con su propio
numerario. Durante el tiempo de la conquista, se multiplicaron los talleres romanos o
indígenas que acuñaban moneda. Los talleres del siglo I a.C. coinciden en buena parte con las
cecas activas de los primeros emperadores, de Augusto a Calígula. Pero el sucesor de este,
Claudio, prohíbe todas las acuñaciones autónomas en Hispania.
14.14. Puertos y red viaria.
Toda sociedad avanzada necesita una economía fluida, activa e interconectada. Los puertos y
las vías de comunicación son fundamentales para el movimiento de los ejércitos, tan
importante durante los dos primeros siglos de presencia romana en Hispania, como para el
desarrollo social:
Los puertos: Carthago Nova o Gades son ejemplos de puertos estratégicos que
supusieron además riqueza económica por sus importaciones y exportaciones con
Italia y África. Estrabón nos habla de los más importantes de finales del siglo I ac, como
Carteia, Malaca o Sexi. La zona sur del Mediterráneo era un lugar estratégico en
conexión siempre con Carthago Nova.
Los ríos: Eran grandes vías de comunicación, especialmente los de mayor tamaño y en
todos los grandes ríos de Hispania se transportaban personas y mercancías. El Baetis
fue muy importante porque era la arteria de comunicación por el que fluían los
productos estelares de la Bética, vid y olivo, desde los puntos de recolección hasta
Hispalis y la costa mediterránea.
La red viaria de calzadas: El comercio interior y el traslado de personas o tropas exigía
de una red viaria de calzadas lo más completa posible. La primera gran arteria
documentada fue la Vía Hereclea, que conectaba Carthago Nova y Gades por el interior
y que posteriormente sería restaurada por Augusto y conocida como Vía Augusta.
Desde Carthago Nova había toda una red de caminos paralelos a la costa que
conectaban con el sur de la Galia, confluyendo en el sureste con la Vía Aquitania que
conectaba Burdigala (Burdeos) con Narbo. Desde este punto había una conexión
terrestre con Italia, aunque con dificultades orográficas.
Las vías del norte peninsular conectaban con el sur de la Galia y con las poblaciones del
interior hispano.
No había ninguna ciudad importante que no estuviera conectada con otra igualmente
importante en actividad económica o administrativa.
Se llevan a cabo puentes y acueductos, grandes ejemplos de la ingeniería romana
aplicada. Hispania estaba en una constante reconstrucción y era necesario rehacer las
vías y puentes. Contamos con inscripciones fechadas con los nombres de los
emperadores que promovieron muchas de estas obras.
En todos los caminos frecuentados, los viajeros contaban con posadas (stationes) en
las que descansar ellos y sus animales y que eran también lugares en los que se
llevaban a cabo negocios e intercambios de ideas.
Cronología básica
138-137 a.C. Campaña de Décimo Junio Bruto en Gallaecia, explorando por primera
vez el territorio y evaluando sus recursos naturales.
117-138 d.C. Leyes del distrito Minero de Aljustrel
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TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN
HISPANIA
15.1. Introducción. 15.2. El ejército romano en época republicana. 15.3. Efectivos y cifras.
15.4. Campamentos provisionales. 15.5. Colonias militares republicanas en Hispania. 15.6.
Integración de hispanos en el ejército romano republicano. 15.6.1. La turma Sallvitana.
15.6.2. La legioVernacula. 15.7. El ejército preventivo: De Augusto a Vespasiano. 15.7.1.
Legiones. 15.7.2. Tropas auxiliares. 15.8. La legión VII Gemina. 15.8.1. Origen. 15.8.2. El
Campamento. 15.9. Actuaciones de urgencia. 15.10. Relaciones de la legión VII con el
gobierno provincial en Tarragona. 15.11. Reclutamientos regulares de hispanos en legiones
de época imperial. 15.12. Unidades auxiliares reclutadas en Hispania y con nombre gentilicio
hispano.
15.1. Introducción.
Desde la Segunda Guerra Púnica se constata la presencia de hispanos en los ejércitos romanos.
Durante los primeros años de presencia, los Escipiones emularon a sus enemigos cartagineses
convenciendo a los iberos para que lucharan a su lado como [Link] tropas locales servían
de apoyo a los ejércitos consulares o pretorianos que eran enviados desde Roma, cada año,
con los nuevos gobernadores.
Sabemos que cada año se reclutaban en Roma cuatro legiones, asignándose dos a cada cónsul.
Eran reclutados por conscripción, esto es, por leva regular entre hombres libres y en edad de
combatir. Estos recursos humanos debían ser empleados en guerras externas. A Hispania, tras
la expulsión de los cartagineses en el 206 a.C. eran enviados anualmente magistrados pretores,
es decir, cum imperio, junto a sus soldados.
Una vez acabado el año, se plantea la duda de si los soldados regresaban a Roma o tenían que
esperar el relevo, pero seguramente dependería de las circunstancias y necesidades de cada
momento. No hay que olvidar que Roma estaba también en guerra con los Estados helenísticos
en Oriente. Pero lo que sí es seguro es que la presencia de soldados en la PI fue permanente y
alimentada por un ir y venir de itálicos, muchos de los cuales, indudablemente, echaron raíces
en Hispania formando una base social de colonos. A menudo se ha menospreciado la influencia
de estos itálicos a la hora de establecer alianzas con los generales romanos que debían pactar
con los pueblos locales, así como en los pactos de amistad o clientelas.
En todo este proceso de relaciones, el ejército romano fue una extraordinaria institución al
servicio de Roma. Servir en sus filas, ya fuera como soldado, como aliado o como mercenario,
fue una gran herramienta de romanización. Todo esto tuvo su culminación con Augusto, con su
diseño de un ejército profesional en el cual los antiguos aliados pasaban a luchar bajo
estandarte romano ya fuera como legionarios, si tenían la condición de ciudadanos romanos o
como auxiliares, con la promesa de la ciudadanía al finalizar su carrera en las armas.
15.2. El ejército romano en época republicana.
Durante los siglos de conquista, el ejército romano que luchaba en Hispania estaba formado
por:
Principalmente, legionarios de origen romano o itálico
Un determinado número de tropas auxiliares reclutadas entre los pueblos ibéricos
mediante alistamiento voluntario o bien como mercenarios
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TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
Tropas extranjeras aliadas, generalmente africanas, que aportaban los reyes a merced
de sus alianzas con los romanos o con generales en particular.
Los ejércitos pretorianos (asignados a los pretores republicanos) contaban con unos 10.000
hombres regulares, más las tropas auxiliares y aliadas que cada gobernador pudiera convocar.
En época de guerra, como las mantenidas con los celtíberos y lusitanos, este número llegaba a
duplicarse o triplicarse.
El ejército romano, en contra de lo que se ha dicho, no es un ejército de ocupación pues no
había una planificación a largo plazo por parte del Senado para reforzar las tareas de una
administración provincial que era inexistente.
Los romanos e itálicos que luchaban en Hispania eran campesinos y proletarios que luchaban
lejos de su patria. Los generales debían de convencerlos de que sus intereses personales
también se defendían en las provincias, así como darles la esperanza de un botín que les
compensara. Esto nos hace ver la importancia del general como líder y también nos ayudará a
entender la relación de los soldados con el medio natural y la población indígena.
15.3. Efectivos y cifras.
En este apartado se dan diferentes cifras para dejar ver la enorme cantidad de tropas que
llegaron a moverse por Hispania. Solo pondré aalgunos ejemplos de los que figuran en el
manual:
Durante el conflicto romano-cartaginés se habla de que, al marchar hacia Italia, Aníbal
despide a 7.000 hispanos de los que no se fiaba y, previamente, habían desertado
3.000.
En el 197 a.C cuando Hispania se divide en dos provincias, Citerior y Ulterior, cada
gobernador llega con un ejército de 8.000 infantes y 400 caballos.
En el 146, los romanos enviaron contra Viriato y sus saqueos un ejército de 10.000
soldados y 1.300 jinetes.
Cuando Escipión llegó a Hispania para acabar con el problema de Numancia, se
presentó con un ejército de 50.000 hombres, el mayor concentrado hasta entonces en
la Península.
15.4. Campamentos provisionales.
Por la propia dinámica de la guerra, que no permitía establecer fronteras seguras ni zonas de
confort para los romanos, no tenía sentido establecer campamentos permanentes. La función
de guarnición militar la hacían las ciudades tomadas a los enemigos.
Al contrario que durante la época imperial, las legiones no tenían campamentos estables, sino
que eran fuertes construidos principalmente en madera y pensados para ser provisionales.
Parece, eso sí, que se trató siempre, dentro de las condiciones del terreno, de establecer
campamentos con formas regulares, rectangulares y bien compartimentadas. Pero por las
características de los mismos, son muy pocos los restos conservados.
Se conservan restos, principalmente, aquellos que estuvieron durante tiempo prolongado,
como los del asedio a Numancia o los construidos sobre las montañas en las guerras astur-
cántabras. Estos últimos se conservan gracias a que, por su situación, no se construyeron
ciudades encima. Mientras que los castros estaban en puntos estratégicos elevados, las
ciudades romanas se construían en llanos con buenas comunicaciones que permitieran una
planificación económica.
Algunos campamentos fueron aprovechados posteriormente para crear una ciudad, como
Castra Caecilia, Cáceres el Viejo, a 2 km del Cáceres, el campamento de Pompeyo en el
territorio de los vascones que daría lugar a la ciudad de Pompelo, actual Pamplona o el de
Augusto en las guerras cántabro-astures donde se crearía la ciudad de Asturica Augusta.
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TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
15.5. Colonias militares republicanas en Hispania.
Al margen de las guerras, el ejército ejerció una función social y política en Hispania, con la
fundación de colonias romanas en la Península. No era un programa colonial a largo plazo, más
bien fundaciones oportunas por diferentes razones. En estos núcleos de población no solo
habría ciudadanos romanos o exmilitares, sino también gentes itálicas, civiles y/o militares y
pobladores autóctonos. Facilitaban pues la integración de romanos y autóctonos. En época
republicana se documentan:
Italica (actualmente Santiponce, Sevilla): fundada por Escipión en el 206 a.C. para
albergar a los heridos tras la batalla de Ilipa al final de la Guerra Púnica en Iberia.
Graccurris (Alfaro, en La Rioja) y Iliturgi (Menjíbar, Jaén): Fundadas por Tiberio
Sempronio Draco en torno al 179 a.C.
Carteia (El Rocadillo, Cádiz): fundada en el 171 a.C. con el estatus de colonia latina
Corduba (Córdoba): fundada en el 162 con estatus de colonia latina, con ciudadanos
romanos e indígenas escogidos.
Bruttogriga (Provincia de Badajoz) y ValentiaEdetanotum (Valencia): fundadas por
Marco Junio Bruto en el 138 a.C. tras el fin de las guerras lusitanas.
Palma (Palma de Mallorca) y Pollentia (Alcundia): fundadas por Cecilio Metelo en el
123-122 tras expulsar a los piratas.
CaeciliaMetellinum (Medellín, Badajoz): fundada en el 80-79
Pompelo (Pamplona): fundada por Pompeyo Magno al final de las Guerras Sertorianas
72-71
Ilerda (Lérida): fundada antes del 89 a.C.
Munda: fue la primera colonia immunis, pero destruida en el 45 a.C. por las guerras
entre César y los hijos de Pompeyo.
15.6. Integración de hispanos en el ejército romano republicano.
La incorporación de elementos hispanos al ejército romano durante los siglos II-I a.C fue
tumultuario1 y se incorporaron como aliados a uno u otro bando en conflicto. Los dos casos
que vamos a ver, aunque excepcionales, dejan constancia de la integración de hispanos en el
ejército de Roma y pueden ser preludio de lo que será, en época imperial, la norma común.
15.6.1. La turma Sallvitana.
La turma2Sallvitana es la unidad de caballería reclutada entre los celtíberos del valle del Ebro
que intervinieron en Italia durante el contexto de la Guerra Social en las tropas de Pompeyo
Estabón (padre de Pompeyo Magno). Acabada la guerra en noviembre del 89 a.C., Pompeyo
premió a estos jinetes con la ciudadanía romana por su valor en la guerra, tal como consta en
el Bronce de Ascoli.
15 .6.2. La legioVernacula.
Es el único caso que se conoce en la historia de la Hispania republicana de reclutamiento por
vía de urgencia, de una legión completa formada por indígenas. Fue reclutada por Pompeyo
Magno en el 49 a.C. entre sus partidarios en los primeros pasos de la Guerra Civil en Hispania y
es nombrada en la obra BellumHispaniense3.
1
Tumultumdecernere: llamamiento a filas extraordinario de gentes externas al ordenamiento romano.
También se refiere a una forma de combatir improvisada o poco disciplinada.
2
Turma: escuadrón de caballería de 30 hombres, mandados por 3 decuriones con 10 hombres cada uno
bajo su mando.
3
BellumHispaniense: conocido también como De bello Hispaniensi, es un libro que forma parte del
corpus cesariano. Se dijo que lo escribió Julio César pero actualmente esta autoría es muy discutida.
Detalla las campañas de César en la península ibérica.
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TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
De haberse hecho el reclutamiento entre los hispanos, no se adecuaría al ordenamiento
constitucional militar romano. Se ha dicho que esta legión podría haber sido reclutada años
antes y que ya estaría fogueada en la táctica romana y que, aunque los soldados comunes
fueran de base no ciudadana, los oficiales sí habrían sido escogidos entre ciudadanos romanos
u oficiales de otras legiones.
En cualquier caso, estos soldados hispanos ya estarían adaptados a la táctica romana dejando
de lado las tácticas primitivas y desordenadas y que el proceso de integración en los ejércitos
romanos era posible en las regiones en las que la romanización estaba muy adelantada.
15.7. El ejército preventivo: De Augusto a Vespasiano.
15.7.1. Legiones.
Antonio García y Bellido, uno de los primeros estudiosos del ejército romano, acuñó el término
“exercitushispanicus” para referirse a la guarnición militar romana en la Península en el periodo
que va entre el inicio de las Guerras Cántabras y la muerte de Nerón, cuando ya queda
pacificada Hispania. Aun habría entonces un potente ejército estable que poco a poco va
abandonando la península cara a otros frentes donde era más necesario.
Sin guerras ni rebeliones que atajar resulta lógico pensar que el gran contingente militar de los
campamentos del noroeste peninsular, no solo realizaría labores de vigilancia, sino también un
importante papel económico en la explotación de minas y un papel civil como mano de trabajo
en obras de ingeniería.
Soldados de estas legiones contribuyeron a la población de las colonias, tanto las nuevas como
las recalificadas y a la creación, en zonas de menor densidad de población, de centros urbanos
no muy grandes con claro carácter militar.
Estrabón os cuenta como en la época de Augusto Hispania queda dividida en tres provincias,
quedando concentradas las tropas en la mayor de ellas, la Citerior. En ese tiempo, le legado
consular que la gobernaba disponía de tres legiones y mandaba sobre tres legados: uno, con
dos legiones guarnecía la región del Norte del Duero, Gallaecia y las tierras de astures y
cántabros; el segundo, con otra legión, gobernaba desde la frontera oriental de los cántabros
hasta los Pirineos; el tercero vigilaba las zonas más civilizadas, las de los celtíberos que vestían
toga, como nos dice Estrabón. El gobernador provincial residía en las capitales, Carthago Nova
y Tarraco, pero en verano recorría la provincia inspeccionando. La paga de los soldados estaba
supervisada por procuradores ecuestres designados por el emperador.
De las siete legiones que participaron en las guerras contra cántabros y astures solo quedaban
pues, tres en la Citerior. Fueron las que tuvieron más presencia e importancia para Hispania:
IIII Macedonica: Llegó a Hispania procedente de Aquitania en el 28 a.C. para formar
parte del frente oriental. Acabada la guerra tuvo su campamento en Segisama Iulia y
posteriormente en Pisoraca (territorio vacceo). Los soldados de esta región realizaron
trabajos de ingeniería o vías militares y posiblemente colaboraron en el
reasentamiento de poblaciones indígenas en el noroeste peninsular. Soldados
licenciados de esta región se integraron en la colonia de Caesaraugusta (Zaragoza). En
el 42 d.C. partieron hacia Germania Superior.
VI Victrix: Combatió en el frente occidental galaico junto a la X Gemina y
posteriormente contra los astures. Estas campañas fueron las que le valieron el
apelativo honorífico de Victrix. Tras la guerra se ubicó cerca de Asturica Augusta y
quizás participó en la fundación de Lucus Augusti en el 16-13 a.C. Buena parte de sus
veteranos se integraron en Caesaraugusta. En el 70 d.C. fue trasladada a Germania.
X Gemina:Combatió con César en la Galia y en la guerra Civil y, lógicamente, se alinean
con él en frente a los pompeyanos. En el 26 a.C., o antes, llega a Hispania. Su ubicación
fue paralela a la VI Victrix. A partir del 19 a.C. se instala al sur de la región astur y
106
TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
posteriormente en Petavonium (provincia de Zamora). Soldados de esta unidad se
sumaron a la población de Emerita Augusta y Caesaraugusta.
15.7.2. Tropas auxiliares.
Las fuerzas legionarias estaban reforzadas por un número variable de tropas auxiliares de
infantería (cohortes) y algunas alas de caballería que no debían ser muchas ni suficientes. La
combinación de textos literarios y epigráficos nos permiten conocer los nombres de algunas de
estas unidades, aunque no siempre es posible saber a qué legión estaban asignadas.
Alas de caballería: II Gallorum; II Thracum; TautorumVictrixciviumRomanorum; II Flavia
civiumRomanorumetc
Cohortes de infantería: I GallicaequitataciviumRomanorum; II Gallica (o Gallorum); IIII
Gallorum, I Celtiberorumetc
15.8. La legión VII Gemina.
15.8.1. Origen.
Tiene su origen en la legio Galbiana, llamada así por haber sido reclutada por Galba. Tras la
muerte de Nerón, Galba es nombrado emperador en Clunia por los soldados de la VI Victrix. La
nueva legión que surge de la necesidad de reforzar a Galba toma sus altos oficionales de la VI
Victrix pero recluta a muchos soldados de origen hispano. Supuestamente, ciudadanos, aunque
sabemos que en caso de urgencia se llegó a incorporar a ciudadanos comunes. La unidad pasó
a llamarse Legión VII (número a continuación del VI de la Victrix).
Pero Galba no fue el único aspirante al puesto de gobernador y tras una guerra civil llega al
poder Vespasiano en el 69. Inmediatamente, debe reorganizar las guarniciones militares en
todas las provincias. En el primer aniversario de su reclutamiento y fundación como
Galbaniana, esta legión recibe su definitivo nombre de legión VII Gemina. Era el año 70.
15.8.2. El Campamento.
La legión VII permanece en Panonia entre el 70 y el 73 y en Germania entre el 73 y el 74. Tras
concluir su misión allí se instala definitivamente en la Hispania Citerior Tarraconense, en el
lugar que había ocupado la antigua legión VI Victrix. Este lugar sería, posteriormente,
bautizado como Legio en honor a la legión y es el actual León. La urbe leonense surge de las
estructuras del campamento y de las cabañas que se fueron adheriendo al mismo a lo largo de
los siglos, tal como ocurría en todos los campamentos. Estas conurbaciones acaban por ser, en
algunos casos, ciudades.
El campamento tenía unas 20 hectáreas, tamaño habitual en zonas de poca conflictividad y se
planificó con mucho cuidado por parte de topógrafos militares. Contaba con un espacio
rectangular amurallado, con cuatro puertas en el centro de cada lado que eran puntos de
entrada a las dos calles principales, el cardo y el decumanus, que se cruzaban perpendiculares.
En el centro estaban los edificios del gobierno, del legado legionario y de las oficinas así como
las viviendas de los oficiales. En los grandes espacios estaban los barracones de los soldados,
talleres propios, almacenes para provisiones etc.
La ubicación del campamento era estratégica, próxima a los focos de posibles insumisiones y
cercana a Las Médulas y a los ríos galaicos que se decían ricos en oro.
15.9. Actuaciones de urgencia.
La provincia de la Bética quedaba al albur de ataques enemigos, al carecer de guarnición
militar. En caso de peligro, las autoridades debían comunicarlo al legado propretor en Tarraco o
al legado legionario de la VII Gemina o a ambos. Estos disponían entonces una intervención
urgente contra los posibles enemigos, enviando un destacamento, como se hizo en el caso de
las incursiones de mauri en la Bética.
107
TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
15.10. Relaciones de la legión VII con el gobierno provincial en
Tarragona.
El cruce de informaciones entre el legado legionario y el gobernador provincial con sede en
Tarraco debía ser constante. En la capital estaba el edificio del gobierno donde había además
un significativo contingente formado por legionarios especialistas de la VII Gemina aquí
desplazados. Eran soldados que, por sus conocimientos de escritura o cuentas, eran liberados
del servicio regular de armas para hacer trabajo de oficina. Otros ejercían de policía militar, de
guardia del gobernador o pertenecían al servicio de información militar. Algunos formaron
asociaciones militares de tipo profesional (collegia).
15.11. Reclutamientos regulares de hispanos en legiones de época
imperial.
El nuevo ordenamiento territorial augusteo conllevó un cambio institucional que afectó a la
forma de reclutar soldados. Hispania ya era íntegramente parte activa del Imperio y debía
contribuir a su mantenimiento aportando hombres. Estos, veía a su vez una forma de hacer
carrera profesional, generalmente fuera de su tierra natal.
Los ciudadanos eran mayoría en la Bética y esta se convirtió en una activa generadora de
legionarios y, a la vez, receptora de veteranos atraídos por sus fértiles tierras. Las colonias
creadas por César y Augusto fueron también fuente de muchos legionarios.
A partir de Vespasiano, muchos de los soldados que se alistaban en la legión VII Gemina
procedían de la Península, siendo habitual a partir de Adriano la circunscripción local. Otros
muchos hispanos se iban a servir en otras provincias. La guarnición legionaria hispana, con sus
unidades auxiliares, ubicadas todas en el noroeste hispano contaría con 7.000 hombres,
suficientes para mantener la paz y realizar las otras labores ya mencionadas.
Son pocos los casos de ciudadanos romanos de origen hispano que sirvieran en las cohortes
pretorianas, la guardia de élite en Roma.
15.12. Unidades auxiliares reclutadas en Hispania y con nombre
gentilicio hispano.
No todos los varones en edad de combatir nacidos en Hispania eran ciudadanos y solo los
ciudadanos, salvo muy contadas excepciones, podían alistarse en las legiones. Aquellos que sin
ser ciudadanos querían hacer carrera militar podían alistarse en las unidades auxiliares, alas de
caballería y cohortes de infantería.
Por la epigrafía conocemos muchas unidades auxiliares con nombres hispanos a lo largo y
ancho del Imperio. Encontramos alas de arévacos, vetones, astures, cántabros, celtíberos…
Todos pueblos de la Citerior, preferentemente del área NO o de la mesera central, aquellos
que durante siglos fueron enemigos de los romanos.
Las unidades tomaban el nombre, en el momento de su creación, de la patria de la mayoría de
sus componentes. Pero cada unidad tenía vida propia. Los soldados se licenciaban o perecían y
las unidades se completaban con nuevos miembros que no tenían que tener la misma
nacionalidad. Por eso, podemos encontrar inscripciones con nombres de soldados de cualquier
lugar del Imperio en una unidad de nombre hispano o que, con el paso del tiempo, unidades
de nombre hispano ya no contaban con ningún soldado hispano en sus filas.
Cronología básica
218-206 a.C. Guerras Púnicas en solar hispano
181-179 a.C. Guerra en Celtiberia
154-152 a.C. Gran Guerra Celtibérica
155-139 a.C. Guerras Lusitanas
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TEMA 15. EL EJÉRCITO ROMANO EN HISPANIA
146 a.C. Inicio del liderazgo de Viriato
143-133 a.C. Última fase Guerra Celtibérica y caída de Numancia en 133 a.C.
29-19 a.C. Guerras Cántabras
30/29 a.C.-68-69 d.C. Gran presencia de legiones en territorio hispano
19 a.C.-68-69d.C. Tres legiones acantonadas en el noroeste hispano
68 d.C. Proclamación de Galba como emperador en Clunia
74 d.C. Vespasiano traslada la legio VII Gemina Felix a la Citerior Tarraconense,
donde tendrá guarnición permanente.
109
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA
HISPANIA ROMANA
16.1. Introducción. 16.2. Pervivencia de cultos y divinidades indígenas. 16.3. Los dioses de
Roma en Hispania: La religión del Estado y la religión municipal. 16.4. Las mujeres y la
religión romana. 16.5. Culto imperial. 16.6. Flámines y flamínicas. 16.6.1. Flamines. 16.6.2.
Flaminicae. 16.7. Espacios sagrados. 16.8. Los sacerdocios de libertos: seviros augustales y
augustales. 16.9. Genius. 16.10. Cultos foráneos. 16.10.1. De tradición griega y helenística;
asimilaciones. 16.10.2. Orientales.
16.1. Introducción.
La religión, cuando es mayoritaria y controlada por el estado, es en todas las culturas un factor
de cohesión social e ideológica. En el caso de Roma, esta religión oficial no es opresiva ni
coacciona al individuo. Era algo personal el ser o no ser religioso y se diferenciaba entre la
religión pública y la privada. Había además una tercera vía:
La religión pública: se regía por un calendario oficial con sus días fastos y nefastos, sus
dioses tutelares etc.
La religión privada: concierne al individuo a título singular o a la familia. En el caso de
la última, el padre de familia es el sacerdote y rector de esta religión doméstica, como
es el caso de los rituales a los Lares y los cultos a los antepasados.
Las religiones no estatales: estas son la tercera vía para canalizar los anhelos
espirituales. Podían sumarse a religiones no oficiales pero admitidas, esto es, no
perseguidas. Algunos ejemplos son los ritos del panteón céltico o los cultos orientales
que, con sus variedades tan exóticas, resultaron muy atractivos. Sus promesas
soteriológicas1, tuvieron un gran éxito durante los primeros siglos del Imperio, hasta
que fueron fagocitadas por el cristianismo.
16.2. Pervivencia de cultos y divinidades indígenas.
J. M. Blázquez publica en el 1975 un diccionario de teónimos prerromanos que recoge y
comenta unos 300 nombres de dioses y diosas de raíz céltica de los que se conservan
inscripciones, preferentemente en la zona occidental de la PI. Esta lista ha sido corregida con el
paso del tiempo y se han añadido también nuevos nombres.
Esto nos da una idea de la gran dificultad a la hora de fijar los nombres: se desconoce si la
divinidad es masculina o femenina y un mismo nombre puede mostrar variables incluso con
prefijos o sufijos entre otras dificultades.
El hecho de encontrar estos nombres escritos en latín, con frecuencia con incorrecciones,
indica que por un lado, las creencias culturales célticas pervivieron y, por otro lado, la
asimilación de algunos dioses prerromanos a homólogos romanos. Deja además evidencia del
respeto de los romanos hacia las creencias autóctonas.
Los filólogos peritos en lenguas indoeuropeas han abordado los problemas de identificación de
estas divinidades y, con el tiempo y paciencia, se va aclarando el panorama aunque no en su
totalidad. Además, está el problema añadido de conocer los rituales, cuáles eran los centros
religiosos o el carácter general de sus devotos. En muchos casos, se trata de meras hipótesis
basadas en otros cultos indoeuropeos o en la propia religión romana primitiva.
1
Soteriología: Idea sembrada por muchas religiones orientales que proclama la salvación del alma del
individuo, instalada, tras la muerte del cuerpo finito, en el Más Allá, en un espacio puro e incorruptible.
110
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
Para conocer la mentalidad de los cultos prerromanos en época romana tenemos que
aferrarnos a lo que nos cuenta Estrabón, quién a veces nos habla de cosas que no conoce de
primera mano pero que cuenta con la referencia de Posidonio, lo cual es un buen seguro de la
veracidad de lo contado. Después de Estrabón las fuentes se oscurecen y, para ponerlo aún
más complicado, tenemos las dificultades con las que se encuentra la epigrafía en el norte de
Portugal y noroeste de la PI donde el granito era el material utilizado para los altares. Esta
piedra es muy inestable y las inscripciones se han deteriorado dificultando su interpretación.
Muchas creencias primitivas, como la atención a los prodigios y a los fenómenos naturales, o la
adivinación, eran compartidas por los pueblos prerromanos y los propios romanos.
Algunos ejemplos de creencias prerromanas llamativas que nos cuentan los clásicos son, por
ejemplo, la creencia que existía en algunas zonas de que las yeguas hispanas quedaban
preñadas por el viento o el famoso episodio de Sertorio y la cervatilla albina que nos cuenta
Plutarco. Esto ejemplos sirven para fijar el carácter de esta religiosidad prerromana. Son
creencias de tipo pastoril, propias de comunidades rurales que contrastan con la religión
romana que es una religión orgánica, estructurada con sus ritos y sacerdotes y que se
desarrolla en un marco cultural superior: la ciudad.
16.3. Los dioses de Roma en Hispania: La religión del Estado y la
religión municipal.
En la antigua Roma la política y la religión son indisolubles. La epigrafía latina demuestra que
un ciudadano romano podía rendir culto a los dioses romanos en las ceremonias oficiales y, al
mismo tiempo, ser devoto de una divinidad alternativa no oficial. Cada individuo tenía libertad
de creencias, mientras fueran respetuosas con los ritos de la religión oficial del Estado en ese
momento. La aceptación de los cultos llevaba implícita la aceptación de la soberanía de Roma.
Estas ideas también se aplican en Hispania. Las colonias y municipios tenían leyes específicas,
con modelos de organización política y religiosa romana. Esas leyes eran oficiales y conforme al
Derecho. Estaban controladas por el Estado y eran respetuosas con las creencias romanas y su
organización sacerdotal.
En las provincias la religión oficial se fundamentaba en tres pilares: el culto a la Tríada
Capitolina, al emperador y a la diosa Roma, siendo esta última la rama más débil del culto.
Contamos con mucha documentación que nos permite trazar una idea exacta de la
organización religiosa en una ciudad privilegiada, siendo excepcional para esto la lex
Ursonensis2que ilustra las funciones religiosas y los tipos sacerdotales de la colonia.
En la colonia, el poder real residía en el orden decurional, interviniendo en la designación de
los magistrados (duunviros y ediles) elegidos en las urnas y proponían los nombres de los
candidatos a los colegios sacerdotales (pontífices y augures) para que estos eligieran por
cooptación3 a los candidatos.
Los sacerdotes no eran magistrados, aunque tenían privilegios semejantes en la ciudad y
formaban parte de la élite, especialmente los pontífices y augures que atendían al culto
público, oficial. En la citada ley de Osuna se describen sus privilegios.
Existían, por tanto, dos colegios sacerdotales, pontifices y augures, con tres miembros cada
uno. Las plazas debían estar siempre cubiertas, no estaban sometidas a la renovación anual y
desconocemos tanto las condiciones para que un varón fuera propuesto para un sacerdocio
2
Lex Ursonensis: La lex Ursonensis, o Ley colonial de Osuna, era la ley reguladora de esta colonia romana
promulgada por Marco Antonio en el año 44 a. Se conserva en unas tablas halladas en Osuna (el antiguo
Urso) a finales del siglo xix (bronces de Osuna), y en once fragmentos encontrados en El Rubio a
principios del siglo xx. En la actualidad se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
3
Cooptación: Designación de las vacantes de una corporación mediante el voto de los integrantes de la
misma
111
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
oficial como la duración de los cargos. Además, no podemos deducir que ambos colegios
tuvieran las mismas reglas. Veamos algo más sobre los cargos religiosos de las colonias:
Pontífices: Eran los guardianes de las tradiciones religiosas, custodios del derecho
sagrado y responsables de que los ritos se cumplieran estrictamente conforme a las
leyes religiosas.
Augures: Eran los sacerdotes que tomaban los auspicios (auspicationes) observando el
vuelo de los pájaros u otros signos en el momento de comenzar un acto oficial. No se
empezaba una empresa importante para la ciudad sin un auspicio favorable. En caso de
una ceremonia inaugural eran necesarios al menos dos de los tres augures. La epigrafía
hispana centra los testimonios en la Bética y en la Citerior, siendo prácticamente nula
en Lusitania.
Arúspices: Era una escala muy inferior a las dos anteriores. Es un sacerdocio de origen
etrusco en decadencia a finales del siglo I a.C. lo que se refleja en la ley colonial, donde
dos arúspices son relegados a puestos subalternos junto a los pregoneros y músicos,
como acompañantes en las ceremonias públicas, desapareciendo ya en las leyes
flavias.
Mientras que los augures interpretaban auspicios inducidos por el hombre, los
arúspices interpretaban aquellos eventuales, producidos por la naturaleza (una
inundación imprevista, la caída de un rayo…) y que podían ser interpretados como
mensajes divinos. Por ejemplo, cuando caía un rayo, el arúspice debía realizar el rito de
enterrar el rayo de Júpiter. Por tanto, las funciones de augures y arúspices no se
solapaban ni complementaban. Los arúspices estaban fuera de las ceremonias oficiales
del calendario y su labor no era en absoluto comparable a una magistratura.
Posiblemente, el cargo fuera vitalicio y sustituible en cualquier momento.
16.4. Las mujeres y la religión romana.
Los testimonios que tenemos acerca de las mujeres y la religión son de época imperial y,
fundamentalmente, epigráficos.
Las instituciones romanas están ocupadas solo por varones y la mujer es relegada a un papel
secundario también en la religión oficial. En la Triada Capitolina, la divinidad romana por
excelencia, tiene un lugar central Júpiter, siendo Juno y Minerva sus dos escoltas. Juno era
esposa y madre y ejercía como tal. La Minerva romana era la diosa de las labores artesanales y
contemplaba en cierta medida el rol de la mujer en el hogar.
Hay diosas que tienen templos en ciudades importantes. Estos no eran templos para mujeres,
sino que eran cultos tutelares de la ciudad, por razones de un pasado mítico que en muchos
casos desconocemos.
No todas las diosas se relacionaban con cultos femeninos, algunas eran entes abstractos que
carecían de tradición mítica en Roma o eran simples catálogos de virtudes asociadas a la figura
del Emperador.
Las diosas tutelares de las ciudades de las provincias del Imperio conocidas como las Tychai
(singular Tyche: Fortuna) tienen en el Occidente romano una divinidad parecida aunque más
humilde: Tutela. En las inscripciones hispanas aparece sincretizada con los dioses masculinos
protectores de los municipios creados con la reforma de los flavios. No se vincula
necesariamente a las mujeres, de hecho, de las 30 inscripciones conservadas solo en una
aparece una mujer como dedicante. Podían ser la protectora de comunidades o aparecer
vinculada a esclavos y libertos, una de las avocaciones de Fortuna en la roma primitiva.
En la parte occidental de Citerior siempre se mantuvo vivo un sustrato religioso céltico con
votos y altares a diosas relacionadas con la vegetación y la fertilidad o el culto a las Ninfas,
frecuente en el noroeste peninsular. Pero los testimonios son escasos siendo la excepción los
votos a Juno, que se dan en todas las capas sociales y que acumulan, proporcionalmente,
muchos testimonios femeninos.
112
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
En resumen, podemos decir que en las inscripciones hispanas no hay diosas que acaparen el
culto de las mujeres. Estas se sumarían al mundo de los hombres en materia de creencias
haciendo votos a una u otra divinidad según circunstancias y preferencias. Para muchas
mujeres, la aspiración era salir de su ámbito exclusivamente femenino, el hogar, a la vida
pública costeando un altar, una inscripción o aspirando al sacerdocio femenino.
Este es el verdadero universo religioso femenino, el de las mujeres con dinero,
independientemente de su clase social, que con cualquier excusa daban donaciones para pagar
templos o estatuas en las que figurara su nombre. También realizaban actos de evergetismo
cívico, como donaciones para construir templos realizadas por mujeres o matrimonios.
16.5. Culto imperial.
El culto rendido a los emperadores es una mezcla de la tradición griega helenística, donde los
reyes eran divinizados, y la ancestral tradición occidental de la devotio. Solo a Augusto se le
rindió culto en vida, erigiéndose su primer templo en la colonia de Tarragona.
Durante los siglos del Alto Imperio fueron divinizados todos aquellos emperadores que no
sufrieron damnatio memmoriae4 y también algunas de sus mujeres. Este culto personal era
aceptado de buen grado pues en la persona del emperador se sustanciaba y reconocía el poder
de Roma sobre las ciudades.
El culto imperial y a algunos personajes notabilísimos de la gens Julia tuvo un gran impulso con
la muerte de Germánico en el 19 d.C. La muerte de este brillante general causó tal
consternación en Roma que se establecieron medidas para honrarle en todas las colonias del
Imperio, lo cual se recoge en la Tabula Siarensis, que fue encontrada en España y que nos
proporciona no solo información sobre las disposiciones fúnebres sino también sobre el
mecanismo del senado romano para publicar los edictos y enviarlos a las provincias (en este
caso colonias).
En Hispania, el culto imperial se organizaba en tres niveles. De menor a mayor grado eran la
ciudad, el conventus y la provincia. En las zonas más romanizadas prevalecían la ciudad y la
provincia. El sacerdocio del culto imperial conventual se organizó a partir de la época Flavia en
la Citerior occidental, región con menor número de ciudades y menor densidad de población.
16.6. Flámines y flamínicas.
El culto al emperador y todo el aparato religioso que comportaba, sirvió como cemento
ideológico para las élites de las ciudades y como elemento de cohesión entre todas ellas. Los
cargos de flamines y flaminicae locales y provinciales se convirtieron en un modo de
promoción cívica e incluso de competición entre la élite de las ciudades o entre aquellos que
aspiraban a formar parte de la misma.
16.6.1. Flamines.
En época de Vespasiano creció el número de flamines en Hispania, quizás en relación con el
proceso de municipalización, asociado al culto a Roma. Los flamines que eran elegidos como
flamines conventus o flamines provinciae debían de permanecer un año en las capitales
respectivas, pero el honor del puesto debía de compensar este desapego familiar.
En algunas ciudades el culto imperial se muestra más atrevido al honrar al emperador en vida
como divus, algo que se generalizó en el Imperio en la época de los Flavios. Esto animó a
Domiciano a ir más allá y proclamarse Dominus et Deus, algo que solo había logrado Augusto y
en las ciudades de Asia Menor. La fórmula de Domiciano no se documenta en Hispania.
4
Damnatio memoriae: Era una práctica de la antigua Roma consistente en condenar el recuerdo de un
enemigo del Estado tras su muerte. Cuando el Senado romano decretaba oficialmente la damnatio
memoriae, se procedía a eliminar todo cuanto recordara al condenado: imágenes, monumentos,
inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre. Muchos emperadores también se
vieron afectados por esta práctica.
113
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
16.6.2. Flaminicae.
En la Roma republicana la flaminica era la esposa del flamen y sin este no existe. Era el alter
ego de Juno. Aulo Gelio nos habla de sus funciones y también de las normas que debía
observar, que si bien eran curiosas (no subir más de tres gradas de una escalera, no peinarse ni
maquillare en las ceremonias, cubrir la cabeza con un velo y sobre este prender una rama de
palmera…) no eran nada en comparación con las exigidas a los flamines.
A partir del siglo I d.C. esto cambia. Al hilo del culto a los “buenos emperadores” establecido
tras su muerte, se establece un culto paralelo a las mujeres de la casa imperial, siendo Livia, la
segunda esposa de Augusto, la primera en ser divinizada tras su muerte. El flaminado femenino
se convierte entonces en una figura autónoma que no tenía necesariamente que ser esposa de
un flamen. Este tipo de sacerdocio aumentó exponencialmente durante la época flavia y
alcanzó su mayor grado cuando las mujeres de la dinastía antonina fueron divinizadas en vida.
16.7. Espacios sagrados.
Los templos estaban situados en el foro cívico, contaban con pórticos lujosos, estatuas,
pedestales y altares. El foro era el centro político-religioso de la ciudad y el conjunto de sus
edificios la representaban, siendo un reflejo de la grandeza de Roma. Por esto, es muy posible
que las ciudades importantes rivalizaran por tener los templos más hermosos.
En las capitales de provincias se habilitaron dos espacios o foros diferentes, uno destinado al
culto y a la administración local y otro relativo al culto imperial y al gobierno de la provincia.
Este último era de mayor tamaño e importancia y en él se celebraban, generalmente con
carácter anual, los concilios provinciales o conventuales.
Estos concilios eran asambleas de carácter político, religioso y judicial y eran convocados por el
gobernador. Normalmente, se celebraban en la capital provincial, aunque podían tener lugar
en otra ciudad importante. Eran una reunión de notables de las ciudades de la provincia, que
enviaban a sus delegados y famines o ex flamines de cada ciudad, también flamínicas. Uno de
sus cometidos era elegir al flamen y a la famínica provinciales, puestos honoríficos de gran
prestigio y carácter anual. También se trataban asuntos referentes al culto imperial en la
provincia y se aprobaban los presupuestos para su mantenimiento.
Al estar formadas por representantes locales, de las colonias y de los municipios, estas
asambleas se convirtieron en políticas, defendiendo ante las autoridades provinciales sus
problemas. El gobernador, auxiliado por los jueces, solventaban las diferencias que estaban de
su mano, pues como magistrados de Roma en la provincia contaban con cierto poder
jurisdiccional.
16.8. Los sacerdocios de libertos: seviros augustales y augustales.
Los colegios sacerdotales de augustales y seviros augustales que eran ejercidos por libertos
fueron un complemento relevante en el culto imperial.
Los libertos se fueron incorporando a la administración de las ciudades en puestos de
responsabilidad y se hicieron imprescindibles. Tenían dinero, pero carecían en gran medida de
la condición de ciudadanos, lo que les impedía acceder a las magistraturas de gobierno.
Evidentemente, en una sociedad como la romana, tenían ganas de crecer y destacar
socialmente. Los colegios profesionales o el evergetismo, que eran las formas de promoción
que tenían, no les resultaba suficiente.
El culto al emperador no formaba parte de las instituciones políticas o religiosas de la ciudad y
no era un culto de Estado, pero era un culto oficial. Y este resquicio fue aprovechado por los
libertos. Para acceder a las asociaciones de augustales era preciso hacer una aportación
económica, a modo de los magistrados. Los libertos procuraban emular las formas de acceso a
las instituciones públicas.
114
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
La función de estos augustales, que eran solo varones, era atender el culto imperial en sus
sedes, a un nivel inferior al de los flámines y sin proyección social fuera de su ciudad.
16.9. Genius.
El culto a los genii (genios) tiene su base en la idea griega del daímon, el espíritu interior que
animaba y daba vida al cuerpo que habitaba. Una extensión de la idea se trasladó, en Roma, a
la figura del emperador (genius Augusti), a la ciudad (genius coloniae-municipi), la legión, las
instituciones, asociaciones y otras muchas variantes.
En la casa, el genio sustituyó a los Lares domésticos, dando su protección a todos los miembros
del hogar, incluidos libertos o esclavos y a la propia casa que tomaba el sentido de templo.
Estos genios tuvieron un gran éxito en los tres primeros siglos del Imperio. Este genio tuvo su
propia iconografía, derivada de los Lares, en la que se le representaba como un joven
semidesnudo, con la cabeza velada o con corona, de pie, con la mano derecha sosteniendo una
pátera o platillo de ofrendas y una cornucopia en la izquierda.
Muchos dioses romanos aparecen con el epíteto “Augustus” y se le relaciona directamente con
el propio culto imperial.
Muy parecido al culto al genio es el rendido al Numen que también guarda relación con el culto
imperial. El término significa la voluntad o el poder de los dioses y, así, el Numen Augusti se
refería al dominio divino de los emperadores.
16.10. Cultos foráneos.
Por foráneos hay que entender cultos no autóctonos. La propia religión romana sería ajena a la
tradición religiosa ibérica hasta finales del siglo III a. C. Pero aquí vamos a hablar de religiones
de las que tenemos constancia en la PI sin ser la romana. Los cultos de tradición griega, púnica
u oriental son, bajo el dominio romano, cultos privados que están permitidos y/o adoptan
formas romanas.
Un caso especial es el de Hércules. Sabemos que el dios Melqart tenía un templo en Gadir y su
santuario siguió activo muchos siglos después tomando el nombre del dios Heracles (griego)
primero y de Hércules (romano) después. Pero, aunque el nombre varió no lo hizo el rito y
siguió funcionando como tempo oracular. Tanta fue su fama que hasta Julio César lo visitó y
Adriano mandó acuñar monedas con su imagen, además de concederle beneficios fiscales.
Hércules estuvo presente en otros lugares de la PI pero ya propiamente como el Hércules
romano.
16.10.1. De tradición griega y helenística; asimilaciones.
Asclepios /Aesculapius: Dios de la Salud.
Liber Pater: Deriva del dios griego Dionisos, dejando de lado su condición de dios
mistérico para ser reducido a dios de la vid, pero con un toque marginal, erótico y
salvaje que lo hacía muy atractivo a libres y libertos relacionados con el mundo rural.
Afrodita: Se identificó con la Tanit púnica y desde finales del siglo I a.C. la sustituye
Venus, su homóloga latina.
Ártemis: la Ártemis efesia fue implantada tempranamente en la PI. En época romana
pasa a ser Diana y deja de estar limitada a los antiguos enclaves griegos para penetrar
en el interior como un culto relacionado con la vegetación, los bosques y la caza. En las
regiones celtas se asimila con la Luna, la fertilidad de la tierra y las mujeres.
Némesis: la diosa griega de la venganza está poco documentada en Hispania, aunque
hay testimonios.
Hermes: En la península, este dios emisario recibe culto como Mercurio, asociado al
comercio.
115
TEMA 16. LAS RELIGIONES EN LA HISPANIA ROMANA
Isis y Serapis: dioses alejandrinos, considerados erróneamente por algunos
investigadores como egipcios o como orientales pero que pertenecen a la tradición
helenística.
16.10.2. Orientales.
La ecuación que se ha establecido a veces de cultos orientales = cultos mistéricos5 no es real, ni
todos los cultos orientales eran mistéricos ni a la inversa. Los cultos verdaderamente
orientales, lo que se originaron en las provincias orientales, ya estaban vigentes antes de la
llegada de los romanos. Un ejemplo es el culto de Cibeles y su páredros6 Attis en Asia Menor,
que no llego de forma directa a Hispania, sino a través de los itálicos. Italia fue foco receptor de
este culto y se encargó de su difusión en las provincias. Sabemos que Cibeles fue introducida
en Roma en el 204 a.C. y su culto fue plenamente establecido y su templo acabado dentro del
pomerium7 en el 19 a.C.
Los cultos orientales llegaron a Hispania junto a los demás dioses romanos, por lo que habría
que hablar de dioses de origen oriental o extranjeros, adaptados, en diferentes grados, a la
mentalidad romana, y aceptados en su panteón politeísta siempre que no vulneraran las leyes
romanas o fuesen contra sus costumbres altamente conservadoras. Este fue el motivo por el
que Baco fue prohibido por un senadoconsulto en el 186 a.C.
En Corduba hay varios testimonios del siglo II d.C. que permiten hablar de una verdadera
tendencia de aceptación de cultos orientales, con altares en honor a Cibeles que mencionan el
rito de castración y muerte del toro. También se ha encontrado un altar que honra a una
enéada de dioses extranjeros de variada procedencia.
En Igabrum (Cabra) se encontró una magnífica escultura de mármol que representa el sacrificio
del toro a manos de Mithras, un dios iranio-mazdeo enriquecido con una teología y rituales
griegos. En la capital Bética existía una colonia, o al menos grupos estables, de gentes sirias que
eran en su mayor parte comerciantes. Esto también sucedía en la capital lusitana. Estas gentes,
muy piadosas, han dejado restos de sus ritos aunque no se han encontrado sus lugares de
culto. También en Lugo se ha encontrado un altar mithraico, levantado por un militar, que está
en un lugar que se hace llamar “casa de mitreo” en las guías, pero que no se corresponde en
absoluto con la tipología de otros mithraea, por lo que podría ser un altar trasladado.
Es legítimo preguntarse hasta qué punto un objeto artístico que represente a un dios o diosa es
testimonio de su culto, ya que puede ser un objeto trasladado por un fiel que pasó una
temporada en Hispania, por ejemplo.
Son excepcionales y escasos los testimonios de la diosa capadocia Mâ-Bellona, promocionada
por Sila en Roma y que aparece en una veintena de inscripciones hispanas en la zona de
Cáceres.
De Júpiter Doliqueo, anatolio, quedan pocos testimonios pero muy llamativos: manos de
bronce características de las ofrendas a este dios, profusamente decoradas con símbolos
animales encontradas en Carthago Nova.
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Cultos mistéricos: aquellos cultos que tenían rituales de iniciación secretos, exclusivos y con una
teología, ya fuera con palabras o imágenes, que proponía una existencia mejor en el Más Allá.
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Páredros: sustantivo griego que significa ayudante, asesor o compañero. Aplicado a la mitología, pareja
o divinidad menor que complementa a la divinidad principal.
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Pomerium: recinto sagrado de Roma; durante la República no se admitían cultos o templos de
divinidades extranjeras.
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TEMA 17. ASPECTOS CULTURALES
TEMA 17. ASPECTOS CULTURALES
17.1. Latinización. 17.1.1. El sistema educativo romano. 17.1.2. Autores literarios de origen
hispano. 17.2. Urbanización. 17.3. Medicina e higiene. 17.4. El mundo del deporte y los
espectáculos. 17.5. El arte hispanorromano.
Se entiende por romanización el proceso que afectó a toda la península, a diferentes ritmos y
con diversas intensidades, a través del cual la cultura romana se implantó en la PI. Pero la
población prerromana no fue un agente pasivo. Los pueblos del área indoeuropea y los iberos
se integraron plenamente en el modo de vida y cultura romanos pero dejando su impronta y
carácter. Se trata pues de una aculturación entre la cultura romana y las diferentes que existían
en la PI, donde la romana tuvo un mayor peso. Este proceso afectó a todos los ámbitos de la
vida.
17.1. Latinización.
A la llegada de cartagineses y romanos, la PI presentaba un panorama lingüístico bastante
fragmentado. Estaban las lenguas ibéricas con sus variantes (celtíbera, tartésica…), las de raíz
indoeuropea y otras como la vascónica. La latinización supuso la extensión de la lengua latina
como medio de comunicación entre todos los habitantes de la PI, sustituyendo a las antiguas
lenguas si bien fue un proceso largo durante el cual hubo convivencia y bilingüismo.
El primer texto en latín en la PI es el Bronce de Lascuta, del 189 a.C. Con la excepción de la
lengua vascónica, a finales del siglo III d.C. el latín se había impuesto en las tres provincias
hispánicas. Las primeras zonas en acoger esta lengua fueron aquellas que tuvieron antes
contacto con romanos e itálicos, como el valle del Guadalquivir y las costas mediterráneas.
El ejército, la administración o el comercio, así como los emigrantes itálicos, fueron agentes
que hicieron posible la extensión de la lengua. Pero dos factores muy importantes fueron, por
un lado, el deseo de las élites y aristocracias urbanas por integrarse en el ámbito romano y, por
otro, la introducción del sistema educativo romano, fundamental para la latinización y
romanización de la sociedad.
17.1.1. El sistema educativo romano.
El afianzamiento del latín en Hispania estuvo ligado a la enseñanza en las escuelas y al uso
cotidiano de la lengua. El latín estaba a la vista todo el tiempo y la población adquirió unas
cotas de alfabetización bastante altas.
El primer intento educativo fue la escuela en Osca (Huelva), creada por Sertorio para educar a
los hijos de las oligarquías indígenas. Pero no fue hasta la época imperial cuando se implantó el
sistema educativo romano, que tuvo su mayor éxito en las ciudades.
Este sistema educativo, en su concepción clásica, contaba con tres fases:
El primer nivel era el Ludus litterarius, en la escuela del ludi magister. Allí los niños de
entre siete y doce años aprendían a leer y escribir, cálculo elemental y rudimentos de
geometría. Era una educación elemental y útil para el día a día.
El segundo nivel era la escuela del grammaticus. Los niños entre 12 y 16 años
estudiaban el uso gramatical del lenguaje y a los poetas griegos y latinos.
El nivel superior era la escuela rhetor u orator donde se formaba en el arte de la
oratoria, de gran importancia en el desempeño de cargos públicos.
Cabe destacar la figura del paedagogus, que era un preceptor que acompañaba al niño en su
educación desde los siete años y que se encargaba de su formación integral. Normalmente era
de origen griego y solo las familias más acomodadas podían contar con uno.
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17.1.2. Autores literarios de origen hispano.
Destacan Séneca, preceptor de Nerón y cuyo padre, Séneca el viejo , fue un destacado maestro
de la retórica. En general, fueron escritores que trataron temas generales para el público culto
romano y que rara vez hablaban de Hispania. Una excepción es Valerio Marcial, original de la
actual Calatayud, y que sí habla con orgullo de sus orígenes.
17.2. Urbanización.
Podemos entender por urbanización la creación de nuevas ciudades, algo que se dio en
Hispania desde el primer momento de la llegada de los romanos. Pero aquí queremos
entenderlo como la difusión y generalización del modo de vida urbano y del urbanismo
romano, como modelo de convivencia. Este modelo comenzó con Julio César y tuvo su impulso
definitivo con la concesión del ius Latii de Vespasiano. A finales del siglo I d.C., con diferencias
entre regiones, el grado de urbanización de Hispania era muy alto.
Durante el siglo II d.C. priman las restauraciones y remodelaciones como la llevada a cabo en
Itálica por Trajano y Adriano. A partir del final de esa centuria se aprecia un descenso en los
proyectos monumentales a causa de un agotamiento de las oligarquías municipales.
Se introdujo un nuevo modelo de espacio urbano, con ciudades de planta reticular que surgían
a partir de dos ejes fundamentales:
El cardo maximus (dirección norte a sur)
El decumanus maximus ( dirección este-oeste)
Estos dividían el espacio en cuatro partes que a su vez se dividían en insulae o manzanas. En la
intersección de ambasvías principales estaba el foro, un espacio rectangular que albergaba
todos los edificios con las funciones fundamentales de la ciudad: la curia, el Senado local, la
basílica… En las cercanías se encontraban las tiendas y mercados.
En las ciudades romanas de Hispania se encontraban también otras infraestructuras que eran
fundamentales, como las destinadas a la higiene (baños públicos) a la canalización del agua
(presas, acueductos, red de cloacas), las termas y las destinadas al ocio, como teatros,
anfiteatros y circos.
También en las ciudades encontramos los elementos materiales y artísticos que caracterizan la
cultura romana, como las esculturas, relieves o pinturas.
17.3. Medicina e higiene.
17.3.1. La medicina
La medicina que se practicaba en Roma tenía influencias etruscas o itálicas, pero era
fundamentalmente de origen griego en su formulación y en su praxis. Era un método de curar
totalmente novedoso que encontraba la causa de las enfermedades en un desequilibrio en el
estado de salud del individuo y que llegó Roma tras los primeros contactos con los griegos. Los
romanos la trajeron a Hispania de la mano de sus soldados, que contaban con médicos en las
tropas. Al irse asentando los veteranos licenciados en las colonias hispanas, también lo hicieron
los médicos. Además, a finales de la época republicana se extendió la costumbre de que los
grandes generales, magistrados etc. viajaran acompañados de sus médicos personales.
También llegarían médicos entre las primeras gentes itálicas que se establecieron en la
península
Con el desarrollo de las ciudades se hizo necesaria la presencia de profesionales de la medicina
para asumir el cuidado sanitario de la población. La mayor parte de los galenos trabajaban de
forma privada, visitando a domicilio, tal vez también en consultas, y cobrando un precio
pactado con los clientes.
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TEMA 17. ASPECTOS CULTURALES
Se han encontrado numerosos restos arqueológicos de material médico: escalpelos, cuchillos,
sondas, tabulae unguentariae (tablas sobre las que se mezclaban ungüentos y cosméticos),
pinzas etc.
Se tiene constancia de medicina especializada, por ejemplo oculistas o expertos en afecciones
femeninas y atención al parto.
17.3.2. Higiene: las termas
Las termas son muy características de las ciudades romanas. Los romanos tenían la costumbre
de tomar baños y del cuidado corporal (masajes, depilación, ejercicio) y esto también formó
parte de las costumbres hispanorromanas. Las termas cumplían también una función social
como lugar de reunión y charla. Las públicas solían ser gratuitas, por lo que todo el mundo
tenía acceso.
La parte fundamental eran las salas con baños organizados según la temperatura:
Caldarium : Baño caliente
Frigidarium: Baño frío
Tepidarium: Habitación templada que preparaba para los baños calientes
Los vestuarios estaban separados por sexos. Los establecimientos se calentaban mediante un
sistema de túneles por los que circulaba agua que era calentada por hornos en los sótanos.
Este sistema se conoce como hypocaustum. Se conservan termas a lo largo de toda la PI
17.4. El mundo del deporte y los espectáculos.
En la antigua Roma los espectáculos públicos eran un valioso instrumento político para las
élites dirigentes por la popularidad que otorgaban y por su capacidad para calmar el
descontento de la gente. Quienes entraban a ocupar un cargo en la ciudad ofrecían
espectáculos según la costumbre establecida. Los juegos más populares en Roma y en Hispania
eran los juegos de circo y los juegos de anfiteatro.
Carreras de caballos: Se desarrollaban en el circo (ludi circeneses) y podían ser bigas
(dos caballos), trigas (tres caballos) y cuadrigas (cuatro caballos). Se competía por
bandos con diferentes colores y debían dar entre cinco y siete vueltas al recinto,
alrededor de una estructura central llamada espina. Los aurigas (los que conducían los
carros) tenían un gran prestigio y podían llegar a enriquecerse.
Los munera gladiatoria o juegos de gladiadores: Se desarrollaban en el anfiteatro y
podían ser de dos tipos: los que enfrentaban a bestias, normalmente exóticas entre sí
o a las bestias con cazadores expertos ( venationes) y los combates entre gladiadores,
que se enfrentaban en pareja según el tipo de arma que portaran (ofensiva o
defensiva) y la forma de lucha. Los gladiadores más comunes eran:
El traex: con arma corta curva, escudo, casco de plumas, protector en
el brazo derecho y espinilleras metálicas
El hoplomachus: casco, lanza y un pequeño escudo
El sector: con casco, espada y escudo rectangular
El myrmillo: con espada corta de doble filo, vistoso escudo y casco de
plumas
El retiarius: con red y tridente.
El anfiteatro más grande de Hispania, y el tercero más grande del Imperio, fue el teatro
de Corduba, construido en la primera mitad del siglo I d.C. Nos da una idea de su
importancia la gran cantidad de epitafios de gladiadores que encontramos en una
necrópolis a las afueras de la ciudad.
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Los ludi scaenici o artes escénicas: Tenían lugar en el teatro donde se desarrollaban
diferentes géneros teatrales: tragedia, comedia, mimo, pantomimo, citarodia1, atelana2
o tetimimos3. Aunque no eran tan sumamente populares como los dos anteriores
tuvieron un gran éxito en Hispania, de lo que es prueba la gran cantidad de teatros que
se conservan (Mérida, Málaga o Clunia)
17.5. El arte hispanorromano.
El arte hispanorromano es otra de las formas de integración en la cultura romana, estuvo
ligado a la capital y se dio una estandarización de la estética a través de la copia de modelos de
Roma. La sensibilidad de los artistas era importada y reproducía los gustos de la élite.
La escultura: en bronce y, sobre todo, mármol. La de carácter público estaba pensada
para promoción política, mostrando al público la imagen de los gobernantes en los
edificios públicos y ensalzando la figura el emperador. En las grandes ciudades se
llevaban a cabo auténticos programas escultóricos para embellecer espacios públicos.
En el contexto privado llama la atención la extensión del retrato, especialmente el
funerario, alcanzando altos niveles de realismo y fidelidad.
La decoración pictórica: Los romanos pintaban sobre tabla o vajillas, pero los restos
más relevantes son los de los frescos que se pintaban sobre paredes y se protegían con
cera para conservar los colores. Solo se daba en casas muy acomodadas, también en
algunos edificios públicos. Pero es un tipo de arte difícil de conservar, aunque en
Hispania contamos con fragmentos que nos dejan ver una gran calidad técnica.
La musivaria o mosaico: Se usó sobre todo para pavimentar el suelo de viviendas
pudientes con teselas de vidrio, cerámica y piedra. Se conocen dos tipos:
o Opus tessellatum: es el nombre genérico del mosaico romano, con teselas de
gran tamaño, 1 cm de lado de media, con motivos ornamentales no figurados.
o Opus vermiculatum: con teselas mucho más pequeñas (en el libro pone de 1 a
5 cm de lado, pero son milímetros) lo que permitía reproducir escenas más
detalladas y refinadas.
1
Citarodia: concursos de canto y poesía
2
Atelana: farsas interpretadas en tono satírico
3
Tetimimos: espectáculos coreográficos acuáticos
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