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Fe: Esencia y Vida en 40 Días

Mursrea

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del libro 40 días de fe.

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40
DÍAS
— de —

FE

PA U L DAV I D T R I P P
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#40DíasDeFe

40 días de fe
Paul David Tripp

© 2024 por Poiema Publicaciones

Traducido del libro 40 Days of Faith © 2020 por Paul David Tripp.
Publicado por Crossway, un ministerio editorial de Good News Publishers;
Wheaton, Illinois 60187, U.S.A.

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas han sido tomadas
de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1986, 1999, 2015, por
Biblica, Inc. Usada con permiso.

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede


ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación, o transmitida
de ninguna forma ni por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico,
fotocopia, grabación, u otros, sin el previo permiso por escrito de la
casa editorial.

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Impreso en Colombia
ISBN: 978-1-955182-65-2
SDG241
INTRODUCCIÓN

La fe es una palabra muy importante y a la vez muy confusa. Una


vez traté de obtener una definición de la fe de un pequeño grupo de
personas con las que estaba conversando. Paseamos por un círculo
de sinónimos que nos llevó de regreso a la palabra original: creencia,
confianza, fe. Cuando llegamos al punto de partida, me di cuenta de
que estas personas oían y usaban esta palabra todo el tiempo, pero
no la entendían. La palabra fe estaba en la Biblia que leían, en los
cantos de adoración que entonaban y en los sermones que escucha-
ban, pero aún así no era clara para ellos. Sin embargo, Dios, en Su
Palabra, le da un nivel de importancia extremadamente alto.
Habacuc 2:4 dice: “el justo vivirá por su fe”. Así como no se pue-
de vivir físicamente sin respirar, no se puede vivir espiritualmente sin
ejercer la fe. La fe es respirar el oxígeno de la gracia de Dios, dando
vida a mi corazón que antes estaba muerto. ¿Qué podría ser más
importante que eso? Hebreos 11:6 dice: “sin fe es imposible agradar
a Dios”. Tú y yo nunca alcanzaremos la meta para la cual fuimos
diseñados, ni viviremos el propósito de nuestra vida, sin fe. Es la fe
la que nos impulsa a vivir de manera agradable al Señor. ¿Qué puede
ser más importante que esto?
Por eso la fe es tan esencial en el plan redentor de Dios. El peca-
do nos ha hecho incapaces de complacer a Dios por nuestra cuenta.
En nuestro mejor día, con nuestras mejores intenciones y ejerciendo
nuestros mejores esfuerzos, caemos horriblemente por debajo de la

6
40 DÍAS de FE

norma santa y sabia de Dios. Ni siquiera podemos cumplir nuestras


propias leyes, y mucho menos las Suyas. Por eso Dios envió a Su
Hijo. Jesús estuvo a la altura de la norma de Dios en todo lo que
nosotros no podemos y pagó nuestro castigo con Su propia vida. Así
que Dios no nos pide que obedezcamos perfectamente Su ley para
agradarle. No, lo que Dios nos pide es algo simple llamado: fe.
La fe es algo más que el asentimiento intelectual a la existencia
de Dios. Es más que comprometerse con una comunidad de fe y un
conjunto de hábitos religiosos regulares. La fe es algo más que adquirir
conocimiento bíblico y doctrinal. La fe no es decir: “Yo creo eso”,
cuando no influye en la forma en que piensas sobre ti mismo, en la
forma en que te relacionas con Dios y en la forma en que vives tu vida.
La fe es algo que te destroza y te reconstruye. La fe es una operación
de tu corazón que alterará radicalmente la forma en que vives tu vida.
La fe es abandonar tu propia justicia y confiar la esperanza de
tu alma, en esta vida y en la venidera, a la justicia de otro. La fe es
la disposición a confesar, sin excusas ni acusaciones, los pecados que
antes negabas u ocultabas. La fe es abandonar tu propia sabiduría
y alimentar tu corazón con la sabiduría de Dios. La fe es renunciar
a tus ilusiones de control y descansar en la autoridad soberana de
Dios. La fe es admitir tu debilidad y clamar por la fuerza que solo
Dios puede dar. La fe es negarse a seguir siendo un ladrón de gloria
y vivir para la mayor gloria de Dios. La fe es tomar tu cruz, morir a
ti mismo y comprometerte a vivir como discípulo de Jesús. La fe es
dejar que la cruz de Jesucristo y Su tumba vacía definan tu identidad
y esperanza. La fe es mucho más que una decisión puntual; es un
estilo de vida que siempre tiene presentes la presencia, las promesas
y el llamado de Dios.

7
Introducción

Estoy a punto de escribir algo que te sorprenderá. La fe es impo-


sible. Es antinatural y contraria a nuestra lógica. La confianza en uno
mismo es natural. El miedo es natural. La preocupación es natural.
La autosuficiencia es natural. La duda es natural. La autonomía y la
autorrealización son naturales, pero la fe no es natural. Así que aquí
es donde el llamado a la fe siempre te lleva. La fe, bien entendida,
siempre te lleva a clamar por la gracia de Dios. Se necesita la gracia
para tener la fe de confiarte a ti mismo y todo lo que eres y tienes a
Dios y a Su gracia. La fe es importante porque es el único camino
para encontrar y recibir el mayor regalo de Dios, Su gracia en la
persona de Su Hijo Jesús.
Así que te invito a hacer un viaje de fe de cuarenta días con-
migo. Si lo haces, llegarás a conocer mejor a Jesús, celebrarás más
plenamente Su gracia, y las cosas en tu corazón y en tu vida le serán
más agradables. Recuerda que, sin fe, es simplemente imposible que
alguien lo agrade.

8
DÍA 1
La fe en los creyentes no solo implica conocer
las verdades del evangelio, sino también vivirlas.

Es vital saber que la fe no es solo una acción de tu cerebro; es una


inversión de tu vida. La fe no es solo un pensamiento; es algo que
vives. Escucha estas palabras que encontramos en Hebreos 11:1-7:

Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es


tener certeza de lo que no vemos. Gracias a ella recibieron
un testimonio favorable nuestros ancestros.

Por la fe entendemos que el universo fue formado por la


palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo
que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más
aceptable que el de Caín y por ella recibió testimonio de ser
justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Por la fe Abel, a pesar de
estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este
mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque
Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio
de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible
agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tie-
ne que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo
buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se
veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su
familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero
de la justicia que viene por la fe.

11
DÍA 1

¿Qué es la fe? El versículo 6 es muy claro. La fe Bíblica tiene este


fundamento: creer que Dios existe. Creer esto causa una división
abismal. Hay dos clases de personas en el mundo, aquellos que creen
que el hecho más importante que un ser humano podría contemplar
es la existencia de Dios, y aquellos quienes, de forma casual o filosó-
fica, niegan Su existencia. Pero la existencia de Dios no lo es todo en
la fe; la fe significa vivir conforme a la verdad de la existencia de Dios
o, como dice el escritor, que Él “recompensa a quienes lo buscan”.
La fe es una creencia profundamente arraigada en la existencia
de Dios que altera de forma radical tu manera de vivir. Ahora, este
es el problema. La fe no es algo natural en nosotros. La fe bíblica va
en contra de nuestro sentido común y de la cultura. Así que necesi-
tamos la gracia de Dios para tener fe en la existencia del Dador de
dicha fe. Esa gracia es tuya y la puedes pedir de nuevo hoy.

Para profundizar y ser alentado:


Santiago 2:14-26

12
DÍA 2
Dios te llama a creer en Él y después trabaja en tu vida
para transformarte en una persona que realmente vive por fe.

No sé si hayas pensado en esto antes, pero la fe no es normal para


ninguno de nosotros. La duda es normal. El miedo es normal. Vivir
con base en la experiencia es normal. Repasar el catálogo de los es-
cenarios posibles antes de acostarte y después de levantarte es nor-
mal. Vivir según nuestros pensamientos y sentimientos es normal.
Envidiar la vida de alguien más y preguntarte por qué la tuya no es
como la suya es normal. Desear ser soberano sobre las personas y las
circunstancias es normal. Manipular a otras personas para obtener
lo que quieres es normal. Buscar horizontalmente la paz que solo se
encuentra verticalmente es normal. Ceder ante desánimos, depresio-
nes y frustraciones es normal. Distraerte con el trabajo, las compras,
las redes sociales, la comida o cualquier otra cosa es normal. Rebajar
tus estándares para lidiar con el desánimo es normal. Pero la fe no es
normal para ninguno de nosotros.
Entonces, Dios, en Su gracia, nos permite creer. Como Pablo
dice en Efesios 2:8, la fe es un regalo de Dios. No hay nada más an-
tinatural para la humanidad que tener fe en Dios. Claro, tenemos fe
en muchas cosas, pero no en un Dios que no vemos ni oímos y que
promete cosas tan grandes que parecen imposibles de cumplir. Dios
nos da el poder de creer, pero no se detiene ahí. En Su misericordia,
Dios también trabaja en las situaciones y relaciones de nuestro dia-
rio vivir con el fin de transformarnos, formarnos y moldearnos en
el tipo de personas que construyen sus vidas en la creencia radical

13
DÍA 2

de que Él realmente existe y es galardonador de los que lo buscan


(Heb 11:6).
La próxima vez que te enfrentes a lo inesperado, a ese momento
difícil que no deseas enfrentar, recuerda que ese momento no signi-
fica que Dios te ha olvidado, sino que está cercano y obrando en tu
vida para bien. Dios te rescata de la ilusión de que puedes vivir la
vida que deberías vivir confiando en los recursos inadecuados de tu
sabiduría, tu experiencia, tu justicia y tu fuerza. Dios te transforma
en el tipo de persona que vive su vida sobre la base de una fe radical
en Él. Él es el alfarero, y nosotros Su barro. No nos dejará salir de Su
taller hasta que Sus dedos nos hayan transformado en personas que
creen sin dudar.

Para profundizar y ser alentado:


Marcos 6:30-52

14
Esperamos que hayas disfrutado de
esta pequeña muestra del libro 40 días de fe.

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