Son ya tres años sin la Real Sociedad en la primera División.
Y para el último
intento de recuperar el sitio, la directiva apostó, sorprendentemente por un entre-
nador nacido en Uruguay que jugó hace veinte años en el Deportivo, en segunda,
aunque con grandes éxitos como entrenador en la tierra charrúa.
Pero lleva sangre guipuzcoana, de Andoain. Por eso ha mamado y se ha adapta-
do rápido a la cultura txuriurdin. Y a base de cantera y cabeza dura va camino de
devolver a la Real al sitio dorado del fútbol español.
F.T. Por A Coruña hablar de Martín Lasarte no es una novedad. Fuiste jugador del Deportivo
que ascendió a Primera División. Pero, ¿cómo se gestó el fichaje por la Real Sociedad para
ocupar el banquillo y cómo acogiste la llamadda de la Real?
La fortuna y hechos fortuitos me permitieron generar nuevos desafios. Yo mantuve amistad durante
muchos años con Peyo Uralde, que después se metió en la representación deportiva. Coincidimos
en algunos viajes, por Uruguay, Argentina o Brasil, también coincidí con Loren, secretario Técnico
de la Real. Mejoramos nuestro conocimiento. Le interesó mucho por mi trabajo, Loren. Le gustó mi
curriculum y mi forma de ser. Mi estilo.
Cuando cambiaron al entrenador anterior, entendieron que mi perfil podía ser el adecuado. Para mi
era un honor y una gran responsabilidad. No nos olvidemos que mi padre era de Andoain. Mis primos
están aquí. Era una cuestión, además, de devolverle a la tierra en lo deportivo lo que me había dado
en lo vital, por la procedencia de mi padre.
F.T. Andoain es la palabra mágica. ¿Esto ayudó a insertarse en la cultura de la Real?
Está claro que me ha hecho menos extranjero. Yo sé lo qué es un frontón, un pelotari, una sidrería, unas trai-
neras. No digo hablar euskera, porque sería muy petulante. Pero sé algunas palabras, alguna canción. Conozco
la grafía y muchas costumbres que me permitieron desandar un camino que en otras circunstancias sería más
difícil Tener una ventaja. No venía contaminado del pesimismo que se tradujo en escepticismo. Vine con todo
el optimismo y con toda la ilusión, frente al esceptimismo que se generó. Y afortunadamente, las cosas van
bien.
F.T. Te has adaptado a la tierra. El día a día ...
Sí. Me he adaptado y a superar la soledad. Yo estaba instalado en Uruguay, mi mujer trabaja en Uruguay, mis
hijos están estudiando. Pero lo estoy llevando bien. La gente me ha recibido muy bien. En el día a día, en la
calle, el peatón.
Me lanzan mensajes de optimismo, algo que me reconforta mucho Y los resultados deportivos están bien, pese
a que llevamos un par de resultados que no son los mejores. Pero todo va bien.
F.T. Conociste la segunda División Española como jugador. Ahora eres entrenador. ¿Qué diferencias hay
entre la segunda División que viviste hace veinte años con el Deportivo con la actual?
Creo que hoy es menos romántica que la que jugué. Para mi el fútbol es una pasión. No sólo un juego colectivo
o una estrategia. Yo siempre llevo todo al aspecto de la pasión y el sentimiento. Y se lo transmito a los jugado-
res. Tenemos puntos a hacer valer. Un grupo de jugadores que han nacido y crecido en la cantera del club, con
el correspondiente vínculo de pertenencia. Y esa pertenencia se la intentamos aplicar a los que han venido de
fuera. Creo que se ha logrado porque es un grupo muy homogeneo, por su sentir, deseos y forma de trabajar.
Lo demás, como siempre. Lo del fútbol tiene muchos vaivenes. Me tocó ascender con el Deportivo en el últi-
mo partido de Liga. El final fue feliz, pero tocó sufrir. Yo le digo a los jugadores que estamos gozando de un
momento muy bueno, pero el fútbol no es eterno. Hay vaivenes, hay momentos en que no salen las cosas. Es
importante tener muy focalizadas nuestras pautas, las maneras de trabajar, no perderlas de vista. Incluso para
uno mismo.
Quizás uno se va volviendo viejo, pero me da la sensación de que había un toque mayor de calidad veinte años
atrás en la segunda División. Hoy veo más paridad y menos calidad. Y eso significa más sudor, más transpira-
ción. La sensación hace veinte años es que los equipos tenían más posibilidades.
F.T. ¿Por qué?
El fútbol en general, no en concreto el fútbol español de Segunda División, tiende a perder los requerimientos
de la calidad técnica. Las prisas, la necesidad del hoy, a los jugadores jóvenes no se les espera. Nosotros cree-
mos que estamos haciendo un buen trabajo con la aparición de los chicos jóvenes del club, pero esto necesita
una paciencia y un soporte, pero las prisas no permiten que exista. El fútbol es tan rápido que la precisión se
pierde, sobre todo para los que tienen condiciones técnicas menores.
La primera División ya es otra historia. La Liga española es la más importante. Pero comparando con otra Liga
que yo controlo más, como la argentina, en la que hubo partidos espectaculares para el espectador , con un rit-
mo y una calidad tremendos, pero uno ve ahora un partido y te resulta aburrido. Ellos también están padeciendo
esa dificultad. En Brasil pasa lo mismo. Los jugadores siguen apareciendo. El fútbolista se vuelve prisionero
del sistema y se convierte en un autómata, que no le permite ni pensar ni resolver.
F.T. ¿Para mejorar, en dónde se puede meter y notar la mano del entrenador?
Siempre hay cosas que hacer. Para cada táctica hay una contratáctica. Pues para cada dificultad toca intentar
mejorar. Intentar mejorar la precisión en alta velocidad, seguir con el juego asociado, pensar en el resultado y
en el espectáculo, darle a la gente algo. Si no puede ser calidad, por lo menos transmitirle deseo, ilusión.
Que el aficionado se sienta contento y vaya ilusionad. En la Real Sociedad hemos pasado de vender 6000 en-
tradas a vender 14-15-18. La gente se siente participe del proyecto. En el futuro, quizás, sea tiempo de volver
a modificar las reglas, porque el fútbol nos está llevando a eso.
F.T. Qué importancia le das a la formación del sistema de juego?
Es como la estructura de un efificio. La medula, el cordón. Es lo que te lleva a algo. Después tu pintarás la
pared de una manera, pondrás aquel cuadro, esta alfombra, las ventanas más grandes o más pequeñas. En
definitiva, que el jugador decida por sí mismo y que sea capaz de resolver. Y que no pase algo y que mire al
banquillo para mirar lo qué le dice el entrenador.
Eso me parece atroz. El entrenador ha ganado casi un sitio pontificio. Yo reniego de eso. No me creo un en-
trenador pontificio. Marco las pautas, tomo las decisiones y al tomarlas y el consejo dice que este fusible toca
cambiarlo para intentar modificar. No creo que las palabras del entrenador sean palabras mágicas o verdades
absolutas. Uno puede tener más información o experiencia Pero a la hora de resolver decide el jugador.
F.T. Alguna influencia deberá tener el entrenador desde el banquillo.
Todo lo que se hace hasta el minuto antesde empezar son decisiones y son causa y efecto de lo que el entrena-
dor y su equipo hicieron entre semana A la hora de jugar, le toca a los futbolistas.
Después tienes la posibilidad de corregir en el descanso. Esos quince minutos del descanso se podrá corre-
gir, acelerar o ajustar algo que no está saliendo bien. Incluso alguna modificación táctica de algo que no sale
bien.
F.T. Qué importancia le das al scouting o análisis del equipo rival?
Relativa. Le doy importancia, pero no me vuelve loco. Creo en los equipos multidisciplinarios. El entrenador
no puede hacerlo todo. Es cierto, pero considero que hay tres o cuatro cosas importantes de los rivales, pero me
parece muy importante trabajar en mi equipo.
F.T. Háblame de las grandes diferencias que has apreciado entre el fútbol español-europeo y el uruguayo
americano.
El fútbol está muy globalizado. Tenemos la oportunidad de tener más conocimiento gracias a amigos, viajando,
internet. Todos podemos trabajar de una manera similar. A unos les importa más la parte física, otros táctica, o
ambas combinadas. También hay quién abunda en la técnica, la precisión del pase, el balón parado. Después está
la cultura deportiva de cada sitio. Es importante afiliarse a ella.
F.T. Has podido Aplicar la misma metodología que traías de sudamérica?
Mi ventaja es haber jugado aquí. HAce tiempo, pero hay cosas que no cambian. En sudamérica se trabaja mu-
cho la técnica. Muchísimo. Aquí poquito. Aquí me encontré un equipo en el que tuve que acentuar en la física
y mentalmente, porque el anterior entrenador no la incidió. Entendismos que había fortalecer al equipo física y
mentalmente.
F.T. Veo que haces muchas sesiones de entrenamiento a puerta cerrada.
En mi caso particular, por ejemplo en Nacional de Montevideo, nunca teníamos puerta cerrada. Ni siquiera ante
un derby ante Peñarol. Aquí me encontré que el futbolista siente tranquilidad sin público o prensa. Siempre hay
cosas que puedes trabajar y pueden sorprender al rival.
F.T. Cada vez se forman más grupos de trabajo entre los entrenadores. Se delega. ¿Cómo es el tuyo?.
Has traído a Pablo Balbi, preparador físico.
Se parte de que el entrenador es el máximo responsable de la toma de decisiones. El fútbol hoy es multifacé-
tico. Hay que estar preparado para delegar en especialistas en diversas funciones.
Creí que íba a haber un equipo con circunstancias particulares. Yo quería fomentar mucho el trabajo de la per-
tenencia. Ahí está el papel del segundo entrenador, hombre de la casa, Alberto Iturralde. Incluso el entrenador
de porteros, Roberto Navajas, que incluso jugó en la Real Sociedad. Después está la figura del preparador
físico, Pablo Balbi. Ayuda también en la recuperación de lesionados.
Creo que delego bastante. Que cada uno no se corte. Al final yo tomo las decisiones. La observación de un
vídeo, provocar un informe, acompañarme a ver un partido, ver un futbolista para la próxima temporada por
si yo sigo. Este tipo de actividades.
F.T. Hablemos de la Real Sociedad. Su plantilla. Los mimbres con los que trabajas.
Vengo de un país en el es inevitable trabajar con la cantera. Estás en continuo reciclaje. Uno tiene eso muy
incorporado. Aqúi me puse a observar, observar y observar.
Dí mi punto de vista y toqué unos puntos que me parecían interesantes y han dado buen resultado. Está claro
es que la Real no toma solo al fútbolista vasco como el Athletic. Aquí el referente es la gente formada en Zu-
bieta.
F.T. ¿Cómo va a acabar la temporada en la segunda División? Cartagena, Hércules, REal Sociedad....
Está todo muy parejo. Tuvimos una buena renta y hemos pasado tres jornadas sumando pocos puntos y esto
nos da un conchón de ocho puntos con relación al cuarto clasificado. Queda mucho terreno por recorrer. La
ilusión y deseo es conseguir el objetivo de ascender. También para abrirme un camino diferente en Europa. En
Uruguay ya había tocado techo.
Entendía que mi camino estaba en hacer un pinito fuera. Se me abrió la posibilidad. Estoy muy contento y
satisfecho, tengo una gran ilusión. Lo he mordido con todas las ganas. Mi raíz vasca, con cabeza dura, me
obliga a pelearlo hasta el final.
F.T. Te veo tan confiado, que ni te pregunto por algún miedo o duda de que pueda fallar algo para conseguir
el objetivo de ascender.
Yo podía tener miedo porque no me viera deportivamente. Porque no me daba mi talento. Pero mi padre en el
aeropuerto me dijo cuándo vien. Si eres tu mismo es imposible que trabajes. Esas palabras me persiguen. Así
peleo para conseguir objetivos.
A veces las cosas salen bien y otras veces no. Duermo tranquilo. Voy a pelear hasta el final. Estoy convencido
que lo vamos a conseguir. EStoy convencido que esta primera oportunidad que tengo aquí no la voy a desapro-
vechar.