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versas teorías de la sustancia son engañosas porque la sustancia Crítica de las cualidades prim arias e inmaterialism o
no puede percibirse realm ente y lo m ás que de ella podem os de
cir es que es lo que no sabem os. D ígalo Locke en form a de breve El m eollo de la filosofía de Berkeley se encuentra en la crítica de
narración m itológica: las que Locke llam ó cualidades prim arias. Berkeley reduce to
das las cualidades a cualidades secundarias, y hace que todo ser
Si cualquiera se examina a sí mismo por lo que toca a la noción de la dependa de la percepción que tenem os de él. Y no es que Berkeley
sustancia pura en general, encontrará que no tiene de ella ninguna niegue la existencia del mundo. Lo que niega, en verdad es la
idea en absoluto, salvo la suposición de no se sabe qué soporte de naturaleza material de las cosas. El espacio no puede percibirse
aquellas cualidades que las ideas simples son capaces de producir sin el color, la form a, la m ultiplicidad de sensaciones que provo
en nosotros. No se encontraría en una situación mucho mejor que can en nuestro espíritu. No existe un espacio en sí m ism o sino
aquel indio que afirmaba que el mundo estaba sostenido por un ele que existe este espacio que percibo. De la m ism a m anera pode
fante. Cuando se le preguntó en qué descansaba el elefante contestó
mos decir que no hay m ovim iento fuera de los cuerpos sensibles
que reposaba sobre una enorme tortuga. Pero cuando le pregunta
ron qué daba soporte a la tortuga, contestó que no lo sabía. Y así, en
que percibim os. “Ser es ser percibido” , escribe Berkeley. Fuera
este caso, como en todos aquellos en que empleamos palabras sin de la percepción, nada existe; “había un olor, es decir era olido;
tener una idea clara y distinta, somos como niños que, si se les pre había un sonido, es decir era oído; un color o una form a, y eran
gunta qué es aquella cosa que no conocen, dan rápidamente la satis percibidos por la vista o por el tacto”.99
factoria respuesta de que es algo.'” La m ateria, el espacio, la realidad se reducen a diferentes ha
ces de percepciones. Este concepto del m undo plantea un doble
problem a: 1) ¿qué origen tiene nuestra creencia en la realidad
George Berkeley: percepción y espíritu física y m aterial de ciertas cosas?; 2) ¿cóm o, si todo se reduce a
percepciones, distinguir la realidad de la ficción o por decirlo con
G eorge Berkeley (1685-1753) pertenece ya al pensam iento del Berkeley, las ideas sensibles verdaderas de las “quim eras” ?
siglo x v i i i . Su filosofía, y con m ás claridad aún que la de Hum e, El entendim iento hum ano tiende a proceder m ediante abstrac
está ligada al Siglo de las Luces, al pensam iento de la Ilustración. ciones y a considerar estas abstracciones com o realidades. A ello
Pero si H um e lleva a cabo una crítica de la experiencia, B erkeley ayudan el hábito y la pereza m ental. A sí sucede, por ejem plo, con
trata de encontrar, en la experiencia sensible, una form a de es la idea de “ser en general”, de que hablan los m etafísicos desde
plritualism o que, en parte, lo acerca a Leibniz. En realidad, toda Aristóteles. Pero “la idea de ser en general me parece la m ás abs
la filosofía de Berkeley es un ataque contra el ateísm o y preten tracta e incom prensible de todas” .100 Así sucede, tam bién, con la
de llegar a una interpretación del m undo que haga patente la pre idea de espacio que, al igual que las nociones de “figura” o “m o
sencia de Dios en la creación. La interpretación espiritualista vim iento” son inconcebibles abstraídas de todas las otras co
que de los hechos da Berkeley procede de su análisis filosófico. sas.101 A sí sucede especialm ente con la idea abstracta de m ateria
Procede, tam bién, de su creencia de pastor anglicano y de reli que B erkeley com bate, sobre todo porque piensa que conduce al
gioso irlandés.98 ateísm o. La m ateria se reduce a las form as de percibir el color,
el olor, el sonido o cualquier cualidad sensible de las cosas. Es en
//)((/.. II, x x i i i .
** Las obras más im portantes de Berkeley son La nueva teoría de la visión. Los
últim a instancia, un conjunto de im ágenes que. por hábito de abs
principios del conocim iento hum ano y los Tres diálogos entre H ylas y P hilonous. don tracción, concebim os com o reales.
de H ylas (del griego hyíe) representa a la m ateria y Philonous (del griego "am or al
esp íritu ") representa el punto de vista de Berkeley. Aunque esta últim a obra es. sin * George Berkeley. Principios. 3.
duda. la más fam osa, la más clara es Los principios del conocim iento humano, uno de ^ Ibid. A l .
los escritos más precisos para entender la evolución del em pirism o británico. "" Ibid., 10.
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Pero si pensar no consiste en tener ideas abstractas, ¿en qué percepción que ahora tengo de este árbol? Es evidente, para
puede consistir? Berkeley afirm a que el pensam iento se reduce a Berkeley, que am bas existen en el pensam iento, que tanto el ár
series perceptivas y que cada nueva percepción nos recuerda, sim bol soñado com o el árbol real son ideas. Lo que las distingue es
plemente, las percepciones anteriores. No es que en nuestro espíri nuestra voluntad. Las ideas que padecem os, que se nos im po
tu exista la idea de triángulo. Existe un recuerdo que m e perm ite nen en los sueños o en las alucinaciones, son ideas falsas; las
darme cuenta de que este triángulo que ahora percibo es sem ejan ideas que cream os y dependen de nuestra actividad m ental son
te a otra im agen o percepción anterior del triángulo. La m em oria verdaderas.
viene aquí a ayudar a la percepción para que, m ediante asociacio El m undo existe. Lo único que Berkeley niega es la realidad m a
nes m entales, recordem os y conozcam os los objetos que siem pre terial del mundo. Lo único que afirma es su realidad espiritual. Aho
se presentan com o realidades inm ediatas, sensibles y percibidas. ra bien, si esta realidad espiritual depende lim itadam ente de la
De ahí que el tiem po tenga m ucha im portancia en la filosofía de presencia de espíritus hum anos que perciben, depende tam bién,
Berkeley. Pero el tiem po abstracto, el tiem po de los físicos, care y sobre todo, del Espíritu, es decir, de D ios que las ha creado para
ce de existencia. A delantándose a Bergson, Berkeley distingue que las percibamos.
entre el tiem po real, el tiem po que percibim os y vivim os, en el
cual nos entristecem os o alegram os, del tiem po abstracto que se
reduce a un m ero m ecanismo. La presencia de Dios en el m undo
La existencia de una cosa está en su percepción. Podem os aña
dir ahora que el pensam iento de una cosa está tam bién en las El espiritualism o de Berkeley es la revelación de D ios en el m un
im ágenes que percibim os. Quien las percibe es el “yo” , el “alm a” do. El universo percibido por los hom bres nos lleva a “entender
o el “espíritu”, térm inos que Berkeley em plea com o sinónimos. estos signos instituidos por el autor de la naturaleza” 103 y a acer
El espíritu no se conoce a sí m ism o, puesto que es el acto m ismo carnos por el espíritu a la naturaleza espiritual de Dios.
de conocer y que un acto no puede ser a la vez conocedor y cono B erkeley da algunos argum entos para m ostrar la existencia de
cido, acto y objeto de este acto. El espíritu, activo siem pre, es el Dios. Em plea, m uy principalm ente, el argum ento finalista que,
centro del cual parten todas las percepciones: del orden del universo, concluye la existencia de un ser absoluto
que ha ordenado el mundo. Pero en un m undo espiritualizado al
Además de la variedad sin fin de ideas u objetos del conocimiento, grado de renunciar a la existencia de cualquier form a m aterial,
existe asimismo algo que los conoce o los percibe, y ejerce diversas parecen sobrar las pruebas. Dios, el E spíritu, se hace evidente a
operaciones como el querer, el imaginar, el recordar. Este ser activa
los espíritus creados. Por ello Berkeley puede escribir que “la
mente perceptivo es lo que llamo mente, espíritu o yo mismo. Por
existencia de Dios es m ucho m ás evidentem ente percibida que
estas palabras no denoto ninguna de mis ideas, sino algo comple
tamente diferente dentro de lo cual las ideas existen o, lo que es lo la existencia de los hom bres” .104 La conclusión de Los principios
mismo, mediante !o cual son percibidas; ya que la existencia de una del conocim iento hum ano es reveladora de la actitud espiritualis
idea consiste en ser percibida.102 ta de Berkeley cuya principal intención estaba en encontrar a Dios
en las im ágenes que tenem os de las cosas:
Si hasta aquí Berkeley explica nuestras form as de percepción,
Lo que ocupa el primer lugar en nuestros estudios es la considera
no distingue todavía entre la realidad y la quim era. ¿C óm o dis
ción de Dios y de nuestro deber [...] y pensaré que estos estudios
tinguir la realidad y la ficción en un m undo que se define por
son enteramente inútiles e ineficaces si, por medio de lo que he di-
nuestras percepciones? ¿N o será igualm ente real un sueño que la
103 Ibid., 66.
102 Ibid., 2. 104 Ibid., 147.
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cho, no puedo inspirar en mis lectores un piadoso sentido de la pre raleza humana, Una investigación acerca del entendim iento hu
sencia de D ios.103 mano, Historia natural de la religión o, más populares en la for
ma, en sus Ensayos m orales y políticos. Pero este em pirism o aca
ba en una filosofía agnóstica consecuencia clara de deísm o y en
D avid Hume, em pírico y escéptico una moral y una política de la utilidad y del bien com ún que no es
menos típica de la idea del progreso que desarrollaban en su tiempo
David Hum e (1711-1776) nació en Edim burgo, de buena fam ilia econom istas com o Adam Smith.
escocesa aunque sin grandes m edios económ icos. C om o escribe Tendrem os ocasión de precisar el sentido de la Ilustración. En
el propio Hum e pocos m eses antes de su m uerte en la carta The estas páginas nos lim itarem os a considerar la filosofía de Hume
Life o f D avid Hume, decidió suplir su escasa fortuna m ediante com o un resultado del em pirism o inglés y com o su m anifesta
una “muy rígida frugalidad” . Solam ente más tarde, después de ción más álgida. C oncebida com o una form a del em pirism o, la
publicar su Historia de la Gran Bretaña, encontró que el éxito filosofía de Hume puede centrarse en dos puntos: el origen de las
de librería lo había hecho “no m eram ente independiente sino ri ideas y la crítica de las ideas abstractas.
co” . Vida tranquila la de Hum e, que transcurre entre su cargo de
bibliotecario de la Escuela de A bogados, su residencia diplom áti
ca en París y su retiro en las tierras que le vieron nacer. El origen de las ideas
David Hum e pertenece, ya de lleno, al siglo x v m . Su filoso
fía es inseparable del am biente de pensam iento que solem os lla Ya hemos visto cóm o el em pirism o inglés hace depender todo el
m ar la Ilustración. Hum e es contem poráneo de Voltaire, D iderot, conocim iento de la experiencia, si por experiencia se entiende
D 'A lem bert, Rousseau y dem ás enciclopedistas; ve desarrollarse el conocim iento que procede de los sentidos. Hemos visto tam
en tom o a él una sociedad burguesa que inicia, principalm ente en bién cóm o la crítica de la experiencia, a partir sobre todo de Locke.
Inglaterra, la revolución industrial; es am igo del m ás grande adquiere tonalidades idealistas que, por una parte, concluyen en
de los econom istas liberales, Adam Smith; convive con aquellos el esplritualism o de Berkeley. Estas m ismas tendencias condu
filósofos escoceses que, com o H utcheson, basan toda la vida cen al idealism o escéptico de Hume.
moral en el sentim iento y creen en la infalibilidad de la vida ins Hum e distingue entre pensam ientos e impresiones. Los prim e
tintiva; respira el m ism o am biente que en sus retratos pintan los ros son vagos, abstractos e indefinidos; las segundas precisas e
artistas de la alta burguesía com o Reynolds o G ainsborough: en intensas. Una im presión no es m ás que una percepción fuerte.
cuentra, entre los intelectuales, tendencias deístas a lo Voltaire, Ahora bien son estas im presiones fuertes las que constituyen la
en las cuales se afirm a la existencia de Dios, pero se niega la idea base m ism a de nuestro pensam iento. P or ello puede decir Hume:
de un Dios personal. Y no es que Hum e sea específicam ente deís “Todos los colores de la poesía, por espléndidos que sean, no
ta, ni específicam ente “sentim entalista” , ni filósofo de un progre pueden llegar a pintar los objetos naturales de tal m anera que
so técnico e industrial que ya está en pleno desarrollo. M ás bien tom em os la descripción por el paisaje real. El pensam iento más
que el deísm o, la m oral del sentim iento y. en general, el am biente vivo es inferior al paisaje real. El pensam iento más vivo es infe
de la Ilustración tiñen toda su obra sin que por ello, deje de ser rior a la sensación más apegada.” 1116La im agen del original y de la
una obra de prim era im portancia y originalidad. En sus libros copia es sum am ente útil para entender claram ente lo que Hume
más propiam ente filosóficos, Hume representa la últim a conse pretende decir. La sensación fuerte o im presión es el original: la
cuencia del em pirism o clásico inglés: así en Tratado de la natu copia es el pensam iento. Este árbol que percibo aquí ahora y es
105 Ibid., 156. ■'* David Hume, Una investigación acerca del entendim iento humano, 11.