Hacia el centro y este del continente americano, se desarrollan grandes llanuras.
Esta forma
que presenta el terreno se debe a la acumulación de sedimentos derivados de procesos de
erosión del sistema montañoso del oeste, por el que discurren grandes cuencas fluviales
que desembocan en el océano Atlántico. Veamos...
Llanuras de América del Sur
Las llanuras son relieves formados por procesos de descenso o hundimiento del terreno,
sobre los que posteriormente se acumulan sedimentos. Muchas de estas llanuras se
caracterizan por estar atravesadas por redes de ríos: por eso, suelen recibir el nombre del
río principal de la red hídrica que contienen.
América del Sur presenta tres grandes llanuras, formadas sobre escudos* y macizos* muy
antiguos y de gran extensión. Son la llanura amazônica, la llanura del río
Orinoco y la llanura chaco-pampeana.
Llanura amazónica. Se trata de la llanura más extensa del continente (FIG, 86). Se
caracteriza por presentar pocos desniveles. Esta llanura es recorrida por el río más
caudaloso del planeta, el Amazonas, un río que discurre transportando sedimentos en
dirección oeste-este, desde la cordillera de los Andes hacia el océano Atlántico, y conforma
la mayor cuenca hidrográfica del mundo. En la actualidad, la llanura amazónica se
encuentra muy modificada por las actividades agrícolo-ganaderas, forestales, mineras y de
generación de energía hidroeléctrica.
• Llanura del río Orinoco. Se localiza entre la cordillera de los Andes y el macizo de
Guayania, en los territorios de Venezuela y Colombia. El río Orinoco aporta sedimentos a
esta llanura en dirección oeste-este, y desemboca en el Atlántico en forma de delta fluvial*
[FIG. 87). Debido a la velocidad con que discurren sus aguas, el río es muy utilizado para la
generación de energía hidroeléctrica.
• Llanura chaco-pampeana. Es una extensa área deprimida que forma parte del macizo de
Brasilia, Los
agentes exógenos -especialmente la acción tutorial y
eólica- aportan a esta llanura sedimentos del macizo y de la cordillera de los Andes, En las
zonas donde la pendiente es menor, los ríos tienen poca velocidad. E3to
hace que se produzcan formaciones de anegamiento
hídrico (FTO, pantanos, esteros, deltas y lagunas.
Esta cuenca es de vertiente atlántica. Sa ríos principa
let son el Paraguay, of Paraná Vet Uruguay, los cuales
reciben en st recorrido numerosos afluentes y finali
2a en el Río de la Plata, esta llanura se utiliza para la producción agrícola y forestal, y sus
ríos sirven para la generación de energía hidroeléctrica.
En América Central, las áreas de llanura son reducidas.
Están presentes en dos zonas: en el litoral* del Caribe
(FIG. 89] y en el litoral del Pacífico. En este último, la llanura es especialmente angosta,
debido a la presencia de la cordillera de los Andes.
En el modelado terrestre de esta región actúan agentes exógenos como la erosión y
sedimentación, eólica e hídrica de los materiales volcánicos que están presentes en las
tierras y ríos. Al llegar a las zonas costeras, estos materiales suelen formar deltas.
Las llanuras de América del Norte abarcan una gran extensión en la parte Central de
América del Norte, entre el océano Glaciar Ártico y el golfo de México. Ali se destacan la
pradera canadiense, en el centro de Canadá, y la llanura del río Misisipi, que se extiende
entre los Grandes Lagos y el
golfo de México.
ba región también presenta llanuras litorales, en las
costas de los océanos Atlántico y Glacial Ártico.
• Llanuras centrales. Sobre el escudo canadiense, se encuentran la pradera canadiense y la
llanura del río Misisipi. La deposición de los sedimentos que forman estas llanuras proviene
principalmente de la erosión fluvial y eólica de las Montañas Rocosas. La pradera
canadiense se extiende en el centro de Canadá, con un clima muy frío hacia el norte. El
paisaje natural está muy transformado hacia el sur, donde la vegetación original fue
suplantada por la agricultura de cereales. La llanura del Mississippi [FIG. 90] ocupa el centro
y sur de los Estados Unidos, aunque en el sur la pradera herbácea también fue
reemplazada por el cultivo de trigo, maíz y algodón.
• Llanuras litorales. Abarcan la llanura del Atlántico (entre los Apalaches y el océano), la
llanura de California (entre los cordones montañosos y el Pacífico) y la llanura del Ártico
(bordeando la bahía de Hudson). La primera se extiende al este de los montes Apalaches, y
es la zona de mayor concentración poblacional del continente. La llanura de California
constituye un relieve casi plano, con amplias zonas inundables, lagos y pantanos alineados
paralelamente a la costa. Finalmente, la llanura del Ártico, ubicada en una pequeña franja
alrededor del océano Ártico, se caracteriza por inundarse en verano. durante el
descongelamiento de los ríos que nacen en el escudo canadiense.
CordiLleras de América del Sur
El oeste de América del Sur está recorrido, de principio a fin, por la cordillera de los Andes,
un gran cordón montañoso que se extiende desde Venezuela hasta el extremo sur de la
Argentina (Tierra del Fuego), luego se sumerge en el océano Atlántico Sur, reaparece en
forma de islas (Georgias, Sandwich y Orcadas), para finalmente volver a sumergirse y
aflorar en la Antártida.
La formación de esta cordillera es el resultado de un proceso endógeno de convergencia*
entre la placa de Nazca y la sudamericana. Este encuentro de placas produjo la
subducción* de la corteza oceánica (Nazca) por debajo de la corteza continental
(sudamericana), movimiento que presiona los materiales de los bordes de placa, generando
la elevación del relieve terrestre.
Se pueden reconocer tres sectores en esta extensa cordillera:
• Los Andes septentrionales. Es el sector de la cordillera comprendido entre los 11° latitud
norte, en Venezuela y Colombia, hasta los 10° sur, en el Perú (cerro Pasco). Este sector
presenta picos como el Huascarán , en el Perú, con 6.703 metros de altura sobre el nivel del
mar, y el volcán Chimborazo (Ecuador) con 6.268 m s. n. m. La región posee una gran
biodiversidad de flora y fauna.
• Los Andes centrales. Este sector de la cordillera de los Andes se extiende desde el cerro
Pasco, en el centro del Perú, hasta los 27° 5, en el límite entre la Argentina y Chile (cerro
Tres Cruces). En esta parte, la cordillera adquiere mayor anchura (unas 800 km) y altura
promedio (por ejemplo, el nevado de Illimani, en Bolivia, tiene 6.452 m
5. n. m.). Allí se encuentra, además, el lago más alto del planeta, el Titicaca, situado a unos
3.800 mg. n.
m. En esta zona, la mayoría de la población se establece en altiplanos: mesetas de gran
altura ubicadas entre los cordones montañosos, y sobre los valles, como el de Cuzco, la
antigua capital inca.
• Los Andes meridionales. Abarcan desde el cerro Tres cruces, en el límite entre la
Argentina y Chile, hasta el extremo sur del continente. Hasta los 40° 5, en este sector de la
cordillera se distinguen dos cordones de gran actividad sísmica y volcánica: el frontal y el
principal. Estos cordones presentan las mayores alturas. Por eso a esta zona se la conoce
también como el Techo de los Andes.
En el cordón frontal se destacan los estratovolcanes:* el monte Pissis con 6,882 ms. n. m. y
el cerro Ojos del Salar (el volcán más alto del planeta) con 6.879 m 5. n. m. En la cordillera
principal se destaca el pico más alto de América, el cerro Aconcagua, en la Argentina, cuya
altura es de 6.961 m s, n. m. A partir de las 40° latitud sur, comienzan los Andes
patagónico-fueguinos, cuyas alturas son menores que en el resto de la cordillera: el más
elevado es el volcán Lanin, con 3.728 m s. n. m.
Cordilleras de América Central:
En el norte de Centroamérica, la convergencia de dos placas oceánicas (la de Cocos y la
del Caribe) formó el istmo de Tehuantepec. Como resultado de este proceso, se eleva la
cordillera del Pacífico, un cordón montañoso con un intenso vulcanismo y actividad sísmica,
que recorre el litoral oceánico. Hacia el este, los picos montañosos se encuentran
sumergidos en el mar Caribe, y en algunos casos emergen en forma de islas, como en los
casos de la islas de Puerto Rico o la isla de Cuba.
Cordilleras de América del Norte:
Los cordones montañosos de Norteamérica se originan por subducción de la placa oceánica
del Pacífico a la placa continental norteamericana. Desde Alaska hasta el sur de los
Estados Unidos, se destacan la Cadena Costera y, más al este, las Montañas Rocosas. La
característica principal de estas últimas son los picos elevados, cuyas cimas son nacientes
de numerosos ríos con pendiente hacia las llanuras. Entre los cordones de la costa se
desarrollan valles, que son aprovechados para la agricultura. Entre ambos cordones
montañosos, ricos en minerales valiosos (oro, plata, carbón, cobre, petróleo, hierro), se
extiende la Gran Cuenca, donde se encuentra el Gran Cañón del Colorado.
Hacia el sur, los cordones montañosos de América del Norte forman dos sierras
encadenadas: la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental. Entre ellas se extiende
la meseta Central de México, una de las zonas más pobladas de América.
El Cinturón de Fuego del Pacífico:
El continente americano y el continente asiático integran un área de convergencia en forma
de cinturón que encierra el océano Pacífico. Esta zona se caracteriza por concentrar
algunas de las áreas de subducción más importantes del mundo. Por esta razón, la
actividad sísmica y volcánica es muy intensa allí.
Así, la población que habita el Cinturón de Fuego está sometida permanentemente al riesgo
ambiental que provocan los volcanes y terremotos, como la caída de cenizas volcánicas, los
derrumbes de edificios o los incendios.
Sierras en América del Sur:
El relieve serrano recibe diferentes nombres en cada región. Así, las elevaciones del terreno
que en América Central y del Sur reciben el nombre de serranías o sierras, en América del
Norte se identifican como montes, y en el
Brasil como morros.
América del Sur presenta tres grandes sistemas de sierras:
• Los morros del Brasil. A causa del desgaste del macizo de Brasilia, el Brasil presenta un
conjunto de sierras aisladas o morros: uno de los más conocidos es el Pan de Azúcar
[FIC. 96], en la ciudad de Río de Janeiro.
De estas sierras nacen numerosos ríos con dirección a la llanura chaco-pampeana: es el
caso, por ejemplo, de los ríos Paraná e Iguazú.
• Las sierras pampeanas. Estas sierras se ubican en la parte centro-oeste de la Argentina.
Se trata de antiguos valles fracturados por el ascenso de los Andes. Las cimas de estas
elevaciones se encuentran gastadas por la erosión eólica y pluvial y por el contraste
térmico. Al arrastrar ropas sueltas, estos procesos erosivos generan, además, superficies
de pedregales al pie de las sierras. En la parte oriental de este sistema serrano, existe un
suave declive denominado falda. En cambio, en la parte occidental la pendiente es más
abrupta y forma una cuesta.
• Tandilia y Ventania. Se ubican en el sector centro-este de la Argentina. Son producto de
hundimientos y levantamientos del relieve a partir del quiebre del macizo de Brasilia y el
empuje ascendente de los Andes. Las rocas de este sistema coinciden en edad y
composición con los montes Dragones de Sudáfrica, lo que permite considerar que fueron
parte de un mismo bloque en el pasado geológico.
Sierras en América del Norte:
En América del Norte, en las cercanías de la costa del Atlántico, se elevan los montes
Apalaches. Se trata de formaciones antiguas, de baja altura (2.000 m
s. n. m.) por la acción de la erosión, y muy extensas: de sur a norte abarcan 2.300 km. Se
ubican a lo largo de Canadá y los Estados Unidos, y se extienden en dirección
sudoeste-nordeste desde la península de la Florida hasta el golfo del río San Lorenzo.
Distintos estudios realizados por científicos de diferentes partes del mundo han identificado
rocas de los montes Apalaches de la misma edad y composición que las que se encuentran
en las montañas escandinavas, en el norte de Europa, y las montañas caledonianas, en las
islas de Irlanda y del Reino Unido. Por ello, se considera que ambos sistemas constituyen
una única y gran cadena montañosa antes de la fragmentación del supercontinente Pangea,
hace 200 millones de años.
Mesetas:
América del Sur presenta tres grandes mesetas:
• El macizo de Brasilia. Es un macizo inmenso que ocupa el centro, este y sur del Brasil, y
parte del territorio del Paraguay, de Uruguay y de la Argentina. Es una formación muy
antigua, con rocas ricas en hierro. En algunos sectores, sobresalen mesetas bien planas:
las chapadas.
La caída del río Iguazú hacia la llanura chaco-pampeana genera cascadas en este macizo.
• El macizo de Guayania. Abarca el nordeste de América del Sur. Al igual que el de Brasilia,
se trata de un macizo muy antiguo, intensamente fracturado por el empuje de la orogenia
andina. Las cascadas y los saltos son comunes en esta región, debido a los desniveles que
los ríos deben atravesar en las mesetas levantadas del macizo.
Estas mesetas, conocidas como tepuyes, se formaron por la acumulación de areniscas.* La
erosión del agua de las lluvias y los ríos forma sus paredes verticales características. En
este macizo se ubica el salto del Ángel, la caída de agua más alta del planeta.
• La meseta patagónica. Es una formación orogénica que se extiende desde el río Colorado,
en la Argentina, hasta el sur del continente. Su altura disminuye hacia el este, y en la costa
cae abruptamente en forma de acantilado. La erosión marina desgasta los acantilados y los
hace retroceder, formando grutas. La mayor cantidad de población de esta región habita en
la costa y en los valles fluviales.
Mesetas en América del Norte:
En América del Norte, desde las tierras del nordeste de Canadá hasta los bordes de la
bahía de Hudson y los Grandes Lagos, se encuentra el escudo canadiense.
Aunque originalmente era un cordón montañoso, en la actualidad se trata de una formación
en meseta de poca altura (1.500 m s. n. m.), debido a un proceso de desgaste por la acción
de agentes erosivos, como los glaciares.
Hace aproximadamente 10.000 años, la última gran glaciación trituró el basamento del
escudo canadiense (también llamado Canádico) y generó numerosos ríos y lagos que se
caracterizan por presentar rápidos y rápidos saltos.
Muchos de esos ríos, como el Niágara, caen en forma de cascada. 100). Algunos de ellos
desembocan en el océano Ártico; otros, en cambio, finalizan en la llanura de los ríos Misisipi
y Misuri.
En las islas del Ártico y en Groenlandia, el escudo canadiense se encuentra cubierto de
grandes glaciares y mantos de hielo. Este escudo presenta numerosos recursos mineros,
forestales e hidroeléctricos.