FIEBRE
El organismo humano mantiene normalmente la temperatura corporal en forma estable dentro
de un rango muy estrecho. Cuando esta supera ese nivel se habla de fiebre o hipertermia.
La misma se compaña habitualmente de una serie de síntomas y signos que constituyen el
síndrome febril.
SINTOMAS GENERALES
Astenia
Algias generalizadas
Artromialgias
La piel caliente
Las pupilas dilatadas (midriasis)
La frecuencia respiratoria y la cardíaca aumentan.
En general los latidos cardíacos se elevan a razón de 8 latidos por cada grado de
elevación de la temperatura corporal.
Lengua saburral,
Existe generalmente oliguria, con una orina concentrada (densidad urinaria alta) pobre en
sodio y rica en urea y creatinina.
El metabolismo basal está aumentado, con un mayor catabolismo proteico.
Puede acompañarse de excitación o depresión
A veces sobre todo en niños, ancianos y en alcohólicos delirio o sopor. En la primera
infancia favorece la aparición de convulsiones.
Cuando la temperatura corporal se eleva, el paciente presenta vasoconstricción
cutánea, tiene sensación de frío, y su piel puede tener el aspecto de piel de gallina
(piel anserina),
Si la elevación es muy brusca se acompaña de verdaderos chuchos de frío, con
castañeteo de dientes y sacudidas involuntarias de los miembros. Característicamente
en el paludismo, pero se puede presentar en procesos infecciosos o supurados de
distinta localización, como también en cuadros febriles no infecciosos.
En cambio, cuando la temperatura desciende rápidamente, se acompaña de sensación
de calor y de transpiración abundante.
La temperatura se puede tomar en distintas regiones corporales: axila, ingle, boca, recto, y
excepcionalmente en vagina o en orina recién emitida. Siempre hay que controlar que el
termómetro marque previamente una temperatura inferior a 36, y debe permanecer en el sitio
elegido de 2 a 5 minutos.
La temperatura máxima normal en la axila e ingle es < 37 °, en la boca inferior a 37,3 °
y en el recto hasta 37,5 °.
Variación circadiana: menor t a la mañana y luego sube 1° durante el día.
En los procesos febriles la t es mayor a la tarde que a la mañana.
En temperatura ambiental muy elevada puede subir 0,5 °. El ejercicio violento o prolongado
también puede elevar la temperatura.
En la mujer en edad menstrual, también existen normalmente una variación en la temperatura
(rectal antes de levantarse), es menor en la fase folicular llegando al mínimo en la ovulación,
para luego ascender durante cuatro días.
Estado subfebril o febrícula: la temperatura elevada no sobrepasa 38 ° rectal.
Fiebre ligera: 38° a 38,4°C
Fiebre moderada: 38,5° a 39,5°C
Fiebre intensa: 39,6° a 40°C
Hiperpirexia: > 40°C
Fiebre continua: hipertermia >38° con oscilaciones <1°C (neumonía)
Fiebre remitente: hipertermia >38° con oscilaciones >1°C sin llegar a T° normal
Fiebre intermitente: tiene también variaciones diarias mayor de un grado, pero a ciertas
horas del día llega a la apirexia, se la observa, sobre todo, pero no únicamente en procesos
infecciosos como pielonefritis, angiocolitis, septicemias, paludismo, linfoma.
Cuando en este tipo de fiebre las variaciones son muy grandes e irregulares llegando a
valores subnormales acompañadas de gran postración y sudoración, generalmente a
predominio vespertino se la denominada fiebre hectica. Característica de la TB
Fiebre recurrente: periodos prolongados de F° seguidos de periodos de apirexia.
Si esos períodos de fiebre comienzan y terminan gradualmente se denomina fiebre ondulante.
Se la describe clásicamente en la bruselosis y también en la enfermedad de Hodgkin,
recibiendo en este último caso la denominación de fiebre de Pel Ebstein.
Fiebre Cotidiana: intermitente de presentación diaria (supuraciones)
Fiebre terciana: alterna un día febril con uno de apirexia (malaria o paludismo)
Fiebre cuartana: un día febril con 2 días de apirexia.
Periodo de declinación: en crisis (brusco, en horas) o en lisis (lento, en días)
La temperatura corporal depende del balance entre la producción y la pérdida de calor.
La producción de calor depende del:
Metabolismo basal, regulado por las hormonas tiroideas y de la acción de la A'l'Pasa
en las membranas celulares.
La digestión aumenta también la producción de calor.
La actividad muscular es también una fuente importante de calor. No solo la
actividad muscular voluntaria, sino también pequeñas contracciones y relajaciones
inaparentes, que en los síndromes febriles pueden ser más intensas constituyendo los
clásicos chuchos de frío.
La pérdida de calor se realiza en su mayor parte en la superficie corporal
en primer término, por convección (transferencia de calor a un medio fluido que lo
rodea (aire generalmente, o líquido) que al calentarse se moviliza entrando luego
en contacto con otro más frío.
También hay pérdida por radiación (emisión de energía electromagnética del tipo
infrarrojo).
Un tercer mecanismo es la evaporación de la perspiración insensible o de la
transpiración con consumo de calor. Este mecanismo es muy importante cuando
existe ejercicio intenso o cuando la temperatura ambiente es muy elevada lo que
reduce las pérdidas por convección, en cambio disminuye cuando la humedad
ambiente es alta.
La regulación de la pérdida de calor se realiza fundamentalmente por la modificación del
flujo sanguíneo de la piel y del celular subcutáneo.
↑ en esa circulación produce un mayor aporte de calor, favoreciendo así su eliminación.
Vasoconstricción, lo contrario
La secreción del sudor está bajo control simpático. El centro que coordina los distintos
mecanismos que intervienen la temperatura corporal está en el hipotálamo funcionando como
un termostato a partir de la información que llega de receptores periféricos.
Una serie de sustancias llamadas pirógenos pueden estimular el hipotálamo y producir
fiebre. Pueden ser exógenos y endógenos.
Exógenos: bacterias, virus, hongos, parásitos, productos o toxinas de ellos.
Endógenos: principalmente sustancias polipéptidas producidas principalmente pero no
exclusivamente por el sistema monocito-macrofagocítico, incluyendo las
interleuquinas 1 y 6, el a-interferon y el factor de necrosis tumoral.
Estos pueden producirse por la acción de los pirógenos exógenos como por estímulos propios
del organismo (inflamatorios, inmunológicos, neoplásicos, etc.). El hipotálamo es sensible
además a la acción de las hormonas y a ciertas drogas que pueden inducir fiebre (atropina,
escopolamina, fenotiazinas).
Además, lesiones del sistema nervioso central de distinto tipo como accidentes
cerebrovasculares, sobre todo hemorrágicos, tumores o enfermedades degenerativas,
encefalitis son capaces de producir fiebre, son las denominadas fiebre de origen central.
CAUSAS DE FIEBRE
Si bien las causas más frecuentes de fiebre son las de origen infeccioso, existe un gran
número de etiologías capaces de producirla.
Los síndromes febriles se pueden clasificar según su duración en:
Fiebres de corta o breve duración (menor de 2 semanas).
Son en su mayoría de origen infeccioso, y dentro de ellas a menudo virales, sin que se llegue
a un diagnóstico preciso en muchas de ellas.
Entre las causas no infecciosas como infarto de miocardio, tromboembolismo pulmonar,
tromboflebitis, gota, crisis hemolítica, hemorragia cerebral, alergia a drogas, hipertermia
postoperatoria, insolación, deshidratación, etc.
Fiebres prolongadas (mayor de 2 semanas)
Fiebres de origen desconocido. En general se denomina así a los síndromes febriles
prolongados que luego de una semana de internación y con los estudios rutinarios no se llega
al diagnóstico.
Si la variación diurna máxima se da en la mañana, alterando el ciclo circadiano esto
refiere a un cuadro de tuberculosis miliar.