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Sendero

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El Sendero de Ianus (Jano) según Carlos Sánchez-Montaña :

El Camino a Santiago, de origen medieval y francés, tiene su antecedente


antiguo en el “Callis Ianus” de Augusto y Agrippa trazado en el siglo I a.C., y
este quizás, en un sendero megalítico que reflejaba la Vía Láctea en la
Tierra. Un viaje iniciático por una senda que se dirige hacía el extremo
occidente, a Callaecia.
El "Tablero de la Oca" puede tener su origen, según muchas opiniones, en el
conocimiento de los Templarios. Esta orden medieval era conocedora de
muchos ritos antiguos que no "encajaban" bien con el nuevo culto católico, y
como verdaderos guardianes de estos secretos los dejaron cifrados en
templos, ermitas y capillas para otros tiempos más favorables.
Otra opinión establece que el Tablero fue confeccionado por el gremio de
los constructores, que son los verdaderos conocedores de los secretos del
"Sendero de Jano", el dios de las puertas, de los comienzos y los finales.
Según esta opinión el "Tablero de la Oca" sería una carta cifrada de la
original ruta al Oeste, la ruta construida por Augusto y Agrippa en el siglo I
a.C. y que fue sustituida por la nueva ruta franca medieval construida por
los monjes de Cluny y el Cister, y según las instrucciones del papado de
Roma.
Los anónimos autores habrían trazado un tablero donde quedaron reflejadas
las principales características del Sendero a occidente, de la ruta del
olvidado “Callis Ianus”, trazada con escuadra y compás por Marco Agrippa, y
que debía de quedar recogida de forma oculta en un sencillo tablero de
juego.
El "Tablero de la Oca", fue memorizado convirtiéndose en la guía del camino
antiguo. El sendero para los iniciados en los misterios de Jano, (Ianus
divinidad de los inicios y origen etimológico de la palabra "iniciado"), de
forma que cada casilla del Tablero se corresponde con una etapa concreta, y
posee unas características específicas reconocías por las marcas que
dejaban los maestros constructores en las márgenes del sendero, por la
toponimia de los lugares que atraviesa, y sobre todo, por los templos
antiguos que protegen con sus muros a los peregrinos de todos los tiempos.
El "Tablero de la Oca" describe un camino trazado entre el Cap de Creus y
Finisterre, el "Callis Ianus", el Sendero de Jano, también conocido como la
"Vía Ianua", la Vía de Jano, y descrito como un ramal de la Vía Augusta que
desde la costa entraba hacia la zona de montaña y después de atravesar el
llano de Bianya se levantaba por el Capsacosta hasta Sant Pau de Segúries
(Ripollès) y seguía hacía occidente y La Seu de Urgell.
La vía nacía en el Cap de Creus, en el templo de Venus Pyrinea citado por
Mela, Plinio, y la primera etapa, tras un recorrido de 15 millas romanas,
seguramente se emplazaba en las cercanías del templo de Santa Helena de
Rodes, muy próximo al monasterio de San Pere de Rodes y lugar que aún
conserva en un capitel de su nave una concha de Venus, símbolo guía del
peregrino.
Este monasterio de San Pere de Rodes es un buen ejemplo del modelo de
"mansio" del “Callis Ianus”, un lugar de conocimiento y de protección al
peregrino con un nombre de gran valor simbólico. "Piedra de las Ruedas":, y
que con toda probabilidad en su exterior las Ocas de Cibeles realizaban sus
cantos de igual forma a los que hoy se escuchan en el claustro de la catedral
de Barcelona.
Santa Helena de Rodes sería la casilla nº 1 del “Tablero de la Oca”, en la
antigüedad romana el valor cero no existía en las matemáticas. La primera
casilla representa el primer trayecto de 15 millas. (22,2 Km.) desde el
templo de Venus Pirinea en el Cap de Creus.
De forma general el “Tablero de la Oca” guarda la siguiente medida en
unidades romanas equivalentes entre dos casillas consecutivas: 15 millas =
15.000 pasos = 75.000 pies = (aprx. 22,2 Km.)
La legua se empleaba en la antigua Roma, siendo equivalente a 3 millas
romanas; es decir, unos 4,440 km.
Cada etapa recibía en la antigüedad el nombre de "mutatio", la parada o
establecimiento existente en las vías romana para descansar y dar servicio
a los animales que se utilizan como transporte. Las “mutationes” era el lugar
para cambiar de caballos y tomar otros de refresco, así como para efectuar
las reparaciones necesarias en el vehículo. Estaban localizadas cada 12-18
millas, siendo la distancia de 15 millas su distancia óptima ( 22,2 Km.). En
estos pequeños complejos, el conductor podía adquirir los servicios para
ajustar las ruedas, el carro, conseguir las medicinas o un veterinario para
sus animales, dar descanso y avituallamiento, o para el cambio de
caballerías.
En el caso del "Callis Ianus" estas “mutationes” tenían unas características
distintas a una vía ordinaria, ya que el carácter peregrino y religioso del
trayecto obligaba a unas atenciones específicas.
En los trayectos de la vía romanas existían unas paradas de mayor rango por
cada cuatro o cinco “mutationes” llamadas "mansio", que proviene del latín
mansus, forma verbal derivada de manere (que significa "lugar donde pasar
la noche durante un viaje"). Una parada oficial en una calzada romana,
mantenida por el gobierno central para el uso de oficiales y hombres de
negocios a lo largo de sus viajes por el imperio. A lo largo del tiempo fueron
adaptadas para acomodar a viajeros de toda condición, incluso al emperador.
Las mansiones estaban bajo la gerencia y supervisión de un oficial
denominado mansionarius.
En el caso del "Callis Ianus" estas "mansio" de carácter religioso e iniciatico
eran lugares dedicados a Cibeles y sus ocas eran el símbolo más reconocido
desde mucho antes de llegar a ellas. Los cantos de las ocas que existían en
las “mansio” eran la mejor guía para los peregrinos del camino. De canto en
canto de las ocas de Cibeles el peregrino podía realizar el camino. "De Oca
en Oca y tiro ...."
Son las casillas del Tablero que poseen una oca representada, cumpliendo la
regla de cuatro o cinco “mutationes” intermedias por cada "mansio".
La distancia modular entre dos casillas (módulo ideal) es la de 5 leguas de 3
millas cada una. Cumpliendo lo establecido por Vitruvio y los postulados
considerados por Pitágoras y sus discípulos: "fijaron el cubo como el
conjunto de 216 versos, donde cada norma no sobrepasase tres versos."
Las casillas principales (mansiones) en las posiciones múltiples del número
nueve (Eneas significa nueve y el Tablero rememora este número), con una
“mansio” intermedia en una posición a cinco y cuatro de las etapas múltiples
de nueve, y de acuerdo con la caminería romana. Siendo estas las casillas
ocupadas por las Ocas en el Tablero, las etapas que acabarían en las
"mansiones".
El "Tablero de la Oca" recrea en Hispania, las tierras conquistadas por
Augusto, el viaje de Eneas desde Troya hasta el Lacio. Augusto era un nuevo
Eneas, y establece una nueva ruta, la que los peregrinos deben realizar en
viaje inicático hasta el Fin de la Tierra.
Según la leyenda, el príncipe troyano Eneas, tras escapar de la destrucción
de su ciudad y después de andar errando largo tiempo por el Mediterráneo,
desembarca en la costa del Lacio donde reina el rey Latino, con el que forma
alianza.
Ascanio, hijo de Eneas, venido de Troya en su compañía, funda la ciudad de
Alba, donde reinan, después de él, una serie de reyes, descendientes suyos.
Uno de ellos sería el fundador de la ciudad de Roma.
Así, según esta leyenda, los romanos conectaban su origen con el más
prestigioso mito griego: la guerra de Troya, por lo que, en ocasiones, los
poetas llaman a Roma, la Nueva Troya.
Julio Cesar había alentado la leyenda de que descendía de Eneas y Venus.
Octavio Augusto, como hijo de Cesar, estaba interesado en legitimar su
poder mostrándose como descendiente del troyano Eneas y de esta
divinidad.
Fue el propio Octavio el que encargó la obra a Virgilio, dentro de su
programa de fomentar los antiguos valores romanos, y resaltar así su linaje
mitológico. Octavio, al igual que Eneas, posee una predestinación individual,
que es la de fundar una Roma aeterna que gobierne los pueblos mediante la
justicia.
Virgilio recogió el mito secular de un Eneas troyano que funda la ciudad de
Roma. El viaje de Eneas es una iniciación.
Octavio se sentía, por herencia, especialmente dedicado y protegido por los
dioses Apolo y Venus.
Para los romanos, dentro de su imperio, la ciudad de Éfeso era la más
oriental (la puerta de oriente) y en Hispania, en la Callaecia estaba la Finis
Terrae (la puerta de occidente). Si unimos con una línea recta ambos puntos
sobre un mapa romano, nos quedará justo en el centro la ciudad de Roma,
para los romanos el centro del mundo. Curiosamente en ambos puntos fueron
enterrados (supuestamente) dos hermanos, ambos discípulos de Cristo
:Santiago y Juan. En su lengua materna (arameo) sus nombres eran similares
y procedían de la misma raíz, cuyo significado era el de puerta (en el sentido
espiritual de umbral o paso).
Octavio se sentía, por herencia, especialmente dedicado y protegido por los
dioses Apolo y Venus.
Gracias a los conocimientos de Agrippa, se determinó el emplazamiento, en
lugar adecuado, en tierra virgen, en la Callaecia (recientemente pacificada
por la intervención del propio Agrippa), según la línea sagrada que une el
oriente y el occidente y próxima al Finis Terrae, donde se construiría el Ara
Solis, el altar al Sol poniente.
Según los términos de la tradición, este lugar sería una "tierra santa", a
imagen de todas las demás "tierras santas", un lugar sagrado, un centro
espiritual al cual estarían conectados los demás centros sagrados de la
tierra. Fundándose así la ciudad sagrada de Lucus Augusti (Lugo).
Los autores no estaban preocupados de explicitar el sentido del culto a
Jano en su guía, asunto más complejo y peligroso, sino de establecer la guía
del camino antiguo con un método que permitiera establecer de manera
segura la ruta antigua hasta occidente.
Esa línea geométrica presente en el mapa trazado por Agrippa y que fue
expuesto en todas las capitales del imperio fue materializada con el nombre
del "Sendero de Jano", el "Callis Ianus", antecedente antiguo del actual
Camino de Santiago.
En Hispania el "Callis Ianus" nacía en el templo de Venus Pyrinea, en el
actual Cap de Creus, y moría en el Ara Solis en Touriñan, un verdadero
teorema trazado con compás y escuadra, ya que dentro de la Finis Terrae, la
punta más septentrional es el cabo de Touriñan y no el actual Finisterre que
esta justo debajo del anterior.
Los peregrinos que se dirigían a tierras lucenses en el siglo I, y que
alcanzaban primero la costa de Hispania desde Roma, se dirigían al templo
de Venus Pyrenea citado por Mela, Plinio y Tolomeo. Un templo cuyos
cimientos ocuparon el macizo que penetra en el Mediterráneo en el actual
Cap de Creus. El límite geográfico entre Hispania y la Galia.
Venus recibía también a los navegantes que alcanzaban la costa desde Roma
hacía el Finis Terrae. Pero como el lugar es extremadamente abrupto, los
barcos fondeaban un poco al sur del cabo, y se tomaba tierra en el actual
Port-LLigat, el "Puerto de Llegada" que recibía a los peregrinos hacía el
oeste en el fondeadero más cercano al templo de Venus Pyrinea.
Desde el templo de Venus partía la ruta del "Callis Ianus" y que siglos más
tarde fue sustituida por el "Camino francés a Santiago".
La ruta antigua queda configurada sobre el territorio peninsular uniendo los
dos extremos oriental y occidental de la Hispania Citerior: el Cap de Creus
en Oriente, donde se emplazaba el templo de Venus Pyrinea, y el Ara Solis
en el extremo occidental en el actual cabo Touriñan. Esta ruta hispánica se
desarrolla entre la vieira de Venus en oriente y el sol poniente de occidente.
Ambos símbolos están muy presentes aún hoy en día en el camino a Galicia.
La ruta en Hispania tenía sesenta y tres etapas, y son las detalladas en el
"Tablero de la Oca".
Esta ruta había sido proyectada por Marco Agrippa en su mapa "Orbis
Terrarum" y su "symmetria" reflejada en el texto "De architectura" de
Marco Vitruvio.
El "Tablero de la Oca" y sus casillas guardan también entre sí una
proporción de simetría.
El Tablero posee un módulo a partir del cual se articula el cuerpo del
camino, estableciendo una proporción de cada una de las partes y respecto a
la totalidad del conjunto.

Simetría del Sendero de Jano


Octavio Augusto establece el nacimiento del nuevo y monumental "Callis
Ianus", el "Sendero de Jano", como consecuencia de la existencia previa de
"peregrinaciones" hacia los lugares de culto indígenas en las fiestas
principales, tales como el Lugnhasa del 1º de agosto.
Octavio pone en marcha la configuración del "Sendero de Jano", como
trayecto iniciático hasta Occidente, sirviéndose de las peregrinaciones
celtas hasta los lugares del dios indígena Lugh (dios del sol) y sin olvidar,
que es el propio dios el dueño del camino, del "sendero de las estrellas", de
la vía láctea que recibe el título celta de la "Cadena de Lugh".
Así, desde las diferentes colonias romanas y ciudades indígenas, se
establecen unos recorridos que permiten a los peregrinos la realización de
este camino iniciático hasta Occidente. Desde el norte, el sur y el este del
imperio estas rutas quedan dispuestas sobre las nuevas vías romanas, y
conducen desde los diferentes territorios de Roma hasta enlazar en etapas
determinadas con el "Callis Ianus", el Camino Principal y que recoge el
"Tablero de la Oca".
Estas vías, tanto la príncipal como las secundarias, se establecieron bajo la
protección directa de los Caballeros de la Orden Ecuestre. Ellos se
encargaban directamente del buen estado de las comunicaciones entre los
diferentes enclaves, del correcto acondicionamiento de los albergues que,
para los caminantes, se establecieron en las rutas, y de salvaguardar de
malhechores los recorridos.
El "Callis Ianus", o "Sendero de Jano", representaba hasta su final en el
territorio virgen de la Callaecia, la vía iniciática de la tradición primordial.
Su cometido era llevar a los hombres al lugar donde el dios Sol se oculta
para pasar la noche; el lugar donde se encuentran los misterios del Cosmos y
a donde debemos dirigirnos, todos los hombres, para alcanzar la justicia y la
paz.
Octavio Augusto favoreció, por todos los medios, la afluencia de los
perigrinus a las tierras sagradas de Occidente. Su protección a la tradición,
que unía la herencia caldea y egipcia, con las greco-latina y celta, favoreció
el viaje de los peregrinos devotos.
En este momento de la historia los peregrinus de los territorios del imperio
se dirigen al extremo occidente. Todo viaje significa un esfuerzo, y en aquel
momento inicial podemos imaginar las inmensas dificultades que debía
significar realizar el trayecto.
Imaginemos un joven peregrino que, deseoso de integrarse en la nueva
corriente que Roma propone en los territorios conquistados, se decide a
realizar el viaje iniciático que el mismo Emperador favorece, y que le
conducirá hasta las tierras del fin del mundo, hasta la Callaecia.
Para ello, y para realizar con alguna garantía el largo trayecto, solicita el
salvoconducto que los Caballeros de la Orden Ecuestre administran, y que le
permitirá realizar el camino con cierta protección, además de poder utilizar
en algunos enclaves los albergues y cuidados hospitalarios. Ese
salvoconducto, que le protegerá en su viaje, es una concha de molusco, que
según la mitología antigua representa, ya que le pertenece, a la diosa Venus.
Una concha de venera o vieira, es el símbolo del peregrino en trayecto a
Lucus Augusti. Venus era la diosa protectora de Octavio Augusto, además
de ser la señal que indicaba en el cielo el inicio del sendero de Anu, por todo
ello, Octavio Augusto la adoptó como el símbolo protector de los peregrinus
en dirección a su Ciudad Sagrada.
La llegada al final del trayecto significaba un gran esfuerzo para los
peregrinus. La satisfacción de terminar su viaje y alcanzar el Ara Solis en el
"Finis Terrae", le permitía iniciarse en una nueva comunión.
Octavio Augusto decretó la "immunitas perpetua" para los peregrinus que
alcanzasen el final del trayecto, la casilla 63, de acuerdo con las condiciones
establecidas por el rito de Jano. Este premio tan especial fue de gran apoyo
para que los integrantes de las tribus de los territorios de Occidente se
integrasen en el nuevo Imperio y pudiesen participar como ciudadanos en los
proyectos de Roma en el futuro.

Venus y sus vieiras

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