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POLICÍA NACIONAL DEL ECUADOR

SUBCOMANDO GENERAL DE LA POLICÍA NACIONAL

DEPARTAMENTO DE COORDINACIÓN ESTRATÉGICA DE DERECHOS HUMANOS

DIRIGIDO AL PERSONAL POLICIAL DIRECTIVOS Y TÉCNICO OPERATIVOS A NIVEL


NACIONAL

MÓDULO DE DERECHOS HUMANOS Y GÉNERO


2

Unidad I
1. La Construcción Histórica del Feminismo
1.1. Objetivo de Aprendizaje

Ubicar a las mujeres como sujetos de derechos y actoras políticas que


transforman los sistemas de desigualdad y discriminación entre mujeres,
hombres y personas LGBTI, en todas las dimensiones. Este recorrido permitió
construir los derechos de las mujeres y lo que se conoce actualmente como
los movimientos, que son la base del feminismo.

El Feminismo Pre moderno.

Esta etapa o momento histórico tiene dos hitos importantes, el uno en la


Ilustración Sofística donde se produjo un pensamiento de la igualdad entre los
sexos, el otro, en el Medioevo y el Renacimiento, donde se critica al encierro
de las mujeres.z

La Ilustración Sofística.

En Grecia, ser mujer no era algo que uno pudiera desear: las mujeres
poseían un estatuto disminuido, no se les reconocía la ciudadanía, no eran
parte de la comunidad política (polis), tenían similar status discriminado
que los esclavos y los extranjeros (bárbaros), lo cual las dejaba sin
derechos, sin voz y sin representación en la vida política (Astelarra: 1992).
Si bien, Platón hablaba de una igualdad entre hombres y mujeres en tanto
objetos de razón, la misma que era posible a través de la educación, en la
realidad la razón de la mujer estaba más vinculada a la reproducción de la
especie. Esta situación y razón socialmente construida, la marginó a
espacios privados. (Quevedo, 1988).

De modo contrario, Ana De Miguel ubica un pensamiento de igualdad entre


los sexos en la Ilustración Sofística que será opacado por el pensamiento
patriarcal de Aristófanes, Aristóteles y Platón. Muchos procesos culturales
de construcción del género en la antigüedad, propusieron una visión de las
3

mujeres como subordinadas, de condición disminuida, posicionadas en


lugar inferior e imperfecto en relación al hombre, las mujeres serían
“hombres vueltos al revés”1. Explica Thomas Laqueur:

“Durante miles de años había sido un lugar común que las mujeres tenían
los mismos genitales que los hombres […]. Galeno, que en el siglo II D.C.
desarrolló el modelo más aceptado y duradero de la identidad estructural,
aunque no espacial, de los órganos reproductores masculinos y femeninos,
demostró finalmente que las mujeres eran esencialmente hombres en los
cuales una falta de calor vital -de perfección- se había traducido en la
retención, en el interior, de las estructuras visibles en el hombre.” (Laqueur,
1994: 21 citado en Arboleda y Gutiérrez, 2013).
El Feminismo Moderno.

Donde se ubican cuatro hitos históricos, la Ilustración con la emergencia de


las tesis modernas de igualdad; la Revolución Francesa donde se presentan
los derechos de la mujer y la ciudadana; el Marxismo y el Socialismo donde
se posiciona la opresión económica y política de la mujer; y el Sufragismo y
los derechos civiles y políticos de las mujeres (Primera Ola).

Las Mujeres en la Ilustración.

En Francia, las mujeres alcanzarán notable presencia en los salones,


donde algunas “protagonizaron el movimiento literario y social conocido
como preciosismo. Las preciosas revitalizaron la lengua francesa e
impusieron nuevos estilos amorosos; establecieron sus normativas en un
terreno en el que las mujeres rara vez habían decidido”2. Gracias a los
salones, afirma Oliva Blanco, en De Miguel, Capítulo I, "la 'querelle
féministe' deja de ser coto privado de teólogos y moralistas y pasa a ser
un tema de opinión pública".

1
Laqueur, Aristotle´s Master Piece, ed. Arno Press, pié de página pág.3. Citado en Arboleda & Gutiérrez, “Levantado
el velo: estudio sobre acoso y violencia política en contra de las mujeres autoridades públicas electas a nivel local en
Ecuador”, Informe final, AMUME, AECID, ONUMUJERES / Centro de Capacitación, documento de Word.
2
De Miguel, Capítulo I, ibíd.
4

La Revolución Francesa y las Mujeres.

Las mujeres tuvieron una notabilísima participación en la Revolución


Francesa, pero fueron excluidas por el rey de la convocatoria a los
Estados Generales. Redactaron entonces sus cuadernos de quejas
catalogándose como “el tercer Estado del tercer Esta+````````````
do” y mostrando “una clara conciencia…de su opresión” (De Miguel,
Capítulo II)

Entre los clubes de mujeres destacó la Société Républicaine


Révolutionnaire liderada por Claire Lecombe, Pauline León y Théroigne
de Méricourt quien se integró al ejército. Las mujeres organizaron la
marcha hacia Versalles y el traslado del rey a París, “donde le sería más
difícil evadir los grandes problemas del pueblo”, tres meses después de la
toma de la Bastilla. En 1791 Olympe de Gouges, una mujer popular (De
Gouges también fue “autora teatral y activista revolucionaria”) redactó la
Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. Un año después
(1792), Mary Wollstonecraft redactará en Inglaterra la Vindicación de
los derechos de la mujer.

El fracaso del movimiento feminista en la Ilustración y la Revolución


Francesa se evidencia en los siguientes hechos: Los clubes de mujeres
fueron cerrados en 1793 por los jacobinos; en 1794 se prohibió la
presencia de mujeres en la actividad política; muchas mujeres que
participaron en los eventos políticos, acabaron en la guillotina o el exilio.
“Las mujeres no podían subir a la tribuna, pero sí al cadalso. ¿Cuál era su
falta? La prensa revolucionaria de la época lo explica muy claramente:
habían transgredido las leyes de la naturaleza abjurando su destino de
madres y esposas, queriendo ser hombres de Estado”.

El Código Civil Napoleónico (1804) recogió los avances de la revolución,


pero negó los derechos a las mujeres, y las confinó al hogar como
ámbito de actuación femenina.
5

.Sufragismo y los Derechos Civiles y Políticos de las Mujeres (Primera


Ola).

El movimiento de las sufragistas se desarrolló sobre todo en


Inglaterra y Estados Unidos a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX.
Se concentró en la lucha por la igualdad, los derechos de propiedad,
igualdad de derechos dentro del matrimonio, el voto y el acceso al
parlamento.

La lucha por el derecho al voto unió a mujeres de diversas


filiaciones políticas y clases sociales dando al movimiento un carácter
pluri-ideológico e interclasista.

El sufragismo en los Estados Unidos nació cerca al movimiento


abolicionista, lo que posibilitó reflexionar acerca de las similitudes entre la
condición sexual y la esclavitud (Robotham, citada por De Miguel, op. cit.).

de sufragistas, Nueva York, 1912.


Emmeline Pankhurst fundó en 1892 la Liga en Favor del Derecho al
Voto de la Mujer y en 1903 la Unión Política y Social de la Mujer (WSPU).
Las prácticas de activismo de Pankhurst la llevaron varias veces a la cárcel.
Con otras sufragistas, introdujo la modalidad no-violenta de lucha, por
ejemplo la huelga de hambre, que luego sería utilizada por Mahatma
Gandhi en su lucha contra el colonialismo inglés. (Roig, Monserrate ,
1981).

Tras la Primera Guerra Mundial, en 1918 se concede el derecho al


sufragio a mujeres mayores de 30 años poseedoras de una casa. En
Estados Unidos, la Decimonovena Enmienda de 1920 legaliza el derecho al
voto para las mujeres. En 1928, la edad para votar de las inglesas se
equipará a la de los hombres. La mayor parte de estados europeos
tomarán medidas semejantes menos Francia e Italia, que recién 20 años
después adoptarán el derecho al sufragio femenino. ( R. J. Evans, 1980)
6

La crítica a la Igualdad “Ilustrada”

La reivindicación de la igualdad ha sido central en el feminismo y aún hoy hace


parte del núcleo de propuestas de transformación que han alcanzado
importantes logros como el sufragio, la potestad sobre los hijos/as, normas
sobre igual remuneración y acceso a activos sociales, entre otros.

Sin embargo, la doctrina liberal o moderna de la igualdad que nace en la época


de la Ilustración es reputada como insuficiente desde diversas determinaciones
como la clase, la etnia, los territorios, la procedencia nacional, y el género. El
proyecto ilustrado de igualdad tenía como patrón de lo humano, al hombre
blanco, europeo, racional, de clase media, es decir se fundamentaba en el
androcentrismo.

El proyecto ilustrado de igualdad, al que se debe reconocer sus aportes en el


cambio de muchas desigualdades, promovió los derechos civiles y políticos que
beneficiaron en especial a mujeres de elite que pudieron aprovecharlos,
incluyendo su acceso a niveles altos de educación o al empleo. A juicio de
diversas autoras, dejó intocadas las contradicciones patriarcales, prácticas y de
pensamiento, de los sistemas políticos, educativos, económicos, culturales y
familiares.

La idea de “corregir” políticamente las falencias de género de la noción de


igualdad surgida en la Ilustración inducirán discursos de “ampliación de la
democracia” con la inclusión de las mujeres, que predominan en las políticas
antidiscriminatorias de los años 90. Sin embargo, algunas autoras como
Emmanuella Lombardo, cuestionarán que las mujeres deban entrar a estos
espacios sin poder cambiar el que los hombres sean el patrón normativo, es
decir a partir de su homologación con ellos.

El Feminismo Contemporáneo.

Este momento histórico se caracterizan por los siguientes hitos, la


“liberación femenina” donde se posiciona con fuerza el derecho a la
sexualidad, a la igualdad en el trabajo, la denuncia del acoso sexual y las
7

mujeres negras (Segunda Ola); el género y las diversidades: la crítica al


feminismo liberal y las intersecciones por clase, género, etnia y orientación
sexual (Tercera Ola); el feminismo comunitario y la descolonización –
despatriarcalización del Estado y de la sociedad (Transición).

Los Movimientos de la liberación femenina (Segunda Ola).

La segunda ola feminista, constituida por una intensa movilización de las


mujeres, se extiende de la década de los 60 hasta finales de los años 70.
Las mujeres introducen nuevos temas como la sexualidad, las estructuras
y dinámicas de las familias, el lugar de trabajo y los roles de hombres y
mujeres.

Para Virginia Vargas, “los movimientos feministas de la segunda oleada


han sido posiblemente el fenómeno subversivo más significativo del siglo
XX, por su profundo cuestionamiento a los pensamientos únicos y
hegemónicos sobre las relaciones humanas y los contextos socio-políticos,
económicos, culturales y sexuales en las que se desarrollaban. Los
feminismos latinoamericanos han sido parte activa y fundamental de este
proceso (…) se desarrollaron significativamente (…) desde fines de la
década de los 70 generalizándose durante los 80, (…) Su surgimiento se
dio paralelo a la expansión de un amplio y heterogéneo movimiento
popular de mujeres (…)”. (Vargas, Virginia, 2004),

Las mujeres negras cobran relevancia sobre todo en Estados Unidos a


través de reflexiones sobre el nacionalismo negro, la liberación gay y el
feminismo de la segunda ola. Las defensoras del feminismo negro
argumentan que las mujeres negras están posicionadas de manera
distinta que las mujeres blancas dentro de las estructuras de poder, por
tanto, para ellas su identidad de mujer negra, indisolublemente
articulada, las cruza y las define. Denuncian la especificidad del cruce de
la raza con el sexo, como condiciones de mayor desigualdad y
discriminación.
8

Una de las teorías que evolucionó a partir del feminismo negro fue el
womanism de Alice Walker. Ángela Davis, Bell Hooks, Kimberlé Williams
Crenshaw y Patricia Hill Collins, han surgido como lideresas y académicas
del feminismo negro.

Los Movimientos de las Mujeres del Sur y las Diversas (Tercera Ola).

La tercera ola a partir de 1990, cuestiona la idea esencialista de “la


Mujer”3 e introduce diversas corrientes en el escenario global: entre ellas
el eco feminismo, las relaciones entre género y etnias, las diversidades
sexuales y la teoría queer. Algunas corrientes sobre todo en el Norte
proponen en esta década un trabajo a partir del cuerpo y de asumir la
sexualidad de manera asertiva y en su diversidad.

En países del Sur, toman fuerzas corrientes que promueven el enfoque


interseccional, es decir mirar la diversidad de mujeres con sus diferencias
sociales, étnicas, políticas, de nacionalidad, religión, etc.

Para Virginia Vargas, será a partir del 2000 que en América Latina se dé
inicia una fase de renovada politicidad del movimiento de mujeres con la
visibilización de actoras populares, indígenas, afros y de los grupos de
diversidad sexo-genérica. Los derechos económico-sociales (DESC), las
luchas por temas como el acceso a la tierra, al agua y la soberanía
alimentaria, que se trabajan desde la segunda mitad de los años 90, harán
parte de este tránsito, en el que emergerán profundas críticas en torno al
capitalismo neoliberal pero también de carácter más estructural, como a
los vínculos entre producción – reproducción (sistemas económicos de
mercado y economías del cuidado), ámbitos públicos – domésticos.

Estos desplazamientos abrirán puertas a nuevas corrientes de feminismo,


que se verá a continuación. El feminismo poscolonial, comunitario y la
descolonización despatriarcalización del Estado y de la sociedad
(Transición).

3
El esencialismo tenía efectos políticos de desconocimiento hacia las mujeres de diversas culturas y continentes no
europeos o norteamericanos.
9

El feminismo poscolonial constituye una crítica al etnocentrismo y


racismo del feminismo blanco–occidental, según Karina Bidaseca4–quien
cita las palabras de Asunción Portolés, en el sentido de que esta corriente
cuestiona la producción de la mujer como “una” (“la mujer del Tercer
Mundo”) y de ella como grupo homogéneo y como “víctima” de la
violencia masculina, de procesos coloniales, del fundamentalismo
islámico, etc., “que operan de modo de establecer una colonización
discursiva“ (Chandra Mohanty, 1999, citada por Bidaseca, op. cit.).

El feminismo poscolonial introduce, según Bidaseca, “nuevas posturas


epistemológicas de pensamiento fronterizo y transfronterizo” de sujetas
que resisten y resignifican representaciones y prácticas sociales.

En América Latina, los procesos de “completar la inconclusa modernidad”


y “las exigencias de los poderes transaccionales de incluir a las mujeres en
la modernización”, conllevarán en los 90 el montaje de escenarios de
“reconocimiento de las mujeres (…) sin redistribución, ni de poder ni de
recursos” (Vargas, 2004). Pero también sin reconocer las diferencias por
etnia, cultura, clase.

Por ello, en estos escenarios, eclosionarán las identidades específicas


(negras, indígenas, lesbianas, jóvenes, trabajadoras, mujeres rurales), los
feminismos se expandirán “[…] en un amplio, heterogéneo, policéntrico,
multifacético y polifónico campo discursivo y de actuación / acción. Se
multiplican los espacios donde las mujeres que se dicen feministas actúan
o pueden actuar, envueltas no solo en luchas clásicamente políticas, sino
simultáneamente envueltas en disputas por sentidos, por significados,
(…) en batallas esencialmente culturales”. (Álvarez, Sonia (1998), citada
en Vargas, Virginia 2008).

Virginia Vargas identifica las “tendencias más prometedoras” de este


período que se abre a partir del cambio de siglo y que resumimos desde
su texto:

4
Bindaseca Karina (2010), Perturbando el texto colonial.
10

“(…) el reconocimiento de la diversidad no solo en la vida de las mujeres


sino en su estrecha relación con las características multiculturales y
pluriétnicas de nuestras sociedades. Características que han estado, por
siglos, teñidas de desigualdad, y cuyo compromiso feminista frente a ellas
es ya ineludible. Como me dijo hace varios años Leila González, feminista
negra brasileña, los feminismos han sido racistas quizás no por acción,
pero sí por omisión. Esta mirada a la diversidad y su permanente exclusión
ha llevado también al surgimiento de nuevos/as actores y movimientos
sociales.

Una incursión en nuevos temas y dimensiones, especialmente en relación


a las dinámicas macro económicas que sustentan la pobreza y la
desigualdad y en concordancia a la gobernabilidad democrática, buscando
estrategias que empoderen a las mujeres en esos ámbitos. Ello ha
significado recuperar la agenda parcialmente olvidada, comenzando a
cerrar la brecha entre la dimensión política y la dimensión social de las
ciudadanías femeninas. La justicia de género y la justicia social comienzan
a juntarse en las estrategias feministas (…)

Recuperación de la subversión cultural y la subjetividad como estrategia


de transformación de más largo aliento. Subversión que transgrede y
modifica valores y sentidos comunes tradicionales, que cuestiona la
cultura política autoritaria en nuestras sociedades y que da nuevos aires a
las democracias. Esta mirada hacia lo político cultural ha impulsado
nuevos interrogantes frente a nuestras luchas históricas como la de
violencia contra la mujer, que hoy parece encontrar su límite más claro
justamente en la cultura autoritaria desde el Estado como también desde
la misma sociedad civil. Y nuevas luchas estratégicas hacia lo global,
negociando con los estados nuevas normatividades para derechos
desconsiderados en los ámbitos nacionales (…)” (Vargas, Virginia, 2008).

En este contexto emergen agendas más radicales de transformación


feminista, sobre todo en países como Bolivia, Ecuador, Guatemala con
importantes poblaciones indígenas y afro descendientes que acogen el
11

concepto de colonialidad en la configuración actual del poder, como un


entramado de subordinación y exclusión en las democracias por causas
étnicas. El feminismo postcolonial latinoamericano tiene en la teórica
boliviana Silvia Rivera Cusicanqui una de sus más tempranas gestoras

En los últimos años, aparece también la corriente del feminismo


comunitario. Según Julieta Paredes, lideresa boliviana, esta postura
asegura que los feminismos responden a diferentes intereses, entre ellos,
a los de clase y casta o abolengo.

El feminismo comunitario parte de la comunidad y desde los pueblos


originarios buscando trascender al Estado patriarcal con la Comunidad de
Comunidades. Es una forma alternativa, intercultural, para articular el
feminismo a procesos de transformación como los que existen en Bolivia.

El feminismo comunitario propone la descolonización y


despatriarcalización del Estado y de todos los organismos de la sociedad,
en un mismo movimiento. Con el feminismo comunitario, afirma Paredes,
“hemos sexuado la comunidad, el concepto chacha-warmi que es la
complementariedad para los aymara, lo hemos tomado y lo estamos
girando sobre su eje de tal manera que ya no sea “mujer debajo del
hombre”, mujer “su complemento”, sino mujer y hombre, uno al lado de
la otra, por eso hablamos de “warmi-chacha”. Es también una propuesta
de representación política y simbólica de dos miembros iguales de la
comunidad”.

Una revolución comunitaria es lo que estamos haciendo, la Comunidad de


Comunidades. Estamos desarmando el entronque patriarcal, que cuando se
funda la República hace cómplices a varones indígenas con varones
colonialistas contra las mujeres. Hablamos de Feminismo porque el Género es
solo una categoría relacional de denuncia que ha sido mal usada. Nosotras,
feministas comunitarias, estamos entre las organizaciones sociales que
demandan un Estado Comunitario.

Relación entre Feminismo y Género.


12

A decir de diversas autoras, hay un campo en debate entre las teorías


feministas y los estudios de género. Veamos algunas de sus conexiones y
diferencias.

Género (zzzzzz)

“Según Marta Lamas, aun cuando ya en 1949 aparece como explicación


en el segundo sexo de Simone de Beauvoir, el término género, sólo
comienza a circular en las ciencias sociales y en el discurso feminista,
con un significado propio y como una acepción específica (distinta de la
y

caracterización tradicional del vocablo que hacía referencia a tipo o


especie), a partir de los años setenta (…).

(…) sólo a fines de los ochenta y comienzos de los noventa el


concepto adquiere consistencia y comienza a tener impacto en América
Latina. Entonces las intelectuales feministas logran instalar en la academia
y las políticas públicas la denominada perspectiva de género. En 1955
John Money propuso el término papel de género para describir el
conjunto de conductas atribuidas a los varones y a las mujeres, pero ha
sido Robert Stoller quien estableció más claramente la diferencia
conceptual entre sexo y género”.

El feminismo nace con este nombre en Francia y Estados Unidos hacia


fines del siglo XIX, a partir de movimientos en favor de la mujer en el
período de la Ilustración. En el siglo XX deriva hacia una “crítica al
conjunto de estructuras sociales” (Beltrán, Álvarez & Sánchez: 2008)
(Elena Beltran, 2008) constituyendo un corpus teórico crítico que integra
diversas corrientes, “por lo que es más correcto hablar de feminismos que
de feminismo en singular”. La teoría feminista viene introduciendo en la
academia rupturas conceptuales y nuevas áreas de estudio mientras su
influencia en la legislación se revela en nuevos corpus normativos en
varios países.
13

Por su parte, el género, como señala Susana Gamba, es la categoría


analítica que aporta “las contribuciones teóricas más significativas del
feminismo contemporáneo”, al poner bases de explicación de las
desigualdades entre hombres y mujeres.

a. Sexo y Género5:

“Aunque existen divergencias en su conceptualización, en general la


categoría de género es una definición de carácter histórico y social acerca
de los roles, identidades y valores, que son atribuidos a varones y mujeres
(o a lo masculino y lo femenino), internalizados mediante los procesos de
socialización.

A continuación, se presenta algunas de sus principales


características y dimensiones:

Es una construcción social e histórica (por lo que puede variar de


una sociedad a otra y de una época a otra);

Es una relación social (porque descubre las normas que


determinan las relaciones entre mujeres y hombres);

Es una relación de poder (porque nos remite al carácter cualitativo


de esas relaciones de subordinación y hegemonía);

Es una relación asimétrica (que)… admite distintas posibilidades


(dominación masculina, dominación femenina, relaciones igualitarias),
(pero) en general estas se configuran como relaciones de dominación
masculina y subordinación femenina;

Es abarcativa (porque no se refiere solamente a las relaciones


entre los sexos, sino que alude también a otros procesos que se dan en
una sociedad: Instituciones, símbolos, identidades, sistemas económicos y
políticos, etc.);

5
Gamba, Susana, op. cit.
14

Es transversal (porque no están aisladas, sino que atraviesan todo


el entramado social, articulándose con otros factores como la edad,
estado civil, educación, etnia, clase social, etc.);

Es una propuesta de inclusión (porque las problemáticas que se


derivan de las relaciones de género, solo podrán encontrar resolución en
tanto incluyan cambios en las mujeres y en los hombres);

Es una búsqueda de equidad que solo será posible si las mujeres


conquistan el ejercicio del poder en su sentido amplio (como poder crear,
poder saber, poder dirigir, poder disfrutar, poder elegir, ser elegida,
etcétera).” (Gamba, 2008).

Como categoría relacional la perspectiva de género, opta por mirar


la realidad desde la construcción de la identidad de los géneros y sus
relaciones de poder. Sostiene que la cuestión de los géneros no es un
tema a agregar como si se tratara de un capítulo más en la historia de la
cultura, sino que las relaciones de desigualdad entre los géneros tienen
sus efectos en la producción y reproducción de la discriminación,
adquiriendo expresiones concretas en todos los ámbitos de la cultura, el
trabajo, la familia, la política, las organizaciones, el arte, las empresas, la
salud, la ciencia, la sexualidad, la historia.

La mirada de género no está supeditada a que la adopten las mujeres ni


está dirigida exclusivamente a ellas. Tratándose de una cuestión de
concepción del mundo y de la vida, lo definitorio es la comprensión de la
problemática que abarca y su compromiso vital.

La perspectiva de género, en referencia a los marcos teóricos adoptados


para una investigación, capacitación o desarrollo de políticas o programas,
implica:

Reconocer que las relaciones de poder que se dan entre los géneros, son
en general favorables a los varones como grupo social (aun cuando en su
interior hay diferencias entre lo masculino hegemónico y subordinado) y
15

discriminatorias para las mujeres (aunque la discriminación sea diferente


entre las mujeres diversas);

Que dichas relaciones han sido constituidas social e históricamente y son


constitutivas de las personas;

Que las mismas atraviesan todo el entramado social y se articulan con


otras relaciones sociales, como las de clase, etnia, edad, preferencia
sexual y religión.

De otra parte, existe cierto consenso en que es necesario establecer


distinciones entre sexo y género para mirarlos desde sus articulaciones y
sus tensiones.

El sexo corresponde a un hecho biológico, producto de la diferenciación


sexual de la especie humana, que implica un proceso complejo con
distintos niveles, que no siempre coinciden entre sí, y que son
denominados por la biología y la medicina como sexo cromosómico,
gonadal, hormonal, anatómico y fisiológico.

En definitiva, Susana Gamba afirma que a la significación social que se


hace de las características biológicas se la denomina género. “Por lo tanto
las diferencias anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres que
derivan de este proceso, pueden y deben distinguirse de las atribuciones
que la sociedad establece para cada uno de los sexos individualmente
constituidos.” (Gamba, 2008)

Sin embargo, contribuciones teóricas contemporáneas proponen concebir


al género más allá de la bipolaridad hombre-mujer y ubicarlo en la
relación social más amplia entre lo femenino y lo masculino, que abarca a
hombres y mujeres, como también a personas LGBTI. Esta relación social
devela las relaciones de poder entre lo masculino dominante y lo
femenino dominado, más allá de sí ese rol es ejercido por un hombre o
una mujer.
16

El desarrollo científico actual ha develado que la identidad de género, si


bien significa socialmente, tiene una íntima relación con la base genética
(específicamente con la epigenética) con la que interactúa6. Porque el
sexo y el género se concretan en un cuerpo, y construyen identidad, es ahí
donde se producen las articulaciones y las tensiones que definen a los
seres humanos, como seres en permanente construcción. Es ahí donde se
desdibujan las definiciones binarias hegemónicas de lo que se asume
como el deber ser de lo femenino y lo masculino. Sin embargo, todo lo
que no se ajusta a estos parámetros, es discriminado, excluido o vive en
desigualdad.

Relaciones de Poder, Relaciones de Dominación.

Para todas las autoras feministas, el género es sobre todo, un mecanismo


social de dominación que ha conculcado los derechos y la integridad de
las mujeres, en prácticamente todas las dimensiones y ámbitos sociales.

Catherine MacKinnon7, quien “trata de comprender la diferencia de sexos


como formas de poder y el poder en sus formas sexuadas”, señala que el
Estado ha sido históricamente la expresión estructural del dominio
masculino.

“El género es un sistema social que divide el poder. Por tanto, es un


sistema político (…) a lo largo del tiempo las mujeres han sido
económicamente explotadas, relegadas a la esclavitud doméstica,
forzadas a la maternidad, sexualmente objetivadas, físicamente
ultrajadas, utilizadas en espectáculos denigrantes, privadas de voz y de
cultura auténtica y del derecho al voto, excluidas de la vida pública”.
(Mackinnon, 1989)

La autora sostiene que la política ha sido quizá la forma más decantada de


crear la desigualdad de las mujeres y de su conversión en objeto, al

6
Al respecto se recomienda el documental de National Geografic (2017), “Identidad de Género ni rosa ni azul”.
7
MacKinnon, Catharine (1989), Hacia una teoría feminista del Estado, Colección Feminismos, Ediciones Cátedra,
Universitat de Valencia, Instituto de la Mujer, Madrid, pág. 12.
17

despojarla de voz y de (re)presentación, del habla y de las decisiones, en


el ágora (el foro) y en las estructuras políticas. A lo largo de milenios, el
Estado, dice MacKinnon, “participa en la política sexual del dominio
masculino aplicando su epistemología a través de la ley.”8

Para MacKinnon, Cuando se ha levantado el velo, cuando las relaciones


entre los sexos se han descubierto como relaciones de poder, se hace imposible
ver sencillamente involuntarias, bien intencionadas o inocentes las acciones por
las que todos los días se les dice a las mujeres lo que se espera de ellas y cuándo
han ido demasiado lejos

En esta visión, lo político excede las arenas o las instituciones


políticas y cruza todas las dimensiones sociales. “Si se define, afirma
MacKinnon, la política como Harold Lasswell, que precisa al acto político
como el llevado a cabo con las perspectivas del poder, y como Robert
Dahl, que define sistema político como cualquier pauta persistente de
relaciones humanas que implica, en un grado significativo, poder, normas
o autoridad, y como Kate Millet, que define las relaciones políticas como
relaciones estructuradas de poder, la relación entre mujeres y hombres
resulta política.”

Para MacKinnon, diversas teorías, entre ellas el Marxismo, no


desarrollan consecuencias políticas adecuadas sobre la subordinación de
las mujeres en el Estado moderno, como continuación de un orden estatal
político patriarcal que traspasa los modos de producción y las
formaciones económico–sociales, porque el énfasis economicista deja de
lado una consideración fina del poder: “(…) los hombres reciben muchas
ventajas de los papeles de las mujeres, incluidos el ser servidos y tenidos
en cuenta, ser apoyados y mantenidos, tener bien atendidos a sus hijos y
cubiertas sus necesidades sexuales, y librarse de la necesidad de hacer
tareas secundarias que consideran demasiado bajas para ellos, a menos
que no haya otro trabajo (o una mujer) a mano. Pero la gran ventaja que
consiguen los hombres es el proceso, el valor, el mecanismo por el que su
8
18

propio interés se respeta, perpetúa y sostiene: el poder. El poder en su


forma masculina social.

En similar sentido, para Fraser, las formas de dominancia


masculinas o patriarcales no son una persistencia de formas
pre-modernas de desigualdad. Son formas “plenamente modernas incluso
en la manera como separan / invisibilizan los asuntos de género en la
economía, el trabajo remunerado, el estado y la reproducción doméstica”.
Así, sin una mirada crítica de género, el Estado incluso en sus versiones
post-capitalistas, podría convalidar el consenso normativamente
asegurado referente a la dominancia masculina y la subordinación
femenina. (Fraser, 1994)

Masculinidades y Género.

“Los estudios de masculinidades surgen en la academia


anglosajona durante la década de los setenta. Los estudios de género
constituyen la base para desarrollar investigaciones acerca de las
masculinidades y los hombres dentro de las ciencias sociales. La difusión
de los estudios sobre masculinidades se dio a partir de los ochenta,
particularmente en América Latina se empezaron a insertar desde
mediados de los noventa.

Durante el siglo XX los debates feministas académicos pasaron por


una serie de discusiones y desarrollos teóricos sobre las formas en que se
concebían las relaciones entre mujeres y hombres. A mediados de la
década de los setenta del siglo XX, varias intelectuales y académicas de los
Estados Unidos procedentes de las ciencias sociales como la antropología
y la sociología propusieron el concepto “género” para explicar el carácter
cultural de la construcción social de los sexos y refutar al determinismo
biológico que había entendido las relaciones de los sexos entre hombres y
mujeres como una cuestión natural.

Entrada la década de los ochenta, los estudios de Joan Scott


desentrañarán algunos elementos para ampliar la comprensión del
19

término género. Para Scott “el género es un elemento constitutivo de las


relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el
género es una forma primaria de relaciones significantes de poder” (Scott,
1996, p287). De acuerdo a esta definición, el género equivale a un
concepto amplio que implica no sólo las relaciones opuestas entre los
sexos de hombres y mujeres y la dualidad social masculino/femenino, sino
un conjunto de relaciones de poder que pueden manifestarse entre
personas del mismo sexo o del sexo contrario.

De manera alterna a los estudios de género, surge en la academia


norteamericana lo que se conoció como los Men’s studies, cuya
“particularidad consiste en dejar de lado al hombre como representante
general de la humanidad y adoptar el estudio de la masculinidad y las
experiencias de los hombres como específicas de cada formación
socio-histórica-cultural” (Martini, 2002)

Los estudios sobre las masculinidades hay que entenderlos desde


una perspectiva amplia que genere una comprensión de su construcción y
configuración desligada de las ideas esencialistas que consideran a “lo
masculino” como un aspecto intrínseco de los varones y dado
naturalmente. Las ideas con respecto a la masculinidad varían
constantemente de un contexto social a otro, cada cultura asigna
determinados saberes y significados a la masculinidad, por ello, no es un
concepto monolítico y sin historia.

El proceso de construcción de las masculinidades se da “a partir de la


interacción cotidiana con los otros”. (Reyes, 2004) Cada individuo
construye en un contexto socio cultural determinado una forma particular
de masculinidad, no se puede considerar a esta como una esencia natural
incorporada al individuo ni como algo “inmutable, sino que es un
producto social que cambia a lo largo de la historia”. (Guasch, 2006, p 22)

Históricamente ha sido posible identificar el privilegio que se le otorga a


determinadas formas de masculinidad en detrimento de lo femenino y de
20

otras masculinidades no dominantes. No obstante, es prioritario


reflexionar sobre las masculinidades más allá de una idea básica de
oposición binaria masculino/femenino, sino más bien desde una
perspectiva fluida donde lo masculino atraviesa los cuerpos de hombres y
mujeres, y se configura en función de otras categorías como la clase, la
raza y la sexualidad.

En cuanto a la teorización sobre las masculinidades encontramos a varios


autores anglosajones y europeos que han estudiado a las mismas desde
diversos enfoques tanto sociológicos como antropológicos. Robert W.
Connell fue uno de los pioneros en insertar el tema de la construcción
social de la masculinidad desde una base teórica social de los estudios de
género. Este autor nos muestra que la masculinidad no es un hecho fijo
en todas las sociedades. Él cuestiona la consideración de la masculinidad
como un asunto de contraposición con la feminidad y exclusivamente de
los hombres, ya que al definirla de esta manera se descartan situaciones
en las que las mujeres pueden ser masculinas y algunos hombres
femeninos. (Connell, 1997, p 109-111)

Otro autor considerado clásico dentro de estos estudios es, Mathew


Gutmann (2000) quién realizó un estudio en la ciudad de México que da
cuenta cómo la masculinidad no es un concepto monolítico ni ahistórico y
demuestra cómo esta, puede variar en determinadas culturas y contextos
históricos. El autor muestra las formas en que las relaciones de género
entre hombres y mujeres se construyen de forma diferente en variadas
agrupaciones sociales.

Por su parte, Michael Kimmel realiza un acercamiento al estudio de la


masculinidad desde una perspectiva sociológica y psicoanalítica para ir
develando algunos aspectos implícitos en la forma cómo los hombres van
desplegando pruebas a lo largo de su vida para sostener su masculinidad.
Es interesante notar que este autor coincide con Gutmann al entender a
la masculinidad “como un conjunto de significados siempre cambiantes,
que construimos a través de nuestras relaciones con nosotros mismos,
21

con los otros y con nuestro mundo”. (Kimmel, 1997) También es


coincidente el hecho de que el autor mira a las masculinidades como un
asunto de relaciones de poder en el que se ven implicados distintos
sujetos independientemente de su sexo.

En cuanto a la perspectiva antropológica el trabajo de David Gilmore


(1994) explora desde el punto de vista cultural la construcción de la
masculinidad. Mediante un recorrido por las distintas formas de concebir
lo masculino en diversas culturas, el autor cuestiona algunos equívocos en
cuanto al entendimiento de lo masculino y femenino que se han
difundido como universales.

De acuerdo a estos aportes, podemos entender que no existe una sola


masculinidad sino varias, por esta razón hablamos de masculinidades. En
este sentido, hay masculinidades hegemónicas que se construyen a partir
de ciertos valores que se han asignado a los hombres culturalmente
como, “la destreza física, una postura específica, apariencia, moderación,
ejercicio del control, servicio y dedicación a una causa superior, valor
moral y agresión” (Toro, 2002)

La masculinidad hegemónica prioriza determinados valores que


históricamente han sido aceptados como el honor, la valentía, el heroísmo
y la disciplina. Bajo estos parámetros se podría afirmar que lo que se ha
construido socialmente es un “modelo normativo de masculinidad”
(Guasch, 2003, p114) para medir a todos aquellos varones que no
alcanzan ese ideal simbólico y representativo.

Quienes no se ajustan a estos requerimientos son excluidos. Además de


estos valores predominantes, la masculinidad hegemónica tiene su
fundamento en lo que Butler (2002, 2006) denomina la matriz
heterosexual. Dentro de dicha matriz se imprimen prácticas
normalizadoras basadas en el modelo binario de sexo y género. También
se configuran otros aspectos totalizadores basados en categorías de clase,
22

raza y sexualidad; a saber, hombre blanco, occidental, heterosexual,


cristiano y reproductor.

Otro tipo de masculinidades son las subordinadas, es decir aquellas


desplegadas por hombres que no encajan dentro del ideal dispuesto para
la masculinidad hegemónica.

En esta categoría de masculinidad estarían los hombres afectivos y no


agresivos, los hombres débiles y con algún tipo de discapacidad y los
hombres gays que tienen prácticas sexuales con otros varones. En este
grupo, la masculinidad que recibe mayor subordinación y desprecio es la
manifestada por varones gais por cuanto sus prácticas eróticas subvierten
el orden sexual y de género dominante.

Las diversas formas en que se construyen y manifiestan las


masculinidades, nos ayudan a entender la necesidad de fomentar
cambios en estas relaciones de desigualdad que disminuyen la calidad de
vida de los seres humanos. En América Latina se han generado diversas
investigaciones desde la academia acerca de las masculinidades, entre las
que podemos citar las realizadas por Mara Viveros Vigoya de Colombia,
Norma Fuller de Perú, José Ramírez de México, Xavier Andrade de
Ecuador y José Olavarría de Chile entre otros. Cada una de estas autoras y
autores explican y coinciden al igual que los autores anglosajones, en el
carácter diferenciado de la masculinidad en el contexto latinoamericano.

La teorización de los estudios de masculinidades desde la academia, han


debido trascender al ámbito de las políticas públicas. Al respecto es
importante señalar que la aplicación de políticas de género dirigidas a los
hombres, son experiencias recientes en países como México, Brasil, Chile
y Argentina. Los programas en materia de salud como la paternidad
responsable, salud sexual y reproductiva dirigida a hombres, reducción de
la violencia en hombres son un referente de transformación de los
modelos dominantes de masculinidad. Para los estados constituye un
desafío la construcción de políticas públicas de masculinidades dirigidas a
23

la reducción de las brechas de género, así como hacia la transformación


de patrones socio culturales que impliquen a los hombres de manera
plena en la disminución de la violencia hacia las mujeres y sus pares. El
trabajo con los hombres en estos aspectos es fundamental para lograr la
transformación de la desigualdad, por cuanto las políticas públicas con
enfoque de género aún tienen pendiente esta tarea. (Sancho, Fernando,
2010).

1.3.Deconstruyendo el género
Objetivo de Aprendizaje

● Reconocer estrategias de la Educación en Derechos Humanos para la


identificación de elementos de su identidad relacionadas con la construcción
del sexo, el género y la orientación sexual y su relación con la construcción del
sistema sexo/género.

● Reconocer la necesidad de crear una igualdad de género material para combatir


la discriminación por razones identidad de sexo, género y orientación sexual.

● Reconocer la importancia de la incorporación del enfoque de género en la lucha


continua para el ejercicio de los derechos humanos de forma digna, libre e
igual.

Evolución de los Derechos Humanos de las Mujeres


La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer se reunió por primera vez en
Lake Success, Nueva York, en febrero de 1947, poco después de la creación de las
Naciones Unidas. En aquel momento, los 15 representantes gubernamentales que
formaban la Comisión eran mujeres. Desde su nacimiento, la Comisión contó con el
apoyo de una dependencia de las Naciones Unidas que más tarde se convertiría en la
División para el Adelanto de la Mujer, dependiente de la Secretaría de las Naciones
Unidas. La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer forjó una estrecha
relación con las organizaciones no gubernamentales; aquellas reconocidas como
entidades consultivas por el Consejo Económico y Social eran invitadas a participar en
las sesiones de la Comisión en calidad de observadoras.
Entre 1947 y 1962, la Comisión se centró en establecer normas y formular
convenciones internacionales que cambiaran las leyes discriminatorias y aumentaran la
sensibilización mundial sobre las cuestiones de la mujer. En sus aportaciones a la
redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Comisión defendió con
éxito la necesidad de suprimir las referencias a “los hombres” como sinónimo de la
humanidad, y logró incorporar un lenguaje nuevo y más inclusivo.
Dado que la codificación de los derechos jurídicos de las mujeres debe apoyarse en
datos y análisis, la Comisión inició una evaluación de la condición jurídica y social de la
mujer a escala mundial. Se llevó a cabo amplias investigaciones gracias a las cuales se
24

obtuvo un detallado panorama país por país de la situación política y jurídica de las
mujeres, que con el tiempo serviría de base para la redacción de los instrumentos de
derechos humanos.
La Comisión elaboró las primeras convenciones internacionales sobre los derechos de
la mujer, como la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer de 1953, que fue
el primer instrumento de derecho internacional en reconocer y proteger los derechos
políticos de las mujeres; también fue la responsable de redactar los primeros acuerdos
internacionales sobre los derechos de la mujer en el matrimonio, a saber, la
Convención sobre la Nacionalidad de la Mujer Casada de 1957 y la Convención sobre el
consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para contraer matrimonio y el
registro de los matrimonios de 1962. Además, contribuyó al trabajo de las oficinas de
las Naciones Unidas, como el Convenio relativo a la igualdad de remuneración entre la
mano de obra masculina y la mano de obra femenina por un trabajo de igual valor de la
Organización Internacional del Trabajo (1951), que consagró el principio de igual salario
por trabajo igual.
En 1963, los esfuerzos para consolidar las normas relativas a los derechos de la mujer
condujeron a la Asamblea General de las Naciones Unidas a solicitar a la Comisión que
elaborara una Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer,
que la Asamblea aprobó en última instancia en 1967. A dicha declaración siguió en
1979 la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra
la mujer (CEDAW), un instrumento jurídicamente vinculante cuya redacción también
corrió a cargo de la Comisión. En 1999, el Protocolo Facultativo de la Convención
introdujo el derecho de presentar una demanda para las mujeres víctimas de
discriminación.
A medida que en el decenio de 1960 comenzaban a acumularse las pruebas que
demostraban que las mujeres se veían desproporcionadamente afectadas por la
pobreza, la Comisión concentró su trabajo en las necesidades de las mujeres en las
esferas del desarrollo comunitario y rural, el trabajo agrícola, la planificación familiar y
los avances científicos y tecnológicos. La Comisión alentó al sistema de las Naciones
Unidas a ampliar su asistencia técnica para acelerar el progreso de la mujer,
especialmente en los países en desarrollo.
En 1972, coincidiendo con el 25º aniversario de su creación, la Comisión recomendó
que 1975 fuera declarado Año Internacional de la Mujer, una idea que contó con la
adhesión de la Asamblea General y cuyo objetivo era llamar la atención sobre la
igualdad entre mujeres y hombres y sobre la contribución de aquellas al desarrollo y la
paz. Aquel año estuvo marcado por la celebración de la Primera Conferencia Mundial
sobre la Mujer en Ciudad de México, a la que siguió en el periodo 1976-1985 el
Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz.
Posteriormente se celebraron más conferencias mundiales en Copenhague (1980) y
Nairobi (1985). También se crearon nuevas oficinas de las Naciones Unidas dedicadas a
las mujeres, en particular el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer
(UNIFEM) y el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la
Promoción de la Mujer (INSTRAW).
25

En 1987, en el marco del seguimiento de la Tercera Conferencia Mundial sobre la Mujer


celebrada en Nairobi, la Comisión asumió el liderazgo de las labores de coordinación y
promoción del trabajo del sistema de las Naciones Unidas en los asuntos económicos y
sociales para el empoderamiento de la mujer. Sus esfuerzos consiguieron elevar las
cuestiones de género a la categoría de temas transversales, dejando de ser asuntos
independientes. En ese mismo periodo, la Comisión contribuyó a que, por primera vez,
el problema de la violencia contra las mujeres figurara en primer plano de los debates
internacionales. Esos esfuerzos cristalizaron en la Declaración sobre la eliminación de la
violencia contra la mujer, aprobada por la Asamblea General el 20 de diciembre de
1993. En 1994, la Comisión de Derechos Humanos nombró una Relatora especial sobre
la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, con el mandato de investigar e
informar sobre todos los aspectos de la violencia contra las mujeres.
La Comisión sirvió como órgano preparatorio para la Cuarta Conferencia Mundial sobre
la Mujer de 1995, en la que se aprobó la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
Tras la Conferencia, la Asamblea General dio a la Comisión el mandato de desempeñar
un papel central en la supervisión de la aplicación de la Declaración y Plataforma de
Acción de Beijing y de asesorar al Consejo Económico y Social en consecuencia. Como
pedía la Plataforma de Acción, se creó una nueva oficina de las Naciones Unidas para la
promoción de la igualdad de género: la Oficina del Asesor Especial en Cuestiones de
Género y Adelanto de la Mujer.
En 2011, las cuatro secciones del sistema de las Naciones Unidas que se mencionan en
esta página —la División para el Adelanto de la Mujer, el Instituto Internacional de
Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer, la Oficina del Asesor
Especial en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer y el Fondo de Desarrollo de
las Naciones Unidas para la Mujer— se fusionaron, convirtiéndose en ONU Mujeres,
que hoy es la Secretaría de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer9.
Identidad

Nuestra identidad individual está conformada por múltiples características, entre ellas
los aspectos físicos, los gustos, necesidades, intereses, experiencias y
comportamientos. La forma particular como se integran estos aspectos en cada
persona los hace seres únicos (sujetos), y la forma como se perciben con respecto a
dichas características hace parte de la autovaloración (autoestima).
La identidad también está conformada por la identidad social, es decir, las
características que se comparten con otras personas como la nacionalidad, la
profesión, la etnia, las creencias religiosas, el idioma, el género, la orientación sexual,
etc.; así como por la influencia de la valoración que cada grupo social da a dichas
características.
De esta manera, ser indígena en una sociedad mayoritariamente mestiza, que da
mayor valor a las características asociadas a lo mestizo, implica casi siempre enfrentar
desventajas (en el trato, en el acceso a oportunidades y servicios, etc.). De esta manera
bse vive la pertenencia a otras categorías como el sexo, el género, la nacionalidad o el

9
https://www.unwomen.org/es/csw/brief-history
26

estatus migratorio, según las valoraciones asignadas a cada una de estas categorías en
el contexto donde se encuentren.
Desde el nacimiento, algunas de las características que más influencia tienen en la
forma de constituirse como sujetos, es la autovaloración y la valoración social que se
obtenga, son el sexo y el género (DPE, 2015h, 2.1 Identidades de género). (Defensoría
del Pueblo, 2016: 39).

Identidades de sexo y género.


Desde otra perspectiva se puede inferir que la identidad corresponde a la vivencia
interna e individual del género, tal como cada persona la siente profundamente, la cual
podría corresponder o no, con el sexo asignado al nacer.
La identidad de género se refiere a la experiencia de género innata, profundamente
interna e individual de una persona, que puede o no corresponder con la fisiología de
la persona o su sexo al nacer.
Incluye tanto el sentir personal del cuerpo, que puede implicar, si así lo decide, la
modificación de la apariencia o función física por medios quirúrgicos, médicos u otros,
así como otras expresiones de género, que incluyen la vestimenta, la forma de hablar y
los gestos. (UNFPA y Promundo, 2010 citado en Consejo Nacional para la Igualdad de
Género 2017ª:62)
La identidad de género se sustenta en mandatos, ideas, creencias, roles, características
que desde la infancia y durante la vida se recibe sobre el deber ser de mujeres y de
hombres, es decir, la manera como se construye el sexo y la forma como la sociedad
impone una orientación sexual (la heterosexualidad). Esos mandatos representan lo
que se espera de cada persona, según el sexo que se le asigna al nacer, pero que no
siempre responden a las necesidades, gustos o intereses. (Pueblo, 2017).
Definiendo Elementos de Identidades Sexo-Genéricas:

La Identidad de Género está relacionada con.

La forma como cada persona experimenta la relación con su propio cuerpo y las
relaciones que establece a partir de ello con el entorno.
No se refiere únicamente al sexo biológico o a la genética, sino también a la auto
identificación.
Puede o no corresponder a un sexo asignado y puede ajustarse o no al molde
preestablecido para “varones” y para “mujeres”.

Sexo.
Conjunto de características biológicas, genéticas, cromosómicas y hormonales
presentes de manera particular en cada individuo, así como los sentidos y significados
que individual y socialmente se dan a dichas características (Defensoría del Pueblo del
Ecuador, 2015).
27

Actualmente, se pone en debate que este dado solo por elementos naturales, por lo
que se comienza a considerar como otra construcción social para gobernar la
materialización de los cuerpos.

Género.
Construcción social y cultural de las diferencias sexuales.
Sistema que produce y reproduce ideas y prácticas sobre la existencia de sólo dos
sexos.
Categoría social y de análisis
Las identidades y expresiones de género diversas se refieren a las vivencias internas e
individuales del género, tal como cada persona las siente profundamente,
correspondiente o no con al sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la
vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación libremente
escogida de la apariencia o la función corporal) y otras expresiones de género,
incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Orientación Sexual.’
Es independiente del sexo biológico asignado o de la identidad de género.
Capacidad que tiene cada persona de sentir una profunda atracción emocional,
afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, de su mismo género o de
más de un género.
Asexual: Ninguna atracción.
Heterosexual: Atracción al sexo opuesto.
Bisexual: Atracción a ambos sexos.
Homosexual o lesbiana: Atracción al mismo sexo.

Deconstrucción del Sistema Sexo/Género Binario.


¿Qué es el Sistema Sexo-Género?

Desde los años 70, Gayle Rubin y otras teóricas feministas desarrollaron el concepto de
sistema sexo/género que dio lugar al sistema binario de lo femenino-masculino o
mujer-hombre. Las sociedades han puesto mucho peso sobre las características
biológicas; es decir, la sociedad puede crear un imaginario sobre cómo debería
relacionarse el sexo y el género, pero las personas son las que deben decidir sobre su
identidad de género y su orientación sexual. Las características biológicas, la identidad
de género o cualquier otro eje de diferencia nunca pueden ser un motivo para justificar
la exclusión y discriminación de otros/as. (Pueblo, 2017)
28

¿Tu Sexo es tu Género?


De esta manera se establecen conductas consideradas propias de lo femenino y lo
masculino, y de las relaciones entre ambos; caracterizadas por la subordinación de un
género sobre el otro, resultando la supremacía de lo masculino sobre lo femenino.

A esto se llama los roles de género que se puede definir como las ideas y prácticas que
se inculcan mediante la educación, los medios de comunicación o las instituciones
sociales (la familia, la iglesia, la ley), sobre lo que algunas sociedades consideran lo
masculino y lo femenino.

Este sistema de sexo- género a partir del sexo biológico se crea un mundo masculino y
femenino con características fijas que determinan roles de género con espacios y
simbolismos predeterminados, que deja de lado a otro tipo de identidades de género y
otras orientaciones sexuales.

Roles de Género: Naturalización y Socialización.


Estas frases tienen un origen de larga data y han sido transmitidas por siglos a través de
distintos medios: los textos, la ciencia, la religión, la escuela, los medios de
comunicación, la crianza en la familia.

A todo esto, es a lo que llamamos: proceso de socialización, es decir, la forma en que


aprendemos los modelos culturales y las normas de la sociedad en la que hemos
crecido que muchas veces apelan a que se valore unas identidades sobre otras.

La socialización del género promovido en base al trabajo de Simone de Beauvoir, se


refiere al proceso por el cual las mujeres adquieren características femeninas y
comportamientos femeninos, construyendo, de esta forma, un mundo femenino.

Entre frases y juegos: ¿Cómo se construye la diferencia entre hombres y mujeres?

Estas frases tienen un origen de larga data y han sido transmitidas por siglos a través de
distintos medios: los textos, la ciencia, la religión, la escuela, los medios de
comunicación, la crianza en la familia.

A todo esto, es a lo que llamamos: proceso de socialización, es decir, la forma en que


aprendemos los modelos culturales y las normas de la sociedad en la que hemos
crecido que muchas veces apelan a que se valore unas identidades sobre otras.

La socialización del género ha promovido en base al trabajo de Simone de Beauvoir, se


refiere al proceso por el cual las mujeres adquieren características femeninas y
comportamientos femeninos, construyendo, de esta forma, un mundo femenino.

A través del juego se reconoce los elementos y personas que componen el entorno y se
aprende a ser y sentirse parte de dicho entorno, pues es un medio por el cual se
practican rutinas, secuencias de comportamientos y apropiación de normas sociales.
29

Así, desde niños o niñas se los/as prepara con juegos y juguetes para ir adquiriendo las
características adecuadas para cumplir con los roles que la sociedad espera que, según
se considere mujer u hombre, se debe cumplir.

Los roles de género son asignados socialmente, en base a ideas y prejuicios que son
reproducidos e internalizados en la conciencia individual y colectiva; se fundamenta
que existen actividades específicas que deben ser realizadas por las mujeres y
actividades que deben desplegar los hombres. Usualmente esta división conlleva que
las mujeres tengan en su haber los roles reproductivos y los hombres, los roles
productivos. De hecho, esto conlleva a las mujeres a desempeñarse como secretarias,
parvularias, enfermeras; no obstante, los hombres cursan carreras como médicos,
abogados, ingenieros, políticos; ocupaciones que tienen más poder en el ámbito
laboral, como también mejores remuneraciones.
Por ende, las mujeres, actualmente se ven obligadas a desarrollar a más del trabajo
reproductivo en el hogar, actividades productivas que generan ingresos para su
sustento y el de su familia.

Según la encuesta de Uso del Tiempo (EUT 2012) las mujeres trabajan 17:42 horas más
a la semana que los hombres a nivel nacional. En lo que corresponde al trabajo no
remunerado la EUT 2012 muestra que las mujeres dedican 31:49 horas a este tipo de
trabajo y los hombres 9.09 horas a la semana. Ellas realizan trabajo no remunerado
casi cuatro veces más que los hombres.

Sistema de Subordinación y Poder.

¿Qué es el Poder?
El poder implica la posibilidad, habilidad o capacidad de adoptar decisiones y
emprender acciones; fuerza o potencia física. El ejercicio del poder es un aspecto
importante de las relaciones; cuanto más poder tiene una persona, más opciones se
abren para esa persona; quienes tienen menos poder tienen menos opciones y, por lo
tanto, son más vulnerables al abuso.
Cuando los movimientos de mujeres, grupos feministas y organizaciones para el
desarrollo ayudan a las personas a adquirir "poder" individual o colectivo, no
necesariamente entienden el poder en su sentido tradicional de dominación o de
"poder sobre." En su lugar, han acordado que el proceso de empoderamiento incluye
varios tipos de poder. Estas cuatro dimensiones se llaman: poder con, poder interior,
poder para y poder sobre.
Poder con: El poder social o político que pone en relieve la noción de un fin o
entendimiento en común, así como la capacidad de reunirse para negociar y defender
un objetivo común (derechos individuales y colectivos, incidencia política, etc.).
Colectivamente, las personas sienten que tienen poder cuando se encuentran y se
unen en busca de un objetivo en común, o cuando comparten la misma visión.
Poder interior: Esta noción de poder se refiere a la autoconciencia, autoestima,
identidad y autoafirmación (saber cómo ser). Se refiere a cómo las personas, a través
30

del autoanálisis y el poder interior, pueden ejercer influencia en sus vidas y producir
cambios.
Poder para: Un poder que incluye la capacidad de tomar decisiones, tener autoridad, y
encontrar soluciones a los problemas, y que puede ser creativo y habilitador. Por lo
tanto, la noción se refiere tanto a las capacidades intelectuales (conocimiento teórico y
práctico) como a los medios económicos, es decir la capacidad de acceder a medios de
producción, controlarlos y beneficiarse (noción de bienes).
Poder sobre: Este poder implicar una relación mutuamente exclusiva de dominación o
subordinación. Asume que el poder existe solo en cantidad limitada. Este poder se
ejerce sobre una persona o, dicho de forma menos negativa, permite que "alguien
reciba orientación." Genera resistencia ya sea pasiva o activa. (ONU, Ahora es el
momento prólogode la directora ejecutiva de ONU mujeres, 2017-2018).

Brechas y Desigualdades de Género.


¿Qué son las Brechas de Género?
Se refieren a las diferencias que exhiben hombres y mujeres en cuanto a
oportunidades, acceso, control y uso de los recursos que permiten garantizar
bienestar y desarrollo humano.
Así mismo, se relaciona a los diferentes puestos de hombres y mujeres, y el
desigual acceso a poder y a recursos y servicios como son:
● Acceso a trabajo remunerado
● Educación
● Salud
● Tenencia de tierras
● Crédito, asistencia técnica
● Vivienda
● Información
● Conocimientos

Mostrando una estrecha relación entre vulnerabilidad social y de género. Estas


brechas de género resaltan lo siguiente:
● Describen la situación y posición relativa de las mujeres en relación con los
hombres.
● Visibilizan y miden la desigualdad de género.
● Indican los cambios y tendencias de evolución en la situación y posición de
las mujeres en relación con los hombres.

Manifestaciones de las Desigualdades de Género.


1.Heteronormatividad.

El mensaje que nos inculcan sobre el sistema binario, es decir, que existen solo dos
sexos y dos géneros opuestos, se suma otro: el de la complementariedad a través de la
31

cual se transmite la creencia de que estos dos sexos y géneros existen con el único
objetivo de complementarse mutuamente y procrear. Esta idea es la base para la
construcción de una sociedad heteronormativa, la cual se basa en la estructura
heterosexual.
2.El Patriarcado.

Es un concepto que designa una estructura social jerárquica, basada en un conjunto de


ideas, prejuicios, símbolos, costumbres e incluso leyes respecto de las mujeres; por lo
que el género masculino domina, limita y oprime al femenino.
3.Androcentrismo.

El hombre es el modelo de ser humano haciendo que la perspectiva masculina sea la


representante de toda la humanidad, como un hecho totalmente objetivo, universal e
imparcial.
Esta visión invisibiliza a las aportaciones y contribuciones de las mujeres a la sociedad,
obviando la experiencia femenina y convirtiéndose en un sistema social que se centra
en las necesidades masculinas y la autoridad que ha influido sobremanera en los
campos del derecho y la construcción de conocimiento.
Feminismos y Masculinidades.

Feminismo es Antónimo de Machismo.

Feminismo:
Teoría y práctica política que critica las desigualdades de género y la subordinación de
la mujer frente al patriarcado, promoviendo distintas formas de vida, luchas e
ideologías.
Machismo:

Conjunto de leyes, normas, actitudes y rasgos socio culturales del hombre, cuya
finalidad explicita y/o implícita, ha sido y es producir, mantener y perpetuar la opresión
y sumisión de la mujer a todos los niveles: sexual, pro creativo, laboral y afectivo.
(Diccionario Ideológica Feminista).
Masculinidades distintas.

La construcción de las identidades masculinas está basada en ideas “naturalistas” sobre


lo que significa ser un hombre “verdadero” como parte innata e inmodificable del
hombre.

Estas ideas alrededor de la masculinidad implican que el hombre deba comportarse


cierta manera que en algunas ocasiones ponen en riesgo tanto su vida como la de otras
personas.
32

Los estudios sobre las masculinidades están enfocados en la construcción de


identidades masculinas en relación a sus cuerpos, comportamientos y lo ‘masculino’,
apuntando a la deconstrucción y desnaturalización de masculinidades hegemónicas.

Masculinidades liberadoras.

Los niños también juegan con bebés.

Diversidades sexuales.

Qué se entiende como diversidad sexual.

Parte de la idea de que las personas tienen existencias sexuales, de género y eróticas
diversas, las cuales son parte de una realidad humana que es necesario reconocer y
respetar.

Las personas LGBTI constituyen uno de los grupos humanos más propenso a vivir algún
tipo de violencia o invisibilización, ya que existen falsas creencias con respecto a su
identidad.

Formas de violencia que sufren las personas LGBTI.


Homofobia:

Miedo y rechazo a la homosexualidad o a las personas con orientación o preferencia


homosexual, o que parecen serlo. Se expresa en rechazo, discriminación, ridiculización
y otras formas de violencia.
Bifobia:

Miedo y rechazo a la bisexualidad o las personas con orientación o preferencia


bisexual. Se expresa en discriminación, ridiculización y otras formas de violencia.
33

Lesbofobia:

Miedo y rechazo al lesbianismo o a las mujeres lesbianas, o a las que parecen serlo. Se
expresa en discriminación, ridiculización y otras formas de violencia.
Transfobia:

Miedo y rechazo a la transexualidad, transgeneridad, o travestismo o las personas


transexuales, transgéneros o travestis; se expresa en discriminación, burla y otras
formas de violencia. (Defensoría del Pueblo, 2017).
Igualdad y No Discriminación

Elementos teóricos básicos.


La igualdad es un derecho humano en permanente construcción, que se ha ampliado y
especificado según las relaciones de poder, en los distintos momentos históricos que
ha vivido y vive la humanidad. Desde la doctrina de los derechos humanos, está
definida por la equivalencia de la condición de humanidad que tienen las personas. La
igualdad no significa homogeneidad o uniformidad, implica una valoración positiva de
las diferencias existentes entre las personas. La no aceptación de estas diferencias
provoca que amplios sectores de la población se queden por fuera del modelo
civilizatorio que se viva. Por lo tanto, se busca construir la igualdad sobre un paradigma
basado en el reconocimiento de los seres humanos en su diversidad.

Respeta las diferencias identitarias, culturales, cosmovisiones y realidades territoriales.

Sin distinción de sexo, edad, pertenencia a un pueblo o nacionalidad, condición de


discapacidad o situación de movilidad humana.

La igualdad como principio puede comprenderse desde el principio jurídico, el principio


político y el principio ético. En cualquier caso, es una referencia de tipo general y
superior.

En su carácter de principio doctrinario y normativo apareció por primera vez en un


texto legal en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica
el 4 de julio de 1776. Posteriormente se encuentra como uno de los principios
fundamentales sostenidos por la Revolución Francesa, pero con el carácter sexista y
excluyente, situación que denuncia Olimpia de Gouges en su “Declaración de los
Derechos de la Mujer y la Ciudadana”.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 en el artículo 1 la


igualdad aparece como principio sustantivo “Todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben
comportarse fraternalmente los unos con los otros”. A partir de esta fecha se han
incluido en la mayoría de las Constituciones, como principio o valor que define, entre
otros, el Estado de Derecho y desde entonces, todos los Pactos y Convenciones de
Derechos Humanos se ha considerado como piedra angular.
34

Desde ese sentido jurídico primordial, el derecho a la igualdad es la base esencial del
concepto de ciudadanía, en el cual la igualdad de derechos es lo que define la
dimensión política de la persona, especialmente en sus relaciones con el Estado. Como
derecho, la igualdad puede ser definida como una capacidad que poseen todas las
personas formalmente establecidas, es decir garantizada y respaldada por el Estado en
su marco jurídico, y asigna a las personas de bases legales para exigencia de un trato
ciudadano equivalente en su acción frente a los poderes públicos, en los instrumentos
y en todas las instancias de la acción pública. De esta manera la igualdad es el derecho
primordial de la ciudadanía.

Desde la Declaración Universal de los DD HH, todas las Conferencias Internacionales de


la Mujer que ha convocado la Organización de las Naciones Unidas, han dado sus
propias definiciones de lo que entienden por igualdad.

La igualdad en el Derecho es un principio y como tal tiene diversas funciones como


cuestionar, cambiar o conservar las realidades sociales, y también justificar la
existencia de determinadas normas. El principio de la igualdad se nos presenta desde
esta óptica como una categoría histórica y relacional, o sea que las concepciones sobre
la igualdad son cambiantes y no estáticas.

Esta condición relacional es la ruta que ha posibilitado la comprensión del rol que
históricamente han jugado las mujeres y los hombres en la construcción del orden de
género.

Como concepto relacional dinámico, la igualdad expresa la relación que existe entre
dos objetos, o personas o condiciones y determina porque pueden ser o no
considerados como iguales y tácitamente, implica quiénes o qué representarían
aquello que es desigual. En esto está la base de la lucha de las mujeres por lograr la
igualdad en las relaciones entre mujeres y hombres.

Desde las últimas décadas, tanto a nivel del poder formal y de organizaciones sociales
están considerando importante definir a la igualdad como una referencia principista y a
la par que pueda dar categorías conceptuales de aplicación concreta en las decisiones
de carácter político que orientan las acciones de los poderes públicos.

La Igualdad como Principio Político

El principio de igualdad es el principio político del que directa o indirectamente,


pueden derivarse todos los demás principios y valores políticos. Se identifica como el
universalismo de los derechos fundamentales ya sean de los derechos políticos, civiles,
de libertad o sociales; es el principio constitutivo de las formas y, a la vez, de la
sustancia de la democracia; constituye la base de la dignidad de las personas solo por
ser “personas”; es la principal garantía del multiculturalismo y de la laicidad del
derecho y de las instituciones públicas; representa el fundamento y la condición de la
paz; está en base de la soberanía popular; es el principio subyacente a todas las
diversas condiciones de la justicia, es incluso factor indispensable de un desarrollo
económico equilibrado y ecológicamente sostenible; es en fin, el presupuesto de la
35

solidaridad y por eso el término de mediación entre las tres clásicas palabras de la
Revolución francesa.

La complejidad del principio de igualdad se debe al carácter multifacético, dinámico del


mismo porque su construcción es el fruto de múltiples elementos teóricos, doctrinarios
e históricos.

La equivalencia humana o el igual valor humano, la igualdad de derechos, la no


discriminación, la admisión de la diversidad y la autonomía o libertad, son sentidos que
están incluidos en el principio de igualdad y tiene un efecto sinérgico. También están
presentes otras dimensiones del significado del principio de igualdad: El principio de
equidad y la igualdad de derecho o de jure e igualdad de hecho o de facto.

Con la incorporación del enfoque de género al principio de igualdad y con el aporte de


varias disciplinas convirtieron a la igualdad un punto focal en sus agendas de debate. El
pensamiento feminista avanzó con propuestas con profundidad que plantearon
numerosos problemas e interrogantes a las ciencias jurídicas y administrativas, así
como a las prácticas mismas relacionadas con ellas. En este debate ganó un terreno
muy importante la inserción del punto de vista de la teoría y doctrina de los derechos
humanos, sobre todo a partir de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos
celebrada en Viena en 1993, donde se establecieron como ideas centrales las
siguientes:

1. Los derechos humanos de las mujeres y las niñas son parte inalienable e
indivisible de los derechos universales.
2. La igualdad de la mujer y sus derechos humanos son criterios que deben
integrarse a todas las actividades del Sistema de las Naciones Unidas, así como
en el caso de los sistemas regionales.
3. Todos los órganos creados en virtud de Tratados deben incluirlos. Los Estados
deben dar información sobre situaciones de jure y de facto y deben
considerarse las violaciones por razones de género.

A partir de este momento el principio de igualdad ha estado vinculado a los


derechos en las políticas públicas de igualdad y su sentido se expresa en términos
de que igualdad es principalmente, igualdad de derechos.

La más común implicación del significado de la igualdad de derechos, como


dimensión jurídico política de la igualdad es, la “igualdad en la Ley” y asimismo la
“Igualdad ante la ley”, que considera la prohibición de cualquier privilegio tanto en
el texto como en el trato en su aplicación.

Además del concepto de igualdad de derechos como igualdad en la ley y la


igualdad ante la ley, es posible admitir otras significaciones no excluyentes y que
pudieran ser elementos conceptuales que es posible añadir al sentido de la
igualdad, sobre todo en lo que tiene que ver con la igualdad ante la ley en las
políticas públicas, como las siguientes:
36

● Ser iguales ante la ley es ser tratada o tratado como integrante respetado,
responsable y participativo de la sociedad.
● Poseer o disfrutar de igual ciudadanía.
● Supone recibir igual protección de la Ley.
● Es recibir igual tratamiento y respeto ante la Ley
● Ser sujetos y objeto de Igual Valoración Humana (la equivalencia a la que nos
referimos anteriormente).

Unidad II

2. Violencia de Género

2.1. Objetivo de Aprendizaje

Sensibilizar sobre la defensa de los derechos de las mujeres y la erradicación de la


violencia de género, como un problema de seguridad pública.

Marco Teórico y Conceptual de la Violencia de Género10.


La violencia basada en género, cuyo marco conceptual se expone a continuación, trata
de explicar el origen de este tipo de prácticas y de aclarar definiciones; pues solo de
esa manera será posible comprender la complejidad del problema y formular
propuestas encaminadas a erradicar la violencia que se ejerce contra las mujeres por
su condición de tales, así como a lo femenino o feminizado, como en el caso de
personas trans.

El concepto de género empezó a circular en los años setenta y fue propuesto por la
antropóloga norteamericana Gayle Rubin (1976), quien recurrió a esta categoría para

10
La violencia de género contra las mujeres en el Ecuador. 2014. Consejo Nacional para la Igualdad
de Género.
37

explicar cómo la sociedad construye la subordinación de las mujeres, y cuestionar las


posturas esencialistas que explicaban las desventajas de las mujeres desde las
determinaciones y diferencias biológicas.

A partir de los postulados de esta autora se explica cómo las diferencias sexuales van
traduciéndose en desigualdad real y generando relaciones de poder asimétricas entre
hombres y mujeres. De ahí que se afirme que la dominación masculina, la
discriminación hacia las mujeres y los atentados a sus derechos no obedecen a las
características biológicas de unos y otras, sino que son el resultado de los procesos de
socialización y de las construcciones sociales y culturales de las identidades de género.

Pero, mirar la realidad desde una perspectiva de género no significa únicamente


considerar las diferencias atribuidas a hombres y mujeres, sino que exige tomar en
cuenta la “variedad de formas de interpretación, simbolización y organización de las
diferencias sexuales en las relaciones sociales” (Lamas, 1999); pero sobre todo mirar a
partir de qué condiciones (sociales/culturales) “se transforma al ser humano de sexo
femenino en sujeto subordinado” (Florinda Riquer Fernandez, 2008). En otras palabras,
el género no solo cuestiona la existencia de una esencia femenina y masculina, sino la
organización social de las relaciones entre sexos y la naturalización de las
desigualdades que se establecen entre ellos.

Si bien el término género se encuentra incorporado en el ámbito académico como


también en los discursos cotidianos de políticos, funcionarios, técnicos, periodistas y
por la sociedad en general, las acepciones y los usos que se han hecho de este
concepto son múltiples y diversas, lo que ha dado origen a una serie de confusiones.
Por ejemplo, se ha entendido al género como sinónimo de diferencia sexual, dejando
de lado el planteamiento central que alude a cómo la desigualdad social de las mujeres
se basa en esas diferencias y en el establecimiento de relaciones de poder que las
coloca en un rol subordinado con respecto a los hombres, y en una situación de
desventaja en la sociedad.
38

Otros usos que se ha dado al concepto de género son estudiados por Joan Scott (1997),
quien encuentra que la tendencia dominante ha sido hacer un uso descriptivo del
género al centrarse en las diferencias binarias entre hombre-mujer,
masculino-femenino; y, alerta sobre interpretaciones erróneas que han conducido a
equipararlo con “mujer” o que han sugerido que el estudio de género incluye a los
hombres. De ahí que considere que se debe retomar su potencial analítico para
explicar las relaciones sociales y de poder que se establecen en los distintos ámbitos
del quehacer social y humano, en tanto los contenidos de género están presentes en
los mitos y símbolos culturales, en las normas y doctrinas, en las instituciones y
organizaciones sociales, y en los referentes de identidad individual y colectiva.

A partir de esta reflexión, Scott sostiene que el género se define por una conexión
integral entre dos proposiciones: ser “un elemento constitutivo de las relaciones
sociales basadas en las diferencias que distinguen a los sexos” y ser “una forma
primaria de relaciones significantes de poder”, un campo en el cual o por medio del
cual se articula y se distribuye el poder (Scott, 1997: 21).

Asumiendo que “el poder es una construcción social e histórica, es una categoría
relacional y dialéctica que las personas no la poseen, sino que la ejercen al interactuar
con otras y con su entorno” (Camacho, 2014) afirmamos que desde las
construcciones sociales de género se ha distribuido poder de forma desigual,
otorgando mayor autoridad y jerarquía a los hombres, y colocando a las mujeres en
una situación subordinada. Es necesario precisar que el poder puede ser utilizado con
muchos fines y que no siempre es sinónimo de dominación; sin embargo, cuando se
recurre a él para imponer o someter a otro –a las mujeres o personas que se definen
o asumen como femeninas, en el caso de la violencia de género se trata de un uso
abusivo del poder.

Desde ese punto de vista, siguiendo a Foucault (1978), afirmamos que el poder no es
algo que se posee, sino que se ejerce, lo que supone un carácter relacional y un
desequilibrio. De ahí que el poder sea el resultado de un incesante juego de relaciones
sociales asimétricas, que puede darse en cualquier ámbito. Esta comprensión es clave
39

para explicar las causas de las distintas violencias que se ejercen contra las mujeres a lo
largo de su vida, tanto en el ámbito familiar y de las relaciones personales como en el
ámbito público.
Como sostiene la antropóloga mexicana, Marcela Lagarde, ese poder desigual es el que
sustenta la violencia hacia las mujeres. Las prohibiciones ideológicas y jurídicas no
impiden que la violencia sea característica de las relaciones entre hombres y mujeres, y
de las instituciones en que éstas ocurren: la conyugalidad, la paternidad y la familia,
pero también de las relaciones regidas por el contrato, de las organizaciones sociales y
políticas.
Más todavía, la violencia a las mujeres ocurre sin que medie ninguna relación social
previa, salvo la pertenencia genérica.

De esta manera, la violencia a las mujeres es un supuesto de la relación genérica


patriarcal previa a las relaciones que establecen los particulares; las formas que
adquiere son relativas al ámbito en que la violencia acontece (Lagarde, 2005: 258).

El carácter genérico de esta práctica también se reconoce en la “Introducción” de la


Declaración de Naciones Unidas sobre Violencia contra la Mujer, aprobada en
diciembre de 1993, en la cual se señala que: “[…] la violencia contra la mujer
constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre
el hombre y la mujer, que han conducido a la dominación de la mujer y a la
discriminación en su contra por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la
mujer, y que la violencia contra la mujer es uno de los mecanismos sociales
fundamentales por los que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación
respecto del hombre” (ONU, BELÉM DO PARÁ, 1993).

En síntesis, la asimétrica distribución del poder que persiste en la sociedad, el rol


subordinado, la discriminación y la exclusión de las mujeres constituyen la causa y el
fundamento de la violencia de género hacia ellas, como también explican su
reproducción y persistencia.
40

Por ello, es necesario cuestionar la utilización generalizada de los términos de violencia


doméstica o violencia intrafamiliar, en lugar de nombrarla como violencia contra las
mujeres; pues dichas denominaciones aluden al ámbito en que se suscitan los
diferentes tipos de violencia que pueden ocurrir entre los miembros de una unidad
familiar, ocultando la violencia específica que viven las mujeres en ese entorno, en el
marco de formas estructurales y de relaciones de poder inequitativas.

Por otro lado, la utilización del término de violencia intrafamiliar en la normativa, en las
políticas públicas y en los servicios ha hecho que como señala Ana Carcedo – se
tengan legislaciones genéricamente neutras, que no solo tornan invisibles las causas de
la violencia contra las mujeres, sino que han propiciado que “con el tiempo, cada vez
más agresores [utilicen ] estos instrumentos en contra de las mujeres que maltratan”
(CEFEMINA, 2010) .

Para tener precisión de criterio y claridad política, lo que corresponde es hablar de


violencia contra las mujeres en el ámbito familiar, en el laboral, en el político, en el
comunitario, en el docente, en el eclesiástico, y en todos aquellos en que se manifieste
(Carcedo, 2011) De ahí que la categoría que se usará para este estudio es violencia de
género en contra de las mujeres, en tanto hace referencia a que las agresiones que
sufre la población femenina emanan de una sociedad patriarcal que las discrimina y
subordina, que ha hecho que el factor de riesgo sea ser mujer.

De acuerdo con los enunciados básicos de la Convención de Belem do Para11,


incorporados en su preámbulo, la violencia aparte de ser una ofensa contra la dignidad
humana es una de las formas más graves de discriminación que sufren las mujeres,
pues aparte del daño directo que genera a los derechos, a la integridad personal y a la
salud, pone en riesgo el goce de los otros derechos y libertades conexos, que definen el
concepto de vida digna.

11
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la mujer
"Convención de Belem do Para"
41

La violencia ejercida contra las mujeres no solo obstaculiza el pleno ejercicio y goce de
sus derechos, sino que es una forma muy eficaz de perpetuar las desiguales relaciones
de poder entre mujeres y hombres.

La Convención de Belem do Pará en su artículo 1, manifiesta “debe entenderse por


violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause
muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito
público como en el privado” (ONU, BELÉM DO PARÁ, 1993)

La Recomendación General Nº 35 de la Convención sobre la Eliminación de todas las


formas de discriminación contra la Mujer, establece en el numeral 9: “El concepto de
“violencia contra la mujer”, tal como se define en la recomendación general núm. 19 y
en otros instrumentos y documentos internacionales, hace hincapié en el hecho de que
dicha violencia está basada en el género. En consecuencia, en la presente
recomendación, la expresión “violencia por razón de género contra la mujer” se utiliza
como un término más preciso que pone de manifiesto las causas y los efectos
relacionados con el género de la violencia. La expresión refuerza aún más la noción de
la violencia como problema social más que individual, que exige respuestas integrales,
más allá de aquellas relativas a sucesos concretos, autores y víctimas y supervivientes.
Así mismo en su párrafo número 10 se considera:

10. El Comité considera que la violencia por razón de género contra la


mujer es uno de los medios sociales, políticos y económicos fundamentales a
través de los cuales se perpetúa la posición subordinada de la mujer con
respecto al hombre y sus papeles estereotipados. En toda su labor, el Comité ha
dejado claro que esa violencia constituye un grave obstáculo para el logro de la
igualdad sustantiva entre mujeres y hombres y para el disfrute por parte de la
mujer de sus derechos humanos y libertades fundamentales, consagrados en la
Convención.
En el Ecuador, la Ley Orgánica Integral para prevenir y erradicar la
violencia contra las mujeres, define a la violencia de género contra las mujeres,
como:
42

“Cualquier acción o conducta basada en su género, que cause o no muerte,


daño y/o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial,
gineco-obstétrico a las mujeres, tanto en el ámbito público como privado”.
(Nacional, Ley Orgánica Integral para prevenir y erradicar la violencia contra
las mujeres, 2018 )

1. Tipos de Violencia12.
La violencia se expresa en diferentes formas y se da lugar en los
distintos entornos en los que interactúan las personas.

Los tipos de violencia que establece la Ley Orgánica Integral para la


prevención y erradicación de la violencia contra las Mujeres son:

a. Física. Todo acto u omisión que produzca o pudiese


producir daño o sufrimiento físico, dolor o muerte, así como
cualquier otra forma de maltrato o agresión, castigos corporales,
que afecten la integridad física, provocando o no lesiones, ya sean
internas, externa o ambas, esto como resultado del uso de la fuerza
o de cualquier objeto que se utilice con la intencionalidad de causar
daño y de sus consecuencias, sin consideración del tiempo que se
requiera para su recuperación.

b. Psicológica. Cualquier acción, omisión o patrón de


conducta, dirigido a causar daño emocional, disminuir la autoestima,
afectar la honra, provocar descrédito, menospreciar la dignidad
personal, perturbar, degradar la identidad cultural, expresiones de
identidad juvenil o controlar la conducta, el comportamiento, las
creencias o las decisiones de una mujer, mediante la humillación,
intimidación, encierros, aislamiento, tratamientos forzados o
cualquier otro acto que afecte su estabilidad psicológica y
emocional.

12
Ley Orgánica Integral para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres.
43

La violencia psicológica incluye la manipulación emocional, el control


mediante mecanismos de vigilancia, el acoso u hostigamiento, toda
conducta abusiva y especialmente los comportamientos, palabras,
actos, gestos, escritos o mensajes electrónicos dirigidos a perseguir,
intimidar, chantajear y vigilar a la mujer, independientemente de su
edad o condición y que pueda afectar su estabilidad emocional,
dignidad, prestigio, integridad física o psíquica; o, que puedan tener
repercusiones negativas respecto de su empleo, en la continuación
de estudios escolares o universitarios, en promoción,
reconocimiento en el lugar de trabajo o fuera de él. Incluye también
las amenazas, el anuncio verbal o con actos, que deriven en un daño
físico, psicológico, sexual, laboral o patrimonial, con el fin de
intimidar al sujeto de protección de esta Ley.

c. Sexual. Toda acción que implique la vulneración o restricción


del derecho a la integridad sexual y a decidir voluntariamente sobre
su vida sexual y reproductiva, a través de amenazas, coerción, uso de
la fuerza e intimidación, incluyendo la violación dentro del
matrimonio o de otras relaciones vinculares y de parentesco, exista
o no convivencia, la transmisión intencional de infecciones de
transmisión sexual (ITS), así como la prostitución forzada, la trata
con fines de explotación sexual, el abuso o acoso sexual, la
esterilización forzada y otras prácticas análogas.

También es violencia sexual la implicación de niñas y adolescentes


en actividades sexuales con un adulto o con cualquier otra persona
que se encuentre en situación de ventaja frente a ellas, sea por su
edad, por razones de su mayor desarrollo físico o mental, por la
relación de parentesco, afectiva o de confianza que lo une a la niña o
adolescente, por su ubicación de autoridad o poder; el embarazo
temprano en niñas y adolescentes, el matrimonio en edad temprana,
44

la mutilación genital femenina y la utilización de la imagen de las


niñas y adolescentes en pornografía.

d. Económica y patrimonial. Es toda acción u omisión que se


dirija a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos y
patrimoniales de las mujeres, incluidos aquellos de la sociedad
conyugal y de la sociedad de bienes de las uniones de hecho, a
través de:

1. La perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes muebles o


inmuebles;
2. La pérdida, sustracción, destrucción, retención o apropiación indebida de objetos,
instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos
patrimoniales;
3. La limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o la
privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; así como la evasión
del cumplimiento de sus obligaciones alimentarias;
4. La limitación o control de sus ingresos; y,
5. Percibir un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.

e. Simbólica. Es toda conducta que, a través de la producción


o reproducción de mensajes, valores, símbolos, iconos, signos e
imposiciones de género, sociales, económicas, políticas, culturales y
de creencias religiosas, transmiten, reproducen y consolidan
relaciones de dominación, exclusión, desigualdad y discriminación,
naturalizando la subordinación de las mujeres.

f. Política. Es aquella violencia cometida por una persona o


grupo de personas, directa o indirectamente, en contra de las
mujeres que sean candidatas, militantes, electas, designadas o que
ejerzan cargos públicos, defensoras de derechos humanos,
feministas, lideresas políticas o sociales, o en contra de su familia.
45

Esta violencia se orienta a acortar, suspender, impedir o restringir su


accionar o el ejercicio de su cargo, o para inducirla u obligarla a que
efectúe en contra de su voluntad una acción o incurra en una
omisión, en el cumplimiento de sus funciones, incluida la falta de
acceso a bienes públicos u otros recursos para el adecuado
cumplimiento de sus funciones.

g. Gineco-obstétrica. Se considera a toda acción u omisión que


limite el derecho de las mujeres embarazadas o no, a recibir
servicios de salud gineco-obstétricos. Se expresa a través del
maltrato, de la imposición de prácticas culturales y científicas no
consentidas o la violación del secreto profesional, el abuso de
medicalización, y la no establecida en protocolos, guías o normas;
las acciones que consideren los procesos naturales de embarazo,
parto y posparto como patologías, la esterilización forzada, la
pérdida de autonomía y capacidad para decidir libremente sobre sus
cuerpos y su sexualidad, impactando negativamente en la calidad de
vida y salud sexual y reproductiva de mujeres en toda su diversidad y
a lo largo de su vida, cuando esta se realiza con prácticas invasivas o
maltrato físico o psicológico.

Cabe mencionar que los diferentes tipos de violencia contra las


mujeres previstos en la Ley, pueden concurrir en contra de una
misma persona, de manera simultánea, en un mismo contexto y en
uno o varios ámbitos.

h. Sexual Digital, es toda acción que implique principalmente la


vulneración o restricción del derecho a la intimidad, realizada contra
las mujeres en el entorno digital, a través de cualquiera de las
tecnologías de la información y comunicación, mediante la
utilización de contenido de carácter personal o íntimo, que contenga
la representación visual de desnudos, semidesnudos, o actitudes
46

sexuales que la mujer le haya confiado de su intimidad o que ha sido


obtenido por cualquier otro medio.

Se entenderá por Tecnologías de la Información y la Comunicación,


al conjunto de recursos tecnológicos, utilizados de manera
iintegrada, para el procesamiento, administración y difusión de la
información a través de soportes diseñados para ello.

2. Ámbitos de la violencia13.
Los ámbitos donde se desarrolla la violencia contra las mujeres son
los diferentes espacios y contextos en los que se desarrollan los tipos de
violencia de género contra las mujeres: niñas, adolescentes, jóvenes y
adulta mayore. Están comprendidos entre otros los siguientes:

1. Intrafamiliar o doméstico. Comprende el contexto en el


que la violencia es ejercida en el núcleo familiar. La violencia es
ejecutada por parte del cónyuge, la pareja en unión de hecho, el
conviviente, los ascendientes, los descendientes, las hermanas, los
hermanos, los parientes por consanguinidad y afinidad y las
personas con las que la víctima mantenga o haya mantenido vínculos
familiares, íntimos, afectivos, conyugales, de convivencia, noviazgo o
de cohabitación.

2. Educativo. Comprende el contexto de enseñanza y


aprendizaje en el cual la violencia es ejecutada por docentes,
personal administrativo, compañeros u otro miembro de la
comunidad educativa de todos los niveles.

3. Laboral. Comprende el contexto laboral en donde se ejerce el


derecho al trabajo y donde se desarrollan las actividades
productivas, en el que la violencia es ejecutada por personas que

13
Ley Orgánica Integral para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres.
47

tienen un vínculo o convivencia de trabajo con la víctima,


independientemente de la relación jerárquica. Incluye condicionar la
contratación o permanencia en el trabajo a través de favores de
naturaleza sexual; la negativa a contratar a la víctima o a respetar su
permanencia o condiciones generales de trabajo; el descrédito
público por el trabajo realizado y no acceso a igual remuneración
por igual tarea o función, así como el impedimento a las mujeres de
que se les acredite el período de gestación y lactancia.

4. Deportivo. Comprende el contexto público o privado en el


cual la violencia es ejercida en la práctica deportiva formativa, de
alto rendimiento, profesional, adaptada/paralímpica, amateur,
escolar o social.

5. Estatal e institucional. Comprende el contexto en el que la


violencia es ejecutada en el ejercicio de la potestad estatal, de
manera expresa o tácita y que se traduce en acciones u omisiones,
provenientes del Estado. Comprende toda acción u omisión de
instituciones, personas jurídicas, servidoras y servidores públicos o
de personal de instituciones privadas; y, de todo tipo de colectivo u
organización, que, incumpliendo sus responsabilidades en el
ejercicio de sus funciones, retarden, obstaculicen o impidan que las
mujeres tengan acceso a las políticas públicas y a sus servicios
derivados; y, a que ejerzan los derechos previstos en esta Ley.

6. Centros de Privación de Libertad. Comprende el contexto


donde la violencia se ejerce en centros de privación de libertad, por
el personal que labora en los centros.

7. Mediático y cibernético. Comprende el contexto en el que la


violencia es ejercida a través de los medios de comunicación
públicos, privados o comunitarios, sea por vía tradicional o por
48

cualquier tecnología de la información, incluyendo las redes sociales,


plataformas virtuales o cualquier otro.

8. En el espacio público o comunitario. Comprende el contexto


en el cual la violencia se ejerce de manera individual o colectiva en
lugares o espacios públicos, privados de acceso público; espacios de
convivencia barrial o comunitaria; transporte público y otros de uso
común tanto rural como urbano, mediante toda acción física, verbal
o de connotación sexual no consentida, que afecte la seguridad e
integridad de las mujeres, niñas y adolescentes.

9. Centros e instituciones de salud. Comprende el contexto


donde la violencia se ejerce en los centros de salud pública y
privada, en contra de las usuarias del Sistema Nacional de Salud,
ejecutada por el personal administrativo, auxiliares y profesionales
de la salud.

10. Emergencias y situaciones humanitarias. Comprende el


contexto donde la violencia se ejerce en situaciones de emergencia y
desastres que promuevan las desigualdades entre hombres y
mujeres, que pongan en riesgo la integridad física, psicológica y
sexual de mujeres: niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y adultas
mayores.

3. Ciclo de la violencia de género14.


En el ciclo de la violencia de género formulado inicialmente por
Leonor Walker (1984, 1989, 1991) emerge la asimilación de que el
ejercicio de la violencia de género, podría sustentarse en una
esquematización de los roles de género culturalmente asimilados. Fuerza,
poder y dominio aparecen como roles propios de la identidad masculina y

14
Delgado Álvarez, Carmen, Ana Iraegui, et al. Patrones de masculinidad y feminidad asociados al
ciclo de la violencia de género. Revista de Investigación Educativa, 2007, Vol.25 Nº 1, págs. 187-217
49

como contrapartida la identidad femenina ha sido elaborada con los


atributos de debilidad, controlabilidad y necesidad de protección. Estos
roles fundamentan estructuras de desigualdad, y un medio para
alcanzarlos y defenderlos es la agresión.

El ciclo de la violencia es un modelo desarrollado para explicar la


complejidad y la co-existencia del abuso con comportamientos amorosos,
en relaciones de pareja. La violencia doméstica es una de sus formas,
cuyo objetivo es el de ejercer control y dominio sobre la mujer para
conservar o aumentar el poder el hombre en la relación. Las mujeres
víctimas de este tipo de violencia están sometidas a un ciclo compuesto
por una serie de comportamientos repetitivos en el tiempo, cada vez más
frecuentes y graves, sin distinción de edad, raza, religión, estado civil o
clase social.

El ciclo de la violencia es un patrón de comportamientos bien


estudiado, que presenta las siguientes fases:

1. Negación de la violencia. La mujer no se reconoce como tal


o minimiza la situación. Asume el sufrimiento al considerar natural la
“irritabilidad” de su compañero que puede atribuir a factores
externos como la falta de trabajo, problemas. Puede culpabilizarse a
sí misma, por no ser capaz de calmar a su pareja, justificando los
comportamientos violentos como expresión natural de la virilidad.
Esta fase refleja la asimilación de los constructos “masculinidad” y
“feminidad” que reproducen el papel de dominador-dominado.

2. Inercia y aumento de tensión. Al principio, la tensión es la


característica del hombre maltratador, se muestra irritable y no
reconoce su enfado, por lo que su compañera no logra comunicarse
con él. Esto, provoca en ella un sentimiento de frustración. Aparecen
menosprecios al principio sutiles, ira, indiferencia, sarcasmos y, largos
50

silencios. A la mujer se le repite el mensaje de que su percepción de


la realidad es incorrecta, por lo que ella empieza a interiorizar que es
quién hace algo mal y, comienza a culpabilizarse. Esta tensión va
creciendo con explosiones de rabia cada vez más agresivas.

3. Etapa de la violencia explícita. Estalla la violencia con diversas


formas de agresión: física (golpes, heridas), psicológica (amenazas,
desprecios, humillaciones) y sexual.

4. Etapa de la reconciliación. El agresor muestra arrepentimiento


y promete no volver a ser violento, pudiendo mostrarse cariñoso. La
víctima refuerza la negación de la violencia y cree que él puede
cambiar. Esta etapa se ha denominado de “luna de miel” cuando las
muestras de cariño alcanzan niveles de exceso, intentando
“contrarrestar” los episodios de violencia. En algunos casos es una
etapa de tranquilidad simplemente. En la medida en que se repite el
círculo de violencia, esta etapa se va haciendo más corta, hasta
desaparecer y quedar solo una mezcla de la etapa de tensión y de
violencia explícita.

Gráfico Nro. 13: El presente gráfico resume el círculo de la violencia15:

15
Consejo Nacional para la Igualdad de Género. 2016. GÉNERO Y VIOLENCIA DE GÉNERO. Presentación
PPT. Documento interno.
51

4. La violencia de género en el Ecuador.


La segunda Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de
Género de Género contra las mujeres, realizada en el país en el año 2019,
tuvo como objetivo generar datos y producir información estadística
sobre la prevalencia, frecuencia y magnitud de los distintos tipos de
violencia de género (física, psicológica, sexual, patrimonial) que sufren o
han sufrido las mujeres , tanto en el ámbito público ( escolar, laboral y
social ) como en el privado (hogar, familia, relación de pareja); sobre el
conocimiento y búsqueda de servicios o instancias de justicia para
enfrentar la violencia; y sus percepciones sobre la respuesta institucional.

Gráfico Nro. 14: Violencia de género en el Ecuador


52

En Ecuador, la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y


Violencia de Género contra las Mujeres (2019) reveló que en el país 65 de
cada 100 mujeres han sufrido algún tipo de violencia en algún momento
de su vida, ya sea ésta de carácter psicológica, física, sexual y/o
patrimonial. Es decir, a nivel nacional, 5,785.295 millones de mujeres
fueron víctimas de violencia, siendo las mujeres afroecuatorianas y las
indígenas las más afectadas (INEC, 2019a).
Gráfico Nro. 15Violencia de género en el Ecuador

Como se puede apreciar en el gráfico, se evidencia que 71 de cada


100 mujeres afroecuatorianas han experimentado por lo menos un hecho
de violencia a lo largo de la vida, siendo las más afectadas. Se demuestra
53

que 77 de cada 100 mujeres separadas han experimentado por lo menos


un hecho de violencia a lo largo de la vida.

La Encuesta, además nos permite conocer la realidad que viven las


mujeres, respecto a la violencia de género, en cada una de las provincias
del país, situación altamente preocupante que debe ser tratada y
trabajada conjuntamente entre las organizaciones de mujeres de cada
provincia, con las autoridades de los Gobiernos Autónomos
Descentralizados (GAD) a fin de dar una respuesta oportuna a las mujeres
en cada uno de sus territorios.
5. El Feminicidio- Femicidio.
El término femicidio nace a partir del trabajo de Diana Russell y Jill
Radford, quienes utilizaron el término Femicide en su texto: Femicide: The
politics of woman killing, como el equivalente a crimen de odio contra las
mujeres.

Al traducir al castellano el término femicide, es considerada como


una voz homóloga a homicidio y solo significa asesinato de mujeres,
cuando las autoras definen al femicidio como crimen de odio contra las
mujeres, como el conjunto de formas de violencia que en ocasiones
concluyen en asesinatos e incluso en suicidios de mujeres.

En este marco, la antropóloga feminista Marcela Lagarde, utiliza el


término feminicidio para su diferenciación con femicidio, y propone las
siguientes conceptualizaciones:

Feminicidio: Crimen de odio contra las mujeres por ser mujeres, es el


punto culminante de una espiral de violencia originada en la relación
desigual entre mujeres y hombres en la sociedad patriarcal.
“Conjunto de delitos de lesa humanidad que contienen los
crímenes, los secuestros, y las desapariciones de niñas y mujeres en un
cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de
54

Derecho que favorece la impunidad”. (Lagarde, Femicidio. Una perspectiva


Global, 2006)

Este es un elemento fundamental a resaltar del Feminicidio, ya que


implica la responsabilidad (complicidad) del Estado, confiriendo a este
concepto un significado político con el propósito de denunciar la falta de
respuesta del Estado en estos casos y el cumplimiento de sus obligaciones
internacionales de garantía, incluso el deber de investigar y de sancionar.

El feminicidio es una ínfima parte visible de la violencia contra


niñas y mujeres; sucede como culminación de una situación caracterizada
por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las
mujeres. Su común denominador es el género: niñas y mujeres son
violentadas con crueldad por el solo hecho de ser mujeres y solo en
algunos casos son asesinadas como culminación de dicha violencia
pública o privada.

De acuerdo con Diana Russell y Jill Radford, son crímenes se dan


en todo el mundo y son el resultado de la violencia misógina llevada al
extremo, y por ende, son la muestra más visible de múltiples formas
plenas de hostigamiento, maltrato, daño, repudio, acoso y abandono.
Sociedades del pasado y del presente han convertido el feminicidio en
una costumbre y una práctica social para desechar a las niñas a través del
infanticidio o en la actualidad, se extiende a la práctica del feticidio
selectivos de productos xx en busca de gestar niños, ante la imposibilidad
de las parejas de procrear más de una criatura.

La explicación del feminicidio, se encuentra en el dominio de


género: caracterizado tanto por la supremacía masculina como por la
55

opresión, discriminación, explotación y sobre todo exclusión social de


niñas y mujeres16

En algunos países de América Latina se adoptó el término


femicidio conservando la misma conceptualización del feminicidio. En la
definición de femicidio se plantean diversos niveles de comprensión,
profundidad y extensión. El nivel más general, concerniente al teórico,
comporta el concepto más amplio del femicidio: “…implica toda muerte
de mujeres por razones de violencia específica, y como a nivel teórico
entendemos la violencia como una manifestación de la discriminación,
cuando la discriminación y todas las formas de control sobre las mujeres
matan, también se trata de femicidio” (Carcedo, 2011)

En el sentido más amplio, femicidio son los asesinatos de mujeres


como acto particular y culmen de relaciones violentas. También los
suicidios que se producen en ese contexto y también las muertes por
abortos clandestinos, la mortalidad materna evitable y todas aquellas en
donde el factor de riesgo es ser mujer en una sociedad que nos discrimina
y subordina al poder masculino y patriarcal.

El límite es muy amplio, basta pensar que mucha de la investigación


médica que debería hacerse para evitar ciertas muertes de mujeres no se
da porque se prioriza la investigación sobre la salud de los hombres…”
(Carcedo, 2011).

Esta definición abre un extenso panorama de posibilidades en las que la


muerte de las mujeres aparece como consecuencia de la posición de
subordinación de éstas en las sociedades patriarcales.

16
Feminicidio: una perspectiva global, editado por Diana E. H. Russell, Roberta A. Harmes
56

Puntualmente, esta noción pone de manifiesto que los perpetradores


de esta forma de violencia no son solo hombres agresores que de forma
directa ejercen control y dominio sobre las mujeres, sino que devela cómo
algunas organizaciones, instituciones y los Estados mismos, por acciones
concretas u omisiones discretas, participan en complicidad de esta
estructura opresiva, genéricamente sesgada.

A pesar de la pertinencia de esta visión teórica, a la hora de investigar


este problema se vuelve necesario delimitar el concepto en un nivel
operativo, más restringido, capaz de establecer claramente qué se
considera femicidio y qué no en cada estudio a emprender.

Ahora bien, es necesario recordar aquí que no todo homicidio de mujer


constituye un femicidio. No en todos los homicidios de mujeres está
involucrada la violencia específica que se ejerce contra ellas en su calidad
de mujeres. Existen otras expresiones de violencia, en particular la
llamada violencia social, que producen muertes femeninas con las mismas
lógicas y dinámicas que las masculinas, sin que intervengan condiciones
de subordinación de género. Así, los asaltos motivados por el robo, las
disputas entre grupos, los ajustes de cuentas entre mafias, causan
numerosas muertes en las que, en ocasiones, el hecho de que la víctima
sea hombre o mujer es básicamente casual.

En cambio, en el femicidio, para que ocurra o para que se ejecute


en la forma en que se hace, es imprescindible que la víctima sea mujer,
pues lo motiva y acompaña el deseo masculino de dominación o control
sobre ésta.17

17
Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género. Colección
Derechos de las Mujeres:Investigaciones .2011. Quito-Ecuador. Manthraeditores
57

6. El femicidio en el Ecuador18.

El femicidio, en tanto forma extrema de la violencia contra las


mujeres, es un problema que se comienza a visibilizar cada vez más en el
continente latinoamericano. Sin embargo, sigue siendo una realidad poco
reconocida.

En este contexto, varias investigaciones realizadas han confirmado


el riesgo mortal que las mujeres viven por el hecho de ser mujeres. Las
primeras indagaciones lograron develar la violencia en el ámbito de las
relaciones de pareja como un escenario de alto riesgo para la vida de las
mujeres, siendo en muchos países el que más femicidios ocasiona.

Trabajos más recientes, muestran que el femicidio ocurre además


en otros contextos y relaciones que comparten este riesgo mortal, aunque
cada uno de ellos incluye dinámicas de control de los agresores sobre las
mujeres diferentes. Esto apunta a que las estrategias necesarias para
prevenir el femicidio en cada uno de estos contextos también deben ser
distintas.

En el plano nacional, Enma Ortega y Lola Valladares (2007)


desarrollan la primera investigación sobre femicidio la cual fue focalizada
en la ciudad de Quito. Los resultados de esta labor mostraron un
preocupante panorama. Se evidencia que el 41% de los 204 homicidios de
mujeres reportados en esta ciudad entre el 2000 y el 2006 fueron en
realidad femicidios, siendo la mitad cometidos por hombres cercanos a las
víctimas (femicidios íntimos) y la otra mitad por otros hombres (femicidios
no íntimos). En el 35% del total, la violencia sexual medió en las muertes
de las mujeres.

18
Idem.
58

Estos datos nos llevan a reflexionar que el femicidio no es sólo una


realidad latinoamericana, sino que es un problema vigente en nuestro
país y requiere un abordaje integral que vaya más allá de sancionar la
violencia doméstica o intrafamiliar como tradicionalmente lo ha hecho
Entre sus conclusiones, las investigadoras manifiestan la necesidad de
contar con una conceptualización más amplia de la violencia contra las
mujeres, así como de tipificar el delito de femicidio, para promover un
acertado registro, investigación y sanción del mismo, y de esta forma
lograr identificar las acciones claves de su prevención y erradicación.

En el año 2011, la Comisión de Transición hacia el Consejo de las


Mujeres y la Igualdad de Género (actual CNIG) desarrolló la investigación
denominada Femicidio en el Ecuador, considerada relevante pues es la
primera vez que en América Latina la preocupación por el femicidio como
fenómeno social con “rostro de mujer”, ha sido tomado como
responsabilidad de la institucionalidad pública, por lo que se aspira que
este signo de compromiso de gobierno se torne en responsabilidad de
Estado.

En nuestro país, en el marco de la elaboración del nuevo El Código


Orgánico Integral Penal (COIP), se tipifica el femicidio y en su artículo 141,
define se lo define como: Femicidio. - La persona que, como resultado de
relaciones de poder manifestadas en cualquier tipo de violencia, dé
muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su condición de género,
será sancionada con pena privativa de libertad de veintidós a veintiséis
años.

En este contexto y con la finalidad de contar con datos estadísticos


específicos de los femicidios ocurridos en el país, se conformó el Grupo de
fortalecimiento estadístico de indicadores de seguridad y justicia de la
Comisión Especial de Estadística de Seguridad, Justicia, Crimen y
Transparencia, que valida, consolida y actualiza la información del
59

indicador de femicidio, disponible desde agosto de 2014, fecha en que


entra en vigencia el COIP.

Las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil, conformaron


la alianza para el monitoreo y mapeo de los femicidios en Ecuador,
quienes presentaron su desacuerdo con las cifras de femicidio presentada
por la Comisión Especial. En este contexto y con el objetivo de ampliar el
análisis del femicidio y su contexto, a partir de julio de 2020 se incluye el
indicador de homicidio intencional en el reporte semanal de la mesa
técnica.

El estudio del homicidio intencional no solo es pertinente por la


gravedad del delito, sino también porque se trata de uno de los
indicadores más fáciles de medir y comparar para hacer el seguimiento de
las muertes violentas, que suele considerarse como variable sustitutiva de
los delitos violentos y como indicador de los niveles de seguridad en los
países (ICCS, 2015). Se define como:

Homicidio intencional.- es la muerte ilícita ocasionada a una


persona con la intención de causarle la muerte o lesiones graves y que
pueden ser identificadas como personas fallecidas19

La información cuantitativa de los femicidios en el Ecuador, se


actualiza cada semana por el Grupo de fortalecimiento estadístico de
indicadores de seguridad y justicia de la Comisión Especial de Estadística
de Seguridad, Justicia, Crimen y Transparencia

19
Ficha metodológica del indicador: número de víctimas de femicidio, Comisión Especial Interinstitucional de Seguridad
Ciudadana, 2017. Clasificación Internacional de Delitos con Fines Estadísticos-ICCS Versión 1.0. Oficina de las Naciones Unidas
contra la Droga y el Delito, 2015.
60

7. Marco legal para la erradicación de la violencia de género20.


En forma concomitante a la creciente visibilidad y
reconocimiento social que ha alcanzado la violencia contra las mujeres en
el Ecuador, la legislación nacional se ha ido modificando de forma
progresiva de manera que, en la actualidad, se cuenta con un marco
normativo que garantiza el ejercicio a una vida libre de violencia.

La Constitución de la República del Ecuador (2008) reconoce a


todas las personas iguales derechos, deberes y oportunidades y establece
que nadie podrá ser discriminado por razones de identidad de género,
sexo, orientación sexual, entre otras; a la vez que dispone que toda forma
de discriminación sea sancionada por la Ley. (Nacional, Constitucion de la
Republica del Ecuador, 2008)).

En el Título II “Derechos”, en el capítulo sexto sobre los Derechos a


la Libertad, se reconoce y asegura el derecho a vivir sin violencia, en tanto
establece que:

“Se reconoce y garantiza a las personas el derecho a la integridad


personal, que incluye:
La integridad física, psíquica y moral y sexual;
Una vida libre de violencia en el ámbito público y privado. El
Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y
sancionar toda forma de violencia, en especial la ejercida contra
las mujeres, niñas, niños y adolescentes, personas adultas
mayores, personas con discapacidad y contra toda persona en
situación de desventaja o vulnerabilidad; idénticas medidas se
tomarán contra la violencia, la esclavitud y la explotación sexual”

20
Consejo Nacional para la Igualdad de Género. La violencia de Género contra las mujeres en el
Ecuador. 2014.
61

La prohibición de la tortura, la desaparición forzada y los tratos y


penas crueles inhumanos o degradantes (Art. 66, Núm. 3).

Además, en el capítulo referido a los Derechos de Protección,


dispone que “la ley establecerá procedimientos especiales y expeditos
para el juzgamiento y sanción de los delitos de violencia intrafamiliar,
sexual, crímenes de odio y los que se cometan contra niñas, niños,
adolescente, jóvenes…” (Art. 81).

La Constitución no sólo garantiza los derechos expuestos, sino que


prohíbe la publicidad que induzca a la violencia, la discriminación, el
sexismo (Art. 19); determina la atención prioritaria a las víctimas de
violencia doméstica y sexual (Art. 35); asegura la atención para la mujer
adulta mayor víctima de violencia (Art. 36); protección contra todo tipo de
violencia, maltrato, explotación sexual o de cualquier otra índole, o
negligencia que provoque tales situaciones (Art. 46, num.4). La Carta
Magna también prohíbe toda forma de discriminación, acoso o acto de
violencia de cualquier índole, directa o indirecta que afecte a las mujeres
en el trabajo; en el sistema educativo (Art. 331).

La ley Orgánica Integral para prevenir y erradicar la violencia


contra las mujeres (LOIPEVM) promulgada en febrero de 2018, determina
4 grandes ejes para su implementación: Eje de Prevención, Eje de
Atención, Eje de Protección y Eje de Reparación.

Cada uno de estos ejes contiene disposiciones y obligaciones para


toda la institucionalidad pública, según sus atribuciones y funciones.

Además, la LOIPEVM dispone la creación del Sistema Nacional


Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres
(SINAPEVIM) el mismo que tiene por objeto prevenir y erradicar la
violencia contra las mujeres mediante el diseño, formulación, ejecución,
62

supervisión, monitoreo y evaluación de normas, políticas, programas,


mecanismo y acciones en todas las instancias y en todos los niveles de
gobierno.

El SINAPEVIM está conformado por 18 entidades nacionales y


locales, que se encuentran coordinadas por el ente rector de Justicia y
Derechos Humanos.
Cada una de estas instituciones, cuenta con obligaciones y
atribuciones específicas a las que tienen que dar cumplimiento.

8. Política Nacional para la erradicación de la violencia de género.

La Ley de Prevención y Erradicación de la Violencia contra las


Mujeres vigente de febrero desde 2018, en el marco de Ley la Secretaría
de Derechos Humanos se avocará en 2019 en cumplimiento de esta
normativa en la construcción participativa del Plan Nacional para la
Prevención y Erradicación de la violencia.21

En el artículo 21 de la Ley Orgánica Integral para la Prevención y


erradicación de la violencia, referente a las atribuciones del ente rector, el
numeral 6 establece: “Formular el Plan Nacional para la prevención y
erradicación de la violencia en contra de las mujeres, en coordinación con
los miembros del Sistema”.

En el Reglamento General de la Ley Orgánica Integral para prevenir


y erradicar la violencia contra las mujeres, se establece la
conceptualización y contenidos mínimos que deberá contener el Plan
Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las
Mujeres.

21
SDH. 2019. Plan Nacional para la Prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres.
63

En el artículo 22 del Reglamento se define al Plan Nacional para la


Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres como “el
instrumento de planificación que articula las competencias, políticas,
acciones y servicios para prevenir y erradicar la violencia contra las
mujeres con especial énfasis en la niñez y adolescencia. El Plan será
actualizado cada cuatro años y será evaluado anualmente de manera
participativa. El Plan se sustentará en la información proveniente del
Registro Único de Violencia contra las Mujeres”.

El artículo 23 sobre los contenidos del Plan Nacional para la


Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, establece
que “ será formulado por el ente rector en coordinación con los
integrantes del Sistema y deberá contener, al menos, los siguientes
componentes:

1. Diagnóstico de la situación actual de la violencia contra las mujeres.


2. Políticas y estrategias con perspectiva de mediano y largo plazo.
3. Metas y sus indicadores de cumplimiento y de impacto.
4. Lineamientos de planificación sectorial y territorial en materia de
violencia contra las mujeres.
5. Modelo de gestión y estrategias de coordinación para la
implementación del Plan.

En este sentido el actual plan constituye una política pública de


carácter intersectorial, estratégica de mediano y largo plazo, diferenciada
de la planificación operativa institucional.

9. Derechos Digitales.

a. Impacto de las tecnologías de la información y comunicación.


64

Las tecnologías de la información y comunicación son


herramientas que permiten el pleno desarrollo de los seres humanos,
actualmente, son ineludibles, dado que se utilizan incluso para la
satisfacción de necesidades básicas. No podemos negar los infinitos
beneficios que acarrean para el progreso, la innovación y los procesos de
relaciones multidisciplinarios de los individuos.
Las TIC no conocen fronteras, se usan para que las personas
puedan comunicarse, facilitan la previsión y adquisición de bienes, así
como de servicios en cualquier momento, desde cualquier lugar y de
forma casi instantánea. Es indudable que han revolucionado la forma en
la que los seres humanos se relacionan e interactúan.
Sin embargo, muchos también las utilizan para ocasionar daño,
dado que elementos como la hiperconexión, la masificación del daño, así
como la viralización son elementos, que utilizados inadecuada o
maliciosamente son propicios para lesionar a otros.
b. Concepto de Derechos Digitales.

Los derechos humanos son condiciones instrumentales que


garantizan la preservación de la dignidad e integridad de las personas,
gozan de características como la universalidad, la irrenunciabilidad, entre
otras; su objetivo principal es fomentar y promover el desarrollo integral
de los individuos.
Las tecnologías de la información y comunicación se han
transformado en un espacio de interacción, así como de relacionamiento
inevitable para el pleno desenvolvimiento de las personas; razón por la
cual ha sido necesario reconocer que ahora los seres humanos, ante esta
nueva realidad, tienen una nueva categoría de derechos, es decir los
digitales.
Los derechos digitales son extensiones de los derechos humanos al
mundo de las TIC, pero también este nuevo entorno de relacionamiento y
desarrollo ha dado paso al reconocimiento de nuevas categorías propias
de este espacio, dado que, como se comentó con anterioridad, elementos
65

que solo se dan en este zona como la viralización y la hiperconexión


contribuyen a la masificación del daño, realidades que no se evidencian
en el mundo offline, dado que son propias de este nuevo entorno, para lo
cual es necesario reconocer derechos oportunos, adecuados y apropiados
que permitan el desarrollo integral de los individuos en este contexto.
c. Categorías de derechos digitales.

Es correcto afirmar entonces que existen dos categorías de


derechos digitales, la primera hace referencia a aquellas prolongaciones
de los derechos humanos al mundo digital, como por ejemplo la libertad
de expresión, la privacidad o intimidad, entre otros; por otro lado están
aquellos que por su naturaleza pertenecen o son análogos a las
tecnologías de la información como el acceso a las TIC o la protección de
datos personales y demás.

Es importante entonces ahondar en el concepto de derechos


estrechamente relacionados con violencia digital.

d. Derecho a la identidad digital y reputación online.

Los conceptos de identidad digital y reputación online están


estrictamente vinculados a la actividad o actividades que los seres
humanos desarrollan en el entorno de las tecnologías de la información y
comunicación, son conceptos claves de como todos aquellos datos o
información que se genera construyen a la persona en este nuevo
entorno.
La identidad digital es el compendio de datos e información
generada por una persona sobre sí misma o por otras en el uso de las TIC,
mientras que la reputación online constituye la percepción que otros
tienen sobre un sujeto basándose en el conjunto de información que
contribuye a su identidad digital.
66

Pero no solo se debe construir este concepto desde un punto de


vista técnico o desde el ámbito de las tecnologías de la información y
comunicación, es entonces para el mundo del Derecho definir a la
identidad y a la reputación como derechos.
Es así que el artículo 66 numeral 28 de la Constitución de la
República del Ecuador establece que “Se reconoce y garantizará a las
personas: 28. El derecho a la identidad personal y colectiva, que incluye
tener nombre y apellido, debidamente registrados; y conservar,
desarrollar y fortalecer las características materiales e inmateriales de la
identidad, tales como la nacionalidad, la procedencia familiar, las
manifestaciones espirituales, culturales, religiosas, lingüísticas, políticas y
sociales”.
Además, en el numeral 18 de la Carta Magna se determina que “Se
reconoce y garantizará a las personas: 18. El derecho al honor y al buen
nombre. La ley protegerá la imagen y la voz de la persona”.
Estos dos derechos si bien nacen en un contexto offline necesariamente
deben extenderse al mundo online para promover el desenvolvimiento
pleno, así como el desarrollo integral de los individuos.

Derecho a la intimidad.

Es el derecho que tienen todos los seres humanos en igualdad de


condiciones a exigir que no existan intromisiones en los aspectos que
constituyen su vida privada o pueden a llegar a afectar su fuero interno; la
garantía de este derecho en esta nueva era es esencial dado que las TIC
constituyen un espacio de fácil acceso para todos, cuestión que facilita
que terceros lesionen la dignidad humana mediante la invasión de
espacios muy cercanos a la persona.

a. Derecho a la protección de datos personales.

El derecho a la protección de datos personales por su parte, se


destaca por un elemento esencial que es la autodeterminación
67

informativa, que reconoce y promueve la decisión propia sobre datos


personales. Es importante entonces destacar que este es un derecho
autónomo, que es instrumental pues mediante su ejercicio se pueden
garantizar otros derechos como la honra, la reputación, la intimidad, la
propia voz e imagen, el acceso a la salud, educación o vivienda y demás
derechos humanos.

Los datos personales son todo aquello que identifica o hace


identificable a una personal, no solo se refieren a datos como el nombre,
la edad o el género, que si bien son parte de esta categoría no son los
únicos, pues un simple “me gusta” en una red social puede revelar las
preferencias, gustos e ideologías.

Es entonces importante garantizar este derecho en la era actual


dado que los datos pueden ser usados para vulnerar sustancialmente la
integridad o dignidad de una persona, para controlar las decisiones de los
individuos e incluso manipular sus pensamientos, ideologías, ideales,
creencias o cualquier clase de conocimiento de las personas.

b. Derecho a la integridad.

Este derecho promueve la vida de las personas y su sano


desarrollo, las tecnologías de la información y comunicación tienen un
elemento que usado de manera negativa puede llegar a afectar incluso su
vida fuera de línea.

La viralización y la hiperconexión, en la actualidad, son elementos


característicos de las tecnologías de la información y comunicación que
permiten que los datos o la información puedan ser compartidos y
conocida por todo el mundo en menos de tres segundos, esto tiene como
consecuencia la masificación del daño. En los casos más graves de
68

transgresión de derechos en el uso de TIC o en el entorno digital, la


persona termina quitándose la vida.

La violencia digital es un problema de actualidad que afecta a


millones de personas a nivel mundial; es un tema que no ha podido
controlarse ni erradicarse. Los seres humanos son muy poco conscientes
del impacto que han generado las tecnologías de la información y
comunicación, estas se han impregnado a una velocidad incalculable en la
vida diaria, pero muy pocos saben de los efectos o consecuencias que su
utilización inconsciente e inadecuada puede llegar a causar.

La violencia digital puede definirse como todos los actos


orientados a causar daño en el entorno TIC o mediante de la utilización de
tecnologías de la información y comunicación como herramienta, los
efectos que esta genera se dan tanto en el mundo online como offline.

El Código Orgánico Integral Penal tipifica algunas de las conductas


lesivas consideradas como violencia digital, es así que podemos
encontrar:

Delitos contra la identidad.

e. Suplantación de identidad.

Artículo 212.- Suplantación de identidad. - La persona que de


cualquier forma suplante la identidad de otra para obtener un beneficio
para sí o para un tercero, en perjuicio de una persona, será sancionada
con pena privativa de libertad de uno a tres años.
f. Supresión, alteración o suposición de la identidad y estado civil.

Artículo 211.- Supresión, alteración o suposición de la identidad y


estado civil.- La persona que ilegalmente impida, altere, añada o suprima
69

la inscripción de los datos de identidad suyos o de otra persona en


programas informáticos, partidas, tarjetas índices, cédulas o en cualquier
otro documento emitido por la Dirección General de Registro Civil,
Identificación y de Cedulación o sus dependencias o, inscriba como
propia, en la Dirección General de Registro Civil, Identificación y de
Cedulación a una persona que no es su hijo, será sancionada con pena
privativa de libertad de uno a tres años. La persona que ilegalmente altere
la identidad de una niña o niño; la sustituya por otra; entregue o consigne
datos falsos o supuestos sobre un nacimiento; usurpe la legítima
paternidad o maternidad de niña o niño o declare falsamente el
fallecimiento de un recién nacido, será sancionada con pena privativa de
libertad de tres a cinco años”.

g. Violación a la intimidad.
Artículo 178.- Violación a la intimidad. - La persona que, sin contar
con el consentimiento o la autorización legal, acceda, intercepte, examine,
retenga, grabe, reproduzca, difunda o publique datos personales,
mensajes de datos, voz, audio y vídeo, objetos postales, información
contenida en soportes informáticos, comunicaciones privadas o
reservadas de otra persona por cualquier medio, será sancionada con
pena privativa de libertad de uno a tres años. No son aplicables estas
normas para la persona que divulgue grabaciones de audio y vídeo en las
que interviene personalmente, ni cuando se trata de información pública
de acuerdo con lo previsto en la ley.

h. Delitos contra niñas, niños y adolescentes (Ciberbullying)


Artículo 177.- Actos de odio. - La persona que cometa actos de
violencia física o psicológica de odio, contra una o más personas en razón
de su nacionalidad, etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de
género u orientación sexual, identidad cultural, estado civil, idioma,
religión, ideología, condición socioeconómica, condición migratoria,
70

discapacidad, estado de salud o portar VIH, será sancionada con pena


privativa de libertad de uno a tres años. Si los actos de violencia provocan
heridas a la persona, se sancionará con las penas privativas de libertad
previstas para el delito de lesiones agravadas en un tercio. Si los actos de
violencia producen la muerte de una persona, será sancionada con pena
privativa de libertad de veintidós a veintiséis años.

i. Grooming.
Artículo 173.- Contacto con finalidad sexual con menores de
dieciocho años por medios electrónicos. - La persona que a través de un
medio electrónico o telemático proponga concertar un encuentro con una
persona menor de dieciocho años, siempre que tal propuesta se
acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento con finalidad
sexual o erótica, será sancionada con pena privativa de libertad de uno a
tres años. Cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción o
intimidación, será sancionada con pena privativa de libertad de tres a
cinco años. La persona que suplantando la identidad de un tercero o
mediante el uso de una identidad falsa por medios electrónicos o
telemáticos, establezca comunicaciones de contenido sexual o erótico con
una persona menor de dieciocho años o con discapacidad, será
sancionada con pena privativa de libertad de tres a cinco años.

j. Pornografía infantil.
Artículo 103.- Pornografía con utilización de niñas, niños o
adolescentes. - La persona que fotografíe, filme, grabe, produzca,
transmita o edite materiales visuales, audiovisuales, informáticos,
electrónicos o de cualquier otro soporte físico o formato que contenga la
representación visual de desnudos o semidesnudos reales o simulados de
niñas, niños o adolescentes en actitud sexual; será sancionada con pena
privativa de libertad de trece a dieciséis años. Si la víctima, además, sufre
algún tipo de discapacidad o enfermedad grave o incurable, se sancionará
con pena privativa de libertad de dieciséis a diecinueve años. Cuando la
persona infractora sea el padre, la madre, pariente hasta el cuarto grado
71

de consanguinidad o segundo de afinidad, tutor, representante legal,


curador o pertenezca al entorno íntimo de la familia; ministro de culto,
profesor, maestro, o persona que por su profesión o actividad haya
abusado de la víctima, será sancionada con pena privativa de libertad de
veintidós a veintiséis años.

k. Oferta de servicios sexuales con menores de dieciocho años por medios


electrónicos.
Artículo 174.- Oferta de servicios sexuales con menores de
dieciocho años por medios electrónicos. - La persona, que utilice o facilite
el correo electrónico, chat, mensajería instantánea, redes sociales, blogs,
foto blogs, juegos en red o cualquier otro medio electrónico o telemático
para ofrecer servicios sexuales con menores de dieciocho años de edad,
será sancionada con pena privativa de libertad de siete a diez años.

l. Comercialización de pornografía con utilización de niñas, niños y


adolescentes.
Artículo 104.- Comercialización de pornografía con utilización de
niñas, niños o adolescentes. - La persona que publicite, compre, posea,
porte, transmita, descargue, almacene, importe, exporte o venda, por
cualquier medio, para uso personal o para intercambio pornografía de
niños, niñas y adolescentes, será sancionada con pena privativa de
libertad de diez a trece años.

Es importante mencionar que el Código Orgánico Integral Penal


incluye solo algunos tipos de violencia digital, por lo que para casos de
stalker, sextorsión, deepfake, dooxing y demás, se debe tratar de
encuadrar estas conductas en tipos penales preexistentes para evitar
dejar indefensas a las víctimas de conductas que afecten su integridad y
dignidad.

Protocolos y mecanismos de atención y actuación en violencia digital.


72

Esta es una realidad que se da a nivel mundial y que puede parecer


lejana a nuestra realidad, pero lo cierto es que este problema también se
presenta en nuestro país con más frecuencia de la que se espera.

De acuerdo a datos de la Fiscalía General del Estado el total de


denuncias presentadas por delitos como violación a la intimidad, contacto
con menores de edad con finalidad sexual, pornografía infantil su oferta y
comercialización aumentan cada año en un promedio de 23%.

Esto nos demuestra que cada vez son más los casos que llegan a
conocerse por la justicia, sin embargo existen indicios de que la mayoría
de posibles víctimas han intentado denunciar este tipo de agresiones y
que ante la novedad de la temática los agentes no pueden orientar a la
persona o actuar frente a estas situaciones, lo que hace necesario que
todos quienes están encargados de proteger a la ciudadanía se
encuentren capacitados y cuenten con protocolos claros que determinen
los procesos para ayudar a los sujetos que posiblemente han sido
lesionados.
73

NORMATIVA LEGAL
1. Procedimientos de la Policía Nacional del Ecuador frente a la
violencia de Género

1.1. Objetivo de aprendizaje

1.2. Contenido

● Normativa legal que rige la función policial

● Procedimientos policiales

● Procedimientos policiales en caso de violencia de género


hacia las mujeres

● Actuación policial en la ejecución de acciones urgentes

● Procedimiento general para la notificación de Medidas


Administrativas de Protección Inmediata (MAPIs)

● Incumplimiento de Medidas Administrativas de Protección


Inmediata (MAPIs)

3. Procedimientos de la Policía Nacional del Ecuador frente a la violencia de género.

3.1. Objetivo de Aprendizaje.

Fortalecer el enfoque de igualdad de género en la Policía Nacional del


Ecuador, bajo preceptos legales y ejes estratégicos como la prevención,
educación, atención, protección a las víctimas de violencia de género con el fin
de generar un ambiente laboral adecuado en nuestra Institución y la
sensibilización que aportara a tomar procedimientos policiales adecuados, bajo
los principios de no discriminación y de igualdad, con apego irrestricto de los
derechos humanos en cumplimiento de la misión constitucional.

3.2. Normativa legal que rige la función policial.

Las acciones policiales deben estar fundamentadas y guiadas bajo la


normativa internacional y nacional que rigen la función policial y están
enfocadas a los derechos humanos y género, los cuales se detallan a
continuación:
74

Tabla. Normativa legal.

NORMATIVA DESCRIPCIÓN
INTERNACIONAL
Declaración Universal de Aprobado el 10 de diciembre de 1948 en París
Derechos Humanos Francia.
Convención para la Instrumento Jurídico creado en 1979 de Carácter
Eliminación de todas las Internacional que consagra las garantías que los
formas de Discriminación en Estados deben observar y respetar para alcanzar la
contra de la Mujer igualdad y eliminar todas las formas de
(CEDAW) discriminación.
La Declaración sobre la
Aprobada por la Asamblea General en su Resolución
Eliminación de la Violencia
A/ RES/48/104, de 20 de diciembre de 1993.
contra la Mujer
Convención Interamericana
Para Prevenir, Sancionar y Aprobada el 9 de junio de 1994, consta de 25
Erradicar la Violencia Contra artículos y define lo que se entiende por violencia
la Mujer "Convención de contra la mujer y los ámbitos en que se manifiestan.
Belem Do Para"
CONVENIO 190 DE LA OIT Norma jurídica que protege a las y los trabajadores
de cualquier tipo de violencia en el mundo laboral.
NORMATIVA NACIONAL DESCRIPCIÓN
La Constitución del Ecuador aprobada en el 2008
Constitución de la República recoge el principio de igualdad y no discriminación
del Ecuador por sexo e identidad de género.
Ley Orgánica Integral Para Su objeto es prevenir y erradicar todo tipo de
Prevenir y Erradicar la violencia contra las, mujeres: niñas, adolescentes,
Violencia Contra las Mujeres. jóvenes, adultas y adultas mayores, en toda su
diversidad, en los ámbitos público y privado; en
75

especial, cuando se encuentran en múltiples


situaciones de vulnerabilidad o de riesgo, mediante
políticas y acciones integrales de prevención,
atención, protección y reparación de las víctimas.
Código Orgánico Integral Emite medidas de protección a las víctimas de
Penal violencia intrafamiliar y sanciona a los victimarios las
contravenciones y delitos de violencia contra la
mujer.

Las entidades previstas en este código y sus


Código Orgánico de las
servidores, se regirán en los principios de derechos
Entidades de Seguridad
humanos e igualdad de género, así sanciona todo
Ciudadana y Orden Público
tipo de discriminación.

La normativa jurídica nacional e internacional son una base


fundamental e imperativa para que se protejan y garanticen el goce efectivo de
los derechos de las mujeres que se encuentran en desventaja y en situación de
riesgo o vulnerabilidad, la violencia es una problemática grave en el mundo y en
nuestro país, y como funcionarios policiales el conocimiento de la norma hace
que nuestros procedimientos estén apegados a la ley, garantizando derechos y
evitando que en muchos casos la víctima sea re-victimizada a causa de un mal
procedimiento policial o que inclusive exista vulneración de derechos a las
servidoras policiales al interior de la institución.

En base a toda la normativa antes mencionada y en la Constitución


donde menciona en el artículo 11, numeral 2, que “Todas las personas son
iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades. Nadie
podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo,
identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología,
filiación política, pasado judicial, condición socio– económica, condición
migratoria, orientación sexual, estado de salud, portador VIH, discapacidad,
76

diferencia física; ni por cualquier otra distinción, personal o colectiva, temporal


o permanente, que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos. La ley sancionará toda forma
de discriminación. El Estado adoptará medidas de acción afirmativa que
promuevan la igualdad real a favor de los titulares de derechos que se
encuentren en situación de desigualdad.”, por tal razón apegado a la
construcción de políticas públicas que garanticen los derechos garantizados por
la constitución e instrumentos internacionales, se adoptó políticas
institucionales con el fin de prevenir y erradicar la violencia de género
centrándose en 4 aspectos que se detallan en la Política Institucional de
Género le La Policía Nacional del Ecuador que se decretó mediante Acuerdo
Ministerial 104 y son las siguientes:

1. Eje de Prevención – Educacional.

Articulará planes, programas, proyectos, mecanismos de


sensibilización y concientización dirigida a eliminar progresivamente
patrones socioculturales y estereotipos que justifican o naturalizan la
violencia de género.

2. Eje de atención y protección que brindarán las unidades policiales - Salud


Ocupacional.

Las dependencias policiales en el ámbito de sus competencias


deberán prestar atención médica, psicológica y asesoría legal a personal
policial que sean víctimas de violencia de género, de manera
especializada, integral e inmediata, propendiendo un trato digno con
calidad y calidez en todas las instancias y niveles institucionales.

3. Eje relacional - Ambiente laboral.


77

Articulará planes, programas, proyectos y mecanismos, que


coadyuven a la generación de una convivencia laboral saludable entre
las y los servidores policiales.

4. Eje de seguimiento - desde la institucionalidad.

La o el Comandante General de la Policía Nacional ejercerá la


rectoría de la presente política, para lo cual tiene la facultad de
coordinar, articular y convocar a cualquier dependencia policial para dar
cumplimiento a lo establecido en esta política, con el fin de generar
acciones de prevención, atención, intervención y seguimiento.

En este contexto legal la Policía Nacional del Ecuador realizara sus


procedimientos enmarcados en tales normas para no violentar o tentar
contra los derechos humanos ni cometer ningún acto de violencia de
género ni discriminación alguna, actuando con igualdad y con enfoque
de género.

3.3. Procedimientos Policiales.

Para la protección frente a la violencia basada en género la Policía


Nacional adoptara los siguientes procedimientos a través de sus servidores
policiales:

1. Procedimientos Policiales en caso de violencia de género hacia las mujeres.

Los casos de violencia de genero se pueden presentar de diferentes


maneras, es factible mencionar que en la Ley Orgánica Integral para
Erradicar la Violencia en Contra de la Mujer reconoce siete tipos de
violencia como física, psicológica, sexual, económica y patrimonial,
simbólica, política y la gineco-obstétrica, y como servidores policiales
tenemos que generar y aplicar medidas de prevención de la violencia en
contra de las mujeres.
78

De igual manera es importante mencionar que según la LOIPEVCM


en su Art 48 Petición. - cualquier persona o grupo de personas que tenga
conocimiento del cometimiento de hechos o actos de violencia podrá
solicitar el otorgamiento de acciones urgentes y medidas administrativas de
protección inmediata, a favor de la víctima, de manera verbal o escrita,
ante la policía nacional, las acciones urgentes; a las juntas de cantonales de
protección de derechos, tenencias políticas, las administrativas”.

La competencia de la Policía Nacional en casos de violencia en


contra de la mujer además de la LOIPEVCM, deberán regirse en el
Instructivo para “Las actuaciones Policiales en la ejecución de Acciones
Urgentes y Medidas Administrativas de Protección Inmediata para Detener
o Prevenir la Violencia Contra Las Mujeres y sus anexos para tomar el
siguiente procedimiento:

● Actuación Policial en ejecución de Acciones Urgentes

El personal policial en ejercicio de sus funciones realizara lo siguiente:

1. Acudir de manera inmediata ante una alerta generada por botón de


seguridad, llamada al ECU911, video vigilancia, patrullaje, vigilancia
policial y otros mecanismos de alerta, esto en relación a la ACCIÓN
URGENTE Nro. 1 [literal a) del Art. 48 de la LOIPEVCM].

NOTA: Esta acción urgente será el disparador de las demás acciones


urgentes de ser necesario. En caso de falsa alarma se reportará la
novedad suscitada a la instancia que generó la alerta o si es preciso
mediante el parte web correspondiente.

2. Activación de los protocolos de seguridad y protección a las mujeres


víctimas de violencia de género, esto en relación a la ACCION URGENTE
Nro. 2 [literal b) del Art. 48 de la LOIPEVCM].
79

Dentro del cumplimiento realizara lo siguiente:

a) Solicitud de medidas administrativas de protección inmediata


(Reglamento LOIPEVCM, Art. 34).
NOTA: Sólo en caso de que la dependencia administrativa no
cuente con servicio de internet, o no cuente con los medios
logísticos necesarios para la automatización del
procedimiento, el/la servidor/a policial imprimirá el parte y
formulario, para ponerlo en conocimiento de dicha
autoridad.

b) Caracterización y valoración de Riesgo

NOTA: En caso de que la obtención de los datos se torne


difícil, el personal policial podrá realizar únicamente
preguntas aclaratorias sobre dudas que le puedan surgir al
momento de escuchar la narración que hace la víctima.

c) Visitas domiciliarias de seguimiento a la víctima.

NOTA: Si durante las visitas domiciliarias, el personal policial


detecta o identifica la presencia de la presunta persona
agresora en contra de quien existen medidas administrativas
de protección inmediata, procederán a informar a la víctima y
al presunto agresor que el “incumplimiento de la orden de
una autoridad competente, constituye un delito y puede ser
sancionado con pena privativa de libertad de uno a tres
años”; y le informará a la víctima que procederán a la
aprehensión del presunto agresor conforme el procedimiento
establecido para el efecto. En caso de que la víctima no
autorice o impida el ingreso del/la servidor/a policial, se
80

realizará el parte web correspondiente y se pondrá en


conocimiento de la autoridad judicial correspondiente.

d) Hitos de patrullaje.
e) Activación del botón de seguridad.

NOTA: Si la víctima ya tiene activo un botón de seguridad,


el/la servidor/a policial verificará si los datos corresponden al
domicilio actual, caso contrario actualizará la información
para que cuente con este mecanismo.

f) Revaloración de riesgo.
NOTA: Control y seguimiento de visitas domiciliarias

3. Acompañamiento a la víctima para reintegrarla a su domicilio habitual,


cuando así lo solicite o para que tome sus pertenencias, de ser el caso,
esto en relación a la ACCIÓN URGENTE Nro. 3 [literal c) del Art. 48 de la
LOIPEVCM y literal c) del Reglamento].

4. Acompañar a la víctima a la autoridad administrativa para solicitar la


emisión de la boleta de auxilio y la orden de restricción de acercamiento
a la víctima por parte del presunto agresor, en cualquier espacio público
o privado, esto en relación a la ACCION URGENTE Nro.4 [literal d) del
Art. 48 de la LOIPEVCM].
5. Procederán a la aprehensión de la persona agresora cuando se
encuentre en flagrancia y la pondrán a disposición de la autoridad
competente, esto en relación a la ACCIÓN URGENTE Nro.5 [literal e) del
Art. 33 del Reglamento de la LOIPEVCM].
NOTA: El servidor policial emprenderá la búsqueda para la localización y
traslado del presunto agresor ante el juzgado competente, dentro de las
24 horas del cometimiento del hecho establecido para la flagrancia, en
caso de no encontrarse en el lugar de los hechos el presunto agresor/a.
81

6. Solicitar atención especializada a las entidades que conforman el


SNIPEVCM a favor de la víctima y de las personas que dependen de ella,
esto en relación a la ACCIÓN URGENTE Nro. 6 [literal e) del Art. 48 de la
LOIPEVCM].

● Procedimiento General para la Notificación y Ejecución de Mapis

El personal policial en ejercicio de sus funciones, procederá con la


notificación y ejecución de las medidas administrativas de protección inmediata
determinadas en los literales a, b, f y h del Art. 51 de la LOIPEVCM, conforme
disposición de la Autoridad Administrativa (Junta Cantonal de Protección de
Derechos, Tenencia Política, Comisaría Nacional de Policía o Intendencia
General de Policía), adoptando las medidas de seguridad necesarias.

Medidas Administrativas de Protección Inmediata:

a) Boleta de auxilio y orden de restricción de acercamiento a la


víctima por parte del presunto agresor, en cualquier espacio
público o privado.
b) Restitución de la víctima al domicilio habitual, cuando haya sido
alejada de éste por el hecho violento y así lo solicite, con las
garantías suficientes para proteger su vida e integridad;

f) Ordenar al agresor la salida del domicilio cuando su presencia


constituya una amenaza para la integridad física, psicológica o
sexual o la vida de la mujer o cualquiera de los miembros de la
familia.

h) Instalación de dispositivos de alerta, riesgo o dispositivos


electrónicos de alerta, en la vivienda de la mujer víctima de
violencia.

El personal policial en todos los casos procederá a verificar el contenido de la


notificación en la que deberá constar:

⮚ Fecha
82

⮚ Nombre de la autoridad administrativa que emite la medida


⮚ Nombres de la víctima y la presunta persona agresora
⮚ Dirección donde se notificará y ejecutará la medida administrativa
⮚ Descripción de la medida administrativa de protección inmediata a ser
notificada y ejecutada
⮚ Firma/firma electrónica
⮚ Si la boleta de notificación no contiene la información requerida, NO SE
REALIZARÁ LA NOTIFICACIÓN
⮚ Aplicar los mecanismos de seguridad y protección para su actuación
⮚ Identificarse frente a la víctima y/o presunto/a agresor e informar en
qué consistirá su actuación o procedimiento.
⮚ Garantizar en todo momento la seguridad e integridad de la víctima y de
sus dependientes menores de edad, de ser el caso.
⮚ Constatar los antecedentes personales de la víctima y presunto agresor
⮚ Comprobará los datos del presunto agresor con su documento de
identificación personal
⮚ Dará lectura a la boleta de notificación y procederá con su entrega,
receptando el respectivo recibido con nombres completos, Nro. de cédula,
fecha, hora y firma.
⮚ Dará lectura a la boleta de notificación y procederá con su entrega,
receptando el respectivo recibido con nombres completos, Nro. de cédula,
fecha, hora y firma.
⮚ Informará a la presunta persona agresora que el incumplimiento de
medidas administrativas constituye un delito sancionado con prisión.
⮚ Aplicará el uso progresivo de la fuerza, en caso de ser necesario.
⮚ Realizar el parte web correspondiente (Judicial, Policial,
Medidas/Delegación) una vez finalizado el procedimiento.

MAPIs: “Boleta de auxilio y orden de restricción de acercamiento a la víctima


por parte del presunto agresor, en cualquier espacio público o privado

El personal policial deberá:


83

⮚ Aplicar el procedimiento general antes descrito; y


⮚ Coordinar con la víctima la fecha, hora, lugar para notificar al presunto
agresor cuando se encuentre en el domicilio de la víctima; caso
contrario acudirá directamente donde se encuentre el agresor, sin
coordinar con la víctima, ni solicitar su presencia.

MAPIs: “Restitución de la víctima al domicilio habitual, cuando haya sido alejada


de éste por el hecho violento…”; y, “Salida del agresor del domicilio cuando su
presencia constituya una amenaza para la integridad física, psicológica o sexual
o la vida de la mujer…”

El personal policial deberá:


⮚ Aplicar el procedimiento general antes descrito; y
⮚ Coordinar con la víctima la fecha, hora, lugar para notificar las dos
medidas de protección, y ejecutarlas en presencia de las dos partes.
⮚ Pondrá en conocimiento a la persona encargada de la vivienda,
condominio y otro, de la diligencia dispuesta y procederá a ejecutarla
⮚ Evitar en todo momento el contacto visual y físico mientras dure el
procedimiento.
⮚ Explicará en qué consisten las medidas al presunto/a agresor y solicitará
su salida inmediata del domicilio, pudiendo sacar únicamente sus
herramientas de trabajo y prendas personales.
⮚ Solicitará la/al presunto agresor las llaves del domicilio, mismas que
serán entregadas a la víctima, recomendando el cambio de seguridades
en caso de no obtener las llaves.
⮚ Una vez que la/el presunto agresor abandone el domicilio, el personal
policial se asegurará de que la víctima se reintegre al domicilio.

MAPIs: “Salida del agresor del domicilio cuando su presencia constituya una
amenaza para la integridad física, psicológica o sexual o la vida de la mujer o
cualquiera de los miembros de la familia”
84

El personal policial deberá:


⮚ Aplicar el procedimiento general antes descrito; y
⮚ Coordinar con la víctima la fecha, hora, lugar para notificar las dos
medidas de protección, y ejecutarlas en presencia de las dos partes.
⮚ Solicitar autorización a la víctima para ingresar al domicilio
⮚ Explicará en qué consiste la medida al presunto/a agresor y solicitará su
salida inmediata del domicilio, pudiendo sacar únicamente sus
herramientas de trabajo y prendas personales.
⮚ Solicitará la/al presunto agresor las llaves del domicilio, mismas que
serán entregadas a la víctima, recomendando el cambio de seguridades
en caso de no obtener las llaves.
⮚ Una vez que la/el presunto agresor abandone el domicilio, el personal
policial se asegurará de que la víctima se reintegre al domicilio.

MAPIs: “Instalación de dispositivos de alerta, riesgo o dispositivos electrónicos


de alerta en la vivienda de la mujer víctima de violencia (botón de seguridad)

El personal policial deberá:


⮚ Aplicar el procedimiento general antes descrito; y,
⮚ Acudir al domicilio de la víctima.
⮚ Proceder conforme lo determina el “Instructivo para realizar botón de
seguridad” Cód.: PNE-DNPC-BS-INST-02.

⮚ Incumplimiento de Medidas Administrativas (MAPIs).

En caso de que una víctima solicite apoyo policial mediante la


presentación de la “Boleta de auxilio” por incumplimiento de medidas
administrativas, el personal policial deberá:
85

⮚ Verificar previamente en el sistema, si el presunto agresor/a fue


debidamente notificado con las medidas administrativas emitidas en su
contra.
⮚ Proceder con la aprehensión del infractor/a y lo conducirá ante una
autoridad judicial competente en la Unidad de Flagrancia más cercana.
⮚ Realizar el parte correspondiente.

Nota:

Los Funcionarios Policiales en el ejercicio de sus responsabilidades


cumplirán estrictamente con todos los Lineamientos en el Instructivo de
Acciones Urgentes y Medidas Administrativas de Protección Inmediata para
Detener o Prevenir la Violencia contra las Mujeres, aplicaran un enfoque
integral en protección a la integridad física, psicológica y sexual de niñas,
adolescentes mujeres, y mujeres hetero, lesbianas o transfemeninas jóvenes,
adultas y personas adultas mayores en caso de violencia contra las mujeres.

En los diferentes casos de violencia contra las mujeres no existirá ningún


tipo de mediación y se aplicara el presente Instructivo de Acciones Urgentes y
de ser necesario se coordinará la obtención de Medidas Administrativas de
Protección Inmediata para Detener o Prevenir la Violencia contra las Mujeres,
en los diversos procedimientos que se presenten en los auxilios flagrantes o no
flagrantes.

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