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Las garantías constitucionales sustantivas del Derecho Penal se centran en asegurar que nadie
pueda ser privado de defender sus derechos vulnerados por un delito y reclamar reparación, así
como garantizar que nadie sea sometido a un proceso o pena arbitraria. Estas garantías se relacionan
con las víctimas, quienes tienen derecho a la tutela judicial por los daños sufridos, así como con los
acusados, protegiéndolos de posibles resultados penales arbitrarios y del uso de medios injustos
para imponer una pena.
En cuanto a las garantías procesales en Derecho Procesal Penal, se busca asegurar un juicio justo
tanto para la víctima como para el acusado. Se enfoca en la igualdad ante los tribunales, el acceso a
la justicia y defensa en juicio, y la imparcialidad de los jueces. Estas garantías se relacionan con la
dignidad inherente de la persona y se aplican de manera bilateral en la administración de justicia
penal.
Garantías o principios constitucionales sustantivos del Derecho Penal:
1. Principio de legalidad: Este principio establece que nadie puede ser condenado por
acciones u omisiones que no estén previamente establecidas como delitos por la ley. Es
decir, solo se puede castigar aquello que esté expresamente tipificado como delito en la
legislación vigente.
2. Principio de reserva de ley: Este principio implica que solo el legislador tiene la facultad
de crear normas penales. Esto significa que no se pueden establecer delitos ni imponer
sanciones penales mediante decretos u otras disposiciones que no sean leyes aprobadas por
el órgano legislativo correspondiente.
3. Principio de tipicidad: Este principio establece que los delitos deben estar claramente
definidos en la ley, especificando qué conductas son consideradas como delitos y cuáles son
las penas correspondientes a cada uno. De esta manera, se garantiza que las personas
conozcan de antemano cuáles son las conductas prohibidas y las consecuencias legales de
infringir la ley.
4. Principio de culpabilidad: Este principio establece que una persona solo puede ser
condenada si se demuestra que ha actuado con culpabilidad, es decir, que ha cometido el
delito de manera intencional o por negligencia. Se busca garantizar que no se castigue a
personas que no hayan actuado con dolo o culpa.
5. Principio de irretroactividad de la ley penal: Este principio establece que las leyes
penales no pueden aplicarse retroactivamente para perjudicar a una persona. Esto significa
que una persona solo puede ser juzgada y sancionada por conductas que eran consideradas
delito en el momento en que se cometieron, no por leyes posteriores que las tipifiquen como
tales.
Garantías procesales en el Derecho Procesal Penal:
1. Derecho de defensa: Este derecho garantiza que toda persona tiene derecho a ser asistida
por un abogado y a presentar pruebas en su favor durante el proceso penal. Se busca
asegurar que el imputado tenga la oportunidad de defenderse de las acusaciones en su contra
de manera efectiva.
2. Derecho a un juicio justo y equitativo: Este derecho implica que el proceso penal debe
desarrollarse de manera imparcial, respetando los principios de contradicción, igualdad de
armas entre las partes y el debido proceso legal. Se busca garantizar que el juicio sea
equitativo y que se respeten los derechos de todas las partes involucradas.
3. Presunción de inocencia: Este principio establece que toda persona se presume inocente
hasta que se demuestre su culpabilidad de manera legal y con pruebas suficientes. Se busca
proteger los derechos fundamentales del imputado y evitar condenas injustas o arbitrarias.
4. Derecho a un juez imparcial e independiente: Este derecho garantiza que el juez
encargado de resolver el caso sea imparcial y no tenga ningún interés personal en el
resultado del proceso. Se busca asegurar que las decisiones judiciales se tomen de manera
objetiva y basadas en la ley.
5. Derecho a un proceso sin dilaciones indebidas: Este derecho implica que el proceso penal
debe desarrollarse de manera ágil y eficiente, evitando demoras injustificadas que afecten
los derechos de las partes y la efectividad de la justicia. Se busca garantizar que los procesos
se resuelvan en un tiempo razonable.
2. Las garantías constitucionales en el contexto de la actuación del Estado en el proceso penal
tienen como objetivo proteger los derechos fundamentales de los individuos y asegurar que la
autoridad estatal actúe dentro de los límites legales y respetando los principios de justicia y equidad.
Estas garantías funcionan como barreras legales que limitan el poder del Estado y garantizan un
proceso penal justo y respetuoso de los derechos de todas las partes involucradas. Algunos ejemplos
de garantías constitucionales en la actuación del Estado en el proceso penal incluyen el derecho a la
defensa, la presunción de inocencia, el derecho a un juicio justo, el derecho a un juez imparcial,
entre otros.
En cuanto a los límites de la averiguación de la verdad en el proceso penal, es importante tener en
cuenta que si bien es fundamental buscar la verdad y determinar la responsabilidad de los
involucrados en un delito, esta búsqueda debe realizarse dentro de los límites legales y respetando
los derechos fundamentales de las personas. Algunos límites que se deben tener en cuenta en la
averiguación de la verdad en el proceso penal incluyen:
1. Respeto a la presunción de inocencia: Se debe respetar la presunción de inocencia de todas
las personas involucradas en el proceso penal, lo que implica que no se puede asumir la
culpabilidad de un individuo antes de que se demuestre de manera legal y con pruebas
suficientes.
2. Prohibición de la tortura y tratos inhumanos: Está prohibido utilizar métodos de
interrogatorio o técnicas que impliquen tortura, malos tratos o coacción para obtener
información o confesiones en un proceso penal. Todos los interrogatorios deben realizarse de
manera respetuosa y conforme a la ley.
3. Derecho a la defensa: Todas las partes involucradas en un proceso penal tienen derecho a
ser asistidas por un abogado y a presentar pruebas en su defensa. Esto garantiza que la
averiguación de la verdad se realice de manera equitativa y respetando los derechos de todos
los implicados.
4. Legalidad de las pruebas: Todas las pruebas obtenidas durante la investigación deben
haber sido obtenidas de manera legal y conforme a los procedimientos establecidos por la
ley. Se deben respetar las garantías procesales y los derechos fundamentales de las personas
al recopilar pruebas en un proceso penal.
3. La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) define al proceso penal constitucional a través
de varios elementos fundamentales que garantizan un proceso justo, equitativo y respetuoso de los
derechos de las personas involucradas. Algunos de los elementos que la CSJN considera para
definir el proceso penal constitucional son:
1. Garantías procesales: La CSJN enfatiza la importancia de respetar y garantizar las
garantías procesales fundamentales en el proceso penal, como el derecho a la defensa, la
presunción de inocencia, el derecho a un juicio justo, el derecho a un juez imparcial, entre
otros. Estas garantías aseguran que el proceso se desarrolle de manera equitativa y
respetuosa de los derechos de todas las partes involucradas.
2. Presunción de inocencia: La CSJN destaca la presunción de inocencia como un principio
fundamental en el proceso penal constitucional. Este principio implica que toda persona se
presume inocente hasta que se demuestre su culpabilidad de manera legal y con pruebas
suficientes.
3. Derecho de defensa: La CSJN resalta la importancia del derecho de defensa en el proceso
penal constitucional. Este derecho garantiza que todas las partes involucradas tengan acceso
a asistencia legal, puedan presentar pruebas en su defensa y sean escuchadas de manera
equitativa durante el proceso.
4. Legalidad de las pruebas: La CSJN establece que todas las pruebas presentadas durante el
proceso penal deben haber sido obtenidas de manera legal y conforme a los procedimientos
establecidos por la ley. Se debe respetar la legalidad de las pruebas para garantizar la
transparencia y la equidad en el proceso.
En resumen, la CSJN define al proceso penal constitucional a través de la protección de las
garantías procesales fundamentales, la presunción de inocencia, el derecho de defensa y la legalidad
de las pruebas. Estos elementos son esenciales para asegurar un proceso penal justo, equitativo y
respetuoso de los derechos de todas las personas involucradas.
4. El "estado de inocencia" es un principio fundamental en el derecho penal que establece que toda
persona se presume inocente hasta que se demuestre su culpabilidad de manera legal y con pruebas
suficientes. Este principio tiene importantes consecuencias procesales que impactan en el desarrollo
del proceso penal. A continuación, se detallan algunas de las consecuencias procesales del "estado
de inocencia" y lo que implican, así como las garantías relacionadas:
1. Carga de la prueba: Una de las principales consecuencias del "estado de inocencia" es que
la carga de la prueba recae en la acusación. Esto significa que es responsabilidad del
acusador demostrar la culpabilidad del imputado más allá de toda duda razonable. El
imputado no tiene la obligación de probar su inocencia, sino que se presume inocente hasta
que se demuestre lo contrario.
2. Presunción de no culpabilidad: El imputado se presume no culpable y no se le puede tratar
como culpable antes de que se haya demostrado su responsabilidad de manera legal. Esta
presunción de no culpabilidad garantiza que se respeten los derechos del imputado y que no
se le condene sin pruebas suficientes.
3. Derecho a un juicio justo: El "estado de inocencia" está estrechamente relacionado con el
derecho a un juicio justo y equitativo. Este principio asegura que el imputado tenga la
oportunidad de presentar pruebas en su defensa, de ser asistido por un abogado y de ser
juzgado de manera imparcial por un tribunal competente.
4. Derecho a la defensa: El "estado de inocencia" se relaciona directamente con el derecho a
la defensa. Este derecho garantiza que el imputado tenga la oportunidad de ser asistido por
un abogado y de presentar pruebas en su favor durante el proceso penal. Se busca equilibrar
las fuerzas entre la acusación y la defensa, asegurando un proceso equitativo.
En resumen, el "estado de inocencia" tiene importantes consecuencias procesales que protegen los
derechos fundamentales del imputado en un proceso penal. Estas consecuencias incluyen la carga
de la prueba en la acusación, la presunción de no culpabilidad del imputado, el derecho a un juicio
justo y equitativo, y el derecho a la defensa. Todas estas garantías se relacionan estrechamente con
el principio de "estado de inocencia" y aseguran un proceso penal justo y respetuoso de los derechos
de todas las partes involucradas.
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6. Las garantías que amparan a la víctima y al querellante en un proceso penal buscan proteger sus
derechos y asegurar su participación adecuada en el proceso judicial. Por otro lado, el Ministerio
Público, como parte fundamental en la administración de justicia, también cuenta con garantías que
respaldan su actuación imparcial y legal. A continuación, se detallan las garantías relacionadas con
cada parte:
Garantías que amparan a la víctima y al querellante:
1. Derecho a ser oído: Tanto la víctima como el querellante tienen el derecho a ser escuchados
durante el proceso penal, lo que implica que se les debe permitir expresar su versión de los
hechos, presentar pruebas y alegatos en su favor.
2. Derecho a la asistencia legal: Tanto la víctima como el querellante tienen derecho a ser
asistidos por un abogado que los represente y los asesore adecuadamente en el proceso
penal.
3. Derecho a la participación: Se garantiza a la víctima y al querellante el derecho a
participar activamente en el proceso penal, presentando pruebas, formulando alegatos y
siendo informados sobre el desarrollo del caso.
Garantías que amparan al Ministerio Público:
1. Independencia funcional: El Ministerio Público debe actuar de manera independiente y no
estar sujeto a presiones externas en el ejercicio de sus funciones, lo que garantiza su
imparcialidad en la investigación y en la acusación en un proceso penal.
2. Legalidad en la actuación: El Ministerio Público debe actuar conforme a la ley y respetar
los derechos fundamentales de todas las partes involucradas en el proceso penal,
garantizando que sus actuaciones se ajusten a los principios legales establecidos.
3. Objetividad e imparcialidad: El Ministerio Público debe actuar de manera objetiva e
imparcial, basando sus decisiones en la evidencia y en el interés público, sin favorecer a
ninguna de las partes involucradas en el proceso penal.
7. El derecho de defensa en juicio en el proceso penal tiene importantes consecuencias prácticas que
impactan en el desarrollo de un proceso justo y equitativo. Algunas de las consecuencias prácticas
del derecho de defensa y los principios que se derivan de él son los siguientes:
Consecuencias prácticas del derecho de defensa en juicio:
1. Igualdad de armas: El derecho de defensa garantiza que las partes involucradas en el
proceso penal tengan igualdad de armas para presentar sus argumentos y pruebas. Esto
asegura un equilibrio entre la acusación y la defensa, evitando desigualdades que puedan
afectar la imparcialidad del proceso.
2. Presentación de pruebas: El imputado tiene el derecho de presentar pruebas en su defensa
durante el proceso penal. Esto le permite demostrar su inocencia, contradecir las pruebas
presentadas en su contra y ejercer su derecho a la legítima defensa.
3. Derecho a un juicio justo: El derecho de defensa en juicio es fundamental para garantizar
un juicio justo y equitativo. Permite al imputado ser asistido por un abogado, tener la
oportunidad de ser escuchado y participar activamente en el proceso, lo que asegura que se
respeten sus derechos fundamentales durante todo el procedimiento.
Principios derivados del derecho de defensa en juicio:
1. Presunción de inocencia: El derecho de defensa en juicio está estrechamente relacionado
con la presunción de inocencia, ya que garantiza que el imputado se considere inocente hasta
que se demuestre lo contrario de manera legal y con pruebas suficientes.
2. Contradicción: El principio de contradicción se deriva del derecho de defensa y establece
que las partes en un proceso penal tienen derecho a contradecir las pruebas presentadas,
cuestionar los argumentos de la acusación y presentar sus propios elementos de prueba en su
defensa.
3. Derecho a un juicio imparcial: El derecho de defensa en juicio también se relaciona con el
principio de un juicio imparcial, que garantiza que el proceso se desarrolle de manera
objetiva, sin parcialidades ni favoritismos hacia ninguna de las partes involucradas
8. El concepto de juicio previo es un principio fundamental en el derecho penal que establece que
ninguna persona puede ser condenada sin un proceso legal previo fundado en una ley anterior al
hecho del proceso. Este principio garantiza que antes de imponer una sanción penal a un individuo,
se debe seguir un proceso que respete sus derechos fundamentales, asegurando la posibilidad de
defensa y la presunción de inocencia.
El juicio previo implica que antes de que se dicte una condena, el acusado debe tener la oportunidad
de ser informado de los cargos en su contra, presentar pruebas en su defensa, ser escuchado por un
juez imparcial y tener un proceso justo y equitativo en el cual se respeten sus derechos procesales.
Este principio se encuentra previsto en la Constitución Nacional de Argentina. Específicamente, el
artículo 18 de la Constitución Nacional establece que "Ningún habitante de la Nación puede ser
penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones
especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa". Esta
disposición constitucional consagra el derecho al juicio previo como una garantía fundamental para
proteger los derechos de los ciudadanos ante la imposición de sanciones penales.
9. El derecho a recurrir el fallo condenatorio es una garantía procesal reconocida en muchos
sistemas jurídicos, incluyendo el argentino, que permite a las partes impugnar una sentencia
desfavorable ante instancias superiores. Si bien no se menciona explícitamente como "derecho a la
doble conforme" en la Constitución Nacional de Argentina, se deriva de los principios
constitucionales que garantizan un proceso penal justo y equitativo.
El término "doble conforme" se refiere a la posibilidad de que la sentencia condenatoria solo
adquiera firmeza y se ejecute una vez que ha sido confirmada por una segunda instancia. Este
principio tiene su fundamento en la presunción de inocencia y en el derecho a un juicio justo, ya
que brinda una segunda oportunidad para revisar y corregir posibles errores o injusticias en la
sentencia inicial.
En Argentina, el derecho a recurrir el fallo condenatorio se enmarca en las garantías procesales que
aseguran un proceso penal justo y equitativo. Permite que las partes puedan apelar una sentencia
desfavorable ante tribunales superiores para que sean revisadas y se garantice el respeto de los
derechos fundamentales de las personas involucradas en el proceso penal.
En resumen, aunque no se mencione explícitamente como "derecho a la doble conforme", el
derecho a recurrir el fallo condenatorio es una garantía procesal importante que permite la revisión
de sentencias desfavorables y se basa en la necesidad de asegurar un proceso penal justo y
respetuoso de los derechos de las partes.
10. La garantía que ampara al imputado contra la persecución penal múltiple es el principio "non bis
in ídem" o "ne bis in idem", que impide que una persona sea juzgada o condenada más de una vez
por el mismo hecho delictivo. Esta garantía se manifiesta en la protección del imputado de ser
sometido a múltiples procesos penales por el mismo acto delictivo, evitando la duplicidad de
castigos o persecuciones.
El principio "non bis in ídem" se refiere a la prohibición de juzgar dos veces por el mismo hecho y
garantiza que una vez que un individuo ha sido juzgado y condenado o absuelto por un delito, no se
le pueda someter a un nuevo proceso penal por los mismos hechos y faltas, evitando así una doble
persecución penal.
Este principio puede ser aplicado tanto de manera sucesiva, evitando que una persona sea juzgada
más de una vez por el mismo hecho en diferentes momentos, como de manera simultánea,
protegiendo al imputado de enfrentar múltiples procesos penales al mismo tiempo por el mismo
acto delictivo. En ambos casos, el principio "non bis in ídem" garantiza la protección del imputado
contra la persecución penal múltiple y la duplicidad de penas por un mismo hecho.
11. La oralidad y la publicidad del juicio son principios fundamentales en el proceso penal que
aseguran la transparencia, la igualdad de armas y el respeto de los derechos de las partes
involucradas. Aunque no se mencionan explícitamente como "garantías constitucionales" en la
Constitución Nacional de Argentina, se derivan de principios y derechos fundamentales
consagrados en varios artículos de la CN que respaldan un proceso penal justo y equitativo.
La oralidad y la publicidad del juicio se relacionan con los siguientes principios constitucionales:
1. Derecho a un juicio justo y equitativo: Estos principios están implícitos en el derecho a un
juicio justo y equitativo consagrado en el artículo 18 de la CN, que establece que "Ningún
habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho
del proceso". La oralidad y la publicidad del juicio contribuyen a garantizar que el proceso
se desarrolle de manera transparente y que las partes tengan la oportunidad de presentar sus
argumentos de manera oral y pública.
2. Derecho a la defensa: La oralidad y la publicidad del juicio también se relacionan con el
derecho a la defensa consagrado en el artículo 18 de la CN, que establece que "es inviolable
la defensa en juicio de la persona y de los derechos". Estos principios permiten que las
partes ejerzan su derecho a la defensa de manera activa y puedan presentar sus argumentos
de forma oral y pública.
3. Derecho a un juicio por un juez imparcial: La oralidad y la publicidad del juicio
contribuyen a garantizar el derecho a un juicio por un juez imparcial, que se deriva del
artículo 18 de la CN. Estos principios permiten que el desarrollo del juicio sea transparente y
accesible para todas las partes, asegurando que el juez actúe de manera imparcial y que las
decisiones judiciales sean fundamentadas y objetivas.
En resumen, aunque la oralidad y la publicidad del juicio no se mencionan explícitamente como
garantías constitucionales en la CN, se derivan de principios y derechos consagrados en la
Constitución que respaldan un proceso penal justo, equitativo y respetuoso de los derechos de las
partes involucradas.
12. La duración del proceso se considera irrazonable cuando excede un tiempo razonable, lo que
puede variar dependiendo de las circunstancias específicas de cada caso. Una duración excesiva
puede vulnerar el derecho a un juicio justo y en plazo razonable, consagrado en la Constitución
Nacional y en tratados internacionales de derechos humanos.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), siguiendo la jurisprudencia del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos (TEDH), ha establecido pautas para determinar cuándo la duración
del proceso se vuelve irrazonable. Algunos de los criterios considerados por la CSJN incluyen:
1. Complejidad del caso: Se toma en cuenta la complejidad del caso, la cantidad de partes
involucradas, la extensión de la prueba y la dificultad de los asuntos legales en disputa.
2. Actuaciones de las partes: Se evalúa si alguna de las partes ha contribuido a retrasar el
proceso mediante recursos dilatorios u otras conductas.
3. Actuación de la autoridad judicial: Se analiza si el juez ha actuado de manera diligente y
eficiente en la conducción del proceso, evitando demoras injustificadas.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) es un órgano judicial autónomo e
independiente del Consejo de Europa, encargado de velar por el cumplimiento del Convenio
Europeo de Derechos Humanos. Sus decisiones son vinculantes para los Estados parte del Convenio
y se enfocan en proteger los derechos y libertades fundamentales de las personas en Europa.
En resumen, la duración del proceso se considera irrazonable cuando excede un plazo razonable, y
la CSJN, siguiendo la jurisprudencia del TEDH, establece pautas para determinar cuándo se vulnera
el derecho a un juicio en plazo razonable, protegiendo así los derechos fundamentales de las
personas involucradas en el proceso penal.