La cuestión de Dios en el pensamiento de Heidegger
“Quien no conoce a Martin como un monaguillo crecido en la
sacristía de Messkirch no ha comprendido su filosofía,
aunque a menudo pueda aparentar externamente lo contrario.”
Fritz Heidegger sobre Martin Heidegger en su carta al cura
Franz Ehret el 28 de Diciembre de 1947.
Usualmente la cuestión de Dios en Heidegger resulta ambigua en tanto que no es tema central
en muchos de sus escritos y conferencias. El mismo Sartre llega a afirmar incluso que
Heidegger es ateo:
[...]Lo que complica las cosas es que hay dos especies de existencialistas: los
primeros, que son cristianos, entre los cuales yo colocaría a Jaspers y a Gabriel
Marcel, de confesión católica; y, por otra parte, los existencialistas ateos, entre
los cuales hay que colocar a Heidegger, y también a los existencialistas
franceses y a mí mismo. (1945, p.2).
Lo cierto es que tuvo una formación cristiana y es recordado por su nieta Gertrud Heidegger
como “católico” en la edición que hace del intercambio epistolar del mismo Martin con su
esposa (2008).
Para simplificar la exposición empezaré por las conclusiones a las que llega Eusebi Colomer
sobre la cuestión: “En definitiva, ante la cuestión de Dios Heidegger se mantiene en una
espera callada y respetuosa, como una disposición para el acogimiento de su futura venida”
(p.626). Así, podríamos distinguir dos visiones de la cuestión en el autor a través de toda su
producción: 1) De aparente dejadez sobre la cuestión, y 2) Un intento de reivindicación sobre
la cuestión según su filosofía. Y es que para nuestro autor ya en su texto De la esencia del
fundamento (1929, citado en Colomer, 2002) consideraba que: “Mediante la interpretación
ontológica de la existencia del hombre como ser-en-el-mundo no se decide ni positiva ni
negativamente sobre un posible ser-hacia-Dios”; sin embargo, será después de su
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interpretación del anuncio de la ‘muerte de Dios’ nietzscheano en su conferencia con el
mismo nombre de lo anunciado en 1943 que volverá al tema.
Ya en Ser y Tiempo hace notar su crítica a la tradicional cuestión de la relación entre Dios y el
hombre (a la que él llama metafísica onto-teológica) porque esta no surge desde la fe, sino
más bien desde un ‘fundamento’ (p.20-21). Y esto en tanto que ‘rebaja’ la esencia del mismo
Dios (Heidegger 1959 citado en Colomer, p.621). En efecto, si Dios es pensado como causa
efficiens pierde el misterio de su lejanía, es rebajado a la condición de una causa. Lo mismo
al concebirlo como causa sui bajo la metafísica tradicional (u onto-teológica) que identificaba
el ser con Dios- es decir, el ser como fundamento y el ente como lo fundado- puesto que “ha
pensado lo diferente de la diferencia, pero olvidando a la vez la diferencia como diferencia”
(p.624); y más abajo cita Colomer de Heidegger: “A este Dios el hombre no puede rezar ni
ofrecer sacrificios. Ante la causa sui el hombre no puede caer de rodillas por respeto…” Y
tampoco ha de vérsele como valor supremo, porque no se le estaría pensando en su verdadera
esencia, en su divinidad (p.621); además, aclara que ya Nietzsche se había percatado de esto
cuando predica su muerte, la muerte del Dios moral.
Cabe señalar que por esto Heidegger afirma que el pensamiento a-teo está mucho más
cercano al Dios divino, porque justamente rechaza estas concepciones de Dios fruto de la
metafísica onto-teológica; y una vez dejadas de lado pasa a hacer su propio planteamiento
acerca de cómo abordar tal cuestión: “La nueva dimensión en la que, según nuestro filósofo
hay que plantear la cuestión de Dios es la verdad del ser” (Colomer, 2002, p.621).
Sin embargo, para acercarse a la cuestión de Dios se necesita primero esclarecer el problema
del ser: “Solo a partir de la verdad del ser puede pensarse la esencia de lo santo. Solo a partir
de la esencia de lo santo puede pensarse la esencia de la divinidad. Solo a partir de la esencia
de la divinidad puede pensarse y decirse lo que deba designar la palabra ‘Dios’” (Heidegger
citado en Colomer, p.622). Aquí se muestra claramente la relación entre Dios y el ser, el
primero no sobrepasa la experiencia del segundo, sino que se funda en este (el ser). Debemos
comenzar pues por esclarecer el problema del ser para acercarnos a Dios. Empero podemos
aún decir unas cuantas cosas más sobre el particular:
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1. Heidegger no puede pensar en Dios en términos de ‘pruebas’ que nos remitan al
mismo; sino que, se aproximaría a él, como afirma Olasagasti, desde la vía
fenomenológica, dejando que aquello en lo que se intenta indagar se muestre (p.211).
2. Este mostrarse del Dios, esta manifestación, solo podría producirse en el horizonte
histórico-trascendental del ser. “Que Dios sea Dios acontece desde la constelación
del ser y dentro de ella” afirma Heidegger citado por Colomer (p. 623)
3. Si Dios solo puede aparecer en el marco del ser y está dentro del mismo entonces es
un ente.
Ahora bien, cabría añadir que Dios no tendría por qué estar condicionado o ser finito con
respecto al ser, ya que ‘infinito’ e ‘incondicionado’ son categorías de la metafísica que él
desdeña y trata de superar.
Para concluir, diremos que nuestro autor a pesar de tener en cuenta que debemos resolver la
cuestión previa del ser para acercarnos a la divinidad de Dios y pese a lo poco que pueda
decirse de él a través de su elucubrar, lo espera: “Toda mi filosofía es un estar a la espera de
Dios” (Heidegger citado en Colomer, p.625).
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Referencias Bibliográficas
Colomer, E. (2002). El Pensamiento Alemán de Kant a Heidegger (2nd ed., Vol. 3). Herder.
Heidegger, M. (1926). Ser y Tiempo.
[Link]
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Heidegger, M. (2008). "¡Alma mía!": cartas de Martin Heidegger a su mujer Elfride ; 1915 -
1970 (G. Heidegger, Ed.). Manantial.
Olasagasti, M. (1967). Introducción a Heidegger. Madrid.
Sartre, J. P. (1945). El Existencialismo es un Humanimo. Sartre. El existencialismo es un
humanismo.
[Link]
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