UNIVERSIDAD CATOLICA DE LA SSMA.
CONCEPCION
Derecho Económico I Prof. Christian Schmitz Vaccaro
LA INFLACIÓN
La inflación es uno de los fenómenos más complejos de la economía moderna. A pesar
de los múltiples estudios de que ha sido objeto en las últimas décadas y de las
aportaciones teóricas que se han realizado en este campo, siguen existiendo grandes
incógnitas ante las cuales aun no se han hallado respuestas satisfactorias. La importancia
del fenómeno de la inflación radica principalmente en el hecho de que sus efectos
perniciosos afectan a todos los agentes económicos de una u otra manera y en uno u otro
momento. El segundo aspecto crítico de la inflación consiste en que las medidas
económicas que hay que adoptar para resolverla implican un costo social de enorme
magnitud y generalmente, mayor cuanto más se tarda en resolverla. Dicho costo es tal,
que al final del proceso se hace evidente que los supuestos beneficios iniciales producto
de tolerarla, no compensan en absoluto por la magnitud de los sacrificios que hay que
soportar para resolverlo. Esta conclusión, fruto de la experiencia histórica de las últimas
décadas, se ha hecho evidente para cualquier economista, aun cuando sigue sin serlo
tanto para algunos políticos.
1. Definición de la inflación
La palabra inflación se refiere siempre a un aumento general del nivel de precios. Sin
embargo hay que tener en cuenta que no todo aumento de precios implica
necesariamente inflación. Por lo tanto el término inflación exige que el aumento de precios
tenga dos características:
a) Que dicho aumento afecte al nivel general de todos los precios de la economía y no
solamente a algunos bienes o servicios. b) Que dicho aumento sea sostenido en el
tiempo.
Por lo tanto se hablará de inflación cuando exista una tendencia persistente al aumento
del nivel general de los precios de una economía.
El efecto contrario al de la inflación, es decir un descenso generalizado y persistente en el
tiempo del nivel general de precios, se denomina deflación
En economía la inflación se expresa por medio de la Tasa de Inflación, que no es otra
cosa que una tasa que muestra la variación del nivel general de precios. En este sentido
la expresión general de la Tasa de Inflación referida a un año determinado sería:
Tasa de = Nivel de Precios año A - Nivel de Precios año A-1 x 100
Inflación Nivel de Precios año A-1
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2. Medición de la inflación
De la expresión anterior resulta evidente que el aspecto clave para medir la inflación
consiste precisamente en medir el nivel general de precios. Este se mide mediante la
elaboración de índices de precios, que son una media ponderada de los precios de una
serie de bienes y servicios.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ha popularizado como el instrumento que
permite determinar las variaciones del costo de la vida familiar. El IPC se basa en la
estructura de gasto familiar medio de cada país. En Chile el IPC se basa en la medición
que mensualmente realiza el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Para ello eligen una
serie de bienes y servicios típicos y básicos en el gasto doméstico que se ponderan de
acuerdo con la importancia que se entiende que cada componente tiene en el total del
gasto familiar. A partir de dicha estructura de bienes ponderados se observa
mensualmente la evolución de estos precios.
El principal problema del IPC consiste en la elección de los bienes más adecuados, así
como la determinación del peso específico de cada uno de ellos. Es indudable que esa
elección, que se basa en criterios técnicos, está sometida a un marco de directrices
políticas y en ocasiones no satisface a todos los grupos sociales.
3. Los efectos de la inflación
En la actualidad todos los economistas coinciden, en mayor o menor medida, en destacar
los peligros de la inflación para cualquier economía. Identificar las costosas
consecuencias no ha sido una tarea fácil, dado que estas no se perciben claramente a
corto plazo. Indudablemente la intensidad del proceso inflacionista influye igualmente en
la rapidez con la que se detecta el fenómeno. En este sentido, la inflación se clasifica de
tres maneras:
a) Inflación Moderada. Se caracteriza por unas tasas de inflación reducidas, normalmente
de un solo dígito. En este caso los precios evolucionan anualmente al alza con lentitud y
el mercado es capaz de prever y de reaccionar sin excesiva desconfianza ante su
existencia. En este caso acostumbra a tener más importancia la tendencia esperada del
proceso que la tasa en sí misma.
b) Inflación Galopante. Este tipo de inflación provoca graves distorsiones en la economía.
El dinero pierde su valor rápidamente y se produce una distorsión en los precios relativos,
es decir, en la relación que mantienen entre sí los precios de los diferentes bienes y
servicios que pueden empezar a variar a tasas diferentes de como lo venían haciendo. El
efecto inmediato es una desconfianza generalizada en el valor del dinero y un aumento de
la incertidumbre que preside las decisiones económicas.
c) Hiperinflación. En la actualidad, estos casos son poco frecuentes en economías
desarrolladas son más propios de situaciones de posguerra o de países del Tercer Mundo
en las que se pierde el control monetario. Se refiere a situaciones con tasas de inflación
superiores al mil por ciento anual y la experiencia histórica más relevante fue el caso de
Alemania tras la primera guerra mundial que negó a alcanzar tasas de inflación superiores
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al millón por ciento al año. En estas circunstancias todo el sistema económico se
distorsiona por completo y el país entra en un proceso galopante de destrucción de
riqueza y en consecuencia de empobrecimiento generalizado.
Al comentar los efectos generales de la inflación, conviene diferenciar aquellos que se
derivan de un aumento equilibrado y previsto del nivel general de precios de aquellos
otros que no lo son. En efecto, en el primer caso existe una situación de desplazamiento
de precios que va acompañado de un desplazamiento igual por el lado de los ingresos, o
bien, los agentes económicos han podido reaccionar y adaptarse a la nueva situación. El
resultado será una nueva situación equilibrada sin consecuencias apreciables para la
producción y la renta del país. Sin embargo, cuando la inflación es imprevista y el
mercado no puede anticiparla, se desencadena un proceso caracterizado por una pérdida
del valor del dinero, un aumento del paro y un incremento de la incertidumbre entre los
agentes económicos. Esta situación provoca una indeseada redistribución de la renta y la
riqueza y, además, ineficiencias económicas.
1) Pérdida del valor del dinero.
La consecuencia más evidente de la inflación es la pérdida que sufre el valor real del
dinero en manos del público. Esta pérdida se traduce inmediatamente en una disminución
de su poder adquisitivo o de la capacidad de compra de los sujetos. En general esta
consecuencia indeseable afecta a todos, si bien algunos sujetos, según cual sea su
posición económica, pueden beneficiarse de ciertas características de este proceso. Así
por ejemplo, es evidente que una pérdida del valor de dinero perjudicará claramente a
todos aquellos para quienes sus ingresos sean rentas fijas, como los accionistas,
pensionistas, sujetos que viven del arrendamiento de viviendas o locales. Estos grupos
sociales tienen normalmente poca capacidad de reacción para adaptar sus ingresos a la
inflación y por lo tanto verán disminuir el valor real de sus ingresos.
Igualmente los trabajadores se verán afectados negativamente por la inflación, aunque no
necesariamente todos en la misma medida. Es claro que aquellos trabajadores con una
gran fuerza sindical podrán presionar a las empresas para intentar ajustar sus salarios
nominales con la inflación a fin de defender su salario real. Ello no quiere decir que en
todos los casos y en cada negociación consigan que el ajuste sea total. Téngase en
cuenta por ejemplo que en la actualidad en Chile los convenios acostumbran a ajustar los
salarios según el IPC previsto. Resulta obvio es que los trabajadores con escasa
capacidad de presión sindical verán peor defendidos sus intereses.
Otro efecto negativo que actúa sobre todos los sujetos económicos es el impacto que la
inflación tiene sobre todos los ahorros y sobre los impuestos. En el primer caso, entre los
tipos de interés reales y nominales se abrirá una brecha equivalente a la tasa de inflación
y por lo tanto el tipo de interés real será el tipo de interés nominal menos la inflación. En el
segundo caso, los sujetos económicos verán aumentados sus impuestos por el efecto
inflacionario, ello se debe a que normalmente se pagan más impuestos a medida que
aumentan las rentas nominales y la inflación lo que produce es una elevación automática
de los tipos impositivos medios, por cuanto que al aumentar los ingresos nominales estos
se ven gravados a tipos más altos, aun cuando los ingresos reales hayan permanecido
invariables.
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Probablemente el único grupo social que se ve beneficiado por la inflación es el de
aquellos sujetos que mantienen préstamos, créditos o hipotecas a tipos de interés fijo. En
este caso a medida que transcurre el tiempo, la inflación va reduciendo el costo relativo
de la amortización de los mismos.
2) Aumento del desempleo.
En mayor o menor medida, en función de la intensidad de la inflación y de lo prevista o
imprevista que esta resulte, un aumento general y sostenido de precios tiende a reducir la
producción, en tanto que puede reducir la demanda interna y afectar a la reducción de la
competitividad internacional encareciendo las exportaciones.
El mayor problema estriba en que inicialmente la relación entre inflación y menor
producción y en consecuencia menor empleo no se percibe inmediatamente y es uno de
los campos de mayor debate teórico y empírico de las últimas décadas.
3) Aumento de la incertidumbre.
En situaciones de inflación imprevista o en largos periodos de inflación elevada, el nivel
general de precios varía de tal manera que dificulta la información que el mercado
necesita para adoptar decisiones. Las empresas tendrán dificultad para establecer planes
de inversión a medio y largo plazo por cuanto que les será difícil prever su estructura de
costos e incluso los precios y márgenes con los que podrán trabajar. El ahorro a largo
plazo también se verá desincentivado por desconocimiento del valor real de los futuros
nominales. Para controlar a largo plazo estas variables todos los agentes económicos
intentarán tomar medidas tales como contratación de seguros, formalización de contratos
a largo plazo que proporcionen suministros a precios estables, etc. A pesar de ello, la
economía se encontrará en una situación de mayor incertidumbre que afectará a la
inversión.
Así mismo el proceso inflacionario desencadenará un aumento de costos necesarios para
que los agentes económicos ajusten sus políticas a la inflación. Por ejemplo, piénsese en
la necesidad que tienen los comercios y las empresas de incurrir en nuevos costos para
ajustar periódicamente el etiquetado y las tarifas de sus productos a los nuevos precios.
4. Causas de la inflación
Durante la década de los cincuenta y principios de los sesenta, la discusión teórica sobre
las causas de la inflación se centraba en el enfrentamiento entre quienes defendían el
origen de la misma en perturbaciones provocadas por la demanda y aquellos otros
economistas que acusaban al incremento de los costos de provocar la inflación.
1) La inflación de demanda.
Según esta teoría la inflación se produce cuando la demanda agregada aumenta más
deprisa que la producción de la economía. En estas circunstancias, el nuevo equilibrio
entre oferta y demanda agregadas se produce con precios más elevados.
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El aumento de la demanda alegada puede tener su origen en un incremento del consumo,
la inversión, del gasto público o por aumentos autónomos de la oferta monetaria. Es
evidente que los gobiernos juegan un papel importante en este sentido, por cuanto que
pueden actuar autónomamente sobre la oferta monetaria y el gasto público
desencadenando un proceso inflacionista. Ese fue el caso del gobierno alemán en los
años veinte, cuando el crecimiento de la cantidad de dinero en el sistema, elevó la
demanda agregada y esta presionó al alza el nivel general de precios de la economía.
En general se acepta que el aumento de precios estará en función del pleno empleo de
los recursos económicos. Si la economía se encuentra alejada del mencionado pleno
empleo y no existen condiciones que impongan rigideces en la contratación de los
factores de producción, el aumento de la demanda podrá inducir aumentos en la
producción, evitando así el aumento de precios a fin de encontrar de nuevo el equilibrio.
2) La inflación de costos.
La segunda explicación del proceso inflacionista sostiene que este se inicia del lado de los
costos. Esta tesis explica como se produce también el efecto inflacionista en situación de
desempleo de factores de producción. La inflación de costos se origina por aumentos en
los costos de las empresas, ya sean laborales, de materias primas o por efecto de
incrementos en los costos financieros o fiscales. En todos estos casos, los precios
presionarán al alza para compensar el aumento de los costos, provocando las presiones
inflacionistas.
Las experiencias que mejor avalan estas opiniones se encuentran en el caso de la crisis
del petróleo de los años setenta y el aumento autónomo que provocó en el nivel general
de precios. Igualmente la política de negociación salarial de los sindicatos ha servido en
multitud de ocasiones para explicar el fenómeno inflacionista.
En cualquier caso, en la actualidad resulta difícil distinguir realmente si un proceso
inflacionista tiene su origen en la demanda o en la oferta, en la medida en que el proceso
que se desencadena afecta a ambos lados del mercado y provoca reacciones en uno y
otro lado que continúan alimentando el proceso. Es indudable que la inflación provoca una
reacción en espiral entre precios, salarios y otros costos de los factores, que provocan
sucesivos aumentos y cuya tendencia no variará mientras que las expectativas de los
agentes económicos sobre la inflación esperada no se modifiquen.
Algunos economistas consideran que la discusión entre inflación de demanda y de costos
tan solo ha dependido del momento en que se analiza el proceso. En este caso habría
que entender la inflación como un proceso con varias fases donde la reacción de los
agentes económicos en cada una de ellas va provocando la siguiente. Una inflación de
demanda forzará a los trabajadores a exigir aumentos salariales para hacer frente a los
nuevos precios y de esta manera provocará a su vez un proceso de inflación de costos y
así sucesivamente.
FUENTE: Adaptación del texto contenido en “Economía para No Economistas”, de María Teresa Mera V. y
Carmen Pérez de A., Editorial Dossat 2000, Madrid.