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No te rindas
Diagramación y edición: Moisés Prieto Sierra.
Arte de Carátula: Juan David Alvis Noreña
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas
utilizadas corresponden a la Versión Reina Valera 1960 (RVR1960).
© Sociedades Bíblicas Unidas.
© Se prohíbe la reproducción total o parcial con propósitos
comerciales, sin previa autorización.
Impreso por Litoart Publicidad. C.A.
Segunda edición: abril 2020
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CONTENIDO
CONTENIDO 5
INTRODUCCIÓN 7
Todavía, hay esperanza 9
La oración: Una llave poderosa 19
Un día para celebrar 25
No te rindas 31
Secretos para una familia feliz 37
La bendita esperanza 45
El cuidado de la salud 51
Esperanza en medio de la crisis 57
El secreto de la prosperidad 63
Esperanza segura ante la muerte 69
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EN MOMENTOS DIFICILES
DIOS DICE:
➢ Te daré fuerzas (Isaías 40:31).
➢ Te proveeré (2 Corintios 9:8-10).
➢ Estaré contigo (Josué 1:9).
➢ Te responderé (Jeremías 33:3).
➢ Te haré descansar (Mateo11:28-30).
➢ Te ayudaré (Isaías 41:13).
➢ Nunca te desampararé (Hebreos 13:5).
➢ Te bendeciré (Hebreros 6:14).
➢ Te guardaré del mal (Salmos 121:7).
➢ Te sanaré (2 Crónicas 7:14).
➢ Te daré un consolador (Juan 14:16).
➢ Te guiaré siempre (Salmos 48:14).
“Levántate, suspira, sonríe y sigue
adelante. Si luchas por lo que quieres,
tarde o temprano llegará” (Anónimo).
7
INTRODUCCIÓN
A cada instante, todos enfrentamos
dificultades inesperadas. Muchas de
ellas, no podemos superarlas por
nuestros propios medios ni por nuestras
propias fuerzas. A veces parecemos
andar a la deriva sin encontrar una
respuesta convincente. La única ayuda
para salir victoriosos, está en Dios y en
su Santa Palabra; la Biblia.
Hoy pongo en tus manos este sencillo
pero oportuno manual con diez temas
fundamentados en la Biblia, que pueden
ayudarte en algún momento de
dificultad. Dios está interesado en
nuestra felicidad. Él dice ¡Todavía, hay
esperanza! Hoy te dice que por muy
grande que sea tu problema, todo tiene
solución.
Es mi gran anhelo que estos mensajes
sean de gran bendición para ti. Confía en
Dios, levanta tu mirada, sigue adelante y
avanza cada día con fe y seguridad. No
te rindas.
8
“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y
ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré
sobre tu generación, y mi bendición sobre tus
renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces
junto a las riberas de las aguas” (Isaías 44:3-4).
9
Capítulo 1
Todavía, hay esperanza
Cuando el año 2020 comenzó
nadie se imaginó que todo cambiaría
de repente. Muchos amanecimos
felices, llenos de fuerza y optimismo
con diversos sueños y aspiraciones.
Pero al pasar los días, una partícula
microscópica e invisible, cambió por
completo a la humanidad. Millones
se encuentran desorientados ante
esta pandemia desastrosa llamada
COVID-19, asfixiados con una larga
lista de preguntas:
¿Qué pasa si me llego a contagiar?
¿Qué hacer si no tengo las medicinas
ni los alimentos que necesito? ¿Qué
hago si no puedo salir? ¿Qué hacer
ahora que no puedo trabajar y el
dinero no es suficiente? ¿Cuándo van
a descubrir la vacuna para el virus?
¿Qué voy a hacer con mis estudios?
10
¿Hasta cuándo vamos a soportar esta
triste situación? ¿Cuándo se va a
acabar toda esta peste miserable?
¿Cuándo podremos estar seguros?
¿Será que Dios se ha olvidado de
nosotros? Y la lista continúa.
Solo basta encender la TV para ver
que hay miles de millones de
personas impotentes, encerradas y
cabizbajas, tratando de buscar una
salida en medio de la desesperación,
que oprime y desgasta a todos por
igual sin contemplación. Hoy un sin
número de ciudades están tristes y
desoladas, en un tiempo inusual que
parece haber retrocedido. Muchas de
las economías mundiales están ya
colapsadas, trayendo pánico en los
mercados financieros y en la
sociedad. Los mejores sistemas de
salud de los países más poderosos, se
sienten incapaces ante esta diminuta
fiera que continua su recorrido sin
ningún tipo de contemplación. Por
11
doquier los gobiernos están atados
sin poder mitigar su impacto.
Miles se debaten entre la vida y la
muerte y otros lloran desconsolados,
porque han perdido sus seres
amados sin poder darles una última
despedida. La incertidumbre reina
por doquier, y todos de cualquier
manera estamos atemorizados y
atrapados. Para muchos, el miedo
paralizante se ha convertido en un
arma más letal que el mismo virus.
Con todo, quiero decirte que no
todo está perdido. ¡Todavía, hay
esperanza! Dios está observando
todo. En medio del dolor, Él está con
nosotros. Por muy dura o difícil que
parezca la situación, podemos
encontrar fortaleza en Dios y en su
santa Palabra: La Biblia. Lo único y
necesario ahora, consiste en mirar
hacia arriba; donde está Dios, para
encontrar la única seguridad y la
verdadera esperanza.
12
El salmista David nos conforta al
decirnos: “Esperamos confiados en el
Señor; él es nuestro socorro y nuestro
escudo” (Salmos 33:20). “El Señor es
refugio de los oprimidos; Él es su
baluarte en momentos de angustia”
(Salmos 9:9). “La salvación de los
justos viene del Señor; él es su
fortaleza en tiempos de angustia”
(Salmos 37:39).
El profeta Jeremías refiere: “Les
daré salud y los curaré; les traeré
medicina y haré que disfruten de
abundante paz y seguridad”
(Jeremías 33:6). Jesucristo también
nos anima a no desesperar, porque
Dios sabe cuál es nuestra necesidad.
“Fíjense en las aves del cielo: ellas no
siembran ni cosechan ni almacenan
en graneros; sin embargo, el Padre
Celestial las alimenta. ¿No valen
ustedes mucho más que ellas?”
(Mateo 6:26). “La paz os dejo, mi paz
os doy; yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón, ni
13
tenga miedo”. (Juan 14:27) Y el
apóstol Pablo asegura: “Así que mi
Dios les proveerá de todo lo que
necesiten, conforme a las gloriosas
riquezas que tienen en Cristo Jesús”
(Filipenses 4:19).
Apreciado amigo(a); son muchas
las promesas de la Biblia que
certifican que Dios nos ama y que
está con nosotros en este momento.
Alguien dijo que hay 365 promesas
en la Biblia con la expresión: “No
temas”, ¡una para cada día! Todas
muestran que Él está siempre listo a
ayudarnos. Él nos invita a descansar
en su amor, nos invita a confiar en
su gracia y regocijarnos en su poder.
Él hoy te invita a levantar la vista al
cielo para buscarle y clamarle, en
medio de cualquier desesperanza o
dificultad. Diariamente su llamado
constante es: “Clama a mí y te
responderé, y te daré a conocer cosas
grandes y ocultas que tú no sabes”
(Jeremías 33:3).
14
El pastor y orador internacional
Mark Finley, describe lo siguiente: “O
estamos consumidos por el miedo o
estamos llenos de esperanza. Todo
depende de dónde estemos mirando.
Si está viendo desastres naturales; si
te consumen las malas noticias; si
las pestes y las enfermedades son las
que ocupan tus pensamientos y te
enfocas en estas cosas, tu corazón se
llenará de miedo. Jesús dice: "¡Mira
hacia arriba!" ¿Por qué? Cuando
miramos al gran santuario del cielo,
vemos a Jesús y descubrimos
fortaleza en sus promesas”.
El mismo Jesús señaló que
mientras vivamos en este mundo de
pecado, todos vamos a enfrentar
dificultades. Muchas otras cosas
inesperadas acontecerán, pero si
miramos al cielo y nos aferramos a
sus promesas podemos salir “más
que vencedores”. Sólo debemos
buscar a Dios y aferrarnos a sus
promesas. Solo Él es nuestra única
15
esperanza y paz en estos tiempos
escalofriantes. Él en su insondable y
dulce misericordia sigue diciendo:
“Buscadme y viviréis” (Amós 5:4).
Hay una declaración alentadora,
en Signs of the Times, del 9 de
octubre de 1901, que nos dice: “Los
corazones de los hombres fallan por
temor a las cosas que están viniendo
sobre la tierra. Pero aquellos que
creen en Dios oirán Su voz en medio
de la tormenta, diciendo: "Soy yo; no
tengas miedo".
Apreciado amigo(a), Dios está más
cerca de lo que puedes imaginarlo,
creerlo o aún sentirlo. Y aunque
ahora veas todo oscuro, quiero
decirte que ¡sí hay una esperanza!
Aférrate a las promesas de la palabra
de Dios y descansa seguro en su
providencia. “La actual pandemia del
COVID-19 puede ser el catalizador
que Dios ha permitido para llevarnos
a una tener una relación más
profunda con Él, a través de la fe y de
16
una experiencia de oración más viva.
En estos tiempos de incertidumbre y
crisis, nuestra confianza debe estar
puesta solo en Él”.
Antes de que Jesús regrese por
segunda vez, debemos encontrar
dependencia y esperanza en Él.
Pronto todo esto pasará y vendrá el
hermoso amanecer. De ello testifica
el apóstol Juan en su libro: “Dios
enjugará toda lágrima de los ojos. Ya
no habrá muerte, ni llanto, ni lamento
ni dolor, porque las primeras cosas
han dejado de existir. El que estaba
sentado en el trono dijo: "¡Yo hago
nuevas todas las cosas! Escribe,
porque todas estas palabras son
verdaderas y dignas de confianza"
(Apocalipsis 21:4-5).
Ante todo, lo que está ocurriendo
Dios no te ha abandonado, ni te
abandonará. Por muy dura que sea
tu dificultad, tu necesidad, tu
ansiedad o tu dolor, Él está contigo.
¡Él está cerca de ti! Invítalo para que
17
a tu lado. Solo tienes que abrir la
puerta de tu corazón y dejarle entrar
en tu ser. Él quiere cumplir todos
Sus propósitos y Sus promesas en tu
vida. Él sigue afirmando Su palabra:
“Porque yo derramaré aguas sobre el
sequedal, y ríos sobre la tierra árida;
mi Espíritu derramaré sobre tu
generación, y mi bendición sobre tus
renuevos; y brotarán entre hierba,
como sauces junto a las riberas de las
aguas” (Isaías 44:3-4).
También el salmista David, seguro
de su confianza en Dios exclamó: “No
temerás el terror nocturno, ni saeta
que vuele de día, ni pestilencia que
ande en oscuridad, ni mortandad que
en medio del día destruya. Caerán a
tu lado mil, y diez mil a tu diestra;
más a ti no llegará”. Salmo. 91: 6-7.
Apreciado amigo(a), hoy puede ser
el día de tu Victoria si te aferras a sus
promesas. Hoy puedes encontrar la
verdadera paz que solo Cristo da. No
te rindas ¡Todavía, hay esperanza!
18
“Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la
voz de mis ruegos. En el día de mi angustia te
llamaré, porque tú me respondes” (Salmos 86:6-7).
19
Capítulo 2
La oración: Una llave poderosa
El plan de Dios desde el mismo
momento de la creación, siempre fue
que el hombre tuviese una constante
comunicación directa con Él. En un
principio, Dios se comunicaba cara a
cara con Adán y Eva. Después de la
caída esta relación directa se perdió,
y Él entonces buscó a los profetas,
para impartirles sus mensajes, y así
invitar a su pueblo a comunicarse
con Él.
Dios siempre ha estado accesible
para relacionarse con sus hijos. La
oración es la forma maravillosa que
ha provisto para comunicarnos con
Él. Es el arma secreta para encontrar
vitalidad y renuevo para nuestra
vida. “La oración es el acto de abrir
nuestro corazón a Dios como un
20
amigo”. (Elena White, El Camino a
Cristo, pág. 93).
La oración es el medio por el cual
compartimos con Dios todo lo que
nos sucede. Es la vía que Dios ha
puesto para que llevemos nuestras
angustias, cargas y temores de forma
segura y trasparente ante Él. No solo
es decir voy a orar, o invitar a otros
para lograr la conjugación del verbo.
Es invocar, clamar, suplicar, hablar,
dialogar, confiar, entregar, ofrecer, y
acercarnos a Dios.
La oración es el canal necesario
para recibir y palpar las bendiciones
de Dios. “La oración es la llave en la
mano de la fe”. Es el alma de la
religión que no debemos descuidar.
Es la llave maravillosa que abre las
ventanas de los cielos.
Orar tiene que ver con entregarle a
Dios todas las preocupaciones,
necesidades, y ansiedades. Él es un
Dios accesible. David lo expresó:
“Jehová ha oído mi ruego; ha recibido
21
mi oración” (Salmos 6:9). "Tú oyes la
oración; a ti vendrá toda carne"
(Salmos 65:2). Jesús también dijo
que el “Padre que está en los cielos
dará buenas cosas a los que le pidan”
(Mateo 7:11). Estas palabras nos
indican, que el cielo está atento para
atender nuestras peticiones.
Dios nos invita a orar, “sin cesar”
(1 Tesalonicenses 5:17); además a
hacerlo con fe “no dudando”
(Santiago 1:6). También nos dice los
propósitos por los cuales debemos
orar: Por sabiduría (Santiago 1:5);
por nuestras necesidades (Juan
15:7); por el perdón de los pecados (1
Juan 1:9); por las necesidades ajenas
(Job 42:10); por sanidad de la tierra
(2 Crónicas 7:14); por paz (Salmos
122:6), para no entrar en tentación
(Mateo 26:41); para que Satanás no
destruya la vida (1 Pedro 5:8), por
sanidad física (Santiago 5:13); y para
que haya un gozo completo en la vida
(Juan 16:24).
22
Del mismo modo, es necesario
aprender a confiar esperando que
Dios responderá de acuerdo a lo que
mejor nos conviene. Muchas veces
Dios responde inmediatamente;
otras veces dice no porque no es
conveniente lo que pedimos, y otras
veces dice espérate un poco. Por eso
nos dice: “orad sin cesar”. La única
oración que Él no responde es la que
se hace sin fe, o la que deja a Dios de
lado como lo dice el sabio Salomón.
“El que aparta su oído para no oír la
ley de Dios, su oración también es
abominable” (Proverbios 28:6).
Jesús enseñó a sus discípulos a
orar, y nos dejó la oración modelo del
“Padre nuestro” (Mateo 6:9-13), para
que todos la pongamos en práctica.
Al seguir sus consejos e indicaciones,
tendremos la respuesta correcta.
Apreciado amigo(a); la oración no
es magia. La oración es pedir el poder
de Dios para que obre en tu vida.
Toma tiempo para orar, busca un
23
lugar donde orar, pide el poder del
Espíritu Santo en tu vida, y sigue los
consejos de la Biblia, para que
obtengas la fuerza espiritual para tu
diario vivir.
Es posible que digas, ¡pero yo no
sé orar! ¿Cómo lo hago? Pues bien.
Solo comienza a hablar con Dios
como lo haces con un buen amigo.
Agradécele por todo lo que ha hecho
en tu vida y como te ha protegido.
Luego cuéntale todo lo que te pasa,
cuéntale qué es lo que te preocupa.
Pídele sabiduría, perdón, fortaleza y
paz para tu vida. Pídele que te
bendiga y te guarde del mal. Hazlo
con fe y Dios atenderá tu oración.
Te invito a descubrir el poder
transformador de la oración. Te
invito a avanzar cada día reforzado
en las promesas de Dios ¿Qué te
detiene? No te desesperes en medio
de tu dificultad. ¡No te rindas! Es
hora de vivir una gran experiencia
con Dios. ¡Todavía hay esperanza!
24
“Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos
y alegraremos en él” (Salmos 118:24).
25
Capítulo 3
Un día para celebrar
Actualmente muchas personas,
familias, u organizaciones, tienen un
día especial para celebrar. Los países
han proclamado diferentes fechas
para aclamar y concienciar eventos y
lugares especiales. La lista de la
(ONU), Organización de las Naciones
Unidas, aumenta cada día, y todas
son consideradas importantes.
En la Biblia también encontramos
un día muy especial para celebrar.
De hecho, es el único día de la
semana que tiene nombre propio,
(sábado) dado por el mismo Dios. Sin
embargo, es el día más ignorado por
millones de personas.
Desde el principio de la creación,
Dios estableció un día de bendición
para el ser humano. En Génesis 2:
2-3 leemos: “Y acabó Dios en el día
26
séptimo la obra que hizo; y reposó el
día séptimo de toda la obra que hizo.
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo
santificó, porque en él reposó de toda
la obra que había hecho en la
creación”.
El séptimo día según la Biblia es
el día sábado. El verbo “reposó” en el
idioma original hebreo, es shabath,
que significa literalmente cesar de
una labor o actividad en ese día.
Moisés instruido por Dios, le
enseñó al pueblo de Israel: “Esto es
lo que ha dicho Jehová: Mañana es el
santo sábado, el reposo de Jehová”
(Éxodo 16:23). Y el mismo Dios
escribió en el centro de su ley, (los
diez mandamientos) el cuarto
mandamiento que dice: “El séptimo
día será reposo para Jehová tu Dios:
no hagas en él obra alguna, tú, ni tu
hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu
criada, ni tu bestia, ni tu extranjero
que está dentro de tus puertas:
Porque en seis días hizo Jehová los
cielos y la tierra, la mar y todas las
27
cosas que en ellos hay, y reposó en el
séptimo día: por tanto Jehová bendijo
el día del reposo y lo santificó” (Éxodo
20:8-11).
Según esto, el sábado no fue dado
por Moisés al pueblo; sino que fue
instituido por Dios, muchos años
antes que Moisés existiera. Fue un
día de celebración en la época de los
patriarcas, los profetas, y del pueblo
de Israel por generaciones. También
es un día que será guardado por toda
la eternidad.
Cuando Jesús vino a este mundo
enseñó: “El sábado por causa del
hombre es hecho; no el hombre por
causa del sábado” (Marcos 2:27).
Luego, Él mismo guardó el sábado y
“asistió a la sinagoga” (Lucas 4:16).
Igualmente, la virgen María y los
apóstoles, también celebraron la
observancia del día sábado, como lo
dice Lucas 23:54-56 y Marcos 6:1-2.
El sábado es un día que nos
recuerda que Dios es nuestro
28
Creador, nuestro gran Dios, y
nuestro único Salvador. Es
“bienaventurado el hombre que
guarda el sábado” (Isaías 56:2). El
descanso del día sábado, ofrece una
mayor unión con Dios, y nos ayuda
a restaurar el equilibrio espiritual,
familiar, emocional y físico.
Dios ha dejado este día para que
dejemos de lado todos los trabajos y
quehaceres seculares; para que nos
centremos en entrar en comunión
con él, a través de la Biblia y la
oración. Jesús dijo: “Si me amáis,
guardad mis mandamientos” (Juan
14:15); y esto incluye la observancia
del sábado.
La triste realidad es que este día
que ha sido ignorado por millones de
personas, es una clara señal de
santificación. De ninguna manera
ha sido abolido. No hay un solo texto
en la Biblia que hable que Jesús o
Dios hayan inhabilitado el día de
sábado establecido por Él en la
creación. La Biblia nos muestra que
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es el día escogido por Dios para
celebrarlo por la eternidad en la
tierra nueva. “Porque como los cielos
nuevos y la nueva tierra que yo hago
permanecerán delante de mí, dice
Jehová, así permanecerá vuestra
descendencia y vuestro nombre. Y
será que, de mes en mes, y de sábado
en sábado, vendrá toda carne a
adorar delante de mí, dijo Jehová”
(Isaías 66:23).
Apreciado amigo(a); esta es una
ordenanza perpetua para nuestra
total bendición. Quiero invitarte, si
no lo has hecho, a experimentar el
gozo de guardar el sábado, tal como
Dios lo ha establecido. Comienza a
practicar este mandamiento, y
prepárate para formar parte de ese
grupo maravilloso que celebraremos
por la eternidad.
Es hora de vivir una gran
experiencia con Dios. Él ya está
esperando por ti. ¿Qué te detiene?
30
“No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que
yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”
(Isaías 41:10).
31
Capítulo 4
No te rindas
Quizá hayas leído sobre la vida de
Thomas Alva Edison, el brillante
patentador de más de mil doscientos
inventos. Lo interesante, es que no
siempre fue considerado brillante, y
varias veces sus inventos fueron
despreciados.
Cuando era un niño, sus
profesores advirtieron que era
demasiado estúpido para aprender
cualquier cosa. De hecho, él fue
despedido de sus dos primeros
empleos por no ser productivo. Hizo
más de mil intentos fallidos, antes de
hacer funcionar la bombilla eléctrica.
Cuando un periodista le preguntó
cómo se había sentido al fracasar con
anterioridad mil veces, Edison
respondió: “Yo no he fracasado mil
32
veces. Fueron mil pasos hasta la
invención de la bombilla”.
Asimismo, el joven y gran músico
Beethoven, fue calificado por su
profesor como un inútil compositor.
Pero Beethoven no se desanimó ni se
desesperó, y siguió con sus sueños
hasta escribir cinco de sus más
grandes sinfonías. Lo sorprendente
es que las hizo cuando estaba
completamente sordo.
Estos dos ilustres caballeros no se
amilanaron frente a las pruebas y
dificultades. Fueron perseverantes y
mantuvieron una actitud y mente
positiva en todo momento. Ellos
convirtieron los fracasos y las burlas
de sus opositores, en peldaños para
avanzar y convertirse en victoriosos.
Es verdad que en algún momento
nos hemos sentido tristes, abatidos y
desconsolados. Incluso, algunos han
deseado hasta la muerte. Pero no
podemos quedarnos derrotados y
lamentando. Es necesario levantar la
33
vista con fe y seguir intentando,
hasta lograr la victoria.
El salmista David en un momento
de su vida se reprochó por estar
deprimido y se preguntó: “¿Por qué te
abates, oh alma mía, y te turbas
dentro de mí? Espera en Dios; porque
aún he de alabarle, salvación mía y
Dios mío” (Samos 43:5). Cuando
Martín Lutero se sentía al borde de la
desesperación, repetía esta pregunta
y luego le decía a Melanchton: “Ven,
Felipe, cantemos el Salmo 46”.
(Comentario Bíblico Adventista, T.3
pág. 744).
No es momento para rendirse,
desesperarse ni hundirse, frente a las
dificultades o crisis. Es tiempo para
levantar la mirada y comenzar de
nuevo la escalada, hasta llegar a la
cima. Confía siempre en Dios, que a
su debido tiempo Él hará que todo
salga bien. La Biblia afirma que “Dios
es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en las
34
tribulaciones” (Salmos 46:1). Con
amor eterno nos consuela diciendo:
“No temas, que yo soy contigo; no
desmayes, que yo soy tu Dios que te
esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre
te sustentaré con la diestra de mi
justicia” (Isaías 41:10).
Dios está cerca de ti, y conoce las
diversas pruebas y luchas que estás
enfrentando. Él conoce tus tristezas
y tus momentos de desesperación.
Solo te dice: “Buscadme, y viviréis”
(Amós 5:4).
Me encantan las palabras de un
maravilloso canto entonado por René
González que dice:
“No te rindas, aunque sientas que
tu vida se te acaba, y aunque digan
que tu vida no está en nada, sigue en
pie y caminando, no te rindas. No te
rindas, porque al final de esta batalla
tu tendrás, una corona y una vida
eternal, para siempre jamás”.
Por otro lado, el periodista y
escritor Uruguayo Mario Benedetti,
35
también en su poema titulado No te
rindas escribió:
“No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus
miedos, liberar el lastre, retomar el
vuelo”.
Apreciado amigo(a); ten presente,
que no se sale adelante celebrando
los éxitos, sino superando los
fracasos. No dejes que el miedo la
ansiedad y la preocupación te
paralicen. Estos solo perturban el
sistema inmunológico, asfixian la
alegría y quitan la esperanza.
Hoy tienes la oportunidad de
levantarte y comenzar de nuevo.
Aférrate a Dios y repite: “Hoy es el día
de mi Victoria. Mi Dios nunca me
abandonará”. Repítelo con fe y
aférrate a Dios quien ya está listo
para ayudarte.
No te rindas ante los problemas.
Ríndete en oración ante su santa
presencia. Él está contigo.
36
“Si Jehová no edifica la casa en vano trabajan
los que la edifican” (Salmos 127:1).
37
Capítulo 5
Secretos para una familia feliz
Por años se nos ha enseñado que
“la familia es la base fundamental de
la sociedad”, pero tristemente en la
práctica no parece ser una realidad.
Todos anhelamos que nuestro hogar
sea un lugar de paz y armonía; sin
embargo, la infidelidad, el egoísmo,
las peleas, la violencia doméstica y
los conflictos familiares emergen
constantemente.
La cultura creciente del divorcio, el
matrimonio igualitario, la poligamia y
las desviaciones sexuales forman
parte del entorno social y familiar.
Vivimos en una sociedad que
presenta cada día nuevos axiomas y
anti-valores, que afectan y deterioran
de alguna manera el seno familiar.
A pesar de, Dios tiene un plan con
cada familia. La Biblia nos dice que
38
Él creó la primera familia y estableció
la unidad social básica para la
humanidad (Génesis 2:18-25).
El hogar, es el lugar donde se
espera que reine la felicidad; donde
se practiquen los valores morales
necesarios del cristianismo y se
traspasen a las nuevas generaciones.
El lograr la paz entre los miembros de
la familia, todavía es posible. El
poner en práctica algunos consejos,
y el ordenar correctamente las
prioridades, nos ayudará a tener
mejores familias.
Dios en primer lugar: Muchos
valores se han perdido, y numerosos
problemas han surgido, porque Dios
ha sido sacado del centro de la
familia. David refiere que: “Si Jehová
no edifica la casa en vano trabajan los
que la edifican” (Salmos 127:1). Y
Jesús también expresó: “Buscad
primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas” (Mateo 6:33).
39
La familia más feliz es la que pone
a Dios en primer lugar. Los padres y
madres deben llenar sus mentes y
sus corazones con la palabra de Dios
para que luego puedan instruir a sus
hijos. Él dio una recomendación a los
padres en un principio. “Y estas
palabras que yo te mando hoy,
estarán sobre tu corazón; y las
repetirás a tus hijos, y hablarás de
ellas estando en tu casa, y andando
por el camino, y al acostarte, y cuando
te levantes” (Deuteronomio 6:6-7).
La familia que pone en práctica los
principios bíblicos y obedece lo que
Dios ha dicho, disfrutará de la plena
bendición de Dios.
La buena comunicación: Esta es
clave para brindar apoyo, seguridad
y respaldo a toda la familia. La
comunicación genuina y honesta
permite que todos los miembros
puedan expresarse, sin reproches ni
críticas. Uno de los mayores
problemas por las cuales las familias
40
se desintegran en por la falta de
comunicación y entendimiento. La
Biblia aconseja en este sentido lo
siguiente: “Sea pronto para oír, tardo
para hablar, tardo para airarse”
(Santiago 1:19). Y Salomón afirma:
“La blanda respuesta quita la ira;
más la palabra áspera hace subir el
furor” (Proverbios 15:1).
Dios ha dado instrucciones para
que la buena comunicación en la
familia se desarrolle en paz y con una
disciplina adecuada y estable. La
armonía en la familia es clave para la
buena comunicación. El Salmo 133
es un poema muy hermoso donde se
ensalza la bendición de la unidad
fraterna. Este comienza diciendo:
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso
es que habiten los hermanos juntos
en armonía!” vr 1.
Jesús también expresó: “Y si una
familia está dividida contra sí misma,
esa familia no puede mantenerse en
pie” (Marcos 3:25).
41
El respeto mutuo: Este, es vital
para mantener la convivencia y las
relaciones sólidas y estables en la
familia. Al practicarlo se desarrolla la
comprensión entre los miembros de
la familia, aunque existan diferencias
de pensamientos y opiniones. La
regla de oro lo afirma: “Traten a los
demás como les gustaría que ellos los
trataran a ustedes” (Lucas 6:31).
Y Pablo aconseja a los miembros
de la familia: “Hijos, obedeced en el
Señor a vuestros padres, porque esto
es justo. Honra a tu padre y a tu
madre, que es el primer mandamiento
con promesa; para que te vaya bien, y
seas de larga vida sobre la tierra. Y
vosotros, padres, no provoquéis a ira
a vuestros hijos, sino criadlos en
disciplina y amonestación del Señor.
(Efesios 6:4).
Y Efesios 5:25 también dice: “Por
lo demás, cada uno de vosotros ame
también a su mujer como a sí mismo;
y la mujer respete a su marido”.
42
El perdón: Es el acto de decidir no
volver a pensar o hablar de lo que
alguien hizo. Es cancelar y olvidar lo
ocurrido sin recriminar, dejando de
lado el orgullo. Es un antídoto
poderoso para superar los traumas y
las injusticias. Cuando se permite de
forma completa permite que la
sanación entre los miembros de la
familia sea una realidad. El apóstol
Pablo aconseja: “Antes sed benignos
unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó” (Efesios
4:32).
Y Jesús mismo nos advirtió: “Y si
no perdonan a otros sus ofensas,
tampoco su Padre les perdonará a
ustedes las suyas”. (Mateo 6:15).
Estos son algunos de los secretos
puntuales que fortalecen la unidad y
la armonía familiar. El ponerlos en
práctica, traerá bendición, fortaleza y
paz a la familia.
43
Apreciado amigo(a); no puedo
saber cuáles son las dificultades
familiares que estás atravesando. No
sé si es un problema con tu cónyuge,
con tus hijos, con tus padres, o con
tu familia extendida. Pero Dios está
cerca de ti, y hoy quiere ayudarte a
solucionar cualquier lío, problema o
situación familiar que estés ahora
enfrentando.
Sólo tienes que buscarle, confiar
en Él y aferrarte a sus promesas. Hoy
te dice: “Clama a mí, y yo te
responderé, y te enseñaré cosas
grandes y ocultas que tú no conoces”
(Jeremías 33:3). Aférrate a Dios con
fe y disfruta de la felicidad familiar.
No te rindas. Aún hay esperanza.
44
“He aquí que viene con las nubes, y
todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7).
45
Capítulo 6
La bendita esperanza
La esperanza es la que nutre y
alimenta nuestras aspiraciones. El
diccionario la define como “el estado
de ánimo en el cual se cree que
aquello que uno desea o pretende es
posible”. Realmente, todos de alguna
forma ponemos nuestras esperanzas
en alguien o en algo. Pero el secreto
consiste en conocer y saber dónde
vamos a depositar toda nuestra
esperanza. En la Biblia encontramos
que la esperanza es una de las tres
grandes virtudes, junto con la fe y el
amor (1 Corintios 13:13).
Sin embargo, la Santa Biblia nos
presenta el tema de la bendita
esperanza; la segunda venida de
Cristo. Este es uno de los temas más
importantes y destacados de la
Biblia. Y esta, no solo fue anunciada
46
por los profetas y apóstoles; también
Jesús enfatizó su gran significado.
Hay por lo menos unos 1527 pasajes
en el Antiguo Testamento y otros 319
en el Nuevo testamento, que divulgan
la segunda venida de Cristo. Pero,
aunque por muchos años se ha
proclamado y predicado sobre este
gran acontecimiento, todo parece
indicar que cuando Cristo regrese
por segunda vez, el mundo no lo
estará esperando.
Horas antes de morir en la cruz,
Jesús alentó a sus discípulos con la
sagrada promesa: “No se turbe
vuestro corazón; creéis en Dios, creed
también en mí. En la casa de mi
Padre muchas moradas hay; si así no
fuera, yo os lo hubiera dicho; voy,
pues, a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os preparare lugar,
vendré otra vez, y os llevaré conmigo,
para que donde yo estoy, vosotros
también estéis” (Juan 14:1-3).
47
Después de su muerte y su
resurrección, y precisamente antes
de ascender al cielo, también les
confirmó esta bendita esperanza. “Y
estando ellos con los ojos puestos en
el cielo, entre tanto que él se iba, he
aquí se pusieron junto a ellos dos
varones con vestiduras blancas, los
cuales también les dijeron: Varones
galileos, ¿por qué estáis mirando al
cielo? Este mismo Jesús, que ha sido
tomado de vosotros al cielo, así
vendrá como le habéis visto ir al cielo”
(Hechos 1:10-11).
Este texto nos afirma que su
venida es segura, como también
visible. Otros pasajes también lo
certifican. “Porque como el relámpago
que sale del oriente y se muestra
hasta el occidente, así será también la
venida del Hijo del Hombre” (Mateo
24:27). Y en el último libro de la
Biblia encontramos: “He aquí que
viene con las nubes, y todo ojo le verá”
(Apocalipsis 1:7).
48
Jesús no dejó establecida la fecha
ni la hora de su venida. Solo nos dijo:
“Velad, pues, porque no sabéis a qué
hora ha de venir vuestro Señor”
(Mateo 24:49). Él nos pide que nos
preparemos y estemos listos para su
encuentro. El apóstol Pedro aclara:
“El Señor no retarda su promesa,
según algunos la tienen por tardanza,
sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno
perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
Jesús quiere llevarnos al cielo. Él
quiere que disfrutemos y soñemos
cada día con su segunda venida. Su
venida pondrá fin a toda esta
situación de miseria, pecado y dolor
que nos oprime y nos desvela. Ese
será el día más maravilloso para
quienes hemos decidido aceptarle,
amarle y seguir sus pisadas. Ese día
será un día de júbilo y alabanza sin
igual, donde juntos exclamaremos:
“He aquí, éste es nuestro Dios, le
49
hemos esperado, y nos salvará; éste
es Jehová a quien hemos esperado,
nos gozaremos y nos alegraremos en
su salvación” (Isaías 25:9). Ese día
veremos la gloria de un nuevo
amanecer.
Apreciado amigo(a), Cristo pronto
vendrá para cumplir su promesa y
darnos la plena salvación. Todo este
mundo sumido en crisis y lleno de
miseria y dolor pasará, y si estás
preparado nos iremos con Él. Te
invito a prepararte para que juntos
nos encontremos con Jesús, para
disfrutar por la eternidad.
Ora conmigo y di: “Querido Jesús,
gracias porque enseñarme a través
de tu palabra. Gracias por perdonar
mis pecados y darme la oportunidad
de salvación. Ayúdame a prepararme
para tu segunda venida. Quiero estar
en el cielo y disfrutar contigo por toda
la eternidad. Gracias por salvarme y
darme esperanza. Me aferro a tus
promesas. Amén”.
50
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en
todas las cosas, y que tengas salud, así como
prospera tu alma” (3 Juan 2).
51
Capítulo 7
El cuidado de la salud
La vida es un verdadero milagro;
un don valioso dado por Dios que
necesitamos cuidar y respetar. Del
buen cuidado de nuestro cuerpo,
depende el buen funcionamiento de
nuestra existencia. El cuidado de la
salud es fundamental para vivir una
vida en plenitud. No la podemos
comprar. Y si no tenemos buena
salud, nada estará bien. Por ello,
todo lo que entra en nuestro cuerpo
importa demasiado.
Una alimentación saludable libre
de grasas, practicar ejercicio de
acuerdo a nuestra condición, ingerir
suficiente agua, descanso regular,
buena recreación, respirar aire puro,
buen uso del tiempo, además de
tener la paz y la seguridad que Dios
52
ofrece a través de Su palabra, te
proporcionarán una excelente salud.
Pero así como hay varios factores
positivos, hay también algunos
enemigos potenciales comunes, que
aumentan el riesgo de padecer
diversas patologías. Entre los más
destacados se pueden mencionar: La
mala alimentación, las comidas
grasosas, la ingesta de azúcares y
refrescos, las harinas refinadas, el
fumar, el tomar alcohol, el ingerir
drogas, el estrés, el trasnocharse, el
sedentarismo, y el practicar una
sexualidad no adecuada, entre otros.
Del mismo modo las situaciones
agobiantes que dan origen a las
diversas reacciones psicosomáticas o
los trastornos psicológicos, también
traen graves consecuencias al
organismo. El cáncer está cobrando
actualmente muchas vidas, y todas
las enfermedades cardiovasculares la
angina, infartos, muerte súbita,
hipertensión arterial, el colesterol
53
elevado, los triglicéridos elevados, la
obesidad, entre otras, son las que se
han convertido en principales causas
de muerte a nivel mundial.
La Biblia presenta varios consejos
y orientaciones que pueden guiarte al
tomar sabias decisiones guardándote
de varias enfermedades. Lo que entra
al cuerpo es clave para la buena
salud. La Biblia lo reafirma:
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis
otra cosa, hacedlo todo para la gloria
de Dios” (1 Corintios 10: 31).
“El vino es escarnecedor, la bebida
alcohólica alborotadora, y cualquiera
que por ellos yerra no es sabio”
(Proverbios 20:1).
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es
templo del Espíritu Santo, el cual está
en vosotros, el cual tenéis de Dios, y
que no sois vuestros? Porque habéis
sido comprados por precio; glorificad,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en
vuestro espíritu, los cuales son de
Dios” (1 Corintios 6:19-20).
54
Asimismo, nos advierte sobre lo
que decidimos que entre a la mente:
“Sobre toda cosa guardada, guarda
tu corazón; porque de él mana la vida”
(Proverbios 4:23). Y el énfasis está en
la mente; el epicentro de todas las
preocupaciones.
Si hay menos preocupación, hay
menos afección para la mente, el
corazón y el sistema nervioso. Pero
muchas personas siguen padeciendo
de diversos problemas cardiacos,
porque no han aprendido a controlar
sus emociones. El miedo y el temor
en tiempos de crisis mata a más
personas que lo que puede hacer
cualquier peste o virus.
Pero la Biblia sigue diciendo que
aún en medio de nuestras diarias
debilidades, podemos buscar a Dios
quien está listo para ayudarnos:
“Buscadme, y viviréis” (Amós 5:4). “Él
es quien perdona todas tus
iniquidades, el que sana todas tus
dolencias” (Salmos 103:3). “El sana a
55
los quebrantados de corazón, y venda
sus heridas” Salmos147:3
Hijo mío, atiende a mis consejos;
escucha atentamente lo que digo. No
pierdas de vista mis palabras…Ellas
dan vida a quienes las hallan; son la
salud del cuerpo. (Proverbios 4:20-22)
Apreciado amigo(a); yo no sé cómo
está tu salud, ni tampoco sé si hay
alguna enfermedad por la cual estás
atravesando. Solo te animo a colocar
en práctica estos consejos, a confiar
en Dios, y a entregarle tu vida a Él.
Dios está cerca de ti, y no te
abandonará. Él hoy te dice: “Amado,
yo deseo que tú seas prosperado en
todas las cosas, y que tengas salud,
así como prospera tu alma” (3 Juan
2).
En cualquier angustia o situación,
recurre a Dios, el médico divino por
excelencia. Pídele que te de las
fuerzas para cuidar tu cuerpo y tener
una mejor salud. No estás solo, Él
está contigo. No te rindas.
56
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados, que yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
57
Capítulo 8
Esperanza en medio de la crisis
Todos los seres humanos en algún
momento pasamos por algún tipo de
crisis. Algunas suelen ser eventuales
e inesperadas como: enfermedades o
virus repentinos, pérdida de un ser
querido, los problemas económicos,
problemas familiares, ser víctimas de
la delincuencia o de un desastre
natural, como también problemas
por convulsiones políticas.
El gran evangelista Billy Graham
escribió: “El mundo está tropezando
en la oscuridad de una crisis a otra.
Las crisis se están haciendo peores y
peores, y se están acercando más y
más a nuestro hogar”. Y no cabe
dudas que estas cada vez son más
visibles.
Ante estas, la ayuda especializada
y profesional llega a ser una buena
58
alternativa para superarse. Y cuando
viene el momento oportuno, puede
incluso salvar muchas vidas. Según
el Diccionario de la Real Academia
Española, la crisis es un “cambio
profundo y de consecuencias
importantes en un proceso o una
situación, o en la manera en que
estos son apreciados”.
Sin embargo, para el cristiano,
Jesús es el terapista y profesional
ideal para atender cualquier tipo de
necesidad. Él experimentó la mayor
crisis de la historia y salió victorioso.
La Biblia dice que cuando llegaron
al Getsemaní, le dijo a sus discípulos:
“Siéntense aquí entre tanto que yo
oro. Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo
y Juan, y empezó a entristecerse y
angustiarse. Y les dijo: Mi alma está
muy triste, hasta la muerte; quédense
aquí y velen. Yéndose un poco
adelante, se postró en tierra, y pidió
al Padre que, si fuera posible, pasase
59
de él aquella hora” (Marcos 14: 32-
35).
Aquel día, Jesucristo debía elegir,
entre morir por el ser humano o
dejarlo para siempre a su propia
suerte. La muerte física no era lo que
Jesús temía, sino la separación de su
Padre, cuando enfrentara el conflicto
final con aquellas potestades de las
tinieblas, pues Satanás le haría creer
que su separación del Padre sería
eterna.
Pero, en medio de su agonía, y
dolor pidió a su Padre fortaleza para
enfrentar todo el peso de la cruz. Y
su oración fue “Padre mío, si no
puede pasar de mí esta copa sin que
yo la beba, hágase tú voluntad”
(Mateo 26: 42).
Una prolífica escritora, menciona
lo siguiente: “Él ve la impotencia del
hombre. Ve el poder del pecado. Los
ayes y lamentos de un mundo
condenado surgen delante de él.
Contempla la suerte que le tocaría y
60
su decisión queda hecha. Salvará al
hombre, sea cual fuere el costo… a
fin de que, por él, los millones que
perecen puedan obtener vida eterna”.
(Elena de White, El Deseado de todas
las gentes, pág. 642).
Jesús salió victorioso para que hoy
tú y yo tengamos esperanza de vida
eterna. Jesús es el único que puede
ayudarnos en momentos de crisis.
“El mundo está tropezando en la
oscuridad de una crisis a otra. Las
crisis se están haciendo peores y
peores, y se están acercando más y
más a nuestro hogar.” Dr. Billy
Graham
Es verdad que quizá necesites una
ayuda terapéutica en algún momento
de ansiedad, pero la mejor ayuda solo
viene de Jesucristo. ¿La enfermedad
llegó a tu vida? ¿Tienes problemas
económicos? ¿Estás hoy enfrentando
problemas laborales? ¿Está tu hogar
en crisis? ¿Tu relación de pareja está
deteriorada? ¿Tienes problemas en la
61
escuela o la universidad? ¿Necesitas
solución para los problemas de
conducta de tus hijos? ¡Jesucristo
puede ayudarte!
¡Claro que sí hay esperanza! Jesús
está cerca de ti, más de lo que
piensas o crees. Él es el único
especialista divino-humano, que
conoce y entiende perfectamente
todo lo que te sucede. Puedes
hablarle, porque ya está listo para
escucharte, comprenderte, y amarte.
Y lo más importante, es que tiene
todo el poder y los recursos para
darte la salida y la victoria.
Con dulce amor te dice: “Venid a
mí todos los que estáis trabajados y
cargados, que yo os haré descansar”
(Mateo 11:28). ¡Jesús es la solución!
¡Jesús es la verdadera esperanza! Te
invito a que vengas a su encuentro.
¡No te detengas! Hay esperanza para
tu vida.
62
“Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y
de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está
escrito. Así prosperarás y tendrás éxito” (Josué 1:8). NVI.
63
Capítulo 9
El secreto de la prosperidad
En una mesita sencilla, la joven
vendedora exhibía una variedad de
finas cestas hábilmente adornadas.
Después de organizarlas, y verificar
que todo estaba en orden, comenzó a
dar voces a todos los que pasaban.
¡Vengan todos, vengan y compren su
cesta de la fortuna! ¡Háganlo antes
que se agoten! Estas cestas llenas de
semillas de diferentes formas, clases
y colores, eran ofrecidas y vendidas
como símbolo de abundancia y de
prosperidad.
¡Vaya promoción aquella! ¿Quién
no anhela una buena fortuna? ¿Qué
persona hay sobre esta tierra que no
desee prosperidad? Ese es el anhelo
del corazón humano. De hecho, Dios
desea darnos buena prosperidad. Y
claro que la Biblia lo afirma cuando
64
dice: “Amado, yo deseo que tú seas
prosperado en todas las cosas, y que
tengas salud, así como prospera tu
alma” (3 Juan 2).
De hecho, si Dios quiere nuestro
bienestar, entonces ¿Cuál es el
secreto de la prosperidad? ¿Hay en la
Biblia algo que nos indique cómo
asegurarla?” La Biblia responde
claramente y nos da los secretos para
ser personas prósperas.
Dios nos dice: “Nunca se apartará
de tu boca este libro de la Ley, sino
que de día y de noche meditarás en
él, para que guardes y hagas
conforme a todo lo que está escrito en
él, porque entonces harás prosperar
tu camino y todo te saldrá bien”
(Josué 1:8).
Cuando analizo este texto, puedo
encontrar tres aspectos claves para
alcanzar la prosperidad.
1. La prosperidad, según Dios, -no
según el pensamiento humano-, está
íntimamente relacionada con el libro
65
de la ley. Y este libro de la ley, es la
Biblia, la palabra de Dios, la cual
nunca debe apartarse de nuestra
vida. La Biblia es el alimento para la
vida y siempre debe estar presente
para mantener una vida cristiana
saludable, próspera y llena de gozo.
2. La clave de la prosperidad está
puesta en la sencilla orden: “…de día
y de noche meditarás en él…” Pero
muchas veces leemos tan rápido que
ni siquiera meditamos en lo que
hemos leído. Debemos meditar y
dejar que Dios hable a la mente. Y
esto debe hacerse constantemente
todos los días. Si profundizamos en
la Biblia y seguimos sus consejos,
guardando lo que en ella está escrito,
mejoraremos nuestra condición de
vida.
3. La prosperidad es resultado de la
acción sabia. Si la guardas “harás
prosperar tu camino y todo te saldrá
bien”. Dios bendice al obediente y lo
prospera; le da sabiduría y todo le
66
sale bien. La obediencia a Dios sigue
siendo la clave del éxito y abre
infinitas oportunidades para obtener
diversas bendiciones. Por tal motivo,
debemos pedirle a Dios nos ayude a
ser sabios y obedientes para guardar
Su palabra y alcanzar la verdadera
prosperidad.
Ahora, guardar y hacer, son dos
aspectos muy distintos en nuestro
esfuerzo por cooperar con Dios, para
que todo nos salga bien.
Guardar tiene que ver con un
proceso de siembra que hacemos en
el terreno de nuestro corazón, por
medio de la memorización bíblica.
Tiene que ver con retener, atesorar,
conservar y preservar. Guardar la
Palabra de Dios es vital para la vida
cristiana y para obtener la paz. Pero
hacer conlleva a poner en práctica lo
que Dios dice; es obrar o actuar
conforme a sus mandatos. Por ello, la
prosperidad viene como resultado de
la unión de estos dos elementos.
67
Apreciado amigo(a); la Palabra de
Dios es como una cesta llena de
semillas. Jesús dijo, explicando la
parábola del sembrador: “La semilla
es la Palabra de Dios” (Lucas 8:11).
Cada versículo de la Biblia tiene el
poder fundamental que necesitamos
para hacernos prósperos en todo
cuanto hagamos y emprendamos.
Solo hay que guardarlo y creerlo.
Para que ese poder te impacte,
debes permitir que la Palabra sea
sembrada en tu vida. Practícala y
recibirás bendición. Pon atención a
todas sus palabras y conseguirás
prosperidad para tu vida y para tu
familia. Y te aseguro que muchas
cosas que hagas con la ayuda y el
poder de Dios, te saldrán bien. Ten
presente que el espíritu Santo estará
contigo para ayudarte a prosperar.
Descubre el poder de la Biblia en
tu vida y avanza sin desmayar. No te
rindas.
68
Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá” (Juan 11:25).
69
Capítulo 10
Esperanza segura ante la muerte
Todos en algún momento después
de la pérdida de un amigo o de un ser
querido, llevamos ese sentimiento de
tristeza y soledad, que evidencia
dolorosamente que la vida ha llegado
a su fin. El flagelo de la muerte es la
consecuencia del pecado y por lo
tanto trae mucho dolor, lágrimas y
desesperación. Y por supuesto, que
todas estas inquietudes demandan
respuestas ¿Por qué él o ella? ¿Qué
hay después de la muerte? ¿Irá al
cielo o al infierno? ¿Por qué se lo llevó
Dios? ¿Hay o no hay esperanza?
¿Qué voy a hacer ahora?
La Biblia nos ofrece mensajes de
esperanza, y contesta claramente
estas y otras preguntas sobre la vida,
la muerte, la resurrección y la vida
futura.
70
¿Cómo comenzó la vida?
Desde el mismo comienzo, se
registra que Dios es el autor de la
vida. Claramente se lee: “Entonces
Jehová Dios formó al hombre del polvo
de la tierra, y sopló en su nariz aliento
de vida, y fue el hombre un ser
viviente” (Génesis 2:7). La expresión
para “un ser viviente” en hebreo es
“un alma viviente”. La Biblia no dice
que Adán recibió un alma, sino que
el hombre “fue un alma viviente”. La
ecuación humana en esta fórmula
sería:
Polvo de la tierra + aliento de vida
= alma viviente
El alma no es un ente inmaterial
que puede existir separado del
cuerpo. Es la combinación del cuerpo
(polvo) más espíritu (soplo de vida).
¿Cómo acaba la vida?
Cuando el ser humano muere,
tiene lugar el proceso inverso que
ocurrió en la creación. La Biblia
71
declara: “Y el polvo vuelva a la tierra,
como era, y el espíritu vuelva a Dios
que lo dio” (Eclesiastés 12:7). Por lo
tanto, la ecuación que se deriva de
Génesis 2:7, cuando Dios hizo al
hombre, se revierte en el momento de
la muerte:
Polvo de la tierra - aliento de vida
= alma muerta
Esto indica que el aliento de vida
vuelve a Dios, y el cuerpo vuelve al
polvo de la tierra.
¿A dónde van los muertos?
Se nos ha enseñado erradamente
que cuando una persona muere
recibe su paga, ya sea en el cielo o en
el infierno. También se dice que
algunas almas vagan en pena
sufriendo por sus pecados, o se van
a purificar al purgatorio. Pero la gran
verdad es, que toda esta enseñanza
popular es una evocación de la
filosofía pagana antigua, que NO
tiene ningún apoyo bíblico.
72
La Escritura dice claramente:
“Porque los que viven saben que han
de morir; pero los muertos nada
saben, ni tienen más paga; porque su
memoria es puesta en olvido”
(Eclesiastés 9:5). Luego añade: “En el
sepulcro, adonde te diriges, no hay
trabajos ni planes ni conocimiento ni
sabiduría…” (Eclesiastés 9:10). Y
también el Salmista aclara que “los
muertos no alabarán al Señor…”
(Salmos 115:17).
Por lo tanto, todo el que muere va
a la tumba, queda allí hasta el
momento de la resurrección del día
final, cuando Jesús despertará a los
muertos y les dará su recompensa
final. Ni los justos van al cielo en el
momento de la muerte, ni los malos
o pecadores van a un proceso de
purificación al purgatorio. Todos
tendrán que esperar hasta la
segunda venida de Cristo.
“Porque vendrá hora cuando todos
los que están en los sepulcros oirán su
73
voz; y los que hicieron lo bueno,
saldrán a resurrección de vida; más
los que hicieron lo malo, a
resurrección de condenación” (Juan
5:28-29). Y el último libro de la Biblia
destaca: “¡Miren que vengo pronto!
Traigo conmigo mi recompensa, y le
pagaré a cada uno según lo que haya
hecho” (Apocalipsis 22:12).
Querido amigo(a); la Biblia es muy
clara en cuanto al tema del estado
inconsciente de los muertos y su
destino. Todo aquel que ha aceptado
a Cristo, que ha hecho su voluntad y
ha obedecido su voz, se levantará en
el día final para bendición y vivirá
para disfrutar de la eternidad. Jesús
dijo: “Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá” (Juan 11:25). Y esa es la
esperanza viva del cristiano. Pero
tristemente quien le haya rechazado,
tendrá que llevar las consecuencias
de sus decisiones.
74
Jesús murió y resucitó para traer
esperanza a todo aquel que le acepte
y le busque. Y aunque el corazón esté
quebrantado por la pérdida de un ser
querido, Jesucristo es nuestra única
esperanza ante la muerte, y aún
después de la muerte.
Jesús es el único que puede
comprender y simpatizar con el dolor
humano. Él es el único que puede
dar fortaleza y esperanza, como
también otorgar la vida eterna. Si
ahora lo aceptamos con sinceridad,
cuando vuelva, nos dará la
inmortalidad. Sus promesas son
verdaderas y pronto se cumplirán.
Este mundo dejará de existir y toda
la miseria y el pecado acabarán.
Anhelo ese día cuando Jesús venga a
poner fin a todo este dolor.
La Biblia afirma que hay una
maravillosa esperanza.
“Enjugará Dios toda lágrima de los
ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni
habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;
75
porque las primeras cosas pasaron. Y
el que estaba sentado en el trono dijo:
He aquí, yo hago nuevas todas las
cosas. Y me dijo: Escribe porque estas
palabras son fieles y verdaderas”
(Apocalipsis 21:4-5).
¡Sí hay esperanza ante la muerte!
Mientras haya vida, hay oportunidad
y esperanza. Y aunque la muerte te
haya arrebatado un ser querido, no
te rindas ni te deprimas ante la
angustia y el dolor. Levanta tu
mirada y cobra fortaleza en Dios.
Jesús sufre con los que sufren y
llora con los que lloran. Él entiende
cada lágrima y frustración.
Búscalo, acéptalo, aférrate a Él y
ten una esperanza segura. ¿En qué
grupo quieres estar? Yo quiero estar
con Jesús ¿Y tú?
Que Dios te bendiga grande, rica y
poderosamente. ¡Maranatha!
76
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amigos para que también puedan
leer este libro.
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NO_TE_RINDAS.pdf
Para cualquier duda o sugerencia escribe a;
[email protected]77
78
No te rindas contiene de una
manera amena y sencilla, varios
consejos oportunos para avanzar
en medio de cualquier situación.
Aquí se presentan diez temas
fundamentados en la Biblia, que
pueden ayudarte
en algún
momento de
dificultad. Dios
está interesado
en nuestra
felicidad. Él
sigue diciendo:
¡Todavía, hay
esperanza! Él te dice que por muy
grande que sea tu problema, todo
tiene solución.
Si pones en práctica estos
consejos, disfrutarás de grandes
beneficios para tu vida.
Moisés Prieto, es pastor y escritor
de varios libros y artículos para jóvenes.