Matrimonio
INTRODUCCIÓN
El erotismo se ha desnaturalizado, y se ha transformado en un medio para el
manipuleo de las masas a través de la publicidad de los medios de comunicación. Un
ejemplo a citar, las famosas líneas calientes, revistas, cables eróticos, etc. Todo
está erotizado y la humanidad de fines del siglo XX vive como obsesionada por lo
sexual. Más en serio todavía, es constatar que en nuestros días se ha producido una
sexualización del amor y ha perdido todo sentido de responsabilidad. De este modo,
el amor vaga sin refugio y se entrega irresponsablemente al primero que encuentra.
En definitiva, hay una especie de devaluación de la sexualidad y del amor. Es como
si ambos no fuesen más que un artículo de consumo que se encuentra en cualquier
supermercado. Por esto, hoy necesitamos una revalorización cristiana de la
sexualidad y el amor. Al respecto Pablo Deiro: "Es imprescindible que todo joven
cristiano tenga un aprecio adecuado de su sexualidad, y con responsabilidad delante
del Señor aprenda a utilizarla como mayordomo de ella"1 Como aconsejaba Pablo
Deiro, necesitamos tener un aprecio por la sexualidad y el amor. Antes de tratar
esta temática, es bueno conocer la antropología del ser humano, las tres maneras de
entender el sexo, ¿qué es estar de novio?
Finalmente concluiremos con una reflexión acerca de las relaciones entre novios.
1. LA ANTROPOLOGÍA DEL SER HUMANO: SOMOS SERES SEXUADOS
El amor humano es un reflejo del amor divino?. Así como Dios no es solitario, el
ser humano, hecho a su imagen, no fue creado para estar solo. Por eso Dios los creó
hombre y mujer. Dios creó al hombre y la mujer como personas individuales,
compuestas de mente y cuerpo, espíritu y carne. Como afirma Herbert J. Miles: Dios
hizo que cada hombre y cada mujer fuera un alma, un yo, una unidad, un agente, una
persona de intelecto (espiritual, mental, emocional, social, moral). Al mismo
tiempo, carnales (físicos, reproductivos, sexuales). Al principio el hombre era
inocente de pecado y el Creador lo dotó de libre albedrío... "El carácter sagrado
de la personalidad humana, se hace evidente al crear Dios al ser humano a Su propia
imagen y al morir por la humanidad.»* La sexualidad es la estructura fundamental de
la humanidad.
Somos humanos porque somos seres sexuados. "Si la diferencia sexual es un reflejo
de la voluntad de Dios para el ser humano, el cristiano debe aceptar esa
determinación de su ser por su sexo, ya sea varón o mujer. No hacerlo significaría
pecar contra sí mismo y contra Dios, porque la negación de la propia sexualidad es
un acto de rebelión contra el orden de la creación que Dios ha impuesto. Dios
repudia duramente las desviaciones sexuales - homosexuales, lesbianas -» El sexo
que tenemos define nuestra identidad personal. Pero, el sexo no es tan sólo
cuestión biológica y fisiológica sino también síquica. Esta es la que nos
diferencia de los animales que también son sexuados y se reproducen.
El ser humano busca un placer, compartido por su pareja, a la que elige
previamente. Lo que caracteriza a la sexualidad humana es el abandono de lo
instintivo en provecho del elemento síquico personal. En el ser humano es más
importante lo sentimental y consciente, que lo instintivo y hormonal. En este
sentido, nuestra sexualidad no nos pertenece, sino que pertenece al Otro, en quien
encuentra su finalidad. El apóstol Pablo lo pone así: "La mujer no tiene potestad
sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre
su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro". La sexualidad debe
estar al servicio del amor, y ser canal de expresión. A su vez, la sexualidad debe
estar controlada por una conciencia iluminada por el Espíritu Santo, a fin de que
llegue a expresarse conforme a la voluntad divina. "Los dos son iguales ante Dios.
Y el hombre y la mujer no lo son sin el otro.
Lo que Dios quiere es la pareja.» Esto significa que el hombre no es superior a la
mujer, así como la mujer no es superior al hombre. En la pareja los dos configuran
2. TRES MANERAS DE ENTENDER EL SEXO°
A través de la historia, el pueblo cristiano ha tenido tres maneras de entender el
sexo, ellas son:
En primer lugar, el sexo es sagrado. La primera cosa que debe afirmar es que, si
vamos a glorificar a Dios con nuestro cuerpo, como nos aconseja el apóstol Pablo,
debemos tratar al sexo como algo sagrado: "Porque somos templos del Espíritu
Santo", este es el entendimiento más profundo y sagrado del sexo en el que los
cristianos creemos: "Para el cristiano, el acto sexual es el complemento físico de
una unión espiritual, y en este acto uno se enfrenta al profundo misterio de la
unión.»0 Por lo anterior, podemos afirmar como cristiano que cualquiera unión
sexual fuera del matrimonio es sólo un acto al nivel biológico, animal. En un
folleto católico sobre educación sexual que leí hace rato, hasta se me olvidó
copiar la editorial, las páginas. Escrito por un Sacerdote Jesuita Fray Francis
Filas, se afirmaba lúcidamente:
Por eso Herbert Miles dice: la sexualidad fue concebida por el Creador para que
fuera una relación placentera entre marido y mujer." En Proverbios 5:18 se enseña
que el hombre debe estar continuamente embriagado con el deleite y el éxtasis del
amor sexual de su mujer.
Silvano Duvall agrega: "El coito es, sin duda, el placer físico más intenso que el
hombre conoce. Este placer está asociado estrechamente a la liberación de la
tensión física. »I9 En el pasado muchos grupos dentro de la corriente histórica de
la cristiandad han evadido el concepto de que Dios aprueba la sexualidad para el
"placer" del marido y la mujer?. La mayoría de nosotros estima que esta actitud no
descansa sobre conceptos bíblicos sino más bien sobre la inconsciente presunción de
varios grados de dualismo ascético. La unidad mente-cuerpo de la persona total,
como ya fue indicado con anterioridad, deja el camino abierto a que se sancionen
las relaciones sexuales entre esposo y esposa como un placer personal. Dios ha
querido usar la función de lo físico como un vehículo para promover sus propósitos
creadores. Carece de sentido el dejar a un lado la realidad de que el plan creador
de Dios incluía el placer personal en las relaciones sexuales entre esposo y esposa
En tercer lugar, el sexo es socialmente responsable. Pero el cristiano no sólo dice
que la experiencia sexual debe ser sagrada, romántica y profundamente personal.
Sino también, para cumplir su función de glorificar a Dios en nuestros corazones,
debe ser socialmente responsable. El sexo es nuestro eslabón de unión con el pasado
y con el futuro. Toda esta riqueza de conceptos está expresada en forma conmovedora
en la ceremonia matrimonial. Al respecto Pablo Deiro, nos dice: "cuando el padre
entrega a la novia, simboliza el traspaso de una generación a otra, que deben
asumir esa responsabilidad. Básicamente, la responsabilidad de traer nuevas vidas
al mundo. Glorificamos a Dios cuando mantenemos este misterio de vida nueva con
temor y temblor.»2 Finaliza el autor mencionado anteriormente:
"Haremos bien en recordar que este concepto cristiano de la experiencia sexual es
parte de una ética alta, que no es fácil de alcanzar. Hay momentos en que se puede
fracasar. El factor sagrado se puede escapar o perder el romance u olvidar las
ineludibles responsabilidades hacia la vida.
Nuestra fe nos estimula a ver que esta calidad de vida y amor es digna de ser
lograda, y que esta experiencia puede ser nuestra, con la ayuda del Señor. » 23
3. QUÉ QUIERE DECIR UN JOVEN ESTAR DE NOVIO
En términos generales el noviazgo surge dentro de un contexto de amistad. En
efecto, salvo de casos excepcionales, un joven y una jovencita se ponen de novios
luego de una etapa de amistad general que se va haciendo cada vez más estrecha y
exclusiva. Capper y Williams lo ilustra con la figura geométrica de un cono
invertido:
"Imaginémonos un cono invertido, y supongamos que la base superior representa los
planos superficiales de nuestra personalidad, y que la angostura gradual sea la
profundidad variable de éstos. Sobre la superficie entonces, y afectando un sector
muy pequeño de nuestra vida, tenemos el lugar para nuestros numerosos amigos, por
ejemplo los compañeros del colegio o de la universidad. Nosotros y ellos podemos
ignorar totalmente lo que sucede en los hogares respectivos o en la intimidad de
las vidas de unos y otros. Pero, al descender más y más en el cono, tocamos zonas
más profundas de nuestra propia personalidad, y esta parte la compartimos con un
número menor de nosotros, y que apenas nos separemos de él, nos separemos también
de lo que nos ha unido al ser amado. "La nueva relación debe ayudar a unirnos más a
la iglesia y a la respectiva familia.
Y debemos asumir nuestras responsabilidades cotidianas con mayor interés y
dedicación."2
Quiero afirmar, que los novios cristianos nunca están realmente a solas, porque el
Señor está con ellos. No es posible separar la condición de cristianos. "Se es un
novio cristiano." 30
4. LA SEXUALIDAD EN EL NOVIAZGO
Por supuesto, una de las cuestiones clave en la relación del noviazgo es la de la
sexualidad y sus expresiones. Estamos totalmente de acuerdo con el profesor Manfred
Bluthardt cuando señala que "el noviazgo es un tiempo de experimentación erótica,
que debe desarrollarse bajo el control y con miras a una unión completa en el marco
más adecuado del matrimonio." 31 Que es necesario el control mutuo en cuanto a lo
sexual es tan claro que no necesita ser demostrado. Si amamos a la persona con la
cual queremos casarnos, ello implica el desco sexual. Este no se despierta de un
profundo sueño cuando el pastor o sacerdote dice: "los declaro marido y mujer".
Surge en los primeros contactos y se va profundizando con el correr del tiempo. El
Dr. Guillermo Taylor lo presenta en el siguiente gráfico.
Cada una de estas etapas de la relación de amor comporta sus riesgos y compromisos.
En las primeras etapas no hay mayor incidencia. Ir caminando del brazo o tomados de
la mano es una forma sencilla de comunicarnos el amor que sentimos por el otro. De
allí, fácilmente se pasa a las caricias y a ciertos besos iniciales. Pero, cuando
llegamos a la etapa de los abrazos y besos íntimos y prolongados entramos en la
zona que llama el autor alerta amarilla. Hay cierto peligro. Y ni hablar de la
etapa pre-coito en la cual sin dudas nos encontramos en alerta roja y donde con
muchísima dificultad se puede volver para atrás. "Casi es una zona de no retorno.
Por tal razón es que aconsejamos no llegar a esa etapa. Si aconsejamos no llegar a
esa etapa es bueno responder a este interrogante ¿cómo detenerme? Es una buena
pregunta, y razonable. El Dr. Thomas Harms en su libro de gran éxito I'm ok, you're
ok. establece una forma de simplificar la decisión de seguir hasta el fin. El Dr.
Garert sintetiza las siguientes reglas de esta manera: "en primer lugar, no tocar
los órganos genitales de la pareja. En segundo lugar, no besarnos de forma
prolongada ni con intensidad 3
En tercer lugar, para los muchachos en particular, no intentar empujar a la chica
más allá de sus límites cuando ella diga no." La mejor manera, tanto para el joven
como para la joven, de reforzar los límites adecuados es el decir no y hay muchas
maneras de decir no. Una de ellas es decir "tomemos un café o un refresco" es una
forma positiva de decir no. Con esto, inevitablemente llegamos al tema más
candente: ¿son legítimas las relaciones sexuales prematrimoniales? Tristemente,
debemos decir que no faltan algunos autores "cristianos" que
- aunque no las favorezcan o alienten - si las admiten. Sostienen que el tipo de
sociedad en que vivimos nos exige a ser flexibles en este terreno, poniendo como
condiciones básicamente
tres: Si los novios son personas maduras, se aman verdaderamente y tienen el firme
propósito de contraer nupcias. Pero ¿representa este tipo de solución una
perspectiva cristiana y orientada por la Palabra de Dios? Al respecto Alberto
Roldan, nos invita a analizar ciertos argumentos que favorecen las relaciones
sexuales antes del matrimonio. Primer argumento, nos dice: "Un amor pleno entre un
joven y una joven tiene derecho a su expresión en la relación sexual." Al cual
responde: "Es cierto que el amor pleno tiene derecho a expresarse totalmente, pero
cuándo y dónde corresponda y no en cualquier etapa de la vida romántica.*4
Para expresarlo en términos de Acha Irizar: "Que el amor pleno esté pidiendo una
entrega total, parece avalar más bien lo contrario de lo que intentan defender
muchos "cristianos." Y esto porque sólo un compromiso serio y permanente se realiza
socialmente y de hecho dentro del matrimonio, ya que siempre queda el volverse
atrás de un compromiso que no está sellado definitivamente.»S Segundo argumento:
"Todo el mundo lo hace." Tal afirmación es una falacia. Sí es cierto que un gran
porcentaje de nuestra sociedad latinoamericana práctica las relaciones
prematrimoniales. Ello, no sólo por el tipo de sociedad en que vivimos que alimenta
y fomenta el sexo libre, hasta el punto de que el sexo y el coito ya no parecen
revestir ningún aspecto misterioso, sino también el progreso de la medicina y la
gran publicidad de anticonceptivos hace que la juventud de hoy puedan practicar su
sexualidad sin mayores peligros externos. Pero, que una mayoría de la sociedad lo
practique ¿qué hay con ello? Como lo dice Trobisch: "aunque las estadísticas fuesen
correctas y un gran mayoría de jóvenes lo practique, ¿qué hay con eso? ¿Desde
cuándo nos gobiernan a los cristianos las estadísticas?
¿Desde cuándo nos dejamos manipular por lo que hace la mayoría?"
Con respecto a esta forma de pensar de muchas personas, José Grau en su libro
titulado Relaciones Prematrimoniales, responde: "Este argumento no es más que una
mezcla de hipótesis y deseos, de suposiciones y anhelos infundados. Es
rigurosamente imposible antes del matrimonio para los futuros cónyuges que
pretenden hacer el "ensayo", el comprobar si se conviene o no. La unión sexual,
fuera del matrimonio, va unida siempre a unas condiciones enteramente distintas de
las que se dan dentro del ámbito matrimonial.»37 Como lo afirma el Dr. Francis J.
Braceland, "el coito prematrimonial podrá ser pre, pero jamás matrimonial". porque
el matrimonio exige unos condicionamientes que son los que, precisamente, no se
hallan en la experiencia mal llamada prematrimonial
. Finamente nos aconseia el Dr. Derham
y Beer en Sexo y Biblia, ellos dicen: ".
*aunque sólo fuera por "amor al amor" valdría la pena
imponerse la disciplina de los sentidos, para no arrojar este sentimiento amoroso a
su nivel más primitivo y para que sea educado ya en el respeto del Otro en el
respecto del futuro cónyuge, en la aceptación de su personalidad y en la búsqueda
de un previo enriquecimiento espiritual e intelectual. »
Tercer argumento: "Nos amamos y ya tenemos fecha para casarnos." El amor verdadero
- como lo hemos visto con anterioridad - todo lo espera. El amor puro piensa en el
bien del Otro*°. Generalmente, dado el carácter androcéntrico, sexista de nuestra
sociedad latinoamericana, aparece como más grave la relación sexual prematrimonial
de la mujer y no tanto del hombre. Lo cierto es que ante la sociedad, una mujer que
queda embarazada antes de casarse queda como "marcada para siempre", como "la
pecadora" o la fácil. Lo que queremos decir con esto es que aún la fecha para
casarse no es garantía ninguna ni puede "anular el una parte esencial del juego
preparativo para el acoplamiento sexual. Los manoseos, los toques genitales
estimulan al cuerpo de tal forma que uno está siendo preparado para el acto sexual.
"Con esto en mente, las parejas de enamorados deben reconocer. lo que están
haciendo a sí mismo cuando siguen adelante en el contacto físico. S6 Es cierto que
no hay nada tan excitante como carne contra carne. Dios nos hizo así, pero
repetimos que el lugar de disfrutar al máximo de esta faceta física es una unión
fija, también creada por Dios, que tiene garantizada la intención de confianza y
entrega. Los creyentes en Dios tenemos una gran ventaja en este asunto, porque
conocemos al Dios de la vida que nos ayudará a vencer las tentaciones cuando todos
queremos vencerlas.$7 Esto nos quiere decir, que las parejas de enamorados se
gozarán mejor de lo físico en el vínculo matrimonial cuando han guardado la
pedagogía divina de la abstinencia, y se han guardado el uno para el otro hasta
entonces. Esto no es privarles el derecho de tomarse las manos y besarse, pero es
hacerles ver el uso de las demás expresiones físicas: las caricias, etc. Con
respecto a las caricias nos afirma el Dr. Pablo Hoff "muchos jóvenes piensan que
hacerse novios es conseguir una licencia para acariciarse. No se dan cuenta de que
uno puede divertirse y disfrutar de compañerismo sin necesidad de acariciar a su
compañera. No conviene que se apuren demasiado en el plano físico. Desgraciadamente
algunas parejas comprometidas pasan tanto tiempo intercambiando caricias y
besándose, que no aprovechan la oportunidad de conocerse bien el uno al otro. El
juego de caricias despierta un apetito siempre creciente y puede provocar gran
infelicidad, si se práctica sin control. Las caricias estimulan las pasiones de tal
modo que, o producen gran frustración si la pareja resiste la tentación de tener
relaciones sexuales, o desembocan en el acto sexual.