HEROÍNA
La heroína es un derivado del opio, concretamente de la planta de la morfina, cuya
cápsula se llama “adormidera”, de la que se extrae una resina llamada “pan de
opio”, que es la sustancia activa. Es además un opiáceo semi-sintético.
Se presenta como un polvo cristalino blanco, inodoro, muy fino, aunque su
aspecto puede variar dependiendo de los procesos de purificación a los que haya
se haya sometido, y se vende en dosis individuales llamadas “papelinas”.
Actúa como un depresor del sistema nervioso central (SNC), es relajante. En un
principio produce una sensación de intenso placer (“flash”) y euforia, seguido de
apatía y somnolencia. Tras un período de consumo, la sensación es de bienestar,
de estar en un sueño alejado de todo.
Vías de consumo: La principal vía de consumo es la endovenosa, aunque
últimamente ha ido aumentando el consumo dela heroína esnifada y fumada
debido al peligro del contagio del SIDA.
Efectos del consumo: Los efectos dependen de la dosis, vía de administración,
frecuencia y condiciones higiénicas. Los efectos físicos son la miosis (pupilas
pequeñas), estreñimiento, enlentecimiento de la respiración y pérdida de
sensibilidad al dolor.
Síndrome de abstinencia: El “mono” produce midriasis (pupilas dilatadas),
lagrimeo, sudoración, escalofríos, diarrea, convulsiones e insomnio.
Patologías asociadas: Existen gran números de patologías asociadas,
principalmente por la falta de higiene de la vía de administración. Entre ellas se
encuentra la infección por VIH (SIDA), hepatitis, alteraciones de la nutrición,
digestivas, cardiovasculares, obstétricas y ginecológicas, síndromes afectivos y
alteraciones del sistema nervioso.
Consecuencias psicosociales: trastornos de la memoria y la atención, insomnio,
disminución del deseo sexual, estados confusionales, inseguridad,
apatía, depresión, deterioro de la personalidad, desadaptación social, problemas
legales, sobredosis e intentos de suicidio.
COCAÍNA
Es un estimulante que proviene de la planta de la coca, arbusto perenne de
América del Sur. De ahí sale la pasta de coca o clorhidrato de cocaína, un polvo
blanco que actúa como estimulante del SNC.
La cocaína provoca una gran euforia y excitación, con sensación de bienestar. No
se siente cansancio físico ni psíquico, por lo que la persona que la ha consumido
sobrevalora sus capacidades. Muchas personas no consumen de forma habitual,
sino ocasionalmente en fiestas o cuando salen de marcha. El tipo de paciente es
más parecido al alcohólico y no al heroinómano, para un cocainómano los
consumidores de heroína son gente marginal, mientras que ellos generalmente
vienen de un nivel social superior.
Características de la dependencia: Hay una pérdida de control, agresividad,
compulsión a tomar la droga, consumo continuado, negación de la existencia del
consumo o de los problemas derivados. No produce dependencia física, es
psicológica básicamente.
Vía de administración: Normalmente se toma esnifada. También puede tomarse de
forma oral masticándola o endovenosa. Se vende en papelinas, se corta el polvo
para evitar los grumos (muchas veces con el carnet de identidad o la tarjeta de
crédito), suelen hacerlo encima de un espejo para poder observar como la van
esnifando. Si la cocaína no está prepara para ser inyectada, puede quemar las
venas, las deteriora y las hincha, aunque tiene efectos anestésicos locales.
Produce sequedad de boca, lo que provoca un aumento del consumo de alcohol
para compensar.
Efectos físicos del consumo: Los cocainómanos adictos suelen estar delgados en
exceso, da trastornos sexuales por el efecto anestésico, pues se retrasa el
orgasmo. Provoca midriasis (mirada cristalina), sequedad de boca, sudoración,
irritabilidad y agresividad.
Síndrome de abstinencia: Depresión, apatía, somnolencia, dolores musculares,
intranquilidad y crisis afectivas.
Patologías asociadas: Alteraciones de la nutrición, cardiovasculares, del sistema
nervioso, sexuales, obstétricas y ginecológicas, complicaciones de la vía nasal
(perforación del tabique) o respiratoria.
Consecuencias psicosociales: Produce falta de apetito, inquietud y agitación.
También se encuentran: insomnio, alteración de las sensaciones, irritabilidad,
crisis de angustia, compulsividad, déficits de atención y memoria, alteraciones del
deseo sexual, apatía, depresión, intentos de suicidio, psicosis aguda, rasgos
paranoicos y alucinaciones. Según la edad, clase social y forma de consumo
pueden aparecer problemas económicos, laborales, familiares y legales.
Hipoxia y anoxia, que son, causas y diferencias
Cannabis
El cannabis es una planta que crece en zonas tropicales y mide entre 2 y 3 metros
de altura. Contiene una sustancia llamada delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), que
es la sustancia activa. Según la parte de la planta de donde se extraiga la droga,
recibirá un nombre u otro:
María, marihuana, grifa, hierba: pertenece a la parte florida y tierna de la plante,
secada y triturada posteriormente.
Hachís, chocolate, costo: es una barrita de color marrón, contiene entre 5 y 10
veces más TCH que la marihuana.
Aceite de hachís: extracto oleoso que contiene más del 50% de TCH. Con él se
pueden preparar pasteles y otros platos cocinados.
Actúa como perturbador del SNC, alterando la percepción y crea dependencia
psicológica.
Forma de consumo: Se suele tomar mezclado con tabaco rubio (con el negro no
se nota tanto el sabor del cannabis) y envuelto en papel de fumar (canuto, porro,
petardo). En algunos países se fuma en pipa.
Efectos del consumo: Taquicardia, enrojecimiento de ojos, sequedad de boca,
euforia o placidez, sensación de flotación, deshinibición, risa, enlentecimiento de
reflejos, pánico e ilusiones.
Síntomas psicológicos de la abstinencia: Irritabilidad y nerviosismo.
Patologías asociadas: Alteraciones respiratorias, cardiovasculares, neoplasia
(cáncer de boca, bronquios, pulmón), alteraciones del SNC, síndrome
amotivacional (falte de interés por las cosas), apatía y trastornos psicóticos con
brotes de esquizofrenia, alucinaciones y delirios.
Consecuencias psicosociales: Disminución del rendimiento, desmotivación,
alteraciones de la memoria y la atención, falta de coordinación psicomotora,
distorsiones de la percepción (crisis de ansiedad o pánico), riesgo de accidentes.
HIPNÓTICOS Y SEDANTES
Son sustancias químicas que reciben el nombre de somníferos y tranquilizantes.
Actúan como depresoras del sistema nervioso central (SNC). La sintomatología es
menos marcada para los tranquilizantes menores como las benzodiacepinas, y
más intensa en los barbitúricos. Estos últimos casi han desaparecido ya del
mercado por sus importantes efectos secundarios.
Vía de consumo: Oral y parenteral.
Efectos del consumo: En dosis normales provoca somnolencia, cansancio, sueño,
relajamiento, pérdida de atención, movimientos incoordinados, inhibición de
reflejos y mareos. En dosis excesivas produce depresión respiratoria, hipotensión,
psicosis tóxica, confusión, náuseas y vómitos, incoordinación motora shock e
incluso coma.
Síndrome de abstinencia: Este síndrome se caracteriza por provocar insomnio,
desmayos, temblores, fiebre, fatiga, ansiedad, agitación, convulsiones, disturbios
visuales y auditivos, anorexia, delirio, psicosis, deshidratación y coma.
Patologías asociadas: Alteraciones del SNC, apatía afectiva, riesgo de sobredosis
y potenciación de otros productos, alteraciones respiratorias y cardiovasculares.
Consecuencias psicosociales: Interferencias en la coordinación motora, el
aprendizaje y la percepción, confusionalidad, apatía, depresiones, cambios
bruscos de humor, irritabilidad, conducta infantil, deterioro intelectual, accidentes,
sobredosis y suicidio por la tendencia a la automedicación.
ANFETAMINAS
Las anfetaminas son un derivado químico y potente estimulante del sistema
nervioso central.
Vía de consumo: Oral y endovenosa.
Efectos del consumo: En dosis normales produce una mayor capacidad de
concentración y aumento del rendimiento mental, por eso es muy utilizado en
estudiantes. Disminuye el apetito y provoca un estado de bienestar subjetivo con
retraso de la aparición de la fatiga. En dosis excesivas aparece inquietud,
insomnio, irritabilidad y verborrea. Tienen un gran poder de adicción y crean una
alta dependencia. Su síndrome de abstinencia se caracteriza por depresión,
apatía, somnolencia, dolores musculares, intranquilidad, crisis afectivas y riesgo
de suicidio.
Patologías asociadas: Alteraciones de la nutrición (pérdida de peso),
cardiovasculares, neurológicas, motoras (agitación y síntomas parkinsonoides),
del sistema nervioso, problemas afectivos y síndromes psicóticos (delirios,
alucinaciones, crisis de pánico).
Consecuencias psicosociales: Trastornos de la atención y la concentración,
insomnio, irritabilidad, cambios de humor, depresiones, desconfianza, inquietud y
delirios.
ÉXTASIS O MDMA
El éxtasis es una droga alucinógena de síntesis que se fabrica en laboratorios
clandestinos. Son derivados anfetamínicos, capaces de alterar el comportamiento
y las funciones vitales del organismo.
Al estar fabricado de forma clandestina y sin ningún control, nunca se sabe la
cantidad real de componentes anfetamínicos que llevan, o si llevan otras
sustancias psicoactivas, algunas sólo llevan cafeína, pero la gente cree que hay
otras drogas y se “colocan” por el efecto placebo. En algunas se ha encontrado
que tienen pequeñas dosis de heroína, por lo que sus efectos no son nunca los
mismos.
En la presentación de los comprimidos se da una enorme variedad. Se distinguen
unos de otros por el tamaño, la forma, el color, así como por los signos que a
menudo llevan grabados en su superficie, que sirve como una etiqueta o incluso
como una garantía de calidad del laboratorio.
Cuando se consume éxtasis no se puede beber alcohol, ya que existe el riesgo de
padecer lo que se llama “golpe de calor” en que el consumidor deja de sudar, no
orina, el pulso es rápido (taquicardia), siente mareos, vómitos, calambres,
cansancio, nerviosismo y puede sufrir paranoia. Por este motivo sólo toman agua,
además cuanta más tomen menor es el riesgo de padecer este síndrome.
Efectos del consumo: Tiene una acción estimulante del sistema nervioso central.
Algunos consumidores creen que les facilita la comunicación. Producen euforia,
fuerza, alucinaciones, quitan el hambre y el cansancio (a este estado le llaman
“buen rollo”). En ocasiones perturban el contenido del pensamiento (se le llama
tener un “mal rollo”).
Los efectos más graves son:
Trastornos del ritmo cardíaco.
Dolor de pecho que puede generar angina de corazón o infarto.
Convulsiones y ataques epilépticos.
Trastornos psicóticos agudos o tipo paranoicos.
Accidentes por exceso de confianza, conjuntamente con la pérdida de reflejos y de
concentración.
Aumento de la presión de la sangre (hemorragias cerebrales).
Edema pulmonar.
Trastorno de la coagulación de la sangre (CID).
Trombosis venosa cerebral.
Insuficiencia hepática aguda (necrosis y muerte celular por hepatotoxicidad).
Fallo renal agudo.
La duración de los efectos también es imprevisible. El “bajón” puede aparecer en
cualquier momento.
INHALANTES
Son sustancias químicas volátiles que pueden estar presentes en gran cantidad de
productos domésticos (gomas, lacas para uñas, acetona…) o de uso industrial
(colas, gasolinas…), y que al aspirarse o inhalarse producen un efecto
fundamentalmente depresor del SNC y una toxicidad general.
Vías de consumo: Oral y nasal.
Efectos del consumo: Los efectos al inhalar estas sustancias son similares a los
de una embriaguez o borrachera. Aparece una sensación de aislamiento de la
realidad, aparente despreocupación y alegría. A dosis mayores se observan
conductas de desinhibición y pérdida de control. También pueden presentarse
alucinaciones y delirios.