MUERTE DE JOSÉ SAN MARTÍN
En 1832, Don José y su hija caen víctimas del cólera durante la
epidemia que arrasó Europa. Ambos sobreviven, y hacia fines de
ese mismo año, se produce el matrimonio entre su hija y Mariano
Balcarce, hijo de Antonio González Balcarce, amigo del prócer.
Fruto de esa relación nacieron María Mercedes y Josefa Dominga.
Durante su vejez, San Martín pasó sus días viviendo una vida
tranquila y relajada junto a sus nietas. Sus alimentos predilectos
eran el mate y el asado. Se dedicaba principalmente a cuidar su
jardín, andar a caballo y leer. Cuidaba también de sus prendas de
vestir de manera personal.
Posteriormente, llegó a ser propietario de dos casas en Francia.
Una en Grand Bourg y otra en París; en la primera vivía y en la
segunda pasaba los veranos. A comienzos de 1848 irrumpió el
movimiento revolucionario que instauró la Segunda República en
Francia. Es entonces cuando decide instalarse con su familia
temporalmente en la ciudad portuaria de Boulogne Sur Mer.
Finalmente, el sábado 17 de agosto de 1850, después de pasar la
mañana en el sofá, sintió frio y le pidió a su hija que lo llevara a la
cama. Sufriendo un intenso dolor en el estómago, a las dos de la
tarde, se produjo su paso a la inmortalidad.