Generoinformalidad
Generoinformalidad
informales
Director, LCSPR
Marcelo Giugale
Agradecimientos
Resumen Ejecutivo 11
Bibliografía 78
ANEXOS
Anexo 1: Métodos de Estimación 84
Annex 2: ¿Varía el impacto del NIT (y otros factores) sobre las utilidades en función del género? 86
Anexo 3: ¿Varía el impacto del NIT (y otros factores) sobre las utilidades en función del género? 87
Anexo 4: Tasas de interés de las instituciones de microcrédito de América Latina (Junio de 2005) 88
Anexo 5: Obstáculos que enfrentan las microempresas de mujeres y que se refuerzan mutuamente 89
Gráficos
Gráfico 1.1: Proporción de mujeres en la fuerza laboral, por categoría de empleo 20
Gráfico 1.2: Fuerzas laborales urbanas masculina y femenina, por categoría de empleo 21
Gráfico 1.3: Participación e informalidad de la fuerza laboral femenina en América Latina
y el Caribe (2000-02, para zonas urbanas) 22
Gráfico 1.4: El empleo por cuenta propia como proporción del empleo total, por género y estado
civil, 2005 22
Gráfico 1.5: El empleo informal por cuenta propia como proporción
del empleo total, por edad y género 23
Gráfico 1.6: El empleo informal como proporción del empleo total,
por sector económico y género, 2005 24
Gráfico 1.7: Resultados de empleo, por género y origen étnico 27
Gráfico 2.1: Impacto de tener un NIT sobre la rentabilidad, por tamaño de la empresa 34
Gráfico 2.2: Brechas de género del ingreso mensual promedio, por sector 35
Gráfico 2.3: Brechas de género del salario por hora, por sector 36
Gráfico 2.4: Razones para preferir el trabajo por cuenta propia, hombres y mujeres casados 39
Gráfico 2.5: Brecha de género en los años de instrucción, por sector 40
Gráfico 2.6: Distribución de la muestra masculina y femenina, por sector 41
Gráfico 2.7: Utilidades mensuales, por sector y género 42
Gráfico 3.1: Obstáculos a la productividad, por género 48
Gráfico 3.2: Préstamo bancario y microcrédito, por género 49
Gráfico 3.3: Afiliación de las empresas a asociaciones, por género 56
Gráfico 3.4: Beneficios de las asociaciones, por género 56
Gráfico 3.5: Personal femenino como porcentaje del total, por tamaño
de la empresa y género del propietario 57
Gráfico 3.6: Horas trabajadas por semana, por género y sector 59
Gráfico 3.7: La prevalencia de la violencia sexual y física basada en el género en América Latina
ojo falta
Cuadros
original
Cuadro 1.1: Años de educación por sector (Formal/Informal) y género 24
Cuadro 1.2: Brechas salariales basadas en el género y el origen étnico, por categoría de empleo 27
Cuadro 1.3: Brechas de educación basadas en el género y el origen étnico, por categoría
de empleo 28
Cuadro 2.1: Formalidad por género del propietario y tamaño de la empresa 32
Cuadro 2.2: Porcentaje de encuestados que formalizaron sus empresas para… 33
Cuadro 2.3: Regresiones de los ingresos de los microempresarios 37
Cuadro 2.4: Escala de operaciones según activos y número de empleados, por género 41
Cuadro 3.1: Uso de servicios financieros, por género, y tamaño de la empresa 49
Cuadro 3.2: Tasas internas de rendimiento de la duplicación del capital, por sector y género 53
Recuadros
Recuadro 1.1: Inflexibilidad del Mercado Laboral 25
Recuadro 1.2: Beneficios cuando la mujer produce ingresos y controla los recursos 29
Recuadro 3.1: La metodología de grupos focales y el trabajo con datos basados en percepciones 46
Recuadro 3.2: Percepciones de las mismas empresarias de los obstáculos para acceder
a los servicios financieros 51
Recuadro 3.3: Percepciones de las empresarias de los beneficios de organizarse 55
Recuadro 3.4: ¿Por qué las empresarias prefieren la informalidad? 58
Recuadro 4.1: Diferencias basadas en el género del rendimiento del capital 65
Recuadro 4.2: Títulos de propiedad: ¿Necesarios pero no suficientes para acceder al crédito? 66
Recuadro 4.3: El papel de la capacitación para elevar la autoeficacia de las empresarias 68
Recuadro 4.4: El papel de las asociaciones empresariales para elevar la autoeficacia de las
empresarias 70
Recuadro 4.5: Políticas de apoyo a los artesanos, India 71
Recuadro 4.6: Exportación de artesanías bolivianas por Internet 71
Recuadro 4.7: La Iniciativa Fashion District de Johannesburgo 72
Recuadro 4.8: Cuidado de los niños en Ciudad de Guatemala 74
Recuadro 4.9: Red de Guarderías y Estancias Infantiles 75
Agradecimientos
Este informe fue preparado por un equi- En distintas etapas, el equipo recibió
po dirigido por Yaye Seynabou Sakho (LCSPE) la valiosa orientación de Wendy Cunning-
y Maria Dolores Arriba Banos (LCC6) e inte- ham (LSCHS), Elizabeth Katz (investiga-
grado por Trine Lunde (LCSPR), Julio Loayza dora Asociada, Universidad de California),
(LCCBO), Julio Velasco (LCCBO), Lykke Ander- David McKenzie (DECRG), Marco Scuriatti
sen (INESAD Bolivia), Beatriz Muriel (INESAD (LC6) y Vicente Fretes Cibils (ex econo-
Bolivia), Ruth Llanos (LCCBO) y David McKen- mista principal y Líder Sectorial PREM
zie (DECRG). La revisión del informe estuvo LCSPE).
a cargo de Nadereh Chamlou (coordinadora Agradecimientos sinceros a Carmen Car-
principal, MENA), Elena Bardassi (economista pio y Jorge Gamarra (equipo de gestión del
principal, PREMGE) y Maria Beatriz Orlando conocimiento), a Natalia Torres (Universi-
(economista principal, LCSPR). dad de los Andes, Colombia) y a todo el
El informe fue elaborado bajo la orien- equipo de gestión del conocimiento por los
tación y supervisión de Mauricio Carrizosa extraordinarios esfuerzos realizados para
(economista principal, IEG) Rodrigo Chaves producir el video que apoya la disemina-
(gerente sectorial LCSPE) y Rossana Polastri ción del estudio.
(economista principal a.i. y Líder de Sector Se reconoce también la labor de En-
PREM LCSPE). Carlos Felipe Jaramillo (di- cuestas & Estudios en la recopilación de
rector del BM para la región andina, LCC6A) datos cualitativos y cuantitativos.
vinculó el equipo a la estrategia global del El informe fue preparado sobre la base
Banco Mundial y guió a sus miembros en de dos misiones en Bolivia que tuvieron lu-
esa dirección. gar en octubre de 2006 y febrero de 2007.
El informe se enriqueció con las excelen- El equipo desea agradecer a las autoridades
tes contribuciones de Chris Humphrey (LC- bolivianas, a UDAPE, INE, Viceministerio de
C6A), Mónica Torrelio (LCCBO), Patricia Cha- la Mujer, Ministerio de Planificación, a tra-
cón Holt (LCSPE) y Michael Geller (LCSPE). vés del VIPFE, y al Viceministerio de Plani-
Se reconoce con agradecimiento el ficación y Coordinación por su cooperación
apoyo financiero prestado por el Plan de en delinear el alcance del estudio y facilitar
Acción sobre Género (GAP) para la prepara- el acceso a toda la información necesaria
ción del informe. para su elaboración.
Resumen ejecutivo
RE. 1 En este informe1, trataremos de una mayor tendencia a trabajar por cuenta
explicar las diferencias basadas en el gé- propia que los hombres. En 2005, 77 por
nero en las empresas que tienden hacia la ciento de las mujeres del sector informal
formalidad, y el impacto de la formalidad eran autoempleadas, comparado con 58 por
sobre las utilidades y la productividad de ciento en el caso de los hombres. La mujer
las pequeñas empresas informales. Para boliviana tiene una de las tasas más altas
ello, realizamos un análisis de género de de participación en el mercado laboral y de
la formalidad y productividad de las empre- informalidad de América Latina.
sas en seis diferentes sectores de Bolivia.
Los resultados de este análisis aclaran las RE.3 Las pequeñas y micro empresas
diferencias basadas en el género de los de- de mujeres también tienden a ser más
terminantes de la decisión de una empresa informales y menos rentables que las em-
de formalizarse y las consecuencias de esta presas de hombres. Nuestro análisis empí-
decisión para las utilidades. Los resultados rico señala que sólo 46 por ciento de las
también explican mejor los obstáculos a la empresas de mujeres tienen una licencia
productividad que enfrentan las pequeñas municipal, comparado con 60 por ciento
y micro empresas y las variaciones de los de las empresas de hombres. Además, sólo
mismos en función del género del propieta- 22 por ciento de las empresas de mujeres
rio de la empresa. tienen un número de identificación tribu-
taria, comparado con 33 por ciento de las
RE.2 Las mujeres están sobre repre- empresas que pertenecen a hombres. Las
sentadas en el sector informal, especial- empresarias también ganan menos, con
mente en el autoempleo informal. Casi una utilidad mensual promedio de Bs1.202
dos tercios (65 por ciento) de la fuerza la- comparado con Bs2.127 para los empresa-
boral femenina de las zonas urbanas, tenía rios.
un empleo informal (mujeres empleadas
en una empresa o dirigiendo una empresa RE.4 Uno de los principales objetivos
sin número de identificación tributaria) en de este estudio es determinar las varia-
2005, comparado con sólo 57 por ciento bles responsables de la menor formalidad
de la fuerza laboral masculina. Las muje- de las empresas de mujeres. El estudio
res del sector informal también presentan relacionado (Banco Mundial 2007a) señala
1 Un estudio relacionado con el informe del Banco Mundial “Políticas para incrementar la formalidad y
productividad de las empresas” (2007a).
12
Evaluación de la pobreza en Bolivia
que el sector informal de Bolivia es el más tos cualitativos de grupos focales. El aná-
grande de América Latina, según muchas lisis cuantitativo se basa en datos nuevos
definiciones y medidas. El estudio también provenientes de una encuesta cuantitativa
explica la razón por la que es necesario fo- de 629 empresas formales e informales de
mentar la formalidad, teniendo en cuenta seis sectores diferentes y en la información
los muchos efectos negativos de una tasa de la Encuesta de Hogares 2005. El análi-
de informalidad elevada. Estos efectos ne- sis cualitativo se basa en 20 grupos focales
gativos incluyen una menor capacidad de sostenidas con propietarios y propietarias
crecimiento, ya que las empresas informa- de pequeñas y micro empresas de La Paz,
les tienden a ser menos productivas por la El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. La en-
falta de acceso a capital físico, financiero cuesta ofrece pruebas empíricas sobre los
y humano y una menor escala de operacio- determinantes de la formalidad a nivel em-
nes; efectos fiscales negativos, puesto que presa y los efectos de la formalidad sobre
las empresas informales aprovechan los la rentabilidad de las empresas. El análisis
servicios prestados con recursos fiscales sin cualitativo ratifica las conclusiones sobre
pagar por ellos; y externalidades sociales los principales obstáculos a la formaliza-
negativas, incluyendo un imperio de la ley ción y al aumento de la productividad.
e instituciones públicas deficientes, mayor
corrupción y menor capacidad de hacer RE.8 Salvo indicación al contrario, el
cumplir los contratos. número de identificación tributaria sirve
de medida de la formalidad. Concreta-
RE.5 Un segundo objetivo de este mente, los trabajadores empleados en em-
estudio es identificar los obstáculos a la presas que no tienen un número de identi-
productividad basados en el género, que ficación tributaria (NIT) y los trabajadores
impiden el crecimiento de las empresas por cuenta propia que operan empresas sin
de mujeres. En primer lugar, nuestro aná- un NIT, son considerados informales. La
lisis del impacto de la formalidad sobre la fuerza laboral formal está compuesta por
rentabilidad señala que los beneficios de la trabajadores empleados en empresas con
formalización para la mayoría de las em- NIT o en una institución del sector público
presas de mujeres aumentan con el tamaño y trabajadores por cuenta propia que ope-
de la empresa. En segundo lugar, encon- ran sus empresas con NIT. Esta definición
tramos que la menor escala de operacio- se diferencia del enfoque legalista basado
nes de las empresas de mujeres es una de en la cobertura de la seguridad social, así
las principales causas de las diferencias de como de la definición productiva basada en
género en la productividad y rentabilidad. las características del trabajador y el tama-
Sin embargo, la mayoría de las diferencias ño de la empresa. Los resultados de la en-
disminuyen o desaparecen a medida que la cuesta indican que la formalidad sigue un
empresa se hace más grande. continuo que empieza con la obtención de
una licencia municipal, continúa con la ob-
RE.6 Para entender mejor las diferen- tención de un NIT y termina con la inscrip-
cias y los obstáculos basados en el género, ción en el registro nacional de comercio.
combinamos datos cuantitativos de las De las 630 empresas que participaron en
encuestas de empresas y hogares con da- la encuesta—que son representativas en el
13
Evaluación de la pobreza en Bolivia
censo a nivel urbano—, menos de la mitad impiden a las mujeres obtener empleos
eran totalmente informales, 28 por ciento formales, sobre todo en el sector privado.
tenían únicamente una licencia municipal, Las mujeres tienen una semana laboral más
21 por ciento tenían un NIT y una licencia corta, no pueden trabajar de noche y no
municipal y sólo 4 por ciento tenían una pueden compartir con el marido las pres-
licencia, un NIT y estaban inscritas en el taciones de maternidad pagadas por el em-
registro nacional de empresas. pleador. Asimismo, no se cumplen plena-
mente las disposiciones legales en contra
Las mujeres están desproporcionada- de la discriminación en la remuneración y
mente representadas en el sector informal el ascenso por mérito. Las mujeres emplea-
como trabajadoras por cuenta propia das en el sector formal tienen un nivel de
instrucción similar al de los hombres, pero
RE.8 En las últimas décadas se pro- en el sector informal las mujeres tienen, en
dujo una aceleración de la entrada de la promedio, 1,7 años menos de instrucción
mujer boliviana en el mercado laboral, así que los hombres y dos años menos en el
como una rápida contracción del empleo caso de las trabajadoras por cuenta propia.
en los sectores formales y una expansión Sin embargo, estos factores no explican del
del sector informal. El ritmo acelerado de todo el elevado índice de informalidad de
la entrada de la mujer en el mercado laboral la mujer.
de las últimas décadas se debió sobre todo
a una disminución de la tasa de fertilidad y RE.10 La propensión desproporciona-
a la rápida urbanización iniciada en Bolivia da de la mujer hacia el autoempleo es
en los años 50. El rápido proceso de urba- en parte el resultado de sus responsabi-
nización del país también fomentó el de- lidades familiares, que a menudo inter-
sarrollo de un gran sector informal y, para fieren con el horario oficial de trabajo.
mediados de los 70, 57 por ciento del em- Las responsabilidades del hogar y el estado
pleo urbano era informal. En los años 80, civil parecen influir en los resultados del
la contracción del sector público estimuló mercado laboral para las mujeres, al exigir
todavía más el empleo informal, que llegó un cierto grado de flexibilidad que común-
a cerca de 60 por ciento de la fuerza laboral mente se asocia con el trabajo por cuenta
urbana, nivel en el que permaneció hasta el propia informal. Los resultados del empleo
2005. Con un sector público que se hacía de las mujeres son más sensibles al estado
cada vez más pequeño y una tendencia de- civil que en el caso de los hombres. Mien-
creciente a contratar personal femenino en tras que las mujeres casadas y divorciadas
el sector privado formal, aumentó la pro- son más propensas a trabajar en el sector
porción de mujeres en el sector informal. informal que los hombres, los resultados
del mercado laboral para las mujeres sol-
RE.9 El menor grado de instrucción teras son los mismos que para sus colegas
de la mujer y las normas “protectoras” masculinos. Esto señala que las responsa-
del mercado laboral explican algunas de bilidades familiares y del hogar podrían de-
las diferencias de género de la formali- terminar la preferencia de las mujeres casa-
dad, pero no todas. Rígidas normas labo- das por la mayor flexibilidad que ofrece el
rales y un menor aprovechamiento escolar auto empleo informal.
14
Evaluación de la pobreza en Bolivia
RE.11 Las importantes diferencias de sa- presas de hombres tienen el triple de acti-
larios entre hombres y mujeres también se vos que las empresas de mujeres, y emplean
explican por la tendencia de las mujeres a 3.5 personas, comparado con 2.7 para las
concentrarse en empleos y sectores de poca empresas de mujeres. Una menor escala
productividad, junto a su menor aprovecha- de operaciones permite mayor flexibilidad
miento escolar. En general, las diferencias de para cuidar de la familia y para adaptar la
salarios basadas en el género se deben, en empresa a los cambios de la demanda y al
parte, a la concentración de las mujeres en ciclo de ingreso del cónyuge. El hecho de
sectores de baja productividad—por decisión operar desde la casa también permite a las
propia, presión social o estereotipos de gé- mujeres equilibrar las responsabilidades
nero—, mientras que las brechas de género del hogar y del trabajo, lo cual limita su
dentro de los sectores se deben al menor capacidad de expandirse. Las pequeñas y
grado de instrucción de las mujeres y a su micro empresarias tienen el doble de pro-
concentración en empleos menos calificados. babilidades de operar desde la casa que sus
contrapartes varones.
RE.12 Las características de la fuerza
laboral femenina (como ser, mayor infor- RE.14 Las pequeñas y micro empresas
malidad, menor educación, salarios más de mujeres son, por lo general, demasia-
bajos) son más pronunciadas en el caso do pequeñas para sacar mucho provecho
de las mujeres indígenas. Más del 60 por de la formalización. Mientras que la for-
ciento de las mujeres indígenas se dedica malidad está ligada a una mayor rentabi-
al empleo por cuenta propia en el sector lidad en las pequeñas empresas (de tres
informal, comparado con un poco menos y cinco empleados), el impacto de la for-
de 40 por ciento de los hombres indígenas, malidad sobre la rentabilidad es negativo
40 por ciento de las mujeres no indígenas para las microempresas (menos de tres
y sólo 28 por ciento de los hombres no empleados). Para este grupo, el impacto
indígenas. En el autoempleo informal, las negativo sobre la rentabilidad es quizás
mujeres indígenas ganan aproximadamente el “obstáculo” más grande para buscar la
67 por ciento de lo que ganan los hombres formalidad. Las iniciativas para incremen-
indígenas por hora y sólo 60 por ciento de tar la formalidad de las microempresas y
lo que ganan las mujeres no indígenas. La de las empresas grandes deberán, por lo
mayor informalidad y el menor ingreso de tanto, concentrarse en reducir los costos
las mujeres indígenas reflejan, en gran par- de la formalidad y aumentar sus ventajas.
te, los efectos de las brechas de educación En vista de la pequeña proporción de em-
basadas en el género y el origen étnico. presas de mujeres demasiado pequeñas
Las diferencias basadas en el género de para obtener beneficios de la formalidad,
la formalidad y rentabilidad se pueden ex- el hecho de estimular el crecimiento de
plicar por la escala de operación, el sector estas empresas también estimularía sus
de operación, la educación y la motivación incentivos para formalizarse. Muchas dife-
para crear una empresa. rencias basadas en el género de la manera
en que las empresas operan, disminuyen e
RE.13 Las empresas de mujeres operan incluso desaparecen a medida que las em-
a menor escala. Por regla general, las em- presas crecen. Una vez que las empresas
15
Evaluación de la pobreza en Bolivia
de mujeres alcanzan un determinado ta- que los bajos niveles de instrucción consti-
maño, las diferencias basadas en el géne- tuyen un obstáculo para todas las empresas
ro del uso de los servicios financieros, del de mujeres.
acceso al capital físico y de la propensión
a contratar personal femenino parecen RE.17 A diferencia de los hombres,
desaparecer. El tamaño límite donde las las motivaciones de las mujeres para
diferencias de género desaparecen es 11 o trabajar suelen estar determinadas por
más empleados. su necesidad de manejar sus funciones
productivas y reproductivas. Entre las
RE.15 Las mujeres concentran sus ac- razones para trabajar por cuenta propia,
tividades en sectores poco productivos. las empresarias dan más importancia a “la
Noventa y cinco por ciento de las empresas capacidad de cuidar de los niños y ancia-
de mujeres que participaron en la encuesta nos y trabajar al mismo tiempo” que los
operan en cuatro de los seis sectores in- empresarios. Al evaluar los obstáculos a
cluidos en la encuesta: tiendas de comesti- la productividad de la empresa, las mu-
bles, venta de comida, producción de lana jeres también dan más importancia a las
de alpaca, y textiles y fabricación de pren- responsabilidades del hogar que los hom-
das de vestir. A la inversa, 64 por ciento bres. Como dijo una de las empresarias:
de las empresas de hombres que participa- “La mujer tiene que trabajar el triple: en el
ron en la encuesta, operan en los sectores hogar, con los hijos y, además, en la empre-
de fabricación de productos de madera y sa. Este tipo de trabajo me permite cuidar
transporte, donde la presencia de empresas de mi hogar y de mis hijos y no tengo que
de mujeres es de sólo 2 a 3 por ciento. Los salir de mi casa”. Por otro lado, los da-
cuatro sectores de mayor concentración de tos cualitativos revelaron que las mujeres
mujeres son también aquellos en los que casadas tienden a considerar su actividad
sus ganancias son bajas y las diferencias económica como un complemento del in-
de ganancias basadas en el género son muy greso del marido y no como una iniciativa
marcadas. comercial propiamente dicha.
RE.16 Las empresarias del sector in- RE.18 El deseo de las mujeres de hacer
formal tienen un promedio de aprove- crecer la empresa es fuerte en algunos
chamiento escolar menor que el de sus sectores, aunque es menor que el de los
colegas varones, con cierta variación en hombres por regla general. Por ejemplo,
los distintos sectores. Los empresarios va- las mujeres del sector de textiles expre-
rones tienen, por regla general, 2.2 años saron un fuerte deseo de crecer, lo que
más de instrucción que las mujeres. Esto resulta bastante lógico dado que, según
no es únicamente un obstáculo directo a la estimaciones aproximadas, una duplica-
productividad, sino también un obstáculo ción del capital que poseen las mujeres en
indirecto, pues podría afectar la capacidad este sector, incrementaría las utilidades
de las mujeres de solicitar y utilizar servi- mensuales de cerca de 22 por ciento. Sin
cios financieros. Además, nuestro análisis embargo, este deseo podría verse obsta-
empírico señala que las mujeres tienden a culizado por la falta de acceso al capital
contratar a otras mujeres, de tal manera financiero y físico.
16
Evaluación de la pobreza en Bolivia
RE.19 Los datos cuantitativos revelan regla general, demasiado pequeñas como para
que las diferencias de género del uso de aprovechar plenamente los beneficios de la
los servicios financieros también dismi- formalización, las políticas deberían centrar-
nuyen a medida que las empresas crecen, se en incrementar la productividad y la escala
mientras que los datos cualitativos in- de las empresas de mujeres. Aquí aparecen
dican que los obstáculos de la demanda dos prioridades con respecto a las políticas,
juegan un papel importante en limitar su a saber, promover el acceso de las mujeres a
acceso a las finanzas. Las mujeres tien- los activos productivos, con el fin de facilitar
den a utilizar menos crédito formal y otros el crecimiento y la productividad de las em-
servicios financieros que los hombres. Sin presas de mujeres, y crear un entorno habili-
embargo, los datos cualitativos indican que tante para la iniciativa empresarial femenina,
las mujeres no perciben ninguna discrimi- ampliando las opciones de las mujeres y su
nación basada en el género en contra de capacidad de responder a las oportunidades
ellas con respecto a la oferta de crédito por del mercado. Las iniciativas para incrementar
las instituciones financieras. Más bien, los el acceso a los activos productivos incluyen
obstáculos al acceso de las mujeres al cré- facilitar el acceso de la mujer al crédito, a
dito y uso de servicios financieros parecen los derechos de propiedad, a la capacitación
estar impulsados por la demanda, incluyen- y a la educación. Las iniciativas para crear
do: dificultades para documentar los ingre- un entorno habilitante incluyen promover las
sos y garantías y falta de información sobre actividades asociativas, proveer servicios de
cómo solicitar préstamos. cuidado de los niños y realizar más evalua-
ciones de las causas de la segregación de las
RE.20 Los datos cualitativos indican que mujeres en ciertos sectores y ocupaciones de
las restricciones sobre la autonomía de las baja productividad.
mujeres podrían actuar de manera negati-
va sobre la productividad de las empresas RE.22 Las intervenciones específicas
de mujeres. Las pruebas cualitativas revelan dirigidas a pequeñas y micro empresas de
casos en los que la movilidad de las muje- mujeres son:
res es restringida por los papeles de género
tradicionales, generalmente cuando el marido A corto plazo:
desea que la mujer se quede en la casa. Facilitar el uso por parte de las empre-
sarias del crédito formal y de otros servicios
Las implicaciones de política del aná- financieros, reduciendo para ello los obstá-
lisis indican que la atención debería cen- culos de la demanda mediante campañas de
trarse en aliviar los obstáculos a la pro- información y marketing (cómo llenar los
ductividad basados en el género. formularios de solicitud de préstamo, cómo
reunir los documentos necesarios, etc.).
RE.21 Las implicaciones del incremento Las autoridades también podrían evaluar
de la formalidad y la rentabilidad de las las diferencias de género en la distribución
microempresas de mujeres para las políticas de derechos formales de propiedad sobre la
están centradas en aliviar los obstáculos a tierra y otros bienes—comúnmente utiliza-
la productividad basados en el género. En dos como garantía—, y cómo esto afecta el
vista de que las empresas de mujeres son, por uso de crédito por las mujeres.
17
Evaluación de la pobreza en Bolivia
E
l sector informal boliviano es uno de los más grandes de
América Latina, estando las mujeres sobre representadas,
especialmente dentro del autoempleo informal. En este
capítulo, analizaremos las diferencias entre hombres y mujeres
en cuanto al empleo en empresas formales e informales. Nuestro
análisis está basado principalmente en la Encuesta de Hogares 2005
y define la informalidad como el empleo en empresas que no poseen
un número de identificación tributaria (NIT) o por cuenta propia,
sin solicitar un NIT.
20
Evaluación de la pobreza en Bolivia
60
53.5
48.5 50.4
45 42.1 43.5
32.7
30 27.0
15
0
total Publico Privado total trabajadora Cta. propia
Formal informal total
boral femenina de las zonas urbanas estaba que incluye a las trabajadoras por cuenta
empleada informalmente en 2005, ya sea propia y a las que trabajan en servicios
como trabajadoras asalariadas o por cuenta domésticos y microempresas con menos de
propia, comparado con 57 por ciento de la cinco empleados.
fuerza laboral masculina (Gráfico 1.2). En
2005, 77 por ciento de las mujeres del sec- II. Factores que determinan
tor informal trabajaban por cuenta propia, las tendencias de género de
comparado con 58 por ciento en el caso de la fuerza laboral: Presiones
los hombres. del hogar, educación,
regulación
Gráfico 1.2 - Fuerzas laborales urbanas
masculina y femenina, Las tasas más altas de trabajo infor-
por categoría de empleo (%) mal y trabajo por cuenta propia entre las
mujeres parecen estar impulsadas en su
100%
33.0 49.7 mayor parte por la necesidad de equili-
brar las responsabilidades del hogar y del
80%
trabajo. Las responsabilidades familiares de
la mujer suelen ser inconciliables con los
60% 23.7
horarios de trabajo. En cambio, la flexibili-
43.3 15.1
dad que ofrece el empleo por cuenta propia
40%
ayuda a equilibrar las funciones productivas
35.2 y reproductivas de la mujer (Banco Mundial
20%
2005, Cunningham y Gómez 2004, Tannuri-
Pianto y Pianto 2003). Los resultados del
0%
hombres mujeres empleo para las mujeres son más sensibles
Autónomos informales al estado civil y a la composición del hogar
informales (presencia de niños pequeños). Las tasas de
Formales (Privado y Público) participación de las mujeres solteras son si-
milares a las de los hombres, tanto en el em-
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta pleo formal como en el empleo por cuenta
de Hogares, 2005. propia, confirmando una tendencia regional
con tasas de participación más altas en el
Comparando con las mujeres en otros sector formal para mujeres solteras sin hi-
países latinoamericanos, la mujer boli- jos. En la mayoría de los casos, estas tasas
viana es económicamente más activa. La son iguales a las de los hombres o superio-
mujer boliviana tiene una de las tasas de res (Cunningham 2001). Por otro lado, las
participación en el mercado laboral más mujeres casadas tienen más probabilidades
grandes de América Latina, y lo mismo de trabajar por cuenta propia que los hom-
ocurre con la tasa de informalidad (Gráfico bres casados (gráfico 1.4). Tannuri Pianto et
1.3). Las cifras se basan en la definición al. (2004) concluyen que el hecho de tener
del sector informal o de “baja productivi- hijos pequeños (menores de seis años) au-
dad” utilizada por la Comisión Económica menta la probabilidad de que la mujer boli-
para América Latina y el Caribe (CEPAL), viana trabaje por cuenta propia.
22
Evaluación de la pobreza en Bolivia
80
BoL
70 PE PAR
niC
ECU
60
50 mx BR
CR
40 Ch ARG
30
40 42 44 46 48 50 52 54 56 58
Female labor market participation
(% of female population)
Fuente: CEPAL 2007a.
Gráfico 1.4 - El empleo por cuenta propia reflejar una tendencia de las mujeres a re-
informal como proporción del empleo ducir la intensidad de su participación en el
total, por género y estado civil, 2005 mercado laboral cuando el ingreso laboral
y otros beneficios ligados a la formalidad
60 58.4
54.9 (seguro de salud que cubre a toda la fami-
lia) del marido aumentan. También podría
50
ser que las mujeres pueden asumir el riesgo
40
de tener un trabajo informal (en cuanto,
35.8 por ejemplo, a la seguridad del empleo y
30.1 la variabilidad de las ganancias) cuando el
30 26.7
marido tiene un empleo formal más segu-
20.3
20 ro, o que un marido con un empleo for-
mal regular ofrece mejor acceso al capital
10 para la actividad por cuenta propia de la
esposa. Otros estudios muestran que entre
0
single married divorced la elasticidad del horario de trabajo de la
hombre mujer mujer y las variaciones de salario del espo-
so existe una relación negativa (Mercado y
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta Ríos 2005). Sin embargo, se necesita más
de Hogares, 2005. investigación para verificar las causas sub-
yacentes de esta relación.
Además, los resultados de empleo
para las mujeres casadas se ven afectados Las responsabilidades familiares y del
por la situación de empleo del esposo. Las hogar también desempeñan un papel im-
probabilidades de que la mujer pertenezca portante en los resultados de las mujeres.
al sector informal aumentan cuando el es- Para las mujeres que tienen entre 30 y 40
poso es un empleado formal. Esto podría años de edad, el empleo asalariado, espe-
23
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Gráfico 1.5 - El auto empleo informal como proporción del empleo total,
por edad y género
20-24
25-29
30-34
35-39
40-44
45-49
50-54
55-59
60-64
15-19
20-24
25-29
30-34
35-39
40-44
45-49
50-54
55-59
60-64
informal Autónomo Age group
Formal privado Público informal Autónomo
Formal privado Público
3 Políticas para Incrementar la Formalidad y Productividad de las Empresas (Banco Mundial 2007a).
24
Evaluación de la pobreza en Bolivia
En Bolivia, el costo laboral no salarial asciende a 13.7 por ciento del salario del trabajador: 10 por
ciento para las prestaciones de enfermedad, maternidad e incapacidad temporal, 1.7 por ciento para
prestaciones de invalidez permanente y viudez/orfandad y 2 por ciento para vivienda (Banco Mundial
e IFC 2006). Este costo se acerca al promedio regional (12.5), aunque algunos países, como Chile
(3.4), El Salvador (8.9), Perú (9.8) y Uruguay (6.2), tienen costos no salariales más bajos.
Según normas regionales, en Bolivia, es muy difícil despedir a los empleados de una empresa, los
costos de despido son altos y las vacaciones son largas:
> El índice de dificultad para despedir es 100, la clasificación más alta posible, comparada con
26.5 para América Latina y el Caribe, porque en Bolivia no se permite el despido por reducción de
personal, a diferencia de la mayoría de los países de la región. Algunos países, como Brasil, Costa
Rica y El Salvador, no tienen restricciones, mientras que en Chile sólo se exige una notificación a
las autoridades.
> El índice de dificultad para contratar se sitúa muy por encima del promedio regional, porque
en Bolivia los contratos temporales sólo sirven para tareas de período determinado, mientras
que en otros países, como Chile, Colombia, Ecuador y Nicaragua, esta restricción no existe.
Además, en Bolivia, los contratos temporales deben tener una duración máxima de 3 años,
cuando en otros países, como Colombia, Costa Rica, El Salvador y México, no hay un límite
establecido.
> En Bolivia, un empleador formal tiene que pagar el equivalente a 100 semanas de salario para des-
pedir a un trabajador, uno de los costos de despido más altos de la región. Además, el empleador
tiene que dar aviso con 90 días de anticipación en caso de despido por causa injustificada y la
multa por despido por reducción de personal de trabajadores con más de 20 años de antigüedad,
es igual a 21 sueldos mensuales.
> El índice de inflexibilidad del horario es alto, principalmente porque las vacaciones son largas
comparadas con las normas regionales: un empleado con 20 años de antigüedad tiene 30 días
de vacaciones pagadas en Bolivia, 20 en México, 18 en Chile, 15 en Colombia, 12 en Costa Rica
y 11 en El Salvador. Además, la semana laboral de la mujer es más corta y no puede trabajar de
noche.
Fuente: Políticas para Incrementar la Formalidad y Productividad de las Empresas (Banco Mundial 2007a) y Banco
Mundial (2005).
26
Evaluación de la pobreza en Bolivia
bajo que el de los hombres, y las mujeres pleo de las mujeres y su participación en
también tienen un nivel de educación más la fuerza laboral.
bajo.4 También existen grandes brechas sa-
lariales de género en el sector formal, sobre III. Origen étnico, educación
todo en el sector privado. Estas diferencias e informalidad: Efectos
de salario, si bien imitan las tendencias compuestos
regionales, son más pronunciadas en Bo-
livia que en el resto de América Latina y La concentración más alta de em-
el Caribe.5 pleo informal—especialmente el trabajo
por cuenta propia—se observa entre las
La normativa laboral protectora po- mujeres indígenas. Más del 60 por ciento
dría crear desincentivos para contratar de la fuerza laboral femenina indígena se
mujeres en el sector formal. Sin embar- dedica al empleo por cuenta propia en el
go, hace falta más análisis para evaluar sector informal, comparado con menos de
el impacto real sobre la participación 40 por ciento de la fuerza laboral masculina
en la fuerza laboral. La inflexibilidad indígena y la fuerza laboral femenina no
de la normativa laboral y los altos cos- indígena (gráfico 1.7). Sólo 28 por ciento
tos laborales no salariales relacionados de la fuerza laboral masculina no indígena
con la licencia de maternidad y el horario se dedica a trabajar por cuenta propia.
de lactancia disuaden a los empleadores
formales de contratar mujeres (recuadro Las mujeres indígenas que trabajan por
1.1). Según las leyes laborales actualmen- cuenta propia enfrentan la brecha más
te en vigencia, el empleo de la mujer en grande con respecto a sus pares no indí-
el sector formal está restringido por una genas y masculinos. La brecha salarial ét-
semana laboral más corta, la prohibición nica es más grande en el empleo por cuen-
del trabajo nocturno, una reglamenta- ta propia femenino: las mujeres indígenas
ción deficiente del trabajo doméstico (por ganan sólo 60 por ciento de lo que ganan
ejemplo, horario de trabajo irregular) y las mujeres no indígenas (tabla 1.2). Una
prestaciones de maternidad pagadas por mujer no indígena que trabaja por cuen-
el empleador que no se pueden compartir ta propia gana Bs7.08 por hora, compara-
con el marido. Al mismo tiempo, la aplica- do con un salario por hora de sólo Bs4.23
ción de las disposiciones legales en contra para las mujeres indígenas que trabajan por
de la discriminación en la remuneración y cuenta propia. (Los hombres indígenas que
el ascenso por mérito es deficiente (Banco trabajan por cuenta propia ganan Bs6.30
Mundial 2005). Se necesita más investi- y los no indígenas Bs7.48). Sin embargo,
gación para evaluar los efectos de esta la brecha salarial de género es casi inexis-
legislación laboral protectora específica tente cuando se compara los hombres y
del género sobre las oportunidades de em- mujeres no indígenas (los hombres ganan
4 Políticas para Incrementar la Formalidad y Productividad de las Empresas (Banco Mundial 2007a).
5 Según una evaluación reciente de la pobreza en Bolivia, la brecha de empleo que enfrenta la mujer y las
disparidades de los ingresos relacionadas únicamente con el género, están por encima de los promedios
regionales (Banco Mundial 2005).
27
Evaluación de la pobreza en Bolivia
100%
80%
60%
60.8%
40%
38.6% 38.9%
20% 27.8%
0%
masculino Femenino masculino Femenino
indígena no indígena
sector Público Formal Asalariado informal
sector Privado Formal Autónomo informal
Tabla 1.2 - Brechas salariales de género y origen étnico, por categoría de empleo
sólo Bs0.40 más por hora que las mujeres), hombres indígenas han visto sus ganancias
mientras que sigue siendo severa entre los crecer con respecto a las mujeres.
indígenas (los hombres ganan Bs2.07 más
por hora que las mujeres). Según un estu- La tasa de informalidad más alta y
dio de los cambios de los ingresos relati- los ingresos más bajos de las mujeres in-
vos de los indígenas, comparados con los dígenas reflejan principalmente los efec-
no indígenas, en Bolivia, las ganancias de tos compuestos de las brechas de edu-
los indígenas han ido disminuyendo con el cación basadas en el género y el origen
tiempo (Tzannatos 2004), mientras que los étnico.6 Las brechas de educación basadas
en el género son considerables, especial- los empleos para mujeres por su raza y de
mente entre los indígenas (tabla 1.3). Los los empleos para hombres por ser mujeres, y
hombres indígenas que trabajan por cuenta sufren de discriminación en cuanto al salario
propia tienen, por regla general, 2.2 años por ser indígenas y mujeres (Crenshaw 2000,
más de instrucción que las mujeres indíge- Buvinic y Mazza 2005).
nas que trabajan por cuenta propia. Ade-
más, las mujeres indígenas están rezagadas IV. La importancia del género
con respecto a las no indígenas; las muje- en el mercado laboral
res no indígenas que se dedican al trabajo boliviano
por cuenta propia tienen, en promedio, 2.1
años más de instrucción que las mujeres in- Hacemos ahora un análisis más exhaus-
dígenas en la misma situación de empleo. tivo de las diferencias de género en los mer-
cados laborales. Nuestro análisis confirma
La precariedad del empleo y de los in- que a las mujeres, especialmente a las mu-
gresos de las mujeres indígenas de Bolivia jeres indígenas, les va bastante peor que a
confirman las tendencias regionales. La evi- los hombres en cuanto a calidad del empleo
dencia de otros países de la región, confirma y ganancias. El análisis también describe con
que las oportunidades económicas son meno- mayor detalle la estrecha relación que existe
res y los resultados socioeconómicos mucho entre el empleo y las ganancias de la mujer y
peores entre las poblaciones indígenas y ne- su menor grado de instrucción.
gras, en comparación con los promedios na-
cionales (Hall y Patrinos 2006, Patrinos et al. Incrementar la productividad y los
2007). Sin embargo, dentro de estos grupos, ingresos de las mujeres que trabajan por
las mujeres suelen sufrir niveles más eleva- cuenta propia es un objetivo meritorio y
dos de exclusión, lo cual indica la existencia también una herramienta potencialmen-
de “desventajas acumuladas”, basadas tanto te eficaz para luchar contra la pobreza
en el género como en la raza u origen étni- en Bolivia. Incrementar los ingresos de
co. Esto está de acuerdo con otros estudios las mujeres también podría contribuir al
que demuestran cómo las mujeres indígenas crecimiento económico general del país y
y de descendencia africana son excluidas de a la reducción de la pobreza. Las pruebas
internacionales señalan que el aumentar la dores del bienestar familiar (Recuadro 1.2).
rentabilidad de las mujeres tiene impactos Asimismo, aun controlando por diferencias
de desarrollo que van mucho más allá de de educación y experiencia, las mujeres bo-
los efectos sobre el ingreso del hogar, es- livianas ganan, en promedio, 20 a 30 por
pecialmente en lo que se refiere a la salud ciento menos que los hombres (Andersen y
y educación de los niños y a otros indica- Muriel 2002).
Recuadro 1.2: Beneficios cuando la mujer produce ingresos y controla los recursos
El último Informe sobre Seguimiento Mundial presenta los impactos de la autonomía económica de
la mujer y concluye que “cuando la madre ejerce mayor control sobre los recursos del hogar, éstos
se asignan en mayor grado a la salud, la nutrición y la educación y en menor grado a la compra de
productos como, por ejemplo, los cigarrillos y el alcohol”. Vale decir que, una mayor capacidad de
generar ingresos de la mujer afecta los niveles y el control de los recursos, además de cambiar la
composición de los gastos en favor de aquellos que podrían ayudar a romper el ciclo de pobreza (por
ejemplo, la salud y la educación de los niños).
Existe una abundancia de pruebas que confirman esta conclusión. Estudios realizados en varios
países africanos han señalado que un incremento de los recursos e ingresos en efectivo de la madre,
aumenta los gastos en alimentos y educación de los niños y disminuye la suma utilizada para el
consumo por los hombres de productos como el alcohol y los cigarrillos (Levine, Ruel y Morris 1999,
Doss 2005, Hoddinott y Haddad 1995). En Ghana, cuando aumenta la producción de los cultivos que
plantan las mujeres, el hogar gasta una parte importante de su presupuesto en alimentos y efectos
personales de la mujer, y cuando aumenta la producción de los cultivos que plantan los hombres, el
hogar gasta más en productos que consumen los hombres (Duflo y Udry 2004).
Otros estudios señalan que cuando las mujeres controlan más dinero, mejoran todos los indicadores
de bienestar del hogar. En Malawi y en Bangladesh, cuando la mujer es la beneficiaria directa del
crédito y no el hombre, el crédito tiene mayor impacto sobre los distintos indicadores del bienestar
dentro del hogar (Diagne et al. 2000). Pitt y Khandker (1998) señalan que los préstamos a mujeres de
los programas de microcrédito tienen mayor impacto sobre la matriculación de los niños en la escuela
que los préstamos a hombres. Según Duflo (2003), las niñas que viven con una abuela que tiene
derecho a pensión son más sanas que las que viven con una abuela que no lo tiene. En contraste, los
efectos en el caso de hogares en los que la pensión la recibía un hombre no eran estadísticamente
significativos. Thomas (1990) señala que los resultados de salud familiar de Brasil, por ejemplo, la
probabilidad de supervivencia infantil, mejoran mucho más con el incremento de los ingresos no
laborales de la madre por contraposición a los del padre. Según Handa (1996), en Jamaica, cuando la
madre es la que toma las decisiones dentro del hogar, generalmente aumenta la cantidad de recursos
asignados a artículos para los niños y para el hogar.
Fuente: Global Monitoring Report (Banco Mundial 2007b).
Capítulo II
género, formalidad y
rentabilidad
E
n el capítulo 1 vimos que las mujeres tienen tasas de
participación más elevadas que los hombres en el sector informal
y en el autoempleo informal, en particular. En efecto, el 55 por
ciento de las mujeres del mercado laboral boliviano tiene su propia
empresa. Este capítulo dirige su atención a los que trabajan por cuenta
propia, es decir, a los micro y pequeños empresarios y empresarias,
y utiliza datos cuantitativos de una encuesta de aproximadamente
640 micro y pequeñas empresas realizada en 2007 para examinar las
diferencias basadas en el género de la formalidad de las empresas y
cómo afecta a la rentabilidad. La encuesta comprende empresas de
seis sectores como productos de camélidos, tiendas de comestibles,
vendedores callejeros, fabricación de prendas de vestir, productos de
madera, y transporte.7 Una vez más, la definición de informalidad está
basada en la posesión de un número de identificación tributaria (NIT).
Las empresas informales son aquellas que no tienen un NIT.
7 La selección de los seis sectores se hizo para equilibrar la representatividad de la población activa ocupada
en el sector informal. Las empresas se escogieron para garantizar la participación de una diversidad de
industrias, tanto del sector formal como del informal y de zonas urbanas y rurales. Es así que dentro del
grupo de industrias seleccionadas, están cuatro de las cinco industrias que encabezan la lista de informali-
dad urbana. Los otros dos sectores escogidos fueron la madera y los camélidos, porque: (i) están vinculados
al sector agrícola (que representa la mayor parte de la informalidad rural), (ii) toman en consideración
encuestas de las zonas urbanas y rurales, y (iii) se dedican a algunas actividades de exportación. Además,
forman parte de los sectores prioritarios de la inversión pública estratégica (complejos productivos).
32
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Tabla 2.1 - Formalidad por género del propietario y tamaño de la empresa (%)
8 En este caso, una combinación de capacidad y confianza en sí necesarias para operar un negocio, véase
de Mel, McKenzie y Woodruff 2007 para más referencia.
33
Evaluación de la pobreza en Bolivia
9 Este análisis se centra en la rentabilidad de las empresas en lugar de la productividad, por varias
razones. Primero, la rentabilidad es la medida más importante para los dueños de empresa a la hora de
decidir si formalizarse o no, sin tener en cuenta si la formalidad aumenta las utilidades mediante una
mayor productividad, un mayor acceso a mejores precios de los insumos, economías de escala u otros ca-
nales. En segundo lugar, en vista de que los trabajadores por cuenta propia retiran gran parte de las uti-
lidades del negocio como ingresos, las utilidades son la medida de interés para considerar la disminución
de la pobreza. Estimar la productividad de las empresas es técnicamente muy difícil, y puede llegar a
producir resultados erróneos (Katayama, Lu y Tybout 2006). Véase también Banco Mundial (2007).
34
Evaluación de la pobreza en Bolivia
impuestos. La mayoría (71 por ciento) de ducido tamaño de las muestras al desglosar
estas empresas informales más grandes, por género y sector, sólo presentamos re-
aunque no tienen un NIT, sí cuentan con sultados para tres de los seis sectores. Se
una licencia municipal. Esto les permite observan brechas de género similares en los
presentarse como empresas formales ante sectores de venta de comida y textiles. En
las autoridades municipales y posiblemente cambio, los dueños de tiendas de comes-
las instituciones financieras. tibles varones ganan aproximadamente 14
por ciento menos por mes que las mujeres.
II. Diferencias de La brecha de género más grande es la del
rentabilidad basadas en el sector de textiles, donde las operaciones
género dirigidas por hombres ganan casi tres veces
más que las dirigidas por mujeres.
Las empresarias ganan bastante me-
nos que los hombres, independientemente Tras controlar por horas trabajadas,
de su situación de formalidad. Las utilida- los empresarios siguen ganando más que
des mensuales de las empresas de hombres las empresarias. Los empresarios informan
son 1.7 veces superiores a las de las em- trabajar, en promedio, 62 horas por sema-
presas de mujeres (gráfico 2.2). La utilidad na, comparado con 58 horas por semana
mensual promedio para las propietarias de para las mujeres. El ingreso por hora de
empresa era Bs962 en 2005, comparado con los empresarios es, en promedio, 1.3 veces
Bs1.605 para los empresarios. Debido al re- más que el de sus colegas del sexo femeni-
Gráfico 2.2 - Brechas de género del ingreso mensual promedio, por sector
(ingresos de los hombres como proporción de los ingresos de las mujeres)
total, 1.7
transporte, 0.7
tiendas, 0.9
madera, 1.4
Camélidos, 1.8
textiles, 2.7
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos, tres observaciones de empresa-
rias mujeres en el sector transporte y nueve observaciones de empresarias en el sector de productos de madera.
36
Evaluación de la pobreza en Bolivia
no (gráfico 2.3). Por regla general, las em- las causas subyacentes, utilizamos un
presarias ganan Bs6.5 por hora, comparado análisis de regresión de mínimos cuadra-
con Bs8.3 para los hombres. Las diferencias dos ordinarios (MCO) para descomponer
más marcadas se encuentran en los secto- la brecha de género en ingresos por hora.
res de productos de madera y camélidos. Sólo incluimos empresas de propiedad ab-
Sin embargo, el número de observaciones, soluta de la familia del gerente-propieta-
al desglosar los datos por género y sector, rio. Contamos con información suficiente
es demasiado bajo en estos dos sectores como para llevar a cabo un análisis de
para que las estimaciones sean significati- regresión para unas 446 empresas, la mi-
vas. Como vendedores de comida o dueños tad de las cuales son administradas por
de pequeños restaurantes, los hombres ga- mujeres. Las estimaciones MCO señalan lo
nan 60 por ciento más que las mujeres. El siguiente (tabla 2.3):
único sector en el que a las mujeres les va > En promedio, las mujeres ganan 38 por
mejor que a los hombres, es en el de tien- ciento menos que los hombres, después
das de comestibles, donde ganan cerca del de dar cuenta de las horas trabajadas
doble por hora. (columna 1).10
> Al controlar por educación y experien-
Las brechas de género en la educación cia, la brecha de género disminuye lige-
y experiencia sólo explican alrededor de ramente, pero las mujeres todavía ganan
un sexto de la diferencia de rentabilidad 33 por ciento menos que los hombres
entre hombres y mujeres. Para entender (columna 2).
Gráfico 2.3 - Brechas de género del salario por hora, por sector
(ingresos de los hombres como proporción de los ingresos de las mujeres)
total, 1.3
tiendas de
Comestibles, 0.5
transporte, 0.9
textiles, 1.4
Comida, 1.6
madera, 1.8
Camélidos, 2.6
10 El coeficiente de –0.481 sobre la variable ficticia de género, implica que las mujeres ganan, en promedio,
38% menos que los hombre (1 – exp(-0.481)).
37
Evaluación de la pobreza en Bolivia
> Controlando por tamaño (capital pro- res, pero estadísticamente indiferente de
ductivo11 y número de empleados de la 0 (columna 4). Esto refleja el hecho de
empresa), la brecha de género se vuelve que las mujeres tienden a escoger sectores
estadísticamente insignificante (columna cuyo rendimiento relativo es bajo, como las
3). Dicho de otro modo, la brecha de gé- tiendas de comestibles, los camélidos y los
nero de 33 por ciento, calculada después textiles (la venta de comida, por otro lado,
de controlar por educación y experiencia, es un sector relativamente atractivo).
se puede explicar en su totalidad por di- > Como ya lo han señalado otros estudios,
ferencias de capital productivo. el tener un número de identificación tri-
> Añadir variables ficticias para los sectores butaria (es decir, ser una empresa for-
de operación hace que la brecha de género mal), no afecta la brecha de género de
se vuelva positiva, en favor de las muje- la rentabilidad.
11 La medida utilizada es el logaritmo de capital productivo, excluyendo edificios y terrenos, pero incluyendo
el costo de reemplazo del inventario. La exclusión de terrenos y edificios se debe a las siguientes razones:
i) muchas empresas operan desde la casa, de manera que el valor de estos activos recoge también el uso
del hogar; ii) como los edificios y terrenos no aumentan en valor, pero son, de por sí, una fuente de inver-
sión, su rendimiento para la empresa es menor que el de los equipos e inventario; y iii) el financiamiento
para equipos e inventario tiende a ser diferente que el financiamiento para edificios y terrenos.
38
Evaluación de la pobreza en Bolivia
del hogar y del trabajo. En la encuesta de Capítulo 1 reveló cómo las diferencias de
empresas, 73 por ciento de las empresarias los resultados de empleo durante el ciclo
casadas, respondieron que la posibilidad de vida de hombres y mujeres reflejan la
de cuidar de los miembros de la familia era mayor importancia de las responsabilidades
una razón muy importante para dedicarse a familiares y del hogar para los resultados
trabajar por cuenta propia, comparado con correspondientes a las mujeres. Las muje-
sólo 45 por ciento de los hombres casados. res son mucho más propensas que los hom-
Asimismo, casi 70 por ciento de las mujeres bres a decir que se dedicaron a trabajar por
casadas buscan principalmente un horario cuenta propia para complementar el ingre-
de trabajo flexible, mientras que sólo 45 so familiar después de los 19 años de edad
por ciento de los hombres casados lo hace (aproximadamente 60 por ciento, compa-
(gráfico 2.4). Las razones más importantes rado con unos 15 por ciento en el caso de
en el caso de las mujeres solteras eran el no los hombres). Asimismo, cerca de 25 por
tener que depender de otros (82 por ciento) ciento de las mujeres de más de 19 años de
y agrandar sus empresas (76 por ciento). edad, respondieron que decidieron trabajar
por cuenta propia para poder ocuparse del
Además, las razones para dedicarse hogar, mientras que ningún hombre dio esa
a trabajar por cuenta propia también se respuesta. Al estudiar el flujo de personas
relacionan con el estado civil y la edad entre el empleo formal e informal en Ar-
(ciclo de vida) de las empresarias. El gentina, Brasil y México, Perry et al. (2007)
no depender de otros
Agrandar el negocio
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
hombre mujer
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
40
Evaluación de la pobreza en Bolivia
señalan que existe un corredor de movili- género más grande en lo que respecta a la
dad especialmente dinámico compuesto educación se encuentra en el sector de la
por mujeres, la mayoría casadas, que se venta de comida, donde los hombres tienen
mueven entre estar fuera de la fuerza labo- en promedio 4,2 años más de instrucción
ral y el auto empleo informal. Los autores que las mujeres.
concluyen que el objetivo de este grupo de
trabajadoras por cuenta propia, probable- c) Menor escala de operaciones
mente sea complementar el ingreso fami- Las empresarias operan a una esca-
liar y no desarrollar una empresa. la bastante menor que los hombres. Por
regla general, las empresas de hombres
b) Menor grado de instrucción tienen tres veces los activos de las empre-
El nivel de instrucción de las mujeres sas de mujeres, y emplean un promedio de
empresarias es, por regla general, menor 3.5 personas, comparado con 2.7 para las
que el de sus colegas varones, aunque empresas que pertenecen a mujeres (tabla
hay diferencias en los distintos sectores. 2.4). Las diferencias sectoriales son sig-
Los empresarios tienen, por término me- nificativas. La brecha de género es espe-
dio, 2.2 años más de instrucción que las cialmente pronunciada en el sector de los
empresarias (gráfico 2.5). La brecha de textiles, donde los hombres tienen 5.4 em-
género varía dependiendo del sector, pero pleados y activos productivos por valor de
aun en el sector con menos diferencias, los Bs46.642, en promedio, mientras que las
empresarios tienen casi dos años más de mujeres operan con dos empleados y acti-
instrucción que las mujeres. La brecha de vos productivos de sólo Bs7.267.
total, 2.2
madera, -1.5
transporte, -3.8
textiles, 2.2
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos, tres observaciones de em-
presarias mujeres en el sector transporte y nueve observaciones de empresarias en el sector de productos de
madera.
41
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Tiendas
Textiles Transporte Comida Madera Camélidos Total
comest.
Activos1 (Bs.) Hombres 46.642 113.702 13.099 16.715 48.114 24.194 64.690
Mujeres 7.267 258.800 47.050 7.661 30.277 5.810 20.969
Brecha
6.4 0.4 0.3 2.2 1.6 4.2 3.1
género2
Empleados Hombres 5.4 1.2 3.5 4.9 4.6 6.2 3.1
Mujeres 2 6.7 2.8 2.6 6.2 2.3 2.7
Brecha género 2.7 0.2 1.3 1.9 0.7 2.7 1.3
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
1 Excluyendo bienes raíces.
2 Para calcular las brechas de género se consideran los activos de los hombres como proporción de los de las
mujeres, y el número de empleados de las empresas de hombres como proporción del número de empleados de las
empresas de mujeres.
Algunas empresarias eligen operar a depender de los demás, poder cuidar de los
menor escala. En algunos casos, las muje- niños simultáneamente y tener un horario
res deciden operar a menor escala para po- flexible de trabajo. Cuando se les preguntó
der atender las labores del hogar. Con una a las mujeres cuál sería el número ideal de
escala de operaciones más grande, perde- empleados para su empresa dentro de cinco
rían algunas de las ventajas que les ofrecen años, la respuesta promedio fue 6.9, com-
las microempresas, incluyendo no tener que parado con 9.2 para los hombres.
40%
35%
30% 29%
27% 26% 25%
20% 17%
14%
10%
10%
5% 6%
3% 2%
0%
tiendas de Venta Camélidos textiles muebles transporte
comestible comidas
hombre mujer
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
42
Evaluación de la pobreza en Bolivia
2.500
2.236
2.063
2.000 1.858
1.833
1.500 1.366
1.228 1.181 1.174
1.065
1.000 931
755
651
500
0
transporte madera Comida tiendas textiles Camélidos
hombre mujer
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos, tres observaciones de em-
presarias mujeres en el sector transporte y nueve observaciones de empresarias en el sector de productos de
madera.
43
Evaluación de la pobreza en Bolivia
E
n este capítulo examinaremos un conjunto de obstáculos
relacionados con el género que enfrentan las mujeres en
cuanto a la productividad de sus empresas. Primero nos
concentramos en las variables que reducen el acceso de las mujeres
a los activos productivos, incluyendo capital financiero, físico y
humano. Luego analizamos otros factores que impiden que las
mujeres participen en la actividad económica, tanto en el mercado,
como en el hogar.
46
Evaluación de la pobreza en Bolivia
El análisis de este capítulo está basa- ron 20 grupos focales conformados por
do en datos de la encuesta de micro y pe- trabajadoras por cuenta propia de cuatro
queñas empresas, combinados con datos sectores (camélidos, tiendas de comesti-
cualitativos reunidos durante las discu- bles, venta de comida y textiles). En el
siones de grupos focales con mujeres de Recuadro 3.1 se presentan las fortalezas
cuatro ciudades importantes de Bolivia. y debilidades de los datos reunidos en los
En febrero y junio de 2007, se organiza- grupos focales.
12 La empresa consultora Encuestas y Estudios realizó las entrevistas en junio de 2007. La empresa envió
directamente invitaciones a una muestra de empresas que cumplían las especificaciones necesarias.
Véase Encuestas y Estudios (2007). Para más información sobre el proceso de selección, véase Banco
Mundial (2007).
47
Evaluación de la pobreza en Bolivia
La ventaja principal de los datos de percepción es que las personas toman decisiones basadas en su
manera de percibir las oportunidades y obstáculos que enfrentan. Además, los datos ponen de relieve
la manera en que cada obstáculo afecta la productividad de cada empresa. De ahí que la percepción
del obstáculo esté directamente ligada a una consecuencia práctica para la productividad y no a una
afirmación vaga. A la luz de estos méritos y limitaciones, el análisis comparativo de los obstáculos
que enfrentan las empresas informales versus las formales, las empresas pequeñas versus las microe-
mpresas o las empresas de un sector versus las de otro sector, por ejemplo, debería ayudar a entender
mejor el tema de la productividad y la formalización.
Fuente: Banco Mundial (2007).
Crimen
Corrupción
Competencia informal
inestabilidad macro
Costo de crédito
Equipos
inestabilidad política
transporte
Quehaceres domésticos
Política económica
tierra
materia prima
impuestos
monopolios
Cuidado de niños
Regalmento aduanero
Cumplimiento contratos
Ley de trabajo
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
30 29.0
20 19.0
10
7.1
5.9
0
Empresas Empresas Empresas Empresas
de hombres de mujeres de hombres de mujeres
(%) Préstamo bancario (%) microcrédito
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Capital de Préstamo
Crédito ban. Cuenta
trabajo de de instit. Pasanaku1
p/arrancar Ahorro
banco financiera
Empleados 13. 1.9 7.5 13. 17.
1-4 20. 5.9 14. 22. 23.
mujeres
Empr.
las empresarias reciben crédito bancario La brecha de género del uso de servicios
para empezar un negocio, comparado con financieros se achica con el tamaño de la
29 por ciento en el caso de los hombres, empresa y prácticamente desaparece cuan-
y sólo 23 por ciento de las empresarias do la empresa alcanza cierto tamaño. El uso
tienen crédito de una institución formal, del crédito y de otros servicios financieros
comparado con 36 por ciento de los hom- aumenta con el tamaño de la empresa, sin
bres. La dependencia de los mecanismos importar si el propietario es hombre o mujer.
de ahorro informales (pasanaku) también Una vez que la empresa tiene cinco emplea-
es significativamente mayor entre las mu- dos o más, las empresarias parecen tener el
jeres, mientras que los hombres suelen mismo acceso al crédito que los empresarios
operar con una cuenta de ahorros formal. y, en algunos casos, incluso mejor (tabla
La excesiva dependencia de los préstamos 3.1). A esta escala de operaciones, casi 29
informales de las microempresas encabe- por ciento de las empresas de mujeres tienen
zadas por mujeres, es considerada como crédito bancario para empezar a funcionar,
una indicación de los obstáculos específi- comparado con 31 por ciento de los hombres,
cos del género del mercado en el crédito mientras que más mujeres que hombres reci-
formal en estudios similares de otros paí- ben capital de trabajo financiado por el ban-
ses latinoamericanos (por ejemplo, Pagan co o préstamos de instituciones financieras.
y Sánchez 2001 para México). Esto tiene
un costo económico, ya que la dependen- La menor dependencia de las mujeres
cia exclusiva de fuentes internas o infor- empresarias de los servicios financieros,
males de financiamiento podría impedir el especialmente los formales, se debe princi-
desarrollo de la empresa (Ayyagari et al. palmente a los obstáculos de la demanda,
2006). tales como, el bajo nivel de instrucción y
una gran aversión por el crédito. Las mu-
La mayoría de las mujeres operan a jeres tienen más dificultades para solicitar
una escala menor de operaciones, donde préstamos comerciales por su menor grado
las diferencias basadas en el género en de instrucción y su falta de conocimientos
el acceso a los servicios financieros son financieros y habilidades empresariales.
las más marcadas. Noventa y cinco por Para las empresarias, los procedimientos
ciento de las mujeres empresarias traba- burocráticos representan un gran obstáculo
jan en cuatro sectores (textiles, comida, para solicitar préstamos (Recuadro 3.2). En
camélidos y tiendas de comestibles), vista del carácter informal del trabajo de las
donde el tamaño promedio de las empre- mujeres y su menor grado de instrucción,
sas encabezadas por mujeres es de dos a las trabajadoras por cuenta propia también
tres empleados. Es decir, las diferencias tienen menos probabilidades de producir,
basadas en el género del uso de servicios mantener y suministrar los documentos ne-
financieros más marcadas se observan en cesarios (por ejemplo, estados financieros
las escalas donde operan la mayoría de auditados, certificado de inscripción, licen-
las empresas de mujeres, disminuyendo cias o planes de negocios) para obtener un
así la capacidad de las mujeres de au- préstamo. Los datos cualitativos también
mentar la productividad y agrandar sus señalan que las mujeres empresarias sien-
empresas. ten gran aversión por el crédito.
51
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Recuadro 3.2 - Percepciones de las micro y pequeñas empresarias de los obstáculos del
acceso al financiamiento
El principal obstáculo que enfrentan las mujeres de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz para
hacer crecer sus negocios, es la falta de capital de operación. La opinión fue uniforme entre las
participantes de los seis diferentes sectores incluidos en la encuesta, pero fueron las mujeres dueñas
de tiendas de comestibles y las vendedoras de comida las más enfáticas. Las mujeres de los sectores
de camélidos y textiles se lamentaron de la falta de capital físico, mencionando sobre todo la falta
de maquinaria.
En vista del nivel de desarrollo del sector microfinanciero en Bolivia, y la cantidad de organizacio-
nes que ofrecen acceso directo al crédito a la población pobre, en particular a las mujeres, obtener
pequeños préstamos parecería ser la solución obvia para las empresarias que necesitan efectivo y
equipos. Sin embargo, las mujeres que participaron en las discusiones de grupos focales no estuvie-
ron de acuerdo.
Por el contrario, las mujeres manifestaron no tener confianza en las instituciones crediticias y tener
miedo de las consecuencias del endeudamiento. Estas percepciones negativas estaban relacionadas
tanto con los bancos formales, como con las instituciones microfinancieras y se basaban en sus
propias experiencias y las de sus colegas. Muchas mujeres aludieron a la dificultad de reembolsar los
préstamos (“He tenido que trabajar tres veces más para pagar al banco”) y otras relataron historias
personales de incumplimiento y pérdida de bienes. Las mujeres coincidieron en que las tasas de inte-
rés eran excesivamente altas y que “al final, uno termina trabajando para pagar lo que debe”. Algunas
mujeres se mostraron incluso más pesimistas: “He visto lo que le hicieron a mis amistades... prefiero
no solicitar préstamos, porque al final se pierde todo lo que uno tiene”.
En la mayoría de los grupos, había un pequeño porcentaje de mujeres que sí consideraban el crédito
como una posible manera de agrandar sus empresas. Sin embargo, agregaban que no bastaba con
querer un préstamo, sino que también había que superar una serie de obstáculos, como la falta de
documentos legales y de garantías. “Los bancos piden muchos papeles y garantías. Piden papeles y
títulos de la casa, documentos sobre los ingresos, avales, preguntan cuántos hijos uno tiene y muchas
otras cosas”, afirmó una de las mujeres entrevistadas.
Finalmente, con la excepción de las mujeres solteras, quienes observaron que los bancos solían pedir
que el marido firmara el documento de préstamo también, las mujeres dijeron no recibir un trato
diferente al que recibían los hombres cuando solicitaban crédito. Cualquier diferencia que pudiera
existir, explicaron, se debía a otras diferencias: “Prestan menos dinero a las mujeres, pero es porque
tenemos menos ingresos”.
Fuente: Informe Estudio Cualitativo: Informalidad y Productividad, Encuestas y Estudios (2007).
A pesar de que la aversión de las mu- mente, mientras más informal sea el crédi-
jeres por el crédito es atribuible, en par- to, más caro es, y las mujeres dependen en
te, a su percepción de las tasas de interés gran medida de las fuentes informales de
como excesivamente altas, éstas son bas- crédito. Comparando los préstamos banca-
tante razonables para la región. Natural- rios formales y los préstamos de microcré-
52
Evaluación de la pobreza en Bolivia
dito, y considerando que es más caro y más lo que la mayor parte de las empresarias
peligroso prestar a las pequeñas empresas sostuvo es que simplemente “prestan me-
informales que a las más grandes, la dife- nos dinero a las mujeres porque nuestros
rencia de tasa de interés entre los dos es ingresos son menores”. Como se mencionó
relativamente pequeña en Bolivia (Banco anteriormente, la vibrante industria mi-
Mundial 2007). Además, según una compa- crofinanciera boliviana está dominada por
ración de las tasas cobradas por diferentes mujeres y existe muy poca discriminación
instituciones microfinancieras de la región, contra la mujer en este sector. Las pocas
las instituciones bolivianas operan con ta- mujeres que mencionaron la existencia de
sas de interés más bajas (anexo 4). prácticas injustas y de mala voluntad con
ellas por parte de los bancos, eran solteras
La falta de títulos de propiedad, que o divorciadas. Estas mujeres dijeron que los
con frecuencia son necesarios para garan- bancos las excluían al exigir la firma o una
tizar los préstamos, también podría influir garantía del marido.
negativamente sobre la demanda de crédi-
to de las mujeres. En los grupos focales se Según los grupos focales, el obstá-
debatió sobre cómo la falta de documentos culo más importante de la oferta es la
de propiedad de la tierra o de la casa, difi- “impropiedad” de los servicios financie-
cultaba la constitución de garantías. Aunque ros ofrecidos a las mujeres. Varios grupos
actualmente, en Bolivia, se están cambiando focales observaron que los instrumentos
las prácticas de titulación de tierras y hay financieros que ofrecen los bancos o las
muchos más títulos extendidos a nombre instituciones microfinancieras no son lo
de la pareja (58 por ciento), siguen siendo suficientemente flexibles como para que
raros los títulos concedidos exclusivamen- las mujeres respondan a los cambios de
te a la mujer (6 por ciento) con respecto las oportunidades o no satisfacen sus ne-
a los títulos otorgados a hombres (24 por cesidades específicas. Esta preocupación
ciento).13 Al examinar una muestra de países era particularmente fuerte en grupos fo-
latinoamericanos, Deere y León (2003) en- cales con mujeres de ciertos sectores. Por
cuentran que aproximadamente 70 a 90 por ejemplo, a las mujeres que tienen tiendas
ciento de los propietarios formales de tierras de comestibles o que venden comida y
de labrantío son hombres y que cuando las necesitan dinero en efectivo diariamente,
mujeres sí poseen tierras, son menos exten- les convendría tener acceso a servicios fi-
sas que las de los hombres.14 nancieros como las líneas de crédito de
capital de trabajo. Otros sectores mencio-
En lo que se refiere a los obstáculos de naron la necesidad de invertir en maqui-
la oferta, en los datos cualitativos no hay naria nueva (camélidos y textiles) y por
pruebas de discriminación por género en ende la necesidad de obtener regularmen-
el acceso al crédito. Hubo muy pocas que- te crédito de inversión. En estos sectores,
jas en el sentido de que las instituciones la preocupación más importante eran las
financieras discriminan contra las mujeres, tasas de interés altas percibidas.
Las estimaciones sugieren que el hecho pero tiende a ser menos fuerte que el de
de eliminar los obstáculos al capital que los hombres. Los resultados de la encuesta
enfrentan las empresarias, puede ser muy de microempresas señalan que las mujeres
rentable, dependiendo del sector de acti- que manejan una tienda de comestibles no
vidad. Al estimar la tasa interna de retorno tienen ningún deseo de agrandar su nego-
que se obtendría al doblar el capital de la cio, mientras que los hombres que se des-
empresa en cada uno de los seis sectores, por empeñan en este sector sí. Por otro lado,
género, vemos que en el caso de la venta de las mujeres del sector de textiles expresa-
comida, los textiles y los productos de camé- ron un fuerte deseo de crecer, estimando
lidos, el rendimiento es alto para las mujeres, el tamaño ideal de sus operaciones en 13
siendo incluso más alto que para los hombres empleados, comparado con el actual pro-
(tabla 3.2). En cambio, aumentar la inversión medio de dos empleados. Según estimacio-
en los sectores de transporte y de tiendas de nes aproximadas, al doblar el capital que
comestibles no parece ser atractivo para las poseen las mujeres en este sector, las uti-
empresarias. Aunque son aproximaciones, lidades mensuales aumentarían de cerca de
estas estimaciones ponen de manifiesto la 22 por ciento, lo cual implica una tasa de
necesidad de adoptar un enfoque específico retorno sobre la inversión necesaria de 27
para el sector de las intervenciones dirigidas por ciento, aproximadamente.
a expandir empresas de mujeres. Los resul-
tados también reflejan la actual subinver- b) Acceso al capital físico, social
sión en empresas de mujeres con respecto a y humano
empresas que pertenecen a hombres, en los Las inquietudes que manifiestan las
sectores de productos de camélidos y textiles. mujeres respecto del acceso al capital fí-
Como se mencionó anteriormente, en estos sico varían según el sector, dirigiéndose
dos sectores los hombres operan con cuatro a a la maquinaria en algunos sectores y
seis veces la cantidad de activos productivos en la necesidad de contar con inventa-
de las mujeres. rios más grandes, en otros. Los grupos
focales de los sectores de textiles y ca-
El deseo de las mujeres de hacer crecer mélidos subrayaron la necesidad de contar
su negocio también varía según el sector, con más maquinaria y equipos. Las mu-
Fuente: Estimación del autor, basada en información de la encuesta de micro y pequeñas empresas de 2007.
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos, tres observaciones de em-
presarias mujeres en el sector transporte y nueve observaciones de empresarias en el sector de productos de
madera.
54
Evaluación de la pobreza en Bolivia
jeres operan con menos activos que los mujeres, esta posibilidad no parecía ser una
hombres en ambos sectores, mientras que estrategia de crecimiento viable. Las muje-
las estimaciones revelan tasas de retorno res afirmaron enfáticamente que preferían
internas especialmente elevadas sobre las operar a pequeña escala y dentro de una
inversiones suplementarias en las empre- estructura familiar, que asociarse con otras
sas de mujeres. Para los grupos focales de mujeres. Los grupos focales de los distintos
mujeres dueñas de tiendas de comestibles sectores expresaron la misma falta de con-
o dedicadas a la venta de comida, el pro- fianza (recuadro 3.3).
blema era acumular y mantener una canti-
dad adecuada de suministros. Las empresarias son más propensas
a participar en asociaciones, pero son
Las mujeres operan con menos activos muchas las que piensan que carecen de
físicos por su menor dependencia de los ser- utilidad. Las mujeres tienen mayor ten-
vicios financieros, sus diferentes motivacio- dencia a participar en una asociación, aun
nes para trabajar y su tendencia a operar cuando las ventajas prometidas no sean
la empresa desde la casa. Las empresas de muy claras (gráfico 3.3). Cuarenta y cinco
mujeres son menos propensas a depender de por ciento de las mujeres y 32 por ciento
los servicios financieros, lo cual restringe na- de los hombres piensan que participar en
turalmente su capacidad de crecer e invertir una asociación no tiene ningún beneficio
en activos físicos. Además, si la motivación (gráfico 3.4). En el caso de las mujeres,
del negocio es únicamente complementar el la razón más importante para asociarse es
ingreso del marido cuando es necesario, tiene proteger la ubicación de su negocio (men-
sentido mantener un nivel bajo de inversión cionado por 16 por ciento de las mujeres),
en maquinaria y poco inventario para poder mientras que los hombres se asocian con el
variar las operaciones en función de la acti- fin de tener acceso al financiamiento (15
vidad económica del cónyuge. Por otro lado, por ciento) y poder negociar con las auto-
muchos de estos negocios funcionan en la ridades (13 por ciento).
casa y, por consiguiente, no pueden agran-
darse demasiado. Finalmente, como las mu- En lo que se refiere al capital humano,
jeres trabajan comúnmente desde la casa, el las empresarias enfrentan grandes obstá-
capital físico se vuelve intercambiable entre culos a la productividad debido a su me-
la familia y el negocio, lo que podría restar nor grado de instrucción, obstáculo que
claridad a su forma de responder a las pre- es especialmente difícil de superar para
guntas de la encuesta. las mujeres indígenas. El hecho de que las
mujeres, sobre todo las mujeres indígenas,
No existe mucha confianza ni capital tengan un menor grado de instrucción que
social entre las mujeres en términos de sus contrapartes varones les impide adoptar
actitud hacia la asociación con otras mu- los mejores procedimientos para agrandar
jeres. Una manera de compartir los costos sus empresas, tales como solicitar présta-
de invertir en maquinaria nueva, alcanzar mos o formalizarse. Las mujeres indígenas
economías de escala en las operaciones y de El Alto mencionaron además la dificul-
ampliar el negocio, sería asociarse con otras tad de conseguir y entender la información
pequeñas empresas. Sin embargo, para las necesaria para exportar.
55
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Muchas mujeres no creen en la utilidad de las asociaciones. Las empresarias de los grupos focales
de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz creían que lo mejor para sus empresas era mantener una
postura individualista. Ellas rechazaban la opción de crear asociaciones y cooperativas o pertenecer
a alguna por tres razones: En primer lugar, tenían poca confianza en la honestidad de los demás y en
trabajar juntos en pos de un bien común. En segundo lugar, tendían a asociar la afiliación a una aso-
ciación con la pérdida de independencia y una posible pérdida del control sobre sus propios recursos.
En tercer lugar, no veían la utilidad de las asociaciones para agrandar el negocio.
Algunas mujeres reconocieron que trabajar con otras mujeres para buscar soluciones a ciertos
problemas, como el acceso al mercado, la seguridad o la capacitación, podría ayudar, pero nin-
guna estaba dispuesta a compartir recursos productivos o activos si esto reducía las posibilida-
des de agrandar la empresa. Las tres razones mencionadas en el párrafo anterior fueron debatidas
por unas cuantas mujeres en cada grupo, quienes hicieron hincapié en ciertas áreas, como la capa-
citación, donde el agruparse con otras mujeres no representaba un peligro para su negocio y podría
ser una buena opción. Sin embargo, todas convinieron en que era completamente imposible pensar
en la propiedad colectiva o en alguna manera de compartir los activos. Una de las mujeres resumió la
opinión general diciendo: “Es mejor tener un negocio pequeño, pero que sea de uno mismo”.
Fuente: Informe Estudio Cualitativo: Informalidad y Productividad, Encuestas y Estudios (2007).
Debido a su menor grado de instruc- verían con buenos ojos que tengan emplea-
ción, el acceso a mano de obra calificada dos hombres. Un dato interesante es que la
también podría ser un obstáculo para las propensión de las mujeres a contratar mu-
empresarias, ya que las mujeres prefieren jeres, parece disminuir con el tamaño de la
contratar personal femenino y los sectores empresa (gráfico 3.5). Una vez más, tene-
donde trabajan, tienden a estar poblados mos en cuenta las influencias sectoriales
por mujeres. Mientras que el menor grado sobre los sistemas de contratación.
de instrucción de las empresarias limita la
productividad, su propensión a contratar III. Obstáculos del mercado y
personal femenino se traduce en una fuer- del hogar a la productividad
za laboral que generalmente también tiene económica de las mujeres.
menos educación y es menos productiva.
Está de más decir que las mujeres que tra- En algunos sectores, las mujeres en-
bajan en sectores dominados por mujeres frentan barreras para acceder a nuevos
tienden a no contratar hombres. Pero apar- mercados; en otros, el problema principal
te de las razones obvias para esto, existen es la intensa competencia de precios. Las
otras que son más de índole cultural. Algu- empresarias que participaron en nuestros
nas mujeres dijeron que los hombres po- grupos focales señalaron que el pequeño
drían no sentirse cómodos trabajando para tamaño de los mercados y la intensidad de
una mujer; otras dijeron que sus maridos no la competencia eran obstáculos para agran-
56
Evaluación de la pobreza en Bolivia
60
50
43
40
35 35
33
30
30
24
20
20 18
14 15
13
10 8
5
0
transporte Camélidos madera Venta Ropa tiendas total
comidas
hombre mujer
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos, tres observaciones de em-
presarias mujeres en el sector transporte y nueve observaciones de empresarias en el sector de productos de
madera.
obtener financiamiento
Evitar multas
Proteger ubicación
ningún beneficio
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50
hombre mujer
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
57
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Gráf. 3.5
100
80 77.3
60 53.9
39.2
40
28.9 28.1
20 17.5
0
1-4 5-10 >11
tamaño de la empresa (número de empleados)
Empresas de mujeres Empresas de hombres
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos.
dar sus empresas. Muchas de ellas también éxito obtenido por algunas empresas pe-
mencionaron que estos factores dan como ruanas de exportación de alpaca y produc-
resultado flujos de ingresos muy variables tos derivados.
e inseguros. Los problemas de acceso al
mercado y de competencia parecen ser es- En algunos sectores, las mujeres con-
pecíficos del sector, afectando a hombres y sideraban la extorsión y el hostigamiento
mujeres por igual. Las mujeres que venden por parte de la policía y otros funciona-
comida o tienen una tienda de comestibles rios como un obstáculo a la productivi-
hicieron hincapié en la importancia de la dad y un desincentivo para formalizar sus
presión de la competencia. En el sector de empresas. Según las mujeres que venden
textiles, el problema más grande era la im- comida preparada, la presión de la compe-
portación de ropa usada, que hacía bajar tencia era motivo para que los funcionarios
los precios.15 Las empresarias del sector de públicos exigieran una “contribución” a los
productos de camélidos manifestaron que vendedores para poder conservar su puesto
la falta de información y apoyo por parte en un determinado mercado o en la calle.
del gobierno era una traba para acceder a Las mujeres que venden sus productos de
los mercados de exportación. Este sector camélidos en la calle, hicieron alusión a
demostró tener grandes aspiraciones de problemas similares. Ellas pensaban que si
exportar, aparentemente estimuladas por el formalizaban su negocio, el problema de
15 Según un estudio realizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), la importación de ropa
usada le cuesta a Bolivia alrededor de 15.300 empleos por año. El estudio también señala que 93 por
ciento de las importaciones son ilegales (Vidaurre 2005).
58
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Las mujeres ven la informalidad como una manera de equilibrar sus funciones productivas y
reproductivas y de complementar el ingreso del hogar. Si bien el tema de equilibrar la responsa-
bilidad familiar y doméstica no surgió en las discusiones de grupos focales organizadas predominan-
temente con hombres, sí fue el tema central entre las mujeres que participaron en los grupos focales
femeninos. Como dijo una mujer: “La mujer tiene que trabajar el triple: en el hogar, con los hijos y,
además, en la empresa. Con esta actividad en particular, puedo ocuparme de mi hogar y de mis hijos,
sin salir de la casa.” La otra razón principal para trabajar por cuenta propia que surgió de los datos
cualitativos fue la necesidad de complementar los ingresos del hogar.
Algunas mujeres también manifestaron que optaron por trabajar por cuenta propia por los
obstáculos de movilidad impuestos por el marido. En otras palabras, los roles de género también
restringen la movilidad de la mujer, como lo confirman afirmaciones como la siguiente: “Mi marido
no me deja trabajar fuera de la casa”. Del mismo modo, algunas mujeres se refirieron a los celos y al
machismo como obstáculos importantes para trabajar fuera de la casa.
Fuente: Informe Estudio Cualitativo: Informalidad y Productividad, Encuestas y Estudios (2007).
59
Evaluación de la pobreza en Bolivia
100
86 84
79
80
66
63 60 62
60 57 58
54 54
47 44
42
40
20
0
textiles transporte tiendas Venta madera Camélidos total
comidas
hombre mujer
Fuente: Estimaciones del autor basadas en la Encuesta de Microempresas del Banco Mundial (2007).
Nota: Hay sólo seis observaciones de empresarios varones en el sector de camélidos
tan. Pruebas empíricas de Colombia (Peña- En Bolivia existe mucha violencia in-
Parga y Glassman 2004, Ribero 2003) y de trafamiliar y ésta afecta la autonomía y
Chile (Acosta, Perticara y Ramos 2005) dan las capacidades productivas de las mu-
cuenta de una relación estrecha entre el jeres.16 Los resultados de una encuesta re-
acceso al cuidado de los niños y la par- ciente de violencia intrafamiliar llevada a
ticipación femenina en la fuerza laboral, cabo por el Ministerio de Salud y Deportes
mientras que las pruebas de México (Wong y la Organización Panamericana de Salud
y Levine 1992, Gong y van Soest 2002) re- (OPS) señalan que 55.4 por ciento, 5 de
velan que la participación de las mujeres cada 10 participantes en la encuesta, ha-
que tienen hijos pequeños en el mercado bían sido víctimas de violencia intrafami-
laboral, aumenta cuando éstas viven en liar (Programa Nacional Genero y Violencia
hogares con otras mujeres adultas que pue- 2004). Una mirada rápida a las estimacio-
den cuidar de sus hijos durante las horas de nes de otros países señala que, en Bolivia,
trabajo. El Capítulo 4 destaca el incremento la prevalencia de la violencia de género es
notable de la actividad de las mujeres como alta para la región (CEPAL 2007b).17 El im-
resultado de la expansión de los servicios pacto de este tipo de violencia fue men-
de cuidado de los niños para hogares de cionado por algunas participantes de los
ingreso bajo en Guatemala y México. grupos focales, sobre todo por las vende-
doras de comida que operan en las calles. Latina muestran que la violencia de géne-
Como estas mujeres dependen de la lealtad ro no sólo disminuye la productividad y los
de sus clientes, ofrecer un servicio cordial ingresos de las mujeres (Morrison y Orlando
es importante para éxito del negocio.18 Se- 1999, 2004), sino que también afecta las
gún las mujeres, hacer esto sin provocar tasas de acumulación de capital humano
los celos del marido puede ser una tarea y social (Morrison et al., en preparación).
bastante difícil. Las discusiones de grupos Las restricciones sobre la autonomía de la
focales también revelaron que a algunas mujer impuestas por el marido, por ejemplo
mujeres no se les permite trabajar fuera en cuanto a movilidad y “conducta”, dismi-
de la casa. Las estimaciones para América nuyen aún más su capacidad productiva.
18 El sector de venta de comida es heterogéneo e incluye mujeres que llevan almuerzos baratos al lugar de
trabajo de los clientes (obreros de la construcción, policías y otros vendedores callejeros) o vendedoras
callejeras con puestos de comida especializada, así como dueñas de restaurantes. Crear una base de
clientes leales es la clave de todos estos negocios.
Capítulo IV
Implicaciones de las políticas
destinadas a incrementar la
formalización y productividad de
las micro y pequeñas empresarias
E
n es
62
Evaluación de la pobreza en Bolivia
En este capítulo, analizaremos las op- nancieros, capital humano, tecnología, ma-
ciones de política dirigidas a fomentar un teria prima y maquinaria), sea a disminuir
mayor crecimiento y productividad de las los obstáculos que pesan sobre la partici-
pequeñas y microempresas de mujeres de pación productiva de las mujeres en las ac-
Bolivia, en vez de promover la formaliza- tividades económicas en el mercado (como
ción como único objetivo. Esto se debe a barreras para entrar a los mercados, obstá-
que, como se mencionó en el capítulo 1, culos de movilidad atribuibles al crimen o
la gran mayoría de las empresas informa- a la corrupción y abuso de los funcionarios
les de mujeres son simplemente demasia- públicos) y dentro del hogar (doble carga
do pequeñas como para beneficiarse de la de trabajo causada por los quehaceres do-
formalización, y las desventajas (pago de mésticos y el cuidado de los hijos, violencia
impuestos y licencias, requisitos burocrá- basada en el género y otros obstáculos a la
ticos, etc.) son demasiado grandes para un autonomía de la mujer).
pequeño negocio que trata de abrirse ca-
mino. Siendo así, las políticas destinadas Algunas de las políticas destinadas a
a facilitar la expansión de las empresas de incrementar la productividad y el creci-
mujeres y a aumentar su rentabilidad, para miento pueden combinarse con medidas
que puedan aprovechar los beneficios de para aumentar los beneficios de la for-
la formalización, son las que más proba- malización, como un incentivo adicional
bilidades de éxito tienen. Sin embargo, los para que las empresarias se formalicen.
responsables de formular políticas también Existen varias formas de reforzar los be-
deberían sostener y acelerar medidas adi- neficios de la formalización, por ejemplo,
cionales relacionadas con la simplificación ofrecer servicios de desarrollo empresarial
administrativa y el flujo de información y capacitación a las empresas formales,
respecto de la formalización, paralelamente ampliar sus oportunidades de adquisición
a las opciones de política que proponemos pública, desarrollar mercados internos con
a continuación.19 productos de mejor calidad y precio, me-
jorar los programas de promoción de las
Las empresas de mujeres son, por re- exportaciones formales y apoyar progra-
gla general, demasiado pequeñas como mas de desarrollo de proveedores dirigidos
para aprovechar las ventajas de la for- a reforzar la vinculación comercial con las
malización y las políticas deberían con- empresas privadas más grandes. Otras ma-
centrarse en aligerar los obstáculos a la neras de hacer que la formalidad sea más
productividad y al crecimiento. En vista atractiva son vincular la formalización al
de la concentración de mujeres en este acceso al crédito y mejorar la calidad de
segmento, las microempresas son el punto los servicios legales a disposición de las
de atención principal de este capítulo. Las pequeñas empresas. Para poder llegar a las
opciones de política que identificamos, es- empresarias, las intervenciones destinadas
tán orientadas sea a reforzar el acceso a los a mejorar los beneficios de la formalidad
insumos de producción (como servicios fi- tienen que adaptarse a los sectores en
19 El informe del Banco Mundial, “Políticas para Incrementar la Formalidad y Productividad de las Empresas”
(2007a), contiene una presentación detallada de estas medidas.
63
Evaluación de la pobreza en Bolivia
donde las mujeres tienden a operar. Sin > De mediano a largo plazo: Abordar las
embargo, la prioridad deberá ser facilitar desigualdades de género de la educa-
la productividad y el crecimiento del ne- ción formal, haciendo hincapié en las
gocio y, en este sentido, las autoridades mujeres indígenas. Como las mujeres
habrán de tener cuidado de no excluir al tienden a contratar personal femenino,
sector informal de los programas de capa- el hecho de cerrar las brechas de gé-
citación, vinculación comercial y acceso nero de la dotación de capital humano
al crédito. también aumenta la productividad de la
fuerza laboral de las empresas encabe-
Las políticas destinadas a facilitar el zadas por mujeres.
crecimiento y la mayor productividad de
las empresas de mujeres, tienen dos ob- Tres áreas prioritarias de intervención
jetivos principales: promover la igualdad para aumentar las opciones de las mujeres
de género en el acceso a los activos pro- y crear un entorno habilitante para que las
ductivos y crear un entorno propicio para mujeres puedan responder a las oportuni-
la iniciativa empresarial femenina. dades del mercado son:
> De corto a mediano plazo: Aliviar los
Tres áreas prioritarias de intervención obstáculos relacionados con el hogar,
para promover el acceso de las mujeres a en particular los que plantea el cuidado
los activos de producción son: de los niños, facilitando una cobertu-
> A corto plazo: Ampliar y mejorar el uso ra ampliada de los servicios de cuidado
del crédito y servicios financieros por de niños y/o adaptando los servicios ya
las mujeres, concentrándose en los obs- existentes a las necesidades de las ma-
táculos de la demanda (aversión por el dres que trabajan.
crédito, falta de información y de las > A mediano plazo: Ayudar a las empresas
habilidades necesarias para realizar el de mujeres a acceder a nuevos mer-
proceso de solicitud de préstamo, falta cados (por ejemplo, mercados nicho,
de confianza en los beneficios de las ini- mercados de exportación) y aumentar
ciativas de asociación con otras mujeres su competitividad en los mercados ya
y garantías solidarias para préstamos) y existentes.
en los obstáculos de la oferta (garan- > A largo plazo: Atacar las causas primor-
tías y otros requisitos de la obtención diales de la segregación ocupacional
de préstamos, documentos de identidad, basada en el género para hacer que la
avales, estado de resultados, etc.). Asi- decisión de ingresar en un sector o una
mismo es preciso evaluar las diferencias ocupación de baja productividad, sea
de género en el acceso a títulos de pro- una cuestión de preferencia “real”.
piedad formales y el uso de éstos como
garantía. Las políticas no pueden adoptar un
> De corto a mediano plazo: Proveer ca- enfoque único. Los obstáculos de produc-
pacitación a las mujeres, dirigida a sus tividad a la iniciativa empresarial femenina
áreas de actividad económica, con el fin adoptan diferentes formas y afectan a las
de crear capacidad empresarial y con- mujeres de diferentes maneras, dependien-
fianza en sí mismas (autoeficacia). do de una serie de características indivi-
64
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Según un experimento realizado recientemente con microempresas de Sri Lanka, existen gran-
des diferencias del rendimiento por género. Mientras que el empresario varón promedio disfruta
de un rendimiento medio que supera el 9 por ciento por mes, el rendimiento medio para las empre-
sarias es cero e incluso negativo. Este rendimiento es evidentemente insuficiente como para cubrir el
costo relativamente alto del microcrédito. Como observaron los autores del estudio, esto indica que
aumentar permanentemente el ingreso de las mujeres que dirigen una microempresa, podría ser más
difícil que aumentar el ingreso de los hombres en condiciones similares.
La segregación sectorial basada en el género parece ser la principal explicación de la falta de
ganancias entre las empresarias. El bajo rendimiento no era producto del retiro de los subsidios del
negocio para luego gastarlos en el hogar, ni el resultado de las diferencias de capacidad entre empre-
sarios y empresarias. El estudio señala que parte del efecto es porque las mujeres no se concentran
en los mismos rubros que los hombres. Sin embargo, aun cuando las mujeres trabajan en los mismos
rubros que los hombres, sus ganancias tienden a ser menores.
Sin embargo, el rendimiento promedio de cero no implica que no existan empresas de mujeres
que obtengan buenas ganancias. Cuarenta por ciento de las empresas de mujeres obtenían un ren-
dimiento promedio de 5 por ciento o más. Por lo tanto, igual existe un subconjunto de empresas de
mujeres que genera suficientes ganancias como para cubrir el costo de los préstamos.
Fuente: De Mel, McKenzie y Woodruff (2007).
les por mes, a partir de una tasa promedio ro en la regularización de las tierras. Por
de 8 por ciento en toda la muestra, para ejemplo, los títulos de propiedades rurales,
incrementar la demanda (Bertrand, Karlan, resultantes del registro y la distribución de
Mullainathan, et al. 2005). las tierras, llevan ahora el nombre del jefe
de familia y el nombre de la esposa, éste
El acceso al crédito es afectado por último en primer lugar. Sin embargo, al
las desigualdades de género en la dis- menos que las mujeres y el personal de las
tribución de los derechos de propiedad y instituciones microfinancieras sepan cómo
otros obstáculos prácticos, como la falta utilizar los títulos conjuntos como garan-
de identificación y, en el caso de las mu- tía para los préstamos, el simple hecho de
jeres indígenas, las barreras del idioma y agregar el nombre de la mujer en el título
culturales. En América Latina, los hombres no aumentará el acceso de las mujeres al
tienen la mayoría de los títulos formales crédito. La necesidad de información es es-
de propiedad y los títulos que tienen las pecialmente apremiante entre las mujeres
mujeres, tienden a ser de propiedades más indígenas, que tienen menos educación.
pequeñas. Esto limita la capacidad de las Algunas mujeres—otra vez, predominan-
mujeres de utilizar los títulos de propie- temente mujeres indígenas—ni siquiera
dad para garantizar préstamos. El Gobierno tienen una cédula de identidad válida. Por
adoptó recientemente medidas adicionales último, las evaluaciones del impacto de los
para hacer respetar la igualdad de géne- programas de titulación de tierras de la re-
66
Evaluación de la pobreza en Bolivia
gión, señalan que los títulos de propiedad de crédito y de otros servicios financieros
son necesarios, pero no siempre suficientes con capacitación y promover la actividad
para acceder al crédito (recuadro 4.2). asociativa para reforzar la autoeficacia
de las empresarias y darles un medio para
Los efectos positivos de una amplia- expresar sus inquietudes. Se necesita con
ción del crédito podrían seguir siendo li- urgencia intervenciones para elevar el grado
mitados si no se mejora el acceso de las de instrucción formal de las mujeres, sobre
mujeres a recursos complementarios y se todo de las mujeres indígenas, y el rendi-
superan los obstáculos adicionales. El he- miento es importante, especialmente a largo
cho de aliviar los obstáculos atribuibles a plazo. Se ha demostrado que proveer capa-
las imperfecciones del mercado, la falta de citación en aptitudes comerciales, junto con
capital humano y social, y la pesada car- crédito, trae beneficios tanto para los pres-
ga de los quehaceres domésticos, ayudaría tamistas como los prestatarios. Fomentar la
a facilitar la movilidad de recursos y, por actividad asociativa de las mujeres también
consiguiente, a mejorar la eficacia de la ex- podría producir resultados importantes a
pansión del crédito. corto y mediano plazo, pero el papel del go-
bierno, más allá de crear un entorno habili-
b) Crear capital humano y social tante, no está claro.
Las políticas destinadas a crear capital
humano y social son: abordar las brechas Las brechas de la educación formal
de la educación formal, juntar la concesión tienden a segregar a las mujeres en secto-
En América Latina se ha ejecutado una serie de programas de titulación de tierras en las últimas
décadas, muchos de ellos con el objetivo primario de promover el acceso al crédito. Al tener sus
títulos de propiedad, se esperaba que las familias obtuvieran acceso al crédito bancario utilizándolos
como garantía. Sin embargo, las evaluaciones del impacto de estos programas han arrojado resul-
tados diversos. En Argentina, las evaluaciones revelaron que aun después de obtener los títulos de
propiedad sobre la tierra, otros requisitos de la obtención de préstamos, tales como, tener un empleo
formal y documentación personal, seguían impidiendo el acceso de los hogares al crédito (Galiani y
Schargrodsky, 2005). En Perú, el proyecto de titulación de tierras efectivamente redujo la proporción
de hogares descritos como carentes de garantías, pero eso, había sido, no era el principal obstáculo
al crédito de los hogares. En cambio, la exposición al riesgo determinaba el acceso al crédito, sin que
esto afectara la capacidad de administrar el riesgo (Boucher et al. 2007). Finalmente, en Uruguay,
Gandelman (2007) demuestra que el título de propiedad no mejora el acceso al crédito ni de las ins-
tituciones financieras formales ni de las informales. Los principales requisitos eran un documento de
identificación personal y algún tipo de certificación del sueldo; sólo 4 por ciento de los solicitantes
de crédito tuvieron que presentar un título de propiedad.
Fuente: ¿Los de afuera? Patrones cambiantes de exclusión en América Latina y el Caribe (BID 2007).
67
Evaluación de la pobreza en Bolivia
res y ocupaciones de baja productividad racional para extender este programa a los
y limitan la rentabilidad de las empresas alumnos de la secundaria, con el fin de in-
de mujeres y la autoeficacia de las em- crementar la asistencia y los resultados de
presarias. Los resultados de los estudios educación de los niños, en general, y de
publicados sobre el impacto de la educa- las niñas indígenas, en particular. Si bien
ción son irrefutables: a mayor educación, este tipo de medida podría ayudar a nive-
mayor participación de la mujer en la fuer- lar los resultados de educación, la calidad
za laboral, más ganancias y mejor prepa- de la educación ofrecida es otro problema
ración para hacer frente a los desafíos de acuciante y posible origen de ciertas injus-
dirigir su propia empresa.20 También exis- ticias.
ten dimensiones étnicas importantes de
la distribución de años de instrucción en Los programas de capacitación bien
la población, confirmándose que las mu- diseñados pueden fortalecer la autoefi-
jeres indígenas reciben menos educación cacia de las empresarias e intensificar el
que cualquier otro grupo. Así, las políticas impacto del crédito. Las políticas podrían
deberían abordar no sólo las brechas entre tener como objetivo fortalecer la auto-
hombres y mujeres, sino también las bre- eficacia de las empresarias mediante la
chas entre indígenas y no indígenas, con capacitación, incluyendo dentro de ésta,
el objetivo de mejorar los rezagos que to- el recurrir a empresarias exitosas para que
davía sufren las mujeres indígenas y que compartan ideas con otras empresarias
en algunos casos son abismales. En este y hagan las veces de mentoras. Como se
informe no se analizan las políticas rela- observa en Banco Mundial (2007), incre-
tivas a la educación formal. Sin embargo, mentar la autoeficacia de las empresarias
en evaluaciones anteriores de los desafíos podría influir en la motivación para agran-
que enfrenta Bolivia en materia de educa- dar el negocio. La capacitación también
ción, se subraya la necesidad de realizar puede ayudar a intensificar el impacto del
intervenciones de la oferta, especialmen- crédito, concentrándose en la formación
te en zonas rurales e indígenas, así como financiera y el desarrollo de otras aptitu-
de la demanda, tales como, transferencias des comerciales de las prestatarias, para
de efectivo condicionales (Banco Mundial que éstas puedan aprovechar mejor el cré-
2006). Estas últimas han probado ser efica- dito. Este es un buen argumento para jun-
ces para elevar la matriculación de las ni- tar la provisión de servicios financieros y
ñas (Schultz 2004, Skoufias y Parker 2001), el fortalecimiento de capacidades. Ofrecer
así como de los niños y niñas indígenas capacitación junto a pequeños préstamos
(Bando et al 2005). La introducción por el mejora los resultados económicos de las
gobierno de Evo Morales de una transferen- prestatarias y de la institución crediticia.
cia de efectivo para los grados 1 a 5 de la El Servicio Nacional de Desarrollo Pro-
escuela primaria (el Bono Juancito Pinto), ductivo del Pequeño Productor (SENADE-
es una primera medida dirigida a cerrar las PRO) y préstamos subvencionados por el
brechas de género y de origen étnico de la gobierno, está desarrollando actualmente
educación. Es posible que exista una base un conjunto de servicios, ofreciendo capa-
Karlan y Valdivia (2006) estimaron el impacto marginal de enseñar aptitudes comerciales bási-
cas a mujeres emprendedoras peruanas, inscritas en el programa de crédito a grupos solidarios
de FINCA. La estimación estuvo basada en un ensayo de control aleatorio, en donde grupos de
crédito preexistentes fueron asignados aleatoriamente sea al crédito con educación (capacitación
comercial únicamente) o al crédito solamente (es decir, sin cambiar sus servicios). La evaluación
revela que la capacitación mejora los conocimientos y prácticas comerciales y las ganancias de las
empresarias y produce un alza de las tasas de reembolso y retención de clientes para la institución
crediticia. En suma, proveer capacitación empresarial junto al crédito, tiene un impacto positivo
sobre los resultados económicos de las empresarias y de las instituciones de microcrédito.
Fuente: Kaplan y Valdivia (2006), Banco Mundial (2007).
69
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Las intervenciones deben tener en cuen- sobre el gobierno para que solucione el
ta las preferencias y aficiones locales y na- tema del crimen y la corrupción y ayude
cionales por la actividad asociativa. Tanto a crear un entorno de trabajo seguro, li-
las discusiones de grupos focales, como la bre de hostigamiento. Las trabajadoras por
encuesta de empresas, revelan una falta de cuenta propia (por ejemplo, las comercian-
confianza entre las mujeres bolivianas en los tes de camélidos y las vendedoras de comi-
beneficios de la organización. Si bien el tra- da callejeras) informaron sobre incidentes
bajar con otras mujeres para enfrentar ciertos de abuso y extorsión por parte de las au-
problemas como el acceso al mercado, la segu- toridades municipales y funcionarios públi-
ridad o la capacitación, podría ser una opción cos. Como resultado de ello, las mujeres no
para algunas de ellas, ninguna estaba dispues- tienen mucha confianza en el gobierno. Las
ta a compartir recursos o activos productivos vendedoras de comida también se quejaron
si eso significaba renunciar a la posibilidad de de la falta de limpieza de los espacios pú-
agrandar su negocio. Asimismo, el papel del blicos donde comercian. Fortalecer las aso-
gobierno en fomentar dichas asociaciones y su ciaciones de comerciantes y vendedoras de
eficacia para hacerlo no están claras. Un pri- comida callejeras, puede ser una iniciativa
mer paso sería crear espacios públicos en don- eficaz para mejorar los entornos de traba-
de las trabajadoras por cuenta propia puedan jo abusivos (Levine et al. 1999, Tokman
reunirse para intercambiar ideas y aprender de 2001). Estas asociaciones pueden ayudar a
las experiencias de cada una, asociándose con las empresas informales y contribuir a la
ONG locales o internacionales. salud y seguridad públicas dando una voz
política a las preocupaciones de las peque-
II. Crear un entorno ñas empresarias y facilitando un contacto
propicio para las iniciativas más eficaz con las autoridades locales, y
empresariales femeninas creando mecanismos de autorregulación
para las actividades del comercio informal.
Las tres intervenciones para aumentar Las asociaciones SEWA de India y SEWU de
las opciones de las mujeres y crear un en- Sudáfrica son ejemplos del poder de este
torno propicio para que puedan responder a tipo de iniciativas (recuadro 4.4). Como se
las oportunidades son: aliviar los obstácu- mencionó anteriormente, el papel que des-
los relacionados con el hogar, en particular empeñan aquí las políticas del gobierno, se
los planteados por el cuidado de los hijos, limita principalmente a ayudar a incremen-
ayudar a las empresas de mujeres a acceder tar el flujo de información sobre los benefi-
a nuevos mercados (por ejemplo, mercados cios de la asociación.
nicho, mercados de exportación) y atacar
las causas primordiales de la segregación El gobierno boliviano debería estudiar
ocupacional basada en el género. formas específicos para el sector de abor-
dar los problemas de acceso al mercado y
a) Superar los obstáculos de competitividad, con miras a facilitar
del acceso al mercado y la la participación de las mujeres en merca-
competitividad dos nicho y/o de exportación. Un obstácu-
Asociarse con otras mujeres puede lo importante mencionado en las discusio-
ayudar a las mujeres a poner más presión nes de grupos focales fue la competencia
70
Evaluación de la pobreza en Bolivia
21 Políticas para Incrementar la Formalidad y Productividad de las Empresas (Banco Mundial 2007a).
71
Evaluación de la pobreza en Bolivia
reciben las empresas formales, con el fin tativo y las iniciativas de exportación del
de incentivar la formalización. Los progra- sector privado pueden ayudar a crear ca-
mas previstos deberán tener en cuenta que nales para que las mujeres accedan a los
los incentivos a la formalización dependen mercados nicho y de exportación. Las ONG
en gran medida del tamaño de la empresa. y las organizaciones de comercio equita-
También podrían incluir beneficios adapta- tivo ofrecen canales alternativos a través
dos a las necesidades de los sectores en los de los cuales los pequeños productores, a
que se concentran las empresas dirigidas menudo pobres, pueden llegar a los mer-
por mujeres. cados de exportación. Es común que las
organizaciones de comercio equitativo se
Las organizaciones no gubernamenta- concentren en los grupos especialmente
les, las organizaciones de comercio equi- desfavorecidos, como las mujeres o los
Con una rica tradición de producción artesanal, India ha diseñado, a lo largo de los últimos 40 años,
una serie de políticas destinadas a promover el sector. La mayoría de la asistencia que ofrece el go-
bierno es para los maestros artesanos, que venden internamente y en los mercados internacionales.
Algunas medidas específicas adoptadas por el gobierno son: crear ministerios de artesanías, reservar
materia prima y mercados para determinados productos, realizar investigación sobre diseños y tecno-
logías, y establecer varias formas de financiamiento y subsidios.
Tras la liberalización de la economía en India, muchos artesanos aprovecharon los mercados mun-
diales y el sector prácticamente duplicó su actividad entre 1991 y 1998. Según las últimas estima-
ciones, los artesanos contribuyen US$ 5.600 millones al PIB y una parte importante de los ingresos
de exportación del país.
Fuente: WIEGO 2002, citado en Chen et al 2004.
[Link] es la empresa líder en Bolivia en comercio electrónico, exportando más de 6.000 pro-
ductos bolivianos de 750 pequeños vendedores y artesanos a más de 70 país alrededor del mundo. La
compañía, basada totalmente en Internet, ha crecido 5.000 por ciento en los últimos seis años. Cerca
de 98 por ciento de sus proveedores son informales. La mayoría de los artesanos son hombres, pero
con frecuencia son las esposas las que manejan la empresa, negocian con la compañía y se encargan
de las finanzas. En marzo de 2007, Bolivia Mall participó en el foro “Las Naciones Unidas se reúnen
con Silicon Valley”, organizado por Intel y la Alianza Global para la Tecnología de la Información y las
Telecomunicaciones, para mostrar cómo la tecnología puede ayudar a los pobres.
Fuente: Comunicado de prensa de BoliviaMall del 9 de marzo de 2007, así como una comunicación personal con el
Gerente General, Percy Prieto, el 19 de junio de 2007.
72
Evaluación de la pobreza en Bolivia
En las zonas pobres de Ciudad de Guatemala, encontrar servicios de cuidado de niños asequibles es un
problema, especialmente porque muchas madres pobres son migrantes, que viven lejos de la familia
extendida, y tienen menos acceso a otras posibilidades de cuidado informales.
En Guatemala, el programa de Hogares Comunitarios, un programa de guarderías financiado por el
gobierno, ayuda a los padres que trabajan y, en particular, a las madres que son las principales gene-
radoras de ingreso. El programa beneficia a dos grupos diferentes de mujeres, a saber:
> Las madres de los niños participantes. Son en su mayoría madres trabajadoras jóvenes, muchas
de ellas solteras. Estas madres mejoraron sus probabilidades de dedicarse a un empleo estable
formal, posiblemente como resultado de haber conseguido cuidado accesible y confiable por hora-
rios extendidos. También tienen salarios más altos y gozan de una mayor cantidad de prestaciones
laborales, que las madres trabajadoras que recurren a otras formas de cuidado de los niños.
> Madres nodrizas. Son mujeres de más edad y menos educación, que no tienen muchas posibili-
dades de trabajar fuera del hogar. Se encargan de la atención de niños en su propia vivienda, a
cambio de un pequeño ingreso.
Aunque los servicios de cuidado de niños ofrecidos en virtud del programa son los más baratos de las
zonas donde opera, sólo 4 por ciento de los hogares admisibles los utilizan. Según la evaluación del
programa, este resultado se debe, principalmente, a la limitación de la oferta. El programa también
tuvo un efecto positivo sobre la inseguridad alimentaría y la desnutrición, gracias a las transferencias
en efectivo a las madres cuidadoras para la compra de alimentos.
Fuente: Hallman et al. 2003.
En enero de 2007, México estableció la Red de Guarderías y Estancias Infantiles para niños de 1 año a
4 años de edad, en riesgo, cuyas madres o padres solos trabajan, están buscando trabajo o estudian.
Actualmente, en su primer año de operación, 97 por ciento de los beneficiarios son mujeres.
El sistema de financiamiento de corresponsabilidad que ha desarrollado este programa se basa en
subsidios para los proveedores y los usuarios, con aportaciones mensuales de los hogares beneficia-
rios:
• La cabeza del hogar recibe un subsidio de hasta US$ 64 por niño, dependiendo del ingreso del
hogar.
• La cabeza del hogar hace una aportación al proveedor de los servicios de cuidado infantil. Esta
aportación varía según el subsidio recibido (crece a medida que disminuye el subsidio).
• Las personas o asociaciones que desean crear una guardería reciben un subsidio para preparar y
equipar el lugar en el que planean proveer los servicios. Las personas o asociaciones que ya tienen
una guardería y que desean unirse a la red, reciben un subsidio para ayudarles a garantizar que
las instalaciones cumplen con las normas establecidas.
En septiembre de 2007, se llevó a cabo una encuesta de 1.000 beneficiarios y casi 300 guarderías.
Los resultados señalan impactos potencialmente importantes del programa en cuanto a facilitar la
participación económica de las mujeres.
• Cuando las guarderías comenzaron a funcionar en enero de 2007, 29 por ciento de los beneficia-
rios no trabajaban. Nueve meses después, 79 por ciento de los que no trabajaban habían ingresa-
do en la fuerza laboral.
• Para septiembre de 2007, un cuarto de los beneficiarios informaron estar en su primer trabajo y de
éstos, 75 por ciento afirmaron que la falta de servicios de cuidado de los niños les había impedido
trabajar anteriormente.
• En total, 91 por ciento de los beneficiarios trabajan, 2 por ciento estudian y el resto está buscan-
do trabajo. Casi 15 por ciento eran trabajadores por cuenta propia y más de 70 por ciento tenían
un empleo formal.
Durante 2007, la Red de Estancias Infantiles creó 5.504 guarderías nuevas y prestó servicios a
115.100 niños y 106.592 madres. El programa planea abrir otras 2.500 guarderías para atender a
85.000 niños más. El presupuesto asignado para 2008 es de US$ 132,6 millones. Los principales de-
safíos que prevé la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) durante la ampliación de la cobertura,
son la capacitación de los cuidadores y el control de calidad.
Fuente: [Link], Exposición de SEDESOL durante el taller virtual del Banco Mundial
sobre políticas de cuidado de los niños e igualdad de género, 16 de enero de 2008.
los sistemas de contribución (subvenciones más amplias de este tipo de violencia. Para
públicas vs. fondos privados) y de las espe- velar por la coherencia de estos enfoques
cificidades operativas (horarios, ubicación, multisectoriales, conviene agrupar todas
etc.). Aunque las lecciones aprendidas a las intervenciones, sean éstas de carácter
nivel regional en materia de diseño de pro- preventivo o dirigidas a ayudar a las víc-
grama siguen siendo difíciles de encontrar, timas (por ejemplo, refugios y grupos de
la experiencia europea señala que mientras apoyo), en un plan nacional. La experiencia
más flexibles sean los servicios, sobre todo de América Latina señala que un sistema
en cuanto a horario, más fácil es para las de justicia sensible a los problemas relacio-
mujeres equilibrar maternidad y trabajo nados con la violencia de género y revita-
(Vegas et al. 2006). Además, un control de lizado por leyes nuevas sobre los derechos
calidad estricto, unido a campañas de in- de la mujer, puede actuar con éxito como
formación sobre los efectos positivos de los agente de prevención, especialmente cuan-
servicios de cuidado de alta calidad sobre do se anuncia la aplicación de nuevas leyes
el desarrollo del niño, pueden ayudar a ali- (Morrison et al 2004).
viar la preocupación de los padres por dejar
a sus hijos en una guardería. Más difícil de c) Superar la segregación
combatir resultan las actitudes culturales ocupacional basada en el género
de crítica contra las mujeres que trabajan El objetivo a largo plazo de las po-
fuera del hogar mientras sus hijos son to- líticas que abordan la concentración de
davía pequeños. las mujeres en empleos informales de
baja productividad, es hacer que las mu-
Las políticas de prevención son esen- jeres puedan escoger voluntariamente el
ciales para atacar las causas primordiales sector donde trabajan y su ocupación.
de la violencia basada en el género, otro Si bien parte de la segregación ocupacio-
obstáculo a la productividad basado en nal refleja las preferencias de las mujeres
el hogar. Un examen reciente de las inter- por ciertos sectores y ocupaciones, éstas
venciones para combatir la violencia basa- no pueden explicar, por sí solas, la razón
da en el género en América Latina, con- por la que la vasta mayoría de las muje-
cluyó que la mejor manera de prevenir es res bolivianas se concentran en empleos
promoviendo la autonomía de la mujer y de baja productividad y mal pagados. Las
disminuyendo las disparidades de género, intervenciones destinadas a fomentar la
y cambiando las normas y actitudes que fo- participación de las mujeres en la fuerza
mentan la violencia (Morrison et al 2004). laboral (superar las brechas de género de
Las políticas preventivas van desde la mo- la educación, proveer atención de salud,
vilización de la comunidad y las campañas reformar las leyes laborales que desincen-
de los medios para cambiar las actitudes tivan la contratación de mujeres, etc.),
y comportamientos, hasta los programas son importantes para reducir la segrega-
escolares enfocados a cambiar las normas ción ocupacional involuntaria. En vista
de género masculinas y la capacitación del de que la segregación ocupacional es más
personal encargado de hacer cumplir la ley pronunciada entre las mujeres de poca
sobre las reformas legales relacionadas con educación, las políticas tienen que estar
la violencia de género y las implicaciones dirigidas especialmente a este grupo.
77
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Bibliografía
Patrinos, H.A., E. Skoufias and T. Lunde, 2007. Indigenous Peoples in Latin America: Economic
Opportunity and Social Networks, World Bank Policy Research Paper 4227, Washington DC:
World Bank
Pena-Parga, X. and A. Glassman, 2004. “Demand for Child Care and Female Employment in
Colombia,” Documentos Cede 002267, Universidad De Los Andes-Cede
Perry, Guillermo et al. 2007. Informality: Exit and Exclusion, Washington DC: World Bank.
Pitt, M., y S. Khandker. 1998. “The Impact of Group-Based Credit Programs on Poor Households in
Bangladesh: Does the Gender of Participants Matter?” Journal of Political Economy, 106.
Programa Nacional Violencia y Genero, 2004. “Prevención y Atención de Violencias: Plan Nacional
2004-2007” La Paz, Bolivia: Ministerio de Salud y Deporte.
Redfern, A. y P. Snedker, 2002. “Creating Market Opportunities for Small Enterprises: Experiences of
the Fair Trade Movement” Geneva: ILO.
Ribero, R., 2003. “Gender Dimensions of Non-formal Employment in Colombia,” Documento CEDE
2002-03.
Rogerson, C., 2004. “Pro-Poor Local Economic Development in Post-Apartheid South Africa, The
Johannesburg Fashion District,” International Development Policy Review 26(4).
Schultz, T. 2004. “School Subsidies for the Poor: Evaluating the Mexican Progresa Poverty Program,”
Journal of Development Economics 74(1).
Shultz, T.P., 2002. “Why Governments Should Invest More to Educate Girls”. World Development, 30
(2).
Sierra, G. y I. Calle, 2006. “Estudio sobre los Efectos de los Programas de Empleo de Emergencia
en las Condiciones de las Mujeres Participantes: Lecciones aprendidas y opciones para la re-
inserción al mercado laboral” Cooperación Técnica Belga, La Paz, Marzo.
Skinner, C., 2006. “The Informal Sector in South Africa: Trends and Policy Challenges”, Presentation
given at the eThekwini Informal Economy Conference, 9 de noviembre de 2006.
Skoufias, E. y S. Parker. 2001. “Conditional Cash Transfers and their Impact on Child Work and
School Enrollment: Evidence from the Progresa Program in Mexico,” Economía 2 (1)
Stephen, L. 2005. Zapotec Women: Gender, Class, and Ethnicity in Globalized Oaxaca, 2nd Rev Upd
edition, Durham: Duke University Press.
Tannuri.-Pianto, M., y Pianto, D. 2003. Formal, Informal and Self-employed Earnings in Urban
Bolivia: Accounting for Sample Selection with Multiple-Choice Models. July 2003.
Tannuri-Pianto, M., Pianto, D. y Arias, O. 2004. “Informal Employment in Bolivia: A Lost
Proposition?” Mimeo.
Thomas, D., 1990. “Intra-Household Resource Allocation: An Inferential Approach.” The Journal of
Human Resources, 25: 635-64.
Tokman, V. 2001. “Integrating the Informal Sector in the Modernization Process,” SAIS Review,
21(1), Winter-Spring 2001.
Tzannatos, Z., 2004. “Ethnicity and the Labor Market in LAC: A Study of Employment and Earnings
over time in Bolivia, Guatemala, Mexico and Peru,” Background paper for Indigenous People,
Poverty and Human Development in Latin America: 1994-2004, Washington DC: World Bank.
Vegas, E., P. Cerdan-Infantes, E. Dunkelberg, E. Molina, 2006. “Evidencia Internacional sobre
Políticas de la Primera Infancia que Estimulen el Desarrollo Infantil y Faciliten la Inserción
Laboral Femenina,” Documento de Trabajo, Washington DC: World Bank.
81
Evaluación de la pobreza en Bolivia
Vidaurre, G., 2005. “Impacto de la importación de ropa usada en Bolivia,” La Paz: Instituto Boliviano
de Comercio Exterior (IBCE).
WBCSD, 2004. “DamilerChrysler and POEMAtec Alliance: Partnering for Mutual Success” Case Study,
World Business Council for Sustainable Development, [Link]
case/daimlerchrysler_poematec_full_case_web.pdf.
Wong, R. and R. Levine, 1992. “Household Structures as a Response to Economic Adjustments:
Evidence from the 1980`s Urban Mexico,” Estudios Demograficos y Urbanos , 7, 2-3
World Bank 2005. “Bolivia Poverty Assessment: Establishing the Basis for Pro-poor Growth,”
Washington DC: World Bank.
World Bank, 2004. “Labor Market Regulations for Women: Are they Beneficial?” PREMNotes No. 94,
Washington DC: World Bank.
World Bank, 2006. “Basic Education in Bolivia: Challenges for 2006-2010,” Washington DC: World
Bank
World Bank, 2007a. Policies for Increasing Firms’ Formality and Productivity, Washington DC: World
Bank.
ANEXOS
84
Evaluación de la pobreza en Bolivia
(1)
22 Una prueba adicional de la validez del supuesto de que la distancia a la oficina del SIN está recogiendo
información sobre la obtención del NIT y no una característica de ubicación general, que afecta los
incentivos de la formalidad, es el hecho de que la distancia a la oficina del SIN no es un indicador
significativo de las empresas que obtienen una licencia municipal o se registran en Fundempresa.
86
Evaluación de la pobreza en Bolivia
> Falta de oportunidades de aprendizaje > Falta de inversión > Falta de con-
Estereotipos de género en capacita- en la educación y la fianza y ca-
ción y educación que desvalorizan a adquisición de habi- pacidad para
Habilidades
la mujer. Discriminación en el acceso lidades de la mujer entrar en nue-
al sistema de educación y capacita- Poca valorización de vas áreas de
ción. habilidades de la mujer actividad
> Discriminación y violencia institu- > Oposición a la inde- > Falta de auto-
Obstáculos
cionalizadas pendencia y autono- nomía
subyacentes
> Falta de participación de la mujer mía de la mujer > Falta de con-
generales
en la toma de decisiones > Violencia intrafamiliar fianza
Fuente: Mayoux, 2001, Chen et al 2004.