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Estructuras Algebraicas y Funciones

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Elementos de Estructuras Algebraicas

Sergio Valencia
[Link]@[Link]

29 de febrero de 2024
2
Capítulo 1

Preambulo conjuntista

1.1. Producto cartesiano y funciones.


Recordemos que si A y B son dos un conjuntos, el producto cartesiano A × B es
el conjunto
A × B = {(a, b) : a ∈ A, b ∈ B}
De modo análogo se puede definir el producto cartesiano A × A. Este conjunto A × A
será simbolizado por A2 . De este modo, para cualquier n > 1 se puede definir
An = A|
×A× {z
. . . × A}. Asimismo, por convención1 se define A1 = A y A0 = {∅}.
nveces
Dado un conjunto A, una relación R sobre A es un subconjunto de A2 . Es decir,
R ⊆ A2 . O, lo que es lo mismo2 , R ∈ P(A2 ).
Por ejemplo, dado el conjunto A = {1, 2, 3} se pueden definir las siguientes relaciones
R1 y R2 de la siguiente manera:
xR1 y si y sólo si x = y.
xR2 y si y sólo si x ≤ y.
De este modo, para R1 , se tiene que 1R1 1, 2R1 2 y 3R1 3, porque 1 = 1, 2 = 2 y 3 = 3,
respectivamente. Pero decir que xR1 y es lo mismo que decir que (x, y) ∈ R1 . Así, R1
se puede escribir como un subconjunto de A2 de la siguiente manera:
R1 = {(1, 1), (2, 2), (3, 3)} ⊆ A2
De modo análogo se tiene, para R2 que
R2 = {(1, 1), (1, 2), (1, 3), (2, 2), (2, 3), (3, 3)} ⊆ A2
Obsérvese que (2, 3) ∈ R2 porque 2 ≤ 3. Pero esto también significa que 2R2 3.
Entre todas las posibles relaciones sobre un conjunto A (es decir, entre todos los sub-
conjuntos de A2 ) hay dos que nos interesan: las relaciones de equivalencia y las de
orden. En particular, la relación R1 del anterior ejemplo de es equivalencia, mientras
que la relación R2 es de orden. Además, si se consideran las relaciones de un conjunto
A en un conjunto B (que puede igualmente ser igual a A), hay una de gran interés:
las funciones. Así pues, dado un conjunto A se tienen las siguientes definiciones:

1
Esto significa, que se conviene por los matemáticos que un concepto sea definido de cierto modo,
para que la teoría matemática resultante sea satisfactoria.
2
Recordemos que, dado un conjunto A, el conjunto P(X) es el conjunto de partes de X. Esto es,
el conjunto de todos los subconjuntos de X.
3
4 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

Definición 1.1. Dados dos conjuntos A y B, una función f es una relación de A × B


(es decir, f ⊆ A × B) tal que:

i) ∀a ∈ A, ∃b ∈ B, (a, b) ∈ f .

ii) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B, ∀c ∈ B, [(a, b) ∈ f ∧ (a, c) ∈ f ) ⇒ b = c]

Si usamos el lenguaje de las relaciones, escribir (a, b) ∈ f , sería lo mismo que


escribir af b. Pero, en lugar de escribir af b, es común escribir (tal como el lector lo
reconocerá) f (a) = b. Ahora bien, escribir (a, b) ∈ f es lo mismo que f (a) = b, pues
esto significa que el elemento a ∈ A está relacionado con el elemento b ∈ B por medio
de la función f . Usualmente se dice que la imagen de a bajo f es f (a). Luego, escribir,
f (a) = b, (a, b) ∈ f ó af b significa que la imagen de a ∈ A bajo f es b ∈ B. Ahora
bien, la condición (i) dice que cada elemento de A está en relación con un elemento
de B. Mientras que la segunda dice que, si un elemento de A está en relación con dos
elementos de B, esos elementos deben ser iguales. O, lo que es lo mismo, que cada
elemento de A sólo puede estar en relación con un elemento de B.
Estas dos condiciones se pueden re-escribir de la siguiente manera:

i*) ∀a ∈ A, ∃b ∈ B, f (a) = b.

ii*) ∀a ∈ A, ∀b ∈ B, ∀c ∈ B, [(f (a) = b ∧ f (a) = c) ⇒ b = c]

En algunos textos se considera como suficiente las condiciones (ii) o (ii*), pero se hace
énfasis en las condiciones (i) o (i*) para que se evidencie la necesidad que todo ele-
mento de A deba estar relacionado.
f
Ahora bien, si f es una función de A en B, se suele escribir f : A → B o A → − B.
Al conjunto A se le denomina dominio de f (o conjunto de partida), mientras que
el conjunto B es llamado codominio de f (o recorrido, o conjunto de llegada). Y se
simbolizan, respectivamente, por Domf y Codf . Al conjunto de todos los elementos
de B que están relacionados con A mediante la función f se denomina imagen de f y
f
se simboliza por Imf . Claramente Imf ⊆ Codf . Si, en una función A → − B se tiene
que f (a) = b se dice que b es la imagen de a y, recíprocamente, que a es la pre-imagen
de b. También es importante notar que si se usa la representación de flechas, entonces
si f : A → B es una función, la expresión f (a) = b, también se suele escribir como
a 7→ b, para decir que “a es enviado a b”.
Ahora bien, hay cuatro grandes tipos de funciones a considerar.

f
Definición 1.2. Sea A →
− B una función, entonces f puede ser:

a) Inyectiva. Si a ̸= b, entonces f (a) ̸= f (b). O, por equivalencia de la contra-


recíproca: si f (a) = f (b), entonces a = b.

b) Sobreyectiva. ∀b ∈ B, ∃a ∈ A, f (a) = b.

c) Ni inyectiva ni sobreyectiva.

d) Biyectiva. Si es inyectiva y sobreyectiva a la vez.


1.1. PRODUCTO CARTESIANO Y FUNCIONES. 5

La inyectividad significa que todo elemento del codominio que esté relacionado
con algún elemento del dominio, esté relacionado como máximo una sola vez. Por
eso también suelen denominarse funciones uno a uno. Mientras que la sobreyectividad
significa que todo elemento del dominio debe tener al menos un elemento del codominio
que lo relacione. Las siguientes gráficas ilustran este tipo de funciones.

Inyectiva pero no sobreyectiva Sobreyectiva pero no inyectiva

Ni inyectiva ni sobreyectiva Biyectiva

f
Se puede observar en al último ejemplo que si X → − Y es biyectiva, entonces X
y Y tienen la misma cantidad de elementos. Y, ¡no es necesario contarlos! La sola
existencia de la biyección f lo garantiza. De este modo, dados dos conjuntos A y B, si
f
existe una función biyectiva A → − B, se dice que los dos conjuntos son equipotentes o
f
equinumerosos. Por otro lado, si cualquier función A →− B resulta no ser sobreyectiva
(es decir, que al menos un elemento del codominio se queda sin relacionarse con los
elementos del dominio), entonces se dice que A tiene menos elementos que B. Y, esto
¡vale para conjuntos infinitos!.

Ejemplo 1.1.

1. N y 2N (los pares) son equipotentes, pues existe (al menos) una función biyectiva
f : N → 2N. A saber f (n) = 2n (también simbolizado por n 7→ 2n). Miremos: i)
f es inyectiva, pues si f (m) = f (n), entonces por la definición de la función, se
tiene que 2m = 2n, y “cancelando” el 2 a ambos lados de la igualdad, se tiene
que m = n. ii) Es sobreyectiva, pues sea un y ∈ Codf = 2N. Entonces y es
un número par no negativo, lo que significa que y = 2k (donde k ∈ N). Luego,
por la definición de la función f , se tiene que para ese k ∈ N, se cumple que
f (k) = 2k = y. Así, dado y ∈ Codf , existe k ∈ Domf tal que f (k) = y. Es decir,
f es sobreyectiva3 .
3
Se sugiere a los estudiantes que prueben la sobreyectividad con varias funciones (que sepan que
son sobreyectivas), pues se han evidenciado dificultades en este tipo de prueba.
6 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

2. N y Z son( equipotentes, pues la siguiente función g : N → Z es biyectiva:


−n/2 si n ∈ 2N
g(n) =
(n + 1)/2 si n ∈ 2N + 1
Donde 2N + 1 es el conjunto de los impares.
Probar la biyectividad (es decir, la inyectividad y sobreyectividad) de esta función
es un poco más largo, pues hay que hacerlo por partes: para los pares (es decir, el
conjunto 2N) y los impares (es decir, 2N + 1). i) Inyectividad: sean g(m) = g(n).
Entonces se pueden dar dos opciones: a) −m/2 = −n/2 y b) (m+1)/2 = (n+1)/2
(¿por qué no se puede dar −m/2 = (n + 1)/2 ni (m + 1)/2 = −n/2?). Si se
tiene (a), es fácil llegar a m = n, y si se tiene (b) también se puede obtener
m = n. Es decir, g es inyectiva. ii) Sobreyectividad: sea y ∈ Codf = Z. Entonces
hay tres posibilidades para y: a) y = 0, b) y ∈ Z+ (los enteros positivos) y
c) y ∈ Z− (los enteros negativos). Si y = 0, entonces y = −0/2 = 0. Luego,
g(0) = −0/2 = 0 = y, es decir, 0 es enviado a 0 a través de g. Si y ∈ Z+ ,
obsérvese que los números de la forma (n + 1)/2 (con n ∈ 2N + 1) son todos
enteros positivos. Así pues, y = (m+1)/2 (m ∈ 2N+1). Luego, por definición de
g, se tiene que existe m ∈ 2N+1 tal que g(m) = (m+1)/2. Por último, si y ∈ Z− ,
se puede probar de modo análogo que existe u ∈ 2N tal que g(u) = −u/2 = y.
Por tanto, g es sobreyectiva, lo que implica, junto con la inyectividad, que g sea
biyecativa.

3. El intervalo (0, 1) es equipotente con el conjunto de todos los reales R. Una


2x−1
función biyectiva h : (0, 1) → R es la siguiente: h(x) = 4(x−x 2 ) . El gráfico que la

representa es el siguiente:

Obsérvese mediante el gráfico que esta función no es biyectiva en todo su dominio


(que es R − {−1, 1}). Pero sí lo es si se restringe el dominio a (0, 1). Ahora bien,
probar la biyectividad de esta función puede ser un poco complejo (sobre todo la
inyectividad), por lo que es posible encontrar otra función biyectiva u : (0, 1) → R
de la siguiente manera:
1.1. PRODUCTO CARTESIANO Y FUNCIONES. 7

4. u(x) = tan(πx + π/2). Entonces, la función u es biyectiva. El gráfico que repre-


senta esta función es el siguiente:

Al igual que la anterior función, esta tampoco es biyectiva en todo su dominio


(que en este caso sería R − Z), pero sí lo es en cada intervalo (n, n + 1) para
cada n ∈ Z. Así pues, es biyectiva en (0, 1).
Este ejemplo y el anterior prueban que hay tantos elementos en el intervalo (0, 1)
como en todos los números reales.

5. El conjunto N no es equipotente con el conjunto R. Cualquier función f : N → R


no resulta ser sobreyectiva, por lo que los reales tienen más elementos que los
naturales ¡a pesar de ser ambos infinitos! Se sugiere que investiguen al respecto,
la demostración de la diagonal de Cantor que prueba este hecho.
Como se aprecia por el (d) de la definición 1.2, para probar que una función sea
biyectiva, hay que probar que: (i) es inyectiva, y (ii) es sobreyectiva. Ahora bien, hay
otro modo de hacerlo que puede, en algunos casos, ser efectivo. Y es haciendo uso de
la función inversa o de la composición.
Definición 1.3. Sean f : A → B y g : B → C dos funciones. Entonces la composición
de f y g, denotada por g ◦ f y que se lee “f compuesta g” (o también “g de f ”), se
define como la función g ◦ f : A → C tal que g ◦ f (x) = g(f (x)) para todo x ∈ A.
Intuitivamente, si f (a) = b, entonces g(f (a)) = g(b).
8 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

Definición 1.4. Si f : A → B, entonces f es invertible (es decir, que existe su


función inversa) si existe una función g : B → A tal que g ◦ f (a) = a para todo a ∈ A
y f ◦ g(b) = b para todo b ∈ B. Si tal g existe se simboliza por f −1 . Es importante
que se cumplan las dos igualdades, porque de lo contrario, se tendría una inversa a
izquierda si se cumple sólo la primera igualdad, o una inversa a derecha, si se cumple
únicamente la segunda.

Es importante señalar que, para que g : B → A sea la inversa de f : A → B,


es claro que Codf = Domg y Domf = Codg . Además se tienen que verificar que la
identidad (es decir, x) resulta de las las dos composiciones. Es decir, tanto de f ◦ g
como de g ◦ f .

Ejemplo 1.2. ¿Es posible que el conjunto de los pares no negativos4 2N y el de los
múltiplos de 3 no negativos 3N sean equipotentes? Hay que hallar una función
f : 2N → 3N que sea biyectiva. Existen infinitas funciones biyectivas entre estos dos
conjuntos, pero una tal función es f (n) = 23 n con n ∈ N. Observemos si es inyectiva y
si es sobreyectiva:

a) Inyectividad. Hay que probar que, si m ̸= n, entonces f (m) ̸= f (n). En la


práctica es más simple usar la contra-recíproca: f (m) = f (n), entonces
m = n. Partamos entonces de f (m) = f (n). Esto significa, por la definición de
la función, que 23 m = 32 n, y multiplicando por 32 en ambos lados de la igualdad,
se tiene que m = n. Por tanto, f es inyectiva.

b) Sobreyectividad. Se toma un elemento cualquiera y ∈ 3N (Codf ) y se debe hallar


un elemento x ∈ 2N (Domf ) tal que f (x) = y. Es decir, por definición de f ,
se debe tener la igualdad y = 32 x. Y, por manipulaciones algebraicas, se tiene
que x = 23 y. Es importante verificar que este elemento x pertenece a 2N: como
y ∈ 3N, entonces ∃k ∈ N tal que y = 3k. Por tanto, x = 23 (3k) = 2k. Y decir
que x = 2k significa que x es un número par, o dicho de otro modo, x ∈ 2N. Con
lo anterior, evaluando la función en x se tiene que f (x) = 32 x = 32 ( 32 y) = y. Por
tanto, existe un x ∈ 2N tal que f (x) = y. De este modo, f es sobreyectiva.

Como f es inyectiva y sobreyectiva, entonces es biyectiva, y por ello 2N y 3N son


equipotentes.

Teorema 1.1. Si f : A → B y g : B → C dos funciones biyectivas, lo siguiente es


cierto:

i) f −1 : B → A es biyectiva. Es decir, la inversa de una función biyectiva es


biyectiva.

ii) g ◦ f : A → C es biyectiva. Es decir, la composición de funciones biyectivas es


biyectiva.

Demostración. i) Por definición de función inversa, si f (x) = y, entonces f −1 ◦


f (x) = f −1 (y) = x. Y si f −1 (y) = x, entonces f ◦ f −1 (y) = f (x) = y. Para probar que
f −1 es biyectiva hay que demostrar que es inyectiva y sobreyectiva:
4
De aquí en adelante, el conjunto de los números naturales N tendrá incluido el 0. Por ello, también
se denomina como conjunto de los enteros no negativos.
1.2. RELACIONES DE EQUIVALENCIA. 9

a) Inyectividad. Sea f −1 (y1 ) = f −1 (y2 ), entonces (por inyectividad de f ) f ◦f −1 (y1 ) =


f ◦ f −1 (y2 ). Lo que implica que y1 = y2 .
b) Sobreyectividad. Sea a ∈ A (que es Codf −1 ). Entonces f −1 (f (a)) = a. Llamemos
a f (a) = b ∈ B. Entonces (por sobreyectividad de f ) existe b ∈ B tal que
f −1 (b) = a.
i1) Sea h = g ◦ f : A → C. Nuevamente probemos la inyectividad y la sobreyectividad:
c) Inyectividad. Supongamos que h(x1 ) = h(x2 ). Pero esto significa que g(f (x1 )) =
g(f (x2 )). Pero, como g es biyectiva (y, por tanto, inyectiva), se tiene que f (x1 ) =
f (x2 ). Igualmente, f es biyectiva (y, por tanto, inyectiva), por lo que x1 = x2 .
d) Sobreyectividad. Sea c ∈ C (que es Codh ). Entonces como g es biyectiva (y,
portanto, sobreyectiva), existe b ∈ B tal que g(b) = c. Pero como f es biyectiva
(y, por tanto, sobreyectiva), existe a ∈ A tal que f (a) = b. Es decir, g(f (a)) = c.
Por tanto, existe un a ∈ A tal que g(f (a)) = c. ■
Lo anterior sólo constituye un sobrevuelo al concepto de función que el estudian-
te ya ha estudiado en cursos anteriores. Ahora veamos la definición de relación de
equivalencia.

1.2. Relaciones de equivalencia.


Definición 1.5. Una relación de equivalencia θ sobre un conjunto A es aquella que es
reflexiva (es decir, ∀a ∈ A, aθa), simétrica (es decir, si aθb, entonces bθa) y transitiva
(es decir, si aθb y bθc, entonces aθc).
Observación 1.1. Se ha utilizado el símbolo θ para hacer referencia a una relación de
equivalencia, pero el la literatura hay muchos otros símbolos para definir equivalencias:
=, ≡, ≈, ∼, ≂, ≃, ∼ =, etc.
Ahora bien, si se define una relación de equivalencia θ sobre un conjunto A, y si
a ∈ A. Entonces le conjunto de todos los elementos x ∈ A que son equivalentes con a
por medio de θ (es decir, que xθa) se denomina la clase de equivalencia de a, que se
simboliza por [a]θ . Esto es:
[a]θ = {x ∈ A : xθa}
Ejemplo 1.3. Sea A un conjunto conformado por personas, de la siguiente manera:
A = {Pedro, María, Pablo, Manuel, José, Daniela, Luisa, Natalia}
Supongamos que sabemos el color de los ojos y el tipo sanguíneo de cada uno de ellos,
tal y como aparece en la siguiente tabla:
Color de los ojos Tipo sanguíneo
Pedro Café A+
María Negro A+
Pablo Verde B+
Manuel Negro O+
José Café AB+
Daniela Verde A-
Luisa Verde O+
Natalia Azul AB+
10 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

Sobre A definamos las relaciones de equivalencia θ1 y θ2 de la siguiente manera (para


a, b ∈ A): i) aθ1 b si y sólo si “a tiene el mismo color de ojos que b”; ii) aθ2 b si y sólo
si “a tiene el mismo tipo de sangre que b”.
Respecto a la relación θ1 , podemos ver que Pedro y José están en la misma clase
de equivalencia. Es decir, [Pedro]θ1 = {Pedro, José}. De la misma manera, se tiene
que [María]θ1 = {María, Manuel}, pues María y Manuel tienen ambos ojos negros.
Debido a que Pablo, Daniela y Luisa tienen todos tres los ojos verdes, se tiene que
[Pablo]θ1 = {Pablo, Daniela, Luisa}, y [Natalia]θ1 = {Natalia}, porque Natalia es la
única del conjunto A que tiene los ojos azules.

Si se hace el mismo ejercicio, pero respecto a la relación θ2 obtenemos lo siguien-


te: [Pedro]θ2 = {Pedro, María}, [Pablo]θ2 = {Pablo}, [Manuel]θ2 = {Manuel, Luisa},
[José]θ2 = {José, Natalia} y [Daniela]θ2 = {Daniela}.

Ahora bien, es posible construir el conjunto de todas estas clases de equivalencia a


través de la relación θ1 . A este conjunto lo simbolizaremos por A/θ1 . Se tiene entonces
que:
A/θ1 = {[Pedro]θ1 , [María]θ1 , [Pablo]θ1 , [Natalia]θ1 }
O, lo que es lo mismo:

A/θ1 = {{Pedro, José}, {María, Manuel}, {Pablo, Daniela, Luisa}, {Natalia}}

Como se puede observar A/θ1 es un conjunto de subconjuntos de A y, por ello mismo no


es igual a A. En particular, A tiene 8 elementos, mientras que A/θ1 tiene 4 elementos.
De manera similar, se puede construir A/θ2 :

A/θ2 = {{Pedro, María}, {Pablo}, {Manuel, Luisa}, {José, Natalia}, {Daniela}}

Podemos observar que A/θ2 tampoco es igual a A, pues es un conjunto de subconjuntos


de A (además, tiene 5 elementos, mientras que A tiene 8). Igualmente, se puede ver que
A/θ1 no es igual a A/θ2 . Ambos conjuntos A/θ1 y A/θ2 los podemos ver representados
en los siguientes gráficos:

A/θ1 A/θ2

Tanto en A/θ1 como en A/θ2 se pueden notar dos cosas, para i = 1, 2 y cualquier
a, b ∈ A:

i) [a]θi ∩ [b]θi = ∅ si y sólo si a no está relacionado con b.


1.2. RELACIONES DE EQUIVALENCIA. 11

ii) La unión de todas las clases de equivalencia es A. Es decir, A = ∪nk=1 [ak ]θi , para
todo ak ∈ A.
Esto significa que: i) todas las clases son disjuntas entre sí, a menos que los elementos
estén relacionados entre sí; ii) la unión de todas las clases genera al conjunto original.
El (i) nos permite formular el siguiente teorema:
Teorema 1.2. Sea θ una relación de equivalencia definida sobre un conjunto A. Para
dos elementos a, b ∈ A se cumple sólo una de las dos posibles situaciones:
1. Si aθb, entonces [a]θ = [b]θ .
2. Si a ̸ θ b, entonces5 [a]θ ∩ [b]θ = ∅.
Demostración. Primero demostremos (1) y luego (2).
Para probar (1), sea x ∈ [a]θ , entonces xθa (por definición de [a]θ ). Ahora, por hipóte-
sis se tiene que aθb, y como θ es de equivalencia, se cumple la transitividad: xθb. Pero
esto significa que que x ∈ [b]θ . De este modo, se ha probado que x ∈ [a]θ ⇒ x ∈ [b]θ , o
lo que es lo mismo, que [a]θ ⊆ [b]θ . El recíproco ([b]θ ⊆ [a]θ ) se prueba de modo similar.
De este modo, se tiene que [a]θ ⊆ [b]θ y [b]θ ⊆ [a]θ , por lo que [b]θ = [a]θ .
Ahora demostremos (2). Procedamos por contradicción. Es decir, supongamos que la
tesis es falsa. O lo que es lo mismo, que [a]θ ∩ [b]θ ̸= ∅; y que la hipótesis se cumple (es
decir, que a ̸ θ b). Partiendo de [a]θ ∩ [b]θ ̸= ∅. esto significa que existe x ∈ ([a]θ ∩ [b]θ ).
Pero por definición de ∩ esto significa que x ∈ [a]θ ∧ x ∈ [b]θ . Y, por definición de clase
de equivalencia, esto significa que xθa y xθb. Pero esto es equivalente (por simetría de
θ) a decir que aθx y xθb. Ahora, por transitividad de θ, esto conduce a que aθb. Pero
esto contradice la hipótesis, según la cual a ̸ θ b. ■

Antes de continuar con el siguiente ejemplo, es necesario definir conjuntos como


A/θ1 y A/θ2 .

Definición 1.6. Dado un conjunto A en el que se define una relación de equivalencia θ.


El conjunto de todas las clases de equivalencia sobre A, se denomina conjunto cociente
respecto a la relación θ. Y se simboliza por A/θ. Esto es:
A/θ = {[a]θ : a ∈ A}
Observación 1.2. Se ha visto con los anteriores ejemplos que los elementos de A/θ
son subconjuntos de A, o lo que es lo mismo, elementos de P(A). Por lo que A/θ es
un subconjunto de P(A) y no de A como a veces se suele creer.
Ahora sí podemos proceder con el siguiente ejemplo:

Ejemplo 1.4. Considérese el conjunto A = {n ∈ N : 0 ≤ n ≤ 20}. Sobre este conjun-


to, se define la siguiente relación de equivalencia θ: aθb si y sólo si ∃k ∈ Z, b − a = 4k.
Se puede probar que esta es, en efecto, una relación de equivalencia.
Antes de analizar las clases de equivalencia probemos que, en efecto, θ es una rela-
ción de equivalencia. Para ello hay que probar que es i) reflexiva, ii) simétrica, y iii)
transitiva. Esto se puede probar de modo general para cualquier subconjunto A de Z:
5
Al escribir a ̸ θ b se dice que “a no está relacionado con b mediante θ. Y como θ es de equivalencia,
entonces esto mismo significa que “a no es equivalente con b”.
12 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

i) Reflexividad. Esto es simple, pues sea x ∈ A, entonces 0 = x − x = 4(0). Es


decir, existe un kk ∈ Z tal que x − x = 4k. En particular, k = 0. Por lo que xθx.
ii) Simetría. Partamos de aθb y tenemos que deducir bθa. Así pues, sea aθb. Esto
significa (por definición de θ) que ∃k ∈ Z, b − a = 4k. Pero esto es equivalente
(multiplicando por −1 en ambos lados de la igualdad) que ∃k ∈ Z, (−1)(b − a) =
(−1)4k. Entonces ∃k ∈ Z, a − b = 4(−k). Y esto es equivalente a decir que
∃t ∈ Z, a − b = 4t con t = −k. Pero esta última expresión significa que bθa.
iii) Transitividad. Debemos partir de aθb y bθc y debemos deducir aθc. Sean entonces
aθb y bθc. Esto significa (por definición de θ) que ∃k ∈ Z, b − a = 4k y
∃t ∈ Z, c − b = 4t (mucho cuidado aquí, se ha tomado un k y un t, porque
no necesariamente son el mismo número). Podemos sumar ambas igualdades y
combinar ambos existenciales y obtener ∃k, t ∈ Z, (c − b) + (b − a) = 4t + 4k.
Pero esto es equivalente a decir que ∃k, t ∈ Z, c − a = 4(t + k). Y, si se hace
t + k = u ∈ Z, se tiene que lo anterior es equivalente a decir que ∃u ∈ Z, c − a =
4u. Pero esto significa que aθc.
Por consiguiente θ es una relación de equivalencia ■

Habiendo definido θ, ahora miremos a qué es igual cada una de las clases de equi-
valencia, para cada elemento de A. Es decir, qué son [0]θ , [1]θ ,..., [19]θ y [20]θ .
Con [0]θ :
0 − 0 = 4(0), por lo que 0θ0; 4 − 0 = 4(1), por lo que 0θ4; 8 − 0 = 4(2), por lo que
0θ8; 12 − 0 = 4(3), por lo que 0θ12; 16 − 0 = 4(4), por lo que 0θ16; y 20 − 0 = 4(5),
por lo que 0θ20. De este modo:

[0]θ = {0, 4, 8, 12, 16, 20}


Y, por el (1) del teorema 1.2, se tiene entonces que [0]θ = [4]θ = [8]θ = [12]θ = [16]θ =
[20]θ . Así nos hemos ahorrado calcular varias clases de equivalencia.
Ahora miremos [1]θ :
1 − 1 = 4(0), por lo que 1θ1; 5 − 1 = 4(1), por lo que 1θ5; 9 − 1 = 4(2), por lo que
1θ9; 13 − 1 = 4(3), por lo que 1θ13; y 17 − 1 = 4(4), por lo que 1θ17. De este modo:

[1]θ = {1, 5, 9, 13, 17}


Y, por el teorema 1.2 (1) se tiene que [1]θ = [5]θ = [9]θ = [13]θ = [17]θ .
Realizando cálculos similares, se puede llegar a que:
[2]θ = {2, 6, 10, 14, 18}
Y que [2]θ = [6]θ = [10]θ = [14]θ = [18]θ . Además, que:
[3]θ = {3, 7, 11, 15, 19}
Y que [3]θ = [7]θ = [11]θ = [15]θ = [19]θ .
Por consiguiente únicamente se tienen 4 clases de equivalencia: [0]θ , [1]θ , [2]θ y [3]θ .
Por lo que:
A/θ = {[0]θ , [1]θ , [2]θ , [3]θ }
Se puede constatar que, en efecto [0]θ ∪ [1]θ ∪ [2]θ ∪ [3]θ = A y que la intersección por
parejas de los elementos de A/θ es siempre vacía.
1.2. RELACIONES DE EQUIVALENCIA. 13

En la literatura, a la relación θ anterior, se le denomina “congruencia módulo 4”,


y decir que un elemento a es congruente módulo 4 con b, se suele escribir como a ≡ b
(mod 4). De este modo, en el anterior ejemplo, decir que 3θ11 es lo mismo que decir
3 ≡ 11 (mod 4).
Otras tres cosas que se habrán notado del anterior ejemplo:

a) Para cualquier x ∈ A siempre se cumple que x ∈ [x]θ .

b) Si se tiene el primer elemento de [x]θ , los demás se obtienen sumando de 4 en 4.

c) Si a, b ∈ [x]θ , al dividir a por 4, se obtiene el mismo residuo de la división de b


por 4, o de x por 4. Por este motivo, a las clases [x]θ también se les denomina
clases residuales módulo 4.

Teniendo en cuenta lo anterior, es posible extender a todo Z lo analizado en el


ejemplo 1.4, utilizando nuevamente la relación de equivalencia “≡ (mod 4)”. Miremos
a Z con algunos de sus elementos por extensión:

Z = {..., −10, −9, −8, −7, −6, −5, −4, −3, −2, −1, 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, ...}

Si se replica lo visto en el anterior ejemplo, entonces (simbolizando a la relación


“≡ (mod 4)” por θ para evitar complicaciones de escritura):
[0]θ = {..., −12, −8, −4, 0, 4, 8, 12, ...}
[1]θ = {..., −11, −7, −3, 1, 5, 9, 13, ...}
[2]θ = {..., −10, −6, −2, 2, 6, 10, 14, ...}
[3]θ = {..., −9, −5, −1, 3, 7, 11, 13, ...}
Y no hay más clases de equivalencia, porque se repiten.
El conjunto cociente Z/ ≡ (mod4) se suele simbolizar por Z/4Z, y en muchos libros
también se representa por Z4 . Y, a este conjunto cociente se denominará como con-
junto de los enteros módulo 4. A las clases de equivalencia [0]θ , [1]θ , [2]θ y [3]θ se les
suele simbolizar, respectivamente, por 0, 1, 2 y 3. Así pues:

Z4 = {0, 1, 2, 3}
Se puede comprobar que, para cualquier n ∈ N diferente de 0 es posible definir la
relación “≡ (mod n)”: a ≡ b (mod n) si y sólo si ∃k ∈ Z, b − a = nk. Esta es una
relación de equivalencia lo cual se puede probar de modo similar que en el anterior
ejemplo: sólo hay que reemplazar 4 por n. Por consiguiente es posible definir, sobre
Z el conjunto cociente Z/nZ. O, lo que es lo mismo, Zn . Este conjunto se puede
interpretar como las clases de números enteros que tienen el mismo residuo al ser di-
vididas por n. De este modo, se obtienen enteros módulo 3, módulo 5, módulo 6,..., etc.

Z2 = {0, 1}
Z3 = {0, 1, 2}
Z4 = {0, 1, 2, 3}
Z5 = {0, 1, 2, 3, 4}
Z6 = {0, 1, 2, 3, 4, 5}
...
Zn = {0, 1, 2, 3, 4, 5, ..., n − 2, n − 1}
14 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

Como se ha visto en el ejemplo 1.3, se pueden definir varias relaciones de equiva-


lencia sobre un conjunto dado A, entonces es posible definir el conjunto de todas las
relaciones de equivalencia sobre A

Definición 1.7. Sea A un conjunto. El conjunto de todas las relaciones de equivalencia


sobre A se denotará por Eq(A).

1.3. Relaciones de orden.


Habiendo repasado las relaciones de equivalencia (que serán de gran importancia
cuando se introduzcan las álgebras cocientes), recordemos lo correspondiente para las
relaciones de orden.

Definición 1.8. Una relación de orden ≲ es aquella que también es reflexiva y tran-
sitiva, pero a diferencia de una relación de equivalencia, es antisimétrica en lugar de
ser simétrica. Es decir si a ≲ b y b ≲ a, entonces a = b.

Observación 1.3. De modo similar que ocurrió con las relaciones de equivalencia,
donde se introdujo el símbolo genérico θ para hablar de una equivalencia cualquiera,
se ha empleado el símbolo ≲ para hacer referencia a una relación de orden arbitraria,
aunque en la literatura existen muchos otros símbolos para referir a un orden: ≤, ≦,
⩽, ⪅, ≼, ≾, ⪯, etc. Asimismo, si se tienen dos conjuntos A y B en los cuales, en
cada uno de ellos se ha definido un orden, es conveniente escribir el orden definido en
A por ≤A y el orden de B por ≤B .

Observación 1.4. Sobre un mismo conjunto P es posible definir varios órdenes li-
neales6 . Por ejemplo, si P = {a, b, c} se pueden definir los siguientes órdenes:

a) El orden ≤1 : a ≤1 b ≤1 c.

b) El orden ≤2 : a ≤2 c ≤2 b.

c) El orden ≤3 : b ≤3 a ≤3 c.

d) El orden ≤4 : b ≤4 c ≤4 a.

e) El orden ≤5 : c ≤5 a ≤5 b.

f) El orden ≤6 : c ≤6 b ≤6 a.

Hay 6 órdenes posibles. No hay más. Y se aprecia que cada orden es un modo de
reorganizar tres elementos. O, lo que es lo mismo, cada orden es un permutación de 3
elementos. Por tanto, la cantidad de órdenes posibles es la cantidad de permutaciones
posibles. Es decir hay 3! = 6 órdenes lineales posibles. De este modo, si P tiene n
elementos, entonces habrán n! órdenes lineales posibles. Y si tiene infinitos elementos,
pues habrán infinitos órdenes posibles. Pero si se habla de órdenes parciales el número
es mayor que n!.
6
En la definición 1.10 se precisa qué significa esto.
1.3. RELACIONES DE ORDEN. 15

Definición 1.9. Si sobre un conjunto P se ha definido una relación de orden ≤P , se


dice que P es un conjunto parcialmente ordenado y, para hacer explícito el orden en P
se suele usar la notación estructural ⟨P, ≤P ⟩. Para abreviar y no decir continuamente
que “P es un conjunto parcialmente ordenado mediante el orden ≤P ”. Además, también
se dirá que ⟨P, ≤P ⟩ es un copo o un poset, por sus acrónimos en español e inglés de
“conjunto parcialmente ordenado”.

Observación 1.5. La notación estructural del tipo ⟨P, ≤P ⟩ será recurrente a lo largo
del presente texto. Si R es una relación definida sobre un conjunto A, entonces la
notación ⟨A, R⟩ significa que A está acompañado de la relación R. Esto es extensible
a muchas más relaciones R1 , R2 ,..., Rn y para definir la estructura ⟨A, R1 , R2 , ..., Rn ⟩.
Y no es lo mismo el solo conjunto A que la estructura ⟨A, R⟩. Por ejemplo, no es
lo mismo el solo conjunto N que la estructura ordenada ⟨N, ≤⟩, donde ≤ es el orden
usual: el conjunto solo N no dice si está ordenado, no dice si hay operaciones definidas
en dicho conjunto, etc. Mientras que ⟨N, ≤⟩ está diciendo que además del conjunto N
hay un orden definido sobre dicho conjunto.
Una analogía puede servir para ver la diferencia entre N y ⟨N, ≤⟩: el conjunto N
se puede ver como una bolsa con infinitos elementos (los naturales). Si se extrae un
elemento de la bolsa, no necesariamente es el 0, el 1, etc. Es un elemento cualquiera
n. Y si se vuelve a extraer otro elemento, pues será otro elemento cualquiera m que no
necesariamente será el siguiente a n (es decir, n + 1). Por el contrario, si se tiene otra
bolsa donde está la estructura ⟨N, ≤⟩, y se extrae un elemento n, por el orden usual
≤, el siguiente elemento que se extraiga, será exactamente n + 1, y el siguiente n + 2,
y así sucesivamente.

Ejemplo 1.5. Sea A = {1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20, 30, 60}. Es decir, los divisores
positivos de 60. Sobre este conjunto se puede definir la siguiente relación de orden
≤A : a ≤A b si y sólo si a divide a b. O, lo que es lo mismo, si ∃k ∈ N, b = ka.
Podríamos intentar comprobar pareja por pareja y ver que se cumple la reflexividad,
la antisimetría y la transitividad (lo cual sería muy dispendioso), o intentar probar
dichas propiedades de modo analítico. Para ello usemos la definición: a ≤A b si y sólo
si ∃k ∈ N, b = ka.

i) Reflexividad. Hay que probar que a ≤A a para cualquier a ∈ A. Pero obsérvese


que a = (1)a. Es decir, existe un k ∈ N (en este caso k = 1) tal que a = ka.
Esto significa, por definición, que a ≤A a.

ii) Antisimetría. Esta quizá es la más complicada de probar. Hay que probar que si
a ≤A b y b ≤A a, entonces a = b. Sean entonces a ≤A b y b ≤A a. Esto significa
que ∃k ∈ N, b = ka y ∃t ∈ N, a = tb (nuevamente, obsérvese que se toman dos
números k y t, porque no necesariamente son el mismo). Podemos reemplazar a
de la segunda igualdad en la primera. Entonces se tiene que ∃k, t ∈ N, b = k(tb).
Como b ̸= 0, entonces se tiene que ∃k, t ∈ N, 1 = kt. Y el único chance para que
esta igualdad sea cierta, debido a que k, t ∈ N, es que k = 1 = t. Pero si esto
es cierto, se puede reemplazar cualquiera de las dos en las anteriores igualdades.
Por ejemplo, reemplazar k = 1 en la expresión ∃k ∈ N, b = ka, lo que implicaría
que b = (1)a o, lo que es lo mismo, que b = a.

iii) Transitividad. Si se tiene que a ≤A b y b ≤A c hay que deducir a ≤A c. Sean


entonces a ≤A b y b ≤A c. Esto significa que ∃k ∈ N, b = ka y ∃t ∈ N, c = tb
16 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

(nuevamente, se han tomado k y t porque no necesariamente son el mismo nú-


mero). De ahí, se puede reemplazar la primera igualdad en la segunda y combinar
los cuantificadores, y así obtener ∃k, t ∈ N, c = t(ka). Y, si se hace tk = u ∈ N
se obtiene ∃u ∈ N, c = ua, que significa que a ≤A c.
Por tanto, ≤A es una relación de orden ■

La anterior fue una demostración general que puede servir para cualquier conjunto
de números naturales positivos donde se dé la divisibilidad. Por cierto, obsérvese que la
anterior prueba no dependió del conjunto A. Luego, la misma demostración es válida
para cualquier conjunto B de divisores de un número n.
Ahora bien, un conjunto ordenado se puede representar mediante un diagrama de
Hasse. ste es un diagrama donde se ubican los elementos como “nodos” de una red.
Y decir que un elemento está relacionado con otro (por ejemplo, que a < b) se hace
uniendo a y b mediante una línea ascendente. Por tal motivo, las líneas horizontales
no están permitidas, pues no permiten apreciar si a < b o si b < a. En este diagrama
no se representa la reflexividad (ella se supone que está implícita en el gráfico, porque
de lo contrario haría farragoso el mismo) y la transitividad se realiza comunicando las
líneas. Como se ha dicho, el orden se lee de modo ascendente, por lo que no es posible
realizar descensos para realizar transitividades. En particular, el diagrama de Hasse
para el copo ⟨A, ≤A ⟩ del anterior ejemplo es el siguiente:

Ejemplo 1.6. Miremos ahora un ejemplo similar al anterior tomando los divisores de
30. Es decir, el conjunto B = {1, 2, 3, 5, 6, 10, 15, 30}, donde se ha definido la relación
≤B así: a ≤B b si y sólo si a divide a b. La demostración de que esta es una relación
de orden es la misma que la del ejemplo 1.5. Luego, el diagrama de Hasse para el copo
⟨B, ≤B ⟩ es el siguiente:
1.3. RELACIONES DE ORDEN. 17

Ejemplo 1.7. Sea A un conjunto, entonces ⟨P(A), ⊆⟩ es un copo.


La demostración de esto debe ser simple, puesto que habría que demostrar que:

i) Para cualquier elemento X de P(A) se debe cumplir que X ⊆ X. Pero esto ya


se ha demostrado en el curso de conjuntos.

ii) Si X ⊆ Y y Y ⊆ X, entonces X = Y . Pero este es el axioma de extensionalidad,


por lo que es cierto.

iii) Por la transitividad de la inclusión se tiene que X ⊆ Y y Y ⊆ Z, entonces


X ⊆ Z.
En particular, si A = {a, b, c} el copo ⟨P(A), ⊆⟩ puede ser representado mediante
el siguiente diagrama de Hasse:

Definición 1.10. Dado un copo ⟨P, ≤P ⟩, si para cualquier par de elementos x, y de


P se cumple que x ≤P y o y ≤P x, entonces se dice que ≤P es un orden total.
Cuando se tiene un orden total, el diagrama de Hasse es una línea continua, sin
“desviaciones”. Por ejemplo, en el copo ⟨N, ≤⟩ (donde ≤ es el orden usual de los
naturales), el orden ≤ es un orden total. Esto se puede representar en el siguiente
diagrama para el copo ⟨N, ≤⟩ el orden es ascendente de izquierda a derecha:

Es por esto que un orden total también se denomina como orden lineal. Así por ejemplo,
los ejemplos 1.5, 1.6 y 1.7 no son órdenes totales, pues hay elementos que no se pueden
relacionar. Por ejemplo, en el ejemplo 1.6, si se toman los elementos 2 y 5, se tiene
que 2 ≰B 5 y 5 ≰B 2. Por lo que hay dos elementos que no se relacionan ente sí (hay
más). Luego, ≤B no es un orden total sobre B. De modo análogo, se puede ver, en
ele ejemplo 1.7 que {a, b} ⊈ {c} ni {c} ⊈ {a, b}, por lo que hay dos elementos (hay
más) de P(A) que no están relacionados mediante la inclusión. Es decir, la relación de
inclusión ⊆ no es un orden total en P(A).
Definición 1.11. Si ⟨P, ≤P ⟩ es un copo y si A ⊆ P , entonces un elemento u ∈ P es
una cota superior (o mayorante) de A si a ≤P u para todo a ∈ A.
Dualmente se define lo que es una cota inferior (o minorante): ⟨P, ≤P ⟩ es un copo y
A ⊆ P , entonces un elemento l ∈ P es una cota inferior de A si l ≤P a para todo
a ∈ A.
18 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

Es decir, las cotas superiores son todos los elementos de P que son mayores o
iguales (respecto al orden ≤P ) que cualquier elemento de A. Y, analogamente ocurre
con las cotas inferiores: todos los elementos de P que son menores o iguales a cualquier
elemento de A respecto al orden ≤P . Además, cabe señalar que un conjunto A puede
tener muchas cotas inferiores o superiores, o ninguna en absoluto.

Ejemplo 1.8. Sea ⟨A, ≤A ⟩ como en el ejemplo 1.5. Y sea B ⊂ A tal que
B = {3, 6, 15, 30}. Entonces podemos ver que x ≤A 30 y x ≤A 60 para cualquier x ∈ B.
De este modo, 30 y 60 son cotas superiores de B. Pero cabe la pregunta: observando
el gráfico, ¿por qué 20 y 12 no son cotas superiores de B? Alguien podría decir que 12
es cota superior porque (según el orden ≤A ) se tiene que 6 ≤A 12 y 3 ≤A 12. Pero 12
debería ser mayor (nuevamente, de acuerdo al orden ≤A ) que cualquier elemento de
B. Y, claramente, no se sabe si 30 ≤A 12 o si 15 ≤A 12, pues no están relacionados.
Luego, 12 no puede ser una cota superior. Un argumento similar se aplica al 20.
Ahora bien, razonando de modo análogo, las cotas inferiores de B son 3 y 1.

Ejemplo 1.9. Sea el copo ⟨N, ≤⟩, donde ≤ es el orden usual de los números naturales
(recuerden que, por “número natural”, se consideran los números para contar, además
del 0) y sean los siguientes subconjuntos de N: A = {n ∈ N : 50 ≤ n ≤ 100},
B = {n ∈ N : 100 ≤ n} y C = {n ∈ N : 0 ≤ n ≤ 50}. Tal y como aparecen
representados en el siguiente gráfico:

Entonces, todos los números naturales menores o iguales a 50 son cotas inferiores
de A (es decir, el conjunto de cotas inferiores de A es IA = {n ∈ N : n ≤ 50} = C),
mientras que todos los números mayores o iguales a 100 son las cotas superiores de A
(es decir, el conjunto de cotas superiores de A es SA = {n ∈ N : 100 ≤ n} = B). Se
puede ver que hay 51 cotas inferiores e infinitas cotas superiores de A.

Por otro lado, si consideramos el conjunto B, entonces todos los números natu-
rales menores o iguales a 100 son cotas inferiores de B (es decir, el conjunto
IB = {n ∈ N : n ≤ 100} = A ∪ C), mientras que B no posee cotas superiores (es decir,
SB = ∅).

Respecto a C, el conjunto de cotas superiores de C es SC = {n ∈ N : 50 ≤ n} (es


decir, A ∪ B) mientras que C sólo tiene una cota inferior, el “0”. Es decir, IC = {0}.

Si se toma a todo N, este conjunto no tiene cotas superiores (es decir, SN = ∅),
mientras que posee sólo una cota inferior: el 0 (es decir IN = {0}).

Ahora bien, si en lugar de ⟨N, ≤⟩ se considera a ⟨Z, ≤⟩ con su orden usual, y se


toma a todo Z como subconjunto mismo de Z, se puede observar que este conjunto no
posee cotas inferiores ni superiores.
1.3. RELACIONES DE ORDEN. 19

Definición 1.12. Sea ⟨P, ≤P ⟩ un copo y A ⊆ P . Una cota superior u ∈ P es el


supremo, menor cota superior, o supA si u ≤P x, para toda cota superior x de A.
De modo análogo, una cota inferior l ∈ P es el ínfimo, mayor cota inferior, o inf A si
x ≤P l, para toda cota inferior x de A.

¿Qué quiere decir esto? Pues, para el supremo, se toman todas las cotas superiores
(si existen), y el supremo es la más pequeña de ellas. Y, para el ínfimo es similar: se
toman todas las cotas inferiores (si existen), y el ínfimo es la mayor de ellas. De esto
se puede inferir que, tanto el supremo y el ínfimo (si existen) son únicos. Es decir,
no puede haber más de un supremo o más de un ínfimo, a diferencia de las cotas
superiores e inferiores. Por ello tiene sentido decir que supA = u, en lugar de escribir
supA = {u}. Y lo mismo ocurre con el ínfimo.

Ejemplo 1.10. Sea el copo ⟨N, ≤⟩ y los subconjuntos A, B y C como en el ejemplo


1.9. Se vio que el conjunto de cotas superiores de A es SA = {n ∈ N : 100 ≤ n} y
el conjunto de cotas inferiores de A es IA = {n ∈ N : n ≤ 50}. Pero supA = 100 e
inf A = 50. De manera análoga, inf B = 100 mientras que supB no existe. Asimismo,
inf C = 0 y supC = 50.

Nótese en el anterior ejemplo que inf C = 0, mientras que IC = {0}. De este modo,
el ínfimo y el supremo son elementos del conjunto principal (en este caso N), mientras
que IC es el conjunto de las cotas inferiores.

Ejemplo 1.11. Ahora observemos el conjunto P = {a, b, c, d} sobre el cual se ha


definido una relación de orden ≤P representada mediante el siguiente diagrama de
Hasse:

Si A = {a, b}, entonces supA = b e inf A = a. Por otro lado, si se considera el


conjunto B = {b, c, d}, entonces inf B = b, pero supB no existe. Esto se debe a que
el supremo debe ser único, y no sea sabría si entre c o d cuál podría ser el supremo,
pues c no está relacionado con d.

Ejemplo 1.12. Ahora bien, si se observa el conjunto Q = {a, b, c, d, e, f, g} y sobre


él se define la relación de orden ilustrada mediante el siguiente diagrama de Hasse, se
tiene el copo ⟨Q, ≤Q ⟩:
20 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA

Si A = {a, b, c, d, e, g} entonces supA = g pero inf A no existe. Si B = {a, c, e, f } se


tiene que inf B = a y supB = f . Y, por otro lado, si se considera todo Q se tiene que
no existen ni inf Q ni supQ.

1.4. Ejercicios.
1. Pruebe que las funciones exhibidas en (1)-(3) del ejemplo 1.1 son biyectivas.

2. Demuestre que la relación de equipotencia entre conjuntos es una relación de


equivalencia.

3. Investigue sobre la demostración de la diagonal de Georg Cantor, en donde se


prueba que N y R no son equipotentes. Esto es, que R tiene más elementos que
N.

4. En Z se define la relación “≡ (mod n)”, similar a la congruencia módulo 4 que


se analizó anteriormente: a ≡ b (mod n) si y sólo si ∃k ∈ Z, b − a = nk. Pruebe
que “≡ (mod n)” es una relación de equivalencia.

5. En R se define la relación θ de la siguiente manera para todo a, b ∈ R: aθb si y


sólo si a2 − b2 = a − b. Pruebe que θ es una relación de equivalencia. Determine
[5]θ . Determine el conjunto cociente R/θ.

6. En N2 se define la relación θ de la siguiente manera: (a, b)θ(c, d) si y sólo si


a + d = b + c. Demuestre que θ es de equvalencia sobre N2 .

7. Sobre Z se define la siguiente relación θ, para todo m, n ∈ Z: mθn si y sólo si


∃k, j ∈ N − {0}, tales que n divide a mk y m divide a nj . Demostrar que θ es de
equivalencia. Determine [1]θ y [12]θ .

8. En R se define la relación θ de la siguiente manera para todo a, b ∈ R: aθb si y


sólo si ∃k ∈ Z, a = b3k . Demuestre que θ es una relación de equivalencia.

9. En Z se define la relación θ de la siguiente manera para todo a, b ∈ R: aθb si y


sólo si a2 + a = b2 + b. Muestre que θ es una relación de equivalencia. Determine
[c]θ para cualquier c ∈ Z y Z/θ.

10. Sea A un conjunto, demuestre que “⊆” es una relación de orden en P(A).
1.4. EJERCICIOS. 21

11. En N se define la siguiente relación: aRb si y sólo si ∃n ∈ N, a + n = b. Demuestre


que R es una relación de orden. ¿Es R una relación de orden total en N?

12. En N se define la siguiente relación: aRb si y sólo si ∃n ∈ N, an = b (n puede ser


0). Demuestre que R es una relación de orden. ¿Es R un orden total? Justifique.
Sea A = {1, 2, 3, 4} dibuje el diagrama de Hasse de la anterior relación para este
conjunto.

13. Sea J el conjunto de todos los intervalos cerrados en R (es eecir, J = {[a, b] :
a, b ∈ R}). Sobre J se define la relación R de la siguiente manera: [a, b]R[c, d] si
y sólo si [a, b] = [c, d] ó b < c. Demuestre que R es una relación de orden sobre
J. ¿Es R un orden total sobre J? Justifique.

14. Sea R la relación sobre Q+ definida de la siguiente manera ∀a, b ∈ Q+ : aRb si


y sólo si ab ∈ Z+ . Demuestre que R es una relación de orden sobre Q+ . ¿Es R
una relación de orden total? Con el orden R definido con anterioridad, dibuje el
diagrama de Hasse para el conjunto A = { 61 , 13 , 21 , 1, 2, 3, 6}.

15. Sobre Z se define la relación R de la siguiente manera ∀x, y ∈ Z: xRy si y sólo


si ∃k ∈ N (se inculye 0) tal que x − y = 2k. Demuestre que R es una relación de
orden. ¿Es de orden total? Justifique. Si A = {0, 1, 2, 3} realice el diagrama de
Hasse. ¿Qué puede observar del diagrama?

16. Sean ⟨P1 , ≤P1 ⟩ y ⟨P2 , ≤P2 ⟩ dos copos. Demostrar que, sobre P1 × P2 , la relación
R× definida de la siguiente manera es una relación de orden: (x1 , x2 )R× (y1 , y2 )
si y sólo si x1 ≤P1 y1 y x2 ≤P2 y2 , con x1 , y1 ∈ P1 y x2 , y2 ∈ P2 . Este orden se
conoce como el orden cartesiano.
22 CAPÍTULO 1. PREAMBULO CONJUNTISTA
Capítulo 2

Nociones de teoría de retículos

2.1. Retículos y subretículos.


Entre los copos hay algunos que son de gran interés para las matemáticas (en
especial para la topología y análisis). Esto son los retículos. los retículos tienen dos
definiciones: una mediante el orden como copo, y otra algebraica. Ambas definiciones
son equivalentes, lo cual es de gran valor matemático, porque tenemos a la mano un
objeto matemático que que puede describirse mediante teoría de orden y mediante
operaciones algebraicas. Además, ambas definiciones son bastante simples, pero entra-
ñan una gran profundidad matemática, que se espera sea abordada en este curso y en
cursos posteriores. Antes de presentar la primera definición, es menester definir lo que
es el ínfimo y supremo entre dos elementos de un copo ⟨P, ≤P ⟩:

Definición 2.1. Sea ⟨P, ≤P ⟩ un copo y sean a, b ∈ P . El supremo entre a y b, si existe,


el cual se simboliza por sup{a, b}, se define de la siguiente manera:

i) Si a ≤P b, entonces sup{a, b} = b.

ii) Si b ≤P a, entonces sup{a, b} = a.

iii) Si a ≤
̸ P b ni b ≤
̸ P a, pero existe una mínima cota superior c tal que a ≤P c y
b ≤P c, entonces sup{a, b} = c.

iv) Si a ≤
̸ P b ni b ≤
̸ P a, pero no existe una mínima cota superior c tal que a ≤P c
y b ≤P c, entonces sup{a, b} no existe.

v) Si a ≤
̸ P b ni b ≤
̸ P a, pero existen al menos dos mínimas cotas inferiores c y d
tales que a ≤P c, a ≤P d y b ≤P c y b ≤P d, entonces sup{a, b} no existe, pues
el supremo debe ser único.

De manera análoga, dado un copo ⟨P, ≤P ⟩ se define el ínfimo de dos elementos


a, b ∈ P , que se simboliza por inf {a, b}.

Ejemplo 2.1. Sea el copo estudiado en el ejemplo 1.12. Determinemos algunos ínfimos
y algunos supremos. De acuerdo al diagrama de Hasse, d ≤Q g, por ello sup{d, g} = g e
inf {d, g} = d. Por otro lado, a y b no están relacionados, sin embargo hay un elemento
que está “por encima” de ambos: c. Por ello, sup{a, b} = c. Y, como se observa en
el diagrama, no hay elementos “por debajo” de a y b por lo que inf {a, b} no existe.
23
24 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

Ahora miremos d y e. Nuevamente, d y e no están relacionados, pero hay un elemento


inmediatamente “por debajo” de estos dos elementos: c. Por lo que inf {d, e} = c. Sin
embargo, al determinar el sup{d, e} se observa que hay dos elementos inmediatamente
superiores a ambos que no están relacionados: f y g. Por ello, no existe sup{d, e}. De
manera análoga, no existe inf {f, g} porque podría ser d o podría ser e, pero no se sabe
cuál de los dos es menor que el otro. Y, como no hay elementos “por encima” de f y
g, entonces sup{f, g} no existe.

Ejemplo 2.2. Los dos siguientes diagramas de Hasse representan en esencia el mismo
copo. En el de la izquierda se han trazado las relaciones entre 0 y a, y entre 0 y b, las
cuales aparecen implícitas por la transitividad, en el copo de la derecha:

Examinemos ahora los elementos a y b que no están relacionados. Con ello miremos
inf {a, b}. Se observa que hay dos elementos que están “por debajo” de a y de b a la vez:
c y 0. Por lo que ambas son cotas inferiores (o, lo que es equivalente I{a,b} = {0, c}).
Pero la mayor de ellas es c, por lo que inf {a, b} = c.

Con esto, ya podemos dar la primera definición de un retículo:

Definición 2.2. Un copo ⟨L, ≤L ⟩ es un retículo (o retícula, o lattice, o treillis) si


satisface las siguientes propiedades:

a) ∀x, y ∈ L, existe sup{x, y}.

b) ∀x, y ∈ L, existe inf {x, y}.

Observación 2.1. Es importante resaltar que, para que un copo ⟨P, ≤P ⟩ sea un retícu-
lo, los ínfimos y supremos se determinan por parejas. Porque un copo puede tener
supremo e ínfimo para todo el copo, pero puede fallar en que, al menos una pareja
no tengan supremo o ínfimo. Por ejemplo, obsérvese el copo representado mediante el
siguiente diagrama de Hasse:
2.1. RETÍCULOS Y SUBRETÍCULOS. 25

Se puede apreciar que, si se toma todo P , se tiene que inf P = a y supP = f . Pero
⟨P, ≤P ⟩ no es retículo porque, sup{b, c} no existe y tampoco existe inf {e, d}. De este
modo, si se se encuentre a al menos una pareja que no tenga ínfimo o supremo, el copo
no es retículo.
Esto nos permite concluir los siguiente: cualquier retículo es un copo, pero no todo
copo es retículo.

Ejemplo 2.3. Si observamos los copos de los ejemplos 1.11 y 1.12, se puede apreciar
que ninguno de ellos representa un retículo: en el copo del ejemplo 1.11, no existe
sup{d, c}, mientras que en el copo del ejemplo 1.12, no existen sup{f, g}, ni sup{d, e},
ni inf {f, g}, ni inf {a, b} (sólo con hallar una pareja que no cumpla basta. Aquí se
mostraron todas las parejas que no cumplían las propiedades de un retículo).

Ejemplo 2.4. Los diagramas de Hasse representados en los ejemplos 1.5 y 1.7 sí
representan un retículo. En el caso del ejemplo 1.5 es bastante dispendioso mostrar
pareja por pareja que se cumple la existencia del supremo y del ínfimo. Hagamos algu-
nos casos para el ejemplo 1.7:
Como {} ⊆ {a}, {} ⊆ {b} y {} ⊆ {c}, se tiene que inf {{}, {a}} = {}, inf {{}, {b}} =
{}, inf {{}, {c}} = {}, sup{{}, {a}} = {a}, sup{{}, {c}} = {b} y inf {{}, {c}} = {c}.
Aquí los supremos e ínfimos son conjuntos, pues el orden es aquél de los conjuntos
mediante la inclusión.
Por transitividad, se tiene que {} ⊆ {a, b}, {} ⊆ {a, c} y {} ⊆ {b, c}. Y se tiene que
inf {{}, {a, b}} = {}, sup{{}, {a, b}} = {a, b}, inf {{}, {a, c}} = {}, sup{{}, {a, c}} =
{a, c}, inf {{}, {b, c}} = {} y inf {{}, {b, c}} = {b, c}.
Ahora tomemos dos elementos de P(A) que no estén relacionados. Por ejemplo {a, b}
y {b, c}: inf {{a, b}, {b, c}} = {b} y sup{{a, b}, {b, c}} = {a, b, c}.

Ejemplo 2.5. Todo conjunto totalmente ordenado es un retículo. Porque si ⟨P, ≤P ⟩


es un copo totalmente ordenado, entonces ∀x, y ∈ P se cumple, o bien x ≤P y, o
bien y ≤P x. En el primer caso, inf {x, y} = x y sup{x, y} = y, por lo que el ínfimo y
supremo siempre existen por parejas; mientras que en el segundo caso, inf {x, y} = y
y sup{x, y} = x, donde también siempre existe el supremo y el ínfimo por parejas. De
este modo, ⟨N, ≤⟩ (donde ≤ es el orden usual) es un retículo. Puesto que, si m, n ∈ N,
sólo se pueden cumplir tres casos: m = n, m ≤ n o n ≤ m. En el primer caso,
inf {m, n} = inf {m, m} = m, y lo mismo ocurre con el supremo. En el segundo caso
inf {m, n} = m y sup{m, n} = n. Y en el tercer caso inf {m, n} = n y sup{m, n} = m.
Demodo análogo ⟨Z, ≤⟩, ⟨Q, ≤⟩ y ⟨R, ≤⟩ son retículos con el orden usual ≤ para estos
conjuntos.
26 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

Ejemplo 2.6. Es mucho más sencillo probar que un copo, representado mediante un
diagrama de Hasse, no es retículo que probar que sí lo es. Por ejemplo, dado el con-
junto A = {⊥, a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, ⊤}, obsérvese el copo representado en el siguiente
diagrama de Hasse:

Si deseásemos probar que es un retículo hay que hacer todas las combinaciones para
sup{x, y} y para inf {x, y} con x, y ∈ A y que no se repitan. Así, para los supremos,
esto significa hacer una combinación de 12 elementos en grupos de 2, por lo que la
12!
cantidad de combinaciones es (12−2)!2! = 66 combinaciones. Y lo mismo ocurre con
los supremos. De este modo habría que determinar 132 combinaciones, lo cual es muy
dispendioso. Evidentemente, a medida que aumente el número de elementos del copo,
el cálculo es mayor.
Sin embargo, en el anterior copo, se puede apreciar que hay elementos que no tienen
supremo. Por ejemplo, se podría pensar que sup{b, c} = i. Pero esto no es del todo
cierto, porque h también podría considerarse como supremo de estos dos elementos. Y,
como el supremo es único, entonces sup{b, c} no existe, por lo que el anterior copo no
es retículo. O bien, también se puede decir que no se sabe si h ≤ i o si i ≤ h. Luego
ninguno de ellos es la menor cota superior.
Como se ha observado, la definición de retículo recurre al orden y a las nociones
de supremo e ínfimo (por parejas). Pero, en el ejemplo 2.4 el supremo e ínfimo
recuerdan mucho a dos operaciones algebraicas entre conjuntos: la unión e intersección
de conjuntos, respectivamente. De hecho es válido interpretar para este ejemplo, el
supremo como la unión y el ínfimo como la intersección. Por ejemplo, se observó que
si se consideran {a, b} y {b, c}, entonces inf {{a, b}, {b, c}} = {b} = {a, b} ∩ {b, c} y
sup{{a, b}, {b, c}} = {a, b, c} = {a, b}∪{b, c}. Teniendo en cuenta lo anterior, es posible
definir algebraicamente la noción de retículo, sin necesidad de recurrir al orden.
Definición 2.3. Un conjunto L junto con las operaciones binarias1 ∨ y ∧ (que se leen
como supremo e ínfimo, respectivamente. O join y meet, respectivamente) en L, es un
retículo si satisface las siguientes identidades, para todo x, y, z ∈ L:
L1: a) x ∨ y = y ∨ x Propiedades conmutativas
b) x ∧ y = y ∧ x
L2 c) x ∨ (y ∨ z) = (x ∨ y) ∨ z Propiedades asociativas
d) x ∧ (y ∧ z) = (x ∧ y) ∧ z
L3 e) x ∨ x = x Propiedades de idempotencia
f) x ∧ x = x
L4 g) x = x ∨ (x ∧ y) Leyes de absorción
h) x = x ∧ (x ∨ y)
1
En el capítulo siguiente se definirá lo que es una operación binaria. Por el momento podemos
considerar informalmente que una operación binaria toma dos elementos de un conjunto y los envía
a un elemento del mismo conjunto.
2.1. RETÍCULOS Y SUBRETÍCULOS. 27

Se simbolizará el retículo por ⟨L, ∨, ∧⟩ para hacer énfasis en que el conjunto va acom-
pañado de las dos operaciones ∨ y ∧.

Observación 2.2. Los operadores ∧ y ∨ son operadores generales de cualquier retícu-


lo. No deben ser confundidos con el “ó” y el “y” de la lógica. Aunque se verá más tarde
que, bajo ciertas condiciones, las proposiciones de la lógica junto con el “ó” y el “y”
pueden formar un retículo.

Como se puede observar hay dos modos de definir un retículo: uno por medio de
un orden, por lo que se obtiene el copo ⟨L, ≤L ⟩, y otro mediante dos operaciones al-
gebraicas, por lo que se tiene la estructura algebraica ⟨L, ∨, ∧⟩. Y, como veremos más
adelante, las dos definiciones son equivalentes. El truco para pasar de una definición
a la otra tiene dos pasos: por un lado se debe ver qué operaciones algebraicas pueden
interpretarse como el ínfimo y el supremo, y por otro lado, si se tienen los operadores
∨ y ∧, cómo se puede definir una relación de orden a través de ellos.

De este modo, se observó en el ejemplo 2.4 que, dado un conjunto A, la estructura


⟨P(A), ⊆⟩ es un retículo a través del orden. Pero si se interpreta el supremo como
la unión y el ínfimo por la intersección, el anterior retículo es un retículo algebraico
⟨P(A), ∪, ∩⟩. Y puede verificarse que las operaciones ∪ y ∩ cumplen las propiedades
L1-L4.

Ejemplo 2.7. Sea el retículo ⟨A, ≤A ⟩ del ejemplo 1.5. Para dos elementos x, y ∈ A,
¿qué podemos interpretar por inf {x, y} y sup{x, y}? Tomemos dos elementos cuales-
quiera de A, por ejemplo 15 y 6. Entonces inf {15, 6} = 3 y sup{15, 6} = 30. ¿Qué
se observa? Pues 3 = m.c.d.(15, 6) y 30 = m.c.m.(15, 6). Simbolicemos al máximo co-
mún divisor entre dos números x, y por (x, y), y su mínimo común múltiplo por [x, y].
Entonces, si se verifica pareja por pareja, no es difícil ver que inf {x, y} = (x, y) y
sup{x, y} = [x, y]. De este modo, el retículo ⟨A, ≤A ⟩ es equivalente al retículo alge-
braico ⟨A, [, ], (, )⟩. Se puede verificar además (aunque de modo dispendioso) que las
operaciones [, ] y (, ) cumplen con las propiedades L1-L4.
Este ejemplo es extensible a todo N y obtener el retículo ⟨N, [, ], (, )⟩, Por lo que vale
también para el retículo de los divisores de 30: ver ejemplo 2.6.

La equivalencia de las dos definiciones se demuestra en el siguiente teorema:

Teorema 2.1. (A) Si ⟨L, ≤L ⟩ es un retículo según la primera definición (definición


2.2), entonces se definen las operaciones ∨ y ∧ de la siguiente manera: a∨b = sup{a, b}
y a ∧ b = inf {a, b}.
(B) Si ⟨L, ∨, ∧⟩ es un retículo según la segunda definición (definición 2.3), entonces
se define ≤L en L de la siguiente manera: a ≤L b si y sólo si a = a ∧ b.

Demostración. Dado un retículo ⟨L, ≤L ⟩ según la primera definición, el estudiante


no tendrá mucha dificultad en probar que las operaciones ∨ y ∧ definidas en (A) satis-
facen las propiedades L1-L4. Por ejemplo, la propiedad de absorción L4 (g) se vuelve
a = sup{a, inf {a, b}}, lo cual es cierto porque2 inf {a, b} ≤L a. Luego, si a ≤L b,
entonces inf {a, b} = a, lo que implica que sup{a, inf {a, b}} = sup{a, a} = a. Por
2
La igualdad que va a continuación es cierta por lo siguiente: i) si a ≤L b, claramente inf {a, b} =
a ≤L a; ii) si b ≤L a, entonces b = inf {a, b} ≤L a.
28 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

otro lado, si b ≤L a, entonces inf {a, b} = b. Así, sup{a, inf {a, b}} = sup{a, b} = a,
pues b ≤L a.

Ahora bien, sea ⟨L, ∨, ∧⟩ un retículo según la segunda definición y sea ≤L definida
como en (B). Ya que a ∧ a = a, por L3 (f), se tiene que a ≤L a, por lo que se tiene la
reflexividad. Ahora, decir que a ≤L b y b ≤L a significa que a = a ∧ b y b = b ∧ a, pero
a ∧ b = b ∧ a por L1 (b). Entonces a = b. Luego, se cumple la antisimetría. También,
de a ≤L b y b ≤L c se sigue que a = a ∧ b y b = b ∧ c. Por tanto, reemplazando b de la
segunda igualdad en la primera, se tiene que a = a ∧ b = a ∧ (b ∧ c) = (a ∧ b) ∧ c = a ∧ c
(esto último por L2 (d) y por que a = a ∧ b). Por tanto, a = a ∧ c, y esto significa que
a ≤L c. Por consiguiente, la transitividad se cumple.

Lo anterior muestra que ≤L es un orden parcial en L. Es decir, que ⟨L, ≤L ⟩ es un


copo.

Falta probar que siempre existen sup{a, b} e inf {a, b}. De L4 (h) y L1 (a) se tiene
que a = a ∧ (a ∨ b) y b = b ∧ (a ∨ b). Esto significa que a ≤L (a ∨ b) y b ≤L (a ∨ b).
Por tanto, a ∨ b es una cota superior tanto de a como de b. Ahora, tomemos otra cota
superior u tanto de a como de b. Es decir, a ≤L u y b ≤L u. Puesto que a ≤L u,
entonces a = a ∧ u. De este modo, se tiene que a ∨ u = (a ∧ u) ∨ u. Y, por otro lado3
b ∨ u = (b ∧ u) ∨ u = u ∨ (u ∧ b) = u. De este modo, (a ∨ u) ∨ (b ∨ u) = u ∨ u = u.
Pero también se tiene que (por asociatividad y conmutatividad) (a ∨ u) ∨ (b ∨ u) =
(a ∨ b) ∨ (u ∨ u) = (a ∨ b) ∨ u. Entonces, tenemos que (a ∨ b) ∨ u = u (∗).

Con lo anterior, obsérvese si, en efecto, (a∨b) es la menor de las cotas superiores. Es
decir, se comparará (a ∨ b) con u y se observará que, en efecto (a ∨ b) ≤L u. Ello signifi-
caría probar que (a∨b) = (a∨b)∧u. Se parte del lado derecho de la igualdad, y luego se
reemplaza u por lo obtenido en (∗). Así pues: (a ∨ b) ∧ u = (a ∨ b) ∧ [(a ∨ b) ∨ u] = (a ∨ b)
(por L4 (h)). Y esto significa que (a ∨ b) ≤L u. Por tanto, sup{a, b} = (a ∨ b).
La demostración de que inf {a, b} = (a ∧ b) es similar. ■

De ahora en adelante se dirá “un retículo L” para hablar indistintamente de un


retículo vía orden (es decir, ⟨L, ≤L ⟩) o de un retículo algebraico (es decir, ⟨L, ∨, ∧⟩).

Definición 2.4. Sea ⟨L, ∨, ∧⟩ un retículo y sea L′ ̸= ∅ un subconjunto de L tal que


para cualquier par de elementos a, b ∈ L′ , se cumple que tanto a ∨ b y a ∧ b pertenecen a
L′ , donde ∨ y ∧ son las operaciones de L. Esto significa que ⟨L′ , ∨, ∧⟩, pero si además,
si a ∨ b = c y a ∧ b = c′ en L′ , entonces a ∨ b = c y a ∧ b = c′ en L (es decir, las parejas
de supremos e ínfimos en L′ son los mismos en L). Entonces se dice que ⟨L′ , ∨, ∧⟩ es
un subretículo de ⟨L, ∨, ∧⟩.

Es importante que las operaciones ∨ y ∧ para el subretículo sean las mismas del
retículo.

Ejemplo 2.8. Nuevamente analicemos el retículo de los ejemplos 1.5 y 2.7. Recor-
demos que ⟨A, [, ], (, )⟩ donde [, ] es el m.c.m y (, ) es el m.c.d. Ahora considérese el
subconjunto A′ = {6, 12, 30, 60}, entonces ⟨A′ , [, ], (, )⟩ es un subretículo de ⟨A, [, ], (, )⟩.
Del mismo modo, ⟨A, [, ], (, )⟩ es un subretículo de ⟨N, [, ], (, )⟩.
3
Como b ≤L u, entonces b = b ∧ u.
2.1. RETÍCULOS Y SUBRETÍCULOS. 29

Ejemplo 2.9. En el ejemplo 1.7, tal y como se presenta en el siguiente diagrama de


Hasse:

Si se considera el conjunto B = {{}, {b}, {c}.{b, c}}, entonces ⟨B, ∪, ∩⟩ es un subre-


tículo de ⟨P(A), ∪, ∩⟩.
Similarmente, si C = {{}, {b}, {a, b}.{b, c}, {a, b, c}}, entonces ⟨C, ∪, ∩⟩ también es
un subretículo de ⟨P(A), ∪, ∩⟩.
Por otro lado, si D = {{b}, {a, b}.{b, c}}, entonces ⟨D, ∪, ∩⟩ no es subretículo de
⟨P(A), ∪, ∩⟩ porque sup{{a, b}, {b, c}} no existe en D (así exista en P(A)).

Ejemplo 2.10. Hay que tener mucho cuidado, porque una parte de un retículo pue-
de ser un retículo en sí mismo, pero no ser un subretículo del retículo original. Por
ejemplo, sean L1 = {a, b, c, d, e, f } y L2 = {a, b, c, d, e} y se tienen los dos siguien-
tes retículos L1 = ⟨L1 , ≤L1 ⟩ y L2 = ⟨L2 , ≤L2 ⟩ representados mediante los siguientes
diagramas de Hasse.

Ahora bien, si se consideran los subconjuntos R1 = {a, b, c, d, e} ⊂ L1 y R2 = L2 ,


y se puede ver que se conforman los retículos R1 = ⟨R1 , ≤R1 ⟩ y R2 = ⟨R2 , ≤R2 ⟩,
representados en el anterior diagrama mediante las líneas sólidas. Pero, ni R1 es
subretículo de L1 , ni R2 es subretículo de L2 . Porque, por ejemplo, en L1 , inf {b, e} =
f , mientras que en R1 , inf {b, e} = c. Asimismo, en L2 , sup{b, d} = a, mientras que en
R2 , sup{b, d} = d. Por ello R1 y R2 no son subretículos de L1 y L2 , respectivamente.

Definición 2.5. Un retículo es distributivo si satisface alguna (y, por tanto las dos)
de las leyes distributivas:
D1: x ∧ (y ∨ z) = (x ∧ y) ∨ (x ∧ z).
D2: x ∨ (y ∧ z) = (x ∨ y) ∧ (x ∨ z).

Esta definición permite formular el siguiente teorema:


30 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

Teorema 2.2. Un retículo ⟨L, ∨, ∧⟩ satisface D1 si y sólo si satisface D2.

Demostración. Como es una equivalencia, hay que probar que D1 ⇔ D2. Esto
significa probar las implicaciones D1 ⇒ D2 y D2 ⇒ D1. Se probará únicamente D1 ⇒
D2 y se deja como ejercicio que el estudiante pruebe D2 ⇒ D1.
De este modo, supongamos que se satisface D1 (es decir, que x∧(y∨z) = (x∧y)∨(x∧z)),
entonces:
x ∨ (y ∧ z) = (x ∨ (x ∧ z)) ∨ (y ∧ z) por L4 (g)
= x ∨ ((x ∧ z) ∨ (y ∧ z)) Por L2 (c)
= x ∨ ((z ∧ x) ∨ (z ∧ y)) Por L1 (b)
= x ∨ (z ∧ (x ∨ y)) Por D1
= (x ∧ (x ∨ y)) ∨ ((x ∨ y) ∧ z) Por L4 (h) y L1 (b)
= ((x ∨ y) ∧ x) ∨ ((x ∨ y) ∧ z) Por L1 (b)
= (x ∨ y) ∧ (x ∨ z) Por D1.
De modo análogo se prueba que D2 ⇒ D1. ■

Ejemplo 2.11. Los dos siguientes retículos no son distributivos. El primero se suele
denominar como retículo N5 (o pentágono), mientras que el segundo se llama retículo
M3 (o diamante):

Estos dos retículos son importantes porque permiten decidir cuándo un retículo es
distributivo:

Teorema 2.3. Un retículo L es distributivo si y sólo si no contiene a N5 o M3 como


subretículos.

No se demuestra este teorema. En la literatura se suele denominar el anterior


resultado como “teorema M3 − N5 ”. Y es importante notar que un retículo puede ser
distributivo y contener a N5 o M3 como conjuntos. Por ejemplo, en los dos retículos L1 y
L2 del ejemplo 2.10, internamente se encuentran los retículos R1 y R2 , respectivamente.
Pero ellos no son subretículos de los retículos mayores. Por tanto, no se contradice el
teorema 2.3.

Definición 2.6. Un copo ⟨P, ≤P ⟩ es completo si para cualquier A ⊆ P , supA como


W V
inf A existen (en P ). Los conjuntos supA e inf A se denotan por A y A, respec-
tivamente. Todo copo completo es retículo, y todo retículo completo como copo, es un
retículo completo.

Ejemplo 2.12. 1. El retículo ⟨N, ≤⟩ con el orden usual de los naturales no es com-
V W
pleto, pues si se considera todo N, entonces N = 0, pero N no existe.
2.1. RETÍCULOS Y SUBRETÍCULOS. 31

2. De modo análogo, si se considera el retículo ⟨R, ≤⟩ con el orden usual de los


reales, tampoco es un retículo completo, pues si se considera todo R como sub-
V W
conjunto de R, no existen R ni R.
3. Ahora bien, si se considera el conjunto de los números reales extendidos R (es
decir, R ∪ {−∞, +∞}), entonces ⟨R, ≤⟩ sí es un retículo completo.
4. Sea A un conjunto, entonces ⟨P(A), ⊆⟩ es un retículo completo.
Como se habrá podido intuir, si se “rota” por completo un retículo L = ⟨L, ∨, ∧⟩,
se puede obtener otro retículo, que se denominará el retículo dual o retículo opuesto
con respecto a L, que se simbolizará por Lop . Esto nos permite presentar la siguiente
definición:
Definición 2.7. Si L = ⟨L, ∨, ∧⟩ es un retículo, el retículo dual u opuesto con respecto
a L, simbolizado por Lop , es el retículo Lop = ⟨L, ∨op , ∧op ⟩, tal que ∀a, b ∈ L, se cumple
que a ∨op b = a ∧ b y a ∧op b = a ∨ b.
Por ejemplo, sea L = ⟨L, ∨, ∧⟩ el retículo presentado a la izquierda del siguiente
diagrama de Hasse. Pues bien, el terículo dual Lop = ⟨L, ∨op , ∧op ⟩ es el que aparece al
lado derecho del mismo gráfico.

L Lop

Obsérvese que, en L, se cumple que a ∨ b = c y a ∧ b = 0 mientras que en Lop , se


tiene que a ∨op b = 0 y a ∧op b = c, por lo que a ∧op b = c = a ∨ b y a ∨op b = 0 = a ∧ b.
Las demás igualdades se pueden comprobar fácilmente.

Como se ha notado, por la anterior definición, si L es un retículo, al “girar” 180◦ el


diagrama de Hasse, se obtiene un nuevo retículo, el retículo opuesto o dual. Análoga-
mente, si el diagrama de Hasse de un copo P = ⟨P, ≤P ⟩ no es un retículo, entonces al
“girar” 180◦ dicho diagrama, el nuevo copo (donde se invierte completamente el orden)
tampoco es un retículo.

Por último, hay dos conceptos con muchas aplicaciones en álgebra y topología, re-
lacionados con los retículos: los filtros y los ideales.

Definición 2.8. Sea L = ⟨L, ∨, ∧⟩ un retículo y J = ⟨J, ∨, ∧⟩ un subretículo de L.


Entonces J es un ideal de L si:
32 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

i) a, b ∈ J, implica que a ∨ b ∈ J,

ii) a ∈ L, b ∈ J y a ≤L b, entonces a ∈ J

Dicho de otro modo, un ideal es un conjunto descendente no vacío cerrado bajo la


operación join (∨). Asimismo, la condición (i) puede omitirse porque al ser J subre-
tículo de L ya se tiene que los supremos existen. Por ejemplo, obsérvese el siguiente
diagrama de Hasse que representa el retículo de los divisores de 150 (D150 )

Pues bien, el subconjunto J = {5, 10, 25, 50} forma un ideal para D150 . Por otro lado, el
subconjunto G = {5, 10, 15, 25, 50} no forma un ldeal para D150 , pues 15∨25 = 75 ∈ / G,
es decir, no cumple (i). Y si se toma H = {25, 50, 75, 150}, entonces no forma un ideal:
cumple (i) pues H es un subretículo de L, pero no cumple (ii), porque, por ejemplo,
5 ∈ D150 y 5|25 (también 5|75 y 5|50), pero 5 ∈ / H.

Ahora bien, si se “invierte” el diagrama de Hasse en la definición de ideal, se obtiene


la propiedad dual: la definición de filtro. es decir:

Definición 2.9. Sea L = ⟨L, ∨, ∧⟩ un retículo y M = ⟨M, ∨, ∧⟩ un subretículo de L.


Entonces M es un filtro de L si:

i) a, b ∈ J, implica que a ∧ b ∈ J,

ii) a ∈ L, b ∈ M y a ≥L b (b ≤L a), entonces a ∈ M

De modo similar a la noción de ideal, un filtro es un conjunto ascendente que cierra


mediante la operación meet (∧).

Teniendo en cuenta el mismo retículo L = ⟨D150 , ∨, ∧⟩ que se tuvo en cuenta para


los odeales, si se considera el conjunto M = {15, 30, 75, 150}, entonces M es un filtro
de L, pues cumple (i) y (ii). Por otro lado, el conjunto N = {5, 10, 15, 30} no forma un
filtro para D150 , pues aunque cumple (i) (al ser N subretículo de L), no cumple (ii),
porque 75 ∈ D150 , 15 ∈ N y 15|75, pero 75 ∈ / N.

El ejemplo más célebre (y que sirve de motivación) del concepto de “filtro” fue
desarrollado por Henri Cartan4 . Para Cartan, un filtro F sobre un conjunto X es
un subconjunto de P(X) (es decir, F ⊆ P(X)) tal que cumple con las siguientes
condiciones (axiomas):

a) X ∈ F y ∅ ∈
/ F.
4
En su artículo Théorie des filtres de 1937.
2.2. CORRESPONDENCIAS DE GALOIS. 33

b) A, B ∈ F, entonces (A ∩ B) ∈ F.

c) A, B ⊂ X (es decir, A, B ∈ P(X)), A ⊂ X (es decir, A ∈ P(X)) y A ⊂ B,


entonces B ∈ F.

El axioma (a) dice que el filtro F debe cerrarse por arriba con todo el conjunto X,
pero que no puede cerrarse por abajo con el conjunto vacío. el axioma (b) es un caso
particular de la condición (i) de filtro y el axioma (c) es un caso particular de la con-
dición (ii) de filtro.

Por ejemplo, sea X = {a, b, c, d}, de este modo, se tiene que el conjunto de partes
de X es:

P(X) = {{}, {a}, {b}, {c}, {d}, {a, b}, {a, c}, {a, d}, {b, c}, {b, d}, {c, d}, {a, b, c},
{a, b, d}, {a, c, d}, {b, c, d}, {a, b, c, d}}

Si se considera el retículo ⟨P(X), ∪, ∩⟩, éste puede ser visualizado mediante el


siguiente diagrama de Hasse:

2.2. Correspondencias de Galois.


Definición 2.10. Sean ⟨P, ≤P ⟩ y ⟨Q, ≤Q ⟩ dos copos, y sea f : P → Q. Entonces f es
una función:

a) Monótona, si ∀a, b ∈ P , se cumple que a ≤P b, entonces f (a) ≤Q f (b). Es decir,


f preserva el orden. Si, se tiene que a <P b, entonces f (a) <Q f (b), se dice que
f es estrictamente monótona.

b) Antítona, si si ∀a, b ∈ P , se cumple que a ≤P b, entonces f (b) ≤Q f (a). Es


decir, f invierte el orden. Si a <P b, entonces f (b) <Q f (a), se dice que f es
estrictamente antítona.

Ejemplo 2.13. 1) Sean los copos ⟨R, ≤⟩ y ⟨R+ , ≤⟩ (donde R+ son los reales po-
sitivos). Entonces, la función f : R → R+ tal que f (x) = ex es una función
monótona.
1
2) Considerando los dos copos de arriba, la función g(x) = ex
es una función antí-
tona.

3) La función h : R+ → R tal que h(x) = ln(x) es una función monótona.

4) Dados dos copos arbitrarios ⟨P, ≤P ⟩ y ⟨Q, ≤Q ⟩, y q ∈ Q un elemento fijo. Enton-


ces, la función constante f : P → Q tal que f (x) = q es una función monótona
y antítona a la vez. Este ejemplo muestra que, en efecto, las definiciones de
monotonía y de antitonía no son excluyentes.

Las funciones monótonas no sólo aplican a copos de conjuntos numéricos (como


⟨R, ≤⟩). Miremos el siguiente ejemplo que es muy importante:
34 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

Ejemplo 2.14. Sean X y Y dos conjuntos y sea f : X → Y una función. Entonces,


para cualquier conjunto X ′ ⊆ X, su imagen f (X ′ ) ⊆ Y . Por tanto, se tiene una
función F : P(X) → P(Y ). Esta es una función monótona entre los copos ⟨P(X), ⊆⟩
y ⟨P(Y ), ⊆⟩. De hecho, si A, B ∈ P(X) tal que A ⊆ B se cumple que f (A) ⊆ f (B)
en P(Y ).
Esto último es cierto por lo siguiente: si y ∈ f (A), entonces existe x ∈ A tal que
f (x) = y. Como A ⊆ B, entonces x ∈ B. De este modo, f (x) = y ∈ f (B). Por tanto,
f (A) ⊆ f (B).
Con estas definiciones es posible definir un concepto de extrema importancia para
las matemáticas: las correspondencias de Galois.
Definición 2.11. i) Sean ⟨P, ≤P ⟩ y ⟨Q, ≤Q ⟩ dos copos. Una correspondencia de Galois
monótona entre estos copos consiste en dos funciones monótonas F : P → Q y
G : Q → P , tales que para todo p ∈ P y todo q ∈ Q se tiene que:

p ≤P G(F (p)) y F (G(q)) ≤Q q

ii) Si, por otro lado, F y G son funciones antítonas tales que

p ≤P G(F (p)) y q ≤Q F (G(q))

Entonces F y G es una correspondencia de Galois antítona.


En la literatura se suele presentar otra definición que es equivalente a la definición
anterior. Si F y G son como arriba y monótonas, una correspondencia de Galois
monótona consiste en un par de funciones monótonas F y G como en (i) tales que,
para todo p ∈ P y todo q ∈ Q, se cumple

F (p) ≤Q q si y sólo si p ≤P G(q)

Y una correspondencia de Galois antítona consiste en un par de funciones antítonas


F y G como en (ii) tales que, para todo p ∈ P y todo q ∈ Q, se cumple

q ≤Q F (p) si y sólo si p ≤P G(q)

Cuando F y G es una correspondencia de Galois monótona como en (i), se dice


que F es el adjunto inferior y G es el adjunto superior, o adjunto izquierdo y adjunto
derecho, respectivamente. Y por esto, a una correspondencia de Galois de este tipo
también se denomina una adjunción. Este es un concepto muy importante que se
analizará en los últimos capítulos, relacionado con la teoría de categorías.
Análogamente, si F y G es una correspondencia de Galois antítona, estas dos funciones
también son denominadas polaridades.
Ejemplo 2.15. Si F : P → Q y G : Q → F son funciones inversas, se tiene que
p = G(F (p)) y F (G(q)) = q, pero esto implica que5 p ≤P G(F (p)) y F (G(q)) ≤Q q.
Por tanto, un par de funciones inversas generan una correspondencia de Galois. Pero
el recíproco no es cierto. Esto significa que la noción de correspondencia de Galois ¡es
más general que la de inversión de funciones!
5
Esto es cierto porque x ≤ y (donde ≤ es cualquier relación de orden parcial) es equivalente a
x < y o x = y. Luego, si la proposición p:“x = y” es cierta, entonces p ∨ q también es cierta, donde
q:“x < y”. Por tanto, (x = y) ∨ (x < y) es cierta, lo que implica que x ≤ y es cierta.
2.2. CORRESPONDENCIAS DE GALOIS. 35

Ejemplo 2.16. Sean ⟨Z, ≤⟩ y ⟨R, ≤⟩ los copos de los naturales y reales con el orden
usual. Considérense las funciones I : Z → R tal que I(n) = n, C : R → Z tal que
C(x) = ⌈x⌉ y F : R → Z tal que F (x) = ⌊x⌋, para n ∈ Z y x ∈ R (es muy importante
recordar esto) y donde ⌈z⌉ es el mínimo entero
√ y no inferior a z ∈ R (por ejemplo,
⌈2,3⌉ = 3, ⌈−2,3⌉ = −2, ⌈2⌉ = 2, ⌈π⌉ = 4, ⌈ 2⌉ = 2, etc.), y ⌊x⌋ es el mayor número
√ que ese número real z (por ejemplo, ⌊2,3⌋ = 2, ⌊−2,3⌋ = −3,
entero igual o menor
⌊2⌋ = 2, ⌊π⌋ = 3, ⌊ 2⌋ = 1, etc.). Las funciones C y F también se denominan mayor
parte entera y menor parte entera, respectivamente, o funciones techo y suelo, respec-
tivamente. Ambas funciones son monótonas y sus gráficos son los siguientes:

Por su definición se cumple que z ≤ ⌈z⌉ y ⌊z⌋ ≤ z y además si n ∈ Z, se cumple


que ⌈n⌉ = ⌊n⌋ = n. Por tanto, si n ∈ Z y x ∈ R, se cumple que:

a) I(C(x)) = I(⌈x⌉) = ⌈x⌉. Pero, como x ≤ ⌈x⌉. Entonces x ≤ I(C(x)).

b C(I(n)) = C(n) = ⌈n⌉ = n, pues n ∈ Z. Luego, C(I(n)) = n. Pero esto implica


que C(I(n)) ≤ n.

Por consiguiente se tiene que, para n ∈ Z y x ∈ R:

x ≤ I(C(x) y C(I(n)) ≤ n

Es decir, I y C forman una correspondencia de Galois monótona. En este caso, C es


adjunto derecho e I el adjunto izquierdo. Por otro lado:

c) F (I(n)) = F (n) = ⌊n⌋ = n, pues n ∈ Z. Pero esto implica que n ≤ F (I(n)).

d) I(F (x)) = I(⌊x⌋) = ⌊x⌋. Pero ⌊x⌋ ≤ x. Por tanto, I(F (x)) ≤ x.

Por consiguiente se tiene que, para n ∈ Z y x ∈ R:

n ≤ F (I(n)) y I(F (x)) ≤ x

Es decir, F e I forman otra correspondencia de Galois. A diferencia de la anterior


correspondencia, en esta F es el adjunto izquierdo e I el adjunto derecho.

El anterior ejemplo es muy importante porque ilustra dos hechos:


a) Una correspondencia de Galois monótona (o adjunción) es más general que una
inversión. Pues en los casos anteriores, por ejemplo I y C forman una adjunción, pero
no son funciones inversas entre sí puesto que no existe una biyección entre Z y R, dado
que R tiene más elementos que Z (lo mismo se cumple para I y F ). Esto es extensible
36 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

a las polaridades.
b) La adjunción (y polaridad) es relativa. Por ejemplo, en la primera adjunción I
es adjunto a izquierda, mientras que en la segunda es adjunto a derecha. Y el otro
adjunto en el primer caso no es igual al adjunto restante en el segundo caso. Es decir,
las funciones C e I no son iguales.

Ejemplo 2.17. Sea A ⊆ L con ⟨L, ≤L ⟩ un retículo, y sean:

Au = {x ∈ L : y ≤L x, ∀y ∈ A}

Al = {x ∈ L : x ≤L y, ∀y ∈ A}

Es decir, Au es el conjunto de todas las cotas superiores de A (en L), mientras que
Al es el conjunto de todas las cotas inferiores (en L).
Por ejemplo, considérese el siguiente retículo, donde L = {a, b, c, d, e, f, g}:

Entonces, si A = {a, b, c, d} y C = {b, e, d, g}, entonces Au = {d, g} y C l = {b, a}.


Obsérvese que las funciones u y l toman un subconjunto de L y lo envía a otro
subconjunto de L. Es decir, ambas son funciones de P(L) en P(L). Dicho de otro modo,
se tiene que u : P(L) → P(L) y l : P(L) → P(L). Estas dos son funciones antítonas.
Eso se puede ilustrar con el anterior retículo: si B = {a, b}, entonces B ⊆ A. Pero
B u = {b, d, e, g} por lo que se observa que Au ⊆ B u . De modo análogo Al ⊆ B l . Esto
es cierto para todo par de subconjuntos A y B de L tales que B ⊆ A. Ahora probemos
que es una correspondencia de Galois antítona. Para ello, es más conveniente usar la
definición alternativa:
Sea Au ⊇ B ⇔ (∀x ∈ B)((∀y ∈ A)y ≤L x) ⇔ (∀y ∈ A)((∀x ∈ B)x ≥L y) ⇔ A ⊆ B l
Por tanto, se cumple Au ⊇ B ⇔ A ⊆ B l . Es decir, u y l son correspondencias de
Galois antítonas, o polaridades.

2.3. Ejercicios.
1. Diga cuáles de los siguientes copos representados mediante diagramas de Hasse
representan un retículo. En caso de no serlo diga por qué no los es (pueden
simbolizar los nodos en negrilla que representan los elementos del copo):
2.3. EJERCICIOS. 37

(a) (b) (c) (d)

(e) (f) (g) (h)

2. Sea ⟨L, ≤L ⟩ un retículo. Demuestre que para cualquier par de elementos x, y ∈ L


se cumple x ∧ y ≤L x, x ∧ y ≤L y, x ≤L x ∨ y y y ≤L x ∨ y. Esto es lo mismo que
decir, respectivamente, que inf {x, y} ≤L x, inf {x, y} ≤L y, x ≤L sup{x, y} y
y ≤L sup{x, y}. Pista: sin pérdida de generalidad, parta de x ≤L y y determinen
los ínfimos y supremos, y compare.

3. Pruebe conjuntistamente que el retículo ⟨P(A), ∪, ∩⟩ es distributivo, donde A es


un conjunto no vacío.

4. Sea ⟨L, ∨, ∧⟩. Demuestre que si para todo x, y, x ∈ L se cumple x ∨ (y ∧ z) =


(x ∨ y) ∧ (x ∨ z), entonces se cumple x ∧ (y ∨ z) = (x ∧ y) ∨ (x ∧ z).

5. Use el teorema 2.3 para decidir cuáles de los siguientes retículos son distributivos
o no:

(a) (b) (c)


38 CAPÍTULO 2. NOCIONES DE TEORÍA DE RETÍCULOS

(d) (e) (f)


Capítulo 3

Fundamentos de teoría de grupos

3.1. Definición y ejemplos.


El estudio de las propiedades de las propiedades de las operaciones algebraicas y
las operaciones n-arias, permite definir los que es un grupo:
Definición 3.1. Un grupo es una cuádrupla G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩, que consiste de un
conjunto G (diferente de vacío), además de una operación binaria ∗, una operación
unaria −1 y una operación nularia e tales que satisfacen las siguientes igualdades:
G1: ∀x, y, z ∈ G[x ∗ (y ∗ z) = (x ∗ y) ∗ z]. Es decir, ∗ es asociativa en G.

G2: ∀x ∈ G[x ∗ e = x = e ∗ x] Es decir, la constante e (que, recuérdese es una


operación nularia), es el neutro para la oparación ∗.

G3: ∀x ∈ G[x ∗ x−1 = e = x−1 ∗ x]. Es decir, al aplicar la operación unaria −1 sobre
cualquier elemento x, se obtiene su inverso x−1 respecto a la operación ∗.
Ejemplo 3.1. El ejemplo más emblemático de un grupo es ⟨Z, +, −, 0⟩, donde la ope-
ración binaria es la suma (+), la operación unaria es el opuesto aditivo (−) y la
operación nularia (o constante) es el 0. Es importante señalar que no debe confundirse
la operación unaria − con la resta de dos números enteros. A pesar que la primera
defina la segunda.
Es fácil verificar que ⟨Z, +, −, 0⟩ cumple las propiedades G1-G3. Además de que la
suma cumple la propiedad conmutativa. De hecho, hay grupos donde se cumple esta
propiedad y otros donde no es posible.
Definición 3.2. Si un grupo G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ cumple además la siguiente propiedad
conmutativa:
G4: ∀x, y ∈ G[x ∗ y = y ∗ x]
Entonces se dice que es un grupo abeliano o conmutativo.
Observación 3.1. En la mayoría de los textos de álgebra, un grupo no se presenta
como la cuádrupla ⟨G, ∗, −1 , e⟩, sino como el par ⟨G, ∗⟩, dejando de lado la operación
unaria y nularia. Estas se introducen mediante una variación de las propiedades G2 y
G3. Lo que conlleva a la definición clásica de grupo:
Un grupo es un par ⟨G, ∗⟩, donde G es un conjunto (diferente de vacío) y ∗ es una
operación binaria que satisface las siguientes propiedades:
39
40 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

G1*: ∀x, y, z ∈ G[x ∗ (y ∗ z) = (x ∗ y) ∗ z].

G2*: ∃e ∈ G∀x ∈ G[x ∗ e = x = e ∗ x].

G3*: ∀x ∈ G∃x−1 ∈ G[x ∗ x−1 = e = x−1 ∗ x].

Donde se aprecia que G1* es el mismo G1.


En el presente texto, no se abordará esta presentación, sino que se estudiará la pro-
puesta en la definición 3.1, que es propia del álgebra universal. Esta presentación tiene
la ventaja que evita los cuantificadores anidados. Es decir, aquellos universales y exis-
tenciales intercalados (como se observa en G2* y G3*). De hecho, la presentación de
la definición 3.1, apela únicamente a cuantificadores universales.

Observación 3.2. Aunque no se ha hecho explícito, un grupo G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ (o


G = ⟨G, ∗, e⟩) debe cumplir la propiedad uniforme tanto a izquierda como a derecha.
Es decir, para todo a, b, c ∈ G se debe cumplir lo siguiente:

i) Si a = b, entonces c ∗ a = c ∗ b.

ii) Si a = b, entonces a ∗ c = b ∗ c.

Observación 3.3. Al igual que un retículo ⟨L, ∨, ∧⟩ se puede denotrar en negrilla por
L, un grupo cualquiera ⟨G, ∗, −1 , e⟩ se denotará, cuando sea necesario, por G. Teniendo
en cuenta lo anterior, no se debe confundir G con G, pues el primero es el conjunto
subyacente que define el grupo y el segundo es el grupo en sí mismo.

Ejemplo 3.2. Las cuádruplas ⟨Q, +, −, 0⟩, ⟨R, +, −, 0⟩ y ⟨C, +, −, 0⟩ también si gru-
pos. Mientras que ⟨N, +, −, 0⟩ no es un grupo porque la operación unaria “−” no es
cerrada en N. Esto porque no todo número natural n tiene opuesto aditivo (de hecho,
el único elemento que posee opuesto aditivo es el 0).

El anterior ejemplo de ⟨N, +, −, 0⟩ muestra que, si no se cumple alguna propiedad


(en esta caso, la cerradura de la operación “−”), entonces no es grupo. Y, por otro
lado, para probar que una cuádrupla ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es grupo se debe probar:

1. Que cada una de las operaciones es cerrada. Es decir, que ∀x, y ∈ G se cumple:
a) x ∗ y ∈ G, b) x−1 ∈ G y c) e ∈ G.

2. Que satisface G1-G3.

Ejemplo 3.3. La cuádrupla ⟨R2 , +, −, ⃗0⟩ es un grupo, donde “+” es la suma usual de
vectores en R2 , “−” es la operación unaria que envía cada vector ⃗v = (a, b) al vector
opuesto −⃗v = (−a, −b), y ⃗0 = (0, 0) es el vector nulo.

Ejemplo 3.4. ⟨Q+ , ·, −1 , 1⟩ y ⟨R+ , ·, −1 , 1⟩ también son grupos, donde “·” es la multi-
plicación usual en Q+ y R+ , y “−1 ” es el inverso multiplicativo de un número (diferente
de 0). Obsérvese que son grupos diferentes a los grupos ⟨Q, +, −, 0⟩, ⟨R, +, −, 0⟩: sus
conjuntos de base son diferentes, y sus operaciones binarias, unarias y nularias son
diferentes.
Por otro lado, la cuádrupla ⟨Z+ , ·, −1 , 1⟩ no es un grupo, porque la operación “−1 ” no es
cerrada en Z+ . Es decir, en Z+ no existen los inversos multiplicativos de los elementos
de Z+ .
3.1. DEFINICIÓN Y EJEMPLOS. 41

Ejemplo 3.5. Sea ⟨M(R)2×2 , +, −, 0⟩ la cuádrupla de las matrices reales 2 × 2, con !


0 0
la suma de matrices, el opuesto aditivo de una matriz y la matriz nula 0 = .
0 0
Esta cuádrupla es un grupo.
Por otro lado, si se considera la operación producto de matrices, la operación “−1 ” que
!
1 0
consiste en tomar la matriz inversa de una matriz dada M (2 × 2), y 1 = .
0 1
Entonces la cuádrupla ⟨M(R)2×2 , ·, −1 , 1⟩ no es un grupo. Porque no toda matriz tiene
inversa. Es decir, esta cuádrupla no cumple G3, a pesar de cumplir G1 y G2.
Ejemplo 3.6. Sea Z4 como se observó en el primer capítulo (ver ejemplo 1.4). Recor-
demos Z4 = {0, 1, 2, 3}, donde n = [n]θ es denominada la clase residual de n y θ es la
relación “≡ (mod 4)”. Es decir, n es el conjunto de todos los enteros, que al ser dividi-
dos por 4 tienen el mismo residuo que n (ejemplo: 0 = {..., −12, −8, −4, 0, 4, 8, 12, ...}).
Con esto, se puede definir la suma “⊕” entre dos clases residuales n y m:

n⊕m=n+m
O, lo que es lo mismo:
[n]θ ⊕ [m]θ = [n + m]θ
Aunque parezca desconcertante, la suma de clases es fácil de hacer. Por ejemplo, sean
las clases 2 y 3, y se desea calcular 2 ⊕ 3. Pues se calcula 2 + 3 en Z y luego se
determina a qué clase residual es equivalente el resultado. Esto es, primero calcular
2 + 3 = 5. Pero 5 = 1, porque al dividir 5 entre 4 se obtiene como residuo el 1 (porque
estudiamos la congruencia módulo 4). De este modo:
2⊕3=2+3=5=1
De manera análoga, se puede comprobar que
3⊕3=3+3=6=2
Porque al dividir 6 entre 4 el resto es 2.
La definición de n ⊕ m es extensible a cualquier conjunto Zn . Y las siguientes propie-
dades son válidas para todo Zn :
1. n ⊕ 0 = n + 0 = n = 0 + n = 0 ⊕ n. Por lo que la clase 0 es el neutro para la
operación ⊕.
2. n ⊕ (m ⊕ r) = n ⊕ (m + r) = n + (m + r) = (n + m) + r) = (n + m) ⊕ r =
(n ⊕ m) ⊕ r. Por lo que la operación ⊕ es asociativa en Zn .
3. n ⊕ −n = n + (−n) = 0 = (−n) + n = −n ⊕ n. Esto significa que el inverso de
n es −n.
4. n ⊕ m = n + m = m + n = m ⊕ n. Por lo que la operación ⊕ es conmutativa en
Zn .
La cerradura de la operación ⊕ está garantizada por el algoritmo de la división en Z.
Por otro lado, la determinación del inverso de cada clase residual n respecto a la
operación ⊕ depende de cada conjunto Zn . Por ejemplo, en Z4 , el inverso de 2 es 2.
Mientras que en Z3 el inverso de 2 es 1. Esto lo veremos a continuación.
Ahora bien, la definición de la operación ⊕ en Z4 permite construir su correspondiente
tabla de operación:
42 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

⊕ 0 1 2 3
0 0 1 2 3
1 1 2 3 0
2 2 3 0 1
3 3 0 1 2

De acuerdo a esta tabla, el inverso de 0 es 0, el inverso de 1 es 1, el inverso de 2


es 2 y el inverso de 3 es 1. Es decir, cada elemento de Z4 tiene inverso en Z4 . Si
denominamos por −1 la operación unaria que determina el inverso (respecto a ⊕) de
cada elemento n ∈ Z4 , entonces se ha mostrado que la cuádrupla ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩ es un
grupo.

Ejemplo 3.7. Siguiendo los mismos lineamientos del anterior ejemplo, se puede ela-
borar la tabla para la operación ⊕ pero esta vez, en Z3 :

⊕ 0 1 2
0 0 1 2
1 1 2 0
2 2 0 1

En este caso, se observa que 0 es el inverso (respecto a ⊕) de 0, el inverso de 1


es 2 y, recíprocamente, el inverso de 2 es 1. Por lo que el inverso siempre existe
en Z3 . Además, la operación es cerrada y cumple (1) y (2). Por esto, la cuádrupla
⟨Z3 , ⊕, −1 , 0⟩ es un grupo.
Esto se puede extender para Zn con n ∈ N, n ≥ 2: ⟨Zn , ⊕, −1 , 0⟩ es un grupo.

Ejemplo 3.8. Sea B ⊆ AA el conjunto de todas las funciones biyectivas de A en


A. Se puede probar que: i) la composición de dos funciones biyectivas es una función
biyectiva (es decir, si f, g ∈ B, entonces f ◦ g ∈ B); ii) la composición de funciones
es asociativa, por lo que si f, g, h ∈ B se cumple que f ◦ (g ◦ h) = (f ◦ g) ◦ h (esto
es válido aún para f, g, h ∈ AA ); iii) existe la función 1A : A → A, que es la función
identidad (1A (x) = x para todo x ∈ A) tal que 1A ∈ B (es decir, la función identidad
es biyectiva) y para cualquier función f ∈ B se cumple que f ◦ 1A = f = 1A ◦ f (es
decir, 1A es el neutro para la composición de funciones); iv) para cada función f ∈ B
existe la función inversa f −1 ∈ B tal que f ◦ f −1 = 1A = f −1 ◦ f . Si denominamos
“−1 ” la operación unaria que consiste en tomar una función f ∈ B y enviarla a su
función inversa f −1 ∈ B, entonces la cuádrupla ⟨B, ◦, −1 , 1A ⟩ es un grupo.

Este último ejemplo es importante, porque a diferencia de los demás grupos de


los ejemplos 6.17-4.7, donde todos son grupos abelianos, el grupo ⟨B, ◦, −1 , 1A ⟩ no es
abeliano, porque la composición de funciones no es conmutativa. Es decir f ◦ g ̸= g ◦ f .

Teorema 3.1. Si G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un grupo, entonces las leyes cancelativas a


izquierda y a derecha se cumplen en G. Es decir, ∀a, b, c ∈ G se cumplen las dos
propiedades:

a) Si a ∗ b = a ∗ c, entonces b = c.

b) Si b ∗ a = c ∗ a, entonces b = c.
3.1. DEFINICIÓN Y EJEMPLOS. 43

Demostración. Se demostrará (a) y de manera análoga se prueba (b). Así pues,


supóngase que a ∗ b = a ∗ c, entonces por propiedad uniforme y por G3, se tiene que:

a−1 ∗ (a ∗ b) = a−1 ∗ (a ∗ c)

Pero, por asociatividad G1, se tiene que

(a−1 ∗ a) ∗ b = (a−1 ∗ a) ∗ c

Y, nuevamente por G3 se tiene que a−1 ∗ a = e. Entonces,

e∗b=e∗c

Pero por G2 se tiene que b = c. ■

Teorema 3.2. Si G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un grupo, para cualquier a, b ∈ G, las ecuaciones


lineales a ∗ x = b y y ∗ a = b tienen soluciones únicas en G.

Demostración. Obsérvese que:


a ∗ (a−1 ∗ b) = (a ∗ a−1 ) ∗ b Por G1
=e∗b Por G3
=b Por G2.
Luego x = a−1 ∗ b es una solución de a ∗ x = b. De manera análoga se prueba que
y = b ∗ a−1 es una solución de y ∗ a = b.
Para demostrar que x es única, supóngase que hay dos soluciones de a ∗ x = b. Es
decir, existen x1 , x2 ∈ G tales que a ∗ x1 = b y a ∗ x2 = b. De este modo, se tiene que
a ∗ x1 = a ∗ x2 , y por el teorema 4.2 se tiene que x1 = x2 .
De manera similar se demuestra la unicidad de la solución de y ∗ a = b. ■

En muchos textos de álgebra se suelen presentar los siguientes dos resultados, que
en la presentación de grupo como una cuádrupla ⟨G, ∗, −1 , e⟩ no se demuestran, pero
que sí se demuestran en la presentación clásica de grupo como un par ⟨G, ∗⟩:
Resultado 1: En ⟨G, ∗⟩ la identidad es única.

Resultado 2: En ⟨G, ∗⟩, para cualquier elemento x ∈ G su inverso es único.

El estudiante puede probar estos dos resultados usando las definiciones G1*-G3* y
los dos teoremas anteriores.
El siguiente teorema es importante para introducir los grupos cocientes:

Teorema 3.3. Sea G = G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ un grupo. Si a, b ∈ G, entonces (a ∗ b)−1 =


b−1 ∗ a−1 .

Demostración. Por ser G grupo, entonces a ∗ b ∈ G. Luego, también existe en G


el inverso de a ∗ b, el cual es (a ∗ b)−1 . Es decir, (a ∗ b) ∗ (a ∗ b)−1 = e. Igualmente
(a ∗ b)−1 ∗ (a ∗ b) = e.
Por otro lado, (a ∗ b) ∗ (b−1 ∗ a−1 ) = a ∗ (b ∗ b−1 ) ∗ a−1 = a ∗ e ∗ a−1 = a ∗ a−1 = e (e
de modo similar se puede probar que (b−1 ∗ a−1 ) ∗ (a ∗ b) = e. Es decir, b−1 ∗ a−1 es
el inverso de a ∗ b. Luego, hay dos inversos de a ∗ b, a saber: (a ∗ b)−1 y b−1 ∗ a−1 . Y
como el inverso es único (o, dicho de otro modo, la operación unaria “−1 ” es cerrada),
entonces ambos inversos deben ser iguales. Es decir: (a ∗ b)−1 = b−1 ∗ a−1 . ■
44 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

Teorema 3.4. Sea G = G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ un grupo. Si a ∈ G, entonces (a−1 )−1 = a.


La demostración se deja como ejercicio al estudiante.
Definición 3.3. Si G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un grupo, entonces se dice que este grupo es
finito si |G| es finito.
Ejemplo 3.9. Los siguientes grupos son finitos:
1. El grupo ⟨{e}, ∗, −1 , e⟩ que consta de un sólo elemento (el neutro e), es un grupo
de orden 1. Este grupo se suele llamar el grupo trivial. El estudiante podrá probar
que, en efecto, este es un grupo.

2. Recuérdese que |Zn | = n (es decir, Zn tiene n elementos). Por tanto, ⟨Zn , ⊕, −1 , 0⟩
es un grupo finito, para n ∈ N y n > 1.

3. Sea A un conjunto con n elementos (es decir, |A| = n), la cantidad de funciones
biyectivas de A en A es n!. De este modo, si B ⊆ AA es el conjunto de funciones
biyectivas de A en A, entonces |B| = n!. Y, por tanto, ⟨B, ◦, −1 , 1A ⟩ es un grupo
finito.

3.2. Subgrupos.
Al igual que un retículo puede o no tener subretículos, un grupo puede o no tener
subgrupos diferentes del trivial y el propio (que se mencionarán más adelante).
Definición 3.4. Sea G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ un grupo. Y sea S ⊆ G. Si ∀a, b ∈ S, es cierto
que a ∗ b ∈ G también pertenece a S, a−1 ∈ S y e ∈ S, entonces ⟨S, ∗, −1 , e⟩ es cerrado
bajo las operaciones de ⟨G, ∗, −1 , e⟩.
Definición 3.5. Si H ⊆ G, H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ es cerrado bajo las operaciones de
G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩, y si H es un grupo, entonces H es un subgrupo de G. Esto se
denotará por ⟨H, ∗, −1 , e⟩ ≤ ⟨G, ∗, −1 , e⟩. O, para ser más concisos H ≤ G (o que
G ≥ H). Y por H < G (o que G > H) para decir que H es subgrupo de G, pero que
ambos grupos son diferentes.
Dicho de modo informal, un subgrupo de un grupo es una parte del grupo que, bajo
las mismas operaciones, también es un grupo, y que los resultados de las operaciones
en el subgrupo son los mismos resultados en el grupo.
Ejemplo 3.10. ⟨Z, +, −, 0⟩ es un subgrupo de ⟨Q, +, −, 0⟩, pues Z ⊂ Q, y las opera-
ciones de ⟨Z, +, −, 0⟩ son cerradas bajo las operaciones de ⟨Q, +, −, 0⟩ (pues son las
mismas operaciones pero restringidas a Z). Así pues, ⟨Z, +, −, 0⟩ < ⟨Q, +, −, 0⟩.
Ejemplo 3.11. De modo análogo que en el ejemplo anterior, se tiene que ⟨Q, +, −, 0⟩ <
⟨R, +, −, 0⟩, o que ⟨R, +, −, 0⟩ < ⟨C, +, −, 0⟩. Y, por transitividad de la relación de
“ser subgrupo”, se tiene que ⟨Z, +, −, 0⟩ < ⟨R, +, −, 0⟩, o que ⟨Q, +, −, 0⟩ < ⟨C, +, −, 0⟩.
Los anteriores ejemplos evidencian que las operaciones de un subgrupo DEBEN
ser las mismas operaciones del grupo.
Ejemplo 3.12. Dado cualquier grupo G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩, el grupo trivial ⟨{e}, ∗, −1 , e⟩
es un subgrupo de G, pues {e} ⊆ G.
3.3. GRUPOS DE PERMUTACIONES, DE SIMETRÍAS Y CÍCLICOS. 45

Ejemplo 3.13. De modo similar, si G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un grupo, el mismo G un


subgrupo de G. Es decir G ≤ G, pues G ⊆ G y las operaciones son las mismas. Este
grupo se suele denominar como subgrupo impropio de G.
Ejemplo 3.14. Como se vio en el ejemplo 3.6, ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩ es un grupo. Si se con-
sidera el conjunto {0, 2} ⊂ Z4 , entonces es fácil comprobar que ⟨{0, 2}, ⊕, −1 , 0⟩ es un
subgrupo no trivial de ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩.
Nótese que si se toma {0, 3}, entonces la cuádrupla ⟨{0, 3}, ⊕, −1 , 0⟩ no es un subgrupo
de ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩, porque la operación binaria no es cerrada en {0, 3}: 3 ⊕ 3 = 6 = 2, y
2∈/ {0, 3}.
El siguiente teorema brinda las condiciones necesarias y suficientes para que un
grupo sea un subgrupo de un grupo dado:
Teorema 3.5. Si H ⊆ G, H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ es un subgrupo de G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ si y
sólo si:
a) H es cerrado bajo la operación binaria ∗. Es decir, para todo a, b ∈ H, se cumple
que a ∗ b ∈ H.

b) La identidad e de G también pertenece a H. Es decir, la operación nularia “e”


es cerrada en H.

c) Para todo a ∈ H, se cumple que a−1 ∈ H. Es decir, la operación unaria “−1 ” es


cerrada en H.
Demostración. Como se tiene una doble implicación hay que que probar: i) si
H ≤ G, entonces se cumplen (a)-(c); y ii) si se cumplen (a)-(c), entonces H ≤ G.
La implicación (i) es inmediata por la definición de subgrupo (3.5) y su condición de
cerradura de las operaciones por la definición 3.4.
Ahora se probará la implicación (ii). Supóngase que H ⊆ G y que se tiene la estructura
H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ tal que se cumplen las condiciones (a)-(c). Por (b) se satisface G2
de la definición 3.1 (es decir, hay un neutro para H). También G3 se satisface por la
condición (c). Falta corroborar la asociatividad (G1). Pero, con toda seguridad, para
todo a, b, c ∈ H es cierto que a ∗ (b ∗ c) = (a ∗ b) ∗ c en H, ya que en realidad, esta
igualdad puede ser considerada una ecuación en G, donde se cumple la asociatividad.
Por tanto H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ y como H ⊆ G, entonces H ≤ G, pues se están empleando
las mismas operaciones de G. ■

3.3. Grupos de permutaciones, de simetrías y cícli-


cos.
3.3.1. Permutaciones y simetrías.
Como se ha visto en varios ejemplos, si se considera un conjunto A, es posible
construir el conjunto de todas las funciones de A en A. El inconveniente de pensar
todas las funciones es que este conjunto AA no permite generar un grupo. Pero, si se
tiene en cuenta únicamente le subconjunto B ⊆ AA de todas las funciones biyectivas,
esto sí permite definir un grupo. Ahora bien, si |A| = 1, sólo hay una función biyectiva
de A en A, por lo que |B| = 1. Por otro lado, si |A| = 2, digamos A = {a, b}, entonces
46 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

existen dos funciones biyectivas: f : A → A y g : A → A tales que (i) f (x) = x, es


decir, f es la función identidad; y (ii) g(a) = b y g(b) = a. No hay más.
Si en lugar de un conjunto de dos elementos, se tiene que A = {a, b, c}, es decir |A| = 3,
hay seis funciones biyectivas Es decir, |B| = 6. Estas están representadas en el siguiente
gráfico:

Y si A = {a, b, c, d}, es decir |A| = 4, hay veinticuatro funciones biyectivas. Es


decir, |B| = 24. Esto puede generalizarse para decir lo siguiente: si |A| = n, entonces
la cantidad de funciones biyectivas de A en A es n!. Es decir, |B| = n!.
Las funciones biyectivas de un conjunto en sí mismo se pueden representar de un modo
más sintético. Por ejemplo, sea A = {1, 2, 3, 4}, una función biyectiva f : A → A puede
ser la siguiente:

Esta función la podemos representar de la siguiente manera:


!
1 2 3 4
f :=
4 2 1 3

Donde en la primera fila se escriben los elementos de A de modo ordenado, y debajo


de cada elemento se escribe su imagen mediante f . Por ejemplo, debajo de 1 está 4,
pues f (1) = 4; debajo de 2 está 2 porque f (2) = 2; ya que f (3) = 1, entonces bajo 3
3.3. GRUPOS DE PERMUTACIONES, DE SIMETRÍAS Y CÍCLICOS. 47

está 1; y como f (4) = 3, entonces bajo el 4 está el 3.


Como pueden observar, los elementos de la segunda fila son los mismos que aquellos
de la primera fila, pero en diferente orden. Es decir, es una permutación.
Definición 3.6. Si A es un conjunto no vacío, una permutación de A es una función
biyectiva f : A → A.
El conjunto A puede ser cualquiera, pero para efectos prácticos se tomará
A = {1, 2, 3, 4, ...., n − 1, n}. Y claramente el conjunto de todas las permutaciones es
el conjunto de todas las funciones biyectivas. Es decir, el conjunto B ⊆ AA .

Ahora bien, podemos definir la “multiplicación” de dos permutaciones: si σ y τ son


dos permutaciones de A, entonces la multiplicación de σ con τ , que se simbolizará por
σ · τ , es la composición τ ◦ σ. Es decir, la multiplicación de dos permutaciones es su
composición. Hay que mantener el orden, porque esta multiplicación no es conmutativa.
Esto se puede hacer de modo más simple en la representación sintética en columnas.
Ejemplo 3.15. Sea A = {1, 2, 3, 4, 5} y sean σ y τ las siguientes permutaciones de A:
! !
1 2 3 4 5 1 2 3 4 5
σ := τ :=
4 2 5 3 1 3 5 4 2 1
Entonces:
! ! !
1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5
σ · τ := =
4 2 5 3 1 3 5 4 2 1 2 5 1 4 3
¿Cómo se llegó a este último resultado? Pues obsérvese que en σ se tiene que 1 7→ 4
y entonces miramos en τ el 4 a dónde es enviado: 4 7→ 2. Por tanto, en σ · τ se tiene
que 1 7→ 2. Es decir, escribimos 2 debajo de 1. Análogamente, en σ se tiene que 3 7→ 5
y en τ se tiene que 5 7→ 1. Por tanto, en σ · τ , obtenemos que 3 7→ 1. Y sí con los
demás elementos que faltan.
El ejemplo anterior muestra que hay que tener mucho cuidado, porque se escribe
σ · τ aunque la composición es τ ◦ σ. Es decir, primero se mira cómo actúa σ sobre un
elemento y luego cómo actúa τ sobre el resultado de la acción de σ.
Teorema 3.6. Sea A un conjunto no vacío y sea SA la familia de todas las permuta-
ciones de A. Entonces es posible definir el grupo ⟨SA , ·, −1 , 1A ⟩, donde “·” es la multi-
plicación de permutaciones, “−1 ” es la permutación inversa y “1A ” es la permutación
identidad.
Demostración. Claramente 1A es una permutación que deja inalterados los elemen-
tos de A. Es decir, 1A ∈ SA . Por otro lado, si σ ∈ SA entonces su función inversa σ −1
es una función biyectiva de A en A, por lo que es una permutación. Así pues σ −1 ∈ SA .
La cerradura de la multiplicación entre permutaciones se da por el teorema 1.1 si σ
y τ son funciones biyectivas de A en A, entonces τ ◦ σ es una función biyectiva de
A en A y, por tanto, σ · τ ∈ SA . Sólo falta probar la asociatividad del producto de
permutaciones. Pero esto es cierto por la asociatividad de la composición de funciones:

σ · (τ · µ) = (τ · µ) ◦ σ = (µ ◦ τ ) ◦ σ = µ ◦ (τ ◦ σ) = µ ◦ (σ · τ ) = (σ · τ ) · µ ■
Obsérvese que no se ha dado ninguna condición a ser diferente de vacío para cons-
truir el grupo de permutaciones de un conjunto A. Es decir, A puede ser finito o
infinito.
48 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

Definición 3.7. Si A es un conjunto finito, es decir A = {1, 2, 3, ..., n} (o, lo que es


lo mismo, que |A| = n), entonces el grupo de todas las permutaciones de A se llama
grupo de simetrías (o simétrico) y se denota por Sn .
Nótese que si |A| = n, entonces |Sn | = n!.
Ejemplo 3.16. Sea A = {1, 2, 3}. Observemos los elementos de S3 , debe haber 3! = 6
elementos:
! !
1 2 3 1 2 3
ρ0 = 1A := µ1 :=
1 2 3 1 3 2
! !
1 2 3 1 2 3
ρ1 := µ2 :=
2 3 1 3 2 1
! !
1 2 3 1 2 3
ρ2 := µ3 :=
3 1 2 2 1 3
Luego de largos cálculos, si se elabora la tabla de multiplicación de estos elementos,
se obtiene lo siguiente:
· ρ0 ρ1 ρ2 µ1 µ2 µ3
ρ0 ρ0 ρ1 ρ2 µ1 µ2 µ3
ρ1 ρ1 ρ2 ρ0 µ2 µ3 µ1
ρ2 ρ2 ρ0 ρ1 µ3 µ1 µ2
µ1 µ1 µ3 µ2 ρ0 ρ2 ρ1
µ2 µ2 µ1 µ3 ρ1 ρ0 ρ2
µ3 µ3 µ2 µ1 ρ2 ρ1 ρ0

Esta tabla muestra que, en efecto ρ0 = 1A es el neutro y que el grupo no es abeliano,


porque no hay simetría respecto a la diagonal. Y, si se desea determinar el inverso de
x ∈ S3 , se busca en la primera fila el elemento y tal que x · y = ρ0 . Por ejemplo, se
quiere saber cuál es el inverso de ρ1 , pues se observa que ρ1 · ρ2 = ρ0 . Por tanto, el
inverso de ρ1 es ρ2 . En el momento que se estudie el concepto de grupo cociente se
observará el significado de la coloración o no de las celdas.
Hay una correspondencia natural entre los elementos de S3 en el ejemplo anterior
y las maneras en que pueden ubicarse, una sobre otra, dos copias de un triángulo
equilátero con vértices 1,2 y 3 Por esta razón, S3 es además el grupo diedral D3 ,
de simetrías de un triángulo equilátero. Usamos ρi para las rotaciones y µi para las
imágenes reflejadas en bisectrices (l1 , l2 y l3 ) de los ángulos.
3.3. GRUPOS DE PERMUTACIONES, DE SIMETRÍAS Y CÍCLICOS. 49

De este modo, ρ0 es la rotación de 0 grados, ρ1 es la rotación de 120◦ en sentido


contrario a las manecillas del reloj, y ρ2 es la rotación de 240◦ en sentido contrario a
las manecillas del reloj. Por otro lado, µ1 es la simetría respecto al eje l1 , µ2 la simetría
respecto al eje l2 , y µ3 es la correspondiente simetría respecto al eje l3 .
La correspondencia entre el grupo generado por S3 y el grupo D3 se puede corroborar
mirando las acciones de las rotaciones y/o simetrías sobre los vértices del triángulo. Por
ejemplo al realizarse la rotación de 120◦ en sentido inverso, se tiene que 1 es enviado
a 2, 2 es enviado a 3 y 3 es enviado a 1, tal y como está descrito en ρ1 .

Ejemplo 3.17. Sea D4 el grupo diedral de todas las simetrías del cuadrado con vértices
1, 2, 3 y 4:

En este cuadrado podemos encontrar cuatro ejes de simetría: el eje horizontal H,


el vertical V y los dos ejes diagonales D1 y D2 . Por ello habrían cuatro reflexiones del
cuadrado en sí mismo mediante esos ejes. Asimismo, hay cuatro rotaciones: la rotación
de 0◦ , la rotación de 90◦ en sentido contrario a las manecillas del reloj, y las rotaciones
de 180◦ y 270◦ en sentido contrario. Al igual que en D3 , sean ρi las rotaciones y µi para
las reflexiones verticales y horizontales, y δi las reflexiones respecto a las diagonales.
Estas ocho simetrías son las siguientes:

! !
1 2 3 4 1 2 3 4
ρ0 = 1A := µ1 :=
1 2 3 4 2 1 4 3
! !
1 2 3 4 1 2 3 4
ρ1 := µ2 :=
2 3 4 1 4 3 2 1
! !
1 2 3 4 1 2 3 4
ρ2 := δ1 :=
3 4 1 2 3 2 1 4
! !
1 2 3 4 1 2 3 4
ρ3 := δ2 :=
4 1 2 3 1 4 3 2

Obsérvese que A = {1, 2, 3, 4}. En !este caso, |S4 | = 4! = 24. Sin embargo |D4 | = 8. Por
1 2 3 4
ejemplo, el elemento es una permutación de 4 elementos (y por tanto
1 3 2 4
pertenece a S4 ), pero no es ninguna simetría o rotación del cuadrado.
La tabla de multiplicación de D4 es la siguiente:
50 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

· ρ0 ρ1 ρ2 ρ3 µ1 µ2 δ1 δ2
ρ0 ρ0 ρ1 ρ2 ρ3 µ1 µ2 δ1 δ2
ρ1 ρ1 ρ2 ρ3 ρ0 δ1 δ2 µ2 µ1
ρ2 ρ2 ρ3 ρ0 ρ1 µ2 µ1 δ2 δ1
ρ3 ρ3 ρ0 ρ1 ρ2 δ2 δ1 µ1 µ2
µ1 µ1 δ2 µ2 δ1 ρ0 ρ2 ρ3 ρ1
µ2 µ2 δ1 µ1 δ2 ρ2 ρ0 ρ1 ρ3
δ1 δ1 µ1 δ2 µ2 ρ1 ρ3 ρ0 ρ2
δ2 δ2 µ2 δ1 µ1 ρ3 ρ1 ρ2 ρ0

Se se observan los resultados de la tabla, se puede ver que D4 no es abeliano.

Ejemplo 3.18. Un ejemplo derivado del anterior es el grupo de Klein o del rectángulo,
simbolizado por V debido a que en alemán es denominado como el Vierergruppe (que
significa “grupo de cuatro” o 4-grupo), o también por K4 . Para la construcción de este
grupo, considérense las rotaciones y simetrías de un rectángulo no cuadrado de tal
modo que la forma se preserve. Sea así el siguiente rectángulo con vértices 1, 2, 3 y 4
y con ejes de simetría horizontal H y vertical V . No posee ejes de simetría diagonales
porque no se preservaría la forma:

Sólo hay cuatro posibles permutaciones que mantengan la forma del rectángulo igual:
las rotaciones de 0◦ y 180◦ , y las simetrías respecto a V y H. Si se denomina el conjunto
subyacente de estas simetrías por V entonces sus elementos son los siguientes:
! !
1 2 3 4 1 2 3 4
ρ0 = 1A := µ1 :=
1 2 3 4 2 1 4 3
! !
1 2 3 4 1 2 3 4
ρ2 := µ2 :=
3 4 1 2 4 3 2 1

Como se puede observar estos son algunos de los elementos de D4 , y se puede constatar
que los resultados de operar estos elementos de V obtienen los mismos resultados que
al ser operados en D4 . Por esto, V < D4 .

3.3.2. Grupos cíclicos.


Sea G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ un grupo, un subgrupo H de G grupo que contenga el ele-
mento a debe poseer también a a ∗ a que se denotará por a2 .

Esta es una convención multiplicativa, la cual conocemos si la operación ∗ tiene una


estructura multiplicativa. Pero, por ejemplo, si hablamos de una estructura aditiva,
3.3. GRUPOS DE PERMUTACIONES, DE SIMETRÍAS Y CÍCLICOS. 51

a ∗ a lo denotamos usualmente por 2a. Por ejemplo, en ⟨Z, +, −, 0⟩, entonces a ∗ a es


lo mismo que decir a + a = 2a.

Pero, para facilidad, se usará la convención multiplicativa. Es decir a ∗ a = a2 .


Volveremos a una y otra convención según sea el caso.

Ahora bien, como se mencionó arriba, si a ∈ H, entonces (por cerradura de la


operación), a2 ∈ H. Pero al ser H grupo, entonces a2 ∗ a ∈ H, que se denotará por a3 .
En general, an ∈ H que es el resultado de hacer a∗a∗a∗....∗a, n veces con n ∈ N, n > 1.

Pero como H es grupo, se tiene que si a ∈ H, entonces a−1 ∈ H, pero por cerradura
de la operación, también se tendría que a−1 ∗ a−1 ∈ H, que se denotará por a−2 . Y
en general, H debe poseer a a−m para m ∈ N, n ≥ 1. E igualmente, porque H es un
grupo, entonces e ∈ H, y obsérvese que e = a ∗ a−1 , por lo que es cómodo denotar a e
como a0 . Igualmente, también puede denotarse al elemento a por a1 .

Lo anterior constituye una prueba informal del siguiente hecho: un subgrupo H


de G que posea a a como elemento, también debe poseer a an como elemento, para
cualquier n ∈ Z.

Se puede verificar que, bajo esta identificación se cumple an ∗ am = an+m para


todo n, m ∈ Z. Este resultado no se demostrará, pero es sencillo hacerlo empleando
inducción matemática.

Teorema 3.7. Sea G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ un grupo y sea a ∈ G. Si H = {an : n ∈ Z},


entonces H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ es un subgrupo de G, y es el menor de sus subgrupos que
contiene a a. Es decir, cada subgrupo que contenga a a, contiene a H.

Demostración. Se demostrará la primera parte de la afirmación. Es decir, que


H ≤ G. Recuérdese que, según el teorema 4.3, para que H sea subgrupo de G, debe
cumplirse:
i) H debe ser cerrado bajo la operación de G (es decir, ∗).
ii) e debe pertenecer a H.
iii) Si a ∈ H, entonces a−1 ∈ H.
En primer lugar, hay que probar que si ar , as ∈ H (r, s ∈ Z), entonces ar ∗as ∈ H. Pues
bien, ar ∗ as = ar+s = ap donde r + s = p ∈ Z. Y por definición de H, ap ∈ H. Luego,
se cumple (i). Por otro lado, e = a0 ∈ H. Luego, se cumple (ii). Por último, si ar ∈ Z,
pues también a−r ∈ H (pues −r ∈ Z). Y, por lo visto anteriormente ar ∗ a−r = e ∈ H.
Por lo que se cumple (iii). Por tanto H ≤ G. ■

Definición 3.8. El grupo H del anterior teorema es el subgrupo cíclico de G generado


por a, y se denotará por ⟨a⟩.

Definición 3.9. Un elemento a de un grupo G genera a G y es un generador de G


si ⟨a⟩ = G. Un grupo G es cíclico si existe algún a ∈ G tal que ⟨a⟩ = G.

Ejemplo 3.19. Sea ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩ como se vio en el ejemplo 3.6. Miremos los subgru-
pos generados por cada uno de los elementos de Z4 = {0, 1, 2, 3}.
2 2 3
i) ⟨0⟩: 0 ⊕ 0 = 0, por lo que 0 = 0; 0 ⊕ 0 = 0, por lo que 0 = 0; y así sucesivamente,
52 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

n
por lo que 0 = 0. Por tanto, ⟨0⟩ = ⟨{0}, ⊕, −1 , 0⟩.
2 2 3 3
ii) ⟨1⟩: 1 ⊕ 1 = 2, por lo que 1 = 2; 1 ⊕ 1 = 3, por lo que 1 = 3; 1 ⊕ 1 = 0,
4 4 5
por lo que 1 = 0; 1 ⊕ 1 = 1, por lo que 1 = 1. Y de aquí en adelante se empiezan a
repetir los resultados. Por tanto, ⟨1⟩ = ⟨{0, 1, 2, 3}, ⊕, −1 , 0⟩ = ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩.
2 2 3 3
iii) ⟨2⟩: 2 ⊕ 2 = 0, por lo que 2 = 0; 2 ⊕ 2 = 2, por lo que 2 = 2; 2 ⊕ 2 = 0,
4
por lo que 2 = 0. Y los demás resultados se repiten. Por tanto, ⟨2⟩ = ⟨{0, 2}, ⊕, −1 , 0⟩.

iv) Siguiendo un procedimiento análogo, se puede probar que ⟨3⟩ = ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩.

Por tanto hay tres subgrupos cíclicos de ⟨Z4 , ⊕, −1 , 0⟩: el mismo grupo original (que
podemos escribir como ⟨0⟩ ó ⟨3⟩), ⟨0⟩ = ⟨{0}, ⊕, −1 , 0⟩ y ⟨2⟩ = ⟨{0, 2}, ⊕, −1 , 0⟩.
Teorema 3.8. Todo grupo cíclico es abeliano.
Demostración. Sea G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ un grupo cíclico y sea a un generador de G (es
decir, ⟨a⟩ = G). Si g1 y g2 son elementos cualquiera de G, entonces al ser G cíclico,
existen r, s ∈ Z tales que g1 = ar y g2 = as . Por tanto

g1 ∗ g2 = ar ∗ as = ar+s = as+r = as ∗ ar = g2 ∗ g1

Es decir, G es abeliano. ■
Teorema 3.9. Todo subgrupo de un grupo cíclico es también cíclico.
No se demuestra este teorema.
Ejemplo 3.20. 1) Z = ⟨Z, +, −, 0⟩ es un grupo cíclico generado por 1 (o, lo que
es lo mismo, que es igual a ⟨1⟩). En este caso, an representa a sumado n veces. Es
decir na con n ∈ Z. Luego, cualquier elemento m ∈ Z es generado por 1, pues m = m1.

2) Para cada p ∈ N, con n ≥ 2 se define pZ = {x ∈ Z : x = pk, k ∈ Z}. Es decir,


pZ es el conjunto de los múltiplos de p. De este modo, P = ⟨pZ, +, −, 0⟩ es un grupo
cíclico generado por p (o, lo que es lo mismo, que es igual a ⟨p⟩). Y claramente P ≤ Z.
Y como pZ está contenido en Z estrictamente (para n > 1), por el teorema anterior,
entonces P es un subgrupo cíclico de Z. Por tanto, existen infinitos subgrupos de Z.

3) Sí pues, particularmente ⟨2Z, +, −, 0⟩, ⟨3Z, +, −, 0⟩,..., etc., son todos grupos
cíclicos. Además, ⟨2Z, +, −, 0⟩ = ⟨2⟩, ⟨3Z, +, −, 0⟩ = ⟨3⟩,...., etc.

3.4. Clases laterales y grupo cociente.


Recordemos el ejemplo 3.16. A partir del conjunto A = {1, 2, 3} se había con-
formado el conjunto de permutaciones S3 = {ρ0 , ρ1 , ρ2 , µ1 , µ2 , µ3 }. Y este conjunto,
además de la operación de multiplicación de permutaciones “·” permite definir el gru-
po ⟨S3 , ·, −1 , ρ0 ⟩, donde al efectuar la operación unaria “ρ0 ” sobre una permutación de
S3 , se obtiene la permutación inicial, por ello ρ0 es la permutación identidad (también
escrita como 1A ).
3.4. CLASES LATERALES Y GRUPO COCIENTE. 53

Como se observó en la tabla de multiplicación de permutaciones de S3 , se som-


brearon algunas celdas y otras no. Esto tiene una razón: sean Bρ = {ρ0 , ρ1 , ρ2 } y
Bµ = {µ1 , µ2 , µ3 }. Llamemos a cada elemento de Bρ o de Bµ un representante de uno
u otro conjunto. Así, por ejemplo, ρ3 es un representante de Bρ , y µ2 es un representan-
te de Bµ . De este modo, la ecuación Bρ Bµ = Bµ significa que cualquier representante
de Bρ multiplicado con cualquier representante de Bµ da como resultado un represen-
tante de Bµ . Realizando las cuatro multiplicaciones de este tipo, se obtiene la siguiente
tabla:
Bρ Bµ
Bρ Bρ Bµ
Bµ Bµ Bρ
Se puede apreciar que esta tabla representa el comportamiento de la tabla del ejemplo
3.16, pero en este caso es una tabla donde se multiplican subconjuntos de S3 .

Por otro lado, si se observa la anterior tabla, Bρ cumple el papel de neutro para la
multiplicación de estos subconjuntos. Además, el inverso de Bρ es él mismo y el inverso
de Bµ es él mismo. Esto indica que es posible construir un nuevo grupo a partir del
grupo dado ⟨S3 , ·, −1 , ρ0 ⟩.

Ahora bien, pasando al caso general, nos gustaría determinar condiciones preci-
sas bajo las cuales se puede dividir un grupo G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ en celdas Bi tal que
cualquier representante de una celda fija Br multiplicado (operado) por cualquier re-
presentante de otra celda fija Bs produzca siempre un representante de una y la misma
celda Bt , la cual será considerada entonces como el “producto” (es decir, el resultado
de operar) Br · Bs (aquí se ha simbolizado la operación producto por “·”). De este
modo, el producto Br · Bs de las celdas Br y Bs se define como la celda Bt obtenida
de multiplicar todos los representantes de Br y Bs .

Se puede mostrar que esta operación está bien definida. Esto significa que el resul-
tado de la operación no depende de la elección de los representantes. Pero no se hará
dicha demostración.

Con lo anterior, supóngase que se puede dividir un grupo G en celdas, de modo


que la operación inducida esté bien definida y forme un grupo. Sea Be la celda que
contiene a la identidad e. Se puede probar que ⟨Be , ∗, −1 , e⟩ es un subgrupo de G (no
se hará). Sea Ba la celda que contiene a a ∈ G. La ecuación Ba · Be = Ba muestra que,
si se escoge al representante a ∈ Ba y a todos los representantes de Be (es decir, Be
mismo), entonces el siguiente conjunto

a ∗ Be = {a ∗ x : x ∈ Be }

debe estar contenido en Ba . Esto sugiere que las traslaciones o clases laterales a ∗ Be
deben ser importantes. Esto conduce a la siguiente definición.
Definición 3.10. Sea H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ un subgrupo de G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩, y sea a ∈ G.
La clase lateral izquierda a ∗ H de H (o también escrita aH) es el conjunto
a ∗ H = {a ∗ h : h ∈ H}. La clase lateral derecha H ∗ a se define de manera análoga:

H ∗ a = {h ∗ a : h ∈ H}
54 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

Observación 3.4. La mayoría de los textos escriben aH en lugar de a ∗ H para


referirse a este tipo de clases. En el presente texto se hará explícita la operación “∗”.
Asimismo, algunos textos denominan a las clases laterales (izquierdas o derechas) como
cosets.

Ejemplo 3.21. Miremos cómo son las clases laterales de 3Z = ⟨3Z, +, −, 0⟩ como
subgrupo de Z = ⟨Z, +, −, 0⟩. Como la operación binaria es la suma “+” en lugar de
“∗”, no se escribirá n ∗ 3Z (y mucho menos n3Z, cuya notación puede acarrear con-
fusiones), sino n + 3Z. Por cierto, esta es sólo una notación: no significa que se esté
sumando a un conjunto un número n, sino que es el conjunto resultante de la suma
de ese número n a cada elemento del conjunto.

Con lo anterior, ¿qué será el conjunto 0 + 3Z. Pues es el conjunto


0 + 3Z = {0 + x : x ∈ 3Z}. Pero como para cada x ∈ Z se tiene que 0 + x = x,
se tiene que 0 + 3Z = Z.

Miremos ahora qué es 1 + 3Z. Pues bien 1 + 3Z = {1 + x : x ∈ 3Z}. Miremos esto


por extensión:
3Z = {..., −9, −6, −3, 0, 3, 6, 9, ...}
Por tanto
1 + 3Z = {..., 1 + (−9), 1 + (−6), 1 + (−3), 1 + 0, 1 + 3, 1 + 6, 1 + 9, ...}
= {..., −8, −5, −2, 1, 4, 7, 10, ...}

Recordemos a Z3 . Este es conjunto de todas las clases residuales al dividir Z por


3. Es decir, el conjunto de las clases de números enteros que tienen el mismo residuo
al ser divididas por 3.

Estas clases fueron simbolizadas por: 0 = {..., −9, −6, −3, 0, 3, 6, 9, ...}
1 = {..., −8, −5, −2, 1, 4, 7, 10, ...} y 2 = {..., −7, −4, −1, 2, 5, 8, 11, ...}

Por lo anterior, se puede observar que 3Z = 0 y 1 + 3Z = 1.

Ahora determinemos 2 + 3Z:


2 + 3Z = {2 + x : x ∈ Z}
= {..., 2 + (−9), 2 + (−6), 2 + (−3), 2 + 0, 2 + 3, 2 + 6, 2 + 9, ...}
= {..., −7, −4, −1, 2, 5, 8, , 11, ...}
Y claramente 2 + 3Z = 2.
Si se efectúa 3 + 3Z, 4 + 3Z, 5 + 3Z,..., etc., se puede comprobar que estas clases
laterales son 0 + 3Z, 1 + 3Z, 2 + 3Z,..., etc., respectivamente. Es decir, las clases
se repiten una y otra vez de tres en tres. De este modo, únicamente hay tres clases
laterales: 0 + 3Z = 3Z, 1 + 3Z y 2 + 3Z, que son las clases residuales 0, 1 y 3,
respectivamente. Es decir, los elementos de Z3 . Y esta es una partición de Z.

Por otro lado, recordemos que, cuando hay una partición de un conjunto A es
porque hay una relación de equivalencia θ definida sobre A. Pues una relación de equi-
valencia induce una partición de un conjunto y, toda partición define una relación de
equivalencia θ en A, donde aθb si y sólo si pertenecen a la misma partición. Ver el
3.4. CLASES LATERALES Y GRUPO COCIENTE. 55

ejemplo 1.3 y el teorema 1.2.

Esto conduce a la siguiente pregunta general: ¿es posible establecer una partición
(y, por tanto, una relación de equivalencia) de un grupo G mediante un subgrupo
H = ⟨H, ∗, −1 , e⟩ a través de las clases laterales? Observemos una solución a esta pre-
gunta

Sean así el grupo G y el subgrupo H. Obsérvese que particular a ∈ a ∗ H, pues


a = a ∗ e, pues H es subgrupo y, por tanto e ∈ H. Ahora considérese un elemento
cualquiera b ∈ H. Obsérvese que b ∈ a ∗ H si y sólo si b = a ∗ h para algún h ∈ H. O
lo que es lo mismo a−1 ∗ b = h ∈ H (claramente a cumple esto, pues a−1 ∗ a = e ∈ H).
En este caso, decir a y b pertenecen a la misma partición de G (es decir, pertenecen
a a ∗ H) significa que a−1 ∗ b = h ∈ H. Y como una partición induce una relación de
equivalencia θ, se podría pensar que, para las clases laterales izquierdas, esta relación
de equivalencia podría ser definida de la siguiente manera:

aθb si y sólo si a−1 ∗ b ∈ H


En efecto esta es una relación de equivalencia, lo que está garantizado por el si-
guiente teorema que involucra además las clases laterales derechas.

Teorema 3.10. Sea ⟨H, ∗, −1 , e⟩ un subgrupo de ⟨G, ∗, −1 , e⟩. Las relaciones:

aθl b (mod H) si y sólo si a−1 ∗ b ∈ H

y
aθr b (mod H) si y sólo si a ∗ b−1 ∈ H
Son relaciones de equivalencia en G. La congruencia izquierda módulo H y congruen-
cia derecha módulo H, respectivamente. Las clases de equivalencia de la congruencia
izquierda (derecha) módulo H son las clases laterales izquierdas (derechas) de H. Todas
las clases laterales de H tienen el mismo número de elementos.

Demostración. Este teorema está dividido en tres partes, por lo que realmente son
tres teorema en uno. Probemos la primera parte primero : que la relación “θl (mod H)”
es de equivalencia. Se probará enunciado para la congruencia izquierda y las clases la-
terales izquierdas. Las demostraciones para la congruencia derecha y las clases laterales
derechas son similares. Ahora bien, probar que “θl (mod H)” es equivalencia, significa
que hay que probar la reflexividad, simetría y transitividad de la esta relación

a) Reflexividad. Puesto que a−1 ∗ a = e y e ∈ H, entonces a−1 ∗ a ∈ H. Y esto


significa que aθl a (mod H).

b) Simetría. Si aθl b (mod H), entonces a−1 ∗ b ∈ H. Y como H es un subgrupo,


entonces (a−1 ∗ b)−1 ∈ H. Y por los teoremas 3.3 y 3.4, esto es equivalente a decir
b−1 ∗ a ∈ H. Pero esto significa que bθl a (mod H).

c) Transitividad. Si aθl b (mod H) y bθl c (mod H), esto equivale a decir que
a−1 ∗b ∈ H y b−1 ∗c ∈ H. Como H es un subgrupo, entonces (a−1 ∗b)∗(b−1 ∗c) ∈ H.
Pero esto significa que a−1 ∗ (b ∗ b−1 ) ∗ c ∈ H. Esto implica que a−1 ∗ c ∈ H. Lo
que es equivalente a decir que aθl c (mod H).
56 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

Esto demuestra que “θl (mod H)” es una relación de equivalencia.

La clase de equivalencia [a]θl se define de modo usual:

[a]θl = {x ∈ G : aθl x (mod H)}

Pero obsérvese lo siguiente:


[a]θl = {x ∈ G : xθl a (mod H)} = {x ∈ G : a−1 ∗ x ∈ H} = {x ∈ G : a−1 ∗ x = h ∈ H}
= {x ∈ G : x = a ∗ h para algún h ∈ H} = a ∗ H.
De este modo, las clases de equivalencia de la congruencia izquierda módulo H son
precisamente las clases laterales izquierdas de H.

Para mostrar que cualesquiera dos clases laterales izquierdas tienen el mismo núme-
ro de elementos, considérese la transformación λa : H → a ∗ H dada por λa (h) = a ∗ h
(con a ∈ G). Es claro que esta transformación es sobreyectiva, pues si se toma un
elemento x de a ∗ H, entonces x = a ∗ h1 para algún h1 ∈ H. Pues para tal x se
tiene que λa (h1 ) = a ∗ h1 = x. Ahora miremos si es inyectiva: si λa (h) = λa (g) (con
h, g ∈ H), entonces a ∗ h = a ∗ g. Y esto implica que h = g. Por tanto λa es biyectiva.
Y esto implica que H es equipotente con a ∗ H. Lo que implica que tienen la misma
cantidad de elementos.
Ahora, si se considera otra transformación λb : H → b ∗ H (con b ∈ G), se muestra de
modo análogo que H y b ∗ H tienen la misma cantidad de elementos. Y, por transiti-
vidad, a ∗ H y b ∗ H tienen la misma cantidad de elementos. ■

Teorema 3.11. (de Lagrange) Sea G un grupo de orden finito n y H un subgrupo de


G. Entonces |H| divide a |G|.

Demostración. Supóngase que |H| = m y |G| = n. Considérese la colección de las


clases laterales izquierdas de H. Por el teorema 1.2, estas clases laterales izquierdas
son disjuntas entre sí. Además, por el anterior teorema, tienen el mismo número m de
elementos que H y todo elemento de G está en alguna clase lateral izquierda. Entonces,
si hay r clases laterales izquierdas, debemos tener n = rm de modo que m divide a n.

La partición del conjunto G en clases laterales que ilustran el teorema de Lagrange,
está representado mediante el siguiente diagrama:
3.4. CLASES LATERALES Y GRUPO COCIENTE. 57

Ya se pueden construir las clases laterales de un grupo dado G respecto a un


subgrupo H. Se pensaría que este conjunto de clases laterales (llamémoslo H), junto
con una cierta operación binaria adecuada (llamémosla ⊛), una operación unaria ade-
cuada (llamémosla c ) y una operación nularia adecuada e, pudiera formar un grupo
⟨H, ⊛, c , e⟩. Pero no es siempre el caso. Sin embargo, se observará más adelante cuándo
esto es posible (pista: tiene que ver con la escogencia del subgrupo H). Sin embargo,
es posible determinar cuáles son dichas operaciones “adecuadas”. Estas nuevas opera-
ciones entre clases laterales son inducidas por las correspondientes operaciones en el
grupo G (y H).

Definición 3.11. Si G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un grupo, y H = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un subgrupo


de G, se definen las siguientes operaciones entre clases laterales, para todo a, b ∈ G:

1. (a ∗ H) ⊛ (b ∗ H) = (a ∗ b) ∗ H.

2. (a ∗ H)c = (a)−1 ∗ H.

3. e = e ∗ H.

Como se puede observar, las operaciones “⊛”, “c ” y “e”, que no las conocemos a
priori, están definidas en términos de las operaciones “∗”, “−1 ” y “e”. Por ello se dice
que las primeras son inducidas por las segundas.

Si la operación “⊛” está bien definida, se puede comprobar que, en efecto (2) y (3)
cumplen como operaciones unaria y nularia. Por ejemplo, en el caso de (3), la nueva
operación nularia e ∗ H debe cumplir, para todo a ∈ G, se tenga que (a ∗ H) ⊛ (e ∗ H) =
a∗H = (e∗H)⊛(a∗H). Pero esto es cierto porque (a∗H)⊛(e∗H) = (a∗e)∗H = a∗H
(el estudiante puede corroborar fácilmente que la otra igualdad también es cierta).

Por otro lado, la operación nularia “c ” debe satisfacer la siguiente igualdad, para
todo a ∈ G: (a ∗ H)c ⊛ (a ∗ H) = e ∗ H = (a ∗ H) ⊛ (a ∗ H)c . Pero nuevamente esto es
cierto, porque (a ∗ H)c ⊛ (a ∗ H) = (a−1 ∗ H) ⊛ (a ∗ H) = (a−1 ∗ a) ∗ H = e ∗ H. Y el
estudiante puede corroborar la otra igualdad.

De este modo, sólo sería necesario probar que la operación inducida “⊛” está bien
definida, para que ⟨H, ⊛, c , e⟩ en efecto sea un grupo. Esto se probará más adelante,
pero primero probemos el siguiente teorema.

Teorema 3.12. Si H es un subgrupo de G y si la operación inducida de multiplicación


de clases laterales en las clases laterales izquierdas (derechas) de H está bien definida,
entonces la colección de clases laterales izquierdas (derechas) de H forman grupo bajo
esta multiplicación de clases laterales inducida.

Demostración. Recuérdese que en la definición 3.11, la operación entre las clases


laterales a ∗ H y b ∗ H es (a ∗ H) ⊛ (b ∗ H) = (a ∗ b) ∗ H. Esta nueva clase lateral
tiene como elementos el producto de cualesquiera dos representantes, uno de a ∗ H
y el otro de b ∗ H. Supongamos que esta operación está bien definida, es decir no
depende la elección de los representantes de cada clase. Así se puede tomar a x como
el representante de la clase x ∗ H, para cualquier x ∈ G. Ya se observó que el inverso
58 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

de cada clase a ∗ H es (a ∗ H)c = a−1 ∗ H, y que el neutro entre las clases laterales es
e ∗ H. Sólo falta verificar la asociatividad. Pero esto es sencillo:

(a ∗ H) ⊛ [(b ∗ H) ⊛ (c ∗ H)] = (a ∗ H) ⊛ [(b ∗ c) ∗ H)] = (a ∗ (b ∗ c)) ∗ H

Por otro lado

[(a ∗ H) ⊛ (b ∗ H)] ⊛ (c ∗ H) = [(a ∗ b)H] ⊛ (c ∗ H) = ((a ∗ b) ∗ c) ∗ H

Y se tiene que (a ∗ (b ∗ c)) ∗ H = ((a ∗ b) ∗ c) ∗ H, porque a ∗ (b ∗ c) = (a ∗ b) ∗ c. De


este modo, la operación es asociativa. ■
Teorema 3.13. Teorema. Si H es un subgrupo de un grupo G, entonces, la opera-
ción inducida de multiplicación está bien definida en las clases laterales izquierdas
(derechas) de H si y sólo si toda clase lateral izquierda es una clase lateral derecha.
No se demuestra.
Definición 3.12. Un subgrupo H de un grupo G es un subgrupo normal (o invariante)
si, para todo g ∈ G se cumple que g ∗ H = H ∗ g. O, por el teorema anterior, si la
multiplicación de clases está bien definida. Si H es un subgrupo normal de G, esto se
simboliza por H ◁ G.
Teorema 3.14. Son equivalentes las tres condiciones siguientes para que un subgrupo
H de un grupo G sea un subgrupo normal de G:
a) g ∗ h ∗ g −1 ∈ H para todo g ∈ G y h ∈ H.
b) g ∗ H ∗ g −1 = H para todo g ∈ G.
c) g ∗ H = H ∗ g para todo g ∈ G.
Ahora bien, se había visto en el teorema 3.13 que, si H es un subgrupo de un grupo
G, entonces la multiplicación (a ∗ H) ⊛ (b ∗ H) = (a ∗ b) ∗ H (con a, b ∈ G) de clases
laterales está bien definida si g ∗ H = H ∗ g para todo g ∈ G. Pero esto significa que
H ◁ G. De este modo, simbolicemos la operación producto de estas clases por “⊛” y al
conjunto de todas las clases laterales izquierdas de H en G se simboliza por G/H. Por
otro lado, el teorema 3.12 dice que el conjunto de estas clases (es decir, los elementos
de G/H) forman un grupo bajo la multiplicación de clases, si esta multiplicación está
bien definida. Y como está bien definida si H ◁ G, entonces ⟨G/H, ⊛, c , e ∗ H⟩ es un
grupo. Este nuevo grupo es denominado el grupo cociente o grupo factor de G sobre
H.
Ejemplo 3.22. Ya vimos anteriormente que 3Z = ⟨3Z, +, −, 0⟩ < Z = ⟨Z, +, −, 0⟩.
Y que las únicas clases laterales izquierdas de 3Z en Z son: 0 + 3Z = 3Z, 1 + 3Z y
2 + 3Z. Las demás clases son repeticiones de estas anteriores.
Además, se tiene que 3Z ◁ Z, pues por la conmutatividad de la suma (+) se tiene que
0 + 3Z = 3Z + 0, 1 + 3Z = 3Z + 1 y 2 + 3Z = 3Z + 1.

Por tanto, es posible construir el conjunto Z/3Z que, como sabemos es igual a Z3 .
Y en este conjunto se puede definir la operación “⊕” que es inducida1 por la opera-
ción “+”. Asimismo, es posible construir el inverso de cada clase respecto a “⊕” y,
1
Esto significa que la nueva operación “⊕” se puede definir en términos de la operación “+”.
3.4. CLASES LATERALES Y GRUPO COCIENTE. 59

por consiguiente, definir el inverso “−1 ” en Z3 . Y el neutro respecto a “⊕” es la clase


0 + 3Z = 3Z.

De este modo, ⟨Z/3Z, ⊕, −1 , 3Z⟩ = ⟨Z3 , ⊕, −1 , 0⟩ es un grupo cociente.

El anterior grupo ya era conocido, por lo que se pensará que no se ha hecho nada
nuevo. Sin embargo obsérvese que, a partir de un grupo ⟨Zn , ⊕, −1 , 0⟩ también podemos
construir su grupo cociente.

Ejemplo 3.23. De modo análogo al anterior ejemplo, 6Z = ⟨6Z, +, −, 0⟩ < Z =


⟨Z, +, −, 0⟩. Y también 6Z ◁ Z. Las clases laterales izquierdas (y derechas por ser un
subgrupo normal) de 6Z en Z son: 0 + 6Z = 6Z, 1 + 6Z, 2 + 6Z, 3 + 6Z, 4 + 6Z y
5 + 6Z. Que se corresponden con las clases residuales 0, 1, 2, 3, 4 y 5 de Z6 .

Es posible construir el conjunto Z/6Z que es Z6 . De este modo, se obtiene el grupo


cociente ⟨Z/6Z, ⊕, −1 , 6Z⟩ = ⟨Z6 , ⊕, −1 , 0⟩. Miremos la tabla de la operación “⊕” para
este grupo:

⊕ 0 1 2 3 4 5
0 0 1 2 3 4 5
1 1 2 3 4 5 0
2 2 3 4 5 0 1
3 3 4 5 0 1 2
4 4 5 0 1 2 3
5 5 0 1 2 3 4

Ahora, si se considera el siguiente subconjunto H = {0, 3} (lo que se encuentra en


azul en la tabla), podemos ver que, para esos elementos la operación es cerrada, existe el
neutro y cada elemento es inverso de sí mismo. Es decir, ⟨H, ⊕, −1 , 0⟩ < ⟨Z6 , ⊕, −1 , 0⟩.

Ahora miremos las clases laterales de H en Z6 :

0 ⊕ H = {0 ⊕ h : h ∈ H} = {0 ⊕ 0, 0 ⊕ 3} = {0, 3} = H

1 ⊕ H = {1 ⊕ h : h ∈ H} = {1 ⊕ 0, 1 ⊕ 3} = {1, 4}

2 ⊕ H = {2 ⊕ h : h ∈ H} = {2 ⊕ 0, 2 ⊕ 3} = {2, 5}

3 ⊕ H = {3 ⊕ h : h ∈ H} = {3 ⊕ 0, 3 ⊕ 3} = {3, 0} = H

4 ⊕ H = {4 ⊕ h : h ∈ H} = {4 ⊕ 0, 4 ⊕ 3} = {4, 1}

5 ⊕ H = {5 ⊕ h : h ∈ H} = {5 ⊕ 0, 5 ⊕ 3} = {5, 2}

Se puede comprobar que cada una de estas clases izquierdas es, a su vez una clase
derecha (por la conmutatividad de ⊕).

Luego, sólo hay 3 clases laterales: H = {0, 3}, 1 ⊕ H = {1, 4} y 2 ⊕ H = {2, 5}.

Organicemos los elementos y pintemos esas clases en la tabla anterior:


60 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

⊕ 0 3 1 4 2 5
0 0 3 1 4 2 5
3 3 0 4 1 5 2
1 1 4 2 5 3 0
4 4 1 5 2 0 3
2 2 5 3 0 4 1
5 5 2 0 3 1 4

Si llamamos a la multiplicación de estas nuevas clases por la operación “⊙”,


se puede ver mediante los sombreados que H ⊙ H = H, H ⊙ (1 ⊕ H) = 1 ⊕ H,
H ⊙ (2 ⊕ H) = 2 ⊕ H, etc.

Esto lo podemos ver en la siguiente tabla, pero para las clases.

⊙ H 1⊕H 2⊕H
H H 1⊕H 2⊕H
1⊕H 1⊕H 2⊕H H
2⊕H 2⊕H H 1⊕H

Esta es la tabla para la multiplicación del grupo cociente ⟨Z6 /H, ⊙, c , H⟩. En efecto,
es un grupo (la asociatividad se asume) porque: H es el neutro de la multiplicación de
clases, y se tiene que (1 ⊕ H)c = 2 ⊕ H y viceversa ((2 ⊕ H)c = 1 ⊕ H). Asimismo,
se puede observar que este grupo es el resultado de hacer un cociente del cociente de Z
con respecto a Z6 . Es decir, un cociente de un cociente, pues Z6 mismo es el resultado
de un cociente.

3.5. Ejercicios.
1. A continuación se presentan estructuras algebraicas escritas como un grupo en
el “sentido clásico”, es decir como un par ⟨G, ∗⟩. Decida si estas estructuras son
o no grupos. Justifique su respuesta. En caso de ser grupo, determine el neutro
de la operación y el opuesto de un elemento arbitrario respecto a la operación:

a) ⟨R∗ , ÷⟩, donde R∗ = R − {0} y ÷ es la división usual.


b) ⟨R, ∗⟩, donde ∗ se define de la siguiente manera: x ∗ y = 2x+y .
c) ⟨A, +⟩, donde A = {−3, −2, −1, 0, 1, 2, 3} y + es la suma usual.

d) ⟨B, ·⟩, donde “·” es el producto de complejos, i = −1 y

1 1√ 1 1√
B = {α = − + 3i, β = − − 3i, γ = 1}
2 2 2 2
.
e) ⟨C, ·⟩, donde “·” es el producto de complejos, y C = {1, −1, i, −i}.

2. Sea S = R − {1}, y en S se define la operación ⊙ de la siguiente manera:


a ⊙ b = a + b + a · b. Pruebe además la cerradura de la operación ⊙ y determine el
neutro y el inverso de un elemento arbitrario respecto a la operación. ¿Es ⟨S, ⊙⟩
un grupo?
3.5. EJERCICIOS. 61

3. Sea ⟨Q∗ , ∗⟩ donde ∗ se define de la siguiente manera: a ∗ b = a·b


2
. Pruebe que es
un grupo y además determine el neutro y el inverso de un elemento arbitrario
respecto a la operación.

4. Demuestre que si G es un grupo abeliano con módulo e, entonces todos los


elementos x ∈ G tales que x2 = e forman un subgrupo de G.

5. Demuestre que si ⟨G, ∗⟩ es un grupo de acuerdo a la observación 4.1 (es decir,


sólo con una operación binaria), entonces:

1) El módulo es único.
2) Para cualquier x ∈ G, su inverso es único.

6. Demuestre el (b) del teorema 3.1.

7. Demuestre el teorema 3.4.

8. Sea P̂2 (x) = {ax2 + b : a, b ∈ R, a, b ̸= 0}. Es decir, los elementos de P̂2 (x) son
polinomios reales de la forma ax2 + b con el coeficiente del término cuadrático
diferente de cero. Ahora bien, entre los elementos de P̂2 (x) se define la siguiente
operación ∗:
(ax2 + b) ∗ (cx2 + d) = (ac)x2 + (bd)
Respecto a esta operación, responda:

a) ¿Cuál es el neutro? (recuerde que debe ser un elemento de P̂2 (x)).


b) Teniendo en cuenta la anterior respuesta, ¿cuál es el inverso del polinomio
ax2 + b? Es decir, de un elemento de P̂2 (x).
c) ¿Pertenencen el neutro y el inverso de un elemento de P̂2 (x) al conjunto
P̂2 (x)? Es decir, ¿son operaciones cerradas?
d) Pruebe la cerradura de ∗.

Por último, pruebe que ⟨P̂2 (x), ∗⟩ es un grupo.


!
a b
9. Sea M̂(R)2×2 = { : a, b ∈ R, a ̸= 0}. Este es un subconjunto de las
0 a
matrices reales 2 × 2. Si “·” es la multiplicación usual de matrices, responda lo
siguiente:

a) ¿Cuál es el neutro para esta operación?


!
a b
b) Si ∈ M̂(R)2×2 , ¿cuál es el opuesto de este elemento respecto a dicha
0 a
operación?
c) ¿Pertenencen el neutro y el inverso de un elemento de M̂(R)2×2 al conjunto
M̂(R)2×2 ? Es decir, ¿son operaciones cerradas?
d) Pruebe la cerradura de “·”.

Por último, demuestre que ⟨M̂(R)2×2 , ·⟩ es un grupo.

10. Demuestre que un grupo es abeliano si y sólo si (a ∗ b)−1 = a−1 ∗ b−1 .


62 CAPÍTULO 3. FUNDAMENTOS DE TEORÍA DE GRUPOS

11. ¿Cuáles de los siguientes son grupos cíclicos? Para los que lo sean, obténganse
los generadores de los grupos:

a) ⟨Q, +, −, 0⟩.
b) ⟨Q+ , ·, −1 , 1⟩.
c) ⟨6Z, +, −, 0⟩.
d) ⟨H, ·, −1 , 1⟩, donde H = {6n : n ∈ Z}.

e) ⟨K, +, −, 0⟩, donde K = {a + b 2 : a, b ∈ Z}.

12. Considérese la tabla de la operación “·” para el grupo diedral D4 del ejem-
plo 3.17, el cual se representa a continuación con otras etiquetas (el conjunto
{e, , α, β, γ, δ, ε, λ, σ}) para sus elementos:

· e α β γ δ ε λ σ
e e α β γ δ ε λ σ
α α β γ e λ σ ε δ
β β γ e α ε δ σ λ
γ γ e α β σ λ δ ε
δ δ σ ε λ e β γ α
ε ε λ δ σ β e α γ
λ λ δ σ ε α γ e β
σ σ ε λ δ γ α β e

Teniendo en cuenta el conjunto H = {e, β}.

a) Muestre que ⟨H, ·, −1 , e⟩ < ⟨D4 , ·, −1 , e⟩. Es decir, que las tres operaciones
son cerradas en H.
b) Determine todas las clases laterales izquierdas e · H, α · H, β · H, γ · H,
δ · H, ε · H, λ · H y σ · H. Algunas se repetirán por lo que al final, luego de
presentar todas las clases izquierdas, mostrar las que no se repiten.
c) Muestre que dichas clases laterales izquierdas (las que no se repiten) son en
efecto clases derechas. ¿Se puede decir que ⟨H, ·, −1 , e⟩ ◁ ⟨D4 , ·, −1 , e⟩? ¿Por
qué?
d) Determine D4 /H.
e) Reorganice la anterior tabla de acuerdo con las clases laterales.
f) Construya la tabla del producto “⊙” para el grupo cociente ⟨D4 /H, ⊙, c , H⟩.
Capítulo 4

Elementos de álgebra universal.

Anteriormente, en las definiciones 6.1 y 6.2 se mencionó lo que significa que una
operación sea binaria o unaria respectivamente. Y en la definición 6.4 se definió de mo-
do general lo que es una operación n-aria, para n ≥ 0, como una función f : An → A.
Además, una operación nularia es una función f : A0 → A donde A0 = {∅}. Así
f (∅) = a ∈ A. Es decir, el resultado de una operación nularia consiste en tomar un
elemento constante de A. El cual se puede denominar como un “elemento distinguido”
de A.

Por ejemplo, si se considera el grupo ⟨Q+ , ·, −1 , 1⟩, en este grupo aparecen tres
operaciones definidas en Q+ :
a) La operación binaria · : Q+ × Q+ → Q+ , que toma un par de racionales positivos
p y q y los envía a su producto p · q. Es decir (p, q) 7→ p · q. O escrito de modo
funcional, que (p, q) 7→ ·(p, q). Esta escritura funcional será muy conveniente y,
claramente significa el resultado de la operación o evaluación de la función. Es
decir ·(p, q) = p · q.

b) La operación unaria −1 : Q+ → Q+ , que toma un racional positivo p y lo envía


a su inverso multiplicativo p−1 . Es decir, p 7→ p−1 . O escrito de modo funcional
p 7→ −1 (p).

c) La operación nularia 1 : {∅} → Q+ tal que 1(∅) = 1 ∈ Q+ .


La notación funcional es conveniente porque brinda un conjunto de símbolos para
denotar las operaciones. Pero para ello, es menester definir lo que es este conjunto de
símbolos.
Definición 4.1. Un lenguaje (o tipo) de álgebras es un conjunto F de símbolos de
funciones tal que un número entero no negativo es asignado a cada miembro f ∈ F.
Esta imagen es llamada la aridad de f , y f es llamado el símbolo de función n-ario.
El conjunto de los símbolos de función n-arios de F se simboliza por Fn .
Por ejemplo, en el caso del grupo ⟨Q+ , ·, −1 , 1⟩, los símbolos de operación “·”, “−1 ”
y “1” son símbolos de F que representan una operación binaria, una unaria y una nu-
laria, respectivamente. Pero si tomamos los grupos Z = ⟨Z, +, −, 0⟩, Q = ⟨Q, +, −, 0⟩,
R = ⟨R, +, −, 0⟩, C = ⟨C, +, −, 0⟩, o aún los grupos Rn = ⟨Rn , +, −, ⃗0⟩ y M =
⟨M(R)n×n , +, −, 0⟩ (donde 0 es la matriz real nula n × n), podemos apreciar que todos
los grupos tienen varios símbolos comunes: el “+” para la operación binaria, el “−”
63
64 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

para la operación unaria, y en algunos casos el “0” para la nularia. De este modo,
los símbolos +, −, 0, ⃗0 y 0 son símbolos del lenguaje ⟨Z, +, −, 0⟩. Pero hay que tener
cuidado, porque algunos de ellos se repiten en otras álgebras y no operan del mismo
modo en un álgebra que en otra: el símbolo “+” no actúa del mismo modo en el grupo
R que en el grupo Rn , pues el modo como se suman dos reales no es el mismo como
se suman dos vectores de Rn . Y lo mismo con dos matrices de M(R)n×n .

Más aún, no es lo mismo sumar dos enteros que dos complejos, pues el procedi-
miento no es igual (aunque se puede demostrar que es homomorfo, lo cual se verá más
adelante). Por lo que realmente sería prudente distinguir la suma “+” en Z de la suma
en C. Es por ello que sería más apropiado escribir el grupo Z de la siguiente manera,
para distinguir claramente sus símbolos de operaciones: Z = ⟨Z, +Z , −Z , 0Z ⟩. De igual
modo, el grupo de los complejos con la suma puede escribirse así: C = ⟨C, +C , −C , 0C ⟩.
Esto puede parecer muy pedante, pero permite precisar que el símbolo “+”, aunque
aparece tanto en Z como en C, no hace exactamente las mismas acciones en ambos
grupos.

Aclarado esto, es menester decir que los símbolos usuales de operación que se en-
cuentran en las librerías son finitos, tales como los siguientes: +, ·, ∗, ⋆, ◦, •, ⋄, ∨, ∧, ⊕,
⊗, etc. La cantidad de estos símbolos puede variar de una decena a varias centenas de
símbolos. Ello podría parecer más que suficiente. Pero, ¿qué pasa si se necesita hablar
de una estructura algebraica que tenga miles o quizá millones de operaciones algebrai-
cas? En este caso, la librería de símbolos se puede agotar y puede parecer farragoso
emplear muchos símbolos parecidos aunque con significado diferente entre sí. Es por
ello que, en líneas generales, es más conveniente utilizar la notación funcional. Pues si
cada símbolo de operación de F lo escribimos como un símbolo de función fk , pues es
posible obtener infinitos símbolos de operación f1 , f2 ,...., fn ,....,g1 ,..., gm , etc. Eso sí,
hay que aclarar que el subíndice no representa la aridad de la operación, sino que es
un modo de distinguir las operaciones con subíndices diferentes.

Para aclarar la anterior observación, tómese la siguiente estructura algebraica:


K(R) = ⟨R, +, ·, +, −1 , 0, 1⟩. Que son los números reales con sus cuatro operaciones
usuales: las dos binarias, suma “+” y producto “·”; las dos unarias, opuesto aditivo
“−” e inverso multiplicativo (salvo para el 0, que es “−1 ”; y los dos elementos distin-
guidos o constantes especiales “0” y “1”. Se observará más adelante que esta estructura
algebraica es lo que se suele denominar como cuerpo. Y, este en particular es el cuerpo
de los números reales.
Asimismo, se sabe que estas operaciones cumplen con unas ciertas propiedades, que
son las que definen que, en efecto K(R) sea un cuerpo. Estas son:

i) ∀x, y, z ∈ R, [x + (y + z) = (x + y) + z]. Propiedad asociativa de la suma.

ii) ∀x, y, z ∈ R, [x · (y · z) = (x · y) · z]. Propiedad asociativa del producto.

iii) ∀x ∈ R, [x + 0 = x = 0 + x]. El 0 es el neutro de la suma.

iv) ∀x ∈ R, [x · 1 = x = 1 · x]. El 1 es el neutro del producto.

v) ∀x ∈ R, [x + (−x) = 0 = (−x) + x]. Al aplicar la operación unaria “−” sobre un


elemento x, se obtiene el inverso aditivo de éste.
65

v) ∀x ∈ R − 0, [x · x−1 = 1 = x−1 · x]. Al aplicar la operación unaria “−1 ” sobre un


elemento x, diferente de 0, se obtiene el inverso multiplicativo de éste.

vi) ∀x, y ∈ R, [x + y = y + x]. La suma es conmutativa.

vii) ∀x, y ∈ R[x · y = y · x]. El producto es conmutativo.

ix) ∀x, y, z ∈ R[x·(y +z) = (x·y)+(x·z)]. El producto distribuye por derecha con la
suma (al ser el producto conmutativo, entonces la distributividad por izquierda
es inmediata).

Pues bien, si en lugar de emplear los símbolos usuales de las operaciones del cuerpo
de los reales, se emplean los siguientes símbolos funcionales: f1 para la suma “+”, así
a + b = f1 (a, b); f2 para el producto “·”, así a · b = f2 (a, b); f3 para el inverso aditivo
“−”, así −a = f3 (a); f4 para el inverso multiplicativo “−1 ”, así a−1 = f4 (a); y las
constantes “0” y “1” se pueden dejar, aunque también se podría emplear f5 = 0 y
f6 = 1. No se escriben f5 (x) = 0 y f6 (x) = 1, pues ambas funciones al ser nularias,
sólo tienen un elemento el dominio (el conjunto vacío), por lo que pueden escribirse
como meras constantes.

De este modo, las propiedades arriba mencionadas pueden re-escribirse de la si-


guiente manera:

i*) ∀x, y, z ∈ R, [f1 (x, f1 (y, z)) = f1 (f1 (x, y), z)].

ii*) ∀x, y, z ∈ R, [f2 (x, f2 (y, z)) = f2 (f2 (x, y), z)].

iii*) ∀x ∈ R, [f1 (x, f5 ) = f5 = f1 (f5 , x)].

iv*) ∀x ∈ R − {0}, [f2 (x, f6 ) = f6 = f2 (f6 , x)].

v*) ∀x ∈ R, [f1 (x, f3 (x)) = f5 = f1 (f3 (x), x)].

vi*) ∀x ∈ R − 0, [f2 (x, f4 (x)) = f6 = f2 (f4 (x), x)].

vii*) ∀x, y ∈ R, [f1 (x, y) = f1 (y, x)].

viii*) ∀x, y ∈ R, [f2 (x, y) = f2 (y, x)].

ix*) ∀x, y, z ∈ R[f2 (x, f1 (y, z)) = f1 (f2 (x, y), f2 (x, z))].

Este ejemplo muestra la gran versatilidad del uso de la notación funcional para
describir las operaciones y sus propiedades. Ahora bien, este mismo ejemplo muestra
que es un caso particular de un álgebra. Es decir, un conjunto (en particular R) junto
con algunas operaciones: en este caso, las dos binarias f1 y f1 , las dos unarias f3 y f4 , y
las dos nularias f5 y f6 ). Pero los grupos, que sólo tienen tres operaciones, también son
un caso particular de un álgebra. De este modo, se podría sospechar que un álgebra
es un conjunto junto con una serie de operaciones. Y, en efecto ,esa es su definición
informal. Miremos la definición precisa y general:
66 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

Definición 4.2. Si F es un lenguaje de álgebras, entonces un álgebra A es un par


⟨A, F ⟩, donde A es un conjunto no vacío y F es un conjunto de símbolos de opera-
ciones finitarias indizadas por F, tal que a cada símbolo de operación n-ario f ∈ F
le corresponde una operación n-aria f A en A. El conjunto A se denomina universo
(o conjunto subyacente) del álgebra A = ⟨A, F ⟩, y las diferentes f A se denominan
operaciones fundamentales en A.
En la práctica se suele escribir f en lugar de f A , pero para evitar ambigüedades,
cuando haya necesidad de escribir f A se hará. Por ejemplo, como se ha visto, el mismo
símbolo de operación suma “+” se suele utilizar para la suma de matrices, de vectores
o de números racionales. Sin embargo, la operación suma no es la misma en cada uno
de dichos conjuntos, pues el procedimiento para sumar dos números racionales no es
el mismo procedimiento para sumar dos matrices, por ejemplo.

Ahora bien, si F es finito, es decir, F = {f1A , f2A , ..., fkA } el álgebra ⟨A, F ⟩ se suele
escribir ⟨A, f1A , f2A , ..., fkA ⟩ adoptando la convención:
aridad de f1A ≥ aridad de f2A ≥ .... ≥ aridad de fkA
Se dice que un álgebra A es de tipo F si F es un conjunto de operaciones de F.
Por ejemplo, ⟨Z, +, −, 0⟩ es un álgebra tipo grupo, porque las operaciones “+”, “−” y
“0” son operaciones de grupos. Igualmente ⟨L, ∨, ∧⟩ es un álgebra tipo retículo, porque
las operaciones “∨” y “∧” son operaciones de retículos.

Un álgebra A es unaria si todas sus operaciones son unarias , y es monounaria si


sólo tiene una operación y esta es unaria. A es un grupoide si sólo tiene una operación
binaria ∗. Un álgebra A es finita si |A| es finito y es trivial si |A| = 1.

Para los casos generales, cuando de hable de un álgebra A de modo abstrac-


to, se empleará la notación funcional. Es decir, para ⟨A, F ⟩ se escribirá del modo
⟨A, f1A , f2A , ..., fkA ⟩. Pero cuando se estudien ejemplos de álgebras particulares, enton-
ces se utilizarán los símbolos de operaciones usuales: +, ·, ∗, ⋆, ◦, •, ⋄, ∨, ∧, ⊕, ⊗,
etc.

4.1. Ejemplos de álgebras.


1) Grupos. Un grupo G es un álgebra ⟨G, ∗, −1 , e⟩, donde “∗” es una operación
binaria, “−1 ” es una operación unaria y “e” una operación nularia , tales que cumplen
las propiedades G1-G3 de la definición 3.1.

Y un grupo G es abeliano si además la operación “∗” cumple la propiedad G4 de


la definición 3.2.

En al anterior capítulo se estudiaron variados ejemplos de grupos.

2) Semigrupos y monoides. Un semigrupo es un grupoide ⟨G, ∗⟩ en el cual sólo la


condición G1 (la asociatividad) es cierta. Un semigrupo es abelinao, si además satisface
G4 (la conmutatividad de ∗). Un monoide es una álgebra ⟨M, ∗, e⟩ con una operación
binaria “∗” y una operación nularia “e” que satisfacen G1 (asociatividad) y G2 (“e”
4.1. EJEMPLOS DE ÁLGEBRAS. 67

es el neutro de “∗”). Un monoide es conmutativo si además satisface G4 (la conmuta-


tividad de “∗”).

Ejemplo 4.1. El ejemplo típico de monoide es ⟨N, +, 0⟩. El estudiante puede com-
probar fácilmente que cumple las propiedades G1 y G2. Además cumple G4. Es decir,
es un monoide abeliano. Otro ejemplo de monoide es ⟨M(R)n×n , ·, 1⟩ de las matrices
reales n × n con el producto y la matriz identidad, pues el producto es asociativo y la
matriz identidad es el neutro respecto al producto. Pero es un monoide no conmutativo,
pues el producto de matrices no es conmutativo.

3) Anillos. Un anillo R es un álgebra ⟨R, ∗, ⋄, −, e⟩, donde “∗” y “⋄” son operaciones
binarias, “−” es una operación unaria y “e” una operación nularia, tales que satisfacen
las siguientes propiedades:

R1: ⟨R, ∗, −, e⟩ es un grupo. En este caso, se ha escrito “−” y no “−1 ” para no incurrir
con dificultades con otros inversos, que se observarán más adelante.

R2: ⟨R, ⋄⟩ es un semigrupo.

R3: ∀x, y, z ∈ R se cumple x ⋄ (y ∗ z) = (x ⋄ y) ∗ (x ⋄ z) y (x ∗ y) ⋄ x = (y ⋄ x) ∗ (z ⋄ x).

La propiedad R2 dice que la nueva operación “⋄” es asociativa, mientras que R3 dice
que “⋄” distribuye con “∗”, tanto a izquierda (primera igualdad) como a derecha (se-
gunda igualdad). Es necesario tener dos propiedades distributivas, pues en un anillo
cualquiera, no se especifica si la segunda operación (⋄) es conmutativa.

Ahora bien, si ⋄ satisface G4 (es decir, la operación ⋄ es conmutativa), se dice que


R es un anillo abeliano o conmutativo.

Un anillo con identidad (o unitario) es un álgebra ⟨R, ∗, ⋄, −, e, a⟩ donde “a” es


una nueva operación unaria, tal que satisface:

U1: ⟨R, ∗, ⋄, −, e⟩ es anillo.

U2: a satisface G2 respecto a la operación ⋄. Es decir, ∀x ∈ R, x ⋄ a = x = a ⋄ x. O,


dicho de otro modo, que a es el neutro respecto a la operación ⋄.

Ejemplo 4.2. Hay muchos ejemplos de anillos en matemáticas, ya que son una es-
tructura muy útil.

El ejemplo más conocido es ⟨Z, +, ·, ⊖, 0⟩, donde “·” es el producto de enteros. Ade-
más, ⟨Z, +, ·, −, 0, 1⟩ es un anillo con unidad. Asimismo, son anillos abelianos.

Otro ejemplo de anillo es ⟨Zn , ⊕, ⊗, ⊖, 0⟩, donde “⊗” se define de la siguiente ma-
nera: x ⊗ y = x + y. Además, la operación unaria “⊖” se define así: ⊖x = −x. Se
puede comprobar que esta estructura cumple R1-R3. Además es un anillo abeliano.

De hecho, para cada n ∈ N, con n ≥ 2 se tiene un anillo. Es decir, ⟨Z2 , ⊕, ⊗, ⊖, 0⟩,


⟨Z3 , ⊕, ⊗, ⊖, 0⟩, ⟨Z4 , ⊕, ⊗, ⊖, 0⟩,...., etc., son todos anillos.
68 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

Asimismo, para cada n ≥ 2 (n ∈ N), se tiene que ⟨Zn , ⊕, ⊗, ⊖, 0, 1⟩ es un anillo


unitario.

Otros ejemplos de anillos son ⟨Q, +, ·, −, 0⟩ (⟨Q, +, ·, −, 0, 1⟩ anillo unitario), tam-


bién ⟨R, +, ·, −, 0⟩ (⟨R, +, ·, −, 0, 1⟩ anillo con unidad) y ⟨C, +, ·, −, 0⟩ (⟨C, +, ·, −, 0, 1⟩
anillo unitario). Y todos los anteriores anillos son abelianos. Pero hay otros ejem-
plos interesantes. Si M(R)2×2 es el conjunto de las ! matrices reales 2 × 2, entonces
0 0
⟨M(R)2×2 , +, ·, −, 0⟩ es una anillo donde 0 = . Asimismo, ⟨M2×2 (R), +, ·, −, 0, 1⟩
0 0
!
1 0
es un anillo unitario, donde 1 =
0 1
Esto se puede extender a todas las matrices reales cuadradas. Y todos estos anillos
no son abelianos, pues el producto de matrices no es conmutativo, a pesar que la suma
sí lo es.
√ √
Observemos ahora el siguiente
√ ejemplo: sea el conjunto
√ Q[ 3] = {p + q 3 : p, q ∈
Q} (se puede probar1 que Q[ 3] ⊂ R), entonces ⟨Q[ 3], +, ·, −, 0, 1⟩ es un anillo
abeliano unitario.
Para probar
√ que este es un anillo, hay que probar: a) que las 5 operaciones son cerradas
en Q[ 3] y b) que se cumple
√ R1-R3 y U2. √ √ √ √
Es claro que 0, 1 ∈ Q[ 3], √ porque 0 = 0 +√0 3 ∈ Q[ 3], √ y 1 = 1 + 0 3 ∈ Q[ 3].
Por otro lado, si x√= a + b 3, y = c + d 3 y z = e + f √ 3, entonces se tiene que
−x = (−a) + (−b) 3√que, claramente, es un elemento de Q[ 3]. Luego, la operación
“−” es cerrada en Q[ 3]. Asimismo,
√ √ √
x + y = (a + b 3) + (c + d 3) = (a + c) + (b + d) 3
√ √
Que es un elemento
√ de Q[ 3] pues (c + d) ∈ Q y (d + e) ∈ 3. Por tanto, √ la suma es
cerrada en Q[ 3]. Con esto, todas las operaciones son cerradas en √ Q[ 3].
Ahora se probarán R1-R3 y U2. Probar R1 significa probar que ⟨Q[ 3], +, −, 0⟩ es un
grupo abeliano. Esto significa probar que α) la operación suma es asociativa, β) que el
0 es el √
neutro para la suma, γ) al aplicar la operación unaria “−” sobre un elemento
x ∈ Q[ 3] este es el inverso de x y δ) el grupo es abeliano.
√ √ √ √
α) x + (y + √ z) = (a + b 3) + [(c + d 3) +√(e + f 3)] = (a + b 3) + [(c +√e) +
(d + f ) 3] = [a√+ (c + e)] √
+ [b + (d + f )]√ 3 = [(a +√c) + e] + [(b
√ + d) + f ] 3 =
[(a+c)+(b+d) 3]+(e+f 3) = [(a+b) 3+(c+d) 3]+(e+f 3) = (x+y)+z
√ √
β) x + 0 = (a + b 3) + 0 = a + b 3 = x. De modo análogo se tiene que 0 + x = x.
√ √ √ √
γ) x+(−x) = (a+b 3)+((−a)+(−b) 3) = (a+(−a))+(b+(−b)) 3 = 0+0 3 = 0.
De modo análogo se prueba que (−x) + x = 0.
√ √ √ √
δ) x + y √
= (a + b 3)√ + (c + d 3) = (a + c) + (b + d) 3 = (c + a) + (d + b) 3 =
(c + d 3) + (a + b 3) = y + x.
1
√ √
Obsérvese
√ que todo p ∈ Q, también pertenece
√ a Q[√ 3], pues p = p + 0 3 que es un elemento
de√Q[ 3]. De igual modo, todo elemento p + q 3 ∈ Q[ 3] también es un elemento de √ R, pues p, q
y 3 pertenecen a R, y por la cerradura del producto
√ y suma en R, entonces p √ 3 ∈ R. Pero
+ q
hay elementos de R que no son elementos de Q[ 3]. Por ejemplo π ∈ R y π ∈/ Q[ 3], porque π es
trascendente y no algebraico.
4.1. EJEMPLOS DE ÁLGEBRAS. 69

Ahora, probar R2 es bastante dispendioso:


√ que la operación “·” es asociativa, pues hay
que probar que para todo x, y, x ∈ Q[ 3], se debe cumplir que:

x[yz] = [xy]x
√ √
Pero los √elementos de √Q[ 3] son de√la forma p + q 3, por lo que se puede hacer
x = a + b 3, y = c + d 3 y z = e + f 3, con a, b, c, d, e, f ∈ Q. De este modo, probar
que se cumple la anterior igualdad (es decir, la asociatividad) es lo mismo que probar
la siguiente igualdad:
√ √ √ √ √ √
(a + b 3)[(c + d 3)(e + f 3)] = [(a + b 3)(c + d 3)](e + f 3)

Para probar esta igualdad, se desarrolla primero el término de la izquierda y luego el


de la derecha y se aprecia si los resultados de ambos desarrollos son iguales. Si lo son,
entonces la igualdad inicial es cierta. Desarrollemos entonces primero el término de
la izquierda:
√ √ √ √ √ √
(a + b 3)[(c√+ d 3)(e√+ f 3)] = (a +√b 3)[ce + cf 3 + de√ 3 + 3df ]
= ace + acf 3 + ade 3 + 3adf + bce 3 + 3bcf + 3bde + 3 3bdf (♯)
Por otro
√ lado, al√desarrollar√el término de√la derecha√ se tiene que:

[(a + b 3)(c√+ d 3)](e√ + f 3) = [ac +
√ ad 3 + bc 33bd](e +
√ f 3)
= ace + ade 3 + bce 3 + 3bde + acf 3 + 3adf + 3bcf + 3 3bdf
Obsérvese que esta última expresión es la misma, término a término que la expresión
(♯). Por tanto, la igualdad de la asociatividad se cumple. Luego, se cumple R2.
Ahora bien, para probar R3, es conveniente probar primero que la operación “·” es
conmutativa, y así no hay que probar las dos distribuciones, sino probar una y la otra
resulta por la conmutatividad del producto.
√ √ √
Esto es bastante sencillo,
√ √ si a+b 3, c+d
pues √ ∈ Q[ 3] (con a, b, √
3√ c, d ∈ Q),
√ entonces
√ que: (a+b
se tiene √ 3)(c+d 3) = ac+ad 3+bc 3+3bd = ca+cb 3+da 3+3db =
(c + d 3)(a + b 3).
Con la conmutatividad
√ √probada,√ahora sí√sólo se probará una sola distributividad (R3).
Sean así a + b 3, c + d 3, e + f 3 ∈ Q[ 3] (con a, b, c, d, e, f ∈ Q). Entonces hay que
probar que la siguiente igualdad se cumple:
√ √ √ √ √ √ √
(a + b 3)[(c + d 3) + (e + f 3)] = (a + b 3)(c + d 3) + (a + b 3)(e + f 3)

Desarrollemos
√ el√término de la√ izquierda de√la igualdad: √
(a + b 3)[(c + d 3) + √ (e + f 3)] =
√ (a + b 3)[(c + e) + (d + f ) 3]
= a(c + e) + a(d√+ f ) 3√ + b(c +√ e) 3 + √3b(d + f ) (♯♯)
= ac + ae + ad 3 + af 3 + bc 3 + be 3 + 3bd + 3bf . Y si ahora se desarrolla el
término√ derecho√de la igualdad,
√ se tiene √ que:
(a + b 3)(c√+d √ 3) + (a + b 3)(e + f√ 3) √
= ac + ad 3 + bc 3 + 3bd + af + ae 3 + bf 3 + 3be
que es, termino a término, la misma expresión de (♯♯). Por tanto, la igualdad de la
distributividad a izquierda se cumple. Y por ser el producto conmutativo, también se
cumple la distributividad a derecha. Luego, se cumple R3
√ √
Por último, U1 es fácil de probar, pues x · 1 = (a + b 3) · 1 = (a + b 3) = x. Por
conmutatividad del producto se tiene que 1 · x = x.
70 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

El siguiente ejemplo es muy similar al anterior: considérese ahora el conjunto


Z[i] = {m + ni : m, n ∈ Z, i2 = −1}. Este conjunto es un subconjunto propio de
C (y Z ⊂ Z[i]), y se denomina como conjunto de los enteros gaussianos. El estudiante
podrá comprobar de manera similar, usando el producto y suma de complejos2 (y te-
niendo en cuenta que i2 = −1) que ⟨Z[i], +, ·, −, 0, 1⟩ es un anillo unitario (y abeliano),
donde las dos operaciones binarias son la suma y producto de complejos (restringidas
a Z[i]) y “−” es el opuesto aditivo (restringido a Z[i]).

4) Anillo de división. Es un álgebra AD = ⟨R, ∗, ⋄, −, −1 , e, a⟩ con las operaciones


de un anillo unitario, pero donde se define una nueva operación unaria “−1 ”, tal que
se cumple:

AD1: ⟨R, ∗, ⋄, −, e, a⟩ es un anillo unitario.

AD2: x ⋄ x−1 = a = x−1 ⋄ x para todo x ∈ R, x ̸= e.

De este modo, un anillo de división es un anillo unitario, en al cual todo elemento,


excepto el neutro respecto a la primera operación (∗), tiene inverso respecto a la
segunda operación (⋄).

Ejemplo 4.3. Los ejemplos típicos de anillos de división son Q = ⟨Q, +, ·, −, −1 , 0, 1⟩,
R = ⟨R, +, ·, −, −1 , 0, 1⟩ y C = ⟨C, +, ·, −, −1 , 0, 1⟩. Pero también, si p es un número

primo, entonces ⟨Q[ p], +, ·, −, −1 , 0, 1⟩ también es un anillo de división, que sería un
sub-anillo de división de R. Por tanto, hay infinitos anillos de división entre Q y R.

Si en el anillo de división K = ⟨K, ∗, ⋄, −, −1 , e, a⟩, la operación ⋄ cumple G4 (es


decir, es conmutativa), entonces este álgebra es un cuerpo (o campo: Field en inglés).
De hecho, a los anillos de división se les suele denominar cuerpos no conmutativos.

Ejemplo 4.4. Los ejemplos anteriores son cuerpos. Y por la misma anterior obser-
vación, hay infinitos cuerpos entre Q y R.

Ahora bien, si se tiene el conjunto H = {a + bi + cj + dk : a, b, c, d ∈ R} donde


i, j, k ∈ C tales que i2 = j 2 = k 2 = ijk = −1. Este es un conjunto que extiende
los complejos, y por ello C ⊂ H. Y es un buen ejercicio para el estudiante demostrar
que ⟨H, +, ·, −, −1 , 0, 1⟩ es un anillo de división que no es cuerpo, pues el producto
no es conmutativo en este conjunto. Esto se debe a los siguiente: como ijk = −1, si
se multiplica esta expresión por k a la derecha, se tiene que ijk 2 = −k, pero como
k 2 = −1, entonces −ij = −k, es decir, ij = k. Por otro lado, si a la expresión ijk =
−1 se multiplica primero i y luego j a la izquierda, se tiene que jiijk = −ji, luego
j(−1)jk = −ji (pues i2 = −1). Pero esto implica que −j 2 k = −ji, lo que significa
2
Recuérdese que los números complejos son de la forma z = α + βi con α, β ∈ R. El término α es
la parte real del complejo z, y el término β es la parte imaginaria del mismo complejo. Con esto, si
x = a + bi y z = c + di, entonces x + z = (a + bi) + (c + di) = a + c + bi + di = (a + c) + (b + d)i (es decir,
la suma de complejos se realiza componente a componente, es decir, parte real con parte real, y parte
imaginaria con parte imaginaria). El producto de dos complejos se puede hacer fácilmente empleando
álgebra escolar: xz = (a + bi)(c + di) = ac + adi + bci + bdi2 = ac − bd + adi + bci = (ac − bd) + (ad + bc)i
(la expresión bdi2 es lo mismo que −bd, porque i2 = −1). El modo como se suman y multiplican dos
complejos cualquiera, también es extensible para dos elementos de Z[i].
4.1. EJEMPLOS DE ÁLGEBRAS. 71

que −(−1)k = −ji (pues j 2 = −1). Así pues k = −ji, o lo que es lo mismo, ji = −k.
Pero arriba se tiene que ij = k. Por esto ij ̸= ji. O, lo que es lo mismo, el producto
no es conmutativo. Teniendo en cuenta esta acotación, se debe decir que el conjunto
H se llama conjunto de cuaterniones de Hamilton, o simplemente cuaterniones.

Con los anteriores ejemplos, se puede ver que todo cuerpo es anillo de división, y
todo anillo de división es anillo unitario. Además, todo anillo unitario, es anillo, y todo
anillo es grupo abeliano. Por consiguiente, el álgebra más general lo constituyen los
grupos, pero estructuralmente tiene menos operaciones y propiedades. Esta jerarquía
está ilustrada en el siguiente diagrama:

Esto significa que todo los que es cierto en grupos, es cierto en anillos, anillos unitarios,
anillos de división y/o cuerpos. Mientras que no todo lo que es cierto en cuerpos, es
cierto en anillos o grupos, por ejemplo. Así pues, los teoremas sobre grupos son igual-
mente válidos en anillos, anillos unitarios, anillos de división y/o cuerpos, mientras
que algunos teoremas de cuerpos son ciertos en, por ejemplo, los grupos, pero habrán
muchos otros teoremas de cuerpos que no serán ciertos en los grupos.

5) Módulos sobre un anillo fijo. Sea R = ⟨R, ∗, ⋄, −, e⟩ un anillo dado, un R-módulo


(izquierdo) consta de un conjunto subyacente M sobre el cual se definen las mismas
operaciones de un grupo abeliano: una binaria “⋆”, una unaria “−1 ” y una nularia
“u” (se ha escrito u en lugar de e o a para no confundirlo con el módulo o la unidad
del anillo). Además los módulos tienen una operación especial llamada “multiplicación
escalar” · : R × M → M . Pero la definición de álgebra sólo permite operaciones como
f : Mn → M.
Así, es posible introducir la multiplicación por escalar como una operación algebraica
de la siguiente manera: para cada escalar r ∈ R se define la operación fr : M → M de
la siguiente manera: fr (m) = r·m. Así pues, si R tiene infinitos elementos, hay infinitas
operaciones de multiplicación por escalar. De este modo, un R-módulo (izquierdo) es
un álgebra M = ⟨M, ⋆, −1 , (fr )r∈R , u⟩ tal que para todo x, y ∈ M y todo r, s ∈ R se
cumple:

M1: ⟨M, ⋆, −1 , u⟩ es un grupo abeliano.


72 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

M2: fr (x ⋆ y) = fr (x) ⋆ fr (y). Es decir, r · (x ⋆ y) = r · (x) ⋆ r · (y).

M3: f(r∗s) (x) = fr (x) ⋆ fs (x). Es decir, (r ∗ s) · (x) = (r · x) ⋆ (s · x).

M4: fr (fs (x)) = f(r⋄s) (x). Es decir, r · (s · (x)) = (r ⋄ s) · (x)

Si R = ⟨R, ∗, ⋄, −, e, a⟩ es un anillo con unidad entonces un R-módulo unitario (iz-


quierdo) satisface M1-M4, y además satisface:

M5: fa (x) = x. Es decir, a · (x) = x.

Ejemplo 4.5. Sea el anillo unitario ⟨Z, +, ·, −, 0, 1⟩ tomado como fijo (la fuente de
escalares). Considérese el grupo abeliano ⟨R2 , +̂, −̂, 0̂⟩, donde las operaciones se definen
usualmente, si (a, b), (c, d) ∈ R2 : i) (a, b)+̂(c, d) = (a + c, b + d), ii) −̂(a, b) = (−a, −b),
y iii) 0̂ = (0, 0).
Además, la multiplicación “⊙” de cada escalar r ∈ Z por cada elemento (a, b) ∈ Z, se
define como una operación (fr )r∈Z tal que cumple fr [(a, b)] = r ⊙ (a, b) = (r · a, r · b).
Entonces ⟨R2 , +̂, −̂, (fr )r∈Z , 0̂⟩ satisface:

M1: por definición.

M2: fr [(a, b)+̂(c, d)] = r ⊙ [(a, b)+̂(c, d)] = r ⊙ (a + c, b + d) = (r · (a + c), r · (b + d)) =


(r · a + r · c, r · b + r · d) = (r · a, r · b)+̂(r · c, r · d) = r ⊙ (a, b)+̂r ⊙ (c, d) =
fr [(a, b)]+̂fr [(c, d)].

M3: f(r+s) [(a, b)] = (r + s) ⊙ (a, b) = ((r + s) · a, (r + s) · b) = (r · a + s · a, r · b + s · b) =


(r · a, r · b)+̂(s · a, s · b) = r ⊙ (a, b)+̂s ⊙ (a, b) = fr [(a, b)]+̂fs [(a, b)].

M4: fr (fs [(a, b)]) = fr (s⊙(a, b)) = fr (s·a, s·b) = r ⊙(s·a, s·b) = (r ·(s·a), r ·(s·b)) =
((r · s) · a, (r · s) · b) = (r · s) ⊙ (a, b) = f(r·s) [(a, b)].

M5: f1 [(a, b)] = 1 ⊙ (a, b) = (1 · a, 1 · b) = (a, b).

¿Qué pasaría si en lugar de tomar como conjunto de escalares el anillo ⟨Z, +, ·, −, 0, 1⟩,
se toma el cuerpo ⟨R, +, ·, −, −1 , 0, 1⟩? Pues se tiene que ⟨R2 , +̂, −̂, (fr )r∈R , 0̂⟩ es un
espacio vectorial. De este modo, un módulo sobre un anillo es más general que un
espacio vectorial.
Nótese además que, a pesar que se ha tenido cautela con no repetir símbolos, se ha
usado indistintamente la operación binaria “·” tanto para multiplicar dos elementos
de un anillo como para la multiplicación interna de un vector (es decir, para expresar
r · a, r · b). Hubiera sido más conveniente usar el símbolo “×” para lo primero y “·”
para lo segundo.

6) Semiretículo. Un semiretículo es un semigrupo ⟨S, ∗⟩ (es decir, cumple G1: aso-


ciatividad), que satisface la propiedad conmutativa G4 y la ley idempotente:

S1: x ∗ x = x, ∀x ∈ S.

El ejemplo más paradigmático de semiretículo es ⟨P(A), ∩⟩ para A ̸= ∅. También se


puede considerar ⟨P(A), ∪⟩ como un semiretículo.
Ya se han visto dos definiciones de retículo: una mediante el orden (definición 2.2)
y algebraicamente (definición 2.3). Interesa la definición algebraica:
4.1. EJEMPLOS DE ÁLGEBRAS. 73

7) Retículo. Un retículo es un álgebra L = ⟨L, ∨, ∧⟩, cuyas dos operaciones binarias


(∨ y ∧) cumplen las propiedades L1-L4 de la definición 2.3.

8) Retículo acotado. Un retículo acotado es un álgebra ⟨L, ∨, ∧, 0, 1⟩ con dos ope-


raciones binarias y dos operaciones nularias “0” y “1” que satisfacen:

LA1: ⟨L, ∨, ∧⟩ es un retículo.

LA2: ∀x ∈ L, x ∧ 0 = 0 y x ∨ 1 = 1.

El adjetivo “acotado” para este tipo de retículos, hace referencia a que el elemento
distinguido “0” acota todo el retículo por debajo. Es decir, es el ínfimo de todo el
retículo. Análogamente, el elemento “1” acota el retículo por encima, o lo que es lo
mismo, que es el supremo de todo el retículo.
9) Álgebras de Boole. Es un álgebra B = ⟨B, ∧, ∨, c , 0, 1⟩ con dos operaciones
binarias (∨ y ∧), una operación unaria “c ” y dos operaciones nularias 0 y 1, tal que
satisfacen:

B1: ⟨B, ∧, ∨⟩ es un retículo distributivo (ver definición 2.5).

B2: ∀x ∈ B, x ∧ 0 = 0 y x ∨ 1 = 1.

B3: ∀x ∈ B, x ∧ xc = 0 y x ∨ xc = 1.

Las álgebras de Boole son muy importantes en matemáticas. Observemos algunos


ejemplos:

Ejemplo 4.6. Sea A un conjunto no vacío, entonces ⟨P(A), ∪, ∩, c , ∅, A⟩ es un álgebra


de Boole, donde “c ” es la operación complemento de un conjunto (en este caso, si
X ⊆ A, entonces X c = A − X). el estudiante podrá demostrar que esta en efecto es
un álgebra de Boole.
En particular si A = {a, b, c}, recuérdese el retículo presentado en el 2.9, el cual se
representa nuevamente mediante el siguiente diagrama de Hasse:

Ya se había probado con anterioridad que ⟨P(A), ∪, ∩⟩ es un retículo distributivo (para


cualquier conjunto A ̸= ∅). De este modo, se cumple B2. Obsérvese que para cualquier
subconjunto X de A se cumple que X ∩ ∅ = ∅ y que X ∪ A = A, por lo que cumple
B2. Por último, se tiene que X ∪ X c = A y X ∩ X c = ∅, por lo que se cumple B3.
74 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

Ejemplo 4.7. Si P es el conjunto de todas las proposiciones de la lógica proposicional


clásica, entonces ⟨P, ∨, ∧, ¬, F, V ⟩, donde, “∨” y “∧”, representan el “y” y el “ó” de la
lógica proposicional; “¬” es la operación unaria que consiste en negar una proposición;
y F y V son, respectivamente, una proposición falsa y verdadera.

Esta álgebra permite modelar toda la lógica proposicional clásica. Esto es, la lógica
proposicional que los estudiantes han estudiado en sus cursos de lógica. La propiedad
B3 para este ejemplo, significa que, para cualquier proposición p: i) p ∧ ¬p ⇔ F y ii)
p ∨ ¬p ⇔ V . Es decir, que se cumplen el principio de no contradicción y el de tercio
excluido, respectivamente.

En particular si nuestro conjunto de proposiciones sólo consta de 8 elementos dados


mediante el conjunto P = {F, p, q, r, s, t, u, V } donde se sabe que existe un proposición
falsa (F ) y una verdadera (V ), pero no se sabe nada más de las demás proposicio-
nes salvo que estás están relacionadas de modo tal que forman el siguiente retículo
(distributivo):

En conformidad con el anterior diagrama, es posible decir que, por ejemplo s ∧ u = q o


que3 p ∨ q = s. Entonces, ¿cómo se determina, por ejemplo, ¬p? Pues por la propiedad
B3 se debe tener que p ∧ ¬p = 0 y p ∨ ¬p = 1. Si se observa en el retículo, el único
elemento que cumple ambas propiedades es la proposición u, pues p∧u = 0 y p∨u = 1.
Por tanto, ¬p = u.
10) Álgebra de Heyting. Un álgebra de Heyting H = ⟨H, ∨, ∧, →, 0, 1⟩ es un álgebra
con tres operaciones binarias (∨, ∧ y →) y dos operaciones nularias (0 y 1) tales que
satisfacen:
H1: ⟨H, ∨, ∧⟩ es un retículo distributivo (ver definición 2.5).

H2: ∀x ∈ H, x ∧ 0 = 0 y x ∨ 1 = 1.

H3: x → x = 1.

H4: (x → y) ∧ y = y y x ∧ (x → y) = x ∧ y.

H5: x → (y ∧ z) = (x → y) ∧ (x → z) y (x ∨ y) → z = (x → z) ∨ (y → z).
Donde H5 son propiedades distributivas.
3
Aquí se emplea la igualdad en lugar de la doble implicación, para ser consecuentes con la definición
general.
4.1. EJEMPLOS DE ÁLGEBRAS. 75

Ejemplo 4.8. Sea el conjunto H = {0, a, b, c, 1} en donde se define la relación de


orden “≤H ” mediante el siguiente retículo:

Ahora se harán las tablas para las operaciones “∨”, “∧” y “→” tales que cumplan
H1-H5. Claramente el anterior diagrama cumple H1. Y, con este diagrama se puede
elaborar con facilidad la tabla para las dos primeras operaciones:
∧ 0 c a b 1 ∨ 0 c a b 1
0 0 0 0 0 0 0 0 c a b 1
c 0 c c c c c c c a b 1
a 0 c a c a a a a a 1 1
b 0 c c b b b b b 1 b 1
1 0 c a b 1 1 1 1 1 1 1
Sólo falta elaborar la tabla para la operación “→”. De la propiedad H3 se tiene que
0 → 0 = c → c = a → a = b → b = 1 → 1 = 1. Por lo que ya se tiene la diagonal de
la tabla:

→ 0 c a b 1
0 1
c 1
a 1
b 1
1 1

Las demás celdas se pueden ir resolviendo al usar las demás propiedades H4 y H5.
Por ejemplo si se desea sabe qué es a → b, se sabe por H5 que (a → b) ∧ b = b. Pero
por la tabla para “∧” se sabe que el único x ∈ H tal que x ∧ b = b es x = b. Por
tanto, a → b = b. De modo análogo, se quiere saber a qué es igual c → a. Pues por la
misma propiedad H3, se sabe que (c → a) ∧ a = a, y sólo hay un único x ∈ H tal que
x ∧ a = a y este es x = 1. De este modo, c → a = 1. De este modo, la tabla puede irse
resolviendo poco a poco de tal manera que se tiene lo siguiente:
→ 0 c a b 1
0 1 1 1 1 1
c 0 1 1 1 1
a 0 b 1 b 1
b 0 a a 1 1
1 0 c a b 1
76 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

4.2. Homomorfismos e isomorfismos de álgebras.


Subálgebras.
En matemáticas suele ocurrir que dos estructuras algebraicas “se parecen mucho”
a pesar de no tener los mismos elementos y, en muchos casos, a pesar de no poseer las
mismas operaciones algebraicas.

Por ejemplo, los grupos ⟨Z, +, −, 0⟩ y ⟨3Z, +, −, 0⟩ no son iguales. De hecho, el


segundo es subgrupo del primero. Pero ambos grupos son cíclicos infinitos, el primero
generado por 1 y el segundo por 3. De este modo, el rol del 1 en el primer grupo lo cum-
ple el 3 en el segundo. Esto se puede comprobar al establecer una función φ : Z → 3Z
tal que φ(n) = 3n. Esta es una función biyectiva (el estudiante puede probarlo). Y
además, esta función cumple con lo siguiente: i) φ(0) = 0, es decir, envía el neutro de
un grupo al neutro del otro grupo; ii) φ(−n) = −(3n), es decir, envía el inverso de
un elemento de un grupo al inverso de un elemento en el otro grupo; y, mucho más
importante iii) φ(n + m) = 3(n + m) = 3n + 3m = φ(n) + φ(m), es decir, φ preserva
el modo como opera la operación binaria de un grupo en otro.

Cuando una función biyectiva φ cumple con las propiedades (i)-(iii), se dice que
ella constituye un isomorfismo de grupos. Y cuando existe tal isomorfismo, entonces
se dice que los dos grupos en cuestión son isomorfos. Es decir, que no son iguales,
pero tienen la misma forma. Esta propiedad puede generalizarse para cualquier par de
álgebras que sean del mismo tipo. Es decir, para dos grupos, dos anillos, dos retículos,
dos álgebras de Boole, etc.

Definición 4.3. Sean A = ⟨A, FA ⟩ y A = ⟨B, FB ⟩ dos álgebras del mismo tipo F
(es decir, ambos grupos, ambos anillos, ambos retículos, etc.). Entonces una función
φ : A → B es un isomorfismo de A en B, si es biyectiva, y si para cualquier función
n-aria f de F y cualquier a1 , a2 , ..., an ∈ A se cumple que:

φ ◦ f A (a1 , a2 , ..., an ) = f B (φ(a1 ), φ(a2 ), ..., φ(an ))

En este caso se dice que A y B son isomorfos (o que A es isomorfo con B), y se
escribe A ∼
= B, si existe un isomorfismo entre A y B.

Definición 4.4. Si φ : A → B cumple la misma condición de la definición 4.3, pero


no es biyectiva, se dice que φ es un homomorfismo de álgebras, y que las álgebras A
y B son homomorfas. Los homomorfismo inyectivos (pero no biyectivos) también se
llaman encajes o inmersiones (o embebimientos).

Ejemplo 4.9. Si A = ⟨G1 , ∗, −1 , e⟩ y B = ⟨G2 , ⋆,′ , u⟩ son ambos grupos (en este caso,
FA = {∗, −1 , e} y FB = {⋆,′ , u}). Llamemos a las operaciones “∗” por f1A , “⋆” por f1B ,
“−1 ” por f2A , “′ ” por f2B , “e” por f3A y “u” por f3B . Entonces un isomorfismo de grupos
es una función biyectiva φ : G1 → G2 tal que, para todo a, b ∈ G1 se cumple:

i) φ(a ∗ b) = φ(a) ⋆ φ(b).

ii) φ(a−1 ) = (φ(a))′ .

iii) φ(e) = u.
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.77

Esto se puede reescribir en notación funcional del siguiente modo:

i*) φ ◦ f1A (a, b) = f1B (φ(a), φ(b)).

ii*) φ ◦ f2A (a) = f2B (φ(a)).

iii*) φ(f3A ) = f3B .

En muchos textos de teoría de grupos es suficiente con la condición (i) o (i*), y


las otras dos condiciones resultan como teoremas derivados de la condición (i) o (i*).
Pero como en el presente texto se consideran operaciones n-arias cualquiera, entonces
es necesario tener en consideración las otras condiciones, por lo que nos ahorramos
dichos teoremas.

Ya hemos observado al inicio de esta sección un caso particular de isomorfismo de


grupos. Ahora miremos otro ejemplo de este ejemplo:

Ejemplo 4.10. Este es un ejemplo clásico que se encuentra en muchos libros de


álgebra. Sean A = ⟨R, +, −, 0⟩ y B = ⟨R+ , ·, −1 , 1⟩, el grupo aditivo de los reales y el
multiplicativo de los reales positivos. Los estudiantes pueden corroborar que ambos son
grupos. Obsérvese que ambos grupos son completamente diferentes: tienen diferentes
conjuntos y diferentes operaciones. Un isomorfismo típico entre A y B es la función
φ : R → R+ tal que φ(x) = ex . En primer lugar, esta función es biyectiva entre R
y R+ . Ahora bien, obsérvese que esta función cumple la condición de homomorfismo4
para cada una de las operaciones entre los grupos:

i) φ(x + y) = e(x+y) = ex · ey = φ(x) · φ(y).

ii) φ(−x) = e−x = 1


ex
= (ex )−1 .

iii) φ(0) = e0 = 1.

Por tanto, φ es un isomorfismo entre los grupos ⟨R, +, −, 0⟩ y ⟨R+ , ·, −1 , 1⟩. O, dicho
de otro modo, ⟨R, +, −, 0⟩ ∼
= ⟨R+ , ·, −1 , 1⟩

Ejemplo 4.11. Sean L1 = ⟨L1 , ∨1 , ∧1 ⟩ y L2 = ⟨L2 , ∨2 , ∧2 ⟩ dos retículos definidos


algebraicamente. Se pueden definir las operaciones funcionalmente del siguiente modo:
“∨1 ” por f L1 , “∨2 ” por f L2 , “∧1 ” por g L1 y “∧2 ” por g L2 . Obsérvese que los operadores
no necesariamente son los mismos en cada retículo. Pues un isomorfismo de retículos
es una función biyectiva φ : L1 → L2 tal que, para todo a, b ∈ L1 , se cumple:

i) φ(a ∨1 b) = φ(a) ∨2 φ(b).

ii) φ(a ∧1 b) = φ(a) ∧2 φ(b).

Esto se puede reescribir en notación funcional del siguiente modo:

i*) φ ◦ f L1 (a, b) = f L2 (φ(a), φ(b)).


4
Es decir, para cualquier función n-aria f de F y cualquier a1 , a2 , ..., an ∈ A se cumple que:

φ ◦ f A (a1 , a2 , ..., an ) = f B (φ(a1 ), φ(a2 ), ..., φ(an ))


78 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

ii*) φ ◦ g L1 (a, b) = g L2 (φ(a), φ(b)).

Ejemplo 4.12. Por ejemplo, si se considera el retículo del ejemplo 2.9 y el retículo de
los divisores de 30, D30 , tal y como se presentan en los siguientes diagramas de Hasse:

Es decir, los retículos algebraicos L1 = ⟨P(A), ∪, ∩⟩ y L2 = ⟨D30 , m.c.m., m.c.d.⟩, con


A = {a, b, c}. Como se observa en los diagramas, es claro que ambos retículos tienen
“la misma forma”. Así pues es posible establecer un isomorfismo φ : P(A) → D30
presentado a través de la siguiente tabla:

x φ(x)
{} 1
{a} 2
{b} 3
{c} 5
{a, b} 6
{a, c} 10
{b, c} 15
{a, b, c} 30
Como se observa, esta función es biyectiva. Ahora hay que corroborar que, en efecto,
esta función cumple con la condición de homomorfismo. Es decir, que se cumplen
(i)-(ii) o (i*)-(ii*). Observemos esto en un par de casos: sean X = {a} y Y = {c}.
Entonces se tiene que:
φ(X ∪ Y ) = φ({a} ∪ {c}) = φ({a, c}) = 10 = m.c.m.(2, 5) = m.c.m.(φ({a}), φ({c}))
y con respecto al ínfimo se tiene que
φ(X ∩ Y ) = φ({a} ∩ {c}) = φ({}) = 1 = m.c.d.(2, 5) = m.c.d.(φ({a}), φ({c}))
El estudiante podrá corroborar (aunque es algo tedioso) que las demás combinaciones
también cumplen la condición de homomorfismo. Por tanto, L1 ∼ = L2 .
Ejemplo 4.13. Ahora bien, si A = ⟨R1 , ∗, ⋄, −1 , e⟩ y B = ⟨R2 , ⋆, •,′ , u⟩ son dos anillos,
entonces tenemos 4 operaciones en las cuales es necesario que se cumpla la propiedad
del isomorfismo. De este modo, si simbolizamos a “∗” por f A , “⋆” por f B , “⋄” por g A ,
“•” por g B , “−1 ” por hA , “′ ” por hB , “e” por j A y “u” por j B . Entonces un isomorfismo
de anillos es una función φ : R1 → R2 tal que para todo a, b ∈ R1 se cumple:

i) φ(a ∗ b) = φ(a) ⋆ φ(b).

ii) φ(a ⋄ b) = φ(a) • φ(b).


4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.79

iii) φ(a−1 ) = (φ(a))′ .

iv) φ(e) = u.
Esto se puede reescribir en notación funcional del siguiente modo:
i*) φ ◦ f A (a, b) = f B (φ(a), φ(b)).

ii*) φ ◦ g A (a, b) = g A (φ(a), φ(b))

iiii*) φ ◦ hA (a) = hB (φ(a)).

iv*) φ(j A ) = j B .
Ejemplo 4.14. Un ejemplo típico de isomorfismo de anillos es el siguiente: sean
C1 = ⟨C, +, ·, −, 0⟩ y C2 = ⟨R2 , +̂,ˆ·, −̂, 0̂⟩. Donde las operaciones “+”, “·”, “−”
corresponden a la suma, producto y opuesto aditivo5 de números complejos. Y, por el
lado del anillo C2 , las operaciones se definen de la siguiente manera: a) (a, b)+̂(c, d) =
(a + c, b + d), b) (a, b)ˆ·(c, d) = (ac − bd, ad + bc), c) −̂(a, b) = (−a, −b) y d) 0̂ = (0, 0).
Entonces considérese la función φ : C → R2 , definida de la siguiente manera φ(a +
bi) = (a, b).
En primer lugar esta función es biyectiva, pues: i) si φ(a + bi) = φ(c + di), entonces
(a, b) = (c, d). Y esto implica que a = c y b = d, luego a = c y bi = ci. Entonces
a + bi = c + di, por lo que φ es inyectiva. ii) Sea ⃗v = (x, y) ∈ R2 , entonces por la
definición de φ, se tiene que φ(x+yi) = (x, y) = ⃗v , por lo que φ es sobreyectiva. Luego
φ es biyectiva.
Ahora miremos que se cumple la condición de homomorfismo para cada una de las
operaciones. Así pues, sean α, β ∈ C, entonces α = a+bi y β = c+di, con a, b, c, d ∈ R.
Con esto se tiene lo siguiente:
a) φ(α + β) = φ((a + bi) + (c + di)) = φ((a + c) + (b + d)i) = ((a + c), (b + d)) =
(a, b)+̂(b + d) = φ(a + bi)+̂φ(c + di) = φ(α)+̂φ(β).

b) φ(α·β) = φ((a+bi)·(c+di)) = φ((ac−bd)+(ad+bc)i) = ((ac−bd), (ad+bc)) =


(a, b)ˆ·(c, d) = φ(a + bi)ˆ·φ(c + di) = φ(α)ˆ·φ(β).

c) φ(−α) = φ(−(a + bi)) = φ((−a) + (−b)i) = (−a, −b) = −̂(a, b) = −̂φ(a + bi) =
−̂φ(α).

d) φ(0) = φ(0 + 0i) = (0, 0) = 0̂.


Como φ es biyectiva y cumple la condición de homomorfismo para cada una de las
operaciones, entonces es un isomorfismo de anillos. Es decir, C1 ∼= C2 como anillos.
Por otro lado, este ejemplo es muy importante, porque permite identificar el compor-
tamiento del plano de los complejos, con el plano euclidiano R2 .
Los anteriores ejemplos muestran que, entre más operaciones tenga un álgebra,
más condiciones de homomorfismo se deben cumplir. De este modo, si dos álgebras del
mismo tipo tienen n operaciones, pues esas operaciones deben cumplir n propiedades
de isomorfismo. Así pues, para probar que dos álgebras son isomorfas, es necesario
probar:
5
En una nota a pie anterior se había definido la suma y producto de complejos. Además, el opuesto
aditivo de a + bi es (−a) + (−b)i = −a − bi; y el neutro es 0 = 0 + 0i.
80 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

i) Que existe una función biyectiva entre los conjuntos subyacentes de las álgebras.

ii Que cada operación de las álgebras cumple la condición de homomorfismo.

Ahora bien, si no se cumple (i), pero se cumple (ii) es posible establecer un homo-
morfismo que no es isomorfismo. Pero si no se cumple (ii), para toda función entre
los conjuntos subyacentes, entonces las dos álgebras no son ni homomorfas ni mucho
menos isomorfas. Y, para que no cumpla (ii), es suficiente que una sola operación no
la cumpla: podría pasar que varias no la cumplan, pero con una sola es suficiente.
Así, si las dos álgebras tienen n operaciones y si sólo una de esas n operaciones no
cumple la condición de homomorfismo, entonces la función elegida no es homomor-
fismo (y mucho menos isomorfismo). Lo anterior indica que, si se desea probar que
dos álgebras son homomorfas (y si se quiere, isomorfas), lo más difícil es encontrar
la función entre los conjuntos subyacentes. Pues, a medida que los conjuntos son más
y más grandes, la cantidad de funciones entre estos conjuntos es cada vez mayor. Y,
la búsqueda de la función apropiada que sirva de homomorfismo (resp. isomorfismo)
puede ser una dura tarea. Y, más aún, podría darse el caso que entre una infinidad de
funciones entre los dos conjuntos subyacentes, ninguna cumpla la condición de homo-
morfismo para todas las operaciones y, por tanto, las dos álgebras no sean homomorfas.

Ahora bien, el concepto de isomorfismo es muy restrictivo, pues a medida que


aumente el número de operaciones es más difícil encontrar álgebras que sean isomorfas
a un álgebra dada. Es por ello que el concepto de homomorfismo es mucho más versátil
al estudiar la relación de un álgebra con otra álgebra del mismo tipo. El siguiente
ejemplo ilustra este hecho.

Ejemplo 4.15. Sean ⟨Z, +, ·, −, 0, 1⟩ y ⟨Z4 , ⊕, , ⊗, ⊖, 0, 1⟩ dos anillos unitarios. Donde


a ⊗ b = a · b y ⊖a = −a. Es claro que estos dos anillos no son isomorfos, pues no
existe una función biyectiva entre Z y Z4 (pues Z tiene infinitos elementos y Z4 tiene
sólo 4 elementos). Pero sí es posible establecer un homomorfismo (no inyectivo, pero
sí sobreyectivo) entre Z y Z4 . Es el siguiente: φ : Z → Z4 tal que φ(n) = n.
Miremos si se cumple la condición de homomorfismo para estos dos anillos. Así, sean
m, n ∈ Z y sea m + n = r y m · n = s. Entonces:

a) φ(m + n) = φ(r) = r = m + n = m ⊕ n = φ(m) ⊕ φ(n).

b) φ(m · n) = φ(s) = s = m · n = m ⊗ n = φ(m) ⊗ φ(n).

c) φ(−n) = −n = ⊖n = ⊖φ(n).

d) φ(0) = 0.

Por tanto, φ es un homomorfismo entre los dos anillos presentados.

Definición 4.5. Sean A = ⟨A, FA ⟩ y B = ⟨B, FB ⟩ álgebras del mismo tipo (am-
bos grupos, ambos anillos, ambos retículos, etc.) con conjuntos subyacentes A y B,
respectivamente. Entonces B es un subálgebra de A si B ⊆ A y cualquier operación
fundamental de B es la restricción de la correspondiente operación en A. Es decir,
para cada símbolo de operación f , se tiene que f B es f A pero restringida a B. Cuando
B es un subálgebra de B se suele escribir B ≤ A.
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.81

Ejemplo 4.16. A = ⟨Z, +, −, 0⟩ y B = ⟨3Z, +, −, 0⟩ son ambos grupos, pero obsérvese


que 3Z ⊂ Z y las operaciones de B son las mismas operaciones de A, pero restringidas
al conjunto 3Z. Esto significa que los resultados de las operaciones en 3Z son los
mismos en Z. Por ello, B ≤ A. O, lo que es lo mismo, que B es un subgrupo de A.
Ejemplo 4.17. Recordemos el retículo D30 del ejemplo 4.12. Este retículo tiene como
conjunto de base L = {1, 2, 3, 5, 6, 10, 15, 30}. Entonces se puede pensar en el retículo
de los divisores de 10, D10 de modo similar. Este retículo tendrá como base el conjunto
R = {1, 2, 5, 10}. Y el estudiante podrá probar que, para cualquier par de elementos
del retículo D10 , se cumple que el ínfimo y el supremo de D10 lo es también de D30 .
Esto significa que las operaciones ínfimo y supremo en D10 son restricciones R de las
mismas operaciones pero en D30 . Asimismo, R ⊂ L. Por ello D10 ≤ D30 .
Ejemplo 4.18. De modo análogo a los ejemplos anteriores, si se consideran los anillos
A = ⟨Q, +, ·, −, 0⟩ y B = ⟨Z, +, ·, −, 0⟩, ambos anillos tiene las mismas operaciones,
salvo que las operaciones del segundo están restringidas al conjunto del segundo. Ade-
más, Z ⊂ Q. Por tanto, B ≤ A. O, lo que es lo mismo, que B es un subanillo de
A.
Recordemos que una relación de equivalencia θ sobre un conjunto A es: reflexiva,
simétrica y transitiva. Y, en la definición 1.7 se dijo que el conjunto de todas las rela-
ciones de equivalencia sobre A se denota por Eq(A).

Igualmente, si θ es una relación de equivalencia sobre A, entonces la clase de equi-


valencia del elemento a ∈ A, denotada por [a]θ , es el conjunto de todos los elementos
de A que son equivalentes con a por medio de la relación de equivalencia θ. Es decir:
[a]θ = {x ∈ A : xθa}
Y que el conjunto de todas las clases de equivalencia sobre A respecto a la relación θ
es el conjunto cociente A/θ:
A/θ = {[a]θ : a ∈ A}
Definición 4.6. Sea A un álgebra de un tipo F con un conjunto subyacente A, y sea
θ ∈ Eq(A). Entonces θ es una congruencia en A si satisface la siguiente propiedad
de compatibilidad:
PC: para cualquier símbolo de operación n-ario f ∈ F, y elementos ai , bi ∈ A, si ai θbi
se cumple para 1 ≤ i ≤ n, entonces se cumple
f A (a1 , a2 , ...., an )θf A (b1 , b2 , ...., bn )
Por ejemplo, sea f A una operación binaria, y además se sabe que a1 θb1 y a2 θb2 (es
decir, a1 es equivalente a b1 y a2 es equivalente a b2 ; o dicho en otras palabras, que a1
pertenece a la misma clase de equivalencia de b1 , y que a2 pertenece a la misma clase de
equivalencia de b2 ). Entonces f A (a1 , a2 ) pertenece a la misma clase de equivalencia de
f A (b1 , b2 ). O lo que es lo mismo, que el resultado de operar a1 con a2 es equivalente al
resultado de operar b1 con b2 . Esto está representado mediante el siguiente diagrama:
a1 • a2 •
b1 • b2 •

f A (a1 , a2 )•
f A (b1 , b2 )•
82 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

Ejemplo 4.19. En Q se define la siguiente relación de equivalencia6 θ de la siguiente


manera: pq θ rs si y sólo si p · r = q · r. Esta es la típica relación que permite ver si dos
fracciones son equivalentes. Por ejemplo, 21 θ 36 porque 1 · 6 = 6 = 2 · 3. El estudiante
podrá demostrar que esta es, en efecto, una relación de equivalencia en Q.

Ahora bien, esta relación de equivalencia es una congruencia respecto a las opera-
ciones binarias “+” y “·” en Q. Miremos esto respecto al producto de dos racionales
definido del modo usual:
x z x·z
· θ
y w y·w
en este ejemplo, la relación θ representa la igualdad de fracciones. De este modo, sean
θ y fe θ hg . Por la definición de la relación de equivalencia θ esto es equivalente a
a c
b d
decir que [(a · d = b · c) y (e · h = f · g)]. Y multiplicando a ambos lados las igualdades
se obtiene [(a · e) · (d · h) = (b · f ) · (c · g)]. Y, por la misma definición de θ esto es
a·e c·g
equivalente a decir que b·f θ d·h . Pero por la definición de producto, esto significa que
a e c g
· θ
b f d h
· .

Al igual que es posible que en un mismo conjunto A se puedan definir varias


relaciones de equivalencia, y por ello se puede considerar el conjunto de todas las
relaciones de equivalencia Eq(A), pues sobre un álgebra pueden definirse igualmente
varias relaciones de congruencia.

Definición 4.7. El conjunto de todas las relaciones de congruencia sobre un álgebra


A se simbolizará por Con(A).

Definición 4.8. Dado un álgebra A = ⟨A, FA ⟩ y una relación de congruencia θ,


entonces es posible construir un nuevo álgebra A/θ = ⟨A/θ, FA/θ ⟩, llamada el álgebra
cociente, como sigue: el universo es el conjunto cociente A/θ, y las operaciones de
FA/θ se definen de la siguiente manera:

f A/θ ([a1 ]θ , [a2 ]θ , ..., [an ]θ ) = [f A (a1 , a2 , ..., an )]θ

Donde f A/θ es la operación inducida por la operación f A respecto a la relación de


congruencia θ.

Ejemplo 4.20. Dado un grupo G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ y sea N = ⟨N, ∗, −1 , e⟩ un subgrupo


normal de de G (ver la definición 3.12). Entonces es posible definir la relación de
equivalencia θN de la siguiente manera, para a, b ∈ G:

aθN b si y sólo si a ∗ b−1 ∈ N

En el teorema 3.10 se demuestra que, en efecto θ es una relación de equivalencia. Ade-


más, es posible probar que θ es una congruencia. Y como se vio en la sección 4.4, las
operaciones “∗”, “−1 ” y “e” inducen las nuevas operaciones “·” y “c ” y e ∗ N entre
clases laterales. De este modo, se conforma el grupo cociente ⟨G/N, ·, c , e ∗ N ⟩.

6
Se emplea el símbolo “θ” en lugar del usual “=” para ser consistentes con la simbología. Pero el
estudiante podrá reconocer que son la misma cosa.
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.83

Recíprocamente, si se considera una congruencia θ cualquiera sobre G, se le puede


asociar el siguiente subconjunto Nθ de G:

Nθ = e/θ = {g ∈ G : gθe}

Es decir, la clase de equivalencia del módulo e. O dicho de otro modo, Nθ = [e]θ . Se


puede comprobar que ⟨Nθ , ∗, −1 , e⟩ es un subgrupo normal de G.
Si S es el conjunto de todos los subgrupos normales de G, se tienen dos aplicaciones
f : S → Con(G) y g : Con(G) → S tales que f (N ) = θN y g(θ) = Nθ . Pues ambas
funciones son inversas entre sí:

Si N es un subgrupo normal de G, entonces

Ejemplo 4.21. Como un ejemplo del ejemplo anterior, si se considera el grupo ⟨Z, +, −, 0⟩,
el subgrupo ⟨3Z, +, −, 0⟩ es normal. Sea entonces la relación θ

Definición 4.9. Sea φ un homomorfismo entre las álgebras A = ⟨A, FA ⟩ y B =


⟨B, FB ⟩. Entonces el kernel de φ (o núcleo de φ), escrito ker(φ), es el conjunto:

ker(φ) = {(a, b) ∈ A2 : φ(a) = φ(b)}

Ejemplo 4.22. Si ⟨G1 , ∗, −1 , e1 ⟩ y ⟨G1 , ⋆,′ , e2 ⟩ son dos grupos entre los cuales existe
un homomorfismo φ : G1 → G2 , entonces ker(φ) es el conjunto de todos los elementos
de G1 que son enviados al módulo del otro grupo (es decir e2 ). De este modo:

ker(φ) = {g ∈ G1 : φ(g) = e2 }

En particular, considérense los grupos A = ⟨Z, +, −, 0⟩ y B = ⟨B, ·, −1 , γ⟩, donde

1 1√ 1 1√
B = {α = − + 3i, β = − − 3i, γ = 1}
2 2 2 2
Además, obsérvese la tabla para la operación “·” (producto de complejos en B):

· γ α β
γ γ α β
α α β γ
β β γ α

De acuerdo a la tabla, es evidente que el neutro en B es γ, y que γ −1 = γ, α−1 = β y


β −1 = α. Ahora bien, claramente no puede haber un isomorfismo entre A y B porque
el orden de Z es infinito, mientras que el orden de B es 3. Pero sí es posible establecer
un homomorfismo sobreyectivo φ : Z → B. Un candidato para serlo es la función:

γ si n ∈ 0̂


φ(n) = α si n ∈ 1̂

β si n ∈ 2̂

Es fácil probar que es un homomorfismo de grupos porque:

a) φ(0) = γ pues 0 ∈ 0̂.


84 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

b) Si n ∈ 0̂, entonces −n ∈ 0̂. Luego φ(−n) = γ = γ −1 = (φ(γ))−1 .


Si n ∈ 1̂, entonces −n ∈ 2̂, así φ(−n) = β = α−1 = (φ(n))−1 .
De modo análogo, si n ∈ 2̂, entonces −n ∈ 1̂. Luego, φ(−n) = α = β −1 =
(φ(n))−1 .

c) El estudiante podrá comprobar que se cumple la preservación de la operación


binaria en todos los casos. Hay que hacer 6 casos para φ(m + n): i) m, n ∈ 0̂,
ii) m ∈ 0̂ y n ∈ 1̂, iii) m ∈ 0̂ y n ∈ 2̂, iv) m, n ∈ 1̂, v) m, n ∈ 2̂, y vi) m ∈ 1̂
y n ∈ 2̂ (las otras combinaciones son ciertas por conmutatividad de las suma en
Z). Sólo se hará uno de ellos: supóngase que m ∈ 1̂ y n ∈ 2̂. Luego, m + n ∈ 1̂.
De este modo, φ(m + n) = γ = α · β = φ(m) · φ(n).
Ahora bien, el módulo en B = ⟨B, ·, −1 , γ⟩ es γ = 1. Por lo que ker(φ) es el ocnjunto
de los elementos de Z que son enviados a γ. Y, por la definición de φ, este conjunto
es el de los n ∈ 0̂, es decir, el conjunto de los múltiplos de 3 en Z. O, dicho de otro
modo, 3Z. Así pues:
ker(φ) = 3Z
Ejemplo 4.23. Si Si ⟨R1 , ∗, ⋄, −1 , e1 , u1 ⟩ y ⟨G1 , ⋆, •,′ , e2 , u2 ⟩ son dos anillos unitarios
(la unidad en el primero es u1 y en el segundo es u2 , mientras que el módulo en el
primero es e1 y en el segundo es e2 ) y entre ambos anillos existe un homomorfismo
(de anillos) φ : R1 → R2 . Entonces el kernel de φ se define de modo similar si se
consideran los dos anillos como grupos. Es decir

ker(φ) = {a ∈ R1 : φ(a) = e2 }

En anillos, el kernel de un homomorfismo es un ideal en R1 . La definición precisa


de un ideal es la siguiente: sea ⟨R1 , ∗, ⋄, −1 , e1 ⟩ un anillo, y ⟨R1 , ∗, −1 , e1 ⟩ su grupo
subyacente. Un subconjunto I de R1 es un ideal izquierdo de R1 si:
a) ⟨I, ∗, −1 , e1 ⟩ es un subgrupo de ⟨R1 , ∗, −1 , e1 ⟩.

b) ∀r ∈ R1 , ∀x ∈ I, r ⋄ x ∈ I.
Es decir, I “absorbe la multiplicación por izquierda respecto con los elementos de R1 ”.
De modo análogo se define lo que es un ideal derecho.
La noción de ideal es la correspondiente en anillos como la de subgrupo normal es para
grupos.
Como se puede ver en la definición 4.9, si hay dos elementos diferentes a, b ∈ A
tal que φ(a) = φ(b), entonces el homomorfismo no es inyectivo. De igual modo, en los
ejemplos 4.22 y 4.23, si hay dos elementos diferentes a, b ∈ G1 (o a, b ∈ R1 ) tales que
φ(a) = e1 = φ(b) (o, lo que es lo mismo, que a, b ∈ ker(φ)), entonces el homomorfismo
no es inyectivo. Por ello se puede considerar que el kernel de φ mide el grado en que
el homomorfismo φ es inyectivo. Asimismo, como se verá más adelante, si sólo hay
un elemento a ∈ ker(φ) (en grupos o anillos), entonces el homomorfismo es inyectivo.
Y, claramente a = e1 . De igual modo, en el caso general (esl de la definición 4.9), si
ker(φ) = {(a, a) : ∀ ∈ A} (es decir, el conjunto “diagonal”), entonces φ es inyectivo.
Teorema 4.1. Sean A = ⟨A, FA ⟩ y B = ⟨B, FB ⟩ dos álgebras del mismo tipo entre
las cuales existe un homomorfismo φ : A → B. Entonces ker(φ) es una relación de
equivalencia en A.
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.85

Demostración. Hay que probar que ker(φ) genera una relación reflexiva, simétrica
y transitiva. Primero, se puede definir la relación de equivalencia θ del siguiente modo:
aθb si y sólo si (a, b) ∈ ker(φ). Pero esto último también significa (por definición de
ker(φ)) que φ(a) = φ(b).

i) La reflexividad es fácil, pues hay que probar que ∀a ∈ A, se cumple que aθa,
o lo que es lo mismo, que (a, a) ∈ ker(φ). Pero esto es siempre cierto, pues
φ(a) = φ(a). Luego, por definición de ker(φ) se tiene que (a, a) ∈ ker(φ).

ii) Simetría. Hay que probar que si aθb entonces bθa. Pero esto es lo mismo que
probar que si (a, b) ∈ ker(φ), entonces (b, a) ∈ ker(φ). Pero esto es sencillo
porque decir que (a, b) ∈ ker(φ) significa que φ(a) = φ(b), pero esto implica que
φ(b) = φ(a). Y esto último significa que (b, a) ∈ ker(φ).

iii) Transitividad. Hay que probar que si aθb y bθc, entonces aθc. Pero esto es lo
mismo que probar que si (a, b) ∈ ker(φ) y (b, c) ∈ ker(φ), hay que probar que
(a, c) ∈ ker(φ). Ahora, si (a, b) ∈ ker(φ) y (b, c) ∈ ker(φ), esto significa que
φ(a) = φ(b) y que φ(b) = φ(c). Pero aplicando transitividad a esta igualdad, se
tiene que φ(a) = φ(c). Pero esto significa que (a, c) ∈ ker(φ). ■

Teorema 4.2. Sean A = ⟨A, FA ⟩ y B = ⟨B, FB ⟩ dos álgebras del mismo tipo entre
las cuales existe un homomorfismo φ : A → B. Entonces ker(φ) es una congruencia
en A.

Demostración. Por el teorema 4.1 , ya se sabe que ker(φ) es una relación de equi-
valencia. Ahora sólo basta probar que esta relación cumple con la propiedad de com-
patibilidad de la definición 4.6. De este modo, si (ai , bi ) ∈ ker(φ) para 1 ≤ i ≤ n y si
f es una operación n-n-ária, entonces

φ ◦ f A (a1 , ...., an ) = f B (φ(a1 ), ...., φ(an ))


= f B (φ(b1 ), ...., φ(bn ))
= φ ◦ f A (b1 , ...., bn )

Por tanto se tiene que φ ◦ f A (a1 , ...., an ) = φ ◦ f A (b1 , ...., bn ), po lo que ker(φ) es una
congruencia en A. ■

Definición 4.10. Sea A = ⟨A, FA ⟩ un álgebra y sea θ ∈ Con(A). La aplicación


natural νθ : A → A/θ es definida por νθ (a) = [a]θ (se escribirá ν en lugar de νθ cuando
no hayan ambigëdades).

La acción de esta aplicación está ilustrada en el siguiente gráfico:


86 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

Teorema 4.3. La aplicación natural de un álgebra A = ⟨A, FA ⟩ al álgebra cociente


A/θ = ⟨A/θ, FA/θ ⟩ es un homomorfismo sobreyectivo.

Demostración. Sea θ ∈ Con(A) y ν : A → A/θ. Hay que probar que ν cumple


con la condición del homomorfismo para cualquier par de operaciones n-árias f A de
A y f A/θ de A/θ. De este modo, sea f cualquier símbolo de operación n-ária y sean
a1 , a2 , ...., an ∈ A. Entonces se tiene que

ν ◦ f A (a1 , a2 , ...., an ) = [f A (a1 , a2 , ..., an )] (por definición de ν)


A/θ
= f ([a1 ]θ , [a2 ]θ , ..., [an ]θ ) (por definición de A/θ)
= f A/θ (ν(a1 ), ν(a2 ), ..., ν(an )) (por definición de ν)

Es decir, se ha probado que ν ◦ f A (a1 , a2 , ...., an ) = f A/θ (ν(a1 ), ν(a2 ), ..., ν(an )). O,
lo que es lo mismo, que ν cumple con la condición de homomorfismo. Ahora bien,
ν es sobreyectiva, porque a cada clase de equivalencia [a]θ ∈ A/θ la corresponde un
elemento a ∈ A tal que ν(a) = [a]θ . ■
Se denominará a la aplicación natural ν como el homomorfismo natural entre un
álgebra A y su respectiva álgebra cociente A/θ.

Teorema 4.4. (Teorema del homomorfismo). Sean dos álgebras A = ⟨A, FA ⟩ y B =


⟨B, FB ⟩ y supóngase que existe un homomorfismo φ : A → B sobreyectivo. Entonces
existe un isomorfismo β : A/ker(φ) → B definido por φ = β ◦ ν, donde ν es el
homomorfismo natural ν : A → A/ker(φ). Esto está ilustrado mediante el siguiente
gráfico:
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.87

Demostración. Primero, se simbolizará la relación ker(φ) por θ para no sobrecargar


el simbolismo. Ahora, nótese que si φ = β ◦ν, entonces por la definición de la aplicación
ν, si a ∈ A, entonces ν(a) = [a]θ . De este modo, φ(a) = β ◦ ν(a) = β(ν(a)) = β([a]θ ).
Es decir, β([a]θ ) = φ(a). Esto permite definir qué hace la función β. Se puede probar
sin ninguna dificultad que β es biyectiva. Ahora se debe probar que β cumple con el
criterio del homomorfismo. De este modo, supóngase que f es un símbolo de operación
n-ária y sea a1 , a2 , ..., an ∈ A. Entonces

β ◦ f A/θ ([a1 ]θ , [a1 ]θ , ..., [a1 ]θ ) = β([f A (a1 , a2 , ..., an )]θ ) (por def. de A/θ)
= φ ◦ f A (a1 , a2 , ..., a3 ) (por def. de β)
= f B (φ(a1 ), φ(a2 ), ..., φ(an )) (φ es homomorf.)
= f B (β([a1 ]θ ), β([a2 ]θ ), ..., β([a1 ]θ )) (por def. de β) ■

Por cierto, el anterior gráfico se puede sintetizar para decir que φ = β ◦ ν mediante el
siguiente diagrama conmutativo:
φ
A / B
:
ν
 β
A/ker(φ)
Se dice que este es un diagrama conmutativo, porque es igual “tomar el camino” de
la flecha φ que “tomar el camino” de la flecha ν y luego la flecha β (es decir, β ◦ ν).
Y esto es válido para cualquier elemento del conjunto de partida, es decir, para cada
a ∈ A.

Ejemplo 4.24. Recordemos el homomorfismo φ : Z → B del ejemplo 4.22. De acuer-


do con el ejemplo, ker(φ) = 3Z = {... − 12, −9, −6, −3, 0, 3, 6, 9, 12, ...}. Ahora bien,
ker(φ) es una congruencia en A = ⟨Z, +, −, 0⟩. Simbolicemos a ker(φ) por θ para
88 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

no volver sobrecargado el simbolismo. Luego, es posible construir el grupo cociente


A/ker(φ) = ⟨Z/ker(φ), +A/θ , −A/θ , 0A/θ ⟩ = ⟨Z/3Z, +A/θ , −A/θ , 0A/θ ⟩. Que es lo mis-
mo que ⟨Z3 , +A/θ , −A/θ , 0A/θ ⟩. Por la definición del álgebra cociente(4.9), es posible
definir las operaciones “+A/θ ”, “−A/θ ” y “0A/θ ” en términos de sus correspondientes
en el grupo A (es decir, en términos de “+”, “−”y 0, respectivamente). Recuérdese que
las primeras operaciones actúan sobre clases de equivalencia (porque están definidas
en A/θ). Esto se hace así:

i) [a]θ +A/θ [b]θ = [a+b]θ . Que es lo que se había definido previamente por [a]θ ⊕[b]θ .

ii) −A/θ [a]θ = [−a]θ . Que es lo que enteriormente se había definido por ⊖[a]θ .

iii) 0A/θ = [0]θ . Que es, en efecto, 0.

Luego, el grupo cociente A/θ = ⟨Z3 , +A/θ , −A/θ , 0A/θ ⟩ es el grupo A/θ = ⟨Z3 , ⊗, ⊖, 0⟩.
Por otro lado, miremos cómo el la aplicación ν : Z → Z/ker(φ), o lo que es lo mismo,
ν : Z → Z3 . Para ello, miremos lo siguiente: como θ (es decir, ker(φ)) es una relación
de equivalencia, se tiene que [0]θ = 3Z = {... − 12, −9, −6, −3, 0, 3, 6, 9, 12, ...} = 0,
[1]θ = 3Z + 1 = {... − 11, −8, −5, −2, 1, 4, 7, 10, 13, ...} = 1 y [2]θ = 3Z + 2 =
{... − 10, −7, −4, −1, 2, 5, 8, 11, 14, ...} = 1. Luego la función ν envía a todos los ele-
mentos de 3Z a la clase del cero, es decir a 0; envía todos los elementos de 3Z + 1
a 1, y envía a todos los elementos de 3Z + 2 a la clase del 2, es decir a 2. Luego, se
puede decir que ν : Z → Z3 es tal que ν(n) = n (en Z3 ).

El teorema del homomorfismo asegura que existe un isomorfismo β : A/θ → B


entre A/θy B, tal que β([n]θ ) = φ(n). Luego, β([0]θ ) = β(0) = φ(0) = γ, β([1]θ ) =
β(1) = φ(1) = α y β([2]θ ) = β(2) = φ(2) = β. Esto se puede representar mediante la
siguiente tabla:
x β(x)
0 γ
1 α
2 β
Y claramente β es biyectiva, y por el teorema del homomorfismo, es un isomorfismo.

Ahora bien, por definición, una congruencia θ definida sobre un conjunto A de un


álgebra A = ⟨A, FA ⟩ es una relación de equivalencia, y toda relación de equivalencia es
un subconjunto de A2 = A × A. Es decir, θ ⊆ A. Pero podría haber otra congruencia
ϕ también definida sobre A tal que θ ⊆ ϕ. Miremos esto no como congruencias sino
como relaciones de equivalencia a través del siguiente ejemplo:

Ejemplo 4.25. Sea A = {−3, −2, −1, 0, 1, 2, 3} y sobre este conjunto se definen las
siguientes relaciones de equivalencia θ y ϕ de la siguiente manera:

a) aθb si y sólo si a = b.

b) aϕb si y sólo si a2 = b2 .

Recuérdese que decir que (a, b) ∈ θ es lo mismo que decir que aθb y esto mismo significa
decir que a = b (por definición de θ). De modo análogo, decir que (a, b) ∈ ϕ es lo mismo
que decir aϕb, y que esto es lo mismo que decir que a2 = b2 (por definición de ϕ). De
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.89

este modo, por ejemplo, (−2, 2) ∈ ϕ, pues −2ϕ2, ya que (−2)2 = 4 = 22 .


De acuerdo a lo anterior, si se representa cada relación de equivalencia mediante
parejas ordenadas se tiene que:
θ = {(−3, −3), (−2, −2), (−1, −1), (0, 0), (1, 1), (2, 2), (3, 3)}.
ϕ = {(−3, 3), (−2, −2), (−1, −1), (0, 0), (1, 1), (2, 2), (−1, 1), (1, −1), (−2, 2), (2, −2),
(−3, 3), (3, −3)}
Claramente θ ⊂ ϕ. El conjunto A y los cocientes A/θ y A/ϕ (es decir, las dos
particiones de A a través de θ y ϕ) se representan a a continuación:
A A/θ A/ϕ
−1 1 −2 2 −1 1 −2 2 −1 1 −2 2
−3 3 0 −3 3 0 −3 3 0
Este ejemplo permite presentar la siguiente definición:
Definición 4.11. Supóngase que A = ⟨A, FA ⟩ es un álgebra y θ, ϕ ∈ Con(A) tales
que θ ⊆ ϕ. Entonces se define la relación ϕ/θ de la siguiente manera:

ϕ/θ = {([a]θ , [b]θ ) ∈ (A/θ)2 : (a, b) ∈ ϕ}

Esto puede re-escribirse de otro modo: ϕ/θ es una relación sobre los elementos de A/θ,
es decir, sobre clases de equivalencia respecto a θ. De este modo, se tiene que:

[a]θ ϕ/θ[b]θ si y sólo si aϕb

Como se puede ver, la relación ϕ/θ “pareciera” que define una nueva relación de
equivalencia, pero esta vez sobre las clases de equivalencia, es decir, sobre los elementos
de A/θ. Esto es lo que menciona el siguiente teorema:
Teorema 4.5. La relación ϕ/θ de la definición 4.11 es una relación de equivalencia
en A/θ
Dempstración. La demostración es sencilla, porque las propiedades reflexiva, simé-
trica y transitiva de ϕ/θ dependen de que ϕ es una relación de equivalencia. De este
modo
i) Reflexividad. Hay que probar que ∀[a]θ ∈ A/θ se cumple que [a]θ ϕ/θ[a]θ . Pero
como ϕ es una relación de equivalencia sobre A se cumple que aϕa para cualquier
a ∈ A. Y por definición de ϕ/θ, si aϕa, entonces [a]θ ϕ/θ[a]θ .

ii) Simetría. Hay que probar que si [a]θ ϕ/θ[b]θ , entonces [b]θ ϕ/θ[a]θ . Partamos de
[a]θ ϕ/θ[b]θ . Esto significa que (por definición de ϕ/θ) aϕb. Pero ϕ es de equiva-
lencia, luego bϕa. Pero esto significa (por definición de ϕ/θ) que [b]θ ϕ/θ[a]θ .

iii) Transitividad. Hay que probar que si [a]θ ϕ/θ[b]θ y [b]θ ϕ/θ[c]θ , entonces [a]θ ϕ/θ[c]θ .
Sea entonces [a]θ ϕ/θ[b]θ y [b]θ ϕ/θ[c]θ . Esto significa (por definición de ϕ/θ) que
aϕb y bϕc. Pero como ϕ es de equivalencia se cumple la transitividad aϕc. Y por
definición de ϕ/θ, esto significa que [a]θ ϕ/θ[c]θ . ■
Ejemplo 4.26. En Z se pueden definir las relaciones de equivalencia ϕ y θ de la
siguiente manera (a, b ∈ Z):
i) aθb si y sólo si ∃k ∈ Z, b − a = 4k.
90 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

ii) aϕb si y sólo si ∃k ∈ Z, b − a = 2k.


Es claro que θ ⊂ ϕ, porque si (a, b) ∈ θ, esto equivale a decir que aθb, entonces
∃k ∈ Z, b−a = 4k. Pero esto significa que ∃k ∈ Z, b−a = 2(2k) = 2t (con t = 2u ∈ Z).
Así,∃k ∈ Z, b − a = 2t. Es decir, aϕb. O, lo que es lo mismo (a, b) ∈ ϕ. Dicho de otro
modo, toda clase residual al dividir por 4 es una clase residual al dividir por 2.
Representemos algunos elementos de Z por extensión así:
Z = {... − 16, −15, −14, −13, −12, −11, −10, −9, −8, −7, −6, −5, −4, −3, −2, −1, 0,
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16...}
Recordemos ahora que
Z/θ = Z4 = {{..., −16, −12, −8, −4, 0, 4, 8, 12, 16...}, {..., −11, −7, −3, 1, 5, 9, ...}
{..., −10, −6, −2, 2, 6, 10, ...}, {..., −9, −5, −1, 3, 7, 11, ..., }}
= {[0]θ , [1]θ , [2]θ , [3]θ }
Por otro lado,
Z/ϕ = Z2 = {{..., −16, −14, −12, −10, −8, −6, −4, −2, 0, 2, 4, 6, 8, 10, 12, 14, 16, ...},
{..., −15, −13, −11, −9, −7, −5, −3, −1, 1, 3, 5, 7, 9, 11, 13, 15, ...}}
= {[0]ϕ , [1]ϕ }
Y por tanto, la relación ϕ/θ dice que, por ejemplo si 4ϕ12 (esto es cierto porque
12−4 = 8 = 4(2)), entonces [4]θ ϕ/θ[12]θ . Por tanto, se podría decir que [4]θ y [12]θ per-
tenecen a la misma clase de equivalencia respecto a ϕ/θ. Es decir, ambas pertenecen a
[[4]θ ]ϕ/θ (o a [[12]θ ]ϕ/θ ). Es decir, se han formado clases de equivalencia, ¡cuyos elemen-
tos son a su vez clases de equivalencia! Por tanto, es posible hacer el conjunto cociente
del cociente. Es decir, primero se partió de Z y se construyó el cociente Z/θ = Z4 .
Pero la relación ϕ/θ está definida sobre los elementos del cociente (es decir, sobre Z4 ),
por lo que es posible construir el cociente Z4 /(ϕ/θ) = (Z/θ)/(ϕ/θ). Explícitamente,
para el caso de este ejemplo: Z4 /(ϕ/θ) = (Z/θ)/(ϕ/θ) = {{[0]θ , [2]θ }, {[1]θ , [3]θ }}
Como se puede ver, (Z/θ)/(ϕ/θ) tiene únicamente 2 elementos (que son los conjuntos
{[0]θ , [2]θ } y {[1]θ , [3]θ }). E inicialmente se podría sospechar que (Z/θ)/(ϕ/θ) es igual
a Z2 = Z/ϕ, pero como se observa, ambos conjuntos son diferentes.
Los conjuntos cocientes (y, por tanto, las particiones) se pueden representar del si-
guiente modo:

Z
−12 −8 −4 0 −11 −7 −3
4 8 12 1 5 9
−10 −6 −2 −9 −5 −1
2 6 10 (...) 3 7 11 (...)

Z/θ = Z4

−12 −8 −4 0 −11 −7 −3
4 8 12 (...) 1 5 9 (...)

−10 −6 −2 −9 −5 −1
2 6 10 (...) 3 7 11 (...)
4.2. HOMOMORFISMOS E ISOMORFISMOS DE ÁLGEBRAS. SUBÁLGEBRAS.91

Z/ϕ = Z2

−12 −8 −4 0 −12 −8 −4 0
4 8 12 4 8 12
−10 −6 −2 −10 −6 −2
2 6 10 (...) 2 6 10 (...)

(Z/θ)/(ϕ/θ)

[0]θ [1]θ

[2]θ [3]θ

Teorema 4.6. La relación ϕ/θ de la definición 4.11 es una congruencia en A.

Demostración. Sea f un símbolo de operación n-ário y supóngase que [ai ]θ ϕ/θ[bi ]θ


para 1 ≥ i ≥ n. Entonces ai ϕbi , por la definición de ϕ/θ, de este modo, se tiene que:

f A (a1 , ..., an )ϕf A (b1 , ..., bn ), por ser ϕ una congruencia en A.

Y entonces

[f A (a1 , ..., an )]θ ϕ[f A (b1 , ..., bn )]θ , por definición de ϕ/θ.

Y de esto se sigue que

f A/θ ([a1 ]θ , ..., [an ]θ )ϕf A/θ ([b1 ]θ , ..., [bn ]θ ), por definición de A/θ. ■
Con lo anterior ya se puede probar el primer teorema del isomorfismo.

Teorema 4.7. (Primer teorema del isomorfismo.) Sea A = ⟨A, FA ⟩ un álgebra. Si


ϕ, θ ∈ Con(A) y si θ ⊆ ϕ, entonces la aplicación

α : (A/θ/(ϕ/θ)) → A/ϕ

definida por
α([[a]θ ]ϕ/θ ) = [a]ϕ
es un isomorfismo entre (A/θ)/(ϕ/θ) y A/θ.

Demostración. Sean a, b ∈ A. Entonces se tiene que, por definición de la relación


ϕ/θ: [a]θ ϕ/θ[b]θ si y sólo si aϕb. Pero esto significa, en particular, que [[a]θ ]ϕ/θ = [[b]θ ]ϕ/θ
si y sólo si [a]ϕ = [b]ϕ . Por tanto, α es una función biyectiva bien definida.
Ahora, sea f un símbolo de operación n-ário y sean a1 , ..., an ∈ A. Entonces se tiene
92 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

que:
α ◦ f (A/θ)/(ϕ/θ) ([[a1 ]θ ]ϕ/θ , ..., [[an ]θ ]ϕ/θ ) = α([f A/θ ([a1 ]θ , ..., [an ]θ ]ϕ/θ )
por def. de operación en (A/θ)/(ϕ/θ)
= α([[f A (a1 , ..., an )]θ ]ϕ/θ )
por def. de operación en A/θ
= [f A (a1 , ..., an )]ϕ
por def. del homomorfismo α
= f A/ϕ ([a1 ]ϕ , ..., [an ]ϕ )
por def. de operación en A/ϕ
= f A/ϕ (α([[a1 ]θ ]ϕ/θ ), ...α([[an ]θ ]ϕ/θ ))
por def. del homomorfismo α
Por tanto, α es un isomorfismo. ■

El cómo funciona este homomorfismo puede ser ilustrado mediante el siguiente


gráfico:

Definición 4.12. Sea A = ⟨A, FA ⟩ un álgebra. Supongase que B ⊂ A y θ es una


congruencia sobre A. Se define el conjunto B θ de la siguiente manera:

B θ = {a ∈ A : B ∩ [a]θ ̸= ∅} = {a ∈ A : aθb, para algún b ∈ B}

También se define θB como θ ∩ B 2 , que es la restricción de θ en B.

La expresión θB significa que la relación de congruencia θ está restringida única-


mente a los elementos de B. Por ejemplo, sean A y ϕ como en el ejemplo 4.25. Y sea
B = {−1, 0, 1, 2} ⊂ A.
Recuérdese que, para A se tiene que:
ϕ = {(−3, 3), (−2, −2), (−1, −1), (0, 0), (1, 1), (2, 2), (−1, 1), (1, −1), (−2, 2), (2, −2),
4.3. EJERCICIOS. 93

(−3, 3), (3, −3)}


Mientras que ϕB sería la misma relación pero sólo para los elementos de B. Es decir:
ϕB = ϕ ∩ B 2 = {(−1, −1), (0, 0), (1, 1), (2, 2), (1, −1), (−1, 1)}.
Teorema 4.8. Sea A = ⟨A, FA ⟩ un álgebra y sea B = ⟨B, FB ⟩ una subálgebra de A y
sea θ ∈ Con(A). Entonces Bθ = ⟨B θ , FBθ ⟩ es también una subálgebra de A.
Demostración. Sean a1 , ..., an ∈ B θ , entonces ai θbi para algún bi ∈ B. Y como θ es
una congruencia, entonces para cualquier símbolo f de operación n-ária se tiene que:
f A (a1 , ...., an )θf A (b1 , ...., bn )
Y como f A (b1 , ...., bn ) ∈ B, entonces f A (a1 , ...., an ) ∈ B θ (por definición de B θ ). De
este modo, la operación f A es cerrada en B θ , por lo que Bθ = ⟨B θ , FA ⟩ . Y si se
θ
denomina por f B a la operación f A pero restringida a B θ , entonces se ha probado
que Bθ = ⟨B θ , FBθ ⟩ es un álgebra. Y por ser B θ ⊂ A, entonces es una subálgebra de
A. ■
Teorema 4.9. (Segundo teorema del isomorfismo.) Si B = ⟨B, FB ⟩ es una subálgebra
de A = ⟨B, FA ⟩ y θ ∈ Con(A), entonces B/θB ∼
= Bθ /θB .

4.3. Ejercicios.
1. Sea Z[i] = {m + ni : m, n ∈ Z, i2 = −1}, probar que ⟨Z[i], +, ·, −, 0, 1⟩ es un
anillo unitario.
2. Si H = {a + bi + cj + dk : a, b, c, d ∈ R, i, j, k ∈ C, i2 = j 2 = k 2 = ijk = −1}.
Pruebe que el producto no es conmutativo en H.
3. Sean A = ⟨Z, +, −, 0⟩ y B = ⟨Z5 , ⊕, ⊗, ⊖, 0⟩ dos anillos. Mostrar que la función
φ : Z → Z5 , definida por φ(n) = 3n, es un homomorfismo entre los anillos
presentados. Determine ker(φ).
4. Sean A = ⟨Z, +, −, 0⟩ y B = ⟨nZ, +, −, 0⟩ dos grupos (n ≥ 2, el segundo sub-
grupo del primero). Probar que A ∼
= B.
5. De modo más general, sean A = ⟨nZ, +, −, 0⟩ y B = ⟨mZ, +, −, 0⟩ dos grupos
(n, m ≥ 2). No necesariamente uno es subgrupo del otro (ello depende de los n
y m que se tomen). Probar que estos dos grupos son isomorfos.
6. Por otro lado, demostrar que A = ⟨2Z, +, , ·, −, 0⟩ y B = ⟨3Z, +, ·, −, 0⟩ no son
isomorfos como anillos. Pista: hacerlo por contradicción.
7. Si C = ⟨G, ∗, −1 , e⟩ es un grupo cíclico infinito, demostrar que es isomorfo con
A = ⟨Z, +, −, 0⟩.
8. Sean los retículos L = ⟨P({a, b}), ∪, ∩⟩ y M = ⟨{0, 1}, ∨, ∧⟩. Entre estos dos
retículos se define la función φ : P({a, b}) → {0, 1} mediante la siguiente tabla:

X φ(X)
{} 0
{a} 1
{b} 0
{a, b} 1
94 CAPÍTULO 4. ELEMENTOS DE ÁLGEBRA UNIVERSAL.

Dibuje los dos retículos y con flechas punteadas exhiba la función φ. Luego,
tome dos casos particulares y, para ellos muestre que se cumple el criterio del
homomorfismo (recuerde hacerlo para supremos e ínfimos). Por último, determine
ker(φ).

9. Sea C = ⟨C, +, ·, −, 0, 1⟩ y F = ⟨F, +̂,ˆ·, −̂, 0̂, 1̂⟩,


! donde 0̂ y 1̂ son las matrices nula
a b
e identidad, respectivamente, y F = { : a, b ∈ R}. Probar que existe un
−b a
isomorfismo φ : C → F. Determine ker(φ).

10. Si Nθ se define como en el ejemplo 4.20, probar que G = ⟨Nθ , ∗, −1 , e⟩ es un


subgrupo normal de G = ⟨G, ∗, −1 , e⟩
Capítulo 5

Categorías y funtores.

En el capítulo 4 se vieron los grupos, mientras en el capítulo 5 se vio cómo los gru-
pos son un caso muy particular de álgebras. Por otro lado, la noción de homomorfismo
es de gran importancia porque permite vincular dos grupos, dos anillos, dos cuerpos,
dos retículos, etc. Esto es de gran importancia, porque si existe un problema, teorema
o concepto en una de las álgebras, es posible “transportar” dicho problema, teorema
o concepto a la otra álgebra. Sin embargo, como se puede apreciar, este “puente” só-
lo permite comunicar dos estructuras del mismo tipo, y además, únicamente permite
dicha comunicación entre estructuras algebraicas. Pero en matemáticas es de suma
importancia establecer dichos puentes entre estructuras de tipo diferente. Por ejemplo
entre grupos y anillos, entre anillos y cuerpos, entre retículos y álgebras de Boole, etc.
Y, mucho más aún, entre estructuras algebraicas y otras estructuras que no necesa-
riamente son exclusivamente algebraicas (como los espacios topológicos, por ejemplo).
Luego, ¿es posible establecer un concepto similar al de homomorfismo, pero que per-
mita “transportar” propiedades de una estructura (no necesariamente algebraica) a
otra? A primera vista pareciera que no fuese posible, porque si las dos estructuras son
muy diferentes, es posible que mucha de la información de una de las estructuras (por
ejemplo, un cuerpo) se pierda cuando se realiza la comunicación con la otra estructura
(digamos, un grupo). Sin embargo, sí es posible hacerlo, de modo que no mucha infor-
mación importante se pierda en dicho paso. Y, tal transformación es lo que se conoce
como un funtor.
Sin embargo, para saber lo que es un funtor, es necesario conocer lo que es una ca-
tegoría. ¿Por qué? Porque como se observará, un funtor toma una estructura de un
tipo (por ejemplo un grupo) y lo envía (si es posible, claro) a una estructura de otro
tipo (por ejemplo un anillo). Luego, es como una especie de aplicación que tomaría
grupos y los enviaría en anillos. Pero por ello, es necesario caracterizar el universo de
todos los grupos, de todos los anillos, etc., para que el funtor pueda ser definido como
aplicacipon entre dichos universos. Y, son estos universos lo que se conoce como una
categoría.
De este modo, una categoría trata con entidades como todos los grupos, todos los ani-
llos, todos los retículos, todos los cuerpos, etc. Y, por las paradojas de la teoría de
conjuntos ZFC, estas totalidades no pueden ser conjuntos. Es decir, son algo diferente.
Definición 5.1. Una categoría C consta de:
1. Una clase1 Ob(C), cuyos “elementos” son llamados objetos de C.
1
Una clase es algo mucho más general que un conjunto. no es propósito de este curso discutir
95
96 CAPÍTULO 5. CATEGORÍAS Y FUNTORES.

2. Una clase M or(C), cuyos “elementos” son llamados los morfismos o flechas de
C. Cada morfismo f tiene un objeto fuente o dominio A y un objeto meta o
f
codominio B. La expresión f : A → B o A → − B para representar que “f es un
morfismo entre A y B”. La expresión hom(A, B) (o también simbolizada como
homC (A, B), mor(A, B) o también C(A, B)) es clase de todos los morfismos
entre A y B.
f
3. Una operación binaria “◦” llamada composición de morfismos tal que si A →
− B
g g◦f
yB→− C son morfismos de M or(C), existe el morfismo A −−→ C.
Además, los morfismos y la composición cumplen las siguientes propiedades:
f g h
a) Asociatividad. Si A → − B, B →
− C yC→
− D son morfismos de C, entonces
h ◦ (g ◦ f ) = (h ◦ g) ◦ f .
b) Identidad. Para cada objeto X de C, existe el morfismo identidad
f
1X : X → X tal que para cualquier morfismo A →
− B se tiene que 1B ◦f = f
y f ◦ 1A .

En una categoría los objetos tienen menor relevancia que los morfismos. Esto se
α
debe a que cada morfismo X −→ Y tiene intrísecamente asignado un objeto dominio
X y un objeto codominio Y . Una categoría con elementos finitos puede representarse
mediante un gráfico similar a un diagrama de Venn. Sólo que es necesario exhibir los
morfismos (como flechas), dada la importancia de los mismos. Por ejemplo,se puede
representar una categoría C por medio del siguiente gráfico, en donde Ob(C) está confor-
mada por los objetos A, B, C, D, X, Y y Z; y donde M or(C) está conformado por los
morfismos f, g, h, j, k, l, m, n, t, u y los morfismos identidad 1A , 1B , 1C , 1D , 1X , 1Y , 1Z :

Es importante notar que para cada objeto X de una categoría, siempre existe su
1
morfismo identidad X −−X→ X :, por lo que en muchos gráficos no se suelen representar.
Por otro lado, si existe otro morfismo del objeto al mismo objeto, pero que no es el
morfismo identidad, entonces sí es necesario representarlo. En el caso del anterior
la distinción entre estas dos entidades. Sólo debe entenderse que los conjuntos son limitados para
caracterizar las categorías, puesto que hablar de “conjuntos” de todos los grupos genera conflictos
con la teoría de conjuntos. Por ello las clases son más apropiadas.
97

u t
gráfico estos morfismos son B → − ByX→ − X. Asimismo, pueden haber dos morfismo
m n
diferentes entre dos objetos. Ese es el caso de los morfismos X −→Y yX→ − Y.
Ahora bien, el anterior gráfico puede hacer creer que una categoría es “un conjunto
de elementos junto con un conjunto de flechas”. Lo cual es cierto es algunos casos. Por
ejemplo, en el gráfico anterior lo es, porque hay una cantidad finita de objetos (7 en
total) y una cantidad finita de morfismos (16 en total). Sin embargo, esto no es siempre
en general, porque si Ob(C) o M or(C) son “muy grandes”, entonces no puede ser un
conjunto. Debe ser otra cosa. El problema es ¿qué es esa “otra cosa”? Usualmente se
asume que es una “clase”.
Observemos esto en algunos ejemplos paradigmáticos de categorías:

Ejemplo 5.1. (Ejemplos de categorías.)

1. La categoría Set cuyos objetos son todos los conjuntos y cuyos morfismos son
todas las funciones entre conjuntos. Esta categoría ya no puede ser un conjun-
to, pues en teoría de conjuntos, no existe algo como el conjunto de todos los
conjuntos.

2. La categoría Grp donde Ob(Grp) está conformado por todos los grupos y
M or(Grp) está conformado por todos los homomorfismos de grupos.

3. La categoría Rng que tiene por objetos a todos los anillos y tiene por morfismos
a todos los homomorfismos de anillos.

4. Las categorías de los grupos abelianos y anillos abelianos, son respectivamente


AbGrp y AbRng. Como es de esperarse, los objetos de AbGrp son los grupos
abelianos y los de AbRng son los anillos abelianos. De igual modo M or(AbGrp)
son los homomorfismo entre grupos abelianos y M or(AbRng) son los morfismo
entre los anillos abelianos.

5. Dado un cuerpo K, la categoría VecK cuyos objetos son los espacios vectoriales
sobre el cuerpo K, y que tiene por morfismos las transformaciones lineares entre
dichos espacios vectoriales.

6. La categoría Pos donde Ob(Pos) son todos los copos y donde M or(Pos) son
todas las funciones isótonas (es decir, que preservan el orden).

7. La categoría Lat cuyos objetos son retículos y que tiene por morfismos los ho-
momorfismos de retículos.

8. Si ⟨R, ∗, ⋄, −1 , e⟩ es un anillo, la categoría LModR tiene como objetos los módulos


(izquierdos) sobre R y cuyos morfismos son los homomorfismos sobre módulos.
De modo análogo se puede definir la categoría de módulos derechos RModR .

Los anteriores ejemplos podrían hacer creer que los morfismos de una categoría son
“algo parecido a una función”, pues en todos los casos anteriores, son funciones que
preservan estructura (homomorfismos de grupos, de anillos, de retículos, funciones,
etc.). Pero esto no es cierto en general. Por ejemplo un copo P = ⟨P, ≤P ⟩ puede ser
considerado en sí mismo como una categoría donde los objetos son los elementos de
P y los morfismos son las relaciones entre dichos elementos establecidas a través del
orden ≤P . En particular, si P = {a, b, c} y se define el orden ≤P de la siguiente manera
98 CAPÍTULO 5. CATEGORÍAS Y FUNTORES.

a ≤P b ≤P c, pues se podría representar este orden mediante flechas de la siguiente


α β
manera: a − → b para decir a ≤P b y b →− c para decir b ≤P c.
β◦α
Pues bien, claramente existe el morfismo a −−−→ c que significa a ≤P b (por la tran-
1a
sitividad de la relación ≤P ); y también existen los morfismos a −→ a que significa que
1b 1c
a ≤P a (porque ≤P es reflexiva), b − → b que significa b ≤P b, y c −→ c que significa
c ≤P c. Es decir, existen los morfismos identidad. Y es fácil comprobar, por ejemplo,
α◦1 α
que a −−−−a→ b es lo mismo que a − → b, pues a ≤P a ≤P b es lo mismo que a ≤P b.

Por cierto, todas las categorías apreciadas anteriormente son algebraicas, porque
involucran estructuras algebraicas. Salvo la categoría Pos y cada copo, que serían ca-
tegorías con estructura de orden. Otro ejemplo muy importante es la categoría Top
que tiene como objetos los espacios topológicos y como morfismos los homeomorfismos
entre espacios topológicos.

Como se puede ver, La noción de categoría es extremadamente general. Sin embar-


go, la definición es precisamente lo que se necesita para establecer el escenario correcto
para los siguientes dos principios clave de las matemáticas:

1. Los morfismos (p. ej., transformaciones lineales, homomorfismos de grupo, ma-


pas de monótono) juegan un papel esencialmente igual junto a las estructuras
matemáticas que se transforman (p. ej., espacios vectoriales, grupos, conjuntos
parcialmente ordenados).
2. Muchas nociones matemáticas se describen mejor en términos de morfismos en-
tre estructuras en lugar de en términos de los elementos individuales de estas
estructuras.

5.1. Funtores.
De acuerdo a lo mostrado en el capítulo 5, la noción de homomorfismo entre ál-
gebras permite “transportar” las propiedades algebraicas de las operaciones de una
álgebra en la otra. Y como se ha visto en los anteriores ejemplos, una categoría tiene
por objetos una estructura del mismo tipo (todos grupos, todos anillos, todos retículos,
etc.) y los morfismos son, en su mayoría, los homomorfismos que se estudiaron en el
capítulo anterior. No obstante, dichos morfismos son entre estructuras del mismo tipo.
Por ello, cabría la pregunta si es posible establecer un concepto similar al de morfismo,
pero que vincule dos objetos de diferente tipo. Por ejemplo, si G = ⟨Z, +, −, 0⟩ es el
grupo de los enteros y R = ⟨Z, +, ·, −, 0⟩ es el anillo de los enteros, es claro que son dos
álgebras diferentes (pues uno es un grupo y otro es un anillo). Pero, salvo la operación
producto, son “muy similares”. No obstante, no es posible definir un homomorfismo
entre G y R, porque la noción de homomorfismo presupone que las dos álgebras son
del mismo tipo.
Ahora bien, ¿no existe algo similar al homomorfismo entre G y R? Como G es un
objeto de Grp y R es un objeto de Rng, esto significaría una especie de transfor-
mación F entre G y Rng (es decir, F : G → Rng) tal que F (Grp) = R. Pues en
efecto existe tal transformación, y es lo que se denomina como “funtor”. Pero como se
ha observado, lo más importante de una categoría son los morfismos entre los objetos,
5.1. FUNTORES. 99

más que los objetos mismos. Luego, un funtor debe especificar cómo se envían dichos
morfismos.
Definición 5.2. Sean C y D dos categorías. Un funtor covariante F : C → D es una
correspondencia que:
a) Asocia a cada objeto X de C un objeto F (X) de D.
b) Asocia a cada morfismo f : X → Y deM or(C) un morfismo
F (f ) : F (X) → F (Y ) de M or(D) tal que se cumplen las siguientes dos condi-
ciones:
1. F (1X ) = 1F (X) para cada objeto X de Ob(C).
2. F (g ◦ f ) = F (g) ◦ F (f ) para todos los morfismos f : X → Y y g : Y → Z
de M or(C).
La condición (1) significa que el funtor F envía morfismos identidad (en C) en
morfismo identidad (en D). Mientras que la condición (2) significa que preserva la
composición de morfismos.
Ahora bien, si F : C → D satisface las mismas condiciones, salvo que la condición (2)
se cambia por la condición:
2∗ . F (g ◦ f ) = F (f ) ◦ F (g) para todos los morfismos f : X → Y y g : Y → Z de
M or(C).
Entonces de dice que F es un funtor contravariante.

Por ejemplo, el siguiente gráfico ilustra cómo actúa un funtor covariante F : C → D


sobre tres objetos de C:

Un funtor contravariante invertiría el sentido de las flechas en la categoría D.

Los funtores son muy importantes, pues muchas construcciones matemáticas rele-
vantes son, en realidad, funtores. En particular aquellas construcciones donde se tiene
una estructura y que quiere enriquecer dicha estructura, dotándola de mayores propie-
dades. Por ejemplo, si se tiene un grupo G y se desea dotar a dicho grupo de una nueva
operación, para volverlo un anillo R. Entonces, el anillo es más rico en propiedades
que el grupo, al tener dicha nueva propiedad.
100 CAPÍTULO 5. CATEGORÍAS Y FUNTORES.
Capítulo 6

Anexo: operaciones algebraicas.

6.1. Operaciones binarias y sus propiedades.


El objeto de estudio principal del álgebra son las operaciones y los conjuntos en
donde dichas operaciones se efectúan. Pero para poder presentar los primeros con-
ceptos algebraicos (del cual ya se vio uno en al capítulo anterior: los retículos), es
importante examinar algunas operaciones conocidas, definidas sobre ciertos conjuntos.

Así pues, observemos las siguiente operaciones y los conjuntos sobre las cuales es-
tán definidas:
1) La suma (+) sobre N: si a, b ∈ N y a + b = c, se tiene que c ∈ N por la propiedad
clausurativa (cerradura) de la suma en N.
2) El producto (·) sobre N: si a, b ∈ N y a · b = d, se tiene que d ∈ N por la propiedad
clausurativa (cerradura) del producto en N.
3) La resta (−) sobre N: si a, b ∈ N y a − b = e, no siempre se tiene que e ∈ N. Por
ejemplo, 2 − 5 = −3 y −3 ∈ / N. Es decir, la resta no cumple la propiedad clausurativa
en N.
4) La división (÷) sobre N: si a, b ∈ N y a ÷ b = f (con b ̸= 0), no siempre se tiene
que f ∈ N. Por ejemplo, 1 ÷ 2 = 0, 5 y 0, 5 ∈ / N. Es decir, la división no cumple la
propiedad clausurativa en N.
5) Por otro lado, si en lugar de N, se considera a Z, la resta sí cumple la propiedad
clausurativa (es decir, si a, b ∈ Z, a − b ∈ Z). Sin embargo, la división aún no cumple
esta propiedad: por ejemplo 1 ÷ (−2) = −0, 5 y −0, 5 ∈ / Z.
6) Si, en lugar de N y Z, se considera el conjunto Q, las operaciones suma, producto,
resta y división (con divisor diferente de cero), sí son todas cerradas en Q.
¿Existe alguna “operación” que no sea√cerrada en Q? Pues la extracción √ de raíces po-
+ +
sitivas: si a ∈ Q0 , no necesariamente a ∈ Q. Por ejemplo, 2 ∈ Q0 , y a ∈ / Q. Ahora
+ +
bien, si se considera R0 en lugar de Q0 , la extracción de raíces positivas sí es posible.
+
Es decir, la radicación es una “operación” cerrada en R√ 0 . Sin embargo, ¿qué pasa si
+
en lugar de R0 se considera todo R? Pues no siempre a ∈ R (con a ∈ R). Pues si
a < 0 no es posible extraer raíces cuadradas √ (por ejemplo, raíz de −2 no pertenece a
R). Pero si a ∈ C, siempre se da el caso que a ∈ C. Es decir, la extracción de raíces
cuadradas es una operación cerrada en C.
7) De modo similar al ejemplo anterior, es posible considerar operaciones de un sólo
argumento1 . Es decir, funciones f : A → A. Por ejemplo, se puede considerar la ope-
1
Se dice que una operación es de dos argumentos, si toma dos elementos para ser operados. Por
101
102 CAPÍTULO 6. ANEXO: OPERACIONES ALGEBRAICAS.

ración de un argumento que consiste en tomar un número entero y enviarlo hacia su


opuesto aditivo. Es decir, la operación − : Z → Z, tal que x 7→ −x. O también la
operación de un argumento que toma cualquier racional diferente de cero y lo envía a
su opuesto multiplicativo. Es decir, la operación −1 : Q∗ → Q∗ (donde Q∗ = Q − {0})
tal que x 7→ x−1 = x1 .

Las operaciones no están supeditadas a conjuntos como N, Z, Q, R o C.


Por ejemplo (8), en el conjunto de vectores R2 , y si si consideran los vectores ⃗v = (a, b)
yw⃗ = (c, d) de R2 , entonces ⃗v + w
⃗ = (a, b) + (c, d) = (a + c, b + d) = (e, f ) = ⃗u ∈ R2 .
Por tanto, la suma de vectores es cerrada en R2 .
Y también se puede definir el producto interno de vectores en R2 :

⃗v · w
⃗ = (a, b) · (c, d) = a · c + b · d = f ∈ R
De este modo, el producto interno de vectores no es un vector, sino un elemento de R.
Luego, el producto interno de vectores no es una operación cerrada en R2 .
9) Si se considera el conjunto M(R)2×2 de las matrices reales 2 × 2, entonces:
! ! ! !
a b c d a+c b+d t u
+ = =
c d e f c+e d+f v w
!
t u
Y claramente pertenece a M(R)2×2 , por lo que la suma de matrices reales 2×2
v w
sí es cerrada en M(R)2×2 .

10) Recuérdese que si A y B son conjuntos, entonces el conjunto potencia (o espa-


cio de funciones) AB es el conjunto AB = {f : B → A}. Por ejemplo si 2 = {0, 1},
el conjunto potencia 2N es el conjunto de funciones de N en {0, 1}. Es decir,
2N = {f : N → {0, 1}}. Por el argumento de la diagonal de Cantor, este nuevo con-
junto tiene más elementos que N.
Teniendo en cuenta lo anterior, considérense las funciones de un conjunto A en sí mis-
mo. Es decir, funciones de tipo f : A → A. Una función de este tipo es un elemento
del conjunto potencia AA . De este modo, si f, g ∈ AA , la composición de funciones (◦)
se puede ver como una operación que, de hecho, es cerrada en AA , pues g ◦ f ∈ AA .

11) Sea A un conjunto no vacío y sobre P(A) se definen las operaciones unión (∪)
e intersección (∩). Si X, Y ∈ P(A), entonces X ∪ Y ∈ P(A) y X ∩ Y ∈ P(A). Es decir,
las operaciones unión e intersección son cerradas en P(A).
Todos los ejemplos anteriores, salvo (6) y (7) dan cuenta de operaciones binarias
cerradas. Mientras que el ejemplo (8), muestra una operación binaria que no es ce-
rrada. Un operación binaria ∗ se dice que es cerrada, si al tomar dos elementos de
un mismo conjunto A, al operarlos, el resultado es también un elemento de A. Es-
crito simbólicamente si a, b ∈ A, entonces c = a ∗ b ∈ A. O, dicho de otro modo, si
(a, b) ∈ A2 , entonces a ∗ b ∈ A. Cuando una operación es cerrada, también se suele
decir que cumple la propiedad clausurativa o de clausura. La cerradura no es propia
ejemplo, la suma en N es de dos argumentos, porque se suman dos elementos a, b ∈ N para obtener
el resultado a + b = c. Por otro lado una operación de un argumento, toma solo un elemento para ser
operado. Esto es generalizable a operaciones de n argumentos. Y se observará que dependiendo del
número de argumentos, una operación puede ser unaria, binaria, ternaria, etc.
6.1. OPERACIONES BINARIAS Y SUS PROPIEDADES. 103

únicamente para las operaciones binarias. Por ejemplo, si se consideran las dos opera-
ciones de un argumento del ejemplo 7 (tomar el opuesto aditivo y el multiplicativo),
ambas son operaciones cerradas, tal y como están usualmente definidas. Sin embar-
go, si se considera la operación de tomar el opuesto multiplicativo, pero definida en
Z∗ = Z − {0}, esto es, la función −1 : Z∗ → Z∗ , esta operación no es cerrada, porque,
por ejemplo 2 ∈ Z, pero 2−1 = 21 ∈
/ Z. Un argumento similar se puede hacer para la ope-
√ √
ración de un argumento : Q0 → Q+
+ +
0 que no es cerrada, pues 2 ∈ Q0 , pero / Q+
2∈ 0.

Ahora bien, de ahora en adelante se considerarán operaciones cerradas. Y, por


“operación” se hará referencia a “operación cerrada”. Es decir, se tomarán como sinó-
nimos “operación” y “operación cerrada”2 . Por otro lado, si ∗ es una operación binaria
cualquiera (cerrada, evidentemente), debe tomar dos elementos de A y, al ser operados
mediante ∗, estos dos elementos son enviados a un nuevo elemento de A. Decir que ∗
“toma dos elementos de A” es equivalente a decir que ∗ “toma un elemento de A2 ”. Es
decir, una pareja (a, b) ∈ A2 . Y decir que “estos dos elementos son enviados mediante
∗ a un nuevo elemento de A”, quiere decir que (a, b) 7→ (a ∗ b) ∈ A. Si escribimos c al
resultado de operar a con b mediante ∗ (es decir, que a ∗ b = c), entonces lo anterior
también se puede escribir funcionalmente, pues ∗ toma un elemento (a, b) ∈ A2 y lo
envía a un elemento c = a ∗ b ∈ A. De este modo, una operación binaria ∗ puede
verse como una función ∗ : A2 → A tal que ∗(a, b) = a ∗ b (o, lo que es lo mismo, que
(a, b) 7→ a ∗ b). Esta constituye nuestra primera definición de operación binaria:
Definición 6.1. Sea A un conjunto no vacío, una operación binaria ∗ es una función
∗ : A2 → A. Usualmente la acción de la operación (es decir, la imagen) sobre un
elemento (a, b) ∈ A2 se denota por a ∗ b o por ∗(a, b).
Para denotar operaciones binarias, muchos libros suelen emplear los símbolos tí-
picos de operadores: +, ·, ×, ⊗, ⊕, ⊙, ∗, ⋆, ⋄, ◦, •, etc. Estos símbolos son muy útiles,
porque permiten referir una operación cualquiera. Así como x puede referir a un ele-
mento cualquiera de un conjunto

Ahora bien, como se observó en los ejemplos (6) y (7), las operaciones no nece-
sariamente son binarias. Las operaciones expuestas en estos ejemplos se denominan
operaciones unarias, pues toman un elemento de un conjunto y lo envían a un elemen-
to del mismo conjunto. Por ejemplo, la operación de opuesto aditivo, definida en Z,
toma un elemento z ∈ Z y lo envía a su opuesto aditivo −z ∈ Z. Es decir, esta opera-
ción es la función − : Z → Z. Esto permite presentar la definición de una operación
unaria:
Definición 6.2. Sea A un conjunto no vacío, una operación unaria f es una función
f : A → A.
Más adelante se presentará una definición más general que cubre cualquier opera-
ción. Por el momento observemos que las operaciones binarias pueden o no cumplir
ciertas propiedades.

La primera propiedad que puede cumplir o no una operación binaria o unaria es


la cerradura. Y hemos considerado llamar “operación” a toda operación cerrada. Las
demás propiedades serán estudiadas en las operaciones binarias.
2
En muchos libros no se hace esta distinción y una “operación” arbitraria no necesariamente debe
ser “cerrada”.
104 CAPÍTULO 6. ANEXO: OPERACIONES ALGEBRAICAS.

6.1.1. Asociatividad.
La segunda propiedad es la asociatividad. Sea ∗ : A2 → A una operación binaria,
entonces se dice que ∗ es asociativa en A si cumple la siguiente igualdad, para todo
a, b, c ∈ A:
a ∗ (b ∗ c) = (a ∗ b) ∗ c
O, escrito de modo funcional, si x ∗ y = ∗(x, y) y si llamamos a ∗ b = d y b ∗ c = f .
Entonces a ∗ (b ∗ c) = a ∗ f = ∗(a, f ) = ∗(a, b ∗ c) = ∗(a, ∗(b, c)); y por otro lado
(a ∗ b) ∗ c = d ∗ c = ∗(d, c) = ∗(a ∗ b, c) = ∗(∗(a, b), c). Por tanto, la igualdad de la
asociatividad puede escribirse así:
∗(a, ∗(b, c)) = ∗(∗(a, b), c)
Ejemplo 6.1. La suma (+) y el producto (·) son operaciones asociativas en: N, Z, Q,
R y C. Pues, si x, y, z pertenecen a alguno de dichos conjuntos (todos tres perteneciendo
al mismo conjunto), se cumple que:
x + (y + z) = (x + y) + z y también x · (y · z) = (x · y) · z
Ejemplo 6.2. Las operaciones sustracción (−) y división (÷) no son asociativas en
los conjuntos donde estén definidas. Por ejemplo, en la sustracción definida en Z se
tiene que 2 − (3 − 5) = 2 − (−2) = 4 ̸= −6 = (−1) − 5 = (2 − 3) − 5. Luego, la
sustracción no es asociativa en Z. Esto se cumple también para los demás conjuntos.
De modo análogo, en Q, la división no es asociativa, porque 2 ÷ (1 ÷ 2) = 4 ̸= 1 =
(2 ÷ 1) ÷ 2. Esto mismo es válido para los demás conjuntos.
Ejemplo 6.3. La suma de vectores en R2 (y, de vectores en Rn ) es asociativa. Pues
si se tienen los vectores ⃗u = (a, b), ⃗v = (c, d) y w ⃗ = (e, f ) en R2 se cumple que:
⃗u + (⃗v + w)
⃗ = (a, b) + [(c, d) + (e, f )] = (a, b) + (c + e, d + f ) = (a + (c + e), b + (d + f )) =
((a + c) + e), (b + d) + f ) = (a + c, b + d) + (e, f ) = [(a, b) + (c, d)] + (e, f ) = (⃗u + ⃗v ) + w

De manera análoga, se puede probar que la suma en M(R)2×2 (las matrices reales 2×2)
es asociativa. Esto es válido para todas las matrices cuadradas M(R)n×n . Igualmente,
es posible probar que la multiplicación de matrices cuadradas también es una operación
asociativa, aunque es algo dispendioso.
Ejemplo 6.4. Si A es un conjunto y si f, g, h ∈ AA son funciones de A en A (es
decir, f : A → A, g : A → A y h : A → A), entonces la operación composición (◦) es
asociativa, pues:
f ◦ (g ◦ h)(x) = (f ◦ g) ◦ h(x)
Ejemplo 6.5. Si A es un conjunto, en P(A) las operaciones unión (∪) e intersección
(∩) son asociativas, pues, si se tiene que X, Y, Z ∈ P(A), se cumplen:
X ∪ (Y ∪ Z) = (X ∪ Y ) ∪ Z y además X ∩ (Y ∩ Z) = (X ∩ Y ) ∩ Z
Ejemplo 6.6. Sea P el conjunto de todas las proposiciones, la conjunción (∧) y dis-
yunción (∨) entre proposiciones (no confundir con los operadores de un retículo) son
operaciones cerradas, puesto que si p y q son proposiciones (es decir, p, q ∈ P ),
p ∧ q ∈ P (es decir, p ∧ q es una proposición), también p ∨ q ∈ P . Además, estas
operaciones son asociativas, pues para todo p, q, r ∈ P se cumple:
p ∨ (q ∨ r) ⇔ (p ∨ q) ∨ r y además p ∧ (q ∧ r) ⇔ (p ∧ q) ∧ r
Nótese que se ha empleado el “⇔” en lugar del “=”, porque la equivalencia en las
proposiciones (es decir, en P ) se da mediante la doble implicación.
6.1. OPERACIONES BINARIAS Y SUS PROPIEDADES. 105

6.1.2. Conmutatividad.
Sea ∗ : A2 → A una operación binaria, entonces se dice que ∗ es conmutativa en A
si cumple la siguiente igualdad, para todo a, b ∈ A:
a∗b=b∗a
O, en lenguaje funcional, si x ∗ y = ∗(x, y), entonces la igualdad de la conmutatividad
puede escribirse así:
∗(a, b) = ∗(b, a)
Ejemplo 6.7. La suma (+) y el producto (·) son operaciones conmutativas en N, Z,
Q, R y C, pues para todo x, y en cualquiera de esos conjuntos, se cumple:
x + y = y + x y además x · y = y · x
Ejemplo 6.8. La suma de vectores en R(R)n y la suma de matrices en Mn×n es
conmutativa. Pero la multiplicación
! de!matrices cuadradas no es conmutativa.
! Por
1 2 5 6 19 22
ejemplo, si A = y B = , entonces A · B = , mientras que
3 4 7 8 43 59
!
23 34
B·A= , por lo que A · B ̸= B · A.
31 46
Ejemplo 6.9. La resta en Z, Q, R y C no es conmutativa. De modo análogo, la
división en Q − {0}, R − {0} y C − {0} tampoco es conmutativa. Por ejemplo 2 − 1 =
1 ̸= −1 = 1 − 2, y también 12 = 1 ̸= 0, 5 = 21 .
Ejemplo 6.10. Si se consideran las operaciones unión e intersección como en el ejem-
plo 6.5, estos dos operaciones son conmutativas, pues para todo X, Y ∈ P(A) se cum-
ple:
X ∩ Y = Y ∩ X y además X ∪ Y = Y ∪ X
Además, sea el conjunto P y las operaciones conjunción y disyunción tal como en el
ejemplo 6.6. Entonces, para todo p, q ∈ P se cumple:
(p ∧ q) ⇔ (q ∧ p) y además (p ∨ q) ⇔ (q ∨ p)
Ejemplo 6.11. Sea AA como en el ejemplo 6.4. Si se toman dos funciones f, g ∈ AA ,
no siempre se cumple que f ◦ g(x) = g ◦ f (x) para todo x ∈ A. Por ejemplo, si
A = {1, 2, 3, 4}, y f y g son como en el siguiente gráfico:

Claramente f ◦ g(x) ̸= g ◦ f (x). Puesto que si x = 3, se tiene que f ◦ g(3) = f (1) = 1,


mientras que g ◦ f (3) = g(1) = 2. Por tanto, f ◦ g(3) = 1 ̸= 2 = g ◦ f (3).
106 CAPÍTULO 6. ANEXO: OPERACIONES ALGEBRAICAS.

6.1.3. Neutro de la operación.


Sea ∗ : A2 → A una operación binaria, entonces se dice que existe el neutro (o
módulo) de la operación ∗ en A si existe un elemento e ∈ A tal que para todo a ∈ A
se cumple:
a∗e=a=e∗a
O, escrito en lenguaje funcional:

∗(a, e) = a = ∗(e, a)

Es importante señalar que el neutro depende de la operación. Un elemento puede ser


neutro para una operación, mientras que no lo es para otra.

Ejemplo 6.12. Tomando de nuevo el ejemplo 6.1, el neutro para la suma en todos los
conjuntos expuestos es el 0. Mientras que el neutro para el producto es el 1.

Ejemplo 6.13. En R2 , el neutro de la suma es el vector nulo ⃗0 = (0, 0). Esto es


extensible para Rn .
! que en las matrices reales 2 × 2, el neutro de la suma es la matriz
Mientras ! nula
0 0 1 0
. Por otro lado, el neutro para el producto es la matriz identidad . Esto
0 0 0 1
se puede generalizar para las matrices reales n × n.

Ejemplo 6.14. Nuevamente sea la operación composición definida sobre los elementos
de AA . Sea 1A : A → A la función identidad. Es decir, 1A (x) = x para todo x ∈ A.
Claramente 1A ∈ AA . Se puede verificar que, dada una función f ∈ AA , se cumple:

f ◦ 1A (x) = f (x) = 1A ◦ f (x)

Por tanto, la función identidad es el neutro para la composición de funciones en AA .

Ejemplo 6.15. Al igual como en el ejemplo 6.10, sean la intersección y la unión


definidas en P(A). Entonces el neutro para la unión es ∅, pues para cualquier conjunto
X ∈ P(A) se cumple que:
X ∪∅=X =∅∪X
Por otro lado, el neutro para la intersección es todo el conjunto A, pues se cumple que:

X ∩A=X =A∩X

Ahora bien, si P es el conjunto de todas las proposiciones, el neutro para la opera-


ción conjunción es una proposición verdadera (es decir, V ), puesto que dada cualquier
proposición p ∈ P se tiene que:

p∧V ⇔p⇔V ∧p

Y el neutro para la operación disyunción es una proposición falsa (es decir, F ), porque:

p∨F ⇔p⇔F ∨p
6.2. INVERSO DE LA OPERACIÓN. 107

6.2. Inverso de la operación.


Si ∗ : A2 → A es una operación binaria, y si a ∈ A, entonces se dice que existe el
inverso de a en A respecto a la operación ∗ en A si existe un elemento a−1 ∈ A tal
que para todo a ∈ A se cumple:

a ∗ a−1 = e = a−1 ∗ a

O, escrito en lenguaje funcional:

∗(a, a−1 ) = e = ∗(a−1 , a)

Donde e es el neutro respecto a la operación ∗.


Observación 6.1. No de debe confundir el inverso de a, que hemos denotado por a−1 ,
con a1 . Esto sólo es válido cundo se habla del inverso multiplicativo de conjuntos como
Q − {0}, R − {0} ó C − {0}. La notación a−1 es sólo eso, una notación, para hacer
referencia al inverso respecto a una operación cualesquiera ∗.
Ejemplo 6.16. Si se considera Z y la operación suma (+), el inverso de z ∈ Z es
−z, pues z + (−z) = 0 = (−z) + z.
De modo análogo, si se consideran Q − {0}, R − {0} ó C − {0} y la operación multi-
plicación (·), el inverso de un x perteneciente a alguno de estos conjuntos es x1 .
Ejemplo 6.17. En R2 el inverso de un vector ⃗v = (a, b) respecto a la suma de vectores
(+) es el vector opuesto −⃗v = (−a, −b).
Similarmente,
! si se considera M(R)2×2 , el inverso
! respecto a la suma (+) de una matriz
a b −a −b
M = es la matriz −M = . Mientras que si se considera el mismo
c d −c −d
conjunto, pero la operación
! ! in-
multiplicación de matrices (·),!el inverso de la matriz
a b d −b d −b
vertible M = es la matriz M −1 = Det(M
1 1
= ad−bc = .
c d ) −c a −c a
Claramente, si ad − bc = 0, no existe la inversa (respecto a la multiplicación de matri-
ces) de la matriz M . Luego, no siempre existe el inverso para cualquier matriz 2 × 2.
Esto es extensible a las matrices reales cuadradas. O lo que es lo mismo, no todas las
matrices cuadradas son invertibles.
Estos anteriores ejemplos muestran que el inverso de un elemento depende de la
operación que se estudie: no es lo mismo el inverso de una matriz respecto a la suma
de matrices, que el inverso de una matriz respecto al producto de matrices. En la
literatura, se suele denominar al inverso respecto a la suma como opuesto aditivo y al
inverso multiplicativo sucintamente como inverso. Sin embargo, a lo largo del presente
documentos, se denominará “inverso” respecto a la operación ∗ a cualquier elemento
que cumpla la propiedad a ∗ a−1 = e = a−1 ∗ a. Asimismo, cuando se tenga más de
una operación binaria sobre un conjunto y varias operaciones de inverso, es necesario
introducir varios símbolos para los inversos respecto a dichas [Link] ejemplo,
si sobre un conjunto A se han definido dos operaciones binarias ∗ y ⋄, entonces el in-
verso de un elemento a ∈ A respecto a la primera operación se escribirá a−1 , mientras
que respecto a la segunda, se escribirá a′ (o también −a, depende del contexto). Y si
hay más operaciones binarias con inversos es necesario apelar a más símbolos.
108 CAPÍTULO 6. ANEXO: OPERACIONES ALGEBRAICAS.

Ejemplo 6.18. Sea ahora AA que, como se ha visto es el conjunto de todas las fun-
ciones de A en A (es decir, AA = {f : A → A}). Como se observó en el ejemplo
6.14, el neutro para la operación composición de funciones (◦) es la función identidad
1A : A → A. Ahora bien, dada una función f ∈ AA , ¿existe el elemento inverso de f
en AA ? Ello significaría que, dada f ∈ AA , exista g ∈ AA tal que f ◦ g = 1A = g ◦ f .
Y, como sabemos, ello significa que g sea la función inversa de f (que denotaremos
por f −1 ).
Y, no siempre existe tal f −1 , porque en AA se están tomando todas las funciones de A
en A, y no toda función de un conjunto en otro posee inversa. Por ejemplo, la siguiente
función no es invertible:

Pero si f es biyectiva, siempre tiene inversa.


De este modo, si se considera el subconjunto B ⊆ AA de las funciones biyectivas de A
en A, y si f ∈ B, entonces sí es cierto que existe f −1 ∈ B tal que f ◦f −1 = 1A = f −1 ◦f .

6.3. Tablas de operaciones.


Definición 6.3. Si A es un conjunto, el orden de un conjunto, denotado por |A| es la
cantidad de elementos de A. Si existe n ∈ N tal que |A| = n, entonces se dice que A es
un conjunto de orden finito. En caso contrario, se dice que el orden de A es infinito.
Teniendo en cuenta la anterior definición, si ∗ : A2 → A es una operación binaria y
|A| es finito, entonces es posible elaborar una tabla que muestra cómo se comporta la
operación ∗ respecto a los elementos de A. Esto es muy útil si la cantidad de elementos
de A es pequeña.

Por ejemplo, sea A = {e, a, b}. En este caso |A| = 3. Y en A se define la operación
binaria ∗ mediante la siguiente tabla:
∗ e a b
e e a b
a a b e
b b e a
Si se quiere calcular a ∗ b, se ubica a en la columna debajo de ∗ (celda azul de la
siguiente tabla) y b en la fila al lado de ∗ (celda verde en la siguiente tabla). Entonces,
para determinar a ∗ b se observa la intersección de la fila donde está a y la columna
donde está b. Se puede apreciar que la casilla de intersección tiene el elemento e (celda
roja en la siguiente tabla), por lo que a ∗ b = e, tal como aparece ilustrado en el
siguiente gráfico:
6.3. TABLAS DE OPERACIONES. 109

∗ e a b
e e a b
a a b e
b b e a

De manera análoga, por ejemplo, se puede ver que a ∗ a = b, b ∗ b = a, e ∗ e = e,


e ∗ a = a, e ∗ b = b, etc. Estos tres últimos ejemplos muestran que, al operar e con
cualquier elemento de la primera fila, deja la fila igual (lo que se ve en la segunda fila),
por lo que e es el neutro por izquierda (es decir e ∗ x = x). Pero obsérvese que si toda
la primera columna se opera con e, la columna queda igual (lo que se ve en la segunda
columna), es decir e ∗ e = e, a ∗ e = a, b ∗ e = b, por lo que e es el neutro por la derecha.
De este modo, e es el neutro de la operación, Pues cumple las dos anteriores igualdades.

Habiendo determinado el neutro, se pueden determinar los inversos de cada ele-


mento, respecto a la operación. Es decir, para cada x ∈ A se debe determinar x−1 ∈ A
tal que x ∗ x−1 = e = x−1 ∗ x. Si x = e, su inverso es e mismo, pues la tabla muestra
que e ∗ e = e; si x = a, obsérvese que a ∗ b = e y que b ∗ a = e, lo que significa que el
inverso de a es b. Y esto también prueba que el inverso de b es a.

Por otro lado, obsérvese la diagonal de la tabla, marcada en azul:

∗ e a b
e e a b
a a b e
b b e a

es decir las celdas que tienen los elementos e, b, a. Respecto a dicha diagonal, la
tabla es simétrica, y dicha simetría indica que la operación ∗ es conmutativa en A.

Ahora bien, se puede apreciar que, al operar dos elementos x, y ∈ A, el resultado


aún pertenece a A. Es decir, la operación es cerrada. Es importante mostrar la cerra-
dura cuando se tienen tablas de operaciones. Si, por ejemplo, al operar dos elementos
el resultado diese por así decirlo h y h ∈
/ A, entonces la operación no es cerrada en A.

Respecto a la asociatividad, esta se asumirá cuando se tengan tablas de operacio-


nes, a menos que se diga lo contrario. Ello porque para probar la asociatividad de un
tabla de operación para un conjunto A de orden n, hay que hacer n3 combinaciones
que cumplan x ∗ (y ∗ z) = (x ∗ y) ∗ z. Por ejemplo, en la tabla anterior, |A| = 3 y, para
probar todos los casos de asociatividad, habría que probar las 33 = 27 combinaciones
para las cuales x ∗ (y ∗ z) = (x ∗ y) ∗ z es cierta. Y, si A tuviese 4 elementos habría que
hacer las 43 = 64 combinaciones. Como se observa, a medida que el orden aumenta,
las cantidad de combinaciones aumenta cúbicamente, por lo que no es apropiado hacer
todas las combinaciones de la asociatividad. Es por ello que se asumirá la asociativi-
dad en la gran parte de los casos donde la operación sea expresada mediante tablas
de operaciones. En otros casos, sí es posible probar la asociatividad de manera analítica.

Ahora, sea B = {α, β, γ, δ} y la operación ⋄ presentada mediante la siguiente tabla:


110 CAPÍTULO 6. ANEXO: OPERACIONES ALGEBRAICAS.

⋄ α β γ δ
α δ γ β α
β γ δ α β
γ β α δ γ
δ α β γ δ
Lo primero que tenemos que mostrar es la cerradura de la operación. Pero esto es
sencillo, porque cada elemento de cada celda es un elemento de B. Es decir, no existe
un resultado de la operación por fuera de B. Luego, ⋄ es cerrada en B.

A continuación debemos identificar el neutro de la operación ⋄. Como se puede


apreciar, la primera columna y la última (donde está δ) son iguales. Y, de modo aná-
logo, la primera fila y la última (donde está δ) también son iguales. Por tanto, δ es el
neutro de la operación ⋄.

Ya habiendo identificado el neutro, identifiquemos el inverso de cada elemento. Esto


es sencillo, porque se puede apreciar que α⋄α = δ, β ⋄β = δ, γ ⋄γ = δ y, evidentemente,
δ ⋄ δ = δ. Por tanto, el inverso de cada elemento es él mismo. Es importante en primer
lugar determinar el neutro antes de determinar los inversos de cada elementos, pues la
elección del inverso de x depende del neutro, pues es necesario que si x′ es inverso de
x, deba cumplir (por un lado), que x ⋄ x′ = δ (que es el neutro), también debe cumplir
(por otro lado) que x′ ⋄ x = δ.
Todos los anteriores ejemplos muestran que una operación algebraica binaria no
sólo está restringida a los conjuntos numéricos usuales (N, Z, Q, R y C). Además,
que las diferentes propiedades de las operaciones binarias pueden estudiarse de ma-
nera puramente abstracta, tomando una operación ∗ que puede representar cualquier
operación que cumple ciertas propiedades.

Si un conjunto A está dotado de una operación binaria ∗, esto lo representaremos


por ⟨A, ∗⟩. Esta operación debe cumplir ciertas propiedades que la describen plena-
mente (vimos algunas con anterioridad). Asimismo, un mismo conjunto puede estar
dotado de una u otra operación binaria. Por ejemplo, no es lo mismo ⟨Z, +⟩ que ⟨Z, ·⟩,
porque en lo primero estamos hablando de los enteros junto con la suma de enteros,
mientras que en lo segundo se hace referencia a los enteros junto con el producto de
enteros.
Se ha hecho énfasis en el “junto con”, porque el conjunto Z solo no es de mucha utilidad,
más allá de servir para probar qué otros conjuntos son equipotentes con Z. Los conjun-
tos necesitan (y en esto hay que hacer énfasis: NECESITAN) de ciertas relaciones (en
este caso, operaciones), para que el conjunto tenga algún tipo de utilidad matemática.
Por ejemplo, se vio en los capítulos 2 y 3 que si un conjunto P está acompañado de una
relación de orden ≤P , se tiene un copo ⟨P, ≤P ⟩ que enriquece mucho más el conjunto P .

Un ejemplo de lo anterior consiste en considerar únicamente el conjunto N. Este


conjunto por sí solo únicamente se usa para determinar qué otros conjuntos son equi-
potentes con él mismo, y por consiguiente, que tienen la menor cardinalidad infinita3 .
3
En el ejemplo 1.1 se sugirió que el conjunto N, a pesar de ser infinito, tiene menos elementos que
el conjunto R. Ello es cierto, y por tanto, N es el menor conjunto infinito. Aunque realmente es al
contrario, se considera a N como el menor conjunto infinito, y se puede demostrar que el infinito de
R es mayor que el de N.
6.3. TABLAS DE OPERACIONES. 111

Pero si es necesario contar, se precisa un orden que diga que de x número natural se
sigue y número natural. El orden usual dice que de 0 se sigue el 1, del 1 se sigue el 2,
del 2, se sigue el 3,..., del n−1 se sigue el n, etc. Pero esto significa que al conjunto N le
estamos otorgando un orden, es decir, que N va acompañado de una relación de orden
≤ (el orden usual). De este modo, ya no se habla sólamente del conjunto N, sino del
par ⟨N, ≤⟩. Este par significa que se tiene un conjunto (en este caso N) acompañado de
una cierta relación (en este caso, una relación de orden usual ≤) tal que dicha relación
influye sobre los elementos del conjunto.

De manera análoga, si se escribe el par ⟨N, +⟩, donde “+” es la suma usual de
naturales, entonces al conjunto N se le está añadiendo la operación suma, enriquecien-
do más el conjunto, porque se está adicionando una serie de propiedades que dicen
cómo sumar números naturales: el conjunto N por sí solo no dice cómo se hace ello,
pero al añadir una operación “+” (y sus propiedades), ella debe describir cómo hacerlo.

Un par como ⟨N, ≤⟩ se dice que es una estructura ordenada. Mientras que el par
⟨N, +⟩ se dice una estructura algebraica. El primero depende de una relación de orden,
mientras que el segundo se determina mediante una operación algebraica. El término
“estructura” hace referencia a la dación, de conjunto A, de una o más relaciones, para
así enriquecer el conjunto con propiedades estructurales. Por ejemplo, la terna ⟨N, +, ≤⟩
hace referencia a la estructura de los números naturales junto con el orden usual y la
suma usual de naturales. Y, es posible ir más lejos y considerar ⟨Z, +, ·, −, 0, ≤⟩ que
consiste en la estructura de los números enteros, dotada de las operaciones algebraicas
binarias binarias “+” y “·” (suma y producto usuales en Z), la operación unaria “−”
(que toma a cada entero z y lo envía a su opuesto aditivo −z), la operación nularia 0
(que es el elemento 0 ∈ Z) y la relación ≤ de orden usual en Z. Evidentemente, esta
estructura es mucho más útil matemáticamente hablando de considerar únicamente el
conjunto Z.

En lo anterior se ha hablado de operación “binaria” y “unaria”, las cuales fueron


someramente definidas en las definiciones 6.1 y 6.2. Sin embargo, también ha men-
cionó que “la operación nularia 0”. ¿Qué significa esto? Para ello, es necesario definir
generalmente, lo que es una operación n-aria, para n ∈ N, n ≥ 0.

Además, las anteriores definiciones de operaciones binarias y unarias tienen un in-


conveniente y es que el conjunto de los símbolos para designar operaciones (+, ·, ×, ⊗,
⊕, ⊙, ∗, ⋆, ⋄, ◦, •, etc.) es limitado, por lo que es más conveniente una notación funcio-
nal f ,g,h,..., f1 ,f2 ,f3 ,...,fn ,..etc., que no se agota, en lugar de los símbolos de operación.

Lo anterior permite ir más allá de la noción de operación binaria y definir una


operación de cualquier cantidad de argumentos de modo preciso. Veamos entonces:

Definición 6.4. Sea A un conjunto diferente de ∅ y n un número natural. Si n > 0,


una operación n-aria es una función f : An → A. Se dice que n es la aridad de la
operación (función). Una operación es finitaria si es una operación n-aria para algún
n ∈ N. La imagen de (a1 , a2 , ..., an ) ∈ An bajo la operación n-aria f se denota por
f (a1 , a2 , ..., an ). Una operación es unaria si n = 1, binara si n = 2, ternaria si n = 3,
etc. Y es nularia (o también llamada 0-aria o constante) si n = 0. En este caso,
112 CAPÍTULO 6. ANEXO: OPERACIONES ALGEBRAICAS.

recuérdese que A0 = {∅}. Y se tiene que f (∅) es una constante a ∈ A. Por ello una
operación nularia se puede pensar como un elemento constante de A

Cuando se tenga un conjunto de símbolos de operaciones, se recurrirá a ellos para


describir las operaciones nularias, unarias, binarias, etc., para dar cuenta de las ope-
raciones de conjuntos o de estructuras algebraicas conocidas. Pero cuando se hable de
manera puramente general, se recurrirá a la notación funcional. Por ejemplo, la suma
de dos números enteros a, b ∈ Z se puede denotar, usando el símbolo “+” por a + b. Pe-
ro se puede denotar, de manera funcional, la suma como la función s : Z2 → Z tal que
toma la pareja (a, b) ∈ Z2 y la envía (es decir, la imagen de la función) a s(a, b) ∈ Z.
Esto significa que s(a, b) = a + b. Sólo son dos maneras de escribir lo mismo. Pero la
notación funcional es mucho más útil para describir una operación n-aria cualquiera.

Teniendo en cuenta la definición 6.4 y su anterior reflexión, se presentarán el pri-


mer tipo de estructura algebraica básica. Aquella que está dotada de una operación
algebraica binaria, una unaria y una nularia, pero en la cual dichas operaciones cum-
plen diferentes propiedades. Esta estructura es conocida como grupo. Este es sólo un
ejemplo de estructuras más generales (denominadas álgebras) que se estudiarán más
adelante4 . Pero para poder acceder a la idea abstracta de álgebra, los grupos consti-
tuyen un preámbulo adecuado.

4
De hecho, ya se ha visto un tipo de álgebra, que son los retículos, los cuales se volverán a estudiar
más adelante.

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