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Procesión del Corpus Christi 2024

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PROCESION DEL CORPUS CRISTI, POR LAS CALLES DEL SECTOR PARROQUIAL.

2024.
Queridos hermanos nos disponemos a sacar en procesión el Cuerpo de
Cristo, presencia real de Cristo en medio de nosotros. En esta tarde
queremos alabarlo, adorarlo y manifestarle nuestro inmenso amor por
quedarse como alimento para cada uno de nosotros.
La procesión llevará el siguiente orden: en primer lugar la camioneta que
lleva la amplificación y al coro, en seguida la camioneta con la custodia,
siguiendo los acólitos, sacerdote y toda la comunidad de feligreses.
Canto.

L1: El día de jueves Santo, el Señor, nos dijo: «Tomen y coman, tomen y
beban».

Hoy, el Señor, va delante: sale a nuestras calles, para que -nosotros junto con
Él- seamos testigos y testimonio de su amor y de su entrega.

L2: Señor, presente en la Hostia Santísima, Tú eres nuestro alimento: Tú eres


verdaderamente el Pan bajado del cielo. Tú eres el Buen Pastor. Tú eres el
Camino.

Esta tarde te llevamos por las calles de esta Parroquia tuya. Esta tarde,
Señor, Te pedimos:

L1: Guíanos por los caminos de nuestra historia.

L1: Sigue mostrando a la Iglesia y a sus pastores el camino recto.

L2: Mira a la humanidad que sufre, que vaga insegura entre tantas
interrogantes.

L1: Mira el hambre física y psíquica que la atormenta.

L2: Da a los hombres y mujeres el pan para el cuerpo y para el alma.


L1: Dales trabajo.

L2: Dales luz.

L1: Dales a ti mismo.

L2: Purifícanos y santifícanos a todos.

L1: Haznos comprender que nuestra vida sólo puede madurar y alcanzar su
auténtica realización mediante la participación en tu pasión, mediante el «sí»
a la cruz, a la renuncia, a las purificaciones que tú nos impones.

L2: Une a tu Iglesia: une a la humanidad herida. Danos tu salvación. Amén.

Canto.

L1: Al Salvador alabemos, que es nuestro pastor y guía. Alabémoslo con


himnos y canciones de alegría.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Alabémoslo sin límites y con todas nuestras fuerzas, pues tan grande es
el Señor, que nuestra alabanza es poca.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro pan, pues él es el pan
de vida, que nos da vida inmortal.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

***

L2: Al llevar la Eucaristía por nuestras calles, queremos introducir el Pan


bajado del cielo en nuestra vida diaria.

L2: Queremos que Jesús camine por donde caminamos nosotros. Queremos
que Jesús viva donde vivimos nosotros.
L1: Nuestro mundo, nuestra existencia debe transformarse en su templo.

L2: En esta tarde, como Comunidad Parroquial, proclamamos que la


Eucaristía es todo para nosotros: que la Eucaristía es nuestra vida misma y la
fuente del amor que vence la muerte.

L1: Esta noche reconocemos que de la Comunión con Cristo Eucaristía brota
la caridad que transforma nuestra existencia y sostiene el camino de todos
nosotros hacia la Patria Celestial.

Canto.

L2: Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce. Doce entonces lo
comieron, y, después, todos los hombres y mujeres.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos; que nuestra alma se
desborde en todo un concierto santo.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete


divino, el banquete del Señor.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria).

PRIMER ALTAR. CAPILLA SANTISIMA TRINIDAD. PAN Y ESPIGAS.

L1: Retomamos nuestro caminar cantado junto al coro.

***

L2: Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por los calles de nuestra
Parroquia. Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria, a su
bondad.
L1: Que nuestras calles sean calles de Jesús. Que nuestras casas sean casas
para Él y con Él. Que nuestra vida de cada día esté impregnada de su
presencia.

L2: Con este gesto, ponemos ante sus ojos los sufrimientos de los enfermos,
la soledad de los jóvenes y los ancianos, las tentaciones, los miedos, toda
nuestra vida.

L1: La procesión quiere ser una gran bendición pública para nuestra
Parroquia: Cristo es, en persona, la bendición divina para el mundo. Que su
bendición descienda sobre todos nosotros.

Canto.

L2: Esta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey, que termina con la
alianza tan pesada de la ley.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: En aquella última cena Cristo hizo la maravilla de dejar a sus amigos el
memorial de su vida.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L2: A cada invocación responderemos: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Señor Jesús, Tú eres la vida de la familia: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Cuando Tú estás en la familia, el hogar es un manantial de vida y


alegría: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida del niño gestado en el vientre materno: Quédate con
nosotros, Señor.

L2: Tú eres la vida del anciano o enfermo que transita hacia la tarde de su
vida: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida del joven que estudia, trabaja y sueña con un futuro digno
y próspero: Quédate con nosotros, Señor.
L2: Tú eres la vida de los jóvenes que dejándolo todo te siguen en la vocación
sacerdotal o religiosa: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida de los jóvenes que enamorados te siguen y amándose en ti


van descubriendo la vocación maravillosa del matrimonio: Quédate con
nosotros, Señor.

L2: ¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos, Delante de tu Santísimo


Cuerpo Sacramentado que hagas de nosotros, agua que apague la sed de los
hombres, pan partido para los hermanos, luz para los que caminan en
tinieblas, vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.

Canto.

L1: Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne, y lo que


antes era vino queda convertido en sangre.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón; mas si las vemos
con fe, entrarán al corazón.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria).

L2: A cada invocación responderemos: Quédate con nosotros, Señor.

L1: Señor, Tú eres la vida del trabajador: obrero, artesano, profesional,


empresario, comerciante, que en el sacrificio de cada día descubren que con
sus luchas y cansancios construyen la Patria: Quédate con nosotros, Señor.

L2: Tú eres la vida de los animadores de la sociedad: de los gobernantes y


políticos, de los maestros, de los artistas, de los periodistas y los
intelectuales, de los guardianes de la seguridad pública: Quédate con
nosotros, Señor.

L1: Tú eres la vida de los pastores, sacerdotes y religiosos, Mensajeros del


Don de Dios que es alegría y paz, bondad y misericordia para los corazones
cansados: Quédate con nosotros, Señor.
L2: Tú eres la vida del pobre en todas sus manifestaciones de miseria: del que
necesita trabajo, del que tiene hambre y frio, del que no tiene vivienda, del
que está enfermo, del que vive en la calle, del que está preso, del que sufre
física y moralmente: Quédate con nosotros, Señor.

L1: ¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos, Delante de tu Santísimo


Cuerpo Sacramentado que hagas de nosotros, agua que apague la sed de los
hombres, pan partido para los hermanos, luz para los que caminan en
tinieblas, vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.

Canto.

SEGUNDO ALTAR CAPILLA SANTA ANA. EL CALIZ Y UVAS.

Retomamos nuestra procesión cantando.

L2: Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o


en el vino Cristo está todo completo.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

L1: Los Apóstoles recibieron el don de la Eucaristía en la intimidad de la


última Cena, pero este don estaba destinado a todos, al mundo entero.

L2: Precisamente por eso hay que proclamarlo y exponerlo abiertamente,


para que cada uno pueda encontrarse con «Jesús que pasa», como acontecía
en los caminos de Galilea, de Samaria y de Judea, para que cada uno,
recibiéndolo, pueda quedar curado y renovado por la fuerza de su amor.

L1: Ponemos ahora en el altar a todos aquellos que sufren en el cuerpo y el


alma alguna dolencia, por los que sufren enfermedades en fase terminal, por
los que se encuentran solos y abandonados en los hospitales y carecen de
cualquier ayuda. Para que suscite el Señor una Palabra de Vida, y lleve un
mensaje de esperanza a todos los atribulados.

L2: ¡Jesucristo Señor de la vida! Te suplicamos, Delante de tu Santísimo


Cuerpo Sacramentado que hagas de nosotros, agua que apague la sed de los
hombres, pan partido para los hermanos, luz para los que caminan en
tinieblas, vida para los que van a tientas en las sombras de muerte.
Canto.

L1: Puede ser tan sólo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria).

L2: Señor, te consagramos las familias del mundo entero, todos los
matrimonios, en especial los que se encuentran en dificultad, los padres y los
hijos, los niños no nacidos, las jóvenes parejas y los novios.

L1: Te suplicamos, Jesús, por todos nuestros parientes y seres queridos.


Condúcelos a la luz de la verdad, consérvalos siempre en esa verdad y
concédeles el don de la perseverancia.

L2: Te pedimos por nuestros parientes, padres y madres; por nuestros


hermanos y hermanas, por cada uno de ellos en particular; por nuestros
abuelos y abuelas y toda nuestra familia; por nuestros amigos más íntimos;
por nuestros maestros y alumnos, por nuestros vecinos, por todos aquellos
que nos quieren bien y por los que no nos quieren; por nuestros enemigos;
por los que nos insultan y calumnian.

L1: Te pedimos por ellos, no sólo en esta vida, sino también en su muerte,
para que tengan la dicha de morir en gracia de Dios, para que Dios se digne
admitirlos a su presencia. Amén

Canto.

TERCER ALTAR CAPILLA PADRE ALBERTO HURTADO. MANOS PARTIENDO


PAN.

L1: Nos dirigimos al templo parroquial donde Cristo nos espera para celebrar
con nosotros la Eucaristía. Cantamos.

L2: El pan que del cielo baja es comida de viajeros. Es un pan para los
hijos. ¡No hay que tirarlo a los perros!

S: (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)


L1: En esta oración te entregamos, Señor, a nuestros seres queridos difuntos.

L2: Concédeles El descanso eterno, y que la luz perpetua los ilumine.

(Padrenuestro, Avemaría y gloria).

L1: Dios misericordioso, que nos perdonas y quieres la salvación de todos los
hombres, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María
Santísima y de todos los santos, concedas a las almas de nuestros padres,
hermanos, hijos, parientes, amigos y bienhechores, que han salido de este
mundo, la gracia de llegar a la reunión de la eterna felicidad. Amén.

Canto.

L2: Señor, aquí estamos en tu presencia, adorándote y sirviéndote, ayúdanos


para que podamos estar siempre junto a Ti, aumenta en nosotros la fe y
danos la perseverancia para no perdernos por el camino del mal.

(Padrenuestro, Avemaría y gloria).

L1: En la mesa eucarística se forjar los profetas de la justicia y la solidaridad.


El alimento de la verdad nos impulsa a denunciar las situaciones indignas del
hombre y la mujer, en las que a causa de la injusticia y la explotación se
muere por falta de comida.

(Padrenuestro, avemaría y gloria).

L2: En la mesa eucarística se recibe la luz y la fuerza, la paciencia y la


esperanza, el consuelo y el amor que necesitamos. Nos da fuerza y ánimo
para trabajar sin descanso en la construcción de la civilización del amor.

(Padrenuestro, Avemaría y gloria).

L1: los invito para que nuestro canto se haga oración.

Llegada al templo.

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