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Religion 07

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Introducción

«Fratelli tutti» es, asegura el Papa, una encíclica social y un aporte a la reflexión
para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a
otros, seamos capaces de reaccionar con un sueño de fraternidad y de amistad
social que no se quede en las palabras.
«Si bien la escribí desde mis convicciones cristianas, que me alientan y me
nutren, he procurado hacerlo de tal manera que la reflexión se abra al diálogo con
todas las personas de buena voluntad».

CAPÍTULO PRIMERO: Las sombras de un mundo cerrado

El Papa -continuamos con nuestro resumen de Fratelli Tutti- hace un recuento de las
amenazas como la pérdida de conciencia histórica, la desconfianza disfrazada de la
pérdida de algunos valores, la polarización política, la imposición de un modelo
cultural único, la cultura del descarte que afecta principalmente a los no nacidos y a
los ancianos, la inequidad que favorece el crecimiento de la pobreza, las diversas
formas de injusticia, la esclavitud moderna, guerras, atentados, persecuciones por
motivos raciales o religiosos, la globalización sin rumbo, la pandemia, la
desinformación y la amenaza a los migrantes.

CAPÍTULO SEGUNDO: Un extraño en el camino

El Santo Padre cita el capítulo 10 del Evangelio de Lucas, en el que el evangelista


narra la Parábola del buen samaritano, «un ícono iluminador, capaz de poner de
manifiesto la opción de fondo que necesitamos tomar para reconstruir este mundo
que nos duele».
En el Nuevo Testamento resuena con fuerza el amor fraterno, con citas como:
«Toda la Ley alcanza su plenitud en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo» .; y «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a
quien no ve» .
Reconoce que, a veces, le asombra cómo la Iglesia tardó tanto en condenar
contundentemente la esclavitud y diversas formas de violencia, pero con el
desarrollo de la espiritualidad y la teología ya no hay excusas. No obstante, lamenta
cómo algunos se sienten alentados «o al menos autorizados por su fe» para
sostener diversas formas de nacionalismos cerrados y violentos, y actitudes
xenófobas.

CAPÍTULO TERCERO: Pensar y gestar un mundo abierto

El Papa -seguimos con este resumen de Fratelli tutti- nos dice que un ser humano
sólo se desarrolla plenamente en la entrega sincera a los demás, pero no sólo con
nuestra familia o amigos, pues «grupos cerrados y las parejas autorreferenciales,
que se constituyen en un ‘nosotros’ contra todo el mundo, suelen ser formas
idealizadas de egoísmo y de mera autopreservación».
El amor que se extiende más allá de las fronteras tiene en su base lo que llamamos
«amistad social» en cada ciudad o en cada país. No se trata –dice el Papa- del falso
universalismo de quien necesita viajar constantemente porque no soporta ni ama a
su propio pueblo, o del universalismo autoritario y abstracto, planeado por algunos
para homogeneizar, dominar y expoliar.

CAPÍTULO CUARTO: Un corazón abierto al mundo entero

Este capítulo el Papa se centra en el problema migratorio. Aunque reconoce que en


la acogida existe el riesgo de una «esclerosis cultural», para evitarlo «se necesita
un diálogo paciente y confiado, para que las personas, las familias y las
comunidades puedan transmitir los valores de su propia cultura y acoger lo que hay
de bueno en la experiencia de los demás». El Papa hace un llamado al intercambio
entre países, pues la ayuda mutua «en realidad termina beneficiando a
todos». Toda cultura sana –puntualiza el Papa-, es abierta y acogedora por
naturaleza, de tal modo que una cultura sin valores universales no es una
verdadera cultura.

CAPÍTULO QUINTO: La mejor política

En concreto, critica al populismo —entendido como «la habilidad de alguien para


cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con
cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación
en el poder»— y el «dogma de fe neoliberal», pues asegura que el mercado por sí
mismo no resuelve todo.

CAPÍTULO SEXTO: Diálogo y amistad social

El diálogo es el primer paso para acercarnos, expresarnos, conocernos, tratar de


comprendernos y buscar puntos de contacto. Sin embargo, el Papa asegura que no
debemos de confundir diálogo con «un febril intercambio de opiniones en las redes
sociales, muchas veces orientado por información mediática no siempre
confiable». El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de
vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o
intereses legítimos. «El diálogo que necesita ser enriquecido e iluminado por
razones, por argumentos racionales, por variedad de perspectivas, por aportes de
diversos saberes y puntos de vista, y que no excluye la convicción de que es posible
llegar a algunas verdades elementales que deben y deberán ser siempre
sostenidas».

CAPÍTULO SÉPTIMO: Caminos de reencuentro

El Papa Francisco recuerda en esta encíclica que el proceso de paz es un


compromiso constante en el tiempo. Si bien el perdón es indispensable para la
búsqueda activa de la reconciliación, el Papa recuerda que perdonar no quiere decir
permitir que sigan pisoteando la propia dignidad y la de los demás. La
clave, asegura el Papa, está en «no hacerlo para alimentar una ira que enferma el
alma personal y el alma de nuestro pueblo, o por una necesidad enfermiza de
destruir al otro que desata una carrera de venganza». El Papa también habla de la
guerra, a la que califica como una amenaza constante, lejos de ser un fantasma del
pasado.

« Ya que, si no se lo niego al peor de los criminales, no se lo negaré a nadie, daré a


todos la posibilidad de compartir conmigo este planeta a pesar de lo que pueda
separarnos», escribe el Papa.

CAPÍTULO OCTAVO: Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo

, El Papa Francisco asegura que las distintas religiones, a partir de la valoración de


cada persona humana como criatura llamada a ser hijo o hija de Dios, ofrecen un
aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia
en la sociedad. El Papa asegura que la Iglesia católica valora la acción de Dios en
las demás religiones, y no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo
y verdadero. Sobre la violencia y el terrorismo religioso, el Santo Padre advirtió que
"el culto a Dios sincero y humilde no lleva a la discriminación, al odio y la
violencia, sino al respeto de la sacralidad de la vida, al respeto de la dignidad y la
libertad de los demás, y al compromiso amoroso por todos". Concluye esta encíclica
con una reflexión en torno al beato Carlos de Foucauld, a quien describe como "una
persona de profunda fe, quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un
camino de transformación hasta sentirse hermano de todos".

""Él fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación
con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano. Que Dios inspire
ese sueño en cada uno de nosotros.

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