ESCUELA NORMAL SUPERIOR N° 30 “DOMINGO
FAUSTINO SARMIENTO”
TRABAJO PRÁCTICO N° I
SEMINARIO: “Sexualidad Humana y Educación”
PROFESORA A CARGO: Gareis, Carolina
INTEGRANTE: DE POLI, Nerina.
FECHA DE ENTREGA: 08 – 05 – 2020
4to año Profesorado en Educación Primaria
¿Que distinción hace la autora entre el abordaje de la sexualidad desde el
concepto restringido y el concepto amplio? Explica la diferencia.
Luego de la lectura del texto Educación sexual en la escuela. Perspectivas y
reflexiones (2007), se observa la distinción que realiza A. Clement sobre el abordaje
de la sexualidad, en cuanto al concepto restringido y al concepto amplio, siendo este
primero aquel que en la cotidianeidad se hace llamar “educación sexual”, para
referirse a la información sobre aspectos de la sexualidad genital que se le otorga a
los niños; entre ella se identifica de donde vienen los niños, como se originan, los
riesgos de las relaciones sexuales, la manera en que se puede evitarlos, etcetera.
Entonces, desde esta perspectiva, se puede decir que la educación sexual es
“adultocéntrica” ya que se centra en la genitalidad y deja de lado los aspectos de la
sexualidad que pasan por distintas necesidad según las etapas vitales de niños y
jóvenes.
Desde el concepto amplio, en cambio, se busca que los sujetos se vuelvan
críticos y reflexivos para que no se tome como natural lo que se presenta desde el
sistema de creencias, para esto es necesario contar con referentes que ayuden a
resolver los conflictos que se presentan entre el sistema de creencias que posee el
niño y la realidad que se les presenta.
Por tal motivo, se debe destacar que los contenidos de la educación sexual no
intencional que transcurre como parte del proceso de socialización dependen de la
cultura del grupo social en el que los sujetos están insertos. Se considera que la
educación sexual consiste en el conjunto de influencias que reciben los sujetos a lo
largo de toda la vida, con objetivos explícitos que inciden en la organización de la
sexualidad, la construcción de la identidad, el ejercicio de los roles femeninos y
masculinos, la manera de vincularse con los demás, la formación de actitudes hacia
lo sexual, la incorporación de valores, pautas y normas que funcionan como marcos
referenciales sobre los múltiples comportamientos sexuales y la construcción de
conocimientos sobre los distintos aspectos de la sexualidad.
Elabora un escrito que contenga comentarios sobre los siguientes temas que
menciona la autora: socialización- dimensión biológica – educar en los
silencios- alcances de la educación en sexualidad- los patrones de género se
aprenden.
¿De qué hablamos cuando hablamos de educación sexual?
Cuando hablamos de sexualidad no debemos hacer referencia solo al hecho
biológico en si mismo, es decir, el sexo que se trae al nacer. La consideración
errónea de que las conductas establecidas por los patrones de género responden a
condiciones naturales e inmodificables suele usarse para justificar el sometimiento
de un género sobre el otro y negarle derechos básicos, como ha ocurrido –y aún
ocurre– con los derechos cívicos y laborales de la mujer, los derechos sobre su
cuerpo, los derechos a recibir educación formal y a participar en la vida ciudadana
como asi también, los derechos a ser respetada del mismo modo que los hombres.
Socialmente se construyen modelos de comportamientos que, se estiman,
son los esperados que desarrollen los varones por un lado, y las mujeres, por otro.
Estos patrones que no responden a caracteristicas innatas, se adquieren en el
proceso de aprendizaje social, aquellos que encontramos en la familia, la escuela,
los medios de comunicación y las interacciones sociales en general, se imponen a
traves de costumbres, modos y pautas que son artificiales, y que se dan a lo largo
del proceso de socialización de una persona, proceso por el cual la educación
sexual ocupa un lugar privilegiado. Al ocupar este lugar, es necesario que se ponga
en palabras a la sexualidad, que no se la posicione en el banquillo de los acusados,
como algo de lo que no se puede hablar, que genera miedo, molesta y asusta, pero
paracería que todo lo contrario sucede con la puesta en acto de la genitalidad, por
ejemplo en la pornografía que está tan alcance de las manos para un joven.
Cabe preguntarse, por consiguiente, ¿Cómo podemos hacer hablar a ese
silencio, a eso que no se dice? A lo largo de toda la vida existen diferentes
educadores sexuales, el primer educador sexual es la familia, que genera
determinantes en la organización de la sexualidad, la construccion de la identidad y
de la vida psiquica (o subjetividad). En segundo lugar, se identifica en el paso por el
jardin maternal, luego por la primaria y la media con una duración que se prolonga a
lo largo de todo el tiempo. Ambos educadores, la familia y la escuela, varían pero, a
su véz, se complementan y se necesitan entre si ya que las instituciones escolares
pueden ser espacios de articulación de instituciones familiares, de salud y otras para
llevar a cabo una tarea de educación sexual integral, analizando las contradicciones
que presenta nuestra cultura para facilitar una mayor coherencia. Ante el
interrogante en cuestión debemos considerar que los docentes necesitarán incluir
los procesos de educación sexual como tema en su formación para abordar con
solvencia los contenidos necesarios en cada etapa del desarrollo infantil y juvenil,
para analizar la organización del mundo cotidiano escolar como factor de educación
sexual, para diseñar estrategias de intervención pedagógica, y organizar formas de
trabajo junto con los padres y otras instituciones.
Análisis de la nota periodística: “Educación Sexual Integral: casi todas las
escuelas la incluyen en las clases pero suelen evitar los temas "más
sensibles", a la luz del texto de Eleonora Faur, en el texto “Derecho de niños,
niñas y adolescentes, desafío para docentes”.
Eleonor Faur (2003) postula que la educación sexual es una educación “para
ser” mas que “para hacer” ya que busca transmitir herramientas de cuidado antes
que modelar comportamientos. Ella sostiene que educar en sexualidad implica
ofrecer información adecuada y veraz sobre aspectos vitales de la sexualidad, como
forma de relación entre las personas, asi como también, orientar hacia el acceso a
los recursos de salud pública que permitan vivir la sexualidad de forma responsable,
plena y segura.
Si enfocamos la mirada y realizamos un análisis del artículo, podemos
observar que, si bien se aspira a una educación sexual integral, los educandos no
logran adquirir los conocimientos esperables, aquí surge la problemática en tanto
que, aún, en la escuela y en la familia, no cuentan con la enseñanza específica para
llegar a sus objetivos. Venimos de una generación que está acostumbrada a
acallar los temas de la sexualidad, y que es más cómodo dejar esos temas para otro
momento sin pensar que los niños quedan sin el acompañamiento de adultos
significativos en la busqueda de interlocución para cuestiones que son propias de la
vida, que les movilizan cantidad de emociones y sensaciones.
La noticia expone que los tres temas que menos vieron los chicos fueron, no
por casualidad, los más delicados: la mitad recibió información sobre embarazo, al
43% se lo instruyó en métodos de prevención del embarazo y enfermedades de
transmisión sexual y solo el 37% tuvo lecciones sobre "cómo evitar el abuso sexual".
Ante esto, tal como lo afirma L. Faur, la escuela debe operar como aquella institución
que contribuye a equiparar las oportunidades de acceso a información y recursos de
los adolescentes de todo el país.
En el artículo se especifica que a partir de la ley de ESI que rige desde 2006,
“se dejó asentado que todos los estudiantes, sin importar si concurren a escuela
pública o privada, debían recibir clases desde el nivel inicial hasta el secundario”,
aunque (…) “la prueba Aprender evidenció un patrón: a medida que los temas se
vuelven "más sensibles", menos se tratan en las aulas. La brecha va desde el 86%
hasta el 37%. Los contenidos más dictados son los de cuidado del cuerpo y salud;
los que menos se imparten se relacionan a cómo evitar abusos sexuales”. Entiendo
que es necesario, ante esta problemática, revisar el papel que se le otorga a la
escuela respecto a la educación sexual, aquel que L. Faur desarrolla como la
escuela que contribuye a la construcción de la ciudadanía, también cuando es capáz
de respetar las necesidades y los derechos de los niños y adolescentes que
acompaña en su crecimiento. La que ofrece herramientas para desarrollar la
autonomía, el cuidado del si mismo, y de los otros, en el contexto de relaciones
sociales respetuosas y equitativas, para que sea una realidad posible de construirse
para todos y todas.
En síntesis, y siguiendo con los lineamientos de la autora Faur si bien nos
encontramos en una etapa de transición, es decir un proceso que llevará su tiempo
poder materializar los contenidos en su totalidad dentro de las aulas, no debemos
perder de vista que educar en sexualidad es una forma de apreciar que la vida
sucede en un cuerpo y que, como seres humanos, podemos también entender,
analizar y cuidar lo que sucede con nuestros cuerpos, como parte del desarrollo
integral de nuestra ciudadanía y nuestras relaciones.
BIBLIOGRAFÍA
Ana Clement, 2007. Educación sexual en la escuela. Perspectivas y
reflexiones. Algunas Consideraciones pedagógicas sobre la educación
sexual. Hilda Santos (pag. 5 a pag.22) 1ª ed. Buenos Aires. Ministerio de
Educación. Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Eleonora Faur, 2007. Derecho de niños, niñas y adolescentes, desafío para
docentes”.
Nota periodística: https://www.infobae.com/educacion/2019/03/14/educacion-
sexual-integral-casi-todas-las-escuelas-la-incluyen-en-las-clases-pero-suelen-
evitar-los-temas-mas-sensibles/