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"Hatuchay: Vida, Música y Realidad"

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Maxi Sanguinetti
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HATUCHAY

Yo quiero morirme en Hatuchay.


¡Hoy, a las 12 hora peruana, en Hatuchay renacerá Nuestro Señor!
¡Hoy, en Hatuchay, hay más velas y flores rojas que en toda Marsella!
¡Ay, Hatuchay, que suene la Marsellesa tocada por los Teckis del Perú!
¡Ay, ay, ay, yo quiero morirme en Hatuchay!
¡Ay, yo quiero llevar a mi gordo y hermoso hijo Baltazar a Hatuchay!
¡Vamos Baltazar a bailar a Hatuchay!
¡Ay, somos profanos del amor todo el día buscando la música
todo el misérrimo día detrás de la melodía que nunca sonará, y sólo
encontramos este inaudible quejerío de cacerolas y vasos de vino!
¡Hatuchay, Hatuchay, horripilante música, mientras las peruanas se parten la cabeza a
botellazos!
¡En dónde estamos Baltazar, en dónde podemos estar si no es en Hatuchay!
¡En Hatuchay vamos a tomarnos toda la cerveza, sin compartir ni una gota con el
tránsfuga del dueño! ¡Rata vividora de compatriotas!
¡En Hatuchay quiero vivir, en Hatuchay quiero morir, sí, sí!
¡Vamos a emborracharnos Baltazar a Hatuchay!
¡Vamos a mirarle el hermoso pulpo a la moza que se hace la linda entre borrachos!
Rosa: entre borrachos cualquier mina es linda.
¡Pero tu belleza supera toda borrachera!
Somos dos negros egoístas chupándonos todo en Hatuchay...
¡Vamos a emborracharnos Baltazar a Hatuchay!
¡Hatuchay, Hatuchay, ay, ay!

SVENJA PETRESCA, ENTRE PERON Y MITRE

Ucraniana, alta, demoledora, reparte volantes de Radio Taxi,


hasta las tres de la tarde cuando cambia su puesto a su hijo.
Ucraniano, alto, demoledor, 19 años.
Vive en un hotel de la calle Sarmiento, pero nunca supe bien cual.
“Para qué quiere tú saber mi hogar”.
Su marido se llama Pablo, ucraniano, alto, rubio, demoledor.
Tardes enteras la esperé a las tres de la tarde,
el hijo sabía que me raspaba a la madre, no le importaba.
Él buscaba a quien raspar.
En lo posible alta, morochaza, ucraniana no, gringa no,
criolla sí, demoledora, sí, sí.

DIARIOS Y REVISTAS DEL PARAGUAY

El redactor de la Revista del Paraguay


por un pucho de guaraníes le inventó una muerte a Márquez.
Y ahora Márquez escribe por dos mangos en una revista policial paraguaya.
Salir en página policial. Muerte con foto: era la única manera que
tenía Márquez de ingresar al Mercado Paraguayo,
el único que le faltaba a su carrera dacatilográfica.
¿Es eso realismo mágico?
Los diarios son hijos de la Irrealidad.
Svenja se enteró de su muerte a través de los diarios.
Mi padre se enteró de su muerte a través de los diarios,
anotó la dirección y fue a su velorio.
¿Qué hacés acá?, le dije.
¡No tengo derecho ni de venir a mi velorio!, me dijo.
Si estamos muertos, mejor es no enterarnos y seguir viviendo.
Siempre habrá una tapa para tu muerte.
La realidad inventada de diarios, semanarios y flashes p´atrasca pa leer.
Revista de tres colores nadie debe dejar de leer.
Revista de tres colores es algo excitante para los oídos.
Todo combina con el negro, el blanco y la sangre.
¿No es así, pillo piloto dactilográfico?
Negro y rojo, muerte y tragedia es la clave del negocio.
Mañana aparecerá en primera plana la muerte de esos seres
de corazón pobre y amor barato, como el papel de diarios
que nos mancha los dedos, y después la boca, la cabeza y todo.
“¡Esto!”; “¡Así!”; “Sucesos policiales” – tiene un subtítulo genial,
“la luna en tus manos”.
Muerte, engaños, violaciones, estafas –Abogados, despidos, divorcios,
indemnizaciones, sucesiones.
El mundo está armado al tamaño de la hoja de los diarios.
“Un chacal violó a la mujer del comisarío en la orilla del río”.
Y la mujer del comisarío estaba cogiendo con uno de mayor rango de la Gendarmería.
Todo se distorsiona, se escabulle, hasta que finalmente sale a la luz
y alguien se entera que es un cornudo en la sección de Sociales.
Y otro se enteró que había muerto leyendo la página de Defunciones.
¡Ay, prensa mundo, diario-mundo y mundo-diario!
Todo en uno.

IDAS Y VUELTAS EN UNA NOCHE INOLVIDABLE, NOCHE DE SENSACIÓN


TOTAL, PORQUE CANTA EL PICAFLOR LIMEÑO...

Esta noche, ¡ya!, en el escenario canta para nosotros El Picaflor Limeño.


Hoy sube al escenario el Rey Carnavalesco de la Alegría del Perú. ¿Ustedes, porteños
del diablo, tienen una mínima idea de lo que eso significa? Que levante la mano el
diablo que sea capaz de beberse toda esta dicha de un saque.
A quién le entra en el estómago esta bendición amaranta, esta dicha ámbar cristalizada
con burbujas.
Mi mesa en el Hatuchay, manteles floridos y flores sobre lo florido,
servilletas de cretonas, Incas Seven, Legers, Cuzqueñas, todo eso hay en mi mesa,
pero Adela no me quiere.
¡Que no me quiera Adela!, igual doy gracias, por la variedad de dulces y flores de mi
mesa.
Hoy toca para nosotros y solamente para ¡muás!, El Gran Picaflor Bailable del Perú.
¡Baila, baila, canta Picaflor limeño, canta y gánale de golpe a la muerte!
Cada que baila, cada que canta, cada que un peruano sube al escenario, es una cosa de
alegría sin fin,
infla sus pulmones con el aplauso de las polleras a lunares y los alientos insoportables.
Posters de palmeras, letras multicolores, playescas imágenes en el televisor gigante.
¡Hoy toca, canta y baila el Gran Picaflor Bailable del Perú!
A ver, vos, dueño de Hatuchay, ¿sabe lo que eso representa?
Más, mil veces más que un ticket de Cuzqueñas, mucho más que un suculento
plato de cabrito.
Sé que me moriré y no volveré a escuchar al Picaflor Bailable del Perú sobre un
escenario y eso me entristece.
Sé que nunca volveré a sentir estas canciones que hoy canta,
y quedarán en mi memoria y en la de los 20 o 30 que estamos
esta noche podrida en Hatuchay.
20 o 30 piojos previlegiados por la vara cuentera del Señor.
Yo quisiera morirme ahora, acá en Hatuchay, ¡qué efímera es la alegría del
trabajador!
¡Y qué larga es la daga del yirear tristeza por un pan!
Mas, yo quisiera yirear eternamente en Hatuchay.
Si no estoy muerto todavía, quisiera morirme en Hatuchay.

................. .................

El Gran Picaflor Bailable les habla a ustedes que pasan por la vereda indiferentes
alzando la nariz, y odiando esta música.
“La música no se odia cuando no se la comprende”.
“La música tampoco se comprende cual cálculo matemático, pues la música es ilógica
¡y vaya si es ideológica!, y se siente como todas las macanas que hcaemos a lo largo
de nuestras vidas. Peleas, borracheras, embarazos, escapes, despidos, tiros, engaños,
de todo eso nos habla, y por eso mismo, es nuestra música...

EL DUEÑO DE HATUCHAY

Mi único Dios es el Dueño de Hatuchay,


tiene un pollo en la heladera, mayonesa, sidra.
y helado, ¡todo lo que necesito para ser feliz!
Y tiene todo eso porque es el Dueño,
tiene todo eso y más porque es el Capo Total,
el único que la agita en serio en todo el Ancho Hatuchay.
Aunque me exploten de día y de noche me chupen la sangre,
yo estoy feliz en Hatuchay.
Cielo no es dinero.
Esta noche iremos con el ayudante de cocina y con Rosa,
la moza hermosa, a reclamarle al dueño:
¡Con 160 pesos no llegamo a fin de mes!

Rompimos unos platos, quebramos unas copas, comimos detrás


del mostrador, leímos la prensa escrita en Hatuchay,
pero: ¡No llegamo a Fin de Mes!,
ni de carambola,
ni de emboquillada,
ni de casualidad llegamo a Fin de Mes.

“Sí, yes, es re wing estar en Hatuchay,


es re metal pesado, frecuentar el Hatuchay,
el “Hatu” es lo más de lo mejor”.
Entonces, ¡dénnos más moneda para irnos a Mamancay!;
¡dale, Hatuchay!

Queremos cumbeantear, comer, singar...


Al dueño de Hatuchay: no seas patrón-trolo,
con 160 mangos no llegamo a Fin de Mes,
no llevamo a Baltazar a Plaza Lucifer,
160 no alcanza ni pa putañear ni pa emputecer.
Explotación justa, pero no basura ni quemera.
No hay caso, no hay caso,
nadie quiere pagar más de 160 de mensualidad.

“Es re wing estar en Hatuchay,


es re metal pesado frecuentar el Hatuchay,
es lo más de lo mejor estar en Hatuchay”.
Pero dénnos más moneda para irnos a Mamancay,
¡dale, Hatuchay!, no seas Patrón-trolo, Hatuchay...
Washington Cucurto

Washington Cucurto es el seudónimo de Santiago Vega, argentino, nacido en 1973 en


la localidad de Quilmes, provincia de Buenos Aires. En 1998 publicó Zelarayán (1er.
Premio del segundo Concurso hispanoamericano Diario de Poesía), una colección de
poemas cuya edición fue distribuida en toda Argentina por la Secretaría de Cultura de
la Nación, pero en el año 2001, una bibliotecaria anónima de Santa Fe incineró por su
cuenta los ejemplares del libro que habían llegado hasta esa biblioteca por
considerarlo xenófobo, pornográfico y racista. En 2000 publicó La Máquina de hacer
paraguayitos (Ediciones Siesta) y en 2003 Cosa de negros (Interzona). En 2003 recibió
la Beca de la Fundación Antorchas para la publicación de Veinte pungas contra un
pasajero, editado posteriormente por Vox Ediciones, quienes han publicado también La
cartonerita, Como un paraguayo ebrio y celoso de su hermana, y Hatuchay, este último
lanzado a finales de mayo.

Los textos que aparecen publicados en este número corresponden a Hatuchay.

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