Epidemiología de Enfermedades Vegetales
Epidemiología de Enfermedades Vegetales
Introducción
Si bien la infección de un solo ejemplar vegetal de mucho valor histórico o afectivo puede
ser de gran importancia, en general no es relevante. Cuando la enfermedad se disemina a muchas
plantas u órganos de plantas en un campo, monte frutal, bosque o en una región se convierte en un
problema.
A comienzos del siglo XX no se conocían la naturaleza ni los principios que gobiernan la
diseminación de las enfermedades. Por entonces sobrevino la aparición y diseminación desmesurada
de la cancrosis de los cítricos en Florida (USA). Solo se atinó, y con éxito, a eliminar la fuente de
inóculo, lo cual se logró con una campaña de erradicación de los árboles afectados. Los
investigadores se dedicaron sobre todo a estudiar la etiología de las enfermedades y las prácticas de
control que se adoptaron fueron las aconsejadas por la experiencia.
En 1958 Van Der Plank publicó un trabajo sobre el análisis cuantitativo del incremento de
patógenos; éste significó un gran estímulo para el estudio cuantitativo de la diseminación de las
enfermedades. En 1963 el mismo autor publicó el libro "LAS ENFERMEDADES DE LAS
PLANTAS, LAS EPIDEMIAS Y SU CONTROL", obra decisiva para que en todo el mundo se
empezara a estudiar cuantitativamente las epidemias.
Debido a la naturaleza infecciosa de la mayoría de las enfermedades, se observó que estas se
diseminan en un cultivo siguiendo un encadenamiento de fenómenos, que en la mayoría de los casos
es imposible interrumpir.
Se definió a una epidemia como el aumento de una enfermedad en el tiempo y en el
espacio, siendo un proceso dinámico y unidireccional hacia un incremento de la enfermedad. Otros
autores prefieren definirla como un cambio en la intensidad de la enfermedad en una población
hospedante a lo largo del tiempo y el espacio
Comúnmente “incremento” es usado en lugar de “cambio”. Este último término refleja mejor
el amplio rango de situaciones que pueden darse.
También es habitual asociar una epidemia a grandes pérdidas o a una enfermedad
“excesivamente prevalente”, “que abarca grandes áreas” o que afecta a un “desproporcionado gran
número de individuos dentro de una población”. Aunque estas situaciones son frecuentes no
necesariamente deben ocurrir para definir una epidemia. Como se verá, la magnitud de la intensidad
de una enfermedad no es indicadora de la ocurrencia o no de una epidemia. Dependiendo del nivel
inicial y del ritmo de crecimiento, la intensidad puede ser alta o baja a un determinado tiempo
Se estableció la necesidad de cuantificar la velocidad de desarrollo de las epidemias según
distintos factores. La epidemiología es, entonces, el estudio cuantitativo en el tiempo y en el
espacio del proceso de diseminación de una enfermedad.
Otros autores más detallistas la definen como el estudio de la diseminación de las
enfermedades en el tiempo y en el espacio con el objetivo de identificar los factores que son
responsables o que contribuyen a su ocurrencia.
La epidemiología se desarrolló gracias a que algunos fitopatólogos apoyaron sus estudios en el
uso de las matemáticas y la computación, permitiendo cuantificar y estudiar la proyección de las
enfermedades, a efectos de reducir, eliminar o evitar el daño causado en los cultivos.
Hacia fines de la década del 70 se incrementó el estudio de las condiciones ambientales que
favorecen el crecimiento de los hongos fitopatógenos. Por lo tanto la epidemiología se relacionó
mucho con la ecología. En la ecología de los patógenos, se estudia la dinámica de las poblaciones.
El incremento de la enfermedad desde un órgano de la planta a otro, o de una planta a otra se
llama: diseminación. El traslado de poblaciones de patógenos desde un órgano o de una planta a otra,
pudiendo causar una enfermedad o no, se llama dispersión.
Los trabajos iniciales en epidemiología versaron sobre enfermedades producidas por
hongos. Recién en la década del 80 se hicieron estudios cuantitativos sobre epidemias causadas por
bacterias. Menos se ha hecho hasta el presente sobre las causadas por virus y por otros patógenos.
Esto se debe a que el estudio de las epidemias causadas por virus es más complicado, siendo
necesario considerar el vector y las fuentes naturales de inóculo que muchas veces son plantas
silvestres.
Patosistema
En epidemiología se estudia el incremento de la enfermedad la cual es el resultado de una
interacción sumamente específica entre la planta, el patógeno y el medio ambiente.
El sistema interactuante de estos tres elementos que resulta en la aparición de la enfermedad es
lo que se llama patosistema, el que debe ser adecuadamente manejado para lograr el control de
aquella.
Una epidemia es un patosistema limitado en el tiempo y en el espacio y estudiado a nivel
poblacional. Cada uno de los tres componentes del patosistema y sus interacciones son afectados por
un cuarto componente: el tiempo. Esta nueva interacción de cuatro componentes se transforma en un
tetraedro o pirámide, en la que cada plano representa a cada componente. El tiempo afecta el
desarrollo de la epidemia por distintas vías: a) duración y frecuencia de condiciones ambientales
favorables o desfavorables, b) duración de la etapa susceptible del hospedante, c) tiempo en que el
vector, si existiera, está presente, d) precocidad o demora de la madurez del hospedante. Por último,
aparece el hombre como quinto componente afectando todos los componentes y sus interacciones, a
través de sus prácticas culturales acertadas o no en cuanto a sus consecuencias sobre el desarrollo de
la enfermedad.
TIEMPO
Escalas diagramáticas
Son diagramas o diseños esquemáticos representativos del área foliar necrosada por los
patógenos (manchas) o cubiertas por el signo de los mismos (oídio y royas)
Para los cereales, un manual preparado por James (1971) proporciona un método práctico para
evaluar numerosas enfermedades. Todas las claves de este manual, se basan en escalas de porcentajes,
pero sólo se establecen unos pocos grados de infección (que representan al área cubierta real) y es
preciso hacer interpolaciones entre ellos al hacer las mediciones.
Peterson (1948), estableció una escala que proporciona 4 series de diagramas con 12 modelos
de hojas enfermas. Con esta escala se obtiene una precisa estimación porque cubre una amplia gama
de combinaciones de tamaños y distribución de pústulas, lográndose una objetividad y exactitud
considerablemente mayores.
Otra escala particularmente útil para los cereales es la escala foliar de Saari y Prescott (1975)
para el oídio y manchas foliares. La escala se aplica a toda la planta y se basan en el valor 5, definido
como el punto medio de la planta. Se establecen categorías de acuerdo a la gravedad de la enfermedad
y la altura en que se encuentran los síntomas.
Una escala de estimación de enfermedades ampliamente difundida es la de Horsfall-Barratt
(1945). Está basada en la forma logarítmica de la agudeza visual y por eso es aplicable a diversas
enfermedades. Sin embargo, la escala, como originariamente fue concebida (con 12 grados o clases de
enfermedad), presenta varias deficiencias. James (1974) sugirió modificaciones mediante
interpolaciones lineales entre clases, que mejoraron mucho su precisión (Tabla 1).
Escalas dinámicas: Programa Distrain:
Fue desarrollado por Tomerlin & Howell (1988) del Depto. de Agricultura de los EEUU
para ser utilizado en el entrenamiento de personas en la estimación de enfermedades de los cereales
de invierno. El programa simula 8 enfermedades foliares (roya de la hoja, oídio, septoriosis,
escaldadura (cebada), mancha borrosa, mancha en red (cebada), roya estriada y roya del tallo. El
programa permite que las estimaciones realizadas por el usuario sean comparadas con el área real
atacada (severidad) mostrada gráficamente en el monitor de la computadora. Después de
seleccionar la enfermedad, el usuario puede elegir rangos de niveles de severidad. Así se podrá
entrenar en bajos, medios, u altos niveles de severidad como también con valores de severidad
presentados al azar. Conviene resaltar que el diseño de las hojas y de las lesiones presentadas en la
simulación computarizada, son bastantes semejantes a las encontradas en la naturaleza.
Al final de la sesión de entrenamiento el usuario podrá obtener el resultado de su examen de
estimación realizada para cada enfermedad. De esta forma sabrá cuántas estimaciones estuvieron
más de un 20 % alejadas del valor real, cuántas entre el 11-20 %, cuantas ente el 6 al 10 % y
finalmente cuantas dentro del rango del 5 % de error.
El programa Distrain es de dominio público y puede ser copiado y distribuido libremente.
En la revista Plant Disease (1988) 72: 455-459, se encuentra publicado el artículo sobre este
programa.
K K1=K+rk0
∆K
K0
t1 t2 Tiempo
Por analogía con la recta de crecimiento del capital, Y0 es la cantidad inicial de enfermedad y
el interés que ganaría ese capital, es la cantidad de enfermedad ganada en el tiempo t. Similarmente, el
inóculo generado en ese período no se reinvierte, sino que queda acumulado para el año
siguiente.
Sin embargo, a diferencia del capital, la enfermedad no puede crecer indefinidamente ya
que el límite es el 100% de los individuos o del tejido a infectar. Además la tasa de incremento de
la enfermedad o tasa de infección aparente es proporcional a la cantidad de tejidos (o individuos) que
resta por infectar al tiempo t, es decir (1-y). De manera que la expresión (1) quedaría afectada:
Y
Integrando (2) tendremos la función que describe la curva:
Y0 Yt= 1-e-rt (3)
tiempo
1 1
r ln
t 1- y
1
Graficando cada valor de Y transformado según la expresión ln se tiene:
1y
La tasa r es la pendiente de la recta que ajusta los puntos y se calcula mediante regresión o se
puede obtener como el promedio entre dos puntos, p. ej.: 1 y 4, mediante la expresión:
1 1 1
r1 4 ln ln que, como se dijo, es el incremento de la enfermedad
t4 t1 1 y4 1 y1
en la unidad de tiempo (día, mes o año)
VAN DER PLANK observó que este grupo de epidemias, se desarrollaba de manera similar al
incremento del capital colocado a interés compuesto.
K0
donde k0, es el capital inicial,
dk = rk (4) es la forma diferencial
tiempo dt
y K= K0ert la forma integral que describe una curva de crecimiento exponencial, debido a que
el interés generado, se reinvierte y por lo tanto K no es constante. Las mismas restricciones al
crecimiento comparado con el capital, señaladas para las epidemias monocíclicas, se presentan para
las policíclicas por lo que la forma diferencial (4) quedaría afectada de la siguiente manera:
1 y y
r ln 2 ln 1
t2 t1 1 y2 1 y1
y
A la expresión ln se la conoce como logit, tiempo
1 y
que graficada en función del tiempo nos dará la recta
Y1 fase terminal
El modelo de Gompertz fue propuesto por este matemático en el siglo XIX para estudios
biológicos no relacionados con la Fitopatología.
Recién en la década del 70 del siglo XX fue rescatado para su uso en estudios
epidemiológicos de enfermedades de plantas.
Este modelo describe una curva también sigmoidea pero difiere con la del modelo logístico en
el valor del punto de inflexión al que sitúa en 0.37, resultando no simétrica y más inclinada en el
sentido del eje del tiempo.
La ecuación del modelo es:
dy = ry [ln(1)-ln(y)],
dt
la forma integrada:
y = exp(-B exp –rt)
y para linealizar la curva
- ln (-ln(y)) = -ln(-ln(y0)+rt
La expresión del primer miembro de esta última ecuación se conoce como gompit(y) y con
ella se transforman los datos de intensidad registrados.
El modelo de Gompertz es usado con frecuencia para analizar curvas policíclicas a niveles
bajos de severidad donde el modelo logístico suele no tener buen ajuste.
Elección de modelos
La elección del modelo a usar cuando se estudia una epidemia es fundamental ya que la
aplicación de uno que no ajuste a lo observado arrojará estimaciones que llevarán a interpretaciones
equivocadas.( Por ejemplo la obtención de una tasa de infección aparente que no corresponde a la
epidemia analizada).
La forma que tiene la curva producida por el ploteo de los registros de severidad o incidencia
observados durante el período considerado es un buen indicador para elegir entre el modelo
monomolecular y los de forma sigmodea, para citar los modelos antes presentados.
A continuación se someterán los datos a análisis estadísticos y se obtendrá, a través de un
análisis de regresión el coeficiente de determinación ajustado R² (bondad de ajuste), el cuadrado
medio de los desvíos a través de un análisis de varianza y se graficarán los residuales estandarizados
(y obs-yesp).
El modelo que arroje el mayor R², el menor valor de cuadrado medio de los desvíos y cuya
gráfica de de residuales no presente sesgos y sea la que más cerca se mantenga del eje de las absisas
será seguramente el elegido.
Existen programas interactivos de muy fácil manejo que resuelven gráfica y numéricamente
los pasos indicados cuando se ingresan los datos de las observaciones de intensidad obtenidos a lo
largo de la epidemia.
Este parámetro fue llamado por Van der Plank de esta manera dado que lo medido es lo
observado y muchas veces el área infectada por el patógeno es mayor a lo que muestran los síntomas,
tal el caso de los agentes biotróficos que colonizan tejidos “sanos”. Se usa para comparar virulencias
de patógenos, resistencias de cultivares, efectividad de tratamientos químicos, efecto de condiciones
ambientales, cantidad de inóculo inicial, por lo tanto una de las formas de comparar epidemias es a
través del mismo.
Logit 1
Si fueran dos razas diferentes
2 del patógeno, la raza 1 sería
más virulenta que la raza 2.(r1 > r2)
tiempo
También se usa para estudiar los cambios que se producen durante la epidemia: ej.
Enfermedad Holandesa del Olmo:
logit
En los primeros años transcurría como (a). Después
comenzaron a erradicar árboles (b). Después dejaron de
erradicar (c). (a) y (c) tenían la misma pendiente.
b c
a
tiempo
En general la tasa de enfermedad r para las enfermedades policíclicas es mucho mayor que la
tasa de incremento de la enfermedad para las enfermedades monocíclicas. Raramente pasan de
0,5/día.
En condiciones favorables: Tizón Tardío de la Papa: 1 generación cada 5 días. Roya Negra
del Trigo: 1 generación cada 8-10 días. Manchas fúngicas y bacterianas: 1 generación cada 5-12 días.
tiempo
Comparación de epidemias
Si se necesitara comparar las epidemias generadas por distintas variedades de un
hospedante, por distintas condiciones ambientales o por la aplicación de distintas dosis de un
fungicida, entre otros experimentos posibles, se pueden utilizar tres metodologías:
Las variables que dan forma a una curva de progreso, como se vio antes, son
a) Inóculo inicial
b) Tasa de infección
c) Duración de la epifitia.
d) Cantidad máxima de enfermedad.
La integración de los valores que van tomando estas variables a lo largo de toda la
epidemia resulta en una superficie conocida como AUDPC (Area Under Disease Progress Curve), que
representa la cantidad acumulada de enfermedad. Por lo tanto cualquier medida que afecte a alguno de
estos factores modifica la epidemia, favoreciéndola o disminuyéndola.
Y
y max
AUDPC
Y0
tiempo
El uso de estas áreas para comparar epidemias es también un recurso cuando no hay ajuste a
modelos. Esta metodología permite estabilizar la varianza, dentro de los tratamientos, de los valores
porcentuales de intensidad reduciendo el C.V.
Cálculo de la AUDPC:
AUDPC = Σ [ Yi+(Yi+1) .(ti+1-ti)]
2
Las unidades estarán dadas en % días. La ecuación no es más que una integración de los
rectángulos formados por el punto medio de la intensidad de la enfermedad alcanzada entre dos
tiempos de medición.
ti t
Análisis espacial de las epidemias. Modelos
Si se releen los conceptos iniciales de este capítulo se observará que aluden a una epidemia
como el cambio de la intensidad de la enfermedad en una población de plantas no solo a través del
tiempo sino también en el espacio.
Si bien la mayoría de los autores han prestado más atención al análisis temporal, tal vez
debido a una mayor simplicidad en el estudio y la aplicación del mismo, el análisis espacial reviste
una importancia similar al primero.
El análisis conjunto permite extraer mucha más información respecto al patosistema en
cuestión.
Diseminación espacial
El estudio sobre el aumento de la enfermedad en el espacio se lleva a cabo en base al patrón
de diseminación, la agregación de plantas enfermas, la velocidad a la que se desplazan los frentes
epidémicos, la localización probable de las áreas focales y la dirección futura probable de tales
frentes.
Atendiendo ahora a los distintos mecanismos de dispersión de los patógenos vistos en el
capítulo de patogénesis es lógico que la diseminación de las enfermedades en el espacio esté
asociada a aquellos. Los agentes de royas, por ejemplo, adaptados a la dispersión por el viento
pueden alcanzar distancias más largas mientras que Septoria sp, adaptado a la dispersión por
salpicaduras de la lluvia, se dispersa más lentamente a partir y alrededor de los llamados focos
(fuentes) primarios. Incremento y diseminación van de la mano. Ambos son necesarios para el
patógeno. Cuanto mayor es el crecimiento mayores probabilidades tiene de llegar más lejos y de
supervivencia. Como resultado de ambos fenómenos siempre hay más enfermedad en un lugar que
en otro siguiendo un cambio de “concentración” llamado gradiente.
Si a los ejemplos de mecanismos indirectos pasivos señalados se les suman los activos
(crecimientos de hifas, esporas móviles, etc.) y los directos (semillas, injertos, etc.) se apreciarán la
amplia gama de patrones de distribución. Además, se debe tener en cuenta que el gradiente no solo
está relacionado con el movimiento del inóculo sino también con las condiciones ambientales. Un
cambio de las características fisicoquímicas en un sentido determinado influenciará directamente en
el gradiente de una enfermedad de las raíces.
Siguiendo los conceptos anteriores se distingue al gradiente de dispersión del patógeno,
expresado, por ejemplo, como nº de esporas depositadas/cm2 de área foliar en función de la
distancia a la fuente y que depende exclusivamente de los procesos físicos que gobiernan el
transporte, del gradiente de diseminación la enfermedad, expresado, por ejemplo, como nº de
lesiones por planta en función a la distancia a la fuente y que depende, además, del triángulo de la
enfermedad.
De la misma manera que algunos modelos matemáticos fueron usados para representar el
cambio de la enfermedad en el tiempo, existen modelos de mayor o menor complejidad propuestos
para el análisis de la dispersión en el espacio de las partículas infectivas.
Modelos simples
Son fórmulas matemáticas que contemplan la velocidad del viento y la fuerza de gravedad,
estimando la distancia y altura de vuelo de las esporas y la duración del mismo.
Modelos complejos
Adaptando modelos que describen la polución originada a partir de las emanaciones de
chimeneas, se han desarrollado las llamadas ecuaciones de difusión que estiman cambios en la
concentración de esporas en el tiempo y en el espacio.
x (dist.)
Si se linealiza:
Log Yp = log a – b. log x
Log y
-b
Log x
Similarmente a t, al ser la pendiente, b se usa para comparar epidemias. Es una medida para
cuantificar gradientes.
Log Y
-b2
-b1
Log x
La epidemia 2 se disemina más lejos.
Los gradientes se calculan para localizar las fuentes de inóculo en la diseminación primaria.
En el ejemplo, como hay un gradiente es probable que la enfermedad venga del lado más enfermo.
La fuente de inóculo debe estar próxima a donde Y es máxima.
También se usa para inferir acerca de la naturaleza del medio de transporte del inóculo.
En el ejemplo, la enfermedad 2 se disemina por el viento mientras que la 1 por salpicaduras
de lluvia.
Gregory estableció cuatro principios sobre los gradientes:
1) Un gradiente implica una fuente de inóculo
2) Un gradiente requiere una población de plantas susceptibles
3) El gradiente primario es de pendiente más negativa que el secundario y, por lo tanto, la
diseminación secundaria horizontaliza el gradiente
4) La contaminación exterior también horizontaliza el gradiente
De acuerdo a estos postulados si las plantas son totalmente resistentes o totalmente
controladas químicamente o totalmente enfermas, no hay gradiente. Y, además, con el desarrollo de
la epidemia los gradientes tenderán a horizontalizarse hasta llegar al máximo de la enfermedad
Otros investigadores posteriores a Gregory demostraron que muchas veces la
horizontalización no ocurría y que el modelo no lo [Link] que la transformación
correcta no es a través de la aplicación del log y sino del logit y o del gompit y versus el log x. Para
algunas enfermedades, ni aún aplicando esta última transformación, se cumple el tercer principio,
ya que los gradientes se hacen cada vez más negativos con el desarrollo de la epidemia. (Ej. Royas
de la avena y del maíz, cancrosis de los cítricos).
Para linealizar:
ln Ye= ln a-bx
Ambos modelos tienen buen ajuste a los gradientes observados. La ventaja que presenta el
de la ley exponencial es que permite la determinación de la intensidad en la fuente.
d d d d
No hay diseminación El vector es la Lluvia + viento Contaminación
plántula a plántula, salpicadura b = (-2) B = (-1) del exterior
hay resistencia vertical
Control de epifitias
Los principios generales de lucha contra las enfermedades son:
Exclusión: se corta la dispersión. Por ejemplo: sembrar material libre de patógenos.
Terapia: Aplicación de fitoterápicos curativos.
Resistencia: La resistencia vertical reduce el inóculo inicial (la hipersensibilidad también). La
resistencia horizontal reduce la tasa epidémica y algo también el inóculo inicial.
Protección: Con agroquímicos. Previene la penetración.
Escape: Evitar el patógeno en una época desfavorable para él.
Erradicación: remoción de partes enfermas. Acciones sobre la supervivencia del patógeno
Manejo del ambiente
Las tácticas o herramientas dadas como ejemplo pueden ser de tipo culturales, químicas,
físicas, genéticas, biológicas y legales.
Mediante estos principios y a través de las tácticas señaladas se actúa sobre los distintos
factores que gobiernan una epidemia. En la Fig. siguiente se relacionan los componentes del
patosistema, la etapa de la patogenia que es afectada, la táctica empleada, y su efecto sobre la tasa de
infección o el inóculo inicial.
Antes de su realización es importante definir la estrategia del control a seguir, la que
dependerá de la curva de la epidemia.
a) Inóculo inicial:
Una estrategia a seguir puede ser la reducción de la enfermedad inicial. La tasa epidémica
(r) sigue siendo igual, pero logramos un retraso de la epidemia:
Y0
Se tarda más tiempo en alcanzar los mismos niveles de
enfermedad.
t1 t2 tiempo
retraso de la enfermedad
Si se elimina totalmente el inóculo inicial, no hay epidemia. La reducción del inóculo inicial es
efectiva cuando la tasa epidémica es relativamente baja.
Y Y
Y0
Y0
t t
1
2
retraso retraso
Si se reduce el inóculo inicial en (1) obtenemos un retraso de la epidemia. En la (2)
obtendremos la misma reducción de inoculo inicial pero el retraso es mucho menor porque la tasa (2)
es relativamente alta.
a
Y
b
Y0
c
t
b) Tasa de infección:
Las medidas que disminuyen la cantidad de enfermedad producida en la unidad de
tiempo reducen la tasa de infección. Por ejemplo el uso de variedades con características que
determinan ciclos de infección más largos en las enfermedades policíclicas, o menor número o
tamaño de las lesiones.
Plantando material libre de enfermedad y aplicando control químico posterior: se puede
reducir el inóculo inicial (retraso) y con el tratamiento posterior se reduce la tasa epidémica. Entonces
transformamos la recta original (a) en otra (c).
BIBLIOGRAFÍA
AGRIOS, G. N. 2005. Plant Pathology. 5th ed. Elsevier Academic Press. 922 pp.
ARNESON, P.A. 2001. Plant Disease Epidemiology. The Plant Health Instructor. DOI:
10.1094/PHI-A-2001-0524-01.
BERGAMIN FILHO; KIMATI, H. & AMORIN, L. 1995. Manual de Fitopatología Volumen 1:
Principios e Conceitos Tercera Edicao. Editora Agronómica CERES Sao Pablo, 919 pp.
BERGER, R. [Link] of epidemiological principles to achieve plant disease control.
Annual Review of Phytgopathology 15:165-183.
BOWEN, KIRA L. Plant Disease Epidemiology. In: Trigiano, Robert N..ed; Windham, Mark T..ed
and Windham, Alan S..Ed. Plant Pathology: concepts and laboratory exercises. Boca Raton: C.R.C,
2004. 413 p.
CAMPBELL, C. L. AND BENSON, D. M. eds. 1994. Epidemiology and Management of Root
Diseases. Springer-Verlag, Berlin.
CAMPBELL, C. L. AND MADDEN, L. 1990. Introduction to Plant Disease Epidemiology, John
Wiley, EEUU.
DANOS, E. 1994. Apuntes del curso EPIDEMIOLOGÍA., FAUBA.
FRANCL, L. J. AND NEHER, D. A. 1997. Exercises in Plant Disease Epidemiology. APS Press, St
Paul, Minnesota. 233 pp.
FRY, W. E. 1982. Principles of Plant Disease Management. Academic Press, San Diego, California.
377 pp.
JAMES, W.C.1974. Assesment of plant deseases and losses. [Link]. Phytopath 12:27-48.
MADDEN, LAURENCE V; HUGHES, GARETH AND VAN DEN BOSCH, FRANK. The study
of plant disease epidemics. The American Phytopathological Society, St. Paul, Minn, USA. 2007,
409 p.
TOMERLIN, J.R.; HOWELL, TA. 1988. DISTRAIN: a computer program for training people to
estimate severity on cereal leaves. Plant Disease 72(5): 455-459, 1988.
Van der Plank, J. E. 1963. Plant Diseases: Epidemics and Control. Academic Press, New York. 349
pp.
ZADOKS, J. C. AND SCHEIN, R. D. 1979. Epidemiology and Plant Disease Management. Oxford
University Press, London and New York
Internet (2007):[Link]/education/AdvancedPlantPath/Topics/Epidemiology/
IMPORTANCIA EPIDEMIOLÓGICA DE LAS SEMILLAS Y MATERIAL DE
PROPAGACIÓN EN LA SUPERVIVENCIA DE LOS PATÓGENOS Y EN EL
DESARROLLO DE ENFERMEDADES
El ciclo de las enfermedades en un cultivo anual, termina cuando el patógeno coloniza la+
infrutescencias y finalmente infecta las semillas. Conviene recordar el principio de que en la
naturaleza los patógenos intentan no separarse de su hospedante, principal fuente nutricional por
sustrato; debido a que una vez separados podrían correr el riesgo de morir por desnutrición. Por lo
tanto, la manera más segura de garantizar el acceso al sustrato es mantenerse asociados a las
semillas. Por ello se afirma que la asociación de los patógenos con las semillas es el mejor medio
para asegurar el acceso directo del parásito a su fuente nutricional. Debe destacarse que a través del
“vehículo semilla”, los patógenos son llevados a distancias considerables como de una provincia o
país para otro en el proceso de comercialización, o durante el intercambio de material genético.
La semilla, también, reintroduce el patógeno en los campos/lotes donde se inicia por primera
vez un cultivo o donde se practica la rotación y ya no queda inóculo localmente. Existe una relación
entre la presencia de los patógenos en semilla con el inicio y desarrollo de epidemias en los órganos
aéreos de un determinado cultivo. Coincidentemente, los patógenos que causan manchas foliares,
cancros, antracnosis, pudriciones del tallo y de la espiga, están típicamente asociados a semilla. La
mayoría de los hongos o pseudohongos necrotróficos de parte aérea sobreviven y son dispersados
por esta vía. También algunos hongos o pseudohongos considerados biotróficos, como los mildius o
los carbones. Lo mismo la mayoría de las bacterias “típicas” (las que no forman parte del grupo de
las fastidiosas) y varios virus.
Durante el almacenamiento o conservación después de la cosecha, la semilla contiene muy
bajos porcentajes de humedad, lo que determina que, tanto el patógeno como el embrión, se
encuentren en reposo. Una vez en el suelo, la semilla es hidratada al entrar en contacto con el agua
del mismo. En este momento, el patógeno (micelio, teliosporas, etc.) también reasumen su actividad
vital. En el caso de patógenos policíclicos, luego del establecimiento de los mismos en el cultivo, se
generarán los sucesivos ciclos secundarios responsables de la epidemia. A la cosecha, estos
patógenos permanecerán en las semillas cerrando el ciclo biológico. En el siguiente esquema se
señalan las etapas que se suceden partiendo de un lote de semillas infectadas hasta una eventual
disminución del rendimiento:
1. SEMILLA INFECTADA O CONTAMINADA
3. DISEMINACION DE LA ENFERMEDAD EN
EL CULTIVO (INFECCIONES SECUNDARIAS)
Para evaluar el grado de infección de las semillas se deben seguir métodos de testeo estándar
establecidos por el International Seed Testing Association (ISTA). Los resultados pueden
expresarse como porcentaje de semillas infectadas o como densidad del inóculo. Por ej.: número o
peso de esclerocios/unidad de peso de semilla; número de esporas en una suspensión de lavado de
las semillas/unidad de peso de semilla.
En el caso de los cultivos iniciados por propagación agámica (bulbos, tubérculos, estacas,
injertos, etc.), el material de propagación constituye una forma altamente eficiente de dispersión y
supervivencia de todo tipo de patógenos. Es de particular importancia en aquellos que solo
sobreviven en tejidos vivos de su hospedante o su vector, como la mayoría de los virus y las
bacterias fastidiosas.
Las semillas pueden ser tratadas con fungicidas para no introducir el inóculo en los cultivos.
Un tratamiento de semillas con fungicida se considera eficiente cuando se logra la erradicación de
él o los patógenos objeto de control. La eficiencia depende de la incidencia de la semilla, o sea,
cuanto más elevado sea el porcentaje de infección, menor será la eficiencia de control, y
contrariamente, cuanto menor sea la incidencia, mayor será la posibilidad de eliminar el inóculo. La
eficiencia depende de la potencia del fungicida, de la dosis empleada y de la calidad de cobertura de
la superficie de semilla. En general la erradicación de los patógenos ha sido más fácilmente lograda
en cereales de invierno y maíz, pero parece más difícil en especies leguminosas. Además del control
de patógenos asociados a la semilla, el tratamiento con fungicidas puede proteger a las plántulas
contra el ataque de hongos del suelo.
Otros tratamientos
Además de las medidas químicas existen tratamientos físicos o biológicos para erradicar o
reducir la cantidad de inóculo en las semillas o material de propagación. El tratamiento término
consiste en exponer las semillas u órganos a calor (por inmersión en agua caliente o por aire)
durante una cierta cantidad de tiempo. La temperatura, el tiempo y forma de exposición adecuados
varían según el cultivo, órgano y patógeno porque existen diferentes tolerancias y el tratamiento no
debe reducir el poder germinativo de las semillas o la viabilidad de los órganos de reproducción
agámicos. Por último, también existen agentes de control biológico de semillas.
BIBLIOGRAFÍA
Las siguientes preguntas tienen como finalidad principal la orientación en la lectura de los
contenidos de la Guía de lectura obligatoria.
3) ¿Cuáles son los objetivos de la cuantificación de enfermedades. Analice cuándo es más eficiente
utilizar la incidencia para la cuantificación de la enfermedad y cuándo la severidad? Utilidad según
tipo de enfermedad. Ventajas y limitaciones de su uso.
6) Defina con precisión los siguientes términos: fase logística, fase exponencial, tasa de infección,
tasa epidémica aparente.
7) Analice la importancia del inóculo inicial y la tasa de infección. Relacione con período de
latencia y las posibles medidas de manejo.
b) Trabajos prácticos a realizar durante el desarrollo de las clases con los alumnos.
Las siguientes propuestas serán desarrolladas con los alumnos, con la finalidad de integrar e
interrelacionar problemáticas fitopatológicas relacionadas con la epidemiología.
2) Ud. tiene dos variedades de álamo y desea evaluarlas frente a la roya: indique todos los pasos a
seguir para obtener los resultados e indique ¿cuál de las dos secciona y por qué?
3) Para la roya del álamo: grafique Y en función el tiempo. ¿Sobre qué parámetro de la epidemia es
prioritario actuar?
4) Durante enero un productor de soja consulta acerca de una enfermedad cuyos síntomas
principales son lesiones circulares necróticas sin halo clorótico. La observación bajo lupa revela la
presencia de numerosos conidióforos con conidios por mancha. El número de días desde que se
produce la infección hasta la aparición de síntomas es de 5 días y hasta la aparición del signo es de
8, siendo las hojas jóvenes las más susceptibles durante todo el ciclo de cultivo. Es sabido que este
hongo por su mecanismo nutricional sobrevive en rastrojo y semilla. La tasa de infección relatada
en la literatura es de 0,4 infecciones/día.
Si se aplican estas medidas: ¿qué parámetros que definen las epidemias se afectarían?
i) Considerando criterios epidemiológicos y ecológicos: ¿cuál o cuáles de estas medidas serían las
más efectivas para recomendar? Fundamente.