Estudio 18
EVANGELIO DE JUAN 18
Apreciado amigo que me estás escuchando sigamos observando, por favor, la conversación
que mantuvieron una noche Jesús y un tal Nicodemo.
Como vimos este visitante nocturno era un acérrimo religiosos miembro de la orden de los
fariseos tan denunciada por el mismo Jesús y que intentaba encontrar la paz a su vida y el
rumbo de su existencia en el cumplimiento de las leyes y en el formalismo externo de la
religión.
Con tantas preguntas como leyes existentes fue a Jesús y el Maestro, como él mismo le
llamó, le fue guiando en su pensamiento poco a poco, con mucha paciencia a pesar de la
inoportunidad de la hora ayudándole a ordenar sus pensamientos y guiándole a la verdad.
Dejamos en el estudio anterior con una pregunta abierta de parte de Nicodemo que escuchó
de labios de Jesús la sorprendente propuesta de un nuevo nacimiento como paso inicial para
encontrar la paz espiritual y la verdadera vida, la de Dios.
Esa pregunta está en el capítulo 3 del evangelio de San Juan que estamos estudiando y en el
versículo 4, y le dijo: “¿Puede acaso el hombre entrar por segunda vez en el vientre de su
madre y nacer?”
La respuesta de Jesús comienza con una frase que es característica en Juan y que en esta
escena se repite tres veces: “de cierto de cierto te digo” que hablando más claramente
significa: Yo te aseguro. Es que Jesús le quiere hacer entender a este hombre que es
imposible intentar entrar en el reino de Dios por esfuerzos humanos y métodos terrenales.
Al referirse al reino de Dios el Señor estaba apuntando a dos aspectos.
El primero tenía que ver directamente con Israel, el pueblo de Dios, del cual Nicodemo
formaba parte representativa, y era la promesa tan ansiada por todo judío de que el Mesías
vendría a liberarlos de la esclavitud y a elevarlos a una posición de privilegio y reinado
mundial.
Y el segundo tenía que ver con un reinado espiritual sobre la vida de todo hombre y toda
mujer que cansado de estar subyugado bajo las pasiones carnales y el dominio del diablo
anhela una liberación del ser y acepta el reinado de Dios sobre su vida.
Tanto en el primer caso como en el segundo, la condición elemental es un “nuevo
nacimiento espiritual”, y esto, dice Jesús, es cierto porque el mismo Dios hecho hombre te
lo asegura con su sello de garantía. Este nuevo nacimiento, dice el Maestro es “del agua y
del Espíritu” Otra versión traduce “del agua ESTO ES del Espíritu” apoyando así un
simbolismo tan usado en este evangelio como lo es el agua con el Espíritu de Dios.
Por ejemplo 7:38-39 se refiere a “ríos de agua viva” refiriéndose al Espíritu Santo, al igual
que el resto de nuestro pasaje donde se enfatiza que el agente ejecutivo del nuevo
nacimiento es el Espíritu Santo por ejemplo el versículo 6 que declara que el nacimiento a
una nueva vida es por el Espíritu y el versículo 8 que vuelve a mencionar al Espíritu.
Así que no debemos aceptar por este versículo 5 que la referencia al agua apoye alguna idea
al bautismo ritual atribuyéndole poder salvífico. Sería incongruente con todo el contexto
del pasaje donde Jesús quiere dejar bien en claro que ningún método externo nos da entrada
al reino espiritual de Dios. Sólo el nuevo nacimiento ideado y ejecutado por la influencia de
un Dios de amor es el método, y como dice el versículo 31 este plan no fue idea humana
sino que “viene de arriba”.
Nicodemo necesitaba reconocer la total incapacidad de la naturaleza humana para remediar
su propia condición caída. Si tu estás intentando llegar a Dios desde la tierra, desde tu
mundo, no te esfuerces más querido amigo amiga, el acercamiento ya se realizó. Cómo ¿No
lo sabías?... Sí, fue hace 2000 años en la cruz del Monte Calvario. Allí Dios se acercó al
hombre y sin que nadie se lo pida. ¿Maravilloso verdad?.
No se en qué momento del diálogo la mente de Nicodemo se abrió por fin al entendimiento
de las cosas celestiales, lo cierto es que este sabio intelectual pero ignorante espiritual está
todavía ahí, de pie frente al gran Maestro de la vida algo agazapado y escondido en las
sombras de la noche por miedo que algún amigo judío miembro de los fariseos le vea y sea
el final abrupto de su charla y el comienzo de su vergüenza pública al día siguiente.
Nuevo nacimiento, nuevo nacimiento, ¿Cómo será esto que me está tratando de explicar
Jesús? Preguntaría Nicodemo para sus adentros. No estaba hablando Jesús de alguna
revolucionaria técnica científica de rejuvenecimiento por un segundo nacimiento ni mucho
menos de la posibilidad de la reencarnación. Es más, de nada le hubiera servido haber
logrado semejante proeza humana de meterse por segunda vez en el vientre de su madre y
nacer porque seguiría tan incapacitado ante Dios como cuando nació por vez primera
porque seguiría siendo carne.
Y es lo que le respondió Jesús en el versículo 6: “Lo que es nacido la carne, carne es.” Él
debía entender que, así como el nacimiento es la puerta por la cual entramos a la vida, de la
misma manera, la única puerta por la cual entramos a esta nueva experiencia de vida como
lo es el cristianismo es por un nuevo nacimiento o nuevo comienzo espiritual generado por
la influencia renovadora del Espíritu Santo, ideado y aprobado por el eterno Dios de amor y
ejecutado por la obra vicaria de Cristo Jesús entregado voluntariamente por nuestros
pecados cuando fue levantado en la cruz.
Claro que esto sonaba muy extraño a la mente de este fariseo por haber sido saturado del
concepto erróneo de que debes cumplir con cierto estilo de vida intachable según las leyes
divinas para ser aceptado por Dios. De ahí que sus preguntas revelaban su curiosidad pero a
la vez su ignorancia. ¿Cómo puede?, no puede, ¿Verdad?, ¿Cómo puede? Jesús usa varios
métodos para que Nicodemo entienda, usa una historia del Antiguo Testamento que él bien
conocía en el versículo 14, le pone al viento como ejemplo en el versículo 8, es que Jesús
sabía que tanto la curiosidad como la ignorancia de Nicodemo estaban fundadas en una real
sed de Dios que toda la religión ni el moralismo de aquel entonces habían logrado saciar.
Por eso le atiende, por eso le escucha, por eso le entiende.
Lo que le pasaba a Nicodemo es lo que le pasa a muchos en la actualidad y quizás a ti que
me estás escuchando por esta emisora, cuesta creer aquello que es imposible de probar
¿Verdad? Bien, pues… mira el viento, explícame cómo se origina, dónde comienza y dónde
termina, adivina qué rumbo tomará mañana o el mes entrante, no puedes ¿Verdad? Pero…
sí crees que el viento existe ¿No es así?
Bueno, algo parecido sucede con Dios y su Espíritu nos dice Jesús en el versículo 8 no
logras explicar todo acerca de Él, pero así como sentiste el aire fresco en tus mejillas esta
mañana, o así como ves por tu ventana ahora mismo las hojas de los árboles moverse por la
influencia del viento y sabes que el viento existe porque lo sientes y sientes su influencia al
tu alrededor, de la misma manera yo se que Dios existe porque lo siento en mi ser, porque
transformó mi vida y la de muchas otras personas a mi alrededor, porque hoy sigue
transformando y ofreciendo vida real, verdadera a todo aquel que en el cree como dirá más
adelante el conocido versículo 36.
Y tu… ¿Qué? ¿Aceptarás hoy su regalo de vida? ¿O seguirás preguntando y preguntando y
cuestionando tratando de entender todo para luego quizás creer? No. No dudes más. Hubo
alguien que vino del cielo para decirnos que Dios nos ama y nos quiere dar la verdadera
vida, ¡Su vida! Ese es Jesús, dice el versículo 13, el Hijo del Hombre que descendió del
cielo y hoy está en el cielo preparando un lugar para todos aquellos que le reciben por la fe
y experimentan el nuevo nacimiento. No te lo pierdas, te aseguro que no te arrepentirás.