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Excursión de Zamba en Yapeyú

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- Me llamo José, pero me di sin samba.

Como todas las mañanas estoy yendo a la escuela y estoy llegando tarde.
- Vivo en la provincia de Formosa, en una ciudad que se llama Clorinda.

Mi comida favorita es el chipa.

Una de las cosas que más me gusta es ver tele. Y la que menos me gusta es que mi
mamá me mande a la escuela con el pijama abajo del guardapol. Cuando sea
grande, mi sueño es llegar a ser astronauta.

Hoy es un día especial porque nos vamos con la Srta. Silvia de viaje a Chapellú
para conocer la casa en la que nació San Martín, donde nos esperan aventuras
extraordinarias. Aquí comienza la asombrosa excursión de Zamba!
- ¡Ella Pechu!
- ¡Muy bie, chicos! Ahora vamos a ver la casa donde nació José de San Martín.
¡Vengan conmigo! ¡Seño! ¿Entonces San Martín no era español? ¡No! Samba nació
aquí, en Chapellú. A los cinco años se fue con sus padres a España y volvió a los
34.

- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!
- ¡Señor, ¿y a qué jugabas a Martínez Chiquito? ¿A los soldaditos. ¡No! Le gustaba
subir a un viejo higuerón que se cayó hace muchos años. Chicos, no toquen nada,
síganme por aquí que vamos a tomar la merienda.
- ¡Vamos! Todos juntitos, vamos. ¡Muya! ¡San Martín! ¡Muy Granadero. Firme. Un
granadero nunca abandona su puesto. Aún no sabía que se movía.

¿Qué A la carga mi valiente! ¡A la carga a mis valientes.


- Josecito anda a venir. Me piden hacer mandados. El más chico es San Martín, el
menor de cinco hermanos. Chapellu donde nací. Ya nos vamos para España. Voy a
entrañar mi guerrón, mis amigos y mi espada a los once ya aprendí de la guerra y
de las armas, desde Murcia al marroquí combatí en tierra africana y hoy dicen que
Napoleón quiere gobernar Europa. Tranquilo Fernando, rey lo frenaré con mi
tropa.

En la batalla de Bailén no me asusta y gane medallas. Ahora que soy coronel.


Puedo ir un rato a la playa. Pero Inglaterra y Portugal insisten en permisarle
después de tanta guerra sin paz, me voy a Londres, tengo un pasaje. Ninguna
nación, imperio ni rey. Nos puede imponer que hacer ni pensar. Soy libertador
para América.
- Hay que embarcar.

- Supe de la revolución en América y al renunciar a mi fortuna y mis esperanzas,


solo lamento no tener más que sacrificar a mi deseo de contribuir a la libertad de
mi patria. Me consagraré a la causa de América.
- Bueno, San Martín, a decir verdad, siendo americanos en España, no teníamos
muchas posibilidades de ascender.
- Además, en América, con tanta revolución debe haber algún trabajito para
nosotros, ¿verdad? Wahlberg, Zapiola, Chilabert. ¿Qué les parece si los invito a
tomar unos tragos a mi camarote. San Martín, ¿vienes?
- En un minuto. Aún no me explico cuál es la necesidad de pensar bajo la lluvia
cuando podría hacerlo adentro.
- Me aceptarán mis hermanos de América, después de haber estado tanto tiempo
lejos de mi patria.
- ¡Ey, San Martín!
- ¿Cuál será el destino de mi carrera militar?
- Ojalá sea útil para que América sea libre. ¡San Martín!
- Poder encontrar novia.
- ¡San Martín, que traje un regalo!
- Un regalo. ¡Samba! ¡Eres tú.
- Ajá.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo han estado las cosas en mi patria?
- Estuve en la Revolución de Mayo, te la perdiste. Estuvo buenísimo.
- Sí, lo sé. Me hubiera gustado estar allí. Espero que aún queden cosas por hacer.
- Pero, ¿qué estás haciendo aquí?
- Te extrañaba y vine a traerte esto. ¡Oh, oh, oh, oh! Mi primera espada. ¿Qué Mi
primera espada.
- ¡A la carta, mis valientes!
- ¡Ay, ay, ay. A la carga.

¡A la carga! ¡A la carga! ¡Yuju!

San Martín, vamos para adentro. Me estoy mojando todo! La Hola América!
Tranquilos, ya estamos aquí. Ha llegado la caballería.
- Bienvenidos oficiales. Les presento al Triunvirato. ¿A quién?
- Triunvirato, Samba. Es un gobierno compuesto por tres personas.
- Yo soy Chiclana. Yo zarratea. Y yo paso. Bien, si no quiere presentarse allá usted.
Hola Triunvirato. Y yo soy el secretario del triunvirato Bernardino Rivadavia
Bernardin. Hola, Bernie.

Odio que me digan Bernie.


- Bueno, vamos, que hay mucho por hacer. ¿Qué tal si vamos a tomar unos tragos,
Bernie? Odio que me digan Bernie.
- San Martín, teniendo en cuenta su experiencia y su talento y prestigio,
estábamos currando. Queremos que arme un regimiento de granaderos como los
que hay en Europa. ¿Qué dice? Bueno, yo podría.
- Aquí solo tenemos milicias y un pequeño ejército indisciplinado. Si queremos
detener a los españoles, tenemos que estar preparados. Usted tiene experiencia.
- ¿El niño es su ayudante?
- Bueno, en realidad.
- Hecho. También está contratado. ¿Cuándo cree que puede tenerlo listo?
- Bueno, bien. Lo normal es que tengan que correr el dependiente de los
ganaderos a caballo.
- Felicitaciones!
- ¡Ayudante, Yuju! ¡A cruzar los Andes! ¡Sí!

- ¡Niño!
- ¿Sí, señor Paso.
- No nos conocemos de algún otro capítulo. ¿Sabe? ¿Hay algo de usted que me
recuerda a la Revolución de Mayo. Me aburro!
- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Yo sé contar hasta seis!
- No más, mi teniente coronel. ¡Maldición!
- ¡Yo les puedo enseñar los números a Martín. Messi hasta el 100. Este es el 1.
Este es el 2, éste es el 3.
- Ya habrá tiempo para eso, Zamba. Debemos hacer de estos hombres guerreros
invencibles.
- ¡Crompeta!
- ¡No granaderos a caballo!
- Síganme, les enseñaré a combatir. ¡A la carga!
- Deben aprender a montar y a usar el sable.
- El Y ahora, con la lanza.

Bravo, granadero!
- ¡Ah!

Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay,
ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay Muy bien, Samba.
- Creo que tengo una misión especial para mi ayudante de campo.

- Hola, niña! ¿Qué haces? Entrenamiento especial para fuerzas de It. No lo


entenderías. Élite viene del francés, el Lit. Ah, por un momento pensé que estabas
haciendo guiso. Vengo a invitarlos a la tertulia de los Escalada. ¡Buenísimo! Hace
mucho que quiero ir a una tortulia! ¡Me encantan! ¡Soy fanático de las tortu.!
¿Qué es una tortulia? ¿Una tertulia? Es una reunión con música y baile. Esta
noche es en lo de los Escalada. ¡Ah! ¿Y quiénes son los Escalada.
- Una familia muy rica y prestigiosa. ¿Podrías invitar a San Martín y decirle que va
a estar remedio de escalada. Bueno, entonces nos vemos esta noche.
- Soldado, intente tocarme.

- San Martín, nos invitaron a una tornulia.


- ¿Una tornulia?
- Sí, a un baile.
- A una tertulia, Samba. No hay tiempo para eso. El destino de nuestra patria está
en juego.
- Bueno, como quieras, pero me dijeron que va a remedios de escalada, ¿eh?
- ¿Remedios de escalada.

Estoy bien peinado. Tendría que haberme afeitado las patillas. Me hacen mayor.
- ¿Estás bien así? ¿Los procesos son patillas?
- Dijeron algo más sobre Remedios. ¿Sabes si gusta de mí?
- ¡San Martín! Se lo envía a Monteagudo. Es confidencial.

- Esta noche, cuando toque la campana, nos reuniremos en la casa de


Monteagudo, la Logia Lautaro. ¿Qué es una logia?

- La Logia Lautaro. Somos un grupo de personas que nos reunimos en secreto y


queremos lograr la independencia de América de los españoles.
- Pero son buenos o malos.
- Buenos, por supuesto.
- ¿Y si son buenos, ¿por qué se reúnen en secreto?
- Porque aún hay gente que quiere que sigamos dependiendo de España y no
estamos dispuestos a permitirlo. ¿Tú qué piensas, Amba?
- ¡Sí, seamos libres, que lo demás no importa nada. ¡Pero estamos llegando tarde
a la ternura!
- Sí, cierto. Vamos, vamos. Mientras tanto, en La Mansión de los Escalada.
- Oh, juremos con gloria morir.

- No lo sé, no me atrevo a cantarla. Quizá debamos estrenarla cuando declaremos


la independencia.
- ¿Eh?
- ¿Qué les parece?
- ¡Pobre Remedios, nadie la saca a bailar.

- Hay que encontrarle un marido remedios!

- ¡Bienvenidos a Quiero un marido revolucionario, donde le encontraremos pareja


a la hija predilecta de una aristocrática familia criolla. Ella tiene 14 años. Chicas, en
esta época las niñas acostumbran a casarse a esta edad. Así que si viven en el
futuro, no lo intenten en sus casas. ¡Si cazan a los 14 años! Si ambos saben tocar
el arpa, el piano, le gusta el mate dulce y es fanática del dulce de leche. Démosle
la bienvenida a María de los Remedios Escalada! Y ahora es tiempo de conocer a
sus candidatos revolucionarios. El revolucionario número uno se formó como
militar en España y regresó para independizar América. Es guapo, arrogante, le
gusta el arroz con leche y las reuniones secretas. Un fuerte aplauso para el
Capitán Carlos María del Bierzo. Nuestro revolucionario número dos. Es abogado,
periodista y militar. Es impulsivo, de carácter muy fuerte, seguidor de las ideas de
Mariano Moreno y le gustan los pastelitos de membrillo. Démosle la bienvenida a
Bernardo de Monteagudo Y es el momento del revolucionario número 3. Es de
Japeju, se formó como militar en España y está armando un regimiento de
granaderos a caballo. Tiene 34 años, es tímido con las chicas, pero valiente y
temerario en el campo de batalla. Démosle la bienvenida al teniente coronel Don
José de San Martín.
- Bella Remedios de Escalada! ¿Y hay alguno de nuestros revolucionarios que te
guste?
- Sí, me gusta.

Don José de San Martín.


- ¡Se ha formado una pareja!

- Remedio, Remedios, Remedios, San Martín está loco por ti, a pesar de que tú
eres más pequeña, sin tu amor, él no puede más vivir. Es un hombre que trabaja
mucho, mucho, pues América quiere liberar. Andará por todos lados a caballo,
pero a ti te quiere conquistar. Enamorado, enamorado y contigo se quiere casar.
Remedito, remedito, remedito. Dile que sí, y tu mano le dará.

- Siento sonar las campanas del cielo cuando estoy junto a ti, José.
- Yo también, Remedios. Es el llamado del amor.
- Querido José, tengo la sensación de que nadie, nadie nos podrá hacer reunión
secreta.
- Seremos solo tú y yo, por siempre jamás. Estaremos unidos, viviremos felices y
comeremos perdices y lombrices.
- Y.

Oh, oh, creo que voy a tener una vida complicada.


- Mientras tanto.

- ¿Qué Alvear. Presente. Rodríguez Peña. Gigi. Presente. Zapiola.

Vieites. Aquí. Larrea. Presente, presente. Acá, presente. San Martín. José de San
Martín. Sí. Presente. ¿Samba? Presente. ¿Samba? ¿Y quién demonios es Zamba?
Ah, es solo un niño del futuro que ha venido a ver cómo liberamos América. Sí,
estuvo con nosotros en la Revolución de Mayo. ¿Y nuestro amigo? Bien, silencio.
Convoqué a esta reunión porque creo que el triunvirato es tibio y no están
haciendo nada para declarar la independencia.
- Es verdad, no podemos liberar el resto de América de los españoles si no
empezamos por independizarnos primero. Coincido con Monteagudo. Ahora, si
me disculpan, tengo un compromiso que atender.
- ¡De aquí no se va nadie! Hermanos, si el triunvirato no quiere declarar la
independencia, saquémoslo. Lo más importante es liberar América. Mientras
tanto, en el fuerte.
- ¿Declaración de la independencia?
- Sí, es un tema muy importante. Yo creo que lo mejor sería.
- Señores, lo vemos la próxima semana. Sí, dejémoslo para el viernes. Así cae fin
de semana largo. ¿Qué más?
- ¿Pedir empanadas?
- Para mí dos de carne picante. Una de humita y dos de pollo.
- Carne picante. Mmm.
- ¿Humita? Estoy cansado de esto. Me voy.
- Paso. Huelva, no se enoje. Bueno, llamemos a Poirredón.
- Para mí, una de Rockefort y una de Membrillo, ¿puede ser?
- Mmm. Bien, sigamos.
- Triunvirato, exigimos que se llame a una asamblea para declarar la
independencia. Sí, sí, lo trataremos la semana entrante.
- Si no llama a una asamblea ahora mismo, se las verán con mis granaderos. Esos
granaderos no son más que un par de muertos de hambre sin entrenamiento.
Zamba, trompeta.

- Y San Martín, no está mal que hagamos esto.


- ¿Qué cosas, amamba?
- Sacar a un gobierno por la fuerza.

- Mira, Zamba, nosotros somos los buenos aquí. Queremos que se declare la
independencia y el triunvirato no quiere. Puede ser que no esté del todo bien,
pero debemos pensar en lo mejor para América en este momento.
- ¿Niños? No intenten esto en sus patrias. Bien, bien, bien, bien.
- Levanten la mano quienes aún piensan que no hay que declarar la
independencia de América.

¡Bien! ¡Boirerón, Zarratea y Chiclana, ¡afuera! Pero, ¿nosotros no hicimos nada?


Justamente por eso, porque no hicieron nada. Váyanse. En fin, fue bueno mientras
duró ¿puedo sentarme yo?
- ¿Puedo ser presidente?
- ¡Por favor, por favor, por favor. No, Bernie, nunca serás presidente. Fuera de aquí.
- Eso está por verse. Ya me las pagará San Martín. Odio que me digan Bernie.
- Bien, que venga el segundo triunvirato. Bienvenidos, Rodríguez Peña, Paso y
Álvarez Honte.
- Estos son de los nuestros, ambas. Bien, sigamos con la lista. Debemos defender
la costa del río Paraná del ataque español. Los realistas planean desembarcar en la
costa de San Lorenzo. Me aburro.
- Vamos a San Lorenzo, rápido.
- Yuju, por fin algo de acción. ¡Esperen!
- Más tarde, en el convento de San Lorenzo.

- Pero aquí no hay nadie. Qué fácil será esto. Ni cuentas se han dado que venimos
a robarles la comida, a invadirles.
- ¡Ah!

- Zamba, ¿cuántos son?


- Muchos ya vienen!
- Atacaremos a los godos por sorpresa.
- ¿A quiénes? ¡No íbamos a atacar a los realistas.
- Es lo mismo, Samba.
- A los realistas les decimos godos.
- Entonces, la primera columna vendrá conmigo. La segunda los atacará por el
otro lado haciendo una pinza y los obligaremos a retirarse a los barrancos.
Soldados, este será nuestro bautismo de fuego. Vamos a demostrarles que
queremos ser libres. Zamba, trompeta. El combate de San Lorenzo. Febo, febo,
muchas ciudades filman el histórico convento. Tras los duros, sordo, divino. Hoy se
baja de corceles y de azahar. Por las ves, te voy a salvar, para luchar en San
Lorenzo.

- A la carga, mi valiente!

¡A la carga, soldados! Hola, Carlos! ¡Hola!

- Capaz de dorar. Haciendo desplegados sus ropas Rock con Desplegado. Y no es lo


En la historia su familia mejor. Vive en el Viven en la historia Somos Tú, somos Jim!
Gloria. Cuando Su vida vive haciéndose Vamos, hay que vencer a los realistas.
Libertad Continente.
- Ganamos!
- Sí, Zamba, ganamos esta batalla, pero aún falta mucho para ganar la guerra por
la independencia. Continuará.
- El San Martín!
- ¡No quiero que termine el capítulo!
- Seamos libres, que lo demás no importa nada.
- Tienes razón, Samba, pero debemos tener paciencia. Estoy seguro que en los
próximos capítulos lo lograremos. ¿Qué has aprendido hoy?
- Hoy aprendí que naciste en Chapeyú. Después fuiste a España, donde aprendiste
a luchar y después regresaste para ayudar y poder independizarnos de los
españoles.
- Exacto. Después de la Revolución de Mayo.
- Sí, en 1812. Después el triunvirato te pidió que formaras un regimiento de
granaderos a caballo como los que había en Europa.
- Ajá. ¿Para qué crees?
- Para que les enseñes a pelear y defendernos del ataque de los realistas.
- Exacto. ¿Y luego?
- Después fuimos a una tornulia y conociste a Remedios y se enamoraron.

- Remedios. Se dice tertulia, Zamba.


- Bueno, después como el triunvirato no quería declarar la independencia, fuiste
con tus amigos de la Logia Lautaro y con los Granaderos y les pidieron que se
fueran.
- Digamos que sí.
- Después, como los realistas estaban por desembarcar en San Lorenzo, fuimos y
los agarramos por sorpresa y les ganamos en la batalla de San Lorenzo.
- ¡Muy bien, Zamba! Ese fue el primer combate de mis granaderos a caballo.
- ¿Va a haber más batallas a Martín?
- Sí, Samba. Me temo que la guerra por la independencia será dura.
- ¿Y cuándo viene la parte que cruzamos los Andes a Martín?
- En el próximo capítulo, amigo, lo prometo. Te

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