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noticia!
¡Feliz día catequistas! Hoy quiero darte gracias por tu entrega en silencio,
porque gracias a tu predicación otros niños encuentran la Salvación.
Sigamos trabajando para construir el amor a Jesús, sigamos meditando
sobre este "ser catequista" que nos invita a tener un corazón inquieto y
cercano a María, que en este día nuestra Madre nos regale su amor y su
ternura para que podamos seguir anunciando incansablemente el amor de
Jesús salvador. Renovar la catequesis es la misión que compartimos, a fin de
recordar nuestra verdadera misión, enseñar con el corazón la grandeza de el
mansaje "Jesús te ama, y su misericordia es infinita" Desde aquí
acompañamos la tarea de "ser catequista" Les comparto las palabras del
Papa en el Simposio 2023 extraido de AICA
"Abrazando el Kerigma:
Catequesis para el corazón"
"Ser catequista es una vocación de servicio en la Iglesia, lo que se ha recibido como
don de parte del Señor debe a su vez transmitirse", dijo el Papa y señaló la
importancia de "volver al ?kerygma?", "el anuncio fundamental que debe resonar una
y otra vez en la vida de un cristiano, y más aún en aquel que está llamado a anunciar y
enseñar la fe", aseveró.
El Sumo Pontífice afirmó que este anuncio debe acompañar la fe que está presente en
la religiosidad popular y que "es necesario hacerse cargo de todo el potencial de
piedad y amor que encierra la religiosidad popular".
El catequista "camina desde y con Cristo", y no debe ser una persona que parte de sus
propias ideas y gustos, sino que se deja mirar por Él. "Cuanto más toma Jesús el
centro de nuestra vida, tanto más nos hace salir de nosotros mismos, nos descentra y
nos hace ser próximos a los otros", garantizó.
El Pontífice también ratificó la relevancia de la catequesis ?mistagógica?, "que es el
encuentro constante con la Palabra y los sacramentos y no algo meramente
ocasional? la vida cristiana es un proceso de crecimiento y de integración de todas las
dimensiones de la persona", recordó.
"El catequista ?continuó el Papa- es además creativo, busca diferentes medios y
formas para anunciar a Cristo". "Esta búsqueda de dar a conocer a Jesús como suma
belleza nos lleva a encontrar nuevos signos y formas para la transmisión de la fe. Los
medios pueden ser diferentes pero lo importante es tener presente el estilo de Jesús,
que se adaptaba a las personas que tenía ante él para hacerles cercano el amor de
Dios", apuntó.
"Hay que saber ?cambiar?, adaptarse, para hacer el mensaje más cercano, aun cuando
es siempre el mismo, porque Dios no cambia sino que renueva todas las cosas en Él.
En la búsqueda creativa de dar a conocer a Jesús no debemos sentir miedo porque Él
nos precede en esa tarea. Él ya está en el hombre de hoy, y allí nos espera", invitó
Francisco.
Finalmente, agradeció a los catequistas "por lo que hacen, pero sobre todo porque
caminan con el Pueblo de Dios", y los animó a que sean "alegres mensajeros,
custodios del bien y la belleza que resplandecen en la vida fiel del discípulo
misionero".
El mensaje fue leído por el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Emil Paul
Tscherrig, durante la celebración de la misa presidida por el arzobispo de Resistencia
y presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica, monseñor
Ramón Alfredo Dus, en la inauguración del Simposio Internacional de Catequética.
Fue concelebrada por el nuncio apostólico y numerosos obispos.
En la misa se recordó al cardenal Eduardo Pironio, al presbítero Lucio Gera, profesor emérito
de la Facultad de Teología y uno de los más importantes representantes del pensamiento
teológico, y al presbítero Francisco de Vos, primer director del Instituto Superior de
Catequesis Argentina (ISCA) que trabajó durante muchos años en el campo de la Catequesis,
en el ámbito nacional.
El Simposio Internacional de Catequética
Comenzó este martes 11 de julio y finalizará el viernes 14 de julio. Se está desarrollando en la
Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), ubicada en
Concordia 4422, en el barrio porteño de Villa Devoto.
El encuentro es organizado por el Instituto Superior de Catequesis Argentina (ISCA)
dependiente de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica de la Conferencia
Episcopal Argentina (CEA), en colaboración con la Facultad de Teología de la UCA.
"Felices los que creen", es el lema de las jornadas, y cuenta con especialistas argentinos e
invitados internacionales, como monseñor Luis Francisco Ladaria S.J, prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe y presidente de la Comisión para el Estudio del
Diaconado de Mujeres y monseñor José Octavio Ruiz Arenas, secretario del Consejo
Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.
Mensaje del Papa a los catequistas
A Su Excelencia Mons. Ramón Alfredo Dus, Arzobispo de Resistencia,
Presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica
Vaticano, 5 de julio de 2017
Querido hermano:
Un cordial saludo a vos y a todos los que participarán en los diferentes encuentros de
formación que ha organizado la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica.
San Francisco de Asís, cuando uno de sus seguidores le insistía para que le enseñara a
predicar, le respondió de esta manera: «Hermano, [cuando visitamos a los enfermos,
ayudamos a los niños y damos comida a los pobres] ya estamos predicando». En esta bella
lección se encuentra encerrada la vocación y la tarea del catequista.
En primer lugar, la catequesis no es un «trabajo» o una tarea externa a la persona del
catequista, sino que se «es» catequista y toda la vida gira entorno a esta misión. De hecho,
«ser» catequista es una vocación de servicio en la Iglesia, lo que se ha recibido como don de
parte del Señor debe a su vez transmitirse. De aquí que el catequista deba volver
constantemente a aquel primer anuncio o «kerygma» que es el don que le cambió la vida. Es
el anuncio fundamental que debe resonar una y otra vez en la vida del cristiano, y más aún en
aquel que está llamado a anunciar y enseñar la fe. «Nada hay más sólido, más profundo, más
seguro, más denso y más sabio que ese anuncio» (Evangelii Gaudium, 165). Este anuncio
debe acompañar la fe que está ya presente en la religiosidad de nuestro pueblo. Es necesario
hacerse cargo de todo el potencial de piedad y amor que encierra la religiosidad popular
para que se transmitan no sólo los contenidos de la fe, sino para que también se cree una
verdadera escuela de formación en la que se cultive el don de la fe que se ha recibido, a fin
de que los actos y las palabras reflejen la gracia de ser discípulos de Jesús.
El catequista camina desde y con Cristo, no es una persona que parte de
sus propias ideas y gustos, sino que se deja mirar por él, por esa mirada
que hace arder el corazón. Cuanto más toma Jesús el centro de nuestra
vida, tanto más nos hace salir de nosotros mismos, nos descentra y nos
hace ser próximos a los otros. Ese dinamismo del amor es como el
movimiento del corazón: «sístole y diástole»; se concentra para
encontrarse con el Señor e inmediatamente se abre, saliendo de sí por
amor, para dar testimonio de Jesús y hablar de Jesús, predicar a Jesús. El
ejemplo nos lo da él mismo: se retiraba para rezar al Padre e
inmediatamente salía al encuentro de los hambrientos y sedientos de Dios,
para sanarlos y salvarlos. De aquí nace la importancia de la catequesis
«mistagógica» que es el encuentro constante con la Palabra y con los
sacramentos y no algo meramente ocasional previo a la celebración de los
sacramentos de iniciación cristiana. La vida cristiana es un proceso de
crecimiento y de integración de todas las dimensiones de la persona en un
camino comunitario de escucha y de respuesta (cf. Evangelii Gaudium,
166).
El catequista es además creativo; busca diferentes medios y formas para
anunciar a Cristo. Es bello creer en Jesús, porque él es «el camino, y la
verdad y la vida» (Jn 14, 6) que colma nuestra existencia de gozo y de
alegría. Esta búsqueda de dar a conocer a Jesús como suma belleza nos
lleva a encontrar nuevos signos y formas para la transmisión de la fe. Los
medios pueden ser diferentes pero lo importante es tener presente el
estilo de Jesús, que se adaptaba a las personas que tenía ante él para
hacerles cercano el amor de Dios. Hay que saber «cambiar», adaptarse,
para hacer el mensaje más cercano, aun cuando es siempre el mismo,
porque Dios no cambia sino que renueva todas las cosas en él. En la
búsqueda creativa de dar a conocer a Jesús no debemos sentir miedo
porque él nos precede en esa tarea. Él ya está en el hombre de hoy, y allí
nos espera.
Queridos catequistas, les doy las gracias por lo que hacen, pero sobre todo
porque caminan con el Pueblo de Dios. Los animo a que sean alegres
mensajeros, custodios del bien y la belleza que resplandecen en la vida fiel
del discípulo misionero.
Que Jesús los bendiga y la Virgen santa, verdadera «educadora de la fe»,
los cuide.
Y, por favor, no se olviden de rezar por mí.
Francisco. +